7Í2 SISTEMA ECONÓMICO Y RENTÍSTICO Entonces Buenos Aires organizó el gobierno de su provincia propia con separación é independencia de las demas, asumiendo por sus leyes fundamentales de carácter local los poderes esen cialmente nacionales, que habia ejercido en otro tiempo como capital de todo el territorio, que es hoy República Argentina. — Ese estado irregular de cosas, que arrebataba á la generali dad del país en provecho de Buenos Aires grandes ventajas de órden económico y político, duró treinta años, en cuyo largo tiempo la generación actual de Buenos Aires adquirió el hábito y el amor de esas instituciones de desmembración, y acabó por considerarlas racionales y perfectas. La guerra contra Rósas y su caida tuvo por objeto acabar con ese desórden interior de las instituciones políticas de la Repú blica, y reinstalarlas sobre bases de igualdad y de justicia para todas las provincias que la forman. Pero los hechos de treinta años no tardaron en levantar cabeza bajo los diferentes pretex tos con que se vistieron la contrarevolucion parlamentaria de junio, la revolución de H de setiembre, la resistencia al asedio de la campaña de Buenos Aires y á la nueva Constitución nacio nal ; y por fin la constitución provincial de H de abril de ISMi, que vino á ser la confirmación y codificación de las institu ciones locales de treinta años , origen real aunque no confesado de todos aquellos movimientos de oposición de Buenos Aires. Delante de la resistencia de Buenos Aires á devolver las atribu ciones nacionales que ejercía por sus leyes de provincia, en cambio del papel de capital federal que le ofrecía la República, y que Buenos Aires rechazaba , la Confederación, usando del medio previsto por el art. 3 de su Constitución, ha tenido que colocar las autoridades encargadas de hacer cumplir su Consti tución general en la provincia de Entre Ríos , origen del movi miento general de 18r>2, que trajo la caida de Rósas y la san ción de la Constitución hoy encomendada á sus autoridades federales. Los hechos han venido á dar á las cosas una posición mas normal que la que proponían las teorías de los publicistas. Lo singular es que Buenos Aires mismo ha tenido gran parte en esos hechos que le arrebatan en su provecho mismo, no en su daño, la iniciativa del gobierno moderno, inconciliable con sus hábitos seculares de poder omnímodo. La enseñanza constitu cional le irá de las mismas provincias hermanas que le lleva-