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un modo aproximado puede fijarse en dos hectáreas cada
cabeza de ganado mayor y en 0,90 hectáreas la necesaria
para el menor; pero teniendo en cuenta que el primero
aprovecha los terrenos más fértiles y abundantes en pasto
y menos quebrados. En las dehesas boyales basta para el
ganado menor una superficie de 75 áreas; en los montes
varía de 75 áreas á una hectárea para el mismo ganado
menor y dos hectáreas para el mayor.

La producción media de sus praderas artificiales polifi-¡as
 puede calcularse en 40 quintales métricos de heno por
hectárea cuando se les da un corte, y 60 quintales si reciben
 dos. La correspondiente á las praderas monofitas se
sradúa para la misma unidad superficial en 80 quintales
heno de alfalfa, 70 de trébol y 40 de esparceta ó alverjana.
 Estos prados se aprovechan henificando la totalidad de
las hierbas, y generalmente se consumen en la provincia,
axcepto la alfalfa, que se transporta en grandes cantidades
$ Barcelona y otras poblaciones importantes de la región.
Los forrajes de centeno, avena, sorgo y maíz se produen
 en reducidas cantidades, consumiéndose en verde en
los establos y cuadras.
Después del último corte dado á la hierba de las praderas,
 se aprovecha el retoño ó rebrote, principalmente de
las polifitas, calculándose difícilmente el valor de este alimento
 y sólo por unidad de superficie, á los precios expresados
 á continuación:
Aprovechamiento de la pradera polifita, 60 pesetas hectárea;
 ídem íd. íd. alfalfa, 40; ídem íd. íd. trébol, 40; ídem
idem íd. esparceta, 30.
Por regla general, el pastoreo de las praderas artificiales
 se hace por los ganados del mismo propietario, y por