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Todos los terrenos de pasto se dividen en «Dehesas de:
pastos», «Dehesas de monte» y «Cabreriles». En la primera
 clase se incluyen los terrenos cuya producción es casi
exclusivamente herbácea. En la segunda se comprenden
los terrenos de monte alto, poblados de encinas y alcornoques,
 y en la tercera Zona, «Cabreriles», se agrupan todos
los terrenos de monte bajo formados por diversas especies
arbustivas, constituyendo lo que en el país suele llamarse
monte pardo.
Por tanto, en la primera Zona van comprendidas las
dehesas de puro pasto y de pasto y labor; en la segunda,
los terrenos de monte alto útiles para la montanera, y en
la tercera, el monte bajo.
Todos estos terrenos de pasto ocupan una superficie de
1.445.003 hectáreas, y como la total de la provincia es de
1.986.322 hectáreas; resulta que aquella superficie, más la
de 2.160 hectáreas que ocupan en la primera Zona los prados
 permanentes de regadío, supone cerca del 73 por 100
del área total de la provincia.

Esto da idea de la importancia de Ja ganadería erla
misma, siendo su principal riqueza, ocupando el primer
lugar entre todas las especies de ganado existente, el lanar,
 de cerda y cabrío, destacándose el de cerda por su
cuantía y por su excelente aptitud para el cebo, puesto que
en dos meses próximamente que se dedica á la montanera.
aumenta 60 ó 70 kilogramos de peso.
También el ganado caballar adquiera excelentes aptitudes
 para la silla y tiro ligero, y el vacuno para el trabajo
y en ocasiones para el cebo.
El número de cabezas de cada clase de ganado que existen
 en la provincia es de