DE LA REPÚBLICA ARGENTINA. 791 se había estipulado sin su autorización previa ; razón que podía haberse invocado para anularla destitución del gobernador Ro sas. Jamas los gobernadores de otro tiempo habían pedido auto rización para estipular los anteriores pactos del aisla miento inlerprovincial, que dejaba el poder nacional en las ma nos del gobierno local de Buenos Aires. Algunas veces los ratifi caron las legislaturas después de hechos sin su aviso. Otras, como el cuadrilátero, no fuá ratificado ni conocido por la legislatura de Buenos Aires. La desaprobación del Acuerdo de San Nicolas era el primer paso de la reacción de Buenos Aires contra el plan de organiza ción nacional, que había sido objeto de la campaña contra Ro sas , representante y personificación del aislamiento que enri quecía á Buenos Aires con la ruina de las provincias. E\ general Urquiza, Director provisorio de la República, se vió precisado á disolver la legislatura provincial de Buenos Aires , que resistía la creación del gobierno nacional sin mas motivo que porque debían pasar á manos de este los poderes nacionales retenidos en el desorden de veinte años por esa legislatura de provincia, tales como el de aprobar tratados internacionales, reglar las aduanas exteriores, la posta, la tarifa, el cabotaje, el ejército, etc. — Ese acto de estado fuá reclamado por la ne cesidad de tener gobierno y orden nacional. Se acercaba el día de la reunion del Congreso, al que debían asistir los diputados por Buenos Aires ya nombrados ; es decir, ya vcuiau el orden y la regularidad á la distribución y manejo del poder y de las rentas generales. Era el momento de estorbarlo por un esfuerzo supremo j y la política local de Buenos Aires, celosa de ese arreglo, que debía retirarle las antiguas ventajas que le daba el desquicio y desar reglo interior, hizo la revolución de H de setiembre de 1852, mas que contra el general Urquiza, contra sus trabajos encami nados á organizar un gobierno nacional. La insurrección de Buenos Aires no confesaba su intención de estorbar la organiza ción de la República, opuesta siempre al interes mal entendido ( e esa piovincia. Decía solamente que temía la dominación del general Urquiza , ¡ del que justamente acababa de librar á esa ciu ad de la dominación de Rosas! La dominación naciente consistía en el ejercicio de los poderes nacionales, que Buenos Aires se había acostumbrado á ejercer en comisión, y que la Re-