DE LA CONFEDERACION ARGENTINA. niños juegan á las letras para aprender á leer. Si los pueblos de Sud-América son niños que recien nacen á la vida política, de jad al menos que esos niños soberanos, ya que la independen cia ha puesto en sus manos su gobierno, dejad jueguen á la vida parlamentaria, á los congresos, á las mejoras materiales, á los caminos de fierro, en lugar de jugar á la guillotina, al terror y á la dictadura, que es lo único serio y practicable para los ojos de ciertas gentes. Alguna vez los pueblos han de adquirir la inteligencia del gobierno en que la revolución de América los ha colocado; y si han de estudiar las fórmulas y soluciones de su organización, para practicarlas alguna vez, preciso será que las estudien antes y no después de sancionarlas, porque este será el medio de que sancionen sus leyes sin los ojos vendados. La República Argen tina ha vivido cuarenta años en las discordias de la prensa pe riódica en que se han agotado talentos infinitos , sin dejar al pueblo la doctrina limpia, tranquila, clara, como la ciencia de sus intereses y destinos. El país de los publicistas, de los oradores, de los escritores ruidosos, en Sud-América, no ha tenido un solo libro en que su juventud pudiera aprender los elementos del derecho público argentino, los principios y doctrinas en vista de los cuales de bía organizarse el gobierno político de la República toda. Ni los unitarios, ni los federales hablan formulado la doctrina respec tiva de su creencia política en un cuerpo regular de ciencia. — Pedid las obras de Varela, de Rivadavia, de Indarte, de Al- zina, y os darán periódicos y discursos sueltos, alguna compi lación de documentos, una que otra traducción anotada ; pero ni un solo libro que encierre la doctrina mas ó ménos com pleta del gobierno que conviene á la República. No pretendo que no haya habido hombres capaces de formarlos, sino que tales libros no existían. Un tercer partido, representado por hombres jóvenes, inició trabajos de ese órden en 1838,en los cuales están tal vez los elementos principales de la organización que ha prevalecido por fin para toda la Nación en 1853. Alguna vez será preciso ver el gobierno y la política en otra cosa que en periódicos y discursos , y sobre todo en otra cosa que en el engaño, el dolo y el fraude. ace siglos que el dolo político da el nombre de candor, como por apodo, á la rectitud y buena fe del que cree que el hombre