61" DE LA CONFEDERACION ARGENTINA. los terrenos inmediatos á la capital, y en cinco en los pueblos de campaña. Pagada en papel moneda esa pension al precio no minal, muy pronto el eníitéusis dejo de ser una renta pública para Buenos Aires, aunque Rosas la hubiese aumentado al doble cuando el papel bajó á treinta billetes por peso fuerte. — Como el enfiteuta prescribe y gana el dominio directo cuando el Es tado es omiso en el cobro de la pension, lo que es muy fácil que suceda con una entrada puramente nominal, es muy posi ble que el Estado pierda de ese modo muchas propiedades pú blicas de que habría podido sacar ganancia vendiéndolas de un modo absoluto. Á su vez los enfiteutas, siempre atentos á la época ó plazo pre fijado para la restitución del terreno adquirido temporalmente, no se sienten estimulados á sacrificar el presente al porvenir y á trabajar en la mejora considerable de un suelo que deben de volver, porque no es suyo sino transitoriamente. También ellos están expuestos á ver prescrito su dominio imperfecto por omi siones en el pago de la pension, ó en la participación al Estado de todo acto de trasferencia de sus derechos de enfiteutaá tercer poseedor. {Leyes de la partida 5“, titulo 8.) La fuente de esta legislación demuestra su origen feudal y coetáneo de tiempos poco favorables á la ciencia de la riqueza. — Mucho se acerca el eníitéusis al sistema de las encomiendas, especie de feudo, que consistia en el derecho concedido por mer ced real á personas beneméritas, para percibir y gozar tempo ralmente el tributo pagado por los Indios de un distrito. El en comendero era una especie de señor feudal. Lo mismo que él gozaba del producto del servicio de los ludios, gozaba del ser vicio del terreno público el que lo recibía en eníitéusis ó feudo enfitéutico, bajo condiciones de sumisión y reconocimiento ana- lógas á las de la encomienda. — Este resorte de poder, resta blecido por el S' Rivadavia con una mira rentística, sirvió mas tarde en manos de Rósas, como los fondos públicos, el pa^iel moneda, la policía de comisarios, etc., de un instrumento para ganar prosélitos prodigando las tierras nacionales situadas en la provincia de Rueños Aires, ya por via de eníitéusis, ya por via de premios y recompensas á los generales, soldados y cómplices de su dictadura. — Tantas tierras públicas así dilapidadas no han dado un solo establecimiento colonial, una sola población modelo de moderna creación. Por este principio y por la ocasión