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tros) con muchos y buenos pastos que aprovechan el .ganado
 lanar y vacuno durante todo el año, en tanto que los
antes citados son casi todos de verano.
Las comarcas del Valle medio y bajo del Alberche, excepto
 la Abadía y tierra de Pinares en la parte ya considerada,
 deja 415 kilómetros para pastos, y las faldas de
sierra de Avila al Norte en su prolongación hacia la tierra
llana de Castilla, 1.170 kiiómetros.
Por último, la Moraña, Campos de Langa y Pajares,
tierra de Arévalo y Madrigal (2 .050 Kilómetros), está casi
todo roturado hoy día, habiendo descendido considerablemente
 la ganadería, de la que los labradores compran y
venden el mismo año las cabezas que pueden sostener en
las rastrojeras con el único objeto de que abonen los bardechos,
 habiendo en esta Zona un desequilibrio grande
ntre la agricultura y la ganadería.
En resumen: la provincia de Avila reune excelentes condiciones
 para la producción forrajera, y por consiguiente
para la industria ganadera, por la abundancia y finura de
sus pastos, especialmente los de verano, por la facilidad
que ofrecen sus campos á sostener numerosos rebaños y
piaras, por ofrecer las sierras de la parte meridional sezuro
 refugio para los rebaños de merinas en su paso de
las provincias del Norte ó Extremadura, por las ganaderías
 bravas y de carne que encuentran seguro y excelente
alimento, y por las excelentes condiciones naturales para
el cultivo de plantas forrajeras.

Los terrenos de pasto reciben diversos nombres, tales
somo montes, dehesas, ejidos, alijares, pastizales, pacederos,
 eriales, baldíos, etc., con los cuales se designan en
general terrenos de extensión grande comparados con los