494 SISTEMA ECONÓMICO Y RENTÍSTICO como se ve, de la organización ó establecimiento del crédito privado. Ese sistema es tan provechoso para el que toma pres tado como para el que da en préstamo, porque teniendo por objeto dar eficacia y seguridad al reembolso, su resultado es la baja del interes y del seguro, y la abundancia de los capitales aplicados á la producción industrial. La Organización hipotecaria es incumbencia de la ley civil. Pero la hipoteca no es toda la garantía del capital prestado. Poco importaria que el capital contase con la seguridad de su reembolso, si habia de ser al cabo de los años de mil angustias y de gastos mayores que el interes obtenido. El reembolso, pues, para dar confianza al prestamista, ha de ser no solamente inte gro, sino pronto, fácil y barato. El arreglo de estas garantías protectoras del capital forma el sistema judicial ó de enjuicia miento , que es el complemento de un buen sistema de seguri dad en legislación hipotecaria. El crédito comcrcw/descansa en seguridades que dependen en mucha parte de una buena legislación de comercio. Siendo la persona misma del deudor la hipoteca dolorosa de su deuda, y no pudiendo el acreedor admitir su libertad en pago de la deuda al estilo romano, la afectación personal se resuelve en un cas tigo indirecto mas bien correcional que coercitivo, porque es raro que el que entra en la cárcel por no pagar, pague por salir. De todos modos, las leyes contra los deudores de mala fe con tribuyen á establecer la confianza en el comercio, y tienen gran influjo en la baja del interes de los capitales y en su afluencia y multiplicidad. Una buena legislación de quiebras, pero no una legislación cruel, ciega, que no sepa distinguir la desgracia del fraude, sino aquella que impida que la quiebra se convierta en industria y negocio tan lucrativo como otro cualquiera, será uno de los medios mas eficaces de organizar el propósito de la Cons titución argentina, dirigido á atraer capitales extranjeros á la Confederación. Pero si es necesario asegurar los capitales contra los malos pagadores, y contra las malas leyes que les ayudan á defraudar al capitalista; también es necesario asegurarlos contra el despo tismo y violencia del legislador, que en las turbulencias geniales de la República naciente, unas veces es el gobierno que legisla en ejercicio de la soberanía de la espada; otras el soberano pue blo en persona, que hace á un tiempo de legislador y de alguacil