LOS COMERCIANTES 283 «Si los hombres de bien y las mujeres virtuosas de cada país se vieran obligadas á ejercer las profesio nes de hostelero, de mercader, del comercio, durante nn cierto tiempo, conoceríamos entonces cuán caras y preciosas son estas profesiones para la huma nidad.» Pero en vez de someterse á los magnates de la ciudad á esta experiencia, se prohibió á los jefes de las 5.040 familias que la formaban, la profesión de comerciante. Sin embargo, la prohibición no era ab soluta. «No es fácil al legislador fijar exactamente lo que deshonra 0 no deshonra á una persona libre. Pero el que ejerciera un tráfico indigno de su condición será citado ante un tribunal de los más virtuosos de entre los ciudadanos y acusado de deshonrar á su familia. Y si se le prueba que ha profanado la casa paterna por alguna profesión sórdida, será condenado á Un año de prisión, y á cada reincidencia se doblará la pena. Una ley ordenará que los que traficaren en la villa sean ex tranjeros, establecidos ó no; y una ley tenderá á hacer á esta clase de habitantes lo más virtuosa ó lo menos malvada que f uera posible.» Los guardianes de las leyes «se confunden con las personas entendidas» de tal modo que Platón veíase embarazado para designarlas de modo distinto, por que si eran entendidas, hacían ó habían ejercido el comercio. Examinaban en conjunto el ingreso y el gasto, de que resultaba para el comerciante un pro vecho razonable, y estipulaban lo que cada uno de bía exigir en razón al dinero desembolsado. L>e vez en cuando se ven reaparecer aún las ideas