718 APÉNDICE Como si las desgracias de la América del Sur no afectasen di rectamente á la población industrial y comercial de la Europa, los gobiernos europeos se contentan con lamentarlas, creyéndose irresponsables de ellas, y tomándolas como el resultado exclu sivo de la mala política de esos países. La verdad es que la po lítica europea está mas obligada á estudiar y conocer los asuntos de la América del Sud, que lo están quizá los gobiernos de esos países mismos, por la sencilla razón de que la Europa tiene millones de sus nacionales establecidos en esos países, donde casi todos los capitales y todo el comercio son europeos. La Constitución de la Confederación Argentina difiere de las otras constituciones dadas en Sud-América, no en que es mas liberal, sino en que es mas juiciosa, es decir, mas adecuada á las necesidades verdaderas del país de su sanción. Reconociendo que la Europa es el manantial antiguo y mo derno de la civilización del Nuevo Mundo, la Confederación Argentina ha hecho su Constitución como para atraer en su suelo á las poblaciones de la Europa ; al reves de las anteriores constituciones que se dieron durante la guerra de Independencia contra España, con un espíritu de teserva y de temor hácia la Europa. En esa época tomo los colores del patriotismo, el senti miento de odio al extranjero, que la España infundió en sus antiguas colonias, para asegurar sus fines de monopolio comer cial. Ese sentimiento, conservado hasta estos dias, hahia llegado á ser un obstáculo para la civilización de esos países. Rosas lo explotó,veinte años, rechazando la civilización de la Europa eri defensa de las leyes coloniales de navegación y comercio, mediante las cuales Rueños Aires, provincia de su mando, tomó el lugar de Madrid respecto á las provincias argentinas, que con tinuaban siendo colonias de su antigua capital. Para educar al pueblo por la acción espontánea de las cosas, mas bien que por los esfuerzos impotentes de una instrucción mal dirigida, la Constitución argentina ha tratado de agran darlo por la adición de poblaciones educadas. La Constitución argentina ha consagrado la república como principio de go bierno, no porque sus autores creyesen que la república sea el único gobierno racional, sino porque era el único gobierno practicable en un país destituido completamente de toda tra dición monárquica y aristocrática. En Sud-América, como en la América del Norte, la república se realiza con las mismas