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dor; pero nc resulta en relación con ella la de la ganadería
 en la misma.
La densidad de población intensificada en la capital
hace que el cultivo en general sea intensivo, llevándolo á
cuantos parajes es posible y restando superficies 4 pastadero
 de los ganados, contribuyendo á la escasez de los
dastos lo accidentado del terreno, el escaso espesor del
suelo y la desnudez de las rocas.
A estas condiciones añádarse la extrema división de la
propiedad y la variedad y mezcla de cultivos, y se comprenderán
 las dificultades con que ha de luchar la ganadería
 para tener paso franco á los aprovechamientos que
necesita en las distintas épocas del año; siendo prueba de
la escasa importancia de esta fuente de riqueza, el desconocimiento
 absoluto que se tiene de la existencia de cañadas,
veredas y demás vías pecuarias que antiguamente había,
aunque sólo sirvieran para conducir los ganados de las
provincias más meridionales á las estribaciones de los Picineos,
 y viceversa.
Si se observa el número de cabezas existente en la provincia,
 y que debe considerarss algo rebajada en relación
con la realidad, se nota la relativa importancia del ganado
caballar, mular y vacuno; pero no debe atribuírsele como
sentro productor, sino bajo el punto de vista del consumo
5 de su utilización, puesto que las primeras especies citadas
 sirven en su mayor parte para el transporte, y la ter-*era
 para el abastecimiento de leche, tanto á la capital
*omo á los principales núcleos industriales de la provincia.
En todos estos casos el ganado se tiene completamente
2stabulado, lo cual podrá influir en la producción de fo-"raje
 y demás alimentos necesarios para su nutrición; pero
10 significará importancia en la producción ganadera, y