BASES HO tiembre de 1852 en que se aisló de las otras provincias, que el haberlas representado ante las naciones extranjeras durante la revolución, lejos de ser un precedente que hiciera á Buenos Aires digna de ser su capital, era justamente el motivo que la constituía un obstáculo para la institución de un gobierno na cional. Veamos cómo y por qué causa. Miéntras las provincias vivieron aisladas unas de otras y pri vadas de gobierno nacional ó común, la provincia de Buenos Aires, á causa de esa misma falta de gobierno nacional, recibió el encargo de representar en el exterior á las demas provincias ; y bajo el pretexto de ejercer la política exterior común, el go bierno local ó provincial de Buenos Aires retuvo en sus manos exclusivas, durante cuarenta años, el poder diplomático de toda la nación, es decir, la facultad de hacer la paz y la guerra, de hacer tratados con las naciones extranjeras, de nombrar y recibir ministros, de reglar el comercio y la navegación, de es tablecer tarifas y de percibir la renta de aduana de las catorce provincias de la nación, sin que esas provincias tomasen la me nor parte en la elección del gobierno local de Buenos Aires, que manejaba sus intereses, ni en la negociación de los tratados extranjeros, ni en la sanción de las leyes de la navegación y co mercio, ni en la regulación de los tarifas que soportaban, y por último ni en el producto de las rentas de la aduana, percibido por la sola Buenos Aires, y soportado, en último resultado, por los habitantes de todas las provincias. La institución de un gobierno nacional venía necesariamente á retirar de manos de Buenos Aires el monopolio de esas ven tajas, porque un gobierno nacional significa el ejercicio de esos poderes y la administración de esas rentas, hecho conjuntiva mente por las catorce provincias que componen la República Argentina. El dictador Rósas, conociendo eso, persiguió como un crimen la idea de constituir un gobierno nacional. Hizo repetir cien veces en sus prensas una carta que habia dirigido al general Quiroga en 1833, para convencerle de que la nación no tenia medios de constituir el gobierno patrio, en busca del cual habia derrocado el poder español en 1810. Rósas, como gobernador local de Buenos Aires, defendia los monopolios de la provincia de su mando, porque en ese momento formaban todo su poder personal.