797 DE LÀ IíEPCbLICA ARGENTINA. para formar la actual Confederación Argentina? ¿En qué tiempo conocieron las naciones extranjeras á esas provincias como Estados ­ capaces de tener aisladamente Aída exterior? Esas provincias no son ex-nacioncs, como los Estados que forman la Union de Norte-América; no son tampoco Estados ex-provincias, sino provincias simplemente, como fueron siempre, ­ mas independientes del poder central que lo fueron antes, en cuanto á su gobierno interior, pero nada mas. Buenos Aires es una de esas provincias argentinas; y no podriacitar un pacto, un antecedente que le dé un derecho especial y superior á cualquiera ­ de las demas provincias, sus hermanas, para dejar su condición de provincia igual en derecho político á cualquiera de las otras, y tomar el rango nacional de Estado. La Federación Argentina está tan léjos de ser igual á la Federación ­ de Norte-América como sistema de gobierno, que bastaria ­ asimilarlas ó explicar la del Sur por la del Norte para dispersar ­ las provincias y dislocar la integridad nacional del país conocido con el nombre de República Argentina. El sistema de gobierno de una federación de Estados ó naciones ­ como la de Norte-Amóiica, aplicado al légimen de gobierno de lo que solo impropiamente puede llamarse federación de provincias ­ de una misma nación y de un mismo territorio, es la mas formidable máquina de desmembración y desquicio que pueda emplearse contra cualquiera de las unidades políticas de Sud-América. Dos Repúblicas han sucumbido ya, bajo los efectos del plagio indiscreto del federalismo de Estados Unidos, — Méjico y Centro-América. Si fuese verdad (pie los Estados finidos ­ piensan traer su dominación hasta la América del Sur, no podían tener mejor ejército de vanguardia, que la aplicación espontánea de su federalismo internacional al régimen interior ó provincial de los Estados ó Repúblicas sud-americanas, que ántes fueron vireinatos unitarios de España. En ese sentido las Repúblicas de la América del Sur han tenido mucha razón de temer el sistema federal para su gobierno interior. Chile lo evitó con tiempo; y los unitarios de la República Argentina no tanto temieron la descentralización del gobierno interior, como el peligro de desmembración externa (pie presentaba el federalismo ­ de Norte-América patrocinado por Dorrego y mentido por Rosas, llamados ambos federales netos ó verdaderos federales desde aquella época.