BASES 40 dulidad misma y de la verdad grosera qvie están al alcance de nuestras masas. La prensa de iniciación y propaganda del ver dadero espíritu de progreso debe preguntar á los hombres de nuestro pueblo— si se consideran de raza indígena, si se tienen por Indios pampas ó pchuenches de origen, si se creen descen dientes de salvajes y gentiles, y no de las razas extranjeras que trajeron la religion de Jesucristo y la civilización de la Europa á este continente, en otro tiempo patria de gentiles. Nuestro apostolado de civilización debe poner de bulto y en toda su desnudez material, á los ojos de nuestros buenos pue blos envenenados de prevención contra lo que constituye su vida y progreso, los siguientes hechos de evidencia histórica. — Nuestro santo papa Pió IX, actual jefe de la Iglesia católica, es un extranjero, un Italiano, como han sido extranjeros cuantos papas le han precedido, y lo serán cuantos le sucedan en la santa sílm. Extranjeros son los santos que están en nuestros altares, y nuestro pueblo creyente se arrodilla todos los dias ante esos beneméritos santos extranjeros, que nunca pisaron el suelo de América, ni hablaron castellano los mas. San Eduardo, santo Tomas, sau Galo, santa Úrsula, santa Margarita y muchos otros santos católicos eran Ingleses, eran extranjeros á nuestra nación y á nuestra lengua. Nuestro pueblo no los entenderia si los oyese hablar en inglés, que era su len gua, y los llamarla gringos tal vez. San llamón Nonato era Catalan, san Lorenzo, san Felipe Pe- nielo, san Anselmo, san Silvestre eran Italianos, iguales en ori gen á esos extranjeros que nuestro pueblo apellida con desprecio carcamanes, sin recordar que tenemos infinitos carcamanes en nuestros altares.— San Nicolas era un Suizo, y san Casimiro era Húngaro. Por fin, el Hombre-Dios, Nuestro Señor Jesucristo, no nació en América, sino en Asia, en Pelen, ciudad pequeña de Judá, país dos veces mas distante y extranjero de nosotros que la Eu ropa. Nuestro pueblo, escuchando su divina palabra, no le habría entendido, porque no hablaba castellano ; le habría llamado ex tranjero, por(¡ue lo era en efecto : pero ese divino extranjero, que ha suprimido las fronteras y hecho de todos los pueblos de la tierra una familia de hermanos, ¿ no consagra y ennoblece, por decirlo así, la condición del extranjero, por el hecho de ser la suya misma?