bases 158 montaria de aceptar los hechos como resultan consumados, sean cuales fueren sus imperfecciones, y esperar á su repetición pe riódica y constitucional para corregirlos ó disponerlos en su provecho. Me refiero en esto especialmente á las elecciones, que son el manantial ordinario de conmociones por pretendidas vio laciones de la constitución. De las elecciones ninguna mas ardua que la de Presidente; y como ella dehe repetirse cada seis años por la constitución, y como la mas próxima hace nacer dudas que interesan á la vida de la constitución actual, séanos permitido emitir aquí algunas ideas que tendrán aplicación mas de nna vez, y que por hoy responden á la siguiente pregunta, que muchos se hacen á sí mismos : « ¿Qué será de la Confederación Argentina el dia que le falte su actual Presidente? » — Será, en mi opinion, lo que es de la nave que cambia de capitau : una mudanza que no im pide proseguir el viaje, siempre que haya una carta de navega ción y que el nuevo capitán sepa observarla. Da constitución general es la carta de navegación de la Con federación Argentina. Irii todas las borrascas, en todos los malos tiempos, en todos los trances difíciles, la Confederación tendrá siempre un camino seguro para llegar á puerto de salvación, con solo volver sus ojos á la constitución y seguir el camino que ella le traza, para formar el gobierno y para reglar su marcha. En la vida de las naciones se han visto desenlaces que tuvie ron necesidad de un hombre especial para verificarse. Nadie sabe cómo hubieran podido concluir las revoluciones francesas de 1789 y de t8i8 sin la intervención personal de Napoleon I® y de Napoleon 111. Quién sabe si la constitución que ha hecho la grandeza de los Estados Unidos hubiese llegado á ser una reali dad , sin el influjo de la persona de Washington; y para nadie es dudoso que sin el influjo personal del general Urquiza, la Confederación Argentina no hubiera llegado á darse la consti tución que ha sacado á ese país del cáos de cuarenta años. Pero llega un dia en que la obra del hombre necesario ad quiere la suficiente robustez para mantenerse por sí misma, y entónces la mano del autor deja de serle indispcmsable. Muy peligroso es sin embargo equivocarse en dar por llegada la hora precisa de emancipar la obra del autor, porque un error en ese punto puede ser mas desastroso al interruptor que á la obra misma, la cual es mas poderosa en sí que el propio autor.