^72 DE EA INTEGRIDAD NACIONAL nombre del señor don Fernando YII, y en c/wien. » Una cues tión de Nación no podia ser resuelta por el municipio de una Sobre este punto surgió la division que dura hasta hoy. La opinion que colocó en el cabildo de Buenos Aires la autoridad del vireinato, triunfó en ese cabildo, como era de esperar. Pero hace alto honor á la imparcialidad délos hombres de esa ciudad la opinion de los que osaron levantarse á la concepción de una Patria común y de una Nación Argentina. Para no exponerse á una queira civil, se debe oit" á los demas pueblos del distrito (vireinato) dijo el D' D. Nicolas Calvo, de Buenos Aires. — D. José Barreda opinó, que la cuestión debia resolverse sin perder de vista los inconvenientes de la falta de previo acuerdo con los qobiernos interiores. - D. Ignacio Rezabal propuso, que por ningún acontecimiento se alterase en esa ciudad el sistema político pender su existencia política de su unidad con ellos.—D. Miguel Ascuénega opinó, que para acobarde constituirei gobierno de ese público, siendo la puerta del reino esa capital, se debía convocar á las demos provincias y gobiernos para sentar la autoridad que las represente y rija. (Acta del 22 de mayo de 1810, en Buenos La opinion contraria prevaleció sin embargo, y el vireinato , compuesto de numerosas provincias, vió reemplazada su auto ridad general por otra que debió su creación á la municipali dad del pueblo de Buenos Aires. Una capital que, como Paris, dió por espacio de siglos sus jefes locales á las provincias de Francia, puede decir con propie dad que su gobierno es el gobierno de la Nación ; que sus cam bios son de todo el país. Pero la capital que, como Buenos Aires, no dió jamas sus jefes á las provincias del vireinato, no podía atribuirse ese poder sino por conquista, si ellas voluntariamente no se lo daban , como sucedió en Chile. Veamos entretanto cómo pasaron las cosas en el Kio de la Plata.