comarcas ó lugares donde las condiciones del clima ó la
frescura del terreno permiten la producción pratense sin
el auxilio de los riegos; y, por último, el tercero, que comprenderá
 las praderas artificiales creadas por la mano del
hombre, de carácter permanente ó temporal, y que se subdividirán
 á su vez en dos categorías: en polifitas, cuya
flora guarda analogía con la de las praderas naturales, y
monofitas cuando sea una-sola la especie vegetal que las
constituya. -
La capacidad de mantenimiento, si así puede decirse, de
los terrenos de pasto, es decir, el número de cabezas de
diferentes especies que en ellos pueden alimentarse durante
 las épocas de su aprovechamiento y el precio á que
los pastos se pagan por hectárea, con el conocimiento de
la superficie aprovechada, son datos necesarios para calcular
 el rendimiento máximo posible de tales terrenos;
pero es claro que el rendimiento efectivo anual, subordinado
 al número de cabezas que realmente pastan en los
mismos, pudiera ser bastante menor en algún caso; y por
tal motivo el conocimiento de ambos rendimientos, que
deben consignarse en la Memoria, debidamente discutidos
y justificados, sería importante para saber si con las hierbas
 actuales y los recursos supletorios anuales necesarios,
cabría en algunas comarcas aumentar la ganadería y con
ello los positivos beneficios que reporta; siendo este último
 rendimiento, es decir, el rendimiento efectivo, el que
ha de figurar en el cuadro ó estado correspondiente de
valoración.
El conocimiento exacto del número de cabezas de distintas
 clases que en cada Zona se alimentan, es imposible
de obtener, no disponiendo de un censo de ganadería cuidadosamente
 hecho y periódicamente rectificado con la