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dos; cada día ocupan menos extensión, pues los Ayuntamientos
 enajenan á particulares el todo ó parte de estas
dehesas al precio generalmente de 100 á 250 pesetas la hectárea;
 el terreno es dedicado á prado natural, para lo cual
asta con rozar las plantas leñosas que contiene y -levanlar
 la capa superficial del terreno, se quema la leña y raí-&gt;es
 que en estas operaciones se emplea, y la ceniza se esparce
 en el terreno; son generalmente terrenos de escasa
producción, y el primer año después de la roza y quema,
se dedican al cultivo de maíz y patatas, obtenióndose buenas
 cosechas porque se abonan fuertemente.

Praderas naturales. —Se comprenden en este grupo los
terrenos que por su duración, uniformidad y abundancia
de la vegetación herbácea espontánea constituyen las
praderas naturales. Son los que más abundan en la provincia
 de Santander,
La igualdad de la temperatura durante casi todo el año
n la provincia y las lluvias tan abundantes, las dan con.
diciones tan á propósito para la producción de forraje, que
basta dejar un terreno cualquiera sin labrar un año para
vue al poco tiempo esté cubierto de hierba.
Las plantas que más generalmente constituyen estas praderas,
 son entre las gramíneas, dactylis, anthoxantum, fleo,
festuca, etc., y entre las leguminosas, trifolium pratense, mecago,
 etc.; la vegetación es continua durante todo el año.
Todas las praderas naturales son segables y desde luego
se siegan, no dejando que el ganado entre en ellas hasta
después de dado el primer corte; la hierba, una vez seca,
se henifica y sirve para alimento del ganado por la noche
ó si hay en alguna ocasión escasez de pastos; á las praderas
 que están en buenos terrenos se las suele dar otro cor-