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propiedad particular sea mayor que el que se indica para
los montes públicos.

Las praderas naturales existentes en la provincia, y á
las que se refieren las cifras consignadas en los estados,
además de ser poco extensas y abundantes no son nunca
 segables debido á lo poco favorable que en general es
el clima de la provincia para la producción forrajera y
á que las tierras dedicadas á este objeto, sobre todo en las
Zonas alta y baja, no reunen condiciones muy apropiadas.

Las dehesas ó terrenos adehesados, tanto de particulares
 como de la Hacienda (boyales), producen pastos de calidad
 muy variable, como lo demuestra el precio que á
ellos se asigna en arriendos y adjudicación de aprovechamientos
 otorgados por la Jefatura de Montes de Haienda.

En estas dehesas se alimentan ganados de todas clases,
pudiendo entrar por hectárea tantas cabezas como en los
duenos montes particulares enclavados en la misma Zona
198TONÓMICA.

Las praderas artificiales son siempre en la provincia
monofitas por haber sido mediano el resultado que obturieron
 los agricultores en el ensayo de las polifitas.
Las únicas especies que se suelen emplear para crear
&gt;ste género de praderas, son la alfalfa, el trébol rojo y la
esparceta, sin que ninguna de ellas alcance gran desarrollo
 su cultivo por preferir los agricultores dedicar sus
buenas tierras al cultivo de las plantas hortícolas, de las
que hacen gran consumo las muchas fábricas de conservas
 que existen en la provincia, y que les produce mayores
 beneficios.