(26 ) sido por la mucha gente de bien seruidores que V. M. tiene, todo yua perdido. Dios, por su misericordia, no dio lugar a que tanto mal seguiese; yo embie a llamar el coronel miger Agostin Espindola, que viniese con la gente que pu- diese; y Esteffan Espindola ha mostrado ser verdadero seruidor de V. M. con ‘odos los de su casa. El viernes, en la noche, que fue alos xxx del passado, el principe Andrea Doria se sentio mal de una desesa que le vino et vn braco y en la mano, de que huuo muy gran dolor, y se puso en la cama, y como es viejo, y todos esten mirando a su muerte, por ver lo que se seguiria desto gouierno, vnos con buena yntencion y otros con mala, como ha paragido por los effectos que an seguido, lo jusgauan por muerto, y, segun parece, el Conde de Fiesco tenia en su pecho guardado la mala voluntad que tenia principalmente a Juan Doria, auiendo de muchos dias pensado de hazer lo que hizo, que fue el domingo. En la noche, entre las nueue y las diez de noche, salio de su casa son tres hermanos suyos, los dos legitimos (*) y el vno bastardo (2), con algunos mancebos del pueblo sus alegados, y con jente del burgo, que son sus apanya- guados, con alguna otra gente que auia hecho venir de su tierra con escusa de armar vna galera que tenia aqui, que todos podian ser en el pringipio duzientos hombres antes menos que mas, y commengaron apelidar liberta, viua san Jorge, y otros dizen que dizian liberta, viua pueblo; y con esto ape- lido llegaron a la Darsene adonde estauan las galeras del pringipe, y con su galera se puso a la boca de la Darcena, para estorecar que no saliesen las del pringipe, y donde alli las comengo a bombardear, y el conde por tierra son el apelido libertad, libertad, se comengaron a desherar todos los forcados, de manera que en breue espagio fueron desarmadas todas las galeras, y en vn mismo tiempo se hizieron sefiores de las puertas de santo Esteffan y de santo Thomas, que son las dos puertas pringipales de esta ciudad, con muerte de algunos soldados que las guardaban. El capitan Juan Doria que se allaua en casa del principe, que sentio el romor, vino por socorrer a las galeras, y como llego a la puerta de san Thomas, no sabiendo que fuese tomada, entrando en el puente le domandaron quien viue; y dixo, non me tireis ue soi Juanetin, y ellos respondieron el buscamos, y lo mataron; y por ser de noche non se sabia lo que se auia de hazer, ni de donde nagiese sta rebolugion; mas que se dezia que el pringipe y Juanetin eran muertos; y assi estuuieron asta que fue de dia, pensando ensefiorearse de la tierra: (*) Girolamo ed Ottobono. (*) Cornelio, nato da una Clementina di Torriglia.