804 DE L\ INTEGRIDAD NACIONAL tros extranjeros á residir en la aldea de Washington, sin perder por eso su rango de metrópoli del lujo, de la elegancia y de la riqueza de los Estados Unidos. — Buenos Aires no necesita despedazar ­ su país para ocupar un lugar espectable en la República Argentina. Eso es realizar la union, y dar pruebas deque se la apetece. Si no está en la mano de Buenos Aires ofrecer de un golpe seguridades ­ de esa especie en prueba de su amor á la union, puede al menos probar su horror á la desmembración absteniéndose de los actos que la ponen en obra, al mismo tiempo que se vierten ­ palabras de union ineficaces. Mandar diputados de Buenos Aires al Congreso simplerneiite, no es incorporarse á la República. Si se quiere dar principio á la union por las vias de hecho, empieze Buenos Aires por mandar ­ rentas, soldados, poderes al gobierno nacional, no diputados al Congreso. En seguida mande sus diputados y senadores; tome ­ parle en el gobierno y administración colectiva de esos elementos ­ é intereses. Lo uno es incorporarse á la Nación ; lo otro es incorporarse al Congreso. El Congreso creado por la Constitución federal no debe admitir ­ en sus bancos legislador alguno cuyos comitentes no hayan jurado esa Constitución, que vienen á poner en ejercicio por la sanción de leyes orgánicas. Lo demas es admitir insurrectos á la colaboración de las leyes de la República, que no aceptan. La República no está en el caso de admitir que le bagan sus leyes los que no han de obedecerlas. Si vienen á tratar, vengan á la barra; entónces les dirá el Congreso , que al Presidente corresponde ­ el celebrar tratados, por el art. t)4 de la Constitución nacional, ­ y el Presidente á su vez les dirá, que la Constitución le autoriza para celebrar tratados con las naciones extranjeras, pero no para consentir que las provincias celebren tratados políticos entre sí mismas. Antes de incorporarse al Congreso , será preciso incorporarse á la Nación. El medio mas directo es aceptar la Constitución de la República, en que está precisamente organizada la union do todos los pueblos que la forman en el Ínteres de lodos y cada uno. Admitir la Constitución nacional, es aceptar el gobierno federal encargado de hacerla cumplir en todo el país de su imperio. ­ Admitir el Ejecutivo, es entregarle el tesoro , el ejército, la diplomacia, ó lo que es lo mismo, es formar parte del Ejecu-