DE LA INTEGRIDAD NACIONAL 814 vecinos. Sus provincias tomaron el título de Estados : era el pasaporte para salir de la Nación. Los Estados no tardaron en aprovecharse de él, para emprender la vida independiente que hoy llevan. Costa Rica, uno de ellos, con cien mil habitantes y doscientos sesenta mil pesos de renta anual, se ha constituido en República independiente, tiene tratados con las naciones extranjeras, y cuerpo diplomático en que gasta seis mil pesos. —Todavía existia la federaciomcuando tomaron esa actitud pro visoriamente, y hasta hoy mismo abrigan esperanzas de volver á la Union por el camino de la desunión en que están, lié ahí justamente la senda en que Rueños Aires ha tenido la habilidad de colocarse. Hace un año que Panamá, departamento de la República federal de Nueva (îranada, tomo el título de Estado, por una ley del Congreso nacional, no por acto propio como Rueños Aires. Á estas horas nadie duda ya de que Panamá será nación independiente dentro de muy poco : independiente de Nueva Granada bien entendido, pero no de otra iníluencia ve cina. ¿Lo ve Rueños Aires? No es una victoria tomar esa actitud. « Me reconocen : luego tengo derecho á ejercer la soberanía ex terior. » — Este modo de razonar es de desquicio. ¿Cree Rueños Aires que Corriénles, Santa Fe, Entre Ríos, cualquiera pro vincia argentina, dejarían do ser reconocidas si lo pretendie sen? ¿Araucania y Patagonia serian ménos atendidas que Mos- quitia? Hay reconocimientos que anonadan en vez de realzar al que los acepta. — Norte-América reconoció á Nicaragua jiara acañonearla mas tarde. Pero ese es el resultado en definitiva : reconocerlos para aislarlos, aislarlos para debilitarlos, debili tarlos para someterlos. No se equivoca el (jue jiresta el recono cimiento : el cuitado es el que se deja reconocer. La fuerza de cada nación no es obra de las otras; es producto del esfuerzo propio. Nadie hace el poder de su rival. Si la fuerza procede de la union, claro es que la union es obra propia, como la des unión obra del extranjero. En medio de esos dos partidos atentatorios,— la conquista de la propia República, ó la desmembración de su soberanía, — ¿Rueños Aires quedará mecida por los temores y las esperanzas en la posición ambigua que se ha dado? ¿Con un pié en la casa y otro en la calle ; Argentino para las deudas y extranjero para las ventajas; nacional para gobernar y dirigir la Nación, inde-