DK LA REPÚBLICA ARGENTINA. 781 Córdoba, fué disuelto por la sublevación de sus jefes secunda rios, que léjos de sofocar la resistencia prorincial, la apoyaron, poniéndose ellos á la cabeza de las demas provincias. Ese mo vimiento tuvo entre sus autores al general Paz. Tras ese desastre se lanzaron sobre Buenos Aires las prorin- cias litorales sublevadas ; derrocaron la Constitución unitaria de 1819, y disolvieron el gobierno central instalado en su rir- tud. El gobierno local de Buenos Aires fué obligado á firmar el tratado de la Capilla del Pilar, k un paso de Monte Caseros, en cuyo pacto abdico Buenos Aires su rango de metrópoli, y aceptó para lo futuro el de provincia, igual á cualquiera de las otras en el derecho político de asistir á la formación del gobierno na cional y común. Eso es lo que representa ese tratado, y no otra cosa. Es la victoria y consagración del derecho de cada provincia á darse sus autoridades locales, que en el antiguo régimen español recibian del soberano de España, no del gobierno de Buenos Aires, y de concurrir por igual á formar el gobierno nacional. Ese tratado, base de los de su género venidos después, léjos de desconocer la Nación y de tener por mira el diridir su alta soberanía y territorio, protestó por su art. 1, que el sistema fe deral admitido en él era el voto de la Nación; que todas las pro vincias de la Nación aspiraban á la organización de wi gobierno central, comprometiéndose los contratantes á promover la con vocación de diputados de todas, para acordar lo conveniente á su ínteres general. (Tratado de 23 de febrero de 1820.) í Qué hizo Buenos Aires vencida y despojada del poder cen tral a que aspiraba, de distribuir ,i las provincias jefes y recur sos que ellas mismas debian ejercer? ¿Pensó en reorganizar la union, en reinstalar el gobierno central abandonando el intento de (lar jefes alas provincias, que era naturalmente en lo que debia de haber pensado? — Eso qiierian las provincias vence doras; eso disponía el tratado del Pilar; pero tal vez por ello Buenos Aires prefirió otra cosa. El partido centralista de Buenos Aires se inspiró en el sinsabor de la derrota. Adoptó el aisla- miento como medio de represalia. Mostró plegarse á lo que que- < n as provincias (que era no depender del gobierno de Buenos 1res para a elección de sus jefes), y empleó el sistema de ais- mien o para tomar sobre ellas mas ascendiente que antes. Si en a unidad fué capital, en el aislamiento, es decir, en el des-