DE LA CONFEDERACION ARGENTINA. 569 al fin por hacerse completamente por sus inmediatos puertos. Si después de abiertos al comercio libre de todas las banderas extranjeras, ­ no se lian nsto frecuentados en el mismo grado que el de Buenos Aires, no se debe atribuir esto á la falta de consumos ­ y productos en las provincias interiores, ni á la falta de capacidad de los rios en que están esos puertos. Se hacen sin embargo estas objeciones, pero son simples armas que emplea el antiguo comercio indirecto para defenderse en retirada y conservar ­ el terreno del monopolio perdido el mayor tiempo posible. Si hay un millón de habitantes en las pro\incias, que habitan mas (le cien ciudades chicas y grandes; si léjos de andar desnudos ­ como los indígenas, son gentes que \iven la vida que hace la raza europea á la cual pertenecen todos los Argentinos de las prov incias ; si se v isten y se alimentan de artefactos europeos, algo dan en cambio naturalmente para obtenerlos, porque no se los han de llevar de balde. ¿Qué duda c^be entónces de que teniendo tierras fértiles y vastísimas, y necesidades de vida civilizada ­ que satisfacer, ese millón de Argentinos debe trabajar sus tierras y hacerlas producir para vivir? — Luego el simple hecho de su existencia supone la existencia de importaciones y exportaciones reales, que no se pueden poner en duda sin sostener ­ un absurdo. Negar la navigabilidad del Paraná después del combate de Obligado, en que maniobraron dos escuadras, una franc-esa y otra inglesa, contra los fuegos de una batería situada en la on la de ese no, es simple gana de dudar de los hechos probados ­ del modo mas espléndido. La practicabilidad de la navegación fluvial y la verdad de los consumos en las provincias necesitaban de otro sistema de argumentación, ­ y es el que ha empleado la Confederación obligando á. las mercancías extranjeras á que entren por los puertos de la República abiertos generosamente, y no por los puertos ajenos, como en los tiempos de clausura. * El comercio directo obligatorio es la libertad fluvial ayudada y sostenida contra las resistencias del viejo comercio indirecto 7 ^^j^cpcjlista, que disputa el terreno al nuevo sistema de liber-• La libertad se basta á sí misma, cuando está robusta y uerte. Pero en su infancia es débil, y necesita de auxilios que ia ayuden á crecer y caminar. Rara las provincias argentinas, el comercio directo con Europa