94 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES que lo vende, desea obtener el beneficio para sí. El comercio se compone de actos repetidos y rápi dos. El formalismo existente, no para permitir el cam bio de los inmuebles sino para asegurar la conserva ción, no sabría convenirle. El comerciante no espera, para comprar y vender, la autorización de un jefe; falta que él se decida; él debe tener la iniciativa para comprar y vender en mo mento oportuno y en buenas condiciones. La tradición del adorno, del arma, de la herramienta, del grano, constituye la prueba de que el cambio se ha hecho. Desde el origen del comercio, todo comprador y vende dor ha considerado que el comercio es la ley de las par tes. De ahí, el carácter variable é individualista del derecho comercial (1), en tanto que el derecho civil pri mitivo que tiene por objeto la conservación de la fami lia, la consolidación de la propiedad y de la heredad, es tradicionalista conservador y gregario. El derecho civil es imperativo; el derecho comercial es contractual. Atenas es la más individualista de las ciudades de la antigüedad y en ella precisamente es donde encuen tra mayor libertad el comercio. Se le atribuye la in vención de la moneda de plata, la organización del crédito y el seguro de mar por el préstamo á la grue sa. Los comerciantes no tenían necesidad de separar se del derecho civil y crear tribunales especiales, y cuando Demóstenes decía: «Las leyes quieren que toda promesa libremente hecha sea obligatoria», afirmaba que el derecho ateniense estaba basado en el respeto de los convenios. (1) Thaller.