849 i LA INTEGRIDAD NACIONAL ARGENTINA. 36‘ anteriores, bastarán las atribuciones y facultades comprendidas en la jurisdicción consular, pues justamente tienen ese destino y aplicación en la práctica internacional de los Estados. Buenos Aires se halla hoy, respecto á las naciones extranjeras amigas de la República Argentina, en la posición que tuvieron durante siete años las Provincias Vascongadas de España, cuando se ne gaban á reconocer el gobierno nacional de la reina Cristina. Reconocer en Buenos Aires una. soberania fluvial independiente y separada de la soberanía fluvial argentina, sería dejar fuera del imperio de los tratados de libre navegación, celebrados con In glaterra, Francia'^ Estados Unidos, una gran parte del terri torio comprendido en ellos 5 pues la libertad de na\ egacion ha sido estipulada para todo el territorio fluvial argentino , sin ex cepción de provincia alguna de las que integran el territorio del Estado de las Provincias Unidas del Pió de la Plata. Seria ex cluir de los tratados de libre navegación la embocadura del Rio de la Plata, nada mános, que contiene las llaves de sus afluentes 5 para dejar todo eso en manos del principio reaccio nario de clausura y de monopolio representado por Buenos Aires y el Brasil en esos países. Dejando fuera de los tratados de navegación esa parte del ter ritorio fluvial argentino, declarado libre por ellos, los gobiernos extranjeros comprometerian la seguridad de todo lo demas del derecho de navegación adquirido por dichos tratados ; porque la parte excluida, que es justamente la que resiste la libre na vegación, trabajaria por extender su principio de exclusion en el resto del territorio, cuyo monopolio anterior le han arreba tado esos tratados; y lo conseguirla, sin duda, si las naciones que han firmado esos tratados le ayudasen á anular sus conse cuencias, reconociendo su aislamiento y separación de verdadera hostilidad contra el principio de libre navegación fluvial. — Buenos \ires ha protestado contra ese principio, cuando ha protestado contra los tratados de libertad fluvial, justamente porque aseguran la libertad que le ha retirado sus antiguos mo- iiojiolios de comercio y de gobierno. Trabajará en ese sentido Buenos Aires (siempre que cuente con el apoyo extranjero), en fuerza de la atracrion mutua que existe entre las secciones que hoy dividen accidentalmente la República Argentina. Encuna de esa ley de atracción (que no es sino el resultado y la prueba de la unidad secular) existe la lucha. Pero, ¿cuál es el objeto