7.

dándose dos cortes en los primeros y tres en los segundos;
de 54 quintales métricos en la cebada, 55 en el centeno y
14 en los alcaceles.
En las praderas naturales, de buena calidad, pueden
pastar por hectárea 10 á 15 cabezas de ganado menor, ó
su equivalente en los siete ú ocho meses que dura el
aprovechamiento; después se alimentan de heno, calculándose
 que cada cabeza menor consume en los meses de invierno
 de tres á cinco quintales de heno, y una mayor de
30 á 35.
Las praderas artificiales, por lo general, no se pastan
desnués del último corte .

El precio á que se paga por hectárea la hierba en las
praderas naturales segables, oscila entre 65 y 80 pesetas,
según las Zonas, la pastada en el terreno, y 120 4 140 el
heno producido en los cortes. En las artificiales, de 350 á
1.500 pesetas los esparcetales y de 500 á 720 en los alfalfares
 y, por último, de 200 á 260 el forraje producido en
las siembras de cebada, centeno y alcacel.
En los montes paga la cabeza de ganado mayor de 6
á 10 pesetas; de 0,75 á 1,30 la menor; en los baldíos, de
5,50 á 9,50 y de 0,50 á 1; en las parameras, 4 á 8 y 0,35
4 1; en las praderas, de 7,50 á 12,50 y 0,75 4 1,55, respectivamente.


Los pastos de la provincia son bastantes, con exceso,
para su ganadería; de tal modo, que en vez de 1.395.920
cabezas que hoy sostiene (reducidas las diversas especies
á ganado lanar), podrían alimentarse en todos los terrenos
 dedicados al pasto unas 1.730.000 cabezas, ó sea
334.080 más que los actuales.