784 DE LA INTEGRIDAD NACIONAL jamas tuvo tal poder, sino al rey de España, que lo ejerció siempre por sí mismo. Hé ahí el sentido de la independencia provincial estipulada en los tratados litorales , que fueron resultado y término de la guerra en que Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes obligaron á Buenos Aires, por la fuerza de las armas victoriosas , á renun ciar la supremacía que pretendia ejercer sobre sus hermanas, dándoles gobernadores elegidos por él, y subordinándolas á su gobierno local, erigido en- gobierno general por acto propio, desde la instalación de Junta de provincia, que en 25 de mayo de 1810 reemplazó al vircy español, jefe nacional de todas las provincias del virei nato. Esa independencia doméstica interior, confirmatoria de la in tegridad nacional, es sin embargo toda la base que ha servido á Buenos Aires para asumir en su reciente constitución de pro vincia el ejercicio de la soberanía interior y exterior, con la ple nitud con que lo baria la nación chilena ó el imperio del Brasil. Pero las provincias que obligaban á Buenos Aires vencida á reconocer su libertad en el tratado cuadrilátero, ganaban la ba talla perdiendo la victoria en favor del vencido. La esperanza de formar nuevo Congreso general, estipulada en el tratado del Pilar dos años ántes, se convertia en el cuadrilátero, en un com promiso de seguir la marcha política {statu quo) adoptado por Buenos Aires, en el punto de no entrar en Congreso por ahora... no considerando útil al estado de indigencia de las provincias su concurrencia al diminuto congreso de Córdoba, menos conveniente á las circunstancias presentes nacionales y á la de separarse Filíe nos Aires, única en regular actitud para sostener un Congreso (palabras del tratado cuadilátero, de 25 de enero de 1822). Ese aislamiento, que dejaba las tres cuartas partes del go bierno argentino en manos de Buenos Aires, fué su medio fa vorito de represalia, siempre que vio derrotada su aspiración de asumir el gobierno de toda la Rejiública. « No haya gobierno general, si no ha de estar todo él en mis exclusivas manos, » fué la divisa de un partido de la antigua capital. El aislamiento fué jiuesto en ejecución cuando cayó el poder unitario, que ejercía Pueyrredon en 1820; fué empleado tam bién después de vencidos los unitarios del partido de Rivadavia en 1827; y por fin, ha sido renovado luego de caido el centra lismo de Rosas en 1852.