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        <title>El comercio y los comerciantes</title>
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            <forname>Yves</forname>
            <surname>Guyot</surname>
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        <author>
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            <forname>Rafael</forname>
            <surname>Urbano</surname>
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        <pb n="1" />
        ENCICLOPEDIA CIENTIFICA 
PUBLICADA BAJO LA DIRECCION DEL D5.TOULOUSE 
BIBLIOTECA DIRECTOR 
DE ECONOMÍA POLÍTICA - DARIEL BELLET 
El Comercio 
y los Comerciantes , 
POR 
YVESGUYOT 
Daniel JORRO, edit or,Madrid 
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        ENCICLOPEDIA CIENTÍFICA 
PUBLICADA BAJO LA DIRECCIÓN 
del DR. TOLOUSE, Director de Laboratorio en la Escuela de 
Altos Estudios. 
Secretario general: H PlÉRON, Agregado á la Universidad. 
BIBLIOTECA DE ECONOMÍA POLÍTICA 
Director: DANIEL BELLET 
Secretario perpetuo de la Sociedad de Economía Política, 
Profesor de la Escuela Libre de Ciencias Políticas. 
EL COMERCIO 
? LOS 
COMERCIANTES
        <pb n="6" />
        EDCIChOPEDIfl CIEHTIFICfl 
TOMOS PUBLICADOS 
Busquet (H.).—La función sexual. Traducción 
de Anselmo González. Madrid, 1913. 
Duprat (G. L.).—Solidaridad social. Traduc 
ción de F. Peyró Garrió. Madrid, 1913. 
Guyot(Y.).—El comercio y los comerciantes. 
Traducción de Rafael Urbano. Madrid, 1914. 
Mazzarella (J.).—Los tipos sociales y el Dere 
cho. Traducción de Carlos G. Posada. Ma 
drid, 1913. 
Ocagne (M.).—Cálculo gráfico. Traducción de 
L. Gutiérrez del Arroyo. Madrid, 1914. 
Richard (Gastón).—Pedagogía experimental. 
Traducción de Anselmo González. Madrid, 1913. 
Vallaux (Camilo).—El suelo y el Estado. (Geo 
grafía social). Traducción de Carlos G. Posa 
sa. Madrid, 1914. 
Estas obras constan de tomos de 400 á 500 pá 
ginas, tamaño 19 x 12, con ó sin figuras en el 
texto, encuadernados en tela con plancha. 
Precio de cada tomo, 5 pesetas.
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        BL 
COMERCIO 
Y LOS 
COMERCIANTES 
POR 
YVES GUYOT 
Ex Ministro, 
Ex Presidente de la Société Statistique, 
Vice-Presidente de la Société ¿’Economie politique, 
Miembro honorario de la Royal Sfafislical Society, 
Versión española revisada por el autor 
POR 
RAFAEL URBANO 
Del Centro de Expansión Comercial 
Con gráficos en el texto. 
MADRID 
DANIEL JORRO, EDITOR 
23, CALLE DE LA PAZ, 23 
1914 
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ES PROPIEDAD 
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Imprenta de Antonio García Izquierdo. --Doctor Mata, 3. Teléf. 1.6)2,—Madrid
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        PREFACIO 
El comercio es el arte y la práctica del 
cambio, y toda persona perteneciente á una 
nación avanzada en la evolución, ejecuta 
cuotidianamente actos de cambio. Le intere 
sa, pues, conocer el carácter, el derecho y 
los procedimientos de cambio. 
A cada instante, todos necesitamos del 
comercio, y los prejuicios que desnaturalizan 
sus actos en la opinión de muchos de sus 
clientes, prueban que no basta á éstos ha 
llarse en inmediato contacto con esta profe 
sión para conocerla. A veces, no es suficien 
te practicarla. Si Mr. Jourdain hablaba en 
prosa sin saberlo, habría podido vender tam 
bién ropa vieja sin enterarse de la naturale 
za de esta operación. 
Algunos representantes de las escuelas 
pseudo-económicas, publicistas, profesores, 
hombres de Estado, denuncian á los comer-
        <pb n="10" />
        VI 
PREFACIO 
ciantes como «intermediarios parasitarios». 
Más adelante se encontrará la exposición 
de sus teorías y los resultados á que han 
llegado cuando han tratado de ponerlas en 
práctica. 
Otras gentes, esparcidas por todas partes, 
asaltan á los comerciantes con su solicitud; 
y con palabras calurosas, entre reproches y 
cumplimientos, les prodigan sus consejos. 
Pero el criterio infalible de toda operación 
comercial es la ganancia ó la pérdida. Todo 
comerciante les puede decir: 
—Queridísimo amigo, ¿acepta usted la 
responsabilidad de la pérdida, si os escu 
cho?; porque si no la acepta, ¿qué confian 
za puede usted inspirarme? 
Me libraré muy mucho de asociarme á 
una obra tan ridicula y peligrosa. 
En colaboración con Mr. A. Raffalovich, 
he dirigido, hace años, la publicación del 
Diccionario del Comercio, de la Industria y 
de la Banca que, compuesto por más de cua 
trocientos especialistas, ha sido llamado por 
el Times «un monumento». 
Los trabajos realizados para esa obra me 
han preparado para escribir este libro sobre
        <pb n="11" />
        PREFACIO 
VU 
el Comercio, que M. D. Bellet ha tenido la 
bondad de pedirme para la Enciclopedia 
Científica. Todas sus partes se han tratado 
con el desarrollo que contienen. No he po 
dido, por ejemplo, sino indicar algunos de 
los elementos perturbadores del comercio; 
pero confío en que todo lector atento encon 
trará, en este volumen, nociones precisas, 
fundadas sobre los hechos, que podrán pre 
servarle de errores demasiados difundidos 
y suministrarle una idea clara del papel del 
Comercio. 
Febrero, 1909. 
Yves Guyot.
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■ 
*—.
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        i 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
LIBRO PRIMERO 
Los principios y el carácter del cambio. 
CAPÍTULO PRIMERO 
EL CARACTER DEL CAMBIO 
I.—Caracteres inmutables.—La ganancia es una adquisición 
superior al precio de coste del objeto vendido.—Toda 
venta es una compra. —El vendedor y el comprador hacen 
una adquisición reciproca.— Error de Mr. Karl Bücher.—En 
el mercado local, el mercader profesional es un compra 
dor.—Cada uno atribuye á lo que adquiere mayor valor 
que á lo que cede.—La conclusión de todo mercado es un 
acto de buena voluntad recíproca. 
IL—El comerciante.—Concentra y reparte.—El verdadero 
protector de la producción es el comerciante que facilita 
la salida.—El único estimulo para la'producción es la 
venta. 
III.—La remuneración del servicio de los intermediarios.— 
Pregunta ociosa.—Producción limitada de cada uno y ne 
cesidades ilimitadas.— El comercio concentra los diversos 
productos y los reparte. 
I 
El cambio tiene algunos caracteres que conviene 
determinar desde luego. 
La negra que va al mercado con su calabaza con 
nueces de coco, las vende para recibir en cambio
        <pb n="14" />
        2 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
cauris, esas conchas que sirven de moneda en el 
Africa Occidenta, ó guineas, piezas de tela azul, que 
sirven también para tal uso, pero que tienen el de 
fecto de no ser fácilmente divisibles. 
Esos cauris le permitirán comprar diversos obje 
tos, cuentas de vidrio ú otras cosas, que para ella 
tienen más valor que las nueces de coco que vende. 
A la vez, el compatriota que le compra su mercan 
cía y le da cauris ó guineas en cambio, encuentra 
más ventajoso para él poseer esas nueces que los ob 
jetos con los cuales las ha pagado. 
Si hubiera creído lo contrario, habría guardado 
para sí sus cauris ó sus guineas. 
¿Qué es lo que decide la realización del cambio? 
Nadie, antes que Turgot, había comprobado (1) que 
el cambio se realiza en el momento en que cada uno 
atribuye á la cosa que adquiere más valor que á la 
que cede. La decisión de las partes que las lleva al 
acto del cambio se produce cuando la preferencia es 
exactamente recíproca. 
La realización de toda compra es un acto de buena 
voluntad de cada uno de los contratantes. 
En realidad, en el cambio, el vendedor y el compra 
dor hacen una adquisición reciproca. Cada uno com 
pra al otro. El empleo de la moneda disfraza la rea 
lidad del acto; pero en el trueque se vé: cada uno 
vende alguna cosa para adquirir otra. 
En realidad, un vendedor no es más que un adqui 
rente. Toda venta es una compra. Emptio-venditio, 
compra-venta, decían los romanos. 
(1) Turgot, tomo II, pág. 125-7.
        <pb n="15" />
        LOS PRINCIPIOS Y EL CARÁCTER DEL CAMBIO 3 
La negra no ha vendido sus nueces de coco por el 
placer de venderlas. Las ha vendido por adquirir á 
cambio alguna cosa que desea, en tanto que tiene 
nueces de cocos por demás para sus necesidades 
personales. 
Lo mismo exactamente ocurre en un comercio más 
avanzado en la evolución. 
El industrial no vende por vender. Su objeto es la 
ganancia: y ¿qué es la ganancia?, una adquisición su 
perior al precio del objeto vendido. 
El productor y el comerciante son siempre consi 
derados como vendedores; pero ellos sólo venden 
para adquirir. Cambian los objetos que tienen por 
valores superiores al coste de aquellos objetos. 
Entráis en una papelería y pedís una resma de pa 
pel por la que pagáis diez francos. Por vuestros diez 
francos recibís un instrumento de trabajo y decís que 
habéis comprado una resma de papel. 
Pero al cedérosla, el comerciante os ha comprado 
una moneda de diez francos que cambiará con un co 
merciante de papel al por mayor. Este será vendedor 
y el primero comprador. 
A su vez, el comerciante al por mayor habrá adqui 
rido diez francoscon los que comprará pastade made 
ra, maquinaria, construcciones ó mano de obra, etc. 
M. Karl Bücher hace notar que el comerciante de 
la Edad Media, Kaufmann, recibe su nombre de 
Kaufen, comprador. 
Las Cartas dadas por Otton III en 990 y el año 
1000, hablan de los emptores Trotmanniae (1). Saca 
(1) Karl Bücher, pág. 81.
        <pb n="16" />
        4 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
de esto la consecuencia de que la palabra comercian 
te se aplica en aquéllas tanto á los mercaderes como 
á los compradores y que por consiguiente no se trata 
de comerciantes de profesión. Esto es inexacto; por 
que en los mercados locales, los tratantes ó merca 
deres de profesión son generalmente considerados 
como compradores. 
Escribo estas líneas en l’llle-et-Vilaine, entre los 
mercados de Sain-Aubin-du-Cormier, Sain-Aubin- 
d’Aubigné y Rennes. Los agricultores llevan su man 
teca á ellos donde los comerciantes profesionales la 
compran para enviarla á París, á Valognes ó directa 
mente á Inglaterra. Los agricultores venden su trigo 
á los «comerciantes en granos» y su ganado á los 
«tratantes de bestias». 
II 
Estos hombres tienen la especialidad de recoger 
los productos dispersos y ponerlos después á dispo 
sición de quienes necesitan de ellos. Si un paisano 
bretón llevara huevos á París, haría un mal negocio, 
tiempo perdido, gastos de viaje, etc. Un comerciante 
recoge todos los huevos con un cierto radio de apro 
visionamiento. Sus gastos generales son tanto más 
pequeños cuanto mayor es el número de transaccio 
nes que hace. Está informado de la concurrencia, de 
manda y otras circunstancias en el mercado, para 
saber á qué precio puede comprar los huevos, según 
el que tienen para la venta. 
Hace la reventa para obtener un beneficio, y se dice:
        <pb n="17" />
        LOS PRINCIPIOS Y EL CARÁCTER DEL CAMBIO 5 
—Este es un comerciante que vende huevos; pero ha 
comenzado por adquirirlos, y los vende después 
para adquirir algo de más valor que los huevos que 
compró. 
Su ganancia representa una compra superior al 
precio que había pagado por los huevos. El puede 
venderlos á mejor precio que si cada uno de los diez 
cultivadores que recogieron los huevos en sus polle 
rías hubiéranlos llevado al lejano mercado. 
Vése, pues, cuál es el oficio del comerciante: con 
centrar las diversas producciones y repartirlas entre 
aquellos que necesitan de ellas. A medida que se des 
arrolla la división del trabajo, adquiere mayor im 
portancia la misión del comerciante, de concentración 
y distribución de productos. 
Asegurando una salida á estos productos, fomenta 
la producción. Si cada uno de los diez paisanos tu 
viese que asumir el oneroso embarazo de llevar sus 
huevos al mercado, no pudiera cuidar la parva de 
aves que los puso, no hubiera podido cosechar el 
grano necesario para alimentarla. 
No hay otro estímulo real para la producción que la 
venta, y por tanto, su verdadero protector es el com 
prador. Así, pues, el intermediario que por un lado 
busca los productos y por otro las necesidades, multi 
plica las compras. 
Ill 
Se ha preguntado si se deben pagar los servicios 
de estos intermediarios. Si no sacaran provecho no
        <pb n="18" />
        6 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
harían esos servicios. La pregunta es, pues, ociosa. 
Estos compradores de productos los revenden con be 
neficio. En una palabra, ellos adquieren los produc 
tos á un precio, á que los productores por sí no po 
drían venderlos, y adquieren de los que les compran 
un valor superior al que ceden. 
El carácter de las producciones de cada uno es 
muy limitado y sus necesidades en cambio son muy 
variadas. Cuando la división del trabajo domina á la 
producción, una persona apenas produce un género 
de objetos y los compra de muy diversas clases. El 
comercio concentra los diversos productos y los dis 
tribuye.
        <pb n="19" />
        CAPÍTULO II 
DE LOS DIVERSOS MODOS DE APROPIACIÓN 
Medios económicos.—Definición del comercio.—Elementos 
perturbadores. 
El hombre está rodeado de fuerzas y materias que 
pueden ser utilidades cuando aquél sabe apropiarlas 
á sus necesidades. 
Esta apropiación se hace: 
1. ° Por cambios de estado de la materia: físicos, 
químicos, fisiológicos. 
Este medio se llama industria: cada uno de sus 
géneros está caracterizado por la naturaleza de sus 
materias primas y de sus productos: agricultura, me 
talurgia, etc. 
2. ° Por cambios de lugar: es la industria de los 
transportes. 
3. " Por cambios de tiempo: este procedimiento 
origina con el transporte los valores y la moneda, el 
crédito. 
4. ° Por cambios de poseedores: estos cambios 
pueden efectuarse por la violencia, por la astucia, y 
por el cambio propiamente dicho. 
A la primera forma, se llama asalto ó guerra; á la
        <pb n="20" />
        8 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
segunda, robo, cuando se ejerce por individuos ó 
cuadrillas, y espoliación, cuando es ejercida por los 
gobernantes con apariencias más ó menos legales; 
la tercera forma, que se realiza por medios de actos 
que tienen por objeto el cambio de objetos ó de servi 
cios equivalentes, se llama comercio. 
La etimología de esta palabra está en las voces la 
tinas cum, con, y merx, mercis, mercancía. Comerciar, 
es cambiar. El comercio es el arte y la práctica del 
cambio. 
El estudio del comercio comprende dos partes: la 
de los procedimientos por los cuales la humanidad 
se ve obligada y se obliga á producir el máximum de 
efecto útil con el mínimum de esfuerzos; y la de los 
elementos perturbadores que dificultan ó entorpecen 
el desenvolvimiento. 
Los elementos perturbadores son de tres órdenes: 
dos, provienen de la antigüedad política; el tercero, 
del comercio mismo. 
1. ° Los elementos preventivos que restringen la 
libertad de los contratos privados: reglamentaciones, 
monopolios, protección contra la concurrencia y pro 
hibiciones. 
2. ° Los elementos, á la vez preventivos, y lepre- 
sivos que impiden al individuo acometer una empresa, 
por no tener la seguridad de aprovechar los beneficios 
de sus actos, y que de acometerla, no obstante, les 
son arrebatados en todo ó en parte; tales elementos 
son la falta de seguridad interior por efecto de un 
mal gobierno, la rapacidad del fisco, una mala poli 
cía, una legislación defectuosa, una magistratura
        <pb n="21" />
        LOS PRINCIPIOS Y EL CARÁCTER DEL CAMBIO 9 
inepta ó venal y la falta de seguridad exterior por 
guerras ó amenazas de ellas. 
3.° El elemento que proviene del comercio mis 
mo, el dolo, el engaño en la calidad ó en la cantidad 
de las mercancías, las quiebras.
        <pb n="22" />
        I
        <pb n="23" />
        LIBRO II 
La evolución del comercio. 
CAPÍTULO PRIMERO 
TEORÍAS SOBRE LAS FASES DEL COMERCIO 
Permanencia de ciertos modos de cambio.-Estados econó 
micos.—Cinco estados, según Federico List.—Tres esta 
dos, según Bruno Hildebrand.—Tres estados, según Karl 
Bücher.—Cuatro fases, según Joseph Yeates. 
Algunos de los modos de cambio permanecen in 
mutables. En Roma, celebrábase mercados cada ocho 
días, como acontece actualmente en la mayoría de 
las ciudades europeas (1). 
La buena mujer que lleva á los mercados de los 
pueblos pequeños, manteca, chorizos, manzanas ú 
hortalizas, hace un comercio del mismo tipo que la 
negra de Kano. Sin embargo, se pueden distinguir 
diversas fases en el desenvolvimiento del comercio. 
Los alemanes, que poseen la manía de las catego 
rías hasta creer que hacen un descubrimiento cada 
vez que colocan una etiqueta á cierto orden de obje- 
(1) Reinach, Minerva, pág. 148.
        <pb n="24" />
        12 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
tos ó de hechos más ó menos desembrollados, han 
establecido «series de estados económicos». 
La más conocida de estas series es la de Federico 
List, el autor de L'Economie nationale. 
Distingue List cinco períodos que han tenido que 
recorrer los pueblos para llegar á un estado econó 
mico normal: l.°, el de la caza; 2.°, el pastoral; 3.°, el 
de la agricultura; 4.", el de agricultura é industria, 
y 5.°, el de agricultura, industria y comercio. 
Bruno Hildebrand, no relega el comercio al último 
período. Distingue los estados según el carácter de 
los cambios: l.°, estado de los cambios de especies 
ó servicios; 2.°, de los cambios por medio de la pla 
ta; 3.°, de los cambios por medio del crédito. 
Sin embargo, en las civilizaciones más primitivas, 
se ha empleado la moneda como medio de cambio. 
Y, por otra parte, si ha caracterizado un período por 
la moneda de plata, ¿por qué no ha caracterizado 
otro por la de oro? 
Karl Bücher (1) establece tres estados: 
l.° «Estado de la economía doméstica» absoluta. 
Sólo existe la producción personal; la economía no 
conoce el cambio; los bienes se consumen donde se 
producen. 
Entre los primeros grupos humanos, no existe el 
cambio; en las tribus, en que el jefe reparte el trabajo 
y los productos, no se conoce el cambio. Esta tribu 
procura bastarse á sí propia, pero realiza cambios, 
sin embargo, con otras tribus. En general, estos pri- 
(1) K. Bücher, pág. 49.
        <pb n="25" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 13 
/meros cambios son de objetos de lujo que desean las 
mujeres, las armas, ó en momentos de escasez, de 
alimentos. 
Todo grupo humano organizado ha salido de la 
fase precomercial. Sin embargo, Bücher, con Rodber- 
tus, comprende en esta fase la economía de los grie 
gos, la de los cartagineses y la de los romanos. Esto 
es darle una excesiva extensión (1). Más tarde, él 
atribuye á este estado el comercio ambulante (2). 
2. ° «Estado de la economía urbana.» La pro 
ducción se destina á los clientes; es el período del 
cambio directo. Los frutos pasan inmediatamente del 
productor al consumidor. 
Es mucho generalizar. En la civilización de la Edad 
Media que ofrece especialmente esta característica, 
¿qué razón de ser hubiesen tenido las ferias de la 
Champagne, las ciudades Hanseáticas y el comercio 
de Venecia, de no existir otras formas de cambio 
que la del cambio directo? 
Karl Bücher se apercibe de ello, después de haber 
construido su tesis, y atribuye á este estado la califi 
cación «de comercio de mercado». 
3. ° • «Estado de la economía nacional», producción 
de mercancías, período de circulación de los bienes. 
Los bienes pasan generalmente por una serie «de 
economías» antes de llegar al consumo. La expre 
sión más clara de este estado se encuentra en el sis 
tema de Colbert. 
(1) Bücher, pág. 50. 
(2) Bücher, págs. 77, 108.
        <pb n="26" />
        14 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Los mercados limitados en el interior adquieren 
mayor importancia; las aduanas interiores son reem 
plazadas por las aduanas en las fronteras. El abso 
lutismo comienza á establecer la libertad de circula 
ción por el interior. Tal estado comprende el comer 
cio sedentario. 
Bücher se detiene en la economía nacional. A pe 
sar del ejemplo dado por el Reino Unido, él no co 
noce la economía internacional. 
M. John Yeates señala cuatro fases en la historia 
del comercio: 
1. ° El comercio en la antigüedad: desde los tiem 
pos precomerciales hasta la caída del Imperio roma 
no (año 476 después de J. C.). 
2. ° El comercio en la Edad Media hasta el si 
glo XV. El descubrimiento de América fué en 1492 
y el del camino á la India por el Cabo de Buena Es 
peranza en 1498. 
3. ° El comercio moderno: desde el siglo XV á la 
Revolución francesa (1789). 
4. ° El comercio reciente: desde 1790 á 1885.
        <pb n="27" />
        CAPÍTULO II 
EL PERÍODO PRECOMERCIAL 
El cambio es inherente al hombre. — Período precomcrcial.— 
Falsas acusaciones de robo contra los núcleos primitivos. 
—Observaciones sobre los fuéginos.—Observaciones de 
Cook.—Condiciones de la noción del cambio.—Este no 
puede nacer entre la horda. 
M. de Quatrefages quería fundar el reino humano 
sobre la religiosidad. En el cambio hubiere encontra 
do un criterio más seguro. 
No solamente no se ha visto jamás que un perro 
cambie con otro un hueso por unas sobras de sopa, 
sino que está comprobado que el cambio no existe 
entre las sociedades de animales. Las hormigas cons 
truyen, organizan, trabajan y ahorran; tienen aguje 
ros ó minas que les sirven de almacenes; algunas tie 
nen esclavas; pero no tienen mayor noción del cam 
bio que las abejas; y entre los hombres se ha com 
probado la existencia de un periodo precomercial. 
Las recriminaciones de los viajeros contra los* 
robos de los pueblos atrasados, acusan en cierto 
modo una falta de observación. Los fuéginos, habi 
tantes de la Tierra del Fuego, observados por el ca 
pitán Byron en 1765, aceptaban cuentas de vidrio y
        <pb n="28" />
        16 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
otras bagatelas, cediendo en cambio sus arcos y sus 
flechas. 
Aceptaban y ofrecían regalos; pero no tenían no 
ción de la equivalencia que es la condición propia 
de todo cambio. Al año siguiente, aceptaban del ca 
pitán Wallis objetos diversos, y no comprendían que 
daban en reciprocidad guanacos y casoares que 
abundan en su región. En 1887, el Dr. Hyades, que 
hizo un largo viaje por la Tierra del Fuego, afirmó 
rotundamente que los naturales no conocían el co 
mercio ni la moneda. 
Cook ha comprobado entre los australianos, con 
los cuales estuvo en contacto, una ausencia completa 
de inteligencia comercial. Antojados de unas tortugas 
pescadas por la tripulación, quisieron apoderarse de 
una por la violencia y se libró un combate. Sin em 
bargo, poseían ya un cierto grado de civilización, 
pues sabían proporcionarse armas y tejer cestas tan 
tupidas que podían conservar el agua. 
Cuando Cook visitó á los papús que pueblan los 
archipiélagos situados al Norte y al Este de la Aus 
tralia, observó que tenían una industria superior á la 
de los australianos. Sabían tallar y pulir la piedra; 
tenían bajeles, arcos y flechas; eran alfareros y ha 
bitaban en verdaderas casas. Sin embargo, los de 
Mallicolo le ofrecieron un cochinito á guisa de pre 
sente, pero rehusaron todo cambio comercial. 
Cook observa que en las islas de los Amigos, 
los indígenas parecen más inclinados á dar que á 
aceptar (1). 
~(1) Letourneau, I, pág. 146.
        <pb n="29" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
17 
Cuando los europeos se aproximan á sus costas, 
ayudan á la descarga de las mercancías y se entregan 
á toda clase de efusiones sin pedir nada ni esperar 
remuneración. 
El cambio implica un cálculo mental. 
—Yo te doy tal objeto para que tú me des tal otro. 
Pero ¿éste que tú me darás es equivalente al que te 
ofrezco? ¿Perderé ó ganaré? 
Cuando los recursos y las necesidades de cada 
miembro de la horda son uniformes, no hay comer 
cio. La noción del cambio no se despierta en los gru 
pos anarquistas primitivos, porque implica la divi 
sión del trabajo. Es preciso que unos tengan objetos 
ó puedan prestar servicios que otros no tienen ó no 
pueden prestar. 
En la horda australiana todo trueque es inútil, 
pues todos sus miembros poseen los mismos objetos. 
El trueque solo comienza entre tribus diferentes.
        <pb n="30" />
        CAPÍTULO III 
EL COMERCIO ENTRE GRUPOS 
El comercio entre hordas.—Monopolio.—Division del traba 
jo.—Fabricación especial de Solutré. — Trabajos de la 
mujer.—El comercio por depósito.—Los cartagineses y 
los indígenas españoles.—Los weddahs.—Europeos ini 
ciadores del comercio de ciertos pueblos primitivos.— 
Afición al comercio. 
Entre los individuos de la horda australiana exis 
ten ciertas costumbres que impiden las disputas por 
la presa hecha en la caza ó en la pesca. Del mismo 
modo, existe entre las hordas ciertas prácticas de 
cambio según experiencias más ó menos largas. 
El comercio comienza, no entre individuos de un 
mismo grupo, sino entre grupos diferentes que tie 
nen distintos objetos que cambiar, y así toma, desde 
un principio, la forma de un monopolio. 
En la tribu australiana de los Narringeri, designá 
base á un solo individuo, desde su nacimiento, para 
realizar los cambios con tal ó cual tribu. Su padre 
conservaba en un mechón de plumas su cordón um 
bilical que se llamaba el kalduke y lo daba al padre 
de un niño de otra tribu, que probablemente le remi 
tía en cambio un objeto parecido.
        <pb n="31" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
19 
Los dos niños que habían de ser los intermediarios 
entre las dos tribus, llamábanse Ngia-Ngiampa. 
Entre los barotsé, según Serpa Pinto, entre los 
kunds, entre los mandrucos en las islas de Sandwich 
y en el país de Iddah, en Africa, según Laird y Old 
field, el jefe de la tribu se encarga del comercio. 
La división del trabajo es muy antigua. Los mon 
tones de desperdicios de silex que se han encontrado 
en Solutré y en otros sitios, denotan que había en 
Europa, en la edad de la piedra labrada, grupos lo 
cales que se dedicaban á una fabricación especial. 
Schoofcraft dice que según una tradición de los 
chipperas, entre los indios de la América del Norte, 
una clase particular de hombres calificábase de fa 
bricantes de puntas de flechas. 
Por lo general, los trabajos ejecutados por las mu 
jeres servían de objetos de comercio. Las apaches 
fabricaban ollas y preparaban peleterías que cambia 
ban con tribus agrícolas (1). 
En Africa, los mombouttus eran buenos herreros, 
pero desconocían el tejido, en tanto que los vonajiji, 
ribereños del Tanganika, fabricaban telas de corte 
zas amasadas, abatanadas y rociadas con aceite de 
palma (2). 
El gran comercio de Tombouctu era la sal que 
transportaban las caravanas desde las minas de Bil 
ma que se encuentran al Norte del lago Ichad. La sal 
debía ser una gran preocupación en las relaciones 
comerciales del Africa, desde la más remota antigüc- 
(1) Letourneau, pág. 176. 
(2) Schweinfurth, t. II, pág. 80.
        <pb n="32" />
        20 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
dad, porque Herodoto llena de columnas de sal el 
Norte de Africa (1). 
Las poblaciones tímidas hacen el comercio por de 
pósito. 
Herodoto (2) dice que más allá de las columnas de 
Hércules, los cartagineses desembarcaban sus mer 
cancías y después alejábanse en sus navios, en los 
que hacían gran humareda para prevenir á los indí 
genas. Estos depositaban el oro como precio de las 
mercancías y se retiraban. A continuación desembar 
caban los cartagineses; si no encontraban suficiente 
oro, volvían á embarcar sin tocarlo. Acercábanse en 
tonces los indígenas, aumentaban la cantidad de oro 
y no tocaban á las mercancías hasta que los carta 
gineses habían tomado el precioso metal. 
Los weddahs de los peñascos y bosques de Cei- 
lán, viviendo en las grietas de los árboles ó en las 
cavernas, tipos de la civilización más primitiva, 
tenían flechas armadas de puntas de hierro. Ellos 
depositaban lo que podían ofrecer, carne de gamo 
desecada, colmillos de elefantes, miel, cera, etc., y se 
ocultaban. 
El herrero llegaba y depositaba en cambio una 
cantidad razonable de puntas de flechas, teniendo 
gran cuidado de satisfacer á los weddahs, pues de 
otro modo terminara el cambio y se dispondrían á 
tomar venganza (3). 
(1) Libro IV, cap. 71 v. 
(2) CXCVI. 
(3) Paul Sebillo!, pág. 312.
        <pb n="33" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
21 
Los bosjimanos y los hotentotes no conocieron 
el comercio más que por el contacto con los eu 
ropeos (1). 
Lo mismo puede decirse de muchos pueblos de la 
Polinesia, de los Pieles Rojas de la América del Nor 
te, que demandan fusiles, plomo, hachas, agujas y 
aguardiente. 
, Cuando una tribu salvaje tiene aptitudes comercia 
les, adopta rápidamente las prácticas de la civiliza 
ción europea. 
Según fray Thevsl, en el siglo XVI los indios acu 
dían desde más de cien leguas para llevar á una fac 
toría francesa establecida en la desembocadura del 
Amazonas, plumas de casoar y de tucán y labores en 
plumaje. Los franceses les daban en cambio, hachas, 
cuchillos y chucherías (2). 
Si bien los hombres se »adaptan muy lentamente al 
comercio, la afición á esta relación humana se halla 
muy desarrollada entre los pueblos de una civiliza 
ción un poco avanzada, tales como los negros del 
Africa Oriental. Los vonajiji expulsaron á Burton por 
haber dicho que no iba á comerciar. Burton tuvo que 
concluir por hacerles un regalo (3). 
(1) Letourneau, pág. 34. 
(2) Letourneau, pág. 168. 
(3) Letourneau, pág. 61.
        <pb n="34" />
        CAPÍTULO IV 
LA DIVISIÓN DEL TRABAJO, LA PROSTITUCIÓN 
Y LA ESCLAVITUD 
.—La mujer, esclava dada por la Naturaleza.—Explotación de 
la mujer en las islas de la Oceania. —La prostitución y la 
trata de blancas. 
II.—Concepto de la esclavitud.—Aristóteles y la esclavitud. — 
Esclavas blancas en la antigüedad.—El prejuicio del co 
lor.—Las esclavas de la Edad Media.—Venecia.—La es 
clavitud constituía el gran comercio del Africa.—Este co 
mercio no es más que un factor económico. 
I 
Desde que hay una cierta coordinación en los ac 
tos de la familia humana, la mujer juega un pape] 
muy distinto del del hombre. Ella debe con tal de 
satisfacer sus necesidades sexuales, hacer las demás 
faenas que el hombre encuentra más fastidiosas. El 
le confía el cuidado del fuego, el tejido, el cultivo, en 
tanto se reserva la caza y la pesca. Considera que la 
mujer le pertenece y la explota de todas las maneras. 
Cook y Bougainville (1) cuentan que en Ta'íti, en 
en Tonga, en Nueva Zelanda, en las islas Marque- 
(1) Letourneau, pág. 15.
        <pb n="35" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
23 
sas y en las de Sandwich, las mujeres iban à pasar 
la noche á bordo, y por la mañana los hombres les 
pedían los regalos que habíanles hecho los mari 
neros. 
Cuando ellas al atardecer se arrojan al agua para 
dirigirse al navio, ellos les gritan: 
—¡Pide pólvora para mí, Tahío! 
—¡Acuérdate de traer pescado salado, Oíe! 
—¡Manú! Tráeme pescado seco, dientes de cacha 
lote. 
Las tribus de los Pieles Roja de la California com 
pran las mujeres á sus padres (1). Los utachs hacen 
un gran comercio de mujeres que roban y venden en 
seguida á las tribus vecinas. 
El comercio de las georgianas, para surtir los hare 
nes de la Turquía y de Marr uecos, no ha cesado aún. 
Y si en las civilizaciones más primitivas los hom 
bres saben apreciar el valor de los servicios sexuales, 
las mujeres lo conocen también y procuran sacar de 
ellos algún partido. Cuando las mujeres de los esqui 
males piden tabaco, ya se sabe que se ofrecen en 
cambio (2). 
Más adelante trataremos de este cambio de servi 
cios y el género de tráfico, que se llama la trata de 
blancas (3). 
II 
El hombre siente el deseo de adquirir y la aversión 
(1) Letourneau, pág. 179. 
(2) Letourneau, pág. 19. 
(3) Yves Guyot, pág. 4.
        <pb n="36" />
        24 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
al trabajo; hacer trabajar á los demás y aprovechar 
se del resultado de su trabajo, es el fin que persigue 
todo dueño de esclavos. 
El comercio de los esclavos ha sido uno de los 
más importantes del mundo. En la antigüedad, no 
solamente los fenicios utilizaban á los esclavos como 
remeros de sus bajeles y les ocupaban como tejedo 
res en sus talleres, sino que comerciaban también 
con los que se procuraban en los países vecinos de 
Siria y la Palestina. Ellos estaban siempre en guerra, 
las más de las veces con el único objeto de conquis 
tar esclavos para venderlos. 
Délos era el gran mercado de esclavos. 
Sus precios en los lugares de compra eran muy 
bajos. Lúculo dice que en el Ponto un esclavo valía 
cuatro dracmas ó sean unos 19 francos. 
Cuando ocurrían grandes derrotas, sobrevenía una 
gran depreciación en la mercancía. Los soldados ro 
manos vendían á los cartagineses por menos de 12 
francos. En los tiempos modernos, sucedía igual. En 
el primer cuarto del pasado siglo, un muchacho va 
lía en las márgenes del lago Tchad 19 ó 20 francos; 
una púber, unos 25 francos. 
Las dificultades y riesgos del transporte establecía 
la diferencia entre el valor en el lugar de compra y 
el valor donde se vendía. 
El comercio de los esclavos ha sido uno de los 
más importantes de la humanidad. 
En los tiempos antiguos los esclavos provenían 
de la guerra. Aristóteles señala al esclavo como á un 
bárbaro de especie inferior. «La Naturaleza ha que-
        <pb n="37" />
        LA EVOLUCION DEL COMERCIO 
25 
rido que bárbaro y esclavo sean una misma cosa. Lo 
que hace que un hombre sea entregado á otro, es que 
no puede alcanzar á comprender la razón, sino cuan 
do otro se la enseña, y no por sí mismo» (1). 
El no podía dar el argumento que Montesquieu 
ofrecía á los teóricos de la esclavitud de los negros: 
«Estos de que se trata, son negros desde los pies á 
la cabeza; tienen la nariz tan aplastada que es casi 
imposible compadecerse de ellos. No se puede con 
cebir que Dios, que es un Ser perfectamente sabio, 
haya puesto un alma, especialmente un alma buena, 
en un cuerpo negro por completo» (2). 
Los 400.000 esclavos que poblaban la Atica eran 
tan blancos como sus 30.000 dueños. Las matronas 
romanas que entregaban á los gladiadores'á la muer 
te en las luchas del circo, no tenían por excusa el 
prejuicio del color; no podían aducir el argumento 
que he oído dar con dulce y persuasiva voz á una 
encantadora dama de Washington: «Los negros no 
son hombres, son animales.» 
En la Edad Media, se explotaban esclavos de Eu 
ropa con destino al gran mercado del Cairo, y Vene 
cia contaba más de 3.000. 
Desde que Las Casas, para librar de la esclavitud 
á los americanos, aconsejó á los españoles la impor 
tación de negros, el Africa ha sido el gran vivero de 
esclavos. 
Según una estadística portuguesa, en el reino del 
(1) Políca, lib. 1, cap. II, § 13. 
(2) Esprit des lois, lib. XV.
        <pb n="38" />
        26 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Congo se podían comprar en el siglo XVI hasta 5.000 
esclavos á la vez. 
Y aun después de la abolición de la trata de ne 
gros (1820), de la esclavitud en las colonias ingle 
sas (1834), en las colonias francesas (1848), en los 
Estados Unidos (1862), el mayor comercio del Africa 
Central era el de los esclavos en la época de los via 
jes de Baker (1864-1870), los de Burton (1860), los 
de Speke y Grant (1869), los de Schweinfurth (1864- 
1866 y 1870-1871), y los de Camerón (1873 1875). 
Las pequeñas tribus de negros realizaban razzias, 
unas contra otras, para proveerse de esclavos; los 
jefes vendían á los individuos de sus tribus acusán 
doles de hechicería ó de otros crímenes; los acreedo 
res vendían á sus deudores; los padres á sus hijos. 
Los bongos tenían por industria la fabricación 
de esposas y cadenas para uso de los tratantes de 
negros. 
Aún hay esclavos en Marruecos, y á pesar del de 
creto de 1848 aboliendo la esclavitud en los territo 
rios franceses, todavía existe en el Sudán y en el 
Congo. En un estudio reciente que ha merecido la 
aprobación del ministro de la Guerra de Bélgica, 
Mr. Modeste Broher, oficial del regimiento de cara 
bineros belgas, ha hecho la apología de la esclavitud 
en Africa (1). 
A medida que la noción del derecho individual se 
ha ido desarrollando, la posesión de la persona hu 
it) Revue econ. de Bordeaux, Sep. 1907,
        <pb n="39" />
        LA EVOLUCION DEL COMERCIO 
27 
mana ha sido considerada como un acto de violen 
cia, y no sólo no puede ser sancionada, sino que ha 
sido prohibida por la legislación. Este comercio no 
se cuenta ya entre los factores económicos de la ci 
vilización actual.
        <pb n="40" />
        CAPÍTULO V 
FRIMER PERÍODO: EL COMERCIO EN LA ANTIGÜEDAD. 
EL SISTEMA PREVISOR 
Ocho períodos de la historia del comercio.—Primer período: 
El comercio de la antigüedad desde los tiempos prehistóricos 
hasta el año 476 después de J. C.—Los egipcios.—Mesopo 
tamia.—Asirios.—El imperio persa.—Los fenicios.—Uni 
co pueblo de la antigüedad que tenía una noción clara del 
objeto que perseguía.—Cartago.—Atenas.—Pequeñas can 
tidades.—El trigo.— El sistema previsor.— El trigo en 
Roma.—Las importaciones arruinan la agricultura de Ita 
lia.—Los especuladores romanos.—Ocultos y declarados. 
He dividido, á partir del comercio prehistórico, la 
historia del comercio en ocho períodos, limitándome 
á presentar esta división como un medio para clasi 
ficar suficientemente racional y cómodo. 
El primer período comprende el comercio en la 
antigüedad hasta el año 476, después de Jesucristo. 
Tres mil años antes de la Era cristiana, los egip 
cios habían alcanzado un alto grado de civilización, 
como lo demuestran las pirámides que habían cons 
truido ya. Encerrado en un valle de 800 kilómetros, 
pero aglomerados á lo largo del Nilo en un espacio
        <pb n="41" />
        LA EVOLUCION DEL COMERCIO 
29 
relativamente estrecho, no conocían el mar, y su ré 
gimen de castas oponíanse al comercio. Bajo el nue 
vo Imperio, á partir del año 1600 próximamente, an 
tes de Jesucristo, habían entrado en relaciones con 
la Fenicia, la Siria y las orillas del Mar Rojo por 
medio de caravanas que les llevaban especias, sán 
dalo y mirra. 
En el último período, hacia el año 600 antes de 
Jesucristo, llegaron á Egipto los comerciantes grie 
gos. La Mesopotamia era una región agrícola de 
gran fertilidad que necesitaba metales y materias 
primas. Desde el año 3000 antes de la Era cristiana, 
Babilonia era un activo mercado al que, de la Arabia 
al Sur de la Siria al Oeste y de la Persia al Oriente, 
llegaban metales preciosos, granos, lana y materiales 
de construcción. 
Los asirios extendieron su dominación á Bibilo- 
nia, la Armenia, la Siria, á una parte del Irán y de la 
Palestina, de suerte que los mercaderes podían diri 
girse á Nínive con toda seguridad. El Imperio persa 
que sucedió á los asirios, se extendía desde el Me 
diterráneo al Indo y desde el Océano Indico al mar 
Negro y al Carpió, cubriendo así una superficie ma 
yor que la mitad de la Europa moderna. 
Hasta su destrucción por Alejandro (330 antes de 
Jesucristo), abarcaba todo el comercio del Oriente; 
pero no es preciso ponderar la importancia que po 
día tener. En cuanto á los judíos, eran pastores y 
agricultores, y no hay que tenerlos en cuenta como 
comerciantes 
Apretados en una faja de tierra de 20 kilómetros
        <pb n="42" />
        30 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
de ancha y 200 de larga, los fenicios tenían abun 
dante madera en las montañas que les separaban de 
la Siria y de la Palestina, pero necesitaban adquirir 
de otros pueblos casi todo lo que les era indispensa 
ble para la vida. 
Habían formado en los tiempos prehistóricos una 
confederación de ciudades autónomas, de las cuales 
era Sidón la metrópoli y Tyro la villa más importan 
te. La mayor parte de estas ciudades estaban gober 
nadas por reyes, cuyo poder era limitado por los sa 
cerdotes y ciertos magistrados. Esta organización 
que podía ser una flaqueza, dió á este pueblo una 
gran fuerza de expansión y le aseguró una prepon 
derancia marítima y comercial durante mil años. En 
el 332, permanecía bastante poderosa para oponer 
la más viva resistencia á Alejandro. 
Herodoto hace remontar el origen de la enemistad 
entre griegos y persas á un acto de piratería de los 
fenicios. Habiendo éstos llevado mercancías del Egip 
to y de Asia á Argos, la más bella ciudad entonces 
de la Grecia, estuvieron vendiéndolas durante cinco 
ó seis días. Lo habían vendido casi todo, y en oca 
sión en que un grupo de jóvenes griegas hacían com 
pras cerca de la popa de los navios, los fenicios apo 
deráronse de varias de ellas entre las que se encon 
traba lo, hija del rey Inaco, y las condujeron á 
Egipto. 
Por represalias, los griegos robaron á Europa, hija 
del rey de Tyro, y á Medea, hija del rey de la Cólqui- 
da. Entonces Páris robó á Helena, de ahí la guerra 
de Troya; y los Persas, mostrando su indiferencia
        <pb n="43" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
31 
ante las mujeres, decían que ellos jamás habían teni 
do en cuenta las mujeres que les habían sido roba 
das, y que era una locura vengarse de un rapto (1). 
Los fenicios añadían que lo no había sido robada, 
sino que, en cinta á consecuencia de sus relaciones 
con el capitán, ella había seguido á éste. 
Este relato encierra tres rasgos de costumbres ca 
racterísticas: los fenicios llevaban evidentemente te 
las y alhajas que seducían á las mujeres; practicaban 
el comercio y al mismo tiempo la piratería, y recono 
cían la necesidad de justificarse. 
Los griegos se ofendían por los robos de las mu 
jeres: los orientales no admitían que se concediese 
tanta importancia á tales asuntos. 
Los fenicios perseguían el beneficio comercial y 
desdeñaban el poder político; no buscaban á un ene 
migo ó á un rival para luchar con él, sino para utili 
zarle (2). Así mostráronse á los ojos de los hebreos 
durante todo el tiempo que éstos poseyeron el golfo 
de Akabah al Nordeste del Mar Rojo; y ante los 
egipcios, en unión de los cuales emprendieron el 
año 608 antes de J. C., el viaje de circunnavegación 
alrededor del Africa. 
Ellos habían tenido mucho antes relaciones con 
las costas del Africa, de la Arabia y de la India, á las 
cuales se daba el nombre general del üphir, que 
comprendía probablemente el Africa Oriental del 
Sur (3). 
(1) Hérodote, 4-1 § 1-4. 
(2) Helmolt, tomo II. pág. 590. 
(3) Keane.
        <pb n="44" />
        32 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Importaban especias, oro, piedras preciosas, éba 
no y marfil. Explotaban en España minas de plata, 
de hierro y de estaño, y buscaban allí lana y pieles. 
Procurábanse las materias primas cambiándolas 
por objetos manufacturados. Desde Homero, la anti 
güedad ha celebrado la púrpura de Tiro que no era 
solamente de color rojo, pues dabánle todos los co 
lores de origen animal. 
Tenían el monopolio de la fabricación de objetos 
de vidrio. 
Fabricaban paños y telas, instrumentos, utensilios, 
ornamentos y juguetes y baratijas, que les servían 
de objetos de cambio. Exportaban vino de Egipto. 
Por tierra, su principal comercio lo hacían con 
Babilonia, por Balber y Palmira. 
Los fenicios colonizaron el Mediterráneo. Ellos 
han dotado á los griegos y á todas las naciones mo 
dernas del alfabeto; pero como no tenían grandes 
monarcas conquistadores, no han dejado grandes 
monumentos con grandes inscripciones conmemoran 
do sus hazañas guerreras. 
Cartago, colonia fenicia fundada en el siglo IX, 
había alcanzado un gran desenvolvimiento. Su co 
mercio se extendía desde Malabar al país de Gales. 
Pero era tan extremado su exclusivismo que impedía 
á sus ciudadanos aprender el griego. El pueblo que 
la gobernaba, formaba una casta tan inaccesible que 
no concedía jamás el derecho de ciudadanía á ningún 
extranjero, en tanto que los romanos nacionalizaban 
á sus vecinos y hasta le daban acceso al Senado. 
Cartago solo tenía para oponerlas á sus enemigos,
        <pb n="45" />
        1 11 'J.'.J 1 .* 1 ' T 
3 
LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 33 
fuerzas mercenarias, soldados profesionales excelen 
tes, conducidos por oficiales de los que Aníbal es el 
tipo, pero menospreciados por aquéllos que odiaban 
más á los que les pagaban que á los que debían 
combatir. Además, tenía Cartago su flota en que los 
remeros eran esclavos del Estado, bien entrenados, 
y los marinos tan hábiles como audaces. Cuando 
Cartago fué destruida por los romanos en el año 146 
antes de J. C., éstos no reemplazaron ni la marina ni 
el comercio de aquélla; el comercio desapareció del 
Mediterráneo, que fué abandonado á los piratas. 
Atenas era un puerto de depósito, alimentado por 
las colonias jónicas extendidas por el Archipiélago, 
el Asia Menor, Italia y Galia, á las que á su vez ex 
pedía aquélla los productos de que necesitaban. 
Tenía Atenas convenios comerciales con algunas 
de estas colonias, pues poco antes de la guerra del 
Peloponeso la vemos excluir de todos sus puertos á 
los megarienses. Alcanzó el apogeo de su potencia 
marítima y comercial entre la tregua de los Treinta 
años (443 antes de J. C.) y el comienzo de la guerra 
del Peloponeso (429). 
Este comercio hacíase en pequeñas cantidades. 
Demóstenes ensalza como un don magnífico el privi 
legio dado á los atenienses por Leucon, gobernador 
de la Crimea, para que exportaran todo el trigo que 
quisieran; y esta exportación alcanzó á 13.000 me- 
ctimnos, por año, ó sean 7.000 hectolitros. 
Según Demóstenes, la importación anual debía ser 
de 800.000 mediamos, 415.000 hectolitros; según 
Back, un millón de medimnos ó sea 518.000 hectoli-
        <pb n="46" />
        34 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Iros; supongamos medio millón de hectolitros, poco 
más de un hectolitro por habitante. Este aprovisiona 
miento á pesar de ser tan pequeño, fue, sin embargo, 
objeto de una preocupación tal que todos los navios 
en que tenían intereses los atenienses y los metecos 
atenienses estaban obligados á cargar trigo. 
En su discurso contra Formio, Demóstenes hace 
decir á Crisipo: Parisadis había exceptuado del im 
puesto en el Bósforo al trigo expedido para Atenas. 
Lampis aprovecha la excepción, pero lleva el trigo á 
Acantia donde lo vende al por menor, «aunque estuvo 
establecido en Atenas, y las leyes amenazaban con el 
último suplicio á todo hombre establecido en Atenas 
que transportase trigo á otros puntos que no fueran 
los nuestros (1)». Y él añade que entonces se estaba 
reducido á distribuir la harina por raciones á los 
habitantes de la ciudad; que los del Píreo recibían 
panes por un óbolo, cerca del arsenal de los buques; y 
que bajo el pórtico principal cernían y amasaban con 
los pies la harina que se les distribuía, con dos 
cedazos. 
Solon había prohibido toda exportación de pro 
ductos del suelo de la Atica, excepto la del aceite. 
A esta intervención del rey ó de la autoridad, para 
asegurar el alimento de la población se ha dado el 
nombre de sistema previsor. 
La dificultad del aprovisionamiento fue muy gran 
de. La conquista de países productores de trigo fué 
uno de los factores de la política romana; pero impor 
tando trigo, el gobierno romano arruinaba la agricul- 
(1) Demóstenes, t. V, pág. 259; Perrero, t. II, pág. 406.
        <pb n="47" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
35. 
tura de Italia (283 á 200 antes de J. C.). Después de 
la proposición de Escipión, el trigo en Roma llegó 
á valer 1 ‘55 francos el hectolitro (1). Los repartos en 
la annona habíanse dictado con carácter extraordina 
rio, pero poco á poco hiciéronse cada vez más fre 
cuentes. A más, los arrendatarios de los diezmos po 
seían enormes cantidades de trigo que podían arrojar 
al mercado. Roma prohibía á las provincias toda ex 
portación que no se dirigiese á Italia. 
El Egipto era un país de trigo y César y Craso pro 
clamaron su conquista (65 antes de J. C.). 
Los romanos menospreciaban el trabajo y el comer 
cio, pero no despreciaban la ganancia (2). Y así de 
dicaban á sus esclavos á oficios lucrativos cuando 
ellos no podían hacerlos directamente. El gobierno 
entregaba á ciertas sociedades la gestión de los 
arriendos fiscales y la de las provisiones. 
Seguían el consejo de Catón: «Vale más unirse á 
otros cuarenta y nueve especuladores para tener cin 
cuenta navios con gastos comunes, y no tener así más 
que una quincuagésima parte de interés en cada 
riesgo». 
Resultaba de ello una red de sociedades que com 
prendía á todos los romanos que tenían algún recur 
so. La ley Claudia (238 antes de J. C.), prohibió á los 
senadores y á sus hijos, obtener provecho de los 
navios y tener intereses en las adjudicaciones públi 
cas; por esta restricción, dicha ley creó dos clases de 
asociados; reclutada una, especialmente entre los ca- 
(1) Mommsen, t. IV, pág. 124. 
(2) Fustel de Coulanges, t. I, pág. 259.
        <pb n="48" />
        36 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
balleros, que especuló á luz del día, en tanto que los 
senadores estaban reducidos á especulaciones ocul 
tas. Aquellos caballeros constituyeron una aristocra 
cia financiera que debilitó al Senado en provecho del 
cesarismo (1). Esta fue la consecuencia de la moral 
de Catón, que entre «el prestamista y el asesino no 
encontraba gran diferencia». 
Los altos personajes romanos reservábanse las 
grandes garantías en los contratos; ellos tocaban los 
beneficios si los había, y en caso de pérdidas, ejer 
cían su influencia para no participar de ellas. 
Cicerón nos ha dejado, en sus escritos contra Ve 
rres, la manera con que los vencedores explotaban á 
los vencidos; y cuando él mismo gobernó la Cilicia, 
tuvo que luchar contra hombres como Bruto que exi 
gía de los habitantes de Salamina un interés de un 
48 por 100 (2). Queriendo administrar honradamen 
te, solo pudo comprobar su impotencia. 
En la antigüedad, los templos eran lugares de tran 
sacción. Las fiestas en ellos eran ferias, y ofrecían 
una mayor seguridad que cualquier otro lugar. Cur* 
tius dijo con razón: 
«Los dioses fueron los primeros capitalistas de pais; los 
templos las primeras instituciones financieras; los comercian 
tes confiaban su dinero á los sacerdotes que les ofrecían más 
garantía y seguridad que cualquiera; y los sacerdotes hacían 
de banqueros». 
(1) Mommen, t. IV, pág. 144. 
(2) Perrero, t. II, pág. 213.
        <pb n="49" />
        CAPÍTULO VI 
SEGUNDO PERÍODO: DESDE EL AÑO 476 AL SIGLO XV. 
EL SISTEMA BULLIONNISTA Y PROTECTOR. 
Período desde el 476 al 1500.—Las ferias.—Comercio de lujo. 
—Los Arabes. —El camino de la India.—Bizancio.—Las 
Cruzadas.—Búlgaros y húngaros.—Venecia.—Génova.—La 
Liga del Rhin.—La Liga Hanseática.—Unión del comercio y 
la política.—El derecho marítimo.—La contabilidad por 
partida doble.-Sociedades en comandita.—Circulación 
de los géneros.—El papel de comercio. - Características 
del comercio en la Edad Media. —Sistema bullionnista y pro 
tector.— Tres inventos transforman al mundo. 
El segundo período, desde el año 476 al 1500, 
coincide con la Edad Media. Es el período del naci 
miento, grandeza y caída del imperio de los Arabes. 
La Edad Media se presenta al comercio sin vías 
de comunicación y sin seguridades. 
Todo lo que la familia puede producir, debe pro 
ducirlo. 
El clan, la tribu, debe bastarse á sí misma. Cada 
granja, cada abadía, cada villa, deben bastarse á sí 
propias. Las grandes ciudades de la Edad Media 
cuentan de 10.000 á 20.000 habitantes.
        <pb n="50" />
        38 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Sin embargo, hay un comercio, y un comercio in 
ternacional. Hacíase en las ferias, bajo la protección 
de señores que sacaban provecho de ellas: la feria 
de Saint Denis era muy frecuentada en el siglo VII; 
vinieron después las de Saint-Germain, las de Cham 
pagne. 
En el siglo XIV fueron reemplazadas por las de 
Brujas, Colonia, Francfort, Ginebra y Lyón. 
El comercio internacional no comienza por los ar 
tículos más útiles. La negra compra cuentas de vi 
drio antes de comprarse una camisa. En los tiempos 
bárbaros, en la antigüedad, en la Edad Media, las ca 
ravanas no podían transportar sobre acémilas más 
que mercancías de gran valor con poco volumen. 
Los grandes comercios de la Edad Media son: las 
especias y los frutos del Mediodía; 2.°, los pescados 
frescos y salados, á causa de la cuaresma y las vigi 
lias; 3.°, las pieles; 4.°,los paños finos; 5.°,el vino para 
las villas de Alemania y de Inglaterra y las pesque 
rías de arenques del Báltico, de Skanövo y de Fals- 
terbó; 6.°, la sal. 
Los cruzados, al volver del Oriente traían tapices, 
telas de seda, cobres repujados, cristalería, metales 
labrados, especias orientales; ellos adquirieron el 
gusto y lo extendieron á las gentes ricas. Venecia lo 
importó y por el Brenner se extendió por toda Ale 
mania, por Dinamarca, Suecia, Flandes, Holanda é 
Inglaterra. 
Los ingleses compraban los vinos franceses y ven 
dían estaño, plomo y pieles á pueblos cuyo desen 
volvimiento comercial era más avanzado que el suyo.
        <pb n="51" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
39 
Recibieron el nombre de «pastores de Pfandes», por 
que suministraban la lana á los pañeros flamencos. 
Eduardo III y Enrique IV, hicieron traer de Inglate 
rra algunas manadas y prohibieron la exportación 
de la lana. 
La toma de Alejandría por los árabes, cortó el ca 
mino de las Indias que se siguió á través de la Tar 
taria independiente, los establecimientos griegos del 
mar negro y Bizancio. Los productos eran transpor 
tados desde Alemania por los búlgaros y los húnga 
ros que habían hecho de Semlin su depósito. 
Por las Cruzadas, los venecianos entraron en rela 
ciones estrechas con Bizancio. En 1172, el empe 
rador Manuel Comneno se apoderó traidoramente 
de sus navios y mercancías. Los genoveses y los pí 
sanos solicitaron su lugar, en tanto que los venecia 
nos firmaban un tratado con los árabes, con objeto 
de renovar sus relaciones con la India á través de la 
Siria y el Egipto. 
El comercio y la política de las repúblicas italianas 
estaban íntimamente ligados. Unas contra otras esta 
ban animadas de la más violenta rivalidad comercial. 
El comercio por tierra, hacíanlo muy difícil las exi 
gencias de los señores. 
La Liga del Rhin que comprendía entre otras las 
villas de Colonia, Wessel y Munster, tenía por obje 
to resistir á aquellas exigencias. En el siglo xil, Lu 
beck, Brunswick, Dantzig y Hamburgo, fundaron una 
Liga para asegurar el comercio en el mar Báltico y 
mar del Norte. Esta liga se llamó desde un principio 
Aenzée steden ciudad sobre el mar; y por una mala
        <pb n="52" />
        40 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
pronunciación se ha hecho de él la palabra hanse (1). 
Tenía por lema «Quien pegue á uno pega á to 
dos», y llegó á reunir ochenta villas- La unión no era 
muy íntima; pero cada año enviaban delegados á una 
asamblea general que decidía la contribución de cada 
una de ellas. ) 
La Liga, bajo el impulso de Lubeck, hacía la gue 
rra á los reyes de Dinamarca y de Suecia, concluía 
tratados de comercio y entendía tener el monopolio 
de comercio del Báltico. Instalaba factorías, verdade 
ras fortalezas, en Brujas, en Londres, en Novogorod, 
en Bergen, gobernadas militarmente, y en que los co 
merciantes estaban sometidos á reglamentos severí- 
simos. La asociación no era puramente comercial; 
debía tener, en el estado de guerra en que se encon 
traba el mundo, un lado político. 
Así como perseguía á sus competidores, perseguía 
la Liga también á los piratas, que tenían su base en 
Emden y que protegidos por el Conde de Oldembur- 
go recorrían el mar del Norte y el Báltico. 
La moneda de muchas villas tenía un mercardo 
muy extendido. 
En 1494 el monje italiano Paccioli exponía el sis 
tema de la contabilidad por partida doble en su libro. 
Summa del arithmética, geometría, proportioni et pro 
portional^ . 
Italia organizaba la sociedad comercial en coman 
dita, en la cual el comanditario no toma parte en la 
gestión de la sociedad, pero en caso de pérdida no es 
responsable más que por el importe de su comandita. 
~ (lj BouleyPaty t. 1. pág. 78.
        <pb n="53" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
41 
En 1300 la casa Peruzzi, tenía catorce industrias y 
ciento cincuenta agentes. 
El comercio en la Edad Media estaba falto de se 
guridad, no solamente para el transporte, sino para 
el pago también. Los comerciantes, con razón, no te 
nían confianza en las monedas tan diversas y tan va 
fiables de los señores y de los reyes (1). 
Estos querían granjearse los metales preciosos y 
no consentían que saliesen de sus dominios. En el 
siglo XV, unos negociantes de Londres fueron encar 
celados por haber explotado plata y oro (2). El trans 
porte de las especies era tan peligroso que cuando 
Michael Behim, de la Compañía de Nuremberg, tenía 
que enviar 1.000 gulden de Breslan á Nuremberg, 
prefería enviar cera por un valor igual. 
Pero entre las plazas hacíanse negocios de acuerdo; 
era más sencillo cambiar órdenes de pago sobre el 
papel. A de Breslan, debe á B de Nuremberg, en tan 
to que C de Nuremberg debe á D de Breslan. Los 
banqueros compraban y vendían, es decir cambiaban 
los diversos créditos, y sólo tenían que saldar las di 
ferencias en especies ó por otras combinaciones. El 
transporte de unas hojas de papel proporciona la ra 
pidez, facilidad y seguridad para el saldo de las cuen 
tas. Estas hojas han recibido el nombre de letras de 
cambio. 
Los judíos, excluidos del comercio, comenzaron á 
demostrar su actividad en los comercios que se les 
abandonaron; y como no dependían de la Iglesia, que 
(1) Yves Guyot, I, libro V, cap. II, pág. 138. 
(2) Shaw, págs. 12 y 38.
        <pb n="54" />
        gTX ■■■ 
M 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
prohibía el préstamo con interés, ellos lo practica 
ron; pero los italianos, sobre todo los lombardos, 
compartían con ellos las operaciones de banca. 
El comercio era considerado como un privilegio 
que el rey ó el señor podía conceder ó privar de él á 
su antojo. Prohibíase la exportación de artículos de 
alimentación y de materias primas. Se prohibía la 
introducción de mercancías que pudiesen competir 
con las que fabricaban ciertos industriales. La nave 
gación estaba reservada con frecuencia á los buques 
de la localidad. El comercio extranjero estaba con 
centrado en algunos puntos de depósito. 
El comercio estaba pues, oprimido unas veces, 
protegido otras por organizaciones en cuyas manos 
estaba el poder político, y dominado por el espíritu 
del monopolio. 
Tal fase del comercio es bullionnista ó metalista, 
porque cada soberano procuraba agenciarse metales 
preciosos con los cuales obtenían pingües ganancias 
por el derecho de señorío, por las alteraciones del 
valor de la moneda, como la libra tornesa y por las 
alteraciones de la aleación y peso de las piezas. 
El comercio dependía de la voluntad del soberano 
que ejercía habitualmente un proteccionismo em 
pírico. 
Tres inventos han comenzado á transformar el 
mundo: el de la pólvora, atribuido á Roger Bacón 
(1280); el de la imprenta, atribuido á Gutenberg 
(1440); y el de la brújula, conocida poco antes del si 
glo XIII y de uso general á comienzos del XIV.
        <pb n="55" />
        CAPÍTULO VII 
TERCER PERÍODO—EL COMERCIO DESDE EL AÑO 1500 
AL 1789; EL SISTEMA MERCANTIL Y EL ESPÍRITU 
DEL MONOPOLIO 
Comercio desde 15Ü0 á 1789.—Constitución de los grandes 
Estados europeos.- Descubrimiento de América y del ca 
mino á las Indias, por el Cabo de Buena Esperanza. - Im 
portancia del café, del té y del azúcar - Baja de precios.— 
Portugal, Felipe II y los países protestantes.—La ruina de 
España.—Aduanas interiores y corporaciones.—Comercio 
en grande.—Los banqueros Fuggerde Augsburgo.-Bolsas 
de Amberes y Lyón.—Las grandes Compañías de Indias.— 
Valores mobiliarios.-Las aberraciones de Law y los tuli 
panes.—Origen común de las grandes naciones comercia 
les.—El colbertismo. - Sistema mercantil en Inglaterra. - 
Las guerras comerciales.—El espíritu del monopolio. - El 
Acta de navegación.—El pacto colonial.—Ganancias de 
Inglaterra.—La Liga de los neutros.—Las tarifas de 1664 y 
1667.—La revocación del Edicto de Nantes exporta nues 
tras industrias —Los Economistas.—El tratado de Comer 
cio entre Francia é Inglaterra, de 1786.—Resumen. 
Durante este período que se extiende desde 1500 
á 1789 se constituyen los grandes Estados europeos. 
Este período se abre con el descubrimiento de Amé-
        <pb n="56" />
        44 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
rica en 1492 y con el de la ruta á las Indias por el 
Cabo de Buena Esperanza en 1498. 
El Mediterráneo deja de ser el centro de la activi 
dad económica del mundo. Los precios de las mer 
cancías de lujo del Levante bajan á tal punto que el 
uso del café, del té y del azúcar comienza á entrar en 
las costumbres. Desde fines del siglo XVlll, estos tres 
artículos formaban la cuarta parte de las importacio 
nes de Inglaterra. La importación de los metales pre 
ciosos en el mundo antiguo aprovechó poco á Espa 
ña, pero dió gran impulso á los negocios de Flandes 
y del Norte de Europa. Los portugueses se reservaron 
el monopolio del comercio del Océano Indico. Anual 
mente partía para Goa una flota de buques mercantes 
escoltados por navios de guerra. El viaje de ida y 
vuelta duraba año y medio ó dos años. Desde 1580 á 
1640, Portugal fué absorbido por España que cerró 
el puerto de Lisboa al comercio y empeñó á Portugal 
en la guerra contra los Países Bajos. Arruinándolo, 
Felipe II preparó la fortuna de los pueblos protestan 
tes contra los cuales combatió toda su vida. 
El gobierno español expulsaba á los judíos el mis 
mo año en que Cristóbal Colón descubría á América. 
Destruyendo las poblaciones y las riquezas de Amé 
rica, destruía los beneficios que hubiera podido sacar 
del Nuevo Mundo (1). 
Se ha exagerado la importancia de la afluencia de 
los metales preciosos en Europa después del descu 
brimiento de América, pues hasta 1560 asciende á 
menos de cien millones: 
(1) Yves Guyot, 4.
        <pb n="57" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
45 
MEDIAS ANUALES 
Oro. 
Plata (ley de 15 '/%)- 
Valor 
Pesos millones Pesos 
kil. de 1rs. kil. 
Valor 
Valor millones 
total. de 1rs. 
1493-1520 5.800 20,0 47.000 10,4 30,4 
1521-1544 7.160 24,7 90.200 20,0 44,7 
1545-1560 8.510 29,3 311.600 69,2 98,5 
Se simplifica demasiado el carácter de la evolución 
del comercio cuando se dice que el local se ha hecho 
nacional. Las aduanas interiores no desaparecían. 
Hasta 1789, Francia tenía provincias «consideradas 
extranjeras» que aislábanse tras sus aduanas. Alema 
nia estaba dividida en 350 pequeñas soberanías con 
aduanas y monedas especiales. Hasta el año 1800, el 
curso del Rhin estaba cortado por treinta y tres adua 
nas y peajes. Las corporaciones continuaron repartién 
dose la actividad económica, reservándose cada una 
el monopolio de tal ó cual producción, de tal ó cual 
comercio. No admitiendo concurrencia alguna, impe 
dían todo progreso. 
El comercio al por mayor se desenvuelve; los co 
misionistas que compran ó venden mercancías para 
otros, reciben una comisión á cambio de sus servi 
cios y se organizan. 
Tenemos la cifra del activo en 1527, de la Casa 
Fugger de Ausburgo, que había comenzado sus ope 
raciones de banca á fines del siglo Xiv. Ella se eleva 
á 3 millones de florines, de los cuales contábanse 
1.650.000 en préstamos; 430.000 en cuentas particu-
        <pb n="58" />
        46 el comercio y los comerciantes 
lares de los asociados; 380.000 en mercancías (cobre, 
plata, tisús); 270.000 en minas en el Tirol y en Hun 
gría. Esta casa que había prosperado por sus bene 
ficios de 30 y 50 por ciento sobre empréstitos hechos 
por el Papa, el Emperador y los reyes de Europa, 
sucumbió en 1563. 
No era solamente la Bolsa de Amberes el centro de 
los negocios de la pimienta; hacíanse allí ventas pú 
blicas de velas de cera; y en el siglo XVI había de ser 
con la de Lyón, el gran centro financiero del mundo. 
Los príncipes tenían recursos en ella, se cambiaban 
millones de florines sin emplear uno solo. Un escrito 
de 1542, denuncia allí las ventas á término, especu 
lación que consistía en no pagar más que las dife 
rencias. Estas bolsas fueron reemplazadas por las de 
Amsterdam, Londres, Hamburgo y Francfort. Estos 
mercados se desenvolvieron con la fundación de la 
Compañía inglesa de las Indias Orientales (1600) y la 
Compañía holandesa de las Indias Orientales (1602). 
Asistimos ya á la formación de grandes empresas 
que no dependen más que de una familia como la de 
los Peruzzi, la de los Médicis, ó la de los Fugger, 
pero que demandan los capitales al público. 
Ellas representan, en relación á la época, Socieda 
des más poderosas que los trusts americanos actua 
les. Recibían delegaciones de sus gobiernos respec 
tivos, les concedían derecho á tener ejércitos y flotas 
de guerra. Reunían enormes capitales administrados 
por algunos directores y pedidos á todos, bajo un 
registro de portadores de títulos. Estos títulos eran 
transferables,
        <pb n="59" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
47 
En general, los administradores fueron ineptos y 
corrompidos. Las compañías entregáronse en perjui 
cio de las poblaciones con que estaban en contacto, 
á excesos de que nos ha dado un ejemplo el proceso 
de Hastings, pero no por eso han dejado de aportar 
una nueva forma de actividad en el mundo. A la Com 
pañía de las Indias Orientales debe Inglaterra las po 
sesiones que allí tiene. Los estados de la Virginia y 
Massachusetts han sido fundados por Compañías. 
Las extravagancias como las del sistema del Law 
nada prueban contra estas sociedades ni contra las 
bolsas; solo prueban la facilidad del público para 
dejarse seducir por quimeras y crear valores sub 
jetivos. 
Cuando se veía á los holandeses hacer en el siglo 
XVII una bolsa de tulipanes, y comprar y vender por 
millares de florines, bulbos como los dos de semper 
augustus que no existían, se dijo que las gentes más 
serias son capaces de todas las aberraciones; y no se 
les pida, si llegan al poder, que corrijan entre los de 
más los errores de que ellos mismos son capaces. 
Al comenzar el siglo XVII, los Países Bajos liberta 
dos de España hacíanse los dueños del comercio del 
mundo. Los primeros habitantes de aquellas maris 
mas fueron probablemente fugitivos de tiranías ó de 
invasiones, que refugiáronse en ellas. Tal ha sido 
siempre el origen de las naciones que han alcanzado 
un gran desarrollo comercial: Tiro, Cartago, Venecia, 
ios Estados Unidos, en fin. 
En 1700, todavía tenían los holandeses más navios 
Que Inglaterra. Su comercio fue creciendo hasta 1730
        <pb n="60" />
        48 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
y ha conservado su importancia. Pero en 1750 el co 
mercio y la marina británicos conquistaron la pre 
eminencia. 
En Francia, Sully, queriendo fomentar la agricultu 
ra, había permitido la exportación de los trigos. Col 
bert, ministro de Hacienda en 1661, hizo en 1664 unas 
tarifas de comercio bastante liberales, pero las elevó 
en 1667 (1). El dió una tal perfección al sistema mer 
cantil que se ha dado á éste el nombre de colbertismo. 
Este sistema está basado en el balance del comercio: 
toda importación es una pérdida; la exportación que 
se granjea los metales preciosos de los otros pueblos, 
arruina á éstos y enriquece al que la hace. 
Sin embargo, como es preciso abaratar las subsis 
tencias á los obreros, prohibe exportar los trigos; 
como es preciso reservar las materias primas para la 
industria nacional, prohibe exportarlas. Por el con 
trario, se fomenta la exportación de objetos manu 
facturados. Colbert creó las manufacturas reales de 
Sevres y de los Gobelinos. Hizo traer obreros extran 
jeros al mismo tiempo que condenaba á galeras á los 
obreros franceses que fueran al extranjero. Concedió 
múltiples monopolios para favorecer la industria que 
al mismo tiempo entorpecía con meticulosos regla 
mentos. 
Inglaterra tenía el mismo espíritu de monopolio y 
exclusivismo. Prohibía, bajo pena de muerte en caso 
de reincidencia, la exportación de las lanas finas é 
imponía la misma pena á la importación de cristales, 
mercería y quincalla. Para castigará Francia elevó el 
(1) Pierre Clement, 1 y 2.
        <pb n="61" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO] 
49 
4 
derecho de los vinos á 19 sh 8 d. por galón ó 24, 
francos 60 el galón (4 litros 54), ó lo que es lo mismo, 
551—650 francos el hectolitro. 
La Sociedad de la Paz de Massachusetts (1), ha 
averiguado, hace unos treinta años, las causas de 286 
guerras que han turbado el mundo desde Constanti 
no. No encontró más que cinco que tuviesen por ori 
gen querellas comerciales; son demasiado pocas. 
Desde Francisco I, ninguna de las querellas entre 
Francia, Inglaterra, Holanda y España, fue exclusi 
vamente política. Todas tienen un carácter comercial 
que si no aparece siempre en el momento en que se 
inician, se deja ver en los tratados que las terminan. 
Cada una de dichas naciones quiso asegurarse el 
monopolio del comercio en los mares. El Acta de na 
vegación de Cromwell, de 1651, modificada por la de 
1660, que dió á los marinos ingleses el monopolio de 
la navegación entre las colonias inglesas y la metró 
poli, provocó las protestas de Holanda, contra la cual 
iba dirigida. 
El régimen comercial francés, inspirado en la mis 
ma tendencia, es conocido con el nombre de Pacto 
colonial y se resumía en las siguientes disposiciones: 
1. ° Respecto de los productos coloniales, el privilegio del 
mercado francés, al cual era obligación conducir aquellos. 
2. ° Respecto de los productos franceses, el monopolio del 
mercado colonial. 
3. ° Exclusión de todo pabellón extranjero para los trans 
portes entre las colonias y la metrópoli. 
(1) Dictionnaire d'Eicon. pol., art. Paix.
        <pb n="62" />
        50 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Este régimen no representa, sin embargo, más que 
una segunda fase, pues en un principio, aquellas di 
versas operaciones se hicieron por mediación de una 
compañía. 
Francia pretendía cerrar los mares á Inglaterra y 
Holanda; Inglaterra quería suprimir el comercio de 
Holanda, Francia y España; Holanda deseaba mante- 
tener la preponderancia que había tenido en los co 
mienzos del siglo XVII. 
Las Compañías holandesa y francesa de la India 
se arruinaron en guarniciones, construcción de forta 
lezas y en guerras. 
Los europeos pugnaban por excluirse mutuamente 
por la fuerza y por la intriga. 
Sin embargo, desde 1613, decía muy sabiamente 
Tomás de Broë: «¿Por qué os querelláis? Hay en este 
país mercancías bastantes para todos vosotros». 
Inglaterra aseguró su preponderancia en la India. 
Adquirió el Canadá por el Tratado de París (1763), 
pero perdió sus colonias americanas (1783). 
Intentando contar el comercio de Francia con sus 
colonias «Inglaterra había impuesto la regla de que 
un neutral no tenía derecho á hacer en tiempo de 
guerra una navegación á que, en virtud del Pacto co 
lonial, no tenía derecho en tiempo de paz». 
Los Estados del Norte de Europa á los cuales recu 
rrió Francia, terminaron en 1780 un convenio de neu 
tralidad armada, afirmando que un navio libre podía 
conducir mercancías libres, excepto contrabando de 
guerra, y que un bloqueo solo había de ser respetado 
asando fuera efectivo.
        <pb n="63" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
51 
La nueva tarifa de 1667 fué una de las causas de la 
guerra de 1672 entre Francia y Holanda. Por la paz 
de Nimega (1677), Luis XIV tuvo que conceder el res 
tablecimiento de la tarifa de 1664. Cuando estalló la 
guerra de la Liga de Augsburgo (1688), fué puesta en 
vigor la tarifa de 1667, tanto contra Inglaterra como 
contra Holanda; pero de nuevo fué restablecida la de 
1664, por la paz de Ryswick (1697). Durante la gue 
rra de sucesión de España, fué aplicada nuevamente 
la tarifa de 1667, y otra vez restablecida la de 1664 
por la paz de Utrecht, que comprendía un tratado de 
comercio de treinta y nueve artículos. (11 de Abril de 
1713). 
Mientras Colbert procuraba desarrollaren Francia 
la industria, la Revocación del Edicto de Nantes dis 
pensaba á los hombres más industriosos, dotados de 
una gran energía moral, que llevaron por toda Euro 
pa las industrias de la cristalería, del papel y de la 
quincalla. Tales son los protestantes franceses que, 
refugiados en el Uster, han creado la industria de las 
telas de Irlanda. 
Sin embargo, desde el siglo XVII algunos escritores 
han hecho resaltar irónicas consecuencias á las que 
llevaban las medidas inspiradas por el espíritu del 
monopolio. 
Dudley Nort, en sus Discourses of trade {1691) dijo: 
«El mundo entero, en cuanto al comercio, no es más 
que una sola nación ó un solo pueblo en que las na 
ciones son como miembros de él. Trueque y dinero 
son la misma cosa. Podemos intentar aprisionar al 
cuco, to hedge in the cuckoo, pero será en vano; nin-
        <pb n="64" />
        52 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
giin pueblo se ha enriquecido jamás por medidas po 
líticas; solo la paz, la industria y la libertad conquis 
tan el comercio y la riqueza» (1). 
En 1752, David Hume ridiculizaba el espíritu de 
rivalidad comercial. Los fisiócratas lanzaban la afir 
mación de la libertad del trabajo y del comercio en la 
famosa fórmula de Gournay: «Dejad hacer, dejad pa 
sar» . Quesnav afirmaba el principio «de la mayor con 
currencia posible» y decía esta frase profunda: «Los 
negociantes de.las demás naciones son nuestros pro 
pios negociantes» (2). 
Adam Smith publicaba en 1776 su libro Recherches 
sur les causes et la nature de la Richesse des Nations. 
El l.° de Febrero de 1783 concluíase la paz de Ver- 
salles entre Inglaterra y Francia. M. de Vergennes pre 
paraba con Inglaterra un tratado de comercio que se 
firmó el 26 de Septiembre de 1786, á pesar de la opo 
sición que encontraba en ambos lados del Canal de la 
Mancha (3). 
En Francia, el comercio no habíase hecho nacional 
aún. Algunas provincias eran «reputadas de extran 
jeras» y una mercancía transportada de la Bretaña ó 
de Guyena á la Provenza sufría siete ú ocho inspec 
ciones y pagaba otras tantas veces un derecho del 10 
ó el 15 por ciento de su valor. «Los derechos interio 
res son en número de treinta y cinco», decía Goudard, 
firmante del decreto de 5 de Noviembre de 1790, que 
los abolió. 
(1) Schlle. 
(2) YvesGuyot. 
(3) Citado por Mar Culloch.
        <pb n="65" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
53 
Este período se caracteriza por los liechos siguien 
tes: desconcentración del comercio del Mediterráneo 
por los descubrimientos geográficos, institución de 
las grandes Compañías coloniales, desarrollo de las 
bolsas y sociedades comerciales, espíritu del mono 
polio, Acta de navegación, Pacto colonial, sistema 
mercantil llevado á su máximum por Colbert, funda 
do sobre la idea de vender al extranjero apoderándo 
se de sus metales preciosos y dificultar la venta en 
tre los demás países. Este sistema, sin embargo, sos 
tenido por las guerras coloniales, es modificado por 
los tratados de comercio.
        <pb n="66" />
        CAPÍTULO VIII 
CUARTO PERÍODO: DESDE 1789 Á 1792. LA LIBERTAD 
DEL TRABAJO Y DEL COMERCIO 
Supresión de las Aduanas interiores — Supresión de las Cor 
poraciones.—Tarifa de 1791. —En un régimen de concu 
rrencia cada uno busca la ocupación que le conviene —La 
concurrencia es el poder regulador de los contratos. 
La Asamblea nacional elegida en 1789 realizó un 
cierto número reformas reclamadas por los econo 
mistas, pero que de algunas de ellas, la mayoría de los 
miembros hubieron de reconocer de tiempo en tiem 
po, la necesidad de revocarlas. Por el decreto de 5 de 
Noviembre de 1790, abolió la Asamblea los derechos 
interiores. 
Por la ley de 2 de Marzo de 1791 suprimió las 
Corporaciones, señoríos y veedurías y estableció la 
libertad del trabajo y del comercio en los siguientes 
términos: 
Art. 7.° Está permitido á toda persona hacer el 
comercio ó ejercer la profesión, arte ú oficio que le 
convenga. 
Después de varias excitaciones, la Asamblea na-
        <pb n="67" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
55 
cional adoptó la tarifa de Aduanas de 1791 que es la 
más liberal que lia tenido Francia hasta 1860. 
Este período es el punto de partida de la libertad 
económica en el mundo. 
Sin duda, los guilds habían perdido en Inglaterra 
sus monopolios desde hacía largo tiempo. Gozábase 
allí de una cierta libertad del trabajo y del comercio. 
Pero ha sido la Asamblea nacional la que formuló 
el principio que, adoptado ó reclamado por todos los 
pueblos, ha contribuido tan eficazmente á la evolu 
ción industrial y comercial del siglo XIX. 
En un régimen de concurrencia, cada uno busca la 
ocupación que le conviene. 
La concurrencia es el poder regulador de los con 
tratos, ha dicho John-Stuart Mill (1). 
(1) Libro 11, cap. IV, § 2.
        <pb n="68" />
        CAPÍTULO IX 
QUINTO PERÍODO: 1793 Á 1815. LA GUERRA 
ECONÓMICA 
Dos grandes guerras entre Francia é Inglaterra.—Las prohi 
biciones de 1793 hasta la paz de Amiens.-Proyecto de 
tratado de comercio.—Malta y el comercio de Levante.— 
Ruptura de la paz de Amiens.—Les orders in council y los 
decretos de Napoleón.—El bloqueo continental. —Las li 
cencias.—Los corsarios. 
Comprende este período dos grandes guerras entre 
Francia é Inglaterra: desde 1.® de Febrero de 1793 
al 25 de Marzo de 1802, fecha de la paz de Amiens; 
y de la ruptura del tratado de Amiens (Abril 1803 á 
1815). El decreto del l. er —4 de Marzo de 1793 de la 
Convención, anuló todos los tratados de alianza y de 
comercio. Las prohibiciones contra las mercancías 
procedentes de los países en guerra con Francia, te 
nían terribles sanciones; veinte años de prisión á los 
que intentaran visitarlas. Pero al mismo tiempo, como 
para la defensa había necesidad de azúcar, hierro, co 
bre, armas, cueros, hilo de cáñamo y lino, se excep 
tuaron estos artículos del certificado de origen cuan 
do eran introducidos por la frontera del Este. Cuando
        <pb n="69" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
57 
los corsarios vendían sus presas, habían de vender 
forzosamente mercancías prohibidas. El art. 5.° de la 
ley de 10 de brumário del año V enumeraba toda una 
serie de mercancías reputadas inglesas,cualquiera que 
fuese su origen. 
Al día siguiente de la firma de la paz de Amiens, 
Cambacérès aconsejó al primer Cónsul hacer un tra 
tado de comercio con Inglaterra. El Gabinete Adding 
ton consideraba que el estado de paz restablecía el 
tratado de 1786, pero esto no fue admitido por el 
Gobierno francés. 
Según Mollien, Inglaterra se negó á devolver la 
isla de Malta á sus antiguos propietarios, los Caba 
lleros de la Orden de San Juan de Jerusalén ú Orden 
de Malta, por no devolver á Francia su comercio de 
Levante. El 16 de Mayo de 1806 un order in council 
notificaba á los poderes neutrales que quedaba prohi 
bida la introducción de mercancías pertenecientes á 
los enemigos de Inglaterra, desde el Elba á Brest. Na 
poleón respondió por el decreto de Berlín de 21 de 
Noviembre de 1806, declarando «las islas Británicas 
en estado de bloqueo y prohibiendo todo comercio y 
toda correspondencia con ellas». Entonces comenzó 
un cambio de orders in council y de decretos. Pero 
los dos Gobiernos estaban de acuerdo para violar 
las medidas que ordenaban. En 1810 Inglaterra con 
cedía 18.363 licencias, y se ha dicho que Napoleón 
había retirado más de 400 millones, cifra que parece 
exagerada, de las que él había concedido. Estas licen 
cias creaban monopolios en el comercio. Napoleón 
llegó á vestir á sus soldados con paños dé Yorkshire.
        <pb n="70" />
        58 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
El bloqueo continental creó el mayor sistema de con 
trabando que se lia conocido jamás. Se dice que el 
bloqueo continental ha contribuido á desenvolver la 
industria francesa, pues careciendo de materias pri 
mas, sólo podía producir á precios exorbitantes y 
eso encontraba comprador. El bloqueo tuvo por re 
sultado cortará Francia toda vía marítima, pero tam 
bién ocasionó una unión aduanera continental de 73 
millones de habitantes. 
Los detalles de la historia del bloqueo continental 
muestran los desastres que pueden resultar de las 
guerras de tarifas, pero prueban también que éstas 
tienen, casi siempre, consecuencias exactamente con 
trarias á los resultados que pretenden obtener los 
que las empeñan (1). 
Se fantasea mucho respecto á la potencia destruc 
tora de los corsarios franceses que desaparecieron 
después de 1800. La mayor parte de las mercancías 
debían llegar á Londres por el canal de la Mancha. 
Un corsario podía salir por la tarde, hacer su presa 
y volver por la mañana al puerto. Esto hacía que los 
barcos mercantes tuvieran que formar convoyes es 
coltados por buques de guerra. Las pérdidas causa 
das por los corsarios al comercio inglés, se calculan 
en un 2 por 100. Pero no había un sólo buque fran 
cés en el mar. En 1800 Francia había recibido mer 
cancías de Asia, Africa y América por valor de cerca 
de 7.500.000 francos y había exportado á dichos paí 
ses menos de 1.500.000 (2). 
(1) Yves Quyot, 6.
        <pb n="71" />
        CAPITULO X 
SEXTO PERÍODO: 1815-1846. —EL PROTECCIONISMO 
La industria en la Gran Bretaña.—El algodón.—La flota bri 
tánica.—La deuda.-Las colonias británicas. —Política 
económica de la Restauración.—El desquite de los emi 
grados.—Exclusivismo británico. —M. Huskisson.—Pro 
yecto de tratado de comercio (1822).—Tratado de navega 
ción (1826).—Siempre en vigor.—El Zollverein alemán. 
Durante todas estas guerras, la industria inglesa 
había alcanzado un considerable desarrollo, debido, 
principalmente, á los grandes inventos de fines del 
siglo XVIII: la máquina de vapor de Watt (1785), 
los hornos de fundición de Cort, que en 1783 son el 
origen de la quincallería y cuchillería de Birmingham 
y Sheffield, las máquinas de cardar, de hilados y te 
jidos de Arkwright (1769), de Hargreaves (1770) y 
de Cartwright (1785). 
El cultivo del algodón no se había introducido en 
Georgia hasta 1786. 
En 1861 M. P. L. Simmononds, en una conferencia 
en London College, decía: «Hasta el año 1800 la can 
tidad de algodón recibida en Liverpool, procedente 
de los Estados Unidos, había sido muy poco impor-
        <pb n="72" />
        60 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
tante. M. Samuel Maverick, de Pendleton, en la Ca; 
rolina del Sur, á quien se debe el envió del primer 
saco de algodón de América á Liverpool, vive aún. 
El consignatario de este saco hubo de decir á los 
navieros MM. Wadswarth and Turpin, de Charles 
town, que no lograba venderlo y que no le enviasen 
más» (1). 
Sin embargo, en 1809, Inglaterra recibió de los 
Estados Unidos 14.000 balas de algodón; y en 1819, 
1.754.000. Estos hechos prueban cuán reciente es la 
industria del algodón. 
La actividad de la industria inglesa desarrolló el 
consumo de los productos agrícolas. La explotación 
de la hulla vino á ser una de las grandes industrias 
del país. 
Inglaterra había destruido las flotas de Francia, 
Holanda y España. En 1815, ella tenía de hecho el 
monopolio del comercio marítimo. Pero salía de la 
guerra, debilitadísima por los enormes gastos que 
había hecho. Desde 1802 á la paz de 1815, esos gas 
tos se elevaban á 1.113.000.000 de libras, 80 millo 
nes por año, ó sean ‘2.000 millones de francos. 
Las atenciones de la deuda exigían, en 1816 li 
bras 32.457.000; más de 800 millones de francos. 
Se repite oficiosamente que el poderío colonial de 
Inglaterra data de las guerras del Imperio. Pero, por 
los tratados de 1815, Inglaterra no obtuvo en Euro 
pa nada más que Malta, las islas Jónicas y el islote 
de Heligoland, y de estas posesiones sólo ha conser 
vado la primera; en las Indias occidentales, Santa 
(1) John Yeats, 1, pág. 9.
        <pb n="73" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
6t 
Lucía, Tabago y Trinidad; en la América del Sur, 
Demethra, y en el Océano Indico, sólo la isla de Cey- 
lán, la de Mauricio y el Cabo de Buena Esperaza, 
Ella ocupó la costa occidental del Canadá, y se 
anexionó toda la Australia. 
La política económica de la Restauración hubiera 
debido ser completamente opuesta á ¡a seguida des 
de 1793 á 1815, dirigida exclusivamente contra In 
glaterra. El Gobierno pretendía volver para la refun 
dición general de las tarifas de Aduanas, á la de 1791; 
pero los emigrados repatriados, siempre grandes 
propietarios agrícolas, poseedores por el censo del 
poder político, dueños de las forjas, porque poseían 
los bosques, exigieron formidables derechos protec 
tores sobre el hierro, los trigos, las lanas y la carne. 
Tomaban el desquite contra los consumidores que 
constituyen el mundo entero. Hasta 1826 no cesaron 
de gravar las tarifas. 
A consecuencia de la célebre potición presentada 
en 1820 por los comerciantes de la City de Londres, 
redactada por Tooke, el Gobierno inglés levantó al 
gunas de sus prohibiciones; la de la exportación de 
las lanas inglesas fué revocada por el acta de 1824 
y sustituida por un derecho de dos peniques por li 
bra; en 1824 se permitió á los obreros salir de Ingla 
terra; pero en 1824 fué rechazado un bill que auto 
rizaba la exportación de las máquinas. 
El presidente del Boaid of trade, M. Huskisson, 
intentó concluir, en 1822, un tratado de comercio con 
Francia, que se frustró; pero en 1826 llegó á termi 
nar otro que anuló todos los derechos diferenciales
        <pb n="74" />
        62 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
establecidos en los puertos de cada nación á fin de 
aumentar el precio de las mercancías importadas en 
los buques de la otra. Este tratado continúa aún en 
vigor (1). 
Alemania permanecía dividida en pequeños Esta 
dos independientes, separados unos de otros por 
Aduanas y diversos sistemas monetarios. Desde 1819 
á 1831 hiciéronse grandes y constantes esfuerzos por 
constituir una unión aduanera que llegó á realizarse 
el l.° de Enero de 1834, bajo el nombre de Zollverein, 
repartiéndose el total entre los diversos Estados en 
proporción ai número de habitantes; sin embargo, 
Prusia, á la que por tal procedimiento hubiesen co 
rrespondido las tres cuartas partes de los derechos, 
se conformó con no recibir más que los cinco onza 
vos. Un sistema común de moneda, pesos y medidas, 
completaba la unificación. El Zollverein no fue com 
pleto hasta 1846. Hamburgo y Brema permanecieron 
fuera hasta entonces (2). 
Se ha discutido y se discute aún para saber si los 
autores de esta organización habían visto en ella una 
gran obra de política comercial, ó simplemente un 
medio fiscal de asegurar más fácilmente mayores in 
gresos aduaneros. 
Al mismo tiempo que se establecía la libertad eco 
nómica en el interior de Alemania, imponíanse de 
rechos á la industria inglesa para proteger la indus 
tria nacional. En 1842, empeñó el Zollverein una 
guerra de tarifas con Bélgica, que duró dos años 
(1) Gastón de Bernhardt. 
(2) Emile Worms.
        <pb n="75" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
63 
y terminó por un tratado de comercio. El Austria no 
se equivocó sobre cuál había de ser la marcha polí 
tica que el Zollverein debía seguir. 
España había creído tener el monopolio exclusivo 
del comercio en sus colonias. La emancipación de 
las de la América Central y de la América del Sur, 
abrió estos nuevos continentes al comercio del 
mundo. 
Durante este período, en 1842, el Dr. Montgomery 
descubrió la gutapercha cerca de Singapour, y sin 
este descubrimiento no existieran los cables subma 
rinos que diez y siete años más tarde habían de unir 
los continentes.
        <pb n="76" />
        CAPÍTULO XI 
SÉPTIMO PERÍODO: 1846-1880.—EL LIBRECAMBIO 
Y LOS TRATADOS DE COMERCIO 
Travesía del Océano.—Viaje á las Indias en 1840.—Inglaterra 
armoniza su política económica con los progresos de los trans 
portes y de la industria, debidos al vapor y la electricidad.— 
Tarifa para la renta y tarifa para la producción.— La tarifa 
británica.—Artículos.—El monopolio del librecambio.— 
El tratado de comercio de I860.—La cláusula de nación más 
favorecida.—Perturbaciones políticas.—Las transformacio 
nes del mundo.—Las minas de oro.—La producción de los 
metales preciosos es una industria secundaria.—La hulla. 
El hierro.—Los medios de transportes.—El comercio ex 
terior del mundo de 1850 á 1880.—Crisis económicas. 
En 1838, antes de la travesía del Atlántico por un 
buque de vapor, cl Great Western, aquel viaje exigía 
cinco ó seis semanas. Un viaje á la India invertía seis 
meses. Bajo la influencia de las doctrinas económicas 
de Adam Smith y de Ricardo, bajo la acción del ge 
neral Thompson, de Cobden y de John Bright, Ingla 
terra orientó su política económica en armonía con los 
progresos de los transportes y de la industria, debidos 
al vapor y á la electricidad.
        <pb n="77" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
65 
5 
Encontró absurdo intentar disminuir el esfuerzo 
por el progreso de los medios de transportes y au 
mentarlo con los derechos de aduanas. En 1842 co 
menzó una revisión de la tarifa. El 24 de Junio de 
1846, el acta propuesta por Roberto Peel rebajó pro 
gresivamente los derechos de los trigos, que en 1849 
quedaron reducidos á un chelín por quarter, ó sea, 
0‘57 francos los 100 kilos. Inglaterra tuvo por política 
económica suprimir los derechos poco productivos, 
onerosos de recaudar, y molestos para el comercio. 
Hizo la distinción entre los derechos percibidos para la 
renta y los percibidos para la protección. Los percibi 
dos para la renta no pasaban más que sobre los ar 
tículos que el Reino Unido no producía; el total de 
ellos ingresaba, pues, en las Cajas del Tesoro. 
Los derechos establecidos para la protección ten 
dían principalmente á impedir la entrada de las mer 
cancías gravadas, no á suministrar ingresos; y ade 
más tenían por objeto elevar el precio de los artícu 
los similares producidos en el país que los estable 
cía, asegurando así un impuesto privado á favor de 
los particulares. 
En 1897, la tarifa inglesa no comprendía el único 
que ha practicado espontáneamente el librecambio. 
Las demás naciones no siguiendo su ejemplo, le han 
dado un monopolio que no pedía. 
En 1849, Inglaterra revocó el Acta de Navegación 
de 1661, que había sufrido ya algunas atenuaciones. 
Después de los resultados obtenidos por los libre 
cambistas ingleses, después de la propaganda hecha 
muy especialmente por los librecambistas franceses,
        <pb n="78" />
        66 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
á consecuencia de una entrevista de Cobdem y de 
Michel Chevalier en Londres, Gladstone, de un lado 
y Napoleón III, del otro, resolvieron concluir un trata 
do de comercio cuyos términos fueron decretados en 
fin de Noviembre de 1859 y que fue firmado en 23 de 
Enero de 1860(1). No establecía el librecambio, pero 
reemplazaba unas cincuenta prohibiciones por la im 
posición de derechos, en unos nueve artículos. El 
derecho sobre los azúcares, restablecido el 19 de 
Abril de 1901, ha elevado el número. Unos sufren los 
derechos de fiscalización, y sobre otros grava el mis 
mo impuesto que los similares tienen en el interior. 
Actualmente los derechos de aduanas gravan á los 
naipes, la achicoria, el cacao, café, té, vino, tabaco y 
al azúcar, que entraña la tasación de la sacarina, de 
las glucosas y de las confituras. 
Los derechos de impuesto gravan la cerveza, éter, 
frutos secos, jabón, perfumes á base de alcohol, y los 
espirituosos. 
Ninguno de estos artículos protege el producto inglés. 
Todos son derechos fiscales que tienen por único objeto 
la constitución de la renta. 
De todos los países, el Reino Unido ha sido el que 
por término medio, importaba el 15 por 100 del va 
lor, salvo para ciertos productos metalúrgicos; la re 
ducción de los derechos sobre los vinos á un chelín 
por gallon (4‘54 litros) (27 francos por hectolitro). Por 
otra parte, el 21 de Agosto de 1861, el gobierno fran 
cés reducía el derecho sobre los trigos á 0,60 francos 
por quintal. 
(1) Véase el texto apud Paul Boiteau.
        <pb n="79" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 67 
En los cinco años que siguieron, Francia concluyó 
varios tratados de comercio: en 1861, con Bélgica; en 
1862, con Zollverein é Italia; en 1864, con Suiza, Sue 
cia y Noruega, las ciudades Hanseáticas y los Países 
Bajos; en 1865, con España, y en 1866, con Portugal 
y Austria. 
El tratado de comercio de 1860, fue violentamente 
atacado repetidas veces; pero el comercio francés, las 
industrias francesas, la agricultura, á pesar de los de 
sastres de la guerra de 1870, y de la pérdida de Al- 
sacia y Lorena no cesaron de progresar (1); y en fin, 
M. de Foville ha demostrado con cifras que tal trata 
do no había arruinado á F'rancia. 
El tratado de comercio de 1860, aseguró una polí 
tica de libertad comercial durante veinte años á Eu 
ropa . Cada nuevo tratado con la cláusula de nación 
más favorecida podía producir nuevas rebajas de las 
tarifas; ninguno podía causar un alza. 
Se ha calculado que desde 1860 á 1880, de 2.140 
artículos de aduanas, solamente 136 habían sido re 
cargados; 900 no habían sufrido alteración y 1.104 
habíanse rebajado ó suprimido. 
Este período se caracterizó desde el punto de vista 
político, por la Revolución de 1848, que agitó á toda 
Europa, estableció el sufragio universal y provocó 
una tremenda reacción política en Francia. Desde 
1815, no había habido guerras en Europa; Francia 
tuvo en menos de diez años la guerra de Crimea y la 
guerra de Italia; en 1864 estalló la guerra contra Di 
namarca; en 1866, la guerra entre Alemania y Austria, 
(1) Ver Yves Guyot, 6, pág. 75.
        <pb n="80" />
        68 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
fue el preludio de la guerra franco-alemana de 1870; 
en 1877, estalló la guerra ruso-turca. En 1858, ocurrió 
la revolución de la India. Los Estados Unidos fueron 
desgarrados por la formidable guerra de Separación 
de 1862 á 1864; y por último, aparte de la guerra de 
China, Francia se vió empeñada en la desastrosa ex 
pedición á Méjico. 
Estos elementos perturbadores y destructores de 
capitales fueron compensados por el descubrimiento 
de las minas de oro en California (1848), y en Austra 
lia (1851), por el desarrollo de los caminos de hierro, 
por los progresos de la navegación y los de la ma 
quinaria industrial. 
Dos cifras bastan para demostrar la importancia 
del descubrimiento de las minas de oro: 
ORO PLATA 
Valor 
Millones millones 
Kils. de 1rs. Pesos. de 1rs. 
1493-1850 4.752.070 16,367,6 149.826.750 33,249,4 46,617 
1851-1875 4.775.625 16,448,5 31.009.825 6,800,0 23,338 
La cantidad de oro producido durante este período 
de veinticinco años ha sido algo mayor que la del 
producido durante los 358 años precedentes. 
Esta afluencia de oro provocó un movimiento co 
mercial é industrial, muy considerables. Se comenzó 
á expedir mercancías para California, á donde antes 
no se había exportado nada. La actividad desarrolla 
da por las minas de oro no provino de que se llevase 
al mercado mayor cantidad de moneda sino de que 
Oro 
y plata 
valor 
total 
millones 
de 1rs.
        <pb n="81" />
        LA EVOLUCION DEL COMERCIO 
09 
se introdujeron nuevos capitales en el mundo (1). Estos 
capitales proporcionaron el poder de comprar á los 
pobres desheredados que se precipitaron sobre los 
placeres. 
Pero la producción de los metales preciosos no es 
más que una industria secundaria, desde el punto de 
vista del valor de sus productos y desde el punto de 
vista de su función económica. 
Se han dado las siguientes cifras para la produc 
ción de la hulla y del hierro desde 1850 á 1880: 
1850 
1860 
1870 
1880 
Producción 
de hulla, 
millones Proporción, 
de toneladas. 
81,4 100 
142.3 
213.4 
340, 420 
Producción de 
hierro, 
millones Proporción, 
de toneladas. 
4,4 100 
7.1 
11,9 
18.1 412 
La producción y el comercio de la hulla y del hie 
rro ha aumentado mucho más rápidamente que la 
población. 
Si se calcula por término medio en 15 francos el 
valor de la tonelada de hulla en los pozos de la mina, 
en 1880, se halla que su extracción total tenía un va 
lor de 5.000 millones de francos. Se puede evaluar la 
producción del hierro en 3 ó 4.000 millones. Aquel 
año se habían extraído 160.106 kilogramos de oro 
evaluados en 551 millones, y 2.326.000 kilogramos de 
plata que valían aproximadamente 250 millones de 
francos. Resulta, pues, que la producción de oro y 
(1) Yves Guyot, 1, libro V y libro IV, cap. V. El comercio del
        <pb n="82" />
        70 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
plata no llegaba á 1.000 millones de francos, alcan 
zando á 8 ó 9.000 millones la de hulla é hierro. 
Si la producción del oro de la California y de Aus 
tralia hubiese faltado á la humanidad, ésta hubiese 
sentido, sin duda, algunas dificultades para regular 
sus compras y sus ventas; pero esta falta de metales 
preciosos no hubiese impedido el desarrollo de la 
industria. 
En cambio, ¿si la fabricación del hierro hubiese 
estado siempre reducida al combustible de la leña, 
hubiere sido posible el establecimiento de los cami 
nos de hierro? Sin hulla para las locomotoras ¿á qué 
los millares de kilómetros de railes? Sin hulla para 
los vapores no hubiesen podido ser tan fácilmente 
transportadas las materias primas á las manufacturas 
del viejo mundo, y la salida de sus objetos fabricados 
se hubiese entorpecido. 
Toda la industria moderna depende del carbón. La 
fuerza de un caballo de vapor está calculada en la de 
tres caballos de tiro, ó sea, la de 21 hombres. Calcú 
lase en 12.600.000 el número de caballos de vapor 
empleados en Francia, por la industria, los caminos 
de hierro y la navegación. Representan, pues, la fuer 
za de 264.000.000 de hombres capaces de trabajar sin 
descanso. No es preciso comparar el poder de la hulla 
con la cantidad que de ella se extrae. En la máquina 
de Watt, la producción de un caballo de vapor con 
sume cerca de cinco kilos de carbón por hora, canti 
dad que en las demás máquinas no ha cesado de 
disminuir. 
Durante este periodo fué descubierto y puesto en
        <pb n="83" />
        LA EVOLUCION DEL COMERCIO 
71 
explotación un nuevo combustible, el petróleo. El 
primer pozo en que brotó, fue abierto en 1859, en una 
localidad de la Pensilvania que ha recibido el nom 
bre de Oil Creek. 
Las evaluaciones del comercio exterior del mundo 
son inciertas, especialmente las anteriores á 1860. Sin 
embargo, se ha tratado de establecer la comparación 
siguiente (1): 
1850 
I860 
1870 
1880 
Comercio exterior. 
Total 
millares de francos. 
20 
36 
53 
73,5 
Comercio 
por habitante. 
19 
30 
41 
51 
Comercio 
— por habitante 
1850 
100 
1880 
367 
268 
Este período está caracterizado por tres grandes 
crisis económicas: la de 1857; la que comenzó en 1862, 
en América, alcanzando su mayor intensidad en Lon 
dres en 1866, y la de 1873. 
Y he de llamar la atención sobre el hecho de que 
el aumento de producción del oro, no las evitó. 
(1) Clive Day, pág. 271.
        <pb n="84" />
        CAPITULO XII 
OCTAVO PERÍODO: DE 1880 A 1908. — REACCIÓN 
PROTECCIONISTA Y SOCIALISTA 
§ 1.—Reacción proteccionista en Francia.—Las dos tarifas de 
M. Teisserene de Bort y el 16 de Mayo.—Victoria política, 
capitulación económica.—Las proposiciones de Inglate 
rra para la renovación del tratado de comercio —La Con 
vención de 1882.—La ley de 29 de Diciembre de 1891. — 
Duración de los convenios reducida á doce meses. La 
tarifa máxima y la tarifa mínima.—La reacción proteccio 
nista de 1879 en Alemania. - El socialismo burocrático.— 
La Suiza.—Los Estados Unidos. —El Canadá y la Aus 
tralia. 
§ 2.—Concordancia del proteccionismo y del socialismo.—La 
sobreproducción, resultado del proteccionismo.—El pro 
teccionismo cierra las salidas —Los derechos compensa 
dores.—La rivalidad comercial.—La anglofobia.—Ingla 
terra y España.—Inglaterra y las minas de oro.—Inglaterra 
y Hamburgo. —Los pronósticos politicos de M. Henry 
Michel, diputado. — La guerra es una industria que no 
paga sus gastos.—«El pabellón sigue á la mercancía».— 
Benjamín Constant: la guerra y el comercio.— El progreso 
está en razón inversa de la acción coercitiva del hombre so 
bre el hombre y en razón directa del hombre sobre las co 
sas.—La política proteccionista no puede suprimir la di 
visión del trabajo entre las naciones.—Solidaridad de los
        <pb n="85" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 73 
intereses económicos del mundo. —Contradicciones de los 
proteccionistas.- Los precios sobre los lugares de pro 
ducción y de consumo. -Grupos librecambistas.—Las ta 
rifas de Aduanas entre los progresos de la ciencia y de la 
industria.—La tarifa del primer cable transatlántico.—De 
rrota constante y fatal de los proteccionistas. 
§ 1.—Los proteccionistas franceses no se habían 
resignado á los tratados de 1860, y en 1872 encon 
traron el momento favorable para hacer que se vol 
vieran en su provecho los desastres de la guerra. 
La Asamblea nacional votó el 2 de Febrero de 1872 
una resolución invitando al Gobierno á denunciar los 
tratados de comercio hechos con Inglaterra y Bélgi 
ca. Sin embargo, el 7 de Febrero de 1875, cuando 
M. de Meaux, ministro de Comercio, consultó á las 
Cámaras de Comercio, 62 de ellas pronunciáronse 
en favor de su mantenimiento, y sólo 14 votaron en 
contra. El 9 de Abril de 1877, M. de Teisserenc de 
Bort, ministro del mismo departamento en el Gabi 
nete de Julio Simón, presentó un proyecto de tarifa 
general, reproduciendo casi la tarifa convenida en 
1860 y aumentando en un 10 por 100 los derechos 
sobre los hilos y tejidos de algodón. 
Un mes después sobrevino la crisis política que 
se conoce con el nombre del 16 de Moyo. El mariscal 
Mac-Mahón echó al Ministerio Julio Simón y disol 
vió la Cámara. Las grandes metalúrgicos y algodo 
neros aprovecháronse para hacer importantes mani 
festaciones de política proteccionista y reaccionaria. 
Después de las elecciones, M. de Teisserenc de 
Bort volvió al ministerio de Comercio, triunfando
        <pb n="86" />
        74 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
desde el punto de vista político; pero cediendo á los 
requerimientos proteccionistas, hizo una nueva tari 
fa en que aumentaba los derechos hasta el 24 por 100 
de casi todas las mercancías manufacturadas; y la 
victoria política degeneró en una capitulación eco 
nómica. 
En the Life of Earl Granville, lord Fitzmaurice su 
ministra referencias sobre las instrucciones dadas en 
el mes de Mayo de 1881, por lord Granville á los 
comisarios sir Charles Dilke, M. W.-E. Baxter, sir 
Rivers Wilson, M. C. Kennedy y M. Joseph Crowe, 
para la renovación del tratado de comercio con la 
Francia: l.°, mejoramiento general del statu quo; 2.° si 
no se podía obtener este resultado, progresos espe 
ciales; 3.°, mantenimiento del espíritu de las obliga 
ciones de 1860. 
Los comisarios ingleses tropezaron con una resis 
tencia tal, que Inglaterra rehusó firmar un tratado de 
comercio, conteniéndose con adherirse al tratado de 
comercio concluido entre Francia y Bélgica por el 
convenio de 28 de Febrero de 1882 que garantizaba á 
cada una de las partes contratantes el trato de nación 
más favorecida; la igualdad de trato para los buques 
y su cargamento, excepto para el cabotaje y la pes 
ca; para las marcas de fábrica y los nombres comer 
ciales. 
La ley de 29 de Diciembre de 1891 anuló este con 
venio como todos los demás; ella autorizaba única 
mente al Gobierno para aplicar, en todo ó en parte, 
la tarifa mínima á las naciones que aplicasen á las 
mercancías francesas el trato de las de nación más
        <pb n="87" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
75 
favorecida ; cl Gobierno podía siempre dejar sin 
efecto tal acuerdo, notificándolo con doce meses de 
anticipación. 
La ley de 11 de Enero de 1892 estableció el siste 
ma de la tarifa máxima y la tarifa mínima. El Go 
bierno no debía acordar jamás tarifas inferiores á la 
mínima. Por otra parte, Francia recobraba la libertad 
de sus tarifas. Cualquier día podía aumentarlas, no 
ya sólo en virtud de una proposición del Gobierno, 
sino de la proposición de cualquier diputado. No 
hizo falta. 
Somos una democracia que comprende lí.000.000 
de electores; y desde 1880, la mayoría de los repre 
sentantes del sufragio universal sigue una política 
económica calcada en la de los grandes propietarios 
de la Restauración, y de los 200.000 electores del 
Gobierno de Luis Felipe. He demostrado (1) que 
de 100 personas no había cinco que estuviesen inte 
resadas en la protección: que los consumidores de 
pan y de carne pagaban un impuesto privado á 
los 138.000 propietarios de explotaciones que tenían 
más de 40 hectáreas en Francia; que la industria del 
vestido y la moda, que comprendía un 21 por 100 de 
la población activa, pagaba un pesado tributo á las 
industrias textiles protegidas; el comercio, la banca 
y toda la industria de transportes, tenían interés en 
la libertad de circulación de las cosas y de los valo 
res; no había, pues, en realidad cinco personas en 
Francia interesadas en la protección; las demás eran 
tributarias; y, no obstante, diariamente la mayoría 
(lj~ La Comédie protectioniste.
        <pb n="88" />
        70 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
del Parlamento ponía en práctica esta enmienda á la 
Constitución; cada consumidor debe ú los grandes 
propietarios y á los grandes industriales un impuesto 
proporcional á sus necesidades. Lo mismo ocurría en 
los Estados Unidos y en Alemania. Sin embargo, los 
electores preferían guardar para ellos las sumas que 
les remitían. Y no era por altruismo por lo que con 
sentían pagarles; ¿por qué entonces? Sólo por igno 
rancia. 
No fue Francia el único país que se dejó arrastrar 
por la reacción proteccionista. En 1879, Bismarck 
perseguía á los socialistas y dictaba leyes de pros 
cripción contra ellos, estableciendo al mismo tiempo 
derechos de aduana que habían de hacer brotar la 
industria encerrada hasta entonces como en inverna 
dero y propagar el socialismo. Estableció la oficina 
imperial de seguros, órgano del socialismo burocrá 
tico destinado á disolver el partido socialista demó 
crata. El resultado fue 3.200.000 votos en las elec 
ciones de 1906. Sin embargo, en 1891, M. de Caprivi 
hizo una serie de tratados de comercio que enojaron 
bastante á los agrarios, y Caprivi fue sacrificado á 
éstos. La tarifa de 1903 fué establecida para satisfa 
cerles (1). Los derechos sobre los cereales y sobre 
las carnes fueron elevados. Se multiplicaron los ar 
tículos á fin de hacer «distinciones» destinadas prin 
cipalmente á excluir ciertos productos franceses de 
la cláusula de nación más favorecida, establecido 
por el art. 11 del tratado de Francfort. 
(1) Yves Guyot, 5, libro VIH, y Raffalvich, 2, años 1902- 
1906.
        <pb n="89" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 77 
Suiza, bajo pretexto de poder comerciar más fácil 
mente, ha hecho una tarifa general muy elevada. En 
cuanto á los Estados Unidos, la tarifa ha venido á ser 
un dogma del partido republicano (1). Las exigencias 
proteccionistas son tanto mayores cuanto más fuertes 
son las industrias. 
La tarifa Dingley, adoptada el 24 de Julio de 1897, 
está aún en vigor; y si en este momento se habla de 
su revisión, se adelanta que esta revisión no puede 
hacerse «con seguridad más que por los que están 
ligados á la causa del sistema protector». Aunque los 
Estados Unidos no hubiesen recurrido á la protec 
ción, se hubieran visto obligados á fundar para sus 
maquinarias, establecimientos metalúrgicos conside 
rables, pero no hubiesen pagado el enorme tributo 
que pagan cuando su interés fuera colocarla en su 
inmenso territorio con los menores gastos posibles. 
La tarifa Underwood, mantenida por el presidente 
Wilson, en 1913, suprimió los derechos sobre los rai 
les de acero. 
El Canadá y la Australia, tan poco poblados aún, 
tendrían el mayor interés en que no se elevasen las 
tasas de aduanas si no fuera por las necesidades de 
su presupuesto. 
Todos estos países retardan su desenvolvimiento 
económico por la política proteccionista. 
§ 2.—El desenvolvimiento del socialismo ha coin 
cidido naturalmente con el desarrollo de la política 
proteccionista. Desde el momento en que el Estado 
interviene en el contrato del cambio, debe intervenir 
(1) Yves Guyot, 5, libro Vil.
        <pb n="90" />
        78 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
en el contrato del trabajo. Desde el momento en que 
él garantiza los provechos á una industria, debe ga 
rantir los salarios á los obreros. Desde el momento en 
que el Estado impide ó dificulta la entrada de los ob 
jetos extranjeros «para proteger el trabajo nacional» 
debe impedir la introducción de obreros extranjeros. 
Además, el proteccionismo concentra los capitales 
y la mano de obra sobre ciertas industrias; y los pro 
teccionistas de todos los países concentran sus es 
fuerzos sobre industrias similares. La salida de un 
producto está en razón de los tres factores siguientes: 
intensidad de la demanda, rareza de los idénticos y 
abundancia de los equivalentes. 
La política proteccionista en cada país se obliga á 
provocar la fabricación de los productos idénticos, y 
por sí misma, restringe la abundancia de los equiva 
lentes; ataja el cambio; y de ello resulta una sobre 
producción que excede á los recursos y necesidades 
de los habitantes en un país; pero como las mercan 
cías tropiezan al mismo tiempo con las tarifas de 
aduanas de los demás países, sobreviene una baja 
general sobre las mercancías protegidas; y los pro 
teccionistas claman contra la sobreproducción que 
han provocado ellos mismos. Se compadecen de los 
que se encuentran sin trabajo, de lo que en parte, tie 
nen ellos la responsabilidad, y se aumentan los gas 
tos del presupuesto. El industrial se coloca á la puer 
ta del establecimiento en que se le instala el inspector 
de trabajo y en que se le establece un sistema de di 
lación. Se opone la legislación industrial social al 
derecho comercial individualista.
        <pb n="91" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
79 
Entonces los proteccionistas declaran que necesi 
tan derechos compensadores, como si añadiendo á los 
impuestos antes elevados para los gastos públicos, 
nuevos impuestos privados para los industriales, se 
disminuyen el precio de reventa de los objetos y se 
aumentasen los recursos para comprar de los asala 
riados y consumidores. 
El proteccionismo entraña la rivalidad comercial. 
Sus adeptos creen que solo se puede ganar en per 
juicio de otro. Consideran que toda ganancia obteni 
da por otro es un robo en detrimento suyo. Hemos 
visto á gente avisada desear la ruina de la Gran Bre 
taña y aún trabajar por ella; ¡excelente medio! ¡arrui 
nar al mejor de nuestros clientes para encontrar sali 
da á nuestros productos! 
Desde 1882 á 1885, especialmente bajo ciertas in 
fluencias de que hablaré algún día, desde 1894 á 1902, 
periodistas y hombres políticos fueron arrastiados 
contra la Gran Bretaña por una demencia que nos 
condujo á la loca y vergonzosa empresa de Fashoda. 
Los protagonistas de la política colonial considerá 
banse como obligados á ser anglófobos; y sin embar 
go bastó á Inglaterra, cerramos sus depósitos de car 
bón para que no pudiésemos enviar un navio á la 
Indo China. Aquellos no le perdonaban que opusiera 
en sus colonias la política de la «puerta abierta» á la 
política de la «puerta cerrada». 
A pesar de las enseñanzas económicas y de la ex 
periencia, numerosos diplomáticos y ministros, sin 
contar industriales, comerciantes y publicistas repi- 
piten que «Inglaterra ha destruido las fábricas de
        <pb n="92" />
        80 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
paño de España para obligarla á comprar su pro 
ductos». 
Los mismos hombres perspicaces declaraban que 
si Inglaterra no se sometía pacíficamente al ultimatum 
de Kruger, el 9 de Octubre de 1899, era para apode 
rarse de las minas de oro; como si éstas no fuesen 
de la propiedad privada de sus accionistas. Después 
el tema ha cambiado. 
Los mismos hombres afirman que la Entente cor 
diale no tiene otra razón de ser por parte de Inglate 
rra, que para ligarnos con ella en una guerra contra 
Alemania. ¿Por qué había de hacer Inglaterra la gue 
rra á Alemania, que es su principal cliente? Los tres 
países que absorben las mayores cifras de su expor 
tación son los siguientes: 
Un diputado M. Henry Michel no ha temido repe 
tir en la tribuna las hipótesis de estos profundos po 
líticos. 
¿Cederá Inglaterra la plaza á Hamburgo, sin inten 
tar atajarle por la fuerza? (1). 
Pero si Inglaterra tuviese que hacer la guerra á 
toda nación que posea un gran puerto en Europa, 
tendría que hacerla á Bélgica que posee el puerto de 
Amberes, y á Holanda por Rotterdam; porque si el 
Millones de ibras esterlinas. 
1905 1906 1907 
Alemania 
Estados-Unidos . . . . 
Francia 
29,7 33,5 41,3 
23,9 27,7 30,9 
16, 20,3 23,3 
(1) Sesión del 19 de Noviembre de 1906.
        <pb n="93" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
81 
movimiento de Hamburgo era en 1906 de 11.030.C00 
toneladas de portazgo à la entrada, el de Amberes era 
de 10.844.000 y el de Rotterdam de 9.045.000. 
Tales puerilidades no se recelan porque todo inglés 
sabe que la guerra es una industria que no paga sus 
gastos. 
Sin embargo, aún se repite en todos los tonos que 
el comercio sigue á la bandera;entonces España debió 
tener un gran comercio con la América del Sur, aún 
sin monopolio. ¿Según eso, el comercio de Alemania 
estaría limitado á los 15.968 habitantes de raza blan 
ca, soldados y funcionarios, y á los 12 millones de 
negros y de Papúes que pueblan el Togo, el Came- 
rón, el Africa occidental alemana, la Nueva Guinea 
alemana, el archipiélago de Bismarck, las Marianas, 
las Marshall y las de Samon? Y según el Almanaque 
de Gotha, el comercio de estas colonias y territorios 
del protectorado alemán, habríase elevado á 32 millo 
nes de marcos por la importación de mercancías pro 
cedentes de Alemania y á 17 millones por la expor 
tación á la metrópoli. Y no serían Alemania y los Es 
tados Unidos los países con los cuales tiene Inglate 
rra su mayor comercio- Y no sería Inglaterra á donde 
enviase Francia el 25 por 100 de su exportación; sería 
á Taití, San Pedro y Miguelón, á la Guyana, á Ma 
dagascar,al Sudán,á la IndoChina yáArgelia! Y como 
los Estados Unidos no tienen otras colonias que las 
Islas Filipinas y el pabellón de su marina mercante 
es muy raro en los mares, no tendrían comercio ex 
terior. 
Benjamín Constant tenía razón al decir que «de dos 
6
        <pb n="94" />
        82 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
medios de conquistar, Ia guerra es ei impulso salvaje 
y el comercio el cálculo civilizado; por consiguien 
te, cuanto más se desarrolla la tendencia comercial, 
más se debe debilitar la tendencia guerrera» (1). 
El mal actual proviene de volver la civilización 
guerra contra la civilización científica é industrial. 
A la cabeza de este movimiento se encuentra el em 
perador de Alemania que concibe la industria organi 
zada militarmente, y en Francia encuentra á hombres 
numerosos é influyentes que, por un sentimiento de 
humildad muy habitual en los vencidos, ponen su 
honor en hacerse plagiarios de Alemania. Esos hom 
bres están secundados por los socialistas franceses 
que, tomando de Alemania también su concepto de 
caporalisme, quieren, de acuerdo con los discípulos 
de Bonald y de José de Maistre, transportarnos á 
la corporación del antiguo régimen (2). Todos com 
baten el esfuerzo individual, demandando del Estado 
la sustitución de los contratos por las disposiciones 
de la autoridad; pero si, en vez de sus derechos, re 
claman favores y protecciones en el interior, cómo no 
pedirlos contra los concurrentes del exterior? 
Proteccionistas y socialistas están de acuerdo para 
condenar la concurrencia económica y reemplazarla 
por la concurrencia política. 
En el interior esta concepción conduce á la legisla 
ción de clases, al gobierno por la policía y á la gue 
rra social. 
En el exterior, al proteccionismo, á las guerras de 
(1) Benjamín Constant, t. II, pág. 140. 
(2) Yves Guyot, 7.
        <pb n="95" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
83 
tarifas y hasta puede arrastrar á las guerras interna 
cionales. 
Ella agobia á los presupuestos con la doble carga 
de una legislación de espoliación, so protexto de una 
legislación social y de pasados gastos militares. 
El concepto socialista denuncia al comerciante y 
provoca una legislación intervencionista y medidas 
de policía que, con el pretexto de proteger al consu 
midor, hacen de cada comerciante un sospechoso y lo 
exponen á toda suerte de riesgos judiciales. 
El concepto proteccionista provoca las luchas de 
región á región, de industria á industria, y subordina 
los intereses generales del país á los intereses parti 
culares. 
La política proteccionista y la política socialista 
están en contradicción con el criterio siguiente del 
progreso humano: El progreso está en razón inversa 
de la acción coercitiva del hombre sobre el hombre y en 
razón directa de la acción del hombre sobre las cosos. 
A pesar de todos estos obstáculos, hombres enér 
gicos no retroceden ante las empresas comerciales é 
industriales. Unicamente se retraen y hacen retraerse 
á los capitales que emplean, ante los riesgos que no 
se derivan de las condiciones económicas, sino de las 
intervenciones políticas. 
Se ven obligados á hacer esfuerzos que no se ne 
cesitarían para obtener un resultado igual, y este 
aumento de esfuerzos se traduce en carestía ó lo que 
es lo mismo, en una disminución de posibilidad de 
compra que disminuye la demanda. 
A pesar del viejo concepto de que una tierra, un
        <pb n="96" />
        84 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
predio, un grupo, una nación deben bastarse á sí 
mismos, los más fanáticos proteccionistas consumen 
algodón que solo se produce en la Beauce, toman café 
que viene del Brasil, té de la China ó de la India y 
chocolate hecho con cacao de Nicaragua. La política 
proteccionista no puede suprimir la división del trabajo 
entre las naciones. 
Las Tariff Reformers inglesas corrigen la vieja idea 
de sus hombres de Estado del siglo XVlll, según los 
cuales el Imperio británico debiera bastarse á sí mis- 
Francos 34,35 
30 
20 
10 
^ ,8.73 *42. 
1 
I 
g 
Gráfico I. — Precio de transporte de tonelada de trigo 
de Chicago A Liverpool. 
mo; pero no dicen de dónde hubiese tomado la Gran 
Bretaña sus lanas cuando los rebaños de la Australia 
quedaron reducidos á la mitad, á consecuencia de la 
sequía, si no hubiese podido recurrir á la República 
Argentina. Ni el Canadá ni la India tienen una pro-
        <pb n="97" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
85 
ducción regular de trigo; y si el Lancashire no tuvie 
se más algodón que el de fibra corta de la India, ve- 
ríase obligado á hilar otros números que los que 
hacen su fortuna. 
Si la Europa occidental no pudiera traer cereales 
de las Américas del Norte y del Sur, de la India, la 
Australia y de Rusia, veríase en su perpetuo estado 
de escasez, excepto Francia; y Francia no produce la 
cantidad de trigo suficiente para asegurar á cada uno 
el consumo de pan de dicho cereal (1). 
Los mismos gobiernos que elevan los derechos de 
aduanas demandan capitales á los contribuyentes 
para mejorar los puertos. Muéstranse fervorosos par 
tidarios de navios cada vez mayores, cada vez más 
rápidos, que abaraten los gastos de transportes. Mul 
tiplican las redes de los caminos de hierro como si 
todos los progresos de los medios de transportes no die 
sen por resultado una subida de los precios en los luga 
res de producción y una baja en los de consumo (2). 
Por la fuerza de las cosas, los grupos que pueden 
practicar entre sí el librecambio se hacen cada vez 
más importantes. En Alemania, según el empadrona 
miento de 1905, 60.614.000 personas; en los Estados 
Unidos, 86.000.000, comercian sin las barreras de la 
aduana; y yo admiro á la Suiza que quiere aislar á 
sus 3.300.000 habitantes. 
Sin embargo, los tratados de 1860 han hecho su 
obra; ni M. Meline, ni M. Bismarck, ni los agrarios 
de país alguno han podido volver al sistema de pro 
vi) YvesGuyot, la Comedie protccciommtc. 
(2) Yves Guyol, 1.
        <pb n="98" />
        86 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
hibiciones de entrada y salida, ni à las tasas sobre 
las materias primas, que existían antes de aquellos 
tratados. 
Yo he contribuído á demoler la más formidable 
organización proteccionista que existió sobre el con 
tinente europeo; la organización de la industria de 
los azúcares, con sus bonos y sus primas. Gracias á 
sir Michael Hicks Beach, á M. Smeet de Neayer y á 
M. Caillaux, la obra está tan bien terminada que si, 
por consecuencia de una extraña aberración, el Go 
bierno inglés hubiese roto completamente con la 
Convención de Bruselas (1908), Francia, Alemania, 
Austria-Hungría, Holanda y Bélgica, la hubiesen 
mantenido (1), 
Este año se ha celebrado el cincuentenario de la 
colocación del primer cable transatlántico. Transmi 
tía seis palabras por minuto; cada palabra pagaba 
una libra, y el despacho había de pagar como míni 
mum por 20 palabras. Supongamos que las gentes 
demandasen de los Gobiernos que tomasen medidas 
para restablecer aquella lentitud y aquella tarifa. 
Podrían justificar su proposición declarando que la 
rapidez y la baratura de los despachos facilitan las 
transacciones y nivelan los precios en los mercados; 
pero serían acogidos como grotescos. Y ¿qué hacen 
los proteccionistas, cuando piden derechos de adua 
nas para encarecer la producción y los transportes? 
Piden que el Gobierno obligue á los intermediarios 
á volver á los antiguos precios de reventa: y ¿por 
qué harían el ridículo pidiendo el restablecimiento 
(1) Yves Guyot, 8.
        <pb n="99" />
        LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 
87 
de la tarifa del primer cable transatlántico, y no son 
ridículos pidiendo al Gobierno que restablezca, por 
medio de los derechos de aduanas, las tarifas de 
transportes, que la máquina Compound, los progre 
sos de la metalurgia y el menor coste de las cons 
trucciones navales han reducido? 
El proteccionista es un hombre que acecha los pro 
gresos de la ciencia y de la industria para impedir 
á sus compatriotas que se aprovechen de ellos. Cada 
vez que uno de estos progresos reduce el precio de 
reventa de un producto, el proteccionista evoca un 
espectro, un coco, y grita á sus compatriotas que 
deben templar ante un nuevo peligro, ante el riesgo 
que les amenaza de poder satisfacer algunas de sus 
necesidades con menores gastos. Bueno que cada 
uno repita: ¡Que yo quiero ser muy rico! Se condue 
la de no tener recursos para realizar completamente 
sus deseos, y la mayoría le escuche y renuncie á 
sus ventajas en favor de aquél. 
Al mismo tiempo, cada uno de estos proteccionis 
tas procura comprar lo más barato posible aquel 
objeto, cuya baratura rehusó consintiendo el derecho 
de Aduana, 
Mañana, un nuevo perfeccionamiento, una nueva 
invención, abarata más aún el precio de venta del 
objeto tasado. En su lucha contra el progreso de 
fuera, el proteccionista está condenado á fatales de 
rrotas. Le es imposible atajar el esfuerzo constante 
de la humanidad hacia la reducción del precio de 
venta, como fue imposible á los jueces de Galileo 
detener el movimiento de la Tierra.
        <pb n="100" />
        88 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
La estadística lo prueba. El Instituto Estadístico 
de Amberes ha dado las siguientes cifras para el co 
mercio internacional. El último período de libertad 
comercial es el de 1876-1880: 
Los proteccionistas quieren impedir á sus países 
respectivos la importación; y en todos los países que 
no están entrampados en el exterior, la importación 
excede á las exportaciones. A pesar de sus esfuerzos 
el comercio exterior ha aumentado en un 105 por 100. 
Yo reconozco, sin embargo, que los proteccionistas 
pueden decir:—Sin nuestra política aduanera el des 
arrollo de los cambios internacionales hubiese sido 
más considerable, y si no hemos podido suprimirlo, 
al menos los hemos disminuido. 
IMPORTACIÓN EXPORTACIÓN 
MEDIA ANUAL 
Millones de francos. 
Totales. 
1901 
1902 
1903 
1905 
1906 
1886-90 
1899-00 
1876-80 
39 
44 
54 
61 
62 
66 
72 
77 
34 
38 
48 
54 
55 
59 
68 
74 
73 
82 
102 
115 
117 
125 
140 
151
        <pb n="101" />
        CAPÍTULO XIII 
RESUMEN 
La noción del cambio supone un cierto grado de 
civilización. Ha habido una fase precomercial. Al 
gunos viajeros han podido observar pueblos en tal 
estado. 
Ha habido un comercio prehistórico de que nos 
ofrecen el tipo algunas poblaciones observadas. 
La historia del comercio se puede, pues, dividir en 
ocho períodos, de los cuales cada uno tiene un carác 
ter especial. 
Primer período: comercio de la antigüedad desde 
los tiempos prehistóricos hasta después del 476 J. C. 
Régimen previsor. 
Segundo periodo: de 476 á 1500. —Régimen bullion- 
nista y protector. 
Tercer período: desde 1500 á 1789.—El sistema 
mercantil, el espíritu del monopolio y las guerras co 
merciales. 
Cuarto período: desde 1789 á 1792.—La libertad 
del trabajo y del comercio. 
Quinto período: desde 1793 á 1815. —La guerra 
económica.
        <pb n="102" />
        - 
90 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Sexto periodo: desde 1815 á 1845.—El proteccio 
nismo sistemático. 
Séptimo período: desde 1846 á 1880.—El librecam 
bio y los tratados de comercio. Inglaterra orienta su 
política en armonía con el progreso de los transportes 
y de la industria, debidos al vapor y la electricidad. 
Octavo período: Reacción proteccionista y socialis 
ta. Lucha de la civilización guerrera contra la civili 
zación económica. Contradicción entre los progresos 
de la ciencia y de la industria y el proteccionismo. 
Esfuerzo para reemplazar la concurrencia económica 
por la concurrencia política. Derrota fatal de los pro 
teccionistas.
        <pb n="103" />
        LIBRO III 
El derecho comercial. 
CAPÍTULO PRIMERO 
EL DERECHO CIVIL Y EL DERECHO COMERCIAL 
I .—La costumbre. —Mantenimiento de las situaciones crea 
das.—Ceremonias y testigos á falta de contratos escritos. 
—El formalismo civil.—Supervivencia.—Grupo cerrado. 
—Estatuto y diligencias de contratos en el seno del grupo. 
—El comercio actos repetidos de cambio.—El convenio es 
la ley de las partes. —Carácter variable é individualista del 
derecho comercial. — El derecho civil es imperativo, el dere 
cho comercial es contractual.—En Atenas, respecto de los con 
venios.— El jus naturale ó jus gentium proviene del comercio. 
—El derecho comercial es internacional. — Aduanas y con 
tribuciones indirectas. — Contratos que necesitan una san 
ción jurídica. —En lugar del juez civil impuesto, el juez co 
mercial elegido. —El derecho comercial de las repúblicas 
italianas.—El cónsul, en Florencia; sus sentencias son 
ejecutadas solamente por el Estado.—El rey de Francia, 
protector de los comerciantes.—Igualdad de las personas 
ante el derecho comercial. —Unificación delderechocomer- 
cial. El derecho civil es anterior.
        <pb n="104" />
        92 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
§ 2. —El derecho marítimo es la parte primeramente consti 
tuída del derecho comercial. —Las Leyes rhodias.—El de 
recho romano.—El Código de Teodosio.—El Consulado de 
mar. — Los Juicios de Oleron.—La ordenanza de Wisby.— 
El respeto al contramaestre.-La Liga Hanseática y el de 
recho marítimo.—La ordenanza de 1681 y el código de 
comercio. 
§ 3.—La ordenanza de 1673.—Las ordenanzas de 1673 y 1681, 
han inspirado el derecho comercial moderno.—El código de 
comercio de 1807.—El código de comercio alemán.—En 
Inglaterra y en los Estados Unidos no hay derecho comer 
cial; todo el derecho está basado sobre el contrato. 
§ 1.—En la constitución de los grupos, tribu, fra 
tría, clan, etc., el derecho está regulado por la cos 
tumbre. El jefe tiene una autoridad, limitada por la 
tradición de los antepasados y colocada bajo la pro 
tección de poderes sobrenaturales. Él reparte las ta 
reas y los bienes. El ideal es el mantenimiento inmu 
table de la posición de cada uno. Como los hechos 
importantes no están comprobados por documentos 
escritos, se les rodea de ceremonias con objeto de 
grabarlos en la memoria, y se apela á numerosos 
testigos que puedan asegurar la validez del acto. En 
Atenas misma, en los tiempos de Demóstenes, en 
que se sabía leer y escribir «los comerciantes recla 
maban pocos testigos cuando percibían, pero hacían 
venir gran número de ellos cuando pagaban (1)*.Nos 
otros hemos conservado esta costumbre para la ce 
remonia del matrimonio y aún tenemos en el derecho 
civil un cierto número de actos solemnes. 
0) Demóstenes contra Phormion, t. V., pág. 256.
        <pb n="105" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
93 
El notario es el guardian de los ritos del derecho 
civil y nuestro procedimiento civil es un vestigio, ac 
tualmente mantenido, no en interés de los clientes, 
sino por un.interés fiscal, del formalismo que debía 
rodearse el aparato judicial para que presentase al 
guna garantía, en épocas en que el documento escrito 
era difícil de establecer y conservar. Se olvidan con 
harta frecuencia, al comparar con las sociedades mo 
dernas las antiguas ó poco avanzadas en evolución, 
•as profundas modificaciones aportadas por el uso 
del papel en todos los actos de la existencia. 
El grupo era cerrado; los actos estaban regulados 
Por el estatuto; los individuos no tenían que hacer 
contratos personales entre sí; la autoridad gobernaba 
sus actos; no se compraban ni se vendían entre sí, 
Primeramente, porque producían las mismas cosas y 
tenían las mismas necesidades; después, porque el 
jefe regulaba la parte de cada uno. Cuando los gru 
pos de familias ó de tribus formaron la ciudad, los 
jefes de familias ó el jefe de la familia preponderante 
mantuvieron este derecho imperativo é inmutable que 
tenía por objeto la conservación de la familia y de la 
propiedad inmueble en la familia. 
Como anteriormente hemos visto al estudiar el co 
mercio primitivo, el comercio establecíase entre gru 
pos diferentes, habitantes de localidades que daban 
productos diferentes. En un principio pudo ser un 
monopolio ejercido en nombre de todo el grupo; pero 
d cambio incita á los individuos, vendedores y com 
pradores, á proceder por cuenta propia. La mujer que 
desea un adorno, lo desea para ella, y el comerciante
        <pb n="106" />
        94 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
que lo vende, desea obtener el beneficio para sí. 
El comercio se compone de actos repetidos y rápi 
dos. El formalismo existente, no para permitir el cam 
bio de los inmuebles sino para asegurar la conserva 
ción, no sabría convenirle. 
El comerciante no espera, para comprar y vender, 
la autorización de un jefe; falta que él se decida; él 
debe tener la iniciativa para comprar y vender en mo 
mento oportuno y en buenas condiciones. La tradición 
del adorno, del arma, de la herramienta, del grano, 
constituye la prueba de que el cambio se ha hecho. 
Desde el origen del comercio, todo comprador y vende 
dor ha considerado que el comercio es la ley de las par 
tes. De ahí, el carácter variable é individualista del 
derecho comercial (1), en tanto que el derecho civil pri 
mitivo que tiene por objeto la conservación de la fami 
lia, la consolidación de la propiedad y de la heredad, 
es tradicionalista conservador y gregario. El derecho 
civil es imperativo; el derecho comercial es contractual. 
Atenas es la más individualista de las ciudades de 
la antigüedad y en ella precisamente es donde encuen 
tra mayor libertad el comercio. Se le atribuye la in 
vención de la moneda de plata, la organización del 
crédito y el seguro de mar por el préstamo á la grue 
sa. Los comerciantes no tenían necesidad de separar 
se del derecho civil y crear tribunales especiales, y 
cuando Demóstenes decía: «Las leyes quieren que 
toda promesa libremente hecha sea obligatoria», 
afirmaba que el derecho ateniense estaba basado en 
el respeto de los convenios. 
(1) Thaller.
        <pb n="107" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
95 
Roma ha tomado su derecho comercial de los grie 
gos. El verdadero romano era avaro, pero buscaba su 
riqueza en la guerra. 
Adoptaba los dioses de otros pueblos, la filosofía 
griega, y encontraba bastante útil el comercio para 
que los negociantes no tuviesen necesidad de consti 
tuirse en corporación para protegerse. 
El comercio es el origen del jus naturale ó jus gen 
tium, del derecho natural ó del derecho de gentes, tal 
como lo entendían los romanos. 
Habían reunido en derecho aparte, á las institucio 
nes comunes, á las tribus italianas y á las diversas 
naciones con las cuales estaban en contacto. Consi 
deraban el derecho romano como muy superior, pero 
habían introducido en él ciertas reglas generales, se 
gún las cuales no había diferencia, ante los tribuna 
ls romanos, entre ciudadano y extranjero, hombre 
libre y esclavo agnado ó cognado (1). 
El derecho comercial es internacional.—En la anti 
güedad y en la Edad Media, el comerciante era am 
bulante. Probablemente hacíase protegido de un ha 
bitante que acogíale como huésped. En la lista de los 
corredores de la Edad Media y en la de los intérpre 
tes y cicerones de los navios que se encuentran siem 
pre en los puertos, se hallan vestigios de aquella 
costumbre. 
Cuando el comerciante extranjero intentaba fijar 
su residencia, asignábasele un lugar fuera de la 
ciudad. Los venecianos, en los países musulmanes, 
estaban sujetos á este régimen; lo aplicaban á los 
(l) Summer Maine, págs. 48 y 88.
        <pb n="108" />
        96 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
comerciantes alemanes; y hoy lo volvemos á en 
contrar, en los puertos chinos, los barrios euro 
peos. Las mercancías importadas estaban sujetas á 
un derecho de entrada, creyéndose que se le hacía 
pagar al extranjero, cuando en realidad sólo lo pa 
gaban los compradores. Y este es el origen de las 
aduanas y de las contribuciones indirectas, que to 
davía creen pagadas por los vendedores muchos hom 
bres de Estado. 
Estos vendedores y compradores de países, ciuda 
des y razas diversas, no tienen lazo jurídico alguno 
entre ellos. Establecían usos para la regularización 
de sus cuentas. La fijación de plazo, exigida durante 
largo tiempo como ley general, para la validez de la 
letra de cambio, muestra que el precio de compra 
de una mercancía es para un individuo en una ciu 
dad el mismo que en la del comprador (1). El présta 
mo, el depósito, el arriendo, el mandato, tales son 
los sujetos de contratas que necesitan una sanción 
jurídica. 
Los magistrados de la ciudad tenían con frecuencia 
un poder teocrático, al que eran sometidos los crimi 
nales. En el derecho comercial los comerciantes es 
cogían sus jueces. En casos de conflicto, nombraban 
en el momento del contrato el árbitro que había de 
interpretar lo convenido y asegurar la ejecución ex 
aequo et bono; y nuestros tribunales de comercio no 
son más que la continuación de aquella costumbre. 
En las Repúblicas italianas todas las instituciones 
estaban subordinadas al negocio. Se ha dicho que la 
(1) Thaller, pág. 51.
        <pb n="109" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
97 
7 
república de Génova no era más que la extensión de 
una sociedad por acciones, formada con ocasión de 
las Cruzadas por corsarios de la Liguria (1). 
Florencia, Genova y numerosas ciudades italianas 
establecieron en la Edad Media reglamentos de de 
recho privado, aplicables al comercio. Se conserva 
el estatuto de los genoveses, que data de 1143, rela 
tivo á la colonia de Pera. Se tiene, no sólo los estatu 
tos de las corporaciones de arte de Florencia, sino 
también los que fueron aceptados por la comunidad 
de los comerciantes y la unión de las cinco corpora 
ciones de la ciudad, la Mercanzia, establecida en 1307. 
Comprendía cinco artes, los de la Calimala, los cam 
biantes ó cambiaiori, los de la lana, los comerciantes 
de la Puerta Santa María y los medid e spedali mcr- 
dariorum. 
Estos estatutos no tenían por objeto resolver las 
disputas entre los miembros de la corporación, sino 
desenvolver sus negocios con los, extraños, dando 
toda seguridad á los extranjeros que trataban con los 
florentinos; les compraban, les prestaban ó les abrían 
crédito; y esto, por medio de reglas precisas para los 
contratos y por la institución de una jurisdicción, el 
consulado, perteneciente á cada corporación, y que 
ofrecía á los extranjeros la garantía del interés que 
la corporación tenía en hacer una justicia legal, rápi 
da y clara. 
El juez podía ser rechazado. Un florentino podía 
recusarlo y recurrir al juez del Estado; pero desde 
aquel momento quedaba excluido de la corporación. 
(f) Vincens.
        <pb n="110" />
        98 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
El consulado no podía ejecutar; debía trasladar su 
juicio á los agentes del Estado. Todo extranjero que 
iba á establecerse en Florencia, debía obligarse á 
aceptar la jurisdicción del cónsul. 
Después de la fundación de la Mercanzia, los cinco 
cónsules delegaban en un «oficial» para que dictami 
nase sobre todos los asuntos, bien entre miembros 
de dos artes diferentes, ó entre extranjeros y nacio 
nales. 
Más tarde tuvo el derecho de hacer ejecutar sus 
sentencias. Pudo proceder al arresto del demandado, 
si no producía caución; pudo decretar el embargo 
contra él y poner sus bienes en venta. El oficial in 
vestido de este poder sólo permanecía cuatro meses 
en funciones. 
Este derecho contractual era personal. El negocian 
te florentino ó genovés llevaba con él su legislación 
y su jurisdicción, como condición simultánea de sus 
ofertas de mercado (1). 
En Francia, para resistir á los señores feudales, çl 
rey se rodeó de legistas y de hombres de negocio, 
mostrando así á todos que no era el protector de la 
aristocracia. 
Por el contrario, en Inglaterra los comunes y los 
lores estuvieron de acuerdo para resistir á las usur 
paciones del rey. 
El comercio tiene por punto de partida la igualdad 
entre los dos contratantes: vendedor y comprador. Si 
esta igualdad no existe, uno de ellos es defraudado. 
El derecho comercial, que es la sanción del contrato 
(1) Thaller, pág. 87.
        <pb n="111" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
99 
consentido, no se ocupa de la calidad de las perso 
nas: las considera iguales; no conoce más que de las 
condiciones del contrato. Entre las cosas vendidas 
ó compradas y las personas, establece una completa 
separación. El derecho comercial, respondiendo á 
necesidades generales, fue unificado cuando el dere 
cho civil permanecía diversificado por las costum 
bres locales. Las ordenanzas de comercio por mar y 
tierra (1673 y 1681), que regulan las materias co 
merciales en toda Francia, proceden de los estatu 
tos italianos. Ellas han inspirado el Código de Co 
mercio de 1807 y todo el derecho comercial de la Eu 
ropa continental. 
§ 2.—La parte del derecho comercial primeramente 
constituida, es el derecho marítimo. Se remonta á los 
fenicios y á los cartagineses, y se atribuye su codifi 
cación á los rhodios, en el siglo IX (antes de J. C.). 
Las leyes rhodicis han sido publicadas en 1561 por 
Simón Scordius y á continuación por Leunclavius 
y Marquart Frétier, en Francfort, en 1596; pero sólo 
se conocen por la adaptación que de ellas han hecho 
los romanos. Las leyes penales de los rhodios refe 
ríanse á los crímenes cometidos por los marineros 
entre sí, y los cometidos contra la mercancía y el na 
vio, esto es, contra el equipaje y los pasajeros. A los 
cometidos entre los marineros no se les concedía 
gran importancia. Para los crímenes cometidos contra 
la mercancía y contra el navio, las sanciones eran 
implacables, pues la navegación está fundada en la 
confianza del armador y del negociante. Las leyes de 
Policía concernían á las condiciones necesarias para
        <pb n="112" />
        100 
HL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
la partida de un buque, y las indemnizaciones en 
caso de encallamiento, naufragio ó cualquier otro si 
niestro. Los artículos 11, 19, 20 y 23 prescriben que 
el acto de arriendo debía ser hecho siempre por es 
crito. Es poco probable que se remonten al siglo IX; 
pero ellos dan idea de la preocupación que ya exis 
tía, en las más atrasadas épocas, de determinar 
exactamente el contrato. Las leyes rhodias determi 
naban las fianzas, á interés elevado, para los fletes. 
Ellas atestiguan dos formas de sociedades; una en 
que todos los asociados ponen á la vez su capital y 
su industria y otra en que unos aportan los fondos y 
otros su industria. Las leyes rhodias preveían los ac 
cidentes, las averías de las mercancías y las de los 
navios. Otorgaban una gran confianza y una gran 
consideración al capitán. Todos los usos náuticos de 
los atenienses, de los marselleses y de los romanos' 
representan la tradición de las leyes rhodias. 
Una contestación atribuida al emperador Antonino 
muestra que si se aceptaban decisiones personales y 
variables en el derecho civil, considerábase que la 
ley marítima debía ser inflexible. Solicitado para que 
resolviese una cuestión marítima, hubo de responder: 
Dominus sum terree, lex autem maris: «Yo soy el so 
berano de la tierra, pero la ley es la soberana del 
mar.» 
El libro Vil del Código de Teodosio (436 después 
de J. C.), se ocupa de la navegación y del comercio 
marítimo; el título XVI ampara el transporte de las 
mercancías entre las naciones bárbaras; el título V 
del libro XIII contiene treinta y ocho disposiciones
        <pb n="113" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
101 
que conceden ciertos privilegios á los conductores de 
buques y otras que tienden á reprimir los fraudes. 
De los doce libros del Código de Jusliniano (529 
y 534), tres, el IV, el VI y el XI contienen leyes con 
cernientes al comercio y á la navegación. Los títulos 
• y II del libro XIV del Digesto (533) y los títulos V 
y IX del libro XLIV tratan diversas cuestiones de co 
mercio y de policía marítimas. Igualmente se encuen 
tran en Las Basílicas (877). «Los romanos, dice Emen- 
gois, recogieron en sus propias leyes lo que había de 
esencial en las de los rhodios.» 
Durante la Edad Media se instituyeron en el Le 
vante y sobre las costas de la Berbería magistrados 
á los cuales se dió el nombre de cónsules, para la 
seguridad y la policía del comercio. 
El Consulado de los mares, que parece ser obra de 
I°s písanos, fué una recopilación de las leyes náuti 
cas en uso. Los písanos le dieron un carácter sagra 
do, haciéndolo bendecir por el Papa Gregorio Vil, 
en la Iglesia de San Juan de Letrán. Y fué universal 
mente aceptado. 
Los Juicios de Olerán, promulgados en el año 1150, 
contienen cuarenta y siete artículos fundados sobre 
La jurisprudencia. Una villa de la isla de Gotland, 
que en los siglos XI y Xil era el depósito en el Bálti 
co del comercio oriental que pasaba por Rusia, Wis- 
by, produjo una recopilación de leyes marítimas. 
El artículo 12 de los Juicies de Olerán y el artículo 
24 de la Ordenanza de Wisb.y, muestran la importan 
cia que se concedía á la disciplina. 
El marinero que pegaba á su contramaestre era
        <pb n="114" />
        102 
CL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
condenado á pagar 100 sueldos ó á perder la mano. 
Según Olans Magnus, en su Historia de-Septentrión, 
su mano era clavada al mástil del navio con un cu 
chillo muy cortante, y el castigado no podía desasiría 
más que hendiendo el cuchillo á cada esfuerzo. 
La Liga Hanseática estaba fundada sobre un con 
cepto jurídico. 
«En su origen, no era, dice Boutay Paty (1) más 
que un contrato de sociedad, en virtud del cual las 
ciudades confederadas compartían los beneficios del 
comercio que hacían». De ello resulta que el derecho 
marítimo debía jugar un gran papel en sus asuntos; 
sin embargo, los reglamentos que publicó no fueron 
decretados en una asamblea general celebrada en Lu- 
bek, y no fueron publicados hasta 1591. Estos regla 
mentos fueron revisados y corregidos en una segunda 
asamblea celebrada en 1614. 
El derecho marítimo ha sido codificado por la or 
denanza de 1681, completada por el comentario de 
Valin, abogado y procurador del rey en el almiran 
tazgo de La Rochela, publicada en 1714. El artículo 
1." del libro III, sobre los contratos marítimos especi 
fica que «todo convenio para el arriendo de un buque, 
llamado contrato de fletamento, será redactado por 
escrito». Todas las disposiciones de este libro y de la 
ordenanza han sido consagradas en el libro II del 
Código de Comercio, pero éste no trata más que del 
derecho marítimo privado, en tanto que la ordenanza 
trataba de tres formas del derecho marítimo: el dere 
cho marítimo internacional, el derecho marítimo pú- 
(1) Bornier Philippe, t. II.
        <pb n="115" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
103 
hl ico ó administrativo y el derecho marítimo privado, 
Respecto á muchos extremos, muchas disposiciones 
legales complementarias que datan de la antigua mo 
narquía ó de la época intermediaria, están aún en 
vigor (1). 
Esta tradición del derecho marítimo muestra la per 
sistencia de las mismas necesidades á través de las 
modificaciones sociales y técnicas que han transfor 
mado el mundo desde hace treinta siglos: seguridad 
de los transportes, garantía de los contratos, no sola 
mente entre los nacionales sino entre gentes de na 
ciones diferentes. 
§ III. La Ordenanza de 1673 se refiere al comercio 
de tierra (2). Fué redactada por un antiguo negociante 
Jacques Savary, después de una información practi 
cada por los principales comerciantes; «como el co 
mercio es la fuente de la abundancia pública y de la 
riqueza de los particulares», dice el preámbulo. El ti 
tulo I se intitula: De los nuevos negociantes y comer 
ciantes, al por mayor y al detalle. El título 1 contiene 
las restricciones que debe tener la proclamación de la 
libertad de comercio. En el título de las sociedades, 
se nota la preocupación de simplificar y acelerar la 
justicia. Toda sociedad contendrá la claúsula de so 
meterse á los árbitros para las disputas que sobrevi 
nieren entre los asociados (título IV, artículo 9). Los 
árbitros podrán juzgar sin ninguna formalidad de jus 
ticia (art. 12); el título V, De las letras de cambio y 
(1) Bornier Philippe, tom. I. pág. 80. 
(2) Lyon-Caen y L. Renault. Manuel de Droit commercial, 
1906.
        <pb n="116" />
        104 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
cambio y pagarés; el título VI, De los intereses de cam 
bio y recambio. El título XI está dedicado á las quie 
bras y bancarrotas. 
Todo el derecho comercial moderno procede de las 
Ordenanzas de 1673 y de 1681. 
La Asamblea Nacional decretó que se hicieran un 
Código Civil y un Código de Comercio. En 1801, un 
decreto consular encargó su redacción á una Comisión 
de siete miembros. El proyecto se dilató hasta l.° de 
Enero de 1808, fecha en que se hizo ejecutivo. En 
1841 ha sido promulgada una nueva edición oficial 
del Código. 
El libro 1 trata del comercio en genera/; el libro II, 
del comercio marítimo-, el libro III, de las quiebras y 
bancarrotas-, el libro IV de la jurisdicción comercial. 
Pero no trata de las ventas comerciales, ni de las 
cuentas corrientes, ni de los seguros. 
Numerosas leyes lo han completado ó han modifi 
cado sus disposiciones; tales como la ley de 28 de 
Mayo de 1858, la del 31 de Agosto de 1870, sobre los 
almacenes generales; las de 1867, las de 1893, sobre 
las sociedades; la de 28 de Marzo de 1885, sobre las 
ventas á plazo, y á librar, etc. 
El derecho comercial casi precede en todo al dere 
cho civil. 
El Código de Comercio de 1861 realizó la unidad 
de Alemania en el campo comercial. 
De él proviene el Código de Comercio de la Alema 
nia del Norte en 1869 y dos años más tarde el Código 
de Comercio del Imperio- Después de la promulga 
ción del Código Civil alemán, se procedió á la redac-
        <pb n="117" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
105 
ción de un nuevo Código de Comercio, que fue pro 
mulgado en 1897 y puesto en vigor el l.° de Enero 
de 1900. 
España tenía un Código de Comercio en 1829 y no 
tuvo un Código Civil hasta 1888. 
En Inglaterra y en los Estados Unidos, no hay de 
recho comercial, porque todo el derecho descansa so 
bre el contrato del que he aquí la definición: «Un 
contrato es un convenio hecho entre dos ó más per 
sonas que se obligan ante un tribunal. Está constitui 
do por una promesa y la aceptación de ella» (1). 
(1) Neave (Frederik George.)
        <pb n="118" />
        CAPÍTULO II 
EL DERECHO COMERCIAL, LA PROPIEDAD INMUEBLE 
Diferencia entre el derecho civil y el derecho comercial.— 
Influencia del derecho comercial sobre el derecho civil, 
art. 815.—Los bienes inmuebles.—Resistencia á la trans 
misión de los bienes inmuebles.—El agricultor no es un 
comerciante. - Consecuencias. 
El derecho comercial no interviene más que para 
garantir la ejecución de los contratos libremente con 
sentidos. El objeto de la legislación comercial es ha 
cer más rápidas y flexibles las reglas del derecho. 
Tal es la penetración del derecho comercial en el de 
recho civil, que ha dictado el artículo 815 del Código 
Civil: «No hay nada que pueda permanecer sin divi 
dirse». 
Pero el derecho civil, lejos de facilitar ciertos actos, 
opone á ellos numerosos obstáculos. 
La transmisión de los bienes inmuebles á título 
oneroso no podía hacerse durante un largo período. 
Entre los romanos, la transmisión ante cinco testigos 
pertenecientes á las cinco clases del pueblo había de 
Y LA AGRICULTURA
        <pb n="119" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
107 
dejar un plazo intermedio durante el cual la propie 
dad no podía cambiar de manos sin la aprobación de 
la Asamblea pública (1). En el antiguo derecho ger 
mánico, el acto se realizaba con el consentimiento de 
la tribu (2). 
Aún todavía, en Francia, á pesar de la Revolución, 
los bienes se dividen en muebles é inmuebles. Un 
«negociante de bienes» no es un comerciante. La ju 
risprudencia es expresa (3). 
Yo he dado á conocer en 1877, el régimen de trans 
misión de la propiedad agrícola establecido en 1859 
en Australia, bajo el nombre de Act Torrens, que tomó 
por modelo el régimen de transmisión y de hipotecas 
de los navios, en Inglaterra (4). Lo he hecho adoptar 
en parte, en Túnez en 1885; y ahora se está introdu 
ciendo en la mayor parte de nuestras colonias. Pero 
en la comisión extraparlamentaria que fué nombrada 
por M. Rouvier en 1891 y cuyos trabajos han sido 
terminados en 1905, la mayor parte de los profesores 
en derecho y algunos diputados que de ella formaban 
parte, exclamaron con terror:—¡Queréis movilizar la 
propiedad agrícola y hacer de ella un objeto de co 
mercio! ¡Queréis arruinar á los labriegos! Y yo res 
pondía:—No debemos ocuparnos del uso que se haga 
de este instrumento; debemos ponerlo en manos de 
los propietarios, de modo que ellos no estén ligados 
á su tierra por .la dificultad de venderla. El camino 
(1) Thalier, pág. 37. 
(2) Violiet, pág 816. 
(3) Lyon-Caen et Renault, 2, pág. 27. 
(4) Yves Guyot, 1, pág. 11 y 367.
        <pb n="120" />
        108 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
ícelo para dar á la propiedad un mayor valor, es ase 
gurarle la facilidad de la transmisión. 
Se titubea en comprar cuando se sabe que será 
difícil vender. Los derechos de registro, los gastos de 
escritura, cargan cada transmisión á título oneroso 
con un 10 por 100. Esta carga sobre la propiedad te 
rritorial, las formalidades de la venta y de la compra, 
lo dudoso de los títulos en una parte de Francia, hacen 
preferir valores fácilmente negociables y que tienen 
colocación en el mercado. Adoptando un régimen aná 
logo al del Act Torrens,dirigís los capitalesá la tierra»- 
Los notarios que son hostiles á esta comerciación 
de la propiedad comprenden mal sus intereses; si 
aquélla resta á su misión como funcionarios públi 
cos, por otra paite, les reporta más como corredores. 
La agricultura no está mucho más considerada 
como industria que lo están las transmisiones de in 
muebles como actos de comercio. El artículo 638 del 
del Código de Comercio, dice: 
«No serán de la competencia de los tribunales de comercio 
las acciones intentadas contra un propietario, cultivador ó 
vinicultor, para la venta de los géneros procedentes de su 
terruño». 
Y sorprende que un capital inmueble no encuentre 
tan fácil colocación como un valor mobiliario y que 
una industria sustraída á las reglas de las demás in 
dustrias, no encuentre las mismas facilidades que 
éstas. 
De ahí que los agrarios busquen remedios por 
otro lado, de los que el menos funesto es hacerse an 
tieconómicos.
        <pb n="121" />
        Capítulo hi 
EL CÓDIGO DE COMERCIO 
Usos y ley. —El Código de Comercio.—Los títulos del Código 
de Comercio.—Los comerciantes.—Los actos de Comercio. 
Los usos y costumbres han hecho el derecho co 
mercial, "y así han de continuar jugando un papel 
principalísimo. 
Los usos sólo tienen valor cuando son constantes, 
repetidos y viejos. 
Tienen una autoridad absoluta para interpretar un 
convenio, para suplir la ley c interpretarla. 
No obstante, el uso no puede contradecir la ley ni 
abrogarla. 
Los autores del Código de Comercio, inspirados 
Por documentos anteriores, y, sobre todo, por la or 
denanza de 1663 sobre el comercio de tierra, han se 
guido, más ó menos aproximadamente, el siguiente 
método: 
Han determinado las categorías de personas y los 
actos á los cuales se aplica el Código de Comercio 
(título 1). 
Todos los actos de comercio, antes de resolverse
        <pb n="122" />
        110 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
por el debe y el haber, han determinado la forma de 
establecerlos, prescribiendo una contabilidad (ti 
tulo II). 
Después de las personas físicas, este Código trata 
de las personas colectivas ó morales, las sociedades 
(título IV). 
El título V se ocupa de las bolsas de comercio y 
de los intermediarios, agentes de cambio y corredo 
res, de los que se vuelve á tratar con la designación 
de comisionarios en el título VI. 
El título Vil, que no contiene más que el art. 109, 
establece simplemente los diversos medios por los 
cuales se acreditan las compras y las ventas. 
El título VIII está consagrado á los medios de cré 
dito, la letra de cambio y el cheque á la orden. 
El título II, inspirado por el segundo y el tercer li 
bro de la ordenanza de 1681, trata del comercio marí 
timo. 
El comerciante está expuesto á la quiebra y puede 
hacerse culpable de bancarrota. El título III está dedi 
cado á este sujeto y á la rehabilitación. 
El título IV trata de la jurisdicción comercial. 
Por su art. l.° el Código de Comercio crea una cla 
se de personas. 
«Son comerciantes los que ejercen actos de comercio y ha 
cen de ello su profesión habitual » 
No define los actos de comercio; los enumera. 
«Art. 632. La ley reputa actos de comercio: toda compra 
de géneros y mercancías para revenderlas, bien al natural ó 
después de elaboradas, ó simplemente para arrendar su uso;
        <pb n="123" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
111 
toda empresa de manufacturas, de comisión, de transportes 
por tierra ó por agua; toda empresa de suministros, de agen 
cias, oficinas de negocios, establecimientos de ventas á la al 
moneda, espectáculos públicos. 
Todas las obligaciones entre negociantes, mercaderes y 
banqueros. 
Entre toda clase de personas, las letras de cambio, ó reme 
sas de dinero hechas en plazos determinados. 
Art. 633. La ley reputa igualmente actos de comercio: 
Toda empresa de construcción y todas las compras, ventas 
y reventas de construcciones para la navegación interior y 
exterior; 
Todas las expediciones marítimas; 
Toda compra ó venta de aparejos, aparatos y avitualla 
miento; 
Todo fletamento, empréstito ó préstamo á la gruesa, los 
seguros y demás contratos concernientes al comercio de mar; 
Todos los acuerdos y convenios para salarios de tripula 
ciones; 
Todo enganche de gente de mar para el servicio de los bu 
ques de comercio.»
        <pb n="124" />
        CAPÍTULO IV 
PRINCIPIOS COMUNES AL DERECHO CIVIL 
Y AL DERECHO COMERCIAL 
Obligaciones.—Contratos.—Fianzas.—Delito civil.— Respon 
sabilidad.— Los contratos de comercio son reales.—El con 
venio es la ley de las partes.— Condición de validez.—Con 
venio sin causa ó sobre causa falsa.—Extinción de las ope 
raciones.—Gages del acreedor.—Arriendos de cosas, de 
obras y de servicios.—Contrato de venta —Obligaciones 
del vendedor. — Del comprador.—Cesión de crédito.— 
Promesa de venta. —El artículo 1.602 del Código Civil. 
Un cierto número de principios generales se apli 
can al derecho civil y al derecho comercial. 
Existe obligación para alguno cuando existe el de 
recho de exigirle que haga ó deje de hacer alguna 
cosa, que entregue un objeto ó que pague una suma. 
Casi todas nuestras obligaciones, sobre todo en el 
derecho comercial, resultan de contratos libremente 
consentidos. 
Se da el nombre de cuasi-contratos á los actos que 
determinan una obligación, como ésta por ejemplo: 
el pago en defecto del deudor de un efecto que en otro 
caso sería protestado.
        <pb n="125" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
113 
y 
Este acto que se llama también gestión de negocio 
ó pago por intervención, implica una obligación por 
parte del que en el negocio fue beneficiado. Pero es 
preciso recordar que según el artículo 1.371 del Có 
digo Civil, «los cuasi-contratos son de hechos pura 
mente voluntarios del hombre». 
Todo hecho perjudicial cometido con intención es 
un delito. Si no entraña, como sanción más que daños 
de intereses, recibe el nombre de delito civil; tal como 
la usurpación de la marca de un concurrente. 
Se llama cuasi-delito el hecho que sin ser intencio 
nado reporta perjuicio á otro y entraña las responsa 
bilidades previstas por los artículos 1.382 y siguien 
tes del Código Civil. 
«Art. 1.382. Todo hecho de un hombre que causa á otro 
un daño cualquiera obliga á aquél, por cuya falta sobrevino, 
á reparar el perjuicio. 
Art. 1.383. Cada uno es responsable del daño que cause, 
n o solamente por un hecho, sino también por su negligencia 
ú por su imprudencia. 
Art. 1.384. Sees responsable no solamente del daño que 
se causa por propio hecho, sino también del causado por el 
hecho de personas de que se debe responder ó de cosas que 
están bajo la guarda.» 
Los principios de la responsabilidad han sido alte 
rados por la ley sobre accidentes del trabajo. 
El carácter de la mayor parte de los contratos de 
comercio es de cosas reales (res, cosa): la venta, el 
préstamo, el depósito, el transporte, se aplican á 
cosas independientes de las personas. 
Todo el título III del Código Civil está consagrado
        <pb n="126" />
        114 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
á los contratos ú obligaciones convencionales. No 
está de más recordarlos principios esenciales en una 
obra de interés general como ésta. He aquí las diver 
sas definiciones: 
«Art. 1.101 del Código Civil. El contrato es un convenio por 
el cual una ó varias personas se obligan á otra ú otras,á dar, 
hacer ó no hacer alguna cosa. 
Art. 1.102, El contrato es bilateral cuando los contratantes 
se obligan recíprocamente los unos á los otros. 
Art. 1 ! 103. Es unilateral cuando una ó varias personas se 
obligan á otra ú otras, sin que por parte de éstas últimas, 
haya sujeción ó empeño. 
Art. 1.104. Es conmutativo cuando cada una de las partes 
se compromete á dar ó hacer alguna cosa que se considera 
como el equivalente de lo que la otra parte da ó se obliga á 
hacer. 
Cuando el equivalente consiste en la probabilidad de ga 
nancia ó pérdida por cada una de las partes, según un acon 
tecimiento incierto, el contrato es aleatorio. 
Art. 1.105. El contrato de beneficencia es aquél en que 
una de las partes procura á la otra una ventaja puramente 
gratuita. 
Art. 1.106. El contrato á titulo oneroso es el que obliga á 
cada una de las partes á dar ó hacer alguna cosa.» 
El Código Civil considera que hay contratos unila 
terales que no engendran obligaciones más que para 
una de las partes, como el préstamo. 
Pero el préstamo entraña una doble obligación: el 
deudor está obligado á un interés como consecuencia 
de un contrato que le ha puesto en posesión de un 
capital. Todo contrato á título oneroso es bilateral á 
pesar del Código.
        <pb n="127" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
115 
Según el artículo 1.134 del Código Civil, los con 
venios son la ley de las partes. La palabra «legalmen 
te» que se encuentra en el texto es una redundancia. 
Esos convenios no pueden ser revocados más que 
por mutuo consentimiento ó por causas que la ley 
autorice. Deben ser ejecutados de buena fe. 
La buena fe se presume siempre y el que alega 
mala fe ha de probarla (art. 2.268 del Código Civil). 
Según el artículo 1.135, las obligaciones se extien 
den no sólo á lo taxativamente expresado, sino tam 
bién á todas las consecuencias que la equidad, el 
uso ó la ley reconocen á la obligación según su na 
turaleza. 
Al que se obliga se le llama deudor y aquél en favor 
del cual se contrae la obligación es el acreedor. 
Un deudor no puede trasladará otro su obligación 
sin el consentimiento del acreedor. 
Para contratar válidamente, hace falta: 
U° Dar un consentimiento libre que no resulte de 
un error, que no sea recabado por la violencia ó de 
terminado por maniobras fraudulentas ó de dolo. 
2.° Estar capacitado para contratar y obligarse; 
(excluidos los mineros, los procesados, las mujeres 
casadas en los casos expresados por la ley). (Artículo 
1.124.) 
3 ' Tratar de un objeto cierto que constituye la 
materia del contrato, una cosa determinada en cuanto 
á su especie. (Art. 1.129.) 
Ea calidad de la cosa puede ser incierta toda vez 
T'e pueda ser determinada. (Art. 1.129.) 
4.° Tratarse de una cosa lícita que no sea contra*
        <pb n="128" />
        116 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
ria á las buenas costumbres ni al orden público. (Ar 
tículo 1-138.) 
El artículo 1.131 del Código Civil declara nula y 
sin efecto toda obligación sin causa ó sobre una cau 
sa falsa. 
En general nadie puede comprometerse ni estipu 
lar en su propio nombre más que por sí mismo; sin 
embargo, puede obligarse por un tercero, pero some 
tiéndose á una indemnización, si éste rehúsa la ratifi 
cación. (Arts. 1.119-1.120 del Código Civil.) 
El artículo 1.234 enumera los diversos modos de 
extinción de las operaciones: pago, compensación ó 
prescripción. 
La acción de los comerciantes por las mercancías 
vendidas á los particulares no comerciantes, prescri 
be al año; pero entre comerciantes no se aplica la 
la prescripción. 
El artículo 1.142 es uno de los más importantes de 
nuestro derecho. En él se establece que «toda obliga 
ción de'hacer ó de no hacer alguna cosa se resuelve 
en daño de intereses, caso de incumplimiento por 
parte del deudor». No hay imputación ó violencia di 
recta sobre la persona. 
La sanción es real. Una parte no puede obligar á 
la otra á hacer ó á no hacer. En caso de incumpli 
miento de compromiso, se adquiere el derecho de 
daños y perjuicios, ó en virtud del artículo 1.144, la 
parte perjudicada puede ser autorizada á hacer eje 
cutar la obligación por cuenta del deudor. 
Este artículo es la sanción de todos los convenios, 
ya se trate de contratos civiles, de contratos de co-
        <pb n="129" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
117 
mercio ó de contratos de trabajo. En la práctica se 
olvida con gran frecuencia que tal sanción existe. 
Cuando uno se obliga á entregar una cosa y el otro 
á pagarla, hacen un contrato de venta (art. 1.582 del 
Código Civil). La venta es perfecta desde que se está 
de acuerdo sobre la cosa y sobre el precio. 
El vendedor debe entregar al comprador la cosa 
vendida, correspondiéndole los gastos de entrega; al 
comprador corresponden los gastos de la toma de 
posesión. 
El vendedor debe garantizar al comprador de los 
defectos ocultos de una cosa que pudieran hacerla 
impropia para el uso á que estuviese destinada. (La 
ley de 20 de Mayo de 1838 ha determinado los vicias 
que pueden anular una venta, cuando se trata de ani 
males domésticos. Ley de 1905, sobre los fraudes.) 
El vendedor garantiza la posesión tranquila de la 
cosa vendida. Debe entregarla en la especie, calidad 
y cantidad prometidas, cuanto puede comprobar an 
tes de la recepción definitiva. 
El comprador está obligado á posesionarse de la 
cosa vendida y pagar su precio. 
Si se ha fijado un plazo para la posesión, el vende 
dor podrá disponer del objeto de venta, hasta la ter 
minación del plazo. 
El crédito del vendedor está garantido por un pri 
vilegio sobre la cosa vendida y por una acción reso 
lutoria, en virtud de la cual el vendedor puede exigir 
Que vuelva todo á su primitivo ser y estado, como si 
* a venta no se hubiese realizado. El vendedor puede 
recuperar su propiedad por el ejercicio del derecho
        <pb n="130" />
        118 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
de reivindicación. En casos de quiebra, los derechos 
del vendedor son modificados. 
Un acreedor puede trasladar su crédito á un cesio 
nario. Aquél toma el nombre de cesor. El traslado se 
notifica al deudor. Ciertos créditos pueden cederse 
por vía de endoso, como los títulos al portador, por 
la sola entrega del título. 
La promesa de venta con la promesa de comprar á 
la otra parte, mediante un precio fijado á suficiente 
mente determinado, produce todos los efectos de una 
verdadera venta. 
Llamo la atención de todo vendedor sobre el ar 
tículo 1.602 del Código Civil. Todo pacto obscuro ó 
ambiguo se interpreta contra el vendedor. 
Los bienes comunes del deudor constituyen la pren 
da común de sus acreedores y el valor se distribuye 
entre ellos en proporción, á menos que haya entre los 
acreedores causas legítimas de preferencia. (Artículos 
2.092 y 2.093 del Código Civil). 
La abolición de la violencia contra la persona, de 
bida á la ley de 22 de Julio de 1867, es una nueva 
prueba, y decisiva, de la distinción entre el hombre y 
la cosa. 
Se distingue el arriendo de las cosas, el de la obra 
y el de servicios. 
El artículo 1.709 del Código Civil especifica que el 
alquiler ó arriendo de las cosas es un contrato por el 
cual una de las partes se obliga á hacer disfrutar á la 
otra de una cosa, durante un cierto tiempo y median 
te un cierto precio. El acto escrito se llama arren 
damiento.
        <pb n="131" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
119 
El alquiler ó arriendo de obra ó de industria es un 
contrato por el cual una de las partes se compromete 
á hacer alguna cosa por la otra, mediante un precio 
convenido entre ellas. 
El artículo 1.780 estipula que no se pueden con 
tratar los servicios más que por un tiempo ó para una 
empresa determinada. 
Dicho artículo ha sido completado por la ley de 
1790, que en realidad es una redundancia. Ella esta 
blece que la ruptura de un arriendo de servicios por 
otras causas que las condiciones del convenio, puede 
ser susceptible de daños y perjuicios. Pero el artícu 
lo 1.142 era también aplicable á los convenios previs 
tos por el artículo 1.780, como á todos los demás.
        <pb n="132" />
        CAPÍTULO V 
LAS SOCIEDADES COMERCIALES 
La sociedad en comandita —La primera sociedad anónima. 
—La corporación y la sociedad comercial.—La separación 
de las personas y de los intereses.—Lo sociedad anónima 
es la más alta expresión del progreso económico.— Libertad 
de las personas, solidaridad de los intereses.—Gogo.— 
La proposición de ley de Emilio Ollivier, en 1867.—Las 
sociedades inglesas, actas de 1900 y de 1907.—Concepto 
práctico de la sociedad inglesa.—El porvenir de la socie 
dad comercial. 
Los lombardos inventaron la sociedad en coman 
dita. En el siglo XVI, se fundaron sociedades comer 
ciales para la explotación de los molinos. 
La primera sociedad anónima de que tenemos no 
ticia es una sociedad inglesa, la Russia Company, 
cuyo capital estaba dividido en doscientas cuarenta 
partes; sus estatutos son de 1355 y fue confirmada 
por un acta del Parlamento en 1556. En 1561 se fun 
dó una sociedad por acciones para la fabricación del 
hierro por procedimientos mecánicos; después, en la 
Gran Bretaña, en las ciudades Hanseáticas, en las ciu 
dades comerciales del Mediodía, se multiplicaron los 
bancos y los seguros marítimos; las fábricas de
        <pb n="133" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
121 
Utrecht, de Harlem, las refinerías de azúcar de Ams 
terdam, son sociedades por acciones. El Estado in 
terviene con frecuencia. La Compañía de Indias era, 
á la vez, una corporación y una sociedad en coman 
dita por acciones nominales. En Francia, durante 
todo el siglo XVII, la sociedad por acciones está tan 
fuera de las prácticas comerciales que la ordenanza 
de 1673 no se ocupa de ellas. Las cartas patentes 
instituyendo el banco de Lau (1716), dicen que «los 
fondos del Banco se compondrán de 1.200 acciones 
de 1.000 escudos cada una» (1). En 1788 se encuen 
tran algunas sociedades importantes: la Caja de Des 
cuento, la Compañía de las Aguas, las Cajas de Segu 
ros, las minas d’Anzin, las cristalerías de Saint-Go 
bain, etc. 
Pero confundíanse aún las asociaciones financie 
ras y comerciales con las corporaciones que hacían 
comunes, no sólo los intereses y las cosas, sino tam 
bién los hombres. Tales eran las corporaciones de 
artes y oficios. 
La revolución tuvo razón al deshacer las corpora 
ciones en nombre de la libertad del trabajo; pero, 
atribuyendo su carácter á todas las asociaciones, no 
dejó subsistir más que una forma de sociedad: la 
sociedad en participación. Esta desconfianza del le 
gislador se refleja en nuestros Códigos y no se ate 
núa un poco hasta la ley de 1867. 
El Estado ha renunciado desde 1867 á autorizar las 
sociedades anónimas, pero no quiere desentenderse 
de su gestión. 
(U Rl texto apud, Hornier, t. II, pág. 609.
        <pb n="134" />
        122 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
En las sociedades primitivas, cuando el arte de 
agrupar los intereses se hallaba en estado de infan 
cia, todo se confundía: las personalidades y los in 
tereses. 
La sociedad anónima realiza la separación del 
hombre y de la cosa, de la persona y de los inte 
reses. 
1. ° La forma déla asociación es tanto más per 
fecta cuanto que establece mejor la distinción entre los 
intereses y las personas. 
2. ° El poder de la asociación está en razón directa 
de la especificación de los intereses mancomunados y 
del objeto que persigue. 
La más alta expresión del progreso económico es la 
sociedad anónima, y } hasta el presente, la legislación 
ha tenido principalmente por objeto impedir su funcio 
namiento. 
Y, sin embargo, ¡qué gran progreso realiza esta 
forma de asociación! Ella deja fuera á las personas; 
no aúna más que los capitales; estos capitales pue 
den pertenecer á nacionalidades diferentes; se agru 
pan y se confunden sin bandera, en un fin común, y 
así preparan la destrucción de los odios nacionales 
por la fusión de intereses. 
Estos capitales no tienen creencias religiosas; no 
son judíos, ni musulmanes, ni católicos ni protestan 
tes; y así se suprime el mayor fermento de odios. 
En fin; los capitales no se administran de una ma 
nera sensiblemente distinta en un país y en otro. So 
metidos en todo á la ley de la oferta y de la deman 
da, están obligados á conformarse á ella, so pena de
        <pb n="135" />
        EL derecho comercial 
123 
destrucción. ¿No es así como se prepara la unidad? 
Libertad de las personas, solidaridad de los inte 
reses; tal debe ser la fórmula de todas las asociacio 
nes, y ninguna asociación la realiza como la socie 
dad anónima. 
Pero las sociedades anónimas—se dice—realizan 
algunas veces malos negocios, y entonces son es 
pantosos los desastres. 
En efecto, á veces descarrilan los trenes y las so 
ciedades anónimas fracasan; el desastre es grande; en 
tanto que el vuelco de una diligencia ó la quiebra de 
un tabernero conmueven á pocas personas; cuestión 
de proporción. 
Sin embargo, de la experiencia se toman sólo los 
males. Los engañados habían colocado sus capitales 
en empresas, fiados en el nombre de un hombre, á la 
vista de un prospecto. Habían hecho casi siempre 
plebiscitos de capitales con la esperanza de fantásti 
cas ganancias; y tuvieron muchos Sedanes. El castigo 
es duro, pero merecido. 
El tipo de Gogo ha sido creado en una época en 
que la legislación sobre las sociedades era la más es 
trecha. Hay y habrá siempre Gogos en materia finan 
ciera como en materia política: ninguna ley puede 
suprimir una raza de gentes que no quieren creer más 
que lo que no está demostrado. 
Después del krach de 1882, el Senado francés votó 
una ley sobre las sociedades, enumerando más de 
cuarenta casos de nulidad con riesgo de no permitir 
la formación de sociedades nada más que á los Ro- 
berts-Macaires.
        <pb n="136" />
        124 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Yo he opuesto à ella en la Cámara de los Diputa 
dos la proposición presentada en 1867 por M. Emi 
lio Ollivier. Hela aquí: 
«La ley no rige las sociedades de comercio más que en de 
fecto de convenios especiales. Todos los convenios son váli 
dos entre las partes, con tal de no ser contrarios al orden pú 
blico y á las buenas costumbres Para ser opuestas á un ter 
cero, deben hacerse públicas.* 
De vez en cuando, al enterarse un francés de que 
una sociedad anónima inglesa, con un capital de va 
rios millones, ha sido fundada por media docena de 
clérigos y vecinos del consejero legal, suscribiendo 
una libra esterlina cada uno, se queda estupefacto é 
indignado. 
En Francia, es necesario que la cuarta parte del 
capital sea suscrito—¿por quién?—por gentes que 
tienen necesidad de dinero puesto que fundan una 
sociedad. 
En Inglaterra, el legislador está colocado en un 
punto de vista práctico.—¿Tenéis necesidad de capi 
tales para una explotación ó un invento? Fundad 
vuestra sociedad; pagad los derechos de registro por 
el capital que fijéis. Y después, aparezcan ó no los 
capitales. 
El act de 1907, que ha modificado el de 1900, se 
aplica desde l.° de Julio de 1908. La private Company 
puede ser formada por dos personas y no puede com 
prender á más de cincuenta; no debe admitir accio 
nes al público; permite á las sociedades en participa 
ción transformarse en sociedades anónimas. Ella ha
        <pb n="137" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
125 
de dar la forma definitiva de las sociedades del por 
venir. 
La sociedad en forma comercial absorberá á las 
sociedades en forma cooperativa, según lo han con 
cebido MM. Baudoux y Henry Lambert (1). 
Yo he demostrado que en tanto que el sindicato 
era la forma corporativa, organizada para la lucha, 
la sociedad comercial de trabajo, organizada para la 
la ganancia, trae consigo la solución de los actuales 
conflictos entre patronos y asalariados (2). 
(1) Revue des Deux Mondes, Agosto 1907. 
(2) Ives Guyot, 9,10.
        <pb n="138" />
        CAPÍTULO VI 
LOS TRIBUNALES DE COMERCIO 
Composición, electores, elegibles, competencia. 
En el capítulo La evolución del comercio, se ha visto 
el origen de los tribunales de comercio; en vez del 
juez impuesto, el juez elegido por los clientes. 
Los tribunales de comercio existían bajo el antiguo 
régimen. 
Componíanse de comerciantes ó de comerciantes 
retirados y estaban excluidos los magistrados de pro 
fesión; no tenían ministerio público. Las funciones de 
los jueces eran gratuitas y temporales, y eran elegi 
dos por sus iguales. Su procedencia era más sencilla, 
más rápida y menos costosa que la de los tribunales 
civiles. 
Los tribunales de comercio no estaban establecidos 
en toda Francia. Eran en número de 225; y 167 tri 
bunales civiles juzgaban cuestiones comerciales. 
La ley de 8 de Diciembre de 1883, extendió á todos 
los comerciantes de la jurisdicción, el derecho de ele 
gir directamente los jueces de comercio. La ley de 23 
de Enero de 1898, ha comprendido á las mujeres en 
tre los electores, pero no entre los elegibles:
        <pb n="139" />
        EL DERECHO COMERCIAL 
127 
Son elegibles: l.°, los electores de treinta años de 
edad que estén inscritos en la lista electoral; 2.°, los 
comerciantes franceses retirados que hubiesen ejerci 
do durante cinco años la profesión y residan habitual 
mente en el distrito. 
No hay más que una Cámara por tribunal de Co 
mercio, pero puede dividirse en secciones. 
Su competencia se extiende á las cuestiones relati 
vas: l.°, á actos de comercio; 2.°, á los pagarés á la 
orden, á las letras de cambio y á los cheques; 3.°, á 
las diferencias entre asociados; 4.°, á las cuestiones 
en materia de quiebras; 5.°, á las apelaciones de sen 
tencias formuladas por consejos de hombres buenos, 
cuando se trata de una suma que excede de 200 fran 
cos. Conocían además de las acciones contra los co 
rredores dependientes de los comerciantes ó sus ser 
vidores por hechos relacionados con el tráfico de los 
comerciantes á que estuviesen afectos (1). 
(1) Véase Tribunaux de commerce, por Saverol, Dictionaire 
du commerce.
        <pb n="140" />
        <pb n="141" />
        9 
LIBRO IV 
La práctica del comercio. 
CAPÍTULO PRIMERO 
EL CAMBIO Y LOS PRECIOS 
Un término fijo y cierto; la cantidad: un término variable; el 
precio.—Pesos y medidas.—Moneda.—Los «cauries».— 
La moneda es una mercancía —El progreso monetario.— 
Condiciones del valor. — El trueque, base de todo comer 
cio.—La venta.—Stirling: exposición de la teoría cuanti 
tativa.—Utilidad de la moneda.—¿a cantidad de moneda 
en circulación no es un índice del poder de compra.—El precio 
regulado por tres elementos; el precio de reventa; el po 
der de compra y la necesidad. La ley de la oferta y de la 
demanda obedece á estos tres factores.—El precio de re 
venta y el precio de mercado .—La concurrencia los apro 
xima siempre. 
La condición del cambio es que haya un término 
Wo y cierto: para los pruductos este término es la 
cantidad. 
El otro término, que es variable, es el precio, que
        <pb n="142" />
        130 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
es el valor expresado en moneda. En el cambio, es á 
veces la cantidad el término que varía, permanecien 
do fijo el precio (1). 
El cambio se hace regular por la intervención: 
l.°, de los pesos y medidas; 2.°, por la de la moneda. 
Las medidas son: l.°, las medidas de capacidad, lo 
que puede contener la mano del hombre, ó una nuez 
de coco, una vasija natural, antes de que se conocie 
sen las artificiales; 2.°, las medidas de longitud, ajus 
tadas á las dimensiones del cuerpo humano; un pie, 
un codo, una pulgada, un palmo; 3.°, los pesos. La 
balanza ha sido uno de los mayores inventos de la 
humanidad. 
Cuando los hombres tienen que hacer las mismas 
tareas, necesitan iguales instrumentos. De ahí la uni 
formidad que caracteriza á los instrumentos de co 
mercio: la moneda, la letra de cambio, el billete al por 
tador, la banca, la contabilidad y el derecho comer 
cial. 
Una cosa no tiene valor mientras no la juzguen 
útil dos personas por lo menos; y no puede ser mer 
cancía sino con la condición de ser un objeto de de 
manda al mismo tiempo que de oferta. 
La base de todo comercio es el trueque, ó sea el 
cambio de una mercancía por otra (2). Una mercan 
cía puede constituir por sí sola una medida de valor. 
El patrón monetario no puede, pues, aplicarse más 
que á una mercancía (3). 
(1) Méliot, E. S. 
(2) Lefévre. 
(3) P.J. Stirling.
        <pb n="143" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
131 
La moneda es el equivalente al cual refiere cada 
uno el valor del objeto que quiere vender ó com 
prar. 
Stuart Mill ha calculado que con el trueque, cien 
artículos representarían 4.950 cambios posibles. Con 
el común denominador llamado un franco, el ama de 
la casa puede comparar el valor de una gallina con 
el de una pierna de carnero, el valor de un salario 
con el de un traje ó con el de un par de botas. Ella 
se impone en la economía cuando echa cuentas de 
que su traje le cuesta el jornal de quince días ó de un 
mes, de su marido. 
En todo el Africa tropical, una pequeña concha, el 
«cauri» ó «courdi» (Cypraea moneta) sirve de mone 
da. Abunda en las costas del Africa oriental, de 
suerte que este transporte al Africa occidental le da 
un valor. 
Igualmente se utiliza el «cauri» en los archipiéla 
gos de la Papuasia (1); pero en las islas Banks, los 
Indígenas tallan las conchas que sirven á la vez de 
objetos de adorno y de moneda. 
Los nuevo-caledonios tallaban la última espira de 
una pequeña concha local, bastante común; de ella 
hacían pequeños granos parduscos que enhilaban en 
cosarios; con un pequeño rosario de la longitud de un 
dedo se compraba una piragua ó se podía costear la 
construcción de dos ó tres cabañas. Este trabajo daba 
e l valor á aquel objeto. 
Importa hacer constar que todos estos objetos que 
sirven de moneda tienen un valor por ellos mismos. 
O) Letourneau, pág. 34.
        <pb n="144" />
        132 EL COMERCIO V LO i COMERCIANTES 
No son objetos que se puedan adquirir sin esfuerzo. 
Son verdaderas mercancías. Los negros, los papúes, 
los nuevo caledonios comprenden mejor la función de 
la moneda que los fabricantes de asignados, los que 
emiten papel moneda, y, en épocas más recientes, los 
protagonistas del bimetalismo. 
El valor de esta moneda es pequeño: Bartloz 
(1850-1855), habiendo comprado en Sinder un lote de 
albornoces en paño rojo, turbantes blancos y rosa 
rios, por unos 387 thalers prusianos (1.370 francos), 
tuvo que contar 775.000 cauris; y un camello no pue 
de conducir más que 150.000. Actualmente, en la Ri- 
geria, 40 cauris valen 0,05 francos. El rey de Daho 
mey se permitía el lujo de revestir de cauris los mu 
ros de su palacio en una longitud de setenta metros. 
El progreso monetario consiste en hacer más ligero 
este vehículo de valores. 
En los países adelantados, las piezas de moneda 
son pequeños lingotes ó discos de metal, de tipo de 
terminado, cuyo peso y título están contrastados. 
Se llama actualmente venta el acto de adquirir mo 
neda á cambio de mercancías; se llama compra el 
acto de adquirir una mercancía á cambio de moneda. 
En realidad, tanto el que recibe como el que da mo 
neda, hacen una adquisición. No hay otra diferencia 
que la de que uno adquiere una mercancía de un uso 
determinado, y el otro una mercancía susceptible de 
hacer todas las adquisiciones que pueda desear. 
De ahí la importancia de la moneda, de los meta 
les que sirven para fabricarla y de los negociantes que 
hacen comercio de ella y que se llaman banqueros.
        <pb n="145" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
133 
P. J. Stirling, dice: 
«El precio es la cantidad de la moneda á cambio de la cual 
se adquiere una mercancía. Precio y valor son cosas diferen 
tes. Mientras que una mercancía no puede tener en el mismo 
instante y en el mismo lugar nada más que un precio, puede 
tener, y en realidad tiene, tantos valores diferentes como 
mercancías diferentes haya en el mercado en que su valor 
pueda ser estimado. Si el precio de una medida de trigo es 
246 granos de oro de ley ó dos libras esterlinas, el precio 
de un sombrero 123 granos ó sea una libra y el de una vara 
de paño 61 i / t granos ó dos chelines, el valor de un sombrero 
es el doble de una vara de paño y la mitad del de la medida 
de trigo. Cada mercancía no tiene más que un precio, pero el 
valor de la medida de trigo estimada en sombreros es dos 
sombreros, y en paño es cuatro varas, etc., y si hay mil, diez 
mil clases de mercancías en el mismo mercado, tendremos 
mil, diez mil medidas diferentes del valor de las tres mercan 
cías referidas.» 
Y concluye Stirling: «El precio de una mercancía 
se altera cuando cambia la relación de su cantidad á 
la cantidad de moneda en circulación.» 
A esta teoría se le llama teoría cuantitativa. Ya he 
demostrado su falsedad en La Seiende économique. 
La demostración de Stirling no prueba la teoría 
cuantitativa; prueba la utilidad de la moneda. Com 
pradores y vendedores estiman el valor de su trato 
según el precio que dan para los sombreros, el paño, 
etcétera, y comparando lo que pueden procurarse con 
Igual cantidad de moneda. 
La cantidad de objetos transportables no determina 
el valor: es la cantidad de los valores disponibles en 
e * mundo accesible al telégrafo.
        <pb n="146" />
        134 
RL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Pero el valor de esta cantidad de objetos disponi 
bles depende de la demanda. 
El precio de una mercancía no se altera cuando 
cambia la relación entre su cantidad y la cantidad de 
moneda en circulación: porque la cantidad de moneda 
en circulación no es el índice del poder de compra. 
Si la teoría cuantitativa fuera exacta, todas las 
mercancías deberían ser tanto más caras cuanto más 
oro hubiera en un país; y, en efecto, en Francia las 
mercancías son caras; la vida es cara; pero no es la 
cantidad de luises de oro, billetes de banco, escudos 
de 5 francos, monedas de 2, de 1, de 0,50 francos, la 
que fija el precio de las gallinas, de las trufas, del 
heno ó del trigo. Un chaparrón tiene más influencia 
sobre el precio del heno que la exportación ó la im 
portación de algunas decenas de millones de oro. 
El mismo Stirling reconoce (pág. 29) que según la 
mayor ó menor urgencia de una de las partes por ob 
tener una cierta porción de una determinada mercan 
cía, dará por ella á cambio más ó menos porción de 
otra mercancía. 
Un gran aprovisionamiento de flores, de frutas, de 
pescados por los procedimientos frigoríficos, ha de 
influir naturalmente en el precio de una manera más 
rápida y más intensa que un gran aprovisionamiento 
de paño ó de hierro, cuyo consumo no es de necesi 
dad inmediata. Una escasez de trigo tiene más in 
fluencia en el precio que la de cualquier objeto de 
lujo de que es posible abstenerse ó reemplazarlo. 
Adam Smith daba el nombre de precio natural al 
precio de reventa. Esta última expresión es más pre-
        <pb n="147" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
135 
cisa. En el comercio, el precio de reventa es el precio 
de adquisición aumentado en los gastos. 
El precio de mercado es el precio corriente de una 
mercancía. 
El precio está regulado por tres elementos: dos 
objetivos y uno subjetivo. 
1. ° El precio de reventa de la mercancía. 
2. ° El poder de compra de los clientes á la 
vista. 
3. ° La intensidad de las necesidades de esos 
clientes. 
El juego de la oferta y la demanda, regateo, que 
depende de estos tres factores, regula el precio del 
mercado. 
La oferta es el deseo de un individuo de procurarse 
deitas utilidades á cambio de otras que posee de dis- 
Unta naturaleza. 
La demanda es el deseo, junto á los medios de com- 
P r a, de procurarse una determinada utilidad. 
El valor de una utilidad está en razón inversa de la 
oferta y en razón directa de la demanda. 
Si la demanda excede á la oferta, sube el valor; 
sí la oferta es mayor que la demanda, el valor baja. 
Si el precio del mercado cae por bajo del precio 
de reventa, la oferta se retrae y la producción se de 
tiene en todo ó en parte hasta que el precio del mer 
cado llega á ser remunerador. 
Si por la rareza de la oferta el precio del mercado 
se eleva mucho por cima del precio de reventa, la 
Producción aumenta cuanto es posible. 
Así el juego de la oferta y de la demanda, tiende
        <pb n="148" />
        136 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
siempre á aproximar el precio del mercado al precio de 
reventa. 
«El precio natural (precio de reventa) es el punto 
central sobre el que gravitan todas las mercan 
cías» (1). 
Por consiguiente, el comercio tiene por tendencia 
constante transportar el precio de meicado á su nor 
malidad, que es el precio de reventa. 
(1) Smith, libro I, cap. VII.
        <pb n="149" />
        CAPÍTULO II 
LOS EFECTOS DE LA LEY DE LA OFERTA 
Y DE LA DEMANDA 
Alternativas de alta y baja.—Imposibilidad de suprimir estas 
oscilaciones.—La abrogación de la ley de la oferta y de la 
demanda. 
El juego de la ley de 
Puede resumirse así (1): 
El aumento de la demanda 
eleva el precio. 
La elevación de los precios 
Provoca la oferta. 
El aumento de la oferta baja 
el precio. 
La baja de los precio$ au 
menta la demanda. 
oferta y de la demanda 
La disminución de la deman 
da baja el precio. 
La baja de los precios dis 
minuye la oferta. 
La disminución de la oferta 
aumenta el precio 
La elevación de los precios 
disminuye la demanda. 
la 
La demanda es la fuerza motriz de la industria, 
Porque el industrial no produce según su necesidad, 
sino según la necesidad de los demás. 
Todos los movimientos de la producción y de la 
(1) F. U. Laycok, pág. 49.
        <pb n="150" />
        m 
TT _ 
r 
13S 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
industria están regulados mecánicamente por los pre 
cios. Un aumento de la demanda eleva los precios; y 
este alza retrae la demanda y provoca la ofeita. Bien 
pronto se produce el efecto contrario: un aumento de 
la oferta baja el precio y provoca la demanda. 
El deseo de consumir tiende á elevar los precios; 
pero la elevación de los precios reprime aquel deseo, 
agotando el poder de adquisición de los compradores. 
Los proteccionistas procuran establecer un precio 
ficticio por medio de las tarifas de aduanas; la oferta 
aumenta; la demanda que ellos han provocado dis 
minuye; y como resultado sobrevive la baja. 
Procuran entonces demostrar (1) que los derechos 
de aduanas no han provocado el encarecimiento. ¿Y 
creían ellos, que reclamaron é impusieron aquellos 
derechos, que provocarían la baratura? La baja que 
en los productos han producido los derechos de 
aduanas, la han demostrado el mal: la ley de la oferta 
y de la demanda ha intervenido; la elevación de pre 
cios ha provocado la oferta, y, como consecuencia, la 
baja (2). El Garó de La Fontaine encuentra que los 
efectos de la ley de la oferta y de la demanda no son 
más que una serie de contradicciones. Cuando el au 
mento de la demanda ha elevado los precios, la de 
manda se retrae al mismo tiempo que la oferta au 
menta; este aumento disminuye el precio y la baja 
del precio restringe la oferta. Estas oscilaciones per 
petuas provocan pequeñas crisis incesantes. 
¿No podrían suprimirse por una ley que fijara para 
(1; Véase M. Jules Domergue, La Reforme Economique. 
(2) Véase infra Le Commerce extérieur de la France.
        <pb n="151" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
139 
siempre la oferta y la demanda, y sin duda también, 
la misma cosecha, la misma temperatura? Garó en 
cuentra que las cosas son tanto más caras ó más ba 
ratas, cuanto más raras ó más abundantes, que el 
tiempo es siempre más seco ó más húmedo, más ca 
luroso ó más frío. Podrá Garó falsear los barómetros 
y los termómetros, pero no impedirá por ello las va 
riaciones metereológicas. Puede apelar á todos los 
poderes públicos, pero no impedirá el juego de la 
oferta y de la demanda. Es un hecho necesario. Si no 
fuera lo que es, el mundo sería lo que no es, y no 
hay fuerza humana que pueda suprimirlo. 
En el mes de Mayo de 1893, unas buenas gentes 
que vinieron á pedirme «una reparación burguesa» á 
Propósito de unos juicios irreverentes que había yo 
expuesto sobre la Bolsa del trabajo, acabaron por 
decirme: 
—¿Así, que no queréis abrogar la ley de la oferta y 
de la demanda? 
—Como si se tratara de la ley de la gravedad 
contesté. 
—¡Esto es insoportable!—exclamaron enfurecidos. 
Y se marcharon sin comprender los motivos de mi 
obstinación.
        <pb n="152" />
        CAPÍTULO III 
LAS OPERACIONES DE COMERCIO 
Consisten en establecer diferencias entredós precios.—El artícu 
lo de compra. - Comprar después de haber vendido.—El 
arte de vender.—Separación del hombre y de la mercancía. 
—Traslado —Arbitraje.—Especulación. —Los vendedores 
agentes de alza.—Los factores de la especulación; la can 
tidad y la necesidad. 
Las operaciones de comercio consisten en estable 
cer diferencias. 
El beneficio del comerciante es la diferencia entre 
su precio de compra y su precio de venta. El comer 
ciante persigue siempre vender más caro que ha com 
prado. 
Pero antes de que el comerciante compre moneda 
con su mercancía, ha tenido que comprar la mercancia 
con moneda. 
El arte de comprar consiste en calcular el precio 
á que se podrá vender comparado con el precio á 
que se va á comprar. 
En el comercio moderno es la regla, respecto á los gé 
neros de gtan consumo, no comprar hasta después de 
haber vendido.
        <pb n="153" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 141 
El arte de vender es el arte de adquirir más, dando 
menos; pero hay dos maneras de practicarlo; ó ven 
der un producto, exigiendo compensaciones muy 
grandes, ó vender diez productos pidiendo compen 
saciones nueve veces menores que la que se exigía 
en la venta de uno. 
En toda transacción comercial, se presentan tres 
términos; la calidad, la cantidad y el precio. 
Las transacciones individuales suponen una diplo 
macia que tiene por reglas: 
1. ° El comprador debe descubrir el precio míni 
mum á que dará su mercancía el vendedor. 
2. ° El vendedor debe averiguar el mayor precio 
que estará dispuesto á dar el comprador por la mer 
cancía. 
3. ° Ninguno de ellos debe dejar traslucir su últi 
ma palabra. 
Cuanto más se ensancha el mercado, menos se 
ejerce aquella diplomacia. El comerciante en trigos 
de Londres ó de Liverpool no usa de aquella ante el 
cultivador del Dakota, ni ante el comerciante en tri 
gos de Chicago. 
La reparación del hombre y de la mercancia es una 
de las características del progreso económico. 
De la Marché français, del 28 de Agosto, tomo los 
Precios del trigo en París aquel mismo día (en fran 
cos los 100 kilos):
        <pb n="154" />
        142 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
TRIGO EN PARÍS 
Corriente. 
Precedente Hoy. 
clausura. 
Corriente 
Próximo 
Septiembre-Octubre 
4 últimos 
4 de Noviembre 
22 50 á 22 75 
22 50 á 22 75 
22 75 á 23 » 
22 75 á 23 » 
23 25 á 23 50 
22 50 á 22 75 
22 50 á 22 75 
22 50 á 22 75 
22 75 á 23 i 
23 25 á 23 50 
Los 100 kilos netos, contado, peso natural 77 kilos. 
El comerciante puede comprar del disponible á 22 
francos 50 céntimos y vender al mismo tiempo para 
dentro de cuatro meses, comenzando en Noviembre, 
á 23,25 y 23 y medio francos, obteniendo una venta 
ja ó estableciendo una diferencia de un franco en los 
100 kilos; y puede comprar á un cierto plazo y ven 
der al mismo tiempo para un vencimiento más lejano. 
La operación que consiste en comprar al contado y 
vender al mismo tiempo en una misma plaza, una 
misma mercancía, se llama traslado. 
Se puede comprar trigo al contado en una plaza 
extranjera y vender al mismo tiempo para entregar 
el 4 de Noviembre, y deducidos todos los gastos, rea 
lizar un beneficio. 
Esta plaza sobre dos plazas distintas se llama 
arbitraje. 
Estas no son especulaciones; son operaciones que 
no están sometidas á ningún azar. 
En las principales plazas el curso de los granos se 
establece por la mercancía colocada á bordo de un 
navio ó cargamento flotante. Las operaciones de car 
ga y descarga tienen en cuenta el comercio local
        <pb n="155" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
143 
y especial de los países de origen y de destino. 
La especulación es un regulador de los precios. Ella 
extiende el mercado en el tiempo, como los medios de 
circulación lo extienden por el espacio. 
La especulación salva la obstrucción del momento 
y suple las vidas del porvenir. 
Los vendedores son los más poderosos agentes del 
alza: l.°, en los lugares de producción; 2.°, en los mer 
cados, porque el día que han de cumplir su compro 
miso, tienen que comprar á cualquier precio. 
Toda especulación está subordinada á dos facto 
res: uno objetivo, la cantidad; otro, la necesidad, que 
tiene una parte objetiva y una parte subjetiva. 
La cantidad, ¿es excesiva, suficiente ó escasa, rela 
tivamente al medio habitual? 
La necesidad, ¿se manifiesta, ó por el contrario, 
sufre una depresión al disminuir el poder de adqui 
sición de los habituales compradores? ¿Cuál es la 
psicología de los compradores? ¿Esperar la abundan 
cia para comprar ó rehusar comprar ante la abundan 
cia? ¿Ó bien, en presencia de escasez, son arrastrados 
Por el pánico que indicaron Davenant y King y del 
que M. de Molinari ha dado la siguiente fórmula? 
«Cuando la relación de las cantidades de dos gé 
neros ofrecidos en cambio, varía en progresión arit 
mética, la relación de los valores de esos dos géneros 
varía en progresión geométrica» (1). 
(1) G. de Molinari, 1, t. I, pág. 35.
        <pb n="156" />
        CAPÍTULO IV 
CARACTERES DISTINTIVOS DE LAS MERCANCÍAS 
§ I.—La palabra mercancía designa un objeto homogéneo.— 
Las partes de una mercancía no pueden tener valores dife 
rentes entre si.— Regla violada en la apreciación de los me 
tales preciosos. —El valor de la onza de plata. 
§ 2.—Cinco caracteres principales de las mercancías: l.°, la 
dirección.—2.°, la naturaleza.—3.°, la aplicación ó destino, 
sistema de clasificación de las aduanas.—4.°, relación del 
peso al valor.—5.°, la rareza. 
§ 1.—Con la palabra mercancía no se debe desig 
nar más que un objeto homogéneo, es decir, idéntico 
todo él, y, por consiguiente, igual en cantidad. 
El oro es el tipo de las mercancías homogéneas; 
se aprecia el metal sin tener en cuenta el valor de la 
aleación que pueda tener. 
Los objetos de calidad diferente constituyen tantas 
clases de marcancías como distintas calidades pre 
sentan, pues cada una de éstas tiene un valor dife 
rente. 
Las partes de una misma mercancía no pueden te 
ner valores diferentes entre ellas. 
Esta regla fundamental es olvidada constantemen-
        <pb n="157" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
145 
10 
te, en especial en los estudios sobre los metales pre 
ciosos. Se dice: la plata ha bajado de valor; el oro ha 
subido ó ha bajado; y se supone que ayer una onza 
de plata ha tenido un valor superior al que tiene 
hoy; que una onza de oro había tenido ayer un valor 
distinto del de hoy; y se hacen investigaciones y se 
discurre para establecer estas diferencias. 
Yo he referido (1) que un día, hacia el año 1879, 
en una reunión de diputados y otras personas estima 
das importantes ó serias que habían querido formar 
un grupo económico, el secretario general afirmó que 
el oro había bajado de valor. Pregunté yo que con 
relación á qué, y mi indiscreta pregunta fué acogida 
con risas y burlas, marchándose todos con una pro 
funda piedad de mi ignorancia. 
Un gramo de plata no puede ser medido por un 
gramo de plata: su valor es idéntico como su ca 
lidad. 
En 1866, por ejemplo, fecha de la unión latina, 
una onza de plata valía en el mercado de Londres 
% Va4, peniques, pero peniques de oro, siendo el pe 
nique inglés una de las 240 avas partes de la libra 
esterlina. 
Pero en Diciembre de 1873, la onza de plata no 
valía más que 59 peniques; en Diciembre de 1875 no 
valía más que 57; en Julio de 1876, sólo 46 3 / 4 ; 27 9 /ic» 
en 1898; 26 16 / le en 1897, y en fin de Agosto de 1908, 
se podía comprar por 23 11 / 16 peniques. 
La onza de plata ha bajado de valor, no con res 
pecto á una onza de plata, sino refiriéndola al peni- 
(1) Yves Guyot, 1.—1, 1. a y 2. a edición.
        <pb n="158" />
        146 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
que de oro; valía más ó menos granos de oro; valía 
más ó menos, con relación á la libra esterlina de hoy. 
No es, pues, el valor de la plata lo que ha cambiado, 
sino la cantidad de ow correspondiente. 
§ 2.—Los caracteres distintivos de las mercancías 
son cinco: 
1. ° La duración: es el carácter que juega un papel princi 
pal, porque determina el carácter de los mercados. 
2. ° La naturaleza. 
3. ° La aplicación ó destino. 
4. ° La relación del peso al valor. Es importante, muy es 
pecialmente desde el punto de vista de su transporte y de las 
diferencias de precios que de aquella relación resultan en 
los diferentes mercados. 
5. ° La rareza. 
I. ° Atendiendo á la duración, se pueden clasificar 
las mercancías en: 
II. Mercancías de una alteración rápida y de consumo co 
rriente, tales como el pescado, carnes, legumbres, frutas. 
12. Mercancías de fácil conservación, que se renuevan pe 
riódicamente, pero que están sujetas al cabo de un cierto 
plazo más ó menos largo, á algún deterioro: granos, harinas, 
aceites, vinos, azúcares, café, té, cacao, alcoholes. 
13. Mercancías de conservación fácil, pero que no se re 
nuevan periódicamente y están sujetas á deterioro: tejidos, 
pieles, etc. 
14. Mercancías casi inalterables, como los metales ordi 
narios, y completamente inalterables como ciertos metales 
preciosos, diamantes, etc. 
15. Mercancías de una duración relativamente larga y que 
deben reportar á sus poseedores el capital que han empleado 
en su adquisición, los inmuebles, y los valores mobiliarios.
        <pb n="159" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
147 
16. Mercancías que sirven de medida común á todas las 
demás mercancias: el oro, la plata, la moneda y los papeles 
de comercio internacionales (1). 
2. ° Desde el punto de vista de la naturaleza, se 
pueden distinguir las mercancías, según su origen. 
21. Las mercancías provienen de los siguientes grupos de 
industria: pesca, bosques y agricultura; industrias extractivas; 
de alimentación; químicas; caoutchouc; papel, cartón, indus 
trias del libro; textiles, propiamente dichas; trabajo de telas 
y vestidos; labor de pajas, plumas y crines; cueros y pieles; 
industrias de la madera; metalurgia; labor de los metales or 
dinarios; de los metales finos; de piedras preciosas; tallado y 
pulimento de piedras; labores de piedras y tierras, por la 
acción del fuego. 
3. ° La Aduana francesa, y casi todas las Adua 
nas, clasifican los productos desde el punto de vista 
de su aplicación ó destino. 
311. Artículos de alimentación. 
312. Materias primas. 
313. Objetos fabricados. 
Los Estados Unidos dividen estos últimos en dos cla 
ses: 31.31, objetos fabricados, destinados á la industria; 
31.32, objetos fabricados, destinados al consumo. 
Otras estadísticas los clasifican en objetos fabricados y se- 
uiifabricados. 
4. " La relación del peso al valor: 
411. Materias ponderables, minerales, piedras, hulla, pro- 
(1) Me he servido para la clasificación del sistema deci- 
ni ab los números 11, 12, 13, etc., indican la primera, segun 
da, tercera, etc., categorías de mercancías, y las cifras 1, 2,3, 
etcétera, indican el primero, segundo, tercer, etc., carácter 
de las mismas.
        <pb n="160" />
        •• [i v : 
IW 
148 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
ductos siderúrgicos, de gran peso y de precio relativamente 
pequeño. 
412. Materias semiponderables, de menor peso y algo ma 
yor precio, tales como los granos, etc. 
413. Mercancías de peso y volumen apreciables, cuyos 
gastos de transportes son aún importantes. 
414. Mercancías de peso y volumen insignificantes relati 
vamente á su valor, y cuyos gastos de transportes se fijan 
según el valor que ellas representan: encajes, metales pre 
ciosos, etc. 
Los gastos de transporte influyen tanto más en el 
precio de la mercancía, cuanto más bajo es su valor 
y su peso. 
Cuanto más elevados son los gastos de transpor 
te, en proporción al precio de una mercancía, tanto 
mayores son las diferencias del precio de esa mer 
cancía en los distintos mercados. 
5.° La rareza: 
Los cuadros, las estátuas, colecciones de objetos de arte.
        <pb n="161" />
        CAPÍTULO V 
LA DEFINICIÓN DE LAS MERCANCÍAS 
§ 1.—Necesidad de la designación exacta del objeto cam 
biado.—Los tipos de las bolsas de comercio.—El Congre 
so de la Cruz Blanca —«El alimento puro*, «productos na 
turales» , designaciones falsas. —Observaciones de M. Rúan. 
—Dificultad de la definición del vino. 
8 2 —La definición de los productos comerciales.—M. J. Ca 
valier. — La sidra. — Hierros y aceros. — ¿Preparación ó 
composición química? — La manteca dinamarquesa. — La 
leche.—Definición en los Estados Unidos. 
§ 3.—Necesidad de determinar los tipos de cambio. 
Ya lie dicho que no se podía designar como mer 
cancía más que á un objeto homogéneo, es decir, 
idéntico todo él, igual por consiguiente en calidad. El 
contrato de cambio es válido únicamente cuando las 
dos partes están de acuerdo sobre la designación del 
objeto cambiado. 
Si yo compro harina de tal tipo, es esa la mercan 
cía que deben darme y no otra. % 
Esto es lo que persiguen llevar á la práctica las 
Bolsas de Comercio, creando tipos que son los úni 
cos admitidos en el mercado. Así, en París, se comer 
cia con el azúcar blanca, número 3, con las harinas
        <pb n="162" />
        150 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
finas, llamadas «flor de París»; en Havre y en Ham 
burgo, con el café Santos good average; en Nueva 
York, con los trigos número 2 Red Winter y 2 Chica 
go Spring, etc., etc. 
Los negocios á plazos se tratan sin que el compra 
dor haya tenido á la vista una muestra del lote com 
prado. El tipo se fija con anterioridad, independien 
temente de todo acuerdo entre las partes, que se re 
fieren desde luego al tipo del mercado, adoptado por 
los comerciantes de la plaza. 
Pero se ha visto, en el Congreso de la Cruz Blanca, 
celebrado en Ginebra el 8 de Septiembre de 1908, que 
la definición de la mercancía ofrecía dificultades que 
reconocen el público y los administradores, y sobre 
las cuales no están de acuerdo industriales y comer 
ciantes. Según su presidente M. Vuilde, esta asocia 
ción está formada «de espíritus generosos, espíritus 
altruistas» que tienen por objeto suministrar «el ali 
mento puro», «productos naturales» á sus contem 
poráneos. 
Si la salud pública solo pudiera conservarse á con 
dición de que nuestro concurso quedase reducido á 
los productos naturales, deberíamos eliminar de nues 
tra economía el agua filtrada y esterilizada, que no es 
un producto natural; el azúcar que no se encuentra al 
estado natural; la manteca, el pan, el queso, todos los 
productos fabricados, y yo he pedido en la Comi 
sión extraparlamentaria de alcoholes que en el len 
guaje oficial no se incurriese en la falta de llamar 
«alcohol natural» al producto de la destilación de 
la remolacha y de la patata, etc., porque el uno
        <pb n="163" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
151 
y el otro son resultados de operaciones químicas. 
La mayor parte de los productos naturales son 
irregulares, de calidad variable. Si solo queremos 
alimentarnos de productos naturales, cerremos las 
cocinas y pastelerías. 
M. Rúan, el ministro de Agricultura, ha hecho re 
servas diciendo: 
«Por algunas contracciones ó extravagancias, llegaríase á 
empobrecer el comercio actual si se pretendiera imponer el 
dogma de la pureza química. El alcohol, por ejemplo, no es 
puro en el aguardiente legal y comercial, y si se fabrica alco 
hol puro con el espíritu de vino, este alcohol pierde, debido á 
su misma pureza, el derecho á ser llamado espíritu.» 
La dificultad ha surgido desde que se propuso la 
definición del vino, como «el producto de la fermen 
tación alcohólica completa ó incompleta de la uva 
fresca ó del jugo de la uva fresca». 
M. Brunet, delegado de la Liga de los viticultores 
de la Gironda, protestó contra las palabras «fermen 
tación incompleta». La ley francesa de Agosto de 
1905 y su reglamento de administración pública del 
3 de Septiembre de 1907, había definido el vino así: 
«El vino es el producto exclusivo de la fermentación 
de la uva fresca ó del jugo de la uva fresca». No se 
Puede, pues, llamar ahora «vino» á un mosto incom 
pletamente fermentado. 
M. Forsaus, presidente del Sindicato nacional de 
vinos y espirituosos,ha respondido: «¿Qué se hará los 
años en que la fermentación no sea completa? 
M. Roux, director del laboratorio del Ministerio de
        <pb n="164" />
        152 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Agricultura observa que si se suprime en la defini 
ción la expresión «incompleta» la menor huella de 
azúcar en el vino, sería ilícita. 
El Congreso ha adoptado por una gran mayoría, la 
definición propuesta. 
Si yo compro vino, será un cierto vino de determi 
nado año, y no otro. 
Se ha intentado establecer también un tipo de vino. 
Ya, en Bercy, se tenía el tipo mezcla de la Asistencia 
pública. 
En Borgoña se tiene el de los vinos de los hospi 
cios de Beaune. 
Llegar á determinar con toda la precisión posible 
la naturaleza de la mercancía, es una de las condi 
ciones del comercio. No es otra cosa que una de las 
formas de esta ley del progreso: pasar de lo indeter 
minado á lo determinado. 
M.J. Cavalier, profesor de química en la Facultad 
de Ciencias de Rennes, ha expuesto las dificultades 
de este problema en un meritísimo estudio aparecido 
con el título: La definición de los productos comercia 
les (1). 
Los vinos, las sidras, los aguardientes son subs 
tancias bien homogéneas, pero sin estructura. ¿Cómo 
determinar el tipo exacto? 
En Normandía, la sidra es el producto de la fer 
mentación espontánea del jugo puro de la manzana. 
En Bretaña, salvo en años de excepción, en que fal 
tan pipas, se le añade una cierta cantidad de agua. 
Algunos consumidores de sidra piden el sabor azu- 
(1) 1907, Dunod et Pinot, ed.
        <pb n="165" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
153 
carado, que no puede obtenerse más que con la adi 
ción de azúcar. 
Si la palabra sidra no se aplicase más que á la 
sidra sin agua, quedaría prohibida al departamento 
de Ille-et-Vilaine, que es actualmente el mayor pro 
ductor de sidra, la venta con ese título de la bebida 
que se obtiene de sus manzanas. 
Dos sistemas hay para la definición de la mercancía: 
L°, según la preparación; 2.°, la composición química. 
Los dos sistemas tropiezan con una gran dificultad 
Para la distinción entre los hierros y los aceros, res 
pecto de la cual, los americanos y los alemanes de 
un lado, los ingleses, los belgas y los franceses, del 
otro, no han llegado á entenderse. 
Con mayor razón la dificultad es mayor respecto á 
los productos alimenticios. Los viticultores quieren 
limitar el nombre de vinagre al resultante de la fer 
mentación ácida del vino. No admiten el vinagre de 
sidra y de cerveza; y han conseguido que se niegue 
el nombre de vinagre á las mezclas acuosas hechas 
con el ácido acético procedente de la destilación de 
las maderas; sin embargo, este ácido acético es per 
fectamente puro y es uno de los factores de la pros 
peridad de la industria de las conservas en Inglaterra. 
Los aguardientes de vino de sidra, de granos, están 
fundamentalmente constituidos por el alcohol etílico, 
que cualquiera que sea su procedencia, es un cuerpo 
homogéneo. El sabor particular es debido á alcoholes 
y éteres que si son nocivos como pretenden ciertos 
higienistas, abundan más en los aguardientes natura 
les que en los fabricados.
        <pb n="166" />
        154 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
En cuanto á los vinos y á las sidras, M. Cavalier 
considera «como producto tipo el obtenido por la fer 
mentación del jugo puro de las frutas frescas, siendo 
lícita toda modificación operada que dé productos 
análogos, no introduciendo cuerpos que no entren 
normalmente en el producto tipo, y que los compo 
nentes entren en la misma proporción que en el pro 
ducto tipo». 
La preparación de la manteca modifica muy poco 
la naturaleza química de la primera materia, cuya 
calidad juega el papel esencial. Sin embargo, en Dina 
marca se suele pasteurizar la crema á 94°; de lo que 
resulta que queda sin gusto. Cada lechería conserva 
y perfecciona fermentos que dan un gusto especial á 
su manteca y le conquistan «una marca». Este género 
de fabricación de la manteca se aproxima al que ca 
racteriza el queso. 
El consumidor no es competente en cuanto á la 
preparación del producto ni se detiene ante ella. El 
quiere un objeto para tal uso, que según el nombre 
que lleva, debe llenarlo el objeto. Por consiguiente, 
para él, la definición debe determinar el uso para que 
es apropiado. 
Como las mercancías no se hacen para los produc 
tores que la destinan á la venta y no para su uso, la 
definición por el uso que hace el consumidor, es la 
que debe determinar el producto. 
En materias alimenticias el consumidor desea un 
sabor; éste es el que debe servir para apreciar la mer 
cancía y darle un precio.. 
Desea que el alimento tenga un cierto poder nutrí-
        <pb n="167" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
155 
tivo. Este poder nutritivo no es siempre la condición 
del «alimento natural, del alimento puro». En una 
misma localidad, la cantidad de manteca, elemento 
esencial de la leche, puede variar de 45 á 30 gramos 
por litro y en ciertos casos excepcionales, menos aún. 
Sería racional fijar la calidad de la leche según la 
cantidad de manteca que tuviese, del mismo modo 
que se paga un abono fosfatado, según su componen 
te Ph 2 0 5 . 
El reglamento de los Estados Unidos de 1904, da á 
la leche la definición siguiente: 
»La «leche íntegra» es el producto del ordenamiento com 
pleto de una ó varias vacas nutridas ó mantenidas convenien 
temente, con exclusión del líquido segregado quince días 
antes y cinco días después del parto. La leche tipo no contie 
ne menos de un 12 por 100 de materias sólidas y de un 3‘25 
de manteca. 
La «manteca» es el producto obtenido, recogiendo por un 
procedimiento cualquiera la grasa de la leche agriada ó fres 
ca; contiene también una pequeña cantidad de otros consti 
tuyentes de la leche con ó sin sal, pudiendo también contener 
materias colorantes. La manteca tipo contiene por lo menos 
82*5 de grasa de manteca. (No debe tener, pues, más de un 
U‘5 por 100 de agua)». 
Todas las vacas no dan leche de este tipo: ¿se ha 
de perder la que dan? Los americanos, al lado de la 
*leche íntegra» definen la leche desnatada, con un 
mínimum de extracto seco, la leche clara, la leche 
condensada y la leche condensada azucarada. 
Del mismo modo, el Sindicato nacional de vinos y 
espirituosos pide que se clasifique la sidra, en sidra
        <pb n="168" />
        I 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
de puro jugo, sidra ordinaria ó comercial y sidra clara, 
teniendo cada categoría un contenido mínimum de 
alcohol, extractos y residuos. 
En realidad toda la cuestión está en determinar 
«tipos comerciales, tipos de cambio». 
La producción adquirirá tanto más una forma in 
dustrial cuanto menor sea el papel de la preparación 
en la determinación del tipo. 
La mercancía será determinada por su composición 
química. 
El comerciante que no expendiere el tipo conveni 
do estará sujeto á sanciones civiles, es decir, á indem 
nizar daños y perjuicios; y todo el actual aparato de 
penalidades caerá en el ridículo. 
En Congresos como el de la Cruz Blanca no se ha 
de tratar «de alimentos naturales», ni «de alimentos 
puros», ni «de espíritus generosos y altruistas». La 
obra útil que tal asociación puede hacer, es determinar 
tipos de cambio, tipos comerciales análogos á los que 
están en uso en las bolsas de comercio.
        <pb n="169" />
        CAPÍTULO VI 
LOS MERCADOS 
Los dos sentidos de la palabra mercados.—Carácter de los 
mercados, determinados por el de las mercancías.—Mer 
cados de consumo.—Al contado.—Agencia.—Detallistas.— 
Mercados de aprovisionamiento y de especulación.—Ven 
dedor, favorable á la vez, al productor y al consumidor.— 
Los agrarios.—Los acaparadores. 
La palabra mercado se emplea en dos sentidos: 
C°, para designar el lugar en que se cambian las 
mercancías. Por extensión se aplica á toda la re 
gión; ‘2.°, para designar el comercio de tal ó cual 
mercancía; así, se dice: el mercado del trigo, del al 
godón, de las lanas, etc. En este sentido está limita 
do al tiempo, pero es ilimitado en el espacio. 
Aquí sólo hablo de los mercados en la primera 
acepción. 
El carácter de los mercados está determinado por 
d de las mercancías. Se les puede distinguir en: 
l.° Mercados de consumos, destinados á las mer 
cancías de consumo corriente y de muy corta conser 
vación, tales como pescados, carnes, legumbres, fru 
tas, etc.
        <pb n="170" />
        158 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
La característica de los mercados de consumo, es 
que toda la mercancia à la venta está en la plaza. De 
ahí que el macado de consumo sufra poco la influen 
cia de los demás mercados. 
En los mercados de París, el comercio se hace á la 
puja entre comerciantes: el consumidor que quiere 
comprar al detalle, sólo puede hacerlo de segunda á 
tercera mano. 
El comercio de detallistas es más elemental. Se 
hace al contado, sin especulación, y como la especu 
lación no lo regula, este mercado es el que ofrece 
mayores variaciones en los precios. 
El consumidor se aprovecha de la necesidad que 
el comerciante tiene de desembarazarse de su mer 
cancía. Los procedimientos frigoríficos, atenuando 
aquella necesidad, puede ser causa del alza. 
Este comercio, que provee á las necesidades de 
cada día, con cuotidianos repuestos, exige numero 
sos contactos con el consumidor; de ahí, el gran nú 
mero de detallistas. 
Como el comercio es sencillo, todo el mundo se 
considera apto para él, y el número de comerciantes 
al por menor tiende á aumentar mucho más de lo 
que es necesario. 
2.° Mercados de aprovisionamiento y de especu 
lación. 
La mercancía sólo se presenta á ellos en calidad de 
muestia. El cambio se manifiesta bajo la forma de 
compromisos á entregar ó tomar la mercancía en un 
momento determinado. Esta forma de cambio toma 
el nombre de especulación.
        <pb n="171" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
159 
Las materias primas y los artículos de gran con 
sumo, como los granos, son objeto de estos mer 
cados. 
En tanto que el consumidor compra todas las ma 
ñanas el pescado, las legumbres, frutas, etc., que ne 
cesita para el día, el industrial no puede comprar to 
das las mañanas la hulla, los minerales, el algodón ó 
la lana que necesita para su labor. 
Los vendedores, tendiendo á la acumulación de las 
mercancías, aseguran el aprovisionamiento, y una vez 
que han contraído el compromiso de entregar una 
mercancía á un precio X, su interés es comprar al 
precio más bajo posible, de suerte que la misión del 
vendedor tiene una doble repercusión: tiene necesi 
dad de mercancías que se ha obligado á servir; asegu 
ra, pues, una salida á los productores, buscando las 
mercancías que ha de entregar; y provoca, por con 
siguiente, el alza del precio de las mercancías sobre 
los lugares de producción. 
Pero al mismo tiempo, causando la acumulación 
de mercancías en el mercado provoca la baja que 
conviene á su interés, porque cuanto mayor margen 
haya entre el precio á que él se haya comprometido 
á vender, y el que ha de pagar, mayor será su bene 
ficio. 
La intervención del vendedor en el mercado, es, 
Pues: l.°, favorable al productor, porque asegura la 
mercancía, y por su demanda, eleva el precio sobre el 
{ agar de producción; y, 2.°, favorable al consumidor, 
porque asegura el aprovisionamiento y provoca la 
ó aja de precios en el mercado.
        <pb n="172" />
        160 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Sin embargo, los agrarios de diversos países que 
rrían que no hubiese más que compradores que com 
prasen siempre y no vendieran jamás; porque ven 
diendo son culpables de la baja de precios como si 
pudiesen vender sin comprar. Los agrarios alema 
nes, en Francia M. Meline y sus amigos, acusan á 
los comerciantes ante los agricultores. Bien es ver 
dad que también los denunciarían al público, si ellos 
retardasen la venta, como acaparadores responsables 
del alza, que necesariamente producirían, y que por 
no provocarla, los reprochan ahora.
        <pb n="173" />
        h 
CAPÍTULO VII 
LAS BOLSAS DE COMERCIO 
Mercados de aprovisionamiento.—La Bolsa de Comercio de 
Paris.—Mercados á plazo. —Tipos de mercancías.—Can 
tidad de mercancias para la unidad de contratos. —Primas. 
— La filiere (orden de libramiento). - Reglamento de la filiè 
re.—La ley de 28 de Marzo de 1885, sobre los mercados á 
plazo. —La ley alemana del 22 de Junio de 1896, contra los 
mercados á plazo. 
El mercado de aprovisionamiento en los lugares en 
Que es de importancia toma el nombre de Bolsa de 
Comercio, que según el artículo 71 del Código de Co 
mercio es «toda reunión, que se celebra bajo la auto 
ridad del gobierno, de comerciantes, capitanes de bu- 
ques, agentes de cambio y corredores». 
En efecto; esta expresión designa los lugares en 
Que se venden y compran mercancías, con exclusión 
de los valores mobiliarios. 
En Roma existen bolsas de mercancías, bajo el 
nombre de collegium mercatoriim. En París, la Bolsa 
de Comercio fue fundada en 1860, en el círculo de 
molineros, plaza del Louvre. Desde la ley de 1884, 
sobre los sindicatos, estuvo constituida por la agru 
pación de seis sindicatos: l.°, mercado de harinas de
        <pb n="174" />
        162 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
doce marcas; 2.°, mercado de trigos, centenos y ave 
nas; 3.*, mercado de aceites; 4.°, comercio de azúcares; 
5.°, comercio de alcoholes, y 6.°, cámara sindical de 
granos, simientes, harinas y aceites. 
Las diversas asociaciones están constituidas en un 
sindicato general. No es necesario ser miembro del 
sindicato para realizar operaciones, en tanto que en 
la mayoría de las bolsas extranjeras, en Inglaterra y 
en los Estados Unidos, solo pueden hacerlo los miem 
bros de corporaciones cerradas, en las que no se 
entra sin ciertas condiciones determinadas en los 
estatutos. 
Algunos negocios se hacen al contado, pero casi 
todos para efectuar la entrega á un plazo determina 
do. Si la mercancía está en camino, procedente de 
un puerto lejano, se puede vender el cargamento 
flotante de un navio, bien designado ó por designar; 
también puede venderse la mercancía para embarque 
en una fecha determinada. Estas diversas ventas son 
generalmente designadas con la expresión general 
de ventas marítimas. 
Cuando las partes han convenido una fecha para la 
entrega de la mercancía, la operación toma el nombre 
de venta á término. 
Las mercancías objeto de operaciones á término, 
son siempre de un tipo determinado. (Véase supra, 
libro IV, capítulo IV). 
Los negocios á término se hacen sobre el tipo fijado 
de antemano. Las partes conservan una muestra co 
mún, á la cual pueden sujetarse en el momento de 
cumplir el compromiso.
        <pb n="175" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
163 
Los reglamentos de la plaza determinan igualmen 
te la cantidad de mercancía que constituye la unidad 
de contrato. En París, los granos se venden á término 
por 100 quintales ó múltiplos de 100 quintales; los 
azúcares por 100 sacos de 100 kilos. Las harinas, 
hasta hace pocos años se vendían por 100 sacos de 
159 kilos; ahora se venden por 100 sacos de 100 kilos 
netos; los cafés en el Havre, por 500 sacos de 60 kilos; 
las lanas peinadas, en Tourcaing, por 5.000 kilos. 
Cuando la misma mercancía se ha de entregar en 
plazos diferentes, estos plazos se llaman épocas; se 
vende para el mes corriente, para el mes próximo ó 
Para el mes ulterior. 
El contrato puede hacerse para varios meses, es 
decir, que el vendedor estará obligado á hacer la en- 
frega y el comprador á pagar el precio por partes 
'guales en cada uno de los meses de la época. En 
París, se trata para el 4 de Mayo, el 4 de Enero, 
etcétera. 
Una de las partes puede reservarse el derecho de 
ejecutar ó de rescindir el contrato mediante el pago 
de una suma determinada, en el momento de la con 
clusión de aquél; á esa cantidad se le llama prima. 
Esta limitación de los riesgos lleva consigo una dis 
minución de ganancia. La prima del comprador se 
llama prima por retirar ó prima ú la alza, y la del 
vendedor prima por entregaró prima á la baja. 
En las operaciones á prima doble ó stellage, el pa 
gador de prima tiene derecho á entregar la mercancía 
convenida ó demandar su entrega. 
Pl Pagador á prima doble debe dar una contes-
        <pb n="176" />
        I 
164 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
tación á una fecha que se llama día de contestarla. 
La reglamentación de los compromisos se hace por 
filière, que es un bono de entrega con la cláusula de 
la orden, transmisible por consiguiente, por vía de 
endoso. 
La filière pone á la disposición del comprador la 
mercancía del tipo convenido depositado en los al 
macenes públicos ó generales, permitidos por la Bol 
sa de Comercio. 
El primer vendedor, ó sea, el que pone en circula 
ción la filière es el librador, y el último comprador es 
el receptor; los compradores intermediarios son los 
endosadores. 
Durante todo el tiempo que circula la filière el en- 
dosador no entrega á su vendedor más que la dife 
rencia entre la factura y el precio á que compró; el 
precio solo lo paga el receptor al primer vendedor. 
Los reglamentos de las ventas por medio de filières, 
determinan la cantidad de mercancías que el libra 
miento ha de comprender; por ejemplo, 100 sacos de 
harina, flor de París, de una misma marca, y de una 
fecha de fabricación. 
La orden de libramiento se emite para un mes de 
terminado y en ella se ha de indicar el almacén en 
que se encuentra la mercancía, etc. 
En París y en Marsella, la orden de libramiento no 
se presenta por el mismo librador sino por un man 
datario autorizado por las comisiones del mercado, 
llamado liquidador. 
Los libramientos ó filières en circulación se endo 
san en ciertos días en los domicilios de las comisio-
        <pb n="177" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
165 
nés sindicales. El cambio y el registro de facturas se 
hacen al día siguiente. Cuando quedan compensadas 
con corta diferencia, las compras entre comerciantes, 
basta un cambio de facturas y un saldo en especies 
por las diferencias. 
En París, la liquidación por vía de compensación 
se realiza obligatoriamente á partir del día 5 de cada 
mes de libranza. 
A partir de este día, naturalmente, las transaccio 
nes son rápidas y eficaces. 
Las oficinas liquidadoras de los libramientos ó 
filières están organizadas al estilo del clearing house 
de los bancos de Londres. 
Cajas de garantía ó de liquidación contraen la res 
ponsabilidad de las ventas que pasan por ellas, pero 
exigen, en el momento de su conclusión, un depósito 
Que las pone á cubierto. 
En Francia, la legalidad de las operaciones á tér 
mino ha sido consagrada por la ley de 28 de Marzo 
de 1885 (1), y ha sido amenazada, para las bolsas de 
mercancías, por diversas proposiciones de ley de 
M. Dion y otros- 
Bajo la presión de los agrarios, el gobierno alemán 
hizo votar la ley de 22 de Junio de 1896, que ha teni 
do la más deplorable influencia, viéndose obligado 
aquél á presentar el 19 de Febrero de 1904 y el 28 de 
Noviembre de 1906, dos proyectos de ley para modi 
ficarla, aunque no tuvieron resultado. El 22 de No 
viembre de 1907, se presentó un tercer proyecto que 
f ué rechazado el 12 de Marzo de 1908 y reemplazado 
0) Max Hayem.
        <pb n="178" />
        166 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
por un proyecto que levantaba la prohibición de las 
ventas á término para las acciones mineras é indus 
triales, pero manteniendo un régimen de excepción 
para los negocios en cereales y harinas (1). 
Estas medidas contra los mercados constituyen 
otros elementos perturbadores del comercio. 
(1) A. Raffalovich, I.
        <pb n="179" />
        CAPITULO VIII 
EL CRÉDITO 
§ 1.—Expresa la idea de confianza.—El interés del capital.— 
El adelanto de Ips capitales en circulación.—El descuen 
to.—Extensión de capital.—Ventaja para el comerciante 
de negociar con capitales prestados. —Tooke.—Bageot.— 
El crédito acorta el tiempo y el espacio como los demás me 
dios de transporte. 
§ 2.—El credit man.— Comparación de dos situaciones co 
merciales. 
§ 3.—El crédito ilimitado de un comerciante que no ha sufri 
do protesto —Medidas que debilitan el crédito.—Influen 
cia perniciosa de la sensiblería. 
§ 1.—La palabra ctédito expresa la idea de con 
fianza aplicada á los negocios (1). Esa confianza re 
cibe formas diversas. 
Dejo á un lado la cuestión del carácter gratuito del 
crédito, las cinco teorías del interés (2) y la legisla 
ción que proscribe ó limita su tasa. Ella es uno de 
J°s elementos perturbadores del comercio. El interés 
del capital está fundado en los hechos siguientes: 
0) A. Liesse, 17 (1907-1908). 
(2) Yves Guyot, 1, pág. 375.
        <pb n="180" />
        ! 
168 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
1. ° El poner una persona, voluntariamente, un 
capilal à disposición de otra persona. 
2. ° La privación del propietario del uso de ese 
capital. 
3. ° El precio del servicio hecho al que recibe el 
préstamo por esa transmisión de propiedad. 
4. ° La garantía del riesgo del prestamista. 
5. ° El precio del tiempo durante el cual tiene á su 
disposición el deudor el capital prestado. 
6. ° El deudor paga el servicio que se le hace; si 
no quisiera pagarlo, nadie le atenderá. 
Suprimir el interés del capital es suprimir el pres 
tamista. 
Se puede definir el crédito. diciendo que es el ade 
lanío de los capitales en circulación. 
El crédito no aumenta la cantidad de los capitales 
en el momento en que se produce: pero aumenta el 
poder productor de estos capitales: es una extensión 
del capital y una disminución del tiempo. 
Un negociante compra mercancías y da á su pro 
veedor en cambio un pagaré á la orden con el com 
promiso de solventarlo á los noventa días. El provee 
dor lo acepta, y como tiene necesidad de aportar 
fondos, lleva el documento de crédito á un banquero, 
quien le da á cambio el valor en especies ó le abona 
el importe en su cuenta, disminuido en una cierta 
cantidad, á cambio del servicio que hace, disminu 
ción á que se da el nombre de descuento. 
Dicho documento proporciona al comerciante el 
poder comprar azúcar, café, paños, sederías, cuya 
veníale permitirá reembolsar el efecto á su venci-
        <pb n="181" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 169 
miento, asegurándole todo el beneficio de las opera 
ciones que ha podido hacer con las mercancías que 
se había procurado gracias á este instrumento de 
crédito. 
Gracias á él ha podido obtener mercancías perte 
necientes á otro, ha podido hacer uso de ellas y sa 
carles provecho, operaciones que de otro modo no 
hubiese podido realizar. No hay, pues, el más peque 
ño desplazamiento de capital; hay una mayor exten 
sión del capital. El crédito es el capital del porvenir. 
M. Bagehot ha reflejado muy bien el carácter prin 
cipal de Lombard street, la calle de las grandes ban 
cas de Londres: «Hay—ha dicho—gentes tranquilas 
del país que acumulan los capitales y hay otras gen 
tes activas que los emplean. Lombard street sirve de 
intermediaria entre unas y otras.» 
Las cuestiones relativas al crédito se conocían tan 
mal, que á comienzos del siglo decía J. B. Say: «Vale 
más, siempre que sea posible, trabajar con capitales 
propios.» 
Tooke, en sus Recherches sur le Principe de la circu 
lation, ha contestado casi en la misma fecha: 
«El poder de adquisición de los comerciantes que tienen 
capital y crédito, se extiende mucho más allá de lo que pue 
den imaginar los que no tienen un conocimiento práctico de 
los mercados en que se realizan las especulaciones. Si el que 
tiene reputación de poseer un capital suficiente para sus ne 
gocios y goza de un buen crédito en su comercio, llega á pre 
ver atinadamente un alza en el precio del artículo con que 
comercia, y es favorecido por las circunstancias al final y du 
rante el curso de su especulación, puede efectuar compras
        <pb n="182" />
        170 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
enormes, fuera de toda proporción con su capital» (páginas 
78 y 136-138). 
M. Bagehot ha hecho el cálculo siguiente: 
«Admitamos que un comerciante tiene un capital suyo de 
1.250.000 francos. Para que este capital le produzca un 10 
por 100 ha de obtener 125.000 francos de beneficio anual y 
vender en consecuencia todas sus mercancías. Si otro comer 
ciante, por el contrario, sólo tiene 250.000 francos propios y 
hace un empréstito de un millón por medio del descuento, se 
encuentra en poder de un capital de 1.250.000 francos y pue 
de vender á mucho mejor precio. Se hizo el empréstito al 5 
por 100, deberá pagar cada año 50.000 francos de interés, y 
si como el comerciante que sólo trabaja con su capital obtie 
ne 125.000 francos de ganancia, después de deducidos los 
50.000 francos que ha de pagar de rédito, aún le quedarán 
75.000 francos como beneficio de un capital de 250.000, ó sea 
un beneficio de un 30 por 100. 
La seguridad de poder procurarse recursos por medio del 
descuento ó de otra forma, y esto á un interés moderado, hace 
que en el moderno comercio inglés haya una cierta tendencia 
á trabajar con un capital prestado y á no limitarme únicamen 
te á su propio capital ó apoyarse principalmente en él.» 
Esta observación de Bangehot, muy iniciado en los 
negocios de la City de Londres, muestra al mismo 
tiempo la importancia de la tasación del descuento. 
Cuando él escribía la tasa era de un 5 por 100. De 
reducirse á un 3 por 100, el comerciante que realiza 
ra el empréstito sólo hubiese tenido que pagar, en el 
caso expuesto, 30.000 francos, y sus beneficios no 
hubiesen sido 75.000 sino 95.000, esto es, no un 30 
por 100, sino un 38 por 100, á menos que para ex-
        <pb n="183" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
171 
tender sus negocios, disminuyese el precio de la mer 
cancía. 
El crédito acorta el tiempo y el espacio como los de 
más medios de transportes. 
§ 2.—En las casas de comercio americanas el cre 
dit man (crédito personal) está sujeto al conocimien 
to de la situación de cada comprador. 
Un credit man de la firma Marshall, Field and 
C° de Chicago, M. Dorr A. Kimbal, indica de la si 
guiente manera sus deberes profesionales (1): 
1. ° Se debe pensar que todo hombre que demanda un cré 
dito es honrado, en virtud de esta regla: «la honradez es la 
mejor política. Las gentes honradas se complacen en la apro 
bación del bien, y las gentes maleantes fracasan por temor al 
reproche del hombre honrado.» 
2. " El crédito personal debe, pues, examinar la aptitud 
para los negocios, sabiendo que de cien hombres no hay 10 
entregados á negocios que les salgan bien todos. 
3. ° Si un hombre honrado y muy hábil no tiene bastante 
aplicación, las probabilidades de éxito son dudosas; la con 
currencia elimina al perezoso. 
M. Dorr Kimbal indica cómo juzgaría la capaci 
dad comercial de dos hombres. 
John Smith, marchand à Wichita, a. 
Marchandises 5.000 dollars. 
Dépôts á la banque 1 OOP — 
Actif 6.000 — 
Vente annuelle 14.000 — 
Demande de marchandises.. 2.000 — 
No tiene dudas, su garantía es de 4.000 dollars, y vende al 
contado. 
(1) Hadley.
        <pb n="184" />
        172 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Joli Hardup, d’Oshkosh: 
Marchandises en magasin. 
Payées 
Encaisse 
Ressources totales. 
Doit à la banque 
Doit marchandises à terme... 
Doit marchandises immédia 
tement 
28.000 dollars. 
14.000 - 
très petite 
42.000 - 
7.500 - 
15.000 
4.500 - 
Total des engagements. 27.000 — 
Actif net 15.000 — 
L'assurance est de— 10.000 — 
La vente annuelle de 35.000 — 
Hardup cree que vale vez y media lo que Smith (15.000 do 
liars contra 6.000); pero el credit man, el crédito personal, 
piensa que su deuda es mucho mayor, que su garantía es muy 
pequeña, que tiene sobradas mercancías para la importancia 
de sus negocios y que la mejor manera para evitar la quiebra 
es reducir su almacén y su deuda, buscar un comprador é ir á 
una localidad más favorable á comenzar de nuevo sus nego 
cios en más pequeña escala. 
§ 3.—Un comerciante que no ha sufrido protesto 
tiene un crédito ilimitado. 
Desde luego, se han de tomar referencias sobre la' 
importancia posible y la índole de sus negocios. Las 
agencias de información las proporcionan con toda 
exactitud. Tal índole de comercio inspira mucha más 
confianza que tal otra. Si un pequeño aceitero quisie 
ra hacerse de un gran pedido, encontraría resistencia 
por parte de un proveedor á que se dirigiese; pero 
dirigiéndose á varios, podría constituir el almacén 
que quisiera. 
El vencimiento es la sanción. 
Puede decirse que el protesto y la quiebra son los 
instrumentos de crédito del comerciante. Éste encuen-
        <pb n="185" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
173 
ira crédito porque su proveedor sabe que su interés 
es no tener una protesta á su nombre. Todo lo que 
debilita estas sanciones rápidas y severas perjudica al 
crédito. 
La ley sobre la liquidación judicial es perniciosa 
bajo este respecto del mismo modo que la ley sobre 
la rehabilitación de los declarados en quiebra. 
Estas leyes responden á la sensiblería que nos ha 
invadido á fines del siglo XIX y en los comienzos del 
presente, como había ya invadido á la Francia de 
1760 á 1794. Ella dificulta los resortes, y para acudir 
en ayuda de una clase de individuos más ó menos 
desgraciados y más ó menos interesantes, las medi 
das que inspira debilitan el poder de acción de todos. 
Las muletas son útiles para el inválido, pero no se 
deben encomendar á ellas al buen comprador.
        <pb n="186" />
        CAPÍTULO IX 
LA BANCA 
El comercio del oro y del crédito.—Función de los bancos. - 
Los banqueros intermediarios.—El prestamista y el libra- 
, do.—No están interesados en el alza de la tasación del 
interés.—Definición de la Banca —Transporte de valores. 
Todas las transacciones pueden necesitar un pago en espe 
cies.— Importancia de la moneda.— Los bancos economizan 
el oro. —La letra de cambio sobre Londres es la moneda in 
ternacional.— Igualdad de la moneda en los diversos cen 
tros.— M. Félix Schuster.—No es la bandera lo que sigue el 
comercio, sino los capitales. 
Llegamos al comercio, al cual concurren todos los 
demás, el comercio del oro y el comercio del crédito. 
Este comercio lleva el nombre de banca. 
Se comprende bajo el nombre genérico de banca, 
todas las instituciones que hacen unas ú otras de las 
siguientes operaciones: 
1. ° Guarda de metales preciosos, títulos y va 
lores. 
2. ° Economía de los transportes de oro y plata 
por la adquisición y canje de letras de cambio y de 
cheques, en una palabra, por operaciones de cambio. 
3. ° Descuento del papel de comercio, anticipos.
        <pb n="187" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
175 
Los bancos de Génova, Amsterdam y Hamburgo, 
tuvieron por objeto en un principio suministrar una 
buena moneda. El Banco de Amsterdam no prestaba 
un florín de los fondos que tenía en depósito; por 
cada florín de que daba crédito sobre sus libranzas, 
daba el valor de un florín en plata ó en lingote. 
A la función de suministrar una buena moneda, se 
añadía la de la seguridad. El banco garantizaba del 
temor del fuego, de los robos y de otros accidentes. 
De ahí el origen de los bancos de depósito. 
Si la banca de circulación da un interés á los de 
pósitos, está obligada á buscar á éstos un empleo. 
Los medios por los cuales se ha reemplazado la 
moneda metálica, son: 
1. * La moneda representativa: billetes de banco. 
2. ° Intervención de las libranzas de crédito. 
3. ° Uso de las letras de cambio, de plaza en 
plaza. 
4. ° Sistema del cheque y de la compensación. 
5. ° Sistema internacional de compensación. 
Los banqueros, por muy ricos que sean, no traba 
jan con sus recursos. Abriendo ellos mismos los em 
préstitos, no les favorece el alza de los intereses 
como se cree, sino la baja. En realidad, la fuente de 
sus beneficios está en la confianza que ellos ins 
piran. Son corredores entre los industriales, los co 
merciantes y los capitalistas, y entre unos y otros 
comerciantes. Los beneficios de los bancos están en 
razón inversa de la cantidad de capitales que Ies son 
necesarios para sus operaciones. Estos beneficios son 
comisiones.
        <pb n="188" />
        El descuento es una monedificación de compromi 
sos contratados por la industria como consecuencia 
de operaciones reales (1). 
Un antiguo gobernador del Banco de Francia, 
M. Gautier, ha dado de la palabra banca la siguiente 
definición: 
«Tomada en su acepción general, la palabra banca expresa 
hoy, entre nosotros, el comercio que consiste en efectuar por 
cuenta de otro, recibos y pagos, en comprar y revender mo 
nedas de oro y plata, letras de cambio, billetes á la orden, 
efectos públicos, acciones de empresas industriales; en una 
palabra, todas las obligaciones que en el uso del por parte de 
los Estados, de las asociaciones y de los particulares, acarrea 
la creación» (2). 
El banquero es un transportador de valores. Pro 
cura economizar los medios de transportes, teniendo 
cada día recursos más rápidos y seguros, cada día 
menos embarazosos. Si la plata ha sustituido á los 
cauris y demás monedas pesadas, y el oro ha reem 
plazado á la plata, la letra de cambio ha economiza 
do, desde siglos, el transporte de uno y otro metal, el 
cheque, los clearing houses, el giro, han aligerado 
cada vez más el vehículo de valores; pero la moneda 
de oro, siendo el instrumento universal de liquida 
ción de todas las obligaciones, todas las diferencias 
de los valores cambiados, concluyen por una com 
pensación en oro, y el banquero no inspira confianza 
(1) Para los detalles, véase E. S. M. A. Méliot. 
(2) Citada por Liesse, Dictionnaire du commerce, art. Ban 
que.
        <pb n="189" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
177 
más que cuando cada cliente cree que aquella compen 
sación está á su disposición. 
Lo que da tanta fuerza al Banco de Inglaterra es 
su preocupación de conservar la conversión de su 
billete de banco en oro. Por esto, ha podido decir 
M. Ruotte que la moneda es la base de todos los ne 
gocios que hace el banquero, y de todas las opera 
ciones que realiza (1); por lo que M. Charles Conant, 
financiero de New-York, ha podido llamar al ban 
quero un comerciante de moneda (2). 
Desde el momento que el particular sabe que pue 
de encontrar moneda en casa del banquero como pan 
en la del panadero, no hace provisión de aquélla, no 
atesora, la deja en la circulación; de ahí, una gran 
economía en el metal empleado en forma de moneda, 
y hoy no hay más que uno: el oro. 
M. Félix Schunter, presidente de la Union Banke, 
y vicepresidente del Institute of Bankers, ha expues 
to en un trabajo muy conciso, la misión del Banco 
de Londres. 
La City es no sólo el centro financiero del Imperio 
británico, sino también del mundo. No es una frase, 
es un hecho. 
Una letra de cambio sobre Londres es el medio 
de cambio internacional, reconocido en el mundo 
entero. 
Todo expendedor vende á la banca local su letra 
sobre Londres, lo mismo cuando la mercancía va 
destinada á Inglaterra, que á otros países. El comer- 
(1) M. Ruotte, del Crédit Lyonnais. 
(2) Charles Conant.
        <pb n="190" />
        178 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
ciante chino que vende té à Rusia ó á Alemania, 
seda á los Estados Unidos, es pagado por mediación 
del mercado de Londres, y lo mismo ocurre cuando 
el comerciante alemán vende mercancías á la China. 
El café que se expide del Brasil á Francia ó á Italia, 
el algodón que se envía de Nueva Orleans á Polonia, 
el azufre que va de Sicilia á los Estados Unidos, las 
máquinas agrícolas que se remiten de los Estados 
Unidos á Río de la Plata, todos los negocios se li 
quidan en la City. Cuando los Estados Unidos in 
demnizan á España por la posesión de Cuba, cuando 
paga la China al Japón su indemnización de guerra, 
se hace la operación en Londres. En este mercado 
libre hay siempre una oferta y una demanda. El ven 
dedor de mercancías de la Gran Bretaña cobra por 
una letra sobre Londres, y el comprador paga por 
medio de una letra de Londres. 
Si el comercio se reduce, / a banca se perjudica. 
La letra de cambio sobre Londres mantiene la es 
tabilidad del money market. Si la tasa del descuento 
es de un 3 por 100 en Londres y de 4 por 100 en 
Berlín, el banquero de Londres no empleará capita 
les en letras sobre Berlín; pero si la tasa del des 
cuento es de un 4 por 100 en Londres y en Berlin de 
un 3 por 100, una avalancha de capitales se vierte 
sobre esas letras; entonces, es el banquero de Berlín 
el que descuenta y no el de Londres, la demanda en 
este último mercado disminuye. La letra no volverá 
al descuento de Londres en tanto que no haya baja 
do la tasa. Así, la letra sobre Londres que casi siem 
pre tiene por origen transacciones puramente comer-
        <pb n="191" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
179 
cíales, llena una función muy importante igualando 
el valor de la moneda en los diversos centros é im 
pidiendo grandes demandas para la importación 
del oro. 
El efecto del gran comercio extranjero de Inglate 
rra ha sido disminuir el valor de los capitales en 
Londres, y, por consiguiente, dar una poderosa ayu 
da á la industria. 
El capital á un interés bajo es un elemento esen 
cial, el más esencial acaso, para cada industria. 
M. Félix Schuster dice que no es el pabellón lo que 
sigue á la mercancía, sino los capitales. Cuando los 
Estados Unidos y la República Argentina han cons 
truido caminos de hierro, casi exclusivamente con ca 
pitales británicos, han empleado productos ingleses. 
Cuando la indemnización de la China se paga en 
Fondes, Inglaterra construye los buques de guerra 
japoneses.
        <pb n="192" />
        r 
CAPÍTULO X 
EL COMERCIO DEL ORO 
§ 1.—Dificultad del transporte del oro en 1769.—Facilidad 
actual.—Producción del oro en el mundo desde 1493.—Los 
países productores de oro.—Los que lo acumulan. 
§ 2.—Papel del oro en los cambios internacionales.—Impor 
taciones y exportaciones de los Estados Unidos.—Datos 
referentes al oro, 1897-1906, 1907-1908. 
§ 3.—Una cuestión.—Utilidad del oro .—Clearing houses y 
valores mobiliarios.—Comercio reducido del oro como 
metal.—Cada día aumenta la banca el efecto útil.—El más 
importante de los comercios como moneda.—La circulación 
de un país está tanto más perfeccionada cuanto más reducido 
es en él el uso de la moneda en relación al número de ne 
gocios. 
§ A.—El oro es una mercancia, pero su papel de patrón moneta 
rio la distingue de las demás.—Salida segura á precio fijo.— 
Carácter del patrón monetario. — Error de Ducrocq.— 
Común denominador.—Patrón monetario jurídico y no ma 
terial.— Roberto Peel, «los economistas de Birmingham» y 
el patrón monetario.—Las libras esterlinas de 3.17.9 che 
lines, de la Banca.—Precio prototipo de todos los valores. 
—Precio mínimo del oro.—Precio de reventa. 
§ 1.—El transporte del oro en otros tiempos no era 
cosa cómoda. En sus memorias, el doctor Thomas 
Somerville, refiere que en 1769, antes de volver de 
Londres á Edimburgo, M. Donaldson, librero, le pre-
        <pb n="193" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 
181 
guntó si quería encargarse de un cajón, añadiendo 
que le serian pagados todos los gastos. Consintió 
Somerville y el 25 de Mayo de 1769 partió de Lon 
dres con el encargo, que contenía 8 ó 10.000 guineas, 
esto es, 210 ó 260.000 francos y pesaría unos 80 kilo 
gramos con embalaje. Al mismo tiempo que el encar 
go, se le entregó un par de pistolas; se le trazó un iti 
nerario exacto, indicándosele el número de millas que 
había de recorrer cada día, los lugares en que había 
de detenerse, y se le dieron ciertas indicaciones en 
caminadas á preservarle de los peligros que podía 
correr. 
El viajero llegó á Edimburgo el día 29. Recibió va 
rias prevenciones de peligros que amenazaban á su 
persona, y tales avisos eran reiterados con más insis 
tencia en cada estación. 
El peso del paquete llamaba la atención y el por 
tador no podía disimular lo que conducía. 
Cuando partía de una posta oía á su alrededor de 
los mozos de la posada y de otras personas, frases 
como ésta: «¡Ya necesita ir bien armado! ¡yo me con 
tentaría con un pedacito de su paquete!» 
Llegó, sin embargo, á su destino sano y salvo. 
Su viaje, felizmente terminado, habíale costado 28 
guineas y solo una le quedaba en el bolsillo. 
Actualmente no nos ocupamos de estas dificultades 
de transportes. En seis semanas, desde el 8 de Octu 
bre á primero de Diciembre de 1907, expedíanse 100 
millones de dollars de Europa á los Estados Unidos; 
esto es, 518 millones de francos. Estos fondos fueron 
transportados desde los Bancos á los caminos de hie-
        <pb n="194" />
        I ' ' ' 
182 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
rro y de éstos á los paquebots, pasando desapercibi 
dos. Diariamente se repiten operaciones de este gé 
nero con la misma sencillez. 
Las dificultades de otro tiempo, explican en cierto 
modo las preocupaciones de la vieja escuela bullion- 
nista ó metalista. 
Por otra parte, los metales preciosos eran muy 
raros. Se calcula que en la época del descubrimiento 
de América había en el mundo antiguo 10.000 millo 
nes de francos en metales preciosos, y que en 1800, 
reducíase la cifra á 120.000 millones. 
El convenio de la unión monetaria de 1885, había 
encargado al gobierno francés recoger informaciones 
sobre el movimiento de los metales preciosos y de las 
monedas. Pero el gobierno no encargó de esta tarea 
á la Administración de la Moneda hasta después de 
una reclamación del Instituto internacional de esta 
dística, en 1895. Las siguientes cifras están tomadas 
de tales memorias: 
La producción del oro se valúa en 3.444,44 francos 
por kilo de metal. 
El descubrimiento de los placeres de la California, 
data de 1849 y el de las minas de Australia, de 1851. 
He aquí la producción anterior de oro, según aque 
llos datos: 
Producción del oro. 
De 1493 á 1850 . 
» 1851 á 1875 .. 
» 1876 á 1905 .. 
, 1906 á 1910 .. 
» 1911 á 
1912 se calcula. 
Millones de francos. 
16.376 
16.448 
27.682 
11.229 
2.423 • 
2.442
        <pb n="195" />
        LA PRÁCTICA DEL COMERCIO 183 
For primera vez en 1906 la producción del oro re 
basó la cifra de dos millones en 2,068. 
Durante los siete años 1906-1912, la producción 
alcanzó á 16 1 / i millones, elevándose casi á la del pe 
ríodo 1493-1850 y siendo inferior en cambio á la de 
1851-1875, que fue de 1,5 por 100. 
Durante el primer período de veinticinco años, la 
producción del oro ha sido superior á la de los tres 
siglos y medio precedentes. 
¿Cuál es el consumo de los tres grandes países 
productores del oro? 
Los datos sobre este particular son insuficientes, 
pero se puede admitir que Australia ha producido, 
de 1851 á 1911,4.188.000 kilogramos de oro puro, 
que á 3.444 francos el kilogramo, dan 14.423 millo 
nes. Según las valoraciones del director de la Casa 
de la Moneda de Washington, Australia no habría con 
servado más que 616 millones de oro monedado; ad 
mitiendo una cantidad igual en lingotes y objetos 
industriales la cifra alcanzaría á 1.200 millones, que 
importan un 8 por 100 de 14.500 millones, quedando 
un 92 por 100 que debió ser exportado á los países 
consumidores de oro. 
La producción del oro en los Estados Unidos des 
de 1851 á 1910 ha sido de 16.113 millones de francos. 
El Director de la Casa de la Moneda calculaba en 31 
de Diciembre de 1911 el stock monetario de oro en 
8.460 millones de francos (1.629 millones de dollars). 
Por consecuencia, los Estados Unidos han conserva 
do la mitad de su producción, sin contar el consumo 
industrial.
        <pb n="196" />
        184 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
No obstante, desde hace diez años los Estados Uni 
dos consumen casi toda su producción. De 1906 á 
1910 la producción ha sido de 725.000 kilos, valua 
dos en 2.500 millones en cifras redondas. Según la 
memoria del Director de la Casa de la Moneda, se 
han empleado para usos industriales 190 millones de 
dollars (988 millones de francos); pero si se deducen 
los objetos refundidos y el metal troquelado, el oro 
indígena empleado se eleva á 75 millones de dollars 
(390 millones de francos); la moneda de oro fabrica 
da se eleva durante este período á 525 millones de 
dollars (2.700 millones de francos); sin duda hay 
error, pero se ve que las cifras de la producción y del 
consumo coinciden. 
De 1887 á 1912 el Africa del Sur ha producido 
10.084 millones; no tenemos datos que nos indiquen 
cómo ha sido empleado; pero se puede admitir que 
casi todo él ha sido exportado. 
El consumo del oro se concentra en un reducido 
número de países. La India que tiene una población 
de 295 millones de habitantes, compra oro en Europa 
desde hace algunos años; pero su stock es muy débil, 
El stock monetario de oro en los diversos países, 
se componía en 1911, de 4.857 millones de dollars 
depositados en los bancos, y de 2.102 en circulación, 
ó sea un total de 6.500 millones; es decir, 34.800 mi 
llones de francos. Según esto, el director de la Casa 
de la Moneda de los Estados Unidos lo había evalua 
do en 1906, en 6.489 millones de dollars. 
El stock monetario ha aumentado de 1906 á 1910. 
Como se puede considerar que en 1875 el stock de
        <pb n="197" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
185 
oro producido desde 1493 era de 33.000 millones, y 
que desde 1876 á 1912 ha sido de 41.000, ó sea, un 
total de 75.500 millones, resulta que el stock moneta 
rio conocido de 35.000 millones, representa menos 
de la mitad del valor total del oro producido en los 
cuatro últimos siglos. 
Es evidente que aparte de los empleos industria 
les ha habido desaparición y atesoramiento de oro. 
Según la Dirección de la Casa da la Moneda de los 
Estados Unidos, habría en 1911 en los Bancos y en 
circulación los stocks monetarios siguientes. (En mi 
llones de dollars) (1 dollar: 5‘20 francos): 
En los bancos. En circulación. Totales. 
Estados Unidos 1.331,3 
Francia 632,9 
Alemania 185,9 
Rusia 634,1 
Gran Bretaña 314,2 
Austria-Hungría 271,6 
Suecia 13,2 
Italia 264,1 
Australia 184,5 
República Argentina 244,4 
378.7 
525,1 
327,3 
335.8 
85,5 
14,6 
1.710,0 
158.0 
185,9 
961.4 
650.0 
357.1 
13,2 
264.1 
199.1 
244.4 
5.743,2 
La cifra para 1906 era de 5.800; pero el documen o 
en cuestión ha reducido la parte de Alemania de 917 
millones de dollars á 185.900.000. La cifra es eviden 
temente pequeña. En 7 de Mayo de 1913, la Caja del 
Banco de Alemania, tenía 1.263 millones de marcos, 
ó sea 1.553 millones de francos.
        <pb n="198" />
        186 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
La Gran Bretaña es el gran mercado del oro. ¿Cuán 
to ha absorbido de los 16.000 millones de francos del 
oro producido desde 1897 á 1906? 
En forma de lingotes, mineral, y de moneda, duran 
te dicho período: 
Millares de libras. 
Ha importado 333.198 
Ha exportado 270.994 
Diferencia á favor de la importación... 62.206 
ó sean 1.555 millones de francos. 
De los 14.000 millones de francos producidos des 
de 1907 á 1911: 
Millares de libras. 
Ha importado 265 
Ha exportado % 239 
Diferencia á favor de la importación... 26 
ó sean 660 millones de francos. 
Ha importado 4.332 millones de francos. 
Ha exportado 1.566 » » 
Diferencia á favordela importación 2.766 » » 
Y durante el período 1907 á 1911, ascienden: 
Importaciones 2.386 
Exportaciones 686 
Excede la importación en... . 1.698 
Francia ha guardado, pues, durante ambos perío-
        <pb n="199" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
187 
dos 4.464 millones de francos; la Gran Bretaña solo 
2.115 millones, ó sea 2.350 millones menos, ó lo que 
es lo mismo un 52 por 100. 
Sin embargo, la Gran Bretaña continúa siendo el 
gran mercado del oro. 
§ 2.—Es difícil determinar la función del oro en 
los cambios internacionales. Las cifras de la Admi 
nistración de Aduanas de los Estados Unidos, nos 
dan los datos siguientes. 
Según el Stadistical Abstract de los Estados Uni 
dos (1907 p. 665) he aquí el total del comercio exte 
rior de los Estados Unidos desde 1897 á 1906. 
Mercancías. 
Millones de dollars. 
Exportaciones 13.800 
Importaciones 9.000 
Exceso de las exportaciones— 4.800 
O sea 25.000 millones de francos. 
Comercio del oro en los Estados-Unidos. 
Importaciones 750 
Exportaciones 504 
Exceso de las importaciones.... 246 
O sea 1.280 millones de francos. 
Esta última suma que en diez años ha compensado 
los 25.000 millones de excedente de exportación, 
solo representa la vigésima parte. 
Así, ese exceso de exportación de 25.000 millones,
        <pb n="200" />
        188 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
de los Estados Unidos está regulado por un exceden 
te de importación de oro de un 5 por 100. 
100 
100 
80 
60 
40 
20 
Gráfico 2.—Relación entre los excedentes de las exporta 
ciones de mercancías y los excedentes de las importaciones 
de oro en los Estados Unidos durante el periodo 
de 1897 á 1906. 
Si observamos el movimiento durante el período 
1907 á 1912, encontramos: 
Mercancías, (millones dollars) Oro. 
Exportaciones 11.574 
Importaciones 8.927 
412,7 
420,6 
Diferencias 2.647 7,9 
La diferencia en las mercancías á favor de la ex-
        <pb n="201" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
189 
portación es de 13.764 millones de francos. La dife 
rencia à favor de la importación de oro es de cuatro 
millones de francos. La compensación no representa, 
pues, una unidad por 100, ni siquiera l / 2 por 100. 
La intervención de los metales preciosos en la regu 
lación del comercio internacional, es cada vez más 
débil. 
La relación entre el cambio de mercancías y el 
cambio de oro, entre Inglaterra y los Estados Unidos 
se establece de la manera siguiente, para el período 
de 1897 á 1806: 
Mercancías. Millones de dollars. 
Exportaciones al Reino Unido » 5 416 
Importaciones del » 1.651 
Excedente de las exportaciones— 3.800 
El excedente de las exportaciones de mercancías 
de los Estados Unidos á Inglaterra ha sido, pues, 
durante dicho período, de cerca de 20.000 millones 
de francos. 
La comparación con el excedente de las importa 
ciones en oro, dan las cifras siguientes: 
Millones de dollars. 
Las importaciones en los Estados Unidos 
procedentes de Inglaterra lian sido— 180 
Las exportaciones á Inglaterra 73 
107 
Ó sea 550 millones de francos, ó un 270 por 100, 
menos de un 3 por 100 con relación al excedente de 
exportación de las mercancías americanas.
        <pb n="202" />
        190 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
La función del metal amarillo en las relaciones in 
ternacionales de los Estados Unidos, es pues, muy 
reducida. El balance comercial se encuentra regulado 
por un 5 por 100 con todo el mundo y por menos de 
un 3 por 100 con Inglaterra, durante el citado período 
de 1897 á 1906. 
Para el período de 1907 á 1912, encontramos: 
Mercancías. Oro. 
Exportaciones 3.381 64.9 
Importaciones 2.070 132.6 
1.331 67.7 
Las exportaciones de mercancías exceden en 6.817 
millones de francos. El movimiento del oro solo com 
prende las cifras de 1907 á 1911; la diferencia entre 
la importación y la exportación es de menos de 68 
millones (358 millones de francos). 
Pero es preciso tener en cuenta la crisis de 1207. 
Durante los dos años fiscales que terminan en 30 
de Junio de 1907 y en 30 de Junio de 1908, las cifras 
del comercio de los Estados Unidos, son las si 
guientes: 
Mer candas 
Millones de dollars. 
1907 1908 
Exportaciones totales 1.880,4 1.860,7 
Importaciones 1.434,8 1.194,3 
Excedente de las exportaciones 0.445,6 0.666,4 
Ó sea, una diferencia de 2.225 millones de francos
        <pb n="203" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
191 
en 1907 y de 3.308 millones de francos en 1908. 
Oro 
Millones de dollars. 
1907 1908 
Importaciones 114,5 140,3 
Exportaciones 51,4 72,4 
63,1 75,9 
Ó sea, una diferencia de 315 í f i millones de francos 
para 1907 y de 393 para 1908. 
Las diferencias entre las exportaciones y las im 
portaciones de mercancías están, pues, reguladas por 
un 13 por 100 oro para 1907 y por un 11 por 100 para 
1908. 
Esta proporción es mayor que la correspondiente 
á los diez años anteriores. 
Pero para procurarse los 76 millones de dollars 
(393 millones de francos) que los Estados Unidos 
han importado en 1907-1908, han tenido que entre 
gar valores á todo precio. Londres elevó su descuen 
to á un 7 por 100 y ellos compraron, pues, muy caro 
el oro. 
Por consiguiente aquel excedente de importación 
no representa para los americanos un beneficio (1). 
Se negoció con las importaciones de oro de Euro 
pa después que se habían apoderado de las cantida 
des de oro disponibles en Londres y de haber des 
concertado á Berlín; se dirigieron al Banco de Fran 
cia, pero como éste rechazaba los finance bills, fué 
preciso contentarse con la asistencia indirecta que 
(1) A. Raffalovich, Le marché financier, 1907, pág. 5.
        <pb n="204" />
        192 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
este Banco prestó á Londres y del descuento del pa 
pel de comercio. 
¡Todos estos esfuerzos han acarreado la diferencia 
de 76 millones de dollars, 393 millones de francos, 
entre las importaciones y las exportaciones! 
Desde 1909, se ha producido el fenómeno con 
trario: 
Millonei de dollars. 
Importaciones. Exportaciones. 
1909 0,5 13,9 
1910 0,3 32,2 
1911 » 13,8 
0,8 59,9 
Las importaciones de oro son insignificantes. Las 
exportaciones al Reino Unido han alcanzado á 60 mi 
llones de dollars (312 millones de francos). 
Las cifras de 1912, no se conocen aún. 
Los metales preciosos juegan, pues, en las tran 
sacciones internacionales un papel muy distinto del 
que generalmente se les atribuye. 
A la pregunta de qué hubiese sido del comercio y 
de la industria, sin la enorme producción del oro du 
rante los últimos treinta años, responden los hechos 
siguientes:
        <pb n="205" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
193 
100 
80 
60 
40 
20 
0 
100 
2,5 
Si 
Gráfico 3. —Relación de las operaciones de las clearing houses 
americanas y británicas, al valor del oro en circulación. 
La necesidad de la moneda metálica es cada vez 
más pequeña en relación á la cifra de los negocios. 
§ 3.—La regulación de los clearing houses de, Lon 
dres ha importado en 1912, libras 15.961.773 y la de 
las demás ciudades, libras 770.434.010, ó sea más de 
394 millones de francos, sin cambiar un shelling en 
moneda. 
Las regulaciones por medio de las clearing houses 
de Nueva York, ha importado 101.723.523.000 do 
llars, ó sea 529.000 millones de francos; las de las 
demás ciudades, 72.000 millones de dollars, 374.000 
13
        <pb n="206" />
        194 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
millones de francos; en total, para los Estados Uni 
dos, 903.000 millones de francos. 
En la Gran Bretaña y los Estados Unidos, los clea 
ring houses han representado en 1912, 1.297.000 mi 
llones de francos en transacciones. 
El stock de oro de 36.000 millones, representa un 
0,27 por 100. 
M. Neymarck (1), calcula para 1911 el importe de 
los valores mobiliarios existentes en el mundo, en 
815.000 millones de francos; y su cambio, el cambio 
de sus cupones, sirven para regular la cantidad de 
las transacciones. 
En Francia, según las Memorias del Banco de 
Francia, la parte de numerario metálico para el con 
junto de las cantidades recibidas y pagos efectuados, 
ha sido en 1908 de 20.296 francos por millón, y en 
1912, sólo ha sido de 13.232 francos. 
Si sólo se considera el oro como tal, como primera 
materia de la moneda, su comercio es muy pequeño 
comparado con el de cereales, el de la siderurgia y 
el de las materias textiles, y, sin embargo, desde el 
punto de vista de los resultados, es el más importan 
te de los comercios. 
Diariamente, la banca aumenta el efecto útil de ese 
metal. 
La circulación en un país es tanto más perfecta cuan 
to más restringido es el uso de la moneda en relación 
á la cifra de sus negocios. 
§ 4.—El metal que sirve de patrón monetario en 
la actualidad, el oro, es una mercancía; pero á con 
ti) 1911. Instituto internacional de estadística.
        <pb n="207" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
195 
secuencia de la función que se le ha impuesto, no es 
una mercancía como otra cualquiera. 
La producción de trigo, vino, hierro, cobre, etc., 
lleva aparejada la preocupación de las variaciones 
de las salidas. Si hay muchas, el precio baja hasta 
una cifra que no se puede determinar. 
El productor de oro no tiene que preocuparse de su 
salida; no tiene que preocuparse de su precio de re 
venta. 
El oro encuentra siempre cliente á un precio deter 
minado en las monedas del país. 
Este precio determinado es lo que se llama patrón 
monetario. 
M. Ducrop se ha equivocado al decir: «La autori 
dad certifica el valor real de la pieza de moneda» 
(Curso de derecho administrativo, tomo II, pág. 586). 
No. La autoridad da un nombre á una cierta canti 
dad de metal contenida en una pieza de moneda; y 
á este nombre han de referirse todos los valores que 
han de ser objeto de transacciones ó han de consti 
tuir obligaciones en el país. Este es el común denomi 
nador. 
La función del patrón monetario es jurídica y no 
material. Está fijada por la ley que da á un lingote 
de metal, de un peso, de un título y de un tipo fijados, 
un poder liberativo ilimitado y forzoso y le asigna un 
precio prototipo al cual se refieren todas las obliga 
ciones. 
Este precio prototipo representa una medida inva 
riable, como todos los demás pesos y medidas: y á 
él se refieren todos los valores, incluso el del metal
        <pb n="208" />
        196 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
mismo que ha sido escogido como unidad mone 
taria. 
Este patrón puede no ser una pieza de metal, sino 
un tipo monetario que se refiera á un metal; así, la 
libra tornesa, el dollar de oro que no está gravado, 
el franco de plata en los países de la Unión latina, 
que desde 1866, no es más que un tanto; así, la li 
bra esterlina, que acuñada, se llama sovereign. 
El precio del lingote de oro está evaluado por el 
número de chelines ó de francos que dan las casas 
de la moneda de las onzas standard ó de los kilogra 
mos aportados en lingotes. 
El precio de la onza de oro, título n / í2 (916,6) está 
fijado por la Casa de la Moneda de Londres en libras 
3,17 ó 10 V2 chelines. 
Robert Peel mantenía el tipo fijado 300 años antes, 
cuando se quiso establecer una relación fija entre el 
oro y la plata: una libra de oro debía dar 44 gui 
neas y una libra de plata 62 chelines ó sea una rela 
ción de 15 % á 1. 
En 1844, un grupo «de economistas de Birmin 
gham» pretendió que el Banco diese 5 libras por 
onza. Roberto Peel respondía: 
Entonces los que hubiesen contraído deudas al precio de 3 
libras 17 chelines, 10 V2 peniques, las pagarán á 5 libras por 
onza. Esto sería muy ventajoso para ellos; pero no se apres 
tarían á contratos para el futuro y el extranjero no tendría en 
cuenta esos arreglos administrativos. 
Roberto Peel mostraba la fijeza del patrón moneta 
rio como medida de valor, extrañándose de que «los
        <pb n="209" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
197 
economistas de Birmingham» no hubiesen propuesto 
también dar al pie inglés un valor de 16 pulgadas 
para contribuir así al desarrollo de la riqueza de In 
glaterra. 
A pesar de las transformaciones que han tenido 
lugar en el mundo, la libra esterlina del mismo peso 
y del mismo título permanece siendo la unidad de 
valor á la que se refieren todas las demás. 
Cualquiera que lleve á la Casa de la Moneda una 
cierta cantidad de oro, está seguro de recibir 3 libras, 
17 chelines y 10 l / 2 peniques por onza, pero después 
de ser gravados; si va al Banco, recibe inmediata 
mente 3 libras, 17 chelines y 9 peniques, ó sea 1 l / 2 
peniques por onza de menos. Todos los vendedores 
de oro, se dirigen, pues, al Banco de Inglaterra, que 
debe comprar siempre al precio fijo. 
El precio del oro no puede bajar. Puede elevarse 
si un país ó un banco tiene necesidad de metal. 
Entonces los bancos defienden su caja elevando 
la tasa de descuento que ataja la demanda de oro. 
Elevan el precio del oro, aun cuando las transaccio 
nes corrientes se compensaran de tal manera que pu 
diera hacerse la regulación en especies. 
La onza de oro podrá ser pagada más cara en la 
Casa de la Moneda, si falta oro para la industria ó 
para los países extranjeros; pero siempre tendrá un 
precio mínimo, porqne á ese precio fijo se compra 
en el Banco de Inglaterra; y el oro es actualmente la 
única mercancía en el mundo de que están seguros los 
productores, pueden venderla á un precio mínimo. 
Y ¿cómo el vendedor ó el comprador podría apre-
        <pb n="210" />
        ( ■ r 
■nrMiT--|-n-rr--r- 
198 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
ciar el valor del oro si no hubiese una medida fija á 
que referirlo? Si no hubiese una unidad que se llama 
patrón, á la cual puede referirse el valor de las cosas 
y de los servicios, ¿cómo se podría apreciar el alza y 
la baja y su equivalencia respectiva? 
Si una onza de oro cuesta al minero á más de 77 
chelines y 9 peniques, es pérdida y cesa de producir. 
Si la onza de oro cuenta menos de 77 chelines y 
9 peniques, es segura la ganancia; y por esto en el 
Transvaal, con minerales pobres, toda la cuestión 
está en el coste de la producción.
        <pb n="211" />
        CAPÍTULO XI 
LAS CRISIS ECONÓMICAS (1) 
En general no hay sobreproducción.—¿os crisis no proceden 
de un exceso de producción, sino de un exceso de consumo.— 
Absorción de los capitales en circulación por los capitales 
fijos.—Por ello pierden su poder de adquisición.—¿En qué 
proporción?—Ejemplo hipotético.—La causa de la crisis 
de los Estados Unidos en 1907.—M. C. Juglar: los síntomas 
de las crisis.—Datos de las existencias y de la bolsa del 
Banco de Francia.—Los precios y las crisis.—La causa de 
las crisis. 
Cuando se produce una crisis, exclaman todos:— 
Hay sobreproducción. Esta es una crisis monetaria. 
En el mundo no habrá sobreproducción en tanto 
que cada habitante del planeta no esté nutrido, vesti 
do y aposentado según sus deseos. Podrá haber so 
breproducción de tal ó cual artículo cuyo consumo 
se haga solo por un grupo de personas, bien por la 
naturaleza del artículo ó por lo elevado de su precio. 
Podrá haber sobreproducción de tejidos de algodón 
en el Lancashire, de tal ó cual objeto de uso corrien 
te; pero esta sobreproducción solo probará que los 
(1) Raffalovich 1,2.—Yves Guyot (La crise américaine. Revue 
du commerce, de l’industrie et de la Banque, Diciembre, 1907).
        <pb n="212" />
        200 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
que quieren comprar camisas no tienen para com 
prarlas. 
La crisis puede producirse después de una mala 
cosecha como en 1847; se produce después de un 
período de actividad, pero también tras de una gue 
rra como la de 1857; en 1886 se produce después de 
la guerra de Secesión, y la carestía del algodón pro 
vocada por ella, se produce en 1873, después de la 
guerra franco-prusiana. 
Las guerras han absorbido capitales de los que ya 
no se puede disponer. Por otra parte, una gran acti 
vidad en la construcción de caminos de hierro, bu 
ques, maquinaria, etcétera, ha absorbido también con 
siderables capitales. Una vez convertidos estos capi 
tales en fábricas, railes, túneles, etcétera, pierden su 
poder de adquisición y hasta lo que de este poder les 
haya sido restituido por el uso que de ellos se hace, 
es arrebatado á la circulación é inmovilizado. 
Un capitalista tiene 100.000 francos de fortuna. 
Construye una fábrica que le cuesta los 100.000 fran 
cos suyos,más30.000 que toma á préstamo ó que debe 
á sus coempresarios. 
Además ha tenido que reservarse algunos miles de 
francos para ir viviendo. Todo el capital invertido en 
construcciones y maquinaria ha perdido su poder de 
compra. No sólo el que ha empleado así su capital 
pierde el poder disponer de él, sino el que le prestó 
también, y todo lo empleado sufre un agobio y una 
crisis que puede llegar á la quiebra. Multipliqúese 
este ejemplo por miles y cientos de miles y se tiene 
la explicación de las crisis.
        <pb n="213" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
201 
Pero algunas personas responden: — No, estos 
130.000 francos no han perdido su poder de adquisi 
ción, se han empleado en el país. Solo han cambiado 
de manos. 
Analicemos el fenómeno. 
El industrial ha empleado los 130.000 francos de 
la siguiente manera: 
Construcciones 30.000 francos. 
Maquinaria 90.000 » 
Resto 10.000 » 
Supongamos que los salarios importan un 66 por 
100 en las construcciones y maquinarias y que el be 
neficio de los contratistas de unas y otras sea de un 
10 por 100, tendremos: 
Salarios 80.000 francos. 
Beneficios 12.000 » 
Admitamos que los obreros después de haber aten 
dido á sus necesidades y á las de su familia con las 
nueve décimas partes de sus salarios, ahorran la dé 
cima parte restante, esto es, 8.000 francos; admita 
mos que los contratistas hayan podido ahorrar la mi 
tad de sus beneficios, y tendremos pues, de capital 
disponible: 
Ahorro de los obreros 8.000 francos. 
Ahorro de contratistas 6.000 » 
De los 120.000 francos empleados, restan 28.000 
francos que han sido invertidos en compra de mate 
rias primas, materiales, etc. 
Supongamos que el ahorro de los obreros que han 
trabajado en los materiales y en la maquinaria com-
        <pb n="214" />
        202 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
prada, haya sido uniformemente de un 10 por 100, y 
se tendrán aún 2.800 francos. 
Admitamos que los caseros y suministradores de 
los obreros, hayan ahorrado también el 10 por 100 
de los 72.000 francos que aquellos han gastado en 
sus necesidades, y tendremos 7.200 francos más. 
El mismo cálculo podríamos hacer respecto á los 
25.200 francos que restan de los 28.000, deducidos los 
beneficios, y tendríamos 2.500 francos que aumenta 
el ahorro de caseros y suministradores á 9.700 
francos. 
He aquí, pues, con cálculos evidentemente exage 
rados respecto al ahorro realizado, lo que queda dis 
ponible del capital de 130.000 francos en cuestión: 
Ahorro de los obreros 8.000 francos. 
» » empresarios 6.000 » 
» » suministradores 2.800 » 
» » caseros y sumi 
nistradores de obreros ..- 9.700 » 
24.500 » 
A los cuales hay que añadir los 10.000 francos que 
el industrial se reservará. Tenemos, pues: 
Capital 130.000 francos. 
Resto disponible 34.500 » 
Diferencia 95.500 » 
En cifras redondas 96.000 francos, cerca de un 75 
por 100 del capital empleado, han sido absorbidos 
por la subsistencia de los obreros y las construccio 
nes y maquinarias 96.000 francos que han perdido 
su poder de adquisición.
        <pb n="215" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
203 
Cierto que esta maquinaria reportará el capital que 
absorbiera si la empresa á que se destina es próspe 
ra; no sólo ganará el industrial un interés que le com 
pensará del interés del capital y comenzará á darle 
efectivos disponibles, así como á sus acreedores: lle 
gará el momento en que el capital sea completamen 
te reembolsado, y entonces todo será beneficio, es 
decir, el poder de compra no solo se habrá recuperado 
sino que se habrá aumentado con el de los provechos 
de la empresa. Del mismo modo aquel capital habrá 
podido contribuir á aumentar la riqueza del medio en 
que ha sido empleado, dando un mayor valor á cier 
tos productos. 
Pero durante un cierto período ha habido dismi 
nución de efectivo, y el industrial, de no reservar un 
fondo suficiente para el desarrollo de la empresa, ha 
corrido el riesgo de la quiebra; ha habido crisis. 
Lo que es cierto para un industrial aislado, lo es 
también para el conjunto de capitalistas, industriales 
y propietarios. 
En 1906 las emisiones habían agotado la facultad 
de ahorro de los pueblos poco numerosos que pro 
ducían capitales (1). En dicha época, su capacidad 
de imposición en valores mobiliarios puede calcular 
se en 1.500 millones de francos para Francia, otro 
tanto para Alemania; 2.000 millones, para Gran Bre 
taña; 800 millones, para Austria; 700 millones, Bél 
gica y Holanda juntas; 250 millones, España y Por- 
(1) Yves Guyot, La crisis americana, Revue du Commerce 
et de l'industrie et de la Banque, Diciembre, 1907.—P. Leroy 
Beaulieu, Economiste française, 31 Agosto 1907.
        <pb n="216" />
        204 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
tugal; 500 millones, Rusia; 200 millones para los 
países meridionales, y otros 200 para el resto de 
Europa; ó sea un total de 12 ó 13.000 millones: du 
rante los cuatro años 1903 á 1906, el término medio 
de las emisiones había sido de 19.500 millones, de 
ducción hecha de las conversiones y del doble em 
pleo; ese término medio había de rebasar aún la ca 
pacidad de imposición de aquellas diversas nacio 
nes (1). 
Los caminos de hierro americanos habían absorbi 
do en 1906, 970 millones de dollars, más de 5.000 mi 
llones de francos. Y los Estados Unidos tenían una 
capacidad de ahorro mucho más inferior; por conse 
cuencia, no solamente habían desaparecido sus efec 
tivos, sino que tuvieron que contraer onerosas obli 
gaciones: era evidente que habían de verse obligados 
á atajar sus trabajos de un día á otro; el 14 de Mar 
zo de 1907, se verificó una retirada de fondos en la 
Bolsa de Nueva York, y era fácil prever la crisis. 
A partir del l.° de Julio de 1908, los caminos de hie 
rro no han podido colocar un titulo; por ello, hubo 
que suspender los encargos á los establecimientos 
metalúrgicos, y éstos tuvieron que pararse. El 22 de 
Octubre el Knickerbocker trust suspendió sus pagos. 
Esta fué la campanada; pero la crisis existía, y era 
una crisis industrial, agravada, es cierto, por el de 
testable régimen fiduciario de los Estados Unidos, 
que no ha corregido suficientemente el bill votado 
este año. 
En la Seiende economique se encontrará la histo- 
(1) A. Neymarck.
        <pb n="217" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
205 
ria de las diversas crisis que se han producido. Sólo 
quiero hablar aquí de las crisis en la relación que 
pueden tener con el comercio. 
M. Clement Juglar (1), en su libro sobre las Crisis 
comerciales, dice que toda crisis económica está ca 
racterizada por tres hechos: l.°, el alza de precios 
que la precede; 2.°, el acopio de las especies metáli 
cas que determina la explosión; 3.°, la baja de los 
precios que permite la liquidación. 
En contra de la teoría cuantitativa, M. Juglar hacía 
notar que «cuando el oro escaseaba y era demanda 
do, las existencias en los bancos son menores y los 
precios son más altos». 
Los precios se elevan en razón á la transformación 
de los capitales circulantes, en capitales fijos. Pero 
estos capitales son absorbidos; han perdido su po 
der de compra; el papel, constituyendo el equiva 
lente de los cambios, no basta para la liquidación 
de las operaciones. El pago de las materias primas, 
el pago de los salarios, el pago de los gastos de toda 
clase, no eran reembolsados con beneficio por los 
consumidores al precio previsto, quedando á cargo 
del industrial. Se hace necesario apelar á las reser 
vas metálicas, y á medida que éstas se agotan, bajan 
los precios. 
Los precios no se elevan con los fondos monetarios, 
porque el alza de los precios se produce en el momen 
to en que siendo cortas las existencias, estallan las 
crisis. 
M. Jacques Siegfried, ha publicado un gráfico (1) 
~(i) Pág. 20. /
        <pb n="218" />
        206 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
según la teoría de M. Juglar, que da á las crisis una 
periodicidad bastante regular. 
Los comerciantes franceses pueden tener en cuen 
ta las indicaciones suministradas por la Memoria de 
las existencias del Banco de Francia y de la Bolsa. 
Sin embargo, en 1907, en ella no se preveía la crisis 
americana. 
Se impone reemplazar las viejas teorías de las cri 
sis por la sobreproducción, por la noción siguiente: 
La causa objetiva de las crisis es la destrucción de 
los capitales por las guerras ó los despilf'arros, y la 
absorción por los capitales fijos de los capitales en 
circulación, que no han de recuperar su poder de ad 
quisición, sino à medida que son amortizados.
        <pb n="219" />
        CAPÍTULO XII 
EL BENEFICIO 
Objeto de todas las operaciones comerciales.—Necesidad de 
la contabilidad.— El beneficio es el exceso de los ingresos 
sobre los gastos al final de una operación ó de un ejercicio.— 
Gastos generales fijos y variables.—El valor de la mer 
cancía.—Beneficio bruto y beneficio neto.—Ganancia ó 
pérdida. 
Todas las operaciones de comercio tienen por objeto 
obtener un beneficio. Este beneficio está determinado 
por la contabilidad. El título II del Código de Comer 
cio impone la obligación de llevar la contabilidad. 
Sin embargo, se sabe que á pesar de las sanciones 
del Código, un gran número de fabricantes no llevan 
en regla la contabilidad y que otros tienen una con 
tabilidad mal establecida. 
Es un mal síntoma, pero debemos decir que con 
frecuencia se exigen á la contabilidad resultados im 
posibles; y según el valor que se dé á tal ó cual ele 
mento, se podrá encontrar en el papel un beneficio, 
cuando en realidad hay una pérdida. 
En una sociedad por acciones, los propietarios, los 
accionistas, casi nunca ven su propiedad y no pue 
den apreciar su valor más que por el balance que
        <pb n="220" />
        208 , EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
conocen. Los x directores y administradores de los 
grandes negocios solo pueden rendir cuentas de la 
situación por medio de cifras. 
La organización de la contabilidad es, pues, una 
cuestión de primer orden. 
La ganancia es el exceso de los ingresos sobre los 
gastos al final de una operación ó de un ejercicio. 
El comerciante aumenta al precio que le costó la 
mercancía, los gastos accesorios de transporte, im 
puestos, seguros, etcétera; disminuye los descuentos, 
bonificaciones, rebajas, gracias obtenidas (1) y obtie 
ne así el precio neto de compra ó venta en la cuenta 
de las mercancías. Este es el precio de coste. 
Pero el comerciante tiene gastos generales que se 
pueden distinguir en gastos generales fijos y va 
riables. 
GASTOS GENERALES 
VARIABLES 
Conservación de los in 
muebles, material, mobiliario 
y medios de transporte. 
Alumbrado, calefacción y 
limpieza. 
Descuentos, agios y comi 
siones, etc. 
Seguros sobre las mercan- 
cancías, gratificaciones, pro 
pinas, etc. 
Los gastos generales fijos se aplican á un capital, 
(1) Eugenio Leantey, Gastos generales, Beneficio, Precio 
de reventa. (Didionaire du commerce). 
FIJOS 
Interés del capital. 
Alquiler, impuestos, segu 
ros. 
Amortización del material. 
Maquinaria y medios de 
transporte. 
Nóminas de la dirección y 
del personal.
        <pb n="221" />
        LA PRACTICA DEL COMERCIO 
209 
casi inalterables en el curso de un ejercicio; los va 
riables son distintos según las transacciones. 
El interés del capital forma parte de los gastos. 
Puesto que el capital perteneciente al comerciante, 
á los comanditarios ó á los accionistas, debe ser con 
siderado siempre con una carga propia. 
Es muy importante distinguir bien á los capitales 
fijos de los circulantes (1). 
El comerciante se señala asignaciones ó gastos ge 
nerales de existencia para remunerar su trabajo. 
En los libros y en el inventario del comerciante, el 
valor de la mercancía no debe ser aumentado con los 
gastos generales. Esto sería engrosar la cifra de una 
manera ficticia, y esa cifra no debe importar más que 
el precio neto de compra. 
¿Cómo repartir los gastos generales entre las mer 
cancías, á fin de determinar el precio de venta? 
Si el año precedente, un comerciante ha tenido 
25.000 francos de gastos generales para un negocio 
de 100.000 francos, deberá aumentar en un 25 por 100 
el precio neto de compra para obtener el precio de 
reventa de la mercancía. 
El beneficio bruto se calcula sin deducción de gastos. 
El beneficio neto se obtiene después de tal deducción. 
La diferencia entre el precio neto de adquisición 
y el precio neto de venta constituye la ganancia ó la 
pérdida. 
(1) Henry Monflier.
        <pb n="222" />
        <pb n="223" />
        LIBRO V 
Los comerciantes. 
CAPÍTULO PRIMERO 
NÚMERO Y DISTRIBUCIÓN DE LOS COMERCIANTES 
Número de personas dedicadas al comercio.—Su relación con 
la población activa. —Por sexo.—Principales comercios.— 
Jefes de establecimientos, dependientes y empleados.~ 
Importancia de los establecimientos. —Clasificación según 
el número de empleados. —Número de extranjeros dedica 
dos al comercio en Francia. 
Les Résultats statitisques du Recensement de la po 
pulation en France (empadronamiento de la población 
en Francia) cuentan en 1906, 2.002.000 personas ac 
tivas dedicadas al comercio- En 1901, eran 1.823.000 
y en 1896, 1.600.000. Los juegos y espectáculos di 
versos comprenden 50.000 personas. 
En el cálculo destinado á establecer la importancia 
relativa de las diversas industrias y profesiones, se 
ha agregado á la sección 6 que comprende el comer 
cio, la sección SA (cuidados personales), peluqueros 
y establecimientos de baño, que representa 66.000 
Personas.
        <pb n="224" />
        212 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
El conjunto de la población activa es de 20.720.000 
personas de ambos sexos. De los 2.002.000 personas 
dedicadas al comercio, 1.231.000 pertenecen al sexo 
masculino y 770.000 al femenino. 
El personal del comercio, engrosado con los ele 
mentos antes citados, está representado por 1.030 
personas por cada 10.000 de la población activa, ó 
sea, alrededor de un 10 por 100. Atendiendo á los 
sexos, aparece en una proporción un poco mayor el 
femenino. En el departamento del Sena, el personal 
comercial es de 1.249 por cada 10.000 personas acti 
vas; en la Creuse l’Arièg, la Lozère y Córcega, son 
menos de 200. 
He aquí las cifras de los representantes de ciertos 
comercios en 1906 y 1896: 
1906 1896 
Productos agrícolas 48.900 43.800 
Comercio de líquidos 90.100 70.300 
Vendedores de bebidas 257.500 238.000 
Despachos de comestibles 491 400 387.000 
Restaurants y hoteles 311.700 233.000 
Comestibles y productos químicos. 68.100 55.000 
Papel, libros, etc 35.600 27.000 
Materias primas para la industria .. 61.600 47.200 
Comercios de objetos para vestidos 194.900 171.400 
Comercios de materias y objetos 
para usos domésticos 86 400 71.900 
Comisionistas, corredores, hoste 
leros 73.200 11.000 
Los comercios de alimentación comprenden la gran 
mayoría del personal dedicado al comercio: 1.150.000 
en 1906 y 928.000 en 1896. No obstante, no hay que 
atribuir á esta progresión un carácter de exactitud. 
Gran parte de las diferencias observadas en los dos
        <pb n="225" />
        LOS COMERCIANTES 
213 
censos comparados, provienen de inexactitudes en el 
de 1896 y de cambios en la asignación de personal á 
las distintas profesiones. 
Los «comercios diversos», deducción hecha de la 
banca, de las casas de seguros, espectáculos, de fo 
rasteros y agencias, comprendían 1.864.000 en 1906 
y 1.495.000 en 1896. 
1906 
1896 
Jefes de establecimientos 549.90L 444.300 
Numero de establecimientos que 
ocupan obreros ó empleados. .. 277.600 249.600 
Personas que trabajan aisladamente 519.900 » 
El número de establecimientos que ocupaban 
obreros ó empleados era en 1906 
De 
1 á 
6 á 
10 
51 
101 
201 
501 
1.001 
5 
10 
50 
100 
200 
500 
1.000 
2.000 
2.001 á 5.000 
más de 5.000 
365.600 
90.500 
268.200 
755 
175 
72 
13 
6 
6 
1 
en 1896 
427.115 
80.900 
210.800 
446 
92 
36 
5 
7 
3 
En 1906 el número de jefes de establecimientos de 
nacionalidad extranjera era de 10.250; y el número de 
empleados extranjeros 19.000. 
El comercio no ha sido invadido aún por los 
extranjeros.
        <pb n="226" />
        CAPÍTULO II 
LOS INTERMEDIARIOS 
Proteccionistas y socialistas contra los intermediarios «pará 
sitos».—M. Julio Domergue.—¿Cuántos son?—Cantidad 
despreciable.-Supresión del comercio.-«La propiedad 
contra el comercio. * — «El vino de cosechero.»—Decepcio 
nes del cosechero y del cliente. —«Relación directa del 
productor con el consumidor. »—Recriminaciones.—Privi 
legios para las sociedades cooperativas.-El melón y la 
cooperación. 
Los proteccionistas están de acuerdo con los so 
cialistas para declarar que el comercio no produce 
utilidad, puesto que no produce nuevos objetos; y 
que el comerciante no es más que un parásito. 
En su libro ¿Librecambio ó protección?, M. Julio 
Domergue inserta todas las imprecaciones lanzadas 
contra el comercio por el teórico de la economía na 
cional alemana, List, muerto en 1842. — No son 
nuevas: 
«El objetivo único del comercio es comprar al precio más 
barato posible, para vender al más caro que se pueda... 
¡Cuánto provecho no se ha de obtener colocando en pugna á 
los productores de dentro y á los de fuera, burlando, en una 
palabra, al uno por el otro. El comercio será, pues, libre-
        <pb n="227" />
        LOS COMERCIANTES 215 
cambista, porque tal es su interés. Pero, ¿se compagina este 
interés con el general del país? 
Después, M. Domergue echa una mirada al curso 
de 1901, y dice: «¿Qué es el comercio en relación al 
conjunto de la población? El 8 l / 2 por 100 de la po 
blación activa de Francia.» 
Separado el comercio pequeño del comercio al por 
mayor, continúa: 
«El comercio al detalle está surtido por el gran comprador, 
el comprador al por mayor, el comisionista, el gran almacén, 
el gran bazar: ¡he ahí todo! Y éstos se calculan en Francia 
en dos mil, contando por largo. ¡Dos mil para cuarenta mi 
llones! 
Es, pues, según M. Julio Domergue, en cantidad 
despreciable esta aristocracia que no hay que tener 
en cuenta, si no es para desencadenar contra ella á 
los campesinos, á los que se da la ilusión de que su 
interés es la protección, y á los obreros á los que se 
les muestra la protección como la defensa del traba 
jo nacional; y M. Julio Domergue, exclama: «El 73 
por 100 de la población activa vive de la produc 
ción»; y «para ser partidario de la libertad comercial, 
no es preciso ser productor á cualquier título que se 
sea» (pág. 39). En cuanto á los pequeños comercian 
tes, M. Julio Domergue añora los tiempos de las cor 
poraciones en que las maestrías y jurados limitaban 
su número, y les acusa de impedir que el consumi 
dor disfrute los beneficios de la baratura que el pro 
teccionismo, por otra parte, no tiene por objeto pro 
vocar.
        <pb n="228" />
        216 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
M. Domergue, dice: «La agricultura y la industria 
tienen la obligación primordial de reconstituir los 
reguladores del engranaje intermediario que las pone 
en comunicación con el comercio al detalle», y añade 
que «si el detalle no quisiera comprar, los producto 
res crearán almacenes para vender directamente al 
público». 
Entiende Julio Domergue, que el comercio sólo se 
ocupa de objetos de lujo ó de simple adorno, nove 
dades, alhajas, etc. Respecto á los demás artículos 
«el comercio se impone á su clientela por el sólo he 
cho de las necesidades del comprador, su venta es 
forzosa, pudiera decirse, su despacho, obligatorio». 
¿La venta y el despacho de qué? ¿Del comercio? 
Domergue supone, pues, que como el francés es gran 
consumidor de pan, el comerciante en trigos debe 
desaparecer; que, como la carne es necesaria para 
una parte de la población, el tratante de gana 
dos debería desaparecer, y, sin duda, el chevillard 
también; y para el vino, se muestra partidario «de la 
relación directa entre el productor y el consumidor», 
sistema que como todos saben, ha dado tan buen re 
sultado á los viticultores del Mediodía que lo han 
seguido. 
Julio Domergue, Méline y sus discípulos, han di 
cho á los viticultores:—Si no vendéis mejor vuestros 
vinos es por falta de comerciantes. Ellos han afirma 
do que pasándose sin comerciantes, el cosechero ten 
dría todo el beneficio de su cosecha, que no dejaría 
nada en manos de los intermediarios inútiles, y que 
por otra parte, el consumidor tendría vino puro, no
        <pb n="229" />
        LOS COMERCIANTES 
217 
falsificado, vino del cosechero, con toda clase de ga 
rantías. 
Los economistas que anunciaron lo que ha sucedi 
do, fueron tratados con cólera y menosprecio. Yo sé 
de ello alguna cosa. 
Al día siguiente de la cosecha, el viticultor tiene 
necesidad de hacer sus adelantos que ascienden de 
300 á 500 francos por hectárea, en la mayoría de 
los viñedos, se elevan por término medio á 1.300 
francos en el Médoc, y alcanza asimismo á 2.000 
francos en ciertos predios extensos. El comerciante 
llegaba con sus capitales y créditos y compraba la 
cosecha. 
Suprimido el intermediario, el viticultor necesita 
do de hacer sus adelantos, en vez de ser reembolsa 
do, se ve obligado á nuevos gastos. Ha de aumentar 
el número de sus toneles y comprar barriles; y en 
vez de cuidar el vino y ocuparse del cultivo, ha de 
dedicarse á la busca de clientes. Nuevos adelantos 
que hacer. 
El cliente más ó menos reacio llega más ó menos 
lentamente, y el viticultor advierte que el nuevo 
cliente ha costado mucho, aumentando los gastos 
generales de publicidad; y después, paga más ó me 
nos bien. No solamente el viticultor tarda más en 
reunir sus fondos, sino que algunas veces no lo logra 
por completo. Y esto es para él tanto más grave cuan 
to que no tiene á su disposición los capitales y los 
créditos de los comerciantes de vinos, estando redu 
cido á su propio capital y á su propio crédito. 
El cliente recibía con satisfacción su «vino de
        <pb n="230" />
        218 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
cosechero». ¿Era vino del año? Lo encontraba de 
masiado nuevo. F recuentemente este vino era de ara- 
món conteniendo cinco ó seis grados de alcohol que 
el transporte no había mejorado. Si el vino era malo, 
si ocurría algún accidente en el camino, al cliente no 
le quedaba recurso alguno contra el propietario, ale 
jado 600 ú 800 kilómetros. Añoraba el cliente el buen 
producto de Bercy, formado de mezclas hábilmente 
hechas, conservando siempre con muy escasa dife 
rencia la misma calidad é igual precio. Y volvía á él, 
á menos que su experiencia de «vino de cosechero» 
no le hubiese estropeado el gusto (1). 
La experiencia ha costado cara; pero, ¡en 1907 he 
oído celebrar la vuelta del acuerdo entre la propiedad 
y el comercio de los vinos! 
Los mismos hombres han denunciado los matari 
fes á los agricultores. ¡Siempre los mismos, querien 
do persuadir á los «productores para que se pongan 
en relación directa con los consumidores extran 
jeros!» 
Si los derechos de aduanas no producen las ma 
ravillas que aquéllos habían anunciado, es á causa 
de los intermediarios que se llevan todo el bene 
ficio. 
Se habla mucho en la Sociedad de Agricultura, de 
«la venta de los productos agrícolas». Naturalmente, 
se pide para ella el privilegio de no pagar patente; y 
dos decretos del Consejo de Estado (12 de Junio y 19 
de Julio de 1907), se lo han reconocido. 
(1) Delcous, Communication à la Société d'Economie indus 
trielle et commerciale.
        <pb n="231" />
        LOS COMERCIANTES 
219 
Los comerciantes que soportan las cargas fiscales, 
tienen el derecho de reclamar. 
Yo he oído, en la Cámara de los Diputados, soste 
ner esta petición, de excepción de patentes, para to 
das las Sociedades cooperativas, con este argumen 
to:—diez personas compran un melón en común, y 
se lo parten. ¿Deben pagar una patente? 
Pero no se trata de un melón; se trata de Socieda 
des que pueden comprender á millares de personas. 
Algunas Sociedades cooperativas no pertenecen más 
que á sus fundadores. Cuentan sus clientes por ac 
cionistas, dándoles en primas la primer entrega so 
bre sus acciones. Admiten asociados con una versa 
ción de uno ó dos francos. O las Sociedades coope 
rativas necesitan privilegios para existir, y entonces 
no son viables, ó son una forma superior del comer 
cio, y entonces no hay razón para sustraerlas á las 
cargas de los comerciantes á que hacen compe 
tencia.
        <pb n="232" />
        CAPÍTULO III 
LOS DETALLISTAS 
El detallista.—Este término se aplica solo al pequeño comer 
ciante.—Defecto de una generalización psicológica.—El 
papel de la mujer en el comercio al detalle.—Los peque 
ños comerciantes contra los grandes almacenes.—Viola 
ción de la libertad del comercio por la ley sobre las pa 
tentes de 1893.—Número de los registros de estas paten 
tes.—El descanso semanal.—Los comerciantes de carbón 
para el mantenimiento del precio.—El «precio protegido».. 
Tentativas en la Gran Bretaña. —El Sadla.- Concentración 
para la compra y distribución para las ventas. 
El comercio comprende á los comerciantes al de 
talle, comerciantes de importancia y comerciantes al 
por mayor, corredores, comisionistas y representan 
tes de comercio. 
El consumidor no conoce más que al detallista ó al 
comerciante de importancia. Este detallista puede te 
ner un gran almacén que hace infinidad de negocios. 
Yo no intentaré trazar la psicología de los peque 
ños, de los medianos ni de los grandes comerciantes. 
Los he conocido y los conozco mucho, y esto es una 
razón para que no me atreva á hacer generalizaciones 
literarias que seducen á los lectores, pero que nada 
tienen de exactas.
        <pb n="233" />
        LOS COMERCIANTES 
221 
El tendero de los pueblos del Mediodía no tiene 
la misma mentalidad que el de las villas del Norte ó 
de la Bretaña y entre los de una misma región, ha 
ciendo todos el mismo comercio, no lo conciben de 
la misma manera: y ¿qué relación tiene cada uno de 
ellos con el tendero que vende tarjetas postales en la 
calle de Rivoli y cuya tienda de la anchura de una 
arcada supone un alquiler de 4.500 francos? 
En la tienda de pueblo, en el pequeño alma 
cén de París, la mujer juega un gran papel. Ella es 
una excelente vendedora que sabe retener al cliente. 
En algunos pequeños almacenes, el hombre se cree 
como un pequeño rentista que es propietario de la 
clientela. Entiende que ésta ha de permanecerle fiel 
sin que tenga que preocuparse de ella. Ignora que en 
un régimen de concurrencia, el comerciante tiene siem 
pre más necesidad del cliente que el cliente del comer 
ciante . 
Rara vez el detallista se decide á tomar un nuevo 
producto ó una nueva marca. Obedece solo á la de 
manda del público y esta demanda solo se obtiene en 
la mayoría de los casos por la publicidad. 
El librero Marpon me ha dicho que él había co 
menzado su fortuna renovando siempre su anuncio 
en el Odeon y se lamentaba de que la mayor parte de 
los libreros detallistas no imitasen su ejemplo. 
Los pequeños comerciantes que creen hacer su co 
mercio entre amistades piden al Estado que prive al 
comprador de la libertad de elegir establecimiento. 
Es preciso que por una bienhechora ley, el Estado 
disuada ó desvíe al cliente que se dirige á los gran-
        <pb n="234" />
        222 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
des almacenes y lo lleve à los pequeños. No piden 
simplemente la confiscación; si ellos reclamaran la 
colocación en las puertas de cada gran almacén, de 
un contador por el que el Estado percibiría un 20 ó 
30 por 100 del precio de las compras, probablemente 
se encontraría ridicula su reclamación. Ellos han pe 
dido que se imponga un derecho especial, ideado con 
objeto de atajar el desenvolvimiento de los negocios 
en los grandes almacenes; y han obtenido la ley de 
28 de Abril de 1893 que, creando las especialidades, 
viola la libertad del comercio establecida por la ley 
sobre patentes, de 1791. 
Bajo el régimen instituido por la Revolución, se 
pagaba una patente por el género principal del co 
mercio que se ejercía; pero no se limitaba. Podíase 
vender á la vez, telas y perfumería, sin que se pidie 
se cuenta de ello. 
El tendero de pueblo pudo continuar vendiendo 
perfumería, papelería, quincalla y artículos comesti 
bles; no pagaba más que una patente; pero el gran 
almacén que contaba con más de 200 empleados, á 
más de su patente principal, debía sufrir patentes 
supletorias para cada especialidad, según el número 
de sus empleados. 
Esta violación del principio de la libertad del co 
mercio no ha impedido que los grandes almacenes 
se desenvuelvan y prosperen; pero, en contra de las 
predicciones, el gran almacén no ha matado al pe 
queño. El número de patentes, lejos de disminuir, no 
cesa de aumentar. 
Desde 1871 no se advierte más que una disminu-
        <pb n="235" />
        LOS COMERCIANTES 
223 
ción en el número de patentes; en 1881, debida á la 
aplicación del artículo 21 de la ley de 15 de Julio de 
1880, que exceptúa del impuesto á los asociados se 
cundarios que ejercen algunas profesiones compren 
didas en la partida C. 
NÚMERO DE LAS CUOTAS DE PATENTES 
1871 1.660.200 
1876 1.817.600 
1880 1.862.300 
1881 1.861.900 
1886 1.959.500 
1890 2.005.800 
1895 2.070.000 
1900 2.137.600 
1905 2.225.000 
1906 2.253.500 
1907 2.263.600 
1908 2.286.100 
1909 2.234.500 
1910 2.308.600 
1911 2.336.900 
no obstante los comerciantes de todas categorías. 
La agitación contra los grandes almacenes, tan viva 
en 1890, parece calmada. 
Por lo visto, los pequeños comerciantes han com 
prendido que era imposible al Estado prohibir al 
consumidor la elección de comerciante. 
Ahora, concentran todos sus esfuerzos contra los 
almacenes con sucursales múltiples. Y acaban de 
conseguir un aumento de los derechos de patentes 
Para todos aquellos almacenes que cuenten más de 
cinco sucursales. Estas dejarán de ser sucursales y 
y figurarán como filiales.
        <pb n="236" />
        224 i EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Los pequeños comerciantes han visto en la aplica 
ción de la ley sobre el descanso semanal el peligro 
de la ingerencia del Estado en los asuntos comer 
ciales. 
En 1906, setecientos comerciantes de carbón al por 
menor en París, se reunieron y acordaron constituir 
un comité fijando el precio de venta del carbón, con 
la cláusula de que los comerciantes al por mayor se 
negaran á vender carbón á los pequeños comercian 
tes que no se conformasen. Lo difícil era obtener la 
ratificación de este acuerdo por todos los comercian 
tes al por mayor. Querían también que estos últimos 
se comprometiesen á no vender jamás á un cliente 
menos de cinco sacos de carbón. Pretendían, en fin, 
fijar el número de los comerciantes al detalle en cada 
localidad (1). No lo lograron. 
En Inglaterra los pequeños comerciantes han pedi 
do el «precio protegido»; ¿por quién se fijaría este 
precio? ¿Por los poderes públicos?; en este caso fija 
rían también los beneficios, puesto que los garanti 
zaban en detrimento de los suministradores de estos 
pequeños comerciantes ó de sus compradores. 
Los más moderados piden que los suministradores 
al por mayor fijen un precio mínimo por bajo del 
cual quede prohibido vender sus productos al deta 
lle. Pero no tienen interés en ello en cuanto la baja 
de precios aumenta el despacho. ¿En virtud de qué 
castigarían á un vendedor que consintiese en perder 
una parte de su provecho, en cada artículo, para 
aumentar el despacho de un producto? 
(1) V. la Reforme économique,26 Octubre 190G.
        <pb n="237" />
        LOS COMERCIANTES 
225 
Los pequeños comerciantes ingleses han hecho oir 
dos géneros de amenazas á los industriales: 
1. ° Estamos obligados á proteger nuestros pre 
cios, y somos nosotros vuestros mejores intermedia 
rios para llegar al público. 
2. ° Si vosotros no aceptáis, os arruinaremos, por 
la falta de la acción que podemos ejercer sobre los 
consumidores. 
The Times ha hecho observar que para las mercan 
cías sin marcas de fábricas (coloniales, lanas, frane 
las, harina, azúcar, té al detalle), los manufactureros 
ó los comerciantes al por mayor se hacen una com 
petencia tal, que ninguno puede aceptar semejantes 
condiciones. 
Cuando se trata de una mercancía designada por 
su marca de fábrica, si el comerciante rehúsa darla 
al cliente que la pide, corre el riesgo de perderle. 
¿Dónde está el tendero inglés que declararía no 
tener Colman’s mustard? 
Todos estos intentos de atajar la competencia, res 
ponde al espíritu de monopolio. Ellos persiguen ele 
var el precio de una manera ficticia en perjuicio del 
comprador. En un país de libertad están condenados 
á un fracaso final. 
El pequeño comerciante difícilmente puede obtener 
de los industriales los precios que consignen los gran 
des compradores. Pero pueden asociarse para las 
compras, permaneciendo independientes para las 
ventas. 
La sociedad auxiliar de la alimentación, la Sadla, 
ha resuelto la cuestión. Compra al por mayor, en las
        <pb n="238" />
        226 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
condiciones de las grandes tiendas. Sus miem 
bros son tenderos establecidos por su cuenta en di 
versas villas de Francia, teniendo cada uno el inte 
rés personal de vender lo más posible y extender su 
clientela. Esta sociedad ha resuelto el problema con 
la concentración de las compras y la distribución de 
las ventas; pero ha cometido la torpeza de fundar 
después un gran almacén, con lo que ha perdido su 
carácter.
        <pb n="239" />
        CAPÍTULO IV 
LOS GRANDES ALMACENES 
Fundados sobre tres principios: 1.° Precio fijo.—Sin rebaja; 
igualdad de precio. -2.° Venta al contado.—Sin rebaja; 
igualdad.—Pequeño capital necesario.— 3.° Devolución de 
los objetos que no gustan.—Libertad de elegirlos en el do 
micilio. 
El sistema de los grandes almacenes está fundado 
e n la venta al contado y la compra à plazos. Así per 
mite negocios enormes con un capital pequeño, pues 
to que el cliente ha pagado las mercancías antes del 
vencimiento del plazo á que compró el comerciante. 
Sin embargo, yo he visto hace algunos años las 
cuentas de un gran almacén de novedades; había 
vendido por valor de 160 millones, é importaban los 
beneficios 7 millones; esta cifra representa el 4,3 
Por 100 del importe de los negocios. 
Se podría decir que dicho almacén vendía al pre 
cio de coste, comprendidos los gastos generales, y 
Que pagando al contado, obtenía como beneficio lo 
Que le hubiese importado el descuento. Esta condi 
ción le daba una gran ventaja en la competencia, por 
serle posible la mayor baratura, toda vez que los con-
        <pb n="240" />
        228 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
currentes, no teniendo sus capitales, estaban obliga 
dos á pagar el descuento. 
La fórmula de los grandes almacenes modernos 
ha sido' dada por el Bon Marché, y descansa en los 
tres principios siguientes: l.°, precio fijo; 2.°, pago 
al contado; 3.°, devolución de las mercancías que no 
gustan. 
El precio fijo suprime el regateo y moraliza el co 
mercio. L'a diplomacia del dependiente de comercio 
no consiste en hacer pagar la mercancía más cara á 
las gentes sencillas que á las más avisadas. De per 
sonal, el contrato se ha hecho objetivo; esto es, la se 
paración de la persona y de la cosa. La relación se 
establece entre tres abstracciones: la mercancía, la 
necesidad y el poder de adquisición. De ahí la intro 
ducción en el comercio al detalle de la indiferencia 
personal, introducida, desde hace ya mucho tiempo, 
en los grandes mercados de aprovisionamiento. 
De ahí, la supresión de la idea de gracia y de fa 
vor en las relaciones entre vendedor y comprador, 
reemplazada por la igualdad de todos en el contrato 
de compra y venta. En el gran almacén que aplica 
severamente eslos principios, los compradores son 
todos iguales; no hay privilegio para los unos, que 
les distingan de los otros. 
2.° Pago al contado. 
Con el pago al contado, no se concede á unos el 
favor del crédito que se niega á otros. 
Es la aplicación del mismo principio de igualdad. 
La importante casa Macy, de Nueva York, lo ex 
plicaba concienzudamente en un prospecto, diciendo:
        <pb n="241" />
        LOS COMERCIANTES 
229 
— ¡Rockfeiler no podía obtener un centén de crédi 
to de la casa Macy! 
La contabilidad se ha desembarazado asi de las 
cuentas de los clientes, y la administración de obli 
gar á la realización de los pagos. 
El pago al contado en la venta al detalle, permite, 
en fin, hacer negocios considerables con un capital 
relativamente modesto: al fabricante se paga á los 
tres meses la mercancía vendida al contado. Cuando 
llega el giro ó el vencimiento, la casa ha cobrado ya 
el precio de las mercancías á pagar, así como los be 
neficios que han reportado. 
3. Devolución de las mercancías que no gustan. 
Esta condición permite la elección del artículo en 
la casa, y su comparación con otros. 
Una mujer puede comparar en su casa, en familia, 
dos ó tres mantos, dos ó tres clases de servicios de 
mesa, y decidirse con conocimiento de causa. 
Tal condición anima á comprar á la mujer, que no 
se atrevería á hacer ciertas compras por miedo á las 
observaciones de su marido. 
Ella, de este modo hace la compra, y si su marido 
le dirige reproches por ello, responde:—Es inútil, 
devolveré este objeto, no hablemos más. Pero el ma 
rido lo contempla, admira la resignación de su mu 
jer, se deja seducir, y se quedan con él. 
Estas ventajas compensan de las indelicadezas de 
muchas mujeres, que hacen que les lleven obje 
tos, sin tener intención de comprarlos. Los almace 
nes toman también precauciones para evitar esos 
abuso. .
        <pb n="242" />
        CAPÍTULO V 
LOS COMERCIANTES AL POR MAYOR 
El gran comerciante.—Una casa al por mayor en los Estados 
Unidos. —Cualidades requeridas á un comerciante al por 
mayor.—División del trabajo.—Superioridad de la capa 
cidad sobre el capital.—Peligro de un capital demasiado 
grande.—Las compras de mercancías.—Epocas de pedi 
dos.—Solidaridad del vendedor y del cliente.—Rapidez 
en el servido de los pedidos. —El crédito del cliente. —Las 
firmas inglesas. 
M. Jacques Siegfried traza de la siguiente manera 
á un gran comerciante: 
(¿Podría decirme alguno, en pocas palabras, lo que debe 
entenderse por un comerciante completo? Preguntaba M. Sal- 
vay en el Congreso de expansión mundial celebrado en Mons 
en 1905. Nosotros responderíamos que basta una frase, y que 
el comerciante digno de este nombre es el que, leyendo su 
periódico por la mañana, puede darse cuenta casi instantá 
neamente de la influencia que pueden ejercer en los nego 
cios en general y en los suyos en particular, las noticias tele 
gráficas de cualquier parte del mundo. Para ello, hace falta 
saber, en efecto, muchas cosas: necesita conocer la geografía, 
no contentándose con figurarse sobre el mapa el país de don 
de llega la noticia interesante, sino, si se trata de una mer 
cancía producida por aquel país, estar al corriente de su im-
        <pb n="243" />
        LOS COMERCIANTES 
231 
portancia en relación con las comarcas concurrentes, saber 
establecer rápidamente la comparación de movimiento, y, por 
consiguiente, hacer los cálculos de pesos, medidas, cambios, 
fletes y descuentos, en una palabra, conocer á fondo la con 
tabilidad; necesita estar impuesto, no sólo sobre los produc 
tos, sino también sobre el consumo y sobre los mercados co 
merciales. Si se trata de una noticia financiera, debe darse 
cuenta de la repercusión que tendrá sobre el crédito y sobre 
todo lo que de él depende; de ahí, la necesidad de haber es 
tudiado economía política y las ciencas financieras. Si se trata, 
en fin, de una noticia política, necesita preguntarse lo que re 
sultará de ella para el mundo de los negocios. Todos estos 
razonamientos, todos estos cálculos y deducciones, ha de ha 
cerlos rápidamente, porque en este siglo de concurrencia te 
legráfica internacional, desgraciado del que llegue después de 
los otros» (1). 
En su estudio At Wholesale, «El comercio al por 
mayor», M. Bartlett hace unas cuantas observacio 
nes que recomiendo á la atención de todos. 
M. Bartlett és un americano dedicado al comercio 
de la quincalla. Habla como hombre de experiencia 
y he aquí las reglas que formula. Exige de la direc 
ción, habilidad financiera; apreciación justa de las 
cualidades de las mercancías y de los hombres; co 
nocimiento de la situación actuál, no sólo de la loca 
lidad, sino en general; facultad de prever, no sólo las 
condiciones del momento, sino las necesidades del 
porvenir; y, en fin, no es la última de las condicio 
nes, el espíritu de organización. Naturalmente, los 
hombres que poseen estas cualidades, son muy 
raros. 
(1) Estudios sobre la Enseñanza comercial, Revue des 
Deux Mondes, 1906.
        <pb n="244" />
        232 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Todo comercio al por mayor está fundado sobre 
la división del trabajo. Cada asociado ó empleado 
responsable debe estar al frente de cada departa 
mento ó de cada sección de departamento. 
M. Bartlett sostiene el progreso de la supremacía 
de la capacidad sobre el capital. No importa que se 
tenga cincuenta ó veinticinco años para comenzar ó 
dirigir un negocio, pero se necesita una gran habili 
dad, más inteligencia y más educación práctica para 
administrar un negocio con éxito que se necesitaba 
en otro tiempo. Se lamenta del joven capitalista que 
se encarga de dirigir sus negocios comenzando por 
el puesto más alto, y le dirige esta predicción: «Si 
no tiene el acierto de asesorarse de hombres de 
experiencia en los negocios, se arruinará segura 
mente.» 
Se dirige á los jóvenes y les dice: «Adquirir ex 
periencia comenzando con los elementos diversos de 
los negocios practicados, y cuando estéis preparados 
para asumir más altas responsabilidades, esa prepa 
ración será el capital que busquéis con más afán.» 
El comerciante debe desde luego ser un financiero. 
Un capital ilimitado es un elemento pernicioso para 
un negocio. La inclinación del comerciante á comprar 
mercancías, debe ser contenida por un cálculo cuida 
doso de poder hacer frente á los vencimientos. En 
sus ventas, debe estar prevenido contra la importu 
nidad de los clientes y la presión de la competencia 
que le comprometerá á hacer largos y extensos cré 
ditos. 
En cuanto á sus compras debe atenerse á su juicio
        <pb n="245" />
        LOS COMERCIANTES 
233 
respecto á las necesidades de sus clientes persona 
les. Las mercancías bien compradas están medio 
vendidas. No hay nada más descorazonador para un 
comerciante, que comprar gran cantidad de mercan 
cías que se ve obligado á vender al poco tiempo por 
la mitad de precio. Debe prever las demandas de sus 
clientes con seis meses de anticipación al menos, que 
es cuando debe hacer sus pedidos. Los instrumentos 
de labranza que han de servir para la cosecha, se 
deben pedir en el mes de Noviembre. Los mayores 
beneficios se obtienen con las novedades, pero ellas 
ofrecen el mayor riesgo. 
El comerciante debe fijar las fechas de libramiento 
de manera que esté provisto en el momento de la 
demanda y á cubierto cuando haya de pagar los 
giros. 
Un buen vendedor debe también atender los inte 
reses del comprador, tanto como los suyos. No debe 
descontentarle sobrecargándole demasiado, y debe 
tener confianza en la mercancía que le vende. «Un 
hombre que no se hace de amigos, no se hará de 
clientes jamás.» 
M. Bartlett insiste en la necesidad de la rapidez 
en la ejecución de las órdenes. Un comerciante al 
detalle de Cedar Rapids, antes de abandonar su des 
pacho el lunes por la tarde, expide una orden para 
su suministrador en Chicago. Si el miércoles por la 
mañana, al llegar á su establecimiento no encuentra 
al dependiente dispuesto á desempaquetar el pedido 
hecho, acusará de negligente á su corresponsal de 
Chicago. Inmediatamente reiterará su orden por telé-
        <pb n="246" />
        234 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
fono, y si las mercancías no llegan como un eco, pen 
sará que algo extraordinario sucede, que jamás ocu 
rrió en el mundo comercial. 
He aquí cómo M. Bartlett describe el curso de una 
orden de un comerciante al detalle, que llega á una 
casa al por mayor. Ante todo, los dependientes hallan 
el importe total, que se envía á la contabilidad. El 
contable tiene ciertos signos cabalísticos, estableci 
dos por el credit man, al servicio del crédito, que de 
terminan el de cada cliente. Si la orden no le excede, 
se envía directamente á el order departament. 
Si el cliente, por el contrario, ha rebasado en su 
orden el límite asignado á su crédito, ó si no ha pa 
gado con regularidad su último compromiso, la orden 
se envía al credit man que sabe si las condiciones del 
cliente han cambiado, si sus negocios pueden desen 
volverse según las previsiones de la cosecha, y de 
otras circustancias momentáneas y locales. En ello in 
terviene un coeficiente de error personal por parte del 
credit man, según el estado de su hígado y de su estó 
mago; también en los Estados Unidos una gran casa 
no admite á un empleado para un puesto de responsa 
bilidad, si no presenta un certificado médico garanti 
zando su estado de perfecta salud. 
Concedido el crédito, la orden va al order departa 
ment que la detalla lo más claramente posible, y una 
vez asentada en un libro rojo, será atendida inmedia 
tamente; en un libro azul, si se ha de despachar en 
segundo lugar, y en un libro verde, cuando no ha de 
hacerse hasta que se hayan servido las de los dos 
primeros.
        <pb n="247" />
        LOS COMERCIANTES 
235 
Escogidas las mercancías, son expedidas en el al 
macén de embalaje, de donde se remiten á la oficina 
de expedición. El libro pasa á los liquidadores y á los 
dependientes que extienden las facturas. Estas se 
inscriben por el encargado de ello en el libro diario, 
y de él pasan á la oficina de correspondencia, donde 
se colocan en sobres, se timbran y remiten al co 
rreo. 
Toda la organización está basada sobre la división 
del trabajo. 
El sistema de las firms inglés parece excelente. 
A cierta edad, los jefes de la firm son reemplazados 
en el trabajo activo por los jóvenes; pero son con 
sultados en todos los asuntos importantes que exi 
gen decisiones personales. La tradición se liga así á 
la evolución. Los ancianos quedan como guías supe 
riores, pero en vez de ir á las diez de la mañana á la 
Cité y permanecer allí hasta las cinco ó las seis de 
la tarde, pueden marchar á pasar unos meses á la 
Riviera ó al Egipto.
        <pb n="248" />
        1 
CAPÍTULO VI 
LOS EMPLEADOS DE COMERCIO 
El antiguo empleado de almacén.—Concepto del patrono.— 
Empleados mecánicos.—La discreción de un calígrafo.— 
Cortesía.—Alojamiento de los empleados.—Living in sys- 
tem.^-E\ gran almacén.- Inverosimilitud.—Exactitud.— 
Opinión de un americano sobre el origen de los emplea 
dos.—Dificultad de encontrar buenos empleados.—Cues 
tión de remuneración. —Poner de acuerdo la moral profe 
sional del empleado y su interés. —Lo importante es que 
dé el máximum de efecto útil.—La honradez. 
Hace medio siglo el empleado se acostaba sobre 
un colchón tendido en el almacén convertido en dor 
mitorio. 
Había singulares prejuicios patronales: me han 
contado que el dueño de un gran establecimiento de 
novedades, en el centro de París, desaparecido hoy, 
adelantó un día el reloj y dijo con satisfacción: 
—He ganado 300 francos antes de abrir el almacén. 
—¿Cómo? 
—Pues porque cada uno de mis empleados tiene 
una multa de dos francos por haber llegado tarde. 
Algunos patronos querían tener empleados meca-
        <pb n="249" />
        LOS COMERCIANTES 
237 
nicos y muchos empleados se modelaban sobre ese 
tipo. M. Jacques Siegfried refiere que un día, en casa 
de su padre, éste preguntó á un empleado un dato 
sobre una letra que había copiado la víspera, y el ca 
lígrafo respondió: 
—No me permito jamás leer las letras que copio. 
—Yo no quiero tener jóvenes ambiciosos en mi 
casa, es una vieja locución. 
Los jóvenes ambiciosos ofrecen grandes inconve 
nientes si no hacen lo que deben hacer; pero si lo 
hacen bien, se distinguen por su exactitud y su dili 
gencia, y por su ambición sirven mucho mejor á la 
casa en que están empleados. 
Ahora, en la mayoría de las casas de comercio, se 
pide á los empleados una colaboración inteligente y 
eficaz para el mayor provecho de todos. 
Entre los empleados, el primer deber de los supe 
riores es la cortesía con los subordinados. Frecuen 
temente hombres débiles é indecisos, disimulan su 
defecto bajo apariencias violentas y brutales. 
Los grandes establecimientos de comercio no alo 
jan ya á sus empleados varones. Algunos continúan 
hospedando á los empleados femeninos. La vida para 
una joven aislada, es difícil, y desde el punto de vis 
ta moral y material, la vida mancomunada en el al 
macén ofrece muchas ventajas. 
Los grandes almacenes de novedades daban las 
dos comidas á sus empleados; ahora los empleados 
que no viven allí, sólo comen al mediodía. 
En 1908 se ha emprendido una violenta campaña 
contra el living in system.
        <pb n="250" />
        238 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
La dirige el P. Vaughan, quien parece poner en ella 
más pasión que discernimiento y espíritu crítico (1). 
En una reunión celebrada en Toynbee hall, el 30 de 
Septiembre de 1907, bajo la presidencia de lord Hugh 
Cecil, el living in system fue denunciado por M. Sed- 
dan, miembro del Parlamento, como una de las for 
mas del truck system, del pago en especie; y pidió la 
prohibición en virtud de los truck acts. Declaró que 
millares de jóvenes no ganaban más de ocho libras 
esterlinas, 200 francos, por año. Miss Bonfield afirmó 
por experiencia personal que la alimentación era 
mala y abominablemente preparada. M. Jones, presi 
dente de la Cámara de la industria de paños, respon 
dió que en su casa ganaban las jóvenes por término 
medio 73 libras (más de 1.800 francos) anuales, esti 
mando que el hospedaje y la alimentación importa 
ban 25 libras, ó sea, 650 francos, y que el patrono 
estaba interesado en dar á su personal una buena 
nutrición. 
Lord Hugh Cecil dictaminó con razón contra la 
acción del Estado, reclamada por aquellos mismos 
que hablaban en nombre de la libertad individual 
contra el living in system. 
Según las referencias dadas, no parecía muy tirá 
nico, puesto que la hora de recogerse era á las once 
y media de la noche, hora normal para todos los ha 
bitantes de Londres. Esta oposición al acuartelamien 
to es una prueba del movimiento que impulsa á todos 
á librarse del contrato de trabajo. Una vez terminada 
(1) Te Times, l.° Octubre 1907, pág. 5.
        <pb n="251" />
        LOS COMERCIANTES 
239 
su tarea, entienden que el asalariado queda comple 
tamente desligado de ella. 
Cada uno quiere dirigir su vida á su albedrío, co 
rriendo los riesgos y peligros de la vida. 
Los novelistas, como Emilio Zola en Bonheur des 
Dames, más recientes como M. Victor Margueritte en 
Prostituée han pintado los grandes almacenes y talle 
res en que hay colocadas muchas mujeres como ha 
renes de los directores. Es posible que alguna vez 
ocurra eso, pero en casos excepcionales; los directo 
res que han cometido actos de tal género, han falta 
do á la más elemental moralidad profesional; ellos no 
deben distinguir á sus empleados de cualquier sexo 
más que por los servicios que rinden; si introducen 
un elemento tan perturbador como el que resulta de 
las relaciones sexuales, comprometen los intereses 
de su casa. Todos los que tienen que administrar 
establecimientos de comercio, saben que deben prac 
ticar la regla elemental de separar los negocios de los 
placeres. 
La mayor virtud de un empleado es la exactitud, 
no sólo para las horas en que ha de realizar su tarea, 
sino en su trabajo intelectual. Debe estar bastante 
seguro de lo que hace para poder sostener con argu 
mentos su manera de ver, en caso de discusión con 
sus superiores. 
La ligereza es un gran defecto. Se pueden citar nu 
merosos ejemplos de los perjuicios que de ella resul 
tan. El diario Le Commerce ha tomado de un perió 
dico americano, la noticia siguiente: 
«El error cometido por un expedicionario con sueldo de
        <pb n="252" />
        240 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
4.000 francos anuales, ha hecho que el Trust de los Tabacos 
haya alcanzado su primera gran victoria sobre los Lorillard 
que constituían un grupo refractario á la combinación de los 
trust. 
' Los Lorillard fabricaban un tabaco ordinario que se vendía 
mucho. Era de dos clases, aunque la marca en el mercado 
fuese la misma: el tabaco de primera calidad era más dulce y 
destinábase al consumo de los habitantes del Este que son 
algo débiles; el otro tabaco más fuerte, gustaba á las pobla 
ciones del Sur y del Oeste. 
Precisamente en el momento en que el Trust, bajo la di 
rección de M. Duke, iba á comenzar una vigorosa campaña 
para la propaganda de su tabaco en el Sud-Oeste, un emplea 
do de los Lorillard cometió la gran equivocación de expedir 
á una importante casa al por mayor de aquella región, una 
gran cantidad de tabaco de la primer calidad, con la cubierta 
de la marca favorita. Nada indicaba en el paquete el error 
cometido y el tabaco fue remitido á los detallistas que lo ven 
dieron á los clientes. 
Estos no tardaron en descubrir que habían sido engañados; 
una chupada les bastó para quedar convencidos y volvieron 
á los establecimientos pidiendo «alguna cosa mejor». 
Se les dió el tabaco del Trust, del que M. Duke estaba dis 
puesto á emprender una importante campaña de publicidad. 
Los consumidores quedaron satisfechos, y antes de que los 
Lorillard hubiesen podido descubrir lo ocurrido en el Sud- 
Oeste, el Trust de M. Duke había casi monopolizado la 
venta». 
Se da á los jóvenes este consejo: «Aprended á obe 
decer para aprender,á mandar»; pero entre la obe 
diencia con discernimiento y la obediencia incons 
ciente hay un margen. Todo joven debe esforzarse en 
comprender la razón de cada uno de los actos que se 
le ordenan; pero el deber del que le ordena es de 
mostrar que solo manda lo necesario y que no exige
        <pb n="253" />
        LOS COMERCIANTES 
241 
16 
más que el mínimum de esfuerzo en razón de un efec 
to útil. 
En el ejército se ordenan cosas inútiles solo por 
ocupar á los hombres. Me han contado que los sub 
oficiales hacían encerar la suela de los calzados. Se 
procura no dejar á los hombres ociosos, y tampoco 
se les puede consagrar constantemente á las ma 
niobras- 
Un sistema parecido produjo las peores perturba 
ciones intelectuales y morales entre los que mandan 
y los que obedecen. 
Un americano, M. Herbert J. Hapgoods, dijo, ro 
tundamente, que un empleado procedente de la cam 
piña debía ser preferido á un originario de Nueva 
York. Es más lento, más torpe, pero tiene buenas acti 
tudes, no retrocede ante el trabajo y tiene pocas pre 
tensiones. El joven neoyorquino, teniendo casi siem 
pre otros recursos aparte de su sueldo, teme menos 
perder su colocación que el recién llegado á la capi 
tal que no tiene otra preocupación que volver á su 
hogar (1). 
Sin embargo, un joven de Nueva York será mejor 
vendedor. 
Herbet J. Hapgoods, decía recientemente: 
«Es difícil encontrar buenos obreros para fabricar nuestros 
Productos y representantes para venderlos, pero es casi im 
posible encontrar empleados de oficina capaces y en que se 
Pueda confiar» (2). 
(1) The Business professions, pág. 61. 
(2) The Business professions, college men in business, by 
J - Hapgoods.
        <pb n="254" />
        —. 
— 
242 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
¿Esta falta de buenos empleados no probará la in 
suficiencia de la remuneración? 
Un empleado no trabaja ni por placer ni por devo 
ción; trabaja por la ganancia. El patrono que quiere 
tener la libertad de elección y que quiere retener á 
sus buenos empleados, debe poner de acuerdo los 
intereses de éstos con su moral profesional. Salvo 
algunas raras excepciones, un empleado no llenará 
más que el mínimum de sus obligaciones, si no le 
animan á hacer más ventajas precisas y ciertas. Un 
empleado no gana nunca de más si con sus ganan 
cias aumenta los beneficios de la casa; porque, por 
esto mismo, disminuye los gastos generales. 
Lo importante, no es limitar sus asignaciones, sino 
aumentar su efecto útil. 
En 1906, un periódico americano preguntó á 500 
hombres dedicados á los negocios, qué cualidad era 
la que estimaban más en un empleado que debiera 
ocupar un puesto de responsabilidad. Salvo algunas 
excepciones, todos respondieron: la honradez. 
Honradez, aptitud, habilidad, tales son las tres 
esenciales cualidades.
        <pb n="255" />
        CAPÍTULO VII 
LOS VIAJANTES DE COMERCIO 
* Y LOS REPRESENTANTES EN EL EXTRANJERO 
§ I —El ilustre Gaudissart.—El viajante de comercio ale 
mán.—Cualidades técnicas. —Demanda de viajantes de co 
mercio en el extranjero. 
§ 2. —Los representantes nacionales. 
§ 3. —No hay regla absoluta.—Cualidades del representante 
extranjero.—El precio de reventa. 
§ 1.—El tipo del viajante de comercio francés es 
e l ilustre Gaudissart, que Balzac ha hecho célebre. 
Es dudoso hoy que aquél haga brillantes negocios. 
Hoy se pone como ejemplo al viajante alemán. Se en 
salza su tenacidad y su flexibilidad. El viajante de 
comercio debe ser siempre activo, perseverante, elo 
cuente y persuasivo. 
Debe, sobre todo, conocer las cualidades técnicas 
de los objetos que propone. Los americanos han com 
prendido ésto de tal modo, que sus representantes 
son capaces de desmontar, montar y reparar el reloj, 
I a máquina de coser ó la de escribir, que están encar 
gados de vender. Los agentes que venden las corta 
doras destinadas á tallar el carbón, enseñan su fun 
cionamiento á los mineros.
        <pb n="256" />
        244 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Los agentes de la National Cash Register comien 
zan por adquirir un entrenamiento durante varios 
meses en sus talleres, y después llevan consigo un 
capítulo de instrucciones para consultar. 
Las memorias de los cónsules franceses y belgas 
están llenas de recriminaciones contra la negligencia 
y la apatía de los industriales y comerciantes de sus 
países que no envían viajantes, que no tienen repre 
sentantes en países diversos, frente á la manera de 
proceder de las casas alemanas. 
M. Duckerts, el distinguido cónsul de Bélgica en 
Smirna, se lamenta de la rareza de viajantes de su 
país. Todos los días se encuentran en los libros de 
los hoteles, nuevos nombres de viajantes de comer 
cio de Alemania, Austria é Italia. Apenas se ven en 
ellos viajantes franceses, y esto es uno de los moli 
tivos por los cuales no progresa la exportación de 
este gran país (1). 
§ 2.—Las memorias de los cónsules franceses y 
belgas piden que la industria y el comercio de sus res 
pectivos países, estén representados por los naciona 
les. Y citan los siguientes ejemplos tomados de Ale 
mania. 
Una asociación alemana envió á Nicaragua á un 
joven dedicado al comercio al por menor. Durante 
los primeros años, tuvo un sueldo fijo y una parte en 
los beneficios, hasta que pudo trabajar por su cuen 
ta, y poco á poco, extender sus operaciones. 
Los agentes alemanes en el Brasil tienen una asig- 
(1) Recueil consulaire, 1904, págs. 127, 243.
        <pb n="257" />
        LOS COMERCIANTES 
245 
nación fija de 1.500 francos mensuales, una comisión 
de un 5 por 100 y gastos de viajes pagados. 
Los alemanes y los americanos, en vez de valerse 
de comisionistas ingleses, han establecido agentes 
fijos en Melbourne y en Sydney. 
En la América del Sur y en el Asia Menor, es con 
veniente y se recomienda tener agentes personales 
para tratar directamente con los comerciantes lo 
cales. 
M. G. de Leener, para mostrar la utilidad de los 
agentes locales cita el siguiente hecho (1). 
Las segadoras americanas no habían podido pene 
trar en el Sur de Alemania hasta 1902. Un agente se 
instaló allí, hablaba bien la lengua y la jerga del país, 
conocía el mecanismo de las segadoras y logró con 
quistar clientes que hasta entonces habíanse mostra 
do refractarios. 
§ 3.—Me parece difícil trazar una regla absoluta, 
todo depende de las especies y de los países. 
El agente de la nacionalidad en que se quiere ven 
der, tiene siempre una gran superioridad sobre el 
extranjero que llega. 
Por lo general, domina mejor que al extranjero el 
idioma del cliente. 
No inspira la desconfianza que siempre inspira el 
extranjero. Puede gozar de una consideración perso 
nal, que es una garantía para los artículos que pre 
senta, y conoce mejor que el representante extranje 
ro los gustos de sus compatriotas. 
O) Pág. 34.
        <pb n="258" />
        246 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Francia envía á Inglaterra más de la cuarta parte 
de su exportación, y, sin embargo, su comercio está 
muy poco representado allí; son los ingleses los que 
colocan los productos franceses. 
Gente joven francesa ha querido colocar á la vez 
flores artificiales, automóviles, cognac y sederías, 
etcétera. En un país en que la especialidad en las 
profesiones se ha llevado tan lejos como á Inglaterra, 
aquella gente nada ha conseguido á pesar del apoyo 
oficial. 
Los cónsules, los agentes comerciales que dan con 
sejos, no se ocupan acaso lo bastante del precio de 
reventa. No están habituados á calcularlo como el 
comerciante que pretende, con razón, que todo gasto 
sea reproductivo. 
¿Qué cuesta la «tournée» de un viajante de comer 
cio? ¿Cuáles son los gastos de un representante? 
¿Qué podrá vender de tal ó cual artículo? He aquí 
las preguntas que se hace cada industrial y cada co 
merciante.
        <pb n="259" />
        CAPÍTULO VIII 
LOS COMISIONISTAS DE MERCANCÍAS 
§ 1.—Los comisionistas:—El artículo 94 del Código de Co 
mercio.—Categorías de comisionistas. 
§ 2.—Los comisionistas de tal artículo.—Los comisionistas 
de mercancías. —Los comerciantes exportadores. — Situa 
ción legal del comisionista.—Definición de la comisión.— 
Carácter jurídico de sus operaciones —Su responsabili 
dad.—El comisionista «ducroire». 
§ 3.—Utilidad del comisionista exportador. - Su especiali 
dad.—La exportación directa —Inculpaciones á los comi 
sionistas . —Contradicciones. 
§ 1.—El Código de Comercio dice (art. 49): 
El comisionista es aquel que trata en su nombre ó bajo un 
nombre social, por cuenta de un comitente. 
Los deberes y los derechos del comisionista que trata á 
nombre de un comitente, están determinados por el Código 
Civil (libro III, título XIII). 
Comisionista es todo aquel que se encarga de un 
contrato en comisión. Toda persona que puede reali 
zar un acto de comercio, puede recibir y dar una co-
        <pb n="260" />
        V 
248 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
misión. Lo mismo sucede con la Sociedad anóni 
ma (1). 
La comisión es un contrato por el cual el comisio 
nista se compromete por el comitente á cumplir, en 
su nombre ó á nombre de éste, uno á varios actos de 
comercio. 
Uno de los caracteres que distinguen la comisión 
de otras relaciones análogas, es que aquélla se con 
cede siempre para actos especialmente determinados. 
El comercio de exportación se llama también gran 
comercio. 
Comprende: l.° los exportadores; 2.°, los comer 
ciantes exportadores; 3.°, los industriales exporta 
dores (2). 
1. ° Los exportadores tienen establecimientos de 
venta en diversos países. Y están perfectamente in 
formados de las ventas y compras que les conviene 
hacer. 
2. ° Los comerciantes exportadores. Estos son co 
misionistas. 
3. ° Los industriales comerciantes venden directa 
mente á los países extranjeros. 
4. ° Comerciantes y fabricantes que no están or 
ganizados para vender al extranjero y expiden sus 
productos por mediación de exportadores y comer- 
(U Boistel, Manuel de Droit commercial, pág. 306 (3. a edi 
ción); Lyon-Caen y Renault, Traite de droit commercial, 
tomo III, núm. 407; Thaller, Traité de droit commercial, núme 
ro 919 y siguientes. 
(2) Memoria de M. Person, Cámara de Comercio de Pa 
ris, 14 Noviembre 1883.
        <pb n="261" />
        LOS COMERCIANTES 
243 
ciantes exportadores, ó directamente á los extranje 
ros que vienen á comprar á la plaza. En general, 
ellos desearían no tener que valerse de los interme 
diarios, y acarician la ilusión de que les sirvan de 
tales los cónsules. 
§ 2.—Los comisionistas se distinguen en comisio 
nistas de determinado artículo, y comisionistas de 
mercancías. 
El comisionista de joyería se ocupa de la venta de 
alhajas de todo género, etc. El fabricante de sederías 
de Lyon que expide telas, toma el modesto título de 
comisionista. Y lo mismo ocurre con el fabricante de 
cintas de Saint-Etienne. 
Esto se debe á que en realidad ellos nada fabrican, 
sino hacen fabricar á obreros técnicos que tienen sus 
operarios, y á los cuales suministran los dibujos y 
la seda. 
El comisionista de mercancías se ocupa de la com 
pra y venta en comisión de todos los artículos nacio 
nales ó extranjeros sin excepción alguna. 
En esta categoría están comprendidos en Francia, 
los comerciantes exportadores que hacen negocios 
de importación y exportación. 
Generalmente, el comisionista trata á su nombre, 
y en este caso es el único acreedor y deudor ante los 
terceros. Si el comitente se declarase en quiebra, poco 
importa al acreedor que no le conoce; el responsable 
es el comisionista. 
En su calidad de mandatario, debe ejecutar las ór 
denes de su comitente. 
Puede recibir mercancías en depósito ó en consig-
        <pb n="262" />
        . 250 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
nación y hacer adelantos al comitente ó autorizarle á 
girar contrar contra él; en este caso, vende al mejor 
precio. 
El comisionista está impuesto en el secreto de las 
operaciones que hace para su comitente; debe ejecu 
tar fielmente los convenios fijados por éste; pero si 
tiene tiempo, debe suministrar al comitente las ob 
servaciones útiles que pudieran, acaso, hacerle mo 
dificar su orden. 
El comisionista debe poner en la ejecución de su 
mandato los cuidados de un buen padre de familia 
(art. 1.137 del Código Civil). El comisionista que 
compra, responde de los defectos de la cosa compra 
da, ya se manifiesten ó estén ocultos, toda vez que 
pueden ser descubiertos. Es mirado por un comitente 
con mayor rigurosidad que un vendedor, porque aquél 
debe tomar á su cargo sus intereses. El responde de 
los objetos que le han sido confiados ó remitidos 
con la ejecución de su comisión, menos en los casos 
fortuitos ó de fuerza mayor, que está obligado á pro 
bar. No debe dar ocasión á que resulten perjuicios 
para los negocios de que ha sido encargado. 
Debe rendir cuenta de los resultados de la opera 
ción, sin reservarse parte alguna de los beneficios. 
El comitente puede exigir la justificación de las 
cuentas. 
En principio, el comisionista no es responsable de 
la ejecución de la operación que haya realizado, si 
puso en ella los cuidados precisos. La insolvencia 
del tercero afecta al comitente, á menos que fuese 
notoria en el momento de hacerse el contrato.
        <pb n="263" />
        LOS COMERCIANTES 
251 
Pero sí es responsable el comisionista, si es comi 
sionista «ducroire». La etimología de esta palabra 
es la italiana del credere; se llama así el convenio por 
el cual el comitente se hace garantir de la falta de 
ejecución del contrato hecho por su cuenta. En este 
caso, el comisionista toma á su cargo, mediante una 
suma determinada, los riesgos no sólo de la insol 
vencia de aquél con quien trata, sino de todas las 
contingencias ordinarias ó insólitas, provocadas aún 
por fuerza mayor. 
El convenio de «ducroire» puede aplicarse á todos 
los convenios á término. Frecuente, tratándose de 
ventas; se encuentra también en las comisiones de 
compras; en estos casos, el comisionista «ducroire» 
garantiza la fecha de entrega. 
La comisión varía de un 3 á un 5 por 100 del 
precio de compra, y de un medio á un 2 por 100 del 
de venta. 
El comisionista puede, englobando los encargos 
que se le han hecho, comprar en grandes cantida 
des; y entonces, obteniendo una reducción de pre 
cio, puede proporcionar á sus clientes el beneficio 
que ha obtenido en esta gran compra. 
Para el comercio en el extranjero, el comisionista 
está obligado á conocer las lenguas extranjeras, el 
estado del mercado internacional, las condiciones de 
los transportes, las aduanas, los usos locales, las di 
ferencias de calidad de los productos, la solvencia 
de los clientes, á establecer el precio fob (franco á 
bordo) y el precio cif (cost, insurance, freight), y á 
tener medios de perseguir la falta de ejecución de
        <pb n="264" />
        252 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
los contratos. Todo esto supone un conjunto de cono 
cimientos especiales que no puede adquirir un indus 
trial, ni siquiera un comerciante de una especialidad. 
El comerciante de una especialidad debe conocer 
todos los géneros de esta especialidad y todas las 
salidas de que es susceptible. 
La especialidad del negociante exportador es co 
nocer los recursos y necesidades de los diversos paí 
ses, y buscar en ellos las necesidades latentes. 
Naturalmente, está considerado como un interme 
diario inútil, y se habla de reemplazarle por el cam 
bio directo. 
Muchas casas americanas tienen un servicio espe 
cial: export sales managers. Comprende un press 
clipping bureau en que se examinan los periódicos y 
revistas que pueden suministrar referencias intere 
santes Necesita también realizar viajes, pero este 
servicio sólo pueden tenerlo las grandes casas; y en 
este caso, hay que comparar el precio de reventa 
con los servicios que exige. 
§ 3.—El comerciante exportador tiene la gran ven 
taja de ser el negociante de todos los industriales y 
de todos los comerciantes. Un corresponsal se dirige 
á él pidiéndole tal ó cual objeto. El se ingenia para 
encontrarlo, y si no lo encuentra procura su fabrica 
ción. Si el industrial produce un objeto que no con 
viene á tal ó cual país, él propaga la crítica y extien 
de las reclamaciones de sus clientes, provocando así 
la fabricación de la calidad requerida. Y da, en fin, 
al expedidor garantías que éste no tuviera si tratase 
directamente.
        <pb n="265" />
        LOS COMERCIANTES 
253 
Yo lie oído dirigir el siguiente reproche á los co 
merciantes exportadores, que teniendo relaciones con 
casas antiguas,son rehacios á lanzar novedades y mar 
cas desconocidas. Esto es evidente y obedece á que 
es más fácil mantener situaciones adquiridas, que 
crear otras nuevas. 
Se les reprocha también de que nunca informan 
bien al fabricante de las necesidades de la clientela. 
Cuando este reproche está justificado, son culpables 
de negligencia. Se imputa alguna vez esta negligencia 
á que ellos tienen más interés en vender los produc 
tos de un concurrente. 
Los proteccionistas reprochan á la casa en comi 
sión, el ser cosmopolita. Ella no puede aprovisionar 
se en un mjsmo país de todos los artículos necesa 
rios; va á buscar el mejor artículo en el mejor mer 
cado, dondequiera que esté. Y ésta es una de las 
condiciones de su razón de ser. También se acusa á 
los comisionistas de preferir los productos de su 
país á los extranjeros. En iguales condiciones, es 
muy natural. 
La representación directa en el país debilita la 
comisión; pero no pueden tenerla más que las gran 
des casas. 
Algunas sociedades anónimas fundan casas de im 
portación y exportación directas en países extranje 
ros (1). 
(1) Dictionnaire du Commerce, de l’Industrie et de la Banque, 
artículos Commisionnaire, por Désiré Rector, y Commission et 
Ducroire, por G. Boutaud.
        <pb n="266" />
        CAPÍTULO IX 
LA ENSEÑANZA COMERCIAL 
§ 1 .—La práctica y la enseñanza comercial.—Especialidades. 
Estado de la cuestión. —«El comercio no se aprende más 
que en una casa de comercio.»—¿Pero qué hace falta sa 
ber antes?—«Las ciencias comerciales.»—Las matemáti 
cas.—La contabilidad —El concepto de la enseñanza por 
los profesores. 
§ 2.—Las escuelas de perfeccionamiento en Alemania.-La 
enseñanza corriente en Bélgica.—En Suiza.—El Comercial 
Club.— Programa americano para una enseñanza comer 
cial.—La enseñanza comercial debe ser un método.—Los 
principios de acción.—Enseñanza comercial en París.—La 
enseñanza económica en las escuelas comerciales.—Las 
Universidades y el comercio. 
§ 3.—El arte de dirigirá los hombres.—Facultad de adap 
tación. —El tacto.—Unico objeto del comerciante.—Com 
prar y vender para obtener una ganancia. - Esta aptitud se 
debe adquirir á buena edad.—Los largos estudios destru 
yen las iniciativas. 
§ 1.—Ante todo, es preciso hacer constar dos opi 
niones: una afirma que el comerciante no se forma 
más que por la práctica, y la otra reclama una ense 
ñanza comercial.
        <pb n="267" />
        LOS COMERCIANTES 
255 
M. P. Gregorius (1) define la práctica de la mane 
ra siguiente: 
«¡La práctica! He aquí la única, la verdadera educación co 
mercial. 
Para la mayoría de las gentes, tener práctica equivale á 
esto: haber permanecido sujeto todos los días, durante un nú 
mero determinado de horas, al pupitre de una oficina de co 
mercio; escribir durante meses las mismas direcciones; su 
mar, trazar líneas, foliar el copiador de cartas..., etc.» 
Los apologistas de la práctica consideran que cada 
comerciante debe permanecer confinado siempre á su 
especialidad. No tienen en cuenta que su especiali 
dad puede desaparecer, que los modos de tratar pue 
den ser transformados el día de mañana. Aparte de 
que el comerciante debe estar pronto á adaptarse á 
todas las transformaciones precisas que motiven la 
concurrencia y los cambios de necesidades. El no 
será apto si no tiene conocimientos generales. 
La especialización es indispensable, pero debe es 
tar siempre dominada por conocimientos é ideas ge 
nerales. Los individuos especializados serían extra 
ños á todos los hechos del universo que no les con 
cernieran. Colocad frente á frente á varios especiali 
zados en un idioma, y no se comprenderán mejor que 
si cada uno hablase las lenguas de los demás. Cada 
uno de ellos es incapaz de relacionar sus nociones á 
los fenómenos de orden diferente y con frecuencia 
unas con otras nociones. 
(1) De l'enseignement commercial dans les athénées royaux de 
Belgique, por P. Grègorius, profesor en el Ateneo Real de 
Tournai.
        <pb n="268" />
        256 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
En realidad, la cuestión no ésta entre «la práctica» 
y la teoría, porque todo el mundo está de acuerdo en 
un punto: la necesidad de que un joven conozca su 
oficio. 
Toda la cuestión estriba, pues, en saber cómo lo 
aprenderá mejor con un menor esfuerzo, en menor 
tiempo y con menores gastos. 
Tienen ciertamente razón aquellos que dicen: «la 
única manera de aprender el comercio, es entrar en 
una casa de comercio». No se aprende la medicina 
en los cursos: hay que agregar á éstos la clínica en 
la cabecera del enfermo. No se aprende el oficio de 
abogado en las escuelas de Derecho; se aprende en 
el bufete de un procurador, ó en el gabinete de un 
magistrado. Evidentemente, el comercio sólo se apren 
de practicándolo. Toda la cuestión está en saber si 
vale más comenzar la práctica con un ligero bagaje 
de conocimientos, ó bien provisto de los que podrán 
ser útiles. Esto nos lleva á preguntar si vale más 
saber aritmética ó no saberla, conocer la contabili 
dad ó saber sólo sumar, antes de entrar en la prácti 
ca comercial; y si se me responde que esto es decir 
por decir, y que la cuestión no mira á este género de 
conocimientos como no discute el saber leer y escri 
bir, yo pregunto por qué ha de detenerse ante cono- 
nocimientos de otro orden. 
Pero como ningún hombre puede tener la preten 
sión de ser una enciclopedia, la cuestión se reduce á 
que es preciso hacer una selección entre los conoci 
mientos útiles á un comerciante y determinar los que 
debe preferir. '
        <pb n="269" />
        LOS COMERCIANTES 
257 
17 
Para algunas personas, las ciencias comerciales 
son anexas á las matemáticas, y hay toda una biblio 
teca de obras llenas de fórmulas muy sabias, que 
pueden ser útiles para abreviar algunos cálculos y 
permitir otros; pero las matemáticas no son más que 
un instrumento del comercio, y la mayor parte de 
las operaciones de éste sólo requieren el uso de las 
cuatro primeras reglas, y la regla de tres. 
Pero como los cursos y los exámenes de matemá 
ticas son fáciles para los profesores y examinadores, 
éstos tienen siempre una tendencia á dar á toda en 
señanza una extensión desproporcionada. 
Otras personas encierran toda la enseñanza comer 
cial en la contabilidad. 
La contabilidad es el registro de los resultados de 
comercio; pero estos resultados son producidos por 
la compra y la venta. 
La contabilidad no es más que un instrumento. 
«Creer que ella, dice M. P. Gregorius, constituye el 
comercio, es creer que el barómetro produce la lluvia 
y el buen tiempo.» 
La enseñanza comercial tiene un defecto que es 
común á todas las enseñanzas: el de que es dada por 
profesores. 
Quiérase ó no, el profesor prepara profesores: da 
una enseñanza que puede ser enseñada á su alrede 
dor, y los jóvenes se impregnan de ella, atendiendo 
menos á las aplicaciones que de ella puedan hacer 
en la vida, que mirando á los exámenes que le per 
mitirán pasar de una clase á la otra y obtener di 
plomas.
        <pb n="270" />
        258 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Muchos jóvenes no han seguido en Francia los es 
tudios superiores de comercio más que para obtener 
la dispensa del servicio militar de tres años. Una en 
señanza dada con este objeto, no es una verdadera 
enseñanza comercial. 
§ 2.—M. Jacques Siegfried (1) considera que la 
enseñanza comercial se debe dividir en dos partes: 
una, destinada á la formación del futuro comercio; 
la otra, al perfeccionamiento del personal que forma 
parte de él. Estas últimas escuelas de perfecciona 
miento alcanzaban en Alemania, en 1905, la cifra 
de 592. 
Existen cuatro facultades de comercio que tienen 
por objeto perfeccionar la instrucción comercial de 
la misma manera que las universidades completan la 
instrucción general: esas facultades son las de Leip 
zig, Aquisgram, Colonia y Francfort. 
Para ser admitido en los cursos de la Facultad de 
Colonia, no se necesita ningún examen; sólo hace 
falta estar provisto de un diploma que da derecho al 
servicio militar de un año, ó haber pasado dos años 
en una oficina comercial. Se necesita tener diez y sie 
te años cuando menos, pero generalmente los alum 
nos suelen tener veinte ó veintidós años. Los cursos 
generales, obligatorios para todos, y que duran cua 
tro semestres, son de contabilidad, derecho, econo 
mía política, designada con la palabra Wolkswirts 
chaftslehre, economía del pueblo, á propósito de la 
cual se habla de todo, y, por último, inglés ó francés 
(1) Etudes sur l’enseignement commercial
        <pb n="271" />
        LOS COMERCIANTES 
259 
à elección del alumno, más otra lengua extranjera. 
Además, en estos cursos generales, los alumnos deben 
elegir una de las tres ramas siguientes: ,1a sección de 
geografía y mercancías, ó la de seguros y socieda 
des, ó la de tecnología, comprendiendo la mecánica, 
la química y la física. Cada alumno está obligado á 
hablar por turno, durante tres cuartos de hora, sobre 
un tema que se le señala, y que sirve al mismo, tiem 
po de discusión entre el profesor y toda la clase. 
En Bélgica existe tan gran número de escuelas de 
comercio de todos los grados y de cursos comercia 
les, que se podría decir que esta enseñanza es en 
aquel país exuberante, compitiendo los poderes pú 
blicos, la iniciativa privada y las asociaciones reli 
giosas é industriales. La variedad de los diplomas 
es infinita: un Real decreto de 28 de Septiembre 
de 1896, ha creado el título del grado superior en 
las ciencias comerciales y consulares; y otros decre 
tos sucesivos han extendido y desarrollado esta en 
señanza por la organización de un título en ciencias 
comerciales (decreto de 11 de Mayo de 1901); una 
Real orden de 13 de Noviembre de 1901 ha creado 
para el Instituto Superior de Comercio de Amberes, 
un diploma de ciencias coloniales; en fin, un grupo 
de comerciantes é industriales se ha señalado recien 
temente con la original creación de un jurado central 
de contabilidad y de correspondencia comercial ins 
tituido bajo el patronato del Estado. Como su nom 
bre indica, este jurado no se ocupa de cursos de en 
señanza, ni crea otra enseñanza nueva; no hace más 
que organizar exámenes encaminados á la compro-
        <pb n="272" />
        260 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
bación de los diplomas de contable ó de correspon 
sal; los exámenes son asequibles exclusivamente á los 
jóvenes de ambos sexos, con la condición de que el 
candidato lleve un año, á lo menos, de empleo en el 
comercio ó en la industria. 
La escuela que más ha contribuido al renombre 
universal de la enseñanza comercial belga, el es Ins 
tituto Superior de Comercio de Amberes, que funda 
do en 1852, ha servido de modelo á muchos países 
para la organización de sus escuelas superiores de 
comercio. Este Instituto, es tan conocido en todo el 
mundo, que de los 303 alumnos que tenía en 1905, 
sólo 110 eran belgas y 193 extranjeros. 
La Suiza es de todos los países del mundo el que 
cuenta más escuelas comerciales en proporción al 
número de sus habitantes; aventaja á la misma Sajo- 
nia, á la que se cita con frecuencia como tierra clási 
ca de la enseñanza comercial; se concibe este hecho 
por el considerable número de jóvenes suizos que se 
envían al extranjero, y que es preciso preparar, por 
consiguiente. 
La enseñanza superior se da en la Facultad de 
ciencias políticas de la Universidad de Zurich, que 
ha creado en 1903 una sección de ciencias comercia 
les, en la cual se hacen estudios muy elevados que 
conquistan uno de los tres diplomas siguientes: de 
ciencias comerciales, profesorado de comercio para 
la enseñanza superior y doctor juris publici et rerum 
cameralium. La Academia de Comercio de Saint-Gall, 
en que los alumnos deben tener diez y ocho años 
por lo menos, es también una de las más importan-
        <pb n="273" />
        LOS COMERCIANTES 
261 
tes. Una particularidad de esta Academia es la de 
que el estudiante extranjero paga mayores honora 
rios que el suizo. La segunda enseñanza se da en 22 
escuelas, en las que el programa de estudios es 
sensiblemente el mismo que el de las escuelas del 
mismo grado en los diversos países; pero el espíritu 
práctico del pueblo suizo se revela una vez más en 
la importancia que se concede al «Bureau commer 
cial» , Ubungskoníor, que hace el trabajo cuotidiano 
de una verdadera oficina de comercio con correspon 
dencia y teneduría de libros, no sólo en la lengua 
patria, sino también en las extranjeras. Las escuelas 
elementales, ó con mayor propiedad, los cursos com 
plementarios están muy en boga, y los comerciantes 
se interesan en hacer más provechosos los conoci 
mientos de los peritos; el número de estas escuelas 
complementarias es en la actualidad de 90 próxima 
mente, de las cuales 64 han sido fundadas por la im 
portante Société suisse pour /’ Enseignement commer 
cial, que ha logrado organizar en todo el país exá 
menes que dan derecho al diploma muy apreciado 
de perito de comercio. La asistencia á estos cursos 
da lugar generalmente á una retribución que varía 
entre cinco y 30 céntimos de franco por lección; la 
experiencia ha demostrado que así se obtiene mayo 
res atención y esfuerzos de los auditores. 
M. Hapgoods dice que los Comercial Clubs tales 
como existen enlaUniversidad de Wisconsin,son muy 
útiles; son miembros de ellos antiguos alumnos que 
se han dedicado ya á los negocios. Hombres que tie 
nen ya la práctica de éstos y van allí á darconferencias.
        <pb n="274" />
        262 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Aconseja también à los jóvenes que vayan algunos 
meses antes á the Warthon school, á la Pennsylvania 
University y á la Tack School en Dartmouth. 
M. Harlow J. Person da como programa de una 
educación comercial, apropiada á toda clase de ne 
gocios: l.°, la contabilidad; 2.° las lenguas modernas; 
•3.°, el derecho comercial; 4.°, historia del desenvolvi 
miento técnico de las industrias tipos. 
Pero enumera lo que en este programa se puede 
comprender, y pronto se llega á la enciclopedia. Este 
es el escollo. 
La enseñanza debe ser un método en que se apren 
da por aprender: todo lo que es sistema de aprender 
de memoria, es malo; aparta la atención de los niños 
y de los jóvenes del arte de observar, de la gimnasia 
del pensamiento, de la coordinación de ideas, y es 
causa de que se hable como los loros. 
Un hombre acostumbrado á pagarse de palabra, 
es incapaz para el comercio que exige una observa 
ción aguda y del que cada acto, en bien ó en mal, 
lleva consigo una sanción efectiva. 
Pero el hombre busca siempre el menor esfuerzo. 
No lo encuentra siempre, pero no es porque no lo 
desee, sino porque le falta saber. De ello resulta que 
trata de reducir á unas sencillas fórmulas sus prin 
cipios de acción. La cuestión está en que aquéllas 
sean exactas, y la enseñanza comercial debe encami 
narse á despejarlas con claridad y precisión. 
En París existen la Escuela de Estudios Superio 
res de Comercio, la Escuela Superior Práctica de Co 
mercio y de Industria, la Escuela Comercial de la
        <pb n="275" />
        LOS COMERCIANTES 
263 
Rive droite y la de la Rive gauche. Los programas 
me parecen bastante extensos; pero toda la cuestión 
está en saber de qué manera se da la enseñanza y 
qué es lo que exigen los examinadores. 
En las escuelas comerciales, la enseñanza econó 
mica debe tener por fundamento los tres elementos 
del valor; dos objetivos: el precio de reventa del obje~ 
to á vender, y el poder de adquisición del comprador, 
y un elemento subjetivo, la necesidad, cuya regulari 
dad puede ser tal que determine el alza y baja en los 
mercados. 
Es preciso que el joven sepa bien que la ciencia 
económica, como toda ciencia, tiene por objeto la 
verdad y nada más que la verdad. 
Ella tiene por base este axioma: Nada es gratuito; 
todo se paga. 
La ciencia económica ocupa un lugar muy peque 
ño en la enseñanza comercial. Parece que cada vez 
que se aumenta el programa, se resta lugar á aqué 
lla. Lo importante es que los principios esenciales 
de la ciencia económica estén bien y claramente ex 
puestos , basados sobre cualesquiera hechos bien 
comprendidos por el profesor y los alumnos. Es in 
dispensable que el profesor explique las fórmulas á 
sus alumnos á continuación de cada lección, y que 
les pregunte sobre ellas en la lección siguiente, para 
saber si las han comprendido. La enseñanza econó 
mica debe ser un diálogo, no un monólogo. 
M. Gordon Graham dice que en los Estados Uni 
dos el 90 por 100 de los hombres que salen del cole 
gio son aptos para alcanzar altas posiciones, en tan-
        <pb n="276" />
        264 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
to que la proporción no es más que de un 25 por 100 
para los hombres que sólo tienen la instrucción pri 
maria. Al cabo de cuatro años, éstos ganan 800 do 
llars (4.000 francos); de los que poseen la instrucción 
superior, un 90 por 100 gana 1.200 dollars (6.000 
francos), mientras sólo fracasan en un 10 por 100. 
Recientemente se ha hecho un estudio por un pe 
riódico inglés sobre esta cuestión: ¿La Universidad 
prepara para los negocios? Las contestaciones en uno 
y otro sentido han sido contradictorias y poco justi 
ficadas. Los ejemplos personales en los dos casos, 
nada prueban. 
Si se verificase en Francia el mismo estudio, pro 
bablemente daría el mismo resultado. 
§ 3.—El arte de dirigirá los hombres depende 
principalmente de la voluntad y de la iniciativa. 
Esta facultad no se aprende; la educación y la prác 
tica de la vida la desarrollan. 
La facultad de adaptarse á las personas y á las cir 
cunstancias puede desarrollarse por la educación más 
que por la instrucción, pues vemos á personas cultas 
ignorar toda su vida las reglas de la decencia y de la 
honradez. El tacto es una cualidad de las civilizacio 
nes muy avanzadas en evolución, y no se improvisa. 
Cuando el francés no tiene trastornada la cabeza 
} por la vanidad, se muestra tal como es, se resigna á 
ser sencillo, no intenta imponerse á los demás y tie 
ne un tacto superior. 
El comerciante persigue un solo objeto: comprar y 
vender para obtener una ganancia. 
El negociante debe ver todas las cosas desde elpun-
        <pb n="277" />
        LOS COMERCIANTES 
265 
to de vista de la ganancia que pueda sacar de ellas. 
La sola práctica puede darle esta competencia. 
Mas si un joven entra tarde en los negocios, difí 
cilmente la adquirirá. La instrucción tiene un carác 
ter desinteresado, que es al opuesto al de la vida del 
comercio. 
Sir Alfredo Jones, armador de Liverpool, estima 
que á los diez y seis años todo futuro hombre de ne 
gocios debe haber comenzado su carrera. Los gran 
des estudios no desenvuelven en el hombre las cua 
lidades de iniciativa y el sentimiento de responsabi- 
bilidad que le son indispensables en la vida co 
mercial .
        <pb n="278" />
        CAPÍTULO X 
LAS NECESIDADES Y EL INDICIO DE LAS NECESIDADES 
LATENTES 
El comercio es el arte de comprar.—Dos condiciones objetivas 
para todo objeto á vender, son responder á una necesidad 
y ser proporcionado al poder de adquisición de los clien 
tes posibles.—El misoneísmo. — La National Cash register 
Company .—Borceguíes para musulmanes.—Exportación 
de loza á la América del Sur. 
El industrial puede vender sus productos á la 
clientela, en este caso, aquél hace el comercio direc 
to, y las reglas porque han de regirse los comercian 
tes, les están aplicadas. 
Yo llamo comercio al arte de adquirir la mayor 
cantidad posible de monedas ó de otros productos á 
cambio de los que se dan. 
Todo objeto para la venta sólo tiene valor si res 
ponde á las necesidades de gente que tiene un po 
der de adquisición, bastante para comprarlo. Es in 
útil ofrecer diamantes á mujeres que no pueden pa 
garlos. 
El comerciante no debe limitarse á buscar la satis 
facción de las necesidades ya existentes; su preocu-
        <pb n="279" />
        LOS COMERCIANTES 
267 
pación constante debe ser provocar la urgencia de las 
necesidades latentes. 
La satisfacción de esta necesidades que no se ha 
bía manifestado, puede rendir los mayores servicios. 
Doulton ha provocado necesidades de limpieza que 
no sentían nuestros abuelos en el mismo grado que 
nosotros; pero una gran mayoría de nuestros compa 
triotas tampoco las sienten aún. No basta, pues, que 
el industrial ó el comerciante hayan hecho una obra 
útil provocando la manifestación de una necesidad 
para obtener de ella una remuneración inmediata. 
Ellos pueden tener razón demasiado pronto y caer 
en el misoneísmo. Yo he oído recientemente este diá 
logo en París: 
—«¿A dónde va usted?—A tomar un baño.—¿Está 
usted enfermo?» Toda nueva necesidad es un lujo en 
opinión de los que aún no la han sentido ó que no 
tienen recursos bastantes para satisfacerla. 
Muchos pequeños comerciantes, farmacéuticos, es 
pecieros, se percataban de que la tarea de llevar la 
Caja era bastante complicada, y exigía una cuidado 
sa vigilancia, y pensaron aunque muy confusamente 
en los medios de simplificarla y garantirla. Algunos 
entreveían quizá una máquina que pudiera hacer el 
registro, pero no llegaban á concretar su pensamien 
to juzgándolo irrealizable. Los americanos lo han 
realizado: Dayton construyó las cajas registradoras, 
las dió á conocer, y la National Cash register Compa 
ny ha hecho uno de los más bonitos negocios del 
mundo. 
Esta Sociedad remite unos cuestionarios á sus
        <pb n="280" />
        268 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
agentes que deben indicar las necesidades y las cos 
tumbres de cada comercio en cada localidad. 
Las manufacturas suizas de calzado se han abierto 
un mercado en Egipto, creando un nuevo tipo de 
borceguíes que el creyente puede fácilmente quitarse 
cuando entra en la mezquita. 
Una casa exportadora de Hamburgo tiene en las 
principales ciudades de la América Central y Meri 
dional, corresponsales encargados de informarle so 
bre todos los acontecimientos políticos y mundanos 
y de enviarle fotografías y retratos de personajes co 
nocidos. Ella ha hecho medallones en loza de una 
cantante muy en boga en Río Janeiro, y ha vendido 
más de cien mil bandejas y jarros de agua decorados 
con paisajes de la República Argentina, compuestos 
según las fotografías, por dibujantes de París y de 
Munich.
        <pb n="281" />
        CAPÍTULO XI 
LAS EXIGENCIAS DEL CLIENTE 
El comerciante debe aceptar los caprichos de la clientela.— 
Obstinación inglesa.—El cliente no siempre protesta pero 
se va.—Errores de los clientes.— Algunas veces tienen 
razón.—Inutilidad de intentar una educación de un modo 
directo.—El precio fob y el precio cif. 
El cliente tiene exigencias; el comerciante no debe 
juzgarlas, debiendo conocerlas solo para obtener de 
ellas un provecho. 
Los ingleses enviaban al Brasil agujas de primera 
calidad, pero envueltas en papel negro, que no agra 
daba á los consumidores; los alemanes las han envia 
do de peor calidad, pero envueltas en papel rosa y se 
han apoderado de la clientela. 
Los habitantes de Victoria han dejado de comprar 
los cartuchos ingleses, porque los querían de 25 y 
éstos solo los enviaban de 100. 
Los ingleses se obstinaron en mandará la colonia 
de Victoria, martillos cuya forma no agradaba á los 
carpinteros. 
Los americanos los enviaron como convenían á
        <pb n="282" />
        270 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
éstos que naturalmente han cambiado de suministra 
dores á pesar de las tarifas protectoras (1). 
Inglaterra exportaba á Rusia pañuelos rojos de 
forma oblonga, queriéndolos cuadrados las mujeres, 
que compraban aquellos á regañadientes. El fabrican 
te se decía:—Puesto que los compran, no vale la pena 
de cambiar mi maquinaria. 
Pero este descontento llegó á Alemania, que fabri 
có pañuelos cuadrados, y á partir de este momento 
los ingleses se quedaron sin clientela. 
Hay que tener en cuenta los errores de cálculo de 
algunos clientes. 
Las refinerías francesas vendían azúcar de pilón á 
Marruecos; los alemanes lo ofrecieron en terrones la 
mitad más pequeños y los marroquíes se precipitaron 
sobre ellos. El cónsul francés avisó á las refinerías de 
su país, que desdeñaron la advertencia, no queriendo 
cambiar sus moldes y perdieron una parte de aquel 
mercado. 
Algunas de estas preferencias que parecen capri 
chosas en Europa, responden á necesidades locales. 
Desatenderlas es descontentar al cliente á quien se 
trata de servir. 
M. G. de Leener ha citado numerosos ejemplos de 
errores cometidos por los industriales belgas; negarse 
á aliviar el papel destinado á la República Argentina, 
de derechos de aduana más elevados que los que 
pesaban sobre los concurrentes; la sumisión en 1903, 
de una fábrica de acero belga, á un precio de 77 cen- 
(1) G. de Leener, pág. 25.
        <pb n="283" />
        LOS COMERCIANTES 
271 
tavos oro, inferior al de los otros, pero negándose á 
vender á plazos; expedición de vasos de vidrio á 
Smirna por otra compañía de navegación que la de 
signada por el cliente, cuando el envío era á riesgo 
del comprador; éste se negó á hacerse cargo del en 
vío, hasta que hubo una conciliación; pero en el al 
macén rodaron sobre la caja, barricas de aceite, y un 
30 por 100 del contenido de aquella resultó roto; 
haber hecho una casa de tejidos fardos de 75 kilos 
en vez de 60 indicados para el transporte en bestias 
durante un viaje de varios días, siendo imposible 
modificar el embalaje en el punto de llegada y por 
consiguiente el cargarlos sobre las bestias; la expe 
dición anticipada de productos á pagar á la vista, á 
un destinatario que no tiene los fondos disponibles y 
Que no está prevenido para la colocación de la mer 
cancía; sustitución de un color por otro en barras de 
hierro, siendo este color el destinado á hacer recono 
cer al propietario, etc. 
El suministrador debe atenerse á las exigencias de 
su cliente y no discutirlas. Intentar educarle directa 
mente es inútil. Esto solo puede hacerse de una manera 
indirecta. 
Algunas veces estas exigencias están justificadas 
por necesidades locales que no conocen los ven 
dedores. 
El precio en la casa de venta importa poco al com 
prador lejano, al que solo interesa saber á qué precio 
le resultará el artículo en el lugar de destino. No es 
el precio en almacén, no es ya el precio fob (franco á 
bordo) el que quiere conocer, sino el precio cif com-
        <pb n="284" />
        272 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
prendido cost, insurance, freigh, el precio de la mer 
cancía, el seguro y el transporte. 
A muchos expedidores se censura no consignar en 
sus catálogos más que el precio en el almacén y no 
tomarse la molestia, ni aún en sus cartas, de dar á 
conocer'el precio cif. 
i'j
        <pb n="285" />
        18 
CAPÍTULO XII 
LA PUBLICIDAD 
La facultad de la atención.—Las tres leyes psicológicas de la 
publicidad.—Detalles de aplicación.—La retórica del anun 
cio.—Las cinco reglas de la deontologia de la publicidad. 
M. Waiter Cilh Scott, director del laboratorio de 
psicología de la Universidad Northwestern en los 
Estados Unidos, dice que la teoría de la publicidad 
es el estudio del trabajo intelectual de aquellos á los 
que se dirige (1). 
¿Cómo atraer la atención con el máximum de in 
tensidad y el mínimum de gastos? Este es el proble 
ma de quien tiene recursos para la publicidad. 
Los trabajos de los laboratorios psicológicos de 
muestran que un observador ordinario puede seguir 
visualmente á cuatro objetos á la vez. 
Según el análisis de la atención involuntaria, se 
puede establecer los seis principios siguientes: 
El poder de un objeto para atraer nuestra atención 
depende: 
0) Véase la revista Le Commerce, y especialmente System.
        <pb n="286" />
        274 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
1. ° De la ausencia de atracciones contrarias. 
2. ° De la intensidad de la sensación producida. 
3. ° Del contrato que hace con el objeto con que se 
presenta, con el que le precede y con el que le sigue. 
4. ° De la facilidad con que podamos compren 
derlo. 
5. ° De la intensidad del sentimiento suscitado. 
6. ° Del número de veces que lo vemos. 
Los teóricos de la publicidad americana han esta 
blecido las tres leyes siguientes: 
La idea que sucede en el espíritu es la que habitual 
mente se ha asociado con la idea presente al espíritu 
(en su parte más interesante). 
Es preciso provocar la costumbre de pensar en un 
objeto sin apercibirlo, por acción refleja. Cuando se 
piensa en el chocolate, se añade inmediatamente, 
chocolate Menier. En Inglaterra la palabra mustard 
recuerda inevitablemente la designación Colman's 
mustard; la palabra jabón, Peads soap. 
Las máquinas de coser, la marca Singer. 
Para estos productos, la publicidad ha producido 
todos sus efectos. La calidad de los productos ha ase 
gurado la clientela; ya solo se necesita mantenerla, y 
se ve á estas casas continuar la publicidad, lo que 
prueba que es para ellas necesario no dejarse olvidar. 
La segunda ley se aplica á los acontecimientos re 
cientes: Si recientemente se han asociado dos cosas en 
el espíritu, cuando se piensa en una de ellas, ésta su 
giere el recuerdo de la otra. Ejemplo: el viaje de 
M. Fallieres á Londres, provoca inmediatamente la 
idea de la Entente cordiale.
        <pb n="287" />
        LOS COMERCIANTES 
275 
Si se presentan al pensamiento mil objetos diver 
sos, del espíritu se apoderaría aquél cuya asociación 
sea más clara. 
El anuncio debe ser claro y no poner en evidencia 
más de cuatro objetos, ya sean cuatro palabras fáci 
les de comprender ó cuatro imágenes. 
Debe ser aislado; para producir todo su efecto, de 
berá ocupar, por ejemplo, toda la página de un pe 
riódico. 
El poder atractivo de la atención aumenta casi re 
gularmente con el tamaño de los caracteres. 
Sin embargo, hay una cuestión de proporción y de 
medida. 
Según el profesor Harlowgalde, de todos los colo 
res, el rojo es el que tiene mayor poder de atracción, 
después el verde y á continuación el negro sobre 
fondo blanco. 
La repetición es indispensable; pero en rigor no se 
sabe aún si las repeticiones continuas é inmediatas 
causan más efecto que las intermitentes. 
La imitación hace un efecto decisivo; todo hombre 
tiene que hacer un esfuerzo para decidirse por sí mis 
mo, y en cambio imita y sigue á otra persona sin es 
fuerzo. Los saltimbanquis conocen la dificultad de 
que se decida la primera persona á entrar en las 
barracas. 
La ley de Davenant y King muestra el miedo del 
hombre á perder la ocasión. Ese miedo le lleva á 
comprar muchas cosas inútiles ó cosas útiles en can 
tidad exorbitante. Sugerirle la idea de que no podrá 
comprar cualquier día un objeto, es un método exce-
        <pb n="288" />
        276 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
lente, que ha empleado con gran éxito el Times para 
the Encyclopedia Britannica y para Historians History. 
La retórica del anuncio no difiere de la retórica 
útil. 
Es preciso atraerla atención,retenerla y no fatigarla. 
El exordio para insinuar, es siempre pesado. 
Vale más sorprender. El toque de clarín que sobre 
salta al hombre que no piensa en nada, «es excelente. 
Es preciso ser conciso, explícito y claro. El uso del 
telégrafo ha provocado grandes progresos en el estilo. 
Hace falta ser preciso de manera que la ventaja 
que se brinda en la oferta sobrecoja á todos. 
Todo cartel ó todo prospecto que llama la atención 
es objeto de comentarios por parte del comprador, en 
familia ó en grupos. Cada uno de los lectores ó audi 
tores formulan preguntas á las que el prospecto ó el 
anuncio debe responder. 
Un nombre original que nada significa para el pú 
blico puede ser excelente; le Byrrh, le Kodack, etc. 
La publicité ouverte por carteles, ó grandes anun 
cios es más eficaz que la otra; pero los carteles gran 
des sobre los muros ó á lo largo de las líneas ferro 
viarias, solo convienen á un número muy limitado de 
productos. 
Ea deontologia de la publicidad se encierra en va 
rias reglas: 
1. ° La calidad del producto, decía M. Menier, 
debe corresponderá los gastos de publicidad. 
2. ° «No intentad recuperar los gastos de vuestra 
publicidad, descuidando la calidad de los productos 
ó reduciendo la ventaja del consumidor, del detallista
        <pb n="289" />
        LOS COMERCIANTES 
277 
ó de la casa al por mayor». (George Besett, director 
de la Compañía Wells Richardson). 
3. " Los gastos de publicidad se acumulan á los 
gastos generales de la casa, que debe tenerlos en 
cuenta para establecer sus precios de venta. 
4. ° Los gastos de publicidad se pueden calcular 
de dos maneras: 
o) Si tienen por objeto mantener la venta normal, 
deben ser repartidos sobre el conjunto de los pro 
ductos en el momento en que se establecen. 
b) Si tienen por objeto aumentar la venta de los 
productos, deben ser reducidos en cada unidad, en 
proporción al aumento previsto. 
Un artículo del que se hace propaganda, dice 
M. George M. Besett, se debe vender al mismo pre 
cio-que si aquella no se hiciese: No basta; ese artícu 
lo se debe vender más barato, porque si no se vendían 
más que diez unidades, era preciso vender más caro 
que si, por la publicidad, se llega á vender cien ó mil 
unidades.
        <pb n="290" />
        «rï 
! : ; 
! 
CAPITULO XIII 
EL CUESTIONARIO DEL COMERCIO 
Trátese del comercio interior ó del exterior, las 
cuestiones que todo comerciante debe plantearse son 
de la misma naturaleza. Sólo hay algunas más para 
el comercio exterior. Los diversos antecedentes que 
debe estudiar todo comerciante, se pueden enumerar 
de la manera siguiente: 
1. ° La población ¿Cuál es el tipo de ella? 
2. ° ¿Cuáles son sus necesidades? 
3. ° ¿Cómo están satisfechas? ¿Por la industria local ó por 
la extranjera? 
4. ° ¿Cuáles son las necesidades latentes que se pueden 
despertar? 
5. ° ¿Cuál es el poder de compra de la población? 
6. ° ¿Cuáles son los gastos: a), de transporte; b), de segu 
ro, y c), de aduanas? 
7. ° ¿Cuál es la moneda? ¿Cuál es el cambio? ¿Cuáles son 
las costumbres y seguridades del pago? ¿Cómo se pueden 
obtener informes sobre las personas con las cuales se ha de 
tratar? 
8. ° ¿Cuáles son las condiciones jurídicas en caso de liti 
gio? ¿Cuál es el tribunal competente? 
9. ° ¿Cuáles son las garantías morales y materiales de se 
guridad?
        <pb n="291" />
        LOS COMERCIANTES 
279 
10.° ¿Cómo organizar la representación comercial? ¿Por 
establecimientos locales ó por representantes directos? 
1 1 0 ¿Cuál es la situación de los representantes directos? 
¿Están sometidos á formalidades y á algún arancel? ¿Pueden 
•levar muestras? ¿Cuáles son los gastos de viaje y de hospe 
daje? ¿Cuál es la mejor estación del año? 
12.° ¿Qué lengua se habla? 
El comerciante debe cuidar, sobre todo, del emba 
laje y del transporte, recordando siempre que el es 
tado de la mercancía en el momento de enviarla, nada 
significa. La cuestión está en saber cómo llegará á su 
destino.
        <pb n="292" />
        ■ 
CAPITULO XIV 
EL PODER DE COMPRA Y LA SOLVENCIA DEL CLIENTE 
• El poder de compra del cliente es á la vez objetivo 
y subjetivo. 
Desde el punto de vista objetivo, el cliente tiene 
ciertos recursos para comprar, de los que no puede 
extralimitarse, so pena de contraer deudas y correr 
el riesgo de hacerse un deudor insolvente. 
Considerada la cuestión en su aspecto subjetivo, 
los recursos del cliente constituyen una determinada 
cifra que él distribuye entre sus necesidades; y sus 
necesidades tienen un lado subjetivo. Unas son esen 
ciales: la habitación, el vestido, el alimento. Pero 
cada uno puede comprender de manera distinta la 
parte que debe dedicar á una ó á otra. Uno puede 
preferir el domicilio confortable á una buena alimen 
tación. La experiencia demuestra que muchas muje 
res lo sacrificarían todo al vestido que comprende 
la apariencia. Sabemos, en fin, que en ciertos mo 
mentos la moda, el snobismo da la preponderancia á 
una sobre otra necesidad. En 1907 se han oído las 
lamentaciones de los representantes de las industrias 
de lujo, por la competencia que les hacía el auto 
móvil.
        <pb n="293" />
        LOS COMERCIANTES 
281 
EI cliente compra; pero, ¿es solvente? 
He aquí la primer condición para el comerciante 
que ejerce su profesión, no para hacer regalos, sino 
para obtener beneficios. 
La solvencia depende de tres factores: 
L° Los recursos del cliente para pagar. 
2. ° La voluntad de pagar. 
3. ° El medio del comerciante para hacerse pagar, 
si el deudor es recalcitrante.
        <pb n="294" />
        CAPITULO XV 
LA MORAL PROFESIONAL DEL COMERCIANTE 
§ 1.—Platón.—Definición del comercio.— Contra el comer 
cio.—El hostelero de Atenas. —Fijación del provecho por 
la autoridad. —«Preciso es que haya robado bien.» 
§ 2—»Bastante bueno para el cliente. »—Silencio, pero ausen 
cia del cliente descontento. —El cliente extranjero.—Ejem 
plos belgas. —Exigencias absurdas de los consumidores.— 
El precio de adjudicación de la carne para el ejército. 
§ 3.—El cliente para el monopolio y no el producto para el 
cliente.—Memorandum deontológico.—La moral de la 
competencia .—Responsabilidad inmediata é implacable. 
§ 1.—Platón da una justa definición del comercio 
diciendo que «tiene por objeto proveer á las necesi 
dades de los particulares suministrándoles las cosas 
precisas para la vida, comunes á todos» (1). 
Pero «las condiciones del comercio no se reputan 
de honradas ni honorables». Platón se da la explica 
ción: «El hostelero, en vez de tratar bien á los viaje 
ros, los trata como á enemigos y cautivos; de los que 
exige un rescate exorbitante, injusto é impuro. 
(1) Platón. Las Leyes, lib. XI, pág. 377, tomo I.
        <pb n="295" />
        LOS COMERCIANTES 
283 
«Si los hombres de bien y las mujeres virtuosas de 
cada país se vieran obligadas á ejercer las profesio 
nes de hostelero, de mercader, del comercio, durante 
nn cierto tiempo, conoceríamos entonces cuán caras 
y preciosas son estas profesiones para la huma 
nidad.» 
Pero en vez de someterse á los magnates de la 
ciudad á esta experiencia, se prohibió á los jefes de 
las 5.040 familias que la formaban, la profesión de 
comerciante. Sin embargo, la prohibición no era ab 
soluta. 
«No es fácil al legislador fijar exactamente lo que deshonra 
0 no deshonra á una persona libre. Pero el que ejerciera un 
tráfico indigno de su condición será citado ante un tribunal 
de los más virtuosos de entre los ciudadanos y acusado de 
deshonrar á su familia. Y si se le prueba que ha profanado la 
casa paterna por alguna profesión sórdida, será condenado á 
Un año de prisión, y á cada reincidencia se doblará la pena. 
Una ley ordenará que los que traficaren en la villa sean ex 
tranjeros, establecidos ó no; y una ley tenderá á hacer á esta 
clase de habitantes lo más virtuosa ó lo menos malvada que 
f uera posible.» 
Los guardianes de las leyes «se confunden con las 
personas entendidas» de tal modo que Platón veíase 
embarazado para designarlas de modo distinto, por 
que si eran entendidas, hacían ó habían ejercido el 
comercio. Examinaban en conjunto el ingreso y el 
gasto, de que resultaba para el comerciante un pro 
vecho razonable, y estipulaban lo que cada uno de 
bía exigir en razón al dinero desembolsado. 
L&gt;e vez en cuando se ven reaparecer aún las ideas
        <pb n="296" />
        284 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
de Platón. Si se habla de comerciantes que han he 
cho fortuna, se oye decir á muchas personas, en tono 
de broma, pero expresión de una convicción profun 
da: —Preciso es que haya engañado, defraudado ó 
robado mucho. 
Si se intentara probarles que en el comercio libre 
la honradez es el mejor medio de prosperar, os ta 
chan de incautos ó de cómplices. 
§ 2.—Cierto que á muchos industriales y comer 
ciantes parece todo bueno para el cliente. Se imagi 
nan que el que no reclama no se apercibe de que ha 
sido engañado en la calidad ó en el precio. 
En efecto; muchos clientes callan porque juzgan 
inútiles las reclamaciones; únicamente usan de la li 
bertad de cambiar de comerciante y no vuelven á 
donde fueron engañados. 
El comerciante poco escrupuloso, que no supo re 
tener á sus clientes, hace grandes esfuerzos de publi 
cidad para atraerlos de nuevo ó atraer á otros; mucho 
más fácil le hubiese sido conservarlos, y dueño fue 
de una publicidad personal y gratuita. 
M. G. de Leener (1) cita diversos casos en que los 
belgas han sufrido el castigo por su menosprecio de 
los clientes extranjeros: 
«Un negociante de Casablanca había logrado colocar allí 
gran cantidad de cerillas de procedencia belga. El fabricante 
despreció al comprador y empeoró la calidad. Un cargamento 
bastó para cerrarle el mercado. 
Los belgas han enviado á Bulgaria hierro de mala calidad, 
(1) Pag. 40.
        <pb n="297" />
        LOS COMERCIANTES 
285 
y, á consecuencia de ello, los reglamentos de adjudicaciones 
públicas prohíben el empleo de materiales procedentes de 
Bélgica. 
Envíos de cemento de mala calidad á los Estados Unidos, 
han cerrado este mercado á la producción belga.» 
Muchas veces el consumidor quiere alcanzar el 
milagro de que el comerciante le venda á un precio 
inferior al precio de reventa. Jamás tiene en cuenta 
los gastos generales del comerciante, y cuando com 
para el precio de un producto al salir de la manufac 
tura con el precio á que se vende, se cree robado. 
La administración del ejército entiende que debe 
pagar la carne á un precio inferior al del mercado, y 
se extraña de que los soldados pongan repulsas. Los 
carniceros militares han tenido la culpa de aceptar 
estos precios; pero la administración militar ha debi 
do prever que aquéllos le darían la mercancía peor. 
El consumidor debe saber que el comerciante ja 
más le hace un regalo; porque vende para ganar. 
Si el consumidor exige precios imposibles, será 
engañado en la calidad y á veces en la cantidad al 
mismo tiempo. 
§ 3.—En el sistema del monopolio se acomoda el 
cliente al monopolio y no el producto para el cliente. 
El monopolio de las cerillas y el servicio de teléfo 
nos lo demuestran todos los días; vender poco y caro; 
tal es la regla del sistema del monopolio. 
En el régimen de libertad económica todo indus 
trial y comerciante debe recordar los hechos y las 
reglas siguientes:
        <pb n="298" />
        286 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
IP El comerciante tiene más necesidad de vender que el clien 
te de comprar. 
Si el comerciante pone precios exorbitantes, el 
cliente se pasa sin objetos que hubiera comprado á 
un precio menor. No hay duda de que es una priva 
ción para él. Pero por muy penosa que le sea, la su 
fre si ve que el precio rebasa su poder de compra. 
El tiene recursos para la abstención, bien sea rela 
tiva ó absoluta, ó para la substitución. 
Si el trigo es caro, consume granos inferiores. 
Si la carne es cara, disminuye el consumo de la 
de vaca y cordero, y aumenta el de la de cerdo. 
Si el precio del paño aumenta, aumenta el consumo 
de los estambres y las mezclas. 
2P El comerciante debe reducir casi indefinidamente su bene 
ficio relativo, para aumentar su beneficio total. 
3.° El arte de vender, es el arte de los sacrificios. 
4P La fortuna de un comerciante es la riqueza de su clien 
tela. 
5P Toda competencia provoca un esfuerzo y un progreso. 
6.° El contrato es la ley para las partes: todo compromiso 
contraído debe ser ejecutado, no sólo á la letra sino en su espí 
ritu. 
7P El objeto librado no debe jamás ser de inferior calidad 
que la prometida; á ser posible, de superior calidad. 
El comerciante es un altruista profesional: todas 
las mañanas debe preguntarse cómo podrá ser útil á 
sus clientes, y, además, buscar para despertarlas 
y satisfacerlas cuales son sus necesidades latentes.
        <pb n="299" />
        LOS COMERCIANTES 
287 
Ya he demostrado oportunamente que el gran re 
sorte moral es la competencia (1). 
El comerciante y el industrial tocan siempre las 
consecuencias porque la responsabilidad es inmediata 
é implacable; todo error es una pérdida; toda previsión 
exacta, una ganancia. 
(1) Yves Guyot, La Moral de la concurrence.
        <pb n="300" />
        feVJ • 
m 
y ..
        <pb n="301" />
        19 
LIBRO VI 
El comercio internacional. 
CAPÍTULO PRIMERO 
CARACTERES DEL COMERCIO INTERNACIONAL 
Una definición de la nación.—Los caracteres del comercio 
internacional según Cairnes.—M. Bastadle y Stuart Mill: 
la distancia.—Otras distinciones.—Las aduanas caracte 
rizan el comercio internacional.-El ejemplo hipotético 
de Ricardo.-El comercio internacional es más complejo 
que el local.—Iguales problemas.— Desde el punto de vista 
económico, el comercio internacional es idéntico al comercio 
nacional. 
Bagehot define una nación en el sentido económi 
co, diciendo que es «un grupo de productores, entre 
los cuales, trabajo y capital circulan libremente». 
Según esta definición, si todas las naciones fue 
ran librecambistas, no existiría el comercio interna- 
cinal. 
Según M. Cairnes, las condiciones que determinan 
d carácter excepcional del comercio internacional, 
son:
        <pb n="302" />
        290 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
1. ° La distancia geográfica. 
2. ° La diferencia de las instituciones políticas. 
3 o La diferencia en lenguaje, religión y cos 
tumbres. 
¿La distancia geográfica? John Stuart Mill la to 
maba C'.mo caiácter distintivo. Pero menos distancia 
hay de París á Bruselas, ó de Londres á París, que 
desde este punto á Marsella. 
¿La diferencia de lenguaje? Entre los Estados Uni 
dos é Inglaterra no existe; y como la distancia es 
acortada cada día por la velocidad de los navios, se 
gún esta teoría el comercio se desinternacionalizaría 
cada vez más. Los cantones suizos hablan cuatro 
lenguas distintas: M. Cherbuliez deducía de esto que 
el comercio entre ellos era internacional. 
¿Es porque existe un régimen político distinto? 
¡Pero si el comercio no sufre la influencia del ré 
gimen político más que por la mayor ó menor segu 
ridad que le garantiza! 
M. Bastable, que ha recogido esta teoría, no admi 
te como distinción la distancia; pero, ¿admite las 
fronteras naturales como ti mar? Se le creería cuan 
do declare que el comercio entre Inglaterra é Irlanda 
es internacional, aunque sin embargo, no reuniese 
todos los caracteres; pero el comercio entre el Ulster 
protestante y las provincias católicas de Irlanda, es 
nacional. ¿Entre las islas de Dinamarca y la Jutlan- 
dia, es internacional el comercio? M. Bastable no lo 
sostiene 
Él da como criterio del comercio internacional la 
«completa inamovihdgd de todos los agentes de la
        <pb n="303" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
291 
producción en lo que concierne al paso á otros gru 
pos», de suerte que el comercio debe recibir el nom 
bre de internacional cuando se hace entre non com 
peting groups, entre grupos no concurrentes. 
Antes de 1868 se hubiera podido decir que el 
Japón representaba las condiciones del criterio de 
M. Bastable; pero desde entonces, no reúne esas 
condiciones. 
La misma China está abierta. Entre cada pueblo 
hay fenómenos de endósmosis y exósmosis. ¿Es que 
el capital no pasa de uno á otro mercado? ¿Es que 
no hay concurrencia en los mercados de los diversos 
países entre sus respectivos productos? La concep 
ción «de los grupos no concurrentes» está fuera de 
toda realidad. 
Yo llamo así, dice M. Bastable, á los grupos entre 
los cuales «el trabajo y el capital no circulan libre 
mente» . El capital circula fácilmente de uno á otro 
grupo, á pesar de algunas restricciones adoptadas 
en ciertas bolsas para los valores extranjeros. Bas 
table añade: «donde la tendencia á la igualdad de 
los salarios y de los beneficios no existe». Pero 
esta tendencia, lejos de suprimir la competencia en 
tre estos grupos, es uno de sus elementos. 
En realidad, actualmente las naciones, desde el pun 
ió de vista comercial, no están separadas unas de otras 
m ás que por las aduanas. 
Antes de 1789, cuando las aduanas se interponían 
entre la Lorena y el resto de Francia, el comercio era 
internacional; y ¿tenía otro carácter económico que 
su comercio internacional?
        <pb n="304" />
        292 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
El Reino Unido no tiene derechos de aduanas, 
porque los derechos fiscales que impone no son más 
que tarifas de acceso. No debería tener comercio in 
ternacional. ¿Que las otras naciones tienen derechos 
de aduanas? Bien, pero hay diferencia entre los de 
Holanda y los de Rusia. ¿Y sería más internacional 
el comercio entre Rusia y la Gran Bretaña que entre 
la Gran Bretaña y Holanda? 
Comprendo que los comerciantes del Reino Unido 
y de Rusia hagan más difícilmente el comercio que 
pueden hacerlo los de Holanda é Inglaterra; los de 
rechos de aduana influyen en la práctica del comer 
cio; pero no pueden tener influencia alguna sobre la 
teoría de los cambios. 
Para probar el carácter especial del comercio in 
ternacional, M. Bastadle cita el siguiente ejemplo 
hipotético dado por Ricardo: 
«Dos hombres saben fabricar sombreros y calzado, y uno 
de ellos aventaja al otro en ambos oficios; pero haciendo 
sombreros la ventaja que obtiene sobre su concurrente es sólo 
de un 20 por ICO, en tanto que fabricando calzado, alcanza 
un 33 por 100. ¿No convendrá los intereses de ambos, que 
éste se dedique sólo á fabricar calzado, y el menos hábil á 
hacer sombreros?» 
Es evidente que ambos ganarían con esta concilia 
ción: aplicado el ejemplo al comercio internacional, 
es un argumento en favor del librecambio. Ricardo 
lo ha empleado para demostrar que á un país podría 
convenir importar una mercancía que sin embargo
        <pb n="305" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
293 
pudiera producir con menos gastos que el país ex 
portador. 
El comercio nacional es más complejo que el local, 
y el internacional más que el nacional; no obstan 
te, todos ellos han de resolver estas mismas cues 
tiones: 
El coste de la producción de los objetos ó mejor, 
el precio mínimo de venta que pide el productor. 
Los precios exigidos por los diferentes produc 
tores. 
Los precios en los diferentes mercados. 
Los gastos de transportes. 
Los gastos de mercado, de comisiones y de se 
guros. 
Las diversas influencias que regulan la jornada; 
influencias subjetivas, como el temor de no comprar 
á tiempo; la inducción á las compras; la moda en 
favor ó en contra; y, en fin, la influencia objetiva, el 
poder de compra de los consumidores probables 
que, bien por unas ú otras influencias, pueden ser 
atraídas hacia uno ú otro objeto.
        <pb n="306" />
        CAPÍTULO II 
LA TEORÍA DEL COMERCIO INTERNACIONAL 
Ricardo.—Stuart Mill.—Bastable. —La ecuación de los valo 
res internacionales de Stuart Mill.—Fracaso, según Jevons. 
— Demostración de M. Bastable.— «Las mercancías tien 
den á cambiarse según su precio de reventa.»—Los dife 
rentes precios de las mercancías.—No hay más que una 
clase de comercio.-Las fronteras no cambian el carácter 
del comercio; solo lo cambian las aduanas. 
La teoría de Ricardo sobre el cambio internacional, 
completada por Stuart Mill (1844) y por Bastable 
(1887 y 1897), descansa sobre la teoría cuantitativa 
de la moneda (1). 
Cuando un país compra, exporta moneda: esta ra 
refacción de la moneda en dicho país hace bajar los 
precios. Producida la baja, sobreviene una demanda 
de las mercancías por los otros países, que á cambio, 
removían moneda. De ahí la distribución de los me 
tales preciosos; algunos economistas encuentran en la 
teoría de Ricardo, la verdadera justificación del libre 
cambio, olvidando que solo podría justificarlo á con 
ti) Véase Lib. IV, cap. I.
        <pb n="307" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
295 
dición de que los hechos estuviesen conformes con 
ella. 
John Stuart Mill (1) ha intentado establecer una 
teoría de los valores internacionales distinta de la de 
los nacionales, dando como fundamento principal de 
aquellos valores «la ecuación de las demandas recí 
procas.» 
¿De qué manera influirían en los valores de las 
mercancías, objeto del comercio exterior, las condi 
ciones en que este comercio se efecúe? 
Hipótesis: dos naciones ó dos grupos, A y B no 
cambian ni producen más que dos mercancías, x é y: 
A produce 10 x ó 20 y. 
B produce 10 x ó 15 y. 
Según el coste relativo, A tendría una ventaja en 
no producir más que la mercancía y; y B en no pro 
ducir más que la mercancía x. 
¿En qué condiciones se hará el cambio dexéy? 
Cuando cada país producía para sí, la produción 
total era de 20 x y 35 y. Stuart Mill supone que cuan 
do un país se dedica al producto que le reporta mayor 
ventaja relativa, la producción total se convierte en 
20 x y 40 y, ó sea una ganancia de 5 y. ¿Qué condi 
ciones determinan la división de este aumento de 5 y 
entre A y B? Si A y B eran individuos, la relación de 
cambio estaría determinada por una parte compren 
dida entre 10 x contra 15 y y 10 x contra 20 y; esta es 
la conclusión á la cual llega Stuart Mill, y que Jevons 
llamaba «the failure of the equation of exchange», el 
fracaso de la ecuación del cambio. 
(1) Principles III, 18, § 2; trad, francesa, t. II, pág. 122.
        <pb n="308" />
        i 
29G EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Sin embargo, M. Bastable no admite este fracaso: 
«porque, dice él, si A es un conjunto de personas, su 
demanda caerá bajo la ley de los términos medios y 
con el auxilio de las estadísticas, puede ser determi 
nada con un error despreciable». Desde el momento 
en que M. Bastable invoca los hechos, abandona la 
hipótesis. Y sin embargo, continúa razonando sobre 
A y B, X é y. 
Bastable concluye con Mili en que la relación de 
cambio depende de la intensidad comparativa de la 
demanda por cada parte. Todo el beneficio del cam 
bio puede redundar en uno de los países: A no de 
manda más que una cantidad limitada de x que no 
aumentará cuando su valor disminuyere, en tanto que 
R demanda gran cantidad de y; es verosímil que las 
condiciones del cambio fueren 10 x contra 15 y, pues 
to que B, á fin de satisfacer su demanda de y, ofrece 
ría condiciones más y más favorables, llegando hasta 
el mismo límite fijado por su capacidad para produ 
cir por sí, la mercancía y. Aparte de esto, M. Basta- 
ble declara que «esta hipótesis es inverosímil» (p. 47). 
Esta hipótesis supone proporcional el rendimiento; 
pero los progresos del cambio pueden hacerlo más ó 
menos proporcional; cada unidad puede, por ejemplo, 
producir 25 y; pero suponiendo que la relación de 
cambio sea 10 x contra 17 y, y que el coste de trans 
porte ó la tarifa de aduanas de cada una de estas can 
tidades sea 1 y, el beneficio quedará reducido á 3 y } 
y la relación de cambio no será la misma en cada 
país, puesto que el coste ó una parte de este coste se 
habrá de añadir á la mercancía en el país importador.
        <pb n="309" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
297 
Hay pérdida, pero «es imposible decir cómo se divi 
dirá esa pérdida resultante de las dificultades del cam 
bio, entre los dos países» (pág. 47). 
Si los gastos para introducir 10 x en A y 17 y en B, 
se elevan á 6 y, todo el beneficio 5 y es absorbido y 
reemplazado por una pérdida de 1 y, de suerte que 
cesaría el cambio. 
M. Bastable introduce en la hipótesis una tercera 
mercancía. Ay B producen á más de x é y, la mercan 
cía z. Una unidad de poder productivo en A produce 
100 z, en tanto que en B produce solo 90 z. Antes de 
la introducción de z las condiciones eran por ejemplo 
de 10 X = 16 y. B puede ahora ofrecer á A, no sola 
mente X, sino z también; y de interés de A será tomar 
una cierta cantidad de la mercancía z, equiparando 
17 y = 90 z, porque la transacción le reportará un be 
neficio de5 z,toda vez que en A, 1 y—5 z y 17 y=85 z. 
Los términos exactos del cambio dependerán de la 
cantidad de x y de z demandada por A en compara 
ción con la cantidad de y pedida por B. La situación 
de B como comerciante ha mejorado. 
Se puede continuar la hipótesis y nos llevará á que 
«los precios corrientes establecidos finalmente depen 
derán del precio de las demandas recíprocas; que la 
presencia de varias mercancías producirá un efecto 
regulador, y que el hecho mismo del cambio explica 
que las exportaciones de cada país deben pagar las 
importaciones». 
Los límites extremos en el interior, entre los cuales 
pueden variar los términos del cambio, serán fijados 
por la diferencia porel coste relativo de la producción
        <pb n="310" />
        - 
298 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
de las mercancías aquellas cuya diferencia sea mayor. 
Pero como á toda tendencia de los términos del cam 
bio á aproximarse á uno ú otro de aquellos dos pun 
tos extremos, ha de acompañar una disminución del 
número de artículos que entran en el comercio y de la 
suma de los cambios, y entrañará una reducción del 
importe total de los beneficios, es en general proba 
ble que los términos del cambio coincidan casi con el 
término medio (que en el anterior caso particular se 
ría 10 X contra 17 ^ y), ó más exactamente con el tér 
mino medio de los costes relativos de todas las mer 
cancías cambiadas entre A y B. 
La hipótesis puede hacerse extensiva á otros pro 
ductos y á mayor número de naciones, A, B, C, D....- 
M. Bastable concluye «por la analogía entre el cam 
bio internacional y el cambio entre individuos inde 
pendientes», pág. 56.—«Cuando un cierto número de 
individuos, dice él, están dedicados á los negocios en 
una nación, se forma un mercado, tomada esta pala 
bra en su más amplio sentido; y los términos del cam 
bio quedan más definidos: de suerte que podemos de 
cir que las mercancías, cuando se producen libremen 
te, tienden á cambiarse según sus costes relativos de 
producción». 
La conclusión es exacta; pero la demostración ha 
podido quizás, ser más sencilla. 
M. Bastable dice que es claro que el precio de un 
artículo en un país, no puede exceder en otro, en una 
cantidad superior á la suma de los obstáculos para el 
transporte, estimados en moneda, y que en el caso de 
un artículo importado, excederá precisamente en
        <pb n="311" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
299 
aquel importe (pág. 80). Hay otros coeficientes que 
añadir á éste: el comprador que se encuentra en el 
mercado comprando al precio corriente tiene una ven 
taja sobre el comprador lejano. Si hay un movimien 
to de alza el comprador de la plaza aprovechará el 
primer precio, en tanto que el comprador que ha de 
ser prevenido por el telégrafo ó el teléfono, á lo más 
podía alcanzar el precio siguiente. 
Conclusión: No hay más que un comercio: sólo varía 
la forma. El comercio internacional como el comercio 
local ó nacional, se ejerce entre individuos, no entre 
naciones. 
La frontera no cambia el carácter del comercio; la 
aduana es la que lo cambia.
        <pb n="312" />
        ( 
CAPÍTULO III 
LA BALANZA DE COMERCIO Y LA BALANZA 
ECONÓMICA 
§ 1.—«La balanza de comercio.» —Los supervivientes del 
sistema mercantil. —«El déficit. »—Las importaciones y las 
exportaciones en el Reino Unido.—Las naciones en déficit 
y las naciones con beneficio.—El navio de Bastiat. 
§2.—«El inglés vive de su capital.» —Harpagon importa 
siempre.—Los pueblos acreedores. 
§ 3.—La ecuación de las deudas.—La balanza económica.— 
M. de Foville.—M. Ignacio Gruber. —M. Raffalovich: El 
debe y haber de cada pueblo. — El balance económico de 
Austria-Hungría. — El excedente de las importaciones de mer 
cancias es el crédito del balance económico. 
§ 1.—La teoría de la balanza de comercio está fun 
dada en esta hipótesis: un país vende mercancías á 
otro que las paga en moneda; el país que vende ab 
sorbe la moneda del que compra, aumentando su te 
soro, al mismo tiempo que disminuye el de éste; el 
primero se enriquece á expensas del segundo. 
Esta concepción, á la cual Colbert dió su forma de 
finitiva, no había sido siempre la suya, estaba en 
contradicción con el preámbulo del edicto de Enri 
que II, de 4 de Febrero de 1557 y con las opiniones 
de Sully, fue refutada por la mayoría de los delega-
        <pb n="313" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
301 
dos en la reunión del consejo general del comercio 
celebrada en 1701. 
Y aún hoy, hombres de Estado, ministros, senado 
res, diputados, publicistas, industriales y comercian 
tes, embajadores y cónsules, profesores y detrás una 
muchedumbre de bodoques declaran solemnemente 
que «la balanza de comercio es favorable» para un 
país cuando la cifra de la exportación de mercancías 
es más elevada que la de importación. 
Pero por una contradicción de que no se dan cuen 
ta, regocíjanse si la importación de los metales pre 
ciosos excede á la exportación y se afligen en el caso 
contrario, reviviendo el «sistema mercantil». 
Estos contemporáneos de Colbert, aunque viven 
en el siglo XX, restan de la cifra de las importacio 
nes la de las exportaciones, é inscriben la diferen 
cia bajo este título: déficit. 
Según esto, el Reino Unido debería estar arruina 
do hace largo tiempo, puesto que tiene un constante 
déficit, como la demuestran las siguientes cifras: 
Exportación de productos británicos. 
En millones de libras. 
Importación. Exportación. Reexportaciones. 
1855-9 169 
1860-4 235 
1865-9 286 
1870-4 346 
1875-9 375 
1880-4 408 
1885-9 380 
1890-4 418 
1895-9 453 
1900-4 534 
1905 465 
116 
138 
181 
235 
202 
234 
226 
234 
240 
289 
329 
23 
42 
47 
55 
55 
64 
61 
62 
60 
67 
77
        <pb n="314" />
        302 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Exportación de productos británicos. 
En millones de libras. 
Importación. Exportación. Reexportaciones. 
1906 608 
1907 646 
1908 593 
1909 625 
1910 678 
1911 680 
1912 745 
375 
446 
377 
378 
430 
454 
487 
85 
92 
80 
91 
104 
103 
112 
Teniendo en cuenta las reexportaciones, el exce 
dente de la importación sobre la exportación, es, 
en 1912, de 745 — 112 = 633 — 487 = 146 millo 
nes de libras esterlinas, ó sea en 3.650 millones de 
francos. 
Los diputados, los altos funcionarios de ciertos 
ministerios, los cónsules y los publicistas de l'Econo 
miste européen y de La Reforme economique, que em 
plean este vocabulario, no se han preguntado nunca, 
cómo Inglaterra, Alemania, Francia, pueden resistir 
esta ruina continua, en tanto que, á pesar de su cons 
tante beneficio, Portugal y Haïti no han prosperado. 
Jamás se han preguntado cómo Inglaterra, en que 
desde hace largo, tiempo debiera haberse agotado 
todo el oro por este exceso de importación, continúa 
siendo el mayor mercado de ese metal. 
Sin embargo, hace tiempo que J.-B. Say y Bastiat, 
les han dado la explicación de este fenómeno. Bas 
tiat les ha referido la historia de un navio que parte 
de Burdeos. Este barco naufraga á la salida del puer 
to y su cargamento desaparece. En la estadística del 
comercio exterior se anota un beneficio neto para la
        <pb n="315" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 303 
exportación, porque ha habido una salida que no ha 
sido anulada por una entrada; pero para el armador 
se ha producido una pérdida, y éste anota en su pa 
sivo un millón que valiera el cargamento perdido. El 
buque, por el contrario, llega á su destino y vende 
con un beneficio su cargamento: compra y carga pro 
ductos del país por valor de un millón más por 
los 200.000 francos que obtuviera de ganancia en 
la venta del cargamento alijado. Cuando vuelve al 
puerto de procedencia, el armador sienta en su acti 
vo 1.200.000 francos; pero la aduana anota en las es 
tadísticas: 
Exportación 1.000.000 francos. 
Importación 1.200.000 — 
En tiempos de Bastiat, M. Thémistocles Lestibou- 
dois, Gautier de Rumilly, el barón de Ch. Dupin, se 
lamentaban y gemían: «La balanza de comercio nos 
es contraria.» Ahora, MM. Mèline, Koltz, Thèri y 
más de un cónsul, inscriben gravemente: déficit, 
200.000 francos; y algunos añaden:—Será preciso 
que expidamos 200.000 francos oro, para llenar ese 
déficit. 
M. Robert Barclay, antiguo presidente de la Man 
chester chamber of commerce, ha determinado de la 
manera siguiente, cómo se equilibraban las importa 
ciones y las exportaciones en el Reino Unido. Él cal 
cula que el 20 por 100 que representan las tasas de 
seguros y de fletes. El debe añadir al valor declara 
do de las exportaciones inglesas, y que se debe de 
ducir un 10 por 100 por los mismos conceptos, del
        <pb n="316" />
        304 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
valor de las importaciones. Aplicados estos datos á 
las cifras del comercio en 1903, dan: 
Libras, Libras. 
Importación 
Menos el 10 por 100 por fletes y 
seguros pagados en Inglate 
rra 
Total de las importaciones así 
reducidas 
Exportación de los productos 
británicos 
Mas el 20 por 100 por fletes y se 
guros pagados en Inglaterra.. 
Exportación de los productos 
extranjeros y coloniales. 
Mas el 10 por 100 por fletes y se 
guros pagados en Inglaterra.. 
Total de las exportaciones así 
englobadas 
Intereses recibidos de imposicio 
nes en el extranjero 
542 906.000 
54.291.000 
488.615.000 
290.890.000 
58.180.000 
349.070.000 
69.557.000 
6.956.000 
76.513.000 
425.583.000 
62.559.000 
488.132.000 
Inglaterra gana en sus importaciones como en sus 
exportaciones, y por consiguiente, lejos de desear una 
disminución en ellas, debe procurar un aumento. 
§ 2.—Las Tariff reformers eran un poco incómodas 
para invocar en favor de su tesis el argumento de 
la balanza de comercio, pero defendiéndose en todo 
lo han producido y reproducido, intentando rejuve-
        <pb n="317" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
305 
20 
necerle. Ellos, por ejemplo, han explicado la enorme 
diferencia entre las importaciones y exportaciones, 
descubriendo con terror que el inglés, hijo pródigo, 
vive de su capital. 
Según esto, este excedente de las importaciones 
sobre las exportaciones prueba que el inglés no es 
el prestatario, sino el prestamista. 
En 1911 M. A. Neymarck, en su memoria de /’Ins 
titut International de statistique calculaba en 100.000 
millones de francos las imposiciones de la Gran Bre 
taña en las colonias y en el extranjero. Para las 
amortizaciones, esto representa una renta mínima de 
5.000 millones de francos. 
Pedro pide prestado á Harpagon. Harpagon presta 
una suma más ó menos importante á Pedro; en este 
caso Harpagon exporta. 
Pero al cabo de un año Pedro ha de pagar intere 
ses á Harpagon; entonces Harpagon importa, y con 
tinuará importando siempre, mientras tenga intere 
ses que percibir; y el día del reembolso hará una 
gran importación. 
Pero este reembolso no lo quiere Harpagon. El 
día en que Pedro quisiere reembolsarle, aquel tratará 
de encontrar un nuevo prestatario que continuare 
devengando intereses que Harpagon importaría con 
gran placer. 
He aquí por qué los pueblos ricos que tienen ca 
pitales colocados en el extranjero importan siempre 
más que exportan. La importación se hace en forma 
de mercancías diversas, con las facilidades de com 
pensaciones de pago. La Rusia exporta más que im-
        <pb n="318" />
        306 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
porta; la República Argentina durante mucho tiempo 
ha exportado más que importado; pero ahora se han 
aproximado mucho las dos cifras. El Brasil continúa 
exportando mucho más que importa; y lo mismo ocu 
rre en los Estados Unidos. 
La balanza de comercio es favorable para los paí 
ses deudores al extranjero, y desfavorable para los paí 
ses acreedores. 
§ 3.—M. Bastable había intentado establecer «la 
ecuación de las deudas» de los países entre sí, de la 
manera siguiente: 
1. ° Las importaciones y exportaciones. 
2. ° Las sumas prestadas ó adeudadas: el país prestatario 
es acreedor hasta que recibe el importe del empréstito; 
3. ° Una vez cubierto el empréstito, el país prestatario es 
deudor de un interés anual; 
4 ° El país prestatario es deudor del importe del emprés 
tito . 
5. ° Ganancias de los comerciantes del país, establecidos 
en el extranjero y de los comerciantes extranjeros estableci 
dos en el país; para los primeros, el país es acreedor; para 
los segundos, el país es deudor. 
6. ° Dones enviados á un país ó de un país. 
7. ° Fletes y comisiones á favor ó en contra de un país. 
8. ° Gastos hechos en el extranjero por un gobierno y gas 
tos hechos en el país por los gobiernos extranjeros. 
9. ° Tributos ó indemnizaciones pagados ó recibidos. 
10. ° Gastos de los nacionales que viajan por el extran 
jero y gastos de los extranjeros que viajan por el país. 
En las Memorias presentadas en 1905 á la sesión 
del Instituto Internacional de Estadística, M. de Fo- 
ville, de París, y M. Ignaz Gruber, jefe de seccción 
en el Ministerio de Hacienda de Austria han preten-
        <pb n="319" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
307 
dido establecer el balance económico de los pueblos 
entre sí. Pero este balance no comprende los fenó 
menos de orden puramente interior; no sirve más que 
para deducir las ganancias y las pérdidas resultantes 
de ciertas entradas y salidas que pueden clasificarse 
bajo cuatro títulos: l.° Hombres. 2.° Mercancías. 
3.° Minerales. 4.° Valores mobiliarios é instrumentos 
de crédito. 
En su Traité des changes étrangers, aparecido en 
1863, M. Goschen había comprobado que laa deudas 
recíprocas, procedentes de causas diversas, eran el 
primero y más importante factor en la determinación 
del movimiento de los cambios exteriores. Un ale 
mán, Adolfo Soetbeer, tan célebre por sus estudios 
sobre los precios de los metales preciosos, reempla 
zó la expresión «balanza de comercio» por la de «ba 
lanza de los pagos» (Zahlungsbilanz)- M. Ignaz Gru 
ber le da la siguiente definición: «La representación 
aritmética de los resultados del movimiento econó 
mico total de una nación, referidos al valor de la mo 
neda, con los diferentes géneros de comercio estable 
cidos en favor ó en contra, es la determinación de 
este balance entre ambos.» 
Más sencillamente puede decirse: 
La balanza económica de cada pueblo comprende la 
totalidad, en un momento dado, de los pagos hechos ó 
recibidos por él, y de los compromisos contraídos, en 
su favor ó en su contra. 
M. A. Raffalovich ha encontrado el verdadero títu 
lo: El debe y el haber de cada pueblo (1). 
(1) Instituto internacional de Estadística, Copenhague, 1907.
        <pb n="320" />
        308 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
El Ministerio de Hacienda austríaco ha intentado 
determinar esta situación en condiciones particular 
mente difíciles. 
Austria-Hungría ha suspendido la acuñación de 
la plata; pero ha puesto papel en circulación. 
Las instituciones financieras de Austria-Hungría 
son parecidas á las de las naciones occidentales: pero 
provincias muy importantes de la monarquía están 
muy atrasadas aún; las reformas están sometidas al 
Parlamento austríaco y al Parlamento húngaro; se 
acaba de decidir que la reforma monetaria recorra 
tres etapas: primero, el establecimiento de una nueva 
moneda, basada sobre el patrón oro; segundo, la 
constitución de una reserva para garantizarla, y, por 
último, la vuelta á los pagos en especies. 
Los estudios provocados para la realización de 
este programa son la base del trabajo de M. Ignaz 
Gruber. Se calcula según la tasa de cambio del luis 
de oro, el valor respectivo de las monedas y del pa 
pel en circulación á partir de la suspensión de la 
acuñación de la plata. 
Desde el 28 de Febrero de 1903 el papel moneda 
del Estado ha desaparecido, pero el restablecimiento 
legal del pago en especies no ha tenido lugar aún. 
Para saber si la situación económica estaba suficien 
temente saneada y orgánicamente bastante fuerte 
para llevarlo á la práctica, el gobierno ha abierto 
una información tan minuciosa como sea posible, de 
jando á los que la dirigen en completa libertad para 
realizar indagaciones y comprobaciones. «Nuestra 
conciencia científica, dice M. Ignaz Gruber, no nos
        <pb n="321" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
309 
hubiera permitido la formación de un balance econó 
mico al que se diese una apariencia halagadora.» Los 
resultados obtenidos han excedido á toda esperanza. 
La balanza económica comprende 14 columnas en 
millones de coronas (la cprona equivale á 1,05 fran 
cos). El signo -j- representa un exceso sobre las im 
portaciones; el signo —, indica lo contrario. Las ci 
fras tipo itálicas están fundadas en conjeturas.
        <pb n="322" />
        310 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
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        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
311 
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        <pb n="324" />
        312 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
El crédito para el Austria-Hungría es el excedente 
de las importaciones; el débito, es el exceso de las 
exportaciones. Parece escaso este crédito de 46 mi 
llones de coronas, pero felizmente los 63 millones de 
coronas en metales preciosos, lo elevan bastante. 
El crédito de las importaciones de mercancías ha 
dado por resultado un término medio anual de 201 
millones de coronas; si este excedente faltase del 
cuadro, habría que sustraerlo del crédito de 407 mi 
llones inscrito en la columna 11. El crédito quedaría, 
pues, reducido á 206 millones. El débito inscrito en 
la columna 12 de 361 millones, sería 361-206; y en 
vez de un excedente de 46 millones habría un déficit 
de 155 millones. Y aún deduciendo de éste los 63 mi 
llones de coronas en metales preciosos, se obtendría 
un débito de 92 millones si el excedente de las im 
portaciones de mercancías no se contase en el crédito 
de Austria-Hungría. 
En la balanza económica de cada pueblo, el exce 
dente de las importaciones de mercancías debe ser ins 
crito en su activo, como el excedente de las importacio 
nes de metales preciosos, valores mobiliarios é instru 
mentos de crédito. 
Estos hechos explican una vez más por qué los 
pueblos ricos tienen un exceso de importaciones, y 
de exportaciones, los pueblos pobres y empeñados. 
Los fondos extranjeros que cada año deben remu 
nerar los austro-húngaros son de dos clases: de los 
empréstitos al extranjero para liquidaciones de gue 
rra ó para obras de utilidad; de todos modos, estos 
capitales han sido útiles á Austria-Hungría, puesto
        <pb n="325" />
        EL COMERCIO INTERNACIONAL 
313 
que de otra manera, no hubiese podido atender á estos 
gastos sino con una tasa mucho más onerosa. Han de 
enviar, en fin, unos millones de coronas por término 
medio al año, á las Compañías que han ido á esta 
blecerse en Austria-Hungría. Si esas Compañías tie 
nen beneficios, prosperan; y desde el momento en que 
hacen buenos negocios, contribuyen á la prosperidad 
del país. Ellas han creado ó han desarrollado indus 
trias, han hecho operaciones y negocios de banca que 
han contribuido á la prosperidad general. 
Este cuadro detallado muestra que, en contra de la 
vieja teoría de los partidarios de la Balanza de comer 
cio, el excedente de las importaciones de mercancías es 
uno de los elementos de crédito de la Balanza econó 
mica. 
Es una nueva confirmación de la demostración de 
J- B. Say y de Federico Bastiat; un barco parte y nau 
fraga: he aquí el excedente de exportación.—Llega á 
su destino, vuelve con beneficios y produce el exce 
dente de importación. 
E Institut international de Statistique ha nombrado 
en 1905 para continuar estos estudios, una Comisión 
de que es secretario general M. Gruber y cuya presi 
dencia ocupa; pero la reunión de los elementos nece 
sarios para establecer el debe y el haber de cada na 
ción, ofrece grandes dificultades. Solo debe esperarse 
llegar á aproximaciones cada vez más ajustadas.
        <pb n="326" />
        <pb n="327" />
        LIBRO Vil 
Las estadísticas aduaneras. 
CAPÍTULO PRIMERO 
LOS VALORES DE ADUANA 
§ 1 • —Cifras de aduanas en el pasado. —En Francia, de 1827 
á 1847, «los valores oficiales».—Desde 1847, «los valores 
actuales»-En Inglaterra, cifras hasta 1854.—Valores se 
gún las declaraciones. — En Francia, Comisión de Valora 
ciones de aduana. —Cifras medias —Procedimientos usa 
dos en los diversos países.—Necesidad de la publicidad 
de las Memorias de Comisiones de Valoraciones.—¿Qué 
valores dan las Memorias mensuales?—Los elementos de 
los valores de aduanas. — España. — Estados Unidos.— 
Bélgica.—Peso neto y peso bruto.—Las cintas de Saint- 
Etienne. 
§ 2 —El aduanero no es un estadístico.—Su indiferencia 
respecto á los exportadores —Las estadísticas aduaneras 
de los metales preciosos.—Peso y valor.—Precio fob y 
precio cifConclusión. 
§ 1.—Vemos á muchas personas que comparan 
con gran aplomo las cifras de aduanas de lejanas 
cpocas con las de épocas contemporáneas. 
¿Pero cómo las ha establecido?
        <pb n="328" />
        316 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
La estadística aduanera en Francia solo data de 
1827, pero se establecen las evaluaciones de este año, 
y en los años siguientes basta 1847, no se cambia el 
precio de las mercancías. A estos valores fijos se da 
el nombre de «valores oficiales». 
A partir de 1847 se procedió á una evaluación 
anual, dándose el nombre de «valores actuales» á los 
resultados de ellas. 
Hasta 1854, los valores tenían, en Inglaterra, por 
base los precios que se remontaban á dos siglos; de 
1854 á 1870, el Boad of trade, establece sus estadísti 
cas según los precios corrientes; desde 1870, los 
precios registrados son los que suministran los co 
merciantes según las transacciones; y como, salvo 
para una docena de artículos, no están sometidos á 
los derechos de aduana, no tienen interés alguno en 
falsear las declaraciones. Esta ausencia de la preocu 
pación fiscal da á las cifras de la aduana inglesa una 
certidumbre que no logran en ningún otro país. 
La aduana no evalúa; ella registra las declaracio 
nes de los valores en el puerto de embarque ó des 
embarque. El Boad of trade se limita á comprobar- 
Tal sistema es el positivo. Pero aún para establecer 
las cifras inglesas, hay necesidad de recurrir á térmi 
nos medios que no indican los precios corrientes ex 
tremos y las variaciones producidas en las diversas 
épocas del año. Este sistema solo se sigue en Portu 
gal y en Rusia. 
En Bélgica se aplican los dos sistemas; para todas 
las mercancías sometidas á derechos ad valorem, se 
acepta la declaración; para las demás, se recurre á
        <pb n="329" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
317 
una Comisión de Valores de Aduana, que fija cada 
año los «valores oficiales». La relación de las mer 
cancías cuya tasa de evaluación ha sido modificada, 
se publica en el apéndice de la Estadística general 
del Comercio. 
En Francia la Comisión de Valores de Aduana fija 
la tasa de evaluación para las mercancias, importa 
das el año precedente.Los trabajos no terminan jamás 
hasta mediados de año. Reunidos en fascículo las me 
morias generales de la Comisión, son muy interesan 
tes; pero evidentemente las cifras fijadas no son las 
cifras reales; se establecen según términos medios, 
determinados más ó menos arbitrariamente. Se ate 
nían los cambios muy violentos. Son, pues, precios 
convencionales. El mismo procedimiento se sigue en 
Austria, Bélgica, Alemania, Grecia, Italia, Suecia y 
Suiza. Exactamente no se sabe cómo se fijan las ci 
fras del comercio exterior en Portugal, Rumania y 
Bulgaria. 
La Comisión de Valores de Aduana tiene ahora 
por presidente á M. Chapsel y comprende cinco sec 
ciones: 
1. a Dirección y centralización del trabajo. 
2. a Productos agrícolas, comestibles y productos 
exóticos. Presidente, M. Tisserand, antiguo director 
de Agricultura. 
3. a Maderas, materias minerales y productos me 
talúrgicos. Presidente, M. Petitjean. 
4. a Materias textiles, hilados y tejidos. Esta sec 
ción se divide en cinco subsecciones: 1. a , seda; 
2. a , lana; 3. a , algodón; 4. a , lino, cáñamo y yute; 5. a , tul,
        <pb n="330" />
        318 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
pasamanería, bonetería y vestidos. Presidente, Mon 
sieur Gastón Grandgeorge. 
5. a Materiales de fabricación y objetos fabricados 
diversos. Presidente, M. Marquet de Vasselot. 
En Holanda, se registran los valores declarados 
para las mercancías sujetas á derechos, en tanto que 
una Comisión de Valores de Aduana, fija el valor de 
las exceptuadas; pero parece que, salvo para algunos 
detalles ínfimos, no se ha hecho revisión alguna des 
de hace un buen número de años. 
Algunos países publican ahora estados mensuales 
de su comercio; ¿pero qué precios dan? Necesaria 
mente han de ser los establecidos para el penúltimo 
año, porque hasta mediados de año no termina de 
fijar los precios del año último la Comisión de valo 
res de aduana. Estos precios, pues, no están confor 
mes con la realidad y la revisión no se hace las más 
de las veces hasta fines del año siguiente. 
¿Cuál es el valor dado á las importaciones? Sir 
Alfredo Bateman, que tiene motivos para estar bien 
informado, cree que en España y en Rumania, al va 
lor de las importaciones se aumentan los derechos de 
aduanas. 
Los Estados Unidos, para la importación, fijan el 
valor de la mercancía por el precio corriente en el 
mercado importador, comprendido en él el valor del 
embalaje, y desde la ley de 1 de Junio de 1890, todos 
los gastos hechos hasta el puerto de embarque; pero 
no se comprenden los gastos de transporte desde el 
país de origen al de destino. El valor de los produc 
tos exportados de los Estados Unidos se calcula por
        <pb n="331" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
319 
los precios corrientes del mercado de donde pro 
ceden. 
En Bélgica, los valores oficiales añaden al precio 
de la mercancía sobre el lugar de procedencia, los 
gastos de expedición y de transporte hasta la 
frontera. 
Se ve, pues, la incertidumbre que resulta de estas 
cifras cuando se quiere establecer una comparación 
entre el comercio de diversas naciones. 
Los valores de exportación en Dinamarca, com 
prenden el flete al punto de destino, en tanto que en 
los Estados Unidos las mercancías extranjeras reex 
portadas de los depósitos son estimadas en su valor 
de importación, que no comprende el flete ni el 
seguro. 
No todas las administraciones de aduanas hacen 
del mismo modo las taras. Y así, la mayoría de las 
veces no se sabe si se trata de un peso neto ó de un 
peso bruto que comprende el embalaje. 
Según una carta dirigida por un miembro de la 
Cámara de Comercio francesa de Ginebra, al Ministro 
de Comercio, Suiza percibe sus derechos sobre el 
peso bruto en kilogramos sin fracción. Los sombre 
ros de señoras, por ejemplo, tasados según la nueva 
tarifa de 2,25 francos el kilo, pagan 11,27 francos. 
Cuando el embalaje parece demasiado ligero, la mer 
cancía se recoge mediante un suplemento de tasa ó 
adicional (1). 
En Francia no se ha comenzado á tener en cuenta 
la tara para la evaluación de los productos exporta- 
(1) Jules Domergue (Libre échangé ou protection). 1907.
        <pb n="332" />
        320 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
dos hasta 1860. Durante mucho tiempo la adminis- 
ción registraba, para las sederías, entre otros, el peso 
bruto de las cajas, y se veía, durante el período 
1855-60, alcanza el término medio de las exportacio 
nes de cintas á 118.685.000 francos, con gran estu 
pefacción de la fábrica de Saint-Etienne, que no po 
día encontrar en sus cuentas una cifra tal para sus 
negocios. 
El secretario de la Comisión de Valores de Aduana 
para 1860, decía: «El valor de las cintas ofrece para 
este año una reducción extraordinaria que no alcan 
zará á menos de un 36 por 100, habiendo bajado de 
178 francos á 115,50; pero esta reducción no es más 
que aparente.» 
Se ve á la Comisión de los Valores de Aduana acep 
tar un revoltijo de precios: «El precio real del kilo 
gramo de cinta sería de 122,50 francos. Importa solo 
112,50 porque la Comisión ha querido compensar lo 
que había de excesivo en la cifra total de la expor 
tación que comprendía el peso bruto, en vez del peso 
neto demandado por la administración de aduanas. 
En Francia se publican las memorias generales de 
la Comisión de los Valores de Aduana. Esta garantía 
no existe en Alemania, y creo que en ningún otro 
país. Esa publicidad debe reclamarse con insistencia, 
no solo para las Memorias generales sino también 
para las especiales. 
No obstante las Memorias publicadas en Francia 
no dan referencias bastantes sobre los métodos em 
pleados para fijar los precios y las taras. 
§ 2.—El aduanero no es un estadístico. Es un
        <pb n="333" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
321 
agente fiscal, y solo la fiscalización le preocupa. Así 
no presta atención á la mercancía más que desde el 
punto de vista de la percepción. Él pesa, mide y 
evalúa en las importaciones los objetos tasados, y 
solo se preocupa respecto á los demás, de descubrir 
si ocultan un fraude. Lo demás no le interesa. 
En cuanto á las exportaciones, les son completa 
mente indiferentes. El aduanero no se cuida de las 
que pasan en el equipaje del viajero, y en cuanto á 
las que llenan los vagones de los trenes ó los bu 
ques, se contenta con las declaraciones del que las 
expide. 
En Inglaterra y en los Estados Unidos la declara 
ción del valor hecha para la exportación está sujeta 
á la comprobación por el agente de la aduana, y en 
este último país, el que expide y declara un valor in 
ferior está sujeto á una multa. Yo duçlo que esta san 
ción se haya impuesto la mayoría de las veces. 
En Francia, la abolición de los derechos de salida 
ha suprimido todo contrôle sobre las declaraciones 
de exportación, si bien el artículo 19 de la ley de 16 
de Mayo de 1863, dice «que la exención de los dere 
chos, ya sea á la entrada ó á la salida, no dispensa 
de hacer á las aduanas las declaraciones prescritas 
Por la ley, según las especificaciones y unidades enun 
ciadas en la tarifa general, bajo pena de 100 fran 
cos de multa, en caso de no hacerlas». La declara 
ción es obligatoria, pero su precisión es facultativa. 
La ley de 22 de Febrero de 1872, la ha sometido 
á un derecho de 010 (sin décimas adicionales, por 
fardo, por metro cúbico para las mercancías á granel
        <pb n="334" />
        322 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
y por cabeza de animales vivos ó muertos. Una vez 
percibida esta tasa, el aduanero queda tranquilo. 
Que el remitente envía aquí ó allá, poco le importa, 
pues éi nada ha de percibir; que declara un valor in 
ferior con el fin de disminuir los derechos que la ex 
pedición ha de pagar en el punto de destino, á él no 
le preocupa. 
Jamás un aduanero, inglés, alemán, francés, pregun- 
la al viajero que sale de su país:—¿Tenéis alguna 
cosa que declarar? Hace algunos años un gran alma 
cén de París, revelando los nombres y direcciones 
de sus clientes, evaluó en 54 millones la cifra de ex 
portación procedente de compras directas, que solo 
importaban 30 millones, según los datos de la aduana 
francesa, en los que, por consiguiente, no figuraban 
los cuatro quintos de la verdadera exportación. 
M. de Foville, antiguo director de la Casa de la 
Moneda en París, ha dado en su Memoria al Institu 
to internacional de Estadística, sobre los «Elementos 
de la balanza económica de los pueblos», un ejemplo 
característico de esta indiferencia del aduanero res 
pecto á los objetos que no presentan un interés fiscal. 
Cuando, hace algunos años, la Casa de la Moneda de 
París fabricaba rublos y fracciones de rublos por mi 
llones para Rusia, eran expedidos de París á Dun 
kerque, desde Dunkerque á Hull y de Hull á San Pe- 
tersburgo. Pues bien, no se encuentra de ello el me 
nor rastro en las estadísticas de la aduana francesa. 
Hace una veintena de años, en Italia, M. Cario Fe 
rrari hizo comprobar las cifras de la aduana para las 
entradas y salidas de numerario con el auxilio de
        <pb n="335" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
323 
comunicaciones hechas por los grandes estableci 
mientos de crédito. Lógicamente estas comunicacio 
nes deberían denunciar movimientos inferiores, pues 
con frecuencia dan cifras superiores á las de la adua 
na. En 1891, eran el doble para el oro importado y el 
cuádruple para el exportado. 
Aún hay mayor diferencia para el diamante. 
En Francia, esta palabra no se encuentra en el re 
pertorio de las estadísticas de aduanas; solo se en 
cuentra en la enumeración de las diversas clases de 
alhajas. Resultaría de ello que Francia no importaría 
ni exportaría un solo diamante. La Tabla general del 
Comercio de Bélgica, contiene la siguiente nota que 
explica la situación de este comercio á la mirada de 
la aduana: «El extremado valor del diamante para un 
peso y volumen insignificantes, hace que las impor 
taciones y exportaciones de esta mercancía se reali 
cen casi exclusivamente sin conocimiento de la 
aduana. 
Según las referencias suministradas por el Presi 
dente de la Cámara de Comercio de Amberes, los dia 
mantistas de esta población han importado en 1911, 
próximamente 98.356.000 francos en diamantes en 
bruto. Si á esta suma se añade el importe de los sa 
larios pagados á los obreros y se deduce el valor de 
los diamantes vendidos en el país, se puede calcular 
en 99.049.000 francos el valor de los diamantes talla 
dos que han sido exportados.» 
Cuando se comparan las cifras de aduanas, sería 
preciso comparar siempre los precios en las diferen 
tes épocas y en los diversos mercados.
        <pb n="336" />
        324 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Ya lie insistido sobre esa necesidad en la primera 
edición de la Science economique. Hasta 1896, la ad 
ministración de aduanas en Francia continuó toman 
do como base casi exclusiva para sus comparaciones, 
el precio de las mercancías. En aquella fecha, al fin 
se apercibió de que los precios variaban. Entonces se 
tomó la cifra total de las toneladas á la importación 
y á la exportación y se comparó con los valores tota 
les- Pero semejantes sumas no representan más que 
unidades de un mismo orden. 
La adición de toneladas de mineral con toneladas 
de sederías ó de joyería no puede dar una idea exac 
ta de la naturaleza del comercio de una nación. 
Es preciso recordar siempre que los precios de la 
exportación son el precio fob (franco á bordo) y los 
de la importación el precio cif (cost, insurance, ft eight). 
Estos son siempre, pues, más elevados. 
Conclusión: 
Aún en el país en que mejor se hace, el valor dado á 
las importaciones y á las exportaciones, está lleno de 
inexactitudes. No se deben aceptar las cifras de adua 
nas más que á beneficio de inventario. 
Las cifras de importación, que tienen más interés 
fiscal para el aduanero, ofrecen más garantía que las 
cifras de la exportación, cuya comprobación no intere 
sa á aquél.
        <pb n="337" />
        CAPÍTULO II 
PAÍS DE ORIGEN Y PAÍS DE DESTINO 
Dificultades de determinación.—País de procedencia ó país 
de origen.—Indiferencia del aduanero.—Declaración del 
remitente y del destinatario. 
Los estados de aduanas llevan las indicaciones: 
país de origen, país de destino; y las gentes que tie 
nen necesidad de fe, lo han tomado al pie de la letra 
y no dudan de que los movimientos de comercio ins 
critos, estén conformes con la realidad. 
Desgraciadamente, los lugares de origen son siem 
pre tan difíciles de determinar, como los países de 
destino. 
Algunas naciones averiguan el lugar de origen y 
ía nación á que va destinada la mercancía; tales son 
Austria, Francia, Alemania, Portugal y Suiza; otras, 
Bulgaria, Dinamarca, España, Grecia, Holanda, Ita 
lia, Rusia, Noruega, Suecia y los Estados Unidos, no 
se ocupan más que del país de donde se importa la 
mercancía, ó bien el lugar á que se expide. 
El Board of trade decidió que á partir de 1909 los 
estados del comercio británico dieran el origen y des 
tino real.
        <pb n="338" />
        326 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Desde 1905 constituían el objeto de un volumen 
suplementario á los dos del Anual statement. En ade 
lante, este volumen dará las cifras según los lugares 
de importación y de expedición. 
En las Observations préliminaires du Tableu gene 
ral du Commerce, la Administración de las aduanas 
francesas, dice que «teóricamente las mercancías de 
berían ser asignadas, en la importación, á cuenta del 
país de origen, y en la exportación, á cuenta del país 
de exportación real». 
«Pero en la práctica no es posible dar á esta regla una apli 
cación absoluta en razón á las pérdidas de cargas que nece 
sariamente se producen en el curso de los transportes, como 
en razón á la naturaleza misma de las operaciones comercia 
les, que las más de las veces, á la entrada como á la salida, 
se manifiestan respecto á productos comprados ó vendidos en 
un país intermediario. 
Por este motivo, la administración se ha visto obligada á 
mencionar en sus publicaciones estadísticas, á la entrada, el 
país de procedencia inmediata ó actual y, á la salida, el país 
de destino efectivo ó actual. 
Pero este principio, cuya aplicación aboluta tendría por 
resultado reducir los gastos estadísticos de nuestro tráfico 
internacional, sólo á los países limítrofes ó de otros mares, 
con los cuales tuviéramos relaciones directas, ha de ceder 
ante la realidad de los hechos siempre que por la naturaleza 
ó las circunstancias del transporte, ó por los documentos que 
puedan venirse á las manos, el servicio tenga ocasión de co 
nocer, en la importación, el punto de procedencia real de la 
mercancía importada en Francia, y en la exportación, el país 
á que efectivamente se dirige, ó en el cual debe ser entrega 
da al destinatario.» 
Esta fraseología administrativa significa que la ad*
        <pb n="339" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
327 
ministrador! se contenta con las indicaciones que re 
cibe; lo que no impide que procure tener conocimien 
to del país de origen y del país de destino real. 
Para las expediciones por caminos de hierro, «las 
mercancías son conducidas á cuenta de la potencia á 
que llegan realmente, y para la cual están realmente 
expedidas». La dificultad está en la palabra «real 
mente». 
Para los transportes efectuados por las vías terrestres, flu 
viales ó por canales, el país limítrofe se considera siempre 
como el país destino ó de procedencia, según se trate de ex 
portación ó de importación. Los transportes efectuados por 
canales se consignan en los documentos estadísticos de adua 
nas, en la columna de transportes por tierra. 
Para las expediciones por mar, se considera como país de 
procedencia, aquel en que la mercancía ha sido cargada, y 
como país de destino, aquel en que se ha de desembarcar, 
es decir, al que va dirigida con connaissement direct. Así, las 
lanas de Australia, expedidas de Inglaterra á Francia, se 
aumentan á la cuenta de Inglatera (entrada), y del mismo 
modo se anotan en la cuenta de Inglaterra (salida), las mer 
cancías que deben ser desembarcadas allí, sean ó no destina 
das ulteriormente al consumo en dicho país. 
Cuando un navio ha tomado sucesivamente mercancías en 
puertos de diversos países, ó que habiendo salido de Ham 
burgo, por ejemplo, ha hecho escala en Amberes, para dejar 
una parte ó para completar su cargamento, se aumenta á la 
cuenta de cada país las mercancías embarcadas en ellos, en 
vez de considerarlas todas como procedentes del país á que 
pertenece el último puerto de escala. Del mismo modo, á la 
salida, cuando un navio ha tomado mercancías para varios 
destinos, esas mercancías se anotan separadamente en cada 
cuenta. 
Cuando se expiden mercancías por servicios especiales de 
vapores á puertos vecinos, muy corrientes de Francia á Ingla-
        <pb n="340" />
        328 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
terra, para ser transbordadas, esas mercancías figuran en el 
activo no del país donde ha de efectuarse el transbordo, sino 
del país de destino. 
No obstante, se atribuía á la cuenta de Bélgica 
tal mercancía desembarcada en Amberes y expedida 
en Francia. 
Las mercancías expedidas directamente de Londres á París 
por Amberes, é importadas por un punto de la frontera del 
Norte, se llevan, no á la cuenta de Bélgica, sino á la de In 
glaterra, siempre que los documentos indiquen con preferen 
cia este último como país de procedencia efectiva. Del mismo 
modo se procede respecto á las mercancías exportadas de 
Francia por la frontera, cuando llevan documentos de tránsi 
to, indicando como punto de destino efectivo un país de otro 
mar. 
La columna por tierra de los estados de desarrollo 
del movimiento, lleva el titulo: Mercancías importadas 
ó exportadas por tierra, directamente ó por la vía de 
un tercer país. 
Los productos extranjeros procedentes de las zonas 
privilegiadas, tales como las determinadas para Ale 
mania por el comercio adicional al tratado de Franc 
fort de 11 de Diciembre de 1871, art. 12; para Suiza, 
por el comercio sobre relaciones de vecindad de 23 
de Febrero de 1882, y para Italia por el tratado de 7 
de Marzo de 1861; y los productos franceses proce 
dentes de las mismas zonas en Francia, son com 
prendidos en* la estadística con el mismo título que 
los demás productos extranjeros ó franceses. 
Los productos originarios del país de Gex y de la
        <pb n="341" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
329 
Alta Saboya, para la importación por la línea adua 
nera, son admitidos, bien en franquicia en las condi 
ciones determinadas por el decreto ministerial de 31 
de Mayo de 1863, bien con el beneficio de la tarifa 
mínima, conforme á la decisión ministerial de l.° de 
Abril de 1893. Estos productos se inscriben en las 
estadísticas, en la cuenta de las zonas francas. 
Desde 1894 se ha abierto una cuenta especial á las 
Provisiones y material de bordo que antes se lleva 
ban á la cuenta de las exportaciones del país á que 
se dirigía el navio exportador. 
La Argelia figura en el comercio exterior con los 
países extranjeros; pero su movimiento marítimo y 
comercial con los países extranjeros y las demás co 
lonias dan lugar á la formación de una estadística 
distinta. 
Según las «Observations préliminaires» al Tableau 
général du commerce en Bélgica, los artículos 120 y 
143 de la ley general de 26 de Agosto de 1822, im 
ponen á los importadores y exportadores la obliga 
ción de indicar en sus declaraciones la procedencia 
y el destino de las mercancías. 
No siendo la estadística comercial una estadística de pro 
ducción, sino de cambios internacionales, no es el país de 
origen el que se ha de indicar en ellos, sino el país de pro 
cedencia. 
Este principio se debe mantener siempre. 
Sin embargo, se atenúa de la siguiente manera: 
El país de procedencia puede ser al mismo tiempo país de
        <pb n="342" />
        330 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
origen, lo que ocurre cuando la mercancía es un producto del 
país en que se expide. 
Si el algodón de Egipto, por ejemplo, es expedido en Ale 
jandría, directamente por mar al puerto de Amberes, esa 
mercancía se consigna en la cuenta del Egipto. Y este país 
es también el que se debe declarar si el algodón, desembar 
cado en Marsella y cargado en seguida en un vagón, es reex 
pedido á Bélgica, sin haber sido objeto en Francia de una 
transacción comercial que nacionalizara la mercancía. 
El cambio del medio de transporte operado en Francia no 
modifica en manera alguna la naturaleza del cambio, habién 
dose éste efectuado siempre entre Egipto y Bélgica exclusi 
vamente. De otro modo fuera si el algodón desembarcado en 
Marsella, fuera nacionalizado en Francia, y objeto en seguida 
de un cambio con Bélgica. En este caso, seria Francia el país 
de procedencia que estaría obligado á indicar en su declara 
ción el importador, y á la cuenta de Francia habría de ser 
consignada la mercancía. 
Las mismas reglas se han de seguir en cuanto á la exporta 
ción. El país de destino es aquel hacia el cual es realmente 
expedida la mercancía, aunque ésta sea de origen belga ó 
haya sido nacionalizada. 
Mercancías que salen de depósitos extranjeros.— Cuando 
una mercancía es importada de un país de donde no es origi 
naria, pero donde ha estado en depósito, este país es el que 
se debe indicar como procedencia, si el declarante no puede 
designar con certeza el país en que se hubiere hecho la ope 
ración de cambio con Bélgica. En este caso, se puede consi 
derar nacionalizada la mercancía en el país en que última 
mente ha estado en depósito, pues generalmente, las mer 
cancías que salen de un depósito, han sido en él objeto de 
nuevas transacciones. Así, los tejidos de origen suizo que 
entran en Bélgica, habiendo estado en depósito en Francia, 
se han de consignar en la cuenta de Francia, á menos que se 
compruebe que son entregados en Bélgica por el exportador 
primitivo que los había depositado en aquel país. En esta úl 
tima hipótesis, el país de procedencia es Suiza.
        <pb n="343" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
331 
Los receptores deben emplear todos los medios á su alcan 
ce para conseguir del comercio la declaración de los países 
de procedencia y de destino reales. Ellos pueden encontrar 
referencias útiles á este respecto en los documentos de trán 
sito y otros, cuya presentación pueden exigir. 
Si este examen les da la certeza de que la indicación del 
país declarado es falsa ó equivocada, rectifican de oficio la 
declaración. 
Lógicamente, debiera ser el país de origen y no el 
país exportador el que se procurara conocer; pero 
estas cuestiones son por completo indiferentes al 
aduanero. En cuanto al remitente y al destinatario, 
ellos sólo quieren que se les deje tranquilos. Así, 
pues, hay que contentarse con sus indicaciones.
        <pb n="344" />
        CAPÍTULO III 
COMERCIO GENERAL, COMERCIO ESPECIAL 
Y DE TRÁNSITO 
§ 1 —Definición del comercio general y del comercio espe 
cial. — Productos exóticos exportados como productos 
franceses. —Tránsito.—El tránsito en Bélgica. 
§ 2.-Depósitos. 
§ 3.—Admisión temporal. 
§ 4.—Una adición de diputados franceses.—Doble empleo de 
las entradas y salidas. 
§ 5.-Sistema inglés.—Ejemplo de aplicación al comercio 
francés. 
§ 1.—En la mayor parte de los países, el comercio 
se divide en comercio general y especial (1). 
El comercio general de importación comprende la totalidad 
de las mercancías extranjeras llegadas del extranjero, de las 
colonias y de la gran pesca, por tierra ó por mar, y declaradas 
tanto para el consumo como para el tránsito, depósito, trans 
bordo, reexportación ó admisión temporal. 
El comercio especial comprende en la importación: 
l.° Todas las mercancías declaradas para el consumo, es 
decir, la totalidad de las mercancías importadas con excep- 
(1) G. Pallaim. Noticia preliminar al Tableau général da 
commerce de la France.
        <pb n="345" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
333 
ción definitiva de derechos, y si se trata de mercancías tarifa- 
das, las cantidades que han sido sometidas al pago de dere 
chos, bien á la llegada ó después de haber sido declaradas 
Para el tránsito, depósito ó admisión temporal; 2.°, los azú 
cares importados de las colonias ó del extranjero y declara 
dos bajo el régimen de la admisión temporal. 
De estas definiciones resulta que las cifras del comercio 
general deben, en principio, ser superiores á las del comercio 
especial. Sin embargo, el comercio general de importación 
110 comprende necesariamente para un período dado, la tota 
lidad de las cifras del comercio especial; éstas, en efecto, se 
componen, no sólo de las cantidades declaradas para el con 
sumo á su llegada, sino también de cantidades que han sido 
extraídas de los depósitos para ser puestas al consumo, y qué 
lian podido ser comprendidas en el comercio general, en pe 
ríodos anteriores. Además, las cifras del comercio especial 
Pueden comprender materias primas que han sido objeto de 
admisiones temporales; y los objetos manufacturados con 
días, son declarados para el pago de derechos ulteriormente, 
bien directamente ó después de haber pasado por depósito. 
Así, puede suceder, en lo que concierne á las mercancías 
tarifadas, que las cifras del comercio especial sean para un 
Período determinado superiores á las del comercio general. 
DI comercio general de exportación comprende la totalidad 
be las mercancías que salen efectivamente de branda, sin 
distinción de su origen nacional ó extranjero, es decir, las 
mercancías que son el objeto del comercio especial, mas las 
mercancías extranjeras que no hacen más que transitar por 
territorio francés ó que son transbordadas en puertos france 
ses, con destino al extranjero; las mercancías extraídas de los 
depósitos para la reexportación, y en fin, las mercancías que 
habiendo sido admitidas temporalmente en franquicia, son 
reexportadas después de alguna manipulación para apurar los 
rendimientos. 
El comercio especial de exportación comprende: l.°, la tota- 
tidad de las mercancías nacionales exportadas y las mercan- 
mas de origen extranjero que, habiendo sido admitidas en
        <pb n="346" />
        334 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
franquicia ó nacionalizadas por el pago de derechos, y encon 
trándose, por consiguiente, en el mercado libre del interior, 
son enviadas de nuevo al extranjero; 2.°, los azúcares expor 
tados con data para las cuentas de la admisión temporal. 
De ello se sigue, al contrario de lo que se ha dicho antes 
respecto á la comparación de los dos comercios de importa 
ción, que las cifras del comercio especial no pueden jamás en 
la exportación superar á las del comercio general. 
Las mercancías en tránsito son las que, importadas del ex 
tranjero, son reexportadas sin modificación en su naturaleza 
ni en su cantidad. Se puede decir que el tránsito representa la 
diferencia entre el comercio general y el comercio especial. 
Pero de hecho esta palabra no se aplica á las mercancías re 
expedidas directamente de los depósitos de los puertos (1). 
El régimen del tránsito se aplica: l.°, á las mercancías que 
entran por una frontera, por tierra ó por mar, para salir por 
otra frontera, directamente, sans emprunt de la mer; 2.°, á las 
mercancías que se dirigen por tierra de una oficina ó de un 
depósito de las fronteras ó del interior á otra oficina ó á otro 
depósito. 
En los Estados Unidos y en España, las mercancías 
de tránsito no son comprendidas en el comercio ge 
neral; en Italia, desde 1900, se excluyen también y 
solo son comprendidas las mercancías que están en 
depósito. 
En la práctica, el tránsito no existe para las mer 
cancías que están exentas de derechos, pues el im 
portador no tiene interés alguno en solicitar el 
dráwback. 
Estas mercancías entran en el comercio especial, y 
el algodón en lana figura en las exportaciones de los 
productos nacionales de Bélgica y de Francia. 
( 1 ) Tránsito. Dictionaire du Commerce.
        <pb n="347" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
335 
La nota preliminar del estado del comercio belga, 
dice: 
Ocurre con frecuencia, que para sustraerse á las formalida 
des inherentes al tránsito, el comercio declara para el consu 
mo las mercancías libres, sin perjuicio de declararlas ulte 
riormente para la exportación De ello resulta que la cifra del 
comercio especial, tanto en la importación como en la expor 
tación es frecuentemente engrosada con detrimento de la cifra 
del tránsito. Así, por ejemplo, los granos, excepto la avena, 
las pieles sin curtir, las materias animales no manipuladas, 
•as resinas y otras mercancías libres de derechos de entrada, 
destinadas al tránsito, se declaran primero para el consumo y 
en seguida para la exportación. La aduana se ve obligada á 
aumentar esas mercancías al comercio especial, cuando no 
tiene la prueba ó la convicción de que deben ser expedidas 
en tránsito. 
En Bélgica, desde 1852 á 1910, las cantidades de 
algodón en bruto declaradas para la exportación eran 
deducidas del comercio especial, tanto de importación 
como de exportación, para ser trasladadas al movi 
miento de tránsito; á partir de 1911, se ha dejado de 
verificar esas deducciones. 
COMERCIO ESPECIAL 
Entradas 126.311.000 kilos. 
Salidas 55.313.700 » 
En Francia no operamos por deducción. 
En los cuadros de las aduanas podemos ver: 
1910 1911 1912 
(En millones de francos). 
Algodón en balas 172‘7 120*3 128*2 
Caoutchouc y gutapercha. 236*5 156'8 167*0 
Cobre 35*8 38*1 50*3
        <pb n="348" />
        336 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Estos productos exóticos aumentan la cifra de las 
exportaciones nacionales. 
§ 2.—En materia de aduanas, el depósito es un 
local en que el comercio está autorizado para alma 
cenar temporalmente las mercancías importadas, de 
las cuales no quiere ó no puede deshacerse en el mo 
mento, y que tiene la facultad de reexportar en fran 
quicia ó de las que puede no pagarlos derechos has 
ta el momento en que sean libradas al consumo 
interior. 
El depósito permite al comerciante tener á su dis 
posición mercancías, sin pagar los derechos de adua 
nas con que estén gravadas. Colbert ensayó en 1664 
el establecimiento de depósitos que fueron organiza 
dos por la ordenanza de 1687; pero la Arrendataria 
consideraba que le reportaban perjuicios y desde el 
9 de Marzo de 1688 tuvo un decreto del consejo que 
los suprimía. 
En 1791 fue autorizado el depósito para ciertas 
mercancías, y la ley de 8 del floréal de 1803, permitió 
el de las mercancías coloniales y extranjeras no pro 
hibidas, los tabacos exóticos en hojas, y en ciertos 
puertos las mercancías prohibidas, llamadas de trata 
de negros, destinadas al Senegal y á la costa de 
Africa. 
Las leyes de 9 y 27 de Lebrero de 1832, completa 
ron este sistema abriendo los depósitos á las mercan 
cías prohibidas sin excepción, y autorizando la se 
gunda á las ciudades del interior y de las fronteras 
de tierra para establecer también depósitos. 
Existen dos clases de depósito:
        <pb n="349" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
337 
22 
1. ° El depósito real, que es un almacén especial 
cerrado con dos llaves, de las cuales una está en po 
der del comercio encargado de conservar y mantener 
el almacén, y la otra en poder de la aduana, para que 
las mercancías garanticen los derechos. 
2. ° El depósito ficticio, llamado así porque las 
mercancías se dejan á disposición de los comercian 
tes en almacenes de su pertenencia y de los cuales la 
aduana no tiene llaves. El depositario debe remitir á 
la aduana el compromiso garantizado de permitir 
toda requisa ó inspección de las mercancías y reex 
portar éstas ó pagar los derechos antes del término 
fijado para la duración del depósito ficticio. 
El depósito ficticio solo está autorizado para de 
terminados productos, en tanto que en los depósitos 
reales se admiten todos. 
Hay además en ciertos puertos de la Mancha de 
pósitos especiales, privativos para ciertas mercancías 
ó para ciertas operaciones, destinados al aguardiente 
de granos llamado ginebra y el de pasas de Corinto, 
y el té. 
¡Otras veces eran destinados á fomentar el contra 
bando inglés! 
Los depósitos reales están establecidos en casi 
todos los puertos; también los hay en un cierto nú 
mero de ciudades del interior. Pero entre los que han 
sido concedidos, los hay que no han llegado á cons 
tituirse ó que han cesado de funcionar. 
En el interior de los almacenes del depósito está 
prohibido todo desembalaje de mercancías, toda mez 
cla ó simple transvase, toda división ó revisión de
        <pb n="350" />
        338 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
fardos, sin la autorización del jefe de la aduaha. 
§ 3.—La admisión temporal es un régimen parti 
cular que concede franquicia de derechos de adua 
nas y de depósito ó de origen á las mercancías extran 
jeras destinadas á ser objeto de alguna manipulación 
para su perfeccionamiento ó á ser fabricadas en Fran 
cia, con la condición de ser inmediatamente reexpor 
tadas ó integradas á los depósitos en un plazo deter- 
minado(l).Este régimen ha sido introducido en nues 
tra legislación por la ley de 5 de Julio de 1836. Según 
los términos de esta ley, el importador de un produc 
to extranjero para transformarlo en sus talleres debe 
obligarse á reexportar ó constituir en un depósito de 
aduana, en un plazo de seis meses, el producto trans 
formado ó fabricado. La ejecución de este compro 
miso está garantida por una fianza. En el caso en que 
la reexportación ó la integración al depósito no se 
realizase en el plazo determinado, el comprometido 
está obligado al pago de una multa igual al cuádru 
ple de los derechos que corresponden á los objetos 
importados. Ô también, el obligado podrá ser excep 
tuado del beneficio de dicha ley, si contraviene á sus 
disposiciones. 
Pero el plazo puede ser prorrogado á título excep 
cional y á instancia del interesado, cuando se prueba 
la imposibilidad, por fuerza mayor, de cumplir á 
tiempo el compromiso. Las primeras materias deben 
destinarse siempre á aquello para que fueron admiti 
das. Si fuera permitido á un importador pagar los 
(1) Dictionaire du Commerce, artículo Admisión temporaire, 
por M. G. Pallain.
        <pb n="351" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
339 
derechos de entrada varios meses después de haber 
dispuesto de la mercancía, aprovecharíase en perjui 
cio del Estado y de las industrias rivales del interés 
del importe de los derechos. 
El artículo 5.° de la ley de 5 de Julio de 1836, auto 
rizaba al gobierno para conceder la admisión tempo 
ral; pero el artículo 13 de la ley de 11 de Enero de 
1892, estipuló que este régimen no podía ser conce 
dido á una industria más que en virtud de una ley, 
previo informe del Comité Consultivo de Artes y ma 
nufacturas. 
Sin embargo, el gobierno puede conceder autoriza 
ciones de admisión temporal para objetos á reparar, 
para ensayos experimentales, para las demandas de 
introducción que ofrecen un carácter individual y ex 
cepcional no susceptible de ser generalizado, y para 
la introducción de sacos que han de ser envasados. 
El artículo 13 de la ley de l.° de Enero de 1892, 
modificado, contiene la lista de los productos á que 
beneficia la admisión temporal. Héla aquí como esta 
ba constituida en 1907: 
Azúcares destinados á la refinería y á la fabricación de 
bombones, frutas, confites, etc.—metales — trigo — cereales 
(véasela ley de 4 de Febrero 1902)—bromo—cacao y azúcar 
destinados á la fabricación del chocolate—sombreros de paja 
—clorato de potasa—crespones de China lisos—cilindros en 
cobre para el grabado—gasolina—hierro laminado y trabajos 
en hierro y galvanizados -hilos llamados de carey para la 
fabricaçión de cuerdas y bramantes—hilos de shappe y sedas 
hiladas — raíz de rubia -clavos (puntas y garzas) — granos 
oleaginosos y almendras de coco y copra—aceites brutos de 
granos gruesos—aceite bruto de oliva—aceite de palma—iodo
        <pb n="352" />
        340 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
corcho en bruto—cebada—planchas de pino y abeto-plomo 
en masas brutas ó en galápagos—potasa y carbonato de po 
tasa-arroz en grano ó en paja —sebo bruto—tártaro bruto ó 
en cristales colorados—tejidos de borra de seda, de seda 
mezclada, seda cruda, de lana, de lino ó de cáñamo—zinc en 
bruto ó en galápagos—cuerpos de relojes para montadores 
de cajas—máquinas de relojes para escapes de áncora—teji 
dos de seda pura destinados á ser teñidos, imprimidos, apres 
tados ó estampados—peleterías en bruto para aprestar y lus 
trar-pieles de guantes para teñir—hilos de pelo de cabra 
para la fabricación de los terciopelos de Utrecht ó para la 
tintura-ribetes de borra de seda para la tintura—cajas de 
relojes para decorar, grabar ó dorar—cobre y fieltro para el 
duelaje de los navios—piezas de máquinas para reparar- 
minerales de cobalto para la preparación de óxidos—glicerina 
en bruto para refinería—jugo de limón para fabricar ácido 
cítrico—fieltros de lana para teñir é imprimir-guantes para 
bordar—lentes de anteojo para montar—cascos de sombreros 
de. fieltro para teñir—escarola seca—almendras y nueces en 
cáscaras ó mondadas—tés ó mixtificaciones de té para la fa 
bricación de la cafeína (ley de 8 de Mayo de 1906)—aceites 
brutos de petróleo, de esquistos y otros aceites minerales 
brutos (ley de 30 de Junio de 1893)—cebada y maíz en granos 
para la producción de glucosas maceradas y ambaradas (ley 
de 31 de Marzo de 1896)—melazas para la destilación (ley de 
14 de Julio de 1897)—hilos retorcidos de lana, núm. 32 inglés, 
de 36 á 36.400 metros en kilo (ley de 2 de Diciembre de 1897). 
La admisión de los azúcares destinados á la refi 
nería, está subordinada á condiciones distintas de las 
que conciernen á las demás mercancías. 
Las leyes de 7 de Mayo de 1864 y de 7 de Abril de 
1897 han concedido la facultad de admisión tem 
poral: 
l.° A los azúcares no refinados de las colonias 
francesas.
        <pb n="353" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 341 
2. ° A los azúcares extranjeros no refinados, im 
portados directamente de un país fuera de Europa; 
3. ° A los azúcares brutos de remolacha produci 
dos en Francia. 
Se cargan en cuenta por la cantidad de azúcar re 
finado que se calcula pueden suministrar. El plazo 
para el término de las admisiones es de dos meses. 
En tanto que los objetos importados en admisión 
temporal no se tienen en cuenta en el comercio espe 
cial de importación ni de exportación, los azúcares 
sometidos á ese régimen son registrados en el comer 
cio especial. 
§ 4.—En 1883, una veintena de diputados se per 
cataron de que Francia estaba inundada de productos 
extranjeros, y presentaron una proposición de ley, 
precedida de una exposición de los motivos y funda 
mentos de aquélla, en los cuales habían adicionado 
las cifras del comercio general y del comercio espe 
cial. Esta confusión se debe al doble empleo de las 
cifras repetidas dos veces. Así, para 1907, tenemos: 
Comercio especial. Comercio general. 
Importación.... 7.874.600.000 frs. 6.223.000.000 frs. 
Exportación.... 7.256.100.000 » 5.596.100.000 » 
Pouyer-Quertier decía de estas mercancías, que en 
traban en depósito y salían después:—Un amigo entra 
e n una casa y sale, ya son dos amigos. 
§ 5.—En Inglaterra se registran todas las importa 
ciones, y de las exportaciones se hacen dos cuentas: 
Una &gt; de los productos británicos, y otra, de los produc 
tos extranjeros.
        <pb n="354" />
        342 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
El comercio inglés se divide en tres capítulos: 
l.° Imports from any country or colony. 2.° Exports 
of british products. Este es el comercio especial. 
3.° Exports of foreign and colonial merchandises. Este 
es el comercio general. 
He aquí cómo se establece el comercio inglés en 
1912: 
Millones de libras. Millones de francos. 
Importaciones 745 18.600 
Exportaciones de produc 
tos británicos 487 12.200 
Exportaciones de produc 
tos extranjeros y colo 
niales 112 2 800 
Deduciendo las exportaciones de los productos ex 
tranjeros y coloniales, tenemos 633 millones de libras 
(15.800 millones de francos) de importación en el co 
mercio especial. 
Si se aplicase este sistema al comercio francés de 
1911, se tendría: 
Millones de francos. 
Importaciones 9.810 
Exportaciones de productos franceses ó 
afrancesados 6.076 
Reexportaciones 3.734 
Hay, sin embargo, una diferencia entre la manera 
en que están establecidas las cifras del comercio 
inglés y como he establecido yo las del comercio 
francés; las mercancías que en el Reino Unido en 
tran en depósito para el transbordo, no se tienen en 
cuenta.
        <pb n="355" />
        CAPÍTULO IV 
LAS NOMENCLATURAS ADUANERAS 
Clasificación por la importancia; el aceite de pescado.—Ensa 
yos de unificación. Sir Alfred Bateman.—Modificaciones 
desde 1900.—Austria Hungría.—La mercería en el Cuadro 
belga. - La pastelería y las drogas en Holanda.—Nomen 
clatura en Francia.-En Alemania.—En Austria-Hungría. 
—En el Reino Unido.—En Suiza. —La ley de 1.° de Julio de 
1906, en los Estados Unidos.—Los paquetes postales.— 
Dificultades.—Proposición de un talón de conducción es 
tadístico.—Opiniones de los Congresos de las Cámaras de 
Comercio.—Una importuna importación: Positions. 
La comparación del comercio de los diversos paí 
ses es muy difícil, porque las mercancías no están 
clasificadas en categorías idénticas. Las mercancías 
más importantes para un país no lo son para otro. 
En la sesión de 1895 del Instituto internacional Es 
tadístico, una Comisión trataba de uniformar las diver 
sas categorías y clasificarlas según su importancia. 
El secretario colocó en primer lugar el aceite de 
pescado. 
Sir Alfredo Bateman, antiguo y eminente inspector 
del Board of trade for the commercial department ha 
intentado unificar la clasificación de las mercancías
        <pb n="356" />
        344 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
para los principales países desde 1883 (1). En 1905 
dió cuenta en la sesión del Instituto internacional Es 
tadístico, de un trabajo tan completo como es posi 
ble, del que me serviré para el estudio del comercio 
comparado. En el Congreso de la Reglamentación 
aduanera celebrado en París en 1900, M. Moucheron, 
jefe de la oficina de la Estadística de Aduanas en 
Francia, había hecho un cuadro de las diversas cla 
sificaciones y procedimientos de evaluación de los 
diversos países. Después se han modificado estas cla 
sificaciones. 
En Francia, hasta 1882, el Cuadro general contenía 
un artículo mercería: las diversas mercancías com 
prendidas en él, han sido separadas en los artículos 
que ahora existen: tornería, juguetería, cepilleria, tra 
bajos en metales, artículos diversos de la industria pa 
risién, que en parte han tomado nuevas designaciones, 
gafas, anteojos, gemelos de teatro, abanicos y bolsos 
de mano. 
Austria-Hungría ha creado el grupo de máquinas 
eléctricas, pero ha suprimido el de mercería. La tarifa 
aduanera belga no comprende bajo este último epí 
grafe más que las cerillas; pero la quincallería com 
prende 146 objetos diversos. Holanda registra como 
pastelería todas las conservas en cajas, carne, caza, 
champignons, etc.; como drogas, el caoutchouc y las 
esponjas de tocador; como municiones, los arreos y 
colas de muebles. 
(1) Instituto internacional de Estadística, l.er livraison 
1899.—British and foreign trade and industrial Condition. Board 
of trade, 1903.—Sesión de 1905.
        <pb n="357" />
        LAS ESTADISTICAS ADUANERAS 
345 
En Francia, las mercancías están agrupadas en los 
resúmenes generales en tres grupos, llevando cada 
uno de éstos un signo distintivo: 
Artículos de alimentación * 
Materias necesarias á la industria + 
Objetos fabricados o 
Las mercancías registradas tanto en la tarifa aduanera como 
en el cuadro general del comercioyde la navegación, siguien 
do las especificaciones de la nomenclatura, se distribuyen en 
cuatro grandes secciones, á saber: 
Materias animales, materias vegetales, materias minerales y 
productos fabricados. Cada una de estas secciones se subdivi 
de en un cierto número de capítulos: 
Materias animales: Animales vivos; productos y despojos de 
animales; pescados; substancias propias para la medicina y 
para la perfumería; materias duras para tallar. 
Materias vegetales: Harinas alimenticias: frutos y granos; 
géneros coloniales de consumo: aceites y jugos vegetales; es 
pecies medicinales; maderas ordinarias; maderas exóticas; 
frutos, tallos y filamentos para obrar; tinturas y taño; produc 
tos y desperdicios diversos; bebidas. 
Materias minerales: Piedras, tierras y combustibles minera 
les; metales. 
Productos fabricados: Productos químicos; tinturas prepara 
das; colores; composiciones diversas; loza, vidrios y crista 
les; hilados; tejidos; vestidos y lencería; papel y sus aplica 
ciones; pieles y peleterías labradas; joyería, relojería y traba 
jos en metales; armas, pólvoras y municiones; muebles y tra 
bajos en madera; instrumentos de música; trabajos de espar 
to, de cestería y cordelería; trabajos en materias diversas. 
Por último, los paquetes postales. 
El Cuadro de la estadística aduanera comprende 1.313 nú 
meros á la importación y 1.302 á la exportación, incluidos en 
ellos los metales preciosos.
        <pb n="358" />
        346 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Rusia ha adoptado el sistema de nomenclatura 
francés. 
Alemania ha establecido tres divisiones casi idén 
ticas á las de Francia: productos alimenticios y ani 
males vivos; materias necesarias á la industria, pro 
ductos manufacturados. Como en la tarifa aduanera 
estas tres secciones se subdividen en 19 clases, com 
prendiendo 946 números (ley aduanera de 25 de Di 
ciembre de 1902). 
La estadística de Austria-Hungría comprende tres 
grupos: l.°,materias brutas: a),productos alimenticios, 
b), productos de la agricultura y materias primas para 
las industrias textiles, de madera y otras; c), productos 
de minas y de las industrias metalúrgicas; 2.°, produc 
tos parcialmente manufacturados; 3.°, productos ma 
nufacturados. Estos tres grupos se subdividen en 51 
clases. 
El gobierno británico ha dividido las importaciones 
y exportaciones en cuatro grupos: 
En Inglaterra, desde el Annual Statement de 1903, 
se ha ensayado clasificar las importaciones y expor 
taciones por grupos idénticos: l.°, artículos de ali 
mentación, bebidas y tabaco; 2.°, primeras materias y 
materias derivadas; 3.°, objetos fabricados; 4.°, diver 
sos. Este último comprende los paquetes postales. 
La ley federal suiza de 10 de Octubre de 1902, 
divide la tarifa general de aduanas, que comprende 
1.165 números, en quince categorías. 
La nueva tarifa aduanera española de 23 de Junio 
de 1906, comprende catorce clases de productos. 
El l.° de Julio de 1906, las clasificaciones del co-
        <pb n="359" />
        LAS ESTADISTICAS ADUANERAS 
347 
mercio exterior de los Estados Unidos, fueron com 
pletamente modificadas. La clasificación de las ex 
portaciones había sido hecha en 1870, y la de las im 
portaciones en 1886, no concordaban. 
En 1906 se han unificado, fijándose así la clasifica 
ción actual: 
l.° Productos alimenticios al estado natural y animales 
destinados al consumo.—2.° Productos alimenticios parcial 
ó totalmente preparados.—3.° Primeras materias destinadas 
á ser manufacturadas.—4.° Productos fabricados destinados 
á nuevas elaboraciones. - 5.° Productos fabricados, propios 
para el consumo.—6.° Diversos. 
Las dificultades que ya existían han sido complica 
das por los paquetes postales, instituidos en virtud 
del convenio de la Unión Postal Universal celebrado 
en Washington el 15 de Junio de 1897 y puesto en 
vigor desde l.° de Junio de 1899. 
El correo debe asegurar el envío de estos paquetes 
á los destinatarios. 
En Alemania, la estadística aduanera no distingue los pa 
quetes postales de los envíos ordinarios de mensajería; en 
Inglaterra, el número de paquetes postales y su valor total se 
publican en las estadísticas aduaneras, bajo el epígrafe: Colis 
postaux; en Austria-Hungría, España, Italia, los Países Bajos 
y Suiza, no se establece estadística especial para los paquetes 
postales. 
En Francia, las mercancías expedidas del extranjero bajo 
el régimen de los paquetes postales, y presentadas para el 
consumo, son objeto de declaraciones de detalle con el mismo 
título que todos los demás productos importados del extran 
jero; pero desde 1." de Julio de 1899, la aduana agrupa en sus 
estadísticas de importación por pais de origen, en un solo ar 
ticulo y bajo la triple indicación del peso, número y valor de-
        <pb n="360" />
        348 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
clarado, todos los paquetes postales exentos, y los que se con 
sideran sin carácter de operaciones comerciales no pagan un 
derecho superior á tres francos. 
En cuanto á los paquetes postales que no hacen más que 
transitar, las declaraciones de que son acompañados no pre 
sentan generalmente las indicaciones suficientes para permitir 
una clasificación, según la naturaleza y la especie de las mer 
cancías que contienen. Lo mismo ocurre con los paquetes de 
procedencia francesa, destinados al extranjero. En estas con 
diciones y con objeto de conciliar á la vez la exactitud de las 
declaraciones comerciales con las facilidades que exigen estas 
operaciones, se ha reglamentado que los paquetes postales de 
tránsito y los exportados de Francia al extranjero, serán rese 
ñados en peso y en número, bajo el epígrafe especial Colis pos 
taux, los primeros en el comercio general de entrada y salida; 
los segundos en el comercio general y especial de salida, 
siempre que el servicio no pueda determinar exactamente la 
clasificación de las mercancías que encierra. 
Solo se exceptúan los paquetes postales que con 
tienen tejidos de seda ó de borra de seda. Desde 1904, 
á instancia de la Cámara de Comercio de Lyon, son 
manifestados bajo un epígrafe distinto. 
En Bélgica, todos los paquetes postales indistinta 
mente, aún los que contienen muestras sin valor, son 
objeto de una estadística especial, conforme á una 
decisión ministerial de 15 de Diciembre de 1900. 
La estadística de paquetes postales comprende: 
1. ° Un cuadro en que se consigna, por especie de 
mercancías, el número, peso netoy valor de los paque 
tes postales, importados, exportados ó de tránsito. 
2. ° Uncuadroen quese consigna, por país de proce 
dencia ó por país de destino,el número,peso netoy va 
lor de los paquetes importados, exportadosóde tránsito.
        <pb n="361" />
        LAS ESTADISTICAS ADUANERAS 
349 
En el Congreso de Mons (1905), M. R. Campen, di 
rector de aduanas de Bélgica, propuso la creación de 
un «talón de conducción estadístico», al que tuvo la 
torpeza de llamar boletín estadístico. «Este boletín, 
decía él, destinado á acompañar los transportes, ser 
viría eficazmente para registrar, tanto en los países 
expendedores como en los destinatarios y en los tran 
sitados, las declaraciones de los importadores y ex 
portadores que suministrasen los elementos necesa 
rios para la redacción de los documentos estadísticos.» 
La dificultad estará en el punto de partida; ¿cómo 
establecerlo? Si hay divergencia entre el aduanero y 
el remitente, sobre la designación de la mercancía, 
¿quién solventará la diferencia? ¿Por qué esta dife 
rencia que no tiene un interés fiscal?, y el remitente 
¿va á sujetarse á nuevas obligaciones? 
Los delegados de las Cámaras de Comercio y de las 
Asociaciones industriales y comerciales, reunidos en 
Milán, en el Congreso internacional de 1906, emitie 
ron una opinión en favor «de una entente internacio 
nal para la clasificación uniforme de los productos» 
en las estadísticas aduaneras. 
M. E. Allard, presidente de la Cámara de Comercio 
belga, en París, ha presentado una Memoria muy 
completa sobre esta cuestión en el Congreso de Praga 
de 1908. 
Pide una estadística uniforme de todos los países 
y una clasificación idéntica de los productos grava 
dos. Pero ¿por qué no de los productos exentos? 
Bajo el título pretencioso de «lengua aduanera uni 
versal», pide «la designación de una manera idéntica
        <pb n="362" />
        350 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
por la administración de aduanas de cada país, de lo 
que realmente es un artículo idéntico». 
M. Charles Legrand, de la Cámara de Comercio de 
París, ha tratado la misma cuestión en el Congreso de 
Praga M. R. Kobatsch, aunque profesor en la Aca 
demia Consular de Viena, ignora que VInstitut interna 
tional de Statistique, se ocupa desde largo tiempo de 
estas cuestiones. Se ha preconizado la redacción de 
un vocabulario de denominaciones uniformes para 
todas las mercancías importadas ó exportadas. L'Ins 
titut international de Statistique, prepara en este mo 
mento un vocabulario de estadística, en que se com 
prenderán ciertamente las mercancías contenidas en 
las nomenclaturas de las tarifas y de las tablas de 
aduana. 
A pesar de su odio á toda importación, los protec 
cionistas han importado una expresión que no es 
francesa. Dicen que hace falta crear en la tarifa gene 
ral ciertas positions spéciales. 
Estas positions se aplicarían á especialidades ex 
tranjeras; ellas constituirían un artículo ó una subdi 
visión de un artículo y no serían anotadas en la tarifa 
mínima. ¿Es que estas positions spéciales y des po 
sitions se pueden aplicar como cataplasmas? 
La palabra «position» tiene un sentido preciso en el 
vocabulario francés, y no puede ser retorcido bajo 
esta influencia germánica. Un número, un artículo, no 
son des positions, son términos de clasificación; y 
los proteccionistas deben dar el ejemplo de no impor 
tar gratuitamente tan absurdas expresiones.
        <pb n="363" />
        CAPITULO V 
UN EJEMPLO DE CONTRADICCIONES EN LAS CIFRAS 
DE ADUANAS 
Contradicción entre las cifras de la Aduana belga y las de la 
Aduana francesa. 
He aquí un ejemplo que prueba la incertidumbre 
de las cifras de las aduanas. Se trata de cifras sumi 
nistradas por Francia y por Bélgica, y las cifras es 
tablecidas por las administraciones de estos dos paí 
ses son las que pueden inspirar más confianza. 
Sin embargo, he aquí las contradicciones que en 
cuentro entre ellas, en el año 1903: 
COMERCIO GENERAL 
Importaciones en 
Francia 
Exportaciones de 
Francia 
Cifras francesas, 
Millares 
de 
toneladas. 
7 410 
2.730 
Millares 
de 
francos. 
938.000 
647.000 
Cifras belgas. 
Millares 
de 
toneladas. 
Millares 
de 
francos. 
7.445 ; 643.589 
3 137 J 814.566
        <pb n="364" />
        352 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
COMERCIO ESPECIAL 
Importaciones en 
Francia 
Exportaciones de 
Francia 
Cifras francesas. 
Millares 
de 
toneladas. 
Millares 
de 
francos. 
299.180 
566.166 
Cifras belgas. 
Millares 
de 
toneladas. 
6.773 
2.496 
Millares 
de 
francos. 
393.074 
412.302 
La comparación de estas cifras nos muestra que 
mientras Bélgica evalúa en más de 393 millones las 
mercancías del comercio especial enviadas á Francia, 
la aduana francesa no reconoce de origen belga más 
que por 299 millones, ó sea una diferencia de 94 mi 
llones ó de un 23 por 100 de menos. Para las expor 
taciones de Francia á Bélgica, encontramos que las 
cifras francesas las elevan á 566 millones, las belgas 
sólo á 412 millones, ó sea 154 millones ó un 27 por 
100 de menos. 
, La diferencia se produce en los dos casos del lado 
del país exportador; lo que prueba que ciertas mer 
cancías enviadas de Francia á Bélgica ó de Bélgica 
á Francia, á título de comercio especial no hacen en 
realidad más que transitar. 
Esta explicación está confirmada por los tota 
les que indican las exportaciones de Francia á Bél 
gica:
        <pb n="365" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
353 
23 
Comercio general. 
Comercio especial 
En millones de francos. 
647 
566 
1.213 
Cifras francesas. 
Cifras belgas. 
814,5 
412,3 
1.266,8 
El total es casi el mismo; solamente la aduana 
francesa ha consignado en el Comercio especial 154 
millones que la aduana belga ha incluido en el co 
mercio general. 
Pero si hacemos el mismo trabajo para las expor 
taciones de Bélgica á Francia, encontramos: 
Comercio general. 
Comercio especial. 
En millones de francos. 
Cifras belgas. 
643,5 
393,0 
1.036,5 
Cifras francesas 
538.0 
299.1 
657.1 
Aquí tenemos entre las dos evaluaciones una dife 
rencia de 379 millones, ó sea un 36 por 100. Estas 
cifras muestran cuánta inseguridad hay en ellas, aun 
en los países en que las estadísticas de aduanas son 
mejor llevadas, y cuán prudentes deben andar los 
que quieren obtener argumentos de ellas. 
En 1911, encontramos solamente para el comercio 
especial:
        <pb n="366" />
        'S! 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Millones 
de 
francos 
Cifras belgas de exportaciones .. 
Cifras francesas de importaciones 
695,0 
542,6 
152,4 
1.024,3 
651,3 
Diferencia 
Cifras francesas de exportaciones 
Cifras belgas de importaciones.. 
Diferencia..— 
373,0
        <pb n="367" />
        CAPÍTULO VI 
LOS DOCUMENTOS Á CONSULTAR SOBRE 
EL COMERCIO INTERNACIONAL 
§ 1.—Los documentos estadísticos de la Administración de 
las Aduanas. — Le Tableau général du commerce et de la na- 
vegation.—Críticas.— Confusion de pesos brutos y netos. 
—El peso bruto y el peso neto de los vestidos.—El peso 
bruto y el peso neto de las perlas finas.—Los utiles en 
hierro.—Necesidad de indicar la tara fijada por la Comisión 
de los valores de aduanas. 
§ 2.—Documentos del Reino Unido.-Documentos america 
nos.- -Documentos alemanes. — Tableau général du commer 
ce de la Belgique. 
Los documentos á que se puede recurrir para dar 
se cuenta del comercio de Francia, son cuatro: 
l.° Le tableau général du commerce et de la nave- 
gation: dos grandes volúmenes en folio. Comienza 
por el cuadro de los miembros de la Comisión de Va 
lores de Aduana. 
El primer volumen comprende: 
1. ° Resumen analítico. 
2. ° Cuadro analítico de las tasas medias de evaluación 
Por la Comisión permanente para el año á que se refiere y el 
precedente. 
3. ° Resumen por países de procedencia y de destino,
        <pb n="368" />
        356 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
En él se encuentran separadas la Gran Bretaña é 
Irlanda; esta última está colocada delante de aque 
lla. Francia ha exportado á Irlanda, en 1907, por va 
lor de 1.592.000 francos y á la Gran Bretaña, por 
1.386.500.000. ¿Es que esta distinción es útil? ¿Por 
qué no poner en el resumen: Reino Unido? ¿Es que 
la administración de aduanas cree que Irlanda goza 
de un Home rule aduanero? 
Antes se comprendía en el comercio de la Gran 
Bretaña el de las posesiones británicas en el Medite 
rráneo. Ahora, con razón, se da separado. 
Bien; ¿pero por qué dejar al lector la obligación de 
hacer el total del comercio de Gran Bretaña é Ir 
landa? 
Yo querría saber también qué método se ha segui 
do para la ordenación de los diversos países. ¿Por 
qué se comienza por Rusia? 
4. ° Cuentas de cada país. La separación de la Gran Bretaña 
y de Irlanda continúa. 
5. ° Cuentas especiales relativas al movimiento de las mer 
cancías para cada una de las principales aduanas de Francia. 
6. ° Estado de desarrollo por naturaleza de productos. Im 
portaciones y exportaciones. 
Materias animales, materias vegetales, materias minerales, 
fabricaciones. 
7. ° Estados de tejidos de algodón exportados con benefi 
cio de reembolso en caso de adversidad. Admisiones tempo 
rales. 
8. ° Depósito, reservas. 
9. ° Tránsito. 
10. ° Pesca del bacalao y del arenque. 
11. ° Cuadro del comercio déla Córcega. Sin embargo,
        <pb n="369" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
357 
está comprendido, como el de las demás islas del litoral, en 
el total de Francia. 
12." Cuadro del comercio de Argelia. Repertorio alfabé 
tico. 
El segundo volumen comprende: 
1. ° El movimiento de la navegación internacional. 
2. ° El movimiento del cabotaje francés. 
3 ° La situación del efectivo de la marina francesa. 
Contiene además resúmenes analíticos muy interesantes 
sobre el estado técnico y la situación marítima, comercial é 
industrial de los principales puertos franceses y argelinos. 
2. ° El Ministerio del Comercio y de la Industria 
publica en los Annales du commerce extérieur las mo 
dificaciones de tarifas, los convenios y tratados de 
comercio de las diversas naciones- Publica, además, 
cada año, bajo el capítulo de hechos comerciales, una 
Situation commerciale de la France; exposé compara 
tif pour la derniere période décennale. El fascículo pu 
blicado en 1908 comprende los años de 1897 á 1906 
y las cifras previsoras referentes al año 1907. Con 
tiene las tasas de evaluación de las principales mer 
cancías importadas y exportadas desde 1892 á 1906. 
Da las cantidades y los valores de las principales 
mercancías importadas y exportadas durante los diez 
últimos años, por naturaleza de productos y por país 
de procedencia y de destino. Es un documento muy 
útil; pero yo he encontrado en él á veces divergencias 
con el Tableau général du commerce. 
3. ° El mismo Ministerio del Comercio publica en 
los Annales du commerce extérieur un fascículo conte 
niendo las Memorias generales de la Comisión de Va-
        <pb n="370" />
        358 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
lores de Aduanas, cuyo estudio es indispensable para 
completar los conocimientos que da el Tableau géné 
ral du commerce. 
4.° En los Documents statistiques, reunis par /’ad 
ministration des douanes sur le commerce de la France 
publicados mensualmente, se encuentran resúmenes 
comparativos en peso y en valor de las mercancías 
importadas y exportadas, mes por mes, durante el 
año corriente y los dos precedentes; pero los precios 
son para los tres primeros meses los del penúltimo 
año y para los nueve meses restantes los del año ante 
rior. En el anverso se encuentran los valores y al re 
verso las cantidades. En el resumen del Tableau gé 
néral du commerce, hay que buscar los cuadros forma 
dos de igual manera (en 1907, pág. 165) después de 
las cuentas especiales por países de procedencia y de 
destino, después de las cuentas especiales de cada 
una de las principales aduanas, pero antes del esta 
do de desarrollo de las importaciones y exportacio 
nes. ¿Por qué? 
¿Por qué en este resumen los hilos de lana, lino y 
algodón están colocados bajo la misma denomina 
ción? ¿Por qué ocurre lo mismo con los tejidos? ¿Por 
qué se encuentra la expresión harinas alimenticias 
en vez de cereales, granos y harinas, que se encuen 
tra en el resumen por especies de mercancías? (pá 
ginas 59 y 63). 
¿Por qué en estas últimas páginas las cantidades 
quedan en blanco y se dan después en las páginas 
165 y 170? 
En su estado de desarrollo, el Tableau général du
        <pb n="371" />
        LAS ESTADISTICAS ADUANERAS 
359 
commerce, tan pronto establece como nó los totales 
de las importaciones y de las exportaciones de los 
artículos que forman parte de la misma clase de mer 
cancías. 
Para un mismo artículo, da la distribución de las 
cantidades en los principales países, pero no da más 
que el total de los valores para el artículo. Si el lec 
tor quiere conocer el valor de una mercancía impor 
tada en un país ó exportada de tal otro, ha de tomar 
la cantidad y la tasa de evaluación y multiplicar una 
por otra, haciendo él mismo la operación que debe 
encontrar hecha. 
¿Por qué los epígrafes de los Documents statisti 
ques y del Tableau général du commerce no son idén 
ticos? En el resumen (pág. 67) de este último para 
1911, se encuentra: 
Toneladas. 
Valor en millo 
nes de francos. 
Maderas comunes » 170,9 
En los Documents statistiques: 
Maderas para construcción 1.413.500 139,7 
¿Por qué estas distinciones entre dos documentos 
cuyos resúmenes deben corresponderse? 
Una nota colocada en la página 3 de los Documents statisti 
ques previene que: 
Las mercancías exentas de defecho ó tasadas en 10 francos 
hasta 100 kilogramos son consignadas según el peso bruto 
resultante de las comprobaciones del servicio de aduanas ó 
de las declaraciones hechas por el comercio. Aquellas que es-
        <pb n="372" />
        360 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
tan gravadas por la tarifa con más de 10 francos los 100 kilos, 
aparecen con el peso neto. En la exportación sólo se consigna 
el peso bruto. 
En el Tableau annuel están indicados el peso bruto y el peso 
neto para las mercancías exportadas, asi como para aquellas 
que, á la importación, están consignadas con el peso bruto en 
los documentos mensuales. Respecto á estas mercancías se 
hace aplicación de las taras determinadas por la Comisión 
permanente de Valores de Aduanas. 
Pero, puesto que se establecen íos valores según 
las apreciaciones del año precedente, ¿no se podría 
emplear taras, fijadas también por el año prece 
dente? 
En el detalle, de los Documents statistiques publi 
cados por la Administración de aduanas, bajo el epí 
grafe lencerías, se encuentra á la exportación, como 
pesos: 
Valor 
Quintales. en millones de 
francos. 
1910 16.976 28.324 
1911 16.187 27.393 
1912 26.320 60.803 
En el Tableau général du commerce et de la nave- 
gation se encuentra para 1911, 8.903 quintales; pero 
el valor se ha elevado á 37.392.000 francos. 
Esta diferencia proviene de que los Documents 
statistiques dan el peso bruto y el Tableau général du 
commerce, el peso neto. 
Pero para los vestidos de seda confeccionados 
para señoras no hay peso bruto; no hay más que el 
peso neto, 44.021 kilos, en 1911. Sin embargo, tienen 
embalaje como los demás vestidos. El peso bruto
        <pb n="373" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 361 
reaparece para los vestidos de otros tejidos, confec 
cionados también para señoras, siendo de 1.608.870 
y el peso neto de 1.126.209 kilos. El embalaje, pues, 
no forma parte del peso de los vestidos confecciona 
dos en paño ó en algodón; sólo forma parte del de 
los confeccionados en seda. 
El Tableau général du commerce de Francia (1911) 
presenta de la manera siguiente el peso bruto y el 
peso neto: 
IMPORTACIONES 
Comercio general 
Cantidades importadas en hectogramos. 
En buques. Por tierra. Total. 
Franceses. Extranjeros — 
Perlas finas... 1883 3 1.359 3.245 
Se deduce que estos 3.245 hectogramos represen 
tan el peso de las perlas, que se reduce á 1.623 hec 
logramos en el comercio general. 
En 1911 se tiene la misma cifra para el comercio 
especial. 
Para las exportaciones se encuentra el mismo pro 
cedimiento. 
Pero, ¿qué es lo que puede ser el peso bruto de 
una perla? ¿Es el peso que comprende el de la con 
cha? ¿Es el que comprende el del saco? 
El valor de la perla se calcula en 60 francos el 
gramo de peso neto. 
He aquí las plumas artificiales; no hay más que 
pesos netos; pero para las plumas de adorno, se en 
cuentran en la exportación (1911):
        <pb n="374" />
        362 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Peso bruto. (Kilogramo). Peso neto. 
Plumas brutas 616.626 493.301 
Plumas preparadas 641.806 443.264 
De ello resulta, pues, que los Documents statisti 
ques, en contra de la nota, dan tan pronto el peso 
bruto como el peso neto, y como no se previene en 
cada artículo si se trata de peso neto ó de peso bru 
to, no se puede hacer uso de las cantidades que dan 
sin un previo detenido examen. 
Valdría mucho más indicar la tara fijada por la 
Comisión de los Valores de Aduana, como se indica 
la tasa de evaluación y no dar más que el peso neto. 
El lector que quisiera conocer el pero bruto, agrega 
ría la tara á aquél. 
Esta tara continúa desconocida, á menos que no 
se reste peso neto del peso bruto, y sería sin embar 
go, muy útil conocerla. 
§ 2.—En Inglaterra, la Administración de Aduanas 
publica todos los meses las entradas y salidas. 
Todos los años publica el Annual statement of 
Trade United Kingdom with foreign Cuntries and 
British possessions. Mensualmente aparecen los Ac- 
conts. 
De 1904 á 1910, añadió un tercer volumen que 
tenía por objeto dar los países de origen y de desti 
no reales, cosa que hace directamente á partir de 
1910. 
Para los años anteriores á 1904 hay que consultar 
el Statistical abstract. 
Todas las semanas aparece el Board of trade 
journal.
        <pb n="375" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
363 
En ios Estados Unidos, el Bureau of statics del 
Departament of commerce and labour publica men 
sualmente el Monthly summaiy of commerce and fi 
nance. 
Este documento está notablemente hecho. 
El fascículo del mes de Diciembre contiene el cua 
dro del comercio para el año solar, y el del mes de 
Junio el del año fiscal. Cuando se habla del comeicio 
de los Estados Unidos, es preciso tener siempre cui 
dado de decir á cuál de estos dos años se refiere. 
Para el comercio de Alemania se encuentran in 
formaciones mensuales sobre la importación y la ex 
portación (cantidades, origen, destino, valores pre 
vistos), en Monatliche Nachweise über den auswärti 
gen Handel Deutschlands nach Mengen, Hekunfts und 
Bestimmungs liidern nebst vierteljährlichen Wertbe 
rechnungen (vorlänfigen). 
Cada diez días, el Messager officiel de l'Empire, 
publica noticias especiales concernientes á las impor 
taciones y exportaciones, los stocks depósitos de 
aduanas y en el puerto franco de Amburgo, de ce 
reales de América, de algodón, cáñamo, lino, yute, 
lana, hulla, lignito, minerales de hierro, petróleo, sa 
litre de Chile, fundición, cobre, azúcar, etc. 
Las publicaciones anuales llevan una tabla gene 
ral detallada: 
Importaciones y exportaciones por cantidades, va 
lores, tránsito, depósito, admisiones temporales, pro 
ducto de los derechos de aduanas, pesquerías marí 
timas. 
La publicación más útil es el Anuario estadístico
        <pb n="376" />
        364 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
para el Imperio alemán, editado por ï Office imperial 
de Statistique: comprende 388 páginas para Alema 
nia y 79 para las estadísticas internacionales, con 
gráficos. 
El comercio exterior forma el capítulo Vil y el de 
1907 ocupa las páginas de 123 á la 229. 
Le Tableau général du Commerce, de Bélgica, es un 
modelo que me placería ver imitar en las demás na 
ciones. Suele aparecer hacia el 15 de Junio. A la ca 
beza contiene observaciones preliminares que indi 
can los datos sobre los cuales están hechos los 
cálculos de cantidades y de valores, las taras, las 
condiciones de la comprobación de los movimientos 
del numerario, la clasificación de las mercancías 
que aprovechan la admisión temporal, etc... Publica 
un resumen, presentando el conjunto del comercio 
de Bélgica en los países extranjeros desde 1831; un 
cuadro del mecanismo económico de Bélgica, con 
gráficos y cartas. Abriendo una página, en fin, se en 
cuentra á la vez las importaciones y las exportacio 
nes, el comercio especial y el comercio general, el 
tránsito, las cantidades y los valores con la tasa de 
evaluación. Todos cuantos se sirven de las tablas de 
comercio de diversos países, desean que todas las 
administraciones de aduanas sigan el ejemplo que 
da la de Bélgica.
        <pb n="377" />
        CAPÍTULO VII 
LOS DERECHOS DE ADUANAS, SUS TARIFAS 
Y SUS PRODUCTOS 
Tres documentos.--1° Tarifas de Aduanas.—2.° Observacio 
nes de la administración de aduanas.—El más feliz de los 
aduaneros.—3.° Tabla general del comercio.—Insuficien 
cia de datos.—Relación entre el valor de los objetos im 
portados y los derechos de aduanas percibidos.—El 50 por 
100 de las importaciones están libres de derechos.—Dere 
chos del 16 por 100 sobre la otra mitad de los objetos im 
portados.—Necesidad de penetrar en el detalle: derechos 
de 44,8 por 100.—Numerosas percepciones ínfimas. 
Para conocer los derechos de aduana en Francia, 
hay que recurrir á tres documentos: 
1. ° Le Tableau des droits d'entrée et de sortie ins 
crits au tarif des douanes. Cada aduanero tiene en su 
poder un ejemplar oficial. 
Le Bottin publica todos los años la tarifa de 
aduanas. 
2. ° Les Observations préliminaires du tarif forman 
el cuerpo de la legislación y de los reglamentos de 
la administración de las aduanas. Ellas indican al 
aduanero la aplicación que ha de hacer de la tarifa.
        <pb n="378" />
        366 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
El infeliz ha de verse bastante perplejo en gran núme 
ro de casos. 
Todo aduanero francés, alemán, de cualquier país 
protegido, ha de envidiar á su colega inglés. Este no 
tiene para qué embrollarse entre 654 números con 
múltiples distinciones; no está obligado á tener una 
competencia enciclopédica para todos los objetos 
susceptibles de entrada; no está colocado entre las 
exigencias de los proteccionistas que quisieran que 
el aduanero lo obstruyese todo, y las reclamaciones 
de los importadores. Y el aduanero francés ha de agi 
tarse é inquirir entre las mayores molestias, para per 
cibir á la postre cantidades miserablemente ínfimas 
por la tasa de pequeños artículos, en tanto que su 
colega inglés recauda tranquilamente 34 millones de 
libras (850 millones de francos) sobre una docena de 
artículos. 
Está siempre preocupado por el temor de falsas 
declaraciones, del contrabando, de cosas insecuestra- 
bles como los encajes. 
El aduanero inglés puede practicar la economía 
del esfuerzo; percibir grandes cantidades con toda 
comodidad. Tal es el sueño del aduanero y he ahí, 
por qué todos los aduaneros son librecambistas. De 
sean una tarifa fiscal que se cobre fácilmente en vez 
de una tarifa protectora que le fastidie y fastidie al 
importador y lógicamente sin provecho alguno. 
3.° Le Tableau générale du commerce proporciona 
datos muy insuficientes. 
He aquí la única nota que pone bajo el título Per 
ceptions.
        <pb n="379" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 367 
Las percepciones de toda naturaleza, hechas por el servicio 
de aduanas, se elevan á francos: 
En 1911 806.180.621 
En 1910 615.699.137 
Aumento en 1911 190.481.484 
Le Tableau générale du commerce no da el pro 
ducto de los derechos de importación, del derecho de 
estadística, de los derechos de navegación, etc. 
Se limita á dar la diferencia de más ó de menos 
con el año precedente. ¿Por qué? 
En 1911 los recargos de origen y de depósito han 
producido 2.543.000 francos, correspondientes á un 
peso de 65.000 toneladas. Estas cantidades son para 
tomadas en cuenta, pero insignificantes desde el pun 
to de vista fiscal. 
El lector ve la cifra total de las percepciones en 
1911, 806 millones de francos y tiene el derecho de 
establecer la relación entre ella y el total de las im 
portaciones, que son en dicho año 8.066 millones. 
Y de ello deducirá que los derechos son un 9,97 
por 100, en cifras redondas un 10 por 100. 
Pero esta relación es inexacta porque hay que de 
ducir de los 8.066 millones de la importación, las pri 
meras materias y las mercancías coloniales que en 
tran libres de derechos:
        <pb n="380" />
        368 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Millones de francos. 
Lanas en montón 628,2 
Sedas y borra de seda 317,4 
Algodón en masa 557,7 
Pieles y peleterías en bruto 203,4 
Caoutchouc y gutapercha 237,8 
Minerales de todas clases 113,4 
Lino 85,9 
Yute 39,6 
Plumas de adorno no preparadas 51,9 
Fosfatos 23,8 
Desperdicios de lana 44,7 
Estaño en bruto 39,6 
Cáñamo 24,5 
Platino en bruto 56,4 
Zinc 26,8 
Maderas exóticas 22,3 
Nácar de perla 34,3 
Pasta de granos oleaginosos 22,8 
Objetos de colección que no son de co 
mercio 28,8 
Azufre.. 27,5 
2.580,0 
Además, Argelia ha enviado á Francia en 1911, 
vinos por valor de 221 millones de francos, 28.600.000 
de cereales y 35 millones en ganado, que no pagan 
derechos de aduana. Cerca de 3.000 millones de fran 
cos de objetos importados están exentos de aquellos 
derechos, ó sea, en cifras redondas un 37 por 100 del 
total de las importaciones- Por consiguiente, los de 
rechos de aduanas no son por término medio el 10 
por 100 de aquéllas. Hay que aumentarle más de una 
tercera parte para el conjunto de las mercancías gra 
vadas, y esta operación nos da un derecho medio de 
un 16 por 100 del valor de los objetos tarifados; pero
        <pb n="381" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
369 
esta tasa no es uniforme. Entrando en el detalle, en 
contramos, por ejemplo: 
Valor en francos. Derechos percibidos. Tanto por 100. 
Números 207 y 207 
bis de la nomen 
clatura: Hierro y 
acero laminado 
ó forjado 1.769.295 815.641 45 
Número 208: hie 
rro ó acero en 
máquinas 738.656 300.085 40 
Continuando este estudio, se encontraría, al mismo 
tiempo que un cierto número de derechos de una tasa 
verdaderamente prohibitiva, la cantidad de sumas ín 
fimas á que da lugar la multiplicidad de los números 
de la tarifa aduanera y la dificultad que de ello resul 
ta para la recaudación. 
Los mismos procedimientos permiten darse cuenta 
de las tarifas de aduanas en los países extranjeros.
        <pb n="382" />
        CAPÍTULO VIII 
LAS IMPORTACIONES Y LAS EXPORTACIONES 
SEGÚN LOS PRECIOS 
Las cifras anuales y el volumen relativo.—Variaciones de los 
precios.—En Francia.—M. Levasseur. - The Economist.— 
Resultados para el comercio británico. 
Comparando las cifras globales de las importacio 
nes y de las exportaciones de distintos años, se ad 
vierte que los valores de unas y otras han aumenta 
do ó disminuido,y, sin embargólas cantidades de las 
mercancías importadas ó exportadas ofrécense en 
sentido contrario al que indican los valores, porque 
los precios de los artículos han podido aumentar ó 
disminuir. 
M. Levasseur ha llamado, desde hace tiempo, la 
atención del público francés sobre ese punto, y ha 
hecho algunos trabajos de comparación con el auxi 
lio de las cifras suministradas por la Comisión de 
valoraciones de aduanas. 
Hasta 1896 no se percataron M. Méline y los pro 
teccionistas de que era preciso comparar las cantida 
des y los valores. 
Anualmente the Economist publica, en su intere-
        <pb n="383" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
371 
santé Commercial Review, el cuadro del comercio in 
glés durante el año precedente, aplicando á los dos 
años los mismos precios. 
En su número de 8 de Junio de 1913, the Economist 
ha publicado el siguiente cuadro del que sólo he re 
producido las cifras de cinco en cinco años. El año 
1880 está tomado como tipo de comparación. 
CAMBIOS COMPARADOS 
DE LOS VALORES Y DE LAS CANTIDADES DEL COMERCIO 
IMPORTACIÓN 
EXPORTACIÓN 
Valores 
Canti 
dades. 
Cambios 
en los 
precios 
por 100. 
Valores 
Canti 
dades. 
Cambios 
en los 
precios 
por 100. 
1880 
1883 
1888 
1893. ... 
1898 
1903 
1908 
1912 
100 
100 
94 
99 
125 
132 
145 
181 
100 
110 
119 
132 
168 
184 
191 
226 
- 3 
+ 3 
- 2,25 
4- 0,25 
+ 0,33 
+ 4,50 
+ 2,00 
100 
107 
104 
98 
104 
130 
169 
220 
100 
117 
132 
122 
142 
118 
189 
220 
— 4 
+ 1 
- 1,75 
+ 2,25 
De 1880 á 1893 el precio desciende por bajo del de 
1880 para las importaciones, y se mantiene igual para 
las exportaciones. La baja del precio de las importa 
ciones reportó un beneficio enorme á la Gran Bretaña. 
Después se han elevado para las importaciones, pero 
también se han elevado mucho más aún para las ex 
portaciones, favoreciendo á aquel país esta diferen 
cia. El librecambio ha realizado para Inglaterra la 
vieja fórmula: comprar barato y vender caro. Los pro-
        <pb n="384" />
        EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
leccionistas, por el contrario, obligarían á sus com 
patriotas á comprar caro y como sus precios de re 
venta aumentarían otro tanto, la carestía de sus ven 
tas no sería beneficiosa. Sería una carga que cerraría 
las salidas. 
He aquí el cuadro del comercio británico, de 1912, 
con los precios de 1911, según the Economist. 
i 
Millones de libras esterlinas. 
1912 
1911 
Importaciones... 
Reexportaciones. 
Reservados para el consumo 
Exportaciones de productos britá 
nicos 
Diferencia sobre las importaciones. 
Total 
744.9 
111.9 
633,0 
487,4 
145,6 
731.9 
110,8 
621,1 
477,2 
143.9 
1.344,1 1.320,0 
Aumento ó disminución de 
los valores debido 
ó las canti- á los pre- 
dades. dos. 
Importaciones + 51,8 4- 12,9 
Reexportaciones -j- 8,0 + 1,0 
Reservados para con 
sumo +43,8 +11,8 
Exportaciones de pro 
ductos británicos... + 23,1 + 10,1 
Diferencia sobre las 
importaciones + 20,7 + 1,7 
Variaciones. 
+ 64,7 
+ 9,0 
+ 55,6 
+ 33,0 
+ 22,3 
Total. 
+ 82,9 
+ 24,1 
107,1
        <pb n="385" />
        LAS ESTADÍSTICAS ADUANERAS 
373 
Hay aumentos debidos á los precios y á las canti 
dades. En 1912, ha habido también disminución im 
portante por los precios, en el caoutchout y en el 
algodón, pero la cantidad de algodón importada ha 
aumentado en un 30 por 100.
        <pb n="386" />
        m 
M
        <pb n="387" />
        LIBRO VIII 
El comercio exterior de Francia. 
CAPÍTULO PRIMERO 
EL COMERCIO GENERAL DE FRANCIA 
§ 1 .—Comercio general y comercio especial comparados por 
quinquenios.—Cantidades y valores, para los años 1905 á 
1907 —Falta de concordancia 
§ 2. —El movimiento de los depósitos.—Cantidades y valores. 
—Los cinco grandes depósitos.—Los siete productos que 
rebasan los 20 millones. 
§ 3.—Las admisiones temporales.—Término medio de 1902 á 
1906. —Los productos que los utilizan.— Cantidades y va 
lores de poca importancia.—El 2,7 por 100 del comercio 
general de Francia. 
He indicado las causas de error de las tablas del 
comercio exterior. Sin embargo, ellas dan referencias 
que podemos utilizar examinándolas con prudencia. 
Recordemos que el comercio general comprende: 
l.° Todas las mercancías entradas en Francia para el con 
sumo y todas las mercancías de origen nacional ó nacional!-
        <pb n="388" />
        376 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
zadas por su entrada en Francia, que forman el comercio es 
pecial. 
2. ° Todas las mercancias entradas ó salidas de los depó 
sitos. 
3. ° Todas las mercancías en tránsito. 
4. ° Todos los productos recibidos en admisión temporal 
y reexportados. 
La diferencia entre el comercio especial y el comer 
cio general estriba en las mercancías comprendidas 
bajo estos tres últimos números. 
He aquí, para los tres últimos quinquenios, el 
término medio anual del comercio general y del 
especial: 
(En millones de francos). 
Comercio general. Comercio especial. 
Importaciones. 
1897-1901 5.632,6 4.402,8 
1902-1906 6.130,9 4.820,7 
1907-1911 8.364,8 6.669,7 ' 
Exportaciones. 
1897-1901 1.150,3 3.876,6 
1902-1906 6.009,9 4.617,6 
1907-1911 7.495,9 5.735,1 
Tablas de importaciones y exportaciones. 
1897-1901 10.782,2 8.279,4 
1902-1906 12.140,0 9.438,5 
1907-1911 15.860,7 12.404,8 
Diferencias de más 
en el comercio general. 
1897-1901 2.502,5 
1902-1906 2.701,5 
1907-1911 3.455,9 
Pero en el comercio general las cifras del tránsito
        <pb n="389" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
377 
y de movimiento de los depósitos son ficticias, pues 
llevan á la importación y á la exportación los mismos 
productos. (Véase libro VII, cap. III). 
He aquí las cifras del comercio general y del espe 
cial para los tres últimos años: 
Comercio general. Comercia especial. 
Importación. Exportación. Importación. Exportación. 
1909.. .. 7.856,5 7.482,3 6.246,1 5.718,1 
1910.. .. 9.102,6 8.104,9 7.173,3 6.233,8 
1911.. .. 9.809,9 8.012,2 8.065,8 8.076,9 
Total de las importaciones y exportaciones. 
1909 15.340,8 11.964,2 
1910 17.204,9 13.407,1 
1911 17.822,0 14.142,7 
Diferencia de más 
al comercio general. 
1909 3.376,6 
1910 3 801,8 
1911 3.679,3 
Si tomamos las cantidades y valores de 1911, en 
contramos: 
Comercio general 
Tanto Valor Tanto 
Toneladas, por 100. Millones de francos, por 100. 
Importaciones.. 43.375.400 68,2 9.810 55,0 
Exportaciones.. 20.204.800 31,7 8.012 45,0 
Diferencia de 
más á la im 
portación .. 23.170.50 1.798 
Comparando las importaciones del comercio gene 
ral y del comercio especial, tendremos:
        <pb n="390" />
        378 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Comercio general 43.375.400 
Comercio especial 40.428.400 
2.947.000 
Según esto, la diferencia entre las importaciones 
de los dos comercios que, en cuanto al peso es de 
2.947.000 toneladas, es en valor de 1.744 millones de 
francos. 
§ 2. El movimiento de las entradas en cada uno 
de los cinco depósitos en que representa más de 30 
millones de francos, da las siguientes cifras: 
1902-1906 
Término medio anual. 
Valor. Cantidad. 
El Havre... 
Marsella... 
Burdeos... 
Rúan 
Nantes 
Millones 
de francos. 
208,2 
183.9 
50,1 
31,4 
31.9 
1911 
Valor 
Cantidad 
Millares 
de toneladas. 
807 
1.201 
227 
301 
Millones Millares 
de francos, de toneladas. 
279,6 
228,3 
56.3 
47,5 
38.4 
1.002,4 
1.428,7 
308,9 
405,0 
149,2 
Para un movimiento total de entradas en los depó 
sitos de 903 millones, el de estos cinco depósitos re 
presenta 650 millones de francos, ó sea un 54 por 100. 
Se ve que los valores y las cantidades no correspon 
den, lo que se explica fácilmente por el carácter de 
' los productos especiales en cada depósito. 
En 1911, la introducción de cinco productos ha re 
basado los 20 millones de francos, y la distribución 
del comercio se reproduce cada año con una notable 
uniformidad: 
» 
\
        <pb n="391" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
379 
Millones de francos. 
1 Café, cacao, pimienta 258,9 
2 Cereales 219,5 
3 Aceites y esencias de petróleo 81,6 
4 Maderas para construcción 44,5 
5 Hulla negra 49,3 
6 Azúcares 38,1 
7 Legumbres secas y sus harinas 20,2 
Estos siete productos dan un total de 712 millones 
de francos para un total de 903 millones, ó sea, un 
78 por 100. 
En cantidad, ocupa la hulla el primer puesto, 
2.189.000 toneladas. En 1911, los cereales han repre 
sentado 1.026 millones de toneladas, pero ha sido un 
año excepcional. 
§ 3.—El término medio anual de las admisiones 
temporales, durante el quinquenio de 1902 á 1906 
fue de 151 millones de francos y el valor de su reex 
portación de 199 millones de francos. Los principales 
productos introducidos fueron: 
Importaciones. Exportaciones. 
(En millones de francos) 
Trigo 
Aceite de oliva.. 
Fundición 
Hilos de seda .. 
Tejidos de seda 
Plomo 
97,4 
7.7 
7.8 
16,3 
5,7 
5,0 
139,9 
77.5 
8,3 
19.5 
19.3 
7,2 
7,0 
138,8 
Estos productos representan el 93 por 100 del 
total. 
En 1911 encontramos:
        <pb n="392" />
        380 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Importaciones. Exportaciones. 
(En millones de francos). 
Trigo 
Aceite de oliva 
Tejidos de seda pura ó mezclada.. 
Hilos de seda 
Fundición 
Fundición de artillería 
84,9 72,3 
12.0 12,9 
11,4 13,8 
10.1 13,1 
8,3 22,7 
8,3 22,1 
135,0 156,9 
La cifra de importación de estos productos para un 
total de 176 millones de francos, representa un 87 
por 100. 
El Resumen analítico de la Tabla general del Co 
mercio, de Francia, en que se comprueba que las mer 
cancías salidas representan un valor de 245 millones. 
Los productos manufacturados reexportados en 
descargo de las cuentas, se evalúan para 1911 en 245 
millones, de los cuales 69 millones representan el au 
mento de valor adquirido por la mano de obra reali 
zada en Francia. 
No es exacto que estos 69 millones representen la 
mano de obra. 
En ninguna industria, la mano de obra deja de es 
tar comprendida en el valor total del producto. ¿Por 
cuánto entra en éste la manufactura? Para el conjunto 
las industrias que se benefician de la admisión tem 
poral, admitamos que importa un 70 por 100, lo que 
hace unos 48 millones de francos. 
El resumen analítico continúa: 
Para los cereales,' el valor de los productos some 
tidos á manipulación es de 85 millones y el de los 
productos reexportados de 72 millones; pero á esta
        <pb n="393" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 381 
última suma conviene aumentar la de 14 millones que 
representa el valor de los salvados procedentes de los 
granos admitidos temporalmente y que han sido in 
vertidos en el consumo, después del pago de los de 
rechos por aplicación del artículo 3 del decreto de 
2 de Mayo de 1892. 
Las cantidades han sido de 384.900 toneladas para 
los cereales sometidos á manipulación y de 268.017 
para los reexportados. 
La cuestión de la admisión temporal de los cerea 
les ha dado lugar á las más asombrosas proposicio 
nes y á las más enconadas polémicas (1). 
De aquellas cifras resulta que la admisión tempo 
ral no tiene más que un límite muy estrecho, desde el 
punto de vista de los artículos á que se aplica y que 
la cifra de sus operaciones es muy débil, puesto que 
para un comercio general de 17.800 millones, solo al 
canza á 421 millones, ó sea, un 23 por 100. 
Los que la presentan como una panacea para con 
jurar los efectos del proteccionismo, prueban su igno 
rancia é inobservancia de los hechos. 
Yo sólo añado que de las prácticas de la admisión 
temporal se puede hacer un favor, un instrumento 
político y un instrumento de fraude. 
(1) Yves Guyot, Comedieproteccioniste, pág. 72.
        <pb n="394" />
        CAPITULO II 
EL COMERCIO ESPECIAL DE FRANCIA 
I. —Término medio anual de 1855-1911 . — Progreso desde 
1855-59 á 1880.—Recaída.—Progreso. 
II. —Cantidades y valores de nuestras importaciones y ex 
portaciones de 1903 á 1907.-Cantidades.—Valores.—Pre 
cio de la tonelada importada y de la exportada.—Importa 
ciones y exportaciones de tres grandes categorías de mer 
cancías.—Cantidades.—Valores.—Valor de la tonelada.— 
El precio de 1907.- Proporción de cantidades y de va 
lores. 
I 
Es preciso comparar el comercio actual con el de 
los períodos que le han precedido. Nuestro comercio 
exterior se hace con otras naciones: es preciso, pues, 
referirle al de estas otras naciones desde el punto de 
vista de la naturaleza de los productos cambiados. 
Estos estudios deben ser circunscritos. Desde el 
punto de vista cronológico, observaremos el quin 
quenio que ha precedido á los tratados de comercio 
de 1860, eliminando el de la guerra, y el último quin 
quenio del régimen de dichos tratados.
        <pb n="395" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
383 
Llamo después la atención sobre el quinquenio 
1887-1892 que precedió á las tarifas de 1892 y sobre 
el que les siguió: 
El comercio especial. 
Término medio. 
Importaciones. Exportaciones. Total. 
(En millones de francos). 
1855-1859 1.732 1.894 3.646 
1861-1865 2.447 2.564 5.010 
1876-1880 4.292 3.375 7.667 
1882-1886 4.453 3 319 7.772 
1887-1891 4.414 3.504 7.918 
1892-1896 3.882 3.310 7.192 
1897-1901 4.402 3.876 8.278 
1902-1906 4.820 4.617 9.438 
1907-1911 6.669 5.735 12.404 
Entre el quinquenio que precedió á los tratados 
de comercio de 1860 y el que les siguió, el aumento 
del término medio anual de las importaciones fué de 
715 millones de francos, ó sea un 41 por 100; el de 
las exportaciones de 670 millones, ó sea de un 35 
por 100; el aumento del conjunto de comercio fué de 
1.385 millones de francos, un 38 por 100. 
Después del período 1865-1876 de que hago omi 
sión, porque el comercio fué turbado por la guerra, 
Francia había perdido la AIsacia y la Lorena, y había 
sufrido cargas de toda suerte, entre otras, la de la in 
demnización de los 500 millones. Sin embargo, el pe 
ríodo 1876-1880 indica un aumento de 2.655 millo 
nes, ó sea un 52 por 100 respecto al período 1861- 
1865, y un 113 por 100 respecto al quinquenio 1855- 
1859.
        <pb n="396" />
        384 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Si esta progresión hubiese continuado, el comercio 
de Francia durante el período de 1902-1906 hubiera 
alcanzado la cifra de 16.500 millones de francos. 
Gráfico 4.—Variaciones del comercio exterior de Francia, 
tomado por 100, 1855-59. 
El período 1876-1880 termina el régimen de la li 
bertad comercial relativa, instituida por los tratados 
de comercio de I860. La reacción se produce con las 
tarifas de 1881, que aumentan ciertos derechos y 
cambian las tarifas ad valorem en tarifas específicas. 
Nuestro comercio padece un estancamiento, y las ex 
portaciones son menores que las del período prece 
dente. 
Sin embargo, tenemos clientes que necesitan pro 
ductos nuestros, y nosotros necesitamos también pro- 
O 
Cü 
&lt;D 
co 
«• 
co 
en 
200 
co 
«so 
100 
? 
o 
Oí 
co 
o 
O) 
co 
s 
04 
O 
Oí
        <pb n="397" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 385 
duetos extranjeros. La riqueza aumenta en el extran 
jero y en Francia. El movimiento ascensional de 
nuestro comercio comienza á iniciarse. 
Con la ruptura de los tratados de comercio sobre 
vienen las tarifas de 1892. La reacción es tal, que el 
término medio de nuestro comercio llega á ser infe 
rior al 6,21 por 100, no sólo del período precedente, 
sino del quinquenio 1876-1880. 
Después de nuestro comercio, se desenvuelve y 
llega á las cifras del último quinquenio, pero no á 
causa de las tarifas, sino á pesar de las tarifas. 
11 
Cantidades y valores de nuestras importaciones 
y exportaciones. 
Las evaluaciones hechas por la Comisión de los Va 
lores de Aduanas, operaciones muy difíciles y delica 
das, indican que, agricultores, industriales y nego 
ciantes han vendido ó comprado á negociantes, in 
dustriales y agricultores de otros países, por tantos 
millores de francos. 
Por la comparación de los pesos y de los valores, 
podemos darnos cuenta, hasta cierto punto, del ca 
rácter del movimiento del comercio exterior. 
Si la tonelada exportada tiene un valor superior 
al de la importada, es claro que los artículos que 
nosotros vendemos son de superior calidad; y esto 
sólo basta para caracterizar el género de comercio 
que practicaremos.
        <pb n="398" />
        386 EL COMERCIO 
Las cifras siguientes 
Y LOS COMERCIANTES 
indican las cantidades: 
1907 
1908 
1909 
1910 
1911 
COMERCIO ESPECIAL 
Importaciones. Exportaciones. 
(En millares de toneladas'. 
.... 3.366 1-285 
.... 3.410 1.281 
. .. 3.570 1551 
.. 4.042 1.690 
.... 3.976 2.032 
El año 1911 se eleva un poco el término me 
dio á causa del aumento de las importaciones de ce- 
reales. Sin embargo, puede decirse, en cifras redon- 
das, que el peso de nuestras importaciones es más 
del doble que el de las exportaciones. 
Los artículos que compramos son de menos valor 
que los que vendemos. 
Las tablas del comercio francés están divididas en 
tres grandes categorías: objetos de alimentación, pri 
meras materias, y objetos fabricados. 
He aquí, para 1911, la comparación de estas tres 
categorías en cantidades y valores para la importa 
ción y la exportación: 
Objetos de alimentación. 
Materias necesarias á la 
industria 
Objetos fabricados 
COMERCIO ESPECIAL 
Importaciones. 
Cantidades. 
(En millares de 
toneladas). 
6.670,0 
32.683,0 
1.274,8 
Valores. 
(En millones de 
francos). 
2.020 
4.525 
1.521 
Totales 
40-427,8 
8.066
        <pb n="399" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
387 
Objetos de alimentación.. 
Materias necesarias á la 
industria 
Objetos fabricados 
Totales 
Exportaciones. 
Cantidades. 
(En millares de 
toneladas). 
1.262,4 
13.473,4 
2.170,3 
16.906,1 
Valores. 
(En millones de 
francos). 
737 
1.830 
3.510 
6.077 
He aquí el valor de la tonelada de estas diversas 
categorías durante los años 1910 y 1911: 
Importaciones. Exportaciones. 
Francos. Francos. 
Objetos de alimentación 312 583 
Materias necesarias á la industria.. 138 135 
Objetos fabricados 1.192 1.617 
El valor medio de la tonelada para las tres cate 
gorías es de 199 francos para las importaciones y 
de 359 para las exportaciones. 
El año de 1911 ha pasado por un año de alza. Sin 
embargo, los valores de la tonelada importada y ex 
portada en 1903, fueron de 175 y 453 francos, res 
pectivamente. 
El valor de la tonelada importada ha aumentado 
en un 14 por 100, lo que se debe al alza de los pre 
cios de los cereales. El precio de la tonelada expor 
tada ha disminuido en 94 francos ó sea un 20 por 100. 
Esto proviene en parte del aumento de la importación 
de los minerales; pero el valor de los objetos fabrica 
dos también ha disminuido relativamente en ciertos
        <pb n="400" />
        388 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
años: en 1904, era de 1.643 francos; en 1906, de 1.742; 
en 1907, de 1.648 francos. 
30 
60 L 
SS 
Pf ¡trVX?*-A J 
mxtenA? 
Promut ros 
manufAitundos 
Substancias 
% 
*- impov&gt;ac&gt; on — 
*- «Xh#/huo rV 
( \nt|dAd 
VA lof 
Vo 
O/O 
Gráfico 5.—Cantidades y valores de las importaciones y 
exportaciones por categorías durante los años 1903-1907. 
Para los objetos de alimentación el valor de la to-
        <pb n="401" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
389 
nclada de exportación es superior al de la importada, 
diferencia que se debe principalmente á los vinos 
/franceses. 
Ahora, el valor de la tonelada de materias necesa 
rias para la industria á la exportación es inferior al 
de la importación. Tal resultado es debido á nuestras 
exportaciones de minerales. 
La diferencia para los objetos fabricados es de 425 
francos. La tonelada exportada vale, por consiguien 
te, un 36 por 100 más que la importada. 
He aquí la proporción de las diversas categorías 
de nuestras importaciones y exportaciones: 
Importaciones. 
Exportaciones. 
Objetosdealimen- 
tación 
Materias para la 
industria 
Objetos fabrica 
dos 
% de las can 
tidades tota 
les. 
16,01 
80,84 
3,05 
°/„ de los va 
lor es tota 
les. 
25,05 
56,10 
18,85 
n /° de las can 
tidades tota- 
les- 
7,47 
79,69 
12,84 
% de los va 
lores tota 
les. 
12,13 
20,11 
57,76 
Los objetos fabricados no importan más que un 
12,84 por 100 de nuestras exportaciones en cuanto 
ni peso, y un 57,76 por 100 en cuanto al valor de 
ellas, y si la aduana registrase todas las exportacio 
nes de objetos de lujo, joyería y perfumería y toilette f 
Que se hacen en el equipaje del viajero, las cifras del 
valor serían aumentadas en relación al peso y tam 
bién de una manera absoluta.
        <pb n="402" />
        I 
CAPÍTULO III 
PARTIDAS FICTICIAS DEL COMERCIO ESPECIAL 
§ 1.—La parte de las colonias y de los países protegidos.— 
Importaciones y exportaciones.—La Argelia. — Favores 
aduaneros.—El café.— Pacto colonial.— Diferencias con 
las colonias y protectorados británicos. 
§2.— Provisiones y material de á bordo. 
§ 1.—En la Tabla general del comercio se cuida 
de colocar sobre cada quinquenio la nota siguiente: 
colonias en 
el conjunto 1897-1901 7,82 10,87 9,30 11,42 
del comercio 1902-1906 8,60 10,34 10,17 11,97 
exterior 1907-1911 9,45 10,76 11,15 12,63 
En la página 24 se da la lista de los países de pro 
cedencia, comprendidos en ellos las colonias y los 
países protegidos; en la página 25 se incluyen las 
colonias, entre ellas Argelia, en los países de destino, 
y después se publica la lista aparte en la página si 
guiente. Para encontrar sus importaciones y exporta 
ciones, con adiciones, es preciso ir á la página 7 del 
volumen. Sería mucho más sencillo que el resumen 
analítico las repitiese: 
Parte de las 
Comercio general. Comercioespecial. 
Importa- Exporta- I... rv . 
ción. ción. ción. ción.
        <pb n="403" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
391 
COMERCIO ESPECIAL DE FRANCIA EN 1911 
Importaciones. Exportaciones. 
Países de procedencia y destino. 
Argelia 
Túnez 
Indochina 
Congo 
Senegal 
Costa occidental de Africa 
Madagascar y dependencias 
Martinica 
Guyana francesa 
Guadalupe 
Oceania (Nueva Caledonia, etc.)... 
Isla de la Reunión 
San Pedro y Miguelón y Grande 
Peche 
Establecimientos de la Costa de 
Somalia 
India francesa 
(En millones de francos). 
425,6 489,9 
79,3 90,1 
109.0 65,8 
6,2 1,9 
45.0 35,7 
37.5 18,6 
25.0 36,0 
25,2 11,9 
4,0 9,5 
22.5 12,4 
18.0 7,7 
27.1 8,5 
39.6 4,3 
6,2 3,8 
24.2 1,3 
899,9 797,8 
Anteriormente á 1896, las mercancías procedentes 
de países extranjeros y expedidas á Argelia, pertene 
cían al comercio general. Después se han incluido 
también en la cuenta de los países de origen. Ahora 
forman parte del comercio especial. Las cifras del 
comercio de las colonias y de los protectorados en- 
grosan ficticiamente las del comercio especial. 
La Argelia tiene el mismo régimen aduanero que 
Francia. Importa y exporta libremente nuestros pro 
ductos; no está, desde este punto de vista, más sepa 
rada de Francia que el departamento del Var. Su tari 
fa de aduanas defiende á nuestros productos de la 
concurrencia del extranjero. 
De hecho, hemos restablecido el régimen del pacto
        <pb n="404" />
        392 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
colonial; por consiguiente nuestro comercio colonial 
es ficticio (1). 
Además, nosotros entretenemos un cuerpo de ejér 
cito de 65.000 hombres en Argelia y pagamos las ga 
rantías de sus caminos de hierro. El presupuesto de 
las colonias es de 98 millones, del que la mayor par 
te se expide á ellas; las mercancías siguen los crédi 
tos del presupuesto y los comerciantes contribuyen 
con algo. 
Ciertos productos coloniales gozan de una tarifa 
de favor. La tarifa general es de 300 francos el quin 
tal, para el café; la tarifa misma, de 136, para los pro 
ductos acompañados de un certificado de origen. 
El café importado de las colonias francesas no 
paga más que 58 francos. Esto es, una ventaja tal que 
un eminente inglés creía que todo el café consumido 
en Francia procedía de las colonias. Y no es así: 
1901. Cantidades. 
Café en grano y en rama. Quintales. 
De países extranjeros 1.083.700 
De las colonias 26.800 
Total 1.110.5(0 
Valores. 
Francos. 
140.884.000 
3.489.000 
144 373.000 
El café importado de las colonias se evalúa en 165 
francos el quintal, en tanto que el procedente del ex 
tranjero está evaluado en 130 francos; sin embargo, 
el valor de las cantidades importadas de las colonias 
francesas apenas excede el 2 por 100; y esta impor 
tación, que está favorecida, está fuera de todo comer 
cio normal. 
(1) Véase: Schelle, 4.
        <pb n="405" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 393 
—Pero en Inglaterra, se dirá, las colonias se con 
sideran tntre los países extranjeros. 
— Cié rto; pero las colonias no gozan de ningún pri 
vilegio en el Reino Unido. 
Unas, como el Canadá, Australia, Nueva Zelanda, 
Africa del Sur, son autónomas y establecen el régi 
men fiscal que Ies conviene; otras son colonias de la 
Corona ó protectorados, pero entre ellas y el Reino 
Unido no hay la menor traza de pacto colonial, á 
pesar de los esfuerzos de M. Chamberlain, el de las 
Tariff Reformers, desde 1902, para introducir un régi 
men de este género. El Canadá, la Australia, el Africa 
del Sur, tienen, es cierto, algunas tarifas de preferen 
cia para los productos británicos; pero sus proteccio 
nistas se defienden contra ellas. 
Una parte del comercio con nuestras colonias es 
ficticio. Sería interesante determinarla, y debería ser 
deducida de nuestro comercio exterior- 
§ 2.—En el peso total de las mercancías embarca 
das en buques franceses, las provisiones y el mate- 
r ial de á bordo (carbón, víveres) representan 1.217.000 
toneladas, ó sea, un 27,85 por 100 del tonelaje total 
que ha sido en 1911 de 4.370.000 toneladas. 
Como nuestra navegación es el resultado de primas 
y subvenciones,estos consumos son ficticios también. 
Ul total general del resto se evalúa en 2.416.000 
francos. 
Si se hiciese una reducción proporcional sería de 
rueños de 700.000 francos.
        <pb n="406" />
        CAPÍTULO IV 
NUESTRAS PRINCIPALES COMPRAS 
Durante los períodos 1887-1891, 1892-1896 y del año 1911.— 
Las principales compras.—Artículos de alimentación y ob 
jetos fabricados.—Lanas.—Sedas y borras de seda. —Al 
godón en lana.-Cereales, importaciones y exportaciones. 
—Café. 
Es inútil comparar los principales objetos de nues 
tras compras y de nuestras ventas, porque ellos indi 
can el carácter de nuestro comercio. 
He aquí las importaciones de los once principales 
objetos que hemos comprado durante los períodos, 
en millones de francos: 
Término medio anual. 
1897-91 
1892-96 
Año 1911. 
Lanas en bala 
Vinos 1 
Sedas 
Café 
Hulla 
Algodón en lana 
Madera común 
Granos y frutos oleagi- 
nosos*•••••••• ••i 
Cereales 
Pieles en bruto 
Máquinas 
340.7 
403.0 
249,3 
143.0 
172,2 
195.0 
181.1 
166,0 
385,0 
178.7 
326.6 
228,0 
241,5 
158.0 
179.0 
179.0 
131.0 
169.0 
239,4 
130.7 
628,2 
301,5 
317.4 
144.4 
453.5 
551.7 
170,9 
371.7 
715,1 
203,4 
286.7
        <pb n="407" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 395 
Once objetos han rebasado los 150 millones de 
francos en 1911. La importación de ellos representan 
4.235 millones ó sea un 53 por 100 de los 8.065 mi 
llones á que asciende el total de las importaciones 
del comercio especial. 
La disminución de las importaciones durante el pe 
ríodo siguiente á las tarifas de 1892 no prueba que 
ellas hayan impulsado la industria. La misma impor 
tación del algodón en lana ha disminuido. 
Uno sólo de esos once objetos es de los fabrica 
dos; los demás son primeras materias ó artículos de 
alimentación. 
Lanas— Según los valores, sin compararlos con 
las cantidades, muchos se jactan de deducir: —«Lo 
importación de las primeras materias aumenta, luega 
la actividad industrial se desarrolla.» Esta conclusión 
no puede ser más inocente, como lo prueba la com 
paración de las cantidades y del precio de las lanas 
en bala. 
IMPORTACIÓN DE LAS LANAS EN REMOJO Ó LAVADAS 
Valores. 
Término medio 1887-1896... 
1895.. 
1896.. . 
1904.. . 
1905. . 
1906.. . 
1907.. . 
Cantidades. Valor 
del 
Toneladas. kilo. 
200.000 
218.100 
251 000 
221.500 
229 700 
255.600 
251.300 
1,41 
1,45 
1,85 
2,10 
2,24 
2,37 
Millones 
de 
francos. 
333.6 
307,5 
364.0 
411.7 
483.1 
571.2 
580,4 
La importación ha aumentado en cuanto á la canti 
dad en un 25 por 100 y el precio un 67 por 100. Si
        <pb n="408" />
        396 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
el industrial mantiene sus precios está obligado á 
disminuir la cifra de sus beneficios. 
Estas 251.300 toneladas de lanas importadas en 
1907 se reducen á 196.576 toneladas en bala, de las 
que 37.803 han sido exportadas. Han quedado, pues, 
en Francia 158.772 toneladas. 
En 1911 el comercio de lañasen bruto ha sido el 
siguiente: 
Importaciones. Exportaciones. 
Cantidades. 
Toneladas. 
275.940 
Valores. 
Millones 
de francos. 
675,7 
Cantidades. 
Toneladas. 
86.028 
Valores. 
Millones 
de francos. 
341,0 
Han quedado en Francia 258.467 toneladas de 
lañasen remojo ó lavadas, ó sean 105.552 en seco. 
Sedas y borras de seda. - Las primas á la sericultu 
ra no han provocado la producción de seda que se 
había esperado. 
El comercio francés contribuye anualmente con un 
35 á un 40 por 100 al suministro total del mundo en 
tero. 
He aquí las cantidades de seda puestas á la venta 
en Francia: 
AÑOS LEGALES 
Kilos de importación 
1903 6 932 000 
1904 7.951.000 
1905 6 842.000 
1906 7.511.300 
1907 7 879.000 
1910 8.087.000 
1911 7.324.000
        <pb n="409" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE I-RANCIA 397 
Las cantidades de seda destinadas á las fabrica 
ciones francesas, han sido: 
E'i 1904 4.812.000 kilos. 
— 1910 4.262.000 » 
— 1911 4.077.000 » 
Las cantidades puestas en venta no han aumentado 
en el período de ocho años de 1904 á 1911. 
Para el algodón en lana ha habido aumento en la 
cantidad y en el valor. 
La importación media anual durante la década 
• 1887-1896 ha sido de 163.589.000 kilos con un valor 
de 186.700.000 francos. , 
La cantidad que se ha destinado al consumo ha 
sido en 1909 de 260.064 toneladas; 158.116 en 1910 y 
252.436 en 1911. 
El valor del kilo ha sido: 
En 1895 0,94 francos. 
1896 1,63 » 
1904 1,56 » 
1905 1,38 , 
1906 1,47 » 
1907 1,61 , 
1910 2,04 » 
1911 1,82 » 
En Francia no se ha consumido todo el algodón 
importado. En 1911 han sido reexportados 66 millo 
nes de kilos por valor de 120 millones de francos, 
que deben ser reducidos. 
El consumo del algodón en lana no es una prueba 
del desenvolvimiento de la industria del algodón (1). 
Inglaterra, que hace hilados de algodón cada vez 
_ (0 Comisión de los Valores de Aduanas para 1907, Memoria 
ürandgeorge, pág. 285.
        <pb n="410" />
        398 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
más fino, no ha consumido en 1907 más que 17 kilos 
de algodón por brocheta, en tanto que el Continente 
Europeo ha consumido 34,2, los Estados Unidos 
41,68 y las Indias inglesas 83,90. 
Artículos de alimentación.—La importación de ce 
reales es casi la misma que la del período 1892-1896. 
Había decaído en 1903 á 174 millones de francos, á 
110 en 1904 y á 152 en 1905. 
El comercio calcula las necesidades normales de 
Francia en 9.610.000 toneladas de trigo, proporción 
bastante inferior á la que exigiría una alimentación 
suficiente (1). El déficit hubiera sido de 1.354.000 to 
neladas en 1904 y de 330.000 en 1905. Si había 
stocks, debieron ser agotados en 1904. Sin embargo 
las importaciones han sido débiles. 
Es probable que se haya atendido al déficit con 
sustituciones. Cuando las gentes no tienen pan, no 
comen torta, pero comen más patatas, centeno, sa 
rraceno y castañas. 
En 1906, las importaciones ascienden á 231 millo 
nes; y en 1907, año cuya cosecha fué calculada en 
10.170.000 toneladas, la mayor que se ha obtenido 
desde 1874, importaron 225 millones de francos. En 
1911 la recolección disminuyó en más de 7.000 tone 
ladas y se debieron importar 2.149.924 toneladas 
evaluadas en 483 millones de francos. La exporta 
ción ha sido insignificante. 
Las cifras del comercio exterior prueban que la 
agricultura francesa no basta, por consiguiente, á las 
necesidades de la población. 
(1) Véase Yves Guyot, 5.
        <pb n="411" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 399 
M. Méline pretende nada menos que nosotros ven 
damos más productos agrícolas que compramos, y 
declara: «He ahí la baja de las lanas, ante la que de 
bieran humillarse todos los ministros de Hacienda(l). 
El café.—En 1895 el precio del café era 2,45 fran 
cos el kilo; en 1896, 2,33; en los años siguientes no 
baja de los 2 francos hasta que en 1898 es de 1,94. A 
partir de 1904, la Comisión de Valores de Aduanas 
lo fijó en 1,02 francos kilo; á pesar de la baja que 
ha sufrido el café del Brasil. En 1910 se ha elevado 
el precio á 1,13 y en 1911 á 1,30. 
Nosotros recibimos poco más de un millón de ki 
los en 1907 y 1.083.000 en 1911. Un millón de kilos 
en 360 días da 2.777 kilos por día. 
Divididos entre 29 millones de habitantes mayores 
de 14 años, da para cada uno la ínfima porción de 
0,09 gramos. 
(1) Le Retour á la terre, pág. 107.
        <pb n="412" />
        CAPÍTULO V 
PARTE DE LA IMPORTACIÓN TOTAL 
QUE CORRESPONDE Á LOS OBJETOS FABRICADOS 
Inglaterra. —Alemania.—Francia, —Suiza.— Italia.—Austria- 
Hungría.—Estados Unidos. 
La parte en que los objetos fabricados entran en 
las importaciones totales de las naciones más avan 
zadas en la evolución económica, ha sido, durante los 
períodos que se indican, de: 
1900-1904 Inglaterra 
1900-1903 Alemania 
1900-1903 Francia 
1900-1903 Suiza 
1900-1003 Italia 
1899-1903 Australia 
1899-1903 Estados Unidos 
Artículos manufacturados 
preparados para el con 
sumo 
Artículos de lujo (compren 
didos los espirituosos y 
los vinos) 
Importaciones Objetos 
totales manufacturados 
— — Tanto 
Millones Millones por 
de francos. de francos. ciento. 
13.300 
7.120 
4.553 
1.127 
1.172 
1.230 
4.409 
3.290 
1.430 
787 
356 
355 
495 
722 
577 
24.6 
20 
17,3 
31 
20 
27.7 
15,9 
13,6 
La proporción de los objetos fabricados, importa-
        <pb n="413" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 401 
dos por Alemania es poco menor que la de los im 
portados por Inglaterra. 
No niego que los derechos de aduana influyen en 
aminorar esa proporción; pero sería preciso determi 
nar también la medida en que intervienen los hábitos 
de los consumidores y un menor poder de compra. 
En 1911 encontramos las cifras siguientes: 
Comercio especial 
Importaciones Objetos 
totales. fabricados. Tanto 
— — por 
. (En millones de.francos). ciento. 
Inglaterra 14.430 3.430 23,8 
Alemania 12.132 1.792 14,8 
Francia 8.066 1.521 19,0 
En Bélgica, país de librecambio relativo, los obje 
tos fabricados constituyen un 16 por 100 de la impor 
tación total. En Suiza, que se ha hecho proteccionista, 
u n 33 por 100, y en España un 32. 
No son los derechos de aduanas lo que impide la 
entrada de los objetos fabricados. Toda la política de 
M. Meline y otros proteccionistas ha tenido por obje 
to impedir la entrada de los objetos fabricados. Sin 
embargo, entran en Francia en la proporción de un 
por 100. 
Entran, solo en una pequeña proporción, en países 
aislados, avanzados en evolución económica, porque 
estos mismos países los fabrican; y sin embargo, son 
Ios países ricos nuestros mejores clientes, por tres 
razones: nosotros podemos suministrarles cosas de 
pne tienen necesidad y que ellos no pueden fabricar; 
tienen ellos un poder de compra suficiente para pro-
        <pb n="414" />
        402 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
curarse aquéllas; y su educación del gusto se desen 
vuelve al mismo tiempo que su afición á la como 
didad. 
Pero muchos productos fabricados son materias 
primas para otras fabricaciones. 
El paño es una primera materia para el sastre, el 
hierro para el constructor, etc.
        <pb n="415" />
        CAPÍTULO VI 
nuestros quince importantes suministradores 
En 1907 hemos comprado á quince países por más 
de cien millones de francos cada uno. He aquí las 
cifras de las compras que les hemos hecho en 
1903 
1907 
1911 
1 
2 
3 
4 
5 
6 
7 
8 
9 
10 
11 
12 
13 
14 
15 
(En millones de francos). 
Inglaterra 555,9 883,2 993,5 
Estados Unidos 539,7 670,9 826,8 
Alemania 444,2 638,2 979,7 
Bélgica 325,0 426,6 542,0 
Indias inglesas 244,6 360,0 360,2 
República Argentina 271,2 287,3 353,8 
Rusia 301,7 270,0 443,1 
China 187,7 212,2 229,8 
Italia 152,1 194,4 190,3 
Australia 72,8 179,0 339,0 
España 166,5 168,7 230,5 
Turquía 101,5 139,2 101,6 
Países Bajos 56,9 148,4 140,7 
Suiza 106,9 147,2 140,2 
Brasil ' 95,0 140,0 146,0 
Nuestros aprovisionamientos provienen de un gran 
número de fuentes, que están dispersas. La mayor 
Parte de estos países nos venden y no nos compran. 
Nuestros grandes suministradores son las naciones 
r ¡cas de Europa y los Estados Unidos. 
p ara esta última nación, su gran compradores
        <pb n="416" />
        404 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Europa por 900 millones de dólares para un total de 
1.818 millones de importación, ó sea, la mitad; pero 
6,223 
2,975 
g V 
Ö 
Ü 
Gráfico 6.—Parte con que contribuyen á las importaciones 
de 1907 los cinco principales suministradores. 
su mayor suministro lo hace también Europa por 
1.467 millones de dólares para un total de 2.399.
        <pb n="417" />
        CAPÍTULO VII 
NUESTRAS PRINCIPALES VENTAS 
Catorce objetos constituyen la mitad de nuestras exportaciones.— 
§ 1. Tejidos de seda.—§ 2. Tejidos de algodón.—Los re 
embolsos para los hilos son de un 38 céntimos de franco 
por 100. — § 3. Lanas en masa, teñidas y peinadas. — 
§ 4. Tejidos de lana. — § 5. Tornería, juguetería. — 
§ 6. Modas y flores artificiales. —§ 7. Vestidos y lence 
rías.—§ 8. Bonetería y pasamanería.—§ 9. Automóviles. 
~~§ 10. Vinos y aguardientes. 
Voy á examinar lo que vendemos y á quien ven 
demos. 
He aquí la tabla de las 14 mercancías exportadas 
Que han rebasado la cifra de 100 millones durante 
los años: 
1903 1907 1911 
(En millones de francos). 
1 Tejidos de seda y borra de 
„ seda 293,4 355,6 
i Tejidos de algodón 181,0 352,3 
ó Lanas en masa, peinadas, 
teñidas y dañadas 181,0 352,3 
4 Tejidos de lana 224,7 266,2 
ß Vinos 218,3 245,0 
0 i ornería, juguetería, etc.. 170,0 218,2 
292,0 
334,2 
323.6 
190,9 
187.7 
183,4
        <pb n="418" />
        406 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
1903 1907 1911 
(En millones de francos). 
7 Sedas, i 147,2 197,3 162,4 
8 Modas y flores artificiales. 123,1 158,8 87,2 
9 Vestidos y lencerías 102,0 150‘4 197,7 
10 Automóviles 50,8 144,4 162,4 
11 Productos químicos 95,7 132,5 169,6 
12 Pielesypeleteríasen bruto 119,0 122,3 151,2 
13 Utiles y trabajos en meta 
les 89,2 118,8 106,7 
14 Pieles preparadas 117,0 106,3 132,6 
o 2 
2,787 
5,596 
Gráfico 7.—Parte de 14 mercancías en las exportaciones 
totales de 1907. 
La exportación de estas 14 mercancías da, en 1907, 
un total de 2.786 millones, ó sea, un 50 por 100 de las 
exportaciones totales. En 1911, dan 2.701 millones de 
francos para un total de 6.076 millones, ó sea, un 47 
por 100. 
Los tejidos de seda y de borra de seda ocupan el
        <pb n="419" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 407 
primer lugar en 1907; en 1911, con los tejidos de al 
godón. 
Las lanas en masa, peinadas y teñidas se conside 
ran como primera materia; pero una vez peinadas y 
teñidas han sido objeto de una manipulación impor 
tante. Su exportación ha disminuido considerable 
mente. 
La exportación de los vinos que son un artículo de 
alimentación, pero de lujo para los países extranje 
ros, ha disminuido también. 
Igualmente ha bajado de 1907 á 1911 la exporta 
ción de las sedas. 
La tornería, los vestidos y lencería, los automóvi 
les, industrias que solo necesitan expansión han al 
canzado un gran desarrollo. En cambio, ha decaído 
de 1907 á 1911 la exportación de modas y flores ar 
tificiales. 
La mayoría de estos objetos está comprendida en 
los objetos manufacturados; y los productos quími 
cos se consideran á la vez como primeras materias y 
como objetos manufacturados. 
§ 1. Tejidos de seda.—Hemos oído en la Cámara 
de los diputados, lamentarse á MM. Morel y Auga- 
gneur, de la decadencia de la sedería y pedir dere 
chos protectores contra las sederías extranjeras. 
Sin embargo, las cifras que suministra la Tabla 
general del Comercio prueban que esta industria ne 
cesita de expansión, pero no protección. 
En 1911 hemos importado 38-718.000 francos en 
artículos, de que he aquí los más importantes:
        <pb n="420" />
        408 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Importaciones asiáticas 
1 Importaciones europeas. 
Tejidos de seda. 
Sedas crudas y crespones 
Tejidos para tapicería 
Terciopelosy felpasl pura 
seda ó de borra de 
de seda ( mezclada. 
Muselinas 
Cantidades. 
Kilos. 
210.500 
105.900 
74.500 
60 
930.500 
254.100 
87 
Valores. 
Francos. 
141.300 7.348.400 
11.551.700 
3.916.700 
4.541.600 
3.000 
930.000 
10.418.300 
7.600 
Total de las importaciones .. 795.947 38.718.300 
En 1911 las exportaciones de tejidos de seda han 
sido de 218 y medio millones de francos para una 
producción total de 415 millones, ó sea, un 52 por 
100. 
Nuestros dos grandes clientes son la Gran Bretaña 
y los Estados Unidos. 
Tejidos de seda. 
Gran Bretaña ... 
Estados Unidos 4 
Cantidades. 
Kilos 
Valores 
Millones 
de francos 
2.301.000 
600.000 
133,9 
38,4 
172,3 
O sea, un 77 por 100 de los 218 y medio millones 
que importan las exportaciones totales. 
Apreciemos la importancia de ciertos clientes y 
cuánto nos importa conservarlos. 
§ 2. Tejidos de algodón—En 1911 hemos impor 
tado 58 millones de francos en tejidos de algodón,
        <pb n="421" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 409 
cuya nomenclatura se encuentra, de la página 139 á 
la 175, en la Tarifa oficial de Aduanas. 
Los hilos de algodón son materia prima para los 
tejidos de este género. Las tarifas de 1892 y de 1910 
están recargadas con derechos prohibitivos, princi 
palmente sobre los números finos. 
Yo he leído en la Memoria de la Comisión de Va 
lores de Aduanas, de 1911: «Nosotros hemos impor 
tado 3.125.600 kilogramos de hilos de algodón en 
1911 y 3.658.700 en 1910 y 1909. Este retroceso de 
nuestras importaciones es un indicio de la crisis de 
nuestras fábricas de tules y tejidos de todo género 
que emplean en mayor cantidad los hilos de algodón.» 
¿Gravando los hilos de algodón tienen la preten 
sión los proteccionistas de aumentar las salidas? 
El régimen de la admisión temporal no era fácil 
mente practicable. El artículo 10 de la ley de 1892 lo 
suprimió. 
Los derechos percibidos temporalmente á la entrada de los 
hilos de algodón, destinados á la fabricación de tejidos mez 
clados en seda y algodón, de tejidos de algodón teñidos en 
hilos, de trencillas, cordones, muselinas, tules, encajes en 
a| godón puro ó mezclado de seda, y franjas, serán parcial 
mente reembolsados en el momento déla exportación. El ex 
portador declarará el peso del algodón de cada número de 
hilo sencillo ó retorcido que entra en el tejido. El reembolso 
Parcial del derecho se cargará al 60 por 100 de las percepcio- 
nes de aduana correspondientes á las cantidades de algodón 
exportadas. 
El total de las cantidades exportadas en 1907 que 
Aprovecharon este beneficio, ascendió á 2.733.000
        <pb n="422" />
        410 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
kilos, y en 1911 se ha elevado à 2.886.000; así, pues, 
esta exportación permanece estacionaria. 
La Tabla general del Comercio nos muestra que en 
1907 se ha pagado por la reexportación de tejidos de 
algodón que se han beneficiado de la admisión tem 
poral de los hilos, 1.341.000 francos y en 1911, 
1.044.000. La exportación en este último año, de los 
tejidos de algodón, ha importado 323 millones de 
francos. Luego aquella facilidad concedida al tejido 
de algodón ha influido para su exportación en un 
0,33 por 100. Pero hay que añadir los tejidos de seda 
mezclada, las cintas mezcladas, la pasamanería y ter 
ciopelos, y la proporción queda aún más reducida 
hasta una cifra muy inferior. 
En 1911 hemos exportado 35.600.000 kilos de te 
jidos de algodón, de los que 10.823.000 lo han sido 
al extranjero y 24.337.000 á nuestras colonias y paí 
ses de protectorado. En diez años, el aumento de 
nuestras exportaciones de tejidos de algodón á las 
colonias, solo ha sido de 4.300.000 kilos. 
Los Estados Unidos, productores de algodón y que 
han inventado maravillosas máquinas para hilarlo y 
tejerlo, debieran bastarse á sí mismos. Tal es la idea 
a priori. De hecho, en 1911, nos han comprado tejidos 
de algodón por valor de 57 millones de francos, ó sea, 
cerca de un 19 por 100 de nuestra exportación total. 
A Inglaterra hemos exportado en el mismo año por 
valor de 44 millones de francos. ¿Es que fabricamos 
tejidos de algodón en tales condiciones de superiori 
dad y de baratura que han de venir los ingleses á 
procurárselos en Francia?
        <pb n="423" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 411 
Según esto, las Memorias de la Comisión de Valo 
res de Aduanas, nos imponen sobre el carácter de 
estas exportaciones. 
El secretario de la Comisión de 1904, M. H. Picard, 
decía: 
El año 1904 debe ser considerado como funesto para la fila- 
tura del algodón; de una parte, en efecto, esta industria ha 
comprado muy cara la materia prima, y por otra, sus salidas 
han disminuido. 
La industria textil ha sufrido también muy duras pruebas. 
Por la falta de confianza en el porvenir, los comerciantes al 
por mayor y fabricantes de tejidos, se han esforzado desde 
primeros de año, sacrificando los precios, por deshacerse de 
las existencias acumuladas á fines de 1903. El abandono casi 
absoluto de los negocios durante largo tiempo ha acarreado 
la incertidumbre á la marcha de las fábricas. 
En 1905, el secretario M. Gustave Roy, decía: 
El año 1905 que es mirado por casi todos como un año ex 
cepcionalmente favorable, ha sido para la industria francesa 
un año francamente malo. 
En Junio de 1904, M. Méline, en un Congreso de 
industrias textiles, decía: 
Es triste reconocer que nuestra exportación de telas de al 
godón tiende á disminuir, en tanto que aumenta la de Ingla 
terra y la de Alemania. 
M. Gustave Roy, secretario de la Comisión de Va 
lores de Aduanas, ha explicado bien claramente en 
el artículo Tejidos de algodón del Dictionnaire du 
Commerce, por qué «el régimen proteccionista debe 
ser el responsable de la mayor parte de la diferencia 
9 u e existe entre el precio de un tejido en Francia y el
        <pb n="424" />
        412 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
del semejante en Inglaterra». En su Memoria, dice: 
Si el comercio francés ha hecho sacrificios de precios para 
dar salida en los mercados extranjeros á las existencias de 
tejidos, parece cierto, según las cifras que después se indi 
can, que no ha obtenido un gran éxito en su empresa. 
Las exportaciones de tejidos de algodón en la Gran 
Bretaña, proceden de las liquidaciones. 
§ 3. Lanas en masa, teñidas y peinadas.— M. Tey- 
doun ha evidenciado que nosotros podríamos expor 
tar lanas peinadas si pudiéramos procurarnos capi 
tales á buen precio que nos resolvieran el problema 
de la cara adquisición de aquella materia. 
De 105 millones de kilos de lanas lavadas impor 
tadas, nosotros hemos reservado 72.495.000 kilos y 
hemos exportado 33.056.000; pero además hemos 
reexportado 10.690.000 kilos de lana. 
§ 4. Tejidos de lana.— En 1911 hemos exportado 
15.220.000 kilos de estos artículos y hemos importa 
do 4.556.000, de los que, el Reino Unido nos ha en 
viado por valor de 31 millones de francos. 
Nosotros hemos exportado á dicha nación por va 
lor de 87 millones. 
La industria de la lana tiene elementos triples de 
los necesarios para atender al consumo interior. 
§ 5. Tornería-juguetería.-La exportación inedia 
durante el quinquenio 1902-1906 fué de 171 millones. 
La de 1907, que fué de 218 millones excedió á aque 
lla en un 26 por 100. 
Bien es verdad que la importación aumentó tam 
bién; ésta era de 16 millones anuales durante el cita-
        <pb n="425" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 413 
do quinquenio y en 1907 pasó de 18 y medio mi 
llones. 
§ 6. Modas y flores artificiales.—La exportación 
de estos artículos en 1907 fue de 158 millones de 
francos. 
La importación fue por valor de 81.000 francos en 
modas y de 664.900 en flores artificiales. 
La exportación de las modas á los países extran 
jeros ascendió á 112.906.000 francos, y á las colo 
nias, á 190.000; en total 113.096.000 francos. A la 
Gran Bretaña exportamos por valor de 104 millones 
y por valor de cuatro millones á Bélgica. Estos son, 
según la Aduana nuestros principales clientes. 
En cuanto á las flores artificiales, la exportación 
ha sido de 45.683.000 francos, de los que 32.780.000 
corresponden á la Gran Bretaña y 10.806.000 á los 
Estados Unidos. 
§. 7. Vestidos y lencerías.—El grupo del trabajo en 
telas, lencería y vestidos, es el más importante de la 
industria en Francia. 
Según los Resultados estadísticos del Censo de 
Población, en 1896, hallábanse dedicadas en Fran 
cia á esta industria 1.303.000 personas; y en 1906, 
1.551.000. 
La importación de los vestidos confeccionados 
Para hombres ha sido, en 1911, de 3.696.000 francos. 
La exportación:
        <pb n="426" />
        414 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Peso neto. 
Precio del kilo. Kilos. 
1877-1896. 
1902 . 
1903 . 
1904 . 
1905 . 
1906 . 
1907 . 
1911 . 
15,38 
1.642.000 
1.117.000 
812.000 
981.000 
1.102.000 
1.118.000 
1.231.000 
Valor. 
Francos. 
38.367.000 
17.179.000 
12.491.000 
15.096.000 
16.949.000 
17.200.000 
18 947.000 
20.650.000 
No ha podido, pues, remontar á la exportación 
media de 1877-1896, porque la materia prima es muy 
cara y porque los confeccionadores franceses luchan 
con una competencia que puede fabricar á más bajo 
precio. 
Más de las dos terceras partes de esta exportación 
van á Argelia y otras colonias, y por consecuencia 
tienen un lado de ficción. 
Para los vestidos de mujeres, es otra cosa: 
En tejidos de seda. En otros tejidos. 
Francos. Francos. 
1887-1896 6.738.000 45.006.000 
1901 32.922.000 50.603.000 
1902 44.300.000 54.219.000 
1903 16.034.000 53.319.000 
1904 14.957.000 65.272.000 
1905 38.326.000 60.237.000 
1906 24.153.000 65.757.000 
1907 21.135.000 68.465.000 
1911 14.666.000 117.970.000 
Aparte de estas cifras hay que tener en cuenta toda 
la exportación que se hace en los equipajes de los 
viajeros; exportación que se ha contrastado en los 
años de la exposición de 1889 y 1890; en este último,
        <pb n="427" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
415 
la exportación de los vestidos confeccionados para 
señoras, bajó, según las cifras de la aduana, en un 
25 por 100, aunque en los talleres hubo excesivo 
trabajo. 
àegún M. Gastón Worth, las cifras de 1904 para las 
confecciones en tejidos de seda eran muy bajas. Pero 
la Memoria demuestra «que en 1905 el empleo de la 
seda ligera, encajes, guarniciones ricas y variadas, 
es decir, de los tejidos de precio elevado, ha sido 
mayor que nunca». 
M. G. Worth estimaba que en 1905 habían venido 
m ás extranjeros á París que en 1900, «y que hicieron 
mayores compras de lujo». 
La cifra de las ventas de las casas de costura en 
^arís, á su clientela extranjera, excedió en 1905 á la 
de 1900». 
PIEZAS DE LENCERÍA COSIDA 
He aquí la exportación: 
Precio 
de los 100 kilos. 
Francos. 
Kilos. 
Francos. 
1.105.000 30.280.000 
1.080.000 54.600.000 
493.000 20.400.000 
489.400 19.800.000 
424.300 17.400.000 
543.600 22.017.000 
607.800 24.767.000 
688.600 28.797.000 
770.200 33.312.000 
890.000 37.292.000 
1901 
1902 
1903 
1904 
1905 
1906 
1907 
1911 
41.50 
40,60 
41,00 
40.50 
40,75 
42.25 
43.25 
Hay un aumento progresivo en los últimos años,
        <pb n="428" />
        416 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
\ 
pero no liemos podido alcanzar á la cifra de la expor 
tación media anual del período 1889-1891. La dismi 
nución de nuestras exportaciones con relación á los 
períodos 1877-1886 y 1889-1891, no se debe sólo á 
las tarifas de aduanas extranjeras que rechazan nues 
tras productos, sino también á nuestras propias 
tarifas. 
M. Julien Hayem dice en el artículo Lencería del 
Dictionnaire du Commerce: 
«Los derechos que gravan los tejidos de algodón 
pueden ser mirados casi como prohibitivos, en cuan 
to á la lencería y camisería. Tejidos que en Suiza ó 
Inglaterra se venden á 50 ó 60 céntimos de franco, 
algunas veces á menos, son doblados ó triplicados 
por efecto del derecho*. 
El aduanero, condenado á aplicar una tarifa pro 
teccionista, compuesta de infinidad de números, se ve 
obligado á hacerse enredador y arbitrario, por miedo 
á ser acusado de flaqueza librecambista. 
«¿Qué resulta de ello?—continúa M. Hayem. Pues 
que la fabricación francesa se encuentra en la imposi 
bilidad de introducir tejidos que sean verdaderas no 
vedades y gocen de un gran favor, en los mercados 
extranjeros. Si los importa á pesar de los derechos 
exorbitantes, se producen dos efectos igualmente 
perjudiciales; en el interior, obligar al consumidor 
nacional á pagar precios mucho más elevados que los 
que rigen fuera para los mismos productos; y en el 
exterior, queda la fabricación francesa en una situa 
ción muy inferior ante la mirada de los concurrentes 
extranjeros; reducida á la impotencia, ve escapárse-
        <pb n="429" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 417 
les los pedidos, y falta de primera materia utilizable, 
lleva al paro forzoso á sus obreros». 
Lo mismo sucede para los tejidos de hilo. 
Los fabricantes franceses de Lila de Armèntières, 
de Cholet, confiesan que no pueden producir la tela 
de Irlanda. Los enormes derechos que la gravan no 
han provocado su fabricación en Francia; pero afec 
tan ó lastiman en sus fuerzas vitales, dice M. Julien 
Hayem, «á la lencería para la cual es materia prima 
aquella tela». 
Estas comprobaciones muestran los motivos por 
los cuales la Memoria de la Comisión de Valores de 
Aduanas para 1907, decía: «Lo que nos hace falta es 
una importante cifra de negocios para la lencería de 
hombre» (pág. 291). 
§ 8. Bonetería y pasamanería.—La Memoria de 
la Comisión de Valores de Aduanas, incluye en 
•os vestidos, la bonetería y pasamanería; pero'la 
Tabla general del Comercio las clasifica en los 
tejidos. 
Sin embargo, el sistema de la Comisión tiene la 
ventaja de agruparlas; pero es preciso recordar que 
las cifras que á continuación se citan están ya com 
prendidas en los tejidos de seda y algodón. La bone 
tería, la pasamanería, los tules y encajes, los borda 
dos, representaban en 1905 una exportación de 151 
millones y una importación de 52 millones de francos. 
La Memoria dice que «la bonetería de algodón pa 
rece llena de vitalidad en Francia»; la situación de 
la bonetería de seda es muy próspera. 
La cifra de sus exportaciones está falseada por de- 
27
        <pb n="430" />
        418 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
i 
claraciones erróneas del comercio y por el envío en 
paquetes postales. 
Desde hace varios años y muy particularmente 
desde 1902, la fama de los encajes es extremada. El 
encaje negro está abandonado; todos los encajes 
blancos, desde el Valenciennes y el alençon hasta el 
panto de Venecia y el encaje de Irlanda, son objeto 
de una sostenida demanda. 
Los obreros en tules empleados en Rottingham, en 
Calais, en Candry y en Lión, producen encajes de 
randa fina. Los trabajos en bordado, principalmente 
empleados en Planen, Saint-Gall, San Quintín y Ar- 
genteuil, producen los encajes de randa gruesa, Ve- 
necia, Renacimiento é Irlanda. 
La exportación de los encajes de algodón hechos 
por procedimientos mecánicos, ha sido en 1907 de 70 
millones de francos. 
Es imposible á la aduana conocer el movimiento 
de los encajes hechos á mano. Ese movimiento se 
realiza no sólo en los equipajes de los viajeros, sino 
en certificados por correo. 
§ 9. Automóviles. — Hasta 1905 los automóviles 
eran comprendidos en las mercancías diversas, aun 
que en exportación se elevaba á la cifra de 100 mi 
llones de francos. Aún no están indicados aparte en 
el resumen comparativo de los Documentos estadís 
ticos. 
La Comisión de los Valores de Aduanas les ha 
fijado el valor de 10 francos por kilo. 
Según esta tasa las exportaciones de automóviles 
han seguido la siguiente progresión:
        <pb n="431" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
419 
137,9 
144.4 
162.4 
1902.. .. 
1903.. .. 
1904.. .. 
1905.. . 
30,2 millones de francos. 1906... 
50,8 » , 1907... 
71,0 » , 1911... 
100,14 » 
De la exportación en 1911 al Reino Unido ha sido 
Por valor de 59.900.000 francos; á Bélgica, por 
38.036.000; á Alemania, por 14.400.000, y á los Es 
tados Unidos, que en 1907, se elevó á 10.870.000 
trancos, ha decaído hasta 3.387.000 en 1911. 
§ 10. Vinos y aguardientes.—Los vinos constitu- 
yen d único artículo de alimentación que se encuen 
tra incluido en los trece principales objetos de nues 
tra exportación. No obstante, los vinos son un ar 
tículo de lujo para la mayor parte de la población 
mundial. Hay dos centenares de millones de habi 
tantes de nuestro planeta, que no han bebido jamás 
Un v aso de vino. 
Basta comparar los valores y las cantidades de los 
v &gt;nos importados y exportados para darnos cuenta 
d^l carácter de nuestro comercio. 
Vinos 
ordinarios. 
p" barriles... 
En botellas... 
Vinos de licor. 
Estos 
IMPORTACIONES 
1907 
Cantidades. Valores. 
Mil hectls. Mil 1rs. 
5.759,4 
6,0 
156,3 
1,4 
87.636,5 
309,9 
10.857,6 
216,9 
1911 
Cantidades. Valores. 
Mil hectls. Mil 1rs. 
8.023,6 
7,5 
198,0 
2,2 
278.522,5 
374,0 
19.608,0 
390,0 
yTún 
vinos se evalúan: los ordinarios de Argelia 
ez en barriles, á 15 francos el hectolitro en 1907
        <pb n="432" />
        420 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
y à 30 en 1911; los de otros países, á 35 francos e| 
hectolitro, tanto en uno como en otro año; los vinos 
de licores de Argelia y Túnez en botellas, á 40 fran 
cos el hectolitro en 1907 y á 50 en 1911; y los de 
otros países á 75 francos en 1907 y á 100 en 1911. 
EXPORTACIONES 
1907 
1911 
Cantidades. 
Vinos ordinarios. Mil hectls. 
Delà \ En barriles. 816,0 
Gironda. ( En botellas. 56,8 
De otras ( En barriles. 1.398,3 
regiones. ( En botellas. 45,5 
Vinos espumosos. 
Champagne y otros. 205,1 
Vinos de licor. 
En barriles 31,7 
En botellas 58,2 
Valores. Cantidades. Valores 
Mil frs. Mil hectls. Mil frs. 
53.057 552,3 39.447 
8.810 40,5 7.082 
62.918 619,9 37.196 
6.827 44,3 5.510 
80.804 205,5 79.597 
3.960 32,8 4.098 
11.637 73,5 14.597 
Estos vinos están evaluados 
en 1907 en 1911 
Vinos ordinarios. 
/En barriles 
Gironda 
DestinadosáRusia.... 
á 1. Mauri 
cio, Asia, 
Oceania y 
Reunión.. 
á otros paí 
ses 
De otras regional 
En botellas 
En barriles. 
En botellas. 
95 pts. hect. — 100 
45 - - 60 
65 - — 75 
115 — - 175 
40 — — 60 
150 — — 125
        <pb n="433" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
421 
Estos vinos están evaluados en 1907 en 1911 
Vinos espumosos. 
Champagne para Rusia 475 
— Estados Unidos. 450 
— — Inglaterra 425 
— — Alemania 400 
— — otros países 350 
Vinos de licor. 
En bat riles 125 — — 125 
En botellas 200 — — 200 
Nosotros importamos vinos baratos y exportamos 
vinos caros. 
El precio de los vinos varía con los diversos paí 
ses. Todos los consumidores no piden las mismas 
clases. 
— 475 
- 450 
— - 425 
— 400 
- 350 
Se fundan grandes ilusiones sobre el poder absor 
bente de los vinos por los pueblos extranjeros. Es 
útil conocer nuestros principales clientes y la parte 
que toman de nuestros vinos, parte pequeña que por 
elerto no aumenta la de nuestros buenos clientes 
como los ingleses. 
Vinos de la Qironda. 
tn barriles. 
Gran Bretaña 
Alemania 
Bélgica 
Países Bajos 
República Argentina.. 
Totales.) Países extranjeros 
( Colonias 
Í Gran Bretaña 
Bélgica 
Países Bajos 
Estados Unidos 
Total« / Países extranjeros 
Colonias 
1907 1911 
Hectls. Hectls. 
124.200 64.300 
151.000 125.400 
99.600 65.900 
78.500 49.600 
90.5C0 74.900 
728.500 497.000 
87.500 55.100 
14.268 8.730 
3.989 2.000 
2.047 1.300 
5.808 5.808 
52.100 38.100 
4.700 2.300
        <pb n="434" />
        422 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
1907 1911 
Vinos de otras regiones. 
— Hectls. Hcctls. 
Eu barriles. 
Gran Bretaña 
Alemania.. 
Bélgica 
Suiza 
.. . í Países extranjeros— 
Tola,e Colonias 
En botellas., 
Totales. 
Gran Bretaña 
Bélgica 
Países extranjeros.... 
Colonias 
33.700 
332.800 
153.900 
562.600 
1.398.000 
174.600 
5.959 
3.046 
37.800 
7.000 
35.800 
106200 
101.500 
100.300 
489.800 
130.100 
2.500 
3.800 
37.500 
6.800 
Vinos de Chamgagne y otros espumosos. 
Rusia 
Gran Bretaña 
Alemania 
Bélgica 
Estados Unidos .. . 
República Argentina 
Total Países extranjeros.. 
6.732 10 400 
57.800 63.100 
12.900 11.200 
70.700 59.300 
13 900 10.600 
5.100 8.900 
200.234 201.100 
Colonias. 
Argelia 
Indo-China 
Total Colonias... 
1.206 1.280 
1.510 1.059 
4.900 4.400 
Relativamente á la población, Bélgica es un buen 
cliente; ocupa el segundo lugar de Holanda para el 
Burdeos. Alemania es un buen cliente en cuanto á la 
cantidad, pero no por la calidad de los vinos que 
nos compra. La exportación del vino de Burdeos al 
Reino Unido ha disminuido mucho. Los Estados 
Unidos, con sus 92 millones de habitantes, sólo nos 
compran 10.000 hectolitros de champagne, y Rusia 
apenas rebasa la misma cantidad. En París nos ima 
ginamos á los norteamericanos y rusos como gran-
        <pb n="435" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 423 
des bebedores de champagne, y sólo lo son al 
gunos. 
Nosotros exportamos en 1907 al extranjero, aguar 
dientes en cantidad de 115.000 hectolitros contados 
en alcohol puro, y por valor de 29 millones de fran 
cos; y á las Colonias 230 hectolitros, por valor de 
40.000 francos; en 1911, exportamos 88.600 hectoli 
tros por valor de 21.105.000 francos. Nuestro gran 
comprador es el Reino Unido; 42.200 hectolitros en 
1907 y 39.000 en 1911. En segundo lugar está Bél 
gica: 4.200 hectolitos en 1907, y 5.000 en 1911. 
Los Países Bajos nos han comprado 3.400 hectoli 
tros en 1907, reducidos á 2.200 en 1911. 
Estas cifras no comprenden más que el alcohol 
Puro; por consiguiente, sería necesario doblarlas 
Para tener la cantidad real de aguardientes expor 
tados; pero ellas muestran cuán restringida es nues 
tra clientela, que además ha disminuido en una gran 
Proporción desde 1907 á 1911.
        <pb n="436" />
        CAPÍTULO VIII 
LOS OBJETOS FABRICADOS EN LAS EXPORTACIONES 
§ 1 .—En Francia, en el Reino Unido, en Italia, en Austria- 
Hungría, en los Estados Unidos. 
§ 2.—La hulla y los objetos fabricados en el comercio del 
Reino Unido. 
§ 3.—Exportación de los objetos fabricados en el comercio 
alemán, Carteles y dumping. 
§ 1. Proporción de los objetos fabricados en las 
exportaciones. Los objetos manufacturados impor 
taron en 1907 un 59,7 por 100 de) total de nuestras 
exportaciones. Y el Presidente de /’Assotiation pour 
l'Industrie et l'Agriculture française, decía el 17 de 
Mayo de 1913, con gran entusiasmo: «Tenemos un 
exceso de 1.747 millones de francos de exportación 
sobre la importación de objetos fabricados.» En efec 
to, 3.352 millones de exportación contra 1.605 de im 
portación; pero en relación al total de nuestras ex 
portaciones, que es de 6.636 millones, las de los 
objetos fabricados representan sólo un 50 por 100. 
Han disminuido, pues, en comparación con las de 
1907, y, por otra parte, tal proporción es inferior á 
la de la Gran Bretaña y á la de Alemania.
        <pb n="437" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
425 
¿Es Francia el único país en tales condiciones? 
Es preciso no hacerse ilusiones. He aquí las pro 
porciones en diversos países, por los cinco años que 
se mencionan: 
La de ob- 
Exporta- jetos ma 
rión total. nufactura- 
dos. 
Tanto 
por 100. 
1900-1904. Reino Unido... 
1899-1903. Alemania 
1899-1903. Francia 
899-1903. Italia 
899-1903. Austria Hungría 
1899-1903. Estados Unidos 
En millones de francos. 
7.250 5.030 80 
5.735 3.239 65 
4.155 2.130 55,6 
1.148 306 21,5 
2.096 858 41,7 
5.600 2.074 30 
Para el año 1905 las pro 
porciones permanecen casi 
*as mismas: 
Peino Unido... 
Alemania 
Estados Unidos 
Francia 
8.250 6.750 82 
7.301 4.775 65 
8.515 2.823 33 
4.866 2.348 56 
En 1911 encontramos: 
Francia 
Peino Unido 
Alemania ... 
fcudoi Unidos \ Hbjetoi 
(ani &gt; í¡«c»l 30 do Junio { , '" d . US 
1911) Objeto: 
I come 
6.076 
11.353 
10.325 
10.417 
3.509 
9.055 
6.976 
1.636 
2.511 
58 
80 
68,9 
15 
30 
En 1905 Inglaterra ha exportado 4.002 millones 
francos de objetos fabricados más que Francia, ó 
Sea un 145 por 100 de más; Alemania ha exportado 
2.037 millones más que Francia, ó sea un 74 por 100; 
,a exportación de los Estados Unidos excede á la
        <pb n="438" />
        426 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
nuestra en una cantidad insignificante, pero cuando 
menor es, está á la par. 
En 1911 la exportación de los objetos fabricados 
100 i— 
90 
80 
70 
60 
50 
40 
30 
20 
10 
0 
85 
- 58 
40 
67,9 
Gráfico 8.—Tanto por ciento entre la exportación de objetos 
fabricados y el total de las exportaciones 
en los años 1899-1904. 
del Reino Unido excede á la nuestra en 5.546 millo 
nes ó sea en un 159 por 100. La de Alemania rebasa
        <pb n="439" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 427 
a nuestra exportación total; excede á la nuestra de 
objetos fabricados, en 3.467 millones, ó sea casi en 
un 100 por 100. La exportación de los mismos obje 
tos de los Estados Unidos es de 4.117 millones de 
francos, y excede á la nuestra en 608 millones. 
Las cifras de la exportación de Bélgica no son 
comparables, porque comprenden en las materias 
destinadas á la industria, un cierto número de obje 
tos fabricados. 
La exportación especial de Suiza es de 948 millo 
nes de francos, ó sea más del 75 por 100 de su ex 
portación total que es de 1.255 millones. 
España incluye la fundición en las materias para 
la industria y no en los productos fabricados. 
La exportación de éstos suma 234 millones de pe 
setas, ó sea un 24 por 100 de la exportación total 
Que es de 962 millones. 
Las grandes naciones europeas, las más avanzadas 
en evolución económica, tienen una exportación de 
objetos fabricados que relativamente al conjunto de 
sus exportaciones, aventaja á la exportación francesa 
de los mismos objetos. 
§ 2. La bulla y los objetos fabricados.—Esta com 
paración tiene por objeto destruir un cierto número 
de ideas y prejuicios que están en circulación. Cuan 
do se habla de la enorme exportación de Inglaterra, 
es bien raro que no diga alguno: 
¡Ah! ¡Inglaterra tiene la hulla!... 
Indudablemente, Inglaterra tiene su hulla de Car 
diff, de las que se sirven todas las marinas, incluso 
I a francesa de guerra. La exportación de la hulla in-
        <pb n="440" />
        428 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
glesa lia sido en 1911 de 64.599.000 toneladas por 
valor de 38.447.000 libras (961 millones de francos), 
para una exportación total de productos británicos 
por valor de 454 millones de libras esterlinas (11.353 
’millones de francos), ó sea un 8,5 por 100; y relati 
vamente á la exportación de objetos fabricados, un 
10 por 100. Estas proporciones permanecen siempre 
las mismas. 
§ 3. Exportación de los objetos fabricados en el 
comercio alemán.—La comparación de las cantidades 
y valores de las exportaciones del imperio alemán 
en 1905, da los siguientes resultados: 
Cantidades Valores 
— — Valor de la 
Toneladas Marcos tonelada 
Importaciones. 54.307.000 7.436.000.000 137,2 
Exportaciones.. 40 566.000 5.841.000.000 144 
La diferencia entre el valor de la tonelada impor 
tada y de la exportada es de 6 marcos 7 pfennings, 
ó sea un 4,8 por 100. Pero cuando se trata de obje 
tos fabricados, esa diferencia es otra. 
He aquí cómo se dividía el comercio alemán en 
1905: 
Impoi 
Cantida 
des 
Mil tone 
ladas. 
Primeras materias.... 42 251 
Objetos fabricados... 2.317 
Artículos de alimenta 
ción 9.737 
taclón. 
Exportación. 
Valores 
Millones 
de 
marcos. 
Cantida- Valores 
des Millones 
Mil tone- de 
ladas. marcos. 
3.457 
1.328 
34.296 
3.702 
1.400 
3.822 
2.343 
2.566 
507 
El valor de la tonelada importada de objetos fa 
bricados es de 573 marcos y el de la exportada de
        <pb n="441" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE I-RANCIA 429 
1032; la diferencia es, pues, de 530 marcos, ó sea 
de un 92 por 100. 
Llamo la atención sobre el valor de la tonelada de 
objetos fabricados, exportada por Alemania. 
Se repite en Francia que Alemania sólo vende los 
géneros de mala calidad y baratos. Sin embargo, el 
valor de la tonelada de objetos fabricados, exporta 
da por Alemania en 1905 fue de 1.291 francos, y el va 
lor de la exportada por Francia de 1.529. La diferen 
cia, pues, es sólo de 238 francos, ó sea un 18 por 100. 
Cierto que esta diferencia, casi de una sexta parte, 
es digna de tenerse en cuenta, pero el valor de la 
tonelada de los objetos alemanes, prueban contra la 
leyenda, que Alemania no da gratuitamente sus pro 
ductos y que no lo sacrifica todo á la baratura. 
Se habla mucho de los cartels y del dumping, la 
venta al extranjero á un precio inferior del que rige 
para los compatriotas. 
Pero, como resulta del libro de M. A. Raffalovich, 
Frusts et cartels, y de los trabajos que sobre esta 
cuestión publica anualmente en le Marché financier, 
los cartels no comprenden todas las industrias. En 
la lista establecida para la enquête, por M. Posa- 
dowski, el 27 de Noviembre de 1902, se encuentran 
CQ rtels en la industria minera y siderúrgica; en la in 
dustria química, el de las salinas y el de la sosa; en 
la industria papelera, el del papel para imprimir; en 
la industria agrícola, el de la refinería y del azúcar, 
d de la venta de alcohol; en la cerámica, los sindica 
tos del cimento; de las cristalerías del Rhin y de 
Wesfalia, de los fabricantes de cristales.
        <pb n="442" />
        430 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
La casi totalidad de estos cartels, lejos de favore 
cer la exportación de los objetos fabricados, la per 
judican mucho, puesto que ellos tienden á vender 
materias primas ó productos destinados á ulteriores 
manipulaciones, en condiciones onerosas para los 
fabricantes de objetos acabados. 
La exportación de vidrios y cristalerías en que más 
se emplean los cartels, sólo entra en la cifra de las 
exportaciones por 68 millones de francos. 
Su influencia en el aumento de las cifras de la ex 
portación de los productos manufacturados, sólo se 
ejerce realmente para los productos siderúrgicos, 
cuya exportación ha alcanzado las más elevadas ci 
fras en 1902 y en 1903, ó sea 283 y 325 millones de 
francos, respectivamente; pero Alemania lanzaba al 
exterior sus stocks, porque el interior estaba satu 
rado. Era una liquidación, y el dumping habitual es 
una liquidación permanente que las más de las ve 
ces tiene por resultado proporcionar á los industria 
les y á los obreros extranjeros materias primas bas 
tante baratas: esto es, lo que indica la exportación 
alemana de productos siderúrgicos á Inglaterra: 
Toneladas. 
1902 807.600 
1903 836.000 
1904 554.000 
1905 723.000 
El aumento de la exportación en 1905 se debe á 
la demanda de los astilleros de construcción naval 
en Inglaterra (1). 
(I) Raffalovich, Le Marché financier, pág. 348.
        <pb n="443" />
        CAPÍTULO IX 
NUESTROS GRANDES CLIENTES 
0s siete países que nos compran por más de cien millones.— 
Variaciones de nuestras ventas entre ellos —Parte de 
nuestras exportaciones en sus importaciones.—Nuestras 
exportaciones á ocho países en los años de 1903 á 1907.— 
Concentración de nuestras exportaciones. - Cinco naciones 
absorben el 68 por 100 de ellas.—Parte de las exportacio 
nes francesas en la importación total de los ocho grandes 
clientes.—Algunos de nuestros suministradores no nos 
compran. —Necesidad del estudio de las compensaciones. 
Los grandes clientes que, según nuestras cifras de 
Aduanas, nos compran por más de cien millones, 
j- r an siete hasta 1905; en 1906, la República Argen- 
Ina alcanzó por primera vez la cifra de 114 millones. 
Término medio anual en millones de francos 
B?¡ n ? Unido 
°flgica .... 
A'emania 
Es S ; a a d fl 0 a SUnÍd0S - - 
e PúbÍica Argentina.. 
1887 1891 1892 1896 1903 1905 1911 
936.6 986,3 
512.3 496,7 
334.4 336,7 
275,3 228,8 
169,9 113,2 
146,1 121,7 
226.7 174,7 
&gt; s 
1.220,0 1.206,0 
687.3 1.024,0 
563,6 794,0 
233,5 380,0 
114.8 136,0 
191.4 278,0 
261.8 394,0 
» 170,0
        <pb n="444" />
        Prt ’ru4t 
i 300 000 
0 
900000 
800000 
700000 
600000 
S00000 
400000 
300 000 
200000 
100000 
t 
ÇO» 
GíMpico 9.— Exportación de Francia ásus ocho principales 
clientes.
        <pb n="445" />
        28 
SB 
EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 433 
Tomando como punto de partida el período de 
1887-1891, encontramos que las exportaciones de 
Francia, en proporción á 100, han sido á estos países. 
1892-1896 1903-1905 
104,0 129 
97.0 134 
100,6 168 
74 0 96 
67.0 74 
83.0 146 
83,0 115 
Según la tarifa de aduanas de 1892, de siete paí 
ses, nuestras exportaciones sólo aumentaron á uno 
sólo, el Reino Unido, en un 4 por 100. Mantuviéron 
se al mismo nivel en Alemania y disminuyeron en 
los demás. 
Entre los dos períodos extremos, hay un espacio 
de doce años. 
El aumento de nuestras exportaciones á Inglaterra 
h a sido, pues, de casi un 2 V, por 100 anual; á Bél- 
ßlea, de poco menos de un 3 por 100; á Italia, de 
casi un 4 por 100, y á Alemania de un 5,6 por 100; 
Pero es preciso comparar el progreso de nuestras ex 
portaciones á los diversos países con el de las impor- 
¡aciones de éstos. ¿Conservan nuestras exportaciones 
la misma proporción? ¿Han aumentado ó han dismi 
nuido? 
1887-1891 
100 
Inglaterra 
Bélgica 
Alemania 
Estados Unidos. 
España 
Italia 
Suiza....
        <pb n="446" />
        434 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
1887*1891 
1892*1896 
1903*1905 
Impor- Proce- 
tación dente de 
total. Francia. 
Impor 
tación 
total. 
Proce 
dente de 
Francia. 
Impor- Proce- 
tación dente de 
total. Francia. 
(En millones de francos- 
Inglaterra.... 5.080 
Bélgica 1.598 
Alemania. ... 4.417 
Estados Uni 
dos 3.161 
España 870 
Italia 1.323 
Suiza 872 
943.6 
512.3 
334.4 
275,3 
169,9 
146,1 
226.7 
5 270 
1.625 
5.090 
3.380 
748 
1.164 
885 
986,3 
344,5 
317.7 
228.8 
113,2 
121.7 
174.7 
13.946 
2 835 
7.868 
5.312 
973 
1.951 
1 225 
1.220 
690 
565 
266 
115 
191 
265 
Representando por 100 las cifra de las importacio 
nes totales, las mercancías francesas importan para: 
1887-1891 1892 1896 1903 1905 
Inglaterra 118,5 118,7 108,0 
Bélgica 132.6 121,1 124,3 
Alemania 107,5 106,2 107,1 
Estados Unidos !... 108,6 106,7 105,0 
España 119 6 116,4 111,8 
Italia 110,2 110,4 K9,8 
Suiza 125,9 119,7 121,6 
He aquí el detalle para los años siguientes: 
1903 1904 1905 1906 1907 
(En millones de francos.) 
Inglaterra 1.192,0 
Bélgica 630,6 
Alemania 512,8 
Estados Unidos. 254,5 
Suiza 240,6 
Italia 
España 
República Ar 
gentina 
171,6 
122,1 
1.214,0 
677,7 
555,3 
250.1 
233.1 
190.1 
110,9 
1.256,2 
763 7 
628,8 
294,9 
302,2 
712,5 
111,4 
1.294,2 
803,6 
640,3 
402 1 
308,8 
247,1 
131,0 
1.368,8 
860 9 
649,7 
395.5 
351.6 
264,0 
125,5 
56,6 73,3 87,7 114,0 110,8
        <pb n="447" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
435 
Las cifras de nuestras exportaciones á las demás 
naciones son mucho más bajas. En 1907, hemos en 
viado mercancías al Egipto por valor de 65,1 millo 
nes de francos; al Brasil, 63,8; á los Países Bajos, 
58,5; á la Turquía, 58,0; á Rusia, 57,5, y á Méjico» 
47,4. Siempre conviene recordar lo que se ha dicho 
sobre la dificultad de conocer el país de destino efec 
tivo. 
30 
20 
10 
28.5 
8,4 
21,6 
6,6 
5.8 
14,8 
10.3 
GRAfico 10.—Tanto por ciento de las mercancías francesas 
en el total de las importaciones de nuestros principales 
Chentes. 
Nuestra exportación está más concentrada que 
nuestras importaciones. Tenemos muchos suminis 
tradores por más de 100 millones y sólo ocho com 
pradores que rebasen esa cifra. De estos ocho com 
pradores, cinco países, Reino Unido, Bélgica, Alema- 
nia » los Estados Unidos y Suiza, han absorbido en 
1 ^06, 3.447 millones de 5.265 que importa la expor 
tación total, ó sea un 65,4 por 100; y en 1907, 3.626
        <pb n="448" />
        436 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
millones ó sea el 64 por 100, casi los dos tercios del 
total: 5.596 millones. La cifra de nuestras exportacio 
nes á los Estados Unidos fue de 252 millones de 
francos, término medio, en los años de 1903 y 1904; 
en 1905 fue de 294 millones; llegó á elevarse á 402 
millones, pero después ha bajado á 395. 
5.596 
2,626 
§1 
&lt;L&gt; 
T3 
Gráfico 11.-Los clientes cuyas compras exceden 
de 300 millones. 
No necesito insistir en el interés que debe haber 
en no comprometer mercados tan importantes como 
limitados. Sin embargo, hemos visto á hombres de 
Estado, que por buscar salidas insignificantes no han 
reparado en comprometer las naturales.
        <pb n="449" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 437 
El aumento de nuestras exportaciones en los años 
1906 y 1907 no ha variado las proporciones en que 
aquellas estaban respecto á las importaciones totales 
de los diversos países. 
He aquí el tanto por ciento que representan las 
mercancías francesas en dichas importaciones: 
Inglaterra 108,4 
Bélgica 120,3 
Alemania 106,6 
Estados Unidos 105,8 
Suiza... 120,0 
Italia 110,2 
España 114,8 
Refiriendo esta proporción al período 1903-1905 
v emos que tiene más bien una tendencia á disminuir 
9ue á aumentar. 
En ningún país hemos mantenido la proporción de 
nuestras exportaciones en relación con las importa 
ciones totales. 
Inglaterra, Alemania, Bélgica, son, al mismo tiem 
po que nuestros mejores clientes, nuestros mayores 
suministradores; vienen después los Estados Unidos 
que nos envían muchas más mercancías que impor 
tan de nosotros: en 1907 las Indias inglesas nos en 
viaron productos por valor de 360 millones de fran- 
Cos en tanto que sólo les expedimos por valor de 23 
millones. A la República Argentina exportamos 111 
millones é importamos de ella 287. Rusia nos vende 
P° r valor de 270 millones y nos compra sólo por va- 
,0r de 57 millones y medio. A la China compramos 
P° r valor de 212 millones y sólo le vendemos por 20 
millones, etc. ¿Es que las Indias y la China nos dan
        <pb n="450" />
        438 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
sus mercancías sin recibir nada á cambio? Así lo pre 
tenden los proteccionistas, pero no lo demuestran. 
Las comparaciones entre las importaciones y expor 
taciones de los diversos países deben provocar el es 
tudio de la manera en que se realizan las compensa 
ciones. 
Si comparamos las cifras de las exportaciones de 
algunos países con la de la exportación de Francia en 
los años 1905 á 1907, encontramos. 
EXPORTACIÓN DE OBJETOS NACIONALES 
1905 1906 1907 
(En millones de francos.) 
Francia 
Reino Unido 
Alemania 
Estados Unidos 
4.867 5.265 5.596 
8.245 9 389 10.600 
7.845 7.816 8.440 
8.330 9.243 9.870 
El tanto por ciento de aumento de las exportacio 
nes en estos países, ha sido: 
1905 á 1906. 1906 á 1907 
Francia 
Reino Unido.... 
Alemania 
Estados Unidos 
8 
14 
10 
10 
6.3 
13.5 
8,0 
6,8 
El aumento de la exportación del Reino Unido en 
1906 á 1907 ha sido igual á la suma de los aumentos 
de las exportaciones de Alemania y Estados Unidos, 
más de 1.200 millones de francos.
        <pb n="451" />
        CAPÍTULO X 
COMPARACIÓN DEL COMERCIO DE FRANCIA 
CON EL DE SUS GRANDES CLIENTES 
§ L — Importaciones.— Exportaciones.-Valores totales.—El 
Comercio en relaciona la población. —Necesidad de nues 
tra modestia. 
§ 2.—Conclusiones. 
Si comparamos el comercio de nuestros siete prín 
gales clientes (1) con el nuestro, en los años de 1907 
y 1911, encontramos: 
Comercio especial.—Año 1907. 
(En millones de francos). 
Importaciones. Exportaciones. Total. 
6.223 5.596 11.819 
13.896 10.650 24.496 
10.802 8.460 19.263 
(Ó La República Argentina no alcanzó los 100 millones 
"asta 1907. 
d El total de las importaciones del Comercio británico es 
e 26.930 millones de francos, de los que las importaciones 
re ales son 16.287 millones. 
j S’ deducimos los 2.320 millones de francos de las reexpor 
taciones, encontramos 13.967 de importaciones y 10.743 de 
Exportaciones de productos británicos. 
st0 es 1° que constituye su comercio especial. 
Francia.... 
A , no Unido (2). 
Alemania ...
        <pb n="452" />
        440 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Comercio especial.—Año 1907. 
'En millones de francos). 
Importaciones. Exportaciones. Total. 
Estados Unidos (año solar).. 7.331 
Bélgica 3.773 
Italia..., 2.760 
Suiza i 614 
España (1906) 948 
9.302 
2.848 
1.851 
1.153 
943 
Año 1911 
16.934 
6.621 
4.612 
2.767 
1.891 
Francia 8.065 6.769 14.142 
Reino Unido 14.430 11.353 25.783 
Alemania 12.133 10.325 22.265 
Estados Unidos (año solar).. 7.966 10 701 18.667 
Bélgica 4 508 3.580 8.088 
Italia (1910) i 3.246 2.079 5.295 
Suiza 1.802 1.257 3.059 
España 995 976 1.971 
República Argentina 1.834 1.730 3.564 
Comercio exterior de Francia. 
1907 1911 
Representando el comercio francés por... 100 100 
El comercio inglés es 220 183 
— alemán 163 158 
de los Estados Unidos 143 132 
— belga 56 57 
italiano 38 37 
— suizo 23 15 
— español 23 
Las importaciones de cereales en 1911 han aumen 
tado la cifra del comercio francés, pero otras impor 
taciones han aumentado también la del comercio ale 
mán. Las diferencias más bien se han atenuado que 
acentuado. 
Para Bélgica é Italia, las cifras han permanecido 
las mismas.
        <pb n="453" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 
441 
228 
220 r— 
210 
200; 
190 
180 
170 
160 
150 
140- 
130 — 
120- 
110 
100 
100 
171 
141 
If 
GRApico 12.—Tanto por ciento entre el Comercio de Francia 
y Gl del Reino Unido, Alemania y los Estados Unidos (1906). 
Si comparamos el Comercio con la población de 
Ca da país, encontramos:
        <pb n="454" />
        442 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
1907 
1911 
Habitantes. Comercio Habitantes. Comercio 
por — por 
Millares, habitante. Millares, habitante. 
Países. 
Francia 
Reino Unido 
Alemania 
Estados Unidos... 
Bélgica 
Italia 
Suiza 
39.250 302 
44.177 561 
60.641 316 
84.154 202 
7.098 976 
33.733 138 
3.375 814 
40.000 355 
45.000 573 
65.000 342 
92.000 203 
7.400 1.093 
34.700 152 
3.750 800 
§ 2. Conclusiones.—De este estudio del comercio 
exterior de Francia podemos deducir: 
1. ° Después del tratado de Comercio de 1860, el 
Comercio exterior de Francia adquirió un gran des 
arrollo que se prolongó hasta el último período de su 
régimen (1876-1880). 
2. ° Ha retrocedido después de las modificaciones 
de tarifas de 1881 y de 1892. 
3. ° Francia tiene nueve principales clientes á los 
que vende por más de 100 millones. 
4. ° Si la cifra total de su Comercio es superior al 
de Bélgica y al de Suiza en cifras absolutas, es muy 
inferior á ellos relativamente á la población. 
5. ° Una parte de nuestras exportaciones á las co 
lonias no es más que un reembolso de los gastos de 
los Presupuestos que se han invertido ó se invierten 
en ellas, y estas exportaciones son debidas á las ta 
rifas de aduanas. 
6.° Francia no ha mantenido la proporción de sus 
exportaciones en relación á las importaciones totales 
de sus principales clientes, y salvo en las de Bélgica 
y Suiza, esta proporción es muy débil.
        <pb n="455" />
        EL COMERCIO EXTERIOR DE FRANCIA 443 
7. ° La política económica de Francia debe tener 
por objeto asegurar el desarrollo de sus relaciones 
con los grandes clientes. 
8. Nuestros clientes son los pueblos ricos y nos 
otros les vendemos objetos caroS y de lujo que no les 
son indispensables. 
9. ° Nuestras salidas aumentan con la riqueza de 
nuestra clientela. 
10. ° Debemos vender objetos de primera calidad 
y hacerlos pagar á un precio remunerador, observan 
do para con los clientes la más escrupulosa moral 
profesional. 
11. ° Debemos buscar los medios de asegurar la 
sinceridad de nuestros productos.
        <pb n="456" />
        ü__ 
I'll I
        <pb n="457" />
        LIBRO IX 
La política de las salidas. 
CAPÍTULO PRIMERO 
LOS SEIS AGRAVIOS 
Las recriminaciones.—§ 1. Los cónsules: cambios de recri 
minaciones.—Lo que exige el gobierno francés á sus cón 
sules.—Los consejeros del comercio exterior. -Los agre 
gados comerciales.—M. Duckerts; viajes de estudio por los 
países europeos.—Los agregados comerciales.—Estos no 
pueden tener una mentalidad comercial. 
§2. Ir al extranjero.—La familia estúpida.—Las madres sa 
crifican sus hijos al amor natural. 
§ 3. Las lenguas extranjeras.—El inglés y el español. 
§ 4 - Los bancos.—Acusación de M. Domergue.—M. Cambón 
y los bancos ingleses. 
§ 5. «Nuestra industria no es democrática».—M. Picard.— 
El poder de adquisición de los compradores de objetos de 
•ujo no ha disminuido.—El aumento de riqueza de los otros 
pueblos nos proporciona una clientela.—La opinión de los 
secretarios de la Comisión de Valores de Aduanas. —Nece 
sidad de la moral profesional. 
§ 6- Los caminos de hierro y la marina mercante.—Patriotis 
mo mal entendido.— El comerciante sirve á su patria tanto 
mejor cuanto mejores negocios hace. 
Los franceses todos, repiten en todos los tonos: 
■~~No vendemos bastante al extranjero. Y atribu 
yen esta falta de venta á seis causas:
        <pb n="458" />
        446 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
1. a , nuestros cónsules; 2. a , no queremos ir al ex 
tranjero; 3. a , no conocemos las lenguas extranjeras; 
4. a , la falta de bancos; 5. a , nuestra industria no es de 
mocrática, y 6. a , la falta de caminos de hierro y de 
marina mercante. 
§ 1. Nuestros cónsules.—Asistimos en todos los 
países á una serie de recriminaciones contra los cón 
sules, recriminaciones en que no falta una cierta sa 
tisfacción; los comerciantes avivados querían que los 
cónsules fuesen sus agentes en vez de funcionarios 
del Estado; por otra parte, la mayoría de los cónsu 
les se vengan de tal pretensión, recriminando en sus 
memorias la apatía, negligencia y falta de iniciativa 
de los industriales y negociantes franceses; publicis 
tas cándidos hacen extractos de estas memorias y 
publicándolos proporcionan á nuestros rivales exce 
lentes reclamos. 
Algunos autores de memorias presentadas al Con 
greso de Mons (1905), sobre la misión de los cónsu 
les, desde el punto de vista de la expansión econó 
mica mundial, quieren acumular á estos funcionarios 
toda clase de deberes. En vez de recargarles valdría 
más aliviarles. 
M. Varocqué, miembro de la Cámara de los Dipu 
tados de Bélgica, pide desde luego que se Ies des 
embarace de ciertas atribuciones, que como en Ingla 
terra, se confíen las funciones notariales á un canci 
ller. Los cónsules belgas no tienen que ocuparse del 
servicio militar de sus compatriotas. Este cuidado 
constituye una de las mayores ocupaciones de cien-
        <pb n="459" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
447 
tos consulados franceses y exige centenares y aun 
millares de cartas por año. Desde el punto de vista 
de las relaciones comerciales, he aquí lo que el Go 
bierno francés exige de sus cónsules: 
Relación general anual del movimiento del servicio postal. 
Memoria anual sobre la situación de la navegación y del co 
mercio de los nacionales con indicación de los medios más 
adecuados para procurar al comercio y á la navegación la ex 
tensión y mejoras de que son susceptibles. Estado trimestral 
del comercio de entrada y de salida, así como de los buques 
franceses arribados á los diversos puertos de la jurisdicción; 
resúmenes de dichos estados en dos de conjunto al cabo del 
año. Diez estados anuales distintos, clasificados bajo los títu- 
los siguientes: l.°, importaciones; 2.°, exportaciones; 3.°, im 
portaciones y exportaciones reunidas de las principales mer 
cancías; 4.°, movimiento general de la navegación; 5.°, nave 
gación bajo pabellón francés; 6.°, navegación bajo un pabe- 
hón extraño; 7.°, industrias principales; 8.°, curso de los cam 
bios; 9.°, precios medios corrientes délos principales artícu 
los de comercio; 10.°, cursos de fletes marítimos y seguros, 
boletín bimensual de los precios corrientes de los cereales. 
En Galatz y en varios centros productores de los Estados 
Unidos y del Canadá, el boletín debe ser semanal y extensivo 
á la carne. Envío al Gobierno de muestras de los productos 
extranjeros que puedan interesar á nuestros comerciantes, 
con indicación de los precios y de las cantidades disponibles, 
bstá particularmente recomendados á los cónsules estudiar 
todos los artículos de esta índole así como los artículos que 
se pueden importar, señalando el gusto de los consumidores 
locales, la competencia que hay necesidad de hacer, los me 
dios de acrecentar nuestras salidas, etc. En los dos primeros 
"’eses de cada año tienen que hacer una impresión de los re 
sultados obtenidos en el año precedente, cuidando principal 
mente la parte práctica de este estudio. Recepción y clasifi 
cación de las muestras, prospectos y precios corrientes que
        <pb n="460" />
        448 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
los industriales ó productores franceses juzgaran conveniente 
enviarles de manera que puedan consultarles los comerciantes 
de sus residencias. Boletines, periódicos ó quincenales desti 
nados á dará conocer al público el movimiento detallado del 
comercio general de importación y exportación, los precios 
de venta al por mayor y al detalle, de los principales ramos 
de la industria francesa. Resumen mensual, por quincena ó 
semanal, según los casos, de todos los hechos debidamente 
comprobados que se produjesen en la vida comercial, indus 
trial, artística, agrícola, financiera del pueblo en que viven, 
leyes y reglamentos nuevos, costumbres locales y usos parti 
culares. 
¿Cuántos comerciantes é industriales hay que du 
den de que los cónsules les suministren todos estos 
datos? ¿Y cuántos se aprovechan de ellos? ¿Cuántos 
son los únicos que están suscriptos al Moniteur of 
ficiel du Commerce? ¿Y pueden los cónsules sumi 
nistrar todos estos datos de otra manera que entre 
gándose á compilaciones demasiado frecuentes para 
tomadas del registro? 
A los cónsules se han agregado á los consejeros 
del comercio exterior. Algunos industriales ó co 
merciantes que han sido agraciados con este título, 
me han referido que se hallaban en muy enojosa si 
tuación. En vez de la confianza de que gozaban se 
les han demostrado prevenciones diciéndoles: «Lo 
que ustedes nos preguntan es para informar á vues 
tros compatriotas, á fin de suscitarnos competencias. 
No seremos tan cándidos que les ilustremos.» Los 
consejeros del comercio exterior, creados en Francia 
en 1898 como los agentes consulares gratuitos, son
        <pb n="461" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
449 
una falsa concepción. Si ellos encuentran un negocio 
bueno lo harán desde luego por su cuenta. El go 
bierno que los nombra no tiene más acción sobre 
ellos que el privilegio que les da y la condecoración 
que ellos esperan. Bélgica, que no tiene cónsules de 
carrera en la mayor parte de los países y que se 
contenta con agentes consulares, se apercibe de ello. 
La ley de 7 de Diciembre de 1908 ha creado en 
Francia seis plazas de agregados comerciales. Hay 
a Iguno que jamás ha ocupado su puesto y otros que 
no han concebido otra utilidad de su misión que las 
recompensas y consideraciones que han logrado en 
su carrera administrativa. 
El agregado comercial tiene un defecto inherente á 
su función; que es siempre extraño á los negocios 
sobre los cuales ha de aconsejar en los que no ha de 
recoger ganancia alguna ni ha de sufrir pérdida en 
caso adverso. 
La mentalidad del hombre que aconseja desintere- 
s udamente, no es comercial. 
El podrá desarrollar todo el celo posible, pero 
P3ra el comerciante no será más que un aficionado. 
Los comerciantes que quisieran transformar los 
cónsules en representantes pagados por los contri 
buyentes, creen que ganarían mucho con ello, olvi 
dando que los cónsules seguirían siendo funciona 
rios. 
Se ha llegado á pedirles datos sobre el crédito de 
tes personas Este género de datos está rigurosa 
mente prohibido á los cónsules alemanes. Esto apar 
te á los cónsules de su misión y es enojoso que el 
29
        <pb n="462" />
        450 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
comercio exterior pueda decir que ellos le dan este 
género de información. 
He aquí deberes que los cónsules tienen: 
1. ° Llenar sus funciones administrativas. 
2. ° Dar informaciones generales sobre los lugares en que 
están y las noticias que puedan interesar el comercio y la in 
dustria, las adjudicaciones posibles, los trabajos proyecta 
dos, etc. 
3. ° Y sobre todo hacer respetar los derechos de sus na 
cionales. 
§ 2. Nosotros no queremos ir al extranjero.—Yo 
creo, sin esfuerzo, que este es el sentimiento de la 
mayoría de los franceses. Estos se encuentran muy 
bien en su patria que es el país del mundo en que la 
vida es más agradable. Las madres en Francia tie 
nen un falso concepto de sus deberes hacia sus hi 
jos. Ellas quieren protegerlos indefinidamente y los 
sacrifican á su afecto. El servicio militar es una difi 
cultad más. 
Nosotros tenemos en Francia las costumbres del 
género de familia que Le Play llamaba la familia es 
túpida: la familia permaneciendo ligada alrededor 
del hilo umbilical y los hijos con el apoyo de la fa 
milia formando enjambres á través del mundo. En 
Francia toda la familia permanece agrupada y esta 
agrupación, lejos de fortificarla, la debilita y debilita 
á sus miembros. 
§ 3. No conocemos las lenguas extranjeras— Esta 
es una consecuencia de aquel concepto de la familia. 
Sólo se aprende bien un idioma viviendo en el país 
en que se habla.
        <pb n="463" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
451 
Yo creo, sin embargo, que en este sentido progre 
samos algo. 
El inglés es la lengua comercial del mundo ente- 
r °; el español es la general en la América del Sur. 
Estas dos lenguas mucho más importantes que la 
alemana desde el punto de vista comercial, son las 
que deben aprender los jóvenes que se dedican al 
comercio. 
§ 4. Los bancos.—Achacar las responsabilidades 
arbitrariamente es una política tan inmoral como 
vieja. 
«Los negocios van mal en Francia», dice M. Do- 
m ergue, el doctor del proteccionismo en Francia (1). 
Y acusa de ello á los bancos. 
Los grandes bancos absorbiendo el ahorro en Francia lo han 
apartado de sus aplicaciones más normales y fructíferas. 
Aquellos emplean nuestros capitales en comanditar, ayudar y 
alimentar el comercio y la industria en el extranjero. 
Bien es verdad que M. Cambon, embajador en 
Londres, decía en un estudio titulado: Anglaterre: Ar 
ticles elogieux sur la Banque de France: 
Los bancos ingleses están muy lejos de prestar á la activi 
dad británica todo el concurso que fuera de desear y que es 
necesario (Moniteur officiel du Commerce, 23 Abril, 1903.) 
M-Jacques Siegfried, intentó organizar un banco 
destinado á satisfacer los requerimientos de M. J. Do 
mergue. 
§ 5. Nuestra industria no es democrática.—M. Pi- 
car d, presidente de la Comisión de Valores de Adua- 
(0 Libre échangé ou protection, 1906.
        <pb n="464" />
        452 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
nas, ha prestado su autoridad durante varios años à 
un prejuicio. Aunque debió contrastar en sus Memo 
rias anuales que nuestros grandes compradores son 
los países ricos, decía en su Memoria de 1905: 
Nadie ignora la profunda evolución democrática del consu 
mo. Uno de los ejemplos más claros es el de la industria de 
la seda, respecto del cual los secretarios de la Comisión no 
dejan de insistir en cada una de sus Memorias anuales. 
En otro tiempo, los productos de esta industria eran verda 
deros objetos de arte y parecían reservados á una élite so 
cial. La nivelación de las fortunas, la difusión del bienestar, 
la complejidad de las necesidades de la vida contemporánea, 
las frecuentes variaciones de la moda, han dificultado la dis 
persión de estos artículos de elevado precio y han orientado 
el favor público hacia artículos más baratos y fácilmente re 
novables. Sin embargo, la producción de lujo constituye la 
superioridad incontestable de Francia. 
Sigue un elogio de nuestras cualidades, y M. Pi 
card declara que «el movimiento inevitable de la de 
mocracia no nos permitirá sacar de ellas todo el par 
tido posible.» Y concluye: 
Es preciso trabajar las capas profundas de los consumido 
res, ofreciéndoles productos poco costosos. 
Según M. Alfred Picard, parece que «la difusión 
del bienestar» ha disminuido el poder de adquisición 
de los pueblos en que la riqueza se ha desenvuelto. 
¿Hay en ellos, por consiguiente, menos personas ca 
paces de comprar brocados de seda que hace veinti 
cinco años? Nosotros sabemos en qué proporción se 
ha desenvuelto la riqueza en tres de nuestros gran 
des clientes: Inglaterra, Alemania y los Estados Uni-
        <pb n="465" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
453 
dos; y gracias al desenvolvimiento de esta riqueza, 
ha aumentado el número de nuestros clientes. 
El acceso de una multitud de personas á la como 
didad, no ha disminuido la fortuna de la minoría. 
Rockefeller no ha disminuido en los Estados Unidos 
el número de ciudadanos que gozaban de como 
didad. 
Porque el número de los sujetos al impuesto de 
•a renta en Prusia, 2.437.000 en 1892, haya alcanza 
do la cifra de 5.391.000 en 1907, poseyendo una renta 
de 900 marcos á lo menos; porque no haya cesado 
de aumentar en el Reino Unido el número de perso 
nas sometidas al income tax, á pesar de las sucesi 
vas excepciones, ¿hay hoy menos millonarios en el 
Reino Unido, en Alemania y en los Estados Unidos 
que hace cincuenta años? Son mucho más numero 
sos, por el contrario (1). 
Nuestros clientes ricos no han desaparecido, como 
lo prueban los negocios de las costureras y modistas 
de la rue de la Paix. Las Memorias de la Comisión 
de Valores de Aduanas de 1905 no llega en absoluto 
á la conclusión que de ella sacaba M. Picard. He 
a quí lo que decía la Memoria sobre la lencería (pá 
gina 21). 
La mayor partida de nuestra exportación de lencería se 
compone de objetos de lujo para señoras... Las actuales ten 
dencias son francamente favorables á la lencería francesa. 
En esa Memoria se habla del lujo de las ropas in 
teriores, faldas, camisetas, cubrecorsés. He aquí lo 
(1) Yves üuyot, 7. 
Lsí
        <pb n="466" />
        454 FL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
que decía sobre los vestidos confeccionados (pági 
na 293). 
La industria francesa ha conservado una superioridad in 
negable, no por el traje barato sino por los vestidos de lujo y 
por los modelos. Nuestros sastres y costureras han sabido 
asegurar la grande y rica clientela internacional. 
En fin, M. Grandgeorge, dice en sus conclusiones: 
No olvidemos que por nuestras aptitudes generales, nues 
tro gusto, la fertilidad de nuestras invenciones, sobresalimos 
en la producción de objetos de lujo y de fantasía. 
Según M. Mortier (pág. 280), 
la situación de la bonetería de seda es muy próspera. La afi 
ción, cada vez más extendida, á los objetos de lujo entre las 
clases que eran antes refractarias, ha favorecido la salida de 
estos productos. Los compradores de calcetines de seda á 
120 francos la docena, muy raros en otro tiempo, son ya bas 
tante numerosos; de esto resulta una demanda grande y con 
tinua, que ha sido favorable á esta industria de lujo 
Nuestra industria de automóviles, que ha sabido 
procurarse una tan gran clientela en el extranjero, es 
hasta el presente una industria de lujo. La «difusión 
del bienestar» no ha disminuido el poder de compra 
de los pueblos en que la riqueza se ha desenvuelto. 
El deseo de comprar no basta; falta el poder de ad 
quisición; y nosotros debemos contar, para la exten 
sión de nuestros negocios, con el aumento de la ri 
queza en las naciones que nos compran. Repito que 
la fortuna de un comerciante es la riqueza de su clien 
tela. 
Este adagio se aplica muy especialmente á nues 
tro comercio exterior. Bien lejos de dolemos la pros-
        <pb n="467" />
        —- 
LA POLITICA DE LAS SALIDAS 455 
peridad y riqueza de los demás pueblos, debemos 
contar con ella para aumentar nuestras salidas. 
Debemos, pues, buscar los clientes, refinados ya 
por su educación y gozando de una comodidad que 
les da el poder de compra necesario. Pero ellos son 
inteligentes, saben contar. Debemos, por consiguiente, 
observar ante ellos la moral profesional más estricta. 
§ 6.—Acusan, en fin, los celosos de la exportación 
á los caminos de hierro, aunque tienen éstos tarifas 
de exportación que constituyen, por otra parte, un 
error económico. Reclaman aquellos canales para ex 
portar, sin duda sederías, modas y flores artificiales. 
No están más satisfechos de la marina francesa, á 
pesar de las primas y subvenciones con que está fa 
vorecida. 
Recriminan al mismo tiempo á los comerciantes 
que expiden sus mercancías por Amberes ó por los 
puertos ingleses, é intentan desviar, con el recar 
go de depósito, las mercancías de otro mar que hu 
biesen tocado en puerto extranjero en vez de en 
Puerto francés. 
La mejor manera para un comerciante de probar 
su patriotismo, es hacer buenos negocios; así, enri 
queciéndose, enriquece á su país. Que la marina sea 
nacional ó no, poco debe importarle; lo que le im 
porta es la tasa de flete, la regularidad de las salidas 
y llegadas, la seguridad que represente y la tasa de 
seguros. 
Yo aporto el siguiente ejemplo de M. G. de Leener: 
Cuatro líneas de vapores se habían asegurado el monopolio 
de la navegación de Amberes á Alejandría: una alemana, dos
        <pb n="468" />
        456 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
inglesas y una belga perteneciente á la Casa Armadora de 
M. A. Dcppe, de Amberes. Las cuatro lineas habían conve 
nido una tarifa común, de suerte que la línea belga no tenia 
ninguna ventaja de sus nacionales. Una nueva línea inglesa, 
bajo el nombre de Sphinx Une, vino á bajar los fletes en un 
40 ó 50 por 100 y á abrir una salida á los productos belgas- 
¿Debieron los productos belgas continuar en la línea de 
M. A. Deppe, so pretexto de patriotismo? (pág. 16.) 
La marina francesa, costándonos muy cara, au 
menta nuestros gastos generales; y el régimen de la 
ley de 1893 era tal que los veleros podían navegar 
en lastre sin otro objeto que coger primas.
        <pb n="469" />
        CAPÍTULO II 
esfuerzos para desarrollar las exportaciones 
§ I.-Organizaciones destinadas á desarrollar el Comercio 
en el extranjero .—Office du Commerce extérieur.—El Comi 
té francés de las exposiciones en el extranjero.- Institucio 
nes análogas al Office du Commerce extérieur, en los Esta 
dos Unidos, Holanda, Reino Unido, Austria y Hungría. - 
Las Cámaras de Comercio nacionales en el extranjero.— 
En Alemania no hay agrupaciones con espíritu desintere 
sado.—Las sociedades de exportación. —Museos flotantes. 
—Proyectos franceses de agrupaciones comerciales. 
§ 2.—Publicaciones. —Dos categorías. — Publicaciones ame 
ricanas, inglesas, belgas, alemanas. 
§ 1.—Después de haber enumerado los seis agra 
vios, buscamos medios para desarrollar nuestras ex 
portaciones al extranjero. Ya he expuesto algunos de 
ios que se piden al Estado; la creación de agregados 
comerciales; la obligación para los cónsules de cam 
biar la naturaleza de sus funciones; la construcción 
de canales y la concesión de nuevas primas á la ma 
rina mercante. 
La ley del 3 de Marzo de 1898 ha establecido en 
París el Office du Commerce extérieur, del que el go 
bierno ha tenido el acierto de no tomar bajo su direc- 
ción, la cual ha dejado á la Cámara de Comercio. 
El Office du Commerce extérieur, muy activamente 
dirigido, publica el Moniteur officiel du Commerce que
        <pb n="470" />
        458 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
contiene toda clase de documentos y las Memorias 
de los Cónsules. Además da noticias comerciales 
sobre ciertas clases de comercio y archivos comer 
ciales. 
Francia ha tenido la iniciativa de una notable ins 
titución: el Comité français des expositions, en el ex 
tranjero, fundado en 1890 por iniciativa de M. Gusta 
ve Sandoz, por un cierto número de miembros de los 
comités y jurados de las exposiciones de Barcelona 
(1883) y París (1889). Ha tomado parte en las expo 
siciones de Amsterdam (1890), de Imspruck (1896), 
San Petersburgo (1896-97-99 y 901), Bruselas (1897), 
Bergen (1898), Glasgow (1901), Hanaï (1902-03), San 
Luis (1904), Lieja (1905), Milán y Bucharest (1906), 
Dublin (1907),Lucerna(1908),Bruselas (1910)yGante 
(1913). Su presidente actual, el senador M. Emilio 
Dupont, indicaba en estos términos, á propósito de la 
Exposición franco-británica (1908) el carácter de su 
acción: «Separación absoluta de los poderes del em 
presario y del expository exclusión voluntariamente 
sistemática del Comité de los beneficios de la empre 
sa y de la instalación». 
En las exposiciones que organiza y en las cuales 
toma parte, el Comité representa y defiende los inte 
reses de los expositores franceses; su intervención no 
debe reportarle ningún beneficio material. Cuando 
hay beneficios se reparten proporcionalmente entre 
las clases y son reembolsados á los expositores. 
La mejor manera de conseguir que nuestros produc 
tos sean apreciados en el extranjero, es mostrarlos. 
El Department of Commerce and Labor de los Esta-
        <pb n="471" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 459 
dos Unidos lia creado el l.°dc Julio de 1905 una 
oticina para favorecer el comercio exterior. 
En Holanda, toda persona puede obtener por medio 
florín (1,05 francos) en el Bureau Voor Handelsinlish- 
ten, informaciones relativas al comercio de expor 
tación. 
Desde 1900, en el Board of trade se encuentra la 
Commercial Intelligence Branch, constituída por un 
consejo de veintiún miembros; nueve representan á 
los diversos departamentos ministeriales y á las colo 
nias autónomas, y doce, de los cuales nueve son ele 
gidos de una lista presentada por la Asociación de 
las Cámaras de Comercio del Reino Unido, represen 
tan los intereses privados. 
A ese Consejo se ha agregado en 1903 el Imperial 
Institute for the United Kingdour, the colonies and 
India, que había construído un soberbio palacio cerca 
del Konsington Museum. El ha reunido muy bellas 
colecciones. 
La Sociedad Austro-húngara de exportación de 
Viena; la Sociedad de exportación de Praga, y los 
bureaux creados en la mayor parte de las Cámaras de 
Comercio de Austria procuran informar á los expor 
tadores. 
En Hungría, la Ungarische Handels Aktiengesells 
chaft sostiene agencias de venta en Méjico, Viena, 
Berlín, Túnez y Amsterdam (1). 
0) En España tenemos el Centro de Expansión Comercial 
del Ministerio de Fomento, desde 1912, y el Centro de Infor 
mación Comercial del Ministerio de Estado, muy anterior á 
Muchos de los citados por el autor.—(N. del T.)
        <pb n="472" />
        460 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
El Orientalische Museum fue fundada en Vicna en 
1873y ha abierto museos en el Brasil. 
El museo comercial de Bruselas data de 1880. 
Hay en Estockolmo, Haarlem, Milán, Turin, Rúan, 
Lilla, Francfort-sur-Mein, Lisboa, Filadélfia, Tokio, 
en las Islas Filipinas y en Santiago. Cristianía tiene 
un Export-Bureau. 
El museo comercial de Budapest ha abierto expo 
siciones permanentes en una treintena de villas: Bel 
grado, Bucharest, Constantinopla, Salónica, Smirna, 
Alejandría, el Cairo, etc. 
El gobierno japonés ha organizado museos co 
merciales en Bombay y en varios puertos de 
China. 
Yo he visitado estos museos; he visto, en general, 
colecciones de muestras muy antiguas; no parecién- 
dome mucho más al corriente que el museo colonial 
francés. Hay una oficina destinada á informar sobre 
las adjudicaciones al extranjero. 
Las Cámaras de Comercio nacionales en el extran 
jero pueden prestar grandes servicios cuando tienen 
á su frente hombres inteligentes que no consideran 
que los residentes agrupados alrededor de la Cáma 
ra, poseen el monopolio del Comercio del país en que 
se encuentran, y no miran con desconfianza, como á 
concurrentes que hay que evitar, á los compatriotas 
que allí van. 
La primera Cámara de Comercio en el extranjero 
fué fundada en 1870, en Constantinopla, por los resi 
dentes austríacos y húngaros, y fué reconocida por 
el gobierno de su país en 1874.
        <pb n="473" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
461 
En 1872, los ingleses fundaron en París la Cámara 
de Comercio británica. 
Desde 1883 se han fundado treinta y seis Cámaras 
francesas de Comercio en el extranjero; actualmente 
funcionan veintiséis. Se sostienen con las cotizacio 
nes de sus miembros y reciben una subvención del 
gobierno de 80.000 francos. 
Alemania fundó en Londres el año 1904 una insti 
tución de este género; el mismo año fundó en Ma 
rruecos el Verband zur Foerderung der Deuschen In 
teresten für wirtschaftliche Unternchmun gen in Argen 
tinien. Estos títulos indican la ambición de estos 
grupos. 
En Alemania es donde la organización oficial del 
comercio exterior está menos desarrollada (1). Esta 
nación no crea grupos con un espíritu desinteresado. 
La Exportverein sajona, fundada en Dresde en 1885 
y el Exportbureau de la Asociación Bávara de los in 
dustriales, fundada en 1905, son Asociaciones co 
merciales. 
En Stuttgart se fundó en 1882 por una Asociación 
de industriales de Wurtemberg, un Museo de mues 
tras, Export Musterlage, que solo está abierto á los 
comerciantes. Los fabricantes no están autorizados 
para examinar las muestras expuestas por sus 
rivales. 
La Dirección del Museo se encarga de transmitir 
■os pedidos á los fabricantes, mediante una comisión. 
Todos los años publica una Memoria de la que el 
cónsul de Francia transmite un resumen. 
(!) G. de Leener, pág. 284.
        <pb n="474" />
        462 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
La Deutsche Export Bank, de Berlín, ha creado una 
oficina de exportación. Los miembros pagan una co 
tización anual de 50 marcos y una tasa por informa 
ción que pidan y obtengan. Publica una colección 
mensual y un anuario de las Casas de exportación, 
distribuyendo 50.000 ejemplares. 
El Exportbureau de la Deutsche Export Bank, de 
Berlín, fletó, en 1886, de acuerdo con la Sociedad de 
geografía comercial, una exposición flotante que dió 
la vuelta al mundo. Los resultados no han sido lo 
bastante satisfactorios para animar á repartirla. 
En Francia, proyectos ingeniosamente concebidos 
han preconizado la creación de grupos comerciales 
que, siendo los gastos por cuenta de sus miembros, 
enviaran viajantes y representantes de comercio al 
extranjero. Estos grupos se compondrían de indus 
triales ó de comerciantes que vendiesen productos 
diferentes, pero de una misma especialidad. Esta idea, 
lejos de ser absurda, tiene un fundamento comercial 
é interesado que pudiere provocar la iniciativa pri 
vada. M. Demolins (1) y M. Germain Paturel (2), la 
han defendido. Sin embargo no se han llevado aún á 
la práctica. Acaso el obstáculo que encuentra sea el 
sentimiento mezquino de no querer coadyuvar un in 
dividuo á una obra que pueda reportar á otro una 
parte de los beneficios. 
(1) Pour développer notre commerce extérieur, groupes d'ex 
pansion commerciale. (1904). 
(2) Mutuelles-Exportations. Grigant. Pour l'expansion fran 
çaise.
        <pb n="475" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
463 
§ 2.—Las publicaciones relativas al comercio ex 
terior pueden ser divididas en dos categorías: l.°, las 
que se destinan á informar los extranjeros sobre 
aquello que pueden encontrar entre los nacionales y 
sobre las casas á que pueden dirigirse; 2.°, las que 
son destinadas á informar á los nacionales sobre las 
salidas que pueden encontrar en el extranjero. 
En la primera categoría se encuentran los diversos 
directorios ingleses y americanos; el Bottin francés 
pertenece á las dos categorías, puesto que tiene un 
volumen consagrado al extranjero. 
En la segunda, se encuentran en Francia las pu 
blicaciones del Office du Commerce extérieur, el diario 
Le Commerce extérieur y diversos periódicos espe 
ciales. 
La mayoría de las Cámaras nacionales en el ex 
tranjero, publican boletines muy interesantes. 
El Bulletin consulaire belga, mensual, compuesto 
con Memorias anuales, era muy útil á geógrafos y 
economistas; pero llegaba muy tarde para los comer 
ciantes. Ha sido reemplazado por el Moniteur officiel 
du Commerce que es semanal. 
El Board of trade Journal fué mensual al principio 
y se ha hecho semanario; cuesta un penny el número. 
La Manufacturers Association of Great Britain deci 
dió, en 1905, una publicación análoga. 
El British Journal es un diario de exportación in- 
£lesa, publicado en japonés y en español. 
El Department of Commerce and Labor, deWashing- 
t°n, tiene numerosas publicaciones. 
Los Daily consular Reports reproducen las infor-
        <pb n="476" />
        464 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
mariones enviadas por los cónsules día por día. 
Las Special consular Reports se ocupan de los gé 
neros especiales de industria ó comercio. 
La National Association of manufacturers, de los 
Estados Unidos publica, bajo el título de American 
trade Index, un repertorio de la industria americana, 
en inglés, en español, en alemán y en francés, conte 
niendo referencias sobre los artículos que pueden ser 
exportados. En los Estados Unidos no circula. 
El Museo comercial de Filadélfia publica el Weekly 
Bulletin of foreign trade opportunities. 
El Industrial Orient aparecía mensualmente en 
Tokio desde 1895. 
El Ministerio del Interior alemán publica Memorias 
consulares anuales, acompañadas de documentos, 
tales como las tarifas de aduanas. 
En Monatliche Nackrichten über Hände und Indus 
trie, aparecen monografías económicas. Un boletín 
semanal que tiene por título Nachrichten für Handel 
und Industrie se dirige gratuita y confidencialmente á 
las Cámaras de Comercio y á las Asociaciones de in 
dustriales y de comerciantes.
        <pb n="477" />
        30 
CAPÍTULO III 
EL ESFUERZO DEL INTERESADO 
Los huevos,—Eliminación del mercado de Londres,—Descui 
dos.—Embalaje defectuoso. 
Hay una cosa que no puede ser reemplazada por 
nada: el esfuerzo directo del interesado. 
¿Hacen todo lo que pueden los productores y los 
comerciantes franceses? En 1905, importábamos 
21.500.000 kilos de huevos y exportábamos 8.130.000. 
En 1907, importamos 24 millones de kilos y exporta 
mos 5.580.000. En 1911, hemos importado 28 917.000 
kilos y hemos exportado 5.356.000. 
¿Es que se han hecho maltusianas nuestras ga 
llinas? 
En el Reino Unido la importación de los huevos ha 
seguido desde 1892 la progresión siguiente: 95 mi 
llones de francos en 1892, 157 millones en 1902, 180 
e n 1907; pero en vez de mantenerse en esta progre 
sión la de los huevos franceses, que importaba cerca 
de 40 millones de francos durante la década 1877- 
1886, ha decaído hasta 14 millones en 1905 y á fran- 
c °s 13.300.000 en 1907. 
¿Por qué no bastan los cultivadores á surtir el
        <pb n="478" />
        466 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
mercado interior? ¿Por qué se dejan eliminar del 
mercado inglés? No sin cierto rubor leo en la Memo 
ria del año 1905 de la Comisión de Valores de Adua 
na, las siguientes líneas: «El poco cuidado que se 
pone en la limpieza y en la clasificación de los hue 
vos, acarrea sobre este producto un disfavor, en tan 
to que los de primera calidad, bien presentados, son 
los que tienen mayor aceptación en el mercado de 
Londres» (pág. 73). 
Yo confío en que algún día desaparecerá de las 
estaciones de ferrocarriles del Sudeste, este aviso 
que se encuentra por todas partes desde hace unos 
años: «La Administración de los caminos de hierro 
alemanes, previene que declina toda responsabilidad 
en el transporte de flores procedente de Francia, á 
causa de su mal embalaje.» 
En fin, en vez de pretender que atiendan otros á 
nuestra necesidad, cada uno debe tener el máximum 
de agentes que tengan el máximum de interés en ex 
tender su producto.
        <pb n="479" />
        CAPÍTULO IV 
LOS TRATADOS DE COMERCIO 
§ 1.—Necesidad de Alemania de celebrar Tratados de co 
mercio.—Peligro de la doble tarifa.—Efecto de los Trata 
dos de comercio sobre la tarifa general. —El regateo. — Los 
Tratados de comercio son transacciones.—M. L. Strauss: 
ellos impiden las elevaciones de las tarifas y no dificultan las 
reducciones. —Los convenios por doce meses —Tarifas má 
ximum y mínimum.—Libertad é inestabilidad de las tari 
fas.—El Reino Unido usa de la libertad de las tarifas.— 
Cláusula de nación más favorecida.—Los Tratados de co 
mercio son una garantía para los Gobiernos. 
§ 2. —El Gobierno británico y las tariff reformers.— Peligro 
de que ellas no graven los objetos fabricados.—Proposi 
ciones que puede hacer el Gobierno francés.—Oposición 
de la Comisión de Aduanas.—Su proyecto de elevación de 
los derechos de la tarifa general.—Preparación para una 
guerra de tarifas.—Vanidad ridicula de esta amenaza.— 
Desdén de los librecambistas ingleses.—M. Russell Rea; las 
ventajas del monopolio de las libres importaciones. Des 
precio de los Tratados de comercio. —M. Balfour amenaza 
con el talionismo aduanero. — Porvenir alamante. 
Todas estas combinaciones tienen por objeto abrir 
salidas; pero cuando una puerta está cerrada, si ella 
impide entrar, impide también salir.
        <pb n="480" />
        468 EL COMÉRCIO Y LOS COMERCIANTES 
M. G. Schmoller, ei decano de la Universidad de 
Berlin, que no considera la economia política más 
que desde el punto de vista oportunista, dice: 
La política de Bismarck de 1879 á 1890 había sido una mo 
dificación necesaria y saludable; pero desde 1885, había intro 
ducido por demás el espíritu de lucha del antiguo mercanti 
lismo, y cuando él abandonó el poder, dejó á Alemania en 
una situación penosa y enojosa. Quedaba expuesta á encon 
trar el l.° de Febrero de 1892, en la mayoría de los Estados, 
tarifas generales muy elevadas y perder, acaso, en gran parte 
su exportación. 
M. G. Schmoller, añade: 
Alemania se decidió á renunciar á su autonomía aduanera 
y á concertar Tratados de comercio; y como el Canciller 
Caprivi le había hecho el servicio de llevarlos á buen tér 
mino, fué derribado por los conservadores y los proteccio 
nistas. (Tomo V, pág. 413.) 
En el período de elaboración de los nuevos trata 
dos, «le comité économique», casi exclusivamente 
compuesto de proteccionistas, creía sustituir la auto 
ridad del Gobierno. 
Si el Gobierno se hubiese decidido por una doble tarifa, la 
preponderancia hubiera pasado del Gobierno al Parlamento. 
Los principales errores de la tarifa fueron corregidos por el 
Canciller del Imperio y por los Estados federados. 
M. Schmoller concluye diciendo: «La discusión en 
el Reichstag es una nueva prueba de la incapacidad 
en que están los grandes Parlamentos de establecer 
buenas tarifas de aduanas.» (Tomo V, pág. 414.) 
Así, pues, Alemania ha debido adoptar el régimen 
de los tratados de comercio que, inaugurado por
        <pb n="481" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
469 
Francia é Inglaterra en 1860, ha valido á Europa, du 
rante veinte años, una política de libertad comercial. 
A pesar de todos los esfuerzos de los proteccionistas, 
jamás se ha osado restablecer las prohibiciones que 
ellos suprimieran, pero la política alemana de los 
tratados de comercio ha tenido una consecuencia 
que M. G. de Molinari (1) indicaba en los términos 
siguientes: 
Como no se puede concertar un tratado sin hacer concesio 
nes mutuas, es decir, sin resignarse á importar productos, 
en los que se pierde para exportar otros en que se gana, he 
aquí el artificio ingenioso al que han recurrido los proteccio 
nistas, rusos, alemanes, suizos, etc., y del cual sus congéne 
res franceses han cometido la inexplicable falta de no per 
catarse á tiempo, á pesar de las advertencias de M. Méline; 
ellos han hecho elevar él nivel general de sus tarifas de tal 
manera que hace ilusorias las reducciones particulares qüe 
conceden. Así los tratados de comercio destinados á facilitar 
los cambios internacionales y á asegurar la estabilidad, han 
venido á ser en manos de los proteccionistas instrumentos 
Que sirven para entorpecerlos. 
Esta es la política de la cuquería clásica. Pero este 
regateo hace muy pintoresca la situación de los co 
merciantes. Cada uno combate en interés del adver 
sario, y cuenta como éxito todo servicio que, á no 
dudar, ha hecho á éste. 
Ninguno de los dos se apercibe de ello, y ambos 
°bran de buena fe: el uno rehusando los servicios 
Que quiere hacerle el otro, y éste entregándose á ha 
bilidades múltiples para obligar á que acepte la par 
to contraria. 
(1) Journal des Economistes, Nov. 1906.
        <pb n="482" />
        470 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Explicaré en pocas palabras cómo se producen 
estas chistosas negociaciones que acaban precisa 
mente por un resultado opuesto al que persiguen las 
partes. 
Cuando compráis alguna cosa, debéis procurar 
pagarla lo más barata posible; y si no lo hacéis así. 
os exponéis al consejo de familia previsto por el Có 
digo civil para los incapacitados para contratar. 
Pero si se trata de un convenio comercial, ¿á qué 
tienden los esfuerzos del representante de Francia? 
Cuando en 1906 negociaba con Suiza, quería hacer 
pagar á sus compatriotas, 275 francos más por la 
seda negra y 400 por la de color, que debieran ha 
cerlo según el precio del mercado. 
Y ¿por qué se esforzaba el representante de Suiza? 
Por disminuir la multa con que el negociante francés 
quería imponer á los franceses. 
Sin embargo, el negociador francés, á instancias 
del suizo, consintió en reducir los derechos á 250 
francos, y á 325, respectivamente, para las sedas ne 
gras ó de colores. Con aire de generosidad y condes 
cendencia el representante francés dijo al suizo:—Os 
hago ese obsequio. Y no hacía un regalo á los suizos 
sino á los franceses, á sus compatriotas, puesto que 
disminuía en 25 y 75 francos el gravamen que el Go 
bierno quería imponer á las sedas. 
Por su parte, Suiza creía también recibir un rega 
lo, y se frotaba las manos y se felicitaba de su habi 
lidad, y seguramente decía con jactancia: «¡He arran 
cado 25 y 75 francos al negociador francés!» 
En realidad, lo ha logrado del representante fran-
        <pb n="483" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
471 
cés en interés de los consumidores franceses que 
tanto menos tendrán que pagar. 
Siempre que un negociador consiente en una re 
ducción sobre la tarifa que defiende, gana, y, por 
el contrario, siempre que la mantiene ó la eleva, 
pierde. 
Es el juego del ganapierde. Cada uno de los nego 
ciadores hace precisamente lo contrario de lo que 
quiere hacer. 
Cuando uno de ellos obtiene una rebaja de la tari 
fa del adversario, hace un servicio á los compatriotas 
del adversario. Y cuando mantiene alta la tarifa para 
sus compatriotas, cree haber obtenido un triunfo sin 
embargo de haber procurado en detrimento de aqué 
llos. 
Y se confía á hombres serios el cuidado de entre 
garse á estos ejercicios. Estos hombres serios lo 
aceptan, y yo añadiría aún, que no hacen una ges 
tión inútil. Como ambos negociadores hacen todos 
sus esfuerzos para obtener una rebaja de tarifas del 
contrario, ambos trabajan en conjunto por las reduc 
ciones para mayor conveniencia de las dos partes. 
Sólo hay de anormal que cada uno combate en con 
tra de los intereses que cree servir y en favor de los 
de la parte adversa. 
Los tratados de comercio no son más que una tran 
sacción con los proteccionistas; pero como ha dicho 
muy bien M. Louis Strauss, una vez concertados, im 
piden la elevación de las tarifas y no dificultan la 
reducción (1). 
(1) Congreso Internacional del Librecambio, Agosto, 1908.
        <pb n="484" />
        472 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Francia se halla actualmente bajo el régimen de la 
ley de 29 de Diciembre de 1891, que aplica la tarifa 
mínimum á los productos ó mercancías originarias 
de los países á los que beneficiaba entonces la tarifa 
convencional y que consintieran por su parte aplicar 
á las mercancías francesas el trato de nación más 
favorecida. 
Pero «este convenio no puede ser concertado sino 
con la reserva por el Gobierno francés de dejarlo sin 
efecto, notificando esta intención con doce meses de 
anterioridad». 
La ley de 11 de Enero de 1892 estableció el siste 
ma de la tarifa máximum y de la tarifa mínimum in 
flexibles. Esto es lo que llaman los proteccionista «la 
libertad de las tarifas». 
Desde la tarifa de 1892, según una Memoria de 
M. Berhens, presidente de la Cámara de Comercio 
británica de París, había tenido hasta el mes de Mar 
zo de 1908, 193 modificaciones llevadas á la tarifa de 
aduanas por la vía legislativa, y 155 por decisión del 
Comité Consultivo de artes y manufacturas, ó sea 348 
modificaciones en total. A lo que hay que añadir al 
gunas otras, que á no ser por ellas el derecho de 
aduanas sobre el moniato, no hubiere evitado el pe 
ligro que parecía amenazar á la patata francesa. 
Los tratados de comercio son camisas de fuerza 
que impiden á las fantasías proteccionistas turbar el 
curso de la industria y del comercio. Ellos estabili 
zan, durante un cierto número de años, las perturba 
ciones producidas por los derechos de aduanas en el 
curso natural de los cambios. Aparte de los acciden
        <pb n="485" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 473 
tes económicos, malas ó buenas cosechas, cambios 
de modas, excesos de gastos, atascamientos de mer 
cancías, etc., los industriales y los comerciantes sa 
ben al menos que las condiciones de sus aprovisio 
namientos ó de sus salidas, no corren el riesgo de 
ser modificadas en veinticuatro horas por cambios 
de las tarifas de aduanas. 
Inglaterra ha podido establecer el 19 de Abril de 
1901 un derecho de salida de un chelín por tonelada 
de hulla. El art. 11 del Tratado de 1860 decía: «Las 
dos grandes potencias contratantes se obligan á no 
prohibir la exportación de la hulla, y á no establecer 
sobre dicha exportación derecho alguno.» De ello re 
sulta que si el tratado de comercio hubiese estado 
siempre en vigor, Inglaterra no hubiese podido esta 
blecer aquella tasa. 
El Gobierno británico no hubiese podido aumen 
tar más el recargo sobre los vinos de 14 de Abril 
de 1899. 
Se ha atacado «la cláusula de nación más favore 
cida». Sin embargo, en todos los tratados de comer 
cio concertados en estos últimos años, se ha mante 
nido dicha cláusula. 
Ella es garantía, para cada una de las partes con 
tratantes, de que al siguiente día de la prima de un 
tratado, nuevas condiciones otorgadas á un tercero, 
no vengan á anular los objetos de aquél. M. Fonta- 
na-Russo, en su Traité de politique commerciale, ha 
expuesto bien claramente la cuestión. 
Los tratados de comercio tienen además otra ven 
taja: ellos representan la tranquilidad del Gobierno
        <pb n="486" />
        474 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
contra las acometividades proteccionistas, durante el 
período por el cual se han concertado 
Si el Gobierno free-trader británico, concluye ac 
tualmente un tratado de comercio con Francia, para 
lizaría las empresas de las taiiff reformers, durante 
diez años por lo menos. Pero cree que no tiene ne 
cesidad de tomar esta determinación. Sin embargo, 
no sigue la política económica que ha permitido á 
sus predecesores librecambistas realizar sus reformas 
económicas y fiscales. 
Es un Gobierno pródigo con la legislación so 
cial (1), pero será tumbado en la cuestión fiscal y 
reemplazado por otro en el cual tendrán preponde 
rancia las tariff reformers. Han fracasado por esta 
blecer tasas sobre los alimentos y materias primas 
con (tarifas de favor para las colonias, según el pro 
grama de M. Chamberlain; dirán que «para ensan 
char la tarifa» se puede establecer tasas sobre los 
objetos fabricados que no son de primera necesidad, 
consumidos por la población más acomodada y rica, 
y que pueden también ser fabricados en Inglaterra. 
Se cargarán con un derecho los tejidos de seda, los 
de lana, las modas y las flores artificiales, las ropas 
y lencería, las pieles preparadas, los trabajos en pie 
les y cuero, la tornería y la brochería, las automóvi 
les, etc. ¡Es preciso buscar recursos para las old age 
pensions! ¿Dónde encontrarlos? Helos indicado ahí, 
todos los cuales, según los viejos sofismas protec 
ts El Congreso de librecambistas. Véase Journal des Eco 
nomistes, Agosto, 1908.
        <pb n="487" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
475 
cioniàtas, serán pagados por el extranjero y prote 
jerán el trabajo nacional; argumento de doble filo, á 
la vez proteccionista y demagógico: ¡dar trabajo á los 
obreros, recargando el lujo! 
Por otra parte, con la mayoría proteccionista de la 
Cámara, el Gobierno francés debe demandar el apo 
yo de los 1.700.000 viticultores; y él sólo puede ob 
tenerlo demandando antes del Gobierno británico la 
reducción del 50 por 100 en la tasa sobre los vinos, 
elevada el 14 de Abril de 1899. A cambio, el Gobier 
no francés sólo puede ofrecer al británico la supre 
sión del recargo de depósito que grava á las mercan 
cías de otro mar que han tocado en puerto europeo 
antes de llegar á Francia. 
La Comisión de Aduanas defiende aún y declara 
que, lejos de permitir á un Gobierno estabilizar las 
tarifas por un tratado, entiende se deben elevar las 
tarifas de aduanas. Ella encuentra aún poco gravosa 
la tarifa general, de la que quiere hacer una máquina 
de guerra ¿Contra quién? No lo dice. En Europa, 
sólo Portugal está sometido á ella. ¿Quién aplica la 
tarifa general al Reino Unido? ¿Cuál es la mayor 
importancia en Francia de aquel país? La hulla. 
¿Quiere aplicarla á Alemania? El art. 11 del Tratado 
de Francfort concede á ambos países el trato de na 
ción más favorecida. ¿Se ha de emplear esa máquina 
de guerra contra Repúblicas de la América del Sur? 
¿Pero puede afectar la tarifa general á aquellos pro 
ductos que son materias primas ó artículos-de ali 
mentación? 
Esta preparación para una guerra de tarifas es una
        <pb n="488" />
        476 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
amenaza para todos; y nada más funesto ni más ri 
dículo que una amenaza que jamás puede ser ejecu 
tada. Ella sólo provoca el menosprecio de los libre 
cambistas ingleses. En el Congreso Internacional de 
librecambio, organizado en 1908 por el Cobden Club, 
M. Russell Rea, gran industrial, expuso de la siguien 
te manera «la política de las importaciones libres». 
Robert Peel la adoptó en virtud de razonamientos 
abstractos; pero ella ha dado pruebas de su eficacia. 
Las tarifas extranjeras, hostiles al comercio de la 
Gran Bretaña, no han disminuido el comercio de ex 
portación de este país. J. M. Russell Rea se pregunta 
si no favorece al Reino Unido el tener el monopolio 
del librecambio. 
Pero la distribución del capital y del trabajo en el 
extranjero, como también en el Reino Unido, depen 
de en gran parte de la actitud de los Gobiernos pro 
teccionistas extraños. La política proteccionista ha 
impedido á la Gran Bretaña limitar su actividad á 
media docena de industrias especiales cuyos produc 
tos hubieran sido absorbidos por otras naciones es 
pecialistas. 
La importación libre ha permitido al Reino Unido: 
l.°, entrar en lucha aun dentro del país, con los in 
dustriales protegidos; 2.°, mantener su supremacía 
en los mercados libres; 3.°, proporcionar condiciones 
ventajosísimas que han favorecido el establecimiento 
de nuevas industrias en Inglaterra; 4.°, ser el trans 
portador, el comisionista y el banquero del comercio 
internacional. 
Los librecambistas ingleses dicen:—Nosotros no
        <pb n="489" />
        LA POLITICA DE LAS SALIDAS 
477 
tenemos necesidad de tratados de comercio; nos bas 
ta el monopolio del librecambio. 
Los tariff refot mers del matiz de M. Balfour, di 
cen:—Nosotros impondremos tarifas de represalias 
que nos reportarán grandes recursos sobre los pro 
ductos que vendéis entre nosotros, y no las rebaja 
remos si no disminuís vosotros vuestros derechos 
sobre los hilados finos y tejidos de algodón, sobre 
las máquinas y artefactos, y tres ó cuatro artículos 
más. 
Tal es el alarmante porvenir que se nos ofrece 
en nuestras relaciones comerciales con el Reino Uni 
do. Esta situación ha sido acarreada por la monoma 
nía proteccionista que sufre Francia desde 1880.
        <pb n="490" />
        CONCLUSIONES (I) 
1. a Los tratados de comercio serán elementos de 
estabilidad y seguridad económicas, en tanto que 
los prejuicios proteccionistas tengan alguna in 
fluencia. 
2. a Dichos tratados deben ser concertados por 
una duración minima de diez años, y contener la 
cláusula de la nación más favorecida. 
3. a Deben contener una cláusula prohibitiva de 
las primas de exportación. 
4. a Cuando un tratado de comercio general no es 
posible, los países deben celebrar convenios parti 
culares, pero comprendiendo un largo período que 
pueden ser útiles inmediatamente y que pueden más 
tarde conducir á un tratado de comercio general 
(1) Un documento presentado á la Cámara de los Comu 
nes en 1908 (Comercial, núm. 4, 1908), contiene la lista de 
todos los tratados de comercio en vigor en l.° de Enero de 
aquel año. En ella se indican las disposiciones esenciales.
        <pb n="491" />
        LIBRO X 
Los elementos perturbadores del Comercio. 
CAPÍTULO PRIMERO 
INTERVENCIONES DIVERSAS 
El bimetalismo. —Los derechos compensadores. —Las cargas 
fiscales del comercio.— La legislación social. —Las primas. 
—El azúcar.—Comisión instituida por el Instituto Interna 
cional de Estadística.-- Monopolios del Estado. 
Cuando los reyes y los señores alteraban el valor 
de la moneda, siempre que tenían necesidad de re 
cursos, trastornaban todos los contratos, cambiando 
la situación de deudores y acreedores. En el presente, 
los bimetalistas han heredado su mentalidad. Si mon 
sieur Mèline y los demás jefes de la liga bimetalista 
hubieran triunfado, habrían arrojado á Francia en un 
cataclismo que hubiera recordado los dichosos días 
de los asignados. 
Cuando el Estado da algo, es menester que lo haya 
cogido de alguien. El no crea riquezas: no puede
        <pb n="492" />
        480 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
hacer más que cambiarlas de lugar, y como lo hace 
empleando procedimientos violentos, no sólo priva, 
á quienes quita de lo que quita, sino que destruye 
más riquezas que las que da. 
Por los países proteccionistas establece impuestos 
privados, obtenidos de antemano sobre la mayoría 
de los consumidores en provecho de una minoría in 
significante de protegidos. 
Los proteccionistas llamaban á veces «precios com 
pensadores» á los derechos protectores que propo 
nen. ¿Compensadores de qué? ¿De los impuestos 
existentes? Pues esos precios compensadores son 
también impuestos. Y los impuestos añadidos á los 
existentes no los desgravan ni los compensan: los 
agravan. 
Mr. Alfredo Neymarck presentó en la sesión del 
Instituto Internacional de Estadística de 1903 una 
Memoria sobre la Estadística de las cargas fiscales 
que pesan en los diversos países sobre los comerciantes 
y los industriales. 
Agravan los gastos generales; y una desgravación 
valdría más para la apertura de nuevos mercados 
que todo el celo que se pide á los cónsules y á los 
agregados comerciales. 
Mr. Menier, decía, con razón, que todo impuesto 
sobre la circulación ataca á la producción, en razón, 
geométrica. 
No solamente hay impuestos fiscales que deben en 
grosar las arcas del Tesoro y de los municipios para 
contribuir á los servicios de interés común, sino que 
los Parlamentos, so pretexto de legislación social,
        <pb n="493" />
        LOS ELEMENTOS PERTURBADORES DEL COMERCIO 481 
quitan á los unos para dar á los otros. Así se dan 
primas. En Europa hemos visto desarrollarse y pros 
perar, durante el curso del siglo XIX, la industria azu 
carera, menos preocupada del producto que de las 
primas á coger. Habiendo olvidado que el verdadero 
objeto de la industria es la venta, produjo se pre 
ocupase de la colocación. Y se llegó á un magnífico 
resultado, de Europa poseía la industria y los ingle 
ses el azúcar. Sin la convención de Bruselas de 5 de 
Marzo de 1902, la industria azucarera habría sucum 
bido en un desastre. 
El régimen de primas constituye, como ha di 
cho Mr. Smet de Naeyer, un proteccionismo agre 
sivo. 
En Francia, de los 66 francos de derechos y de 
primas que paga el consumidor de azúcar, el 65 por 
100 únicamente llega al Tesoro, el resto queda entre 
las manos de dos ó trescientos fabricantes que, de 
1884 á 1902, han percibido más de 1.200 millones de 
francos de primas. 
En 1894, el Canadá estableció un sistema de pri 
mas para los hierros y los aceros, para los que entre 
tiene más de dos millones de dollares. Tenía, sin em 
bargo, interés en comprar lo más barato posible todo 
el hierro necesario para su material. 
En su sesión de 1907, el Instituto Internacional de 
Estadística nombró, según la Memoria de M. Raffa- 
lovich, una comisión encargada de reunir todos los 
datos referentes á las primas y subvenciones que 
perciben en diversos países las diferentes ramas de 
la actividad productora y distribuidora, especialmen- 
31
        <pb n="494" />
        482 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
te en la agricultura, la industria, el comercio y la 
marina. 
El cometido de la comisión se limitó à las primas y 
subvenciones directas. 
En Francia, el monopolio del tabaco por una per 
cepción de 20 ó 30 millones, inferior á lo que alcan 
zan los derechos sobre el tabaco en Inglaterra, hace 
perder centenares de millones á la agricultura, á la 
industria y al comercio. El Estado lo exporta por 5 mi 
llones de francos, y, hábiles como somos para ade 
rezar las cosas sabrosas, la industria del tabaco, en 
tregada á los particulares, exportaría por centenares 
de millones.
        <pb n="495" />
        CAPÍTULO II 
COMERCIO PERSEGUIDO.—EL COMERCIO 
DE GRANOS.-LA PANADERÍA 
El comercio de bebidas. - El privilegio de los quemadores 
de orujo. —Los cabarets. 
Los viticultores denuncian el comercio; los agra 
rios alemanes, austríacos y franceses denuncian á los 
tratantes de trigo. Quisieran que comprasen siempre 
y que no vendieran nunca. En cuanto los precios ba 
jan, ellos tienen la culpa. En Alemania se han prohi 
bido las compras á término sobre cereales y se ha 
completado la prohibición con los derechos de adua 
na. En Francia, bajo el antiguo régimen,el desgraciado 
que compraba trigo cuando era abundante para re 
venderlo cuando hubiera menos, era condenado como 
acaparador. Durante la Revolución era colgado del 
farol más próximo con frecuencia. Hoy no es denun 
ciado el acaparador, sino el vendedor de trigo. Ha 
habido más de media docena de proposiciones de 
ley al Parlamento para obligar á cada consumidor 
de pan á efectuar su provisión de trigo, todas las ma 
canas, del campesino de Beatice ó de la Picordia. 
El comercio de la panadería, siendo uno de los
        <pb n="496" />
        484 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
más útiles, ha sido uno de los más perseguidos y lo 
sigue siendo siempre. 
La ley de 2 de Marzo de 1791 había establecido 
la libertad de comercio, y la de 19-22 de Julio de 1791 
prohibía á los municipios Laxar las mercancías; pero 
su artículo 30 establecía provisionalmente una ex 
cepción para el pan y la carne. La excepción dura. 
Los alcaldes que en número de 300 se sientan en 
la Cámara de los Diputados, no quieren perder en 
modo de influir. 
El art. l.° de la ley de 1905 sobre los fraudes, dice 
que: «cualquiera que haya engañado ó tratado de en 
gañar en la cantidad de los artículos vendidos, será 
encarcelado tres meses por lo menos, ó un año á lo 
sumo, y á una multa de 100 á 5.000 francos, ó á una 
sola de estas penas». 
Los procuradores de la República, llenos de celo, 
la han tomado con el pan, pretendiendo que la for 
ma del pan es indicadora del peso á despecho del 
dictamen de una Comisión instituida en 1839 por 
Mr. Delespat, prefecto de policía, y de que minucio 
sos experimentos han demostrado que todos los pa 
nes no conservan el mismo peso al salir del horno. 
La fiscalización es un elemento perturbador para 
los comercios que considera como productivos, y uno 
que es objeto preferente de su atención, es el comer 
cio de bebidas. Para la fiscalización no existe la li 
bertad del trabajo ni del comercio. Sus agentes se 
instalan y penetran en todas partes y se inician en 
todos los negocios que inspeccionan. 
La fiscalización aplicada á unos y á otros no da
        <pb n="497" />
        LOS ELEMENTOS PERTURBADORES DEL COMERCIO 485 
un formidable contingente al fraude. Yo, consegui 
un éxito parlamentario cuando el 11 de Marzo 
de 1888 hice votar á una mayoría la supresión del 
privilegio de los quemadores de orujo; pero al día 
siguiente la mayoría que yo había arrastrado, ha 
biendo reflexionado por la noche, volvió sobre su 
voto, y á pesar de todas las tentativas posteriores, el 
privilegio de los quemadores subsiste todavía. Son 
defraudadores privilegiados. 
El comercio de bebidas, no sólo está honrado con 
la atención del fisco, sino con la solicitud de la po 
licía. 
En virtud del decreto de 1851 que no fue promul 
gado ni por higiene ni por sobriedad, sino á fin de 
poner los cafés y los cabarets al alcance de la poli 
cía imperial, nadie podía abrir ó tener uno de esos 
establecimientos sin una autorización siempre revo 
cable. La ley de 1880 les hizo entrar en el régimen 
de la libertad de comercio; pero los molestados pi 
den que se vuelva al decreto de 1851. Y hemos oído 
así grandes diatribas sobre la criminalidad, la locu 
ra y el alcoholismo, desprovistos de toda prueba. 
Cuando Caín mató á Abel, no lo hizo en un ca 
baret. 
Pero es preciso molestar á las gentes para tener 
aires de actividad, y los taberneros existentes á los 
cuales se les promete conservar su establecimiento, 
no rechazan el regalo del monopolio con que se les 
obsequia. 
De 1826 á 1830, los acusados de atentados contra 
las personas eran al año por término medio 1.824;
        <pb n="498" />
        486 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
los acusados de crímenes contra la propiedad 5.300 
y los condenados 4.350. 
De 1876 á 1880, antes de la ley de 1880 sobre el 
despacho de bebidas, los acusados de crímenes con 
tra las personas eran 1.851; contra la propiedad 2.523 
y los condenados 3.420. 
La criminalidad había disminuido, pues, y la dis 
minución es todavía mayor que la indicada en las ci 
fras, si se tiene en cuenta que la población era de 
32.500.000 en el primer período y de 38.100.000 en 
el segundo. 
Tomando el último quinquenio que publica el 
Anuario 1900-1904 (1) encontramos 1.273 acusados 
de crímenes contra las personas; 1.768 contra la pro 
piedad y 2.090 condenados, siendo la población 39. 
millones de habitantes. 
Si durante el período 1826-1830 había 100 acusa 
dos de-crímenes contra las personas, no había más 
que 70 en el período 1900-1904 y 30 de crímenes con 
tra la propiedad y 49 condenados (2). 
El Licensing bill, en Inglaterra, medida á todas lu 
ces deplorable, propuesta por un gobierno que se 
dice liberal, muestra hasta qué punto las nociones 
más sencillas de derecho y de propiedad son obscu 
ras todavía. 
(1) Yves Guyot, comunicación á la Sociedad de Economía 
política, 5 Diciembre 1908, Journal des Economistes del 15 Di 
ciembre. 
(2) Annuaire statistique de la France, publicado en 1908.
        <pb n="499" />
        CAPÍTULO III 
EL PRETEXTO HIGIÉNICO 
La nueva religión.—Ajenjo.—Albayalde. 
La mayoría de los legisladores ignoran la separa 
ción que existe entre los hechos de orden jurídico y 
los de orden moral; y cuanto más los confunden, más 
se aproximan á la idea del gobierno paternal del jefe 
de clan ó de tribu (1). 
So pretexto de moral, tratan de mezclarse en todo, 
y la higiene es la religión nueva de una multitud de 
gentes que se creen librepensadoras. 
Semejante religión tiene sus dogmas y sus modas, 
sus manías y sus anatemas, que no son pocos. Sus 
pontífices y sus acólitos tratan de despertar los terro 
res que el diablo inspiraba en otro tiempo. 
Bélgica ha prohibido el ajenjo. En Francia se han 
presentado proposiciones de ley para prohibirlo 
igualmente, y al mismo tiempo la Cámara de los 
(1) Yves Guyot, 12, pág. 108.
        <pb n="500" />
        488 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Diputados ha vedado el empleo del albayalde en el 
interior de las habitaciones (1). 
Después de un siglo de la Revolución francesa 
volvemos á «los buenos tiempos pasados» en los 
que el rey consideraba que el trabajo era un privile 
gio que podía conceder, vender ó quitará su antojo. 
(1) Idem, 14 y 15.
        <pb n="501" />
        CAPÍTULO IV 
LOS FRAUDES 
Las calumnias oficiales.—El vino de fórmula.—La pasión del 
«Midi» contra el fraude.—La Jungle. — Propiedad de las 
marcas.—El alcohol industrial y el alcohol de vino.—La 
amnistía. 
Ha podido leerse en la hoja de Informaciones del 
Ministerio de Agricultura, de 30 de Septiembre de 
1905, y en el Journal Officiel, de 2 de Octubre del 
mismo año, una nota muy pesimista á propósito de 
la cosecha vinícola en la Gironda, que termina 
ba así: 
Se han hecho importantes adquisiciones de paquetitos de 
azúcar desde hace dos meses, que nos prometen de 1.200.000 
hectolitros á 1.500.000 de vino de ribera, que impedirán el 
curso de los vinos de uva. 
Los viticultores de la Gironda elevaron sus pro 
testas. Pidieron una información sobre la pintoresca 
aserción de que «la Gironda produciría en el año 
de 1.200.000 á 1.500.000 hectolitros de «vino de 
ribera* y sobre «la compra de los paquetitos de 
azúcar». 
La Cámara de Comercio de Burdeos transmitió al
        <pb n="502" />
        490 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
Ministro de Agricultura una carta en la que decía: 
«La adquisición de paquetitos de azúcar para la pre 
paración de 1.200.000 á 1.500.000 hectolitros de vino 
corresponden en peso á 20.000 toneladas de azúcar.» 
¿Dónde estaban esas 20.000 toneladas de azúcar? 
Pertenecía al Ministro de Agricultura comprobar el 
jigantesco fraude por medio de los paquetitos de 
azúcar. 
De otra parte, el Sindicato de los grandes caldos 
de Médoc, la Asociación de cosecheros de la Giron- 
da, el Sindicato de viticultores de Burdeos, el Sindi 
cato de Saint-Emilion, el Comicio de Cadillac, el Sin 
dicato de Cadillac y Podensac, el Comité de defensa 
de los vinos de la Gironda, la Unión sindical de ne 
gociantes de vinos de Burdeos, el Sindicato del co 
mercio al por mayor de vinos y espíritus de la Gi 
ronda y el Sindicato de corredores de vinos de Bur 
deos y del departamento de la Gironda, reunidos el 
14 de Octubre de 1905 en el local del Comité de defen 
sa, Sala de la Martinica, 9, pidieron una rectificación. 
El Ministro de Agricultura se limitó á dirigir la 
siguiente carta al diputado de Libourne, Mr. José 
Brisson: 
Me apresuro á manifestaros que sólo á consecuencia de una 
equivocación, esa indicación, puramente confidencial, como 
muchas que se dirigen á esta Administración por diversos 
corresponsales, ha tenido una publicidad á la que no esta 
ba destinada tratándose de una sencilla apreciación sujeta á 
ser comprobada. 
En estas condiciones, no puedo, por menos, de significarle 
mi disgusto.
        <pb n="503" />
        LOS ELEMENTOS PERTURBADORES DEL COMERCIO 491 
Los propietarios y negociantes de la Gironda que 
daron poco complacidos con esta carta. La acusación 
había tenido la publicidad en la hoja de Informacio 
nes del Ministerio de Agricultura y en el Journal Offi 
ciel. La carta del Ministro no fue insertada en ellos. 
La carta, además, censuraba la publicidad; pero 
no desaprobaba el aserto. Es verdad que el Minis 
tro añadía que la apreciación «estaba sujeta á ser 
comprobada». Cierto que lo estaba, pero el Ministro 
debía haberla comprobado. 
Es extraordinario, que no se haya dado cuenta al 
Ministerio de Agricultura de las repercusiones que 
tienen sobre nuestro comercio en el exterior seme 
jantes imputaciones. Yo puedo hablar con la autori 
dad que me dan largas y reiteradas experiencias en 
Inglaterra, Bélgica y los Estados Unidos. Las nomen 
claturas del laboratorio municipal, las recriminacio 
nes al Parlamento contra los vinos azucarados, las 
palabras como «vinos de ribera», han provocado la 
desconfianza entre los extranjeros. ¿Qué responder á 
quien os dice: á qué viene pagar caro el vino, cuan 
do vuestros laboratorios, vuestros diputados, vuestro 
mismo Ministerio de Agricultura y los mismos viti 
cultores, dicen que no vendéis más que fasifica- 
ciones? 
El laboratorio municipal de París, el Estado y las 
víctimas «de las relaciones directas entre el produc 
tor y el consumidor», han dicho que el vino no era 
sino un producto artificial; y en efecto, el laboratorio 
municipal de París había dado una fórmula: tanto de 
alcohol, tanto de extracto seco, y el comerciante de
        <pb n="504" />
        492 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
i 
vinos que quería ponerse en regla, no se ocupaba 
del origen ni de la calidad del producto. Los sindi 
catos tomaron químicos que les permitían obtener 
productos con arreglo á fórmula especial. 
Á visto uno espectáculos curiosos. En 1907 los vi 
ticultores de tres departamentos claman contra el 
fraude, lo denuncian y piden leyes draconianas que se 
aplicarán ¿contra quién?, contra ellos mismos. 
Pidieron que la administración se entregara á una 
especie de inquisición entre cada uno de ellos, y que 
determinara también cuántos hectolitros había cose 
chado cada uno. 
Finalmente, los sindicatos se constituyeron en de 
latores oficiales. 
El «Midi» (Sur de Francia) reclama hoy nueva 
mente, afirmando que todas estas medidas magníficas 
no han ensanchado el mercado de vinos. Hubiera 
sido sorprendente lo contrario. 
El fraudulento no es interesante, sino provoca le 
yes contra el fraude; y las leyes contra el fraude son 
siempre leyes de policía y de arbitrariedad. 
La Jungle de Upton Sinclair ha llenado de terror á 
muchísimas personas que tomaban conservas ali 
menticias. Naturalmente, ha seducido á los políticos, 
despiertos siempre á todo lo que no saben. Yo he 
visitado el establecimiento de Swift, en Chicago. Me 
pareció excelente, como casi todos los establecimien 
tos, en todos los países, donde se preparan los pro 
ductos alimenticios. La mejor garantía que ofrecen, 
es que su interés está en satisfacer y no en envene 
nar á los clientes.
        <pb n="505" />
        LOS ELEMENTOS PERTURBADORES DEL COMERCIO 493 
En 1887 formé parte de la Comisión extraparla 
mentaria de alcoholes. Mr. Alglave pedía el monopo 
lio de la rectificación del alcohol en interés de la hi 
giene y del tesoro. 
Hecha la comprobación, se vió que la industria 
privada tenía interés en rectificarlo, y que lo recti 
ficaba. 
El respeto de la propiedad de las marcas, no es 
un hecho aún. Se vende coñac alemán, y es posible 
que los negociantes.de coñac hayan vendido como 
tal los aguardientes en los que había*alcohol de re 
molacha. 
Pero los ministros pretenden que puedan reco 
nocer el alcohol industrial y el alcohol procedente 
del vino; sin embargo, el alcohol puro, cualquiera que 
sea su procedencia, es un cuerpo homogéneo. Si el 
químico puede hacer esa distinción, hay dos clases de 
alcohol. ¿Qué fórmula da á cada una de ellas? (1). 
Se dictan leyes terribles contra los fraudes; pero 
el falsificador profesional se las arregla para eludir 
las, ó, si es urgente, para ganar tiempo, hasta que 
una amnistía, como la del 12 de Julio de 1906, le 
desembarace de las penas en que ha incurrido. 
(1) Véanse ejemplos de los errores de químicos en la 
Constitution des Charentes, 2 Febrero 19)8.
        <pb n="506" />
        CAPÍTULO V 
EL DESCANSO DOMINICAL 
Uní coalición de los clericales de todas las reli 
giones, de los socialistas revolucionarios y de los 
desocupados profesionales, ha conseguido la ley del 
13 de Julio de 1906 sobre el descanso semanal. 
Semejante hecho prueba una vez más que cuando 
los legisladores olvidan ciertos principios de derecho 
llegan hasta lo absurdo. Yo les recuerdo: 
Todo hombre, siendo propietario personal de sus 
fuerzas y facultades, tiene la libertad de usar de ellas 
según su voluntad. 
Todo hombre es mejor juez de sus actos que los 
demás. 
Todo hombre conoce mejor sus intereses que los 
demás que los ignoran. 
Todo hombre debe tener su propio fin en sí mismo 
y no debe ser un medio para los otros. 
Todo hombre tiene el derecho de discutir los con 
tratos de compra, venta, alquiler de trabajo ó de ser 
vicios que le son propios; la ley no debe intervenir 
más que para asegurar la ejecución, si una de las 
partes defrauda. 
Tales son los principios de la justicia conmutad-
        <pb n="507" />
        LOS ELEMENTOS PERTURBADORES DEL COMERCIO 495 
va, y es curioso ver que en un país con sufragio uni 
versal donde cada ciudadano participa en la direc 
ción de los negocios públicos y los legisladores son 
elegidos por él, se suponga que no es capaz de con 
ducirse y estipular por sí mismo. 
Toda la legislación socialista está inspirada por la 
justicia distributiva, según la cual siendo todo hom 
bre un niño perpetuo, incapaz de discernir lo que 
puede perjudicar á los demás y á sí propio, debe es 
tar sometido á la dirección de un poder superior que 
se encarga de pensar, decidir y obrar por él. 
¿Quién dará á ese poder esa suprema sabiduría? 
Dios, según la teoría lógica del derecho divino. 
Al renunciar á los principios de la libertad formu 
lada por la Revolución y al tratar de aplicar el pro 
grama del socialismo alemán, la democracia francesa, 
gobierno laico de discusión, efectúa unas funciones 
que no convienen más que á una autocracia. 
La mayoría de los diputados que votaron la ley del 
13 del Julio de 1906, acudieron precipitadamente á 
los ministros para pedir que no se aplicara sino las 
derogaciones, excepciones y tolerancias que la han 
hecho un instrumento de arbitraridad y la evidencia 
absurda.
        <pb n="508" />
        CAPÍTULO VI 
LA RAPIÑA Y EL CAMBIO 
§ I. La civilización de rapiña y la civilización de cambio.—Los 
ladrones privados son onerosísimos. —Supervivencia de 
las guerras comerciales. —J. Novicow.—La ruina de Pedro 
y la de Pablo. — La concurrencia económica y la concurren 
cia política. 
§ II. El criterio económico: ganancias ó perdidas.—No existe 
para las combinaciones políticas.-El estatuto y el contra 
to.—Lucha entre la civilización militar y la comercial.— 
Los conflictos en Alemania.—«El porvenir de Alemania 
está en el mar». —El régimen previsor de la antigüedad.— 
Las privaciones y la miseria no son sino la privación del 
poder de comprar.—Necesidad de multiplicar las utili 
dades.—El reparto.—El reparto por la rapiña.—El reparto 
económico. —La gran fuerza motriz de la evolución humana 
es la concurrencia y el indice más cierto del grado de la evo 
lución de un pueblo, la importancia de su comercio. 
§ 1.—Todas las adquisiciones por violencia son el 
reverso de los actos de cambio. Por consiguiente, 
trastornan el comercio. El salteador que desvalija al 
buhonero, el ladrón que fuerza un arca de caudales, 
el falsario que subscribe tratos falsos, el quebrado, 
son elementos perturbadores del comercio. Cuestan 
carísimo por las precauciones que requieren, las in-
        <pb n="509" />
        32 
LOS ELEMENTOS PERTURBADORES DEL COMERCIO 497 
quietudes que provocan y la necesidad de guardias, 
policía, gendarmes, tropa y todo el aparato judicial 
que exigen. El coste es mucho mayor todavía porque 
impiden tal ó cual empresa, tal ó cual comercio. 
Esas gentes creen que el mejor medio de adquirir 
propiedad es tomarla de los otros; pero tal concep 
ción existe con frecuencia también entre los que 
les persiguen, juzgan y condenan. 
En su gran obra Mr. Schmoller se extiende gusto 
samente sobre las pasadas guerras comerciales y 
comprueba que «la balanza de comercio no es más 
que un subgénero de la idea de que lo que gana uno, 
otro lo pierde» (Tomo V. pág. 336). 
Mr. J. Novicow refuta esta concepción de la si 
guiente manera: 
La idea de que la prosperidad de Pedro puede fundarse so 
bre la ruina de Pablo, es falsa. Si la prosperidad de Pedro 
está fundada sobre la ruina de Pablo, la prosperidad de Pablo 
debe fundarse también sobre la ruina de Pedro. La prosperi 
dad de ambos entonces está fundada sobre la ruina de ellos. 
Esto es absurdo. Por desgracia, la inmensa mayoría del gé 
nero humano no ha comprendido aún esta verdad elemental. 
Los estadistas, los políticos célebres, afirman todavía que los 
progresos industriales del pueblo alemán, por ejemplo, per 
judican al pueblo inglés. Se sostiene en todas partes que el 
gran desarrollo del comercio germánico constituye un serio 
peligro para los demás países europeos. El error que hace 
considerar la ruina del vecino como un bien, regula todavía 
todas nuestras relaciones internacionales. 
¡Qué admirables son los profundos políticos que 
creen que la mejor manera de abrir mercados á la in 
dustria de su país es arruinar á un cliente!
        <pb n="510" />
        498 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
¡Y que tengan la confianza de la mayoría de los 
hombres! 
El proteccionismo es uno de los elementos pertur 
badores del comercio, al subordinar el cambio á la 
voluntad de los gobernantes en detrimento del dere 
cho de propiedad que implica el derecho de cambiar. 
Imbuidos de prejuicios del sistema mercantil, los 
proteccionistas transtornan á cada paso las condicio 
nes de los cambios internacionales. Favorecen unas 
industrias con detrimento de otras. Transportan de 
los mercados á los Parlamentos las cuestiones indus 
triales y mercantiles, y reemplazan la concurrencia 
económica por la concurrencia política. 
La intervención de la autoridad pública en el co 
mercio tiene por resultado modificar las relaciones 
económicas. Los agentes no tienen que tener en cuen 
ta únicamente la utilidad económica de tal ó cual 
medida; están dominados por consideraciones para 
mantener el poder, tienen intereses especiales que 
servir, prejuicios que satisfacer y concepciones más 
ó menos justas del grupo humano que creen dirigir, 
mas esas concepciones presentan una gran debilidad 
respecto de las empresas económicas. 
§ 2.—Estas tienen un criterio cierto, la ganancia ó 
la pérdida, mientras que las concepciones políticas 
están dominadas comúnmente por ideas subjetivas, 
prejuicios, simpatías y antipatías personales más ó 
menos injustificadas. 
En la vida comercial, la convención es la ley de las 
partes. La autoridad política promulga una ley superior 
á las voluntades individuales y ella le da una sanción.
        <pb n="511" />
        LOS ELEMENTOS PERTURBADORES DEL COMERCIO 499 
La autoridad política procede siempre del estatuto 
y el comercio del contrato, y como lo ha demostrado 
Sumner Maine, uno de los caracteres más precisos 
de la evolución humana es el paso del estatuto al 
contrato. 
De ahí la lucha entre la civilización militar que 
tiene en expresión en el estatuto y la lucha entre la 
civilización comercial. La primera, expresa la adqui 
sición por la violencia; la segunda, por el cambio y 
la historia de la mayoría de las luchas humanas 
dentro y fuera de las naciones, no es sino el cua 
dro del conflicto entre esos dos modos de adquisi 
ción. 
En Alemania, Bismarck y Guillermo II han trata 
do de dar á la organización industrial el tipo de la 
civilización guerrera; de ahí el aparato de fuerza que 
tiene y también la debilidad que resulta para ella de 
la incompatibilidad entre ambas organizaciones. 
El comprador se cree conducir sus industriales y 
sus comerciantes al asalto del mundo como si con 
dujera un ejército. Hasta ahora, no ha llegado á dar 
á Alemania sino algunas colonias que cuentan 16.000 
europeos, funcionarios y soldados, cuya potencia de 
compra la alimenta el presupuesto de la metrópoli. 
Para tan soberbio resultado, de cuando en cuando, 
se oyen discursos retumbantes y ruidos de espuelas 
que conmueven el mundo. Se repite al propio tiem 
po que «el porvenir de Alemania está en el mar», 
pero nadie ha dicho aún qué hará en él. El mar no 
es un lugar habitable y no puede servir más que para 
los transportes. Así, nada impide que los navios
        <pb n="512" />
        500 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
alemanes naveguen entre Hamburgo, Brema y el res 
to del mundo. 
Semejantes concepciones son uno de los elemen 
tos perturbadores del comercio, y no son sino su 
pervivencias del período de evolución en que el jefe 
de la tribu tenía el monopolio del comercio. 
Los hombres que tienen la idea de que los pode 
res públicos deben dirigir los cambios, se han que 
dado en el régimen previsor de la antigüedad, retar 
dados veinte siglos por lo menos. 
Durante el siglo XIX, la industria ha efectuado pro 
gresos superiores á todas las previsiones, y si hay 
aún tantas privaciones y miserias en el mundo, es 
porque la potencia compradora de la mayoría es 
muy débil y precaria. 
¿Qué es la potencia compradora?, pues es la pose 
sión de utilidades que pueden cambiarse por otras uti 
lidades. 
El progreso económico consiste así, en poner á 
disposición de los seres humanos la mayor cantidad 
de utilidades. 
Los socialistas exclaman: ¿Y el reparto? El repar 
to de cero, es cero ¡Antes de soñar en repartir, co 
menzad por producir! Vosotros queréis intervenir, 
por medida de violencia armada ó legal, para despo 
jar á los que poseen. Si esa política rapaz triunfase, 
podría arruinar á unos, pero no enriquecería á los 
otros, porque aniquilaría más riquezas adquiridas 
en farmacias ó por venir, que las que pudiera dis 
tribuir. 
Solo hay un género de reparto que pueda ser útil
        <pb n="513" />
        LOS ELEMENTOS PERTURBADORES DEL COMERCIO 501 
á todos: es el reparto económico, en virtud de la ley 
de la oferta y de la demanda, según la potencia de 
compra de cada uno. Fuera de esta regla precisa y 
fija, todo es arbitrario y caprichoso. 
El hombre hace cada día grandes esfuerzos para 
triunfar del espacio y del tiempo. ¡Insensatos son los 
proteccionistas que quieren aniquilarlos en todo ó 
en parte! 
El principal factor de la evolución humana es la 
concurrencia, y el índice más cierto de la civilización de 
un pueblo, la importancia de su comercio. 
Todo acto que tiene por objeto restringirle, es re 
gresivo.
        <pb n="514" />
        T 
P 
lif •
        <pb n="515" />
        INDICE BIBLIOGRAFICO 
Las publicaciones oficiales están citadas en el cuerpo de la 
obra (V. especialmente lib. II, cap. VI). Se han citado también 
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Van indicados las traducidos al castellano. —(N. del T.). 
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        33 
INDICE ALFABÉTICO 
DE AUTORES Y MATERIAS 
(No se aplica al índice bibliográfico.) 
A 
Acta de abrogación de 1849, 
65. 
— de navegación de 1660, 
59. 
— Torrens, 107. 
Admisión temporal, 338. 
— productos que be 
neficia, 339. 
— importaciones tem 
porales, 378. 
Aduanas (derechos de), 65. 
— en Inglaterra, 362. 
— (cifras de) causas de 
error, 321. 
— valores y pesos, 324. 
— (incertidumbres de 
las cifras de), 324. 
— variaciones, 356. 
— el precio, 370 . 
— percepción del pe- 
soneto ybruto, 319 
— interiores de Fran 
cia, 45. 
Aduaneras (nomenclatu 
ras), 343. 
Aduanero (el) no es un esta 
dístico, 321. 
— desprecia las ex 
portaciones y no 
conoce las im 
portaciones, 322. 
Aduanero (indiferencia del) 
para los países 
de origen y de 
destino, 331. 
— inglés es el más fe 
liz, 366. 
Africa, 19, 25, 31, 132. 
— Central, 449. 
— de! Sur, 183 y 184. 
— (Cosía occidental del), 
391. 
Agrarios (contra los vende 
dores), 159,160. 
Agricultura é industria, 60. 
— sustraída al dere 
cho comercial, 
108. 
Aguardiente (exportación de), 
419. 
Ahorro, 203. 
Ajenjo, 487. 
Alcohol, 133, 493. 
Alemania, 45, 62, 76, 80, 82, 
104, 244, 245, 419, 425, 452. 
Alglave (E), 493. 
Algodón, 59. 
Alimento puro, 153 y siguien 
tes. 
Allard (Eug.) 349. 
Almacenes (losgrandes), 227. 
A¡sacia, 67. 
Amazonas, 21. 
Amber es, 253, 328, 455.
        <pb n="526" />
        514 
INDICE ALFABÉTICO 
América, 43, 61, 63, 85, 268. 
Amiens, 56. 
Amigos (Isla de los), 16. 
Amsterdam, 175, 459. 
Aníbal, 32. 
Annona (la) en Roma, 35. 
Antonino(El emperador), 100. 
Apropiación (modos de;, 7. 
Arabia, 31. 
Arabes (imperio de los), 37. 
Arbitraje, 142. 
Argelia, 329, 369, 391, 422. 
Arkwright, 59. 
Armenia, 29 
Asia, 33, 420. 
Asiria, 29. 
Atenas, 33. 
Australia, 61, 68, 77, 84, 182, 
245. 
Austria-Aungna, 63, 67. 
Automóviles (exportación 
de), 405, 418. 
Azúcares, 86, 341, 481. 
B 
Babilonia, 29. 
Bacon (Roger), 42. 
Bagehot, 169, 170. 
Baker, 26. 
Balanza de comercio y balan 
za económica, 300. 
— segúnj. Barclay, 303. 
— según M. Bastable, 
306. 
— y los guerreros co 
merciales, 497. 
Báltico, 38. 
Balzac (H. de), 243. • 
Banca, 174 y siguientes. 
— definición, 176. 
— es el comercio del oro 
y del crédito, 174 
— y comercio, 178. 
Bancos (operaciones de los) 
174, 175. 
Bancos recriminaciones con 
tra los, 451. 
Barcelona, 458. 
Barclay (R.), 300. 
Bartlett, 231. 
Bastable, 290, 306. 
Bateman, 318. 
Baudoux, 125. 
Bebidas (el comercio de), 485. 
Bélgica, 67,73, 74, 317, 351, 
419, 431. 
Beneficio, 207 y siguientes 
Berhens, 472. 
Besett, 277. 
Birmingham, 197. 
Bismarck, 76, 85. 
Bloqueo continental, 58. 
Boetk, 33. 
Boistel, 247. 
Bolsa, 161 y siguientes. 
Bonetería, 417. 
Bordeaux, 378. 
«Bottin» (El), 365, 463. 
Bornier (F), 102. 
Boungaiville, 22. 
Boulay. Paty, 36. 
Brasil, 244, 269, 403, 435. 
Brema, 62. 
Broe (T de), 50. 
Brohes (M.), 26. 
Brujas, 40. 
Brújula, 42. 
Bruselas, 290, 458. 
Bucher (K.), 3, 10 y siguien 
tes. 
Bulionista (sistema), 42. 
Burton, 21, 26. 
Byron (capitán), 15. 
c 
Café importado del extran 
jero y de las colo 
nias, 392. 
— Uno de los principales 
artículos de importa 
ción, 394.
        <pb n="527" />
        INDICE ALFABÉTICO 
515 
Café (precios del), 399. 
— su consumo en Francia, 
399. 
Caillaux, 86. 
Cairnes, 289. 
Cajas liquidadoras, 165. 
California, 68. 
Calumnias oficiales contra los 
vinos, 490. 
Cámaras de Comercio, 429. 
Cambaceres, 57. 
Cambio (comienzos del), 1. 
— (lo que determina 
el), 2. 
— (permanencia de cier 
tos modos del), 11. 
— y el precio, 129, 
— (El) y la rapiña, 496. 
Cambon, 451. 
Cameron, 26. 
Campeu, 349. 
Canadá, 50, 61, 77, 84 393 
481. 
Capacidad más importante 
que el capital, 232. 
Capital (ventajas del), 169. 
y crédito, 169. 
— (de los grandes alma 
cenes), 227 y si 
guientes. 
Caprivi, 76. 
Carbón, 224. 
Car lago, 20, 32, 47. 
Cartwright, 59. 
Casablanca, 284. 
Caton, 36. 
Caucho, 335. 
Caudry, 414. 
Cauris, moneda africana, 23, 
131. 
Cecil (Lord Hugh), 238. 
Cereales (insuficiencia en Eu 
ropa), 85. 
— importaciones, 394, 
398. 
Chamberlain, 474. 
Champagne (feria de), 13. 
Chevalier (M.), 66. 
China, 68, 84, 178, 403, 438, 
449. 
Chocolate, 274. 
Cicerón, 36. 
Civilización guerrera contra 
la industrial, 
82. 
— (esfuerzo del em 
perador de 
Alemania de 
oponer la ci- 
vilizacióngue- 
rrera á la co 
mercial), 499. 
— El índice más 
cierto de un 
pueblo es la 
i mportación 
de su comer 
cio, 500. 
Clasificación decimal (ejem 
plo de), 146. 
Cliente (exigencias del), 
269. 
Clientes (poder de compra y 
solvencia), 280. 
— (la huelga silenciosa 
de), 284. 
— (los ocho grandes) de 
Francia), 431. 
Clive Day, 58. 
Cobden, 66. 
«CobdenClub» (El). 476. 
Cobre, 335. 
Código de Comercio, 104, 
109 y siguientes. 
Colbert, 48, 51,53. 
Colon, 44. 
Colonias francesas, 392. 
— inglesas, 60. 
— alemanas, 81. 
Comercial (práctica), 255. 
Comercio (es el arte y la prác 
tica del cambio, 8. 
— (es el arte de com 
prar), 266.
        <pb n="528" />
        516 
INDICE ALFABÉTICO 
Comercio definición de Pla 
tón, 282. 
— sus operaciones, 
140. 
— libre (reglas del), 
285. 
— el criterio de la ga 
nancia ó la pérdi 
da, 498. 
— (Servios sobre sus 
fases), 11 y si 
guientes. 
— (evolución del), 11, 
89. 
— períodos de su his 
toria, 89. 
— de 1500 á 1789, 43. 
— (elementos pertur 
badores del), 479. 
— internacional sus 
caracteres, 289. 
— no sigue á la ban 
dera, sino á los 
capitales, 81, 179. 
— general (definición), 
332. 
— especial (definición) 
332. 
Comercios perseguidos, 483. 
Comisionistas, 247. 
Compañía inglesa de Indias, 
47. 
— holandesa, 47. 
— francesa, 50. 
Compradores y vendedores, 
142 y 143. 
Compra (toda venta es una), 2. 
Compras (condición de las), 
232, 233. 
Conant (C.), 177. 
Concurrencia, 55, 82, 287. 
Consejeros de Comercio ex 
terior, 449. 
Constant (Benjamín), 81. 
Cónsules (carácter de los), 
446. 
— su trabajo, 447. 
Cónsules: lo que se les pide, 
448. 
— sus funciones, 448. 
Contabilidad (necesidad de 
la), 207. 
Contrabando, 58. 
Contratos, 92, 93, 94, 95, 113. 
Convenciones comerciales en 
la antigüe 
dad, 33, 86, 
87. 
— de Bruselas so 
bre los azú 
cares, 86. 
Cook (Capitán), 16, 22. 
Cooperativas agrícolas, 218. 
Cort, 59. 
Crédito, 167. 
— definición, 168. 
— extensión del capi 
tal, 169. 
— es el capital del por 
venir, 169. 
— 'sus ventajas, 169, 
170. 
Credit man, 171, 234. 
Crisis económicas, 199. 
— — definición, 
206. 
D 
Dinamarca, 38, 40 
Dayenant, 275. 
Dayton, 267. 
Delcous, 218. 
Delespat, 484. 
Demolins, 462 
Democratización de los nego 
cios por las Sociedades co 
merciales, 49, 50. 
Demóstenes, 34, 92. 
Deppe (A.), 455. 
Derecho civil y comercial, 93. 
— comercial es interna 
cional, 95. 
— marítimo, 99.
        <pb n="529" />
        INDICE ALFABÉTICO 
517 
Derechos compensadores, 79. 
Descuento, 168. 
Detallistas, 228. 
División del trabajo. Funda 
mento de la organización 
de los grandes almacenes, 
235. 
Documentosestadísticos,358. 
Demerge (J.), 214, 451. 
Donalson, 180. 
Dorr Kimbal, 171. 
«Drawback», 334. 
Dron, 165. 
Duckers, 449. 
Ducrocq, 195. 
Dudley Morth, 51. 
Duke, 240. 
E 
Económica (consecuencias de 
la ignorancia), 76. 
«Economist» (The), 370. 
Embalaje, 466. 
Empleados de comercio, 236. 
— su moral, 239. 
— (obediencia de 
los), 241. 
— (remuneración de 
los), 242. 
Enseñanza comercial, 254. 
— económica, 262. 
Esclavos (comercio de), 24. 
España, 44, 47 , 63, 81, 105, 
178, 318, 325, 403, 439. 
Estado, no crea la riqueza, 
479. 
— su generosidad con 
siste en quitar á 
unos para dar á 
otros, 480. 
Estados Unidos, 68, 77, 105, 
318, 334, 452, 464. 
Exportaciones (evaluación de 
las), 320. 
— pesos y valor, 
324. 
Exportaciones: país de desti 
no, 325. 
— de objetos de 
lujo, 453. 
— (Sociedades 
de), 461 y si 
guientes. 
F 
Fachoda, 79. 
Ferias en la Edad Media, 38. 
Ferrocarriles americanos, 
204. 
tarifas de ex 
portación, 455. 
Ferraris (C.), 322. 
«Filière», término de Bolsa, 
164. 
Firmas inglesas (sistema de 
las), 235. 
Fitzmaurice (Lord), 74. 
Forsans,152. 
Fontana-Ruso, 473. 
Foville, 67. 306, 322. 
Francia, 48, 56, 74, 85, 302, 
325, 351,375, 431. 
Fraudes (leyendas sobre los), 
492. 
— (ley sobre los), 484. 
— (inconvenientes de 
los), 492. 
Frigoríficos (efectos de los 
procedimientos). 158. 
Fugger (Los). En España de 
cimos los Fúcar, 45. 
G 
Gironda (La), 421, 489. 
Gladstone, 66. 
Gournay, 52. 
Graham (Gordon), 263. 
Grandgeorge (G.), 318. 
Grant, 26. 
Granville, 74.
        <pb n="530" />
        i 
518 
INDICE ALFABÉTICO 
Granos y frutos oleaginosos, 
394. 
— importación, 395. 
Gregorio VII, 101. 
Gregorius, 255. 
Gruber (I.), 306. 
Guerras comerciales, 49. 
— de los siglos XVII y 
XVIII; 50. 
Gutenberg, 42. 
Gutapercha (descubierta en 
1842), 63. 
Hanseáticas (ciudades), 13, 39, 
67. 
Hapgoods (H. J.), 231,261. 
Hargreaves, 59. 
Harlowgalde, 575. 
Hastings, 47. 
Hayem (J.). 166. 
Hicks Beach (Sir M,), 86. 
Hierro (importancia del), 69. 
— (producción del), 69.. 
— máquina y acero (dere 
chos de aduana del), 
368. 
Higiene (los pretextos de), 
487. 
Holanda, 292, 318, 344, 403, 
421. 
Hulla, su importancia, 69. 
— su importación, 394. 
— su producción, 69. 
— la tarifa francesa de la), 
476. 
Hume (David), 52. 
Huskisson, 61. 
Hyades (Dr.), 16. 
I 
Inglaterra, 38, 46, 47, 48, 49, 
50, 55, 56 y siguientes. 60 
y siguientes; 73, 84,90, 105, 
124, 177, 185, 197, 246, 419, 
424 
Imprenta (La), 42. 
Importaciones (necesidad de 
las), 196. 
— (valuación de 
las), 320. 
— (peso y valor), 
321. 
— (país de ori 
gen), 325. 
Index numbers, 371. 
Industrias (caracteres de 
las), 7. 
(influencia de la 
agricultura so 
bre la), 60. 
Instituto Internacional de Es 
tadística: sus trabajos, 343. 
Interés (su razón), 164. 
Intermediarios, 214. 
Invenciones (las tres grandes 
de la Edad Media), 42. 
Italia, 33, 67, 244, 322, 347, 
381, 425, 431. 
J 
Japón, 291. 
Jones (Sir A.), 265. 
Juglar (C.), 205. 
Judíos, excluidos del gran co 
mercio, 41. 
Justicia, 494. 
K 
Kennedy, 74. 
King, 275. 
Klots, 303. 
Kobatsch (R. ), 350. 
Kodac (el), 266. 
Iv 
Lanas (de Flandes é Inglate 
rra), 38.
        <pb n="531" />
        Indice alfabético 
519 
Lanas (prohibición de expor 
tar las), 48. 
Laird, 19 
Lambert (H.), 125. 
Las Casas, 25. 
Law, 47. 
Leche (definición de los EE. 
UU.) 155. 
Leener(G. de). 284, 455. 
Legrand (C.), 350. 
Lencería y vestidos, su ex 
portación, 413. 
Le Play, 450. 
Lestiboudois (T ), 303. 
Leuclavius, 99. 
Levasseur (E.), 370. 
Ley (la) soberana del mar, 100 
— limitación de su acción, 
494. 
Libre cambio, 64. 
«Licensing bilí», 486. 
Liga del Rhin (la), 39. 
List (F.), 12. 
• Living in sytem», 238. 
Londres, 170, 179, 274, 290. 
Lorillard, 240. 
Lúculo, 24. 
Lyon-Caen, 99, 103, 107, 248. 
M 
Mac-Culloch, 52. 
Mac-Mahon, 73. 
Macy (de New-York), 228. 
Madera común (importación), 
394. 
Manteca (fabricación en Di 
namarca), 154. 
— proporción en la le 
che, 154, 
Margueritte (V.), 239. 
Marina mercante, 455. 
Marpon, 221. 
Marquet de Vasselot, 318. 
Marruecos, 23, 26, 270. 
Marshall, Fiel and C.°, 171. 
Materias (primeras) necesa 
rias á la industria 
francesa, 367. 
— (primeras) que en 
tran con franqui 
cia, 387. 
Maveaick (S.), 60. 
Meaux (M. de), 73. 
Meline, 85,216, 303, 370,411, 
479. 
Meliot, 130. 
Menier, 274. 
Mercería, 344. 
Metales preciosos, 42, 44, 45. 
Michel (H.), 80. 
Mili (J. S.), 290, 294. 
Modas y flores artificiales, 
405. 
Molinari (GJ, 469. 
Moneda (papel de la), 131. 
— (definición), 132. 
— (definición del pa 
trón monetario), 
195. 
— (la teoría cuantitati 
va de la), 134. 
Monopolio, 42, 43. 
Montgomery (Dr.), 63. 
Moral (necesidad de la), 455. 
— del comerciante, 282. 
Mujer (la) comerciante, 221. 
Museos comerciales, 460. 
Mortier, 454. 
Moucheron, 344. 
N 
Nación, 289. 
Napoleón, 57. 
Narringeri, 18. 
Navegación de Portugal con 
la India, 44. 
Negros (la esclavitud de los), 
25. 
Negociante (tipo del), 230. 
Neymarck (A.), 194, 480.
        <pb n="532" />
        520 
INDICE ALFABÉTICO 
Noruega, 67, 225. 
Novicow, 597. 
O 
Objetos fabricados en Fran 
cia, 387. 
«Office du Commerce Exte 
rieur, 457. 
Oferta y demanda, 135. 
Ollivier (E), 124. 
Oro (minas de) de California 
y Australia, 68. 
— producción, 181. 
— influencia, 68. 
— (comercio del), 180. 
— (stock del), 184. 
— por países, 185. 
— (valor de la onza de), 196. 
«Orders in councils», 57. 
P 
Paccioli, 40. 
Panadería (la) comercio per 
seguido, 483 
Pallain (G.), 322, 338. 
Paris, 262, 268, 290, 387, 458. 
Patentes y libertad de comer 
cio, 222. 
Patrón monetario y oro, 195. 
Paturel (G.), 462 
Peel (R.), 196, 476. 
Perlas, 361. 
Person (H. J.), 262. 
Peruzzi (los), 41. 
Petróleo, 71. 
Picard (A.),317, 451. 
Picard (H,), 411. 
Posadowski, 429. 
Prejuicios contra el comer 
cio, 283 
Primas, 164. 
Precio y cambio, 129. 
— su importancia, 246. 
Precios protegidos, 225. 
Proteccionismo, 59. 
• ; 
Proveedores (los 15 principa 
les) de Francia, 403. 
Publicidad, 273. 
Q 
Quatrefages, 15. 
Quiebra, 172. 
R 
Raffalovich (A.), 166,191, 199, 
307, 429. 
Reparto, 500. 
Representantes de comercio, 
243. 
Riqueza de un comerciante, 
362. 
— no puede fundarse 
sobre las ruinas, 
497. 
Rockefeller, 453. 
Rodbertus, 13. 
Rouvier, 107. 
Roy (O.), 411. 
Ruau, 151. 
Ruoth, 177. 
Russel Red, 476. 
s 
Sal, 19. 
Sandoz (G.), 458. 
Sa veröl, 127. 
Say (J. BA, 169. 
Schelle (G ), 52. 
Schmoller, 468, 497. 
Schuster, 177. 
Schweintfurth, 26. 
Scott (W. C.). 273. 
Seda (bonetería de), 417. 
— importaciones, 394. 
— exportaciones, 405. 
Serpa Pinto, 19. 
Shaw, 41. 
Siegfried (J.), 230. 
Simmonds (M. P. L.), 59.
        <pb n="533" />
        INDICE ALFABÉTICO 
521 
Simon (J.), 73. 
Sistema previsor, 37. 
— bulionista ó metalis 
ta, 37. 
— mercantil, 43. 
Smet de Naeyer, 86, 481. 
Smith (Adam), 52, 134. 
Socialismo, 76, 82. 
Sociedades en comandita, in 
novación italiana, 40. 
Sociedades comerciales, 120. 
Sombreros de señora, 319. 
Somerville (Dr.), 180. 
Speke, 26. 
Stirling (P. J.), 133. 
Strauss (L.), 471. 
Sully, 300. 
T 
Tabaco, 482. 
Tara, utilidad de indicarla, 
362. 
• Tariff reformers», 84, 474. 
Teisserenc de Bort, 73. 
Templos, primeras casas de 
banca, 36. 
Thaller, 94, 96, 98, 248. 
Thevel, 21. 
«The Times», 276. 
Tonelada, 386. 
Tooke, 61. 
Tratados de Comercio, 64. 
Tránsito, 334. 
Transportes, 84, 181. 
Trabajo, 22, 83. 
Tribunales de Comercio, 126. 
Trigo. 33, 34, 35, 48, 141, 142- 
Trusts y cartels, 429. 
U 
Ulster, 51. 
Utrecht, 51. 
V 
Valores de aduana, 315. 
Valin, 102. 
Vapor, 70. 
Varocqué, 446. 
Vendedor, 233. 
Venecia, 13, 25, 39, 47. 
Ventas, 405. 
Vino (su definición), 151. 
— (importación), 394. 
— (exportación), 405. 
Viajantes de comercio, 343. 
Vuilde, 150. 
w 
Washington, 25, 184. 347, 463 
Watt, 59. 
Wilson, 74. 
Worth (G.), 415. 
Y 
Yeats (J.), 14,60. 
Z 
Zola R.), 239. 
Zollverein, 63.
        <pb n="534" />
        <pb n="535" />
        ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Prefacio, 
LIBRO PRIMERO 
Los principios y el carácter del cambio. 
CAPÍTULO PRIMERO 
EL CARACTER DEL CAMBIO 
L —Caracteres inmutables.—La ganancia es una adqui 
sición superior al precio de coste fiel objeto vendido. 
—Toda venta es una compra.— El vendedor y el com 
prador hacen una adquisición reciproca.—Error de 
Mr. Karl Bücher.—En el mercado local, el mercader 
profesional es un comprador.—Cada uno atribuye á 
lo que adquiere mayor valor que á lo que cede.— 
La conclusión de todo mercado es un acto de buena 
voluntad recíproca 
IL—El comerciante.—Concentra y reparte.—El ver 
dadero protector de la producción es el comerciante 
que facilita la salida.—El único estímulo para la 
producción es la venta 
Ill —La remuneración del servicio de los intermedia 
rios.—Pregunta ociosa.—Producción limitada de 
cada uno y necesidades ilimitadas.—El comercio con 
centra los diversos productos y los reparte
        <pb n="536" />
        524 
INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
CAPÍTULO II 
DE LOS DIVERSOS MODOS DE APROPIACIÓN 
Medios económicos. —Definición del comercio.—Ele 
mentos perturbadores 7 
LIBRO II 
La evolución del comercio. 
CAPÍTULO PRIMERO 
TEORÍAS SOBRE LAS FASES DEL COMERCIO 
Permanencia de ciertos modos de cambio.-Estados 
económicos.—Cinco estados, según Federico List. 
—Tres estados, según Bruno Hildebrand.—Tres es 
tados, según Karl Bücher.—Cuatro fases, según Jo 
seph Yeates 11 
CAPÍTULO II 
EL PERIODO PRECOMERCIAL 
El cambio es inherente al hombre.—Período precomer 
cial.—Falsas acusaciones de robo contra los núcleos 
primitivos.—Observaciones sobre los fuéginos.— 
Observaciones de Cook.—Condiciones de la noción 
del cambio.—Este no puede nacer entre la horda... 15 
CAPÍTULO III 
EL COMERCIO ENTRE GRUPOS 
El comercio entre hordas.—Monopolio.—División del 
trabajo.—Fabricación especial de Solutré.—Traba-
        <pb n="537" />
        INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
525 
Págs- 
jos de la mujer .—El comercio por depósito.—Los 
cartagineses y los indígenas españoles.—Los wed- 
dahs.—Europeos iniciadores del comercio de cier 
tos pueblos primitivos.—Afición al comercio 18 
CAPÍTULO IV 
LA DIVISIÓN DEL TRABAJO, LA PROSTITUCIÓN 
Y LA ESCLAVITUD 
I. -La mujer, esclava dada por la Naturaleza.—Explota 
ción de la mujer en las islas de la Oceania.—La 
prostitución y la trata de blancas 22 
II — Concepto de la esclavitud.—Aristóteles y la escla 
vitud.—Esclavas blancas en la antigüedad.—El pre 
juicio del color.—Las esclavas de la Edad Media. 
—Venecia.—La esclavitud constituía el gran comer 
cio del Africa.—Este comercio no es más que un fac 
tor económico 23 
CAPÍTULO V 
PRIMER PERÍODO: EL COMERCIO EN LA ANTIGÜEDAD. 
EL SISTEMA PREVISOR 
Ocho períodos de la historia del comercio. —Primer pe 
ríodo: El comercio de la antigüedad desde los tiempos 
prehistóricos hasta el año 476 después de J. C.—Los 
egipcios.—Mesopotamia.—Asirios.—El imperio per 
sa.-Los fenicios.—Unico pueblo de la antigüedad 
que tenía una noción clara del objeto que perseguía. 
—Cartago.—Atenas.—Pequeñas cantidades.—El tri 
go. — Elsistema previsor.— El trigo en Roma. —Las 
importaciones arruinan la agricultura de Italia.— 
Los especuladores romanos.—Ocultos y declarados. 28
        <pb n="538" />
        526 
INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
CAPÍTULO VI 
SEGUNDO PERÍODO: DESDE EL AÑO 476 AL SIGLO XV. 
EL SISTEMA BULLIONNISTA Y PROTECTOR 
Período desde el 476 al 1500.—Las ferias.—Comercio 
de lujo.—Los Arabes.—El camino de la India.— 
Bizancio.—Las Cruzadas.—Búlgaros y húngaros.— 
Venecia.—Génova.—La Liga del Rhin.—La Liga Han- 
seática.—Unión del comercio y la política.—El de 
recho marítimo.—La contabilidad por partida do 
ble.—Sociedades en comandita.—Circulación de los 
géneros.—El papel de comercio.- Características 
del comercio en la Edad Media.— Sistema bullionnis- 
ta y protector.—Tres inventos transforman al mundo. 37 
CAPÍTULO VII 
TERCER PERÍODO.—EL COMERCIO DESDE EL AÑO 1500 
AL 1789; EL SISTEMA MERCANTIL Y EL ESPÍRITU 
DEL MONOPOLIO 
Comercio desde 1500 á 1789.—Constitución de los gran 
des Estados europeos.- Descubrimiento de Améri 
ca y del camino á las Indias, por el Cabo de Buena 
Esperanza.-Importancia del café, del té y del azú 
car.—Baja de precios.—Portugal, Felipe II y los 
países protestantes.—La ruina de España.—Adua 
nas interiores y corporaciones. —Comercio en gran 
de.—Los banqueros Fugger de Augsburgo.- Bolsas 
de Amberes y Lyón.—Las grandes Compañías de In 
dias.—Valores mobiliarios.—Las aberraciones de
        <pb n="539" />
        INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
527 
Págs. 
Law y los tulipanes.—Origen común de las grandes 
naciones comerciales.—El colbertismo.—Sistema 
mercantil en Inglaterra.—Las guerras comerciales. 
—El espíritu del monopolio.—El Acta de navega 
ción.—El pacto colonial.—Ganancias de Inglaterra. 
—La Liga de los neutros.—Las tarifas de 1664 y 
1667.—La revocación del Edicto de Nantes exporta 
nuestras industrias.—Los Economistas —El tratado 
de Comercio entre Francia é Inglaterra, de 1786.— 
Resumen 43 
CAPÍTULO VIII 
CUARTO PERÍODO: DESDE 1789 Á 1792. LA LIBERTAD 
DEL TRABAJO Y DEL COMERCIO 
Supresión de las Aduanas interiores — Supresión de las 
Corporaciones.—Tarifa de 1791.—En un régimen de 
concurrencia cada uno busca la ocupación que le 
conviene.—La concurrencia es el poder regulador 
de los contratos 54 
CAPÍTULO IX 
QUINTO PERÍODO: 1793 Á 1815. LA GUERRA 
ECONÓMICA 
Dos grandes guerras entre Francia é Inglaterra.—Las 
prohibiciones de 1793 hasta la paz de Amiens.— 
Proyecto de tratado de comercio.—Malta y el co 
mercio de Levante.—Ruptura de la paz de Amiens. 
- Les orders in council y los decretos de Napoleón .
        <pb n="540" />
        528 INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
—El bloqueo continental.—Las licencias.—Los cor 
sarios *... . 56 
CAPÍTULO X 
SEXTO PERÍODO: 1815-1846. —EL PROTECCIONISMO 
La industria en la Gran Bretaña.—El algodón.—La flota 
británica.—La deuda.—Las colonias británicas.— 
Política económica de la Restauración.—El desquite 
de los emigrados.—Exclusivismo británico.—M. 
Huskisson.—Proyecto de tratado de comercio(1822). 
—Tratado de navegación (1826).—Siempre en vigor. 
—El Zollverein alemán 59 
CAPÍTULO XI 
SÉPTIMO PERÍODO: 1846-1880.—EL LIBRECAMBIO 
Y LOS TRATADOS DE COMERCIO 
Travesía del Océano.—Viaje á las Indias en 1840.—In 
glaterra armoniza su política económica con los progre 
sos de los transportes y de la industria, debidos al va 
por y la electricidad.—Tarifa para la renta y tarifa 
para la producción.—La. tarifa británica.—Artícu 
los. —El monopolio del librecambio. —El tratado de 
comercio de I860.—La cláusula de nación más favo 
recida.— Perturbaciones políticas.—Las transforma 
ciones del mundo.—Las minas de oro.—La produc 
ción de los metales preciosos es una industria se 
cundaria.—La hulla.—El hierro.—Los medios de 
transportes.—El comercio exterior del mundo de 
1850 á 1880. —Crisis económicas 
64
        <pb n="541" />
        34 
ÍNDICE SISTEMATICO DE MATERIAS 
529 
Págs. 
CAPITULO XII 
OCTAVO PERÍODO: DE 1880 A 1908. — REACCIÓN 
PROTECCIONISTA Y SOCIALISTA 
§ 1.—Reacción proteccionista en Francia.—Las dos ta 
rifas de M. Teisserene de Bort y el 16 de Mayo.— 
Victoria politica, capitulación económica.—Las pro 
posiciones de Inglaterra para la renovación del tra 
tado de comercio.—La Convención de 1882.—La ley 
de 29 de Diciembre de 1891.—Duración de los con 
venios reducida á doce meses.—La tarifa máxima 
y la tarifa mínima.—La reacción proteccionista de 
1879 en Alemania.— El socialismo burocrático.—La 
Suiza.—Los Estados Unidos.—El Canadá y la Aus 
tralia 73 
§ 2.—Concordancia del proteccionismo y del socialis 
mo.—La sobreproducción, resultado del proteccio 
nismo.—El proteccionismo cierra las salidas —Los 
derechos compensadores.—La rivalidad comercial. 
—La anglofobia.—Inglaterra y España.—Inglaterra 
y las minas de oro.—Inglaterra y Hamburgo.—Los 
pronósticos políticos de M. Henry Michel, diputa 
do.—La guerra es una industria que no paga sus 
gastos.—«El pabellón sigue á la mercancía».—Ben 
jamín Constant: la guerra y el comercio.—El progre 
so está en razón inversa de la acción coercitiva del 
hombre sobre el hombre y en razón directa del hombre 
sobre las cosas.— La politica proteccionista no pue 
de suprimir la división del trabajo entre las nacio 
nes.—Solidaridad de los intereses económicos del 
mundo.—Contradicciones de los proteccionistas.— 
Los precios sobre los lugares de producción y de 
consumo.—Grupos librecambistas.—Las tarifas de
        <pb n="542" />
        530 
ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
Aduanas entre los progresos de la ciencia y de la 
industria.—La tarifa del primer cable transatlántico. 
—Derrota constante y fatal de los proteccionistas.. 77 
CAPÍTULO XIII 
Resumen 89 
LIBRO III 
El derecho comercial. 
CAPÍTULO PRIMERO 
EL DERECHO CIVIL Y EL DERECHO COMERCIAL 
§ 1 .—La costumbre. —Mantenimiento de las situacio 
nes creadas.'—Ceremonias y testigos á falta de con 
tratos escritos. —El formalismo civil.—Superviven 
cia.—Grupo cerrado.—Estatuto y diligencias de 
contratos en el seno del grupo.—El comercio actos 
repetidos de cambio.—El convenio es la ley de las 
parles.—Carácter variable é individualista del de 
recho comercial .—El derecho civil es imperativo, el 
derecho comercial es contractual.—En Atenas, respecto 
de los convenios.—El jus naturale ó jus gentium pro 
viene del comercio.—El derecho comercial es inter 
nacional .— Aduanas y contribuciones indirectas.— 
Contratos que necesitan una sanción jurídica. —En 
lugar del juez civil impuesto, el juez comercial ele 
gido.—El derecho comercial de las repúblicas italia 
nas.—El cónsul, en Florencia; sus sentencias son
        <pb n="543" />
        ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
531 
Pigs. 
ejecutadas solamente por el Estado.—El rey de 
Francia, protector de los comerciantes.—Igualdad 
de las personas ante el derecho comercial.—Unifi 
cación del derecho comercial.—El derecho, civil es 
anterior 92 
§ 2.—El derecho marítimo es la parte primeramente 
constituida del derecho comercial.—Las Leyes rho- 
dias.—El derecho romano.—El Código de Teodosio. 
—El Consulado de mar.-Los Juicios de Oleron.— 
La ordenanza de Wisby.—El respeto al contramaes 
tre.-La Liga Hanseática y el derecho marítimo.— 
La ordenanza de 1681 y el código de comercio 99 
§ 3.—La ordenanza de 1673.—Las ordenanzas de 1673 
y 1681, han inspirado el derecho comercial moderno. 
—El código de comercio de 1807.—El código de 
comercio alemán.—En Inglaterra y en los Estados 
Unidos no hay derecho comercial; todo el derecho 
está basado sobre el contrato 103 
CAPÍTULO II 
EL DERECHO COMERCIAL, LA PROPIEDAD INMUEBLE 
Y LA AGRICULTURA 
Diferencia entre el derecho civil y el derecho comer 
cial.—Influencia del derecho comercial sobre el de 
recho civil, art. 815.—Los bienes inmuebles.—Re 
sistencia á la transmisión de los bienes inmuebles. 
—El agricultor no es un comerciante.—Consecuen 
cias 106 
CAPÍTULO III 
EL CÓDIGO DE COMERCIO 
Usos y ley.— El Código de Comercio.—Los títulos del
        <pb n="544" />
        ® g 
lili 
532 
ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
Código de Comercio.—Los comerciantes.—Los ac 
tos de Comercio 109 
CAPÍTULO IV 
PRINCIPIOS COMUNES AL DERECHO CIVIL 
Y AL DERECHO COMERCIAL 
Obligaciones. —Contratos. —Fianzas.—Delito civil.— 
Responsabilidad.—Z.os contratos de comercio son 
reales.—El convenio es la ley de las partes. —Condi 
ción de validez.—Convenio sin causa ó sobre causa 
falsa.—Extinción de las operaciones.—Gages del 
acreedor.—Arriendos de cosas, de obras y de ser 
vicios.—Contrato de venta.—Obligaciones del ven 
dedor.—Del comprador.—Cesión de crédito.—Pro 
mesa de venta.—El artículo 1.602 del Código Civil. 112 
CAPÍTULO V 
LAS SOCIEDADES COMERCIALES 
La sociedad en comandita.—La primera sociedad anó 
nima.—La corporación y la sociedad comercial.— 
La separación de las personas y de los intereses. 
—La sociedad anónima es la más alta expresión del 
progreso económico.—Libertad de las personas, so 
lidaridad de los intereses. —Gogo. —La proposi 
ción de ley de Emilio Ollivier, en 1867.—Las so 
ciedades inglesas, actas de 1900 y de 1907.—Con 
cepto práctico de la sociedad inglesa.—El porvenir 
de la sociedad comercial 120 
CAPÍTULO VI 
LOS TRIBUNALES DE COMERCIO 
Composición, electores, elegibles, competencia 126
        <pb n="545" />
        ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
533 
Págs. 
LIBRO IV 
La práctica del comercio. 
CAPÍTULO PRIMERO 
EL CAMBIO Y LOS PRECIOS 
Un término fijo y cierto; la cantidad: un término varia 
ble; el precio.—Pesos y medidas.—Moneda.—Los 
«cauries» .—La moneda es una mercancía.—El pro 
greso monetario. —Condiciones del valor. - El true 
que, base de todo comercio.—La venta.—Stirling: 
exposición de la teoría cualitativa —Utilidad de la 
moneda. —La cantidad de moneda en circulación no es 
un índice del poder de compra.— El precio regulado 
por tres elementos; el precio de reventa; el poder 
de compra y la necesidad. La ley de la oferta y de 
la demanda obedece á estos tres factores.—El pre 
cio de reventa y el precio de mercado.—¿a concu 
rrencia los aproxima siempre 129 
CAPÍTULO II 
LOS EFECTOS DE LA LEY DE LA OFERTA 
Y DE LA DEMANDA 
Alternativas de alta y baja.—Imposibilidad de suprimir 
estas oscilaciones.—La abrogación de la ley de la 
oferta y de la demanda. 
137
        <pb n="546" />
        534 
INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
CAPÍTULO III 
LAS OPERACIONES DE COMERCIO 
Consisten en establecer diferencias entre dos precios.— El 
artículo de compra.—Comprar después de haber 
vendido.—El arte de vender.—Separación del hom 
bre y de la mercancía.—Traslado.—Arbitraje.—Es 
peculación.—Los vendedores agentes de alza.— 
Los factores de la especulación; la cantidad y la ne 
cesidad ' 140 
CAPÍTULO IV 
CARACTERES DISTINTIVOS DE LAS MERCANCÍAS 
§ 1.—La palabra mercancía designa un objeto homo 
géneo.— Las partes de una mercancía no pueden tener 
valores diferentes entre sí.— Regla violada en la apre 
ciación de los metales preciosos.—El valor de la 
onza de plata 144 
§ 2.—Cinco caracteres principales de las mercancías: 
l.°, la dirección.—2.°, la naturaleza.— 3.°, la aplica 
ción ó destino, sistema de clasificación de las adua 
nas.—4.°, relación del peso al valor.—5.°, la rareza. 146 
CAPÍTULO V 
LA DEFINICIÓN DE LAS MERCANCÍAS 
§ 1.—Necesidad de la designación exacta del obje 
to cambiado.—Los tipos de las bolsas de comercio. 
—El Congreso de la Cruz Blanca —«El alimento pu-
        <pb n="547" />
        Indice sistemático de materias 
ro», «productos naturales», designaciones falsas.— 
Observaciones de M. Rúan. -Dificultad de la defini 
ción del vino 
§ 2.—La definición de los productos comerciales.—M. 
J. Cavalier.—La sidra.—Hierros y aceros.—¿Prepa 
ración ó composición química?—La manteca dina 
marquesa.—La leche.—Definición en los Estados 
Unidos 
§ 3.—Necesidad de determinar los tipos de cambio. .. 
CAPÍTULO VI 
LOS MERCADOS 
Los dos sentidos de la palabra mercados.—Carácter 
de los mercados, determinados por el de las mer 
cancías.—Mercados de consumo.—Al contado.— 
Agencia.—Detallistas.— Mercados de aprovisiona 
miento y de especulación.—Vendedor, favorable á 
la vez, al productor y al consumidor.—Los[agrarios. 
—Los acaparadores 
CAPÍTULO VII 
LAS BOLSAS DE COMERCIO 
Mercados de aprovisionamiento.—La Bolsa de Comer 
cio de Paris.—Mercados á plazo.—Tipos de mer 
cancias.—Cantidad de mercancias para la unidad de 
contratos —Primas.—La filière (orden de libramien 
to).-Reglamento de la filière.—La. ley de 28 de Mar 
zo de 1881, sobre los mercados á plazo.-La ley 
alemana del 22 de Junio de 1896, contra los merca 
dos á plazo
        <pb n="548" />
        536 
ÍNDICE SISTEMATICO DE MATERIAS 
Págs 
CAPITULO VIII 
EL CRÉDITO 
§ 1.—Expresa la idea de confianza.—El interés del ca 
pital.—El adelanto de los capitales en circulación. 
—El descuento.—Extensión de capital .—Ventaja 
El comercio del oro y del crédito.—Función de los ban 
cos.-Los banqueros intermediarios.—El presta 
mista y el librado.—No están interesados en el alza 
de la tasación del interés.—Definición de la Banca. 
—Transporte de valores. Todas las transacciones pue 
den necesitar un pago en especies.—Importancia de 
la moneda.— Los bancos economizan el oro.— La le 
tra de cambio sobre Londres es la moneda internacio 
nal.—\gua\dad de la moneda en los diversos cen 
tros.—M. Félix Schuster.—No es la bandera lo que 
sigue el comercio, sino los capitales 174 
§ 2 —El credit man — Comparación de dos situaciones 
comerciales 
§ 3.—El crédito ilimitado de un comerciante que no ha 
sufrido protesto —Medidas que debilitan el crédi 
to.—Influencia perniciosa de la sensiblería 
para el comerciante de negociar con capitales pres 
tados. —Tooke.—Bageot.—£/ crédito acorta el tiem 
po y el espacio como los demás medios de transporte. 
172 
167 
171 
CAPÍTULO IX 
LA BANCA
        <pb n="549" />
        INDICE SISTEMATICO DE MATERIAS 537 
P¿gs. 
CAPÍTULO X 
EL COMERCIO DEL ORO 
§ 1.—Dificultad del transporte del oro en 1769.—Faci 
lidad actual.—Producción del oro en el mundo des 
de 1493.—Los países productores de oro.—Los que 
lo acumulan 180 
§ 2.—Papel del oro en los cambios internacionales.— 
Importaciones y exportaciones de los Estados Uni 
dos.—Datos referentes al oro, 1897-1906, 1907-1908. 187 
§ 3.—Una cuestión.— Utilidad del oro.—Clearing hou 
ses y valores mobiliarios.—Comercio reducido del 
oro como metal.—Cada día aumenta la banca el efec 
to útil.—El más importante de los comercios como 
moneda —La circulación de un país está tanto más 
perfeccionada cuanto más reducido es en él el uso de la 
moneda en relación al número de negocios 193 
§ 4.—El oro es una mercancía, pero su papel de patrón 
monetario la distingue de las demás.—Salida segura á 
precio fijo.—Carácter del patrón monetario.—Error 
de Ducrocq.—Común denominador.—Patrón mone 
tario jurídico y no material. -Roberto Peel, «los eco 
nomistas de Birmingham» y el patrón monetario.— 
Las libras esterlinas de 3.17.9 chelines, de la Ban 
ca.—Precio prototipo de todos los valores.—Precio 
mínimo del oro.—Precio de reventa 194 
CAPÍTULO XI 
LAS CRISIS ECONÓMICAS 
En general no hay sobreproducción.—Las crisis no pro 
ceden de un exceso de producción, sino de un exceso de
        <pb n="550" />
        538 
ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Fágs. 
consumo.—Absorción de los capitales en circulación 
por los capitales fijos.—Por ello pierden su poder de 
adquisición.—¿En qué proporción?—Ejemplo hipo 
tético.—La causa de la crisis de los Estados Unidos 
en 1907.—M.C. Juglar: los síntomas de las crisis. — 
Datos de las existencias y de la bolsa del Banco de 
Francia.—Los precios y las crisis.—La causa de las 
crisis 199 
CAPÍTULO XII 
EL BENEFICIO 
Objeto de todas las operaciones comerciales.—Necesi 
dad de la contabilidad.— El beneficio es el exceso de 
los ingresos sobre los gastos al final de una operación 
ó de un ejercicio.—Gastos generales fijos y varia 
bles.—El valor de la mercancía.—Beneficio bruto y 
beneficio neto.—Ganancia ó pérdida 207 
LIBRO V 
Los comerciantes. 
CAPÍTULO PRIMERO 
NÚMERO Y DISTRIBUCIÓN DE LOS COMERCIANTES 
Número de personas dedicadas al comercio.—Su rela 
ción con la población activa. —Por sexo. —Principa 
les comercios—Jefes de establecimientos, depen 
dientes y empleados.— Importancia de los estable-
        <pb n="551" />
        INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
539 
Págs. 
cimientos.—Clasificación según el número de em 
pleados.—Número de extranjeros dedicados al co 
mercio en Francia 211 
CAPÍTULO II 
LOS INTERMEDIARIOS 
Proteccionistas y socialistas contra los intermediarios 
«parásitos».—M. Julio Domergue.—¿Cuántos son? 
—Cantidad despreciable. -Supresión del comercio. 
-«La propiedad contra el comercio.» —«El vino de 
cosechero.»—Decepciones del cosechero y del clien 
te.—«Relación directa del productor con el consu 
midor.»—Recriminaciones.—Privilegios paralas so 
ciedades cooperativas. El melón y la cooperación. 214 
CAPÍTULO III 
LOS DETALLISTAS 
El detallista.—Este término se aplica solo al pequeño 
comerciante.—Defecto de una generalización psi 
cológica.—El papel de la mujer en el comercio al de 
talle.—Los pequeños comerciantes contra los gran 
des almacenes.—Violación de la libertad del comer 
cio por la ley sobre las patentes de 1893.—Número 
de los registros de estas patentes.—El descanso se 
manal.—Los comerciantes de carbón para el man 
tenimiento del precio.—El «precio protegido»,— 
Tentativas en la Gran Bretaña. —El Sadla. —Concen 
tración para la compra y distribución para las ventas. 220
        <pb n="552" />
        540 
ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
CAPÍTULO IV 
LOS GRANDES ALMACENES 
Fundados sobre tres principios: l.° Precio fijo.—Sin 
rebaja; igualdad de precio.— 2.° Venta al contado. 
—Sin rebaja; igualdad.—Pequeño capital necesario. 
—3. Q Devolución de los objetos que no gustan.—Li 
bertad de elegirlos en el domicilio 227 
CAPÍTULO V 
LOS COMERCIANTES AL POR MAYOR 
El gran comerciante.—Una casa al por mayor en los 
Estados Unidos.—Cualidades requeridas á un co 
merciante al por mayor.—División del trabajo.— 
Superioridad de la capacidad sobre el capital.—Pe 
ligro de un capital demasiado grande.—Las compras 
demercancías.—Epocasde pedidos.—Solidaridad del 
vendedor y del cliente.—Rapidez en el servido de 
los pedidos. —El crédito del cliente. —Las firmas in 
glesas 230 
CAPÍTULO VI 
LOS EMPLEADOS DE COMERCIO 
El antiguo empleado de almacén.—Concepto del pa 
trono.—Empleados mecánicos. —La discreción de un 
calígrafo.—Cortesía.—Alojamiento de los emplea 
dos.—Living in system.—El gran almacén.—Invero 
similitud.—Exactitud.—Opinión de un americano
        <pb n="553" />
        ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 541 
Pigs. 
sobre el origen de los empleados.—Dificultad de 
encontrar buenos empleados.—Cuestión de remu 
neración.—Poner de acuerdo la moral profesional 
del empleado y su interés.—Lo importante es que 
dé el máximum de efecto útil.—La. honradez 236 
CAPÍTULO VII 
LOS VIAJANTES DE COMERCIO 
Y LOS REPRESENTANTES EN EL EXTRANJERO 
§ 1 .—El ilustre Gaudissart.—El viajante de comercio 
alemán.—Cualidades técnicas.—Demanda de via 
jantes de comercio en el extranjero 243 
§ 2.—Los representantes nacionales 244 
§ 3. —No hay regla absoluta. —Cualidades del repre 
sentante extranjero.—El precio de reventa 245 
CAPÍTULO VIII 
LOS COMISIONISTAS DE MERCANCÍAS 
§ 1.—Los comisionistas.—El articulo 94 del Código 
de Comercio. —Categorías de comisionistas 247 
§ 2. —Los comisionistas de tal artículo.—Los comi 
sionistas de mercancías. —Los comerciantes expor 
tadores.—Situación legal del comisionista. —Defi 
nición de la comisión.—Carácter jurídico de susope 
raciones.—Su responsabilidad. —El comisionista 
«ducroire» 249 
§ 3.—Utilidad del comisionista exportador.—Su es 
pecialidad.—La exportación directa —Inculpacio 
nes á los comisionistas. —Contradicciones 252
        <pb n="554" />
        542 
ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
CAPÍTULO IX 
LA ENSEÑANZA COMERCIAL 
§ 1.—La práctica y la enseñanza comercial.—Especia 
lidades.—Estado de la cuestión. —«El comercio no 
se aprende más que en una casa de comercio.» — 
¿Pero qué hace falta saber antes?—«Las ciencias 
comerciales.»—Las matemáticas.—La contabilidad 
—El concepto de la enseñanza por los profesores. 254 
§ 2.—Las escuelas de perfeccionamiento en Alema 
nia.-La enseñanza corriente en Bélgica.—En Sui 
za.—El Comercial Club.— Programa americano para 
una enseñanza comercial.—La enseñanza comercial 
debe ser un método.—Los principios de acción.— 
Enseñanza comercial en París.—La enseñanza eco 
nómica en las escuelas comerciales.—Las Univer 
sidades y el comercio 258 
§ 3.—El arte de dirigir á los hombres.—Facultad de 
adaptación.—El tacto.—Unico objeto del comer 
ciante.—Comprar y vender para obtener una ganan 
cia,—Esta aptitud se debe adquirir á buena edad.— 
Los largos estudios destruyen las iniciativas 264 
CAPÍTULO X 
LAS NECESIDADES Y EL INDICIO DE LAS NECESIDADES 
LATENTES 
El comercio es el arte de comprar.—Dos condiciones ob 
jetivas para todo objeto á vender, son responder á 
una necesidad y ser proporcionado al poder de ad 
quisición délos clientes posibles.—El misoneísmo.
        <pb n="555" />
        INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
543 
—La National Cash register Company .—Borceguíes 
para musulmanes.—Exportación de loza á la Amé 
rica del Sur 
CAPÍTULO XI 
LAS EXIGENCIAS DEL CLIENTE 
El comerciante debe aceptar los caprichos de la clien 
tela.—Obstinación inglesa. —El cliente no siempre 
protesta pero se va —Errores de los clientes.—Al 
gunas veces tienen razón.—Inutilidad de intentar 
una educación de un modo directo.—El precio fob 
y el precio cif. 269 
CAPITULO XII 
LA PUBLICIDAD 
La facultad de la atención.—Las tres leyes psicológicas 
de la publicidad.—Detalles de aplicación.—La retó 
rica del anuncio.—Las cinco reglas de la deontolo 
gia de la publicidad 273 
CAPITULO XIII 
EL CUESTIONARIO DEL COMERCIO 278 
CAPITULO XIV 
EL PODER DE COMPRA Y LA SOLVENCIA DEL 
CLIENTE 280 
Págs. 
266
        <pb n="556" />
        544 
INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
CAPITULO XV 
LA MORAL PROFESIONAL DEL COMERCIANTE 
§ 1.—Platón.—Definición del comercio.—Contra el co 
mercio.—El hostelero de Atenas. —Fijación del pro 
vecho por la autoridad. —«Preciso es que haya ro 
bado bien.» 282 
§ 2—«Bastante bueno para el cliente.»—Silencio, pero 
ausencia del cliente descontento. —El cliente extran 
jero.—Ejemplos belgas.—Exigencias absurdas de 
los consumidores.—El precio de adjudicación de la 
carne para el ejército 284 
§ 3.—El cliente para el monopolio y no el producto para 
el cliente.—Memorandum deontológico.—La moral 
de la competencia. —Responsabilidad inmediata é 
implacable 285 
LIBRO VI 
El comercio internacional. 
CAPÍTULO PRIMERO 
CARACTERES DEL COMERCIO INTERNACIONAL 
Una definición de la nación.—Los caracteres del co 
mercio internacional según Cairnes.—M. Bastable 
y Stuart Mill: la distancia.—Otras distinciones.— 
Las aduanas caracterizan el comercio internacio 
nal. -El ejemplo hipotético de Ricardo.-El comer 
cio internacional es más complejo que el local.—
        <pb n="557" />
        35 
INDICE SISTEMATICO DE MATERIAS 
545 
Págs. 
Iguales problemas.—Desde el punto de vista econó 
mico, el comercio internacional es idéntico al comercio 
nacional 289 
CAPÍTULO II 
LA TEORÍA DEL COMERCIO INTERNACIONAL 
Ricardo.—Stuart Mill.—Bastable.—La ecuación de los 
valores internacionales de Stuart Mill.—Fracaso, se 
gún Jevons.—Demostración de M. Bastable. —«Las 
mercancías tienden á cambiarse según su precio de 
reventa.»—Los diferentes precios de las mercan 
cías.—No hay más que una clase de comercio.—Las 
fronteras no cambian el carácter del comercio; solo 
lo cambian las aduanas 294 
CAPÍTULO III 
LA BALANZA DE COMERCIO Y LA BALANZA 
ECONÓMICA 
§ 1.—«La balanza de comercio.»—Los supervivientes 
del sistema mercantil.—«El déficit. »—Las impor 
taciones y las exportaciones en el Reino Unido.— 
Las naciones en déficit y las naciones con beneficio. 
—El navio de Bastiat 300 
§ 2.—«El inglés vive de su capital.»—Harpagón impor 
ta siempre.—Los pueblos acreedores 304 
§ 3.—La ecuación de las deudas.—La balanza econó 
mica.—M. de Foville.—M. Ignacio Gruber.—M. Raf- 
falovich: El debe y haber de cada pueblo.—El balan 
ce económico de Austria-Hungría.—El excedente de 
las importaciones de mercancías es el crédito del ba 
lance económico 306
        <pb n="558" />
        546 
INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
LIBRO Vil 
Las estadísticas aduaneras. 
CAPÍTULO PRIMERO 
LOS VALORES DE ADUANA 
§ 1 .—Cifras de aduanas en el pasado.—En Francia, 
de 1827 á 1847, «los valores oficiales» .—Desde 1847, 
«los valores actuales»—En Inglaterra, cifras hasta 
1854.—Valores según las declaraciones.— En Fran 
cia, Comisión de Valoraciones de aduana.—Cifras 
medias —Procedimientos usados en los diversos 
países.—Necesidad de la publicidad de las Memo 
rias de Comisiones de Valoraciones.—¿Qué valo 
res dan las Memorias mensuales?—Los elementos 
de los valores de aduanas. —España. —Estados Uni 
dos.—Bélgica.—Peso neto y peso bruto.—Las cin 
tas de Saint-Etienne 315 
§ 2.—El aduanero no es un estadístico.—Su indiferen 
cia respecto á los exportadores —Las estadísticas 
aduaneras de los metales preciosos.—Peso y valor. 
—Precio fob y precio cif.— Conclusión 320 
CAPÍTULO II 
PAÍS DE ORIGEN Y PAÍS DE DESTINO 
Dificultades de determinación.—País de procedencia ó
        <pb n="559" />
        INDICE SISTEMATICO DE MATERIAS 547 
Págs. 
país de origen.—Indiferencia del aduanero.—De 
claración del remitente y del destinatario 325 
CAPÍTULO III 
COMERCIO GENERAL, COMERCIO ESPECIAL 
Y DE TRÁNSITO 
§ 1.—Definición del comercio general y del comercio 
especial.— Productos exóticos exportados como pro 
ductos franceses.—Tránsito.—El tránsito en Bél 
gica 332 
§ 2.—Depósitos 336 
§ 3.—Admisión temporal 338 
§ 4.—Una adición de diputados franceses.—Doble em 
pleo de las entradas y salidas 341 
§ 5.—Sistema inglés.—Ejemplo de aplicación al co 
mercio francés 341 
CAPÍTULO IV 
LAS NOMENCLATURAS ADUANERAS 
Clasificación por la importancia; el aceite de pescado. 
—Ensayos de unificación. Sir Alfred Bateman.— 
Modificaciones desde 1900.—Austria Hungría.—La 
mercería en el Cuadro belga.-La pastelería y las 
drogas en Holanda.—Nomenclatura en Francia.— 
En Alemania.—En Austria-Hungría. —En el Reino 
Unido.—En Suiza.—La ley de 1.° de Julio de 1906, en 
los Estados Unidos.—Los paquetes postales.—Di 
ficultades.—Proposición de un talón de conducción 
estadístico. —Opiniones de los Congresos de las Cá 
maras de Comercio.—Una importuna importación: 
Positions 343
        <pb n="560" />
        548 
INDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
CAPITULO V 
UN EJEMPLO DE CONTRADICCIONES EN LAS CIFRAS 
DE ADUANAS 
Contradicción entre las cifras de la Aduana belga y las 
de la Aduana francesa 351 
CAPÍTULO VI 
LOS DOCUMENTOS Á CONSULTAR SOBRE 
EL COMERCIO INTERNACIONAL 
§ 1.—Los documentos estadísticos de la Administra 
ción de las Aduanas.—Le Tableau général du com 
merce et de la navegation.—Críticas.—Confusion de 
pesos brutos y netos.—El peso bruto y el peso 
neto de los vestidos.—El peso bruto y el peso neto 
de las perlas finas.—Los utiles en hierro.—Necesi 
dad de indicar la tara fijada por la Comisión de los 
valores de aduanas 355 
§2.—Documentos del Reino Unido.—Documentos ame 
ricanos.--Documentos alemanes. — Tableau général 
du commerce de la Belgique 362 
CAPITULO VII 
LOS DERECHOS DE ADUANAS, SUS TARIFAS 
Y SUS PRODUCTOS 
Tres documentos.--1. 0 Tarifas de Aduanas.—2.° Ob 
servaciones de la administración de aduanas.—El
        <pb n="561" />
        ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
549 
más feliz de los aduaneros. —3.° Tabla general del 
comercio.—Insuficiencia de datos.—Relación entre 
el valor de los objetos importados y los derechos 
de aduanas percibidos.—El 50 por 100 de las impor 
taciones están libres de derechos.—Derechos del 16 
por 100 sobre la otra mitad de los objetos importa 
dos.—Necesidad de penetrar en el detalle: derechos 
de 44,8 por 100.—Numerosas percepciones ínfimas. 365 
CAPÍTULO VIII 
LAS IMPORTACIONES Y LAS EXPORTACIONES 
SEGÚN LOS PRECIOS 
Las cifras anuales y el volumen relativo.—Variaciones 
de los precios. —En Francia. —M. Levasseur. — The 
Economist. —Resultados para el comercio británico. 370 
LIBRO VIII 
El comercio exterior de Francia. 
CAPÍTULO PRIMERO 
EL COMERCIO GENERAL DE FRANCIA 
§ 1 .—Comercio general y comercio especial compara 
dos por quinquenios.—Cantidades y valores, para 
los años 1905 á 1907. —Falta de concordancia 375 
§ 2 —El movimiento de los depósitos.—Cantidades y 
valores.—Los cinco grandes depósitos.—Los siete 
productos que rebasan los 20 millones 378
        <pb n="562" />
        550 
Indice sistemático de materias 
Págs. 
§ 3.—Las admisiones temporales.—Término medio de 
1902 á 1906.—Los productos que los utilizan.^-Can 
tidades y valores de poca importancia.—El 2,7 por 
100 del comercio general de Francia 379 
CAPITULO II 
EL COMERCIO ESPECIAL DE FRANCIA 
I —Término medio anual de 1855-1911. —Progreso des 
de 1855-59 á 1880.—Recaída.—Progreso 382 
I.—Cantidades y valores de nuestras importaciones y 
exportaciones de 1903 á 1907.—Cantidades.—Valo 
res.—Precio de la tonelada importada y de la expor 
tada.—Importaciones y exportaciones de tres gran 
des categorías de mercancías.—Cantidades.—Valo 
res.—Valor de la tonelada.—El precio de 1907.— 
Proporción de cantidades y de valores 385 
CAPÍTULO III 
PARTIDAS FICTICIAS DEL COMERCIO ESPECIAL 
§ 1.—La parte de las colonias y de los países prote 
gidos.—Importaciones y exportaciones.—La Arge 
lia.—Favores aduaneros.—El café.—Pacto colonial. 
—Diferencias con las colonias y protectorados bri 
tánicos..., 390 
§ 2.—Provisiones y material de á bordo 393 
CAPÍTULO IV 
NUESTRAS PRINCIPALES COMPRAS 
Durante los períodos 1887-1891, 1892-1896 y del año
        <pb n="563" />
        ÍNDICE SISTEMATICO DE MATERIAS 
551 
Págs. 
1911.—Las principales compras.—Artículos de ali 
mentación y objetos fabricados.—Lanas.—Sedas y 
borras de seda.—Algodón en lana.—Cereales, im 
portaciones y exportaciones. —Café 394 
CAPÍTULO V 
PARTE DE LA IMPORTACIÓN TOTAL 
QUE CORRESPONDE Á LOS OBJETOS FABRICADOS 
Inglaterra. — Alemania.— Francia.— Suiza.— Italia. — 
Austria Hungría.—Estados Unidos 400 
CAPÍTULO VI 
NUESTROS QUINCE IMPORTANTES SUMINISTRA 
DORES 403 
CAPÍTULO VII 
NUESTRAS PRINCIPALES VENTAS 
Catorce objetos constituyen la mitad de nuestras exporta 
ciones. .. , 405 
§ 1.—Tejidos de seda 407 
§ 2.—Tejidos de algodón.- Los reembolsos para los 
hilos son de un 38 céntimos de franco por 100 408 
§ 3.—Lanas en masa, teñidas y peinadas 412 
§ 4.—Tejidos de lana 412 
§ 5.—Tornería, juguetería 412 
§ 6.—Modas y flores artificiales 413 
§ 7.—Vestidos y lencerías 413 
§ 8.—Bonetería y pasamanería 417 
§ 9.—Automóviles 418 
§ 10.—Vinos y aguardientes
        <pb n="564" />
        552 
ÍNDICE SISTEMÁTICO DE MATERIAS 
Págs. 
CAPÍTULO VIII 
LOS OBJETOS FABRICADOS EN LAS EXPORTACIONES 
§ 1.—En Francia, en el Reino Unido, en Italia, en 
Austria Hungría, en los Estados Unidos 424 
§ 2.—La hulla y los objetos fabricados en el comer 
cio del Reino Unido 427 
§ 3.—Exportación de los objetos fabricados en el co 
mercio alemán, Carteles y dumping 428 
CAPÍTULO IX 
NUESTROS GRANDES CLIENTES 
Los siete países que nos compran por más de cien mi 
llones.—Variaciones de nuestras ventas entre ellos. 
—Parte de nuestras exportaciones en sus impor 
taciones.—Nuestras exportaciones á ocho países en 
los años de 1903 á 1907.—Concentración de nues 
tras exportaciones. —Cinco naciones absorben el 68 
por 100 de ellas.—Parte de las exportaciones fran 
cesas en la importación total de los ocho grandes 
clientes.—Algunos de nuestros suministradores no 
nos compran. —Necesidad del estudio de las com 
pensaciones 431 
CAPÍTULO X 
COMPARACIÓN DEL COMERCIO DE FRANCIA 
CON EL DE SUS GRANDES CLIENTES 
§ 1.—Importaciones.—Exportaciones.—Valores tota-
        <pb n="565" />
        Indice sistemático de materias 553 
Pâgs. 
les.—El Comercio en relaciona la población. —Ne 
cesidad de nuestra modestia 439 
§ 2.—Conclusiones 442 
LIBRO IX 
La política de las salidas. 
CAPÍTULO PRIMERO 
LOS SEIS AGRAVIOS 
Las recriminaciones.—§ 1. Los cónsules: cambios de 
recriminaciones.—Lo que exige el gobierno francés 
á sus cónsules.—Los consejeros del comercio exte 
rior. -Los agregados comerciales.—M. Duckerts; 
viajes de estudio por los países europeos.—Los 
agregados comerciales.—Estos no pueden tener una 
mentalidad comercial 446 
§2.—Irai extranjero.—La familia estúpida.—Las ma 
dres sacrifican sus hijos al amor natural 450 
§ 3.—Las lenguas extranjeras.—El inglés y el español. 450 
§ 4.—Los bancos.—Acusación de M. Domergue.—M. 
Cambón y los bancos ingleses 451 
§ 5.—«Nuestra industria no es democrática».—M. Pi 
card.—El poder de adquisición de los compradores 
de objetos de lujo no ha disminuido.—El aumento 
de riqueza de los otros pueblos nos proporciona una 
clientela.—La opinión de los secretarios de la Co 
misión de Valores de Aduanas.-Necesidad de la 
moral profesional 451 
§ 6.—Los caminos de hierro y la marina mercante.— 
Patriotismo mal entendido.— El comerciante sirve á 
su patria tanto mejor cuanto mejores negocios hace... 455
        <pb n="566" />
        554 
INDICE SISTEMATICO DE MATERIAS 
CAPÍTULO II 
COMERCIO PERSEGUIDO.—EL COMERCIO 
DE GRANOS. —LA PANADERÍA 
El comercio de bebidas.—El privilegio de los quema 
dores de orujo.—Los cabarets 
CAPÍTULO III 
EL PRETEXTO HIGIÉNICO 
La nueva religión.—Ajenjo.—Albayalde 
CAPÍTULO IV 
LOS FRAUDES 
Las calumnias oficiales.—El vino de fórmula.—La pa 
sión del «Midi» contra el fraude.—La Jungle.—Pro 
piedad de las marcas.—El alcohol industrial y el al 
cohol de vino.—La amnistía 
CAPÍTULO V 
EL DESCANSO DOMINICAL 
CAPÍTULO VI 
LA RAPIÑA Y EL CAMBIO 
§ I. La civilización de rapiña y la civilización de cambio. 
Los ladrones privados son onerosísimos.—Super 
vivencia de las guerras comerciales.—J. Novicow.
        <pb n="567" />
        555 
ÍNDICE SISTEMATICO DE MATERIAS 
Págs^ 
de las tarifas y no dificultan las reducciones.— Los 
convenios por doce meses.—Tarifas máximum y mí 
nimum.—Libertad é inestabilidad de las tarifas.— 
El Reino Unido usa de la libertad de las tarifas.— 
Cláusula de nación más favorecida.—Los Tratados 
de comercio son una garantía para los Gobiernos.. .* 465 
§ 2.—El Gobierno británico y las tariff reformers.— 
Peligro de que ellas no graven los objetos fabrica 
dos.—Proposiciones que puede hacer el Gobierno 
francés. —Oposición de la Comisión de Aduanas.— 
Su proyecto de elevación de los derechos de la ta 
rifa general.—Preparación para una guerra de ta 
rifas.—Vanidad ridicula de esta amenaza.—Desdén 
de los librecambistas ingleses.—M. Russell Rea; las 
ventajas del monopolio de las libres importaciones. 
—Desprecio de los Tratados de comercio. —M. Bal 
four amenaza con el talionismo aduanero.— Porvenir 
alamante 465 
CONCLUSIONES 478 
LIBRO X 
Los elementos perturbadores del Comercio. 
CAPÍTULO PRIMERO 
INTERVENCIONES DIVERSAS 
El bimetalismo.—Los derechos compensadores.—Las 
cargas fiscales del comercio.—La legislación social. 
—Las primas.—El azúcar.—Comisión instituida por 
el Instituto Internacional de Estadística.—Monopo 
lios del Estado 
479
        <pb n="568" />
        556 
INDICE SISTEMATICO DE MATERIAS 
Pâgs. 
CAPÍTULO II 
ESFUERZOS PARA DESARROLLAR LAS EXPORTACIONES 
§ 1.—Organizaciones destinadas á desarrollar el Co 
mercio en el extranjero .— Office du Commerce exté 
rieur.— El Comité francés de las exposiciones en el 
extranjero. — Instituciones análogas al Office du Com 
merce extérieur, en los Estados Unidos, Holanda, 
Reino Unido, Austria y Hungría. -Las Cámaras de 
Comercio nacionales en el extranjero.—En Alema 
nia no hay agrupaciones con espíritu desinteresa 
do.—Las sociedades de exportación.—Museos flo 
tantes.—Proyectos franceses de agrupaciones co 
merciales 457 
§ 2.—Publicaciones.—Dos categorías.—Publicaciones 
americanas, inglesas, belgas, alemanas 463 
CAPITULO III 
EL ESFUERZO DEL INTERESADO 
Los huevos,—Eliminación del mercado de Londres.— 
Descuidos.—Embalaje defectuoso 465 
CAPÍTULO IV 
LOS TRATADOS DE COMERCIO 
§ 1.—Necesidad de Alemania de celebrar Tratados de 
comercio.—Peligro de la doble tarifa.—Efecto de 
los Tratados de comercio sobre la tarifa general.— 
El regateo.—Los Tratados de comercio son transac 
ciones.—M. L. Strauss: ellos impiden las elevaciones
        <pb n="569" />
        INDICE SISTEMATICO DE MATERIAS 
La ruina de Pedro y la de Pablo.— La concurrencia 
económica y la concurrencia política 
§ II. El criterio económico: ganancias ó pérdidas.—No 
existe para las combinaciones políticas. —El estatu 
to y el contrato.—Lucha entre la civilización militar 
y la comercial.—Los conflictos en Alemania.—«El 
porvenir de Alemania está en el mar».—El régimen 
previsor de la antigüedad.—Las privaciones y la mi 
seria no son sino la privación del poder de com 
prar.—Necesidad de multiplicar las utilidades.—El 
reparto.—El reparto por la rapiña.—El reparto eco 
nómico. —La gran fuerza motriz de la evolución hu 
mana es la concurrencia y el indice más cierto del gra 
do de la evolución de un pueblo, la importancia de su 
comercio
        <pb n="570" />
        <pb n="571" />
        INDICE DE LOS GRAFICOS 
Página. 
Gráfico 1 .—Precio de transporte de tonelada de trigo 
de Chicago á Liverpool 84 
Gráfico 2. —Relación entre los excedentes de las ex 
portaciones de mercancías y los excedentes de las 
importaciones de oro en los Estados Unidos durante 
el período de 1897 á 1906 188 
Gráfico 3.—Relación de las operaciones de las clea 
ring houses americanas y británicas al valor del oro 
en circulación 193 
Gráfico 4.—Variaciones del comercio exterior de Fran 
cia, tomado por 100, 1855-59 384 
Gráfico 5.—Cantidades y valores de las importaciones 
y exportaciones por categorías durante los años 
1903-1907 .... 388 
Gráfico 6.—Parte con que contribuyen á las importa 
ciones de 1907 los cinco principales suministradores. 404 
Gráfico 7.—Parte de 14 mercancías en las exportacio 
nes totales de 1907 406 
Gráfico 8. —Tanto por ciento entre la exportación de 
objetos fabricados y el total de las exportaciones en 
los años 1899-1904 426 
Gráfico 9.—Exportación de Francia á sus ocho prin 
cipales clientes.. 432 
Gráfico 10.—Tanto por ciento de las mercancías fran 
cesas en el total de las importaciones de nuestros 
principales clientes : 435 
Gráfico 11.—Los clientes cuyas compras exceden de 
300 millones 436 
Gráfico 12.—Tanto por 100 entre el comercio de Fran 
cia y el del Reino Unido, Alemania y los Estados 
Unidos (1906) 441
        <pb n="572" />
        I'-'
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482 
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
te en la agricultura, la industria, el comercio y la 
marina. 
El cometido de la comisión se limitó á las primas y 
subvenciones directas. 
En Francia, el monopolio del tabaco por una per 
cepción de 20 ó 30 millones, inferior á lo que alcan 
zan los derechos sobre el tabaco en Inglaterra, hace 
perder centenares de millones á la agricultura, á la 
industria y al comercio. El Estado lo exporta por 5 mi 
llones de francos, y, hábiles como somos para ade 
rezar las cosas sabrosas, la industria del tabaco, en 
tregada á los particulares, exportaría por centenares 
de millones.
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    </body>
  </text>
</TEI>
