DE LA CONFEDERACION ARGENTINA. 521 el aumento de la población, ¿cuál debe ser su régimen? — La Constitución misma lo establece por el sentido de sus grandes principios económicos. Ella aspira á la población, y comprende Que solo puede obtenerla por la libertad. Hé aquí sus dos bases 6 que debe partir el régimen aduanero, en cuanto á la regulation ­ de sus tarifas, para no comprometer la población y su vehículo ­ la libertad, tan protegida por la Constitución argentina. ¿Puede el impuesto de aduana perjudicar la población y la inertad de comercio y de industria? — De un modo tan desastroso ­ como fácil de explicarse. La aduana estéril, la aduana de despoblación, conoce dos rae-IOS de prohibir : uno directo, por la exclusion absoluta ; otro n 1 recto, por la contribución elevada, por el impuesto exorbitante. ­ Cuando el primero cae bajo los golpes de la libertad, suele quedar el segundo coexistiendo con ella bajo el disfraz de protec-Clon á a industria nacional. En este carácter la aduana prosigue despoblando, en nombre de la población. La Constitución argentina condena virtualmente el impuesto aduanero exorbitante, por todos sus artículos en que la población y la libertad figuran como los propósitos dominantes y supremos de su texto. La aduana de desolación, la aduana á la CárlosI y Cárlos V, tiene, ademas del impuesto exorbitante, otro medio indirecto de espoblar, atacando la libertad de comercio por la complicación y mullip icidad de los trámites. La hipocresía fiscal se lleva á ##### exige del empleado toda una existencia. El tiempo es oro en este siglo en que el vapor y el telégrafo eléctrico han restituido ­ al comercio las alas de piés y manos que le daba la fábula mitológica. dr'i^ÏÏ*”“ trámites es la inquisición aduanera, veneno iunub-• ,'ít>.™”'ercio mas aciago á la población que la suá If hizo perder á la España millones de roniniít! ^uoriosos habitantes. La aduana pesquisidora, cornu ­ niA, ^el denuncio, nimia y rastrera, que tras juram ínteres sospechado atropella el pudor y la fe del hierci el mas insolente desmentido á la libertad de coy el medio mas poderoso de despoblar un suelo rico de