DE LA INTEGRIDAD NACIONAL 738 Para resolver por la discusión pacífica la cuestión política pen diente sobre la incorparacion de Buenos Aires á la Nación Ar gentina de que es parte , importa definir la posición que dan á Buenos Aires, en la sociedad política argentina , los actos que han descentralizado el gobierno nacional de ese país sin alterar su nacionalidad. Esos actos tienen su expresión solemne en los tratados interprovinciales que Buenos Aires celebró desde 1820 hasta el de diciembre último con varias de las provincias argen tinas. Tales tratados, celebrados nominalmente para preparar la reorganización del gobierno general argentino, y empleados en la realidad para imposibilitarla y postergarla por treinta años, vuelven hoy á emplearse con el fin de entorpecer la Cons titución sancionada al cabo en virtud de ellos en 1853, bajo la iniciativa de las provincias signatarias de ellos á la par de Buenos Aires. No tanto aludo á los tratados en sí mismos como al uso que se ha hecho de ellos. Para que esos tratados dejen de suministrar á la demagogia, y al interes local mal entendido, arbitrios y expedientes diri gidos á estorbar, la organización de un gobierno nacional, en caminados á desmembrar la nacionalidad de la República, con viene demostrar, que ni esos tratados ni otro acto alguno de ca rácter fundamental introdujeron jamas la menor alteración en la integridad nacional argentina, por masque estipulasen bases dirigidas á disminuir la centralización del gobierno nacional, comprometida tal vez por la falta de moderación en su ejercicio, mas que por otras causas concurrentes. Empezaremos por el tratado reciente, de 20 de diciembre de 1854, que ya hay quienes pretendan emplearle como los de su género anteriores á la Constitución federal, para entorpecer la Organización nacional en vez de prepararla. La política que eso pretende olvida que las circunstancias han dejado de ser las mismas que ahora treinta años ; y que la libre navegación llu vial garantizada por tratados internacionales de duración per pétua, sacando de su antiguo centro realista el poder rentístico y el gobierno exterior de la República, ha hecho ineficaz y es téril para lo venidero la táctica que estorbaba la creación de un gobierno nacional, con el interes de mantener su desempeño ventajoso en manos del gobierno de provincia de la antigua capital. El tratado de 20 de diciembre no envuelve un reconocimiento.