832 APÉHDICE Sil constitución de 11 de abril de 1851, que ni siquiera nombra á la libertad fluvial consignada en el derecho constitucional de la Confederación como el mas fecundo de sus principios. En Sud-América, toda libertad que no se consigna en la Constitución y ademas en tratados internacionales, es una palabra ­ que se puede retirar y revocar el dia que agrada á la facción ­ dominante. No es una garantía real y verdadera. En seguida de eso, Buenos Aires ha negado al Brasil, en 1851, el derecho de penetrar con sus buques de guerra en el rio Paraná, ­ abierto absolutamente por las leyes de la Confederación. Un año mas tarde, en 1855, todavía Buenos Aires ha mandado al señor J. B. Peña al Paraná, á negociar restricciones para la libre navegación de los rios. Su adhesion afectada á la libertad fluvial tiene otro motivo de Ínteres muy conocido. El art. 5 de los tratados internacionales ­ de libre navegación, de 10 de julio de 1853, dispone que las naciones signatarias no permitirán que la Isla de Martin Garda ­ sea poseída por Estado alguno que no haya dado su adhesion al principio de libre navegación. Según eso, Buenos Aires tiene necesidad forzosa de adherir á esa libertad, cuando menos en apariencia, para conservar la posesión de la isla de Martin García, ­ que no obstante pertenece á la República Argentina, y en todo caso, por razón de proximidad, á la provincia de Entre Bios. II. De cómo Ia clausura fluvial hacía imposible la institución de un gobierno nacional ­ y la estabilidad de la paz interior en la República Argentina. — Cómo esa clausura traía á manos de Buenos Aires el poder y la renta de todas las provincias. — Cómo el interes de Buenos Aires estaba vinculado en el desórden de la Nación. Importa saber de qué modo la clausura fluvial hacía imposible ­ la creación del gobierno general argentino, y por qué medios ­ traía sus atribuciones y rentas á las manos exclusivas del gobierno provincial de Buenos Aires. Por este estudio se comprenderá ­ de qué modo la existencia del gobierno actual de la Confederación es, por su condición misma, la mas fuerte ga-