DE LA REPÚBLICA ARGENTINA. 805 tivo mismo. Todo lo demas es desmembrar la República en nombre de la integridad; revolverla en nombre de la concordia. Es constituirse en vanguardia del extranjero en lugar de defender ­ el jiaís de sus asechanzas; es tratará la propia Patria peor que lo harían sus mas crueles enemigos ; es presentar á la vergüenza de las naciones extranjeras el gobierno nacional del patrio suelo. Pero¿ qué nación es esa en que Buenos Aires rehúsa incorporar ­ su provincia ? ¿ Qué gobierno es el que debe recibir los poderes ­ y rentas delegados por Buenos Aires? ¿Es alguna nación extranjera, es algún gobierno de Asia ó de Europa? ¿Se trata acaso de colonizar, de esclavizar, de someter la provincia y el gobierno de Buenos Aires á un poder extranjero, cuando se exige la reincorporación de su vida de provincia en la vida colectiva ­ de la Nación? Nada ménos que la Nación Argentina, de cuya vida vivió siempre Buenos Aires , de cuyas fuerzas hizo las suyas ante el extranjero, es la Nación de que se trata. La Nación, es decir, su propia familia, sus propios paisanos, los Argentinos, es á quienes Buenos Aires rehúsa recibir por colaboradores ­ en la gestion común y solidaria de sus rentas y poderes, porque esto es su incorporación á la Nación, y no es otra cosa ; ¡ y esto es loque resiste Buenos Aires en nombre de su patriotismo ! ¿Qué idea pues ha llegado á formarse de la Patria esa desgraciada ­ provincia, que parece condenada á ver extraviada su inteligencia por sus hombres de pluma peor que por sus tiranos ­ de espada ? ¿No tiene un hombre publico que le haga comprender que no enajena, que no entrega, que no devuelve los poderes y rentas que delega en la Nación, pues que esa Nación es ella misma, la misma Buenos Aires unida con las demas provincias ­ que componen juntas toda la República? Al contrario, incorporándose á la Nación, Bnenos Aires conserva ­ siempre en sus manos, retiene en su provecho mismo sus rentas y poderes, cuando los mezcla y conserva unidos con los poderes y rentas de todos los Argentinos , sus compatriotas. Y no solamente los conserva íntegramente, sino que los conserva multiplicados, mas bien asegurados y mas juiciosamente dirigidos, ­ por la vieja regla de que ven mas cien ojos que veinte, pueden mas mil brazos que cien.