‘g02 DE LA INTFGRIDAO NACIOXAL Titoriocomuii y en sus relaciones con las naciones extranjeras? Existe sin embargo esa opinion en Rueños Aires, como lo revela ­ su prensa, y sobre todo como lo dejan creer los actos de sii gobierno, posteriores á la estipulación de los tratados de diciembre ­ y enero. Esto es lo grave, lo que autoriza dudas alarmantes ­ sobre el sentido verdadero de esos tratados. En vista de ello, habria derecho de preguntar : ¿tales tratados, ­ que se dicen estipulados para aproximar y preparar el restablecimiento ­ de la union, buscan de véras esa union ? ¿ ó son un plan oculto de dislocación puesto en ejercicio en nombre de la union ; la paz empleada como medio de hostilidad; los abrazos ­ sustituidos á la espada como medio de guerra? — No es la prensa de Rueños Aires únicamente, son los actos de su gobierno los que autorizan á indagar si esos tratados son una ilusión que se hace Rueños Aires de poder volver á la política del tratado cuadrilátero ^ del pacto federal de iH.'R, en que tomó asiento el desquicio que dejó por treinta años en manos de su gobierno local el poder y las rentas de toda la República. ¿ Piensa Rueños Aires en recuperar esas ventajas, que la Constitución federal y los tratados de libre navegación le han retirado para colocar en poder de la Nación por un efecto natural suyo? Si no piensa en ello*, pruébelo por los actos de su política, después de haberlo aparentado por la palabra de sus tratados. La union de que se trata es un hecho de carácter político ; es la union de las rentas, del poder diplomático, do la fuerza militar; es la fusion de los altos poderes del país en un solo poder nacional. ­ Lo demas es union de afectos, simple amistad, que puede existir entre dos naciones extranjeras una de otra. En los actos, no en las palabras, debe residir la union de que trata; y ántes de que ella se consiga , los actos deben probar el deseo sincero de conseguirla. ¿ Qué nos dice entretanto la conducta práctica del gobierno de Rueños Aires? — Si realmente apetece la union, es preciso confesar que su política lo conduce precisamente al nimbo opuesto del objeto de sus deseos. ¿ De qué vale, en efecto, que el tratado de 20 de diciembre se haya celebrado para acercar cnanto ántes la reunion de todos los pueblos de la República Arijentina, y que cese la separación política ­ que hoy existe (art. 3)? ¿ Qué importa <(ue el tratado de S de enero se haya estipulado para conjurar los peligros externos