728 APÉNDICE pretenden asimilar el rol de Buenos Aires en la nacionalidad argentina con el de Paris en la unidad francesa. Mientras que Paris nombró siempre los funcionarios del gobierno interior de la Francia, Buenos Aires no eligió jamas un gobernador de pro vincia. Cuando la revolución contra España proclamó la soberanía del pueblo argentino, el pueblo de las provincias pretendió, á ese título, elegir sus jefes inmediatos; pero Buenos Aires, á título de capital, pretendió apropiarse ese antiguo poder de Madrid y nombrarles sus gobernadores. Las provincias hubiesen aceptado tal vez ese régimen, si Bue nos Aires como Santiago, capital de Chile, ó como Lima, capital del Perú, hubiese hecho partícipes á las provincias del ejercicio del poder nacional, del tesoro y del comercio directo. Pero Bue nos Aires excluyó á las jirovincias de su propio gobierno general como hacía España , cuando las poseía como su colonia ; y las excluyó también del tesoro y del comercio directo, como no ha- bia hecho la misma España, que destinó siempre una parte de las rentas generales del país para trabajos de utilidad pública en esas provincias. Buenos Aires, bajo la República indepen diente, absorbió la renta de aduana, por el monopolio de la na vegación y del comercio exterior, y jamas destinó un real de esa renta para hacer un camino, un puente, una escuela en las provincias argentinas, que contribuían á pagarla. La bandera española filé la última bandera de la Europa que vieron sus puertos fluviales interiores. En adelante no vieron mas que la bandera local, porque Buenos Aires no les dejó ver otra. La exclusion trajo la guerra entre el centralismo, represen tado por Buenos Aires, y las provincias, que disputaron el poder como el fin, Y la libertad de navegación fluvial y de comercio como el yncdio de conseguir el fin por el influjo de la renta y de la geografía política. Esa lucha de cuarenta años ha encontrado por fin su término en la Constitución nacional de 1853 , aceptada por todas y cada una de las Provincias de la Union, excepto la provincia de Bue nos Aires , que acabará por aceptar la parte que por esa Consti tución le ofrecen las provincias en el gobierno nacional, cuando vea que su aislamiento ya no puede impedir la creación de ese gobierno. Al contrario, ella ha servido á la paz de la República Argen-