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        <title>El comercio y los comerciantes</title>
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      <div>LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
451 
Yo creo, sin embargo, que en este sentido progre 
samos algo. 
El inglés es la lengua comercial del mundo ente- 
r °; el español es la general en la América del Sur. 
Estas dos lenguas mucho más importantes que la 
alemana desde el punto de vista comercial, son las 
que deben aprender los jóvenes que se dedican al 
comercio. 
§ 4. Los bancos.—Achacar las responsabilidades 
arbitrariamente es una política tan inmoral como 
vieja. 
«Los negocios van mal en Francia», dice M. Do- 
m ergue, el doctor del proteccionismo en Francia (1). 
Y acusa de ello á los bancos. 
Los grandes bancos absorbiendo el ahorro en Francia lo han 
apartado de sus aplicaciones más normales y fructíferas. 
Aquellos emplean nuestros capitales en comanditar, ayudar y 
alimentar el comercio y la industria en el extranjero. 
Bien es verdad que M. Cambon, embajador en 
Londres, decía en un estudio titulado: Anglaterre: Ar 
ticles elogieux sur la Banque de France: 
Los bancos ingleses están muy lejos de prestar á la activi 
dad británica todo el concurso que fuera de desear y que es 
necesario (Moniteur officiel du Commerce, 23 Abril, 1903.) 
M-Jacques Siegfried, intentó organizar un banco 
destinado á satisfacer los requerimientos de M. J. Do 
mergue. 
§ 5. Nuestra industria no es democrática.—M. Pi- 
car d, presidente de la Comisión de Valores de Adua- 
(0 Libre échangé ou protection, 1906.</div>
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