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lengos, 8.980 y 8.100; y por último, en manchones, 3.930
de lanar y 2.000 de cabrío.
La superficie necesaria por cabeza se estima la misma
bara el lanar que para el cabrío, variando desde una hectárea
 hasta 3,25 hectáreas, según la clase de terreno; pero
UN así, es raro el año que pueden sostenerse sin otro
aprovechamiento supletorio, y más en años tan desfavorables
 como el actual.

Praderas monofitlas Y polifitas.—Las primeras están constituídas
 en primer lugar por la alfalfa, siguiendo en orden
la cebada, que se siembra muy espesa, y en último térmi-10
 la avena. Las polifitas, representadas por la mezcla de
*ebada y avena.
Todas estas praderas están distribuidas en pequeñas
parcelas, por lo general en los ruedos de las poblaciones,
n fincas de riego en relación con las necesidades del ganado
 de trabajo de las fincas; se consumen en verde, no
practicándose ensilaje ni pastándose las parcelas dedicadas
 al cultivo de plantas monofitas ni npoliftas.

Aprovechamientos diversos. — Rastrojeras. — Pobres en
pastos, casi siempre las utilizan los ganados de las fincas
que pertenecen al lanar y cabrío. En el año actual la superficie
 aprovechable por efecto de la seguía sólo alcanza
a cifra de 45.122 hectáreas.
Pampanera. —Sólc tiene importancia en las Zonas Cen-:ral
 y Poniente. Su precio es muy variable y depende de
a mayor ó menor abundancia de pastos de otoño,
Ramoneo.—Sólo se utiliza también por los mismos ga-1ados
 el producto de la poda de los olivos. Es aprovecha -
do dentro de las mismas fincas.