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y esparceta, á las que se dan dos ó tres cortes, después de
los que generalmente no entra el ganado.

Zona Central.—A pesar de tener cerca de triple extensión
 que la anterior, es menos rica en pastos y más en
tierra labrantía; únicamente los baldíos, eriales y praderas,
 son más extensos: primero, por la gran extensión superficial
 de la Zona, y segundo, porque es frecuente dejar
baldías las tierras más pobres, que durante dos ó tres años
las dedican al cultivo del trigo, volviéndolas á dejar varios
 años para pastos; por último, aunque se presta menos
á las praderas que la Zona Norte, no faltan, dada su gran
extensión, riberas y frescales que se utilizan con este fin.
La época de aprovechamiento es la misma que la anterior,
 si bien es más duradera por no ser tan crudos los
inviernos, reduciéndose á dos ó tres meses el tiempo en
que no pueden entrar los ganados.
Los prados ocupan terrenos muy frescos, algunos susceptibles
 de ser regados, aunque el riego sea eventual, y
en general están menos cuidados que en la Zona anterior:
la época de aprovechamiento es la misma.
De praderas artificiales se conocen los alfalfares, esparcetales
 y alcaceles: los primeros ocupan terrenos de riego,
los segundos tierras calizas de algún fondo y de secano y
los terceros mezcla por lo general de centeno y cebada en
toda clase de tierras, sembrándose muy espesos. Su aprovechamiento
 puede decirse que consiste casi exclusivamente
 en el forraje segado.

Zona Sur.—Hay pocos montes en esta Zona, estando representados
 los terrenos de pasto por los eriales y baldíos,
pues aunque es la Zona más fértil de la provincia, siguen