LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 75 favorecida ; cl Gobierno podía siempre dejar sin efecto tal acuerdo, notificándolo con doce meses de anticipación. La ley de 11 de Enero de 1892 estableció el siste ma de la tarifa máxima y la tarifa mínima. El Go bierno no debía acordar jamás tarifas inferiores á la mínima. Por otra parte, Francia recobraba la libertad de sus tarifas. Cualquier día podía aumentarlas, no ya sólo en virtud de una proposición del Gobierno, sino de la proposición de cualquier diputado. No hizo falta. Somos una democracia que comprende lí.000.000 de electores; y desde 1880, la mayoría de los repre sentantes del sufragio universal sigue una política económica calcada en la de los grandes propietarios de la Restauración, y de los 200.000 electores del Gobierno de Luis Felipe. He demostrado (1) que de 100 personas no había cinco que estuviesen inte resadas en la protección: que los consumidores de pan y de carne pagaban un impuesto privado á los 138.000 propietarios de explotaciones que tenían más de 40 hectáreas en Francia; que la industria del vestido y la moda, que comprendía un 21 por 100 de la población activa, pagaba un pesado tributo á las industrias textiles protegidas; el comercio, la banca y toda la industria de transportes, tenían interés en la libertad de circulación de las cosas y de los valo res; no había, pues, en realidad cinco personas en Francia interesadas en la protección; las demás eran tributarias; y, no obstante, diariamente la mayoría (lj~ La Comédie protectioniste.