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        <title>El comercio y los comerciantes</title>
        <author>
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            <forname>Yves</forname>
            <surname>Guyot</surname>
          </persName>
        </author>
        <author>
          <persName>
            <forname>Rafael</forname>
            <surname>Urbano</surname>
          </persName>
        </author>
      </titleStmt>
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            <idno>870662961</idno>
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        <pb n="1" />
        ENCICLOPEDIA  CIENTIFICA
PUBLICADA  BAJO  LA  DIRECCION  DEL  D5.TOULOUSE

BIBLIOTECA  DIRECTOR
DE  ECONOMÍA  POLÍTICA  -  DARIEL  BELLET
El  Comercio
y  los  Comerciantes  ,
POR
YVESGUYOT

Daniel  JORRO,  edit  or,Madrid

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BIBLIOTHEK

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        ENCICLOPEDIA  CIENTÍFICA
PUBLICADA  BAJO  LA  DIRECCIÓN
del  DR.  TOLOUSE,  Director  de  Laboratorio  en  la  Escuela  de
Altos  Estudios.
Secretario  general:  H  PlÉRON,  Agregado  á  la  Universidad.

BIBLIOTECA  DE  ECONOMÍA  POLÍTICA
Director:  DANIEL  BELLET
Secretario  perpetuo  de  la  Sociedad  de  Economía  Política,
Profesor  de  la  Escuela  Libre  de  Ciencias  Políticas.

EL  COMERCIO
?  LOS
COMERCIANTES
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        EDCIChOPEDIfl  CIEHTIFICfl
TOMOS  PUBLICADOS

Busquet  (H.).—La  función  sexual.  Traducción
de  Anselmo  González.  Madrid,  1913.
Duprat  (G.  L.).—Solidaridad  social.  Traducción ­
  de  F.  Peyró  Garrió.  Madrid,  1913.
Guyot(Y.).—El  comercio  y  los  comerciantes.
Traducción  de  Rafael  Urbano.  Madrid,  1914.
Mazzarella  (J.).—Los  tipos  sociales  y  el  Derecho. ­
  Traducción  de  Carlos  G.  Posada.  Madrid, ­
  1913.
Ocagne  (M.).—Cálculo  gráfico.  Traducción  de
L.  Gutiérrez  del  Arroyo.  Madrid,  1914.
Richard  (Gastón).—Pedagogía  experimental.
Traducción  de  Anselmo  González.  Madrid,  1913.
Vallaux  (Camilo).—El  suelo  y  el  Estado.  (Geografía ­
  social).  Traducción  de  Carlos  G.  Posasa. ­
  Madrid,  1914.

Estas  obras  constan  de  tomos  de  400  á  500  páginas, ­
  tamaño  19  x  12,  con  ó  sin  figuras  en  el
texto,  encuadernados  en  tela  con  plancha.

Precio  de  cada  tomo,  5  pesetas.
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        BL

COMERCIO
Y  LOS
COMERCIANTES

POR
YVES  GUYOT
Ex  Ministro,
Ex  Presidente  de  la  Société  Statistique,
Vice-Presidente  de  la  Société  ¿’Economie  politique,
Miembro  honorario  de  la  Royal  Sfafislical  Society,

Versión  española  revisada  por  el  autor
POR
RAFAEL  URBANO

Del  Centro  de  Expansión  Comercial

Con  gráficos  en  el  texto.

MADRID
DANIEL  JORRO,  EDITOR
23,  CALLE  DE  LA  PAZ,  23
1914
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ES  PROPIEDAD

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Imprenta  de  Antonio  García  Izquierdo.  --Doctor  Mata,  3.  Teléf.  1.6)2,—Madrid
        <pb n="9" />
        PREFACIO

El  comercio  es  el  arte  y  la  práctica  del
cambio,  y  toda  persona  perteneciente  á  una
nación  avanzada  en  la  evolución,  ejecuta
cuotidianamente  actos  de  cambio.  Le  interesa, ­
  pues,  conocer  el  carácter,  el  derecho  y
los  procedimientos  de  cambio.
A  cada  instante,  todos  necesitamos  del
comercio,  y  los  prejuicios  que  desnaturalizan
sus  actos  en  la  opinión  de  muchos  de  sus
clientes,  prueban  que  no  basta  á  éstos  hallarse ­
  en  inmediato  contacto  con  esta  profesión ­
  para  conocerla.  A  veces,  no  es  suficiente ­
  practicarla.  Si  Mr.  Jourdain  hablaba  en
prosa  sin  saberlo,  habría  podido  vender  también ­
  ropa  vieja  sin  enterarse  de  la  naturaleza ­
  de  esta  operación.
Algunos  representantes  de  las  escuelas
pseudo-económicas,  publicistas,  profesores,
hombres  de  Estado,  denuncian  á  los  comer-
        <pb n="10" />
        VI

PREFACIO

ciantes  como  «intermediarios  parasitarios».
Más  adelante  se  encontrará  la  exposición
de  sus  teorías  y  los  resultados  á  que  han
llegado  cuando  han  tratado  de  ponerlas  en
práctica.
Otras  gentes,  esparcidas  por  todas  partes,
asaltan  á  los  comerciantes  con  su  solicitud;
y  con  palabras  calurosas,  entre  reproches  y
cumplimientos,  les  prodigan  sus  consejos.
Pero  el  criterio  infalible  de  toda  operación
comercial  es  la  ganancia  ó  la  pérdida.  Todo
comerciante  les  puede  decir:
—Queridísimo  amigo,  ¿acepta  usted  la
responsabilidad  de  la  pérdida,  si  os  escucho?; ­
  porque  si  no  la  acepta,  ¿qué  confianza ­
  puede  usted  inspirarme?
Me  libraré  muy  mucho  de  asociarme  á
una  obra  tan  ridicula  y  peligrosa.
En  colaboración  con  Mr.  A.  Raffalovich,
he  dirigido,  hace  años,  la  publicación  del
Diccionario  del  Comercio,  de  la  Industria  y
de  la  Banca  que,  compuesto  por  más  de  cuatrocientos ­
  especialistas,  ha  sido  llamado  por
el  Times  «un  monumento».
Los  trabajos  realizados  para  esa  obra  me
han  preparado  para  escribir  este  libro  sobre
        <pb n="11" />
        PREFACIO

VU

el  Comercio,  que  M.  D.  Bellet  ha  tenido  la
bondad  de  pedirme  para  la  Enciclopedia
Científica.  Todas  sus  partes  se  han  tratado
con  el  desarrollo  que  contienen.  No  he  podido, ­
  por  ejemplo,  sino  indicar  algunos  de
los  elementos  perturbadores  del  comercio;
pero  confío  en  que  todo  lector  atento  encontrará, ­
  en  este  volumen,  nociones  precisas,
fundadas  sobre  los  hechos,  que  podrán  preservarle ­
  de  errores  demasiados  difundidos
y  suministrarle  una  idea  clara  del  papel  del
Comercio.

Febrero,  1909.

Yves  Guyot.
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■

*—.
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        i

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

LIBRO  PRIMERO
Los  principios  y  el  carácter  del  cambio.

CAPÍTULO  PRIMERO
EL  CARACTER  DEL  CAMBIO
I.—Caracteres  inmutables.—La  ganancia  es  una  adquisición
superior  al  precio  de  coste  del  objeto  vendido.—Toda
venta  es  una  compra.  —El  vendedor  y  el  comprador  hacen
una  adquisición  reciproca.—  Error  de  Mr.  Karl  Bücher.—En
el  mercado  local,  el  mercader  profesional  es  un  comprador.—Cada ­
  uno  atribuye  á  lo  que  adquiere  mayor  valor
que  á  lo  que  cede.—La  conclusión  de  todo  mercado  es  un
acto  de  buena  voluntad  recíproca.
IL—El  comerciante.—Concentra  y  reparte.—El  verdadero
protector  de  la  producción  es  el  comerciante  que  facilita
la  salida.—El  único  estimulo  para  la'producción  es  la
venta.
III.—La  remuneración  del  servicio  de  los  intermediarios.—
Pregunta  ociosa.—Producción  limitada  de  cada  uno  y  necesidades ­
  ilimitadas.—  El  comercio  concentra  los  diversos
productos  y  los  reparte.

I
El  cambio  tiene  algunos  caracteres  que  conviene
determinar  desde  luego.
La  negra  que  va  al  mercado  con  su  calabaza  con
nueces  de  coco,  las  vende  para  recibir  en  cambio
        <pb n="14" />
        2

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

cauris,  esas  conchas  que  sirven  de  moneda  en  el
Africa  Occidenta,  ó  guineas,  piezas  de  tela  azul,  que
sirven  también  para  tal  uso,  pero  que  tienen  el  defecto ­
  de  no  ser  fácilmente  divisibles.
Esos  cauris  le  permitirán  comprar  diversos  objetos, ­
  cuentas  de  vidrio  ú  otras  cosas,  que  para  ella
tienen  más  valor  que  las  nueces  de  coco  que  vende.
A  la  vez,  el  compatriota  que  le  compra  su  mercancía ­
  y  le  da  cauris  ó  guineas  en  cambio,  encuentra
más  ventajoso  para  él  poseer  esas  nueces  que  los  objetos ­
  con  los  cuales  las  ha  pagado.
Si  hubiera  creído  lo  contrario,  habría  guardado
para  sí  sus  cauris  ó  sus  guineas.
¿Qué  es  lo  que  decide  la  realización  del  cambio?
Nadie,  antes  que  Turgot,  había  comprobado  (1)  que
el  cambio  se  realiza  en  el  momento  en  que  cada  uno
atribuye  á  la  cosa  que  adquiere  más  valor  que  á  la
que  cede.  La  decisión  de  las  partes  que  las  lleva  al
acto  del  cambio  se  produce  cuando  la  preferencia  es
exactamente  recíproca.
La  realización  de  toda  compra  es  un  acto  de  buena
voluntad  de  cada  uno  de  los  contratantes.
En  realidad,  en  el  cambio,  el  vendedor  y  el  comprador ­
  hacen  una  adquisición  reciproca.  Cada  uno  compra ­
  al  otro.  El  empleo  de  la  moneda  disfraza  la  realidad ­
  del  acto;  pero  en  el  trueque  se  vé:  cada  uno
vende  alguna  cosa  para  adquirir  otra.
En  realidad,  un  vendedor  no  es  más  que  un  adquirente. ­
  Toda  venta  es  una  compra.  Emptio-venditio,
compra-venta,  decían  los  romanos.
(1)  Turgot,  tomo  II,  pág.  125-7.
        <pb n="15" />
        LOS  PRINCIPIOS  Y  EL  CARÁCTER  DEL  CAMBIO  3
La  negra  no  ha  vendido  sus  nueces  de  coco  por  el
placer  de  venderlas.  Las  ha  vendido  por  adquirir  á
cambio  alguna  cosa  que  desea,  en  tanto  que  tiene
nueces  de  cocos  por  demás  para  sus  necesidades
personales.
Lo  mismo  exactamente  ocurre  en  un  comercio  más
avanzado  en  la  evolución.
El  industrial  no  vende  por  vender.  Su  objeto  es  la
ganancia:  y  ¿qué  es  la  ganancia?,  una  adquisición  superior ­
  al  precio  del  objeto  vendido.
El  productor  y  el  comerciante  son  siempre  considerados ­
  como  vendedores;  pero  ellos  sólo  venden
para  adquirir.  Cambian  los  objetos  que  tienen  por
valores  superiores  al  coste  de  aquellos  objetos.
Entráis  en  una  papelería  y  pedís  una  resma  de  papel ­
  por  la  que  pagáis  diez  francos.  Por  vuestros  diez
francos  recibís  un  instrumento  de  trabajo  y  decís  que
habéis  comprado  una  resma  de  papel.
Pero  al  cedérosla,  el  comerciante  os  ha  comprado
una  moneda  de  diez  francos  que  cambiará  con  un  comerciante ­
  de  papel  al  por  mayor.  Este  será  vendedor
y  el  primero  comprador.
A  su  vez,  el  comerciante  al  por  mayor  habrá  adquirido ­
  diez  francoscon  los  que  comprará  pastade  madera, ­
  maquinaria,  construcciones  ó  mano  de  obra,  etc.
M.  Karl  Bücher  hace  notar  que  el  comerciante  de
la  Edad  Media,  Kaufmann,  recibe  su  nombre  de
Kaufen,  comprador.
Las  Cartas  dadas  por  Otton  III  en  990  y  el  año
1000,  hablan  de  los  emptores  Trotmanniae  (1).  Saca
(1)  Karl  Bücher,  pág.  81.
        <pb n="16" />
        4  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
de  esto  la  consecuencia  de  que  la  palabra  comerciante ­
  se  aplica  en  aquéllas  tanto  á  los  mercaderes  como
á  los  compradores  y  que  por  consiguiente  no  se  trata
de  comerciantes  de  profesión.  Esto  es  inexacto;  porque ­
  en  los  mercados  locales,  los  tratantes  ó  mercaderes ­
  de  profesión  son  generalmente  considerados
como  compradores.
Escribo  estas  líneas  en  l’llle-et-Vilaine,  entre  los
mercados  de  Sain-Aubin-du-Cormier,  Sain-Aubind’Aubigné
  y  Rennes.  Los  agricultores  llevan  su  manteca ­
  á  ellos  donde  los  comerciantes  profesionales  la
compran  para  enviarla  á  París,  á  Valognes  ó  directamente ­
  á  Inglaterra.  Los  agricultores  venden  su  trigo
á  los  «comerciantes  en  granos»  y  su  ganado  á  los
«tratantes  de  bestias».
II
Estos  hombres  tienen  la  especialidad  de  recoger
los  productos  dispersos  y  ponerlos  después  á  disposición ­
  de  quienes  necesitan  de  ellos.  Si  un  paisano
bretón  llevara  huevos  á  París,  haría  un  mal  negocio,
tiempo  perdido,  gastos  de  viaje,  etc.  Un  comerciante
recoge  todos  los  huevos  con  un  cierto  radio  de  aprovisionamiento. ­
  Sus  gastos  generales  son  tanto  más
pequeños  cuanto  mayor  es  el  número  de  transacciones ­
  que  hace.  Está  informado  de  la  concurrencia,  demanda ­
  y  otras  circunstancias  en  el  mercado,  para
saber  á  qué  precio  puede  comprar  los  huevos,  según
el  que  tienen  para  la  venta.
Hace  la  reventa  para  obtener  un  beneficio,  y  se  dice:
        <pb n="17" />
        LOS  PRINCIPIOS  Y  EL  CARÁCTER  DEL  CAMBIO  5
—Este  es  un  comerciante  que  vende  huevos;  pero  ha
comenzado  por  adquirirlos,  y  los  vende  después
para  adquirir  algo  de  más  valor  que  los  huevos  que
compró.
Su  ganancia  representa  una  compra  superior  al
precio  que  había  pagado  por  los  huevos.  El  puede
venderlos  á  mejor  precio  que  si  cada  uno  de  los  diez
cultivadores  que  recogieron  los  huevos  en  sus  pollerías ­
  hubiéranlos  llevado  al  lejano  mercado.
Vése,  pues,  cuál  es  el  oficio  del  comerciante:  concentrar ­
  las  diversas  producciones  y  repartirlas  entre
aquellos  que  necesitan  de  ellas.  A  medida  que  se  desarrolla ­
  la  división  del  trabajo,  adquiere  mayor  importancia ­
  la  misión  del  comerciante,  de  concentración
y  distribución  de  productos.
Asegurando  una  salida  á  estos  productos,  fomenta
la  producción.  Si  cada  uno  de  los  diez  paisanos  tuviese ­
  que  asumir  el  oneroso  embarazo  de  llevar  sus
huevos  al  mercado,  no  pudiera  cuidar  la  parva  de
aves  que  los  puso,  no  hubiera  podido  cosechar  el
grano  necesario  para  alimentarla.
No  hay  otro  estímulo  real  para  la  producción  que  la
venta,  y  por  tanto,  su  verdadero  protector  es  el  comprador. ­
  Así,  pues,  el  intermediario  que  por  un  lado
busca  los  productos  y  por  otro  las  necesidades,  multiplica ­
  las  compras.

Ill

Se  ha  preguntado  si  se  deben  pagar  los  servicios
de  estos  intermediarios.  Si  no  sacaran  provecho  no
        <pb n="18" />
        6  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
harían  esos  servicios.  La  pregunta  es,  pues,  ociosa.
Estos  compradores  de  productos  los  revenden  con  beneficio. ­
  En  una  palabra,  ellos  adquieren  los  productos ­
  á  un  precio,  á  que  los  productores  por  sí  no  podrían ­
  venderlos,  y  adquieren  de  los  que  les  compran
un  valor  superior  al  que  ceden.
El  carácter  de  las  producciones  de  cada  uno  es
muy  limitado  y  sus  necesidades  en  cambio  son  muy
variadas.  Cuando  la  división  del  trabajo  domina  á  la
producción,  una  persona  apenas  produce  un  género
de  objetos  y  los  compra  de  muy  diversas  clases.  El
comercio  concentra  los  diversos  productos  y  los  distribuye. ­
        <pb n="19" />
        CAPÍTULO  II

DE  LOS  DIVERSOS  MODOS  DE  APROPIACIÓN
Medios  económicos.—Definición  del  comercio.—Elementos
perturbadores.

El  hombre  está  rodeado  de  fuerzas  y  materias  que
pueden  ser  utilidades  cuando  aquél  sabe  apropiarlas
á  sus  necesidades.
Esta  apropiación  se  hace:
1.  °  Por  cambios  de  estado  de  la  materia:  físicos,
químicos,  fisiológicos.
Este  medio  se  llama  industria:  cada  uno  de  sus
géneros  está  caracterizado  por  la  naturaleza  de  sus
materias  primas  y  de  sus  productos:  agricultura,  metalurgia, ­
  etc.
2.  °  Por  cambios  de  lugar:  es  la  industria  de  los
transportes.
3.  "  Por  cambios  de  tiempo:  este  procedimiento
origina  con  el  transporte  los  valores  y  la  moneda,  el
crédito.
4.  °  Por  cambios  de  poseedores:  estos  cambios
pueden  efectuarse  por  la  violencia,  por  la  astucia,  y
por  el  cambio  propiamente  dicho.
A  la  primera  forma,  se  llama  asalto  ó  guerra;  á  la
        <pb n="20" />
        8

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

segunda,  robo,  cuando  se  ejerce  por  individuos  ó
cuadrillas,  y  espoliación,  cuando  es  ejercida  por  los
gobernantes  con  apariencias  más  ó  menos  legales;
la  tercera  forma,  que  se  realiza  por  medios  de  actos
que  tienen  por  objeto  el  cambio  de  objetos  ó  de  servicios ­
  equivalentes,  se  llama  comercio.
La  etimología  de  esta  palabra  está  en  las  voces  latinas ­
  cum,  con,  y  merx,  mercis,  mercancía.  Comerciar,
es  cambiar.  El  comercio  es  el  arte  y  la  práctica  del
cambio.
El  estudio  del  comercio  comprende  dos  partes:  la
de  los  procedimientos  por  los  cuales  la  humanidad
se  ve  obligada  y  se  obliga  á  producir  el  máximum  de
efecto  útil  con  el  mínimum  de  esfuerzos;  y  la  de  los
elementos  perturbadores  que  dificultan  ó  entorpecen
el  desenvolvimiento.
Los  elementos  perturbadores  son  de  tres  órdenes:
dos,  provienen  de  la  antigüedad  política;  el  tercero,
del  comercio  mismo.
1.  °  Los  elementos  preventivos  que  restringen  la
libertad  de  los  contratos  privados:  reglamentaciones,
monopolios,  protección  contra  la  concurrencia  y  prohibiciones. ­

2.  °  Los  elementos,  á  la  vez  preventivos,  y  lepresivos
  que  impiden  al  individuo  acometer  una  empresa,
por  no  tener  la  seguridad  de  aprovechar  los  beneficios
de  sus  actos,  y  que  de  acometerla,  no  obstante,  les
son  arrebatados  en  todo  ó  en  parte;  tales  elementos
son  la  falta  de  seguridad  interior  por  efecto  de  un
mal  gobierno,  la  rapacidad  del  fisco,  una  mala  policía, ­
  una  legislación  defectuosa,  una  magistratura
        <pb n="21" />
        LOS  PRINCIPIOS  Y  EL  CARÁCTER  DEL  CAMBIO  9
inepta  ó  venal  y  la  falta  de  seguridad  exterior  por
guerras  ó  amenazas  de  ellas.
3.°  El  elemento  que  proviene  del  comercio  mismo, ­
  el  dolo,  el  engaño  en  la  calidad  ó  en  la  cantidad
de  las  mercancías,  las  quiebras.
        <pb n="22" />
        I
        <pb n="23" />
        LIBRO  II
La  evolución  del  comercio.

CAPÍTULO  PRIMERO
TEORÍAS  SOBRE  LAS  FASES  DEL  COMERCIO

Permanencia  de  ciertos  modos  de  cambio.-Estados  económicos.—Cinco ­
  estados,  según  Federico  List.—Tres  estados, ­
  según  Bruno  Hildebrand.—Tres  estados,  según  Karl
Bücher.—Cuatro  fases,  según  Joseph  Yeates.

Algunos  de  los  modos  de  cambio  permanecen  inmutables. ­
  En  Roma,  celebrábase  mercados  cada  ocho
días,  como  acontece  actualmente  en  la  mayoría  de
las  ciudades  europeas  (1).
La  buena  mujer  que  lleva  á  los  mercados  de  los
pueblos  pequeños,  manteca,  chorizos,  manzanas  ú
hortalizas,  hace  un  comercio  del  mismo  tipo  que  la
negra  de  Kano.  Sin  embargo,  se  pueden  distinguir
diversas  fases  en  el  desenvolvimiento  del  comercio.
Los  alemanes,  que  poseen  la  manía  de  las  categorías ­
  hasta  creer  que  hacen  un  descubrimiento  cada
vez  que  colocan  una  etiqueta  á  cierto  orden  de  obje-(1)
  Reinach,  Minerva,  pág.  148.
        <pb n="24" />
        12

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

tos  ó  de  hechos  más  ó  menos  desembrollados,  han
establecido  «series  de  estados  económicos».
La  más  conocida  de  estas  series  es  la  de  Federico
List,  el  autor  de  L'Economie  nationale.
Distingue  List  cinco  períodos  que  han  tenido  que
recorrer  los  pueblos  para  llegar  á  un  estado  económico ­
  normal:  l.°,  el  de  la  caza;  2.°,  el  pastoral;  3.°,  el
de  la  agricultura;  4.",  el  de  agricultura  é  industria,
y  5.°,  el  de  agricultura,  industria  y  comercio.
Bruno  Hildebrand,  no  relega  el  comercio  al  último
período.  Distingue  los  estados  según  el  carácter  de
los  cambios:  l.°,  estado  de  los  cambios  de  especies
ó  servicios;  2.°,  de  los  cambios  por  medio  de  la  plata; ­
  3.°,  de  los  cambios  por  medio  del  crédito.
Sin  embargo,  en  las  civilizaciones  más  primitivas,
se  ha  empleado  la  moneda  como  medio  de  cambio.
Y,  por  otra  parte,  si  ha  caracterizado  un  período  por
la  moneda  de  plata,  ¿por  qué  no  ha  caracterizado
otro  por  la  de  oro?
Karl  Bücher  (1)  establece  tres  estados:
l.°  «Estado  de  la  economía  doméstica»  absoluta.
Sólo  existe  la  producción  personal;  la  economía  no
conoce  el  cambio;  los  bienes  se  consumen  donde  se
producen.
Entre  los  primeros  grupos  humanos,  no  existe  el
cambio;  en  las  tribus,  en  que  el  jefe  reparte  el  trabajo
y  los  productos,  no  se  conoce  el  cambio.  Esta  tribu
procura  bastarse  á  sí  propia,  pero  realiza  cambios,
sin  embargo,  con  otras  tribus.  En  general,  estos  pri-(1)

  K.  Bücher,  pág.  49.
        <pb n="25" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO  13
/meros  cambios  son  de  objetos  de  lujo  que  desean  las
mujeres,  las  armas,  ó  en  momentos  de  escasez,  de
alimentos.
Todo  grupo  humano  organizado  ha  salido  de  la
fase  precomercial.  Sin  embargo,  Bücher,  con  Rodbertus,
  comprende  en  esta  fase  la  economía  de  los  griegos, ­
  la  de  los  cartagineses  y  la  de  los  romanos.  Esto
es  darle  una  excesiva  extensión  (1).  Más  tarde,  él
atribuye  á  este  estado  el  comercio  ambulante  (2).
2.  °  «Estado  de  la  economía  urbana.»  La  producción ­
  se  destina  á  los  clientes;  es  el  período  del
cambio  directo.  Los  frutos  pasan  inmediatamente  del
productor  al  consumidor.
Es  mucho  generalizar.  En  la  civilización  de  la  Edad
Media  que  ofrece  especialmente  esta  característica,
¿qué  razón  de  ser  hubiesen  tenido  las  ferias  de  la
Champagne,  las  ciudades  Hanseáticas  y  el  comercio
de  Venecia,  de  no  existir  otras  formas  de  cambio
que  la  del  cambio  directo?
Karl  Bücher  se  apercibe  de  ello,  después  de  haber
construido  su  tesis,  y  atribuye  á  este  estado  la  calificación ­
  «de  comercio  de  mercado».
3.  °  •  «Estado  de  la  economía  nacional»,  producción
de  mercancías,  período  de  circulación  de  los  bienes.
Los  bienes  pasan  generalmente  por  una  serie  «de
economías»  antes  de  llegar  al  consumo.  La  expresión ­
  más  clara  de  este  estado  se  encuentra  en  el  sistema ­
  de  Colbert.

(1)  Bücher,  pág.  50.
(2)  Bücher,  págs.  77,  108.
        <pb n="26" />
        14  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
Los  mercados  limitados  en  el  interior  adquieren
mayor  importancia;  las  aduanas  interiores  son  reemplazadas ­
  por  las  aduanas  en  las  fronteras.  El  absolutismo ­
  comienza  á  establecer  la  libertad  de  circulación ­
  por  el  interior.  Tal  estado  comprende  el  comercio ­
  sedentario.
Bücher  se  detiene  en  la  economía  nacional.  A  pesar ­
  del  ejemplo  dado  por  el  Reino  Unido,  él  no  conoce ­
  la  economía  internacional.
M.  John  Yeates  señala  cuatro  fases  en  la  historia
del  comercio:
1.  °  El  comercio  en  la  antigüedad:  desde  los  tiempos ­
  precomerciales  hasta  la  caída  del  Imperio  romano ­
  (año  476  después  de  J.  C.).
2.  °  El  comercio  en  la  Edad  Media  hasta  el  siglo ­
  XV.  El  descubrimiento  de  América  fué  en  1492
y  el  del  camino  á  la  India  por  el  Cabo  de  Buena  Esperanza ­
  en  1498.
3.  °  El  comercio  moderno:  desde  el  siglo  XV  á  la
Revolución  francesa  (1789).
4.  °  El  comercio  reciente:  desde  1790  á  1885.
        <pb n="27" />
        CAPÍTULO  II
EL  PERÍODO  PRECOMERCIAL

El  cambio  es  inherente  al  hombre.  —  Período  precomcrcial.—
Falsas  acusaciones  de  robo  contra  los  núcleos  primitivos.
—Observaciones  sobre  los  fuéginos.—Observaciones  de
Cook.—Condiciones  de  la  noción  del  cambio.—Este  no
puede  nacer  entre  la  horda.
M.  de  Quatrefages  quería  fundar  el  reino  humano
sobre  la  religiosidad.  En  el  cambio  hubiere  encontrado ­
  un  criterio  más  seguro.
No  solamente  no  se  ha  visto  jamás  que  un  perro
cambie  con  otro  un  hueso  por  unas  sobras  de  sopa,
sino  que  está  comprobado  que  el  cambio  no  existe
entre  las  sociedades  de  animales.  Las  hormigas  construyen, ­
  organizan,  trabajan  y  ahorran;  tienen  agujeros ­
  ó  minas  que  les  sirven  de  almacenes;  algunas  tienen ­
  esclavas;  pero  no  tienen  mayor  noción  del  cambio ­
  que  las  abejas;  y  entre  los  hombres  se  ha  comprobado ­
  la  existencia  de  un  periodo  precomercial.
Las  recriminaciones  de  los  viajeros  contra  los*
robos  de  los  pueblos  atrasados,  acusan  en  cierto
modo  una  falta  de  observación.  Los  fuéginos,  habitantes ­
  de  la  Tierra  del  Fuego,  observados  por  el  capitán ­
  Byron  en  1765,  aceptaban  cuentas  de  vidrio  y
        <pb n="28" />
        16  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
otras  bagatelas,  cediendo  en  cambio  sus  arcos  y  sus
flechas.
Aceptaban  y  ofrecían  regalos;  pero  no  tenían  noción ­
  de  la  equivalencia  que  es  la  condición  propia
de  todo  cambio.  Al  año  siguiente,  aceptaban  del  capitán ­
  Wallis  objetos  diversos,  y  no  comprendían  que
daban  en  reciprocidad  guanacos  y  casoares  que
abundan  en  su  región.  En  1887,  el  Dr.  Hyades,  que
hizo  un  largo  viaje  por  la  Tierra  del  Fuego,  afirmó
rotundamente  que  los  naturales  no  conocían  el  comercio ­
  ni  la  moneda.
Cook  ha  comprobado  entre  los  australianos,  con
los  cuales  estuvo  en  contacto,  una  ausencia  completa
de  inteligencia  comercial.  Antojados  de  unas  tortugas
pescadas  por  la  tripulación,  quisieron  apoderarse  de
una  por  la  violencia  y  se  libró  un  combate.  Sin  embargo, ­
  poseían  ya  un  cierto  grado  de  civilización,
pues  sabían  proporcionarse  armas  y  tejer  cestas  tan
tupidas  que  podían  conservar  el  agua.
Cuando  Cook  visitó  á  los  papús  que  pueblan  los
archipiélagos  situados  al  Norte  y  al  Este  de  la  Australia, ­
  observó  que  tenían  una  industria  superior  á  la
de  los  australianos.  Sabían  tallar  y  pulir  la  piedra;
tenían  bajeles,  arcos  y  flechas;  eran  alfareros  y  habitaban ­
  en  verdaderas  casas.  Sin  embargo,  los  de
Mallicolo  le  ofrecieron  un  cochinito  á  guisa  de  presente, ­
  pero  rehusaron  todo  cambio  comercial.
Cook  observa  que  en  las  islas  de  los  Amigos,
los  indígenas  parecen  más  inclinados  á  dar  que  á
aceptar  (1).
~(1)  Letourneau,  I,  pág.  146.
        <pb n="29" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

17

Cuando  los  europeos  se  aproximan  á  sus  costas,
ayudan  á  la  descarga  de  las  mercancías  y  se  entregan
á  toda  clase  de  efusiones  sin  pedir  nada  ni  esperar
remuneración.
El  cambio  implica  un  cálculo  mental.
—Yo  te  doy  tal  objeto  para  que  tú  me  des  tal  otro.
Pero  ¿éste  que  tú  me  darás  es  equivalente  al  que  te
ofrezco?  ¿Perderé  ó  ganaré?
Cuando  los  recursos  y  las  necesidades  de  cada
miembro  de  la  horda  son  uniformes,  no  hay  comercio. ­
  La  noción  del  cambio  no  se  despierta  en  los  grupos ­
  anarquistas  primitivos,  porque  implica  la  división ­
  del  trabajo.  Es  preciso  que  unos  tengan  objetos
ó  puedan  prestar  servicios  que  otros  no  tienen  ó  no
pueden  prestar.
En  la  horda  australiana  todo  trueque  es  inútil,
pues  todos  sus  miembros  poseen  los  mismos  objetos.
El  trueque  solo  comienza  entre  tribus  diferentes.
        <pb n="30" />
        CAPÍTULO  III
EL  COMERCIO  ENTRE  GRUPOS
El  comercio  entre  hordas.—Monopolio.—Division  del  trabajo.—Fabricación ­
  especial  de  Solutré.  —  Trabajos  de  la
mujer.—El  comercio  por  depósito.—Los  cartagineses  y
los  indígenas  españoles.—Los  weddahs.—Europeos  iniciadores ­
  del  comercio  de  ciertos  pueblos  primitivos.—
Afición  al  comercio.
Entre  los  individuos  de  la  horda  australiana  existen ­
  ciertas  costumbres  que  impiden  las  disputas  por
la  presa  hecha  en  la  caza  ó  en  la  pesca.  Del  mismo
modo,  existe  entre  las  hordas  ciertas  prácticas  de
cambio  según  experiencias  más  ó  menos  largas.
El  comercio  comienza,  no  entre  individuos  de  un
mismo  grupo,  sino  entre  grupos  diferentes  que  tienen ­
  distintos  objetos  que  cambiar,  y  así  toma,  desde
un  principio,  la  forma  de  un  monopolio.
En  la  tribu  australiana  de  los  Narringeri,  designábase ­
  á  un  solo  individuo,  desde  su  nacimiento,  para
realizar  los  cambios  con  tal  ó  cual  tribu.  Su  padre
conservaba  en  un  mechón  de  plumas  su  cordón  umbilical ­
  que  se  llamaba  el  kalduke  y  lo  daba  al  padre
de  un  niño  de  otra  tribu,  que  probablemente  le  remitía ­
  en  cambio  un  objeto  parecido.
        <pb n="31" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

19

Los  dos  niños  que  habían  de  ser  los  intermediarios
entre  las  dos  tribus,  llamábanse  Ngia-Ngiampa.
Entre  los  barotsé,  según  Serpa  Pinto,  entre  los
kunds,  entre  los  mandrucos  en  las  islas  de  Sandwich
y  en  el  país  de  Iddah,  en  Africa,  según  Laird  y  Oldfield, ­
  el  jefe  de  la  tribu  se  encarga  del  comercio.
La  división  del  trabajo  es  muy  antigua.  Los  montones ­
  de  desperdicios  de  silex  que  se  han  encontrado
en  Solutré  y  en  otros  sitios,  denotan  que  había  en
Europa,  en  la  edad  de  la  piedra  labrada,  grupos  locales ­
  que  se  dedicaban  á  una  fabricación  especial.
Schoofcraft  dice  que  según  una  tradición  de  los
chipperas,  entre  los  indios  de  la  América  del  Norte,
una  clase  particular  de  hombres  calificábase  de  fabricantes ­
  de  puntas  de  flechas.
Por  lo  general,  los  trabajos  ejecutados  por  las  mujeres ­
  servían  de  objetos  de  comercio.  Las  apaches
fabricaban  ollas  y  preparaban  peleterías  que  cambiaban ­
  con  tribus  agrícolas  (1).
En  Africa,  los  mombouttus  eran  buenos  herreros,
pero  desconocían  el  tejido,  en  tanto  que  los  vonajiji,
ribereños  del  Tanganika,  fabricaban  telas  de  cortezas ­
  amasadas,  abatanadas  y  rociadas  con  aceite  de
palma  (2).
El  gran  comercio  de  Tombouctu  era  la  sal  que
transportaban  las  caravanas  desde  las  minas  de  Bilma ­
  que  se  encuentran  al  Norte  del  lago  Ichad.  La  sal
debía  ser  una  gran  preocupación  en  las  relaciones
comerciales  del  Africa,  desde  la  más  remota  antigüc-(1)
  Letourneau,  pág.  176.
(2)  Schweinfurth,  t.  II,  pág.  80.
        <pb n="32" />
        20  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
dad,  porque  Herodoto  llena  de  columnas  de  sal  el
Norte  de  Africa  (1).
Las  poblaciones  tímidas  hacen  el  comercio  por  depósito. ­

Herodoto  (2)  dice  que  más  allá  de  las  columnas  de
Hércules,  los  cartagineses  desembarcaban  sus  mercancías ­
  y  después  alejábanse  en  sus  navios,  en  los
que  hacían  gran  humareda  para  prevenir  á  los  indígenas. ­
  Estos  depositaban  el  oro  como  precio  de  las
mercancías  y  se  retiraban.  A  continuación  desembarcaban ­
  los  cartagineses;  si  no  encontraban  suficiente
oro,  volvían  á  embarcar  sin  tocarlo.  Acercábanse  entonces ­
  los  indígenas,  aumentaban  la  cantidad  de  oro
y  no  tocaban  á  las  mercancías  hasta  que  los  cartagineses ­
  habían  tomado  el  precioso  metal.
Los  weddahs  de  los  peñascos  y  bosques  de  Ceilán,
  viviendo  en  las  grietas  de  los  árboles  ó  en  las
cavernas,  tipos  de  la  civilización  más  primitiva,
tenían  flechas  armadas  de  puntas  de  hierro.  Ellos
depositaban  lo  que  podían  ofrecer,  carne  de  gamo
desecada,  colmillos  de  elefantes,  miel,  cera,  etc.,  y  se
ocultaban.
El  herrero  llegaba  y  depositaba  en  cambio  una
cantidad  razonable  de  puntas  de  flechas,  teniendo
gran  cuidado  de  satisfacer  á  los  weddahs,  pues  de
otro  modo  terminara  el  cambio  y  se  dispondrían  á
tomar  venganza  (3).

(1)  Libro  IV,  cap.  71  v.
(2)  CXCVI.
(3)  Paul  Sebillo!,  pág.  312.
        <pb n="33" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

21

Los  bosjimanos  y  los  hotentotes  no  conocieron
el  comercio  más  que  por  el  contacto  con  los  europeos ­
  (1).
Lo  mismo  puede  decirse  de  muchos  pueblos  de  la
Polinesia,  de  los  Pieles  Rojas  de  la  América  del  Norte, ­
  que  demandan  fusiles,  plomo,  hachas,  agujas  y
aguardiente.
,  Cuando  una  tribu  salvaje  tiene  aptitudes  comerciales, ­
  adopta  rápidamente  las  prácticas  de  la  civilización ­
  europea.
Según  fray  Thevsl,  en  el  siglo  XVI  los  indios  acudían ­
  desde  más  de  cien  leguas  para  llevar  á  una  factoría ­
  francesa  establecida  en  la  desembocadura  del
Amazonas,  plumas  de  casoar  y  de  tucán  y  labores  en
plumaje.  Los  franceses  les  daban  en  cambio,  hachas,
cuchillos  y  chucherías  (2).
Si  bien  los  hombres  se  »adaptan  muy  lentamente  al
comercio,  la  afición  á  esta  relación  humana  se  halla
muy  desarrollada  entre  los  pueblos  de  una  civilización ­
  un  poco  avanzada,  tales  como  los  negros  del
Africa  Oriental.  Los  vonajiji  expulsaron  á  Burton  por
haber  dicho  que  no  iba  á  comerciar.  Burton  tuvo  que
concluir  por  hacerles  un  regalo  (3).
(1)  Letourneau,  pág.  34.
(2)  Letourneau,  pág.  168.
(3)  Letourneau,  pág.  61.
        <pb n="34" />
        CAPÍTULO  IV
LA  DIVISIÓN  DEL  TRABAJO,  LA  PROSTITUCIÓN
Y  LA  ESCLAVITUD

.—La  mujer,  esclava  dada  por  la  Naturaleza.—Explotación  de
la  mujer  en  las  islas  de  la  Oceania.  —La  prostitución  y  la
trata  de  blancas.
II.—Concepto  de  la  esclavitud.—Aristóteles  y  la  esclavitud.  —
Esclavas  blancas  en  la  antigüedad.—El  prejuicio  del  color.—Las ­
  esclavas  de  la  Edad  Media.—Venecia.—La  esclavitud ­
  constituía  el  gran  comercio  del  Africa.—Este  comercio ­
  no  es  más  que  un  factor  económico.

I
Desde  que  hay  una  cierta  coordinación  en  los  actos ­
  de  la  familia  humana,  la  mujer  juega  un  pape]
muy  distinto  del  del  hombre.  Ella  debe  con  tal  de
satisfacer  sus  necesidades  sexuales,  hacer  las  demás
faenas  que  el  hombre  encuentra  más  fastidiosas.  El
le  confía  el  cuidado  del  fuego,  el  tejido,  el  cultivo,  en
tanto  se  reserva  la  caza  y  la  pesca.  Considera  que  la
mujer  le  pertenece  y  la  explota  de  todas  las  maneras.
Cook  y  Bougainville  (1)  cuentan  que  en  Ta'íti,  en
en  Tonga,  en  Nueva  Zelanda,  en  las  islas  Marque-(1)

  Letourneau,  pág.  15.
        <pb n="35" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

23

sas  y  en  las  de  Sandwich,  las  mujeres  iban  à  pasar
la  noche  á  bordo,  y  por  la  mañana  los  hombres  les
pedían  los  regalos  que  habíanles  hecho  los  marineros. ­

Cuando  ellas  al  atardecer  se  arrojan  al  agua  para
dirigirse  al  navio,  ellos  les  gritan:
—¡Pide  pólvora  para  mí,  Tahío!
—¡Acuérdate  de  traer  pescado  salado,  Oíe!
—¡Manú!  Tráeme  pescado  seco,  dientes  de  cachalote. ­

Las  tribus  de  los  Pieles  Roja  de  la  California  compran ­
  las  mujeres  á  sus  padres  (1).  Los  utachs  hacen
un  gran  comercio  de  mujeres  que  roban  y  venden  en
seguida  á  las  tribus  vecinas.
El  comercio  de  las  georgianas,  para  surtir  los  harenes ­
  de  la  Turquía  y  de  Marr  uecos,  no  ha  cesado  aún.
Y  si  en  las  civilizaciones  más  primitivas  los  hombres ­
  saben  apreciar  el  valor  de  los  servicios  sexuales,
las  mujeres  lo  conocen  también  y  procuran  sacar  de
ellos  algún  partido.  Cuando  las  mujeres  de  los  esquimales ­
  piden  tabaco,  ya  se  sabe  que  se  ofrecen  en
cambio  (2).
Más  adelante  trataremos  de  este  cambio  de  servicios ­
  y  el  género  de  tráfico,  que  se  llama  la  trata  de
blancas  (3).
II
El  hombre  siente  el  deseo  de  adquirir  y  la  aversión
(1)  Letourneau,  pág.  179.
(2)  Letourneau,  pág.  19.
(3)  Yves  Guyot,  pág.  4.
        <pb n="36" />
        24  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
al  trabajo;  hacer  trabajar  á  los  demás  y  aprovecharse ­
  del  resultado  de  su  trabajo,  es  el  fin  que  persigue
todo  dueño  de  esclavos.
El  comercio  de  los  esclavos  ha  sido  uno  de  los
más  importantes  del  mundo.  En  la  antigüedad,  no
solamente  los  fenicios  utilizaban  á  los  esclavos  como
remeros  de  sus  bajeles  y  les  ocupaban  como  tejedores ­
  en  sus  talleres,  sino  que  comerciaban  también
con  los  que  se  procuraban  en  los  países  vecinos  de
Siria  y  la  Palestina.  Ellos  estaban  siempre  en  guerra,
las  más  de  las  veces  con  el  único  objeto  de  conquistar ­
  esclavos  para  venderlos.
Délos  era  el  gran  mercado  de  esclavos.
Sus  precios  en  los  lugares  de  compra  eran  muy
bajos.  Lúculo  dice  que  en  el  Ponto  un  esclavo  valía
cuatro  dracmas  ó  sean  unos  19  francos.
Cuando  ocurrían  grandes  derrotas,  sobrevenía  una
gran  depreciación  en  la  mercancía.  Los  soldados  romanos ­
  vendían  á  los  cartagineses  por  menos  de  12
francos.  En  los  tiempos  modernos,  sucedía  igual.  En
el  primer  cuarto  del  pasado  siglo,  un  muchacho  valía ­
  en  las  márgenes  del  lago  Tchad  19  ó  20  francos;
una  púber,  unos  25  francos.
Las  dificultades  y  riesgos  del  transporte  establecía
la  diferencia  entre  el  valor  en  el  lugar  de  compra  y
el  valor  donde  se  vendía.
El  comercio  de  los  esclavos  ha  sido  uno  de  los
más  importantes  de  la  humanidad.
En  los  tiempos  antiguos  los  esclavos  provenían
de  la  guerra.  Aristóteles  señala  al  esclavo  como  á  un
bárbaro  de  especie  inferior.  «La  Naturaleza  ha  que-
        <pb n="37" />
        LA  EVOLUCION  DEL  COMERCIO

25

rido  que  bárbaro  y  esclavo  sean  una  misma  cosa.  Lo
que  hace  que  un  hombre  sea  entregado  á  otro,  es  que
no  puede  alcanzar  á  comprender  la  razón,  sino  cuando ­
  otro  se  la  enseña,  y  no  por  sí  mismo»  (1).
El  no  podía  dar  el  argumento  que  Montesquieu
ofrecía  á  los  teóricos  de  la  esclavitud  de  los  negros:
«Estos  de  que  se  trata,  son  negros  desde  los  pies  á
la  cabeza;  tienen  la  nariz  tan  aplastada  que  es  casi
imposible  compadecerse  de  ellos.  No  se  puede  concebir ­
  que  Dios,  que  es  un  Ser  perfectamente  sabio,
haya  puesto  un  alma,  especialmente  un  alma  buena,
en  un  cuerpo  negro  por  completo»  (2).
Los  400.000  esclavos  que  poblaban  la  Atica  eran
tan  blancos  como  sus  30.000  dueños.  Las  matronas
romanas  que  entregaban  á  los  gladiadores'á  la  muerte ­
  en  las  luchas  del  circo,  no  tenían  por  excusa  el
prejuicio  del  color;  no  podían  aducir  el  argumento
que  he  oído  dar  con  dulce  y  persuasiva  voz  á  una
encantadora  dama  de  Washington:  «Los  negros  no
son  hombres,  son  animales.»
En  la  Edad  Media,  se  explotaban  esclavos  de  Europa ­
  con  destino  al  gran  mercado  del  Cairo,  y  Venecia ­
  contaba  más  de  3.000.
Desde  que  Las  Casas,  para  librar  de  la  esclavitud
á  los  americanos,  aconsejó  á  los  españoles  la  importación ­
  de  negros,  el  Africa  ha  sido  el  gran  vivero  de
esclavos.
Según  una  estadística  portuguesa,  en  el  reino  del

(1)  Políca,  lib.  1,  cap.  II,  §  13.
(2)  Esprit  des  lois,  lib.  XV.
        <pb n="38" />
        26

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Congo  se  podían  comprar  en  el  siglo  XVI  hasta  5.000
esclavos  á  la  vez.
Y  aun  después  de  la  abolición  de  la  trata  de  negros ­
  (1820),  de  la  esclavitud  en  las  colonias  inglesas ­
  (1834),  en  las  colonias  francesas  (1848),  en  los
Estados  Unidos  (1862),  el  mayor  comercio  del  Africa
Central  era  el  de  los  esclavos  en  la  época  de  los  viajes ­
  de  Baker  (1864-1870),  los  de  Burton  (1860),  los
de  Speke  y  Grant  (1869),  los  de  Schweinfurth  (1864-1866
  y  1870-1871),  y  los  de  Camerón  (1873  1875).
Las  pequeñas  tribus  de  negros  realizaban  razzias,
unas  contra  otras,  para  proveerse  de  esclavos;  los
jefes  vendían  á  los  individuos  de  sus  tribus  acusándoles ­
  de  hechicería  ó  de  otros  crímenes;  los  acreedores ­
  vendían  á  sus  deudores;  los  padres  á  sus  hijos.
Los  bongos  tenían  por  industria  la  fabricación
de  esposas  y  cadenas  para  uso  de  los  tratantes  de
negros.
Aún  hay  esclavos  en  Marruecos,  y  á  pesar  del  decreto ­
  de  1848  aboliendo  la  esclavitud  en  los  territorios ­
  franceses,  todavía  existe  en  el  Sudán  y  en  el
Congo.  En  un  estudio  reciente  que  ha  merecido  la
aprobación  del  ministro  de  la  Guerra  de  Bélgica,
Mr.  Modeste  Broher,  oficial  del  regimiento  de  carabineros ­
  belgas,  ha  hecho  la  apología  de  la  esclavitud
en  Africa  (1).
A  medida  que  la  noción  del  derecho  individual  se
ha  ido  desarrollando,  la  posesión  de  la  persona  huit) ­

  Revue  econ.  de  Bordeaux,  Sep.  1907,
        <pb n="39" />
        LA  EVOLUCION  DEL  COMERCIO

27

mana  ha  sido  considerada  como  un  acto  de  violencia, ­
  y  no  sólo  no  puede  ser  sancionada,  sino  que  ha
sido  prohibida  por  la  legislación.  Este  comercio  no
se  cuenta  ya  entre  los  factores  económicos  de  la  civilización ­
  actual.
        <pb n="40" />
        CAPÍTULO  V
FRIMER  PERÍODO:  EL  COMERCIO  EN  LA  ANTIGÜEDAD.
EL  SISTEMA  PREVISOR

Ocho  períodos  de  la  historia  del  comercio.—Primer  período:
El  comercio  de  la  antigüedad  desde  los  tiempos  prehistóricos
hasta  el  año  476  después  de  J.  C.—Los  egipcios.—Mesopotamia.—Asirios.—El ­
  imperio  persa.—Los  fenicios.—Unico ­
  pueblo  de  la  antigüedad  que  tenía  una  noción  clara  del
objeto  que  perseguía.—Cartago.—Atenas.—Pequeñas  cantidades.—El ­
  trigo.—  El  sistema  previsor.—  El  trigo  en
Roma.—Las  importaciones  arruinan  la  agricultura  de  Italia.—Los ­
  especuladores  romanos.—Ocultos  y  declarados.

He  dividido,  á  partir  del  comercio  prehistórico,  la
historia  del  comercio  en  ocho  períodos,  limitándome
á  presentar  esta  división  como  un  medio  para  clasificar ­
  suficientemente  racional  y  cómodo.
El  primer  período  comprende  el  comercio  en  la
antigüedad  hasta  el  año  476,  después  de  Jesucristo.
Tres  mil  años  antes  de  la  Era  cristiana,  los  egipcios ­
  habían  alcanzado  un  alto  grado  de  civilización,
como  lo  demuestran  las  pirámides  que  habían  construido ­
  ya.  Encerrado  en  un  valle  de  800  kilómetros,
pero  aglomerados  á  lo  largo  del  Nilo  en  un  espacio
        <pb n="41" />
        LA  EVOLUCION  DEL  COMERCIO

29

relativamente  estrecho,  no  conocían  el  mar,  y  su  régimen ­
  de  castas  oponíanse  al  comercio.  Bajo  el  nuevo ­
  Imperio,  á  partir  del  año  1600  próximamente,  antes ­
  de  Jesucristo,  habían  entrado  en  relaciones  con
la  Fenicia,  la  Siria  y  las  orillas  del  Mar  Rojo  por
medio  de  caravanas  que  les  llevaban  especias,  sándalo ­
  y  mirra.
En  el  último  período,  hacia  el  año  600  antes  de
Jesucristo,  llegaron  á  Egipto  los  comerciantes  griegos. ­
  La  Mesopotamia  era  una  región  agrícola  de
gran  fertilidad  que  necesitaba  metales  y  materias
primas.  Desde  el  año  3000  antes  de  la  Era  cristiana,
Babilonia  era  un  activo  mercado  al  que,  de  la  Arabia
al  Sur  de  la  Siria  al  Oeste  y  de  la  Persia  al  Oriente,
llegaban  metales  preciosos,  granos,  lana  y  materiales
de  construcción.
Los  asirios  extendieron  su  dominación  á  Bibilonia,
  la  Armenia,  la  Siria,  á  una  parte  del  Irán  y  de  la
Palestina,  de  suerte  que  los  mercaderes  podían  dirigirse ­
  á  Nínive  con  toda  seguridad.  El  Imperio  persa
que  sucedió  á  los  asirios,  se  extendía  desde  el  Mediterráneo ­
  al  Indo  y  desde  el  Océano  Indico  al  mar
Negro  y  al  Carpió,  cubriendo  así  una  superficie  mayor ­
  que  la  mitad  de  la  Europa  moderna.
Hasta  su  destrucción  por  Alejandro  (330  antes  de
Jesucristo),  abarcaba  todo  el  comercio  del  Oriente;
pero  no  es  preciso  ponderar  la  importancia  que  podía ­
  tener.  En  cuanto  á  los  judíos,  eran  pastores  y
agricultores,  y  no  hay  que  tenerlos  en  cuenta  como
comerciantes
Apretados  en  una  faja  de  tierra  de  20  kilómetros
        <pb n="42" />
        30  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
de  ancha  y  200  de  larga,  los  fenicios  tenían  abundante ­
  madera  en  las  montañas  que  les  separaban  de
la  Siria  y  de  la  Palestina,  pero  necesitaban  adquirir
de  otros  pueblos  casi  todo  lo  que  les  era  indispensable ­
  para  la  vida.
Habían  formado  en  los  tiempos  prehistóricos  una
confederación  de  ciudades  autónomas,  de  las  cuales
era  Sidón  la  metrópoli  y  Tyro  la  villa  más  importante. ­
  La  mayor  parte  de  estas  ciudades  estaban  gobernadas ­
  por  reyes,  cuyo  poder  era  limitado  por  los  sacerdotes ­
  y  ciertos  magistrados.  Esta  organización
que  podía  ser  una  flaqueza,  dió  á  este  pueblo  una
gran  fuerza  de  expansión  y  le  aseguró  una  preponderancia ­
  marítima  y  comercial  durante  mil  años.  En
el  332,  permanecía  bastante  poderosa  para  oponer
la  más  viva  resistencia  á  Alejandro.
Herodoto  hace  remontar  el  origen  de  la  enemistad
entre  griegos  y  persas  á  un  acto  de  piratería  de  los
fenicios.  Habiendo  éstos  llevado  mercancías  del  Egipto ­
  y  de  Asia  á  Argos,  la  más  bella  ciudad  entonces
de  la  Grecia,  estuvieron  vendiéndolas  durante  cinco
ó  seis  días.  Lo  habían  vendido  casi  todo,  y  en  ocasión ­
  en  que  un  grupo  de  jóvenes  griegas  hacían  compras ­
  cerca  de  la  popa  de  los  navios,  los  fenicios  apoderáronse ­
  de  varias  de  ellas  entre  las  que  se  encontraba ­
  lo,  hija  del  rey  Inaco,  y  las  condujeron  á
Egipto.
Por  represalias,  los  griegos  robaron  á  Europa,  hija
del  rey  de  Tyro,  y  á  Medea,  hija  del  rey  de  la  Cólquida.
  Entonces  Páris  robó  á  Helena,  de  ahí  la  guerra
de  Troya;  y  los  Persas,  mostrando  su  indiferencia
        <pb n="43" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

31

ante  las  mujeres,  decían  que  ellos  jamás  habían  tenido ­
  en  cuenta  las  mujeres  que  les  habían  sido  robadas, ­
  y  que  era  una  locura  vengarse  de  un  rapto  (1).
Los  fenicios  añadían  que  lo  no  había  sido  robada,
sino  que,  en  cinta  á  consecuencia  de  sus  relaciones
con  el  capitán,  ella  había  seguido  á  éste.
Este  relato  encierra  tres  rasgos  de  costumbres  características: ­
  los  fenicios  llevaban  evidentemente  telas ­
  y  alhajas  que  seducían  á  las  mujeres;  practicaban
el  comercio  y  al  mismo  tiempo  la  piratería,  y  reconocían ­
  la  necesidad  de  justificarse.
Los  griegos  se  ofendían  por  los  robos  de  las  mujeres: ­
  los  orientales  no  admitían  que  se  concediese
tanta  importancia  á  tales  asuntos.
Los  fenicios  perseguían  el  beneficio  comercial  y
desdeñaban  el  poder  político;  no  buscaban  á  un  enemigo ­
  ó  á  un  rival  para  luchar  con  él,  sino  para  utilizarle ­
  (2).  Así  mostráronse  á  los  ojos  de  los  hebreos
durante  todo  el  tiempo  que  éstos  poseyeron  el  golfo
de  Akabah  al  Nordeste  del  Mar  Rojo;  y  ante  los
egipcios,  en  unión  de  los  cuales  emprendieron  el
año  608  antes  de  J.  C.,  el  viaje  de  circunnavegación
alrededor  del  Africa.
Ellos  habían  tenido  mucho  antes  relaciones  con
las  costas  del  Africa,  de  la  Arabia  y  de  la  India,  á  las
cuales  se  daba  el  nombre  general  del  üphir,  que
comprendía  probablemente  el  Africa  Oriental  del
Sur  (3).
(1)  Hérodote,  4-1  §  1-4.
(2)  Helmolt,  tomo  II.  pág.  590.
(3)  Keane.
        <pb n="44" />
        32  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
Importaban  especias,  oro,  piedras  preciosas,  ébano ­
  y  marfil.  Explotaban  en  España  minas  de  plata,
de  hierro  y  de  estaño,  y  buscaban  allí  lana  y  pieles.
Procurábanse  las  materias  primas  cambiándolas
por  objetos  manufacturados.  Desde  Homero,  la  antigüedad ­
  ha  celebrado  la  púrpura  de  Tiro  que  no  era
solamente  de  color  rojo,  pues  dabánle  todos  los  colores ­
  de  origen  animal.
Tenían  el  monopolio  de  la  fabricación  de  objetos
de  vidrio.
Fabricaban  paños  y  telas,  instrumentos,  utensilios,
ornamentos  y  juguetes  y  baratijas,  que  les  servían
de  objetos  de  cambio.  Exportaban  vino  de  Egipto.
Por  tierra,  su  principal  comercio  lo  hacían  con
Babilonia,  por  Balber  y  Palmira.
Los  fenicios  colonizaron  el  Mediterráneo.  Ellos
han  dotado  á  los  griegos  y  á  todas  las  naciones  modernas ­
  del  alfabeto;  pero  como  no  tenían  grandes
monarcas  conquistadores,  no  han  dejado  grandes
monumentos  con  grandes  inscripciones  conmemorando ­
  sus  hazañas  guerreras.
Cartago,  colonia  fenicia  fundada  en  el  siglo  IX,
había  alcanzado  un  gran  desenvolvimiento.  Su  comercio ­
  se  extendía  desde  Malabar  al  país  de  Gales.
Pero  era  tan  extremado  su  exclusivismo  que  impedía
á  sus  ciudadanos  aprender  el  griego.  El  pueblo  que
la  gobernaba,  formaba  una  casta  tan  inaccesible  que
no  concedía  jamás  el  derecho  de  ciudadanía  á  ningún
extranjero,  en  tanto  que  los  romanos  nacionalizaban
á  sus  vecinos  y  hasta  le  daban  acceso  al  Senado.
Cartago  solo  tenía  para  oponerlas  á  sus  enemigos,
        <pb n="45" />
        1  11  'J.'.J 1 .* 1  '  T

3

LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO  33
fuerzas  mercenarias,  soldados  profesionales  excelentes, ­
  conducidos  por  oficiales  de  los  que  Aníbal  es  el
tipo,  pero  menospreciados  por  aquéllos  que  odiaban
más  á  los  que  les  pagaban  que  á  los  que  debían
combatir.  Además,  tenía  Cartago  su  flota  en  que  los
remeros  eran  esclavos  del  Estado,  bien  entrenados,
y  los  marinos  tan  hábiles  como  audaces.  Cuando
Cartago  fué  destruida  por  los  romanos  en  el  año  146
antes  de  J.  C.,  éstos  no  reemplazaron  ni  la  marina  ni
el  comercio  de  aquélla;  el  comercio  desapareció  del
Mediterráneo,  que  fué  abandonado  á  los  piratas.
Atenas  era  un  puerto  de  depósito,  alimentado  por
las  colonias  jónicas  extendidas  por  el  Archipiélago,
el  Asia  Menor,  Italia  y  Galia,  á  las  que  á  su  vez  expedía ­
  aquélla  los  productos  de  que  necesitaban.
Tenía  Atenas  convenios  comerciales  con  algunas
de  estas  colonias,  pues  poco  antes  de  la  guerra  del
Peloponeso  la  vemos  excluir  de  todos  sus  puertos  á
los  megarienses.  Alcanzó  el  apogeo  de  su  potencia
marítima  y  comercial  entre  la  tregua  de  los  Treinta
años  (443  antes  de  J.  C.)  y  el  comienzo  de  la  guerra
del  Peloponeso  (429).
Este  comercio  hacíase  en  pequeñas  cantidades.
Demóstenes  ensalza  como  un  don  magnífico  el  privilegio ­
  dado  á  los  atenienses  por  Leucon,  gobernador
de  la  Crimea,  para  que  exportaran  todo  el  trigo  que
quisieran;  y  esta  exportación  alcanzó  á  13.000  mectimnos,
  por  año,  ó  sean  7.000  hectolitros.
Según  Demóstenes,  la  importación  anual  debía  ser
de  800.000  mediamos,  415.000  hectolitros;  según
Back,  un  millón  de  medimnos  ó  sea  518.000  hectoli-
        <pb n="46" />
        34

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Iros;  supongamos  medio  millón  de  hectolitros,  poco
más  de  un  hectolitro  por  habitante.  Este  aprovisionamiento ­
  á  pesar  de  ser  tan  pequeño,  fue,  sin  embargo,
objeto  de  una  preocupación  tal  que  todos  los  navios
en  que  tenían  intereses  los  atenienses  y  los  metecos
atenienses  estaban  obligados  á  cargar  trigo.
En  su  discurso  contra  Formio,  Demóstenes  hace
decir  á  Crisipo:  Parisadis  había  exceptuado  del  impuesto ­
  en  el  Bósforo  al  trigo  expedido  para  Atenas.
Lampis  aprovecha  la  excepción,  pero  lleva  el  trigo  á
Acantia  donde  lo  vende  al  por  menor,  «aunque  estuvo
establecido  en  Atenas,  y  las  leyes  amenazaban  con  el
último  suplicio  á  todo  hombre  establecido  en  Atenas
que  transportase  trigo  á  otros  puntos  que  no  fueran
los  nuestros  (1)».  Y  él  añade  que  entonces  se  estaba
reducido  á  distribuir  la  harina  por  raciones  á  los
habitantes  de  la  ciudad;  que  los  del  Píreo  recibían
panes  por  un  óbolo,  cerca  del  arsenal  de  los  buques;  y
que  bajo  el  pórtico  principal  cernían  y  amasaban  con
los  pies  la  harina  que  se  les  distribuía,  con  dos
cedazos.
Solon  había  prohibido  toda  exportación  de  productos ­
  del  suelo  de  la  Atica,  excepto  la  del  aceite.
A  esta  intervención  del  rey  ó  de  la  autoridad,  para
asegurar  el  alimento  de  la  población  se  ha  dado  el
nombre  de  sistema  previsor.
La  dificultad  del  aprovisionamiento  fue  muy  grande. ­
  La  conquista  de  países  productores  de  trigo  fué
uno  de  los  factores  de  la  política  romana;  pero  importando ­
  trigo,  el  gobierno  romano  arruinaba  la  agricul-(1)
  Demóstenes,  t.  V,  pág.  259;  Perrero,  t.  II,  pág.  406.
        <pb n="47" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

35.

tura  de  Italia  (283  á  200  antes  de  J.  C.).  Después  de
la  proposición  de  Escipión,  el  trigo  en  Roma  llegó
á  valer  1  ‘55  francos  el  hectolitro  (1).  Los  repartos  en
la  annona  habíanse  dictado  con  carácter  extraordinario, ­
  pero  poco  á  poco  hiciéronse  cada  vez  más  frecuentes. ­
  A  más,  los  arrendatarios  de  los  diezmos  poseían ­
  enormes  cantidades  de  trigo  que  podían  arrojar
al  mercado.  Roma  prohibía  á  las  provincias  toda  exportación ­
  que  no  se  dirigiese  á  Italia.
El  Egipto  era  un  país  de  trigo  y  César  y  Craso  proclamaron ­
  su  conquista  (65  antes  de  J.  C.).
Los  romanos  menospreciaban  el  trabajo  y  el  comercio, ­
  pero  no  despreciaban  la  ganancia  (2).  Y  así  dedicaban ­
  á  sus  esclavos  á  oficios  lucrativos  cuando
ellos  no  podían  hacerlos  directamente.  El  gobierno
entregaba  á  ciertas  sociedades  la  gestión  de  los
arriendos  fiscales  y  la  de  las  provisiones.
Seguían  el  consejo  de  Catón:  «Vale  más  unirse  á
otros  cuarenta  y  nueve  especuladores  para  tener  cincuenta ­
  navios  con  gastos  comunes,  y  no  tener  así  más
que  una  quincuagésima  parte  de  interés  en  cada
riesgo».
Resultaba  de  ello  una  red  de  sociedades  que  comprendía ­
  á  todos  los  romanos  que  tenían  algún  recurso. ­
  La  ley  Claudia  (238  antes  de  J.  C.),  prohibió  á  los
senadores  y  á  sus  hijos,  obtener  provecho  de  los
navios  y  tener  intereses  en  las  adjudicaciones  públicas; ­
  por  esta  restricción,  dicha  ley  creó  dos  clases  de
asociados;  reclutada  una,  especialmente  entre  los  ca-(1)
  Mommsen,  t.  IV,  pág.  124.
(2)  Fustel  de  Coulanges,  t.  I,  pág.  259.
        <pb n="48" />
        36

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

balleros,  que  especuló  á  luz  del  día,  en  tanto  que  los
senadores  estaban  reducidos  á  especulaciones  ocultas. ­
  Aquellos  caballeros  constituyeron  una  aristocracia ­
  financiera  que  debilitó  al  Senado  en  provecho  del
cesarismo  (1).  Esta  fue  la  consecuencia  de  la  moral
de  Catón,  que  entre  «el  prestamista  y  el  asesino  no
encontraba  gran  diferencia».
Los  altos  personajes  romanos  reservábanse  las
grandes  garantías  en  los  contratos;  ellos  tocaban  los
beneficios  si  los  había,  y  en  caso  de  pérdidas,  ejercían ­
  su  influencia  para  no  participar  de  ellas.
Cicerón  nos  ha  dejado,  en  sus  escritos  contra  Verres, ­
  la  manera  con  que  los  vencedores  explotaban  á
los  vencidos;  y  cuando  él  mismo  gobernó  la  Cilicia,
tuvo  que  luchar  contra  hombres  como  Bruto  que  exigía ­
  de  los  habitantes  de  Salamina  un  interés  de  un
48  por  100  (2).  Queriendo  administrar  honradamente, ­
  solo  pudo  comprobar  su  impotencia.
En  la  antigüedad,  los  templos  eran  lugares  de  transacción. ­
  Las  fiestas  en  ellos  eran  ferias,  y  ofrecían
una  mayor  seguridad  que  cualquier  otro  lugar.  Cur*
tius  dijo  con  razón:
«Los  dioses  fueron  los  primeros  capitalistas  de  pais;  los
templos  las  primeras  instituciones  financieras;  los  comerciantes ­
  confiaban  su  dinero  á  los  sacerdotes  que  les  ofrecían  más
garantía  y  seguridad  que  cualquiera;  y  los  sacerdotes  hacían
de  banqueros».
(1)  Mommen,  t.  IV,  pág.  144.
(2)  Perrero,  t.  II,  pág.  213.
        <pb n="49" />
        CAPÍTULO  VI

SEGUNDO  PERÍODO:  DESDE  EL  AÑO  476  AL  SIGLO  XV.
EL  SISTEMA  BULLIONNISTA  Y  PROTECTOR.

Período  desde  el  476  al  1500.—Las  ferias.—Comercio  de  lujo.
—Los  Arabes.  —El  camino  de  la  India.—Bizancio.—Las
Cruzadas.—Búlgaros  y  húngaros.—Venecia.—Génova.—La
Liga  del  Rhin.—La  Liga  Hanseática.—Unión  del  comercio  y
la  política.—El  derecho  marítimo.—La  contabilidad  por
partida  doble.-Sociedades  en  comandita.—Circulación
de  los  géneros.—El  papel  de  comercio.  -  Características
del  comercio  en  la  Edad  Media.  —Sistema  bullionnista  y  protector.— ­
  Tres  inventos  transforman  al  mundo.

El  segundo  período,  desde  el  año  476  al  1500,
coincide  con  la  Edad  Media.  Es  el  período  del  nacimiento, ­
  grandeza  y  caída  del  imperio  de  los  Arabes.
La  Edad  Media  se  presenta  al  comercio  sin  vías
de  comunicación  y  sin  seguridades.
Todo  lo  que  la  familia  puede  producir,  debe  producirlo. ­

El  clan,  la  tribu,  debe  bastarse  á  sí  misma.  Cada
granja,  cada  abadía,  cada  villa,  deben  bastarse  á  sí
propias.  Las  grandes  ciudades  de  la  Edad  Media
cuentan  de  10.000  á  20.000  habitantes.
        <pb n="50" />
        38  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
Sin  embargo,  hay  un  comercio,  y  un  comercio  internacional. ­
  Hacíase  en  las  ferias,  bajo  la  protección
de  señores  que  sacaban  provecho  de  ellas:  la  feria
de  Saint  Denis  era  muy  frecuentada  en  el  siglo  VII;
vinieron  después  las  de  Saint-Germain,  las  de  Champagne. ­

En  el  siglo  XIV  fueron  reemplazadas  por  las  de
Brujas,  Colonia,  Francfort,  Ginebra  y  Lyón.
El  comercio  internacional  no  comienza  por  los  artículos ­
  más  útiles.  La  negra  compra  cuentas  de  vidrio ­
  antes  de  comprarse  una  camisa.  En  los  tiempos
bárbaros,  en  la  antigüedad,  en  la  Edad  Media,  las  caravanas ­
  no  podían  transportar  sobre  acémilas  más
que  mercancías  de  gran  valor  con  poco  volumen.
Los  grandes  comercios  de  la  Edad  Media  son:  las
especias  y  los  frutos  del  Mediodía;  2.°,  los  pescados
frescos  y  salados,  á  causa  de  la  cuaresma  y  las  vigilias; ­
  3.°,  las  pieles;  4.°,los  paños  finos;  5.°,el  vino  para
las  villas  de  Alemania  y  de  Inglaterra  y  las  pesquerías ­
  de  arenques  del  Báltico,  de  Skanövo  y  de  Falsterbó;
  6.°,  la  sal.
Los  cruzados,  al  volver  del  Oriente  traían  tapices,
telas  de  seda,  cobres  repujados,  cristalería,  metales
labrados,  especias  orientales;  ellos  adquirieron  el
gusto  y  lo  extendieron  á  las  gentes  ricas.  Venecia  lo
importó  y  por  el  Brenner  se  extendió  por  toda  Alemania, ­
  por  Dinamarca,  Suecia,  Flandes,  Holanda  é
Inglaterra.
Los  ingleses  compraban  los  vinos  franceses  y  vendían ­
  estaño,  plomo  y  pieles  á  pueblos  cuyo  desenvolvimiento ­
  comercial  era  más  avanzado  que  el  suyo.
        <pb n="51" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

39

Recibieron  el  nombre  de  «pastores  de  Pfandes»,  porque ­
  suministraban  la  lana  á  los  pañeros  flamencos.
Eduardo  III  y  Enrique  IV,  hicieron  traer  de  Inglaterra ­
  algunas  manadas  y  prohibieron  la  exportación
de  la  lana.
La  toma  de  Alejandría  por  los  árabes,  cortó  el  camino ­
  de  las  Indias  que  se  siguió  á  través  de  la  Tartaria ­
  independiente,  los  establecimientos  griegos  del
mar  negro  y  Bizancio.  Los  productos  eran  transportados ­
  desde  Alemania  por  los  búlgaros  y  los  húngaros ­
  que  habían  hecho  de  Semlin  su  depósito.
Por  las  Cruzadas,  los  venecianos  entraron  en  relaciones ­
  estrechas  con  Bizancio.  En  1172,  el  emperador ­
  Manuel  Comneno  se  apoderó  traidoramente
de  sus  navios  y  mercancías.  Los  genoveses  y  los  písanos ­
  solicitaron  su  lugar,  en  tanto  que  los  venecianos ­
  firmaban  un  tratado  con  los  árabes,  con  objeto
de  renovar  sus  relaciones  con  la  India  á  través  de  la
Siria  y  el  Egipto.
El  comercio  y  la  política  de  las  repúblicas  italianas
estaban  íntimamente  ligados.  Unas  contra  otras  estaban ­
  animadas  de  la  más  violenta  rivalidad  comercial.
El  comercio  por  tierra,  hacíanlo  muy  difícil  las  exigencias ­
  de  los  señores.
La  Liga  del  Rhin  que  comprendía  entre  otras  las
villas  de  Colonia,  Wessel  y  Munster,  tenía  por  objeto ­
  resistir  á  aquellas  exigencias.  En  el  siglo  xil,  Lubeck, ­
  Brunswick,  Dantzig  y  Hamburgo,  fundaron  una
Liga  para  asegurar  el  comercio  en  el  mar  Báltico  y
mar  del  Norte.  Esta  liga  se  llamó  desde  un  principio
Aenzée  steden  ciudad  sobre  el  mar;  y  por  una  mala
        <pb n="52" />
        40  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
pronunciación  se  ha  hecho  de  él  la  palabra  hanse  (1).
Tenía  por  lema  «Quien  pegue  á  uno  pega  á  todos», ­
  y  llegó  á  reunir  ochenta  villas-  La  unión  no  era
muy  íntima;  pero  cada  año  enviaban  delegados  á  una
asamblea  general  que  decidía  la  contribución  de  cada
una  de  ellas.  )
La  Liga,  bajo  el  impulso  de  Lubeck,  hacía  la  guerra ­
  á  los  reyes  de  Dinamarca  y  de  Suecia,  concluía
tratados  de  comercio  y  entendía  tener  el  monopolio
de  comercio  del  Báltico.  Instalaba  factorías,  verdaderas ­
  fortalezas,  en  Brujas,  en  Londres,  en  Novogorod,
en  Bergen,  gobernadas  militarmente,  y  en  que  los  comerciantes ­
  estaban  sometidos  á  reglamentos  severísimos.
  La  asociación  no  era  puramente  comercial;
debía  tener,  en  el  estado  de  guerra  en  que  se  encontraba ­
  el  mundo,  un  lado  político.
Así  como  perseguía  á  sus  competidores,  perseguía
la  Liga  también  á  los  piratas,  que  tenían  su  base  en
Emden  y  que  protegidos  por  el  Conde  de  Oldemburgo
  recorrían  el  mar  del  Norte  y  el  Báltico.
La  moneda  de  muchas  villas  tenía  un  mercardo
muy  extendido.
En  1494  el  monje  italiano  Paccioli  exponía  el  sistema ­
  de  la  contabilidad  por  partida  doble  en  su  libro.
Summa  del  arithmética,  geometría,  proportioni  et  proportional^ ­
  .
Italia  organizaba  la  sociedad  comercial  en  comandita, ­
  en  la  cual  el  comanditario  no  toma  parte  en  la
gestión  de  la  sociedad,  pero  en  caso  de  pérdida  no  es
responsable  más  que  por  el  importe  de  su  comandita.
~  (lj  BouleyPaty  t.  1.  pág.  78.
        <pb n="53" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

41

En  1300  la  casa  Peruzzi,  tenía  catorce  industrias  y
ciento  cincuenta  agentes.
El  comercio  en  la  Edad  Media  estaba  falto  de  seguridad, ­
  no  solamente  para  el  transporte,  sino  para
el  pago  también.  Los  comerciantes,  con  razón,  no  tenían ­
  confianza  en  las  monedas  tan  diversas  y  tan  va
fiables  de  los  señores  y  de  los  reyes  (1).
Estos  querían  granjearse  los  metales  preciosos  y
no  consentían  que  saliesen  de  sus  dominios.  En  el
siglo  XV,  unos  negociantes  de  Londres  fueron  encarcelados ­
  por  haber  explotado  plata  y  oro  (2).  El  transporte ­
  de  las  especies  era  tan  peligroso  que  cuando
Michael  Behim,  de  la  Compañía  de  Nuremberg,  tenía
que  enviar  1.000  gulden  de  Breslan  á  Nuremberg,
prefería  enviar  cera  por  un  valor  igual.
Pero  entre  las  plazas  hacíanse  negocios  de  acuerdo;
era  más  sencillo  cambiar  órdenes  de  pago  sobre  el
papel.  A  de  Breslan,  debe  á  B  de  Nuremberg,  en  tanto ­
  que  C  de  Nuremberg  debe  á  D  de  Breslan.  Los
banqueros  compraban  y  vendían,  es  decir  cambiaban
los  diversos  créditos,  y  sólo  tenían  que  saldar  las  diferencias ­
  en  especies  ó  por  otras  combinaciones.  El
transporte  de  unas  hojas  de  papel  proporciona  la  rapidez, ­
  facilidad  y  seguridad  para  el  saldo  de  las  cuentas. ­
  Estas  hojas  han  recibido  el  nombre  de  letras  de
cambio.
Los  judíos,  excluidos  del  comercio,  comenzaron  á
demostrar  su  actividad  en  los  comercios  que  se  les
abandonaron;  y  como  no  dependían  de  la  Iglesia,  que
(1)  Yves  Guyot,  I,  libro  V,  cap.  II,  pág.  138.
(2)  Shaw,  págs.  12  y  38.
        <pb n="54" />
        gTX  ■■■

M

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
prohibía  el  préstamo  con  interés,  ellos  lo  practicaron; ­
  pero  los  italianos,  sobre  todo  los  lombardos,
compartían  con  ellos  las  operaciones  de  banca.
El  comercio  era  considerado  como  un  privilegio
que  el  rey  ó  el  señor  podía  conceder  ó  privar  de  él  á
su  antojo.  Prohibíase  la  exportación  de  artículos  de
alimentación  y  de  materias  primas.  Se  prohibía  la
introducción  de  mercancías  que  pudiesen  competir
con  las  que  fabricaban  ciertos  industriales.  La  navegación ­
  estaba  reservada  con  frecuencia  á  los  buques
de  la  localidad.  El  comercio  extranjero  estaba  concentrado ­
  en  algunos  puntos  de  depósito.
El  comercio  estaba  pues,  oprimido  unas  veces,
protegido  otras  por  organizaciones  en  cuyas  manos
estaba  el  poder  político,  y  dominado  por  el  espíritu
del  monopolio.
Tal  fase  del  comercio  es  bullionnista  ó  metalista,
porque  cada  soberano  procuraba  agenciarse  metales
preciosos  con  los  cuales  obtenían  pingües  ganancias
por  el  derecho  de  señorío,  por  las  alteraciones  del
valor  de  la  moneda,  como  la  libra  tornesa  y  por  las
alteraciones  de  la  aleación  y  peso  de  las  piezas.
El  comercio  dependía  de  la  voluntad  del  soberano
que  ejercía  habitualmente  un  proteccionismo  empírico. ­

Tres  inventos  han  comenzado  á  transformar  el
mundo:  el  de  la  pólvora,  atribuido  á  Roger  Bacón
(1280);  el  de  la  imprenta,  atribuido  á  Gutenberg
(1440);  y  el  de  la  brújula,  conocida  poco  antes  del  siglo ­
  XIII  y  de  uso  general  á  comienzos  del  XIV.
        <pb n="55" />
        CAPÍTULO  VII

TERCER  PERÍODO—EL  COMERCIO  DESDE  EL  AÑO  1500
AL  1789;  EL  SISTEMA  MERCANTIL  Y  EL  ESPÍRITU
DEL  MONOPOLIO

Comercio  desde  15Ü0  á  1789.—Constitución  de  los  grandes
Estados  europeos.-  Descubrimiento  de  América  y  del  camino ­
  á  las  Indias,  por  el  Cabo  de  Buena  Esperanza.  -  Importancia ­
  del  café,  del  té  y  del  azúcar  -  Baja  de  precios.—
Portugal,  Felipe  II  y  los  países  protestantes.—La  ruina  de
España.—Aduanas  interiores  y  corporaciones.—Comercio
en  grande.—Los  banqueros  Fuggerde  Augsburgo.-Bolsas
de  Amberes  y  Lyón.—Las  grandes  Compañías  de  Indias.—
Valores  mobiliarios.-Las  aberraciones  de  Law  y  los  tulipanes.—Origen ­
  común  de  las  grandes  naciones  comerciales.—El ­
  colbertismo.  -  Sistema  mercantil  en  Inglaterra.  -
Las  guerras  comerciales.—El  espíritu  del  monopolio.  -  El
Acta  de  navegación.—El  pacto  colonial.—Ganancias  de
Inglaterra.—La  Liga  de  los  neutros.—Las  tarifas  de  1664  y
1667.—La  revocación  del  Edicto  de  Nantes  exporta  nuestras ­
  industrias  —Los  Economistas.—El  tratado  de  Comercio ­
  entre  Francia  é  Inglaterra,  de  1786.—Resumen.

Durante  este  período  que  se  extiende  desde  1500
á  1789  se  constituyen  los  grandes  Estados  europeos.
Este  período  se  abre  con  el  descubrimiento  de  Amé-
        <pb n="56" />
        44

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

rica  en  1492  y  con  el  de  la  ruta  á  las  Indias  por  el
Cabo  de  Buena  Esperanza  en  1498.
El  Mediterráneo  deja  de  ser  el  centro  de  la  actividad ­
  económica  del  mundo.  Los  precios  de  las  mercancías ­
  de  lujo  del  Levante  bajan  á  tal  punto  que  el
uso  del  café,  del  té  y  del  azúcar  comienza  á  entrar  en
las  costumbres.  Desde  fines  del  siglo  XVlll,  estos  tres
artículos  formaban  la  cuarta  parte  de  las  importaciones ­
  de  Inglaterra.  La  importación  de  los  metales  preciosos ­
  en  el  mundo  antiguo  aprovechó  poco  á  España, ­
  pero  dió  gran  impulso  á  los  negocios  de  Flandes
y  del  Norte  de  Europa.  Los  portugueses  se  reservaron
el  monopolio  del  comercio  del  Océano  Indico.  Anualmente ­
  partía  para  Goa  una  flota  de  buques  mercantes
escoltados  por  navios  de  guerra.  El  viaje  de  ida  y
vuelta  duraba  año  y  medio  ó  dos  años.  Desde  1580  á
1640,  Portugal  fué  absorbido  por  España  que  cerró
el  puerto  de  Lisboa  al  comercio  y  empeñó  á  Portugal
en  la  guerra  contra  los  Países  Bajos.  Arruinándolo,
Felipe  II  preparó  la  fortuna  de  los  pueblos  protestantes ­
  contra  los  cuales  combatió  toda  su  vida.
El  gobierno  español  expulsaba  á  los  judíos  el  mismo ­
  año  en  que  Cristóbal  Colón  descubría  á  América.
Destruyendo  las  poblaciones  y  las  riquezas  de  América, ­
  destruía  los  beneficios  que  hubiera  podido  sacar
del  Nuevo  Mundo  (1).
Se  ha  exagerado  la  importancia  de  la  afluencia  de
los  metales  preciosos  en  Europa  después  del  descubrimiento ­
  de  América,  pues  hasta  1560  asciende  á
menos  de  cien  millones:
(1)  Yves  Guyot,  4.
        <pb n="57" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

45

MEDIAS  ANUALES

Oro.

Plata  (ley  de  15  '/%)-Valor


Pesos  millones  Pesos
kil.  de  1rs.  kil.

Valor

Valor  millones
total.  de  1rs.

1493-1520  5.800  20,0  47.000  10,4  30,4
1521-1544  7.160  24,7  90.200  20,0  44,7
1545-1560  8.510  29,3  311.600  69,2  98,5
Se  simplifica  demasiado  el  carácter  de  la  evolución
del  comercio  cuando  se  dice  que  el  local  se  ha  hecho
nacional.  Las  aduanas  interiores  no  desaparecían.
Hasta  1789,  Francia  tenía  provincias  «consideradas
extranjeras»  que  aislábanse  tras  sus  aduanas.  Alemania ­
  estaba  dividida  en  350  pequeñas  soberanías  con
aduanas  y  monedas  especiales.  Hasta  el  año  1800,  el
curso  del  Rhin  estaba  cortado  por  treinta  y  tres  aduanas ­
  y  peajes.  Las  corporaciones  continuaron  repartiéndose ­
  la  actividad  económica,  reservándose  cada  una
el  monopolio  de  tal  ó  cual  producción,  de  tal  ó  cual
comercio.  No  admitiendo  concurrencia  alguna,  impedían ­
  todo  progreso.
El  comercio  al  por  mayor  se  desenvuelve;  los  comisionistas ­
  que  compran  ó  venden  mercancías  para
otros,  reciben  una  comisión  á  cambio  de  sus  servicios ­
  y  se  organizan.
Tenemos  la  cifra  del  activo  en  1527,  de  la  Casa
Fugger  de  Ausburgo,  que  había  comenzado  sus  operaciones ­
  de  banca  á  fines  del  siglo  Xiv.  Ella  se  eleva
á  3  millones  de  florines,  de  los  cuales  contábanse
1.650.000  en  préstamos;  430.000  en  cuentas  particu-
        <pb n="58" />
        46  el  comercio  y  los  comerciantes
lares  de  los  asociados;  380.000  en  mercancías  (cobre,
plata,  tisús);  270.000  en  minas  en  el  Tirol  y  en  Hungría. ­
  Esta  casa  que  había  prosperado  por  sus  beneficios ­
  de  30  y  50  por  ciento  sobre  empréstitos  hechos
por  el  Papa,  el  Emperador  y  los  reyes  de  Europa,
sucumbió  en  1563.
No  era  solamente  la  Bolsa  de  Amberes  el  centro  de
los  negocios  de  la  pimienta;  hacíanse  allí  ventas  públicas ­
  de  velas  de  cera;  y  en  el  siglo  XVI  había  de  ser
con  la  de  Lyón,  el  gran  centro  financiero  del  mundo.
Los  príncipes  tenían  recursos  en  ella,  se  cambiaban
millones  de  florines  sin  emplear  uno  solo.  Un  escrito
de  1542,  denuncia  allí  las  ventas  á  término,  especulación ­
  que  consistía  en  no  pagar  más  que  las  diferencias. ­
  Estas  bolsas  fueron  reemplazadas  por  las  de
Amsterdam,  Londres,  Hamburgo  y  Francfort.  Estos
mercados  se  desenvolvieron  con  la  fundación  de  la
Compañía  inglesa  de  las  Indias  Orientales  (1600)  y  la
Compañía  holandesa  de  las  Indias  Orientales  (1602).
Asistimos  ya  á  la  formación  de  grandes  empresas
que  no  dependen  más  que  de  una  familia  como  la  de
los  Peruzzi,  la  de  los  Médicis,  ó  la  de  los  Fugger,
pero  que  demandan  los  capitales  al  público.
Ellas  representan,  en  relación  á  la  época,  Sociedades ­
  más  poderosas  que  los  trusts  americanos  actuales. ­
  Recibían  delegaciones  de  sus  gobiernos  respectivos, ­
  les  concedían  derecho  á  tener  ejércitos  y  flotas
de  guerra.  Reunían  enormes  capitales  administrados
por  algunos  directores  y  pedidos  á  todos,  bajo  un
registro  de  portadores  de  títulos.  Estos  títulos  eran
transferables,
        <pb n="59" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

47

En  general,  los  administradores  fueron  ineptos  y
corrompidos.  Las  compañías  entregáronse  en  perjuicio ­
  de  las  poblaciones  con  que  estaban  en  contacto,
á  excesos  de  que  nos  ha  dado  un  ejemplo  el  proceso
de  Hastings,  pero  no  por  eso  han  dejado  de  aportar
una  nueva  forma  de  actividad  en  el  mundo.  A  la  Compañía ­
  de  las  Indias  Orientales  debe  Inglaterra  las  posesiones ­
  que  allí  tiene.  Los  estados  de  la  Virginia  y
Massachusetts  han  sido  fundados  por  Compañías.
Las  extravagancias  como  las  del  sistema  del  Law
nada  prueban  contra  estas  sociedades  ni  contra  las
bolsas;  solo  prueban  la  facilidad  del  público  para
dejarse  seducir  por  quimeras  y  crear  valores  subjetivos. ­

Cuando  se  veía  á  los  holandeses  hacer  en  el  siglo
XVII  una  bolsa  de  tulipanes,  y  comprar  y  vender  por
millares  de  florines,  bulbos  como  los  dos  de  semper
augustus  que  no  existían,  se  dijo  que  las  gentes  más
serias  son  capaces  de  todas  las  aberraciones;  y  no  se
les  pida,  si  llegan  al  poder,  que  corrijan  entre  los  demás ­
  los  errores  de  que  ellos  mismos  son  capaces.
Al  comenzar  el  siglo  XVII,  los  Países  Bajos  libertados ­
  de  España  hacíanse  los  dueños  del  comercio  del
mundo.  Los  primeros  habitantes  de  aquellas  marismas ­
  fueron  probablemente  fugitivos  de  tiranías  ó  de
invasiones,  que  refugiáronse  en  ellas.  Tal  ha  sido
siempre  el  origen  de  las  naciones  que  han  alcanzado
un  gran  desarrollo  comercial:  Tiro,  Cartago,  Venecia,
ios  Estados  Unidos,  en  fin.
En  1700,  todavía  tenían  los  holandeses  más  navios
Que  Inglaterra.  Su  comercio  fue  creciendo  hasta  1730
        <pb n="60" />
        48  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
y  ha  conservado  su  importancia.  Pero  en  1750  el  comercio ­
  y  la  marina  británicos  conquistaron  la  preeminencia. ­

En  Francia,  Sully,  queriendo  fomentar  la  agricultura, ­
  había  permitido  la  exportación  de  los  trigos.  Colbert, ­
  ministro  de  Hacienda  en  1661,  hizo  en  1664  unas
tarifas  de  comercio  bastante  liberales,  pero  las  elevó
en  1667  (1).  El  dió  una  tal  perfección  al  sistema  mercantil ­
  que  se  ha  dado  á  éste  el  nombre  de  colbertismo.
Este  sistema  está  basado  en  el  balance  del  comercio:
toda  importación  es  una  pérdida;  la  exportación  que
se  granjea  los  metales  preciosos  de  los  otros  pueblos,
arruina  á  éstos  y  enriquece  al  que  la  hace.
Sin  embargo,  como  es  preciso  abaratar  las  subsistencias ­
  á  los  obreros,  prohibe  exportar  los  trigos;
como  es  preciso  reservar  las  materias  primas  para  la
industria  nacional,  prohibe  exportarlas.  Por  el  contrario, ­
  se  fomenta  la  exportación  de  objetos  manufacturados. ­
  Colbert  creó  las  manufacturas  reales  de
Sevres  y  de  los  Gobelinos.  Hizo  traer  obreros  extranjeros ­
  al  mismo  tiempo  que  condenaba  á  galeras  á  los
obreros  franceses  que  fueran  al  extranjero.  Concedió
múltiples  monopolios  para  favorecer  la  industria  que
al  mismo  tiempo  entorpecía  con  meticulosos  reglamentos. ­

Inglaterra  tenía  el  mismo  espíritu  de  monopolio  y
exclusivismo.  Prohibía,  bajo  pena  de  muerte  en  caso
de  reincidencia,  la  exportación  de  las  lanas  finas  é
imponía  la  misma  pena  á  la  importación  de  cristales,
mercería  y  quincalla.  Para  castigará  Francia  elevó  el
(1)  Pierre  Clement,  1  y  2.
        <pb n="61" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO]

49

4

derecho  de  los  vinos  á  19  sh  8  d.  por  galón  ó  24,
francos  60  el  galón  (4  litros  54),  ó  lo  que  es  lo  mismo,
551—650  francos  el  hectolitro.
La  Sociedad  de  la  Paz  de  Massachusetts  (1),  ha
averiguado,  hace  unos  treinta  años,  las  causas  de  286
guerras  que  han  turbado  el  mundo  desde  Constantino. ­
  No  encontró  más  que  cinco  que  tuviesen  por  origen ­
  querellas  comerciales;  son  demasiado  pocas.
Desde  Francisco  I,  ninguna  de  las  querellas  entre
Francia,  Inglaterra,  Holanda  y  España,  fue  exclusivamente ­
  política.  Todas  tienen  un  carácter  comercial
que  si  no  aparece  siempre  en  el  momento  en  que  se
inician,  se  deja  ver  en  los  tratados  que  las  terminan.
Cada  una  de  dichas  naciones  quiso  asegurarse  el
monopolio  del  comercio  en  los  mares.  El  Acta  de  navegación ­
  de  Cromwell,  de  1651,  modificada  por  la  de
1660,  que  dió  á  los  marinos  ingleses  el  monopolio  de
la  navegación  entre  las  colonias  inglesas  y  la  metrópoli, ­
  provocó  las  protestas  de  Holanda,  contra  la  cual
iba  dirigida.
El  régimen  comercial  francés,  inspirado  en  la  misma ­
  tendencia,  es  conocido  con  el  nombre  de  Pacto
colonial  y  se  resumía  en  las  siguientes  disposiciones:
1.  °  Respecto  de  los  productos  coloniales,  el  privilegio  del
mercado  francés,  al  cual  era  obligación  conducir  aquellos.
2.  °  Respecto  de  los  productos  franceses,  el  monopolio  del
mercado  colonial.
3.  °  Exclusión  de  todo  pabellón  extranjero  para  los  transportes ­
  entre  las  colonias  y  la  metrópoli.

(1)  Dictionnaire  d'Eicon.  pol.,  art.  Paix.
        <pb n="62" />
        50

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Este  régimen  no  representa,  sin  embargo,  más  que
una  segunda  fase,  pues  en  un  principio,  aquellas  diversas ­
  operaciones  se  hicieron  por  mediación  de  una
compañía.
Francia  pretendía  cerrar  los  mares  á  Inglaterra  y
Holanda;  Inglaterra  quería  suprimir  el  comercio  de
Holanda,  Francia  y  España;  Holanda  deseaba  mantetener
  la  preponderancia  que  había  tenido  en  los  comienzos ­
  del  siglo  XVII.
Las  Compañías  holandesa  y  francesa  de  la  India
se  arruinaron  en  guarniciones,  construcción  de  fortalezas ­
  y  en  guerras.
Los  europeos  pugnaban  por  excluirse  mutuamente
por  la  fuerza  y  por  la  intriga.
Sin  embargo,  desde  1613,  decía  muy  sabiamente
Tomás  de  Broë:  «¿Por  qué  os  querelláis?  Hay  en  este
país  mercancías  bastantes  para  todos  vosotros».
Inglaterra  aseguró  su  preponderancia  en  la  India.
Adquirió  el  Canadá  por  el  Tratado  de  París  (1763),
pero  perdió  sus  colonias  americanas  (1783).
Intentando  contar  el  comercio  de  Francia  con  sus
colonias  «Inglaterra  había  impuesto  la  regla  de  que
un  neutral  no  tenía  derecho  á  hacer  en  tiempo  de
guerra  una  navegación  á  que,  en  virtud  del  Pacto  colonial, ­
  no  tenía  derecho  en  tiempo  de  paz».
Los  Estados  del  Norte  de  Europa  á  los  cuales  recurrió ­
  Francia,  terminaron  en  1780  un  convenio  de  neutralidad ­
  armada,  afirmando  que  un  navio  libre  podía
conducir  mercancías  libres,  excepto  contrabando  de
guerra,  y  que  un  bloqueo  solo  había  de  ser  respetado
asando  fuera  efectivo.
        <pb n="63" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

51

La  nueva  tarifa  de  1667  fué  una  de  las  causas  de  la
guerra  de  1672  entre  Francia  y  Holanda.  Por  la  paz
de  Nimega  (1677),  Luis  XIV  tuvo  que  conceder  el  restablecimiento ­
  de  la  tarifa  de  1664.  Cuando  estalló  la
guerra  de  la  Liga  de  Augsburgo  (1688),  fué  puesta  en
vigor  la  tarifa  de  1667,  tanto  contra  Inglaterra  como
contra  Holanda;  pero  de  nuevo  fué  restablecida  la  de
1664,  por  la  paz  de  Ryswick  (1697).  Durante  la  guerra ­
  de  sucesión  de  España,  fué  aplicada  nuevamente
la  tarifa  de  1667,  y  otra  vez  restablecida  la  de  1664
por  la  paz  de  Utrecht,  que  comprendía  un  tratado  de
comercio  de  treinta  y  nueve  artículos.  (11  de  Abril  de
1713).
Mientras  Colbert  procuraba  desarrollaren  Francia
la  industria,  la  Revocación  del  Edicto  de  Nantes  dispensaba ­
  á  los  hombres  más  industriosos,  dotados  de
una  gran  energía  moral,  que  llevaron  por  toda  Europa ­
  las  industrias  de  la  cristalería,  del  papel  y  de  la
quincalla.  Tales  son  los  protestantes  franceses  que,
refugiados  en  el  Uster,  han  creado  la  industria  de  las
telas  de  Irlanda.
Sin  embargo,  desde  el  siglo  XVII  algunos  escritores
han  hecho  resaltar  irónicas  consecuencias  á  las  que
llevaban  las  medidas  inspiradas  por  el  espíritu  del
monopolio.
Dudley  Nort,  en  sus  Discourses  of  trade  {1691)  dijo:
«El  mundo  entero,  en  cuanto  al  comercio,  no  es  más
que  una  sola  nación  ó  un  solo  pueblo  en  que  las  naciones ­
  son  como  miembros  de  él.  Trueque  y  dinero
son  la  misma  cosa.  Podemos  intentar  aprisionar  al
cuco,  to  hedge  in  the  cuckoo,  pero  será  en  vano;  nin-
        <pb n="64" />
        52  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
giin  pueblo  se  ha  enriquecido  jamás  por  medidas  políticas; ­
  solo  la  paz,  la  industria  y  la  libertad  conquistan ­
  el  comercio  y  la  riqueza»  (1).
En  1752,  David  Hume  ridiculizaba  el  espíritu  de
rivalidad  comercial.  Los  fisiócratas  lanzaban  la  afirmación ­
  de  la  libertad  del  trabajo  y  del  comercio  en  la
famosa  fórmula  de  Gournay:  «Dejad  hacer,  dejad  pasar» ­
  .  Quesnav  afirmaba  el  principio  «de  la  mayor  concurrencia ­
  posible»  y  decía  esta  frase  profunda:  «Los
negociantes  de.las  demás  naciones  son  nuestros  propios ­
  negociantes»  (2).
Adam  Smith  publicaba  en  1776  su  libro  Recherches
sur  les  causes  et  la  nature  de  la  Richesse  des  Nations.
El  l.°  de  Febrero  de  1783  concluíase  la  paz  de  Versalles
  entre  Inglaterra  y  Francia.  M.  de  Vergennes  preparaba ­
  con  Inglaterra  un  tratado  de  comercio  que  se
firmó  el  26  de  Septiembre  de  1786,  á  pesar  de  la  oposición ­
  que  encontraba  en  ambos  lados  del  Canal  de  la
Mancha  (3).
En  Francia,  el  comercio  no  habíase  hecho  nacional
aún.  Algunas  provincias  eran  «reputadas  de  extranjeras» ­
  y  una  mercancía  transportada  de  la  Bretaña  ó
de  Guyena  á  la  Provenza  sufría  siete  ú  ocho  inspecciones ­
  y  pagaba  otras  tantas  veces  un  derecho  del  10
ó  el  15  por  ciento  de  su  valor.  «Los  derechos  interiores ­
  son  en  número  de  treinta  y  cinco»,  decía  Goudard,
firmante  del  decreto  de  5  de  Noviembre  de  1790,  que
los  abolió.
(1)  Schlle.
(2)  YvesGuyot.
(3)  Citado  por  Mar  Culloch.
        <pb n="65" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

53

Este  período  se  caracteriza  por  los  liechos  siguientes: ­
  desconcentración  del  comercio  del  Mediterráneo
por  los  descubrimientos  geográficos,  institución  de
las  grandes  Compañías  coloniales,  desarrollo  de  las
bolsas  y  sociedades  comerciales,  espíritu  del  monopolio, ­
  Acta  de  navegación,  Pacto  colonial,  sistema
mercantil  llevado  á  su  máximum  por  Colbert,  fundado ­
  sobre  la  idea  de  vender  al  extranjero  apoderándose ­
  de  sus  metales  preciosos  y  dificultar  la  venta  entre ­
  los  demás  países.  Este  sistema,  sin  embargo,  sostenido ­
  por  las  guerras  coloniales,  es  modificado  por
los  tratados  de  comercio.
        <pb n="66" />
        CAPÍTULO  VIII

CUARTO  PERÍODO:  DESDE  1789  Á  1792.  LA  LIBERTAD
DEL  TRABAJO  Y  DEL  COMERCIO

Supresión  de  las  Aduanas  interiores  —  Supresión  de  las  Corporaciones.—Tarifa ­
  de  1791.  —En  un  régimen  de  concurrencia ­
  cada  uno  busca  la  ocupación  que  le  conviene  —La
concurrencia  es  el  poder  regulador  de  los  contratos.

La  Asamblea  nacional  elegida  en  1789  realizó  un
cierto  número  reformas  reclamadas  por  los  economistas, ­
  pero  que  de  algunas  de  ellas,  la  mayoría  de  los
miembros  hubieron  de  reconocer  de  tiempo  en  tiempo, ­
  la  necesidad  de  revocarlas.  Por  el  decreto  de  5  de
Noviembre  de  1790,  abolió  la  Asamblea  los  derechos
interiores.
Por  la  ley  de  2  de  Marzo  de  1791  suprimió  las
Corporaciones,  señoríos  y  veedurías  y  estableció  la
libertad  del  trabajo  y  del  comercio  en  los  siguientes
términos:
Art.  7.°  Está  permitido  á  toda  persona  hacer  el
comercio  ó  ejercer  la  profesión,  arte  ú  oficio  que  le
convenga.
Después  de  varias  excitaciones,  la  Asamblea  na-
        <pb n="67" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

55

cional  adoptó  la  tarifa  de  Aduanas  de  1791  que  es  la
más  liberal  que  lia  tenido  Francia  hasta  1860.
Este  período  es  el  punto  de  partida  de  la  libertad
económica  en  el  mundo.
Sin  duda,  los  guilds  habían  perdido  en  Inglaterra
sus  monopolios  desde  hacía  largo  tiempo.  Gozábase
allí  de  una  cierta  libertad  del  trabajo  y  del  comercio.
Pero  ha  sido  la  Asamblea  nacional  la  que  formuló
el  principio  que,  adoptado  ó  reclamado  por  todos  los
pueblos,  ha  contribuido  tan  eficazmente  á  la  evolución ­
  industrial  y  comercial  del  siglo  XIX.
En  un  régimen  de  concurrencia,  cada  uno  busca  la
ocupación  que  le  conviene.
La  concurrencia  es  el  poder  regulador  de  los  contratos, ­
  ha  dicho  John-Stuart  Mill  (1).

(1)  Libro  11,  cap.  IV,  §  2.
        <pb n="68" />
        CAPÍTULO  IX

QUINTO  PERÍODO:  1793  Á  1815.  LA  GUERRA
ECONÓMICA

Dos  grandes  guerras  entre  Francia  é  Inglaterra.—Las  prohibiciones ­
  de  1793  hasta  la  paz  de  Amiens.-Proyecto  de
tratado  de  comercio.—Malta  y  el  comercio  de  Levante.—
Ruptura  de  la  paz  de  Amiens.—Les  orders  in  council  y  los
decretos  de  Napoleón.—El  bloqueo  continental.  —Las  licencias.—Los ­
  corsarios.

Comprende  este  período  dos  grandes  guerras  entre
Francia  é  Inglaterra:  desde  1.®  de  Febrero  de  1793
al  25  de  Marzo  de  1802,  fecha  de  la  paz  de  Amiens;
y  de  la  ruptura  del  tratado  de  Amiens  (Abril  1803  á
1815).  El  decreto  del  l. er  —4  de  Marzo  de  1793  de  la
Convención,  anuló  todos  los  tratados  de  alianza  y  de
comercio.  Las  prohibiciones  contra  las  mercancías
procedentes  de  los  países  en  guerra  con  Francia,  tenían ­
  terribles  sanciones;  veinte  años  de  prisión  á  los
que  intentaran  visitarlas.  Pero  al  mismo  tiempo,  como
para  la  defensa  había  necesidad  de  azúcar,  hierro,  cobre, ­
  armas,  cueros,  hilo  de  cáñamo  y  lino,  se  exceptuaron ­
  estos  artículos  del  certificado  de  origen  cuando ­
  eran  introducidos  por  la  frontera  del  Este.  Cuando
        <pb n="69" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

57

los  corsarios  vendían  sus  presas,  habían  de  vender
forzosamente  mercancías  prohibidas.  El  art.  5.°  de  la
ley  de  10  de  brumário  del  año  V  enumeraba  toda  una
serie  de  mercancías  reputadas  inglesas,cualquiera  que
fuese  su  origen.
Al  día  siguiente  de  la  firma  de  la  paz  de  Amiens,
Cambacérès  aconsejó  al  primer  Cónsul  hacer  un  tratado ­
  de  comercio  con  Inglaterra.  El  Gabinete  Addington ­
  consideraba  que  el  estado  de  paz  restablecía  el
tratado  de  1786,  pero  esto  no  fue  admitido  por  el
Gobierno  francés.
Según  Mollien,  Inglaterra  se  negó  á  devolver  la
isla  de  Malta  á  sus  antiguos  propietarios,  los  Caballeros ­
  de  la  Orden  de  San  Juan  de  Jerusalén  ú  Orden
de  Malta,  por  no  devolver  á  Francia  su  comercio  de
Levante.  El  16  de  Mayo  de  1806  un  order  in  council
notificaba  á  los  poderes  neutrales  que  quedaba  prohibida ­
  la  introducción  de  mercancías  pertenecientes  á
los  enemigos  de  Inglaterra,  desde  el  Elba  á  Brest.  Napoleón ­
  respondió  por  el  decreto  de  Berlín  de  21  de
Noviembre  de  1806,  declarando  «las  islas  Británicas
en  estado  de  bloqueo  y  prohibiendo  todo  comercio  y
toda  correspondencia  con  ellas».  Entonces  comenzó
un  cambio  de  orders  in  council  y  de  decretos.  Pero
los  dos  Gobiernos  estaban  de  acuerdo  para  violar
las  medidas  que  ordenaban.  En  1810  Inglaterra  concedía ­
  18.363  licencias,  y  se  ha  dicho  que  Napoleón
había  retirado  más  de  400  millones,  cifra  que  parece
exagerada,  de  las  que  él  había  concedido.  Estas  licencias ­
  creaban  monopolios  en  el  comercio.  Napoleón
llegó  á  vestir  á  sus  soldados  con  paños  dé  Yorkshire.
        <pb n="70" />
        58

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

El  bloqueo  continental  creó  el  mayor  sistema  de  contrabando ­
  que  se  lia  conocido  jamás.  Se  dice  que  el
bloqueo  continental  ha  contribuido  á  desenvolver  la
industria  francesa,  pues  careciendo  de  materias  primas, ­
  sólo  podía  producir  á  precios  exorbitantes  y
eso  encontraba  comprador.  El  bloqueo  tuvo  por  resultado ­
  cortará  Francia  toda  vía  marítima,  pero  también ­
  ocasionó  una  unión  aduanera  continental  de  73
millones  de  habitantes.
Los  detalles  de  la  historia  del  bloqueo  continental
muestran  los  desastres  que  pueden  resultar  de  las
guerras  de  tarifas,  pero  prueban  también  que  éstas
tienen,  casi  siempre,  consecuencias  exactamente  contrarias ­
  á  los  resultados  que  pretenden  obtener  los
que  las  empeñan  (1).
Se  fantasea  mucho  respecto  á  la  potencia  destructora ­
  de  los  corsarios  franceses  que  desaparecieron
después  de  1800.  La  mayor  parte  de  las  mercancías
debían  llegar  á  Londres  por  el  canal  de  la  Mancha.
Un  corsario  podía  salir  por  la  tarde,  hacer  su  presa
y  volver  por  la  mañana  al  puerto.  Esto  hacía  que  los
barcos  mercantes  tuvieran  que  formar  convoyes  escoltados ­
  por  buques  de  guerra.  Las  pérdidas  causadas ­
  por  los  corsarios  al  comercio  inglés,  se  calculan
en  un  2  por  100.  Pero  no  había  un  sólo  buque  francés ­
  en  el  mar.  En  1800  Francia  había  recibido  mercancías ­
  de  Asia,  Africa  y  América  por  valor  de  cerca
de  7.500.000  francos  y  había  exportado  á  dichos  países ­
  menos  de  1.500.000  (2).
(1)  Yves  Quyot,  6.
        <pb n="71" />
        CAPITULO  X

SEXTO  PERÍODO:  1815-1846.  —EL  PROTECCIONISMO

La  industria  en  la  Gran  Bretaña.—El  algodón.—La  flota  británica.—La ­
  deuda.-Las  colonias  británicas.  —Política
económica  de  la  Restauración.—El  desquite  de  los  emigrados.—Exclusivismo ­
  británico.  —M.  Huskisson.—Proyecto ­
  de  tratado  de  comercio  (1822).—Tratado  de  navegación ­
  (1826).—Siempre  en  vigor.—El  Zollverein  alemán.

Durante  todas  estas  guerras,  la  industria  inglesa
había  alcanzado  un  considerable  desarrollo,  debido,
principalmente,  á  los  grandes  inventos  de  fines  del
siglo  XVIII:  la  máquina  de  vapor  de  Watt  (1785),
los  hornos  de  fundición  de  Cort,  que  en  1783  son  el
origen  de  la  quincallería  y  cuchillería  de  Birmingham
y  Sheffield,  las  máquinas  de  cardar,  de  hilados  y  tejidos ­
  de  Arkwright  (1769),  de  Hargreaves  (1770)  y
de  Cartwright  (1785).
El  cultivo  del  algodón  no  se  había  introducido  en
Georgia  hasta  1786.
En  1861  M.  P.  L.  Simmononds,  en  una  conferencia
en  London  College,  decía:  «Hasta  el  año  1800  la  cantidad ­
  de  algodón  recibida  en  Liverpool,  procedente
de  los  Estados  Unidos,  había  sido  muy  poco  impor-
        <pb n="72" />
        60  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
tante.  M.  Samuel  Maverick,  de  Pendleton,  en  la  Ca;
rolina  del  Sur,  á  quien  se  debe  el  envió  del  primer
saco  de  algodón  de  América  á  Liverpool,  vive  aún.
El  consignatario  de  este  saco  hubo  de  decir  á  los
navieros  MM.  Wadswarth  and  Turpin,  de  Charlestown, ­
  que  no  lograba  venderlo  y  que  no  le  enviasen
más»  (1).
Sin  embargo,  en  1809,  Inglaterra  recibió  de  los
Estados  Unidos  14.000  balas  de  algodón;  y  en  1819,
1.754.000.  Estos  hechos  prueban  cuán  reciente  es  la
industria  del  algodón.
La  actividad  de  la  industria  inglesa  desarrolló  el
consumo  de  los  productos  agrícolas.  La  explotación
de  la  hulla  vino  á  ser  una  de  las  grandes  industrias
del  país.
Inglaterra  había  destruido  las  flotas  de  Francia,
Holanda  y  España.  En  1815,  ella  tenía  de  hecho  el
monopolio  del  comercio  marítimo.  Pero  salía  de  la
guerra,  debilitadísima  por  los  enormes  gastos  que
había  hecho.  Desde  1802  á  la  paz  de  1815,  esos  gastos ­
  se  elevaban  á  1.113.000.000  de  libras,  80  millones ­
  por  año,  ó  sean  ‘2.000  millones  de  francos.
Las  atenciones  de  la  deuda  exigían,  en  1816  libras ­
  32.457.000;  más  de  800  millones  de  francos.
Se  repite  oficiosamente  que  el  poderío  colonial  de
Inglaterra  data  de  las  guerras  del  Imperio.  Pero,  por
los  tratados  de  1815,  Inglaterra  no  obtuvo  en  Europa ­
  nada  más  que  Malta,  las  islas  Jónicas  y  el  islote
de  Heligoland,  y  de  estas  posesiones  sólo  ha  conservado ­
  la  primera;  en  las  Indias  occidentales,  Santa

(1)  John  Yeats,  1,  pág.  9.
        <pb n="73" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

6t

Lucía,  Tabago  y  Trinidad;  en  la  América  del  Sur,
Demethra,  y  en  el  Océano  Indico,  sólo  la  isla  de  Ceylán,
  la  de  Mauricio  y  el  Cabo  de  Buena  Esperaza,
Ella  ocupó  la  costa  occidental  del  Canadá,  y  se
anexionó  toda  la  Australia.
La  política  económica  de  la  Restauración  hubiera
debido  ser  completamente  opuesta  á  ¡a  seguida  desde ­
  1793  á  1815,  dirigida  exclusivamente  contra  Inglaterra. ­
  El  Gobierno  pretendía  volver  para  la  refundición ­
  general  de  las  tarifas  de  Aduanas,  á  la  de  1791;
pero  los  emigrados  repatriados,  siempre  grandes
propietarios  agrícolas,  poseedores  por  el  censo  del
poder  político,  dueños  de  las  forjas,  porque  poseían
los  bosques,  exigieron  formidables  derechos  protectores ­
  sobre  el  hierro,  los  trigos,  las  lanas  y  la  carne.
Tomaban  el  desquite  contra  los  consumidores  que
constituyen  el  mundo  entero.  Hasta  1826  no  cesaron
de  gravar  las  tarifas.
A  consecuencia  de  la  célebre  potición  presentada
en  1820  por  los  comerciantes  de  la  City  de  Londres,
redactada  por  Tooke,  el  Gobierno  inglés  levantó  algunas ­
  de  sus  prohibiciones;  la  de  la  exportación  de
las  lanas  inglesas  fué  revocada  por  el  acta  de  1824
y  sustituida  por  un  derecho  de  dos  peniques  por  libra; ­
  en  1824  se  permitió  á  los  obreros  salir  de  Inglaterra; ­
  pero  en  1824  fué  rechazado  un  bill  que  autorizaba ­
  la  exportación  de  las  máquinas.
El  presidente  del  Boaid  of  trade,  M.  Huskisson,
intentó  concluir,  en  1822,  un  tratado  de  comercio  con
Francia,  que  se  frustró;  pero  en  1826  llegó  á  terminar ­
  otro  que  anuló  todos  los  derechos  diferenciales
        <pb n="74" />
        62  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
establecidos  en  los  puertos  de  cada  nación  á  fin  de
aumentar  el  precio  de  las  mercancías  importadas  en
los  buques  de  la  otra.  Este  tratado  continúa  aún  en
vigor  (1).
Alemania  permanecía  dividida  en  pequeños  Estados ­
  independientes,  separados  unos  de  otros  por
Aduanas  y  diversos  sistemas  monetarios.  Desde  1819
á  1831  hiciéronse  grandes  y  constantes  esfuerzos  por
constituir  una  unión  aduanera  que  llegó  á  realizarse
el  l.°  de  Enero  de  1834,  bajo  el  nombre  de  Zollverein,
repartiéndose  el  total  entre  los  diversos  Estados  en
proporción  ai  número  de  habitantes;  sin  embargo,
Prusia,  á  la  que  por  tal  procedimiento  hubiesen  correspondido ­
  las  tres  cuartas  partes  de  los  derechos,
se  conformó  con  no  recibir  más  que  los  cinco  onzavos. ­
  Un  sistema  común  de  moneda,  pesos  y  medidas,
completaba  la  unificación.  El  Zollverein  no  fue  completo ­
  hasta  1846.  Hamburgo  y  Brema  permanecieron
fuera  hasta  entonces  (2).
Se  ha  discutido  y  se  discute  aún  para  saber  si  los
autores  de  esta  organización  habían  visto  en  ella  una
gran  obra  de  política  comercial,  ó  simplemente  un
medio  fiscal  de  asegurar  más  fácilmente  mayores  ingresos ­
  aduaneros.
Al  mismo  tiempo  que  se  establecía  la  libertad  económica ­
  en  el  interior  de  Alemania,  imponíanse  derechos ­
  á  la  industria  inglesa  para  proteger  la  industria ­
  nacional.  En  1842,  empeñó  el  Zollverein  una
guerra  de  tarifas  con  Bélgica,  que  duró  dos  años
(1)  Gastón  de  Bernhardt.
(2)  Emile  Worms.
        <pb n="75" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

63

y  terminó  por  un  tratado  de  comercio.  El  Austria  no
se  equivocó  sobre  cuál  había  de  ser  la  marcha  política ­
  que  el  Zollverein  debía  seguir.
España  había  creído  tener  el  monopolio  exclusivo
del  comercio  en  sus  colonias.  La  emancipación  de
las  de  la  América  Central  y  de  la  América  del  Sur,
abrió  estos  nuevos  continentes  al  comercio  del
mundo.
Durante  este  período,  en  1842,  el  Dr.  Montgomery
descubrió  la  gutapercha  cerca  de  Singapour,  y  sin
este  descubrimiento  no  existieran  los  cables  submarinos ­
  que  diez  y  siete  años  más  tarde  habían  de  unir
los  continentes.
        <pb n="76" />
        CAPÍTULO  XI

SÉPTIMO  PERÍODO:  1846-1880.—EL  LIBRECAMBIO
Y  LOS  TRATADOS  DE  COMERCIO

Travesía  del  Océano.—Viaje  á  las  Indias  en  1840.—Inglaterra
armoniza  su  política  económica  con  los  progresos  de  los  trans
portes  y  de  la  industria,  debidos  al  vapor  y  la  electricidad.—
Tarifa  para  la  renta  y  tarifa  para  la  producción.—  La  tarifa
británica.—Artículos.—El  monopolio  del  librecambio.—
El  tratado  de  comercio  de  I860.—La  cláusula  de  nación  más
favorecida.—Perturbaciones  políticas.—Las  transformaciones ­
  del  mundo.—Las  minas  de  oro.—La  producción  de  los
metales  preciosos  es  una  industria  secundaria.—La  hulla.
El  hierro.—Los  medios  de  transportes.—El  comercio  exterior ­
  del  mundo  de  1850  á  1880.—Crisis  económicas.
En  1838,  antes  de  la  travesía  del  Atlántico  por  un
buque  de  vapor,  cl  Great  Western,  aquel  viaje  exigía
cinco  ó  seis  semanas.  Un  viaje  á  la  India  invertía  seis
meses.  Bajo  la  influencia  de  las  doctrinas  económicas
de  Adam  Smith  y  de  Ricardo,  bajo  la  acción  del  general ­
  Thompson,  de  Cobden  y  de  John  Bright,  Inglaterra ­
  orientó  su  política  económica  en  armonía  con  los
progresos  de  los  transportes  y  de  la  industria,  debidos
al  vapor  y  á  la  electricidad.
        <pb n="77" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

65

5

Encontró  absurdo  intentar  disminuir  el  esfuerzo
por  el  progreso  de  los  medios  de  transportes  y  aumentarlo ­
  con  los  derechos  de  aduanas.  En  1842  comenzó ­
  una  revisión  de  la  tarifa.  El  24  de  Junio  de
1846,  el  acta  propuesta  por  Roberto  Peel  rebajó  progresivamente ­
  los  derechos  de  los  trigos,  que  en  1849
quedaron  reducidos  á  un  chelín  por  quarter,  ó  sea,
0‘57  francos  los  100  kilos.  Inglaterra  tuvo  por  política
económica  suprimir  los  derechos  poco  productivos,
onerosos  de  recaudar,  y  molestos  para  el  comercio.
Hizo  la  distinción  entre  los  derechos  percibidos  para  la
renta  y  los  percibidos  para  la  protección.  Los  percibidos ­
  para  la  renta  no  pasaban  más  que  sobre  los  artículos ­
  que  el  Reino  Unido  no  producía;  el  total  de
ellos  ingresaba,  pues,  en  las  Cajas  del  Tesoro.
Los  derechos  establecidos  para  la  protección  tendían ­
  principalmente  á  impedir  la  entrada  de  las  mercancías ­
  gravadas,  no  á  suministrar  ingresos;  y  además ­
  tenían  por  objeto  elevar  el  precio  de  los  artículos ­
  similares  producidos  en  el  país  que  los  establecía, ­
  asegurando  así  un  impuesto  privado  á  favor  de
los  particulares.
En  1897,  la  tarifa  inglesa  no  comprendía  el  único
que  ha  practicado  espontáneamente  el  librecambio.
Las  demás  naciones  no  siguiendo  su  ejemplo,  le  han
dado  un  monopolio  que  no  pedía.
En  1849,  Inglaterra  revocó  el  Acta  de  Navegación
de  1661,  que  había  sufrido  ya  algunas  atenuaciones.
Después  de  los  resultados  obtenidos  por  los  librecambistas ­
  ingleses,  después  de  la  propaganda  hecha
muy  especialmente  por  los  librecambistas  franceses,
        <pb n="78" />
        66  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
á  consecuencia  de  una  entrevista  de  Cobdem  y  de
Michel  Chevalier  en  Londres,  Gladstone,  de  un  lado
y  Napoleón  III,  del  otro,  resolvieron  concluir  un  tratado ­
  de  comercio  cuyos  términos  fueron  decretados  en
fin  de  Noviembre  de  1859  y  que  fue  firmado  en  23  de
Enero  de  1860(1).  No  establecía  el  librecambio,  pero
reemplazaba  unas  cincuenta  prohibiciones  por  la  imposición ­
  de  derechos,  en  unos  nueve  artículos.  El
derecho  sobre  los  azúcares,  restablecido  el  19  de
Abril  de  1901,  ha  elevado  el  número.  Unos  sufren  los
derechos  de  fiscalización,  y  sobre  otros  grava  el  mismo ­
  impuesto  que  los  similares  tienen  en  el  interior.
Actualmente  los  derechos  de  aduanas  gravan  á  los
naipes,  la  achicoria,  el  cacao,  café,  té,  vino,  tabaco  y
al  azúcar,  que  entraña  la  tasación  de  la  sacarina,  de
las  glucosas  y  de  las  confituras.
Los  derechos  de  impuesto  gravan  la  cerveza,  éter,
frutos  secos,  jabón,  perfumes  á  base  de  alcohol,  y  los
espirituosos.
Ninguno  de  estos  artículos  protege  el  producto  inglés.
Todos  son  derechos  fiscales  que  tienen  por  único  objeto
la  constitución  de  la  renta.
De  todos  los  países,  el  Reino  Unido  ha  sido  el  que
por  término  medio,  importaba  el  15  por  100  del  valor, ­
  salvo  para  ciertos  productos  metalúrgicos;  la  reducción ­
  de  los  derechos  sobre  los  vinos  á  un  chelín
por  gallon  (4‘54  litros)  (27  francos  por  hectolitro).  Por
otra  parte,  el  21  de  Agosto  de  1861,  el  gobierno  francés ­
  reducía  el  derecho  sobre  los  trigos  á  0,60  francos
por  quintal.

(1)  Véase  el  texto  apud  Paul  Boiteau.
        <pb n="79" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO  67
En  los  cinco  años  que  siguieron,  Francia  concluyó
varios  tratados  de  comercio:  en  1861,  con  Bélgica;  en
1862,  con  Zollverein  é  Italia;  en  1864,  con  Suiza,  Suecia ­
  y  Noruega,  las  ciudades  Hanseáticas  y  los  Países
Bajos;  en  1865,  con  España,  y  en  1866,  con  Portugal
y  Austria.
El  tratado  de  comercio  de  1860,  fue  violentamente
atacado  repetidas  veces;  pero  el  comercio  francés,  las
industrias  francesas,  la  agricultura,  á  pesar  de  los  desastres ­
  de  la  guerra  de  1870,  y  de  la  pérdida  de  Alsacia
  y  Lorena  no  cesaron  de  progresar  (1);  y  en  fin,
M.  de  Foville  ha  demostrado  con  cifras  que  tal  tratado ­
  no  había  arruinado  á  F'rancia.
El  tratado  de  comercio  de  1860,  aseguró  una  política ­
  de  libertad  comercial  durante  veinte  años  á  Europa ­
  .  Cada  nuevo  tratado  con  la  cláusula  de  nación
más  favorecida  podía  producir  nuevas  rebajas  de  las
tarifas;  ninguno  podía  causar  un  alza.
Se  ha  calculado  que  desde  1860  á  1880,  de  2.140
artículos  de  aduanas,  solamente  136  habían  sido  recargados; ­
  900  no  habían  sufrido  alteración  y  1.104
habíanse  rebajado  ó  suprimido.
Este  período  se  caracterizó  desde  el  punto  de  vista
político,  por  la  Revolución  de  1848,  que  agitó  á  toda
Europa,  estableció  el  sufragio  universal  y  provocó
una  tremenda  reacción  política  en  Francia.  Desde
1815,  no  había  habido  guerras  en  Europa;  Francia
tuvo  en  menos  de  diez  años  la  guerra  de  Crimea  y  la
guerra  de  Italia;  en  1864  estalló  la  guerra  contra  Dinamarca; ­
  en  1866,  la  guerra  entre  Alemania  y  Austria,

(1)  Ver  Yves  Guyot,  6,  pág.  75.
        <pb n="80" />
        68  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
fue  el  preludio  de  la  guerra  franco-alemana  de  1870;
en  1877,  estalló  la  guerra  ruso-turca.  En  1858,  ocurrió
la  revolución  de  la  India.  Los  Estados  Unidos  fueron
desgarrados  por  la  formidable  guerra  de  Separación
de  1862  á  1864;  y  por  último,  aparte  de  la  guerra  de
China,  Francia  se  vió  empeñada  en  la  desastrosa  expedición ­
  á  Méjico.
Estos  elementos  perturbadores  y  destructores  de
capitales  fueron  compensados  por  el  descubrimiento
de  las  minas  de  oro  en  California  (1848),  y  en  Australia ­
  (1851),  por  el  desarrollo  de  los  caminos  de  hierro,
por  los  progresos  de  la  navegación  y  los  de  la  maquinaria ­
  industrial.
Dos  cifras  bastan  para  demostrar  la  importancia
del  descubrimiento  de  las  minas  de  oro:
ORO  PLATA
Valor
Millones  millones
Kils.  de  1rs.  Pesos.  de  1rs.
1493-1850  4.752.070  16,367,6  149.826.750  33,249,4  46,617
1851-1875  4.775.625  16,448,5  31.009.825  6,800,0  23,338
La  cantidad  de  oro  producido  durante  este  período
de  veinticinco  años  ha  sido  algo  mayor  que  la  del
producido  durante  los  358  años  precedentes.
Esta  afluencia  de  oro  provocó  un  movimiento  comercial ­
  é  industrial,  muy  considerables.  Se  comenzó
á  expedir  mercancías  para  California,  á  donde  antes
no  se  había  exportado  nada.  La  actividad  desarrollada ­
  por  las  minas  de  oro  no  provino  de  que  se  llevase
al  mercado  mayor  cantidad  de  moneda  sino  de  que

Oro
y  plata
valor
total
millones
de  1rs.
        <pb n="81" />
        LA  EVOLUCION  DEL  COMERCIO

09

se  introdujeron  nuevos  capitales  en  el  mundo  (1).  Estos
capitales  proporcionaron  el  poder  de  comprar  á  los
pobres  desheredados  que  se  precipitaron  sobre  los
placeres.
Pero  la  producción  de  los  metales  preciosos  no  es
más  que  una  industria  secundaria,  desde  el  punto  de
vista  del  valor  de  sus  productos  y  desde  el  punto  de
vista  de  su  función  económica.
Se  han  dado  las  siguientes  cifras  para  la  producción ­
  de  la  hulla  y  del  hierro  desde  1850  á  1880:

1850
1860
1870
1880

Producción
de  hulla,
millones  Proporción,
de  toneladas.
81,4  100
142.3
213.4
340,  420

Producción  de
hierro,
millones  Proporción,
de  toneladas.

4,4  100
7.1
11,9
18.1  412

La  producción  y  el  comercio  de  la  hulla  y  del  hierro ­
  ha  aumentado  mucho  más  rápidamente  que  la
población.
Si  se  calcula  por  término  medio  en  15  francos  el
valor  de  la  tonelada  de  hulla  en  los  pozos  de  la  mina,
en  1880,  se  halla  que  su  extracción  total  tenía  un  valor ­
  de  5.000  millones  de  francos.  Se  puede  evaluar  la
producción  del  hierro  en  3  ó  4.000  millones.  Aquel
año  se  habían  extraído  160.106  kilogramos  de  oro
evaluados  en  551  millones,  y  2.326.000  kilogramos  de
plata  que  valían  aproximadamente  250  millones  de
francos.  Resulta,  pues,  que  la  producción  de  oro  y

(1)  Yves  Guyot,  1,  libro  V  y  libro  IV,  cap.  V.  El  comercio  del
        <pb n="82" />
        70  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
plata  no  llegaba  á  1.000  millones  de  francos,  alcanzando ­
  á  8  ó  9.000  millones  la  de  hulla  é  hierro.
Si  la  producción  del  oro  de  la  California  y  de  Australia ­
  hubiese  faltado  á  la  humanidad,  ésta  hubiese
sentido,  sin  duda,  algunas  dificultades  para  regular
sus  compras  y  sus  ventas;  pero  esta  falta  de  metales
preciosos  no  hubiese  impedido  el  desarrollo  de  la
industria.
En  cambio,  ¿si  la  fabricación  del  hierro  hubiese
estado  siempre  reducida  al  combustible  de  la  leña,
hubiere  sido  posible  el  establecimiento  de  los  caminos ­
  de  hierro?  Sin  hulla  para  las  locomotoras  ¿á  qué
los  millares  de  kilómetros  de  railes?  Sin  hulla  para
los  vapores  no  hubiesen  podido  ser  tan  fácilmente
transportadas  las  materias  primas  á  las  manufacturas
del  viejo  mundo,  y  la  salida  de  sus  objetos  fabricados
se  hubiese  entorpecido.
Toda  la  industria  moderna  depende  del  carbón.  La
fuerza  de  un  caballo  de  vapor  está  calculada  en  la  de
tres  caballos  de  tiro,  ó  sea,  la  de  21  hombres.  Calcúlase ­
  en  12.600.000  el  número  de  caballos  de  vapor
empleados  en  Francia,  por  la  industria,  los  caminos
de  hierro  y  la  navegación.  Representan,  pues,  la  fuerza ­
  de  264.000.000  de  hombres  capaces  de  trabajar  sin
descanso.  No  es  preciso  comparar  el  poder  de  la  hulla
con  la  cantidad  que  de  ella  se  extrae.  En  la  máquina
de  Watt,  la  producción  de  un  caballo  de  vapor  consume ­
  cerca  de  cinco  kilos  de  carbón  por  hora,  cantidad ­
  que  en  las  demás  máquinas  no  ha  cesado  de
disminuir.
Durante  este  periodo  fué  descubierto  y  puesto  en
        <pb n="83" />
        LA  EVOLUCION  DEL  COMERCIO

71

explotación  un  nuevo  combustible,  el  petróleo.  El
primer  pozo  en  que  brotó,  fue  abierto  en  1859,  en  una
localidad  de  la  Pensilvania  que  ha  recibido  el  nombre ­
  de  Oil  Creek.
Las  evaluaciones  del  comercio  exterior  del  mundo
son  inciertas,  especialmente  las  anteriores  á  1860.  Sin
embargo,  se  ha  tratado  de  establecer  la  comparación
siguiente  (1):

1850
I860
1870
1880

Comercio  exterior.
Total
millares  de  francos.

20
36
53
73,5

Comercio
por  habitante.
19
30
41
51

Comercio
—  por  habitante

1850
100

1880
367
268

Este  período  está  caracterizado  por  tres  grandes
crisis  económicas:  la  de  1857;  la  que  comenzó  en  1862,
en  América,  alcanzando  su  mayor  intensidad  en  Londres ­
  en  1866,  y  la  de  1873.
Y  he  de  llamar  la  atención  sobre  el  hecho  de  que
el  aumento  de  producción  del  oro,  no  las  evitó.

(1)  Clive  Day,  pág.  271.
        <pb n="84" />
        CAPITULO  XII

OCTAVO  PERÍODO:  DE  1880  A  1908.  —  REACCIÓN
PROTECCIONISTA  Y  SOCIALISTA
§  1.—Reacción  proteccionista  en  Francia.—Las  dos  tarifas  de
M.  Teisserene  de  Bort  y  el  16  de  Mayo.—Victoria  política,
capitulación  económica.—Las  proposiciones  de  Inglaterra ­
  para  la  renovación  del  tratado  de  comercio  —La  Convención ­
  de  1882.—La  ley  de  29  de  Diciembre  de  1891.  —
Duración  de  los  convenios  reducida  á  doce  meses.  La
tarifa  máxima  y  la  tarifa  mínima.—La  reacción  proteccionista ­
  de  1879  en  Alemania.  -  El  socialismo  burocrático.—
La  Suiza.—Los  Estados  Unidos.  —El  Canadá  y  la  Australia. ­

§  2.—Concordancia  del  proteccionismo  y  del  socialismo.—La
sobreproducción,  resultado  del  proteccionismo.—El  pro
teccionismo  cierra  las  salidas  —Los  derechos  compensadores.—La ­
  rivalidad  comercial.—La  anglofobia.—Inglaterra ­
  y  España.—Inglaterra  y  las  minas  de  oro.—Inglaterra
y  Hamburgo.  —Los  pronósticos  politicos  de  M.  Henry
Michel,  diputado.  —  La  guerra  es  una  industria  que  no
paga  sus  gastos.—«El  pabellón  sigue  á  la  mercancía».—
Benjamín  Constant:  la  guerra  y  el  comercio.—  El  progreso
está  en  razón  inversa  de  la  acción  coercitiva  del  hombre  sobre ­
  el  hombre  y  en  razón  directa  del  hombre  sobre  las  cosas.—La ­
  política  proteccionista  no  puede  suprimir  la  división ­
  del  trabajo  entre  las  naciones.—Solidaridad  de  los
        <pb n="85" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO  73
intereses  económicos  del  mundo.  —Contradicciones  de  los
proteccionistas.-  Los  precios  sobre  los  lugares  de  producción ­
  y  de  consumo.  -Grupos  librecambistas.—Las  tarifas ­
  de  Aduanas  entre  los  progresos  de  la  ciencia  y  de  la
industria.—La  tarifa  del  primer  cable  transatlántico.—De
rrota  constante  y  fatal  de  los  proteccionistas.
§  1.—Los  proteccionistas  franceses  no  se  habían
resignado  á  los  tratados  de  1860,  y  en  1872  encontraron ­
  el  momento  favorable  para  hacer  que  se  volvieran ­
  en  su  provecho  los  desastres  de  la  guerra.
La  Asamblea  nacional  votó  el  2  de  Febrero  de  1872
una  resolución  invitando  al  Gobierno  á  denunciar  los
tratados  de  comercio  hechos  con  Inglaterra  y  Bélgica. ­
  Sin  embargo,  el  7  de  Febrero  de  1875,  cuando
M.  de  Meaux,  ministro  de  Comercio,  consultó  á  las
Cámaras  de  Comercio,  62  de  ellas  pronunciáronse
en  favor  de  su  mantenimiento,  y  sólo  14  votaron  en
contra.  El  9  de  Abril  de  1877,  M.  de  Teisserenc  de
Bort,  ministro  del  mismo  departamento  en  el  Gabinete ­
  de  Julio  Simón,  presentó  un  proyecto  de  tarifa
general,  reproduciendo  casi  la  tarifa  convenida  en
1860  y  aumentando  en  un  10  por  100  los  derechos
sobre  los  hilos  y  tejidos  de  algodón.
Un  mes  después  sobrevino  la  crisis  política  que
se  conoce  con  el  nombre  del  16  de  Moyo.  El  mariscal
Mac-Mahón  echó  al  Ministerio  Julio  Simón  y  disolvió ­
  la  Cámara.  Las  grandes  metalúrgicos  y  algodoneros ­
  aprovecháronse  para  hacer  importantes  manifestaciones ­
  de  política  proteccionista  y  reaccionaria.
Después  de  las  elecciones,  M.  de  Teisserenc  de
Bort  volvió  al  ministerio  de  Comercio,  triunfando
        <pb n="86" />
        74

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

desde  el  punto  de  vista  político;  pero  cediendo  á  los
requerimientos  proteccionistas,  hizo  una  nueva  tarifa ­
  en  que  aumentaba  los  derechos  hasta  el  24  por  100
de  casi  todas  las  mercancías  manufacturadas;  y  la
victoria  política  degeneró  en  una  capitulación  económica. ­

En  the  Life  of  Earl  Granville,  lord  Fitzmaurice  suministra ­
  referencias  sobre  las  instrucciones  dadas  en
el  mes  de  Mayo  de  1881,  por  lord  Granville  á  los
comisarios  sir  Charles  Dilke,  M.  W.-E.  Baxter,  sir
Rivers  Wilson,  M.  C.  Kennedy  y  M.  Joseph  Crowe,
para  la  renovación  del  tratado  de  comercio  con  la
Francia:  l.°,  mejoramiento  general  del  statu  quo;  2.°  si
no  se  podía  obtener  este  resultado,  progresos  especiales; ­
  3.°,  mantenimiento  del  espíritu  de  las  obligaciones ­
  de  1860.
Los  comisarios  ingleses  tropezaron  con  una  resistencia ­
  tal,  que  Inglaterra  rehusó  firmar  un  tratado  de
comercio,  conteniéndose  con  adherirse  al  tratado  de
comercio  concluido  entre  Francia  y  Bélgica  por  el
convenio  de  28  de  Febrero  de  1882  que  garantizaba  á
cada  una  de  las  partes  contratantes  el  trato  de  nación
más  favorecida;  la  igualdad  de  trato  para  los  buques
y  su  cargamento,  excepto  para  el  cabotaje  y  la  pesca; ­
  para  las  marcas  de  fábrica  y  los  nombres  comerciales. ­

La  ley  de  29  de  Diciembre  de  1891  anuló  este  convenio ­
  como  todos  los  demás;  ella  autorizaba  únicamente ­
  al  Gobierno  para  aplicar,  en  todo  ó  en  parte,
la  tarifa  mínima  á  las  naciones  que  aplicasen  á  las
mercancías  francesas  el  trato  de  las  de  nación  más
        <pb n="87" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

75

favorecida  ;  cl  Gobierno  podía  siempre  dejar  sin
efecto  tal  acuerdo,  notificándolo  con  doce  meses  de
anticipación.
La  ley  de  11  de  Enero  de  1892  estableció  el  sistema ­
  de  la  tarifa  máxima  y  la  tarifa  mínima.  El  Gobierno ­
  no  debía  acordar  jamás  tarifas  inferiores  á  la
mínima.  Por  otra  parte,  Francia  recobraba  la  libertad
de  sus  tarifas.  Cualquier  día  podía  aumentarlas,  no
ya  sólo  en  virtud  de  una  proposición  del  Gobierno,
sino  de  la  proposición  de  cualquier  diputado.  No
hizo  falta.
Somos  una  democracia  que  comprende  lí.000.000
de  electores;  y  desde  1880,  la  mayoría  de  los  representantes ­
  del  sufragio  universal  sigue  una  política
económica  calcada  en  la  de  los  grandes  propietarios
de  la  Restauración,  y  de  los  200.000  electores  del
Gobierno  de  Luis  Felipe.  He  demostrado  (1)  que
de  100  personas  no  había  cinco  que  estuviesen  interesadas ­
  en  la  protección:  que  los  consumidores  de
pan  y  de  carne  pagaban  un  impuesto  privado  á
los  138.000  propietarios  de  explotaciones  que  tenían
más  de  40  hectáreas  en  Francia;  que  la  industria  del
vestido  y  la  moda,  que  comprendía  un  21  por  100  de
la  población  activa,  pagaba  un  pesado  tributo  á  las
industrias  textiles  protegidas;  el  comercio,  la  banca
y  toda  la  industria  de  transportes,  tenían  interés  en
la  libertad  de  circulación  de  las  cosas  y  de  los  valores; ­
  no  había,  pues,  en  realidad  cinco  personas  en
Francia  interesadas  en  la  protección;  las  demás  eran
tributarias;  y,  no  obstante,  diariamente  la  mayoría
(lj~  La  Comédie  protectioniste.
        <pb n="88" />
        70

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

del  Parlamento  ponía  en  práctica  esta  enmienda  á  la
Constitución;  cada  consumidor  debe  ú  los  grandes
propietarios  y  á  los  grandes  industriales  un  impuesto
proporcional  á  sus  necesidades.  Lo  mismo  ocurría  en
los  Estados  Unidos  y  en  Alemania.  Sin  embargo,  los
electores  preferían  guardar  para  ellos  las  sumas  que
les  remitían.  Y  no  era  por  altruismo  por  lo  que  consentían ­
  pagarles;  ¿por  qué  entonces?  Sólo  por  ignorancia. ­

No  fue  Francia  el  único  país  que  se  dejó  arrastrar
por  la  reacción  proteccionista.  En  1879,  Bismarck
perseguía  á  los  socialistas  y  dictaba  leyes  de  proscripción ­
  contra  ellos,  estableciendo  al  mismo  tiempo
derechos  de  aduana  que  habían  de  hacer  brotar  la
industria  encerrada  hasta  entonces  como  en  invernadero ­
  y  propagar  el  socialismo.  Estableció  la  oficina
imperial  de  seguros,  órgano  del  socialismo  burocrático ­
  destinado  á  disolver  el  partido  socialista  demócrata. ­
  El  resultado  fue  3.200.000  votos  en  las  elecciones ­
  de  1906.  Sin  embargo,  en  1891,  M.  de  Caprivi
hizo  una  serie  de  tratados  de  comercio  que  enojaron
bastante  á  los  agrarios,  y  Caprivi  fue  sacrificado  á
éstos.  La  tarifa  de  1903  fué  establecida  para  satisfacerles ­
  (1).  Los  derechos  sobre  los  cereales  y  sobre
las  carnes  fueron  elevados.  Se  multiplicaron  los  artículos ­
  á  fin  de  hacer  «distinciones»  destinadas  principalmente ­
  á  excluir  ciertos  productos  franceses  de
la  cláusula  de  nación  más  favorecida,  establecido
por  el  art.  11  del  tratado  de  Francfort.
(1)  Yves  Guyot,  5,  libro  VIH,  y  Raffalvich,  2,  años  1902-1906.
        <pb n="89" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO  77
Suiza,  bajo  pretexto  de  poder  comerciar  más  fácilmente, ­
  ha  hecho  una  tarifa  general  muy  elevada.  En
cuanto  á  los  Estados  Unidos,  la  tarifa  ha  venido  á  ser
un  dogma  del  partido  republicano  (1).  Las  exigencias
proteccionistas  son  tanto  mayores  cuanto  más  fuertes
son  las  industrias.
La  tarifa  Dingley,  adoptada  el  24  de  Julio  de  1897,
está  aún  en  vigor;  y  si  en  este  momento  se  habla  de
su  revisión,  se  adelanta  que  esta  revisión  no  puede
hacerse  «con  seguridad  más  que  por  los  que  están
ligados  á  la  causa  del  sistema  protector».  Aunque  los
Estados  Unidos  no  hubiesen  recurrido  á  la  protección, ­
  se  hubieran  visto  obligados  á  fundar  para  sus
maquinarias,  establecimientos  metalúrgicos  considerables, ­
  pero  no  hubiesen  pagado  el  enorme  tributo
que  pagan  cuando  su  interés  fuera  colocarla  en  su
inmenso  territorio  con  los  menores  gastos  posibles.
La  tarifa  Underwood,  mantenida  por  el  presidente
Wilson,  en  1913,  suprimió  los  derechos  sobre  los  railes ­
  de  acero.
El  Canadá  y  la  Australia,  tan  poco  poblados  aún,
tendrían  el  mayor  interés  en  que  no  se  elevasen  las
tasas  de  aduanas  si  no  fuera  por  las  necesidades  de
su  presupuesto.
Todos  estos  países  retardan  su  desenvolvimiento
económico  por  la  política  proteccionista.
§  2.—El  desenvolvimiento  del  socialismo  ha  coincidido ­
  naturalmente  con  el  desarrollo  de  la  política
proteccionista.  Desde  el  momento  en  que  el  Estado
interviene  en  el  contrato  del  cambio,  debe  intervenir
(1)  Yves  Guyot,  5,  libro  Vil.
        <pb n="90" />
        78  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
en  el  contrato  del  trabajo.  Desde  el  momento  en  que
él  garantiza  los  provechos  á  una  industria,  debe  garantir ­
  los  salarios  á  los  obreros.  Desde  el  momento  en
que  el  Estado  impide  ó  dificulta  la  entrada  de  los  objetos ­
  extranjeros  «para  proteger  el  trabajo  nacional»
debe  impedir  la  introducción  de  obreros  extranjeros.
Además,  el  proteccionismo  concentra  los  capitales
y  la  mano  de  obra  sobre  ciertas  industrias;  y  los  proteccionistas ­
  de  todos  los  países  concentran  sus  esfuerzos ­
  sobre  industrias  similares.  La  salida  de  un
producto  está  en  razón  de  los  tres  factores  siguientes:
intensidad  de  la  demanda,  rareza  de  los  idénticos  y
abundancia  de  los  equivalentes.
La  política  proteccionista  en  cada  país  se  obliga  á
provocar  la  fabricación  de  los  productos  idénticos,  y
por  sí  misma,  restringe  la  abundancia  de  los  equivalentes; ­
  ataja  el  cambio;  y  de  ello  resulta  una  sobreproducción ­
  que  excede  á  los  recursos  y  necesidades
de  los  habitantes  en  un  país;  pero  como  las  mercancías ­
  tropiezan  al  mismo  tiempo  con  las  tarifas  de
aduanas  de  los  demás  países,  sobreviene  una  baja
general  sobre  las  mercancías  protegidas;  y  los  proteccionistas ­
  claman  contra  la  sobreproducción  que
han  provocado  ellos  mismos.  Se  compadecen  de  los
que  se  encuentran  sin  trabajo,  de  lo  que  en  parte,  tienen ­
  ellos  la  responsabilidad,  y  se  aumentan  los  gastos ­
  del  presupuesto.  El  industrial  se  coloca  á  la  puerta ­
  del  establecimiento  en  que  se  le  instala  el  inspector
de  trabajo  y  en  que  se  le  establece  un  sistema  de  dilación. ­
  Se  opone  la  legislación  industrial  social  al
derecho  comercial  individualista.
        <pb n="91" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

79

Entonces  los  proteccionistas  declaran  que  necesitan ­
  derechos  compensadores,  como  si  añadiendo  á  los
impuestos  antes  elevados  para  los  gastos  públicos,
nuevos  impuestos  privados  para  los  industriales,  se
disminuyen  el  precio  de  reventa  de  los  objetos  y  se
aumentasen  los  recursos  para  comprar  de  los  asalariados ­
  y  consumidores.
El  proteccionismo  entraña  la  rivalidad  comercial.
Sus  adeptos  creen  que  solo  se  puede  ganar  en  perjuicio ­
  de  otro.  Consideran  que  toda  ganancia  obtenida ­
  por  otro  es  un  robo  en  detrimento  suyo.  Hemos
visto  á  gente  avisada  desear  la  ruina  de  la  Gran  Bretaña ­
  y  aún  trabajar  por  ella;  ¡excelente  medio!  ¡arruinar ­
  al  mejor  de  nuestros  clientes  para  encontrar  salida ­
  á  nuestros  productos!
Desde  1882  á  1885,  especialmente  bajo  ciertas  influencias ­
  de  que  hablaré  algún  día,  desde  1894  á  1902,
periodistas  y  hombres  políticos  fueron  arrastiados
contra  la  Gran  Bretaña  por  una  demencia  que  nos
condujo  á  la  loca  y  vergonzosa  empresa  de  Fashoda.
Los  protagonistas  de  la  política  colonial  considerábanse ­
  como  obligados  á  ser  anglófobos;  y  sin  embargo ­
  bastó  á  Inglaterra,  cerramos  sus  depósitos  de  carbón ­
  para  que  no  pudiésemos  enviar  un  navio  á  la
Indo  China.  Aquellos  no  le  perdonaban  que  opusiera
en  sus  colonias  la  política  de  la  «puerta  abierta»  á  la
política  de  la  «puerta  cerrada».
A  pesar  de  las  enseñanzas  económicas  y  de  la  experiencia, ­
  numerosos  diplomáticos  y  ministros,  sin
contar  industriales,  comerciantes  y  publicistas  repipiten
  que  «Inglaterra  ha  destruido  las  fábricas  de
        <pb n="92" />
        80

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

paño  de  España  para  obligarla  á  comprar  su  productos». ­

Los  mismos  hombres  perspicaces  declaraban  que
si  Inglaterra  no  se  sometía  pacíficamente  al  ultimatum
de  Kruger,  el  9  de  Octubre  de  1899,  era  para  apoderarse ­
  de  las  minas  de  oro;  como  si  éstas  no  fuesen
de  la  propiedad  privada  de  sus  accionistas.  Después
el  tema  ha  cambiado.
Los  mismos  hombres  afirman  que  la  Entente  cordiale ­
  no  tiene  otra  razón  de  ser  por  parte  de  Inglaterra, ­
  que  para  ligarnos  con  ella  en  una  guerra  contra
Alemania.  ¿Por  qué  había  de  hacer  Inglaterra  la  guerra ­
  á  Alemania,  que  es  su  principal  cliente?  Los  tres
países  que  absorben  las  mayores  cifras  de  su  exportación ­
  son  los  siguientes:

Un  diputado  M.  Henry  Michel  no  ha  temido  repetir ­
  en  la  tribuna  las  hipótesis  de  estos  profundos  políticos. ­

¿Cederá  Inglaterra  la  plaza  á  Hamburgo,  sin  intentar ­
  atajarle  por  la  fuerza?  (1).
Pero  si  Inglaterra  tuviese  que  hacer  la  guerra  á
toda  nación  que  posea  un  gran  puerto  en  Europa,
tendría  que  hacerla  á  Bélgica  que  posee  el  puerto  de
Amberes,  y  á  Holanda  por  Rotterdam;  porque  si  el

Millones  de  ibras  esterlinas.

1905  1906  1907

Alemania
Estados-Unidos  .  .  .  .
Francia

29,7  33,5  41,3
23,9  27,7  30,9
16,  20,3  23,3

(1)  Sesión  del  19  de  Noviembre  de  1906.
        <pb n="93" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

81

movimiento  de  Hamburgo  era  en  1906  de  11.030.C00
toneladas  de  portazgo  à  la  entrada,  el  de  Amberes  era
de  10.844.000  y  el  de  Rotterdam  de  9.045.000.
Tales  puerilidades  no  se  recelan  porque  todo  inglés
sabe  que  la  guerra  es  una  industria  que  no  paga  sus
gastos.
Sin  embargo,  aún  se  repite  en  todos  los  tonos  que
el  comercio  sigue  á  la  bandera;entonces  España  debió
tener  un  gran  comercio  con  la  América  del  Sur,  aún
sin  monopolio.  ¿Según  eso,  el  comercio  de  Alemania
estaría  limitado  á  los  15.968  habitantes  de  raza  blanca, ­
  soldados  y  funcionarios,  y  á  los  12  millones  de
negros  y  de  Papúes  que  pueblan  el  Togo,  el  Camerón,
  el  Africa  occidental  alemana,  la  Nueva  Guinea
alemana,  el  archipiélago  de  Bismarck,  las  Marianas,
las  Marshall  y  las  de  Samon?  Y  según  el  Almanaque
de  Gotha,  el  comercio  de  estas  colonias  y  territorios
del  protectorado  alemán,  habríase  elevado  á  32  millones ­
  de  marcos  por  la  importación  de  mercancías  procedentes ­
  de  Alemania  y  á  17  millones  por  la  exportación ­
  á  la  metrópoli.  Y  no  serían  Alemania  y  los  Estados ­
  Unidos  los  países  con  los  cuales  tiene  Inglaterra ­
  su  mayor  comercio-  Y  no  sería  Inglaterra  á  donde
enviase  Francia  el  25  por  100  de  su  exportación;  sería
á  Taití,  San  Pedro  y  Miguelón,  á  la  Guyana,  á  Madagascar,al ­
  Sudán,á  la  IndoChina  yáArgelia!  Y  como
los  Estados  Unidos  no  tienen  otras  colonias  que  las
Islas  Filipinas  y  el  pabellón  de  su  marina  mercante
es  muy  raro  en  los  mares,  no  tendrían  comercio  exterior. ­

Benjamín  Constant  tenía  razón  al  decir  que  «de  dos
6
        <pb n="94" />
        82  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
medios  de  conquistar,  Ia  guerra  es  ei  impulso  salvaje
y  el  comercio  el  cálculo  civilizado;  por  consiguiente, ­
  cuanto  más  se  desarrolla  la  tendencia  comercial,
más  se  debe  debilitar  la  tendencia  guerrera»  (1).
El  mal  actual  proviene  de  volver  la  civilización
guerra  contra  la  civilización  científica  é  industrial.
A  la  cabeza  de  este  movimiento  se  encuentra  el  emperador ­
  de  Alemania  que  concibe  la  industria  organizada ­
  militarmente,  y  en  Francia  encuentra  á  hombres
numerosos  é  influyentes  que,  por  un  sentimiento  de
humildad  muy  habitual  en  los  vencidos,  ponen  su
honor  en  hacerse  plagiarios  de  Alemania.  Esos  hombres ­
  están  secundados  por  los  socialistas  franceses
que,  tomando  de  Alemania  también  su  concepto  de
caporalisme,  quieren,  de  acuerdo  con  los  discípulos
de  Bonald  y  de  José  de  Maistre,  transportarnos  á
la  corporación  del  antiguo  régimen  (2).  Todos  combaten ­
  el  esfuerzo  individual,  demandando  del  Estado
la  sustitución  de  los  contratos  por  las  disposiciones
de  la  autoridad;  pero  si,  en  vez  de  sus  derechos,  reclaman ­
  favores  y  protecciones  en  el  interior,  cómo  no
pedirlos  contra  los  concurrentes  del  exterior?
Proteccionistas  y  socialistas  están  de  acuerdo  para
condenar  la  concurrencia  económica  y  reemplazarla
por  la  concurrencia  política.
En  el  interior  esta  concepción  conduce  á  la  legislación ­
  de  clases,  al  gobierno  por  la  policía  y  á  la  guerra ­
  social.
En  el  exterior,  al  proteccionismo,  á  las  guerras  de
(1)  Benjamín  Constant,  t.  II,  pág.  140.
(2)  Yves  Guyot,  7.
        <pb n="95" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

83

tarifas  y  hasta  puede  arrastrar  á  las  guerras  internacionales. ­

Ella  agobia  á  los  presupuestos  con  la  doble  carga
de  una  legislación  de  espoliación,  so  protexto  de  una
legislación  social  y  de  pasados  gastos  militares.
El  concepto  socialista  denuncia  al  comerciante  y
provoca  una  legislación  intervencionista  y  medidas
de  policía  que,  con  el  pretexto  de  proteger  al  consumidor, ­
  hacen  de  cada  comerciante  un  sospechoso  y  lo
exponen  á  toda  suerte  de  riesgos  judiciales.
El  concepto  proteccionista  provoca  las  luchas  de
región  á  región,  de  industria  á  industria,  y  subordina
los  intereses  generales  del  país  á  los  intereses  particulares. ­

La  política  proteccionista  y  la  política  socialista
están  en  contradicción  con  el  criterio  siguiente  del
progreso  humano:  El  progreso  está  en  razón  inversa
de  la  acción  coercitiva  del  hombre  sobre  el  hombre  y  en
razón  directa  de  la  acción  del  hombre  sobre  las  cosos.
A  pesar  de  todos  estos  obstáculos,  hombres  enérgicos ­
  no  retroceden  ante  las  empresas  comerciales  é
industriales.  Unicamente  se  retraen  y  hacen  retraerse
á  los  capitales  que  emplean,  ante  los  riesgos  que  no
se  derivan  de  las  condiciones  económicas,  sino  de  las
intervenciones  políticas.
Se  ven  obligados  á  hacer  esfuerzos  que  no  se  necesitarían ­
  para  obtener  un  resultado  igual,  y  este
aumento  de  esfuerzos  se  traduce  en  carestía  ó  lo  que
es  lo  mismo,  en  una  disminución  de  posibilidad  de
compra  que  disminuye  la  demanda.
A  pesar  del  viejo  concepto  de  que  una  tierra,  un
        <pb n="96" />
        84

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

predio,  un  grupo,  una  nación  deben  bastarse  á  sí
mismos,  los  más  fanáticos  proteccionistas  consumen
algodón  que  solo  se  produce  en  la  Beauce,  toman  café
que  viene  del  Brasil,  té  de  la  China  ó  de  la  India  y
chocolate  hecho  con  cacao  de  Nicaragua.  La  política
proteccionista  no  puede  suprimir  la  división  del  trabajo
entre  las  naciones.
Las  Tariff  Reformers  inglesas  corrigen  la  vieja  idea
de  sus  hombres  de  Estado  del  siglo  XVlll,  según  los
cuales  el  Imperio  británico  debiera  bastarse  á  sí  mis-Francos

  34,35
30
20
10

^  ,8.73  *42.

1

I

g

Gráfico  I.  —  Precio  de  transporte  de  tonelada  de  trigo
de  Chicago  A  Liverpool.
mo;  pero  no  dicen  de  dónde  hubiese  tomado  la  Gran
Bretaña  sus  lanas  cuando  los  rebaños  de  la  Australia
quedaron  reducidos  á  la  mitad,  á  consecuencia  de  la
sequía,  si  no  hubiese  podido  recurrir  á  la  República
Argentina.  Ni  el  Canadá  ni  la  India  tienen  una  pro-
        <pb n="97" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

85

ducción  regular  de  trigo;  y  si  el  Lancashire  no  tuviese ­
  más  algodón  que  el  de  fibra  corta  de  la  India,  veríase
  obligado  á  hilar  otros  números  que  los  que
hacen  su  fortuna.
Si  la  Europa  occidental  no  pudiera  traer  cereales
de  las  Américas  del  Norte  y  del  Sur,  de  la  India,  la
Australia  y  de  Rusia,  veríase  en  su  perpetuo  estado
de  escasez,  excepto  Francia;  y  Francia  no  produce  la
cantidad  de  trigo  suficiente  para  asegurar  á  cada  uno
el  consumo  de  pan  de  dicho  cereal  (1).
Los  mismos  gobiernos  que  elevan  los  derechos  de
aduanas  demandan  capitales  á  los  contribuyentes
para  mejorar  los  puertos.  Muéstranse  fervorosos  partidarios ­
  de  navios  cada  vez  mayores,  cada  vez  más
rápidos,  que  abaraten  los  gastos  de  transportes.  Multiplican ­
  las  redes  de  los  caminos  de  hierro  como  si
todos  los  progresos  de  los  medios  de  transportes  no  diesen ­
  por  resultado  una  subida  de  los  precios  en  los  lugares ­
  de  producción  y  una  baja  en  los  de  consumo  (2).
Por  la  fuerza  de  las  cosas,  los  grupos  que  pueden
practicar  entre  sí  el  librecambio  se  hacen  cada  vez
más  importantes.  En  Alemania,  según  el  empadronamiento ­
  de  1905,  60.614.000  personas;  en  los  Estados
Unidos,  86.000.000,  comercian  sin  las  barreras  de  la
aduana;  y  yo  admiro  á  la  Suiza  que  quiere  aislar  á
sus  3.300.000  habitantes.
Sin  embargo,  los  tratados  de  1860  han  hecho  su
obra;  ni  M.  Meline,  ni  M.  Bismarck,  ni  los  agrarios
de  país  alguno  han  podido  volver  al  sistema  de  provi) ­
  YvesGuyot,  la  Comedie  protccciommtc.
(2)  Yves  Guyol,  1.
        <pb n="98" />
        86  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
hibiciones  de  entrada  y  salida,  ni  à  las  tasas  sobre
las  materias  primas,  que  existían  antes  de  aquellos
tratados.
Yo  he  contribuído  á  demoler  la  más  formidable
organización  proteccionista  que  existió  sobre  el  continente ­
  europeo;  la  organización  de  la  industria  de
los  azúcares,  con  sus  bonos  y  sus  primas.  Gracias  á
sir  Michael  Hicks  Beach,  á  M.  Smeet  de  Neayer  y  á
M.  Caillaux,  la  obra  está  tan  bien  terminada  que  si,
por  consecuencia  de  una  extraña  aberración,  el  Gobierno ­
  inglés  hubiese  roto  completamente  con  la
Convención  de  Bruselas  (1908),  Francia,  Alemania,
Austria-Hungría,  Holanda  y  Bélgica,  la  hubiesen
mantenido  (1),
Este  año  se  ha  celebrado  el  cincuentenario  de  la
colocación  del  primer  cable  transatlántico.  Transmitía ­
  seis  palabras  por  minuto;  cada  palabra  pagaba
una  libra,  y  el  despacho  había  de  pagar  como  mínimum ­
  por  20  palabras.  Supongamos  que  las  gentes
demandasen  de  los  Gobiernos  que  tomasen  medidas
para  restablecer  aquella  lentitud  y  aquella  tarifa.
Podrían  justificar  su  proposición  declarando  que  la
rapidez  y  la  baratura  de  los  despachos  facilitan  las
transacciones  y  nivelan  los  precios  en  los  mercados;
pero  serían  acogidos  como  grotescos.  Y  ¿qué  hacen
los  proteccionistas,  cuando  piden  derechos  de  aduanas ­
  para  encarecer  la  producción  y  los  transportes?
Piden  que  el  Gobierno  obligue  á  los  intermediarios
á  volver  á  los  antiguos  precios  de  reventa:  y  ¿por
qué  harían  el  ridículo  pidiendo  el  restablecimiento
(1)  Yves  Guyot,  8.
        <pb n="99" />
        LA  EVOLUCIÓN  DEL  COMERCIO

87

de  la  tarifa  del  primer  cable  transatlántico,  y  no  son
ridículos  pidiendo  al  Gobierno  que  restablezca,  por
medio  de  los  derechos  de  aduanas,  las  tarifas  de
transportes,  que  la  máquina  Compound,  los  progresos ­
  de  la  metalurgia  y  el  menor  coste  de  las  construcciones ­
  navales  han  reducido?
El  proteccionista  es  un  hombre  que  acecha  los  progresos ­
  de  la  ciencia  y  de  la  industria  para  impedir
á  sus  compatriotas  que  se  aprovechen  de  ellos.  Cada
vez  que  uno  de  estos  progresos  reduce  el  precio  de
reventa  de  un  producto,  el  proteccionista  evoca  un
espectro,  un  coco,  y  grita  á  sus  compatriotas  que
deben  templar  ante  un  nuevo  peligro,  ante  el  riesgo
que  les  amenaza  de  poder  satisfacer  algunas  de  sus
necesidades  con  menores  gastos.  Bueno  que  cada
uno  repita:  ¡Que  yo  quiero  ser  muy  rico!  Se  conduela ­
  de  no  tener  recursos  para  realizar  completamente
sus  deseos,  y  la  mayoría  le  escuche  y  renuncie  á
sus  ventajas  en  favor  de  aquél.
Al  mismo  tiempo,  cada  uno  de  estos  proteccionistas ­
  procura  comprar  lo  más  barato  posible  aquel
objeto,  cuya  baratura  rehusó  consintiendo  el  derecho
de  Aduana,
Mañana,  un  nuevo  perfeccionamiento,  una  nueva
invención,  abarata  más  aún  el  precio  de  venta  del
objeto  tasado.  En  su  lucha  contra  el  progreso  de
fuera,  el  proteccionista  está  condenado  á  fatales  derrotas. ­
  Le  es  imposible  atajar  el  esfuerzo  constante
de  la  humanidad  hacia  la  reducción  del  precio  de
venta,  como  fue  imposible  á  los  jueces  de  Galileo
detener  el  movimiento  de  la  Tierra.
        <pb n="100" />
        88

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

La  estadística  lo  prueba.  El  Instituto  Estadístico
de  Amberes  ha  dado  las  siguientes  cifras  para  el  comercio ­
  internacional.  El  último  período  de  libertad
comercial  es  el  de  1876-1880:

Los  proteccionistas  quieren  impedir  á  sus  países
respectivos  la  importación;  y  en  todos  los  países  que
no  están  entrampados  en  el  exterior,  la  importación
excede  á  las  exportaciones.  A  pesar  de  sus  esfuerzos
el  comercio  exterior  ha  aumentado  en  un  105  por  100.
Yo  reconozco,  sin  embargo,  que  los  proteccionistas
pueden  decir:—Sin  nuestra  política  aduanera  el  desarrollo ­
  de  los  cambios  internacionales  hubiese  sido
más  considerable,  y  si  no  hemos  podido  suprimirlo,
al  menos  los  hemos  disminuido.

IMPORTACIÓN  EXPORTACIÓN

MEDIA  ANUAL
Millones  de  francos.

Totales.

1901
1902
1903
1905
1906

1886-90
1899-00

1876-80

39
44
54
61
62
66
72
77

34
38
48
54
55
59
68
74

73
82
102
115
117
125
140
151
        <pb n="101" />
        CAPÍTULO  XIII

RESUMEN

La  noción  del  cambio  supone  un  cierto  grado  de
civilización.  Ha  habido  una  fase  precomercial.  Algunos ­
  viajeros  han  podido  observar  pueblos  en  tal
estado.
Ha  habido  un  comercio  prehistórico  de  que  nos
ofrecen  el  tipo  algunas  poblaciones  observadas.
La  historia  del  comercio  se  puede,  pues,  dividir  en
ocho  períodos,  de  los  cuales  cada  uno  tiene  un  carácter ­
  especial.
Primer  período:  comercio  de  la  antigüedad  desde
los  tiempos  prehistóricos  hasta  después  del  476  J.  C.
Régimen  previsor.
Segundo  periodo:  de  476  á  1500.  —Régimen  bullionnista
  y  protector.
Tercer  período:  desde  1500  á  1789.—El  sistema
mercantil,  el  espíritu  del  monopolio  y  las  guerras  comerciales. ­

Cuarto  período:  desde  1789  á  1792.—La  libertad
del  trabajo  y  del  comercio.
Quinto  período:  desde  1793  á  1815.  —La  guerra
económica.
        <pb n="102" />
        -

90

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Sexto  periodo:  desde  1815  á  1845.—El  proteccionismo ­
  sistemático.
Séptimo  período:  desde  1846  á  1880.—El  librecambio ­
  y  los  tratados  de  comercio.  Inglaterra  orienta  su
política  en  armonía  con  el  progreso  de  los  transportes
y  de  la  industria,  debidos  al  vapor  y  la  electricidad.
Octavo  período:  Reacción  proteccionista  y  socialista. ­
  Lucha  de  la  civilización  guerrera  contra  la  civilización ­
  económica.  Contradicción  entre  los  progresos
de  la  ciencia  y  de  la  industria  y  el  proteccionismo.
Esfuerzo  para  reemplazar  la  concurrencia  económica
por  la  concurrencia  política.  Derrota  fatal  de  los  proteccionistas. ­
        <pb n="103" />
        LIBRO  III

El  derecho  comercial.

CAPÍTULO  PRIMERO
EL  DERECHO  CIVIL  Y  EL  DERECHO  COMERCIAL

I  .—La  costumbre.  —Mantenimiento  de  las  situaciones  creadas.—Ceremonias ­
  y  testigos  á  falta  de  contratos  escritos.
—El  formalismo  civil.—Supervivencia.—Grupo  cerrado.
—Estatuto  y  diligencias  de  contratos  en  el  seno  del  grupo.
—El  comercio  actos  repetidos  de  cambio.—El  convenio  es
la  ley  de  las  partes.  —Carácter  variable  é  individualista  del
derecho  comercial.  —  El  derecho  civil  es  imperativo,  el  derecho ­
  comercial  es  contractual.—En  Atenas,  respecto  de  los  convenios.— ­
  El  jus  naturale  ó  jus  gentium  proviene  del  comercio.
—El  derecho  comercial  es  internacional.  —  Aduanas  y  contribuciones ­
  indirectas.  —  Contratos  que  necesitan  una  sanción ­
  jurídica.  —En  lugar  del  juez  civil  impuesto,  el  juez  comercial ­
  elegido.  —El  derecho  comercial  de  las  repúblicas
italianas.—El  cónsul,  en  Florencia;  sus  sentencias  son
ejecutadas  solamente  por  el  Estado.—El  rey  de  Francia,
protector  de  los  comerciantes.—Igualdad  de  las  personas
ante  el  derecho  comercial.  —Unificación  delderechocomercial.
  El  derecho  civil  es  anterior.
        <pb n="104" />
        92  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
§  2.  —El  derecho  marítimo  es  la  parte  primeramente  constituída ­
  del  derecho  comercial.  —Las  Leyes  rhodias.—El  derecho ­
  romano.—El  Código  de  Teodosio.—El  Consulado  de
mar.  —  Los  Juicios  de  Oleron.—La  ordenanza  de  Wisby.—
El  respeto  al  contramaestre.-La  Liga  Hanseática  y  el  derecho ­
  marítimo.—La  ordenanza  de  1681  y  el  código  de
comercio.
§  3.—La  ordenanza  de  1673.—Las  ordenanzas  de  1673  y  1681,
han  inspirado  el  derecho  comercial  moderno.—El  código  de
comercio  de  1807.—El  código  de  comercio  alemán.—En
Inglaterra  y  en  los  Estados  Unidos  no  hay  derecho  comercial; ­
  todo  el  derecho  está  basado  sobre  el  contrato.
§  1.—En  la  constitución  de  los  grupos,  tribu,  fratría, ­
  clan,  etc.,  el  derecho  está  regulado  por  la  costumbre. ­
  El  jefe  tiene  una  autoridad,  limitada  por  la
tradición  de  los  antepasados  y  colocada  bajo  la  protección ­
  de  poderes  sobrenaturales.  Él  reparte  las  tareas ­
  y  los  bienes.  El  ideal  es  el  mantenimiento  inmutable ­
  de  la  posición  de  cada  uno.  Como  los  hechos
importantes  no  están  comprobados  por  documentos
escritos,  se  les  rodea  de  ceremonias  con  objeto  de
grabarlos  en  la  memoria,  y  se  apela  á  numerosos
testigos  que  puedan  asegurar  la  validez  del  acto.  En
Atenas  misma,  en  los  tiempos  de  Demóstenes,  en
que  se  sabía  leer  y  escribir  «los  comerciantes  reclamaban ­
  pocos  testigos  cuando  percibían,  pero  hacían
venir  gran  número  de  ellos  cuando  pagaban  (1)*.Nosotros ­
  hemos  conservado  esta  costumbre  para  la  ceremonia ­
  del  matrimonio  y  aún  tenemos  en  el  derecho
civil  un  cierto  número  de  actos  solemnes.

0)  Demóstenes  contra  Phormion,  t.  V.,  pág.  256.
        <pb n="105" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

93

El  notario  es  el  guardian  de  los  ritos  del  derecho
civil  y  nuestro  procedimiento  civil  es  un  vestigio,  actualmente ­
  mantenido,  no  en  interés  de  los  clientes,
sino  por  un.interés  fiscal,  del  formalismo  que  debía
rodearse  el  aparato  judicial  para  que  presentase  alguna ­
  garantía,  en  épocas  en  que  el  documento  escrito
era  difícil  de  establecer  y  conservar.  Se  olvidan  con
harta  frecuencia,  al  comparar  con  las  sociedades  modernas ­
  las  antiguas  ó  poco  avanzadas  en  evolución,
•as  profundas  modificaciones  aportadas  por  el  uso
del  papel  en  todos  los  actos  de  la  existencia.
El  grupo  era  cerrado;  los  actos  estaban  regulados
Por  el  estatuto;  los  individuos  no  tenían  que  hacer
contratos  personales  entre  sí;  la  autoridad  gobernaba
sus  actos;  no  se  compraban  ni  se  vendían  entre  sí,
Primeramente,  porque  producían  las  mismas  cosas  y
tenían  las  mismas  necesidades;  después,  porque  el
jefe  regulaba  la  parte  de  cada  uno.  Cuando  los  grupos ­
  de  familias  ó  de  tribus  formaron  la  ciudad,  los
jefes  de  familias  ó  el  jefe  de  la  familia  preponderante
mantuvieron  este  derecho  imperativo  é  inmutable  que
tenía  por  objeto  la  conservación  de  la  familia  y  de  la
propiedad  inmueble  en  la  familia.
Como  anteriormente  hemos  visto  al  estudiar  el  comercio ­
  primitivo,  el  comercio  establecíase  entre  grupos ­
  diferentes,  habitantes  de  localidades  que  daban
productos  diferentes.  En  un  principio  pudo  ser  un
monopolio  ejercido  en  nombre  de  todo  el  grupo;  pero
d  cambio  incita  á  los  individuos,  vendedores  y  compradores, ­
  á  proceder  por  cuenta  propia.  La  mujer  que
desea  un  adorno,  lo  desea  para  ella,  y  el  comerciante
        <pb n="106" />
        94  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
que  lo  vende,  desea  obtener  el  beneficio  para  sí.
El  comercio  se  compone  de  actos  repetidos  y  rápidos. ­
  El  formalismo  existente,  no  para  permitir  el  cambio ­
  de  los  inmuebles  sino  para  asegurar  la  conservación, ­
  no  sabría  convenirle.
El  comerciante  no  espera,  para  comprar  y  vender,
la  autorización  de  un  jefe;  falta  que  él  se  decida;  él
debe  tener  la  iniciativa  para  comprar  y  vender  en  momento ­
  oportuno  y  en  buenas  condiciones.  La  tradición
del  adorno,  del  arma,  de  la  herramienta,  del  grano,
constituye  la  prueba  de  que  el  cambio  se  ha  hecho.
Desde  el  origen  del  comercio,  todo  comprador  y  vendedor ­
  ha  considerado  que  el  comercio  es  la  ley  de  las  partes. ­
  De  ahí,  el  carácter  variable  é  individualista  del
derecho  comercial  (1),  en  tanto  que  el  derecho  civil  primitivo ­
  que  tiene  por  objeto  la  conservación  de  la  familia, ­
  la  consolidación  de  la  propiedad  y  de  la  heredad,
es  tradicionalista  conservador  y  gregario.  El  derecho
civil  es  imperativo;  el  derecho  comercial  es  contractual.
Atenas  es  la  más  individualista  de  las  ciudades  de
la  antigüedad  y  en  ella  precisamente  es  donde  encuentra ­
  mayor  libertad  el  comercio.  Se  le  atribuye  la  invención ­
  de  la  moneda  de  plata,  la  organización  del
crédito  y  el  seguro  de  mar  por  el  préstamo  á  la  gruesa. ­
  Los  comerciantes  no  tenían  necesidad  de  separarse ­
  del  derecho  civil  y  crear  tribunales  especiales,  y
cuando  Demóstenes  decía:  «Las  leyes  quieren  que
toda  promesa  libremente  hecha  sea  obligatoria»,
afirmaba  que  el  derecho  ateniense  estaba  basado  en
el  respeto  de  los  convenios.
(1)  Thaller.
        <pb n="107" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

95

Roma  ha  tomado  su  derecho  comercial  de  los  griegos. ­
  El  verdadero  romano  era  avaro,  pero  buscaba  su
riqueza  en  la  guerra.
Adoptaba  los  dioses  de  otros  pueblos,  la  filosofía
griega,  y  encontraba  bastante  útil  el  comercio  para
que  los  negociantes  no  tuviesen  necesidad  de  constituirse ­
  en  corporación  para  protegerse.
El  comercio  es  el  origen  del  jus  naturale  ó  jus  gentium, ­
  del  derecho  natural  ó  del  derecho  de  gentes,  tal
como  lo  entendían  los  romanos.
Habían  reunido  en  derecho  aparte,  á  las  instituciones ­
  comunes,  á  las  tribus  italianas  y  á  las  diversas
naciones  con  las  cuales  estaban  en  contacto.  Consideraban ­
  el  derecho  romano  como  muy  superior,  pero
habían  introducido  en  él  ciertas  reglas  generales,  según ­
  las  cuales  no  había  diferencia,  ante  los  tribunals ­
  romanos,  entre  ciudadano  y  extranjero,  hombre
libre  y  esclavo  agnado  ó  cognado  (1).
El  derecho  comercial  es  internacional.—En  la  antigüedad ­
  y  en  la  Edad  Media,  el  comerciante  era  ambulante. ­
  Probablemente  hacíase  protegido  de  un  habitante ­
  que  acogíale  como  huésped.  En  la  lista  de  los
corredores  de  la  Edad  Media  y  en  la  de  los  intérpretes ­
  y  cicerones  de  los  navios  que  se  encuentran  siempre ­
  en  los  puertos,  se  hallan  vestigios  de  aquella
costumbre.
Cuando  el  comerciante  extranjero  intentaba  fijar
su  residencia,  asignábasele  un  lugar  fuera  de  la
ciudad.  Los  venecianos,  en  los  países  musulmanes,
estaban  sujetos  á  este  régimen;  lo  aplicaban  á  los
(l)  Summer  Maine,  págs.  48  y  88.
        <pb n="108" />
        96  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
comerciantes  alemanes;  y  hoy  lo  volvemos  á  encontrar, ­
  en  los  puertos  chinos,  los  barrios  europeos. ­
  Las  mercancías  importadas  estaban  sujetas  á
un  derecho  de  entrada,  creyéndose  que  se  le  hacía
pagar  al  extranjero,  cuando  en  realidad  sólo  lo  pagaban ­
  los  compradores.  Y  este  es  el  origen  de  las
aduanas  y  de  las  contribuciones  indirectas,  que  todavía ­
  creen  pagadas  por  los  vendedores  muchos  hombres ­
  de  Estado.
Estos  vendedores  y  compradores  de  países,  ciudades ­
  y  razas  diversas,  no  tienen  lazo  jurídico  alguno
entre  ellos.  Establecían  usos  para  la  regularización
de  sus  cuentas.  La  fijación  de  plazo,  exigida  durante
largo  tiempo  como  ley  general,  para  la  validez  de  la
letra  de  cambio,  muestra  que  el  precio  de  compra
de  una  mercancía  es  para  un  individuo  en  una  ciudad ­
  el  mismo  que  en  la  del  comprador  (1).  El  préstamo, ­
  el  depósito,  el  arriendo,  el  mandato,  tales  son
los  sujetos  de  contratas  que  necesitan  una  sanción
jurídica.
Los  magistrados  de  la  ciudad  tenían  con  frecuencia
un  poder  teocrático,  al  que  eran  sometidos  los  criminales. ­
  En  el  derecho  comercial  los  comerciantes  escogían ­
  sus  jueces.  En  casos  de  conflicto,  nombraban
en  el  momento  del  contrato  el  árbitro  que  había  de
interpretar  lo  convenido  y  asegurar  la  ejecución  ex
aequo  et  bono;  y  nuestros  tribunales  de  comercio  no
son  más  que  la  continuación  de  aquella  costumbre.
En  las  Repúblicas  italianas  todas  las  instituciones
estaban  subordinadas  al  negocio.  Se  ha  dicho  que  la

(1)  Thaller,  pág.  51.
        <pb n="109" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

97

7

república  de  Génova  no  era  más  que  la  extensión  de
una  sociedad  por  acciones,  formada  con  ocasión  de
las  Cruzadas  por  corsarios  de  la  Liguria  (1).
Florencia,  Genova  y  numerosas  ciudades  italianas
establecieron  en  la  Edad  Media  reglamentos  de  derecho ­
  privado,  aplicables  al  comercio.  Se  conserva
el  estatuto  de  los  genoveses,  que  data  de  1143,  relativo ­
  á  la  colonia  de  Pera.  Se  tiene,  no  sólo  los  estatutos ­
  de  las  corporaciones  de  arte  de  Florencia,  sino
también  los  que  fueron  aceptados  por  la  comunidad
de  los  comerciantes  y  la  unión  de  las  cinco  corporaciones ­
  de  la  ciudad,  la  Mercanzia,  establecida  en  1307.
Comprendía  cinco  artes,  los  de  la  Calimala,  los  cambiantes ­
  ó  cambiaiori,  los  de  la  lana,  los  comerciantes
de  la  Puerta  Santa  María  y  los  medid  e  spedali  mcrdariorum.

Estos  estatutos  no  tenían  por  objeto  resolver  las
disputas  entre  los  miembros  de  la  corporación,  sino
desenvolver  sus  negocios  con  los,  extraños,  dando
toda  seguridad  á  los  extranjeros  que  trataban  con  los
florentinos;  les  compraban,  les  prestaban  ó  les  abrían
crédito;  y  esto,  por  medio  de  reglas  precisas  para  los
contratos  y  por  la  institución  de  una  jurisdicción,  el
consulado,  perteneciente  á  cada  corporación,  y  que
ofrecía  á  los  extranjeros  la  garantía  del  interés  que
la  corporación  tenía  en  hacer  una  justicia  legal,  rápida ­
  y  clara.
El  juez  podía  ser  rechazado.  Un  florentino  podía
recusarlo  y  recurrir  al  juez  del  Estado;  pero  desde
aquel  momento  quedaba  excluido  de  la  corporación.
(f)  Vincens.
        <pb n="110" />
        98  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
El  consulado  no  podía  ejecutar;  debía  trasladar  su
juicio  á  los  agentes  del  Estado.  Todo  extranjero  que
iba  á  establecerse  en  Florencia,  debía  obligarse  á
aceptar  la  jurisdicción  del  cónsul.
Después  de  la  fundación  de  la  Mercanzia,  los  cinco
cónsules  delegaban  en  un  «oficial»  para  que  dictaminase ­
  sobre  todos  los  asuntos,  bien  entre  miembros
de  dos  artes  diferentes,  ó  entre  extranjeros  y  nacionales. ­

Más  tarde  tuvo  el  derecho  de  hacer  ejecutar  sus
sentencias.  Pudo  proceder  al  arresto  del  demandado,
si  no  producía  caución;  pudo  decretar  el  embargo
contra  él  y  poner  sus  bienes  en  venta.  El  oficial  investido ­
  de  este  poder  sólo  permanecía  cuatro  meses
en  funciones.
Este  derecho  contractual  era  personal.  El  negociante ­
  florentino  ó  genovés  llevaba  con  él  su  legislación
y  su  jurisdicción,  como  condición  simultánea  de  sus
ofertas  de  mercado  (1).
En  Francia,  para  resistir  á  los  señores  feudales,  çl
rey  se  rodeó  de  legistas  y  de  hombres  de  negocio,
mostrando  así  á  todos  que  no  era  el  protector  de  la
aristocracia.
Por  el  contrario,  en  Inglaterra  los  comunes  y  los
lores  estuvieron  de  acuerdo  para  resistir  á  las  usurpaciones ­
  del  rey.
El  comercio  tiene  por  punto  de  partida  la  igualdad
entre  los  dos  contratantes:  vendedor  y  comprador.  Si
esta  igualdad  no  existe,  uno  de  ellos  es  defraudado.
El  derecho  comercial,  que  es  la  sanción  del  contrato

(1)  Thaller,  pág.  87.
        <pb n="111" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

99

consentido,  no  se  ocupa  de  la  calidad  de  las  personas: ­
  las  considera  iguales;  no  conoce  más  que  de  las
condiciones  del  contrato.  Entre  las  cosas  vendidas
ó  compradas  y  las  personas,  establece  una  completa
separación.  El  derecho  comercial,  respondiendo  á
necesidades  generales,  fue  unificado  cuando  el  derecho ­
  civil  permanecía  diversificado  por  las  costumbres ­
  locales.  Las  ordenanzas  de  comercio  por  mar  y
tierra  (1673  y  1681),  que  regulan  las  materias  comerciales ­
  en  toda  Francia,  proceden  de  los  estatutos ­
  italianos.  Ellas  han  inspirado  el  Código  de  Comercio ­
  de  1807  y  todo  el  derecho  comercial  de  la  Europa ­
  continental.
§  2.—La  parte  del  derecho  comercial  primeramente
constituida,  es  el  derecho  marítimo.  Se  remonta  á  los
fenicios  y  á  los  cartagineses,  y  se  atribuye  su  codificación ­
  á  los  rhodios,  en  el  siglo  IX  (antes  de  J.  C.).
Las  leyes  rhodicis  han  sido  publicadas  en  1561  por
Simón  Scordius  y  á  continuación  por  Leunclavius
y  Marquart  Frétier,  en  Francfort,  en  1596;  pero  sólo
se  conocen  por  la  adaptación  que  de  ellas  han  hecho
los  romanos.  Las  leyes  penales  de  los  rhodios  referíanse ­
  á  los  crímenes  cometidos  por  los  marineros
entre  sí,  y  los  cometidos  contra  la  mercancía  y  el  navio, ­
  esto  es,  contra  el  equipaje  y  los  pasajeros.  A  los
cometidos  entre  los  marineros  no  se  les  concedía
gran  importancia.  Para  los  crímenes  cometidos  contra
la  mercancía  y  contra  el  navio,  las  sanciones  eran
implacables,  pues  la  navegación  está  fundada  en  la
confianza  del  armador  y  del  negociante.  Las  leyes  de
Policía  concernían  á  las  condiciones  necesarias  para
        <pb n="112" />
        100

HL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

la  partida  de  un  buque,  y  las  indemnizaciones  en
caso  de  encallamiento,  naufragio  ó  cualquier  otro  siniestro. ­
  Los  artículos  11,  19,  20  y  23  prescriben  que
el  acto  de  arriendo  debía  ser  hecho  siempre  por  escrito. ­
  Es  poco  probable  que  se  remonten  al  siglo  IX;
pero  ellos  dan  idea  de  la  preocupación  que  ya  existía, ­
  en  las  más  atrasadas  épocas,  de  determinar
exactamente  el  contrato.  Las  leyes  rhodias  determinaban ­
  las  fianzas,  á  interés  elevado,  para  los  fletes.
Ellas  atestiguan  dos  formas  de  sociedades;  una  en
que  todos  los  asociados  ponen  á  la  vez  su  capital  y
su  industria  y  otra  en  que  unos  aportan  los  fondos  y
otros  su  industria.  Las  leyes  rhodias  preveían  los  accidentes, ­
  las  averías  de  las  mercancías  y  las  de  los
navios.  Otorgaban  una  gran  confianza  y  una  gran
consideración  al  capitán.  Todos  los  usos  náuticos  de
los  atenienses,  de  los  marselleses  y  de  los  romanos'
representan  la  tradición  de  las  leyes  rhodias.
Una  contestación  atribuida  al  emperador  Antonino
muestra  que  si  se  aceptaban  decisiones  personales  y
variables  en  el  derecho  civil,  considerábase  que  la
ley  marítima  debía  ser  inflexible.  Solicitado  para  que
resolviese  una  cuestión  marítima,  hubo  de  responder:
Dominus  sum  terree,  lex  autem  maris:  «Yo  soy  el  soberano ­
  de  la  tierra,  pero  la  ley  es  la  soberana  del
mar.»
El  libro  Vil  del  Código  de  Teodosio  (436  después
de  J.  C.),  se  ocupa  de  la  navegación  y  del  comercio
marítimo;  el  título  XVI  ampara  el  transporte  de  las
mercancías  entre  las  naciones  bárbaras;  el  título  V
del  libro  XIII  contiene  treinta  y  ocho  disposiciones
        <pb n="113" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

101

que  conceden  ciertos  privilegios  á  los  conductores  de
buques  y  otras  que  tienden  á  reprimir  los  fraudes.
De  los  doce  libros  del  Código  de  Jusliniano  (529
y  534),  tres,  el  IV,  el  VI  y  el  XI  contienen  leyes  concernientes ­
  al  comercio  y  á  la  navegación.  Los  títulos
•  y  II  del  libro  XIV  del  Digesto  (533)  y  los  títulos  V
y  IX  del  libro  XLIV  tratan  diversas  cuestiones  de  comercio ­
  y  de  policía  marítimas.  Igualmente  se  encuentran ­
  en  Las  Basílicas  (877).  «Los  romanos,  dice  Emengois,
  recogieron  en  sus  propias  leyes  lo  que  había  de
esencial  en  las  de  los  rhodios.»
Durante  la  Edad  Media  se  instituyeron  en  el  Levante ­
  y  sobre  las  costas  de  la  Berbería  magistrados
á  los  cuales  se  dió  el  nombre  de  cónsules,  para  la
seguridad  y  la  policía  del  comercio.
El  Consulado  de  los  mares,  que  parece  ser  obra  de
I°s  písanos,  fué  una  recopilación  de  las  leyes  náuticas ­
  en  uso.  Los  písanos  le  dieron  un  carácter  sagrado, ­
  haciéndolo  bendecir  por  el  Papa  Gregorio  Vil,
en  la  Iglesia  de  San  Juan  de  Letrán.  Y  fué  universalmente ­
  aceptado.
Los  Juicios  de  Olerán,  promulgados  en  el  año  1150,
contienen  cuarenta  y  siete  artículos  fundados  sobre
La  jurisprudencia.  Una  villa  de  la  isla  de  Gotland,
que  en  los  siglos  XI  y  Xil  era  el  depósito  en  el  Báltico ­
  del  comercio  oriental  que  pasaba  por  Rusia,  Wisby,
  produjo  una  recopilación  de  leyes  marítimas.
El  artículo  12  de  los  Juicies  de  Olerán  y  el  artículo
24  de  la  Ordenanza  de  Wisb.y,  muestran  la  importancia ­
  que  se  concedía  á  la  disciplina.
El  marinero  que  pegaba  á  su  contramaestre  era
        <pb n="114" />
        102

CL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

condenado  á  pagar  100  sueldos  ó  á  perder  la  mano.
Según  Olans  Magnus,  en  su  Historia  de-Septentrión,
su  mano  era  clavada  al  mástil  del  navio  con  un  cuchillo ­
  muy  cortante,  y  el  castigado  no  podía  desasiría
más  que  hendiendo  el  cuchillo  á  cada  esfuerzo.
La  Liga  Hanseática  estaba  fundada  sobre  un  concepto ­
  jurídico.
«En  su  origen,  no  era,  dice  Boutay  Paty  (1)  más
que  un  contrato  de  sociedad,  en  virtud  del  cual  las
ciudades  confederadas  compartían  los  beneficios  del
comercio  que  hacían».  De  ello  resulta  que  el  derecho
marítimo  debía  jugar  un  gran  papel  en  sus  asuntos;
sin  embargo,  los  reglamentos  que  publicó  no  fueron
decretados  en  una  asamblea  general  celebrada  en  Lubek,
  y  no  fueron  publicados  hasta  1591.  Estos  reglamentos ­
  fueron  revisados  y  corregidos  en  una  segunda
asamblea  celebrada  en  1614.
El  derecho  marítimo  ha  sido  codificado  por  la  ordenanza ­
  de  1681,  completada  por  el  comentario  de
Valin,  abogado  y  procurador  del  rey  en  el  almirantazgo ­
  de  La  Rochela,  publicada  en  1714.  El  artículo
1."  del  libro  III,  sobre  los  contratos  marítimos  especifica ­
  que  «todo  convenio  para  el  arriendo  de  un  buque,
llamado  contrato  de  fletamento,  será  redactado  por
escrito».  Todas  las  disposiciones  de  este  libro  y  de  la
ordenanza  han  sido  consagradas  en  el  libro  II  del
Código  de  Comercio,  pero  éste  no  trata  más  que  del
derecho  marítimo  privado,  en  tanto  que  la  ordenanza
trataba  de  tres  formas  del  derecho  marítimo:  el  derecho ­
  marítimo  internacional,  el  derecho  marítimo  pú-(1)
  Bornier  Philippe,  t.  II.
        <pb n="115" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

103

hl  ico  ó  administrativo  y  el  derecho  marítimo  privado,
Respecto  á  muchos  extremos,  muchas  disposiciones
legales  complementarias  que  datan  de  la  antigua  monarquía ­
  ó  de  la  época  intermediaria,  están  aún  en
vigor  (1).
Esta  tradición  del  derecho  marítimo  muestra  la  persistencia ­
  de  las  mismas  necesidades  á  través  de  las
modificaciones  sociales  y  técnicas  que  han  transformado ­
  el  mundo  desde  hace  treinta  siglos:  seguridad
de  los  transportes,  garantía  de  los  contratos,  no  solamente ­
  entre  los  nacionales  sino  entre  gentes  de  naciones ­
  diferentes.
§  III.  La  Ordenanza  de  1673  se  refiere  al  comercio
de  tierra  (2).  Fué  redactada  por  un  antiguo  negociante
Jacques  Savary,  después  de  una  información  practicada ­
  por  los  principales  comerciantes;  «como  el  comercio ­
  es  la  fuente  de  la  abundancia  pública  y  de  la
riqueza  de  los  particulares»,  dice  el  preámbulo.  El  titulo ­
  I  se  intitula:  De  los  nuevos  negociantes  y  comerciantes, ­
  al  por  mayor  y  al  detalle.  El  título  1  contiene
las  restricciones  que  debe  tener  la  proclamación  de  la
libertad  de  comercio.  En  el  título  de  las  sociedades,
se  nota  la  preocupación  de  simplificar  y  acelerar  la
justicia.  Toda  sociedad  contendrá  la  claúsula  de  someterse ­
  á  los  árbitros  para  las  disputas  que  sobrevinieren ­
  entre  los  asociados  (título  IV,  artículo  9).  Los
árbitros  podrán  juzgar  sin  ninguna  formalidad  de  justicia ­
  (art.  12);  el  título  V,  De  las  letras  de  cambio  y
(1)  Bornier  Philippe,  tom.  I.  pág.  80.
(2)  Lyon-Caen  y  L.  Renault.  Manuel  de  Droit  commercial,
1906.
        <pb n="116" />
        104  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
cambio  y  pagarés;  el  título  VI,  De  los  intereses  de  cambio ­
  y  recambio.  El  título  XI  está  dedicado  á  las  quiebras ­
  y  bancarrotas.
Todo  el  derecho  comercial  moderno  procede  de  las
Ordenanzas  de  1673  y  de  1681.
La  Asamblea  Nacional  decretó  que  se  hicieran  un
Código  Civil  y  un  Código  de  Comercio.  En  1801,  un
decreto  consular  encargó  su  redacción  á  una  Comisión
de  siete  miembros.  El  proyecto  se  dilató  hasta  l.°  de
Enero  de  1808,  fecha  en  que  se  hizo  ejecutivo.  En
1841  ha  sido  promulgada  una  nueva  edición  oficial
del  Código.
El  libro  1  trata  del  comercio  en  genera/;  el  libro  II,
del  comercio  marítimo-,  el  libro  III,  de  las  quiebras  y
bancarrotas-,  el  libro  IV  de  la  jurisdicción  comercial.
Pero  no  trata  de  las  ventas  comerciales,  ni  de  las
cuentas  corrientes,  ni  de  los  seguros.
Numerosas  leyes  lo  han  completado  ó  han  modificado ­
  sus  disposiciones;  tales  como  la  ley  de  28  de
Mayo  de  1858,  la  del  31  de  Agosto  de  1870,  sobre  los
almacenes  generales;  las  de  1867,  las  de  1893,  sobre
las  sociedades;  la  de  28  de  Marzo  de  1885,  sobre  las
ventas  á  plazo,  y  á  librar,  etc.
El  derecho  comercial  casi  precede  en  todo  al  derecho ­
  civil.
El  Código  de  Comercio  de  1861  realizó  la  unidad
de  Alemania  en  el  campo  comercial.
De  él  proviene  el  Código  de  Comercio  de  la  Alemania ­
  del  Norte  en  1869  y  dos  años  más  tarde  el  Código
de  Comercio  del  Imperio-  Después  de  la  promulgación ­
  del  Código  Civil  alemán,  se  procedió  á  la  redac-
        <pb n="117" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

105

ción  de  un  nuevo  Código  de  Comercio,  que  fue  promulgado ­
  en  1897  y  puesto  en  vigor  el  l.°  de  Enero
de  1900.
España  tenía  un  Código  de  Comercio  en  1829  y  no
tuvo  un  Código  Civil  hasta  1888.
En  Inglaterra  y  en  los  Estados  Unidos,  no  hay  derecho ­
  comercial,  porque  todo  el  derecho  descansa  sobre ­
  el  contrato  del  que  he  aquí  la  definición:  «Un
contrato  es  un  convenio  hecho  entre  dos  ó  más  personas ­
  que  se  obligan  ante  un  tribunal.  Está  constituido ­
  por  una  promesa  y  la  aceptación  de  ella»  (1).

(1)  Neave  (Frederik  George.)
        <pb n="118" />
        CAPÍTULO  II

EL  DERECHO  COMERCIAL,  LA  PROPIEDAD  INMUEBLE

Diferencia  entre  el  derecho  civil  y  el  derecho  comercial.—
Influencia  del  derecho  comercial  sobre  el  derecho  civil,
art.  815.—Los  bienes  inmuebles.—Resistencia  á  la  transmisión ­
  de  los  bienes  inmuebles.—El  agricultor  no  es  un
comerciante.  -  Consecuencias.
El  derecho  comercial  no  interviene  más  que  para
garantir  la  ejecución  de  los  contratos  libremente  consentidos. ­
  El  objeto  de  la  legislación  comercial  es  hacer ­
  más  rápidas  y  flexibles  las  reglas  del  derecho.
Tal  es  la  penetración  del  derecho  comercial  en  el  derecho ­
  civil,  que  ha  dictado  el  artículo  815  del  Código
Civil:  «No  hay  nada  que  pueda  permanecer  sin  dividirse». ­

Pero  el  derecho  civil,  lejos  de  facilitar  ciertos  actos,
opone  á  ellos  numerosos  obstáculos.
La  transmisión  de  los  bienes  inmuebles  á  título
oneroso  no  podía  hacerse  durante  un  largo  período.
Entre  los  romanos,  la  transmisión  ante  cinco  testigos
pertenecientes  á  las  cinco  clases  del  pueblo  había  de

Y  LA  AGRICULTURA
        <pb n="119" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

107

dejar  un  plazo  intermedio  durante  el  cual  la  propiedad ­
  no  podía  cambiar  de  manos  sin  la  aprobación  de
la  Asamblea  pública  (1).  En  el  antiguo  derecho  germánico, ­
  el  acto  se  realizaba  con  el  consentimiento  de
la  tribu  (2).
Aún  todavía,  en  Francia,  á  pesar  de  la  Revolución,
los  bienes  se  dividen  en  muebles  é  inmuebles.  Un
«negociante  de  bienes»  no  es  un  comerciante.  La  jurisprudencia ­
  es  expresa  (3).
Yo  he  dado  á  conocer  en  1877,  el  régimen  de  transmisión ­
  de  la  propiedad  agrícola  establecido  en  1859
en  Australia,  bajo  el  nombre  de  Act  Torrens,  que  tomó
por  modelo  el  régimen  de  transmisión  y  de  hipotecas
de  los  navios,  en  Inglaterra  (4).  Lo  he  hecho  adoptar
en  parte,  en  Túnez  en  1885;  y  ahora  se  está  introduciendo ­
  en  la  mayor  parte  de  nuestras  colonias.  Pero
en  la  comisión  extraparlamentaria  que  fué  nombrada
por  M.  Rouvier  en  1891  y  cuyos  trabajos  han  sido
terminados  en  1905,  la  mayor  parte  de  los  profesores
en  derecho  y  algunos  diputados  que  de  ella  formaban
parte,  exclamaron  con  terror:—¡Queréis  movilizar  la
propiedad  agrícola  y  hacer  de  ella  un  objeto  de  comercio! ­
  ¡Queréis  arruinar  á  los  labriegos!  Y  yo  respondía:—No ­
  debemos  ocuparnos  del  uso  que  se  haga
de  este  instrumento;  debemos  ponerlo  en  manos  de
los  propietarios,  de  modo  que  ellos  no  estén  ligados
á  su  tierra  por  .la  dificultad  de  venderla.  El  camino
(1)  Thalier,  pág.  37.
(2)  Violiet,  pág  816.
(3)  Lyon-Caen  et  Renault,  2,  pág.  27.
(4)  Yves  Guyot,  1,  pág.  11  y  367.
        <pb n="120" />
        108  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
ícelo  para  dar  á  la  propiedad  un  mayor  valor,  es  asegurarle ­
  la  facilidad  de  la  transmisión.
Se  titubea  en  comprar  cuando  se  sabe  que  será
difícil  vender.  Los  derechos  de  registro,  los  gastos  de
escritura,  cargan  cada  transmisión  á  título  oneroso
con  un  10  por  100.  Esta  carga  sobre  la  propiedad  territorial, ­
  las  formalidades  de  la  venta  y  de  la  compra,
lo  dudoso  de  los  títulos  en  una  parte  de  Francia,  hacen
preferir  valores  fácilmente  negociables  y  que  tienen
colocación  en  el  mercado.  Adoptando  un  régimen  análogo ­
  al  del  Act  Torrens,dirigís  los  capitalesá  la  tierra»-Los
  notarios  que  son  hostiles  á  esta  comerciación
de  la  propiedad  comprenden  mal  sus  intereses;  si
aquélla  resta  á  su  misión  como  funcionarios  públicos, ­
  por  otra  paite,  les  reporta  más  como  corredores.
La  agricultura  no  está  mucho  más  considerada
como  industria  que  lo  están  las  transmisiones  de  inmuebles ­
  como  actos  de  comercio.  El  artículo  638  del
del  Código  de  Comercio,  dice:
«No  serán  de  la  competencia  de  los  tribunales  de  comercio
las  acciones  intentadas  contra  un  propietario,  cultivador  ó
vinicultor,  para  la  venta  de  los  géneros  procedentes  de  su
terruño».
Y  sorprende  que  un  capital  inmueble  no  encuentre
tan  fácil  colocación  como  un  valor  mobiliario  y  que
una  industria  sustraída  á  las  reglas  de  las  demás  industrias, ­
  no  encuentre  las  mismas  facilidades  que
éstas.
De  ahí  que  los  agrarios  busquen  remedios  por
otro  lado,  de  los  que  el  menos  funesto  es  hacerse  antieconómicos. ­
        <pb n="121" />
        Capítulo  hi

EL  CÓDIGO  DE  COMERCIO

Usos  y  ley.  —El  Código  de  Comercio.—Los  títulos  del  Código
de  Comercio.—Los  comerciantes.—Los  actos  de  Comercio.

Los  usos  y  costumbres  han  hecho  el  derecho  comercial, ­
  "y  así  han  de  continuar  jugando  un  papel
principalísimo.
Los  usos  sólo  tienen  valor  cuando  son  constantes,
repetidos  y  viejos.
Tienen  una  autoridad  absoluta  para  interpretar  un
convenio,  para  suplir  la  ley  c  interpretarla.
No  obstante,  el  uso  no  puede  contradecir  la  ley  ni
abrogarla.
Los  autores  del  Código  de  Comercio,  inspirados
Por  documentos  anteriores,  y,  sobre  todo,  por  la  ordenanza ­
  de  1663  sobre  el  comercio  de  tierra,  han  seguido, ­
  más  ó  menos  aproximadamente,  el  siguiente
método:
Han  determinado  las  categorías  de  personas  y  los
actos  á  los  cuales  se  aplica  el  Código  de  Comercio
(título  1).
Todos  los  actos  de  comercio,  antes  de  resolverse
        <pb n="122" />
        110  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
por  el  debe  y  el  haber,  han  determinado  la  forma  de
establecerlos,  prescribiendo  una  contabilidad  (titulo ­
  II).
Después  de  las  personas  físicas,  este  Código  trata
de  las  personas  colectivas  ó  morales,  las  sociedades
(título  IV).
El  título  V  se  ocupa  de  las  bolsas  de  comercio  y
de  los  intermediarios,  agentes  de  cambio  y  corredores, ­
  de  los  que  se  vuelve  á  tratar  con  la  designación
de  comisionarios  en  el  título  VI.
El  título  Vil,  que  no  contiene  más  que  el  art.  109,
establece  simplemente  los  diversos  medios  por  los
cuales  se  acreditan  las  compras  y  las  ventas.
El  título  VIII  está  consagrado  á  los  medios  de  crédito, ­
  la  letra  de  cambio  y  el  cheque  á  la  orden.
El  título  II,  inspirado  por  el  segundo  y  el  tercer  libro ­
  de  la  ordenanza  de  1681,  trata  del  comercio  marítimo. ­

El  comerciante  está  expuesto  á  la  quiebra  y  puede
hacerse  culpable  de  bancarrota.  El  título  III  está  dedicado ­
  á  este  sujeto  y  á  la  rehabilitación.
El  título  IV  trata  de  la  jurisdicción  comercial.
Por  su  art.  l.°  el  Código  de  Comercio  crea  una  clase ­
  de  personas.
«Son  comerciantes  los  que  ejercen  actos  de  comercio  y  hacen ­
  de  ello  su  profesión  habitual  »
No  define  los  actos  de  comercio;  los  enumera.
«Art.  632.  La  ley  reputa  actos  de  comercio:  toda  compra
de  géneros  y  mercancías  para  revenderlas,  bien  al  natural  ó
después  de  elaboradas,  ó  simplemente  para  arrendar  su  uso;
        <pb n="123" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

111

toda  empresa  de  manufacturas,  de  comisión,  de  transportes
por  tierra  ó  por  agua;  toda  empresa  de  suministros,  de  agencias, ­
  oficinas  de  negocios,  establecimientos  de  ventas  á  la  almoneda, ­
  espectáculos  públicos.
Todas  las  obligaciones  entre  negociantes,  mercaderes  y
banqueros.
Entre  toda  clase  de  personas,  las  letras  de  cambio,  ó  remesas ­
  de  dinero  hechas  en  plazos  determinados.
Art.  633.  La  ley  reputa  igualmente  actos  de  comercio:
Toda  empresa  de  construcción  y  todas  las  compras,  ventas
y  reventas  de  construcciones  para  la  navegación  interior  y
exterior;
Todas  las  expediciones  marítimas;
Toda  compra  ó  venta  de  aparejos,  aparatos  y  avituallamiento; ­

Todo  fletamento,  empréstito  ó  préstamo  á  la  gruesa,  los
seguros  y  demás  contratos  concernientes  al  comercio  de  mar;
Todos  los  acuerdos  y  convenios  para  salarios  de  tripulaciones; ­

Todo  enganche  de  gente  de  mar  para  el  servicio  de  los  buques ­
  de  comercio.»
        <pb n="124" />
        CAPÍTULO  IV

PRINCIPIOS  COMUNES  AL  DERECHO  CIVIL
Y  AL  DERECHO  COMERCIAL

Obligaciones.—Contratos.—Fianzas.—Delito  civil.—  Responsabilidad.— ­
  Los  contratos  de  comercio  son  reales.—El  convenio ­
  es  la  ley  de  las  partes.—  Condición  de  validez.—Convenio ­
  sin  causa  ó  sobre  causa  falsa.—Extinción  de  las  operaciones.—Gages ­
  del  acreedor.—Arriendos  de  cosas,  de
obras  y  de  servicios.—Contrato  de  venta  —Obligaciones
del  vendedor.  —  Del  comprador.—Cesión  de  crédito.—
Promesa  de  venta.  —El  artículo  1.602  del  Código  Civil.

Un  cierto  número  de  principios  generales  se  aplican ­
  al  derecho  civil  y  al  derecho  comercial.
Existe  obligación  para  alguno  cuando  existe  el  derecho ­
  de  exigirle  que  haga  ó  deje  de  hacer  alguna
cosa,  que  entregue  un  objeto  ó  que  pague  una  suma.
Casi  todas  nuestras  obligaciones,  sobre  todo  en  el
derecho  comercial,  resultan  de  contratos  libremente
consentidos.
Se  da  el  nombre  de  cuasi-contratos  á  los  actos  que
determinan  una  obligación,  como  ésta  por  ejemplo:
el  pago  en  defecto  del  deudor  de  un  efecto  que  en  otro
caso  sería  protestado.
        <pb n="125" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

113

y

Este  acto  que  se  llama  también  gestión  de  negocio
ó  pago  por  intervención,  implica  una  obligación  por
parte  del  que  en  el  negocio  fue  beneficiado.  Pero  es
preciso  recordar  que  según  el  artículo  1.371  del  Código ­
  Civil,  «los  cuasi-contratos  son  de  hechos  pura
mente  voluntarios  del  hombre».
Todo  hecho  perjudicial  cometido  con  intención  es
un  delito.  Si  no  entraña,  como  sanción  más  que  daños
de  intereses,  recibe  el  nombre  de  delito  civil;  tal  como
la  usurpación  de  la  marca  de  un  concurrente.
Se  llama  cuasi-delito  el  hecho  que  sin  ser  intencionado ­
  reporta  perjuicio  á  otro  y  entraña  las  responsabilidades ­
  previstas  por  los  artículos  1.382  y  siguientes ­
  del  Código  Civil.
«Art.  1.382.  Todo  hecho  de  un  hombre  que  causa  á  otro
un  daño  cualquiera  obliga  á  aquél,  por  cuya  falta  sobrevino,
á  reparar  el  perjuicio.
Art.  1.383.  Cada  uno  es  responsable  del  daño  que  cause,
n o  solamente  por  un  hecho,  sino  también  por  su  negligencia
ú  por  su  imprudencia.
Art.  1.384.  Sees  responsable  no  solamente  del  daño  que
se  causa  por  propio  hecho,  sino  también  del  causado  por  el
hecho  de  personas  de  que  se  debe  responder  ó  de  cosas  que
están  bajo  la  guarda.»
Los  principios  de  la  responsabilidad  han  sido  alterados ­
  por  la  ley  sobre  accidentes  del  trabajo.
El  carácter  de  la  mayor  parte  de  los  contratos  de
comercio  es  de  cosas  reales  (res,  cosa):  la  venta,  el
préstamo,  el  depósito,  el  transporte,  se  aplican  á
cosas  independientes  de  las  personas.
Todo  el  título  III  del  Código  Civil  está  consagrado
        <pb n="126" />
        114

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

á  los  contratos  ú  obligaciones  convencionales.  No
está  de  más  recordarlos  principios  esenciales  en  una
obra  de  interés  general  como  ésta.  He  aquí  las  diversas ­
  definiciones:
«Art.  1.101  del  Código  Civil.  El  contrato  es  un  convenio  por
el  cual  una  ó  varias  personas  se  obligan  á  otra  ú  otras,á  dar,
hacer  ó  no  hacer  alguna  cosa.
Art.  1.102,  El  contrato  es  bilateral  cuando  los  contratantes
se  obligan  recíprocamente  los  unos  á  los  otros.
Art.  1  !  103.  Es  unilateral  cuando  una  ó  varias  personas  se
obligan  á  otra  ú  otras,  sin  que  por  parte  de  éstas  últimas,
haya  sujeción  ó  empeño.
Art.  1.104.  Es  conmutativo  cuando  cada  una  de  las  partes
se  compromete  á  dar  ó  hacer  alguna  cosa  que  se  considera
como  el  equivalente  de  lo  que  la  otra  parte  da  ó  se  obliga  á
hacer.
Cuando  el  equivalente  consiste  en  la  probabilidad  de  ganancia ­
  ó  pérdida  por  cada  una  de  las  partes,  según  un  acontecimiento ­
  incierto,  el  contrato  es  aleatorio.
Art.  1.105.  El  contrato  de  beneficencia  es  aquél  en  que
una  de  las  partes  procura  á  la  otra  una  ventaja  puramente
gratuita.
Art.  1.106.  El  contrato  á  titulo  oneroso  es  el  que  obliga  á
cada  una  de  las  partes  á  dar  ó  hacer  alguna  cosa.»
El  Código  Civil  considera  que  hay  contratos  unilaterales ­
  que  no  engendran  obligaciones  más  que  para
una  de  las  partes,  como  el  préstamo.
Pero  el  préstamo  entraña  una  doble  obligación:  el
deudor  está  obligado  á  un  interés  como  consecuencia
de  un  contrato  que  le  ha  puesto  en  posesión  de  un
capital.  Todo  contrato  á  título  oneroso  es  bilateral  á
pesar  del  Código.
        <pb n="127" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

115

Según  el  artículo  1.134  del  Código  Civil,  los  convenios ­
  son  la  ley  de  las  partes.  La  palabra  «legalmente» ­
  que  se  encuentra  en  el  texto  es  una  redundancia.
Esos  convenios  no  pueden  ser  revocados  más  que
por  mutuo  consentimiento  ó  por  causas  que  la  ley
autorice.  Deben  ser  ejecutados  de  buena  fe.
La  buena  fe  se  presume  siempre  y  el  que  alega
mala  fe  ha  de  probarla  (art.  2.268  del  Código  Civil).
Según  el  artículo  1.135,  las  obligaciones  se  extienden ­
  no  sólo  á  lo  taxativamente  expresado,  sino  también ­
  á  todas  las  consecuencias  que  la  equidad,  el
uso  ó  la  ley  reconocen  á  la  obligación  según  su  naturaleza. ­

Al  que  se  obliga  se  le  llama  deudor  y  aquél  en  favor
del  cual  se  contrae  la  obligación  es  el  acreedor.
Un  deudor  no  puede  trasladará  otro  su  obligación
sin  el  consentimiento  del  acreedor.
Para  contratar  válidamente,  hace  falta:
U°  Dar  un  consentimiento  libre  que  no  resulte  de
un  error,  que  no  sea  recabado  por  la  violencia  ó  determinado ­
  por  maniobras  fraudulentas  ó  de  dolo.
2.°  Estar  capacitado  para  contratar  y  obligarse;
(excluidos  los  mineros,  los  procesados,  las  mujeres
casadas  en  los  casos  expresados  por  la  ley).  (Artículo
1.124.)
3  '  Tratar  de  un  objeto  cierto  que  constituye  la
materia  del  contrato,  una  cosa  determinada  en  cuanto
á  su  especie.  (Art.  1.129.)
Ea  calidad  de  la  cosa  puede  ser  incierta  toda  vez
T'e  pueda  ser  determinada.  (Art.  1.129.)
4.°  Tratarse  de  una  cosa  lícita  que  no  sea  contra*
        <pb n="128" />
        116  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
ria  á  las  buenas  costumbres  ni  al  orden  público.  (Artículo ­
  1-138.)
El  artículo  1.131  del  Código  Civil  declara  nula  y
sin  efecto  toda  obligación  sin  causa  ó  sobre  una  causa ­
  falsa.
En  general  nadie  puede  comprometerse  ni  estipular ­
  en  su  propio  nombre  más  que  por  sí  mismo;  sin
embargo,  puede  obligarse  por  un  tercero,  pero  sometiéndose ­
  á  una  indemnización,  si  éste  rehúsa  la  ratificación. ­
  (Arts.  1.119-1.120  del  Código  Civil.)
El  artículo  1.234  enumera  los  diversos  modos  de
extinción  de  las  operaciones:  pago,  compensación  ó
prescripción.
La  acción  de  los  comerciantes  por  las  mercancías
vendidas  á  los  particulares  no  comerciantes,  prescribe ­
  al  año;  pero  entre  comerciantes  no  se  aplica  la
la  prescripción.
El  artículo  1.142  es  uno  de  los  más  importantes  de
nuestro  derecho.  En  él  se  establece  que  «toda  obligación ­
  de'hacer  ó  de  no  hacer  alguna  cosa  se  resuelve
en  daño  de  intereses,  caso  de  incumplimiento  por
parte  del  deudor».  No  hay  imputación  ó  violencia  directa ­
  sobre  la  persona.
La  sanción  es  real.  Una  parte  no  puede  obligar  á
la  otra  á  hacer  ó  á  no  hacer.  En  caso  de  incumplimiento ­
  de  compromiso,  se  adquiere  el  derecho  de
daños  y  perjuicios,  ó  en  virtud  del  artículo  1.144,  la
parte  perjudicada  puede  ser  autorizada  á  hacer  ejecutar ­
  la  obligación  por  cuenta  del  deudor.
Este  artículo  es  la  sanción  de  todos  los  convenios,
ya  se  trate  de  contratos  civiles,  de  contratos  de  co-
        <pb n="129" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

117

mercio  ó  de  contratos  de  trabajo.  En  la  práctica  se
olvida  con  gran  frecuencia  que  tal  sanción  existe.
Cuando  uno  se  obliga  á  entregar  una  cosa  y  el  otro
á  pagarla,  hacen  un  contrato  de  venta  (art.  1.582  del
Código  Civil).  La  venta  es  perfecta  desde  que  se  está
de  acuerdo  sobre  la  cosa  y  sobre  el  precio.
El  vendedor  debe  entregar  al  comprador  la  cosa
vendida,  correspondiéndole  los  gastos  de  entrega;  al
comprador  corresponden  los  gastos  de  la  toma  de
posesión.
El  vendedor  debe  garantizar  al  comprador  de  los
defectos  ocultos  de  una  cosa  que  pudieran  hacerla
impropia  para  el  uso  á  que  estuviese  destinada.  (La
ley  de  20  de  Mayo  de  1838  ha  determinado  los  vicias
que  pueden  anular  una  venta,  cuando  se  trata  de  animales ­
  domésticos.  Ley  de  1905,  sobre  los  fraudes.)
El  vendedor  garantiza  la  posesión  tranquila  de  la
cosa  vendida.  Debe  entregarla  en  la  especie,  calidad
y  cantidad  prometidas,  cuanto  puede  comprobar  antes ­
  de  la  recepción  definitiva.
El  comprador  está  obligado  á  posesionarse  de  la
cosa  vendida  y  pagar  su  precio.
Si  se  ha  fijado  un  plazo  para  la  posesión,  el  vendedor ­
  podrá  disponer  del  objeto  de  venta,  hasta  la  terminación ­
  del  plazo.
El  crédito  del  vendedor  está  garantido  por  un  privilegio ­
  sobre  la  cosa  vendida  y  por  una  acción  resolutoria, ­
  en  virtud  de  la  cual  el  vendedor  puede  exigir
Que  vuelva  todo  á  su  primitivo  ser  y  estado,  como  si
* a  venta  no  se  hubiese  realizado.  El  vendedor  puede
recuperar  su  propiedad  por  el  ejercicio  del  derecho
        <pb n="130" />
        118  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
de  reivindicación.  En  casos  de  quiebra,  los  derechos
del  vendedor  son  modificados.
Un  acreedor  puede  trasladar  su  crédito  á  un  cesionario. ­
  Aquél  toma  el  nombre  de  cesor.  El  traslado  se
notifica  al  deudor.  Ciertos  créditos  pueden  cederse
por  vía  de  endoso,  como  los  títulos  al  portador,  por
la  sola  entrega  del  título.
La  promesa  de  venta  con  la  promesa  de  comprar  á
la  otra  parte,  mediante  un  precio  fijado  á  suficientemente ­
  determinado,  produce  todos  los  efectos  de  una
verdadera  venta.
Llamo  la  atención  de  todo  vendedor  sobre  el  artículo ­
  1.602  del  Código  Civil.  Todo  pacto  obscuro  ó
ambiguo  se  interpreta  contra  el  vendedor.
Los  bienes  comunes  del  deudor  constituyen  la  prenda ­
  común  de  sus  acreedores  y  el  valor  se  distribuye
entre  ellos  en  proporción,  á  menos  que  haya  entre  los
acreedores  causas  legítimas  de  preferencia.  (Artículos
2.092  y  2.093  del  Código  Civil).
La  abolición  de  la  violencia  contra  la  persona,  debida ­
  á  la  ley  de  22  de  Julio  de  1867,  es  una  nueva
prueba,  y  decisiva,  de  la  distinción  entre  el  hombre  y
la  cosa.
Se  distingue  el  arriendo  de  las  cosas,  el  de  la  obra
y  el  de  servicios.
El  artículo  1.709  del  Código  Civil  especifica  que  el
alquiler  ó  arriendo  de  las  cosas  es  un  contrato  por  el
cual  una  de  las  partes  se  obliga  á  hacer  disfrutar  á  la
otra  de  una  cosa,  durante  un  cierto  tiempo  y  mediante ­
  un  cierto  precio.  El  acto  escrito  se  llama  arrendamiento. ­
        <pb n="131" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

119

El  alquiler  ó  arriendo  de  obra  ó  de  industria  es  un
contrato  por  el  cual  una  de  las  partes  se  compromete
á  hacer  alguna  cosa  por  la  otra,  mediante  un  precio
convenido  entre  ellas.
El  artículo  1.780  estipula  que  no  se  pueden  contratar ­
  los  servicios  más  que  por  un  tiempo  ó  para  una
empresa  determinada.
Dicho  artículo  ha  sido  completado  por  la  ley  de
1790,  que  en  realidad  es  una  redundancia.  Ella  establece ­
  que  la  ruptura  de  un  arriendo  de  servicios  por
otras  causas  que  las  condiciones  del  convenio,  puede
ser  susceptible  de  daños  y  perjuicios.  Pero  el  artículo ­
  1.142  era  también  aplicable  á  los  convenios  previstos ­
  por  el  artículo  1.780,  como  á  todos  los  demás.
        <pb n="132" />
        CAPÍTULO  V

LAS  SOCIEDADES  COMERCIALES

La  sociedad  en  comandita  —La  primera  sociedad  anónima.
—La  corporación  y  la  sociedad  comercial.—La  separación
de  las  personas  y  de  los  intereses.—Lo  sociedad  anónima
es  la  más  alta  expresión  del  progreso  económico.—  Libertad
de  las  personas,  solidaridad  de  los  intereses.—Gogo.—
La  proposición  de  ley  de  Emilio  Ollivier,  en  1867.—Las
sociedades  inglesas,  actas  de  1900  y  de  1907.—Concepto
práctico  de  la  sociedad  inglesa.—El  porvenir  de  la  sociedad ­
  comercial.

Los  lombardos  inventaron  la  sociedad  en  comandita. ­
  En  el  siglo  XVI,  se  fundaron  sociedades  comerciales ­
  para  la  explotación  de  los  molinos.
La  primera  sociedad  anónima  de  que  tenemos  noticia ­
  es  una  sociedad  inglesa,  la  Russia  Company,
cuyo  capital  estaba  dividido  en  doscientas  cuarenta
partes;  sus  estatutos  son  de  1355  y  fue  confirmada
por  un  acta  del  Parlamento  en  1556.  En  1561  se  fundó ­
  una  sociedad  por  acciones  para  la  fabricación  del
hierro  por  procedimientos  mecánicos;  después,  en  la
Gran  Bretaña,  en  las  ciudades  Hanseáticas,  en  las  ciudades ­
  comerciales  del  Mediodía,  se  multiplicaron  los
bancos  y  los  seguros  marítimos;  las  fábricas  de
        <pb n="133" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

121

Utrecht,  de  Harlem,  las  refinerías  de  azúcar  de  Amsterdam, ­
  son  sociedades  por  acciones.  El  Estado  interviene ­
  con  frecuencia.  La  Compañía  de  Indias  era,
á  la  vez,  una  corporación  y  una  sociedad  en  comandita ­
  por  acciones  nominales.  En  Francia,  durante
todo  el  siglo  XVII,  la  sociedad  por  acciones  está  tan
fuera  de  las  prácticas  comerciales  que  la  ordenanza
de  1673  no  se  ocupa  de  ellas.  Las  cartas  patentes
instituyendo  el  banco  de  Lau  (1716),  dicen  que  «los
fondos  del  Banco  se  compondrán  de  1.200  acciones
de  1.000  escudos  cada  una»  (1).  En  1788  se  encuentran ­
  algunas  sociedades  importantes:  la  Caja  de  Descuento, ­
  la  Compañía  de  las  Aguas,  las  Cajas  de  Seguros, ­
  las  minas  d’Anzin,  las  cristalerías  de  Saint-Gobain, ­
  etc.
Pero  confundíanse  aún  las  asociaciones  financieras ­
  y  comerciales  con  las  corporaciones  que  hacían
comunes,  no  sólo  los  intereses  y  las  cosas,  sino  también ­
  los  hombres.  Tales  eran  las  corporaciones  de
artes  y  oficios.
La  revolución  tuvo  razón  al  deshacer  las  corporaciones ­
  en  nombre  de  la  libertad  del  trabajo;  pero,
atribuyendo  su  carácter  á  todas  las  asociaciones,  no
dejó  subsistir  más  que  una  forma  de  sociedad:  la
sociedad  en  participación.  Esta  desconfianza  del  legislador ­
  se  refleja  en  nuestros  Códigos  y  no  se  atenúa ­
  un  poco  hasta  la  ley  de  1867.
El  Estado  ha  renunciado  desde  1867  á  autorizar  las
sociedades  anónimas,  pero  no  quiere  desentenderse
de  su  gestión.
(U  Rl  texto  apud,  Hornier,  t.  II,  pág.  609.
        <pb n="134" />
        122  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
En  las  sociedades  primitivas,  cuando  el  arte  de
agrupar  los  intereses  se  hallaba  en  estado  de  infancia, ­
  todo  se  confundía:  las  personalidades  y  los  intereses. ­

La  sociedad  anónima  realiza  la  separación  del
hombre  y  de  la  cosa,  de  la  persona  y  de  los  intereses. ­

1.  °  La  forma  déla  asociación  es  tanto  más  perfecta ­
  cuanto  que  establece  mejor  la  distinción  entre  los
intereses  y  las  personas.
2.  °  El  poder  de  la  asociación  está  en  razón  directa
de  la  especificación  de  los  intereses  mancomunados  y
del  objeto  que  persigue.
La  más  alta  expresión  del  progreso  económico  es  la
sociedad  anónima,  y }  hasta  el  presente,  la  legislación
ha  tenido  principalmente  por  objeto  impedir  su  funcionamiento. ­

Y,  sin  embargo,  ¡qué  gran  progreso  realiza  esta
forma  de  asociación!  Ella  deja  fuera  á  las  personas;
no  aúna  más  que  los  capitales;  estos  capitales  pueden ­
  pertenecer  á  nacionalidades  diferentes;  se  agrupan ­
  y  se  confunden  sin  bandera,  en  un  fin  común,  y
así  preparan  la  destrucción  de  los  odios  nacionales
por  la  fusión  de  intereses.
Estos  capitales  no  tienen  creencias  religiosas;  no
son  judíos,  ni  musulmanes,  ni  católicos  ni  protestantes; ­
  y  así  se  suprime  el  mayor  fermento  de  odios.
En  fin;  los  capitales  no  se  administran  de  una  manera ­
  sensiblemente  distinta  en  un  país  y  en  otro.  Sometidos ­
  en  todo  á  la  ley  de  la  oferta  y  de  la  demanda, ­
  están  obligados  á  conformarse  á  ella,  so  pena  de
        <pb n="135" />
        EL  derecho  comercial

123

destrucción.  ¿No  es  así  como  se  prepara  la  unidad?
Libertad  de  las  personas,  solidaridad  de  los  intereses; ­
  tal  debe  ser  la  fórmula  de  todas  las  asociaciones, ­
  y  ninguna  asociación  la  realiza  como  la  sociedad ­
  anónima.
Pero  las  sociedades  anónimas—se  dice—realizan
algunas  veces  malos  negocios,  y  entonces  son  espantosos ­
  los  desastres.
En  efecto,  á  veces  descarrilan  los  trenes  y  las  sociedades ­
  anónimas  fracasan;  el  desastre  es  grande;  en
tanto  que  el  vuelco  de  una  diligencia  ó  la  quiebra  de
un  tabernero  conmueven  á  pocas  personas;  cuestión
de  proporción.
Sin  embargo,  de  la  experiencia  se  toman  sólo  los
males.  Los  engañados  habían  colocado  sus  capitales
en  empresas,  fiados  en  el  nombre  de  un  hombre,  á  la
vista  de  un  prospecto.  Habían  hecho  casi  siempre
plebiscitos  de  capitales  con  la  esperanza  de  fantásticas ­
  ganancias;  y  tuvieron  muchos  Sedanes.  El  castigo
es  duro,  pero  merecido.
El  tipo  de  Gogo  ha  sido  creado  en  una  época  en
que  la  legislación  sobre  las  sociedades  era  la  más  estrecha. ­
  Hay  y  habrá  siempre  Gogos  en  materia  financiera ­
  como  en  materia  política:  ninguna  ley  puede
suprimir  una  raza  de  gentes  que  no  quieren  creer  más
que  lo  que  no  está  demostrado.
Después  del  krach  de  1882,  el  Senado  francés  votó
una  ley  sobre  las  sociedades,  enumerando  más  de
cuarenta  casos  de  nulidad  con  riesgo  de  no  permitir
la  formación  de  sociedades  nada  más  que  á  los  Roberts-Macaires.
        <pb n="136" />
        124

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Yo  he  opuesto  à  ella  en  la  Cámara  de  los  Diputados ­
  la  proposición  presentada  en  1867  por  M.  Emilio ­
  Ollivier.  Hela  aquí:
«La  ley  no  rige  las  sociedades  de  comercio  más  que  en  defecto ­
  de  convenios  especiales.  Todos  los  convenios  son  válidos ­
  entre  las  partes,  con  tal  de  no  ser  contrarios  al  orden  público ­
  y  á  las  buenas  costumbres  Para  ser  opuestas  á  un  tercero, ­
  deben  hacerse  públicas.*
De  vez  en  cuando,  al  enterarse  un  francés  de  que
una  sociedad  anónima  inglesa,  con  un  capital  de  varios ­
  millones,  ha  sido  fundada  por  media  docena  de
clérigos  y  vecinos  del  consejero  legal,  suscribiendo
una  libra  esterlina  cada  uno,  se  queda  estupefacto  é
indignado.
En  Francia,  es  necesario  que  la  cuarta  parte  del
capital  sea  suscrito—¿por  quién?—por  gentes  que
tienen  necesidad  de  dinero  puesto  que  fundan  una
sociedad.
En  Inglaterra,  el  legislador  está  colocado  en  un
punto  de  vista  práctico.—¿Tenéis  necesidad  de  capitales ­
  para  una  explotación  ó  un  invento?  Fundad
vuestra  sociedad;  pagad  los  derechos  de  registro  por
el  capital  que  fijéis.  Y  después,  aparezcan  ó  no  los
capitales.
El  act  de  1907,  que  ha  modificado  el  de  1900,  se
aplica  desde  l.°  de  Julio  de  1908.  La  private  Company
puede  ser  formada  por  dos  personas  y  no  puede  comprender ­
  á  más  de  cincuenta;  no  debe  admitir  acciones ­
  al  público;  permite  á  las  sociedades  en  participación ­
  transformarse  en  sociedades  anónimas.  Ella  ha
        <pb n="137" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

125

de  dar  la  forma  definitiva  de  las  sociedades  del  porvenir. ­

La  sociedad  en  forma  comercial  absorberá  á  las
sociedades  en  forma  cooperativa,  según  lo  han  concebido ­
  MM.  Baudoux  y  Henry  Lambert  (1).
Yo  he  demostrado  que  en  tanto  que  el  sindicato
era  la  forma  corporativa,  organizada  para  la  lucha,
la  sociedad  comercial  de  trabajo,  organizada  para  la
la  ganancia,  trae  consigo  la  solución  de  los  actuales
conflictos  entre  patronos  y  asalariados  (2).
(1)  Revue  des  Deux  Mondes,  Agosto  1907.
(2)  Ives  Guyot,  9,10.
        <pb n="138" />
        CAPÍTULO  VI

LOS  TRIBUNALES  DE  COMERCIO

Composición,  electores,  elegibles,  competencia.

En  el  capítulo  La  evolución  del  comercio,  se  ha  visto
el  origen  de  los  tribunales  de  comercio;  en  vez  del
juez  impuesto,  el  juez  elegido  por  los  clientes.
Los  tribunales  de  comercio  existían  bajo  el  antiguo
régimen.
Componíanse  de  comerciantes  ó  de  comerciantes
retirados  y  estaban  excluidos  los  magistrados  de  profesión; ­
  no  tenían  ministerio  público.  Las  funciones  de
los  jueces  eran  gratuitas  y  temporales,  y  eran  elegidos ­
  por  sus  iguales.  Su  procedencia  era  más  sencilla,
más  rápida  y  menos  costosa  que  la  de  los  tribunales
civiles.
Los  tribunales  de  comercio  no  estaban  establecidos
en  toda  Francia.  Eran  en  número  de  225;  y  167  tribunales ­
  civiles  juzgaban  cuestiones  comerciales.
La  ley  de  8  de  Diciembre  de  1883,  extendió  á  todos
los  comerciantes  de  la  jurisdicción,  el  derecho  de  elegir ­
  directamente  los  jueces  de  comercio.  La  ley  de  23
de  Enero  de  1898,  ha  comprendido  á  las  mujeres  entre ­
  los  electores,  pero  no  entre  los  elegibles:
        <pb n="139" />
        EL  DERECHO  COMERCIAL

127

Son  elegibles:  l.°,  los  electores  de  treinta  años  de
edad  que  estén  inscritos  en  la  lista  electoral;  2.°,  los
comerciantes  franceses  retirados  que  hubiesen  ejercido ­
  durante  cinco  años  la  profesión  y  residan  habitualmente ­
  en  el  distrito.
No  hay  más  que  una  Cámara  por  tribunal  de  Comercio, ­
  pero  puede  dividirse  en  secciones.
Su  competencia  se  extiende  á  las  cuestiones  relativas: ­
  l.°,  á  actos  de  comercio;  2.°,  á  los  pagarés  á  la
orden,  á  las  letras  de  cambio  y  á  los  cheques;  3.°,  á
las  diferencias  entre  asociados;  4.°,  á  las  cuestiones
en  materia  de  quiebras;  5.°,  á  las  apelaciones  de  sentencias ­
  formuladas  por  consejos  de  hombres  buenos,
cuando  se  trata  de  una  suma  que  excede  de  200  francos. ­
  Conocían  además  de  las  acciones  contra  los  corredores ­
  dependientes  de  los  comerciantes  ó  sus  servidores ­
  por  hechos  relacionados  con  el  tráfico  de  los
comerciantes  á  que  estuviesen  afectos  (1).
(1)  Véase  Tribunaux  de  commerce,  por  Saverol,  Dictionaire
du  commerce.
        <pb n="140" />
        9

LIBRO  IV

La  práctica  del  comercio.

CAPÍTULO  PRIMERO
EL  CAMBIO  Y  LOS  PRECIOS

Un  término  fijo  y  cierto;  la  cantidad:  un  término  variable;  el
precio.—Pesos  y  medidas.—Moneda.—Los  «cauries».—
La  moneda  es  una  mercancía  —El  progreso  monetario.—
Condiciones  del  valor.  —  El  trueque,  base  de  todo  comercio.—La ­
  venta.—Stirling:  exposición  de  la  teoría  cuantitativa.—Utilidad ­
  de  la  moneda.—¿a  cantidad  de  moneda
en  circulación  no  es  un  índice  del  poder  de  compra.—El  precio
regulado  por  tres  elementos;  el  precio  de  reventa;  el  poder ­
  de  compra  y  la  necesidad.  La  ley  de  la  oferta  y  de  la
demanda  obedece  á  estos  tres  factores.—El  precio  de  reventa ­
  y  el  precio  de  mercado  .—La  concurrencia  los  aproxima ­
  siempre.

La  condición  del  cambio  es  que  haya  un  término
Wo  y  cierto:  para  los  pruductos  este  término  es  la
cantidad.
El  otro  término,  que  es  variable,  es  el  precio,  que
        <pb n="141" />
        130  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
es  el  valor  expresado  en  moneda.  En  el  cambio,  es  á
veces  la  cantidad  el  término  que  varía,  permaneciendo ­
  fijo  el  precio  (1).
El  cambio  se  hace  regular  por  la  intervención:
l.°,  de  los  pesos  y  medidas;  2.°,  por  la  de  la  moneda.
Las  medidas  son:  l.°,  las  medidas  de  capacidad,  lo
que  puede  contener  la  mano  del  hombre,  ó  una  nuez
de  coco,  una  vasija  natural,  antes  de  que  se  conociesen ­
  las  artificiales;  2.°,  las  medidas  de  longitud,  ajustadas ­
  á  las  dimensiones  del  cuerpo  humano;  un  pie,
un  codo,  una  pulgada,  un  palmo;  3.°,  los  pesos.  La
balanza  ha  sido  uno  de  los  mayores  inventos  de  la
humanidad.
Cuando  los  hombres  tienen  que  hacer  las  mismas
tareas,  necesitan  iguales  instrumentos.  De  ahí  la  uniformidad ­
  que  caracteriza  á  los  instrumentos  de  comercio: ­
  la  moneda,  la  letra  de  cambio,  el  billete  al  portador, ­
  la  banca,  la  contabilidad  y  el  derecho  comercial. ­

Una  cosa  no  tiene  valor  mientras  no  la  juzguen
útil  dos  personas  por  lo  menos;  y  no  puede  ser  mercancía ­
  sino  con  la  condición  de  ser  un  objeto  de  demanda ­
  al  mismo  tiempo  que  de  oferta.
La  base  de  todo  comercio  es  el  trueque,  ó  sea  el
cambio  de  una  mercancía  por  otra  (2).  Una  mercancía ­
  puede  constituir  por  sí  sola  una  medida  de  valor.
El  patrón  monetario  no  puede,  pues,  aplicarse  más
que  á  una  mercancía  (3).

(1)  Méliot,  E.  S.
(2)  Lefévre.
(3)  P.J.  Stirling.
        <pb n="142" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

131

La  moneda  es  el  equivalente  al  cual  refiere  cada
uno  el  valor  del  objeto  que  quiere  vender  ó  comprar. ­

Stuart  Mill  ha  calculado  que  con  el  trueque,  cien
artículos  representarían  4.950  cambios  posibles.  Con
el  común  denominador  llamado  un  franco,  el  ama  de
la  casa  puede  comparar  el  valor  de  una  gallina  con
el  de  una  pierna  de  carnero,  el  valor  de  un  salario
con  el  de  un  traje  ó  con  el  de  un  par  de  botas.  Ella
se  impone  en  la  economía  cuando  echa  cuentas  de
que  su  traje  le  cuesta  el  jornal  de  quince  días  ó  de  un
mes,  de  su  marido.
En  todo  el  Africa  tropical,  una  pequeña  concha,  el
«cauri»  ó  «courdi»  (Cypraea  moneta)  sirve  de  moneda. ­
  Abunda  en  las  costas  del  Africa  oriental,  de
suerte  que  este  transporte  al  Africa  occidental  le  da
un  valor.
Igualmente  se  utiliza  el  «cauri»  en  los  archipiélagos ­
  de  la  Papuasia  (1);  pero  en  las  islas  Banks,  los
Indígenas  tallan  las  conchas  que  sirven  á  la  vez  de
objetos  de  adorno  y  de  moneda.
Los  nuevo-caledonios  tallaban  la  última  espira  de
una  pequeña  concha  local,  bastante  común;  de  ella
hacían  pequeños  granos  parduscos  que  enhilaban  en
cosarios;  con  un  pequeño  rosario  de  la  longitud  de  un
dedo  se  compraba  una  piragua  ó  se  podía  costear  la
construcción  de  dos  ó  tres  cabañas.  Este  trabajo  daba
e l  valor  á  aquel  objeto.
Importa  hacer  constar  que  todos  estos  objetos  que
sirven  de  moneda  tienen  un  valor  por  ellos  mismos.
O)  Letourneau,  pág.  34.
        <pb n="143" />
        132  EL  COMERCIO  V  LO  i  COMERCIANTES
No  son  objetos  que  se  puedan  adquirir  sin  esfuerzo.
Son  verdaderas  mercancías.  Los  negros,  los  papúes,
los  nuevo  caledonios  comprenden  mejor  la  función  de
la  moneda  que  los  fabricantes  de  asignados,  los  que
emiten  papel  moneda,  y,  en  épocas  más  recientes,  los
protagonistas  del  bimetalismo.
El  valor  de  esta  moneda  es  pequeño:  Bartloz
(1850-1855),  habiendo  comprado  en  Sinder  un  lote  de
albornoces  en  paño  rojo,  turbantes  blancos  y  rosarios, ­
  por  unos  387  thalers  prusianos  (1.370  francos),
tuvo  que  contar  775.000  cauris;  y  un  camello  no  puede ­
  conducir  más  que  150.000.  Actualmente,  en  la  Rigeria,
  40  cauris  valen  0,05  francos.  El  rey  de  Dahomey ­
  se  permitía  el  lujo  de  revestir  de  cauris  los  muros ­
  de  su  palacio  en  una  longitud  de  setenta  metros.
El  progreso  monetario  consiste  en  hacer  más  ligero
este  vehículo  de  valores.
En  los  países  adelantados,  las  piezas  de  moneda
son  pequeños  lingotes  ó  discos  de  metal,  de  tipo  determinado, ­
  cuyo  peso  y  título  están  contrastados.
Se  llama  actualmente  venta  el  acto  de  adquirir  moneda ­
  á  cambio  de  mercancías;  se  llama  compra  el
acto  de  adquirir  una  mercancía  á  cambio  de  moneda.
En  realidad,  tanto  el  que  recibe  como  el  que  da  moneda, ­
  hacen  una  adquisición.  No  hay  otra  diferencia
que  la  de  que  uno  adquiere  una  mercancía  de  un  uso
determinado,  y  el  otro  una  mercancía  susceptible  de
hacer  todas  las  adquisiciones  que  pueda  desear.
De  ahí  la  importancia  de  la  moneda,  de  los  metales ­
  que  sirven  para  fabricarla  y  de  los  negociantes  que
hacen  comercio  de  ella  y  que  se  llaman  banqueros.
        <pb n="144" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

133

P.  J.  Stirling,  dice:
«El  precio  es  la  cantidad  de  la  moneda  á  cambio  de  la  cual
se  adquiere  una  mercancía.  Precio  y  valor  son  cosas  diferentes. ­
  Mientras  que  una  mercancía  no  puede  tener  en  el  mismo
instante  y  en  el  mismo  lugar  nada  más  que  un  precio,  puede
tener,  y  en  realidad  tiene,  tantos  valores  diferentes  como
mercancías  diferentes  haya  en  el  mercado  en  que  su  valor
pueda  ser  estimado.  Si  el  precio  de  una  medida  de  trigo  es
246  granos  de  oro  de  ley  ó  dos  libras  esterlinas,  el  precio
de  un  sombrero  123  granos  ó  sea  una  libra  y  el  de  una  vara
de  paño  61  i / t  granos  ó  dos  chelines,  el  valor  de  un  sombrero
es  el  doble  de  una  vara  de  paño  y  la  mitad  del  de  la  medida
de  trigo.  Cada  mercancía  no  tiene  más  que  un  precio,  pero  el
valor  de  la  medida  de  trigo  estimada  en  sombreros  es  dos
sombreros,  y  en  paño  es  cuatro  varas,  etc.,  y  si  hay  mil,  diez
mil  clases  de  mercancías  en  el  mismo  mercado,  tendremos
mil,  diez  mil  medidas  diferentes  del  valor  de  las  tres  mercancías ­
  referidas.»
Y  concluye  Stirling:  «El  precio  de  una  mercancía
se  altera  cuando  cambia  la  relación  de  su  cantidad  á
la  cantidad  de  moneda  en  circulación.»
A  esta  teoría  se  le  llama  teoría  cuantitativa.  Ya  he
demostrado  su  falsedad  en  La  Seiende  économique.
La  demostración  de  Stirling  no  prueba  la  teoría
cuantitativa;  prueba  la  utilidad  de  la  moneda.  Compradores ­
  y  vendedores  estiman  el  valor  de  su  trato
según  el  precio  que  dan  para  los  sombreros,  el  paño,
etcétera,  y  comparando  lo  que  pueden  procurarse  con
Igual  cantidad  de  moneda.
La  cantidad  de  objetos  transportables  no  determina
el  valor:  es  la  cantidad  de  los  valores  disponibles  en
e *  mundo  accesible  al  telégrafo.
        <pb n="145" />
        134

RL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Pero  el  valor  de  esta  cantidad  de  objetos  disponibles ­
  depende  de  la  demanda.
El  precio  de  una  mercancía  no  se  altera  cuando
cambia  la  relación  entre  su  cantidad  y  la  cantidad  de
moneda  en  circulación:  porque  la  cantidad  de  moneda
en  circulación  no  es  el  índice  del  poder  de  compra.
Si  la  teoría  cuantitativa  fuera  exacta,  todas  las
mercancías  deberían  ser  tanto  más  caras  cuanto  más
oro  hubiera  en  un  país;  y,  en  efecto,  en  Francia  las
mercancías  son  caras;  la  vida  es  cara;  pero  no  es  la
cantidad  de  luises  de  oro,  billetes  de  banco,  escudos
de  5  francos,  monedas  de  2,  de  1,  de  0,50  francos,  la
que  fija  el  precio  de  las  gallinas,  de  las  trufas,  del
heno  ó  del  trigo.  Un  chaparrón  tiene  más  influencia
sobre  el  precio  del  heno  que  la  exportación  ó  la  importación ­
  de  algunas  decenas  de  millones  de  oro.
El  mismo  Stirling  reconoce  (pág.  29)  que  según  la
mayor  ó  menor  urgencia  de  una  de  las  partes  por  obtener ­
  una  cierta  porción  de  una  determinada  mercancía, ­
  dará  por  ella  á  cambio  más  ó  menos  porción  de
otra  mercancía.
Un  gran  aprovisionamiento  de  flores,  de  frutas,  de
pescados  por  los  procedimientos  frigoríficos,  ha  de
influir  naturalmente  en  el  precio  de  una  manera  más
rápida  y  más  intensa  que  un  gran  aprovisionamiento
de  paño  ó  de  hierro,  cuyo  consumo  no  es  de  necesidad ­
  inmediata.  Una  escasez  de  trigo  tiene  más  influencia ­
  en  el  precio  que  la  de  cualquier  objeto  de
lujo  de  que  es  posible  abstenerse  ó  reemplazarlo.
Adam  Smith  daba  el  nombre  de  precio  natural  al
precio  de  reventa.  Esta  última  expresión  es  más  pre-
        <pb n="146" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

135

cisa.  En  el  comercio,  el  precio  de  reventa  es  el  precio
de  adquisición  aumentado  en  los  gastos.
El  precio  de  mercado  es  el  precio  corriente  de  una
mercancía.
El  precio  está  regulado  por  tres  elementos:  dos
objetivos  y  uno  subjetivo.
1.  °  El  precio  de  reventa  de  la  mercancía.
2.  °  El  poder  de  compra  de  los  clientes  á  la
vista.
3.  °  La  intensidad  de  las  necesidades  de  esos
clientes.
El  juego  de  la  oferta  y  la  demanda,  regateo,  que
depende  de  estos  tres  factores,  regula  el  precio  del
mercado.
La  oferta  es  el  deseo  de  un  individuo  de  procurarse
deitas  utilidades  á  cambio  de  otras  que  posee  de  dis-Unta
  naturaleza.
La  demanda  es  el  deseo,  junto  á  los  medios  de  com-P
 r a,  de  procurarse  una  determinada  utilidad.
El  valor  de  una  utilidad  está  en  razón  inversa  de  la
oferta  y  en  razón  directa  de  la  demanda.
Si  la  demanda  excede  á  la  oferta,  sube  el  valor;
sí  la  oferta  es  mayor  que  la  demanda,  el  valor  baja.
Si  el  precio  del  mercado  cae  por  bajo  del  precio
de  reventa,  la  oferta  se  retrae  y  la  producción  se  detiene ­
  en  todo  ó  en  parte  hasta  que  el  precio  del  mercado ­
  llega  á  ser  remunerador.
Si  por  la  rareza  de  la  oferta  el  precio  del  mercado
se  eleva  mucho  por  cima  del  precio  de  reventa,  la
Producción  aumenta  cuanto  es  posible.
Así  el  juego  de  la  oferta  y  de  la  demanda,  tiende
        <pb n="147" />
        136  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
siempre  á  aproximar  el  precio  del  mercado  al  precio  de
reventa.
«El  precio  natural  (precio  de  reventa)  es  el  punto
central  sobre  el  que  gravitan  todas  las  mercancías» ­
  (1).
Por  consiguiente,  el  comercio  tiene  por  tendencia
constante  transportar  el  precio  de  meicado  á  su  normalidad, ­
  que  es  el  precio  de  reventa.

(1)  Smith,  libro  I,  cap.  VII.
        <pb n="148" />
        CAPÍTULO  II

LOS  EFECTOS  DE  LA  LEY  DE  LA  OFERTA
Y  DE  LA  DEMANDA

Alternativas  de  alta  y  baja.—Imposibilidad  de  suprimir  estas
oscilaciones.—La  abrogación  de  la  ley  de  la  oferta  y  de  la
demanda.

El  juego  de  la  ley  de
Puede  resumirse  así  (1):
El  aumento  de  la  demanda
eleva  el  precio.
La  elevación  de  los  precios
Provoca  la  oferta.
El  aumento  de  la  oferta  baja
el  precio.
La  baja  de  los  precio$  aumenta ­
  la  demanda.

oferta  y  de  la  demanda
La  disminución  de  la  demanda ­
  baja  el  precio.
La  baja  de  los  precios  disminuye ­
  la  oferta.
La  disminución  de  la  oferta
aumenta  el  precio
La  elevación  de  los  precios
disminuye  la  demanda.

la

La  demanda  es  la  fuerza  motriz  de  la  industria,
Porque  el  industrial  no  produce  según  su  necesidad,
sino  según  la  necesidad  de  los  demás.
Todos  los  movimientos  de  la  producción  y  de  la

(1)  F.  U.  Laycok,  pág.  49.
        <pb n="149" />
        m

TT  _

r

13S

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

industria  están  regulados  mecánicamente  por  los  precios. ­
  Un  aumento  de  la  demanda  eleva  los  precios;  y
este  alza  retrae  la  demanda  y  provoca  la  ofeita.  Bien
pronto  se  produce  el  efecto  contrario:  un  aumento  de
la  oferta  baja  el  precio  y  provoca  la  demanda.
El  deseo  de  consumir  tiende  á  elevar  los  precios;
pero  la  elevación  de  los  precios  reprime  aquel  deseo,
agotando  el  poder  de  adquisición  de  los  compradores.
Los  proteccionistas  procuran  establecer  un  precio
ficticio  por  medio  de  las  tarifas  de  aduanas;  la  oferta
aumenta;  la  demanda  que  ellos  han  provocado  disminuye; ­
  y  como  resultado  sobrevive  la  baja.
Procuran  entonces  demostrar  (1)  que  los  derechos
de  aduanas  no  han  provocado  el  encarecimiento.  ¿Y
creían  ellos,  que  reclamaron  é  impusieron  aquellos
derechos,  que  provocarían  la  baratura?  La  baja  que
en  los  productos  han  producido  los  derechos  de
aduanas,  la  han  demostrado  el  mal:  la  ley  de  la  oferta
y  de  la  demanda  ha  intervenido;  la  elevación  de  precios ­
  ha  provocado  la  oferta,  y,  como  consecuencia,  la
baja  (2).  El  Garó  de  La  Fontaine  encuentra  que  los
efectos  de  la  ley  de  la  oferta  y  de  la  demanda  no  son
más  que  una  serie  de  contradicciones.  Cuando  el  aumento ­
  de  la  demanda  ha  elevado  los  precios,  la  demanda ­
  se  retrae  al  mismo  tiempo  que  la  oferta  aumenta; ­
  este  aumento  disminuye  el  precio  y  la  baja
del  precio  restringe  la  oferta.  Estas  oscilaciones  perpetuas ­
  provocan  pequeñas  crisis  incesantes.
¿No  podrían  suprimirse  por  una  ley  que  fijara  para
(1;  Véase  M.  Jules  Domergue,  La  Reforme  Economique.
(2)  Véase  infra  Le  Commerce  extérieur  de  la  France.
        <pb n="150" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

139

siempre  la  oferta  y  la  demanda,  y  sin  duda  también,
la  misma  cosecha,  la  misma  temperatura?  Garó  encuentra ­
  que  las  cosas  son  tanto  más  caras  ó  más  baratas, ­
  cuanto  más  raras  ó  más  abundantes,  que  el
tiempo  es  siempre  más  seco  ó  más  húmedo,  más  caluroso ­
  ó  más  frío.  Podrá  Garó  falsear  los  barómetros
y  los  termómetros,  pero  no  impedirá  por  ello  las  variaciones ­
  metereológicas.  Puede  apelar  á  todos  los
poderes  públicos,  pero  no  impedirá  el  juego  de  la
oferta  y  de  la  demanda.  Es  un  hecho  necesario.  Si  no
fuera  lo  que  es,  el  mundo  sería  lo  que  no  es,  y  no
hay  fuerza  humana  que  pueda  suprimirlo.
En  el  mes  de  Mayo  de  1893,  unas  buenas  gentes
que  vinieron  á  pedirme  «una  reparación  burguesa»  á
Propósito  de  unos  juicios  irreverentes  que  había  yo
expuesto  sobre  la  Bolsa  del  trabajo,  acabaron  por
decirme:
—¿Así,  que  no  queréis  abrogar  la  ley  de  la  oferta  y
de  la  demanda?
—Como  si  se  tratara  de  la  ley  de  la  gravedad
contesté.
—¡Esto  es  insoportable!—exclamaron  enfurecidos.
Y  se  marcharon  sin  comprender  los  motivos  de  mi
obstinación.
        <pb n="151" />
        CAPÍTULO  III

LAS  OPERACIONES  DE  COMERCIO
Consisten  en  establecer  diferencias  entredós  precios.—El  artículo ­
  de  compra.  -  Comprar  después  de  haber  vendido.—El
arte  de  vender.—Separación  del  hombre  y  de  la  mercancía.
—Traslado  —Arbitraje.—Especulación.  —Los  vendedores
agentes  de  alza.—Los  factores  de  la  especulación;  la  cantidad ­
  y  la  necesidad.

Las  operaciones  de  comercio  consisten  en  establecer ­
  diferencias.
El  beneficio  del  comerciante  es  la  diferencia  entre
su  precio  de  compra  y  su  precio  de  venta.  El  comerciante ­
  persigue  siempre  vender  más  caro  que  ha  comprado. ­

Pero  antes  de  que  el  comerciante  compre  moneda
con  su  mercancía,  ha  tenido  que  comprar  la  mercancia
con  moneda.
El  arte  de  comprar  consiste  en  calcular  el  precio
á  que  se  podrá  vender  comparado  con  el  precio  á
que  se  va  á  comprar.
En  el  comercio  moderno  es  la  regla,  respecto  á  los  géneros ­
  de  gtan  consumo,  no  comprar  hasta  después  de
haber  vendido.
        <pb n="152" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO  141
El  arte  de  vender  es  el  arte  de  adquirir  más,  dando
menos;  pero  hay  dos  maneras  de  practicarlo;  ó  vender ­
  un  producto,  exigiendo  compensaciones  muy
grandes,  ó  vender  diez  productos  pidiendo  compensaciones ­
  nueve  veces  menores  que  la  que  se  exigía
en  la  venta  de  uno.
En  toda  transacción  comercial,  se  presentan  tres
términos;  la  calidad,  la  cantidad  y  el  precio.
Las  transacciones  individuales  suponen  una  diplomacia ­
  que  tiene  por  reglas:
1.  °  El  comprador  debe  descubrir  el  precio  mínimum ­
  á  que  dará  su  mercancía  el  vendedor.
2.  °  El  vendedor  debe  averiguar  el  mayor  precio
que  estará  dispuesto  á  dar  el  comprador  por  la  mercancía. ­

3.  °  Ninguno  de  ellos  debe  dejar  traslucir  su  última ­
  palabra.
Cuanto  más  se  ensancha  el  mercado,  menos  se
ejerce  aquella  diplomacia.  El  comerciante  en  trigos
de  Londres  ó  de  Liverpool  no  usa  de  aquella  ante  el
cultivador  del  Dakota,  ni  ante  el  comerciante  en  trigos ­
  de  Chicago.
La  reparación  del  hombre  y  de  la  mercancia  es  una
de  las  características  del  progreso  económico.
De  la  Marché  français,  del  28  de  Agosto,  tomo  los
Precios  del  trigo  en  París  aquel  mismo  día  (en  francos ­
  los  100  kilos):
        <pb n="153" />
        142

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
TRIGO  EN  PARÍS

Corriente.

Precedente  Hoy.
clausura.

Corriente
Próximo
Septiembre-Octubre
4  últimos
4  de  Noviembre

22  50  á  22  75
22  50  á  22  75
22  75  á  23  »
22  75  á  23  »
23  25  á  23  50

22  50  á  22  75
22  50  á  22  75
22  50  á  22  75
22  75  á  23  i
23  25  á  23  50

Los  100  kilos  netos,  contado,  peso  natural  77  kilos.

El  comerciante  puede  comprar  del  disponible  á  22
francos  50  céntimos  y  vender  al  mismo  tiempo  para
dentro  de  cuatro  meses,  comenzando  en  Noviembre,
á  23,25  y  23  y  medio  francos,  obteniendo  una  ventaja ­
  ó  estableciendo  una  diferencia  de  un  franco  en  los
100  kilos;  y  puede  comprar  á  un  cierto  plazo  y  vender ­
  al  mismo  tiempo  para  un  vencimiento  más  lejano.
La  operación  que  consiste  en  comprar  al  contado  y
vender  al  mismo  tiempo  en  una  misma  plaza,  una
misma  mercancía,  se  llama  traslado.
Se  puede  comprar  trigo  al  contado  en  una  plaza
extranjera  y  vender  al  mismo  tiempo  para  entregar
el  4  de  Noviembre,  y  deducidos  todos  los  gastos,  realizar ­
  un  beneficio.
Esta  plaza  sobre  dos  plazas  distintas  se  llama
arbitraje.
Estas  no  son  especulaciones;  son  operaciones  que
no  están  sometidas  á  ningún  azar.
En  las  principales  plazas  el  curso  de  los  granos  se
establece  por  la  mercancía  colocada  á  bordo  de  un
navio  ó  cargamento  flotante.  Las  operaciones  de  carga ­
  y  descarga  tienen  en  cuenta  el  comercio  local
        <pb n="154" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

143

y  especial  de  los  países  de  origen  y  de  destino.
La  especulación  es  un  regulador  de  los  precios.  Ella
extiende  el  mercado  en  el  tiempo,  como  los  medios  de
circulación  lo  extienden  por  el  espacio.
La  especulación  salva  la  obstrucción  del  momento
y  suple  las  vidas  del  porvenir.
Los  vendedores  son  los  más  poderosos  agentes  del
alza:  l.°,  en  los  lugares  de  producción;  2.°,  en  los  mercados, ­
  porque  el  día  que  han  de  cumplir  su  compromiso, ­
  tienen  que  comprar  á  cualquier  precio.
Toda  especulación  está  subordinada  á  dos  factores: ­
  uno  objetivo,  la  cantidad;  otro,  la  necesidad,  que
tiene  una  parte  objetiva  y  una  parte  subjetiva.
La  cantidad,  ¿es  excesiva,  suficiente  ó  escasa,  relativamente ­
  al  medio  habitual?
La  necesidad,  ¿se  manifiesta,  ó  por  el  contrario,
sufre  una  depresión  al  disminuir  el  poder  de  adquisición ­
  de  los  habituales  compradores?  ¿Cuál  es  la
psicología  de  los  compradores?  ¿Esperar  la  abundancia ­
  para  comprar  ó  rehusar  comprar  ante  la  abundancia? ­
  ¿Ó  bien,  en  presencia  de  escasez,  son  arrastrados
Por  el  pánico  que  indicaron  Davenant  y  King  y  del
que  M.  de  Molinari  ha  dado  la  siguiente  fórmula?
«Cuando  la  relación  de  las  cantidades  de  dos  géneros ­
  ofrecidos  en  cambio,  varía  en  progresión  aritmética, ­
  la  relación  de  los  valores  de  esos  dos  géneros
varía  en  progresión  geométrica»  (1).
(1)  G.  de  Molinari,  1,  t.  I,  pág.  35.
        <pb n="155" />
        CAPÍTULO  IV

CARACTERES  DISTINTIVOS  DE  LAS  MERCANCÍAS

§  I.—La  palabra  mercancía  designa  un  objeto  homogéneo.—
Las  partes  de  una  mercancía  no  pueden  tener  valores  diferentes ­
  entre  si.—  Regla  violada  en  la  apreciación  de  los  metales ­
  preciosos.  —El  valor  de  la  onza  de  plata.
§  2.—Cinco  caracteres  principales  de  las  mercancías:  l.°,  la
dirección.—2.°,  la  naturaleza.—3.°,  la  aplicación  ó  destino,
sistema  de  clasificación  de  las  aduanas.—4.°,  relación  del
peso  al  valor.—5.°,  la  rareza.

§  1.—Con  la  palabra  mercancía  no  se  debe  designar ­
  más  que  un  objeto  homogéneo,  es  decir,  idéntico
todo  él,  y,  por  consiguiente,  igual  en  cantidad.
El  oro  es  el  tipo  de  las  mercancías  homogéneas;
se  aprecia  el  metal  sin  tener  en  cuenta  el  valor  de  la
aleación  que  pueda  tener.
Los  objetos  de  calidad  diferente  constituyen  tantas
clases  de  marcancías  como  distintas  calidades  presentan, ­
  pues  cada  una  de  éstas  tiene  un  valor  diferente. ­

Las  partes  de  una  misma  mercancía  no  pueden  tener ­
  valores  diferentes  entre  ellas.
Esta  regla  fundamental  es  olvidada  constantemen-
        <pb n="156" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

145

10

te,  en  especial  en  los  estudios  sobre  los  metales  preciosos. ­
  Se  dice:  la  plata  ha  bajado  de  valor;  el  oro  ha
subido  ó  ha  bajado;  y  se  supone  que  ayer  una  onza
de  plata  ha  tenido  un  valor  superior  al  que  tiene
hoy;  que  una  onza  de  oro  había  tenido  ayer  un  valor
distinto  del  de  hoy;  y  se  hacen  investigaciones  y  se
discurre  para  establecer  estas  diferencias.
Yo  he  referido  (1)  que  un  día,  hacia  el  año  1879,
en  una  reunión  de  diputados  y  otras  personas  estimadas ­
  importantes  ó  serias  que  habían  querido  formar
un  grupo  económico,  el  secretario  general  afirmó  que
el  oro  había  bajado  de  valor.  Pregunté  yo  que  con
relación  á  qué,  y  mi  indiscreta  pregunta  fué  acogida
con  risas  y  burlas,  marchándose  todos  con  una  profunda ­
  piedad  de  mi  ignorancia.
Un  gramo  de  plata  no  puede  ser  medido  por  un
gramo  de  plata:  su  valor  es  idéntico  como  su  calidad. ­

En  1866,  por  ejemplo,  fecha  de  la  unión  latina,
una  onza  de  plata  valía  en  el  mercado  de  Londres
%  Va4,  peniques,  pero  peniques  de  oro,  siendo  el  penique ­
  inglés  una  de  las  240  avas  partes  de  la  libra
esterlina.
Pero  en  Diciembre  de  1873,  la  onza  de  plata  no
valía  más  que  59  peniques;  en  Diciembre  de  1875  no
valía  más  que  57;  en  Julio  de  1876,  sólo  46  3 / 4 ;  27  9 /ic»
en  1898;  26  16 / le  en  1897,  y  en  fin  de  Agosto  de  1908,
se  podía  comprar  por  23  11 / 16  peniques.
La  onza  de  plata  ha  bajado  de  valor,  no  con  respecto ­
  á  una  onza  de  plata,  sino  refiriéndola  al  peni-(1)
  Yves  Guyot,  1.—1,  1. a  y  2. a  edición.
        <pb n="157" />
        146

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

que  de  oro;  valía  más  ó  menos  granos  de  oro;  valía
más  ó  menos,  con  relación  á  la  libra  esterlina  de  hoy.
No  es,  pues,  el  valor  de  la  plata  lo  que  ha  cambiado,
sino  la  cantidad  de  ow  correspondiente.
§  2.—Los  caracteres  distintivos  de  las  mercancías
son  cinco:
1.  °  La  duración:  es  el  carácter  que  juega  un  papel  principal, ­
  porque  determina  el  carácter  de  los  mercados.
2.  °  La  naturaleza.
3.  °  La  aplicación  ó  destino.
4.  °  La  relación  del  peso  al  valor.  Es  importante,  muy  especialmente ­
  desde  el  punto  de  vista  de  su  transporte  y  de  las
diferencias  de  precios  que  de  aquella  relación  resultan  en
los  diferentes  mercados.
5.  °  La  rareza.
I.  °  Atendiendo  á  la  duración,  se  pueden  clasificar
las  mercancías  en:
II.  Mercancías  de  una  alteración  rápida  y  de  consumo  corriente, ­
  tales  como  el  pescado,  carnes,  legumbres,  frutas.
12.  Mercancías  de  fácil  conservación,  que  se  renuevan  periódicamente, ­
  pero  que  están  sujetas  al  cabo  de  un  cierto
plazo  más  ó  menos  largo,  á  algún  deterioro:  granos,  harinas,
aceites,  vinos,  azúcares,  café,  té,  cacao,  alcoholes.
13.  Mercancías  de  conservación  fácil,  pero  que  no  se  renuevan ­
  periódicamente  y  están  sujetas  á  deterioro:  tejidos,
pieles,  etc.
14.  Mercancías  casi  inalterables,  como  los  metales  ordinarios, ­
  y  completamente  inalterables  como  ciertos  metales
preciosos,  diamantes,  etc.
15.  Mercancías  de  una  duración  relativamente  larga  y  que
deben  reportar  á  sus  poseedores  el  capital  que  han  empleado
en  su  adquisición,  los  inmuebles,  y  los  valores  mobiliarios.
        <pb n="158" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

147

16.  Mercancías  que  sirven  de  medida  común  á  todas  las
demás  mercancias:  el  oro,  la  plata,  la  moneda  y  los  papeles
de  comercio  internacionales  (1).
2.  °  Desde  el  punto  de  vista  de  la  naturaleza,  se
pueden  distinguir  las  mercancías,  según  su  origen.
21.  Las  mercancías  provienen  de  los  siguientes  grupos  de
industria:  pesca,  bosques  y  agricultura;  industrias  extractivas;
de  alimentación;  químicas;  caoutchouc;  papel,  cartón,  industrias ­
  del  libro;  textiles,  propiamente  dichas;  trabajo  de  telas
y  vestidos;  labor  de  pajas,  plumas  y  crines;  cueros  y  pieles;
industrias  de  la  madera;  metalurgia;  labor  de  los  metales  ordinarios; ­
  de  los  metales  finos;  de  piedras  preciosas;  tallado  y
pulimento  de  piedras;  labores  de  piedras  y  tierras,  por  la
acción  del  fuego.
3.  °  La  Aduana  francesa,  y  casi  todas  las  Aduanas, ­
  clasifican  los  productos  desde  el  punto  de  vista
de  su  aplicación  ó  destino.
311.  Artículos  de  alimentación.
312.  Materias  primas.
313.  Objetos  fabricados.
Los  Estados  Unidos  dividen  estos  últimos  en  dos  clases: ­
  31.31,  objetos  fabricados,  destinados  á  la  industria;
31.32,  objetos  fabricados,  destinados  al  consumo.
Otras  estadísticas  los  clasifican  en  objetos  fabricados  y  seuiifabricados.

4.  "  La  relación  del  peso  al  valor:
411.  Materias  ponderables,  minerales,  piedras,  hulla,  pro-(1)
  Me  he  servido  para  la  clasificación  del  sistema  decini
 ab  los  números  11,  12,  13,  etc.,  indican  la  primera,  segunda, ­
  tercera,  etc.,  categorías  de  mercancías,  y  las  cifras  1,  2,3,
etcétera,  indican  el  primero,  segundo,  tercer,  etc.,  carácter
de  las  mismas.
        <pb n="159" />
        ••  [i  v :

IW

148

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
ductos  siderúrgicos,  de  gran  peso  y  de  precio  relativamente
pequeño.
412.  Materias  semiponderables,  de  menor  peso  y  algo  mayor ­
  precio,  tales  como  los  granos,  etc.
413.  Mercancías  de  peso  y  volumen  apreciables,  cuyos
gastos  de  transportes  son  aún  importantes.
414.  Mercancías  de  peso  y  volumen  insignificantes  relativamente ­
  á  su  valor,  y  cuyos  gastos  de  transportes  se  fijan
según  el  valor  que  ellas  representan:  encajes,  metales  preciosos, ­
  etc.
Los  gastos  de  transporte  influyen  tanto  más  en  el
precio  de  la  mercancía,  cuanto  más  bajo  es  su  valor
y  su  peso.
Cuanto  más  elevados  son  los  gastos  de  transporte, ­
  en  proporción  al  precio  de  una  mercancía,  tanto
mayores  son  las  diferencias  del  precio  de  esa  mercancía ­
  en  los  distintos  mercados.
5.°  La  rareza:

Los  cuadros,  las  estátuas,  colecciones  de  objetos  de  arte.
        <pb n="160" />
        CAPÍTULO  V

LA  DEFINICIÓN  DE  LAS  MERCANCÍAS

§  1.—Necesidad  de  la  designación  exacta  del  objeto  cambiado.—Los ­
  tipos  de  las  bolsas  de  comercio.—El  Congreso ­
  de  la  Cruz  Blanca  —«El  alimento  puro*,  «productos  naturales» ­
  ,  designaciones  falsas.  —Observaciones  de  M.  Rúan.
—Dificultad  de  la  definición  del  vino.
8  2  —La  definición  de  los  productos  comerciales.—M.  J.  Cavalier. ­
  —  La  sidra.  —  Hierros  y  aceros.  —  ¿Preparación  ó
composición  química?  —  La  manteca  dinamarquesa.  —  La
leche.—Definición  en  los  Estados  Unidos.
§  3.—Necesidad  de  determinar  los  tipos  de  cambio.

Ya  lie  dicho  que  no  se  podía  designar  como  mercancía ­
  más  que  á  un  objeto  homogéneo,  es  decir,
idéntico  todo  él,  igual  por  consiguiente  en  calidad.  El
contrato  de  cambio  es  válido  únicamente  cuando  las
dos  partes  están  de  acuerdo  sobre  la  designación  del
objeto  cambiado.
Si  yo  compro  harina  de  tal  tipo,  es  esa  la  mercancía ­
  que  deben  darme  y  no  otra.  %
Esto  es  lo  que  persiguen  llevar  á  la  práctica  las
Bolsas  de  Comercio,  creando  tipos  que  son  los  únicos ­
  admitidos  en  el  mercado.  Así,  en  París,  se  comercia ­
  con  el  azúcar  blanca,  número  3,  con  las  harinas
        <pb n="161" />
        150

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

finas,  llamadas  «flor  de  París»;  en  Havre  y  en  Hamburgo, ­
  con  el  café  Santos  good  average;  en  Nueva
York,  con  los  trigos  número  2  Red  Winter  y  2  Chicago ­
  Spring,  etc.,  etc.
Los  negocios  á  plazos  se  tratan  sin  que  el  comprador ­
  haya  tenido  á  la  vista  una  muestra  del  lote  comprado. ­
  El  tipo  se  fija  con  anterioridad,  independientemente ­
  de  todo  acuerdo  entre  las  partes,  que  se  refieren ­
  desde  luego  al  tipo  del  mercado,  adoptado  por
los  comerciantes  de  la  plaza.
Pero  se  ha  visto,  en  el  Congreso  de  la  Cruz  Blanca,
celebrado  en  Ginebra  el  8  de  Septiembre  de  1908,  que
la  definición  de  la  mercancía  ofrecía  dificultades  que
reconocen  el  público  y  los  administradores,  y  sobre
las  cuales  no  están  de  acuerdo  industriales  y  comerciantes. ­
  Según  su  presidente  M.  Vuilde,  esta  asociación ­
  está  formada  «de  espíritus  generosos,  espíritus
altruistas»  que  tienen  por  objeto  suministrar  «el  alimento ­
  puro»,  «productos  naturales»  á  sus  contemporáneos. ­

Si  la  salud  pública  solo  pudiera  conservarse  á  condición ­
  de  que  nuestro  concurso  quedase  reducido  á
los  productos  naturales,  deberíamos  eliminar  de  nuestra ­
  economía  el  agua  filtrada  y  esterilizada,  que  no  es
un  producto  natural;  el  azúcar  que  no  se  encuentra  al
estado  natural;  la  manteca,  el  pan,  el  queso,  todos  los
productos  fabricados,  y  yo  he  pedido  en  la  Comisión ­
  extraparlamentaria  de  alcoholes  que  en  el  lenguaje ­
  oficial  no  se  incurriese  en  la  falta  de  llamar
«alcohol  natural»  al  producto  de  la  destilación  de
la  remolacha  y  de  la  patata,  etc.,  porque  el  uno
        <pb n="162" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

151

y  el  otro  son  resultados  de  operaciones  químicas.
La  mayor  parte  de  los  productos  naturales  son
irregulares,  de  calidad  variable.  Si  solo  queremos
alimentarnos  de  productos  naturales,  cerremos  las
cocinas  y  pastelerías.
M.  Rúan,  el  ministro  de  Agricultura,  ha  hecho  reservas ­
  diciendo:
«Por  algunas  contracciones  ó  extravagancias,  llegaríase  á
empobrecer  el  comercio  actual  si  se  pretendiera  imponer  el
dogma  de  la  pureza  química.  El  alcohol,  por  ejemplo,  no  es
puro  en  el  aguardiente  legal  y  comercial,  y  si  se  fabrica  alcohol ­
  puro  con  el  espíritu  de  vino,  este  alcohol  pierde,  debido  á
su  misma  pureza,  el  derecho  á  ser  llamado  espíritu.»
La  dificultad  ha  surgido  desde  que  se  propuso  la
definición  del  vino,  como  «el  producto  de  la  fermentación ­
  alcohólica  completa  ó  incompleta  de  la  uva
fresca  ó  del  jugo  de  la  uva  fresca».
M.  Brunet,  delegado  de  la  Liga  de  los  viticultores
de  la  Gironda,  protestó  contra  las  palabras  «fermentación ­
  incompleta».  La  ley  francesa  de  Agosto  de
1905  y  su  reglamento  de  administración  pública  del
3  de  Septiembre  de  1907,  había  definido  el  vino  así:
«El  vino  es  el  producto  exclusivo  de  la  fermentación
de  la  uva  fresca  ó  del  jugo  de  la  uva  fresca».  No  se
Puede,  pues,  llamar  ahora  «vino»  á  un  mosto  incompletamente ­
  fermentado.
M.  Forsaus,  presidente  del  Sindicato  nacional  de
vinos  y  espirituosos,ha  respondido:  «¿Qué  se  hará  los
años  en  que  la  fermentación  no  sea  completa?
M.  Roux,  director  del  laboratorio  del  Ministerio  de
        <pb n="163" />
        152

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Agricultura  observa  que  si  se  suprime  en  la  definición ­
  la  expresión  «incompleta»  la  menor  huella  de
azúcar  en  el  vino,  sería  ilícita.
El  Congreso  ha  adoptado  por  una  gran  mayoría,  la
definición  propuesta.
Si  yo  compro  vino,  será  un  cierto  vino  de  determinado ­
  año,  y  no  otro.
Se  ha  intentado  establecer  también  un  tipo  de  vino.
Ya,  en  Bercy,  se  tenía  el  tipo  mezcla  de  la  Asistencia
pública.
En  Borgoña  se  tiene  el  de  los  vinos  de  los  hospicios ­
  de  Beaune.
Llegar  á  determinar  con  toda  la  precisión  posible
la  naturaleza  de  la  mercancía,  es  una  de  las  condiciones ­
  del  comercio.  No  es  otra  cosa  que  una  de  las
formas  de  esta  ley  del  progreso:  pasar  de  lo  indeterminado ­
  á  lo  determinado.
M.J.  Cavalier,  profesor  de  química  en  la  Facultad
de  Ciencias  de  Rennes,  ha  expuesto  las  dificultades
de  este  problema  en  un  meritísimo  estudio  aparecido
con  el  título:  La  definición  de  los  productos  comerciales ­
  (1).
Los  vinos,  las  sidras,  los  aguardientes  son  substancias ­
  bien  homogéneas,  pero  sin  estructura.  ¿Cómo
determinar  el  tipo  exacto?
En  Normandía,  la  sidra  es  el  producto  de  la  fermentación ­
  espontánea  del  jugo  puro  de  la  manzana.
En  Bretaña,  salvo  en  años  de  excepción,  en  que  faltan ­
  pipas,  se  le  añade  una  cierta  cantidad  de  agua.
Algunos  consumidores  de  sidra  piden  el  sabor  azu-(1)
  1907,  Dunod  et  Pinot,  ed.
        <pb n="164" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

153

carado,  que  no  puede  obtenerse  más  que  con  la  adición ­
  de  azúcar.
Si  la  palabra  sidra  no  se  aplicase  más  que  á  la
sidra  sin  agua,  quedaría  prohibida  al  departamento
de  Ille-et-Vilaine,  que  es  actualmente  el  mayor  productor ­
  de  sidra,  la  venta  con  ese  título  de  la  bebida
que  se  obtiene  de  sus  manzanas.
Dos  sistemas  hay  para  la  definición  de  la  mercancía:
L°,  según  la  preparación;  2.°,  la  composición  química.
Los  dos  sistemas  tropiezan  con  una  gran  dificultad
Para  la  distinción  entre  los  hierros  y  los  aceros,  respecto ­
  de  la  cual,  los  americanos  y  los  alemanes  de
un  lado,  los  ingleses,  los  belgas  y  los  franceses,  del
otro,  no  han  llegado  á  entenderse.
Con  mayor  razón  la  dificultad  es  mayor  respecto  á
los  productos  alimenticios.  Los  viticultores  quieren
limitar  el  nombre  de  vinagre  al  resultante  de  la  fermentación ­
  ácida  del  vino.  No  admiten  el  vinagre  de
sidra  y  de  cerveza;  y  han  conseguido  que  se  niegue
el  nombre  de  vinagre  á  las  mezclas  acuosas  hechas
con  el  ácido  acético  procedente  de  la  destilación  de
las  maderas;  sin  embargo,  este  ácido  acético  es  perfectamente ­
  puro  y  es  uno  de  los  factores  de  la  prosperidad ­
  de  la  industria  de  las  conservas  en  Inglaterra.
Los  aguardientes  de  vino  de  sidra,  de  granos,  están
fundamentalmente  constituidos  por  el  alcohol  etílico,
que  cualquiera  que  sea  su  procedencia,  es  un  cuerpo
homogéneo.  El  sabor  particular  es  debido  á  alcoholes
y  éteres  que  si  son  nocivos  como  pretenden  ciertos
higienistas,  abundan  más  en  los  aguardientes  naturales ­
  que  en  los  fabricados.
        <pb n="165" />
        154  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
En  cuanto  á  los  vinos  y  á  las  sidras,  M.  Cavalier
considera  «como  producto  tipo  el  obtenido  por  la  fermentación ­
  del  jugo  puro  de  las  frutas  frescas,  siendo
lícita  toda  modificación  operada  que  dé  productos
análogos,  no  introduciendo  cuerpos  que  no  entren
normalmente  en  el  producto  tipo,  y  que  los  componentes ­
  entren  en  la  misma  proporción  que  en  el  producto ­
  tipo».
La  preparación  de  la  manteca  modifica  muy  poco
la  naturaleza  química  de  la  primera  materia,  cuya
calidad  juega  el  papel  esencial.  Sin  embargo,  en  Dinamarca ­
  se  suele  pasteurizar  la  crema  á  94°;  de  lo  que
resulta  que  queda  sin  gusto.  Cada  lechería  conserva
y  perfecciona  fermentos  que  dan  un  gusto  especial  á
su  manteca  y  le  conquistan  «una  marca».  Este  género
de  fabricación  de  la  manteca  se  aproxima  al  que  caracteriza ­
  el  queso.
El  consumidor  no  es  competente  en  cuanto  á  la
preparación  del  producto  ni  se  detiene  ante  ella.  El
quiere  un  objeto  para  tal  uso,  que  según  el  nombre
que  lleva,  debe  llenarlo  el  objeto.  Por  consiguiente,
para  él,  la  definición  debe  determinar  el  uso  para  que
es  apropiado.
Como  las  mercancías  no  se  hacen  para  los  productores ­
  que  la  destinan  á  la  venta  y  no  para  su  uso,  la
definición  por  el  uso  que  hace  el  consumidor,  es  la
que  debe  determinar  el  producto.
En  materias  alimenticias  el  consumidor  desea  un
sabor;  éste  es  el  que  debe  servir  para  apreciar  la  mercancía ­
  y  darle  un  precio..
Desea  que  el  alimento  tenga  un  cierto  poder  nutrí-
        <pb n="166" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

155

tivo.  Este  poder  nutritivo  no  es  siempre  la  condición
del  «alimento  natural,  del  alimento  puro».  En  una
misma  localidad,  la  cantidad  de  manteca,  elemento
esencial  de  la  leche,  puede  variar  de  45  á  30  gramos
por  litro  y  en  ciertos  casos  excepcionales,  menos  aún.
Sería  racional  fijar  la  calidad  de  la  leche  según  la
cantidad  de  manteca  que  tuviese,  del  mismo  modo
que  se  paga  un  abono  fosfatado,  según  su  componente ­
  Ph 2 0 5 .
El  reglamento  de  los  Estados  Unidos  de  1904,  da  á
la  leche  la  definición  siguiente:
»La  «leche  íntegra»  es  el  producto  del  ordenamiento  completo ­
  de  una  ó  varias  vacas  nutridas  ó  mantenidas  convenientemente, ­
  con  exclusión  del  líquido  segregado  quince  días
antes  y  cinco  días  después  del  parto.  La  leche  tipo  no  contiene ­
  menos  de  un  12  por  100  de  materias  sólidas  y  de  un  3‘25
de  manteca.
La  «manteca»  es  el  producto  obtenido,  recogiendo  por  un
procedimiento  cualquiera  la  grasa  de  la  leche  agriada  ó  fresca; ­
  contiene  también  una  pequeña  cantidad  de  otros  constituyentes ­
  de  la  leche  con  ó  sin  sal,  pudiendo  también  contener
materias  colorantes.  La  manteca  tipo  contiene  por  lo  menos
82*5  de  grasa  de  manteca.  (No  debe  tener,  pues,  más  de  un
U‘5  por  100  de  agua)».
Todas  las  vacas  no  dan  leche  de  este  tipo:  ¿se  ha
de  perder  la  que  dan?  Los  americanos,  al  lado  de  la
*leche  íntegra»  definen  la  leche  desnatada,  con  un
mínimum  de  extracto  seco,  la  leche  clara,  la  leche
condensada  y  la  leche  condensada  azucarada.
Del  mismo  modo,  el  Sindicato  nacional  de  vinos  y
espirituosos  pide  que  se  clasifique  la  sidra,  en  sidra
        <pb n="167" />
        I

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

de  puro  jugo,  sidra  ordinaria  ó  comercial  y  sidra  clara,
teniendo  cada  categoría  un  contenido  mínimum  de
alcohol,  extractos  y  residuos.
En  realidad  toda  la  cuestión  está  en  determinar
«tipos  comerciales,  tipos  de  cambio».
La  producción  adquirirá  tanto  más  una  forma  industrial ­
  cuanto  menor  sea  el  papel  de  la  preparación
en  la  determinación  del  tipo.
La  mercancía  será  determinada  por  su  composición
química.
El  comerciante  que  no  expendiere  el  tipo  convenido ­
  estará  sujeto  á  sanciones  civiles,  es  decir,  á  indemnizar ­
  daños  y  perjuicios;  y  todo  el  actual  aparato  de
penalidades  caerá  en  el  ridículo.
En  Congresos  como  el  de  la  Cruz  Blanca  no  se  ha
de  tratar  «de  alimentos  naturales»,  ni  «de  alimentos
puros»,  ni  «de  espíritus  generosos  y  altruistas».  La
obra  útil  que  tal  asociación  puede  hacer,  es  determinar
tipos  de  cambio,  tipos  comerciales  análogos  á  los  que
están  en  uso  en  las  bolsas  de  comercio.
        <pb n="168" />
        CAPÍTULO  VI

LOS  MERCADOS
Los  dos  sentidos  de  la  palabra  mercados.—Carácter  de  los
mercados,  determinados  por  el  de  las  mercancías.—Mercados ­
  de  consumo.—Al  contado.—Agencia.—Detallistas.—
Mercados  de  aprovisionamiento  y  de  especulación.—Vendedor, ­
  favorable  á  la  vez,  al  productor  y  al  consumidor.—
Los  agrarios.—Los  acaparadores.

La  palabra  mercado  se  emplea  en  dos  sentidos:
C°,  para  designar  el  lugar  en  que  se  cambian  las
mercancías.  Por  extensión  se  aplica  á  toda  la  región; ­
  ‘2.°,  para  designar  el  comercio  de  tal  ó  cual
mercancía;  así,  se  dice:  el  mercado  del  trigo,  del  algodón, ­
  de  las  lanas,  etc.  En  este  sentido  está  limitado ­
  al  tiempo,  pero  es  ilimitado  en  el  espacio.
Aquí  sólo  hablo  de  los  mercados  en  la  primera
acepción.
El  carácter  de  los  mercados  está  determinado  por
d  de  las  mercancías.  Se  les  puede  distinguir  en:
l.°  Mercados  de  consumos,  destinados  á  las  mercancías ­
  de  consumo  corriente  y  de  muy  corta  conservación, ­
  tales  como  pescados,  carnes,  legumbres,  frutas, ­
  etc.
        <pb n="169" />
        158

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

La  característica  de  los  mercados  de  consumo,  es
que  toda  la  mercancia  à  la  venta  está  en  la  plaza.  De
ahí  que  el  macado  de  consumo  sufra  poco  la  influencia ­
  de  los  demás  mercados.
En  los  mercados  de  París,  el  comercio  se  hace  á  la
puja  entre  comerciantes:  el  consumidor  que  quiere
comprar  al  detalle,  sólo  puede  hacerlo  de  segunda  á
tercera  mano.
El  comercio  de  detallistas  es  más  elemental.  Se
hace  al  contado,  sin  especulación,  y  como  la  especulación ­
  no  lo  regula,  este  mercado  es  el  que  ofrece
mayores  variaciones  en  los  precios.
El  consumidor  se  aprovecha  de  la  necesidad  que
el  comerciante  tiene  de  desembarazarse  de  su  mercancía. ­
  Los  procedimientos  frigoríficos,  atenuando
aquella  necesidad,  puede  ser  causa  del  alza.
Este  comercio,  que  provee  á  las  necesidades  de
cada  día,  con  cuotidianos  repuestos,  exige  numerosos ­
  contactos  con  el  consumidor;  de  ahí,  el  gran  número ­
  de  detallistas.
Como  el  comercio  es  sencillo,  todo  el  mundo  se
considera  apto  para  él,  y  el  número  de  comerciantes
al  por  menor  tiende  á  aumentar  mucho  más  de  lo
que  es  necesario.
2.°  Mercados  de  aprovisionamiento  y  de  especulación. ­

La  mercancía  sólo  se  presenta  á  ellos  en  calidad  de
muestia.  El  cambio  se  manifiesta  bajo  la  forma  de
compromisos  á  entregar  ó  tomar  la  mercancía  en  un
momento  determinado.  Esta  forma  de  cambio  toma
el  nombre  de  especulación.
        <pb n="170" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

159

Las  materias  primas  y  los  artículos  de  gran  consumo, ­
  como  los  granos,  son  objeto  de  estos  mercados. ­

En  tanto  que  el  consumidor  compra  todas  las  mañanas ­
  el  pescado,  las  legumbres,  frutas,  etc.,  que  necesita ­
  para  el  día,  el  industrial  no  puede  comprar  todas ­
  las  mañanas  la  hulla,  los  minerales,  el  algodón  ó
la  lana  que  necesita  para  su  labor.
Los  vendedores,  tendiendo  á  la  acumulación  de  las
mercancías,  aseguran  el  aprovisionamiento,  y  una  vez
que  han  contraído  el  compromiso  de  entregar  una
mercancía  á  un  precio  X,  su  interés  es  comprar  al
precio  más  bajo  posible,  de  suerte  que  la  misión  del
vendedor  tiene  una  doble  repercusión:  tiene  necesidad ­
  de  mercancías  que  se  ha  obligado  á  servir;  asegura, ­
  pues,  una  salida  á  los  productores,  buscando  las
mercancías  que  ha  de  entregar;  y  provoca,  por  consiguiente, ­
  el  alza  del  precio  de  las  mercancías  sobre
los  lugares  de  producción.
Pero  al  mismo  tiempo,  causando  la  acumulación
de  mercancías  en  el  mercado  provoca  la  baja  que
conviene  á  su  interés,  porque  cuanto  mayor  margen
haya  entre  el  precio  á  que  él  se  haya  comprometido
á  vender,  y  el  que  ha  de  pagar,  mayor  será  su  beneficio. ­

La  intervención  del  vendedor  en  el  mercado,  es,
Pues:  l.°,  favorable  al  productor,  porque  asegura  la
mercancía,  y  por  su  demanda,  eleva  el  precio  sobre  el
{ agar  de  producción;  y,  2.°,  favorable  al  consumidor,
porque  asegura  el  aprovisionamiento  y  provoca  la
ó  aja  de  precios  en  el  mercado.
        <pb n="171" />
        160

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Sin  embargo,  los  agrarios  de  diversos  países  querrían ­
  que  no  hubiese  más  que  compradores  que  comprasen ­
  siempre  y  no  vendieran  jamás;  porque  vendiendo ­
  son  culpables  de  la  baja  de  precios  como  si
pudiesen  vender  sin  comprar.  Los  agrarios  alemanes, ­
  en  Francia  M.  Meline  y  sus  amigos,  acusan  á
los  comerciantes  ante  los  agricultores.  Bien  es  verdad ­
  que  también  los  denunciarían  al  público,  si  ellos
retardasen  la  venta,  como  acaparadores  responsables
del  alza,  que  necesariamente  producirían,  y  que  por
no  provocarla,  los  reprochan  ahora.
        <pb n="172" />
        h

CAPÍTULO  VII

LAS  BOLSAS  DE  COMERCIO

Mercados  de  aprovisionamiento.—La  Bolsa  de  Comercio  de
Paris.—Mercados  á  plazo.  —Tipos  de  mercancías.—Cantidad ­
  de  mercancias  para  la  unidad  de  contratos.  —Primas.
—  La  filiere  (orden  de  libramiento).  -  Reglamento  de  la  filière.—La ­
  ley  de  28  de  Marzo  de  1885,  sobre  los  mercados  á
plazo.  —La  ley  alemana  del  22  de  Junio  de  1896,  contra  los
mercados  á  plazo.

El  mercado  de  aprovisionamiento  en  los  lugares  en
Que  es  de  importancia  toma  el  nombre  de  Bolsa  de
Comercio,  que  según  el  artículo  71  del  Código  de  Comercio ­
  es  «toda  reunión,  que  se  celebra  bajo  la  autoridad ­
  del  gobierno,  de  comerciantes,  capitanes  de  buques,
  agentes  de  cambio  y  corredores».
En  efecto;  esta  expresión  designa  los  lugares  en
Que  se  venden  y  compran  mercancías,  con  exclusión
de  los  valores  mobiliarios.
En  Roma  existen  bolsas  de  mercancías,  bajo  el
nombre  de  collegium  mercatoriim.  En  París,  la  Bolsa
de  Comercio  fue  fundada  en  1860,  en  el  círculo  de
molineros,  plaza  del  Louvre.  Desde  la  ley  de  1884,
sobre  los  sindicatos,  estuvo  constituida  por  la  agrupación ­
  de  seis  sindicatos:  l.°,  mercado  de  harinas  de
        <pb n="173" />
        162  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
doce  marcas;  2.°,  mercado  de  trigos,  centenos  y  avenas; ­
  3.*,  mercado  de  aceites;  4.°,  comercio  de  azúcares;
5.°,  comercio  de  alcoholes,  y  6.°,  cámara  sindical  de
granos,  simientes,  harinas  y  aceites.
Las  diversas  asociaciones  están  constituidas  en  un
sindicato  general.  No  es  necesario  ser  miembro  del
sindicato  para  realizar  operaciones,  en  tanto  que  en
la  mayoría  de  las  bolsas  extranjeras,  en  Inglaterra  y
en  los  Estados  Unidos,  solo  pueden  hacerlo  los  miembros ­
  de  corporaciones  cerradas,  en  las  que  no  se
entra  sin  ciertas  condiciones  determinadas  en  los
estatutos.
Algunos  negocios  se  hacen  al  contado,  pero  casi
todos  para  efectuar  la  entrega  á  un  plazo  determinado. ­
  Si  la  mercancía  está  en  camino,  procedente  de
un  puerto  lejano,  se  puede  vender  el  cargamento
flotante  de  un  navio,  bien  designado  ó  por  designar;
también  puede  venderse  la  mercancía  para  embarque
en  una  fecha  determinada.  Estas  diversas  ventas  son
generalmente  designadas  con  la  expresión  general
de  ventas  marítimas.
Cuando  las  partes  han  convenido  una  fecha  para  la
entrega  de  la  mercancía,  la  operación  toma  el  nombre
de  venta  á  término.
Las  mercancías  objeto  de  operaciones  á  término,
son  siempre  de  un  tipo  determinado.  (Véase  supra,
libro  IV,  capítulo  IV).
Los  negocios  á  término  se  hacen  sobre  el  tipo  fijado
de  antemano.  Las  partes  conservan  una  muestra  común, ­
  á  la  cual  pueden  sujetarse  en  el  momento  de
cumplir  el  compromiso.
        <pb n="174" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

163

Los  reglamentos  de  la  plaza  determinan  igualmente ­
  la  cantidad  de  mercancía  que  constituye  la  unidad
de  contrato.  En  París,  los  granos  se  venden  á  término
por  100  quintales  ó  múltiplos  de  100  quintales;  los
azúcares  por  100  sacos  de  100  kilos.  Las  harinas,
hasta  hace  pocos  años  se  vendían  por  100  sacos  de
159  kilos;  ahora  se  venden  por  100  sacos  de  100  kilos
netos;  los  cafés  en  el  Havre,  por  500  sacos  de  60  kilos;
las  lanas  peinadas,  en  Tourcaing,  por  5.000  kilos.
Cuando  la  misma  mercancía  se  ha  de  entregar  en
plazos  diferentes,  estos  plazos  se  llaman  épocas;  se
vende  para  el  mes  corriente,  para  el  mes  próximo  ó
Para  el  mes  ulterior.
El  contrato  puede  hacerse  para  varios  meses,  es
decir,  que  el  vendedor  estará  obligado  á  hacer  la  enfrega
  y  el  comprador  á  pagar  el  precio  por  partes
'guales  en  cada  uno  de  los  meses  de  la  época.  En
París,  se  trata  para  el  4  de  Mayo,  el  4  de  Enero,
etcétera.
Una  de  las  partes  puede  reservarse  el  derecho  de
ejecutar  ó  de  rescindir  el  contrato  mediante  el  pago
de  una  suma  determinada,  en  el  momento  de  la  conclusión ­
  de  aquél;  á  esa  cantidad  se  le  llama  prima.
Esta  limitación  de  los  riesgos  lleva  consigo  una  disminución ­
  de  ganancia.  La  prima  del  comprador  se
llama  prima  por  retirar  ó  prima  ú  la  alza,  y  la  del
vendedor  prima  por  entregaró  prima  á  la  baja.
En  las  operaciones  á  prima  doble  ó  stellage,  el  pagador ­
  de  prima  tiene  derecho  á  entregar  la  mercancía
convenida  ó  demandar  su  entrega.
Pl  Pagador  á  prima  doble  debe  dar  una  contes-
        <pb n="175" />
        I

164  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
tación  á  una  fecha  que  se  llama  día  de  contestarla.
La  reglamentación  de  los  compromisos  se  hace  por
filière,  que  es  un  bono  de  entrega  con  la  cláusula  de
la  orden,  transmisible  por  consiguiente,  por  vía  de
endoso.
La  filière  pone  á  la  disposición  del  comprador  la
mercancía  del  tipo  convenido  depositado  en  los  almacenes ­
  públicos  ó  generales,  permitidos  por  la  Bolsa ­
  de  Comercio.
El  primer  vendedor,  ó  sea,  el  que  pone  en  circulación ­
  la  filière  es  el  librador,  y  el  último  comprador  es
el  receptor;  los  compradores  intermediarios  son  los
endosadores.
Durante  todo  el  tiempo  que  circula  la  filière  el  endosador
  no  entrega  á  su  vendedor  más  que  la  diferencia ­
  entre  la  factura  y  el  precio  á  que  compró;  el
precio  solo  lo  paga  el  receptor  al  primer  vendedor.
Los  reglamentos  de  las  ventas  por  medio  de  filières,
determinan  la  cantidad  de  mercancías  que  el  libramiento ­
  ha  de  comprender;  por  ejemplo,  100  sacos  de
harina,  flor  de  París,  de  una  misma  marca,  y  de  una
fecha  de  fabricación.
La  orden  de  libramiento  se  emite  para  un  mes  determinado ­
  y  en  ella  se  ha  de  indicar  el  almacén  en
que  se  encuentra  la  mercancía,  etc.
En  París  y  en  Marsella,  la  orden  de  libramiento  no
se  presenta  por  el  mismo  librador  sino  por  un  mandatario ­
  autorizado  por  las  comisiones  del  mercado,
llamado  liquidador.
Los  libramientos  ó  filières  en  circulación  se  endosan ­
  en  ciertos  días  en  los  domicilios  de  las  comisio-
        <pb n="176" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

165

nés  sindicales.  El  cambio  y  el  registro  de  facturas  se
hacen  al  día  siguiente.  Cuando  quedan  compensadas
con  corta  diferencia,  las  compras  entre  comerciantes,
basta  un  cambio  de  facturas  y  un  saldo  en  especies
por  las  diferencias.
En  París,  la  liquidación  por  vía  de  compensación
se  realiza  obligatoriamente  á  partir  del  día  5  de  cada
mes  de  libranza.
A  partir  de  este  día,  naturalmente,  las  transacciones ­
  son  rápidas  y  eficaces.
Las  oficinas  liquidadoras  de  los  libramientos  ó
filières  están  organizadas  al  estilo  del  clearing  house
de  los  bancos  de  Londres.
Cajas  de  garantía  ó  de  liquidación  contraen  la  responsabilidad ­
  de  las  ventas  que  pasan  por  ellas,  pero
exigen,  en  el  momento  de  su  conclusión,  un  depósito
Que  las  pone  á  cubierto.
En  Francia,  la  legalidad  de  las  operaciones  á  término ­
  ha  sido  consagrada  por  la  ley  de  28  de  Marzo
de  1885  (1),  y  ha  sido  amenazada,  para  las  bolsas  de
mercancías,  por  diversas  proposiciones  de  ley  de
M.  Dion  y  otros-Bajo
  la  presión  de  los  agrarios,  el  gobierno  alemán
hizo  votar  la  ley  de  22  de  Junio  de  1896,  que  ha  tenido ­
  la  más  deplorable  influencia,  viéndose  obligado
aquél  á  presentar  el  19  de  Febrero  de  1904  y  el  28  de
Noviembre  de  1906,  dos  proyectos  de  ley  para  modificarla, ­
  aunque  no  tuvieron  resultado.  El  22  de  Noviembre ­
  de  1907,  se  presentó  un  tercer  proyecto  que
f ué  rechazado  el  12  de  Marzo  de  1908  y  reemplazado
0)  Max  Hayem.
        <pb n="177" />
        166

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

por  un  proyecto  que  levantaba  la  prohibición  de  las
ventas  á  término  para  las  acciones  mineras  é  industriales, ­
  pero  manteniendo  un  régimen  de  excepción
para  los  negocios  en  cereales  y  harinas  (1).
Estas  medidas  contra  los  mercados  constituyen
otros  elementos  perturbadores  del  comercio.

(1)  A.  Raffalovich,  I.
        <pb n="178" />
        CAPITULO  VIII

EL  CRÉDITO

§  1.—Expresa  la  idea  de  confianza.—El  interés  del  capital.—
El  adelanto  de  Ips  capitales  en  circulación.—El  descuento.—Extensión ­
  de  capital.—Ventaja  para  el  comerciante
de  negociar  con  capitales  prestados.  —Tooke.—Bageot.—
El  crédito  acorta  el  tiempo  y  el  espacio  como  los  demás  medios ­
  de  transporte.
§  2.—El  credit  man.—  Comparación  de  dos  situaciones  comerciales. ­

§  3.—El  crédito  ilimitado  de  un  comerciante  que  no  ha  sufrido ­
  protesto  —Medidas  que  debilitan  el  crédito.—Influencia ­
  perniciosa  de  la  sensiblería.

§  1.—La  palabra  ctédito  expresa  la  idea  de  confianza ­
  aplicada  á  los  negocios  (1).  Esa  confianza  recibe ­
  formas  diversas.
Dejo  á  un  lado  la  cuestión  del  carácter  gratuito  del
crédito,  las  cinco  teorías  del  interés  (2)  y  la  legislación ­
  que  proscribe  ó  limita  su  tasa.  Ella  es  uno  de
J°s  elementos  perturbadores  del  comercio.  El  interés
del  capital  está  fundado  en  los  hechos  siguientes:

0)  A.  Liesse,  17  (1907-1908).
(2)  Yves  Guyot,  1,  pág.  375.
        <pb n="179" />
        !

168  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
1.  °  El  poner  una  persona,  voluntariamente,  un
capilal  à  disposición  de  otra  persona.
2.  °  La  privación  del  propietario  del  uso  de  ese
capital.
3.  °  El  precio  del  servicio  hecho  al  que  recibe  el
préstamo  por  esa  transmisión  de  propiedad.
4.  °  La  garantía  del  riesgo  del  prestamista.
5.  °  El  precio  del  tiempo  durante  el  cual  tiene  á  su
disposición  el  deudor  el  capital  prestado.
6.  °  El  deudor  paga  el  servicio  que  se  le  hace;  si
no  quisiera  pagarlo,  nadie  le  atenderá.
Suprimir  el  interés  del  capital  es  suprimir  el  prestamista. ­

Se  puede  definir  el  crédito.  diciendo  que  es  el  ade
lanío  de  los  capitales  en  circulación.
El  crédito  no  aumenta  la  cantidad  de  los  capitales
en  el  momento  en  que  se  produce:  pero  aumenta  el
poder  productor  de  estos  capitales:  es  una  extensión
del  capital  y  una  disminución  del  tiempo.
Un  negociante  compra  mercancías  y  da  á  su  pro
veedor  en  cambio  un  pagaré  á  la  orden  con  el  compromiso ­
  de  solventarlo  á  los  noventa  días.  El  proveedor ­
  lo  acepta,  y  como  tiene  necesidad  de  aportar
fondos,  lleva  el  documento  de  crédito  á  un  banquero,
quien  le  da  á  cambio  el  valor  en  especies  ó  le  abona
el  importe  en  su  cuenta,  disminuido  en  una  cierta
cantidad,  á  cambio  del  servicio  que  hace,  disminución ­
  á  que  se  da  el  nombre  de  descuento.
Dicho  documento  proporciona  al  comerciante  el
poder  comprar  azúcar,  café,  paños,  sederías,  cuya
veníale  permitirá  reembolsar  el  efecto  á  su  venci-
        <pb n="180" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO  169
miento,  asegurándole  todo  el  beneficio  de  las  operaciones ­
  que  ha  podido  hacer  con  las  mercancías  que
se  había  procurado  gracias  á  este  instrumento  de
crédito.
Gracias  á  él  ha  podido  obtener  mercancías  pertenecientes ­
  á  otro,  ha  podido  hacer  uso  de  ellas  y  sacarles ­
  provecho,  operaciones  que  de  otro  modo  no
hubiese  podido  realizar.  No  hay,  pues,  el  más  pequeño ­
  desplazamiento  de  capital;  hay  una  mayor  extensión ­
  del  capital.  El  crédito  es  el  capital  del  porvenir.
M.  Bagehot  ha  reflejado  muy  bien  el  carácter  principal ­
  de  Lombard  street,  la  calle  de  las  grandes  bancas ­
  de  Londres:  «Hay—ha  dicho—gentes  tranquilas
del  país  que  acumulan  los  capitales  y  hay  otras  gentes ­
  activas  que  los  emplean.  Lombard  street  sirve  de
intermediaria  entre  unas  y  otras.»
Las  cuestiones  relativas  al  crédito  se  conocían  tan
mal,  que  á  comienzos  del  siglo  decía  J.  B.  Say:  «Vale
más,  siempre  que  sea  posible,  trabajar  con  capitales
propios.»
Tooke,  en  sus  Recherches  sur  le  Principe  de  la  circulation, ­
  ha  contestado  casi  en  la  misma  fecha:

«El  poder  de  adquisición  de  los  comerciantes  que  tienen
capital  y  crédito,  se  extiende  mucho  más  allá  de  lo  que  pueden ­
  imaginar  los  que  no  tienen  un  conocimiento  práctico  de
los  mercados  en  que  se  realizan  las  especulaciones.  Si  el  que
tiene  reputación  de  poseer  un  capital  suficiente  para  sus  negocios ­
  y  goza  de  un  buen  crédito  en  su  comercio,  llega  á  prever ­
  atinadamente  un  alza  en  el  precio  del  artículo  con  que
comercia,  y  es  favorecido  por  las  circunstancias  al  final  y  durante ­
  el  curso  de  su  especulación,  puede  efectuar  compras
        <pb n="181" />
        170

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

enormes,  fuera  de  toda  proporción  con  su  capital»  (páginas
78  y  136-138).
M.  Bagehot  ha  hecho  el  cálculo  siguiente:
«Admitamos  que  un  comerciante  tiene  un  capital  suyo  de
1.250.000  francos.  Para  que  este  capital  le  produzca  un  10
por  100  ha  de  obtener  125.000  francos  de  beneficio  anual  y
vender  en  consecuencia  todas  sus  mercancías.  Si  otro  comerciante, ­
  por  el  contrario,  sólo  tiene  250.000  francos  propios  y
hace  un  empréstito  de  un  millón  por  medio  del  descuento,  se
encuentra  en  poder  de  un  capital  de  1.250.000  francos  y  puede ­
  vender  á  mucho  mejor  precio.  Se  hizo  el  empréstito  al  5
por  100,  deberá  pagar  cada  año  50.000  francos  de  interés,  y
si  como  el  comerciante  que  sólo  trabaja  con  su  capital  obtiene ­
  125.000  francos  de  ganancia,  después  de  deducidos  los
50.000  francos  que  ha  de  pagar  de  rédito,  aún  le  quedarán
75.000  francos  como  beneficio  de  un  capital  de  250.000,  ó  sea
un  beneficio  de  un  30  por  100.
La  seguridad  de  poder  procurarse  recursos  por  medio  del
descuento  ó  de  otra  forma,  y  esto  á  un  interés  moderado,  hace
que  en  el  moderno  comercio  inglés  haya  una  cierta  tendencia
á  trabajar  con  un  capital  prestado  y  á  no  limitarme  únicamente ­
  á  su  propio  capital  ó  apoyarse  principalmente  en  él.»
Esta  observación  de  Bangehot,  muy  iniciado  en  los
negocios  de  la  City  de  Londres,  muestra  al  mismo
tiempo  la  importancia  de  la  tasación  del  descuento.
Cuando  él  escribía  la  tasa  era  de  un  5  por  100.  De
reducirse  á  un  3  por  100,  el  comerciante  que  realizara ­
  el  empréstito  sólo  hubiese  tenido  que  pagar,  en  el
caso  expuesto,  30.000  francos,  y  sus  beneficios  no
hubiesen  sido  75.000  sino  95.000,  esto  es,  no  un  30
por  100,  sino  un  38  por  100,  á  menos  que  para  ex-
        <pb n="182" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

171

tender  sus  negocios,  disminuyese  el  precio  de  la  mercancía. ­

El  crédito  acorta  el  tiempo  y  el  espacio  como  los  demás ­
  medios  de  transportes.
§  2.—En  las  casas  de  comercio  americanas  el  credit ­
  man  (crédito  personal)  está  sujeto  al  conocimiento ­
  de  la  situación  de  cada  comprador.
Un  credit  man  de  la  firma  Marshall,  Field  and
C°  de  Chicago,  M.  Dorr  A.  Kimbal,  indica  de  la  siguiente ­
  manera  sus  deberes  profesionales  (1):
1.  °  Se  debe  pensar  que  todo  hombre  que  demanda  un  crédito ­
  es  honrado,  en  virtud  de  esta  regla:  «la  honradez  es  la
mejor  política.  Las  gentes  honradas  se  complacen  en  la  aprobación ­
  del  bien,  y  las  gentes  maleantes  fracasan  por  temor  al
reproche  del  hombre  honrado.»
2.  "  El  crédito  personal  debe,  pues,  examinar  la  aptitud
para  los  negocios,  sabiendo  que  de  cien  hombres  no  hay  10
entregados  á  negocios  que  les  salgan  bien  todos.
3.  °  Si  un  hombre  honrado  y  muy  hábil  no  tiene  bastante
aplicación,  las  probabilidades  de  éxito  son  dudosas;  la  concurrencia ­
  elimina  al  perezoso.
M.  Dorr  Kimbal  indica  cómo  juzgaría  la  capacidad ­
  comercial  de  dos  hombres.
John  Smith,  marchand  à  Wichita,  a.

Marchandises  5.000  dollars.
Dépôts  á  la  banque  1  OOP  —
Actif  6.000  —
Vente  annuelle  14.000  —
Demande  de  marchandises..  2.000  —

No  tiene  dudas,  su  garantía  es  de  4.000  dollars,  y  vende  al
contado.

(1)  Hadley.
        <pb n="183" />
        172

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Joli  Hardup,  d’Oshkosh:
Marchandises  en  magasin.
Payées
Encaisse
Ressources  totales.
Doit  à  la  banque
Doit  marchandises  à  terme...
Doit  marchandises  immédiatement ­


28.000  dollars.
14.000  -
très  petite
42.000  -
7.500  -
15.000
4.500  -

Total  des  engagements.  27.000  —
Actif  net  15.000  —
L'assurance  est  de—  10.000  —
La  vente  annuelle  de  35.000  —
Hardup  cree  que  vale  vez  y  media  lo  que  Smith  (15.000  do
liars  contra  6.000);  pero  el  credit  man,  el  crédito  personal,
piensa  que  su  deuda  es  mucho  mayor,  que  su  garantía  es  muy
pequeña,  que  tiene  sobradas  mercancías  para  la  importancia
de  sus  negocios  y  que  la  mejor  manera  para  evitar  la  quiebra
es  reducir  su  almacén  y  su  deuda,  buscar  un  comprador  é  ir  á
una  localidad  más  favorable  á  comenzar  de  nuevo  sus  negocios ­
  en  más  pequeña  escala.
§  3.—Un  comerciante  que  no  ha  sufrido  protesto
tiene  un  crédito  ilimitado.
Desde  luego,  se  han  de  tomar  referencias  sobre  la'
importancia  posible  y  la  índole  de  sus  negocios.  Las
agencias  de  información  las  proporcionan  con  toda
exactitud.  Tal  índole  de  comercio  inspira  mucha  más
confianza  que  tal  otra.  Si  un  pequeño  aceitero  quisiera ­
  hacerse  de  un  gran  pedido,  encontraría  resistencia
por  parte  de  un  proveedor  á  que  se  dirigiese;  pero
dirigiéndose  á  varios,  podría  constituir  el  almacén
que  quisiera.
El  vencimiento  es  la  sanción.
Puede  decirse  que  el  protesto  y  la  quiebra  son  los
instrumentos  de  crédito  del  comerciante.  Éste  encuen-
        <pb n="184" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

173

ira  crédito  porque  su  proveedor  sabe  que  su  interés
es  no  tener  una  protesta  á  su  nombre.  Todo  lo  que
debilita  estas  sanciones  rápidas  y  severas  perjudica  al
crédito.
La  ley  sobre  la  liquidación  judicial  es  perniciosa
bajo  este  respecto  del  mismo  modo  que  la  ley  sobre
la  rehabilitación  de  los  declarados  en  quiebra.
Estas  leyes  responden  á  la  sensiblería  que  nos  ha
invadido  á  fines  del  siglo  XIX  y  en  los  comienzos  del
presente,  como  había  ya  invadido  á  la  Francia  de
1760  á  1794.  Ella  dificulta  los  resortes,  y  para  acudir
en  ayuda  de  una  clase  de  individuos  más  ó  menos
desgraciados  y  más  ó  menos  interesantes,  las  medidas ­
  que  inspira  debilitan  el  poder  de  acción  de  todos.
Las  muletas  son  útiles  para  el  inválido,  pero  no  se
deben  encomendar  á  ellas  al  buen  comprador.
        <pb n="185" />
        CAPÍTULO  IX

LA  BANCA
El  comercio  del  oro  y  del  crédito.—Función  de  los  bancos.  -
Los  banqueros  intermediarios.—El  prestamista  y  el  libra-,
  do.—No  están  interesados  en  el  alza  de  la  tasación  del
interés.—Definición  de  la  Banca  —Transporte  de  valores.
Todas  las  transacciones  pueden  necesitar  un  pago  en  especies.— ­
  Importancia  de  la  moneda.—  Los  bancos  economizan
el  oro.  —La  letra  de  cambio  sobre  Londres  es  la  moneda  internacional.— ­
  Igualdad  de  la  moneda  en  los  diversos  centros.— ­
  M.  Félix  Schuster.—No  es  la  bandera  lo  que  sigue  el
comercio,  sino  los  capitales.

Llegamos  al  comercio,  al  cual  concurren  todos  los
demás,  el  comercio  del  oro  y  el  comercio  del  crédito.
Este  comercio  lleva  el  nombre  de  banca.
Se  comprende  bajo  el  nombre  genérico  de  banca,
todas  las  instituciones  que  hacen  unas  ú  otras  de  las
siguientes  operaciones:
1.  °  Guarda  de  metales  preciosos,  títulos  y  valores. ­

2.  °  Economía  de  los  transportes  de  oro  y  plata
por  la  adquisición  y  canje  de  letras  de  cambio  y  de
cheques,  en  una  palabra,  por  operaciones  de  cambio.
3.  °  Descuento  del  papel  de  comercio,  anticipos.
        <pb n="186" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

175

Los  bancos  de  Génova,  Amsterdam  y  Hamburgo,
tuvieron  por  objeto  en  un  principio  suministrar  una
buena  moneda.  El  Banco  de  Amsterdam  no  prestaba
un  florín  de  los  fondos  que  tenía  en  depósito;  por
cada  florín  de  que  daba  crédito  sobre  sus  libranzas,
daba  el  valor  de  un  florín  en  plata  ó  en  lingote.
A  la  función  de  suministrar  una  buena  moneda,  se
añadía  la  de  la  seguridad.  El  banco  garantizaba  del
temor  del  fuego,  de  los  robos  y  de  otros  accidentes.
De  ahí  el  origen  de  los  bancos  de  depósito.
Si  la  banca  de  circulación  da  un  interés  á  los  depósitos, ­
  está  obligada  á  buscar  á  éstos  un  empleo.
Los  medios  por  los  cuales  se  ha  reemplazado  la
moneda  metálica,  son:
1.  *  La  moneda  representativa:  billetes  de  banco.
2.  °  Intervención  de  las  libranzas  de  crédito.
3.  °  Uso  de  las  letras  de  cambio,  de  plaza  en
plaza.
4.  °  Sistema  del  cheque  y  de  la  compensación.
5.  °  Sistema  internacional  de  compensación.
Los  banqueros,  por  muy  ricos  que  sean,  no  trabajan ­
  con  sus  recursos.  Abriendo  ellos  mismos  los  empréstitos, ­
  no  les  favorece  el  alza  de  los  intereses
como  se  cree,  sino  la  baja.  En  realidad,  la  fuente  de
sus  beneficios  está  en  la  confianza  que  ellos  inspiran. ­
  Son  corredores  entre  los  industriales,  los  comerciantes ­
  y  los  capitalistas,  y  entre  unos  y  otros
comerciantes.  Los  beneficios  de  los  bancos  están  en
razón  inversa  de  la  cantidad  de  capitales  que  Ies  son
necesarios  para  sus  operaciones.  Estos  beneficios  son
comisiones.
        <pb n="187" />
        El  descuento  es  una  monedificación  de  compromisos ­
  contratados  por  la  industria  como  consecuencia
de  operaciones  reales  (1).
Un  antiguo  gobernador  del  Banco  de  Francia,
M.  Gautier,  ha  dado  de  la  palabra  banca  la  siguiente
definición:

«Tomada  en  su  acepción  general,  la  palabra  banca  expresa
hoy,  entre  nosotros,  el  comercio  que  consiste  en  efectuar  por
cuenta  de  otro,  recibos  y  pagos,  en  comprar  y  revender  monedas ­
  de  oro  y  plata,  letras  de  cambio,  billetes  á  la  orden,
efectos  públicos,  acciones  de  empresas  industriales;  en  una
palabra,  todas  las  obligaciones  que  en  el  uso  del  por  parte  de
los  Estados,  de  las  asociaciones  y  de  los  particulares,  acarrea
la  creación»  (2).
El  banquero  es  un  transportador  de  valores.  Procura ­
  economizar  los  medios  de  transportes,  teniendo
cada  día  recursos  más  rápidos  y  seguros,  cada  día
menos  embarazosos.  Si  la  plata  ha  sustituido  á  los
cauris  y  demás  monedas  pesadas,  y  el  oro  ha  reemplazado ­
  á  la  plata,  la  letra  de  cambio  ha  economizado, ­
  desde  siglos,  el  transporte  de  uno  y  otro  metal,  el
cheque,  los  clearing  houses,  el  giro,  han  aligerado
cada  vez  más  el  vehículo  de  valores;  pero  la  moneda
de  oro,  siendo  el  instrumento  universal  de  liquidación ­
  de  todas  las  obligaciones,  todas  las  diferencias
de  los  valores  cambiados,  concluyen  por  una  compensación ­
  en  oro,  y  el  banquero  no  inspira  confianza
(1)  Para  los  detalles,  véase  E.  S.  M.  A.  Méliot.
(2)  Citada  por  Liesse,  Dictionnaire  du  commerce,  art.  Banque. ­
        <pb n="188" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

177

más  que  cuando  cada  cliente  cree  que  aquella  compensación ­
  está  á  su  disposición.
Lo  que  da  tanta  fuerza  al  Banco  de  Inglaterra  es
su  preocupación  de  conservar  la  conversión  de  su
billete  de  banco  en  oro.  Por  esto,  ha  podido  decir
M.  Ruotte  que  la  moneda  es  la  base  de  todos  los  negocios ­
  que  hace  el  banquero,  y  de  todas  las  operaciones ­
  que  realiza  (1);  por  lo  que  M.  Charles  Conant,
financiero  de  New-York,  ha  podido  llamar  al  banquero ­
  un  comerciante  de  moneda  (2).
Desde  el  momento  que  el  particular  sabe  que  puede ­
  encontrar  moneda  en  casa  del  banquero  como  pan
en  la  del  panadero,  no  hace  provisión  de  aquélla,  no
atesora,  la  deja  en  la  circulación;  de  ahí,  una  gran
economía  en  el  metal  empleado  en  forma  de  moneda,
y  hoy  no  hay  más  que  uno:  el  oro.
M.  Félix  Schunter,  presidente  de  la  Union  Banke,
y  vicepresidente  del  Institute  of  Bankers,  ha  expuesto ­
  en  un  trabajo  muy  conciso,  la  misión  del  Banco
de  Londres.
La  City  es  no  sólo  el  centro  financiero  del  Imperio
británico,  sino  también  del  mundo.  No  es  una  frase,
es  un  hecho.
Una  letra  de  cambio  sobre  Londres  es  el  medio
de  cambio  internacional,  reconocido  en  el  mundo
entero.
Todo  expendedor  vende  á  la  banca  local  su  letra
sobre  Londres,  lo  mismo  cuando  la  mercancía  va
destinada  á  Inglaterra,  que  á  otros  países.  El  comer-(1)
  M.  Ruotte,  del  Crédit  Lyonnais.
(2)  Charles  Conant.
        <pb n="189" />
        178  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
ciante  chino  que  vende  té  à  Rusia  ó  á  Alemania,
seda  á  los  Estados  Unidos,  es  pagado  por  mediación
del  mercado  de  Londres,  y  lo  mismo  ocurre  cuando
el  comerciante  alemán  vende  mercancías  á  la  China.
El  café  que  se  expide  del  Brasil  á  Francia  ó  á  Italia,
el  algodón  que  se  envía  de  Nueva  Orleans  á  Polonia,
el  azufre  que  va  de  Sicilia  á  los  Estados  Unidos,  las
máquinas  agrícolas  que  se  remiten  de  los  Estados
Unidos  á  Río  de  la  Plata,  todos  los  negocios  se  liquidan ­
  en  la  City.  Cuando  los  Estados  Unidos  indemnizan ­
  á  España  por  la  posesión  de  Cuba,  cuando
paga  la  China  al  Japón  su  indemnización  de  guerra,
se  hace  la  operación  en  Londres.  En  este  mercado
libre  hay  siempre  una  oferta  y  una  demanda.  El  vendedor ­
  de  mercancías  de  la  Gran  Bretaña  cobra  por
una  letra  sobre  Londres,  y  el  comprador  paga  por
medio  de  una  letra  de  Londres.
Si  el  comercio  se  reduce,  /  a  banca  se  perjudica.
La  letra  de  cambio  sobre  Londres  mantiene  la  estabilidad ­
  del  money  market.  Si  la  tasa  del  descuento
es  de  un  3  por  100  en  Londres  y  de  4  por  100  en
Berlín,  el  banquero  de  Londres  no  empleará  capitales ­
  en  letras  sobre  Berlín;  pero  si  la  tasa  del  descuento ­
  es  de  un  4  por  100  en  Londres  y  en  Berlin  de
un  3  por  100,  una  avalancha  de  capitales  se  vierte
sobre  esas  letras;  entonces,  es  el  banquero  de  Berlín
el  que  descuenta  y  no  el  de  Londres,  la  demanda  en
este  último  mercado  disminuye.  La  letra  no  volverá
al  descuento  de  Londres  en  tanto  que  no  haya  bajado ­
  la  tasa.  Así,  la  letra  sobre  Londres  que  casi  siempre ­
  tiene  por  origen  transacciones  puramente  comer-
        <pb n="190" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

179

cíales,  llena  una  función  muy  importante  igualando
el  valor  de  la  moneda  en  los  diversos  centros  é  impidiendo ­
  grandes  demandas  para  la  importación
del  oro.
El  efecto  del  gran  comercio  extranjero  de  Inglaterra ­
  ha  sido  disminuir  el  valor  de  los  capitales  en
Londres,  y,  por  consiguiente,  dar  una  poderosa  ayuda ­
  á  la  industria.
El  capital  á  un  interés  bajo  es  un  elemento  esencial, ­
  el  más  esencial  acaso,  para  cada  industria.
M.  Félix  Schuster  dice  que  no  es  el  pabellón  lo  que
sigue  á  la  mercancía,  sino  los  capitales.  Cuando  los
Estados  Unidos  y  la  República  Argentina  han  construido ­
  caminos  de  hierro,  casi  exclusivamente  con  capitales ­
  británicos,  han  empleado  productos  ingleses.
Cuando  la  indemnización  de  la  China  se  paga  en
Fondes,  Inglaterra  construye  los  buques  de  guerra
japoneses.
        <pb n="191" />
        r

CAPÍTULO  X
EL  COMERCIO  DEL  ORO
§  1.—Dificultad  del  transporte  del  oro  en  1769.—Facilidad
actual.—Producción  del  oro  en  el  mundo  desde  1493.—Los
países  productores  de  oro.—Los  que  lo  acumulan.
§  2.—Papel  del  oro  en  los  cambios  internacionales.—Importaciones ­
  y  exportaciones  de  los  Estados  Unidos.—Datos
referentes  al  oro,  1897-1906,  1907-1908.
§  3.—Una  cuestión.—Utilidad  del  oro  .—Clearing  houses  y
valores  mobiliarios.—Comercio  reducido  del  oro  como
metal.—Cada  día  aumenta  la  banca  el  efecto  útil.—El  más
importante  de  los  comercios  como  moneda.—La  circulación
de  un  país  está  tanto  más  perfeccionada  cuanto  más  reducido
es  en  él  el  uso  de  la  moneda  en  relación  al  número  de  negocios. ­

§  A.—El  oro  es  una  mercancia,  pero  su  papel  de  patrón  moneta
rio  la  distingue  de  las  demás.—Salida  segura  á  precio  fijo.—
Carácter  del  patrón  monetario.  —  Error  de  Ducrocq.—
Común  denominador.—Patrón  monetario  jurídico  y  no  material.— ­
  Roberto  Peel,  «los  economistas  de  Birmingham»  y
el  patrón  monetario.—Las  libras  esterlinas  de  3.17.9  chelines, ­
  de  la  Banca.—Precio  prototipo  de  todos  los  valores.
—Precio  mínimo  del  oro.—Precio  de  reventa.
§  1.—El  transporte  del  oro  en  otros  tiempos  no  era
cosa  cómoda.  En  sus  memorias,  el  doctor  Thomas
Somerville,  refiere  que  en  1769,  antes  de  volver  de
Londres  á  Edimburgo,  M.  Donaldson,  librero,  le  pre-
        <pb n="192" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO

181

guntó  si  quería  encargarse  de  un  cajón,  añadiendo
que  le  serian  pagados  todos  los  gastos.  Consintió
Somerville  y  el  25  de  Mayo  de  1769  partió  de  Londres ­
  con  el  encargo,  que  contenía  8  ó  10.000  guineas,
esto  es,  210  ó  260.000  francos  y  pesaría  unos  80  kilogramos ­
  con  embalaje.  Al  mismo  tiempo  que  el  encargo, ­
  se  le  entregó  un  par  de  pistolas;  se  le  trazó  un  itinerario ­
  exacto,  indicándosele  el  número  de  millas  que
había  de  recorrer  cada  día,  los  lugares  en  que  había
de  detenerse,  y  se  le  dieron  ciertas  indicaciones  encaminadas ­
  á  preservarle  de  los  peligros  que  podía
correr.
El  viajero  llegó  á  Edimburgo  el  día  29.  Recibió  varias ­
  prevenciones  de  peligros  que  amenazaban  á  su
persona,  y  tales  avisos  eran  reiterados  con  más  insistencia ­
  en  cada  estación.
El  peso  del  paquete  llamaba  la  atención  y  el  portador ­
  no  podía  disimular  lo  que  conducía.
Cuando  partía  de  una  posta  oía  á  su  alrededor  de
los  mozos  de  la  posada  y  de  otras  personas,  frases
como  ésta:  «¡Ya  necesita  ir  bien  armado!  ¡yo  me  contentaría ­
  con  un  pedacito  de  su  paquete!»
Llegó,  sin  embargo,  á  su  destino  sano  y  salvo.
Su  viaje,  felizmente  terminado,  habíale  costado  28
guineas  y  solo  una  le  quedaba  en  el  bolsillo.
Actualmente  no  nos  ocupamos  de  estas  dificultades
de  transportes.  En  seis  semanas,  desde  el  8  de  Octubre ­
  á  primero  de  Diciembre  de  1907,  expedíanse  100
millones  de  dollars  de  Europa  á  los  Estados  Unidos;
esto  es,  518  millones  de  francos.  Estos  fondos  fueron
transportados  desde  los  Bancos  á  los  caminos  de  hie-
        <pb n="193" />
        I  '  '  '

182

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

rro  y  de  éstos  á  los  paquebots,  pasando  desapercibidos. ­
  Diariamente  se  repiten  operaciones  de  este  género ­
  con  la  misma  sencillez.
Las  dificultades  de  otro  tiempo,  explican  en  cierto
modo  las  preocupaciones  de  la  vieja  escuela  bullionnista
  ó  metalista.
Por  otra  parte,  los  metales  preciosos  eran  muy
raros.  Se  calcula  que  en  la  época  del  descubrimiento
de  América  había  en  el  mundo  antiguo  10.000  millones ­
  de  francos  en  metales  preciosos,  y  que  en  1800,
reducíase  la  cifra  á  120.000  millones.
El  convenio  de  la  unión  monetaria  de  1885,  había
encargado  al  gobierno  francés  recoger  informaciones
sobre  el  movimiento  de  los  metales  preciosos  y  de  las
monedas.  Pero  el  gobierno  no  encargó  de  esta  tarea
á  la  Administración  de  la  Moneda  hasta  después  de
una  reclamación  del  Instituto  internacional  de  estadística, ­
  en  1895.  Las  siguientes  cifras  están  tomadas
de  tales  memorias:
La  producción  del  oro  se  valúa  en  3.444,44  francos
por  kilo  de  metal.
El  descubrimiento  de  los  placeres  de  la  California,
data  de  1849  y  el  de  las  minas  de  Australia,  de  1851.
He  aquí  la  producción  anterior  de  oro,  según  aquellos ­
  datos:

Producción  del  oro.
De  1493  á  1850  .
»  1851  á  1875  ..
»  1876  á  1905  ..
,  1906  á  1910  ..
»  1911  á
1912  se  calcula.

Millones  de  francos.
16.376
16.448
27.682
11.229
2.423  •
2.442
        <pb n="194" />
        LA  PRÁCTICA  DEL  COMERCIO  183
For  primera  vez  en  1906  la  producción  del  oro  rebasó ­
  la  cifra  de  dos  millones  en  2,068.
Durante  los  siete  años  1906-1912,  la  producción
alcanzó  á  16  1 / i  millones,  elevándose  casi  á  la  del  período ­
  1493-1850  y  siendo  inferior  en  cambio  á  la  de
1851-1875,  que  fue  de  1,5  por  100.
Durante  el  primer  período  de  veinticinco  años,  la
producción  del  oro  ha  sido  superior  á  la  de  los  tres
siglos  y  medio  precedentes.
¿Cuál  es  el  consumo  de  los  tres  grandes  países
productores  del  oro?
Los  datos  sobre  este  particular  son  insuficientes,
pero  se  puede  admitir  que  Australia  ha  producido,
de  1851  á  1911,4.188.000  kilogramos  de  oro  puro,
que  á  3.444  francos  el  kilogramo,  dan  14.423  millones. ­
  Según  las  valoraciones  del  director  de  la  Casa
de  la  Moneda  de  Washington,  Australia  no  habría  conservado ­
  más  que  616  millones  de  oro  monedado;  admitiendo ­
  una  cantidad  igual  en  lingotes  y  objetos
industriales  la  cifra  alcanzaría  á  1.200  millones,  que
importan  un  8  por  100  de  14.500  millones,  quedando
un  92  por  100  que  debió  ser  exportado  á  los  países
consumidores  de  oro.
La  producción  del  oro  en  los  Estados  Unidos  desde ­
  1851  á  1910  ha  sido  de  16.113  millones  de  francos.
El  Director  de  la  Casa  de  la  Moneda  calculaba  en  31
de  Diciembre  de  1911  el  stock  monetario  de  oro  en
8.460  millones  de  francos  (1.629  millones  de  dollars).
Por  consecuencia,  los  Estados  Unidos  han  conservado ­
  la  mitad  de  su  producción,  sin  contar  el  consumo
industrial.
        <pb n="195" />
        184

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

No  obstante,  desde  hace  diez  años  los  Estados  Unidos ­
  consumen  casi  toda  su  producción.  De  1906  á
1910  la  producción  ha  sido  de  725.000  kilos,  valuados ­
  en  2.500  millones  en  cifras  redondas.  Según  la
memoria  del  Director  de  la  Casa  de  la  Moneda,  se
han  empleado  para  usos  industriales  190  millones  de
dollars  (988  millones  de  francos);  pero  si  se  deducen
los  objetos  refundidos  y  el  metal  troquelado,  el  oro
indígena  empleado  se  eleva  á  75  millones  de  dollars
(390  millones  de  francos);  la  moneda  de  oro  fabricada ­
  se  eleva  durante  este  período  á  525  millones  de
dollars  (2.700  millones  de  francos);  sin  duda  hay
error,  pero  se  ve  que  las  cifras  de  la  producción  y  del
consumo  coinciden.
De  1887  á  1912  el  Africa  del  Sur  ha  producido
10.084  millones;  no  tenemos  datos  que  nos  indiquen
cómo  ha  sido  empleado;  pero  se  puede  admitir  que
casi  todo  él  ha  sido  exportado.
El  consumo  del  oro  se  concentra  en  un  reducido
número  de  países.  La  India  que  tiene  una  población
de  295  millones  de  habitantes,  compra  oro  en  Europa
desde  hace  algunos  años;  pero  su  stock  es  muy  débil,
El  stock  monetario  de  oro  en  los  diversos  países,
se  componía  en  1911,  de  4.857  millones  de  dollars
depositados  en  los  bancos,  y  de  2.102  en  circulación,
ó  sea  un  total  de  6.500  millones;  es  decir,  34.800  millones ­
  de  francos.  Según  esto,  el  director  de  la  Casa
de  la  Moneda  de  los  Estados  Unidos  lo  había  evaluado ­
  en  1906,  en  6.489  millones  de  dollars.
El  stock  monetario  ha  aumentado  de  1906  á  1910.
Como  se  puede  considerar  que  en  1875  el  stock  de
        <pb n="196" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

185

oro  producido  desde  1493  era  de  33.000  millones,  y
que  desde  1876  á  1912  ha  sido  de  41.000,  ó  sea,  un
total  de  75.500  millones,  resulta  que  el  stock  monetario ­
  conocido  de  35.000  millones,  representa  menos
de  la  mitad  del  valor  total  del  oro  producido  en  los
cuatro  últimos  siglos.
Es  evidente  que  aparte  de  los  empleos  industriales ­
  ha  habido  desaparición  y  atesoramiento  de  oro.
Según  la  Dirección  de  la  Casa  da  la  Moneda  de  los
Estados  Unidos,  habría  en  1911  en  los  Bancos  y  en
circulación  los  stocks  monetarios  siguientes.  (En  millones ­
  de  dollars)  (1  dollar:  5‘20  francos):

En  los  bancos.  En  circulación.  Totales.

Estados  Unidos  1.331,3
Francia  632,9
Alemania  185,9
Rusia  634,1
Gran  Bretaña  314,2
Austria-Hungría  271,6
Suecia  13,2
Italia  264,1
Australia  184,5
República  Argentina  244,4

378.7
525,1
327,3
335.8
85,5

14,6

1.710,0

158.0
185,9
961.4
650.0
357.1
13,2
264.1
199.1
244.4

5.743,2

La  cifra  para  1906  era  de  5.800;  pero  el  documen  o
en  cuestión  ha  reducido  la  parte  de  Alemania  de  917
millones  de  dollars  á  185.900.000.  La  cifra  es  evidentemente ­
  pequeña.  En  7  de  Mayo  de  1913,  la  Caja  del
Banco  de  Alemania,  tenía  1.263  millones  de  marcos,
ó  sea  1.553  millones  de  francos.
        <pb n="197" />
        186  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
La  Gran  Bretaña  es  el  gran  mercado  del  oro.  ¿Cuánto ­
  ha  absorbido  de  los  16.000  millones  de  francos  del
oro  producido  desde  1897  á  1906?
En  forma  de  lingotes,  mineral,  y  de  moneda,  durante ­
  dicho  período:

Millares  de  libras.

Ha  importado  333.198
Ha  exportado  270.994
Diferencia  á  favor  de  la  importación...  62.206

ó  sean  1.555  millones  de  francos.
De  los  14.000  millones  de  francos  producidos  desde ­
  1907  á  1911:

Millares  de  libras.

Ha  importado  265
Ha  exportado  %  239
Diferencia  á  favor  de  la  importación...  26

ó  sean  660  millones  de  francos.
Ha  importado  4.332  millones  de  francos.
Ha  exportado  1.566  »  »
Diferencia  á  favordela  importación  2.766  »  »
Y  durante  el  período  1907  á  1911,  ascienden:

Importaciones  2.386
Exportaciones  686

Excede  la  importación  en...  .  1.698
Francia  ha  guardado,  pues,  durante  ambos  perío-
        <pb n="198" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

187

dos  4.464  millones  de  francos;  la  Gran  Bretaña  solo
2.115  millones,  ó  sea  2.350  millones  menos,  ó  lo  que
es  lo  mismo  un  52  por  100.
Sin  embargo,  la  Gran  Bretaña  continúa  siendo  el
gran  mercado  del  oro.
§  2.—Es  difícil  determinar  la  función  del  oro  en
los  cambios  internacionales.  Las  cifras  de  la  Administración ­
  de  Aduanas  de  los  Estados  Unidos,  nos
dan  los  datos  siguientes.
Según  el  Stadistical  Abstract  de  los  Estados  Unidos ­
  (1907  p.  665)  he  aquí  el  total  del  comercio  exterior ­
  de  los  Estados  Unidos  desde  1897  á  1906.

Mercancías.

Millones  de  dollars.

Exportaciones  13.800
Importaciones  9.000
Exceso  de  las  exportaciones—  4.800

O  sea  25.000  millones  de  francos.

Comercio  del  oro  en  los  Estados-Unidos.

Importaciones  750
Exportaciones  504
Exceso  de  las  importaciones....  246

O  sea  1.280  millones  de  francos.
Esta  última  suma  que  en  diez  años  ha  compensado
los  25.000  millones  de  excedente  de  exportación,
solo  representa  la  vigésima  parte.
Así,  ese  exceso  de  exportación  de  25.000  millones,
        <pb n="199" />
        188

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

de  los  Estados  Unidos  está  regulado  por  un  excedente ­
  de  importación  de  oro  de  un  5  por  100.
100

100

80

60

40

20

Gráfico  2.—Relación  entre  los  excedentes  de  las  exportaciones ­
  de  mercancías  y  los  excedentes  de  las  importaciones
de  oro  en  los  Estados  Unidos  durante  el  periodo
de  1897  á  1906.
Si  observamos  el  movimiento  durante  el  período
1907  á  1912,  encontramos:
Mercancías,  (millones  dollars)  Oro.

Exportaciones  11.574
Importaciones  8.927

412,7
420,6

Diferencias  2.647  7,9
La  diferencia  en  las  mercancías  á  favor  de  la  ex-
        <pb n="200" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

189

portación  es  de  13.764  millones  de  francos.  La  diferencia ­
  à  favor  de  la  importación  de  oro  es  de  cuatro
millones  de  francos.  La  compensación  no  representa,
pues,  una  unidad  por  100,  ni  siquiera  l / 2  por  100.
La  intervención  de  los  metales  preciosos  en  la  regulación ­
  del  comercio  internacional,  es  cada  vez  más
débil.
La  relación  entre  el  cambio  de  mercancías  y  el
cambio  de  oro,  entre  Inglaterra  y  los  Estados  Unidos
se  establece  de  la  manera  siguiente,  para  el  período

de  1897  á  1806:
Mercancías.  Millones  de  dollars.
Exportaciones  al  Reino  Unido  »  5  416
Importaciones  del  »  1.651
Excedente  de  las  exportaciones—  3.800

El  excedente  de  las  exportaciones  de  mercancías
de  los  Estados  Unidos  á  Inglaterra  ha  sido,  pues,
durante  dicho  período,  de  cerca  de  20.000  millones
de  francos.
La  comparación  con  el  excedente  de  las  importaciones ­
  en  oro,  dan  las  cifras  siguientes:
Millones  de  dollars.
Las  importaciones  en  los  Estados  Unidos

procedentes  de  Inglaterra  lian  sido—  180
Las  exportaciones  á  Inglaterra  73

107
Ó  sea  550  millones  de  francos,  ó  un  270  por  100,
menos  de  un  3  por  100  con  relación  al  excedente  de
exportación  de  las  mercancías  americanas.
        <pb n="201" />
        190  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
La  función  del  metal  amarillo  en  las  relaciones  internacionales ­
  de  los  Estados  Unidos,  es  pues,  muy
reducida.  El  balance  comercial  se  encuentra  regulado
por  un  5  por  100  con  todo  el  mundo  y  por  menos  de
un  3  por  100  con  Inglaterra,  durante  el  citado  período
de  1897  á  1906.
Para  el  período  de  1907  á  1912,  encontramos:
Mercancías.  Oro.

Exportaciones  3.381  64.9
Importaciones  2.070  132.6

1.331  67.7
Las  exportaciones  de  mercancías  exceden  en  6.817
millones  de  francos.  El  movimiento  del  oro  solo  comprende ­
  las  cifras  de  1907  á  1911;  la  diferencia  entre
la  importación  y  la  exportación  es  de  menos  de  68
millones  (358  millones  de  francos).
Pero  es  preciso  tener  en  cuenta  la  crisis  de  1207.
Durante  los  dos  años  fiscales  que  terminan  en  30
de  Junio  de  1907  y  en  30  de  Junio  de  1908,  las  cifras
del  comercio  de  los  Estados  Unidos,  son  las  siguientes: ­

Mer  candas
Millones  de  dollars.
1907  1908
Exportaciones  totales  1.880,4  1.860,7
Importaciones  1.434,8  1.194,3
Excedente  de  las  exportaciones  0.445,6  0.666,4
Ó  sea,  una  diferencia  de  2.225  millones  de  francos
        <pb n="202" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

191

en  1907  y  de  3.308  millones  de  francos  en  1908.
Oro
Millones  de  dollars.
1907  1908
Importaciones  114,5  140,3
Exportaciones  51,4  72,4
63,1  75,9
Ó  sea,  una  diferencia  de  315  í f i  millones  de  francos
para  1907  y  de  393  para  1908.
Las  diferencias  entre  las  exportaciones  y  las  importaciones ­
  de  mercancías  están,  pues,  reguladas  por
un  13  por  100  oro  para  1907  y  por  un  11  por  100  para
1908.
Esta  proporción  es  mayor  que  la  correspondiente
á  los  diez  años  anteriores.
Pero  para  procurarse  los  76  millones  de  dollars
(393  millones  de  francos)  que  los  Estados  Unidos
han  importado  en  1907-1908,  han  tenido  que  entregar ­
  valores  á  todo  precio.  Londres  elevó  su  descuento ­
  á  un  7  por  100  y  ellos  compraron,  pues,  muy  caro
el  oro.
Por  consiguiente  aquel  excedente  de  importación
no  representa  para  los  americanos  un  beneficio  (1).
Se  negoció  con  las  importaciones  de  oro  de  Europa ­
  después  que  se  habían  apoderado  de  las  cantidades ­
  de  oro  disponibles  en  Londres  y  de  haber  desconcertado ­
  á  Berlín;  se  dirigieron  al  Banco  de  Francia, ­
  pero  como  éste  rechazaba  los  finance  bills,  fué
preciso  contentarse  con  la  asistencia  indirecta  que

(1)  A.  Raffalovich,  Le  marché  financier,  1907,  pág.  5.
        <pb n="203" />
        192

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

este  Banco  prestó  á  Londres  y  del  descuento  del  papel ­
  de  comercio.
¡Todos  estos  esfuerzos  han  acarreado  la  diferencia
de  76  millones  de  dollars,  393  millones  de  francos,
entre  las  importaciones  y  las  exportaciones!
Desde  1909,  se  ha  producido  el  fenómeno  contrario: ­


Millonei  de  dollars.

Importaciones.  Exportaciones.

1909  0,5  13,9
1910  0,3  32,2
1911  »  13,8

0,8  59,9

Las  importaciones  de  oro  son  insignificantes.  Las
exportaciones  al  Reino  Unido  han  alcanzado  á  60  millones ­
  de  dollars  (312  millones  de  francos).
Las  cifras  de  1912,  no  se  conocen  aún.
Los  metales  preciosos  juegan,  pues,  en  las  transacciones ­
  internacionales  un  papel  muy  distinto  del
que  generalmente  se  les  atribuye.
A  la  pregunta  de  qué  hubiese  sido  del  comercio  y
de  la  industria,  sin  la  enorme  producción  del  oro  durante ­
  los  últimos  treinta  años,  responden  los  hechos
siguientes:
        <pb n="204" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

193

100
80
60
40
20
0

100

2,5

Si

Gráfico  3.  —Relación  de  las  operaciones  de  las  clearing  houses
americanas  y  británicas,  al  valor  del  oro  en  circulación.
La  necesidad  de  la  moneda  metálica  es  cada  vez
más  pequeña  en  relación  á  la  cifra  de  los  negocios.
§  3.—La  regulación  de  los  clearing  houses  de,  Londres ­
  ha  importado  en  1912,  libras  15.961.773  y  la  de
las  demás  ciudades,  libras  770.434.010,  ó  sea  más  de
394  millones  de  francos,  sin  cambiar  un  shelling  en
moneda.
Las  regulaciones  por  medio  de  las  clearing  houses
de  Nueva  York,  ha  importado  101.723.523.000  dollars, ­
  ó  sea  529.000  millones  de  francos;  las  de  las
demás  ciudades,  72.000  millones  de  dollars,  374.000
13
        <pb n="205" />
        194  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
millones  de  francos;  en  total,  para  los  Estados  Unidos, ­
  903.000  millones  de  francos.
En  la  Gran  Bretaña  y  los  Estados  Unidos,  los  clearing ­
  houses  han  representado  en  1912,  1.297.000  millones ­
  de  francos  en  transacciones.
El  stock  de  oro  de  36.000  millones,  representa  un
0,27  por  100.
M.  Neymarck  (1),  calcula  para  1911  el  importe  de
los  valores  mobiliarios  existentes  en  el  mundo,  en
815.000  millones  de  francos;  y  su  cambio,  el  cambio
de  sus  cupones,  sirven  para  regular  la  cantidad  de
las  transacciones.
En  Francia,  según  las  Memorias  del  Banco  de
Francia,  la  parte  de  numerario  metálico  para  el  conjunto ­
  de  las  cantidades  recibidas  y  pagos  efectuados,
ha  sido  en  1908  de  20.296  francos  por  millón,  y  en
1912,  sólo  ha  sido  de  13.232  francos.
Si  sólo  se  considera  el  oro  como  tal,  como  primera
materia  de  la  moneda,  su  comercio  es  muy  pequeño
comparado  con  el  de  cereales,  el  de  la  siderurgia  y
el  de  las  materias  textiles,  y,  sin  embargo,  desde  el
punto  de  vista  de  los  resultados,  es  el  más  importante ­
  de  los  comercios.
Diariamente,  la  banca  aumenta  el  efecto  útil  de  ese
metal.
La  circulación  en  un  país  es  tanto  más  perfecta  cuanto ­
  más  restringido  es  el  uso  de  la  moneda  en  relación
á  la  cifra  de  sus  negocios.
§  4.—El  metal  que  sirve  de  patrón  monetario  en
la  actualidad,  el  oro,  es  una  mercancía;  pero  á  conti) ­

  1911.  Instituto  internacional  de  estadística.
        <pb n="206" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

195

secuencia  de  la  función  que  se  le  ha  impuesto,  no  es
una  mercancía  como  otra  cualquiera.
La  producción  de  trigo,  vino,  hierro,  cobre,  etc.,
lleva  aparejada  la  preocupación  de  las  variaciones
de  las  salidas.  Si  hay  muchas,  el  precio  baja  hasta
una  cifra  que  no  se  puede  determinar.
El  productor  de  oro  no  tiene  que  preocuparse  de  su
salida;  no  tiene  que  preocuparse  de  su  precio  de  reventa. ­

El  oro  encuentra  siempre  cliente  á  un  precio  determinado ­
  en  las  monedas  del  país.
Este  precio  determinado  es  lo  que  se  llama  patrón
monetario.
M.  Ducrop  se  ha  equivocado  al  decir:  «La  autoridad ­
  certifica  el  valor  real  de  la  pieza  de  moneda»
(Curso  de  derecho  administrativo,  tomo  II,  pág.  586).
No.  La  autoridad  da  un  nombre  á  una  cierta  cantidad ­
  de  metal  contenida  en  una  pieza  de  moneda;  y
á  este  nombre  han  de  referirse  todos  los  valores  que
han  de  ser  objeto  de  transacciones  ó  han  de  constituir ­
  obligaciones  en  el  país.  Este  es  el  común  denominador. ­

La  función  del  patrón  monetario  es  jurídica  y  no
material.  Está  fijada  por  la  ley  que  da  á  un  lingote
de  metal,  de  un  peso,  de  un  título  y  de  un  tipo  fijados,
un  poder  liberativo  ilimitado  y  forzoso  y  le  asigna  un
precio  prototipo  al  cual  se  refieren  todas  las  obligaciones. ­

Este  precio  prototipo  representa  una  medida  invariable, ­
  como  todos  los  demás  pesos  y  medidas:  y  á
él  se  refieren  todos  los  valores,  incluso  el  del  metal
        <pb n="207" />
        196

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

mismo  que  ha  sido  escogido  como  unidad  monetaria. ­

Este  patrón  puede  no  ser  una  pieza  de  metal,  sino
un  tipo  monetario  que  se  refiera  á  un  metal;  así,  la
libra  tornesa,  el  dollar  de  oro  que  no  está  gravado,
el  franco  de  plata  en  los  países  de  la  Unión  latina,
que  desde  1866,  no  es  más  que  un  tanto;  así,  la  libra ­
  esterlina,  que  acuñada,  se  llama  sovereign.
El  precio  del  lingote  de  oro  está  evaluado  por  el
número  de  chelines  ó  de  francos  que  dan  las  casas
de  la  moneda  de  las  onzas  standard  ó  de  los  kilogramos ­
  aportados  en  lingotes.
El  precio  de  la  onza  de  oro,  título  n / í2  (916,6)  está
fijado  por  la  Casa  de  la  Moneda  de  Londres  en  libras
3,17  ó  10  V2  chelines.
Robert  Peel  mantenía  el  tipo  fijado  300  años  antes,
cuando  se  quiso  establecer  una  relación  fija  entre  el
oro  y  la  plata:  una  libra  de  oro  debía  dar  44  guineas ­
  y  una  libra  de  plata  62  chelines  ó  sea  una  relación ­
  de  15  %  á  1.
En  1844,  un  grupo  «de  economistas  de  Birmingham» ­
  pretendió  que  el  Banco  diese  5  libras  por
onza.  Roberto  Peel  respondía:
Entonces  los  que  hubiesen  contraído  deudas  al  precio  de  3
libras  17  chelines,  10  V2  peniques,  las  pagarán  á  5  libras  por
onza.  Esto  sería  muy  ventajoso  para  ellos;  pero  no  se  aprestarían ­
  á  contratos  para  el  futuro  y  el  extranjero  no  tendría  en
cuenta  esos  arreglos  administrativos.
Roberto  Peel  mostraba  la  fijeza  del  patrón  monetario ­
  como  medida  de  valor,  extrañándose  de  que  «los
        <pb n="208" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

197

economistas  de  Birmingham»  no  hubiesen  propuesto
también  dar  al  pie  inglés  un  valor  de  16  pulgadas
para  contribuir  así  al  desarrollo  de  la  riqueza  de  Inglaterra. ­

A  pesar  de  las  transformaciones  que  han  tenido
lugar  en  el  mundo,  la  libra  esterlina  del  mismo  peso
y  del  mismo  título  permanece  siendo  la  unidad  de
valor  á  la  que  se  refieren  todas  las  demás.
Cualquiera  que  lleve  á  la  Casa  de  la  Moneda  una
cierta  cantidad  de  oro,  está  seguro  de  recibir  3  libras,
17  chelines  y  10  l / 2  peniques  por  onza,  pero  después
de  ser  gravados;  si  va  al  Banco,  recibe  inmediatamente ­
  3  libras,  17  chelines  y  9  peniques,  ó  sea  1  l / 2
peniques  por  onza  de  menos.  Todos  los  vendedores
de  oro,  se  dirigen,  pues,  al  Banco  de  Inglaterra,  que
debe  comprar  siempre  al  precio  fijo.
El  precio  del  oro  no  puede  bajar.  Puede  elevarse
si  un  país  ó  un  banco  tiene  necesidad  de  metal.
Entonces  los  bancos  defienden  su  caja  elevando
la  tasa  de  descuento  que  ataja  la  demanda  de  oro.
Elevan  el  precio  del  oro,  aun  cuando  las  transacciones ­
  corrientes  se  compensaran  de  tal  manera  que  pudiera ­
  hacerse  la  regulación  en  especies.
La  onza  de  oro  podrá  ser  pagada  más  cara  en  la
Casa  de  la  Moneda,  si  falta  oro  para  la  industria  ó
para  los  países  extranjeros;  pero  siempre  tendrá  un
precio  mínimo,  porqne  á  ese  precio  fijo  se  compra
en  el  Banco  de  Inglaterra;  y  el  oro  es  actualmente  la
única  mercancía  en  el  mundo  de  que  están  seguros  los
productores,  pueden  venderla  á  un  precio  mínimo.
Y  ¿cómo  el  vendedor  ó  el  comprador  podría  apre-
        <pb n="209" />
        (  ■  r

■nrMiT--|-n-rr--r-

198

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

ciar  el  valor  del  oro  si  no  hubiese  una  medida  fija  á
que  referirlo?  Si  no  hubiese  una  unidad  que  se  llama
patrón,  á  la  cual  puede  referirse  el  valor  de  las  cosas
y  de  los  servicios,  ¿cómo  se  podría  apreciar  el  alza  y
la  baja  y  su  equivalencia  respectiva?
Si  una  onza  de  oro  cuesta  al  minero  á  más  de  77
chelines  y  9  peniques,  es  pérdida  y  cesa  de  producir.
Si  la  onza  de  oro  cuenta  menos  de  77  chelines  y
9  peniques,  es  segura  la  ganancia;  y  por  esto  en  el
Transvaal,  con  minerales  pobres,  toda  la  cuestión
está  en  el  coste  de  la  producción.
        <pb n="210" />
        CAPÍTULO  XI

LAS  CRISIS  ECONÓMICAS  (1)

En  general  no  hay  sobreproducción.—¿os  crisis  no  proceden
de  un  exceso  de  producción,  sino  de  un  exceso  de  consumo.—
Absorción  de  los  capitales  en  circulación  por  los  capitales
fijos.—Por  ello  pierden  su  poder  de  adquisición.—¿En  qué
proporción?—Ejemplo  hipotético.—La  causa  de  la  crisis
de  los  Estados  Unidos  en  1907.—M.  C.  Juglar:  los  síntomas
de  las  crisis.—Datos  de  las  existencias  y  de  la  bolsa  del
Banco  de  Francia.—Los  precios  y  las  crisis.—La  causa  de
las  crisis.
Cuando  se  produce  una  crisis,  exclaman  todos:—
Hay  sobreproducción.  Esta  es  una  crisis  monetaria.
En  el  mundo  no  habrá  sobreproducción  en  tanto
que  cada  habitante  del  planeta  no  esté  nutrido,  vestido ­
  y  aposentado  según  sus  deseos.  Podrá  haber  sobreproducción ­
  de  tal  ó  cual  artículo  cuyo  consumo
se  haga  solo  por  un  grupo  de  personas,  bien  por  la
naturaleza  del  artículo  ó  por  lo  elevado  de  su  precio.
Podrá  haber  sobreproducción  de  tejidos  de  algodón
en  el  Lancashire,  de  tal  ó  cual  objeto  de  uso  corriente; ­
  pero  esta  sobreproducción  solo  probará  que  los
(1)  Raffalovich  1,2.—Yves  Guyot  (La  crise  américaine.  Revue
du  commerce,  de  l’industrie  et  de  la  Banque,  Diciembre,  1907).
        <pb n="211" />
        200  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
que  quieren  comprar  camisas  no  tienen  para  comprarlas. ­

La  crisis  puede  producirse  después  de  una  mala
cosecha  como  en  1847;  se  produce  después  de  un
período  de  actividad,  pero  también  tras  de  una  guerra ­
  como  la  de  1857;  en  1886  se  produce  después  de
la  guerra  de  Secesión,  y  la  carestía  del  algodón  provocada ­
  por  ella,  se  produce  en  1873,  después  de  la
guerra  franco-prusiana.
Las  guerras  han  absorbido  capitales  de  los  que  ya
no  se  puede  disponer.  Por  otra  parte,  una  gran  actividad ­
  en  la  construcción  de  caminos  de  hierro,  buques, ­
  maquinaria,  etcétera,  ha  absorbido  también  considerables ­
  capitales.  Una  vez  convertidos  estos  capitales ­
  en  fábricas,  railes,  túneles,  etcétera,  pierden  su
poder  de  adquisición  y  hasta  lo  que  de  este  poder  les
haya  sido  restituido  por  el  uso  que  de  ellos  se  hace,
es  arrebatado  á  la  circulación  é  inmovilizado.
Un  capitalista  tiene  100.000  francos  de  fortuna.
Construye  una  fábrica  que  le  cuesta  los  100.000  francos ­
  suyos,más30.000  que  toma  á  préstamo  ó  que  debe
á  sus  coempresarios.
Además  ha  tenido  que  reservarse  algunos  miles  de
francos  para  ir  viviendo.  Todo  el  capital  invertido  en
construcciones  y  maquinaria  ha  perdido  su  poder  de
compra.  No  sólo  el  que  ha  empleado  así  su  capital
pierde  el  poder  disponer  de  él,  sino  el  que  le  prestó
también,  y  todo  lo  empleado  sufre  un  agobio  y  una
crisis  que  puede  llegar  á  la  quiebra.  Multipliqúese
este  ejemplo  por  miles  y  cientos  de  miles  y  se  tiene
la  explicación  de  las  crisis.
        <pb n="212" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

201

Pero  algunas  personas  responden:  —  No,  estos
130.000  francos  no  han  perdido  su  poder  de  adquisición, ­
  se  han  empleado  en  el  país.  Solo  han  cambiado
de  manos.
Analicemos  el  fenómeno.
El  industrial  ha  empleado  los  130.000  francos  de
la  siguiente  manera:
Construcciones  30.000  francos.
Maquinaria  90.000  »
Resto  10.000  »
Supongamos  que  los  salarios  importan  un  66  por
100  en  las  construcciones  y  maquinarias  y  que  el  beneficio ­
  de  los  contratistas  de  unas  y  otras  sea  de  un
10  por  100,  tendremos:
Salarios  80.000  francos.
Beneficios  12.000  »
Admitamos  que  los  obreros  después  de  haber  atendido ­
  á  sus  necesidades  y  á  las  de  su  familia  con  las
nueve  décimas  partes  de  sus  salarios,  ahorran  la  décima ­
  parte  restante,  esto  es,  8.000  francos;  admitamos ­
  que  los  contratistas  hayan  podido  ahorrar  la  mitad ­
  de  sus  beneficios,  y  tendremos  pues,  de  capital
disponible:
Ahorro  de  los  obreros  8.000  francos.
Ahorro  de  contratistas  6.000  »
De  los  120.000  francos  empleados,  restan  28.000
francos  que  han  sido  invertidos  en  compra  de  materias ­
  primas,  materiales,  etc.
Supongamos  que  el  ahorro  de  los  obreros  que  han
trabajado  en  los  materiales  y  en  la  maquinaria  com-
        <pb n="213" />
        202  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
prada,  haya  sido  uniformemente  de  un  10  por  100,  y
se  tendrán  aún  2.800  francos.
Admitamos  que  los  caseros  y  suministradores  de
los  obreros,  hayan  ahorrado  también  el  10  por  100
de  los  72.000  francos  que  aquellos  han  gastado  en
sus  necesidades,  y  tendremos  7.200  francos  más.
El  mismo  cálculo  podríamos  hacer  respecto  á  los
25.200  francos  que  restan  de  los  28.000,  deducidos  los
beneficios,  y  tendríamos  2.500  francos  que  aumenta
el  ahorro  de  caseros  y  suministradores  á  9.700
francos.
He  aquí,  pues,  con  cálculos  evidentemente  exagerados ­
  respecto  al  ahorro  realizado,  lo  que  queda  disponible ­
  del  capital  de  130.000  francos  en  cuestión:
Ahorro  de  los  obreros  8.000  francos.
»  »  empresarios  6.000  »
»  »  suministradores  2.800  »
»  »  caseros  y  suministradores ­
  de  obreros  ..-  9.700  »
24.500  »
A  los  cuales  hay  que  añadir  los  10.000  francos  que
el  industrial  se  reservará.  Tenemos,  pues:
Capital  130.000  francos.
Resto  disponible  34.500  »
Diferencia  95.500  »
En  cifras  redondas  96.000  francos,  cerca  de  un  75
por  100  del  capital  empleado,  han  sido  absorbidos
por  la  subsistencia  de  los  obreros  y  las  construcciones ­
  y  maquinarias  96.000  francos  que  han  perdido
su  poder  de  adquisición.
        <pb n="214" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

203

Cierto  que  esta  maquinaria  reportará  el  capital  que
absorbiera  si  la  empresa  á  que  se  destina  es  próspera; ­
  no  sólo  ganará  el  industrial  un  interés  que  le  compensará ­
  del  interés  del  capital  y  comenzará  á  darle
efectivos  disponibles,  así  como  á  sus  acreedores:  llegará ­
  el  momento  en  que  el  capital  sea  completamente ­
  reembolsado,  y  entonces  todo  será  beneficio,  es
decir,  el  poder  de  compra  no  solo  se  habrá  recuperado
sino  que  se  habrá  aumentado  con  el  de  los  provechos
de  la  empresa.  Del  mismo  modo  aquel  capital  habrá
podido  contribuir  á  aumentar  la  riqueza  del  medio  en
que  ha  sido  empleado,  dando  un  mayor  valor  á  ciertos ­
  productos.
Pero  durante  un  cierto  período  ha  habido  disminución ­
  de  efectivo,  y  el  industrial,  de  no  reservar  un
fondo  suficiente  para  el  desarrollo  de  la  empresa,  ha
corrido  el  riesgo  de  la  quiebra;  ha  habido  crisis.
Lo  que  es  cierto  para  un  industrial  aislado,  lo  es
también  para  el  conjunto  de  capitalistas,  industriales
y  propietarios.
En  1906  las  emisiones  habían  agotado  la  facultad
de  ahorro  de  los  pueblos  poco  numerosos  que  producían ­
  capitales  (1).  En  dicha  época,  su  capacidad
de  imposición  en  valores  mobiliarios  puede  calcularse ­
  en  1.500  millones  de  francos  para  Francia,  otro
tanto  para  Alemania;  2.000  millones,  para  Gran  Bretaña; ­
  800  millones,  para  Austria;  700  millones,  Bélgica ­
  y  Holanda  juntas;  250  millones,  España  y  Por-(1)
  Yves  Guyot,  La  crisis  americana,  Revue  du  Commerce
et  de  l'industrie  et  de  la  Banque,  Diciembre,  1907.—P.  Leroy
Beaulieu,  Economiste  française,  31  Agosto  1907.
        <pb n="215" />
        204  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
tugal;  500  millones,  Rusia;  200  millones  para  los
países  meridionales,  y  otros  200  para  el  resto  de
Europa;  ó  sea  un  total  de  12  ó  13.000  millones:  durante ­
  los  cuatro  años  1903  á  1906,  el  término  medio
de  las  emisiones  había  sido  de  19.500  millones,  deducción ­
  hecha  de  las  conversiones  y  del  doble  empleo; ­
  ese  término  medio  había  de  rebasar  aún  la  capacidad ­
  de  imposición  de  aquellas  diversas  naciones ­
  (1).
Los  caminos  de  hierro  americanos  habían  absorbido ­
  en  1906,  970  millones  de  dollars,  más  de  5.000  millones ­
  de  francos.  Y  los  Estados  Unidos  tenían  una
capacidad  de  ahorro  mucho  más  inferior;  por  consecuencia, ­
  no  solamente  habían  desaparecido  sus  efectivos, ­
  sino  que  tuvieron  que  contraer  onerosas  obligaciones: ­
  era  evidente  que  habían  de  verse  obligados
á  atajar  sus  trabajos  de  un  día  á  otro;  el  14  de  Marzo ­
  de  1907,  se  verificó  una  retirada  de  fondos  en  la
Bolsa  de  Nueva  York,  y  era  fácil  prever  la  crisis.
A  partir  del  l.°  de  Julio  de  1908,  los  caminos  de  hierro ­
  no  han  podido  colocar  un  titulo;  por  ello,  hubo
que  suspender  los  encargos  á  los  establecimientos
metalúrgicos,  y  éstos  tuvieron  que  pararse.  El  22  de
Octubre  el  Knickerbocker  trust  suspendió  sus  pagos.
Esta  fué  la  campanada;  pero  la  crisis  existía,  y  era
una  crisis  industrial,  agravada,  es  cierto,  por  el  detestable ­
  régimen  fiduciario  de  los  Estados  Unidos,
que  no  ha  corregido  suficientemente  el  bill  votado
este  año.
En  la  Seiende  economique  se  encontrará  la  histo-(1)

  A.  Neymarck.
        <pb n="216" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

205

ria  de  las  diversas  crisis  que  se  han  producido.  Sólo
quiero  hablar  aquí  de  las  crisis  en  la  relación  que
pueden  tener  con  el  comercio.
M.  Clement  Juglar  (1),  en  su  libro  sobre  las  Crisis
comerciales,  dice  que  toda  crisis  económica  está  caracterizada ­
  por  tres  hechos:  l.°,  el  alza  de  precios
que  la  precede;  2.°,  el  acopio  de  las  especies  metálicas ­
  que  determina  la  explosión;  3.°,  la  baja  de  los
precios  que  permite  la  liquidación.
En  contra  de  la  teoría  cuantitativa,  M.  Juglar  hacía
notar  que  «cuando  el  oro  escaseaba  y  era  demandado, ­
  las  existencias  en  los  bancos  son  menores  y  los
precios  son  más  altos».
Los  precios  se  elevan  en  razón  á  la  transformación
de  los  capitales  circulantes,  en  capitales  fijos.  Pero
estos  capitales  son  absorbidos;  han  perdido  su  poder ­
  de  compra;  el  papel,  constituyendo  el  equivalente ­
  de  los  cambios,  no  basta  para  la  liquidación
de  las  operaciones.  El  pago  de  las  materias  primas,
el  pago  de  los  salarios,  el  pago  de  los  gastos  de  toda
clase,  no  eran  reembolsados  con  beneficio  por  los
consumidores  al  precio  previsto,  quedando  á  cargo
del  industrial.  Se  hace  necesario  apelar  á  las  reservas ­
  metálicas,  y  á  medida  que  éstas  se  agotan,  bajan
los  precios.
Los  precios  no  se  elevan  con  los  fondos  monetarios,
porque  el  alza  de  los  precios  se  produce  en  el  momento ­
  en  que  siendo  cortas  las  existencias,  estallan  las
crisis.
M.  Jacques  Siegfried,  ha  publicado  un  gráfico  (1)
~(i)  Pág.  20.  /
        <pb n="217" />
        206

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

según  la  teoría  de  M.  Juglar,  que  da  á  las  crisis  una
periodicidad  bastante  regular.
Los  comerciantes  franceses  pueden  tener  en  cuenta ­
  las  indicaciones  suministradas  por  la  Memoria  de
las  existencias  del  Banco  de  Francia  y  de  la  Bolsa.
Sin  embargo,  en  1907,  en  ella  no  se  preveía  la  crisis
americana.
Se  impone  reemplazar  las  viejas  teorías  de  las  crisis ­
  por  la  sobreproducción,  por  la  noción  siguiente:
La  causa  objetiva  de  las  crisis  es  la  destrucción  de
los  capitales  por  las  guerras  ó  los  despilf'arros,  y  la
absorción  por  los  capitales  fijos  de  los  capitales  en
circulación,  que  no  han  de  recuperar  su  poder  de  adquisición, ­
  sino  à  medida  que  son  amortizados.
        <pb n="218" />
        CAPÍTULO  XII

EL  BENEFICIO

Objeto  de  todas  las  operaciones  comerciales.—Necesidad  de
la  contabilidad.—  El  beneficio  es  el  exceso  de  los  ingresos
sobre  los  gastos  al  final  de  una  operación  ó  de  un  ejercicio.—
Gastos  generales  fijos  y  variables.—El  valor  de  la  mercancía.—Beneficio ­
  bruto  y  beneficio  neto.—Ganancia  ó
pérdida.
Todas  las  operaciones  de  comercio  tienen  por  objeto
obtener  un  beneficio.  Este  beneficio  está  determinado
por  la  contabilidad.  El  título  II  del  Código  de  Comercio ­
  impone  la  obligación  de  llevar  la  contabilidad.
Sin  embargo,  se  sabe  que  á  pesar  de  las  sanciones
del  Código,  un  gran  número  de  fabricantes  no  llevan
en  regla  la  contabilidad  y  que  otros  tienen  una  contabilidad ­
  mal  establecida.
Es  un  mal  síntoma,  pero  debemos  decir  que  con
frecuencia  se  exigen  á  la  contabilidad  resultados  imposibles; ­
  y  según  el  valor  que  se  dé  á  tal  ó  cual  elemento, ­
  se  podrá  encontrar  en  el  papel  un  beneficio,
cuando  en  realidad  hay  una  pérdida.
En  una  sociedad  por  acciones,  los  propietarios,  los
accionistas,  casi  nunca  ven  su  propiedad  y  no  pueden ­
  apreciar  su  valor  más  que  por  el  balance  que
        <pb n="219" />
        208  ,  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
conocen.  Los x  directores  y  administradores  de  los
grandes  negocios  solo  pueden  rendir  cuentas  de  la
situación  por  medio  de  cifras.
La  organización  de  la  contabilidad  es,  pues,  una
cuestión  de  primer  orden.
La  ganancia  es  el  exceso  de  los  ingresos  sobre  los
gastos  al  final  de  una  operación  ó  de  un  ejercicio.
El  comerciante  aumenta  al  precio  que  le  costó  la
mercancía,  los  gastos  accesorios  de  transporte,  impuestos, ­
  seguros,  etcétera;  disminuye  los  descuentos,
bonificaciones,  rebajas,  gracias  obtenidas  (1)  y  obtiene ­
  así  el  precio  neto  de  compra  ó  venta  en  la  cuenta
de  las  mercancías.  Este  es  el  precio  de  coste.
Pero  el  comerciante  tiene  gastos  generales  que  se
pueden  distinguir  en  gastos  generales  fijos  y  variables. ­

GASTOS  GENERALES
VARIABLES
Conservación  de  los  inmuebles, ­
  material,  mobiliario
y  medios  de  transporte.
Alumbrado,  calefacción  y
limpieza.
Descuentos,  agios  y  comisiones, ­
  etc.
Seguros  sobre  las  mercancancías,
  gratificaciones,  propinas, ­
  etc.
Los  gastos  generales  fijos  se  aplican  á  un  capital,
(1)  Eugenio  Leantey,  Gastos  generales,  Beneficio,  Precio
de  reventa.  (Didionaire  du  commerce).

FIJOS
Interés  del  capital.
Alquiler,  impuestos,  seguros. ­

Amortización  del  material.
Maquinaria  y  medios  de
transporte.
Nóminas  de  la  dirección  y
del  personal.
        <pb n="220" />
        LA  PRACTICA  DEL  COMERCIO

209

casi  inalterables  en  el  curso  de  un  ejercicio;  los  variables ­
  son  distintos  según  las  transacciones.
El  interés  del  capital  forma  parte  de  los  gastos.
Puesto  que  el  capital  perteneciente  al  comerciante,
á  los  comanditarios  ó  á  los  accionistas,  debe  ser  considerado ­
  siempre  con  una  carga  propia.
Es  muy  importante  distinguir  bien  á  los  capitales
fijos  de  los  circulantes  (1).
El  comerciante  se  señala  asignaciones  ó  gastos  generales ­
  de  existencia  para  remunerar  su  trabajo.
En  los  libros  y  en  el  inventario  del  comerciante,  el
valor  de  la  mercancía  no  debe  ser  aumentado  con  los
gastos  generales.  Esto  sería  engrosar  la  cifra  de  una
manera  ficticia,  y  esa  cifra  no  debe  importar  más  que
el  precio  neto  de  compra.
¿Cómo  repartir  los  gastos  generales  entre  las  mercancías, ­
  á  fin  de  determinar  el  precio  de  venta?
Si  el  año  precedente,  un  comerciante  ha  tenido
25.000  francos  de  gastos  generales  para  un  negocio
de  100.000  francos,  deberá  aumentar  en  un  25  por  100
el  precio  neto  de  compra  para  obtener  el  precio  de
reventa  de  la  mercancía.
El  beneficio  bruto  se  calcula  sin  deducción  de  gastos.
El  beneficio  neto  se  obtiene  después  de  tal  deducción.
La  diferencia  entre  el  precio  neto  de  adquisición
y  el  precio  neto  de  venta  constituye  la  ganancia  ó  la
pérdida.

(1)  Henry  Monflier.
        <pb n="221" />
        LIBRO  V

Los  comerciantes.

CAPÍTULO  PRIMERO
NÚMERO  Y  DISTRIBUCIÓN  DE  LOS  COMERCIANTES

Número  de  personas  dedicadas  al  comercio.—Su  relación  con
la  población  activa.  —Por  sexo.—Principales  comercios.—
Jefes  de  establecimientos,  dependientes  y  empleados.~
Importancia  de  los  establecimientos.  —Clasificación  según
el  número  de  empleados.  —Número  de  extranjeros  dedicados ­
  al  comercio  en  Francia.

Les  Résultats  statitisques  du  Recensement  de  la  population ­
  en  France  (empadronamiento  de  la  población
en  Francia)  cuentan  en  1906,  2.002.000  personas  activas ­
  dedicadas  al  comercio-  En  1901,  eran  1.823.000
y  en  1896,  1.600.000.  Los  juegos  y  espectáculos  diversos ­
  comprenden  50.000  personas.
En  el  cálculo  destinado  á  establecer  la  importancia
relativa  de  las  diversas  industrias  y  profesiones,  se
ha  agregado  á  la  sección  6  que  comprende  el  comercio, ­
  la  sección  SA  (cuidados  personales),  peluqueros
y  establecimientos  de  baño,  que  representa  66.000
Personas.
        <pb n="222" />
        212  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
El  conjunto  de  la  población  activa  es  de  20.720.000
personas  de  ambos  sexos.  De  los  2.002.000  personas
dedicadas  al  comercio,  1.231.000  pertenecen  al  sexo
masculino  y  770.000  al  femenino.
El  personal  del  comercio,  engrosado  con  los  elementos ­
  antes  citados,  está  representado  por  1.030
personas  por  cada  10.000  de  la  población  activa,  ó
sea,  alrededor  de  un  10  por  100.  Atendiendo  á  los
sexos,  aparece  en  una  proporción  un  poco  mayor  el
femenino.  En  el  departamento  del  Sena,  el  personal
comercial  es  de  1.249  por  cada  10.000  personas  activas; ­
  en  la  Creuse  l’Arièg,  la  Lozère  y  Córcega,  son
menos  de  200.
He  aquí  las  cifras  de  los  representantes  de  ciertos
comercios  en  1906  y  1896:
1906  1896

Productos  agrícolas  48.900  43.800
Comercio  de  líquidos  90.100  70.300
Vendedores  de  bebidas  257.500  238.000
Despachos  de  comestibles  491  400  387.000
Restaurants  y  hoteles  311.700  233.000
Comestibles  y  productos  químicos.  68.100  55.000
Papel,  libros,  etc  35.600  27.000
Materias  primas  para  la  industria  ..  61.600  47.200
Comercios  de  objetos  para  vestidos  194.900  171.400
Comercios  de  materias  y  objetos
para  usos  domésticos  86  400  71.900
Comisionistas,  corredores,  hosteleros ­
  73.200  11.000

Los  comercios  de  alimentación  comprenden  la  gran
mayoría  del  personal  dedicado  al  comercio:  1.150.000
en  1906  y  928.000  en  1896.  No  obstante,  no  hay  que
atribuir  á  esta  progresión  un  carácter  de  exactitud.
Gran  parte  de  las  diferencias  observadas  en  los  dos
        <pb n="223" />
        LOS  COMERCIANTES

213

censos  comparados,  provienen  de  inexactitudes  en  el
de  1896  y  de  cambios  en  la  asignación  de  personal  á
las  distintas  profesiones.
Los  «comercios  diversos»,  deducción  hecha  de  la
banca,  de  las  casas  de  seguros,  espectáculos,  de  forasteros ­
  y  agencias,  comprendían  1.864.000  en  1906

y  1.495.000  en  1896.

1906

1896

Jefes  de  establecimientos  549.90L  444.300
Numero  de  establecimientos  que
ocupan  obreros  ó  empleados.  ..  277.600  249.600
Personas  que  trabajan  aisladamente  519.900  »
El  número  de  establecimientos  que  ocupaban
obreros  ó  empleados  era  en  1906

De

1  á
6  á

10
51
101
201
501
1.001

5
10
50
100
200
500
1.000
2.000

2.001  á  5.000
más  de  5.000

365.600
90.500
268.200
755
175
72
13
6
6
1

en  1896
427.115
80.900
210.800
446
92
36
5
7
3

En  1906  el  número  de  jefes  de  establecimientos  de
nacionalidad  extranjera  era  de  10.250;  y  el  número  de
empleados  extranjeros  19.000.
El  comercio  no  ha  sido  invadido  aún  por  los
extranjeros.
        <pb n="224" />
        CAPÍTULO  II

LOS  INTERMEDIARIOS

Proteccionistas  y  socialistas  contra  los  intermediarios  «parásitos».—M. ­
  Julio  Domergue.—¿Cuántos  son?—Cantidad
despreciable.-Supresión  del  comercio.-«La  propiedad
contra  el  comercio.  *  —  «El  vino  de  cosechero.»—Decepciones ­
  del  cosechero  y  del  cliente.  —«Relación  directa  del
productor  con  el  consumidor.  »—Recriminaciones.—Privilegios ­
  para  las  sociedades  cooperativas.-El  melón  y  la
cooperación.
Los  proteccionistas  están  de  acuerdo  con  los  socialistas ­
  para  declarar  que  el  comercio  no  produce
utilidad,  puesto  que  no  produce  nuevos  objetos;  y
que  el  comerciante  no  es  más  que  un  parásito.
En  su  libro  ¿Librecambio  ó  protección?,  M.  Julio
Domergue  inserta  todas  las  imprecaciones  lanzadas
contra  el  comercio  por  el  teórico  de  la  economía  nacional ­
  alemana,  List,  muerto  en  1842.  —  No  son
nuevas:
«El  objetivo  único  del  comercio  es  comprar  al  precio  más
barato  posible,  para  vender  al  más  caro  que  se  pueda...
¡Cuánto  provecho  no  se  ha  de  obtener  colocando  en  pugna  á
los  productores  de  dentro  y  á  los  de  fuera,  burlando,  en  una
palabra,  al  uno  por  el  otro.  El  comercio  será,  pues,  libre-
        <pb n="225" />
        LOS  COMERCIANTES  215
cambista,  porque  tal  es  su  interés.  Pero,  ¿se  compagina  este
interés  con  el  general  del  país?
Después,  M.  Domergue  echa  una  mirada  al  curso
de  1901,  y  dice:  «¿Qué  es  el  comercio  en  relación  al
conjunto  de  la  población?  El  8  l / 2  por  100  de  la  población ­
  activa  de  Francia.»
Separado  el  comercio  pequeño  del  comercio  al  por
mayor,  continúa:
«El  comercio  al  detalle  está  surtido  por  el  gran  comprador,
el  comprador  al  por  mayor,  el  comisionista,  el  gran  almacén,
el  gran  bazar:  ¡he  ahí  todo!  Y  éstos  se  calculan  en  Francia
en  dos  mil,  contando  por  largo.  ¡Dos  mil  para  cuarenta  millones! ­

Es,  pues,  según  M.  Julio  Domergue,  en  cantidad
despreciable  esta  aristocracia  que  no  hay  que  tener
en  cuenta,  si  no  es  para  desencadenar  contra  ella  á
los  campesinos,  á  los  que  se  da  la  ilusión  de  que  su
interés  es  la  protección,  y  á  los  obreros  á  los  que  se
les  muestra  la  protección  como  la  defensa  del  trabajo ­
  nacional;  y  M.  Julio  Domergue,  exclama:  «El  73
por  100  de  la  población  activa  vive  de  la  producción»; ­
  y  «para  ser  partidario  de  la  libertad  comercial,
no  es  preciso  ser  productor  á  cualquier  título  que  se
sea»  (pág.  39).  En  cuanto  á  los  pequeños  comerciantes, ­
  M.  Julio  Domergue  añora  los  tiempos  de  las  corporaciones ­
  en  que  las  maestrías  y  jurados  limitaban
su  número,  y  les  acusa  de  impedir  que  el  consumidor ­
  disfrute  los  beneficios  de  la  baratura  que  el  proteccionismo, ­
  por  otra  parte,  no  tiene  por  objeto  provocar. ­
        <pb n="226" />
        216  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
M.  Domergue,  dice:  «La  agricultura  y  la  industria
tienen  la  obligación  primordial  de  reconstituir  los
reguladores  del  engranaje  intermediario  que  las  pone
en  comunicación  con  el  comercio  al  detalle»,  y  añade
que  «si  el  detalle  no  quisiera  comprar,  los  productores ­
  crearán  almacenes  para  vender  directamente  al
público».
Entiende  Julio  Domergue,  que  el  comercio  sólo  se
ocupa  de  objetos  de  lujo  ó  de  simple  adorno,  novedades, ­
  alhajas,  etc.  Respecto  á  los  demás  artículos
«el  comercio  se  impone  á  su  clientela  por  el  sólo  hecho ­
  de  las  necesidades  del  comprador,  su  venta  es
forzosa,  pudiera  decirse,  su  despacho,  obligatorio».
¿La  venta  y  el  despacho  de  qué?  ¿Del  comercio?
Domergue  supone,  pues,  que  como  el  francés  es  gran
consumidor  de  pan,  el  comerciante  en  trigos  debe
desaparecer;  que,  como  la  carne  es  necesaria  para
una  parte  de  la  población,  el  tratante  de  ganados ­
  debería  desaparecer,  y,  sin  duda,  el  chevillard
también;  y  para  el  vino,  se  muestra  partidario  «de  la
relación  directa  entre  el  productor  y  el  consumidor»,
sistema  que  como  todos  saben,  ha  dado  tan  buen  resultado ­
  á  los  viticultores  del  Mediodía  que  lo  han
seguido.
Julio  Domergue,  Méline  y  sus  discípulos,  han  dicho ­
  á  los  viticultores:—Si  no  vendéis  mejor  vuestros
vinos  es  por  falta  de  comerciantes.  Ellos  han  afirmado ­
  que  pasándose  sin  comerciantes,  el  cosechero  tendría ­
  todo  el  beneficio  de  su  cosecha,  que  no  dejaría
nada  en  manos  de  los  intermediarios  inútiles,  y  que
por  otra  parte,  el  consumidor  tendría  vino  puro,  no
        <pb n="227" />
        LOS  COMERCIANTES

217

falsificado,  vino  del  cosechero,  con  toda  clase  de  garantías. ­

Los  economistas  que  anunciaron  lo  que  ha  sucedido, ­
  fueron  tratados  con  cólera  y  menosprecio.  Yo  sé
de  ello  alguna  cosa.
Al  día  siguiente  de  la  cosecha,  el  viticultor  tiene
necesidad  de  hacer  sus  adelantos  que  ascienden  de
300  á  500  francos  por  hectárea,  en  la  mayoría  de
los  viñedos,  se  elevan  por  término  medio  á  1.300
francos  en  el  Médoc,  y  alcanza  asimismo  á  2.000
francos  en  ciertos  predios  extensos.  El  comerciante
llegaba  con  sus  capitales  y  créditos  y  compraba  la
cosecha.
Suprimido  el  intermediario,  el  viticultor  necesitado ­
  de  hacer  sus  adelantos,  en  vez  de  ser  reembolsado, ­
  se  ve  obligado  á  nuevos  gastos.  Ha  de  aumentar
el  número  de  sus  toneles  y  comprar  barriles;  y  en
vez  de  cuidar  el  vino  y  ocuparse  del  cultivo,  ha  de
dedicarse  á  la  busca  de  clientes.  Nuevos  adelantos
que  hacer.
El  cliente  más  ó  menos  reacio  llega  más  ó  menos
lentamente,  y  el  viticultor  advierte  que  el  nuevo
cliente  ha  costado  mucho,  aumentando  los  gastos
generales  de  publicidad;  y  después,  paga  más  ó  menos ­
  bien.  No  solamente  el  viticultor  tarda  más  en
reunir  sus  fondos,  sino  que  algunas  veces  no  lo  logra
por  completo.  Y  esto  es  para  él  tanto  más  grave  cuanto ­
  que  no  tiene  á  su  disposición  los  capitales  y  los
créditos  de  los  comerciantes  de  vinos,  estando  reducido ­
  á  su  propio  capital  y  á  su  propio  crédito.
El  cliente  recibía  con  satisfacción  su  «vino  de
        <pb n="228" />
        218

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

cosechero».  ¿Era  vino  del  año?  Lo  encontraba  demasiado ­
  nuevo.  F  recuentemente  este  vino  era  de  aramón
  conteniendo  cinco  ó  seis  grados  de  alcohol  que
el  transporte  no  había  mejorado.  Si  el  vino  era  malo,
si  ocurría  algún  accidente  en  el  camino,  al  cliente  no
le  quedaba  recurso  alguno  contra  el  propietario,  alejado ­
  600  ú  800  kilómetros.  Añoraba  el  cliente  el  buen
producto  de  Bercy,  formado  de  mezclas  hábilmente
hechas,  conservando  siempre  con  muy  escasa  diferencia ­
  la  misma  calidad  é  igual  precio.  Y  volvía  á  él,
á  menos  que  su  experiencia  de  «vino  de  cosechero»
no  le  hubiese  estropeado  el  gusto  (1).
La  experiencia  ha  costado  cara;  pero,  ¡en  1907  he
oído  celebrar  la  vuelta  del  acuerdo  entre  la  propiedad
y  el  comercio  de  los  vinos!
Los  mismos  hombres  han  denunciado  los  matarifes ­
  á  los  agricultores.  ¡Siempre  los  mismos,  queriendo ­
  persuadir  á  los  «productores  para  que  se  pongan
en  relación  directa  con  los  consumidores  extranjeros!» ­

Si  los  derechos  de  aduanas  no  producen  las  maravillas ­
  que  aquéllos  habían  anunciado,  es  á  causa
de  los  intermediarios  que  se  llevan  todo  el  beneficio. ­

Se  habla  mucho  en  la  Sociedad  de  Agricultura,  de
«la  venta  de  los  productos  agrícolas».  Naturalmente,
se  pide  para  ella  el  privilegio  de  no  pagar  patente;  y
dos  decretos  del  Consejo  de  Estado  (12  de  Junio  y  19
de  Julio  de  1907),  se  lo  han  reconocido.
(1)  Delcous,  Communication  à  la  Société  d'Economie  industrielle ­
  et  commerciale.
        <pb n="229" />
        LOS  COMERCIANTES

219

Los  comerciantes  que  soportan  las  cargas  fiscales,
tienen  el  derecho  de  reclamar.
Yo  he  oído,  en  la  Cámara  de  los  Diputados,  sostener ­
  esta  petición,  de  excepción  de  patentes,  para  todas ­
  las  Sociedades  cooperativas,  con  este  argumento:—diez ­
  personas  compran  un  melón  en  común,  y
se  lo  parten.  ¿Deben  pagar  una  patente?
Pero  no  se  trata  de  un  melón;  se  trata  de  Sociedades ­
  que  pueden  comprender  á  millares  de  personas.
Algunas  Sociedades  cooperativas  no  pertenecen  más
que  á  sus  fundadores.  Cuentan  sus  clientes  por  accionistas, ­
  dándoles  en  primas  la  primer  entrega  sobre ­
  sus  acciones.  Admiten  asociados  con  una  versación ­
  de  uno  ó  dos  francos.  O  las  Sociedades  cooperativas ­
  necesitan  privilegios  para  existir,  y  entonces
no  son  viables,  ó  son  una  forma  superior  del  comercio, ­
  y  entonces  no  hay  razón  para  sustraerlas  á  las
cargas  de  los  comerciantes  á  que  hacen  competencia. ­
        <pb n="230" />
        CAPÍTULO  III
LOS  DETALLISTAS

El  detallista.—Este  término  se  aplica  solo  al  pequeño  comerciante.—Defecto ­
  de  una  generalización  psicológica.—El
papel  de  la  mujer  en  el  comercio  al  detalle.—Los  pequeños ­
  comerciantes  contra  los  grandes  almacenes.—Violación ­
  de  la  libertad  del  comercio  por  la  ley  sobre  las  patentes ­
  de  1893.—Número  de  los  registros  de  estas  patentes.—El ­
  descanso  semanal.—Los  comerciantes  de  carbón
para  el  mantenimiento  del  precio.—El  «precio  protegido»..
Tentativas  en  la  Gran  Bretaña.  —El  Sadla.-  Concentración
para  la  compra  y  distribución  para  las  ventas.

El  comercio  comprende  á  los  comerciantes  al  detalle, ­
  comerciantes  de  importancia  y  comerciantes  al
por  mayor,  corredores,  comisionistas  y  representantes ­
  de  comercio.
El  consumidor  no  conoce  más  que  al  detallista  ó  al
comerciante  de  importancia.  Este  detallista  puede  tener ­
  un  gran  almacén  que  hace  infinidad  de  negocios.
Yo  no  intentaré  trazar  la  psicología  de  los  pequeños, ­
  de  los  medianos  ni  de  los  grandes  comerciantes.
Los  he  conocido  y  los  conozco  mucho,  y  esto  es  una
razón  para  que  no  me  atreva  á  hacer  generalizaciones
literarias  que  seducen  á  los  lectores,  pero  que  nada
tienen  de  exactas.
        <pb n="231" />
        LOS  COMERCIANTES

221

El  tendero  de  los  pueblos  del  Mediodía  no  tiene
la  misma  mentalidad  que  el  de  las  villas  del  Norte  ó
de  la  Bretaña  y  entre  los  de  una  misma  región,  haciendo ­
  todos  el  mismo  comercio,  no  lo  conciben  de
la  misma  manera:  y  ¿qué  relación  tiene  cada  uno  de
ellos  con  el  tendero  que  vende  tarjetas  postales  en  la
calle  de  Rivoli  y  cuya  tienda  de  la  anchura  de  una
arcada  supone  un  alquiler  de  4.500  francos?
En  la  tienda  de  pueblo,  en  el  pequeño  almacén ­
  de  París,  la  mujer  juega  un  gran  papel.  Ella  es
una  excelente  vendedora  que  sabe  retener  al  cliente.
En  algunos  pequeños  almacenes,  el  hombre  se  cree
como  un  pequeño  rentista  que  es  propietario  de  la
clientela.  Entiende  que  ésta  ha  de  permanecerle  fiel
sin  que  tenga  que  preocuparse  de  ella.  Ignora  que  en
un  régimen  de  concurrencia,  el  comerciante  tiene  siempre ­
  más  necesidad  del  cliente  que  el  cliente  del  comerciante ­
  .
Rara  vez  el  detallista  se  decide  á  tomar  un  nuevo
producto  ó  una  nueva  marca.  Obedece  solo  á  la  demanda ­
  del  público  y  esta  demanda  solo  se  obtiene  en
la  mayoría  de  los  casos  por  la  publicidad.
El  librero  Marpon  me  ha  dicho  que  él  había  comenzado ­
  su  fortuna  renovando  siempre  su  anuncio
en  el  Odeon  y  se  lamentaba  de  que  la  mayor  parte  de
los  libreros  detallistas  no  imitasen  su  ejemplo.
Los  pequeños  comerciantes  que  creen  hacer  su  comercio ­
  entre  amistades  piden  al  Estado  que  prive  al
comprador  de  la  libertad  de  elegir  establecimiento.
Es  preciso  que  por  una  bienhechora  ley,  el  Estado
disuada  ó  desvíe  al  cliente  que  se  dirige  á  los  gran-
        <pb n="232" />
        222

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

des  almacenes  y  lo  lleve  à  los  pequeños.  No  piden
simplemente  la  confiscación;  si  ellos  reclamaran  la
colocación  en  las  puertas  de  cada  gran  almacén,  de
un  contador  por  el  que  el  Estado  percibiría  un  20  ó
30  por  100  del  precio  de  las  compras,  probablemente
se  encontraría  ridicula  su  reclamación.  Ellos  han  pedido ­
  que  se  imponga  un  derecho  especial,  ideado  con
objeto  de  atajar  el  desenvolvimiento  de  los  negocios
en  los  grandes  almacenes;  y  han  obtenido  la  ley  de
28  de  Abril  de  1893  que,  creando  las  especialidades,
viola  la  libertad  del  comercio  establecida  por  la  ley
sobre  patentes,  de  1791.
Bajo  el  régimen  instituido  por  la  Revolución,  se
pagaba  una  patente  por  el  género  principal  del  comercio ­
  que  se  ejercía;  pero  no  se  limitaba.  Podíase
vender  á  la  vez,  telas  y  perfumería,  sin  que  se  pidiese ­
  cuenta  de  ello.
El  tendero  de  pueblo  pudo  continuar  vendiendo
perfumería,  papelería,  quincalla  y  artículos  comestibles; ­
  no  pagaba  más  que  una  patente;  pero  el  gran
almacén  que  contaba  con  más  de  200  empleados,  á
más  de  su  patente  principal,  debía  sufrir  patentes
supletorias  para  cada  especialidad,  según  el  número
de  sus  empleados.
Esta  violación  del  principio  de  la  libertad  del  comercio ­
  no  ha  impedido  que  los  grandes  almacenes
se  desenvuelvan  y  prosperen;  pero,  en  contra  de  las
predicciones,  el  gran  almacén  no  ha  matado  al  pequeño. ­
  El  número  de  patentes,  lejos  de  disminuir,  no
cesa  de  aumentar.
Desde  1871  no  se  advierte  más  que  una  disminu-
        <pb n="233" />
        LOS  COMERCIANTES

223

ción  en  el  número  de  patentes;  en  1881,  debida  á  la
aplicación  del  artículo  21  de  la  ley  de  15  de  Julio  de
1880,  que  exceptúa  del  impuesto  á  los  asociados  secundarios ­
  que  ejercen  algunas  profesiones  comprendidas ­
  en  la  partida  C.
NÚMERO  DE  LAS  CUOTAS  DE  PATENTES

1871  1.660.200
1876  1.817.600
1880  1.862.300
1881  1.861.900
1886  1.959.500
1890  2.005.800
1895  2.070.000
1900  2.137.600
1905  2.225.000
1906  2.253.500
1907  2.263.600
1908  2.286.100
1909  2.234.500
1910  2.308.600
1911  2.336.900

no  obstante  los  comerciantes  de  todas  categorías.
La  agitación  contra  los  grandes  almacenes,  tan  viva
en  1890,  parece  calmada.
Por  lo  visto,  los  pequeños  comerciantes  han  comprendido ­
  que  era  imposible  al  Estado  prohibir  al
consumidor  la  elección  de  comerciante.
Ahora,  concentran  todos  sus  esfuerzos  contra  los
almacenes  con  sucursales  múltiples.  Y  acaban  de
conseguir  un  aumento  de  los  derechos  de  patentes
Para  todos  aquellos  almacenes  que  cuenten  más  de
cinco  sucursales.  Estas  dejarán  de  ser  sucursales  y
y  figurarán  como  filiales.
        <pb n="234" />
        224  i  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
Los  pequeños  comerciantes  han  visto  en  la  aplicación ­
  de  la  ley  sobre  el  descanso  semanal  el  peligro
de  la  ingerencia  del  Estado  en  los  asuntos  comerciales. ­

En  1906,  setecientos  comerciantes  de  carbón  al  por
menor  en  París,  se  reunieron  y  acordaron  constituir
un  comité  fijando  el  precio  de  venta  del  carbón,  con
la  cláusula  de  que  los  comerciantes  al  por  mayor  se
negaran  á  vender  carbón  á  los  pequeños  comerciantes ­
  que  no  se  conformasen.  Lo  difícil  era  obtener  la
ratificación  de  este  acuerdo  por  todos  los  comerciantes ­
  al  por  mayor.  Querían  también  que  estos  últimos
se  comprometiesen  á  no  vender  jamás  á  un  cliente
menos  de  cinco  sacos  de  carbón.  Pretendían,  en  fin,
fijar  el  número  de  los  comerciantes  al  detalle  en  cada
localidad  (1).  No  lo  lograron.
En  Inglaterra  los  pequeños  comerciantes  han  pedido ­
  el  «precio  protegido»;  ¿por  quién  se  fijaría  este
precio?  ¿Por  los  poderes  públicos?;  en  este  caso  fijarían ­
  también  los  beneficios,  puesto  que  los  garantizaban ­
  en  detrimento  de  los  suministradores  de  estos
pequeños  comerciantes  ó  de  sus  compradores.
Los  más  moderados  piden  que  los  suministradores
al  por  mayor  fijen  un  precio  mínimo  por  bajo  del
cual  quede  prohibido  vender  sus  productos  al  detalle. ­
  Pero  no  tienen  interés  en  ello  en  cuanto  la  baja
de  precios  aumenta  el  despacho.  ¿En  virtud  de  qué
castigarían  á  un  vendedor  que  consintiese  en  perder
una  parte  de  su  provecho,  en  cada  artículo,  para
aumentar  el  despacho  de  un  producto?
(1)  V.  la  Reforme  économique,26  Octubre  190G.
        <pb n="235" />
        LOS  COMERCIANTES

225

Los  pequeños  comerciantes  ingleses  han  hecho  oir
dos  géneros  de  amenazas  á  los  industriales:
1.  °  Estamos  obligados  á  proteger  nuestros  precios, ­
  y  somos  nosotros  vuestros  mejores  intermediarios ­
  para  llegar  al  público.
2.  °  Si  vosotros  no  aceptáis,  os  arruinaremos,  por
la  falta  de  la  acción  que  podemos  ejercer  sobre  los
consumidores.
The  Times  ha  hecho  observar  que  para  las  mercancías ­
  sin  marcas  de  fábricas  (coloniales,  lanas,  franelas, ­
  harina,  azúcar,  té  al  detalle),  los  manufactureros
ó  los  comerciantes  al  por  mayor  se  hacen  una  competencia ­
  tal,  que  ninguno  puede  aceptar  semejantes
condiciones.
Cuando  se  trata  de  una  mercancía  designada  por
su  marca  de  fábrica,  si  el  comerciante  rehúsa  darla
al  cliente  que  la  pide,  corre  el  riesgo  de  perderle.
¿Dónde  está  el  tendero  inglés  que  declararía  no
tener  Colman’s  mustard?
Todos  estos  intentos  de  atajar  la  competencia,  responde ­
  al  espíritu  de  monopolio.  Ellos  persiguen  elevar ­
  el  precio  de  una  manera  ficticia  en  perjuicio  del
comprador.  En  un  país  de  libertad  están  condenados
á  un  fracaso  final.
El  pequeño  comerciante  difícilmente  puede  obtener
de  los  industriales  los  precios  que  consignen  los  grandes ­
  compradores.  Pero  pueden  asociarse  para  las
compras,  permaneciendo  independientes  para  las
ventas.
La  sociedad  auxiliar  de  la  alimentación,  la  Sadla,
ha  resuelto  la  cuestión.  Compra  al  por  mayor,  en  las
        <pb n="236" />
        226

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

condiciones  de  las  grandes  tiendas.  Sus  miembros ­
  son  tenderos  establecidos  por  su  cuenta  en  diversas ­
  villas  de  Francia,  teniendo  cada  uno  el  interés ­
  personal  de  vender  lo  más  posible  y  extender  su
clientela.  Esta  sociedad  ha  resuelto  el  problema  con
la  concentración  de  las  compras  y  la  distribución  de
las  ventas;  pero  ha  cometido  la  torpeza  de  fundar
después  un  gran  almacén,  con  lo  que  ha  perdido  su
carácter.
        <pb n="237" />
        CAPÍTULO  IV

LOS  GRANDES  ALMACENES

Fundados  sobre  tres  principios:  1.°  Precio  fijo.—Sin  rebaja;
igualdad  de  precio.  -2.°  Venta  al  contado.—Sin  rebaja;
igualdad.—Pequeño  capital  necesario.—  3.°  Devolución  de
los  objetos  que  no  gustan.—Libertad  de  elegirlos  en  el  domicilio. ­


El  sistema  de  los  grandes  almacenes  está  fundado
e n  la  venta  al  contado  y  la  compra  à  plazos.  Así  permite ­
  negocios  enormes  con  un  capital  pequeño,  puesto ­
  que  el  cliente  ha  pagado  las  mercancías  antes  del
vencimiento  del  plazo  á  que  compró  el  comerciante.
Sin  embargo,  yo  he  visto  hace  algunos  años  las
cuentas  de  un  gran  almacén  de  novedades;  había
vendido  por  valor  de  160  millones,  é  importaban  los
beneficios  7  millones;  esta  cifra  representa  el  4,3
Por  100  del  importe  de  los  negocios.
Se  podría  decir  que  dicho  almacén  vendía  al  precio ­
  de  coste,  comprendidos  los  gastos  generales,  y
Que  pagando  al  contado,  obtenía  como  beneficio  lo
Que  le  hubiese  importado  el  descuento.  Esta  condición ­
  le  daba  una  gran  ventaja  en  la  competencia,  por
serle  posible  la  mayor  baratura,  toda  vez  que  los  con-
        <pb n="238" />
        228  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
currentes,  no  teniendo  sus  capitales,  estaban  obligados ­
  á  pagar  el  descuento.
La  fórmula  de  los  grandes  almacenes  modernos
ha  sido'  dada  por  el  Bon  Marché,  y  descansa  en  los
tres  principios  siguientes:  l.°,  precio  fijo;  2.°,  pago
al  contado;  3.°,  devolución  de  las  mercancías  que  no
gustan.
El  precio  fijo  suprime  el  regateo  y  moraliza  el  comercio. ­
  L'a  diplomacia  del  dependiente  de  comercio
no  consiste  en  hacer  pagar  la  mercancía  más  cara  á
las  gentes  sencillas  que  á  las  más  avisadas.  De  personal, ­
  el  contrato  se  ha  hecho  objetivo;  esto  es,  la  separación ­
  de  la  persona  y  de  la  cosa.  La  relación  se
establece  entre  tres  abstracciones:  la  mercancía,  la
necesidad  y  el  poder  de  adquisición.  De  ahí  la  introducción ­
  en  el  comercio  al  detalle  de  la  indiferencia
personal,  introducida,  desde  hace  ya  mucho  tiempo,
en  los  grandes  mercados  de  aprovisionamiento.
De  ahí,  la  supresión  de  la  idea  de  gracia  y  de  favor ­
  en  las  relaciones  entre  vendedor  y  comprador,
reemplazada  por  la  igualdad  de  todos  en  el  contrato
de  compra  y  venta.  En  el  gran  almacén  que  aplica
severamente  eslos  principios,  los  compradores  son
todos  iguales;  no  hay  privilegio  para  los  unos,  que
les  distingan  de  los  otros.
2.°  Pago  al  contado.
Con  el  pago  al  contado,  no  se  concede  á  unos  el
favor  del  crédito  que  se  niega  á  otros.
Es  la  aplicación  del  mismo  principio  de  igualdad.
La  importante  casa  Macy,  de  Nueva  York,  lo  explicaba ­
  concienzudamente  en  un  prospecto,  diciendo:
        <pb n="239" />
        LOS  COMERCIANTES

229

—  ¡Rockfeiler  no  podía  obtener  un  centén  de  crédito ­
  de  la  casa  Macy!
La  contabilidad  se  ha  desembarazado  asi  de  las
cuentas  de  los  clientes,  y  la  administración  de  obligar ­
  á  la  realización  de  los  pagos.
El  pago  al  contado  en  la  venta  al  detalle,  permite,
en  fin,  hacer  negocios  considerables  con  un  capital
relativamente  modesto:  al  fabricante  se  paga  á  los
tres  meses  la  mercancía  vendida  al  contado.  Cuando
llega  el  giro  ó  el  vencimiento,  la  casa  ha  cobrado  ya
el  precio  de  las  mercancías  á  pagar,  así  como  los  beneficios ­
  que  han  reportado.
3.  Devolución  de  las  mercancías  que  no  gustan.
Esta  condición  permite  la  elección  del  artículo  en
la  casa,  y  su  comparación  con  otros.
Una  mujer  puede  comparar  en  su  casa,  en  familia,
dos  ó  tres  mantos,  dos  ó  tres  clases  de  servicios  de
mesa,  y  decidirse  con  conocimiento  de  causa.
Tal  condición  anima  á  comprar  á  la  mujer,  que  no
se  atrevería  á  hacer  ciertas  compras  por  miedo  á  las
observaciones  de  su  marido.
Ella,  de  este  modo  hace  la  compra,  y  si  su  marido
le  dirige  reproches  por  ello,  responde:—Es  inútil,
devolveré  este  objeto,  no  hablemos  más.  Pero  el  marido ­
  lo  contempla,  admira  la  resignación  de  su  mujer, ­
  se  deja  seducir,  y  se  quedan  con  él.
Estas  ventajas  compensan  de  las  indelicadezas  de
muchas  mujeres,  que  hacen  que  les  lleven  objetos, ­
  sin  tener  intención  de  comprarlos.  Los  almacenes ­
  toman  también  precauciones  para  evitar  esos
abuso.  .
        <pb n="240" />
        CAPÍTULO  V

LOS  COMERCIANTES  AL  POR  MAYOR

El  gran  comerciante.—Una  casa  al  por  mayor  en  los  Estados
Unidos.  —Cualidades  requeridas  á  un  comerciante  al  por
mayor.—División  del  trabajo.—Superioridad  de  la  capacidad ­
  sobre  el  capital.—Peligro  de  un  capital  demasiado
grande.—Las  compras  de  mercancías.—Epocas  de  pedidos.—Solidaridad ­
  del  vendedor  y  del  cliente.—Rapidez
en  el  servido  de  los  pedidos.  —El  crédito  del  cliente.  —Las
firmas  inglesas.

M.  Jacques  Siegfried  traza  de  la  siguiente  manera
á  un  gran  comerciante:
(¿Podría  decirme  alguno,  en  pocas  palabras,  lo  que  debe
entenderse  por  un  comerciante  completo?  Preguntaba  M.  Salvay
  en  el  Congreso  de  expansión  mundial  celebrado  en  Mons
en  1905.  Nosotros  responderíamos  que  basta  una  frase,  y  que
el  comerciante  digno  de  este  nombre  es  el  que,  leyendo  su
periódico  por  la  mañana,  puede  darse  cuenta  casi  instantáneamente ­
  de  la  influencia  que  pueden  ejercer  en  los  negocios ­
  en  general  y  en  los  suyos  en  particular,  las  noticias  telegráficas ­
  de  cualquier  parte  del  mundo.  Para  ello,  hace  falta
saber,  en  efecto,  muchas  cosas:  necesita  conocer  la  geografía,
no  contentándose  con  figurarse  sobre  el  mapa  el  país  de  donde ­
  llega  la  noticia  interesante,  sino,  si  se  trata  de  una  mercancía ­
  producida  por  aquel  país,  estar  al  corriente  de  su  im-
        <pb n="241" />
        LOS  COMERCIANTES

231

portancia  en  relación  con  las  comarcas  concurrentes,  saber
establecer  rápidamente  la  comparación  de  movimiento,  y,  por
consiguiente,  hacer  los  cálculos  de  pesos,  medidas,  cambios,
fletes  y  descuentos,  en  una  palabra,  conocer  á  fondo  la  contabilidad; ­
  necesita  estar  impuesto,  no  sólo  sobre  los  productos, ­
  sino  también  sobre  el  consumo  y  sobre  los  mercados  comerciales. ­
  Si  se  trata  de  una  noticia  financiera,  debe  darse
cuenta  de  la  repercusión  que  tendrá  sobre  el  crédito  y  sobre
todo  lo  que  de  él  depende;  de  ahí,  la  necesidad  de  haber  estudiado ­
  economía  política  y  las  ciencas  financieras.  Si  se  trata,
en  fin,  de  una  noticia  política,  necesita  preguntarse  lo  que  resultará ­
  de  ella  para  el  mundo  de  los  negocios.  Todos  estos
razonamientos,  todos  estos  cálculos  y  deducciones,  ha  de  hacerlos ­
  rápidamente,  porque  en  este  siglo  de  concurrencia  telegráfica ­
  internacional,  desgraciado  del  que  llegue  después  de
los  otros»  (1).
En  su  estudio  At  Wholesale,  «El  comercio  al  por
mayor»,  M.  Bartlett  hace  unas  cuantas  observaciones ­
  que  recomiendo  á  la  atención  de  todos.
M.  Bartlett  és  un  americano  dedicado  al  comercio
de  la  quincalla.  Habla  como  hombre  de  experiencia
y  he  aquí  las  reglas  que  formula.  Exige  de  la  dirección, ­
  habilidad  financiera;  apreciación  justa  de  las
cualidades  de  las  mercancías  y  de  los  hombres;  conocimiento ­
  de  la  situación  actuál,  no  sólo  de  la  localidad, ­
  sino  en  general;  facultad  de  prever,  no  sólo  las
condiciones  del  momento,  sino  las  necesidades  del
porvenir;  y,  en  fin,  no  es  la  última  de  las  condiciones, ­
  el  espíritu  de  organización.  Naturalmente,  los
hombres  que  poseen  estas  cualidades,  son  muy
raros.
(1)  Estudios  sobre  la  Enseñanza  comercial,  Revue  des
Deux  Mondes,  1906.
        <pb n="242" />
        232

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Todo  comercio  al  por  mayor  está  fundado  sobre
la  división  del  trabajo.  Cada  asociado  ó  empleado
responsable  debe  estar  al  frente  de  cada  departamento ­
  ó  de  cada  sección  de  departamento.
M.  Bartlett  sostiene  el  progreso  de  la  supremacía
de  la  capacidad  sobre  el  capital.  No  importa  que  se
tenga  cincuenta  ó  veinticinco  años  para  comenzar  ó
dirigir  un  negocio,  pero  se  necesita  una  gran  habilidad, ­
  más  inteligencia  y  más  educación  práctica  para
administrar  un  negocio  con  éxito  que  se  necesitaba
en  otro  tiempo.  Se  lamenta  del  joven  capitalista  que
se  encarga  de  dirigir  sus  negocios  comenzando  por
el  puesto  más  alto,  y  le  dirige  esta  predicción:  «Si
no  tiene  el  acierto  de  asesorarse  de  hombres  de
experiencia  en  los  negocios,  se  arruinará  seguramente.» ­

Se  dirige  á  los  jóvenes  y  les  dice:  «Adquirir  experiencia ­
  comenzando  con  los  elementos  diversos  de
los  negocios  practicados,  y  cuando  estéis  preparados
para  asumir  más  altas  responsabilidades,  esa  preparación ­
  será  el  capital  que  busquéis  con  más  afán.»
El  comerciante  debe  desde  luego  ser  un  financiero.
Un  capital  ilimitado  es  un  elemento  pernicioso  para
un  negocio.  La  inclinación  del  comerciante  á  comprar
mercancías,  debe  ser  contenida  por  un  cálculo  cuidadoso ­
  de  poder  hacer  frente  á  los  vencimientos.  En
sus  ventas,  debe  estar  prevenido  contra  la  importunidad ­
  de  los  clientes  y  la  presión  de  la  competencia
que  le  comprometerá  á  hacer  largos  y  extensos  créditos. ­

En  cuanto  á  sus  compras  debe  atenerse  á  su  juicio
        <pb n="243" />
        LOS  COMERCIANTES

233

respecto  á  las  necesidades  de  sus  clientes  personales. ­
  Las  mercancías  bien  compradas  están  medio
vendidas.  No  hay  nada  más  descorazonador  para  un
comerciante,  que  comprar  gran  cantidad  de  mercancías ­
  que  se  ve  obligado  á  vender  al  poco  tiempo  por
la  mitad  de  precio.  Debe  prever  las  demandas  de  sus
clientes  con  seis  meses  de  anticipación  al  menos,  que
es  cuando  debe  hacer  sus  pedidos.  Los  instrumentos
de  labranza  que  han  de  servir  para  la  cosecha,  se
deben  pedir  en  el  mes  de  Noviembre.  Los  mayores
beneficios  se  obtienen  con  las  novedades,  pero  ellas
ofrecen  el  mayor  riesgo.
El  comerciante  debe  fijar  las  fechas  de  libramiento
de  manera  que  esté  provisto  en  el  momento  de  la
demanda  y  á  cubierto  cuando  haya  de  pagar  los
giros.
Un  buen  vendedor  debe  también  atender  los  intereses ­
  del  comprador,  tanto  como  los  suyos.  No  debe
descontentarle  sobrecargándole  demasiado,  y  debe
tener  confianza  en  la  mercancía  que  le  vende.  «Un
hombre  que  no  se  hace  de  amigos,  no  se  hará  de
clientes  jamás.»
M.  Bartlett  insiste  en  la  necesidad  de  la  rapidez
en  la  ejecución  de  las  órdenes.  Un  comerciante  al
detalle  de  Cedar  Rapids,  antes  de  abandonar  su  despacho ­
  el  lunes  por  la  tarde,  expide  una  orden  para
su  suministrador  en  Chicago.  Si  el  miércoles  por  la
mañana,  al  llegar  á  su  establecimiento  no  encuentra
al  dependiente  dispuesto  á  desempaquetar  el  pedido
hecho,  acusará  de  negligente  á  su  corresponsal  de
Chicago.  Inmediatamente  reiterará  su  orden  por  telé-
        <pb n="244" />
        234

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

fono,  y  si  las  mercancías  no  llegan  como  un  eco,  pensará ­
  que  algo  extraordinario  sucede,  que  jamás  ocurrió ­
  en  el  mundo  comercial.
He  aquí  cómo  M.  Bartlett  describe  el  curso  de  una
orden  de  un  comerciante  al  detalle,  que  llega  á  una
casa  al  por  mayor.  Ante  todo,  los  dependientes  hallan
el  importe  total,  que  se  envía  á  la  contabilidad.  El
contable  tiene  ciertos  signos  cabalísticos,  establecidos ­
  por  el  credit  man,  al  servicio  del  crédito,  que  determinan ­
  el  de  cada  cliente.  Si  la  orden  no  le  excede,
se  envía  directamente  á  el  order  departament.
Si  el  cliente,  por  el  contrario,  ha  rebasado  en  su
orden  el  límite  asignado  á  su  crédito,  ó  si  no  ha  pagado ­
  con  regularidad  su  último  compromiso,  la  orden
se  envía  al  credit  man  que  sabe  si  las  condiciones  del
cliente  han  cambiado,  si  sus  negocios  pueden  desenvolverse ­
  según  las  previsiones  de  la  cosecha,  y  de
otras  circustancias  momentáneas  y  locales.  En  ello  interviene ­
  un  coeficiente  de  error  personal  por  parte  del
credit  man,  según  el  estado  de  su  hígado  y  de  su  estómago; ­
  también  en  los  Estados  Unidos  una  gran  casa
no  admite  á  un  empleado  para  un  puesto  de  responsabilidad, ­
  si  no  presenta  un  certificado  médico  garantizando ­
  su  estado  de  perfecta  salud.
Concedido  el  crédito,  la  orden  va  al  order  departament ­
  que  la  detalla  lo  más  claramente  posible,  y  una
vez  asentada  en  un  libro  rojo,  será  atendida  inmediatamente; ­
  en  un  libro  azul,  si  se  ha  de  despachar  en
segundo  lugar,  y  en  un  libro  verde,  cuando  no  ha  de
hacerse  hasta  que  se  hayan  servido  las  de  los  dos
primeros.
        <pb n="245" />
        LOS  COMERCIANTES

235

Escogidas  las  mercancías,  son  expedidas  en  el  almacén ­
  de  embalaje,  de  donde  se  remiten  á  la  oficina
de  expedición.  El  libro  pasa  á  los  liquidadores  y  á  los
dependientes  que  extienden  las  facturas.  Estas  se
inscriben  por  el  encargado  de  ello  en  el  libro  diario,
y  de  él  pasan  á  la  oficina  de  correspondencia,  donde
se  colocan  en  sobres,  se  timbran  y  remiten  al  correo. ­

Toda  la  organización  está  basada  sobre  la  división
del  trabajo.
El  sistema  de  las  firms  inglés  parece  excelente.
A  cierta  edad,  los  jefes  de  la  firm  son  reemplazados
en  el  trabajo  activo  por  los  jóvenes;  pero  son  consultados ­
  en  todos  los  asuntos  importantes  que  exigen ­
  decisiones  personales.  La  tradición  se  liga  así  á
la  evolución.  Los  ancianos  quedan  como  guías  superiores, ­
  pero  en  vez  de  ir  á  las  diez  de  la  mañana  á  la
Cité  y  permanecer  allí  hasta  las  cinco  ó  las  seis  de
la  tarde,  pueden  marchar  á  pasar  unos  meses  á  la
Riviera  ó  al  Egipto.
        <pb n="246" />
        1

CAPÍTULO  VI
LOS  EMPLEADOS  DE  COMERCIO

El  antiguo  empleado  de  almacén.—Concepto  del  patrono.—
Empleados  mecánicos.—La  discreción  de  un  calígrafo.—
Cortesía.—Alojamiento  de  los  empleados.—Living  in  system.^-E\
  gran  almacén.-  Inverosimilitud.—Exactitud.—
Opinión  de  un  americano  sobre  el  origen  de  los  empleados.—Dificultad ­
  de  encontrar  buenos  empleados.—Cuestión ­
  de  remuneración.  —Poner  de  acuerdo  la  moral  profesional ­
  del  empleado  y  su  interés.  —Lo  importante  es  que
dé  el  máximum  de  efecto  útil.—La  honradez.
Hace  medio  siglo  el  empleado  se  acostaba  sobre
un  colchón  tendido  en  el  almacén  convertido  en  dormitorio. ­

Había  singulares  prejuicios  patronales:  me  han
contado  que  el  dueño  de  un  gran  establecimiento  de
novedades,  en  el  centro  de  París,  desaparecido  hoy,
adelantó  un  día  el  reloj  y  dijo  con  satisfacción:
—He  ganado  300  francos  antes  de  abrir  el  almacén.
—¿Cómo?
—Pues  porque  cada  uno  de  mis  empleados  tiene
una  multa  de  dos  francos  por  haber  llegado  tarde.
Algunos  patronos  querían  tener  empleados  meca-
        <pb n="247" />
        LOS  COMERCIANTES

237

nicos  y  muchos  empleados  se  modelaban  sobre  ese
tipo.  M.  Jacques  Siegfried  refiere  que  un  día,  en  casa
de  su  padre,  éste  preguntó  á  un  empleado  un  dato
sobre  una  letra  que  había  copiado  la  víspera,  y  el  calígrafo ­
  respondió:
—No  me  permito  jamás  leer  las  letras  que  copio.
—Yo  no  quiero  tener  jóvenes  ambiciosos  en  mi
casa,  es  una  vieja  locución.
Los  jóvenes  ambiciosos  ofrecen  grandes  inconvenientes ­
  si  no  hacen  lo  que  deben  hacer;  pero  si  lo
hacen  bien,  se  distinguen  por  su  exactitud  y  su  diligencia, ­
  y  por  su  ambición  sirven  mucho  mejor  á  la
casa  en  que  están  empleados.
Ahora,  en  la  mayoría  de  las  casas  de  comercio,  se
pide  á  los  empleados  una  colaboración  inteligente  y
eficaz  para  el  mayor  provecho  de  todos.
Entre  los  empleados,  el  primer  deber  de  los  superiores ­
  es  la  cortesía  con  los  subordinados.  Frecuentemente ­
  hombres  débiles  é  indecisos,  disimulan  su
defecto  bajo  apariencias  violentas  y  brutales.
Los  grandes  establecimientos  de  comercio  no  alojan ­
  ya  á  sus  empleados  varones.  Algunos  continúan
hospedando  á  los  empleados  femeninos.  La  vida  para
una  joven  aislada,  es  difícil,  y  desde  el  punto  de  vista ­
  moral  y  material,  la  vida  mancomunada  en  el  almacén ­
  ofrece  muchas  ventajas.
Los  grandes  almacenes  de  novedades  daban  las
dos  comidas  á  sus  empleados;  ahora  los  empleados
que  no  viven  allí,  sólo  comen  al  mediodía.
En  1908  se  ha  emprendido  una  violenta  campaña
contra  el  living  in  system.
        <pb n="248" />
        238  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
La  dirige  el  P.  Vaughan,  quien  parece  poner  en  ella
más  pasión  que  discernimiento  y  espíritu  crítico  (1).
En  una  reunión  celebrada  en  Toynbee  hall,  el  30  de
Septiembre  de  1907,  bajo  la  presidencia  de  lord  Hugh
Cecil,  el  living  in  system  fue  denunciado  por  M.  Seddan,
  miembro  del  Parlamento,  como  una  de  las  formas ­
  del  truck  system,  del  pago  en  especie;  y  pidió  la
prohibición  en  virtud  de  los  truck  acts.  Declaró  que
millares  de  jóvenes  no  ganaban  más  de  ocho  libras
esterlinas,  200  francos,  por  año.  Miss  Bonfield  afirmó
por  experiencia  personal  que  la  alimentación  era
mala  y  abominablemente  preparada.  M.  Jones,  presidente ­
  de  la  Cámara  de  la  industria  de  paños,  respondió ­
  que  en  su  casa  ganaban  las  jóvenes  por  término
medio  73  libras  (más  de  1.800  francos)  anuales,  estimando ­
  que  el  hospedaje  y  la  alimentación  importaban ­
  25  libras,  ó  sea,  650  francos,  y  que  el  patrono
estaba  interesado  en  dar  á  su  personal  una  buena
nutrición.
Lord  Hugh  Cecil  dictaminó  con  razón  contra  la
acción  del  Estado,  reclamada  por  aquellos  mismos
que  hablaban  en  nombre  de  la  libertad  individual
contra  el  living  in  system.
Según  las  referencias  dadas,  no  parecía  muy  tiránico, ­
  puesto  que  la  hora  de  recogerse  era  á  las  once
y  media  de  la  noche,  hora  normal  para  todos  los  habitantes ­
  de  Londres.  Esta  oposición  al  acuartelamiento ­
  es  una  prueba  del  movimiento  que  impulsa  á  todos
á  librarse  del  contrato  de  trabajo.  Una  vez  terminada

(1)  Te  Times,  l.°  Octubre  1907,  pág.  5.
        <pb n="249" />
        LOS  COMERCIANTES

239

su  tarea,  entienden  que  el  asalariado  queda  completamente ­
  desligado  de  ella.
Cada  uno  quiere  dirigir  su  vida  á  su  albedrío,  corriendo ­
  los  riesgos  y  peligros  de  la  vida.
Los  novelistas,  como  Emilio  Zola  en  Bonheur  des
Dames,  más  recientes  como  M.  Victor  Margueritte  en
Prostituée  han  pintado  los  grandes  almacenes  y  talleres ­
  en  que  hay  colocadas  muchas  mujeres  como  harenes ­
  de  los  directores.  Es  posible  que  alguna  vez
ocurra  eso,  pero  en  casos  excepcionales;  los  directores ­
  que  han  cometido  actos  de  tal  género,  han  faltado ­
  á  la  más  elemental  moralidad  profesional;  ellos  no
deben  distinguir  á  sus  empleados  de  cualquier  sexo
más  que  por  los  servicios  que  rinden;  si  introducen
un  elemento  tan  perturbador  como  el  que  resulta  de
las  relaciones  sexuales,  comprometen  los  intereses
de  su  casa.  Todos  los  que  tienen  que  administrar
establecimientos  de  comercio,  saben  que  deben  practicar ­
  la  regla  elemental  de  separar  los  negocios  de  los
placeres.
La  mayor  virtud  de  un  empleado  es  la  exactitud,
no  sólo  para  las  horas  en  que  ha  de  realizar  su  tarea,
sino  en  su  trabajo  intelectual.  Debe  estar  bastante
seguro  de  lo  que  hace  para  poder  sostener  con  argumentos ­
  su  manera  de  ver,  en  caso  de  discusión  con
sus  superiores.
La  ligereza  es  un  gran  defecto.  Se  pueden  citar  numerosos ­
  ejemplos  de  los  perjuicios  que  de  ella  resultan. ­
  El  diario  Le  Commerce  ha  tomado  de  un  periódico ­
  americano,  la  noticia  siguiente:
«El  error  cometido  por  un  expedicionario  con  sueldo  de
        <pb n="250" />
        240

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

4.000  francos  anuales,  ha  hecho  que  el  Trust  de  los  Tabacos
haya  alcanzado  su  primera  gran  victoria  sobre  los  Lorillard
que  constituían  un  grupo  refractario  á  la  combinación  de  los
trust.
'  Los  Lorillard  fabricaban  un  tabaco  ordinario  que  se  vendía
mucho.  Era  de  dos  clases,  aunque  la  marca  en  el  mercado
fuese  la  misma:  el  tabaco  de  primera  calidad  era  más  dulce  y
destinábase  al  consumo  de  los  habitantes  del  Este  que  son
algo  débiles;  el  otro  tabaco  más  fuerte,  gustaba  á  las  poblaciones ­
  del  Sur  y  del  Oeste.
Precisamente  en  el  momento  en  que  el  Trust,  bajo  la  dirección ­
  de  M.  Duke,  iba  á  comenzar  una  vigorosa  campaña
para  la  propaganda  de  su  tabaco  en  el  Sud-Oeste,  un  empleado ­
  de  los  Lorillard  cometió  la  gran  equivocación  de  expedir
á  una  importante  casa  al  por  mayor  de  aquella  región,  una
gran  cantidad  de  tabaco  de  la  primer  calidad,  con  la  cubierta
de  la  marca  favorita.  Nada  indicaba  en  el  paquete  el  error
cometido  y  el  tabaco  fue  remitido  á  los  detallistas  que  lo  vendieron ­
  á  los  clientes.
Estos  no  tardaron  en  descubrir  que  habían  sido  engañados;
una  chupada  les  bastó  para  quedar  convencidos  y  volvieron
á  los  establecimientos  pidiendo  «alguna  cosa  mejor».
Se  les  dió  el  tabaco  del  Trust,  del  que  M.  Duke  estaba  dispuesto ­
  á  emprender  una  importante  campaña  de  publicidad.
Los  consumidores  quedaron  satisfechos,  y  antes  de  que  los
Lorillard  hubiesen  podido  descubrir  lo  ocurrido  en  el  Sud-Oeste,
  el  Trust  de  M.  Duke  había  casi  monopolizado  la
venta».
Se  da  á  los  jóvenes  este  consejo:  «Aprended  á  obedecer ­
  para  aprender,á  mandar»;  pero  entre  la  obediencia ­
  con  discernimiento  y  la  obediencia  inconsciente ­
  hay  un  margen.  Todo  joven  debe  esforzarse  en
comprender  la  razón  de  cada  uno  de  los  actos  que  se
le  ordenan;  pero  el  deber  del  que  le  ordena  es  demostrar ­
  que  solo  manda  lo  necesario  y  que  no  exige
        <pb n="251" />
        LOS  COMERCIANTES

241

16

más  que  el  mínimum  de  esfuerzo  en  razón  de  un  efecto ­
  útil.
En  el  ejército  se  ordenan  cosas  inútiles  solo  por
ocupar  á  los  hombres.  Me  han  contado  que  los  suboficiales ­
  hacían  encerar  la  suela  de  los  calzados.  Se
procura  no  dejar  á  los  hombres  ociosos,  y  tampoco
se  les  puede  consagrar  constantemente  á  las  maniobras- ­

  sistema  parecido  produjo  las  peores  perturbaciones ­
  intelectuales  y  morales  entre  los  que  mandan
y  los  que  obedecen.
Un  americano,  M.  Herbert  J.  Hapgoods,  dijo,  rotundamente, ­
  que  un  empleado  procedente  de  la  campiña ­
  debía  ser  preferido  á  un  originario  de  Nueva
York.  Es  más  lento,  más  torpe,  pero  tiene  buenas  actitudes, ­
  no  retrocede  ante  el  trabajo  y  tiene  pocas  pretensiones. ­
  El  joven  neoyorquino,  teniendo  casi  siempre ­
  otros  recursos  aparte  de  su  sueldo,  teme  menos
perder  su  colocación  que  el  recién  llegado  á  la  capital ­
  que  no  tiene  otra  preocupación  que  volver  á  su
hogar  (1).
Sin  embargo,  un  joven  de  Nueva  York  será  mejor
vendedor.
Herbet  J.  Hapgoods,  decía  recientemente:
«Es  difícil  encontrar  buenos  obreros  para  fabricar  nuestros
Productos  y  representantes  para  venderlos,  pero  es  casi  imposible ­
  encontrar  empleados  de  oficina  capaces  y  en  que  se
Pueda  confiar»  (2).
(1)  The  Business  professions,  pág.  61.
(2)  The  Business  professions,  college  men  in  business,  by
J  -  Hapgoods.
        <pb n="252" />
        —.

—

242  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
¿Esta  falta  de  buenos  empleados  no  probará  la  insuficiencia ­
  de  la  remuneración?
Un  empleado  no  trabaja  ni  por  placer  ni  por  devoción; ­
  trabaja  por  la  ganancia.  El  patrono  que  quiere
tener  la  libertad  de  elección  y  que  quiere  retener  á
sus  buenos  empleados,  debe  poner  de  acuerdo  los
intereses  de  éstos  con  su  moral  profesional.  Salvo
algunas  raras  excepciones,  un  empleado  no  llenará
más  que  el  mínimum  de  sus  obligaciones,  si  no  le
animan  á  hacer  más  ventajas  precisas  y  ciertas.  Un
empleado  no  gana  nunca  de  más  si  con  sus  ganancias ­
  aumenta  los  beneficios  de  la  casa;  porque,  por
esto  mismo,  disminuye  los  gastos  generales.
Lo  importante,  no  es  limitar  sus  asignaciones,  sino
aumentar  su  efecto  útil.
En  1906,  un  periódico  americano  preguntó  á  500
hombres  dedicados  á  los  negocios,  qué  cualidad  era
la  que  estimaban  más  en  un  empleado  que  debiera
ocupar  un  puesto  de  responsabilidad.  Salvo  algunas
excepciones,  todos  respondieron:  la  honradez.
Honradez,  aptitud,  habilidad,  tales  son  las  tres
esenciales  cualidades.
        <pb n="253" />
        CAPÍTULO  VII

LOS  VIAJANTES  DE  COMERCIO
*  Y  LOS  REPRESENTANTES  EN  EL  EXTRANJERO
§  I  —El  ilustre  Gaudissart.—El  viajante  de  comercio  alemán.—Cualidades ­
  técnicas.  —Demanda  de  viajantes  de  comercio ­
  en  el  extranjero.
§  2.  —Los  representantes  nacionales.
§  3.  —No  hay  regla  absoluta.—Cualidades  del  representante
extranjero.—El  precio  de  reventa.
§  1.—El  tipo  del  viajante  de  comercio  francés  es
e l  ilustre  Gaudissart,  que  Balzac  ha  hecho  célebre.
Es  dudoso  hoy  que  aquél  haga  brillantes  negocios.
Hoy  se  pone  como  ejemplo  al  viajante  alemán.  Se  ensalza ­
  su  tenacidad  y  su  flexibilidad.  El  viajante  de
comercio  debe  ser  siempre  activo,  perseverante,  elocuente ­
  y  persuasivo.
Debe,  sobre  todo,  conocer  las  cualidades  técnicas
de  los  objetos  que  propone.  Los  americanos  han  comprendido ­
  ésto  de  tal  modo,  que  sus  representantes
son  capaces  de  desmontar,  montar  y  reparar  el  reloj,
I a  máquina  de  coser  ó  la  de  escribir,  que  están  encargados ­
  de  vender.  Los  agentes  que  venden  las  cortadoras ­
  destinadas  á  tallar  el  carbón,  enseñan  su  funcionamiento ­
  á  los  mineros.
        <pb n="254" />
        244  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
Los  agentes  de  la  National  Cash  Register  comienzan ­
  por  adquirir  un  entrenamiento  durante  varios
meses  en  sus  talleres,  y  después  llevan  consigo  un
capítulo  de  instrucciones  para  consultar.
Las  memorias  de  los  cónsules  franceses  y  belgas
están  llenas  de  recriminaciones  contra  la  negligencia
y  la  apatía  de  los  industriales  y  comerciantes  de  sus
países  que  no  envían  viajantes,  que  no  tienen  representantes ­
  en  países  diversos,  frente  á  la  manera  de
proceder  de  las  casas  alemanas.
M.  Duckerts,  el  distinguido  cónsul  de  Bélgica  en
Smirna,  se  lamenta  de  la  rareza  de  viajantes  de  su
país.  Todos  los  días  se  encuentran  en  los  libros  de
los  hoteles,  nuevos  nombres  de  viajantes  de  comercio ­
  de  Alemania,  Austria  é  Italia.  Apenas  se  ven  en
ellos  viajantes  franceses,  y  esto  es  uno  de  los  molitivos ­
  por  los  cuales  no  progresa  la  exportación  de
este  gran  país  (1).
§  2.—Las  memorias  de  los  cónsules  franceses  y
belgas  piden  que  la  industria  y  el  comercio  de  sus  respectivos ­
  países,  estén  representados  por  los  nacionales. ­
  Y  citan  los  siguientes  ejemplos  tomados  de  Alemania. ­

Una  asociación  alemana  envió  á  Nicaragua  á  un
joven  dedicado  al  comercio  al  por  menor.  Durante
los  primeros  años,  tuvo  un  sueldo  fijo  y  una  parte  en
los  beneficios,  hasta  que  pudo  trabajar  por  su  cuenta, ­
  y  poco  á  poco,  extender  sus  operaciones.
Los  agentes  alemanes  en  el  Brasil  tienen  una  asig-(1)

  Recueil  consulaire,  1904,  págs.  127,  243.
        <pb n="255" />
        LOS  COMERCIANTES

245

nación  fija  de  1.500  francos  mensuales,  una  comisión
de  un  5  por  100  y  gastos  de  viajes  pagados.
Los  alemanes  y  los  americanos,  en  vez  de  valerse
de  comisionistas  ingleses,  han  establecido  agentes
fijos  en  Melbourne  y  en  Sydney.
En  la  América  del  Sur  y  en  el  Asia  Menor,  es  conveniente ­
  y  se  recomienda  tener  agentes  personales
para  tratar  directamente  con  los  comerciantes  locales. ­

M.  G.  de  Leener,  para  mostrar  la  utilidad  de  los
agentes  locales  cita  el  siguiente  hecho  (1).
Las  segadoras  americanas  no  habían  podido  penetrar ­
  en  el  Sur  de  Alemania  hasta  1902.  Un  agente  se
instaló  allí,  hablaba  bien  la  lengua  y  la  jerga  del  país,
conocía  el  mecanismo  de  las  segadoras  y  logró  conquistar ­
  clientes  que  hasta  entonces  habíanse  mostrado ­
  refractarios.
§  3.—Me  parece  difícil  trazar  una  regla  absoluta,
todo  depende  de  las  especies  y  de  los  países.
El  agente  de  la  nacionalidad  en  que  se  quiere  vender, ­
  tiene  siempre  una  gran  superioridad  sobre  el
extranjero  que  llega.
Por  lo  general,  domina  mejor  que  al  extranjero  el
idioma  del  cliente.
No  inspira  la  desconfianza  que  siempre  inspira  el
extranjero.  Puede  gozar  de  una  consideración  personal, ­
  que  es  una  garantía  para  los  artículos  que  presenta, ­
  y  conoce  mejor  que  el  representante  extranjero ­
  los  gustos  de  sus  compatriotas.

O)  Pág.  34.
        <pb n="256" />
        246

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Francia  envía  á  Inglaterra  más  de  la  cuarta  parte
de  su  exportación,  y,  sin  embargo,  su  comercio  está
muy  poco  representado  allí;  son  los  ingleses  los  que
colocan  los  productos  franceses.
Gente  joven  francesa  ha  querido  colocar  á  la  vez
flores  artificiales,  automóviles,  cognac  y  sederías,
etcétera.  En  un  país  en  que  la  especialidad  en  las
profesiones  se  ha  llevado  tan  lejos  como  á  Inglaterra,
aquella  gente  nada  ha  conseguido  á  pesar  del  apoyo
oficial.
Los  cónsules,  los  agentes  comerciales  que  dan  consejos, ­
  no  se  ocupan  acaso  lo  bastante  del  precio  de
reventa.  No  están  habituados  á  calcularlo  como  el
comerciante  que  pretende,  con  razón,  que  todo  gasto
sea  reproductivo.
¿Qué  cuesta  la  «tournée»  de  un  viajante  de  comercio? ­
  ¿Cuáles  son  los  gastos  de  un  representante?
¿Qué  podrá  vender  de  tal  ó  cual  artículo?  He  aquí
las  preguntas  que  se  hace  cada  industrial  y  cada  comerciante. ­
        <pb n="257" />
        CAPÍTULO  VIII

LOS  COMISIONISTAS  DE  MERCANCÍAS

§  1.—Los  comisionistas:—El  artículo  94  del  Código  de  Comercio.—Categorías ­
  de  comisionistas.
§  2.—Los  comisionistas  de  tal  artículo.—Los  comisionistas
de  mercancías.  —Los  comerciantes  exportadores.  —  Situación ­
  legal  del  comisionista.—Definición  de  la  comisión.—
Carácter  jurídico  de  sus  operaciones  —Su  responsabilidad.—El ­
  comisionista  «ducroire».
§  3.—Utilidad  del  comisionista  exportador.  -  Su  especialidad.—La ­
  exportación  directa  —Inculpaciones  á  los  comisionistas ­
  .  —Contradicciones.

§  1.—El  Código  de  Comercio  dice  (art.  49):
El  comisionista  es  aquel  que  trata  en  su  nombre  ó  bajo  un
nombre  social,  por  cuenta  de  un  comitente.
Los  deberes  y  los  derechos  del  comisionista  que  trata  á
nombre  de  un  comitente,  están  determinados  por  el  Código
Civil  (libro  III,  título  XIII).
Comisionista  es  todo  aquel  que  se  encarga  de  un
contrato  en  comisión.  Toda  persona  que  puede  realizar ­
  un  acto  de  comercio,  puede  recibir  y  dar  una  co-
        <pb n="258" />
        V

248  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
misión.  Lo  mismo  sucede  con  la  Sociedad  anónima ­
  (1).
La  comisión  es  un  contrato  por  el  cual  el  comisionista ­
  se  compromete  por  el  comitente  á  cumplir,  en
su  nombre  ó  á  nombre  de  éste,  uno  á  varios  actos  de
comercio.
Uno  de  los  caracteres  que  distinguen  la  comisión
de  otras  relaciones  análogas,  es  que  aquélla  se  concede ­
  siempre  para  actos  especialmente  determinados.
El  comercio  de  exportación  se  llama  también  gran
comercio.
Comprende:  l.°  los  exportadores;  2.°,  los  comerciantes ­
  exportadores;  3.°,  los  industriales  exportadores ­
  (2).
1.  °  Los  exportadores  tienen  establecimientos  de
venta  en  diversos  países.  Y  están  perfectamente  informados ­
  de  las  ventas  y  compras  que  les  conviene
hacer.
2.  °  Los  comerciantes  exportadores.  Estos  son  comisionistas. ­

3.  °  Los  industriales  comerciantes  venden  directamente ­
  á  los  países  extranjeros.
4.  °  Comerciantes  y  fabricantes  que  no  están  organizados ­
  para  vender  al  extranjero  y  expiden  sus
productos  por  mediación  de  exportadores  y  comer-(U

  Boistel,  Manuel  de  Droit  commercial,  pág.  306  (3. a  edición); ­
  Lyon-Caen  y  Renault,  Traite  de  droit  commercial,
tomo  III,  núm.  407;  Thaller,  Traité  de  droit  commercial,  número ­
  919  y  siguientes.
(2)  Memoria  de  M.  Person,  Cámara  de  Comercio  de  Paris, ­
  14  Noviembre  1883.
        <pb n="259" />
        LOS  COMERCIANTES

243

ciantes  exportadores,  ó  directamente  á  los  extranjeros ­
  que  vienen  á  comprar  á  la  plaza.  En  general,
ellos  desearían  no  tener  que  valerse  de  los  intermediarios, ­
  y  acarician  la  ilusión  de  que  les  sirvan  de
tales  los  cónsules.
§  2.—Los  comisionistas  se  distinguen  en  comisionistas ­
  de  determinado  artículo,  y  comisionistas  de
mercancías.
El  comisionista  de  joyería  se  ocupa  de  la  venta  de
alhajas  de  todo  género,  etc.  El  fabricante  de  sederías
de  Lyon  que  expide  telas,  toma  el  modesto  título  de
comisionista.  Y  lo  mismo  ocurre  con  el  fabricante  de
cintas  de  Saint-Etienne.
Esto  se  debe  á  que  en  realidad  ellos  nada  fabrican,
sino  hacen  fabricar  á  obreros  técnicos  que  tienen  sus
operarios,  y  á  los  cuales  suministran  los  dibujos  y
la  seda.
El  comisionista  de  mercancías  se  ocupa  de  la  compra ­
  y  venta  en  comisión  de  todos  los  artículos  nacionales ­
  ó  extranjeros  sin  excepción  alguna.
En  esta  categoría  están  comprendidos  en  Francia,
los  comerciantes  exportadores  que  hacen  negocios
de  importación  y  exportación.
Generalmente,  el  comisionista  trata  á  su  nombre,
y  en  este  caso  es  el  único  acreedor  y  deudor  ante  los
terceros.  Si  el  comitente  se  declarase  en  quiebra,  poco
importa  al  acreedor  que  no  le  conoce;  el  responsable
es  el  comisionista.
En  su  calidad  de  mandatario,  debe  ejecutar  las  órdenes ­
  de  su  comitente.
Puede  recibir  mercancías  en  depósito  ó  en  consig-
        <pb n="260" />
        .  250

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

nación  y  hacer  adelantos  al  comitente  ó  autorizarle  á
girar  contrar  contra  él;  en  este  caso,  vende  al  mejor
precio.
El  comisionista  está  impuesto  en  el  secreto  de  las
operaciones  que  hace  para  su  comitente;  debe  ejecutar ­
  fielmente  los  convenios  fijados  por  éste;  pero  si
tiene  tiempo,  debe  suministrar  al  comitente  las  observaciones ­
  útiles  que  pudieran,  acaso,  hacerle  modificar ­
  su  orden.
El  comisionista  debe  poner  en  la  ejecución  de  su
mandato  los  cuidados  de  un  buen  padre  de  familia
(art.  1.137  del  Código  Civil).  El  comisionista  que
compra,  responde  de  los  defectos  de  la  cosa  comprada, ­
  ya  se  manifiesten  ó  estén  ocultos,  toda  vez  que
pueden  ser  descubiertos.  Es  mirado  por  un  comitente
con  mayor  rigurosidad  que  un  vendedor,  porque  aquél
debe  tomar  á  su  cargo  sus  intereses.  El  responde  de
los  objetos  que  le  han  sido  confiados  ó  remitidos
con  la  ejecución  de  su  comisión,  menos  en  los  casos
fortuitos  ó  de  fuerza  mayor,  que  está  obligado  á  probar. ­
  No  debe  dar  ocasión  á  que  resulten  perjuicios
para  los  negocios  de  que  ha  sido  encargado.
Debe  rendir  cuenta  de  los  resultados  de  la  operación, ­
  sin  reservarse  parte  alguna  de  los  beneficios.
El  comitente  puede  exigir  la  justificación  de  las
cuentas.
En  principio,  el  comisionista  no  es  responsable  de
la  ejecución  de  la  operación  que  haya  realizado,  si
puso  en  ella  los  cuidados  precisos.  La  insolvencia
del  tercero  afecta  al  comitente,  á  menos  que  fuese
notoria  en  el  momento  de  hacerse  el  contrato.
        <pb n="261" />
        LOS  COMERCIANTES

251

Pero  sí  es  responsable  el  comisionista,  si  es  comisionista ­
  «ducroire».  La  etimología  de  esta  palabra
es  la  italiana  del  credere;  se  llama  así  el  convenio  por
el  cual  el  comitente  se  hace  garantir  de  la  falta  de
ejecución  del  contrato  hecho  por  su  cuenta.  En  este
caso,  el  comisionista  toma  á  su  cargo,  mediante  una
suma  determinada,  los  riesgos  no  sólo  de  la  insolvencia ­
  de  aquél  con  quien  trata,  sino  de  todas  las
contingencias  ordinarias  ó  insólitas,  provocadas  aún
por  fuerza  mayor.
El  convenio  de  «ducroire»  puede  aplicarse  á  todos
los  convenios  á  término.  Frecuente,  tratándose  de
ventas;  se  encuentra  también  en  las  comisiones  de
compras;  en  estos  casos,  el  comisionista  «ducroire»
garantiza  la  fecha  de  entrega.
La  comisión  varía  de  un  3  á  un  5  por  100  del
precio  de  compra,  y  de  un  medio  á  un  2  por  100  del
de  venta.
El  comisionista  puede,  englobando  los  encargos
que  se  le  han  hecho,  comprar  en  grandes  cantidades; ­
  y  entonces,  obteniendo  una  reducción  de  precio, ­
  puede  proporcionar  á  sus  clientes  el  beneficio
que  ha  obtenido  en  esta  gran  compra.
Para  el  comercio  en  el  extranjero,  el  comisionista
está  obligado  á  conocer  las  lenguas  extranjeras,  el
estado  del  mercado  internacional,  las  condiciones  de
los  transportes,  las  aduanas,  los  usos  locales,  las  diferencias ­
  de  calidad  de  los  productos,  la  solvencia
de  los  clientes,  á  establecer  el  precio  fob  (franco  á
bordo)  y  el  precio  cif  (cost,  insurance,  freight),  y  á
tener  medios  de  perseguir  la  falta  de  ejecución  de
        <pb n="262" />
        252  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
los  contratos.  Todo  esto  supone  un  conjunto  de  conocimientos ­
  especiales  que  no  puede  adquirir  un  industrial, ­
  ni  siquiera  un  comerciante  de  una  especialidad.
El  comerciante  de  una  especialidad  debe  conocer
todos  los  géneros  de  esta  especialidad  y  todas  las
salidas  de  que  es  susceptible.
La  especialidad  del  negociante  exportador  es  conocer ­
  los  recursos  y  necesidades  de  los  diversos  países, ­
  y  buscar  en  ellos  las  necesidades  latentes.
Naturalmente,  está  considerado  como  un  intermediario ­
  inútil,  y  se  habla  de  reemplazarle  por  el  cambio ­
  directo.
Muchas  casas  americanas  tienen  un  servicio  especial: ­
  export  sales  managers.  Comprende  un  press
clipping  bureau  en  que  se  examinan  los  periódicos  y
revistas  que  pueden  suministrar  referencias  interesantes ­
  Necesita  también  realizar  viajes,  pero  este
servicio  sólo  pueden  tenerlo  las  grandes  casas;  y  en
este  caso,  hay  que  comparar  el  precio  de  reventa
con  los  servicios  que  exige.
§  3.—El  comerciante  exportador  tiene  la  gran  ventaja ­
  de  ser  el  negociante  de  todos  los  industriales  y
de  todos  los  comerciantes.  Un  corresponsal  se  dirige
á  él  pidiéndole  tal  ó  cual  objeto.  El  se  ingenia  para
encontrarlo,  y  si  no  lo  encuentra  procura  su  fabricación. ­
  Si  el  industrial  produce  un  objeto  que  no  conviene ­
  á  tal  ó  cual  país,  él  propaga  la  crítica  y  extiende ­
  las  reclamaciones  de  sus  clientes,  provocando  así
la  fabricación  de  la  calidad  requerida.  Y  da,  en  fin,
al  expedidor  garantías  que  éste  no  tuviera  si  tratase
directamente.
        <pb n="263" />
        LOS  COMERCIANTES

253

Yo  lie  oído  dirigir  el  siguiente  reproche  á  los  comerciantes ­
  exportadores,  que  teniendo  relaciones  con
casas  antiguas,son  rehacios  á  lanzar  novedades  y  marcas ­
  desconocidas.  Esto  es  evidente  y  obedece  á  que
es  más  fácil  mantener  situaciones  adquiridas,  que
crear  otras  nuevas.
Se  les  reprocha  también  de  que  nunca  informan
bien  al  fabricante  de  las  necesidades  de  la  clientela.
Cuando  este  reproche  está  justificado,  son  culpables
de  negligencia.  Se  imputa  alguna  vez  esta  negligencia
á  que  ellos  tienen  más  interés  en  vender  los  productos ­
  de  un  concurrente.
Los  proteccionistas  reprochan  á  la  casa  en  comisión, ­
  el  ser  cosmopolita.  Ella  no  puede  aprovisionarse ­
  en  un  mjsmo  país  de  todos  los  artículos  necesarios; ­
  va  á  buscar  el  mejor  artículo  en  el  mejor  mercado, ­
  dondequiera  que  esté.  Y  ésta  es  una  de  las
condiciones  de  su  razón  de  ser.  También  se  acusa  á
los  comisionistas  de  preferir  los  productos  de  su
país  á  los  extranjeros.  En  iguales  condiciones,  es
muy  natural.
La  representación  directa  en  el  país  debilita  la
comisión;  pero  no  pueden  tenerla  más  que  las  grandes ­
  casas.
Algunas  sociedades  anónimas  fundan  casas  de  importación ­
  y  exportación  directas  en  países  extranjeros ­
  (1).

(1)  Dictionnaire  du  Commerce,  de  l’Industrie  et  de  la  Banque,
artículos  Commisionnaire,  por  Désiré  Rector,  y  Commission  et
Ducroire,  por  G.  Boutaud.
        <pb n="264" />
        CAPÍTULO  IX

LA  ENSEÑANZA  COMERCIAL

§  1  .—La  práctica  y  la  enseñanza  comercial.—Especialidades.
Estado  de  la  cuestión.  —«El  comercio  no  se  aprende  más
que  en  una  casa  de  comercio.»—¿Pero  qué  hace  falta  saber ­
  antes?—«Las  ciencias  comerciales.»—Las  matemáticas.—La ­
  contabilidad  —El  concepto  de  la  enseñanza  por
los  profesores.
§  2.—Las  escuelas  de  perfeccionamiento  en  Alemania.-La
enseñanza  corriente  en  Bélgica.—En  Suiza.—El  Comercial
Club.—  Programa  americano  para  una  enseñanza  comercial.—La ­
  enseñanza  comercial  debe  ser  un  método.—Los
principios  de  acción.—Enseñanza  comercial  en  París.—La
enseñanza  económica  en  las  escuelas  comerciales.—Las
Universidades  y  el  comercio.
§  3.—El  arte  de  dirigirá  los  hombres.—Facultad  de  adaptación. ­
  —El  tacto.—Unico  objeto  del  comerciante.—Comprar ­
  y  vender  para  obtener  una  ganancia.  -  Esta  aptitud  se
debe  adquirir  á  buena  edad.—Los  largos  estudios  destruyen ­
  las  iniciativas.

§  1.—Ante  todo,  es  preciso  hacer  constar  dos  opiniones: ­
  una  afirma  que  el  comerciante  no  se  forma
más  que  por  la  práctica,  y  la  otra  reclama  una  enseñanza ­
  comercial.
        <pb n="265" />
        LOS  COMERCIANTES

255

M.  P.  Gregorius  (1)  define  la  práctica  de  la  manera ­
  siguiente:
«¡La  práctica!  He  aquí  la  única,  la  verdadera  educación  comercial. ­

Para  la  mayoría  de  las  gentes,  tener  práctica  equivale  á
esto:  haber  permanecido  sujeto  todos  los  días,  durante  un  número ­
  determinado  de  horas,  al  pupitre  de  una  oficina  de  comercio; ­
  escribir  durante  meses  las  mismas  direcciones;  sumar, ­
  trazar  líneas,  foliar  el  copiador  de  cartas...,  etc.»
Los  apologistas  de  la  práctica  consideran  que  cada
comerciante  debe  permanecer  confinado  siempre  á  su
especialidad.  No  tienen  en  cuenta  que  su  especialidad ­
  puede  desaparecer,  que  los  modos  de  tratar  pueden ­
  ser  transformados  el  día  de  mañana.  Aparte  de
que  el  comerciante  debe  estar  pronto  á  adaptarse  á
todas  las  transformaciones  precisas  que  motiven  la
concurrencia  y  los  cambios  de  necesidades.  El  no
será  apto  si  no  tiene  conocimientos  generales.
La  especialización  es  indispensable,  pero  debe  estar ­
  siempre  dominada  por  conocimientos  é  ideas  generales. ­
  Los  individuos  especializados  serían  extraños ­
  á  todos  los  hechos  del  universo  que  no  les  concernieran. ­
  Colocad  frente  á  frente  á  varios  especializados ­
  en  un  idioma,  y  no  se  comprenderán  mejor  que
si  cada  uno  hablase  las  lenguas  de  los  demás.  Cada
uno  de  ellos  es  incapaz  de  relacionar  sus  nociones  á
los  fenómenos  de  orden  diferente  y  con  frecuencia
unas  con  otras  nociones.
(1)  De  l'enseignement  commercial  dans  les  athénées  royaux  de
Belgique,  por  P.  Grègorius,  profesor  en  el  Ateneo  Real  de
Tournai.
        <pb n="266" />
        256  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
En  realidad,  la  cuestión  no  ésta  entre  «la  práctica»
y  la  teoría,  porque  todo  el  mundo  está  de  acuerdo  en
un  punto:  la  necesidad  de  que  un  joven  conozca  su
oficio.
Toda  la  cuestión  estriba,  pues,  en  saber  cómo  lo
aprenderá  mejor  con  un  menor  esfuerzo,  en  menor
tiempo  y  con  menores  gastos.
Tienen  ciertamente  razón  aquellos  que  dicen:  «la
única  manera  de  aprender  el  comercio,  es  entrar  en
una  casa  de  comercio».  No  se  aprende  la  medicina
en  los  cursos:  hay  que  agregar  á  éstos  la  clínica  en
la  cabecera  del  enfermo.  No  se  aprende  el  oficio  de
abogado  en  las  escuelas  de  Derecho;  se  aprende  en
el  bufete  de  un  procurador,  ó  en  el  gabinete  de  un
magistrado.  Evidentemente,  el  comercio  sólo  se  aprende ­
  practicándolo.  Toda  la  cuestión  está  en  saber  si
vale  más  comenzar  la  práctica  con  un  ligero  bagaje
de  conocimientos,  ó  bien  provisto  de  los  que  podrán
ser  útiles.  Esto  nos  lleva  á  preguntar  si  vale  más
saber  aritmética  ó  no  saberla,  conocer  la  contabilidad ­
  ó  saber  sólo  sumar,  antes  de  entrar  en  la  práctica ­
  comercial;  y  si  se  me  responde  que  esto  es  decir
por  decir,  y  que  la  cuestión  no  mira  á  este  género  de
conocimientos  como  no  discute  el  saber  leer  y  escribir, ­
  yo  pregunto  por  qué  ha  de  detenerse  ante  cononocimientos
  de  otro  orden.
Pero  como  ningún  hombre  puede  tener  la  pretensión ­
  de  ser  una  enciclopedia,  la  cuestión  se  reduce  á
que  es  preciso  hacer  una  selección  entre  los  conocimientos ­
  útiles  á  un  comerciante  y  determinar  los  que
debe  preferir.  '
        <pb n="267" />
        LOS  COMERCIANTES

257

17

Para  algunas  personas,  las  ciencias  comerciales
son  anexas  á  las  matemáticas,  y  hay  toda  una  biblioteca ­
  de  obras  llenas  de  fórmulas  muy  sabias,  que
pueden  ser  útiles  para  abreviar  algunos  cálculos  y
permitir  otros;  pero  las  matemáticas  no  son  más  que
un  instrumento  del  comercio,  y  la  mayor  parte  de
las  operaciones  de  éste  sólo  requieren  el  uso  de  las
cuatro  primeras  reglas,  y  la  regla  de  tres.
Pero  como  los  cursos  y  los  exámenes  de  matemáticas ­
  son  fáciles  para  los  profesores  y  examinadores,
éstos  tienen  siempre  una  tendencia  á  dar  á  toda  enseñanza ­
  una  extensión  desproporcionada.
Otras  personas  encierran  toda  la  enseñanza  comercial ­
  en  la  contabilidad.
La  contabilidad  es  el  registro  de  los  resultados  de
comercio;  pero  estos  resultados  son  producidos  por
la  compra  y  la  venta.
La  contabilidad  no  es  más  que  un  instrumento.
«Creer  que  ella,  dice  M.  P.  Gregorius,  constituye  el
comercio,  es  creer  que  el  barómetro  produce  la  lluvia
y  el  buen  tiempo.»
La  enseñanza  comercial  tiene  un  defecto  que  es
común  á  todas  las  enseñanzas:  el  de  que  es  dada  por
profesores.
Quiérase  ó  no,  el  profesor  prepara  profesores:  da
una  enseñanza  que  puede  ser  enseñada  á  su  alrededor, ­
  y  los  jóvenes  se  impregnan  de  ella,  atendiendo
menos  á  las  aplicaciones  que  de  ella  puedan  hacer
en  la  vida,  que  mirando  á  los  exámenes  que  le  permitirán ­
  pasar  de  una  clase  á  la  otra  y  obtener  diplomas. ­
        <pb n="268" />
        258  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
Muchos  jóvenes  no  han  seguido  en  Francia  los  estudios ­
  superiores  de  comercio  más  que  para  obtener
la  dispensa  del  servicio  militar  de  tres  años.  Una  enseñanza ­
  dada  con  este  objeto,  no  es  una  verdadera
enseñanza  comercial.
§  2.—M.  Jacques  Siegfried  (1)  considera  que  la
enseñanza  comercial  se  debe  dividir  en  dos  partes:
una,  destinada  á  la  formación  del  futuro  comercio;
la  otra,  al  perfeccionamiento  del  personal  que  forma
parte  de  él.  Estas  últimas  escuelas  de  perfeccionamiento ­
  alcanzaban  en  Alemania,  en  1905,  la  cifra
de  592.
Existen  cuatro  facultades  de  comercio  que  tienen
por  objeto  perfeccionar  la  instrucción  comercial  de
la  misma  manera  que  las  universidades  completan  la
instrucción  general:  esas  facultades  son  las  de  Leipzig, ­
  Aquisgram,  Colonia  y  Francfort.
Para  ser  admitido  en  los  cursos  de  la  Facultad  de
Colonia,  no  se  necesita  ningún  examen;  sólo  hace
falta  estar  provisto  de  un  diploma  que  da  derecho  al
servicio  militar  de  un  año,  ó  haber  pasado  dos  años
en  una  oficina  comercial.  Se  necesita  tener  diez  y  siete ­
  años  cuando  menos,  pero  generalmente  los  alumnos ­
  suelen  tener  veinte  ó  veintidós  años.  Los  cursos
generales,  obligatorios  para  todos,  y  que  duran  cuatro ­
  semestres,  son  de  contabilidad,  derecho,  economía ­
  política,  designada  con  la  palabra  Wolkswirtschaftslehre, ­
  economía  del  pueblo,  á  propósito  de  la
cual  se  habla  de  todo,  y,  por  último,  inglés  ó  francés

(1)  Etudes  sur  l’enseignement  commercial
        <pb n="269" />
        LOS  COMERCIANTES

259

à  elección  del  alumno,  más  otra  lengua  extranjera.
Además,  en  estos  cursos  generales,  los  alumnos  deben
elegir  una  de  las  tres  ramas  siguientes:  ,1a  sección  de
geografía  y  mercancías,  ó  la  de  seguros  y  sociedades, ­
  ó  la  de  tecnología,  comprendiendo  la  mecánica,
la  química  y  la  física.  Cada  alumno  está  obligado  á
hablar  por  turno,  durante  tres  cuartos  de  hora,  sobre
un  tema  que  se  le  señala,  y  que  sirve  al  mismo,  tiempo ­
  de  discusión  entre  el  profesor  y  toda  la  clase.
En  Bélgica  existe  tan  gran  número  de  escuelas  de
comercio  de  todos  los  grados  y  de  cursos  comerciales, ­
  que  se  podría  decir  que  esta  enseñanza  es  en
aquel  país  exuberante,  compitiendo  los  poderes  públicos, ­
  la  iniciativa  privada  y  las  asociaciones  religiosas ­
  é  industriales.  La  variedad  de  los  diplomas
es  infinita:  un  Real  decreto  de  28  de  Septiembre
de  1896,  ha  creado  el  título  del  grado  superior  en
las  ciencias  comerciales  y  consulares;  y  otros  decretos ­
  sucesivos  han  extendido  y  desarrollado  esta  enseñanza ­
  por  la  organización  de  un  título  en  ciencias
comerciales  (decreto  de  11  de  Mayo  de  1901);  una
Real  orden  de  13  de  Noviembre  de  1901  ha  creado
para  el  Instituto  Superior  de  Comercio  de  Amberes,
un  diploma  de  ciencias  coloniales;  en  fin,  un  grupo
de  comerciantes  é  industriales  se  ha  señalado  recientemente ­
  con  la  original  creación  de  un  jurado  central
de  contabilidad  y  de  correspondencia  comercial  instituido ­
  bajo  el  patronato  del  Estado.  Como  su  nombre ­
  indica,  este  jurado  no  se  ocupa  de  cursos  de  enseñanza, ­
  ni  crea  otra  enseñanza  nueva;  no  hace  más
que  organizar  exámenes  encaminados  á  la  compro-
        <pb n="270" />
        260  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
bación  de  los  diplomas  de  contable  ó  de  corresponsal; ­
  los  exámenes  son  asequibles  exclusivamente  á  los
jóvenes  de  ambos  sexos,  con  la  condición  de  que  el
candidato  lleve  un  año,  á  lo  menos,  de  empleo  en  el
comercio  ó  en  la  industria.
La  escuela  que  más  ha  contribuido  al  renombre
universal  de  la  enseñanza  comercial  belga,  el  es  Instituto ­
  Superior  de  Comercio  de  Amberes,  que  fundado ­
  en  1852,  ha  servido  de  modelo  á  muchos  países
para  la  organización  de  sus  escuelas  superiores  de
comercio.  Este  Instituto,  es  tan  conocido  en  todo  el
mundo,  que  de  los  303  alumnos  que  tenía  en  1905,
sólo  110  eran  belgas  y  193  extranjeros.
La  Suiza  es  de  todos  los  países  del  mundo  el  que
cuenta  más  escuelas  comerciales  en  proporción  al
número  de  sus  habitantes;  aventaja  á  la  misma  Sajonia,
  á  la  que  se  cita  con  frecuencia  como  tierra  clásica ­
  de  la  enseñanza  comercial;  se  concibe  este  hecho
por  el  considerable  número  de  jóvenes  suizos  que  se
envían  al  extranjero,  y  que  es  preciso  preparar,  por
consiguiente.
La  enseñanza  superior  se  da  en  la  Facultad  de
ciencias  políticas  de  la  Universidad  de  Zurich,  que
ha  creado  en  1903  una  sección  de  ciencias  comerciales, ­
  en  la  cual  se  hacen  estudios  muy  elevados  que
conquistan  uno  de  los  tres  diplomas  siguientes:  de
ciencias  comerciales,  profesorado  de  comercio  para
la  enseñanza  superior  y  doctor  juris  publici  et  rerum
cameralium.  La  Academia  de  Comercio  de  Saint-Gall,
en  que  los  alumnos  deben  tener  diez  y  ocho  años
por  lo  menos,  es  también  una  de  las  más  importan-
        <pb n="271" />
        LOS  COMERCIANTES

261

tes.  Una  particularidad  de  esta  Academia  es  la  de
que  el  estudiante  extranjero  paga  mayores  honorarios ­
  que  el  suizo.  La  segunda  enseñanza  se  da  en  22
escuelas,  en  las  que  el  programa  de  estudios  es
sensiblemente  el  mismo  que  el  de  las  escuelas  del
mismo  grado  en  los  diversos  países;  pero  el  espíritu
práctico  del  pueblo  suizo  se  revela  una  vez  más  en
la  importancia  que  se  concede  al  «Bureau  commercial» ­
  ,  Ubungskoníor,  que  hace  el  trabajo  cuotidiano
de  una  verdadera  oficina  de  comercio  con  correspondencia ­
  y  teneduría  de  libros,  no  sólo  en  la  lengua
patria,  sino  también  en  las  extranjeras.  Las  escuelas
elementales,  ó  con  mayor  propiedad,  los  cursos  complementarios ­
  están  muy  en  boga,  y  los  comerciantes
se  interesan  en  hacer  más  provechosos  los  conocimientos ­
  de  los  peritos;  el  número  de  estas  escuelas
complementarias  es  en  la  actualidad  de  90  próximamente, ­
  de  las  cuales  64  han  sido  fundadas  por  la  importante ­
  Société  suisse  pour  /’  Enseignement  commercial, ­
  que  ha  logrado  organizar  en  todo  el  país  exámenes ­
  que  dan  derecho  al  diploma  muy  apreciado
de  perito  de  comercio.  La  asistencia  á  estos  cursos
da  lugar  generalmente  á  una  retribución  que  varía
entre  cinco  y  30  céntimos  de  franco  por  lección;  la
experiencia  ha  demostrado  que  así  se  obtiene  mayores ­
  atención  y  esfuerzos  de  los  auditores.
M.  Hapgoods  dice  que  los  Comercial  Clubs  tales
como  existen  enlaUniversidad  de  Wisconsin,son  muy
útiles;  son  miembros  de  ellos  antiguos  alumnos  que
se  han  dedicado  ya  á  los  negocios.  Hombres  que  tienen ­
  ya  la  práctica  de  éstos  y  van  allí  á  darconferencias.
        <pb n="272" />
        262

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Aconseja  también  à  los  jóvenes  que  vayan  algunos
meses  antes  á  the  Warthon  school,  á  la  Pennsylvania
University  y  á  la  Tack  School  en  Dartmouth.
M.  Harlow  J.  Person  da  como  programa  de  una
educación  comercial,  apropiada  á  toda  clase  de  negocios: ­
  l.°,  la  contabilidad;  2.°  las  lenguas  modernas;
•3.°,  el  derecho  comercial;  4.°,  historia  del  desenvolvimiento ­
  técnico  de  las  industrias  tipos.
Pero  enumera  lo  que  en  este  programa  se  puede
comprender,  y  pronto  se  llega  á  la  enciclopedia.  Este
es  el  escollo.
La  enseñanza  debe  ser  un  método  en  que  se  aprenda ­
  por  aprender:  todo  lo  que  es  sistema  de  aprender
de  memoria,  es  malo;  aparta  la  atención  de  los  niños
y  de  los  jóvenes  del  arte  de  observar,  de  la  gimnasia
del  pensamiento,  de  la  coordinación  de  ideas,  y  es
causa  de  que  se  hable  como  los  loros.
Un  hombre  acostumbrado  á  pagarse  de  palabra,
es  incapaz  para  el  comercio  que  exige  una  observación ­
  aguda  y  del  que  cada  acto,  en  bien  ó  en  mal,
lleva  consigo  una  sanción  efectiva.
Pero  el  hombre  busca  siempre  el  menor  esfuerzo.
No  lo  encuentra  siempre,  pero  no  es  porque  no  lo
desee,  sino  porque  le  falta  saber.  De  ello  resulta  que
trata  de  reducir  á  unas  sencillas  fórmulas  sus  principios ­
  de  acción.  La  cuestión  está  en  que  aquéllas
sean  exactas,  y  la  enseñanza  comercial  debe  encaminarse ­
  á  despejarlas  con  claridad  y  precisión.
En  París  existen  la  Escuela  de  Estudios  Superiores ­
  de  Comercio,  la  Escuela  Superior  Práctica  de  Comercio ­
  y  de  Industria,  la  Escuela  Comercial  de  la
        <pb n="273" />
        LOS  COMERCIANTES

263

Rive  droite  y  la  de  la  Rive  gauche.  Los  programas
me  parecen  bastante  extensos;  pero  toda  la  cuestión
está  en  saber  de  qué  manera  se  da  la  enseñanza  y
qué  es  lo  que  exigen  los  examinadores.
En  las  escuelas  comerciales,  la  enseñanza  económica ­
  debe  tener  por  fundamento  los  tres  elementos
del  valor;  dos  objetivos:  el  precio  de  reventa  del  obje~
to  á  vender,  y  el  poder  de  adquisición  del  comprador,
y  un  elemento  subjetivo,  la  necesidad,  cuya  regularidad ­
  puede  ser  tal  que  determine  el  alza  y  baja  en  los
mercados.
Es  preciso  que  el  joven  sepa  bien  que  la  ciencia
económica,  como  toda  ciencia,  tiene  por  objeto  la
verdad  y  nada  más  que  la  verdad.
Ella  tiene  por  base  este  axioma:  Nada  es  gratuito;
todo  se  paga.
La  ciencia  económica  ocupa  un  lugar  muy  pequeño ­
  en  la  enseñanza  comercial.  Parece  que  cada  vez
que  se  aumenta  el  programa,  se  resta  lugar  á  aquélla. ­
  Lo  importante  es  que  los  principios  esenciales
de  la  ciencia  económica  estén  bien  y  claramente  expuestos ­
  ,  basados  sobre  cualesquiera  hechos  bien
comprendidos  por  el  profesor  y  los  alumnos.  Es  indispensable ­
  que  el  profesor  explique  las  fórmulas  á
sus  alumnos  á  continuación  de  cada  lección,  y  que
les  pregunte  sobre  ellas  en  la  lección  siguiente,  para
saber  si  las  han  comprendido.  La  enseñanza  económica ­
  debe  ser  un  diálogo,  no  un  monólogo.
M.  Gordon  Graham  dice  que  en  los  Estados  Unidos ­
  el  90  por  100  de  los  hombres  que  salen  del  colegio ­
  son  aptos  para  alcanzar  altas  posiciones,  en  tan-
        <pb n="274" />
        264  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
to  que  la  proporción  no  es  más  que  de  un  25  por  100
para  los  hombres  que  sólo  tienen  la  instrucción  primaria. ­
  Al  cabo  de  cuatro  años,  éstos  ganan  800  dollars ­
  (4.000  francos);  de  los  que  poseen  la  instrucción
superior,  un  90  por  100  gana  1.200  dollars  (6.000
francos),  mientras  sólo  fracasan  en  un  10  por  100.
Recientemente  se  ha  hecho  un  estudio  por  un  periódico ­
  inglés  sobre  esta  cuestión:  ¿La  Universidad
prepara  para  los  negocios?  Las  contestaciones  en  uno
y  otro  sentido  han  sido  contradictorias  y  poco  justificadas. ­
  Los  ejemplos  personales  en  los  dos  casos,
nada  prueban.
Si  se  verificase  en  Francia  el  mismo  estudio,  probablemente ­
  daría  el  mismo  resultado.
§  3.—El  arte  de  dirigirá  los  hombres  depende
principalmente  de  la  voluntad  y  de  la  iniciativa.
Esta  facultad  no  se  aprende;  la  educación  y  la  práctica ­
  de  la  vida  la  desarrollan.
La  facultad  de  adaptarse  á  las  personas  y  á  las  circunstancias ­
  puede  desarrollarse  por  la  educación  más
que  por  la  instrucción,  pues  vemos  á  personas  cultas
ignorar  toda  su  vida  las  reglas  de  la  decencia  y  de  la
honradez.  El  tacto  es  una  cualidad  de  las  civilizaciones ­
  muy  avanzadas  en  evolución,  y  no  se  improvisa.
Cuando  el  francés  no  tiene  trastornada  la  cabeza
}  por  la  vanidad,  se  muestra  tal  como  es,  se  resigna  á
ser  sencillo,  no  intenta  imponerse  á  los  demás  y  tiene ­
  un  tacto  superior.
El  comerciante  persigue  un  solo  objeto:  comprar  y
vender  para  obtener  una  ganancia.
El  negociante  debe  ver  todas  las  cosas  desde  elpun-
        <pb n="275" />
        LOS  COMERCIANTES

265

to  de  vista  de  la  ganancia  que  pueda  sacar  de  ellas.
La  sola  práctica  puede  darle  esta  competencia.
Mas  si  un  joven  entra  tarde  en  los  negocios,  difícilmente ­
  la  adquirirá.  La  instrucción  tiene  un  carácter ­
  desinteresado,  que  es  al  opuesto  al  de  la  vida  del
comercio.
Sir  Alfredo  Jones,  armador  de  Liverpool,  estima
que  á  los  diez  y  seis  años  todo  futuro  hombre  de  negocios ­
  debe  haber  comenzado  su  carrera.  Los  grandes ­
  estudios  no  desenvuelven  en  el  hombre  las  cualidades ­
  de  iniciativa  y  el  sentimiento  de  responsabibilidad
  que  le  son  indispensables  en  la  vida  comercial ­
  .
        <pb n="276" />
        CAPÍTULO  X

LAS  NECESIDADES  Y  EL  INDICIO  DE  LAS  NECESIDADES
LATENTES

El  comercio  es  el  arte  de  comprar.—Dos  condiciones  objetivas
para  todo  objeto  á  vender,  son  responder  á  una  necesidad
y  ser  proporcionado  al  poder  de  adquisición  de  los  clientes ­
  posibles.—El  misoneísmo.  —  La  National  Cash  register
Company  .—Borceguíes  para  musulmanes.—Exportación
de  loza  á  la  América  del  Sur.

El  industrial  puede  vender  sus  productos  á  la
clientela,  en  este  caso,  aquél  hace  el  comercio  directo, ­
  y  las  reglas  porque  han  de  regirse  los  comerciantes, ­
  les  están  aplicadas.
Yo  llamo  comercio  al  arte  de  adquirir  la  mayor
cantidad  posible  de  monedas  ó  de  otros  productos  á
cambio  de  los  que  se  dan.
Todo  objeto  para  la  venta  sólo  tiene  valor  si  responde ­
  á  las  necesidades  de  gente  que  tiene  un  poder ­
  de  adquisición,  bastante  para  comprarlo.  Es  inútil ­
  ofrecer  diamantes  á  mujeres  que  no  pueden  pagarlos. ­

El  comerciante  no  debe  limitarse  á  buscar  la  satisfacción ­
  de  las  necesidades  ya  existentes;  su  preocu-
        <pb n="277" />
        LOS  COMERCIANTES

267

pación  constante  debe  ser  provocar  la  urgencia  de  las
necesidades  latentes.
La  satisfacción  de  esta  necesidades  que  no  se  había ­
  manifestado,  puede  rendir  los  mayores  servicios.
Doulton  ha  provocado  necesidades  de  limpieza  que
no  sentían  nuestros  abuelos  en  el  mismo  grado  que
nosotros;  pero  una  gran  mayoría  de  nuestros  compatriotas ­
  tampoco  las  sienten  aún.  No  basta,  pues,  que
el  industrial  ó  el  comerciante  hayan  hecho  una  obra
útil  provocando  la  manifestación  de  una  necesidad
para  obtener  de  ella  una  remuneración  inmediata.
Ellos  pueden  tener  razón  demasiado  pronto  y  caer
en  el  misoneísmo.  Yo  he  oído  recientemente  este  diálogo ­
  en  París:
—«¿A  dónde  va  usted?—A  tomar  un  baño.—¿Está
usted  enfermo?»  Toda  nueva  necesidad  es  un  lujo  en
opinión  de  los  que  aún  no  la  han  sentido  ó  que  no
tienen  recursos  bastantes  para  satisfacerla.
Muchos  pequeños  comerciantes,  farmacéuticos,  especieros, ­
  se  percataban  de  que  la  tarea  de  llevar  la
Caja  era  bastante  complicada,  y  exigía  una  cuidadosa ­
  vigilancia,  y  pensaron  aunque  muy  confusamente
en  los  medios  de  simplificarla  y  garantirla.  Algunos
entreveían  quizá  una  máquina  que  pudiera  hacer  el
registro,  pero  no  llegaban  á  concretar  su  pensamiento ­
  juzgándolo  irrealizable.  Los  americanos  lo  han
realizado:  Dayton  construyó  las  cajas  registradoras,
las  dió  á  conocer,  y  la  National  Cash  register  Company ­
  ha  hecho  uno  de  los  más  bonitos  negocios  del
mundo.
Esta  Sociedad  remite  unos  cuestionarios  á  sus
        <pb n="278" />
        268  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
agentes  que  deben  indicar  las  necesidades  y  las  costumbres ­
  de  cada  comercio  en  cada  localidad.
Las  manufacturas  suizas  de  calzado  se  han  abierto
un  mercado  en  Egipto,  creando  un  nuevo  tipo  de
borceguíes  que  el  creyente  puede  fácilmente  quitarse
cuando  entra  en  la  mezquita.
Una  casa  exportadora  de  Hamburgo  tiene  en  las
principales  ciudades  de  la  América  Central  y  Meridional, ­
  corresponsales  encargados  de  informarle  sobre ­
  todos  los  acontecimientos  políticos  y  mundanos
y  de  enviarle  fotografías  y  retratos  de  personajes  conocidos. ­
  Ella  ha  hecho  medallones  en  loza  de  una
cantante  muy  en  boga  en  Río  Janeiro,  y  ha  vendido
más  de  cien  mil  bandejas  y  jarros  de  agua  decorados
con  paisajes  de  la  República  Argentina,  compuestos
según  las  fotografías,  por  dibujantes  de  París  y  de
Munich.
        <pb n="279" />
        CAPÍTULO  XI

LAS  EXIGENCIAS  DEL  CLIENTE

El  comerciante  debe  aceptar  los  caprichos  de  la  clientela.—
Obstinación  inglesa.—El  cliente  no  siempre  protesta  pero
se  va.—Errores  de  los  clientes.—  Algunas  veces  tienen
razón.—Inutilidad  de  intentar  una  educación  de  un  modo
directo.—El  precio  fob  y  el  precio  cif.

El  cliente  tiene  exigencias;  el  comerciante  no  debe
juzgarlas,  debiendo  conocerlas  solo  para  obtener  de
ellas  un  provecho.
Los  ingleses  enviaban  al  Brasil  agujas  de  primera
calidad,  pero  envueltas  en  papel  negro,  que  no  agradaba ­
  á  los  consumidores;  los  alemanes  las  han  enviado ­
  de  peor  calidad,  pero  envueltas  en  papel  rosa  y  se
han  apoderado  de  la  clientela.
Los  habitantes  de  Victoria  han  dejado  de  comprar
los  cartuchos  ingleses,  porque  los  querían  de  25  y
éstos  solo  los  enviaban  de  100.
Los  ingleses  se  obstinaron  en  mandará  la  colonia
de  Victoria,  martillos  cuya  forma  no  agradaba  á  los
carpinteros.
Los  americanos  los  enviaron  como  convenían  á
        <pb n="280" />
        270  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
éstos  que  naturalmente  han  cambiado  de  suministradores ­
  á  pesar  de  las  tarifas  protectoras  (1).
Inglaterra  exportaba  á  Rusia  pañuelos  rojos  de
forma  oblonga,  queriéndolos  cuadrados  las  mujeres,
que  compraban  aquellos  á  regañadientes.  El  fabricante ­
  se  decía:—Puesto  que  los  compran,  no  vale  la  pena
de  cambiar  mi  maquinaria.
Pero  este  descontento  llegó  á  Alemania,  que  fabricó ­
  pañuelos  cuadrados,  y  á  partir  de  este  momento
los  ingleses  se  quedaron  sin  clientela.
Hay  que  tener  en  cuenta  los  errores  de  cálculo  de
algunos  clientes.
Las  refinerías  francesas  vendían  azúcar  de  pilón  á
Marruecos;  los  alemanes  lo  ofrecieron  en  terrones  la
mitad  más  pequeños  y  los  marroquíes  se  precipitaron
sobre  ellos.  El  cónsul  francés  avisó  á  las  refinerías  de
su  país,  que  desdeñaron  la  advertencia,  no  queriendo
cambiar  sus  moldes  y  perdieron  una  parte  de  aquel
mercado.
Algunas  de  estas  preferencias  que  parecen  caprichosas ­
  en  Europa,  responden  á  necesidades  locales.
Desatenderlas  es  descontentar  al  cliente  á  quien  se
trata  de  servir.
M.  G.  de  Leener  ha  citado  numerosos  ejemplos  de
errores  cometidos  por  los  industriales  belgas;  negarse
á  aliviar  el  papel  destinado  á  la  República  Argentina,
de  derechos  de  aduana  más  elevados  que  los  que
pesaban  sobre  los  concurrentes;  la  sumisión  en  1903,
de  una  fábrica  de  acero  belga,  á  un  precio  de  77  cen-(1)

  G.  de  Leener,  pág.  25.
        <pb n="281" />
        LOS  COMERCIANTES

271

tavos  oro,  inferior  al  de  los  otros,  pero  negándose  á
vender  á  plazos;  expedición  de  vasos  de  vidrio  á
Smirna  por  otra  compañía  de  navegación  que  la  designada ­
  por  el  cliente,  cuando  el  envío  era  á  riesgo
del  comprador;  éste  se  negó  á  hacerse  cargo  del  envío, ­
  hasta  que  hubo  una  conciliación;  pero  en  el  almacén ­
  rodaron  sobre  la  caja,  barricas  de  aceite,  y  un
30  por  100  del  contenido  de  aquella  resultó  roto;
haber  hecho  una  casa  de  tejidos  fardos  de  75  kilos
en  vez  de  60  indicados  para  el  transporte  en  bestias
durante  un  viaje  de  varios  días,  siendo  imposible
modificar  el  embalaje  en  el  punto  de  llegada  y  por
consiguiente  el  cargarlos  sobre  las  bestias;  la  expedición ­
  anticipada  de  productos  á  pagar  á  la  vista,  á
un  destinatario  que  no  tiene  los  fondos  disponibles  y
Que  no  está  prevenido  para  la  colocación  de  la  mercancía; ­
  sustitución  de  un  color  por  otro  en  barras  de
hierro,  siendo  este  color  el  destinado  á  hacer  reconocer ­
  al  propietario,  etc.
El  suministrador  debe  atenerse  á  las  exigencias  de
su  cliente  y  no  discutirlas.  Intentar  educarle  directamente ­
  es  inútil.  Esto  solo  puede  hacerse  de  una  manera
indirecta.
Algunas  veces  estas  exigencias  están  justificadas
por  necesidades  locales  que  no  conocen  los  vendedores. ­

El  precio  en  la  casa  de  venta  importa  poco  al  comprador ­
  lejano,  al  que  solo  interesa  saber  á  qué  precio
le  resultará  el  artículo  en  el  lugar  de  destino.  No  es
el  precio  en  almacén,  no  es  ya  el  precio  fob  (franco  á
bordo)  el  que  quiere  conocer,  sino  el  precio  cif  com-
        <pb n="282" />
        272

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

prendido  cost,  insurance,  freigh,  el  precio  de  la  mercancía, ­
  el  seguro  y  el  transporte.
A  muchos  expedidores  se  censura  no  consignar  en
sus  catálogos  más  que  el  precio  en  el  almacén  y  no
tomarse  la  molestia,  ni  aún  en  sus  cartas,  de  dar  á
conocer'el  precio  cif.

i'j
        <pb n="283" />
        18

CAPÍTULO  XII

LA  PUBLICIDAD

La  facultad  de  la  atención.—Las  tres  leyes  psicológicas  de  la
publicidad.—Detalles  de  aplicación.—La  retórica  del  anuncio.—Las ­
  cinco  reglas  de  la  deontologia  de  la  publicidad.

M.  Waiter  Cilh  Scott,  director  del  laboratorio  de
psicología  de  la  Universidad  Northwestern  en  los
Estados  Unidos,  dice  que  la  teoría  de  la  publicidad
es  el  estudio  del  trabajo  intelectual  de  aquellos  á  los
que  se  dirige  (1).
¿Cómo  atraer  la  atención  con  el  máximum  de  intensidad ­
  y  el  mínimum  de  gastos?  Este  es  el  problema ­
  de  quien  tiene  recursos  para  la  publicidad.
Los  trabajos  de  los  laboratorios  psicológicos  demuestran ­
  que  un  observador  ordinario  puede  seguir
visualmente  á  cuatro  objetos  á  la  vez.
Según  el  análisis  de  la  atención  involuntaria,  se
puede  establecer  los  seis  principios  siguientes:
El  poder  de  un  objeto  para  atraer  nuestra  atención
depende:

0)  Véase  la  revista  Le  Commerce,  y  especialmente  System.
        <pb n="284" />
        274  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
1.  °  De  la  ausencia  de  atracciones  contrarias.
2.  °  De  la  intensidad  de  la  sensación  producida.
3.  °  Del  contrato  que  hace  con  el  objeto  con  que  se
presenta,  con  el  que  le  precede  y  con  el  que  le  sigue.
4.  °  De  la  facilidad  con  que  podamos  comprenderlo. ­

5.  °  De  la  intensidad  del  sentimiento  suscitado.
6.  °  Del  número  de  veces  que  lo  vemos.
Los  teóricos  de  la  publicidad  americana  han  establecido ­
  las  tres  leyes  siguientes:
La  idea  que  sucede  en  el  espíritu  es  la  que  habitualmente ­
  se  ha  asociado  con  la  idea  presente  al  espíritu
(en  su  parte  más  interesante).
Es  preciso  provocar  la  costumbre  de  pensar  en  un
objeto  sin  apercibirlo,  por  acción  refleja.  Cuando  se
piensa  en  el  chocolate,  se  añade  inmediatamente,
chocolate  Menier.  En  Inglaterra  la  palabra  mustard
recuerda  inevitablemente  la  designación  Colman's
mustard;  la  palabra  jabón,  Peads  soap.
Las  máquinas  de  coser,  la  marca  Singer.
Para  estos  productos,  la  publicidad  ha  producido
todos  sus  efectos.  La  calidad  de  los  productos  ha  asegurado ­
  la  clientela;  ya  solo  se  necesita  mantenerla,  y
se  ve  á  estas  casas  continuar  la  publicidad,  lo  que
prueba  que  es  para  ellas  necesario  no  dejarse  olvidar.
La  segunda  ley  se  aplica  á  los  acontecimientos  recientes: ­
  Si  recientemente  se  han  asociado  dos  cosas  en
el  espíritu,  cuando  se  piensa  en  una  de  ellas,  ésta  sugiere ­
  el  recuerdo  de  la  otra.  Ejemplo:  el  viaje  de
M.  Fallieres  á  Londres,  provoca  inmediatamente  la
idea  de  la  Entente  cordiale.
        <pb n="285" />
        LOS  COMERCIANTES

275

Si  se  presentan  al  pensamiento  mil  objetos  diversos, ­
  del  espíritu  se  apoderaría  aquél  cuya  asociación
sea  más  clara.
El  anuncio  debe  ser  claro  y  no  poner  en  evidencia
más  de  cuatro  objetos,  ya  sean  cuatro  palabras  fáciles ­
  de  comprender  ó  cuatro  imágenes.
Debe  ser  aislado;  para  producir  todo  su  efecto,  deberá ­
  ocupar,  por  ejemplo,  toda  la  página  de  un  periódico. ­

El  poder  atractivo  de  la  atención  aumenta  casi  regularmente ­
  con  el  tamaño  de  los  caracteres.
Sin  embargo,  hay  una  cuestión  de  proporción  y  de
medida.
Según  el  profesor  Harlowgalde,  de  todos  los  colores, ­
  el  rojo  es  el  que  tiene  mayor  poder  de  atracción,
después  el  verde  y  á  continuación  el  negro  sobre
fondo  blanco.
La  repetición  es  indispensable;  pero  en  rigor  no  se
sabe  aún  si  las  repeticiones  continuas  é  inmediatas
causan  más  efecto  que  las  intermitentes.
La  imitación  hace  un  efecto  decisivo;  todo  hombre
tiene  que  hacer  un  esfuerzo  para  decidirse  por  sí  mismo, ­
  y  en  cambio  imita  y  sigue  á  otra  persona  sin  esfuerzo. ­
  Los  saltimbanquis  conocen  la  dificultad  de
que  se  decida  la  primera  persona  á  entrar  en  las
barracas.
La  ley  de  Davenant  y  King  muestra  el  miedo  del
hombre  á  perder  la  ocasión.  Ese  miedo  le  lleva  á
comprar  muchas  cosas  inútiles  ó  cosas  útiles  en  cantidad ­
  exorbitante.  Sugerirle  la  idea  de  que  no  podrá
comprar  cualquier  día  un  objeto,  es  un  método  exce-
        <pb n="286" />
        276  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
lente,  que  ha  empleado  con  gran  éxito  el  Times  para
the  Encyclopedia  Britannica  y  para  Historians  History.
La  retórica  del  anuncio  no  difiere  de  la  retórica
útil.
Es  preciso  atraerla  atención,retenerla  y  no  fatigarla.
El  exordio  para  insinuar,  es  siempre  pesado.
Vale  más  sorprender.  El  toque  de  clarín  que  sobresalta ­
  al  hombre  que  no  piensa  en  nada,  «es  excelente.
Es  preciso  ser  conciso,  explícito  y  claro.  El  uso  del
telégrafo  ha  provocado  grandes  progresos  en  el  estilo.
Hace  falta  ser  preciso  de  manera  que  la  ventaja
que  se  brinda  en  la  oferta  sobrecoja  á  todos.
Todo  cartel  ó  todo  prospecto  que  llama  la  atención
es  objeto  de  comentarios  por  parte  del  comprador,  en
familia  ó  en  grupos.  Cada  uno  de  los  lectores  ó  auditores ­
  formulan  preguntas  á  las  que  el  prospecto  ó  el
anuncio  debe  responder.
Un  nombre  original  que  nada  significa  para  el  público ­
  puede  ser  excelente;  le  Byrrh,  le  Kodack,  etc.
La  publicité  ouverte  por  carteles,  ó  grandes  anuncios ­
  es  más  eficaz  que  la  otra;  pero  los  carteles  grandes ­
  sobre  los  muros  ó  á  lo  largo  de  las  líneas  ferroviarias, ­
  solo  convienen  á  un  número  muy  limitado  de
productos.
Ea  deontologia  de  la  publicidad  se  encierra  en  varias ­
  reglas:
1.  °  La  calidad  del  producto,  decía  M.  Menier,
debe  corresponderá  los  gastos  de  publicidad.
2.  °  «No  intentad  recuperar  los  gastos  de  vuestra
publicidad,  descuidando  la  calidad  de  los  productos
ó  reduciendo  la  ventaja  del  consumidor,  del  detallista
        <pb n="287" />
        LOS  COMERCIANTES

277

ó  de  la  casa  al  por  mayor».  (George  Besett,  director
de  la  Compañía  Wells  Richardson).
3.  "  Los  gastos  de  publicidad  se  acumulan  á  los
gastos  generales  de  la  casa,  que  debe  tenerlos  en
cuenta  para  establecer  sus  precios  de  venta.
4.  °  Los  gastos  de  publicidad  se  pueden  calcular
de  dos  maneras:
o)  Si  tienen  por  objeto  mantener  la  venta  normal,
deben  ser  repartidos  sobre  el  conjunto  de  los  productos ­
  en  el  momento  en  que  se  establecen.
b)  Si  tienen  por  objeto  aumentar  la  venta  de  los
productos,  deben  ser  reducidos  en  cada  unidad,  en
proporción  al  aumento  previsto.
Un  artículo  del  que  se  hace  propaganda,  dice
M.  George  M.  Besett,  se  debe  vender  al  mismo  precio-que ­
  si  aquella  no  se  hiciese:  No  basta;  ese  artículo ­
  se  debe  vender  más  barato,  porque  si  no  se  vendían
más  que  diez  unidades,  era  preciso  vender  más  caro
que  si,  por  la  publicidad,  se  llega  á  vender  cien  ó  mil
unidades.
        <pb n="288" />
        «rï

!  :  ;
!

CAPITULO  XIII

EL  CUESTIONARIO  DEL  COMERCIO

Trátese  del  comercio  interior  ó  del  exterior,  las
cuestiones  que  todo  comerciante  debe  plantearse  son
de  la  misma  naturaleza.  Sólo  hay  algunas  más  para
el  comercio  exterior.  Los  diversos  antecedentes  que
debe  estudiar  todo  comerciante,  se  pueden  enumerar
de  la  manera  siguiente:
1.  °  La  población  ¿Cuál  es  el  tipo  de  ella?
2.  °  ¿Cuáles  son  sus  necesidades?
3.  °  ¿Cómo  están  satisfechas?  ¿Por  la  industria  local  ó  por
la  extranjera?
4.  °  ¿Cuáles  son  las  necesidades  latentes  que  se  pueden
despertar?
5.  °  ¿Cuál  es  el  poder  de  compra  de  la  población?
6.  °  ¿Cuáles  son  los  gastos:  a),  de  transporte;  b),  de  seguro, ­
  y  c),  de  aduanas?
7.  °  ¿Cuál  es  la  moneda?  ¿Cuál  es  el  cambio?  ¿Cuáles  son
las  costumbres  y  seguridades  del  pago?  ¿Cómo  se  pueden
obtener  informes  sobre  las  personas  con  las  cuales  se  ha  de
tratar?
8.  °  ¿Cuáles  son  las  condiciones  jurídicas  en  caso  de  litigio? ­
  ¿Cuál  es  el  tribunal  competente?
9.  °  ¿Cuáles  son  las  garantías  morales  y  materiales  de  seguridad? ­
        <pb n="289" />
        LOS  COMERCIANTES

279

10.°  ¿Cómo  organizar  la  representación  comercial?  ¿Por
establecimientos  locales  ó  por  representantes  directos?
1 1  0  ¿Cuál  es  la  situación  de  los  representantes  directos?
¿Están  sometidos  á  formalidades  y  á  algún  arancel?  ¿Pueden
•levar  muestras?  ¿Cuáles  son  los  gastos  de  viaje  y  de  hospedaje? ­
  ¿Cuál  es  la  mejor  estación  del  año?
12.°  ¿Qué  lengua  se  habla?
El  comerciante  debe  cuidar,  sobre  todo,  del  embalaje ­
  y  del  transporte,  recordando  siempre  que  el  estado ­
  de  la  mercancía  en  el  momento  de  enviarla,  nada
significa.  La  cuestión  está  en  saber  cómo  llegará  á  su
destino.
        <pb n="290" />
        ■

CAPITULO  XIV
EL  PODER  DE  COMPRA  Y  LA  SOLVENCIA  DEL  CLIENTE
•  El  poder  de  compra  del  cliente  es  á  la  vez  objetivo
y  subjetivo.
Desde  el  punto  de  vista  objetivo,  el  cliente  tiene
ciertos  recursos  para  comprar,  de  los  que  no  puede
extralimitarse,  so  pena  de  contraer  deudas  y  correr
el  riesgo  de  hacerse  un  deudor  insolvente.
Considerada  la  cuestión  en  su  aspecto  subjetivo,
los  recursos  del  cliente  constituyen  una  determinada
cifra  que  él  distribuye  entre  sus  necesidades;  y  sus
necesidades  tienen  un  lado  subjetivo.  Unas  son  esenciales: ­
  la  habitación,  el  vestido,  el  alimento.  Pero
cada  uno  puede  comprender  de  manera  distinta  la
parte  que  debe  dedicar  á  una  ó  á  otra.  Uno  puede
preferir  el  domicilio  confortable  á  una  buena  alimentación. ­
  La  experiencia  demuestra  que  muchas  mujeres ­
  lo  sacrificarían  todo  al  vestido  que  comprende
la  apariencia.  Sabemos,  en  fin,  que  en  ciertos  momentos ­
  la  moda,  el  snobismo  da  la  preponderancia  á
una  sobre  otra  necesidad.  En  1907  se  han  oído  las
lamentaciones  de  los  representantes  de  las  industrias
de  lujo,  por  la  competencia  que  les  hacía  el  automóvil. ­
        <pb n="291" />
        LOS  COMERCIANTES

281

EI  cliente  compra;  pero,  ¿es  solvente?
He  aquí  la  primer  condición  para  el  comerciante
que  ejerce  su  profesión,  no  para  hacer  regalos,  sino
para  obtener  beneficios.
La  solvencia  depende  de  tres  factores:
L°  Los  recursos  del  cliente  para  pagar.
2.  °  La  voluntad  de  pagar.
3.  °  El  medio  del  comerciante  para  hacerse  pagar,
si  el  deudor  es  recalcitrante.
        <pb n="292" />
        CAPITULO  XV

LA  MORAL  PROFESIONAL  DEL  COMERCIANTE

§  1.—Platón.—Definición  del  comercio.—  Contra  el  comercio.—El ­
  hostelero  de  Atenas.  —Fijación  del  provecho  por
la  autoridad.  —«Preciso  es  que  haya  robado  bien.»
§  2—»Bastante  bueno  para  el  cliente.  »—Silencio,  pero  ausencia ­
  del  cliente  descontento.  —El  cliente  extranjero.—Ejemplos ­
  belgas.  —Exigencias  absurdas  de  los  consumidores.—
El  precio  de  adjudicación  de  la  carne  para  el  ejército.
§  3.—El  cliente  para  el  monopolio  y  no  el  producto  para  el
cliente.—Memorandum  deontológico.—La  moral  de  la
competencia  .—Responsabilidad  inmediata  é  implacable.

§  1.—Platón  da  una  justa  definición  del  comercio
diciendo  que  «tiene  por  objeto  proveer  á  las  necesidades ­
  de  los  particulares  suministrándoles  las  cosas
precisas  para  la  vida,  comunes  á  todos»  (1).
Pero  «las  condiciones  del  comercio  no  se  reputan
de  honradas  ni  honorables».  Platón  se  da  la  explicación: ­
  «El  hostelero,  en  vez  de  tratar  bien  á  los  viajeros, ­
  los  trata  como  á  enemigos  y  cautivos;  de  los  que
exige  un  rescate  exorbitante,  injusto  é  impuro.

(1)  Platón.  Las  Leyes,  lib.  XI,  pág.  377,  tomo  I.
        <pb n="293" />
        LOS  COMERCIANTES

283

«Si  los  hombres  de  bien  y  las  mujeres  virtuosas  de
cada  país  se  vieran  obligadas  á  ejercer  las  profesiones ­
  de  hostelero,  de  mercader,  del  comercio,  durante
nn  cierto  tiempo,  conoceríamos  entonces  cuán  caras
y  preciosas  son  estas  profesiones  para  la  humanidad.» ­

Pero  en  vez  de  someterse  á  los  magnates  de  la
ciudad  á  esta  experiencia,  se  prohibió  á  los  jefes  de
las  5.040  familias  que  la  formaban,  la  profesión  de
comerciante.  Sin  embargo,  la  prohibición  no  era  absoluta. ­

«No  es  fácil  al  legislador  fijar  exactamente  lo  que  deshonra
0  no  deshonra  á  una  persona  libre.  Pero  el  que  ejerciera  un
tráfico  indigno  de  su  condición  será  citado  ante  un  tribunal
de  los  más  virtuosos  de  entre  los  ciudadanos  y  acusado  de
deshonrar  á  su  familia.  Y  si  se  le  prueba  que  ha  profanado  la
casa  paterna  por  alguna  profesión  sórdida,  será  condenado  á
Un  año  de  prisión,  y  á  cada  reincidencia  se  doblará  la  pena.
Una  ley  ordenará  que  los  que  traficaren  en  la  villa  sean  extranjeros, ­
  establecidos  ó  no;  y  una  ley  tenderá  á  hacer  á  esta
clase  de  habitantes  lo  más  virtuosa  ó  lo  menos  malvada  que
f uera  posible.»

Los  guardianes  de  las  leyes  «se  confunden  con  las
personas  entendidas»  de  tal  modo  que  Platón  veíase
embarazado  para  designarlas  de  modo  distinto,  porque ­
  si  eran  entendidas,  hacían  ó  habían  ejercido  el
comercio.  Examinaban  en  conjunto  el  ingreso  y  el
gasto,  de  que  resultaba  para  el  comerciante  un  provecho ­
  razonable,  y  estipulaban  lo  que  cada  uno  debía ­
  exigir  en  razón  al  dinero  desembolsado.
L&amp;gt;e  vez  en  cuando  se  ven  reaparecer  aún  las  ideas
        <pb n="294" />
        284

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

de  Platón.  Si  se  habla  de  comerciantes  que  han  hecho ­
  fortuna,  se  oye  decir  á  muchas  personas,  en  tono
de  broma,  pero  expresión  de  una  convicción  profunda: ­
  —Preciso  es  que  haya  engañado,  defraudado  ó
robado  mucho.
Si  se  intentara  probarles  que  en  el  comercio  libre
la  honradez  es  el  mejor  medio  de  prosperar,  os  tachan ­
  de  incautos  ó  de  cómplices.
§  2.—Cierto  que  á  muchos  industriales  y  comerciantes ­
  parece  todo  bueno  para  el  cliente.  Se  imaginan ­
  que  el  que  no  reclama  no  se  apercibe  de  que  ha
sido  engañado  en  la  calidad  ó  en  el  precio.
En  efecto;  muchos  clientes  callan  porque  juzgan
inútiles  las  reclamaciones;  únicamente  usan  de  la  libertad ­
  de  cambiar  de  comerciante  y  no  vuelven  á
donde  fueron  engañados.
El  comerciante  poco  escrupuloso,  que  no  supo  retener ­
  á  sus  clientes,  hace  grandes  esfuerzos  de  publicidad ­
  para  atraerlos  de  nuevo  ó  atraer  á  otros;  mucho
más  fácil  le  hubiese  sido  conservarlos,  y  dueño  fue
de  una  publicidad  personal  y  gratuita.
M.  G.  de  Leener  (1)  cita  diversos  casos  en  que  los
belgas  han  sufrido  el  castigo  por  su  menosprecio  de
los  clientes  extranjeros:
«Un  negociante  de  Casablanca  había  logrado  colocar  allí
gran  cantidad  de  cerillas  de  procedencia  belga.  El  fabricante
despreció  al  comprador  y  empeoró  la  calidad.  Un  cargamento
bastó  para  cerrarle  el  mercado.
Los  belgas  han  enviado  á  Bulgaria  hierro  de  mala  calidad,

(1)  Pag.  40.
        <pb n="295" />
        LOS  COMERCIANTES

285

y,  á  consecuencia  de  ello,  los  reglamentos  de  adjudicaciones
públicas  prohíben  el  empleo  de  materiales  procedentes  de
Bélgica.
Envíos  de  cemento  de  mala  calidad  á  los  Estados  Unidos,
han  cerrado  este  mercado  á  la  producción  belga.»
Muchas  veces  el  consumidor  quiere  alcanzar  el
milagro  de  que  el  comerciante  le  venda  á  un  precio
inferior  al  precio  de  reventa.  Jamás  tiene  en  cuenta
los  gastos  generales  del  comerciante,  y  cuando  compara ­
  el  precio  de  un  producto  al  salir  de  la  manufactura ­
  con  el  precio  á  que  se  vende,  se  cree  robado.
La  administración  del  ejército  entiende  que  debe
pagar  la  carne  á  un  precio  inferior  al  del  mercado,  y
se  extraña  de  que  los  soldados  pongan  repulsas.  Los
carniceros  militares  han  tenido  la  culpa  de  aceptar
estos  precios;  pero  la  administración  militar  ha  debido ­
  prever  que  aquéllos  le  darían  la  mercancía  peor.
El  consumidor  debe  saber  que  el  comerciante  jamás ­
  le  hace  un  regalo;  porque  vende  para  ganar.
Si  el  consumidor  exige  precios  imposibles,  será
engañado  en  la  calidad  y  á  veces  en  la  cantidad  al
mismo  tiempo.
§  3.—En  el  sistema  del  monopolio  se  acomoda  el
cliente  al  monopolio  y  no  el  producto  para  el  cliente.
El  monopolio  de  las  cerillas  y  el  servicio  de  teléfonos ­
  lo  demuestran  todos  los  días;  vender  poco  y  caro;
tal  es  la  regla  del  sistema  del  monopolio.
En  el  régimen  de  libertad  económica  todo  industrial ­
  y  comerciante  debe  recordar  los  hechos  y  las
reglas  siguientes:
        <pb n="296" />
        286  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
IP  El  comerciante  tiene  más  necesidad  de  vender  que  el  cliente ­
  de  comprar.
Si  el  comerciante  pone  precios  exorbitantes,  el
cliente  se  pasa  sin  objetos  que  hubiera  comprado  á
un  precio  menor.  No  hay  duda  de  que  es  una  privación ­
  para  él.  Pero  por  muy  penosa  que  le  sea,  la  sufre ­
  si  ve  que  el  precio  rebasa  su  poder  de  compra.
El  tiene  recursos  para  la  abstención,  bien  sea  relativa ­
  ó  absoluta,  ó  para  la  substitución.
Si  el  trigo  es  caro,  consume  granos  inferiores.
Si  la  carne  es  cara,  disminuye  el  consumo  de  la
de  vaca  y  cordero,  y  aumenta  el  de  la  de  cerdo.
Si  el  precio  del  paño  aumenta,  aumenta  el  consumo
de  los  estambres  y  las  mezclas.
2P  El  comerciante  debe  reducir  casi  indefinidamente  su  beneficio ­
  relativo,  para  aumentar  su  beneficio  total.
3.°  El  arte  de  vender,  es  el  arte  de  los  sacrificios.
4P  La  fortuna  de  un  comerciante  es  la  riqueza  de  su  clientela. ­

5P  Toda  competencia  provoca  un  esfuerzo  y  un  progreso.
6.°  El  contrato  es  la  ley  para  las  partes:  todo  compromiso
contraído  debe  ser  ejecutado,  no  sólo  á  la  letra  sino  en  su  espíritu. ­

7P  El  objeto  librado  no  debe  jamás  ser  de  inferior  calidad
que  la  prometida;  á  ser  posible,  de  superior  calidad.

El  comerciante  es  un  altruista  profesional:  todas
las  mañanas  debe  preguntarse  cómo  podrá  ser  útil  á
sus  clientes,  y,  además,  buscar  para  despertarlas
y  satisfacerlas  cuales  son  sus  necesidades  latentes.
        <pb n="297" />
        LOS  COMERCIANTES

287

Ya  he  demostrado  oportunamente  que  el  gran  resorte ­
  moral  es  la  competencia  (1).
El  comerciante  y  el  industrial  tocan  siempre  las
consecuencias  porque  la  responsabilidad  es  inmediata
é  implacable;  todo  error  es  una  pérdida;  toda  previsión
exacta,  una  ganancia.

(1)  Yves  Guyot,  La  Moral  de  la  concurrence.
        <pb n="298" />
        feVJ  •

m

y  ..
        <pb n="299" />
        19

LIBRO  VI

El  comercio  internacional.

CAPÍTULO  PRIMERO
CARACTERES  DEL  COMERCIO  INTERNACIONAL

Una  definición  de  la  nación.—Los  caracteres  del  comercio
internacional  según  Cairnes.—M.  Bastadle  y  Stuart  Mill:
la  distancia.—Otras  distinciones.—Las  aduanas  caracterizan ­
  el  comercio  internacional.-El  ejemplo  hipotético
de  Ricardo.-El  comercio  internacional  es  más  complejo
que  el  local.—Iguales  problemas.—  Desde  el  punto  de  vista
económico,  el  comercio  internacional  es  idéntico  al  comercio
nacional.

Bagehot  define  una  nación  en  el  sentido  económico, ­
  diciendo  que  es  «un  grupo  de  productores,  entre
los  cuales,  trabajo  y  capital  circulan  libremente».
Según  esta  definición,  si  todas  las  naciones  fueran ­
  librecambistas,  no  existiría  el  comercio  internacinal.

Según  M.  Cairnes,  las  condiciones  que  determinan
d  carácter  excepcional  del  comercio  internacional,
son:
        <pb n="300" />
        290  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
1.  °  La  distancia  geográfica.
2.  °  La  diferencia  de  las  instituciones  políticas.
3 o  La  diferencia  en  lenguaje,  religión  y  costumbres. ­

¿La  distancia  geográfica?  John  Stuart  Mill  la  tomaba ­
  C'.mo  caiácter  distintivo.  Pero  menos  distancia
hay  de  París  á  Bruselas,  ó  de  Londres  á  París,  que
desde  este  punto  á  Marsella.
¿La  diferencia  de  lenguaje?  Entre  los  Estados  Unidos ­
  é  Inglaterra  no  existe;  y  como  la  distancia  es
acortada  cada  día  por  la  velocidad  de  los  navios,  según ­
  esta  teoría  el  comercio  se  desinternacionalizaría
cada  vez  más.  Los  cantones  suizos  hablan  cuatro
lenguas  distintas:  M.  Cherbuliez  deducía  de  esto  que
el  comercio  entre  ellos  era  internacional.
¿Es  porque  existe  un  régimen  político  distinto?
¡Pero  si  el  comercio  no  sufre  la  influencia  del  régimen ­
  político  más  que  por  la  mayor  ó  menor  seguridad ­
  que  le  garantiza!
M.  Bastable,  que  ha  recogido  esta  teoría,  no  admite ­
  como  distinción  la  distancia;  pero,  ¿admite  las
fronteras  naturales  como  ti  mar?  Se  le  creería  cuando ­
  declare  que  el  comercio  entre  Inglaterra  é  Irlanda
es  internacional,  aunque  sin  embargo,  no  reuniese
todos  los  caracteres;  pero  el  comercio  entre  el  Ulster
protestante  y  las  provincias  católicas  de  Irlanda,  es
nacional.  ¿Entre  las  islas  de  Dinamarca  y  la  Jutlandia,
  es  internacional  el  comercio?  M.  Bastable  no  lo
sostiene
Él  da  como  criterio  del  comercio  internacional  la
«completa  inamovihdgd  de  todos  los  agentes  de  la
        <pb n="301" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

291

producción  en  lo  que  concierne  al  paso  á  otros  grupos», ­
  de  suerte  que  el  comercio  debe  recibir  el  nombre ­
  de  internacional  cuando  se  hace  entre  non  competing ­
  groups,  entre  grupos  no  concurrentes.
Antes  de  1868  se  hubiera  podido  decir  que  el
Japón  representaba  las  condiciones  del  criterio  de
M.  Bastable;  pero  desde  entonces,  no  reúne  esas
condiciones.
La  misma  China  está  abierta.  Entre  cada  pueblo
hay  fenómenos  de  endósmosis  y  exósmosis.  ¿Es  que
el  capital  no  pasa  de  uno  á  otro  mercado?  ¿Es  que
no  hay  concurrencia  en  los  mercados  de  los  diversos
países  entre  sus  respectivos  productos?  La  concepción ­
  «de  los  grupos  no  concurrentes»  está  fuera  de
toda  realidad.
Yo  llamo  así,  dice  M.  Bastable,  á  los  grupos  entre
los  cuales  «el  trabajo  y  el  capital  no  circulan  libremente» ­
  .  El  capital  circula  fácilmente  de  uno  á  otro
grupo,  á  pesar  de  algunas  restricciones  adoptadas
en  ciertas  bolsas  para  los  valores  extranjeros.  Bastable ­
  añade:  «donde  la  tendencia  á  la  igualdad  de
los  salarios  y  de  los  beneficios  no  existe».  Pero
esta  tendencia,  lejos  de  suprimir  la  competencia  entre ­
  estos  grupos,  es  uno  de  sus  elementos.
En  realidad,  actualmente  las  naciones,  desde  el  punió ­
  de  vista  comercial,  no  están  separadas  unas  de  otras
m ás  que  por  las  aduanas.
Antes  de  1789,  cuando  las  aduanas  se  interponían
entre  la  Lorena  y  el  resto  de  Francia,  el  comercio  era
internacional;  y  ¿tenía  otro  carácter  económico  que
su  comercio  internacional?
        <pb n="302" />
        292  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
El  Reino  Unido  no  tiene  derechos  de  aduanas,
porque  los  derechos  fiscales  que  impone  no  son  más
que  tarifas  de  acceso.  No  debería  tener  comercio  internacional. ­
  ¿Que  las  otras  naciones  tienen  derechos
de  aduanas?  Bien,  pero  hay  diferencia  entre  los  de
Holanda  y  los  de  Rusia.  ¿Y  sería  más  internacional
el  comercio  entre  Rusia  y  la  Gran  Bretaña  que  entre
la  Gran  Bretaña  y  Holanda?
Comprendo  que  los  comerciantes  del  Reino  Unido
y  de  Rusia  hagan  más  difícilmente  el  comercio  que
pueden  hacerlo  los  de  Holanda  é  Inglaterra;  los  de
rechos  de  aduana  influyen  en  la  práctica  del  comercio; ­
  pero  no  pueden  tener  influencia  alguna  sobre  la
teoría  de  los  cambios.
Para  probar  el  carácter  especial  del  comercio  internacional, ­
  M.  Bastadle  cita  el  siguiente  ejemplo
hipotético  dado  por  Ricardo:
«Dos  hombres  saben  fabricar  sombreros  y  calzado,  y  uno
de  ellos  aventaja  al  otro  en  ambos  oficios;  pero  haciendo
sombreros  la  ventaja  que  obtiene  sobre  su  concurrente  es  sólo
de  un  20  por  ICO,  en  tanto  que  fabricando  calzado,  alcanza
un  33  por  100.  ¿No  convendrá  los  intereses  de  ambos,  que
éste  se  dedique  sólo  á  fabricar  calzado,  y  el  menos  hábil  á
hacer  sombreros?»

Es  evidente  que  ambos  ganarían  con  esta  conciliación: ­
  aplicado  el  ejemplo  al  comercio  internacional,
es  un  argumento  en  favor  del  librecambio.  Ricardo
lo  ha  empleado  para  demostrar  que  á  un  país  podría
convenir  importar  una  mercancía  que  sin  embargo
        <pb n="303" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

293

pudiera  producir  con  menos  gastos  que  el  país  exportador. ­

El  comercio  nacional  es  más  complejo  que  el  local,
y  el  internacional  más  que  el  nacional;  no  obstante, ­
  todos  ellos  han  de  resolver  estas  mismas  cuestiones: ­

El  coste  de  la  producción  de  los  objetos  ó  mejor,
el  precio  mínimo  de  venta  que  pide  el  productor.
Los  precios  exigidos  por  los  diferentes  productores. ­

Los  precios  en  los  diferentes  mercados.
Los  gastos  de  transportes.
Los  gastos  de  mercado,  de  comisiones  y  de  seguros. ­

Las  diversas  influencias  que  regulan  la  jornada;
influencias  subjetivas,  como  el  temor  de  no  comprar
á  tiempo;  la  inducción  á  las  compras;  la  moda  en
favor  ó  en  contra;  y,  en  fin,  la  influencia  objetiva,  el
poder  de  compra  de  los  consumidores  probables
que,  bien  por  unas  ú  otras  influencias,  pueden  ser
atraídas  hacia  uno  ú  otro  objeto.
        <pb n="304" />
        CAPÍTULO  II

LA  TEORÍA  DEL  COMERCIO  INTERNACIONAL

Ricardo.—Stuart  Mill.—Bastable.  —La  ecuación  de  los  valores ­
  internacionales  de  Stuart  Mill.—Fracaso,  según  Jevons.
—  Demostración  de  M.  Bastable.—  «Las  mercancías  tienden ­
  á  cambiarse  según  su  precio  de  reventa.»—Los  diferentes ­
  precios  de  las  mercancías.—No  hay  más  que  una
clase  de  comercio.-Las  fronteras  no  cambian  el  carácter
del  comercio;  solo  lo  cambian  las  aduanas.

La  teoría  de  Ricardo  sobre  el  cambio  internacional,
completada  por  Stuart  Mill  (1844)  y  por  Bastable
(1887  y  1897),  descansa  sobre  la  teoría  cuantitativa
de  la  moneda  (1).
Cuando  un  país  compra,  exporta  moneda:  esta  rarefacción ­
  de  la  moneda  en  dicho  país  hace  bajar  los
precios.  Producida  la  baja,  sobreviene  una  demanda
de  las  mercancías  por  los  otros  países,  que  á  cambio,
removían  moneda.  De  ahí  la  distribución  de  los  metales ­
  preciosos;  algunos  economistas  encuentran  en  la
teoría  de  Ricardo,  la  verdadera  justificación  del  libre
cambio,  olvidando  que  solo  podría  justificarlo  á  conti) ­

  Véase  Lib.  IV,  cap.  I.
        <pb n="305" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

295

dición  de  que  los  hechos  estuviesen  conformes  con
ella.
John  Stuart  Mill  (1)  ha  intentado  establecer  una
teoría  de  los  valores  internacionales  distinta  de  la  de
los  nacionales,  dando  como  fundamento  principal  de
aquellos  valores  «la  ecuación  de  las  demandas  recíprocas.» ­

¿De  qué  manera  influirían  en  los  valores  de  las
mercancías,  objeto  del  comercio  exterior,  las  condiciones ­
  en  que  este  comercio  se  efecúe?
Hipótesis:  dos  naciones  ó  dos  grupos,  A  y  B  no
cambian  ni  producen  más  que  dos  mercancías,  x  é  y:
A  produce  10  x  ó  20  y.
B  produce  10  x  ó  15  y.
Según  el  coste  relativo,  A  tendría  una  ventaja  en
no  producir  más  que  la  mercancía  y;  y  B  en  no  producir ­
  más  que  la  mercancía  x.
¿En  qué  condiciones  se  hará  el  cambio  dexéy?
Cuando  cada  país  producía  para  sí,  la  produción
total  era  de  20  x  y  35  y.  Stuart  Mill  supone  que  cuando ­
  un  país  se  dedica  al  producto  que  le  reporta  mayor
ventaja  relativa,  la  producción  total  se  convierte  en
20  x  y  40  y,  ó  sea  una  ganancia  de  5  y.  ¿Qué  condiciones ­
  determinan  la  división  de  este  aumento  de  5  y
entre  A  y  B?  Si  A  y  B  eran  individuos,  la  relación  de
cambio  estaría  determinada  por  una  parte  comprendida ­
  entre  10  x  contra  15  y  y  10  x  contra  20  y;  esta  es
la  conclusión  á  la  cual  llega  Stuart  Mill,  y  que  Jevons
llamaba  «the  failure  of  the  equation  of  exchange»,  el
fracaso  de  la  ecuación  del  cambio.
(1)  Principles  III,  18,  §  2;  trad,  francesa,  t.  II,  pág.  122.
        <pb n="306" />
        i

29G  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
Sin  embargo,  M.  Bastable  no  admite  este  fracaso:
«porque,  dice  él,  si  A  es  un  conjunto  de  personas,  su
demanda  caerá  bajo  la  ley  de  los  términos  medios  y
con  el  auxilio  de  las  estadísticas,  puede  ser  determinada ­
  con  un  error  despreciable».  Desde  el  momento
en  que  M.  Bastable  invoca  los  hechos,  abandona  la
hipótesis.  Y  sin  embargo,  continúa  razonando  sobre
A  y  B,  X  é  y.
Bastable  concluye  con  Mili  en  que  la  relación  de
cambio  depende  de  la  intensidad  comparativa  de  la
demanda  por  cada  parte.  Todo  el  beneficio  del  cambio ­
  puede  redundar  en  uno  de  los  países:  A  no  demanda ­
  más  que  una  cantidad  limitada  de  x  que  no
aumentará  cuando  su  valor  disminuyere,  en  tanto  que
R  demanda  gran  cantidad  de  y;  es  verosímil  que  las
condiciones  del  cambio  fueren  10  x  contra  15  y,  puesto ­
  que  B,  á  fin  de  satisfacer  su  demanda  de  y,  ofrecería ­
  condiciones  más  y  más  favorables,  llegando  hasta
el  mismo  límite  fijado  por  su  capacidad  para  producir ­
  por  sí,  la  mercancía  y.  Aparte  de  esto,  M.  Bastable
  declara  que  «esta  hipótesis  es  inverosímil»  (p.  47).
Esta  hipótesis  supone  proporcional  el  rendimiento;
pero  los  progresos  del  cambio  pueden  hacerlo  más  ó
menos  proporcional;  cada  unidad  puede,  por  ejemplo,
producir  25  y;  pero  suponiendo  que  la  relación  de
cambio  sea  10  x  contra  17  y,  y  que  el  coste  de  transporte ­
  ó  la  tarifa  de  aduanas  de  cada  una  de  estas  cantidades ­
  sea  1  y,  el  beneficio  quedará  reducido  á  3  y }
y  la  relación  de  cambio  no  será  la  misma  en  cada
país,  puesto  que  el  coste  ó  una  parte  de  este  coste  se
habrá  de  añadir  á  la  mercancía  en  el  país  importador.
        <pb n="307" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

297

Hay  pérdida,  pero  «es  imposible  decir  cómo  se  dividirá ­
  esa  pérdida  resultante  de  las  dificultades  del  cambio, ­
  entre  los  dos  países»  (pág.  47).
Si  los  gastos  para  introducir  10  x  en  A  y  17  y  en  B,
se  elevan  á  6  y,  todo  el  beneficio  5  y  es  absorbido  y
reemplazado  por  una  pérdida  de  1  y,  de  suerte  que
cesaría  el  cambio.
M.  Bastable  introduce  en  la  hipótesis  una  tercera
mercancía.  Ay  B  producen  á  más  de  x  é  y,  la  mercancía ­
  z.  Una  unidad  de  poder  productivo  en  A  produce
100  z,  en  tanto  que  en  B  produce  solo  90  z.  Antes  de
la  introducción  de  z  las  condiciones  eran  por  ejemplo
de  10  X  =  16  y.  B  puede  ahora  ofrecer  á  A,  no  solamente ­
  X,  sino  z  también;  y  de  interés  de  A  será  tomar
una  cierta  cantidad  de  la  mercancía  z,  equiparando
17  y  =  90  z,  porque  la  transacción  le  reportará  un  beneficio ­
  de5  z,toda  vez  que  en  A,  1  y—5  z  y  17  y=85  z.
Los  términos  exactos  del  cambio  dependerán  de  la
cantidad  de  x  y  de  z  demandada  por  A  en  comparación ­
  con  la  cantidad  de  y  pedida  por  B.  La  situación
de  B  como  comerciante  ha  mejorado.
Se  puede  continuar  la  hipótesis  y  nos  llevará  á  que
«los  precios  corrientes  establecidos  finalmente  dependerán ­
  del  precio  de  las  demandas  recíprocas;  que  la
presencia  de  varias  mercancías  producirá  un  efecto
regulador,  y  que  el  hecho  mismo  del  cambio  explica
que  las  exportaciones  de  cada  país  deben  pagar  las
importaciones».
Los  límites  extremos  en  el  interior,  entre  los  cuales
pueden  variar  los  términos  del  cambio,  serán  fijados
por  la  diferencia  porel  coste  relativo  de  la  producción
        <pb n="308" />
        -

298  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
de  las  mercancías  aquellas  cuya  diferencia  sea  mayor.
Pero  como  á  toda  tendencia  de  los  términos  del  cambio ­
  á  aproximarse  á  uno  ú  otro  de  aquellos  dos  puntos ­
  extremos,  ha  de  acompañar  una  disminución  del
número  de  artículos  que  entran  en  el  comercio  y  de  la
suma  de  los  cambios,  y  entrañará  una  reducción  del
importe  total  de  los  beneficios,  es  en  general  probable ­
  que  los  términos  del  cambio  coincidan  casi  con  el
término  medio  (que  en  el  anterior  caso  particular  sería ­
  10  X  contra  17  ^  y),  ó  más  exactamente  con  el  término ­
  medio  de  los  costes  relativos  de  todas  las  mercancías ­
  cambiadas  entre  A  y  B.
La  hipótesis  puede  hacerse  extensiva  á  otros  productos ­
  y  á  mayor  número  de  naciones,  A,  B,  C,  D....-M.
  Bastable  concluye  «por  la  analogía  entre  el  cambio ­
  internacional  y  el  cambio  entre  individuos  independientes», ­
  pág.  56.—«Cuando  un  cierto  número  de
individuos,  dice  él,  están  dedicados  á  los  negocios  en
una  nación,  se  forma  un  mercado,  tomada  esta  palabra ­
  en  su  más  amplio  sentido;  y  los  términos  del  cambio ­
  quedan  más  definidos:  de  suerte  que  podemos  decir ­
  que  las  mercancías,  cuando  se  producen  libremente, ­
  tienden  á  cambiarse  según  sus  costes  relativos  de
producción».
La  conclusión  es  exacta;  pero  la  demostración  ha
podido  quizás,  ser  más  sencilla.
M.  Bastable  dice  que  es  claro  que  el  precio  de  un
artículo  en  un  país,  no  puede  exceder  en  otro,  en  una
cantidad  superior  á  la  suma  de  los  obstáculos  para  el
transporte,  estimados  en  moneda,  y  que  en  el  caso  de
un  artículo  importado,  excederá  precisamente  en
        <pb n="309" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

299

aquel  importe  (pág.  80).  Hay  otros  coeficientes  que
añadir  á  éste:  el  comprador  que  se  encuentra  en  el
mercado  comprando  al  precio  corriente  tiene  una  ventaja ­
  sobre  el  comprador  lejano.  Si  hay  un  movimiento ­
  de  alza  el  comprador  de  la  plaza  aprovechará  el
primer  precio,  en  tanto  que  el  comprador  que  ha  de
ser  prevenido  por  el  telégrafo  ó  el  teléfono,  á  lo  más
podía  alcanzar  el  precio  siguiente.
Conclusión:  No  hay  más  que  un  comercio:  sólo  varía
la  forma.  El  comercio  internacional  como  el  comercio
local  ó  nacional,  se  ejerce  entre  individuos,  no  entre
naciones.
La  frontera  no  cambia  el  carácter  del  comercio;  la
aduana  es  la  que  lo  cambia.
        <pb n="310" />
        (

CAPÍTULO  III
LA  BALANZA  DE  COMERCIO  Y  LA  BALANZA
ECONÓMICA

§  1.—«La  balanza  de  comercio.»  —Los  supervivientes  del
sistema  mercantil.  —«El  déficit.  »—Las  importaciones  y  las
exportaciones  en  el  Reino  Unido.—Las  naciones  en  déficit
y  las  naciones  con  beneficio.—El  navio  de  Bastiat.
§2.—«El  inglés  vive  de  su  capital.»  —Harpagon  importa
siempre.—Los  pueblos  acreedores.
§  3.—La  ecuación  de  las  deudas.—La  balanza  económica.—
M.  de  Foville.—M.  Ignacio  Gruber.  —M.  Raffalovich:  El
debe  y  haber  de  cada  pueblo.  —  El  balance  económico  de
Austria-Hungría.  —  El  excedente  de  las  importaciones  de  mercancias ­
  es  el  crédito  del  balance  económico.
§  1.—La  teoría  de  la  balanza  de  comercio  está  fundada ­
  en  esta  hipótesis:  un  país  vende  mercancías  á
otro  que  las  paga  en  moneda;  el  país  que  vende  absorbe ­
  la  moneda  del  que  compra,  aumentando  su  tesoro, ­
  al  mismo  tiempo  que  disminuye  el  de  éste;  el
primero  se  enriquece  á  expensas  del  segundo.
Esta  concepción,  á  la  cual  Colbert  dió  su  forma  definitiva, ­
  no  había  sido  siempre  la  suya,  estaba  en
contradicción  con  el  preámbulo  del  edicto  de  Enrique ­
  II,  de  4  de  Febrero  de  1557  y  con  las  opiniones
de  Sully,  fue  refutada  por  la  mayoría  de  los  delega-
        <pb n="311" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

301

dos  en  la  reunión  del  consejo  general  del  comercio
celebrada  en  1701.
Y  aún  hoy,  hombres  de  Estado,  ministros,  senadores, ­
  diputados,  publicistas,  industriales  y  comerciantes, ­
  embajadores  y  cónsules,  profesores  y  detrás  una
muchedumbre  de  bodoques  declaran  solemnemente
que  «la  balanza  de  comercio  es  favorable»  para  un
país  cuando  la  cifra  de  la  exportación  de  mercancías
es  más  elevada  que  la  de  importación.
Pero  por  una  contradicción  de  que  no  se  dan  cuenta, ­
  regocíjanse  si  la  importación  de  los  metales  preciosos ­
  excede  á  la  exportación  y  se  afligen  en  el  caso
contrario,  reviviendo  el  «sistema  mercantil».
Estos  contemporáneos  de  Colbert,  aunque  viven
en  el  siglo  XX,  restan  de  la  cifra  de  las  importaciones ­
  la  de  las  exportaciones,  é  inscriben  la  diferencia ­
  bajo  este  título:  déficit.
Según  esto,  el  Reino  Unido  debería  estar  arruinado ­
  hace  largo  tiempo,  puesto  que  tiene  un  constante
déficit,  como  la  demuestran  las  siguientes  cifras:

Exportación  de  productos  británicos.
En  millones  de  libras.

Importación.  Exportación.  Reexportaciones.

1855-9  169
1860-4  235
1865-9  286
1870-4  346
1875-9  375
1880-4  408
1885-9  380
1890-4  418
1895-9  453
1900-4  534
1905  465

116
138
181
235
202
234
226
234
240
289
329

23
42
47
55
55
64
61
62
60
67
77
        <pb n="312" />
        302

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Exportación  de  productos  británicos.
En  millones  de  libras.

Importación.  Exportación.  Reexportaciones.

1906  608
1907  646
1908  593
1909  625
1910  678
1911  680
1912  745

375
446
377
378
430
454
487

85
92
80
91
104
103
112

Teniendo  en  cuenta  las  reexportaciones,  el  excedente ­
  de  la  importación  sobre  la  exportación,  es,
en  1912,  de  745  —  112  =  633  —  487  =  146  millones ­
  de  libras  esterlinas,  ó  sea  en  3.650  millones  de
francos.
Los  diputados,  los  altos  funcionarios  de  ciertos
ministerios,  los  cónsules  y  los  publicistas  de  l'Economiste ­
  européen  y  de  La  Reforme  economique,  que  emplean ­
  este  vocabulario,  no  se  han  preguntado  nunca,
cómo  Inglaterra,  Alemania,  Francia,  pueden  resistir
esta  ruina  continua,  en  tanto  que,  á  pesar  de  su  constante ­
  beneficio,  Portugal  y  Haïti  no  han  prosperado.
Jamás  se  han  preguntado  cómo  Inglaterra,  en  que
desde  hace  largo,  tiempo  debiera  haberse  agotado
todo  el  oro  por  este  exceso  de  importación,  continúa
siendo  el  mayor  mercado  de  ese  metal.
Sin  embargo,  hace  tiempo  que  J.-B.  Say  y  Bastiat,
les  han  dado  la  explicación  de  este  fenómeno.  Bastiat ­
  les  ha  referido  la  historia  de  un  navio  que  parte
de  Burdeos.  Este  barco  naufraga  á  la  salida  del  puerto ­
  y  su  cargamento  desaparece.  En  la  estadística  del
comercio  exterior  se  anota  un  beneficio  neto  para  la
        <pb n="313" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL  303
exportación,  porque  ha  habido  una  salida  que  no  ha
sido  anulada  por  una  entrada;  pero  para  el  armador
se  ha  producido  una  pérdida,  y  éste  anota  en  su  pasivo ­
  un  millón  que  valiera  el  cargamento  perdido.  El
buque,  por  el  contrario,  llega  á  su  destino  y  vende
con  un  beneficio  su  cargamento:  compra  y  carga  productos ­
  del  país  por  valor  de  un  millón  más  por
los  200.000  francos  que  obtuviera  de  ganancia  en
la  venta  del  cargamento  alijado.  Cuando  vuelve  al
puerto  de  procedencia,  el  armador  sienta  en  su  activo ­
  1.200.000  francos;  pero  la  aduana  anota  en  las  estadísticas: ­


Exportación  1.000.000  francos.
Importación  1.200.000  —

En  tiempos  de  Bastiat,  M.  Thémistocles  Lestiboudois,
  Gautier  de  Rumilly,  el  barón  de  Ch.  Dupin,  se
lamentaban  y  gemían:  «La  balanza  de  comercio  nos
es  contraria.»  Ahora,  MM.  Mèline,  Koltz,  Thèri  y
más  de  un  cónsul,  inscriben  gravemente:  déficit,
200.000  francos;  y  algunos  añaden:—Será  preciso
que  expidamos  200.000  francos  oro,  para  llenar  ese
déficit.
M.  Robert  Barclay,  antiguo  presidente  de  la  Manchester ­
  chamber  of  commerce,  ha  determinado  de  la
manera  siguiente,  cómo  se  equilibraban  las  importaciones ­
  y  las  exportaciones  en  el  Reino  Unido.  Él  calcula ­
  que  el  20  por  100  que  representan  las  tasas  de
seguros  y  de  fletes.  El  debe  añadir  al  valor  declarado ­
  de  las  exportaciones  inglesas,  y  que  se  debe  deducir ­
  un  10  por  100  por  los  mismos  conceptos,  del
        <pb n="314" />
        304

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

valor  de  las  importaciones.  Aplicados  estos  datos  á
las  cifras  del  comercio  en  1903,  dan:
Libras,  Libras.

Importación
Menos  el  10  por  100  por  fletes  y
seguros  pagados  en  Inglaterra ­

Total  de  las  importaciones  así
reducidas
Exportación  de  los  productos
británicos
Mas  el  20  por  100  por  fletes  y  seguros ­
  pagados  en  Inglaterra..
Exportación  de  los  productos
extranjeros  y  coloniales.
Mas  el  10  por  100  por  fletes  y  seguros ­
  pagados  en  Inglaterra..
Total  de  las  exportaciones  así
englobadas
Intereses  recibidos  de  imposiciones ­
  en  el  extranjero

542  906.000
54.291.000
488.615.000
290.890.000
58.180.000
349.070.000
69.557.000
6.956.000
76.513.000
425.583.000
62.559.000
488.132.000

Inglaterra  gana  en  sus  importaciones  como  en  sus
exportaciones,  y  por  consiguiente,  lejos  de  desear  una
disminución  en  ellas,  debe  procurar  un  aumento.
§  2.—Las  Tariff  reformers  eran  un  poco  incómodas
para  invocar  en  favor  de  su  tesis  el  argumento  de
la  balanza  de  comercio,  pero  defendiéndose  en  todo
lo  han  producido  y  reproducido,  intentando  rejuve-
        <pb n="315" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

305

20

necerle.  Ellos,  por  ejemplo,  han  explicado  la  enorme
diferencia  entre  las  importaciones  y  exportaciones,
descubriendo  con  terror  que  el  inglés,  hijo  pródigo,
vive  de  su  capital.
Según  esto,  este  excedente  de  las  importaciones
sobre  las  exportaciones  prueba  que  el  inglés  no  es
el  prestatario,  sino  el  prestamista.
En  1911  M.  A.  Neymarck,  en  su  memoria  de  /’Institut ­
  International  de  statistique  calculaba  en  100.000
millones  de  francos  las  imposiciones  de  la  Gran  Bretaña ­
  en  las  colonias  y  en  el  extranjero.  Para  las
amortizaciones,  esto  representa  una  renta  mínima  de
5.000  millones  de  francos.
Pedro  pide  prestado  á  Harpagon.  Harpagon  presta
una  suma  más  ó  menos  importante  á  Pedro;  en  este
caso  Harpagon  exporta.
Pero  al  cabo  de  un  año  Pedro  ha  de  pagar  intereses ­
  á  Harpagon;  entonces  Harpagon  importa,  y  continuará ­
  importando  siempre,  mientras  tenga  intereses ­
  que  percibir;  y  el  día  del  reembolso  hará  una
gran  importación.
Pero  este  reembolso  no  lo  quiere  Harpagon.  El
día  en  que  Pedro  quisiere  reembolsarle,  aquel  tratará
de  encontrar  un  nuevo  prestatario  que  continuare
devengando  intereses  que  Harpagon  importaría  con
gran  placer.
He  aquí  por  qué  los  pueblos  ricos  que  tienen  capitales ­
  colocados  en  el  extranjero  importan  siempre
más  que  exportan.  La  importación  se  hace  en  forma
de  mercancías  diversas,  con  las  facilidades  de  compensaciones ­
  de  pago.  La  Rusia  exporta  más  que  im-
        <pb n="316" />
        306  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
porta;  la  República  Argentina  durante  mucho  tiempo
ha  exportado  más  que  importado;  pero  ahora  se  han
aproximado  mucho  las  dos  cifras.  El  Brasil  continúa
exportando  mucho  más  que  importa;  y  lo  mismo  ocurre ­
  en  los  Estados  Unidos.
La  balanza  de  comercio  es  favorable  para  los  países ­
  deudores  al  extranjero,  y  desfavorable  para  los  países ­
  acreedores.
§  3.—M.  Bastable  había  intentado  establecer  «la
ecuación  de  las  deudas»  de  los  países  entre  sí,  de  la
manera  siguiente:
1.  °  Las  importaciones  y  exportaciones.
2.  °  Las  sumas  prestadas  ó  adeudadas:  el  país  prestatario
es  acreedor  hasta  que  recibe  el  importe  del  empréstito;
3.  °  Una  vez  cubierto  el  empréstito,  el  país  prestatario  es
deudor  de  un  interés  anual;
4  °  El  país  prestatario  es  deudor  del  importe  del  empréstito ­
  .
5.  °  Ganancias  de  los  comerciantes  del  país,  establecidos
en  el  extranjero  y  de  los  comerciantes  extranjeros  establecidos ­
  en  el  país;  para  los  primeros,  el  país  es  acreedor;  para
los  segundos,  el  país  es  deudor.
6.  °  Dones  enviados  á  un  país  ó  de  un  país.
7.  °  Fletes  y  comisiones  á  favor  ó  en  contra  de  un  país.
8.  °  Gastos  hechos  en  el  extranjero  por  un  gobierno  y  gastos ­
  hechos  en  el  país  por  los  gobiernos  extranjeros.
9.  °  Tributos  ó  indemnizaciones  pagados  ó  recibidos.
10.  °  Gastos  de  los  nacionales  que  viajan  por  el  extranjero ­
  y  gastos  de  los  extranjeros  que  viajan  por  el  país.
En  las  Memorias  presentadas  en  1905  á  la  sesión
del  Instituto  Internacional  de  Estadística,  M.  de  Foville,
  de  París,  y  M.  Ignaz  Gruber,  jefe  de  seccción
en  el  Ministerio  de  Hacienda  de  Austria  han  preten-
        <pb n="317" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

307

dido  establecer  el  balance  económico  de  los  pueblos
entre  sí.  Pero  este  balance  no  comprende  los  fenómenos ­
  de  orden  puramente  interior;  no  sirve  más  que
para  deducir  las  ganancias  y  las  pérdidas  resultantes
de  ciertas  entradas  y  salidas  que  pueden  clasificarse
bajo  cuatro  títulos:  l.°  Hombres.  2.°  Mercancías.
3.°  Minerales.  4.°  Valores  mobiliarios  é  instrumentos
de  crédito.
En  su  Traité  des  changes  étrangers,  aparecido  en
1863,  M.  Goschen  había  comprobado  que  laa  deudas
recíprocas,  procedentes  de  causas  diversas,  eran  el
primero  y  más  importante  factor  en  la  determinación
del  movimiento  de  los  cambios  exteriores.  Un  alemán, ­
  Adolfo  Soetbeer,  tan  célebre  por  sus  estudios
sobre  los  precios  de  los  metales  preciosos,  reemplazó ­
  la  expresión  «balanza  de  comercio»  por  la  de  «balanza ­
  de  los  pagos»  (Zahlungsbilanz)-  M.  Ignaz  Gruber ­
  le  da  la  siguiente  definición:  «La  representación
aritmética  de  los  resultados  del  movimiento  económico ­
  total  de  una  nación,  referidos  al  valor  de  la  moneda, ­
  con  los  diferentes  géneros  de  comercio  establecidos ­
  en  favor  ó  en  contra,  es  la  determinación  de
este  balance  entre  ambos.»
Más  sencillamente  puede  decirse:
La  balanza  económica  de  cada  pueblo  comprende  la
totalidad,  en  un  momento  dado,  de  los  pagos  hechos  ó
recibidos  por  él,  y  de  los  compromisos  contraídos,  en
su  favor  ó  en  su  contra.
M.  A.  Raffalovich  ha  encontrado  el  verdadero  título: ­
  El  debe  y  el  haber  de  cada  pueblo  (1).
(1)  Instituto  internacional  de  Estadística,  Copenhague,  1907.
        <pb n="318" />
        308

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

El  Ministerio  de  Hacienda  austríaco  ha  intentado
determinar  esta  situación  en  condiciones  particularmente ­
  difíciles.
Austria-Hungría  ha  suspendido  la  acuñación  de
la  plata;  pero  ha  puesto  papel  en  circulación.
Las  instituciones  financieras  de  Austria-Hungría
son  parecidas  á  las  de  las  naciones  occidentales:  pero
provincias  muy  importantes  de  la  monarquía  están
muy  atrasadas  aún;  las  reformas  están  sometidas  al
Parlamento  austríaco  y  al  Parlamento  húngaro;  se
acaba  de  decidir  que  la  reforma  monetaria  recorra
tres  etapas:  primero,  el  establecimiento  de  una  nueva
moneda,  basada  sobre  el  patrón  oro;  segundo,  la
constitución  de  una  reserva  para  garantizarla,  y,  por
último,  la  vuelta  á  los  pagos  en  especies.
Los  estudios  provocados  para  la  realización  de
este  programa  son  la  base  del  trabajo  de  M.  Ignaz
Gruber.  Se  calcula  según  la  tasa  de  cambio  del  luis
de  oro,  el  valor  respectivo  de  las  monedas  y  del  papel ­
  en  circulación  á  partir  de  la  suspensión  de  la
acuñación  de  la  plata.
Desde  el  28  de  Febrero  de  1903  el  papel  moneda
del  Estado  ha  desaparecido,  pero  el  restablecimiento
legal  del  pago  en  especies  no  ha  tenido  lugar  aún.
Para  saber  si  la  situación  económica  estaba  suficientemente ­
  saneada  y  orgánicamente  bastante  fuerte
para  llevarlo  á  la  práctica,  el  gobierno  ha  abierto
una  información  tan  minuciosa  como  sea  posible,  dejando ­
  á  los  que  la  dirigen  en  completa  libertad  para
realizar  indagaciones  y  comprobaciones.  «Nuestra
conciencia  científica,  dice  M.  Ignaz  Gruber,  no  nos
        <pb n="319" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

309

hubiera  permitido  la  formación  de  un  balance  económico ­
  al  que  se  diese  una  apariencia  halagadora.»  Los
resultados  obtenidos  han  excedido  á  toda  esperanza.
La  balanza  económica  comprende  14  columnas  en
millones  de  coronas  (la  cprona  equivale  á  1,05  francos). ­
  El  signo  -j-  representa  un  exceso  sobre  las  importaciones; ­
  el  signo  —,  indica  lo  contrario.  Las  cifras ­
  tipo  itálicas  están  fundadas  en  conjeturas.
        <pb n="320" />
        310

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

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        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

311

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        <pb n="322" />
        312  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
El  crédito  para  el  Austria-Hungría  es  el  excedente
de  las  importaciones;  el  débito,  es  el  exceso  de  las
exportaciones.  Parece  escaso  este  crédito  de  46  millones ­
  de  coronas,  pero  felizmente  los  63  millones  de
coronas  en  metales  preciosos,  lo  elevan  bastante.
El  crédito  de  las  importaciones  de  mercancías  ha
dado  por  resultado  un  término  medio  anual  de  201
millones  de  coronas;  si  este  excedente  faltase  del
cuadro,  habría  que  sustraerlo  del  crédito  de  407  millones ­
  inscrito  en  la  columna  11.  El  crédito  quedaría,
pues,  reducido  á  206  millones.  El  débito  inscrito  en
la  columna  12  de  361  millones,  sería  361-206;  y  en
vez  de  un  excedente  de  46  millones  habría  un  déficit
de  155  millones.  Y  aún  deduciendo  de  éste  los  63  millones ­
  de  coronas  en  metales  preciosos,  se  obtendría
un  débito  de  92  millones  si  el  excedente  de  las  importaciones ­
  de  mercancías  no  se  contase  en  el  crédito
de  Austria-Hungría.
En  la  balanza  económica  de  cada  pueblo,  el  excedente ­
  de  las  importaciones  de  mercancías  debe  ser  inscrito ­
  en  su  activo,  como  el  excedente  de  las  importaciones ­
  de  metales  preciosos,  valores  mobiliarios  é  instrumentos ­
  de  crédito.
Estos  hechos  explican  una  vez  más  por  qué  los
pueblos  ricos  tienen  un  exceso  de  importaciones,  y
de  exportaciones,  los  pueblos  pobres  y  empeñados.
Los  fondos  extranjeros  que  cada  año  deben  remunerar ­
  los  austro-húngaros  son  de  dos  clases:  de  los
empréstitos  al  extranjero  para  liquidaciones  de  guerra ­
  ó  para  obras  de  utilidad;  de  todos  modos,  estos
capitales  han  sido  útiles  á  Austria-Hungría,  puesto
        <pb n="323" />
        EL  COMERCIO  INTERNACIONAL

313

que  de  otra  manera,  no  hubiese  podido  atender  á  estos
gastos  sino  con  una  tasa  mucho  más  onerosa.  Han  de
enviar,  en  fin,  unos  millones  de  coronas  por  término
medio  al  año,  á  las  Compañías  que  han  ido  á  establecerse ­
  en  Austria-Hungría.  Si  esas  Compañías  tienen ­
  beneficios,  prosperan;  y  desde  el  momento  en  que
hacen  buenos  negocios,  contribuyen  á  la  prosperidad
del  país.  Ellas  han  creado  ó  han  desarrollado  industrias, ­
  han  hecho  operaciones  y  negocios  de  banca  que
han  contribuido  á  la  prosperidad  general.
Este  cuadro  detallado  muestra  que,  en  contra  de  la
vieja  teoría  de  los  partidarios  de  la  Balanza  de  comercio, ­
  el  excedente  de  las  importaciones  de  mercancías  es
uno  de  los  elementos  de  crédito  de  la  Balanza  económica. ­

Es  una  nueva  confirmación  de  la  demostración  de
J-  B.  Say  y  de  Federico  Bastiat;  un  barco  parte  y  naufraga: ­
  he  aquí  el  excedente  de  exportación.—Llega  á
su  destino,  vuelve  con  beneficios  y  produce  el  excedente ­
  de  importación.
E  Institut  international  de  Statistique  ha  nombrado
en  1905  para  continuar  estos  estudios,  una  Comisión
de  que  es  secretario  general  M.  Gruber  y  cuya  presidencia ­
  ocupa;  pero  la  reunión  de  los  elementos  necesarios ­
  para  establecer  el  debe  y  el  haber  de  cada  nación, ­
  ofrece  grandes  dificultades.  Solo  debe  esperarse
llegar  á  aproximaciones  cada  vez  más  ajustadas.
        <pb n="324" />
        LIBRO  Vil

Las  estadísticas  aduaneras.

CAPÍTULO  PRIMERO
LOS  VALORES  DE  ADUANA
§  1  •  —Cifras  de  aduanas  en  el  pasado.  —En  Francia,  de  1827
á  1847,  «los  valores  oficiales».—Desde  1847,  «los  valores
actuales»-En  Inglaterra,  cifras  hasta  1854.—Valores  según ­
  las  declaraciones.  —  En  Francia,  Comisión  de  Valoraciones ­
  de  aduana.  —Cifras  medias  —Procedimientos  usados ­
  en  los  diversos  países.—Necesidad  de  la  publicidad
de  las  Memorias  de  Comisiones  de  Valoraciones.—¿Qué
valores  dan  las  Memorias  mensuales?—Los  elementos  de
los  valores  de  aduanas.  —  España.  —  Estados  Unidos.—
Bélgica.—Peso  neto  y  peso  bruto.—Las  cintas  de  Saint-Etienne.

§  2  —El  aduanero  no  es  un  estadístico.—Su  indiferencia
respecto  á  los  exportadores  —Las  estadísticas  aduaneras
de  los  metales  preciosos.—Peso  y  valor.—Precio  fob  y
precio  cifConclusión.
§  1.—Vemos  á  muchas  personas  que  comparan
con  gran  aplomo  las  cifras  de  aduanas  de  lejanas
cpocas  con  las  de  épocas  contemporáneas.
¿Pero  cómo  las  ha  establecido?
        <pb n="325" />
        316

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

La  estadística  aduanera  en  Francia  solo  data  de
1827,  pero  se  establecen  las  evaluaciones  de  este  año,
y  en  los  años  siguientes  basta  1847,  no  se  cambia  el
precio  de  las  mercancías.  A  estos  valores  fijos  se  da
el  nombre  de  «valores  oficiales».
A  partir  de  1847  se  procedió  á  una  evaluación
anual,  dándose  el  nombre  de  «valores  actuales»  á  los
resultados  de  ellas.
Hasta  1854,  los  valores  tenían,  en  Inglaterra,  por
base  los  precios  que  se  remontaban  á  dos  siglos;  de
1854  á  1870,  el  Boad  of  trade,  establece  sus  estadísticas ­
  según  los  precios  corrientes;  desde  1870,  los
precios  registrados  son  los  que  suministran  los  comerciantes ­
  según  las  transacciones;  y  como,  salvo
para  una  docena  de  artículos,  no  están  sometidos  á
los  derechos  de  aduana,  no  tienen  interés  alguno  en
falsear  las  declaraciones.  Esta  ausencia  de  la  preocupación ­
  fiscal  da  á  las  cifras  de  la  aduana  inglesa  una
certidumbre  que  no  logran  en  ningún  otro  país.
La  aduana  no  evalúa;  ella  registra  las  declaraciones ­
  de  los  valores  en  el  puerto  de  embarque  ó  desembarque. ­
  El  Boad  of  trade  se  limita  á  comprobar-Tal
  sistema  es  el  positivo.  Pero  aún  para  establecer
las  cifras  inglesas,  hay  necesidad  de  recurrir  á  términos ­
  medios  que  no  indican  los  precios  corrientes  extremos ­
  y  las  variaciones  producidas  en  las  diversas
épocas  del  año.  Este  sistema  solo  se  sigue  en  Portugal ­
  y  en  Rusia.
En  Bélgica  se  aplican  los  dos  sistemas;  para  todas
las  mercancías  sometidas  á  derechos  ad  valorem,  se
acepta  la  declaración;  para  las  demás,  se  recurre  á
        <pb n="326" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

317

una  Comisión  de  Valores  de  Aduana,  que  fija  cada
año  los  «valores  oficiales».  La  relación  de  las  mercancías ­
  cuya  tasa  de  evaluación  ha  sido  modificada,
se  publica  en  el  apéndice  de  la  Estadística  general
del  Comercio.
En  Francia  la  Comisión  de  Valores  de  Aduana  fija
la  tasa  de  evaluación  para  las  mercancias,  importadas ­
  el  año  precedente.Los  trabajos  no  terminan  jamás
hasta  mediados  de  año.  Reunidos  en  fascículo  las  memorias ­
  generales  de  la  Comisión,  son  muy  interesantes; ­
  pero  evidentemente  las  cifras  fijadas  no  son  las
cifras  reales;  se  establecen  según  términos  medios,
determinados  más  ó  menos  arbitrariamente.  Se  atenían ­
  los  cambios  muy  violentos.  Son,  pues,  precios
convencionales.  El  mismo  procedimiento  se  sigue  en
Austria,  Bélgica,  Alemania,  Grecia,  Italia,  Suecia  y
Suiza.  Exactamente  no  se  sabe  cómo  se  fijan  las  cifras ­
  del  comercio  exterior  en  Portugal,  Rumania  y
Bulgaria.
La  Comisión  de  Valores  de  Aduana  tiene  ahora
por  presidente  á  M.  Chapsel  y  comprende  cinco  secciones: ­

1.  a  Dirección  y  centralización  del  trabajo.
2.  a  Productos  agrícolas,  comestibles  y  productos
exóticos.  Presidente,  M.  Tisserand,  antiguo  director
de  Agricultura.
3.  a  Maderas,  materias  minerales  y  productos  metalúrgicos. ­
  Presidente,  M.  Petitjean.
4.  a  Materias  textiles,  hilados  y  tejidos.  Esta  sección ­
  se  divide  en  cinco  subsecciones:  1. a ,  seda;
2. a ,  lana;  3. a ,  algodón;  4. a ,  lino,  cáñamo  y  yute;  5. a ,  tul,
        <pb n="327" />
        318  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
pasamanería,  bonetería  y  vestidos.  Presidente,  Monsieur ­
  Gastón  Grandgeorge.
5. a  Materiales  de  fabricación  y  objetos  fabricados
diversos.  Presidente,  M.  Marquet  de  Vasselot.
En  Holanda,  se  registran  los  valores  declarados
para  las  mercancías  sujetas  á  derechos,  en  tanto  que
una  Comisión  de  Valores  de  Aduana,  fija  el  valor  de
las  exceptuadas;  pero  parece  que,  salvo  para  algunos
detalles  ínfimos,  no  se  ha  hecho  revisión  alguna  desde ­
  hace  un  buen  número  de  años.
Algunos  países  publican  ahora  estados  mensuales
de  su  comercio;  ¿pero  qué  precios  dan?  Necesariamente ­
  han  de  ser  los  establecidos  para  el  penúltimo
año,  porque  hasta  mediados  de  año  no  termina  de
fijar  los  precios  del  año  último  la  Comisión  de  valores ­
  de  aduana.  Estos  precios,  pues,  no  están  conformes ­
  con  la  realidad  y  la  revisión  no  se  hace  las  más
de  las  veces  hasta  fines  del  año  siguiente.
¿Cuál  es  el  valor  dado  á  las  importaciones?  Sir
Alfredo  Bateman,  que  tiene  motivos  para  estar  bien
informado,  cree  que  en  España  y  en  Rumania,  al  valor ­
  de  las  importaciones  se  aumentan  los  derechos  de
aduanas.
Los  Estados  Unidos,  para  la  importación,  fijan  el
valor  de  la  mercancía  por  el  precio  corriente  en  el
mercado  importador,  comprendido  en  él  el  valor  del
embalaje,  y  desde  la  ley  de  1  de  Junio  de  1890,  todos
los  gastos  hechos  hasta  el  puerto  de  embarque;  pero
no  se  comprenden  los  gastos  de  transporte  desde  el
país  de  origen  al  de  destino.  El  valor  de  los  productos ­
  exportados  de  los  Estados  Unidos  se  calcula  por
        <pb n="328" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

319

los  precios  corrientes  del  mercado  de  donde  proceden. ­

En  Bélgica,  los  valores  oficiales  añaden  al  precio
de  la  mercancía  sobre  el  lugar  de  procedencia,  los
gastos  de  expedición  y  de  transporte  hasta  la
frontera.
Se  ve,  pues,  la  incertidumbre  que  resulta  de  estas
cifras  cuando  se  quiere  establecer  una  comparación
entre  el  comercio  de  diversas  naciones.
Los  valores  de  exportación  en  Dinamarca,  comprenden ­
  el  flete  al  punto  de  destino,  en  tanto  que  en
los  Estados  Unidos  las  mercancías  extranjeras  reexportadas ­
  de  los  depósitos  son  estimadas  en  su  valor
de  importación,  que  no  comprende  el  flete  ni  el
seguro.
No  todas  las  administraciones  de  aduanas  hacen
del  mismo  modo  las  taras.  Y  así,  la  mayoría  de  las
veces  no  se  sabe  si  se  trata  de  un  peso  neto  ó  de  un
peso  bruto  que  comprende  el  embalaje.
Según  una  carta  dirigida  por  un  miembro  de  la
Cámara  de  Comercio  francesa  de  Ginebra,  al  Ministro
de  Comercio,  Suiza  percibe  sus  derechos  sobre  el
peso  bruto  en  kilogramos  sin  fracción.  Los  sombreros ­
  de  señoras,  por  ejemplo,  tasados  según  la  nueva
tarifa  de  2,25  francos  el  kilo,  pagan  11,27  francos.
Cuando  el  embalaje  parece  demasiado  ligero,  la  mercancía ­
  se  recoge  mediante  un  suplemento  de  tasa  ó
adicional  (1).
En  Francia  no  se  ha  comenzado  á  tener  en  cuenta
la  tara  para  la  evaluación  de  los  productos  exporta-(1)
  Jules  Domergue  (Libre  échangé  ou  protection).  1907.
        <pb n="329" />
        320

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

dos  hasta  1860.  Durante  mucho  tiempo  la  adminisción
  registraba,  para  las  sederías,  entre  otros,  el  peso
bruto  de  las  cajas,  y  se  veía,  durante  el  período
1855-60,  alcanza  el  término  medio  de  las  exportaciones ­
  de  cintas  á  118.685.000  francos,  con  gran  estupefacción ­
  de  la  fábrica  de  Saint-Etienne,  que  no  podía ­
  encontrar  en  sus  cuentas  una  cifra  tal  para  sus
negocios.
El  secretario  de  la  Comisión  de  Valores  de  Aduana
para  1860,  decía:  «El  valor  de  las  cintas  ofrece  para
este  año  una  reducción  extraordinaria  que  no  alcanzará ­
  á  menos  de  un  36  por  100,  habiendo  bajado  de
178  francos  á  115,50;  pero  esta  reducción  no  es  más
que  aparente.»
Se  ve  á  la  Comisión  de  los  Valores  de  Aduana  aceptar ­
  un  revoltijo  de  precios:  «El  precio  real  del  kilogramo ­
  de  cinta  sería  de  122,50  francos.  Importa  solo
112,50  porque  la  Comisión  ha  querido  compensar  lo
que  había  de  excesivo  en  la  cifra  total  de  la  exportación ­
  que  comprendía  el  peso  bruto,  en  vez  del  peso
neto  demandado  por  la  administración  de  aduanas.
En  Francia  se  publican  las  memorias  generales  de
la  Comisión  de  los  Valores  de  Aduana.  Esta  garantía
no  existe  en  Alemania,  y  creo  que  en  ningún  otro
país.  Esa  publicidad  debe  reclamarse  con  insistencia,
no  solo  para  las  Memorias  generales  sino  también
para  las  especiales.
No  obstante  las  Memorias  publicadas  en  Francia
no  dan  referencias  bastantes  sobre  los  métodos  empleados ­
  para  fijar  los  precios  y  las  taras.
§  2.—El  aduanero  no  es  un  estadístico.  Es  un
        <pb n="330" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

321

agente  fiscal,  y  solo  la  fiscalización  le  preocupa.  Así
no  presta  atención  á  la  mercancía  más  que  desde  el
punto  de  vista  de  la  percepción.  Él  pesa,  mide  y
evalúa  en  las  importaciones  los  objetos  tasados,  y
solo  se  preocupa  respecto  á  los  demás,  de  descubrir
si  ocultan  un  fraude.  Lo  demás  no  le  interesa.
En  cuanto  á  las  exportaciones,  les  son  completamente ­
  indiferentes.  El  aduanero  no  se  cuida  de  las
que  pasan  en  el  equipaje  del  viajero,  y  en  cuanto  á
las  que  llenan  los  vagones  de  los  trenes  ó  los  buques, ­
  se  contenta  con  las  declaraciones  del  que  las
expide.
En  Inglaterra  y  en  los  Estados  Unidos  la  declaración ­
  del  valor  hecha  para  la  exportación  está  sujeta
á  la  comprobación  por  el  agente  de  la  aduana,  y  en
este  último  país,  el  que  expide  y  declara  un  valor  inferior ­
  está  sujeto  á  una  multa.  Yo  duçlo  que  esta  sanción ­
  se  haya  impuesto  la  mayoría  de  las  veces.
En  Francia,  la  abolición  de  los  derechos  de  salida
ha  suprimido  todo  contrôle  sobre  las  declaraciones
de  exportación,  si  bien  el  artículo  19  de  la  ley  de  16
de  Mayo  de  1863,  dice  «que  la  exención  de  los  derechos, ­
  ya  sea  á  la  entrada  ó  á  la  salida,  no  dispensa
de  hacer  á  las  aduanas  las  declaraciones  prescritas
Por  la  ley,  según  las  especificaciones  y  unidades  enunciadas ­
  en  la  tarifa  general,  bajo  pena  de  100  francos ­
  de  multa,  en  caso  de  no  hacerlas».  La  declaración ­
  es  obligatoria,  pero  su  precisión  es  facultativa.
La  ley  de  22  de  Febrero  de  1872,  la  ha  sometido
á  un  derecho  de  010  (sin  décimas  adicionales,  por
fardo,  por  metro  cúbico  para  las  mercancías  á  granel
        <pb n="331" />
        322  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
y  por  cabeza  de  animales  vivos  ó  muertos.  Una  vez
percibida  esta  tasa,  el  aduanero  queda  tranquilo.
Que  el  remitente  envía  aquí  ó  allá,  poco  le  importa,
pues  éi  nada  ha  de  percibir;  que  declara  un  valor  inferior ­
  con  el  fin  de  disminuir  los  derechos  que  la  expedición ­
  ha  de  pagar  en  el  punto  de  destino,  á  él  no
le  preocupa.
Jamás  un  aduanero,  inglés,  alemán,  francés,  pregunla
  al  viajero  que  sale  de  su  país:—¿Tenéis  alguna
cosa  que  declarar?  Hace  algunos  años  un  gran  almacén ­
  de  París,  revelando  los  nombres  y  direcciones
de  sus  clientes,  evaluó  en  54  millones  la  cifra  de  exportación ­
  procedente  de  compras  directas,  que  solo
importaban  30  millones,  según  los  datos  de  la  aduana
francesa,  en  los  que,  por  consiguiente,  no  figuraban
los  cuatro  quintos  de  la  verdadera  exportación.
M.  de  Foville,  antiguo  director  de  la  Casa  de  la
Moneda  en  París,  ha  dado  en  su  Memoria  al  Instituto ­
  internacional  de  Estadística,  sobre  los  «Elementos
de  la  balanza  económica  de  los  pueblos»,  un  ejemplo
característico  de  esta  indiferencia  del  aduanero  respecto ­
  á  los  objetos  que  no  presentan  un  interés  fiscal.
Cuando,  hace  algunos  años,  la  Casa  de  la  Moneda  de
París  fabricaba  rublos  y  fracciones  de  rublos  por  millones ­
  para  Rusia,  eran  expedidos  de  París  á  Dunkerque, ­
  desde  Dunkerque  á  Hull  y  de  Hull  á  San  Petersburgo.
  Pues  bien,  no  se  encuentra  de  ello  el  menor ­
  rastro  en  las  estadísticas  de  la  aduana  francesa.
Hace  una  veintena  de  años,  en  Italia,  M.  Cario  Ferrari ­
  hizo  comprobar  las  cifras  de  la  aduana  para  las
entradas  y  salidas  de  numerario  con  el  auxilio  de
        <pb n="332" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

323

comunicaciones  hechas  por  los  grandes  establecimientos ­
  de  crédito.  Lógicamente  estas  comunicaciones ­
  deberían  denunciar  movimientos  inferiores,  pues
con  frecuencia  dan  cifras  superiores  á  las  de  la  aduana. ­
  En  1891,  eran  el  doble  para  el  oro  importado  y  el
cuádruple  para  el  exportado.
Aún  hay  mayor  diferencia  para  el  diamante.
En  Francia,  esta  palabra  no  se  encuentra  en  el  repertorio ­
  de  las  estadísticas  de  aduanas;  solo  se  encuentra ­
  en  la  enumeración  de  las  diversas  clases  de
alhajas.  Resultaría  de  ello  que  Francia  no  importaría
ni  exportaría  un  solo  diamante.  La  Tabla  general  del
Comercio  de  Bélgica,  contiene  la  siguiente  nota  que
explica  la  situación  de  este  comercio  á  la  mirada  de
la  aduana:  «El  extremado  valor  del  diamante  para  un
peso  y  volumen  insignificantes,  hace  que  las  importaciones ­
  y  exportaciones  de  esta  mercancía  se  realicen ­
  casi  exclusivamente  sin  conocimiento  de  la
aduana.
Según  las  referencias  suministradas  por  el  Presidente ­
  de  la  Cámara  de  Comercio  de  Amberes,  los  diamantistas ­
  de  esta  población  han  importado  en  1911,
próximamente  98.356.000  francos  en  diamantes  en
bruto.  Si  á  esta  suma  se  añade  el  importe  de  los  salarios ­
  pagados  á  los  obreros  y  se  deduce  el  valor  de
los  diamantes  vendidos  en  el  país,  se  puede  calcular
en  99.049.000  francos  el  valor  de  los  diamantes  tallados ­
  que  han  sido  exportados.»
Cuando  se  comparan  las  cifras  de  aduanas,  sería
preciso  comparar  siempre  los  precios  en  las  diferentes ­
  épocas  y  en  los  diversos  mercados.
        <pb n="333" />
        324  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
Ya  lie  insistido  sobre  esa  necesidad  en  la  primera
edición  de  la  Science  economique.  Hasta  1896,  la  administración ­
  de  aduanas  en  Francia  continuó  tomando ­
  como  base  casi  exclusiva  para  sus  comparaciones,
el  precio  de  las  mercancías.  En  aquella  fecha,  al  fin
se  apercibió  de  que  los  precios  variaban.  Entonces  se
tomó  la  cifra  total  de  las  toneladas  á  la  importación
y  á  la  exportación  y  se  comparó  con  los  valores  totales- ­
  Pero  semejantes  sumas  no  representan  más  que
unidades  de  un  mismo  orden.
La  adición  de  toneladas  de  mineral  con  toneladas
de  sederías  ó  de  joyería  no  puede  dar  una  idea  exacta ­
  de  la  naturaleza  del  comercio  de  una  nación.
Es  preciso  recordar  siempre  que  los  precios  de  la
exportación  son  el  precio  fob  (franco  á  bordo)  y  los
de  la  importación  el  precio  cif  (cost,  insurance,  ft  eight).
Estos  son  siempre,  pues,  más  elevados.
Conclusión:
Aún  en  el  país  en  que  mejor  se  hace,  el  valor  dado  á
las  importaciones  y  á  las  exportaciones,  está  lleno  de
inexactitudes.  No  se  deben  aceptar  las  cifras  de  aduanas ­
  más  que  á  beneficio  de  inventario.
Las  cifras  de  importación,  que  tienen  más  interés
fiscal  para  el  aduanero,  ofrecen  más  garantía  que  las
cifras  de  la  exportación,  cuya  comprobación  no  interesa ­
  á  aquél.
        <pb n="334" />
        CAPÍTULO  II

PAÍS  DE  ORIGEN  Y  PAÍS  DE  DESTINO

Dificultades  de  determinación.—País  de  procedencia  ó  país
de  origen.—Indiferencia  del  aduanero.—Declaración  del
remitente  y  del  destinatario.
Los  estados  de  aduanas  llevan  las  indicaciones:
país  de  origen,  país  de  destino;  y  las  gentes  que  tienen ­
  necesidad  de  fe,  lo  han  tomado  al  pie  de  la  letra
y  no  dudan  de  que  los  movimientos  de  comercio  inscritos, ­
  estén  conformes  con  la  realidad.
Desgraciadamente,  los  lugares  de  origen  son  siempre ­
  tan  difíciles  de  determinar,  como  los  países  de
destino.
Algunas  naciones  averiguan  el  lugar  de  origen  y
ía  nación  á  que  va  destinada  la  mercancía;  tales  son
Austria,  Francia,  Alemania,  Portugal  y  Suiza;  otras,
Bulgaria,  Dinamarca,  España,  Grecia,  Holanda,  Italia, ­
  Rusia,  Noruega,  Suecia  y  los  Estados  Unidos,  no
se  ocupan  más  que  del  país  de  donde  se  importa  la
mercancía,  ó  bien  el  lugar  á  que  se  expide.
El  Board  of  trade  decidió  que  á  partir  de  1909  los
estados  del  comercio  británico  dieran  el  origen  y  destino ­
  real.
        <pb n="335" />
        326

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Desde  1905  constituían  el  objeto  de  un  volumen
suplementario  á  los  dos  del  Anual  statement.  En  adelante, ­
  este  volumen  dará  las  cifras  según  los  lugares
de  importación  y  de  expedición.
En  las  Observations  préliminaires  du  Tableu  general ­
  du  Commerce,  la  Administración  de  las  aduanas
francesas,  dice  que  «teóricamente  las  mercancías  deberían ­
  ser  asignadas,  en  la  importación,  á  cuenta  del
país  de  origen,  y  en  la  exportación,  á  cuenta  del  país
de  exportación  real».
«Pero  en  la  práctica  no  es  posible  dar  á  esta  regla  una  aplicación ­
  absoluta  en  razón  á  las  pérdidas  de  cargas  que  necesariamente ­
  se  producen  en  el  curso  de  los  transportes,  como
en  razón  á  la  naturaleza  misma  de  las  operaciones  comerciales, ­
  que  las  más  de  las  veces,  á  la  entrada  como  á  la  salida,
se  manifiestan  respecto  á  productos  comprados  ó  vendidos  en
un  país  intermediario.
Por  este  motivo,  la  administración  se  ha  visto  obligada  á
mencionar  en  sus  publicaciones  estadísticas,  á  la  entrada,  el
país  de  procedencia  inmediata  ó  actual  y,  á  la  salida,  el  país
de  destino  efectivo  ó  actual.
Pero  este  principio,  cuya  aplicación  aboluta  tendría  por
resultado  reducir  los  gastos  estadísticos  de  nuestro  tráfico
internacional,  sólo  á  los  países  limítrofes  ó  de  otros  mares,
con  los  cuales  tuviéramos  relaciones  directas,  ha  de  ceder
ante  la  realidad  de  los  hechos  siempre  que  por  la  naturaleza
ó  las  circunstancias  del  transporte,  ó  por  los  documentos  que
puedan  venirse  á  las  manos,  el  servicio  tenga  ocasión  de  conocer, ­
  en  la  importación,  el  punto  de  procedencia  real  de  la
mercancía  importada  en  Francia,  y  en  la  exportación,  el  país
á  que  efectivamente  se  dirige,  ó  en  el  cual  debe  ser  entregada ­
  al  destinatario.»
Esta  fraseología  administrativa  significa  que  la  ad*
        <pb n="336" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

327

ministrador!  se  contenta  con  las  indicaciones  que  recibe; ­
  lo  que  no  impide  que  procure  tener  conocimiento ­
  del  país  de  origen  y  del  país  de  destino  real.
Para  las  expediciones  por  caminos  de  hierro,  «las
mercancías  son  conducidas  á  cuenta  de  la  potencia  á
que  llegan  realmente,  y  para  la  cual  están  realmente
expedidas».  La  dificultad  está  en  la  palabra  «realmente». ­

Para  los  transportes  efectuados  por  las  vías  terrestres,  fluviales ­
  ó  por  canales,  el  país  limítrofe  se  considera  siempre
como  el  país  destino  ó  de  procedencia,  según  se  trate  de  exportación ­
  ó  de  importación.  Los  transportes  efectuados  por
canales  se  consignan  en  los  documentos  estadísticos  de  aduanas, ­
  en  la  columna  de  transportes  por  tierra.
Para  las  expediciones  por  mar,  se  considera  como  país  de
procedencia,  aquel  en  que  la  mercancía  ha  sido  cargada,  y
como  país  de  destino,  aquel  en  que  se  ha  de  desembarcar,
es  decir,  al  que  va  dirigida  con  connaissement  direct.  Así,  las
lanas  de  Australia,  expedidas  de  Inglaterra  á  Francia,  se
aumentan  á  la  cuenta  de  Inglatera  (entrada),  y  del  mismo
modo  se  anotan  en  la  cuenta  de  Inglaterra  (salida),  las  mercancías ­
  que  deben  ser  desembarcadas  allí,  sean  ó  no  destinadas ­
  ulteriormente  al  consumo  en  dicho  país.
Cuando  un  navio  ha  tomado  sucesivamente  mercancías  en
puertos  de  diversos  países,  ó  que  habiendo  salido  de  Hamburgo, ­
  por  ejemplo,  ha  hecho  escala  en  Amberes,  para  dejar
una  parte  ó  para  completar  su  cargamento,  se  aumenta  á  la
cuenta  de  cada  país  las  mercancías  embarcadas  en  ellos,  en
vez  de  considerarlas  todas  como  procedentes  del  país  á  que
pertenece  el  último  puerto  de  escala.  Del  mismo  modo,  á  la
salida,  cuando  un  navio  ha  tomado  mercancías  para  varios
destinos,  esas  mercancías  se  anotan  separadamente  en  cada
cuenta.
Cuando  se  expiden  mercancías  por  servicios  especiales  de
vapores  á  puertos  vecinos,  muy  corrientes  de  Francia  á  Ingla-
        <pb n="337" />
        328  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
terra,  para  ser  transbordadas,  esas  mercancías  figuran  en  el
activo  no  del  país  donde  ha  de  efectuarse  el  transbordo,  sino
del  país  de  destino.
No  obstante,  se  atribuía  á  la  cuenta  de  Bélgica
tal  mercancía  desembarcada  en  Amberes  y  expedida
en  Francia.
Las  mercancías  expedidas  directamente  de  Londres  á  París
por  Amberes,  é  importadas  por  un  punto  de  la  frontera  del
Norte,  se  llevan,  no  á  la  cuenta  de  Bélgica,  sino  á  la  de  Inglaterra, ­
  siempre  que  los  documentos  indiquen  con  preferencia ­
  este  último  como  país  de  procedencia  efectiva.  Del  mismo
modo  se  procede  respecto  á  las  mercancías  exportadas  de
Francia  por  la  frontera,  cuando  llevan  documentos  de  tránsito, ­
  indicando  como  punto  de  destino  efectivo  un  país  de  otro
mar.
La  columna  por  tierra  de  los  estados  de  desarrollo
del  movimiento,  lleva  el  titulo:  Mercancías  importadas
ó  exportadas  por  tierra,  directamente  ó  por  la  vía  de
un  tercer  país.
Los  productos  extranjeros  procedentes  de  las  zonas
privilegiadas,  tales  como  las  determinadas  para  Alemania ­
  por  el  comercio  adicional  al  tratado  de  Francfort ­
  de  11  de  Diciembre  de  1871,  art.  12;  para  Suiza,
por  el  comercio  sobre  relaciones  de  vecindad  de  23
de  Febrero  de  1882,  y  para  Italia  por  el  tratado  de  7
de  Marzo  de  1861;  y  los  productos  franceses  procedentes ­
  de  las  mismas  zonas  en  Francia,  son  comprendidos ­
  en*  la  estadística  con  el  mismo  título  que
los  demás  productos  extranjeros  ó  franceses.
Los  productos  originarios  del  país  de  Gex  y  de  la
        <pb n="338" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

329

Alta  Saboya,  para  la  importación  por  la  línea  aduanera, ­
  son  admitidos,  bien  en  franquicia  en  las  condiciones ­
  determinadas  por  el  decreto  ministerial  de  31
de  Mayo  de  1863,  bien  con  el  beneficio  de  la  tarifa
mínima,  conforme  á  la  decisión  ministerial  de  l.°  de
Abril  de  1893.  Estos  productos  se  inscriben  en  las
estadísticas,  en  la  cuenta  de  las  zonas  francas.
Desde  1894  se  ha  abierto  una  cuenta  especial  á  las
Provisiones  y  material  de  bordo  que  antes  se  llevaban ­
  á  la  cuenta  de  las  exportaciones  del  país  á  que
se  dirigía  el  navio  exportador.
La  Argelia  figura  en  el  comercio  exterior  con  los
países  extranjeros;  pero  su  movimiento  marítimo  y
comercial  con  los  países  extranjeros  y  las  demás  colonias ­
  dan  lugar  á  la  formación  de  una  estadística
distinta.
Según  las  «Observations  préliminaires»  al  Tableau
général  du  commerce  en  Bélgica,  los  artículos  120  y
143  de  la  ley  general  de  26  de  Agosto  de  1822,  imponen ­
  á  los  importadores  y  exportadores  la  obligación ­
  de  indicar  en  sus  declaraciones  la  procedencia
y  el  destino  de  las  mercancías.
No  siendo  la  estadística  comercial  una  estadística  de  producción, ­
  sino  de  cambios  internacionales,  no  es  el  país  de
origen  el  que  se  ha  de  indicar  en  ellos,  sino  el  país  de  procedencia. ­


Este  principio  se  debe  mantener  siempre.
Sin  embargo,  se  atenúa  de  la  siguiente  manera:
El  país  de  procedencia  puede  ser  al  mismo  tiempo  país  de
        <pb n="339" />
        330

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

origen,  lo  que  ocurre  cuando  la  mercancía  es  un  producto  del
país  en  que  se  expide.
Si  el  algodón  de  Egipto,  por  ejemplo,  es  expedido  en  Alejandría, ­
  directamente  por  mar  al  puerto  de  Amberes,  esa
mercancía  se  consigna  en  la  cuenta  del  Egipto.  Y  este  país
es  también  el  que  se  debe  declarar  si  el  algodón,  desembarcado ­
  en  Marsella  y  cargado  en  seguida  en  un  vagón,  es  reexpedido ­
  á  Bélgica,  sin  haber  sido  objeto  en  Francia  de  una
transacción  comercial  que  nacionalizara  la  mercancía.
El  cambio  del  medio  de  transporte  operado  en  Francia  no
modifica  en  manera  alguna  la  naturaleza  del  cambio,  habiéndose ­
  éste  efectuado  siempre  entre  Egipto  y  Bélgica  exclusivamente. ­
  De  otro  modo  fuera  si  el  algodón  desembarcado  en
Marsella,  fuera  nacionalizado  en  Francia,  y  objeto  en  seguida
de  un  cambio  con  Bélgica.  En  este  caso,  seria  Francia  el  país
de  procedencia  que  estaría  obligado  á  indicar  en  su  declaración ­
  el  importador,  y  á  la  cuenta  de  Francia  habría  de  ser
consignada  la  mercancía.
Las  mismas  reglas  se  han  de  seguir  en  cuanto  á  la  exportación. ­
  El  país  de  destino  es  aquel  hacia  el  cual  es  realmente
expedida  la  mercancía,  aunque  ésta  sea  de  origen  belga  ó
haya  sido  nacionalizada.
Mercancías  que  salen  de  depósitos  extranjeros.—  Cuando
una  mercancía  es  importada  de  un  país  de  donde  no  es  originaria, ­
  pero  donde  ha  estado  en  depósito,  este  país  es  el  que
se  debe  indicar  como  procedencia,  si  el  declarante  no  puede
designar  con  certeza  el  país  en  que  se  hubiere  hecho  la  operación ­
  de  cambio  con  Bélgica.  En  este  caso,  se  puede  considerar ­
  nacionalizada  la  mercancía  en  el  país  en  que  últimamente ­
  ha  estado  en  depósito,  pues  generalmente,  las  mercancías ­
  que  salen  de  un  depósito,  han  sido  en  él  objeto  de
nuevas  transacciones.  Así,  los  tejidos  de  origen  suizo  que
entran  en  Bélgica,  habiendo  estado  en  depósito  en  Francia,
se  han  de  consignar  en  la  cuenta  de  Francia,  á  menos  que  se
compruebe  que  son  entregados  en  Bélgica  por  el  exportador
primitivo  que  los  había  depositado  en  aquel  país.  En  esta  última ­
  hipótesis,  el  país  de  procedencia  es  Suiza.
        <pb n="340" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

331

Los  receptores  deben  emplear  todos  los  medios  á  su  alcance ­
  para  conseguir  del  comercio  la  declaración  de  los  países
de  procedencia  y  de  destino  reales.  Ellos  pueden  encontrar
referencias  útiles  á  este  respecto  en  los  documentos  de  tránsito ­
  y  otros,  cuya  presentación  pueden  exigir.
Si  este  examen  les  da  la  certeza  de  que  la  indicación  del
país  declarado  es  falsa  ó  equivocada,  rectifican  de  oficio  la
declaración.

Lógicamente,  debiera  ser  el  país  de  origen  y  no  el
país  exportador  el  que  se  procurara  conocer;  pero
estas  cuestiones  son  por  completo  indiferentes  al
aduanero.  En  cuanto  al  remitente  y  al  destinatario,
ellos  sólo  quieren  que  se  les  deje  tranquilos.  Así,
pues,  hay  que  contentarse  con  sus  indicaciones.
        <pb n="341" />
        CAPÍTULO  III

COMERCIO  GENERAL,  COMERCIO  ESPECIAL
Y  DE  TRÁNSITO

§  1  —Definición  del  comercio  general  y  del  comercio  especial. ­
  —  Productos  exóticos  exportados  como  productos
franceses.  —Tránsito.—El  tránsito  en  Bélgica.
§  2.-Depósitos.
§  3.—Admisión  temporal.
§  4.—Una  adición  de  diputados  franceses.—Doble  empleo  de
las  entradas  y  salidas.
§  5.-Sistema  inglés.—Ejemplo  de  aplicación  al  comercio
francés.

§  1.—En  la  mayor  parte  de  los  países,  el  comercio
se  divide  en  comercio  general  y  especial  (1).
El  comercio  general  de  importación  comprende  la  totalidad
de  las  mercancías  extranjeras  llegadas  del  extranjero,  de  las
colonias  y  de  la  gran  pesca,  por  tierra  ó  por  mar,  y  declaradas
tanto  para  el  consumo  como  para  el  tránsito,  depósito,  transbordo, ­
  reexportación  ó  admisión  temporal.
El  comercio  especial  comprende  en  la  importación:
l.°  Todas  las  mercancías  declaradas  para  el  consumo,  es
decir,  la  totalidad  de  las  mercancías  importadas  con  excep-(1)

  G.  Pallaim.  Noticia  preliminar  al  Tableau  général  da
commerce  de  la  France.
        <pb n="342" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

333

ción  definitiva  de  derechos,  y  si  se  trata  de  mercancías  tarifadas,
  las  cantidades  que  han  sido  sometidas  al  pago  de  derechos, ­
  bien  á  la  llegada  ó  después  de  haber  sido  declaradas
Para  el  tránsito,  depósito  ó  admisión  temporal;  2.°,  los  azúcares ­
  importados  de  las  colonias  ó  del  extranjero  y  declarados ­
  bajo  el  régimen  de  la  admisión  temporal.
De  estas  definiciones  resulta  que  las  cifras  del  comercio
general  deben,  en  principio,  ser  superiores  á  las  del  comercio
especial.  Sin  embargo,  el  comercio  general  de  importación
110  comprende  necesariamente  para  un  período  dado,  la  totalidad ­
  de  las  cifras  del  comercio  especial;  éstas,  en  efecto,  se
componen,  no  sólo  de  las  cantidades  declaradas  para  el  consumo ­
  á  su  llegada,  sino  también  de  cantidades  que  han  sido
extraídas  de  los  depósitos  para  ser  puestas  al  consumo,  y  qué
lian  podido  ser  comprendidas  en  el  comercio  general,  en  períodos ­
  anteriores.  Además,  las  cifras  del  comercio  especial
Pueden  comprender  materias  primas  que  han  sido  objeto  de
admisiones  temporales;  y  los  objetos  manufacturados  con
días,  son  declarados  para  el  pago  de  derechos  ulteriormente,
bien  directamente  ó  después  de  haber  pasado  por  depósito.
Así,  puede  suceder,  en  lo  que  concierne  á  las  mercancías
tarifadas,  que  las  cifras  del  comercio  especial  sean  para  un
Período  determinado  superiores  á  las  del  comercio  general.
DI  comercio  general  de  exportación  comprende  la  totalidad
be  las  mercancías  que  salen  efectivamente  de  branda,  sin
distinción  de  su  origen  nacional  ó  extranjero,  es  decir,  las
mercancías  que  son  el  objeto  del  comercio  especial,  mas  las
mercancías  extranjeras  que  no  hacen  más  que  transitar  por
territorio  francés  ó  que  son  transbordadas  en  puertos  franceses, ­
  con  destino  al  extranjero;  las  mercancías  extraídas  de  los
depósitos  para  la  reexportación,  y  en  fin,  las  mercancías  que
habiendo  sido  admitidas  temporalmente  en  franquicia,  son
reexportadas  después  de  alguna  manipulación  para  apurar  los
rendimientos.
El  comercio  especial  de  exportación  comprende:  l.°,  la  totatidad
  de  las  mercancías  nacionales  exportadas  y  las  mercanmas
  de  origen  extranjero  que,  habiendo  sido  admitidas  en
        <pb n="343" />
        334

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

franquicia  ó  nacionalizadas  por  el  pago  de  derechos,  y  encontrándose, ­
  por  consiguiente,  en  el  mercado  libre  del  interior,
son  enviadas  de  nuevo  al  extranjero;  2.°,  los  azúcares  exportados ­
  con  data  para  las  cuentas  de  la  admisión  temporal.
De  ello  se  sigue,  al  contrario  de  lo  que  se  ha  dicho  antes
respecto  á  la  comparación  de  los  dos  comercios  de  importación, ­
  que  las  cifras  del  comercio  especial  no  pueden  jamás  en
la  exportación  superar  á  las  del  comercio  general.
Las  mercancías  en  tránsito  son  las  que,  importadas  del  extranjero, ­
  son  reexportadas  sin  modificación  en  su  naturaleza
ni  en  su  cantidad.  Se  puede  decir  que  el  tránsito  representa  la
diferencia  entre  el  comercio  general  y  el  comercio  especial.
Pero  de  hecho  esta  palabra  no  se  aplica  á  las  mercancías  reexpedidas ­
  directamente  de  los  depósitos  de  los  puertos  (1).
El  régimen  del  tránsito  se  aplica:  l.°,  á  las  mercancías  que
entran  por  una  frontera,  por  tierra  ó  por  mar,  para  salir  por
otra  frontera,  directamente,  sans  emprunt  de  la  mer;  2.°,  á  las
mercancías  que  se  dirigen  por  tierra  de  una  oficina  ó  de  un
depósito  de  las  fronteras  ó  del  interior  á  otra  oficina  ó  á  otro
depósito.
En  los  Estados  Unidos  y  en  España,  las  mercancías
de  tránsito  no  son  comprendidas  en  el  comercio  general; ­
  en  Italia,  desde  1900,  se  excluyen  también  y
solo  son  comprendidas  las  mercancías  que  están  en
depósito.
En  la  práctica,  el  tránsito  no  existe  para  las  mercancías ­
  que  están  exentas  de  derechos,  pues  el  importador ­
  no  tiene  interés  alguno  en  solicitar  el
dráwback.
Estas  mercancías  entran  en  el  comercio  especial,  y
el  algodón  en  lana  figura  en  las  exportaciones  de  los
productos  nacionales  de  Bélgica  y  de  Francia.

(  1  )  Tránsito.  Dictionaire  du  Commerce.
        <pb n="344" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

335

La  nota  preliminar  del  estado  del  comercio  belga,
dice:
Ocurre  con  frecuencia,  que  para  sustraerse  á  las  formalidades ­
  inherentes  al  tránsito,  el  comercio  declara  para  el  consumo ­
  las  mercancías  libres,  sin  perjuicio  de  declararlas  ulteriormente ­
  para  la  exportación  De  ello  resulta  que  la  cifra  del
comercio  especial,  tanto  en  la  importación  como  en  la  exportación ­
  es  frecuentemente  engrosada  con  detrimento  de  la  cifra
del  tránsito.  Así,  por  ejemplo,  los  granos,  excepto  la  avena,
las  pieles  sin  curtir,  las  materias  animales  no  manipuladas,
•as  resinas  y  otras  mercancías  libres  de  derechos  de  entrada,
destinadas  al  tránsito,  se  declaran  primero  para  el  consumo  y
en  seguida  para  la  exportación.  La  aduana  se  ve  obligada  á
aumentar  esas  mercancías  al  comercio  especial,  cuando  no
tiene  la  prueba  ó  la  convicción  de  que  deben  ser  expedidas
en  tránsito.
En  Bélgica,  desde  1852  á  1910,  las  cantidades  de
algodón  en  bruto  declaradas  para  la  exportación  eran
deducidas  del  comercio  especial,  tanto  de  importación
como  de  exportación,  para  ser  trasladadas  al  movimiento ­
  de  tránsito;  á  partir  de  1911,  se  ha  dejado  de
verificar  esas  deducciones.
COMERCIO  ESPECIAL

Entradas  126.311.000  kilos.
Salidas  55.313.700  »

En  Francia  no  operamos  por  deducción.
En  los  cuadros  de  las  aduanas  podemos  ver:
1910  1911  1912
(En  millones  de  francos).
Algodón  en  balas  172‘7  120*3  128*2
Caoutchouc  y  gutapercha.  236*5  156'8  167*0
Cobre  35*8  38*1  50*3
        <pb n="345" />
        336

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Estos  productos  exóticos  aumentan  la  cifra  de  las
exportaciones  nacionales.
§  2.—En  materia  de  aduanas,  el  depósito  es  un
local  en  que  el  comercio  está  autorizado  para  almacenar ­
  temporalmente  las  mercancías  importadas,  de
las  cuales  no  quiere  ó  no  puede  deshacerse  en  el  momento, ­
  y  que  tiene  la  facultad  de  reexportar  en  franquicia ­
  ó  de  las  que  puede  no  pagarlos  derechos  hasta ­
  el  momento  en  que  sean  libradas  al  consumo
interior.
El  depósito  permite  al  comerciante  tener  á  su  disposición ­
  mercancías,  sin  pagar  los  derechos  de  aduanas ­
  con  que  estén  gravadas.  Colbert  ensayó  en  1664
el  establecimiento  de  depósitos  que  fueron  organizados ­
  por  la  ordenanza  de  1687;  pero  la  Arrendataria
consideraba  que  le  reportaban  perjuicios  y  desde  el
9  de  Marzo  de  1688  tuvo  un  decreto  del  consejo  que
los  suprimía.
En  1791  fue  autorizado  el  depósito  para  ciertas
mercancías,  y  la  ley  de  8  del  floréal  de  1803,  permitió
el  de  las  mercancías  coloniales  y  extranjeras  no  prohibidas, ­
  los  tabacos  exóticos  en  hojas,  y  en  ciertos
puertos  las  mercancías  prohibidas,  llamadas  de  trata
de  negros,  destinadas  al  Senegal  y  á  la  costa  de
Africa.
Las  leyes  de  9  y  27  de  Lebrero  de  1832,  completaron ­
  este  sistema  abriendo  los  depósitos  á  las  mercancías ­
  prohibidas  sin  excepción,  y  autorizando  la  segunda ­
  á  las  ciudades  del  interior  y  de  las  fronteras
de  tierra  para  establecer  también  depósitos.
Existen  dos  clases  de  depósito:
        <pb n="346" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

337

22

1.  °  El  depósito  real,  que  es  un  almacén  especial
cerrado  con  dos  llaves,  de  las  cuales  una  está  en  poder ­
  del  comercio  encargado  de  conservar  y  mantener
el  almacén,  y  la  otra  en  poder  de  la  aduana,  para  que
las  mercancías  garanticen  los  derechos.
2.  °  El  depósito  ficticio,  llamado  así  porque  las
mercancías  se  dejan  á  disposición  de  los  comerciantes ­
  en  almacenes  de  su  pertenencia  y  de  los  cuales  la
aduana  no  tiene  llaves.  El  depositario  debe  remitir  á
la  aduana  el  compromiso  garantizado  de  permitir
toda  requisa  ó  inspección  de  las  mercancías  y  reexportar ­
  éstas  ó  pagar  los  derechos  antes  del  término
fijado  para  la  duración  del  depósito  ficticio.
El  depósito  ficticio  solo  está  autorizado  para  determinados ­
  productos,  en  tanto  que  en  los  depósitos
reales  se  admiten  todos.
Hay  además  en  ciertos  puertos  de  la  Mancha  depósitos ­
  especiales,  privativos  para  ciertas  mercancías
ó  para  ciertas  operaciones,  destinados  al  aguardiente
de  granos  llamado  ginebra  y  el  de  pasas  de  Corinto,
y  el  té.
¡Otras  veces  eran  destinados  á  fomentar  el  contrabando ­
  inglés!
Los  depósitos  reales  están  establecidos  en  casi
todos  los  puertos;  también  los  hay  en  un  cierto  número ­
  de  ciudades  del  interior.  Pero  entre  los  que  han
sido  concedidos,  los  hay  que  no  han  llegado  á  constituirse ­
  ó  que  han  cesado  de  funcionar.
En  el  interior  de  los  almacenes  del  depósito  está
prohibido  todo  desembalaje  de  mercancías,  toda  mezcla ­
  ó  simple  transvase,  toda  división  ó  revisión  de
        <pb n="347" />
        338  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
fardos,  sin  la  autorización  del  jefe  de  la  aduaha.
§  3.—La  admisión  temporal  es  un  régimen  particular ­
  que  concede  franquicia  de  derechos  de  aduanas ­
  y  de  depósito  ó  de  origen  á  las  mercancías  extranjeras ­
  destinadas  á  ser  objeto  de  alguna  manipulación
para  su  perfeccionamiento  ó  á  ser  fabricadas  en  Francia, ­
  con  la  condición  de  ser  inmediatamente  reexportadas ­
  ó  integradas  á  los  depósitos  en  un  plazo  determinado(l).Este
  régimen  ha  sido  introducido  en  nuestra ­
  legislación  por  la  ley  de  5  de  Julio  de  1836.  Según
los  términos  de  esta  ley,  el  importador  de  un  producto ­
  extranjero  para  transformarlo  en  sus  talleres  debe
obligarse  á  reexportar  ó  constituir  en  un  depósito  de
aduana,  en  un  plazo  de  seis  meses,  el  producto  transformado ­
  ó  fabricado.  La  ejecución  de  este  compromiso ­
  está  garantida  por  una  fianza.  En  el  caso  en  que
la  reexportación  ó  la  integración  al  depósito  no  se
realizase  en  el  plazo  determinado,  el  comprometido
está  obligado  al  pago  de  una  multa  igual  al  cuádruple ­
  de  los  derechos  que  corresponden  á  los  objetos
importados.  Ô  también,  el  obligado  podrá  ser  exceptuado ­
  del  beneficio  de  dicha  ley,  si  contraviene  á  sus
disposiciones.
Pero  el  plazo  puede  ser  prorrogado  á  título  excepcional ­
  y  á  instancia  del  interesado,  cuando  se  prueba
la  imposibilidad,  por  fuerza  mayor,  de  cumplir  á
tiempo  el  compromiso.  Las  primeras  materias  deben
destinarse  siempre  á  aquello  para  que  fueron  admitidas. ­
  Si  fuera  permitido  á  un  importador  pagar  los

(1)  Dictionaire  du  Commerce,  artículo  Admisión  temporaire,
por  M.  G.  Pallain.
        <pb n="348" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

339

derechos  de  entrada  varios  meses  después  de  haber
dispuesto  de  la  mercancía,  aprovecharíase  en  perjuicio ­
  del  Estado  y  de  las  industrias  rivales  del  interés
del  importe  de  los  derechos.
El  artículo  5.°  de  la  ley  de  5  de  Julio  de  1836,  autorizaba ­
  al  gobierno  para  conceder  la  admisión  temporal; ­
  pero  el  artículo  13  de  la  ley  de  11  de  Enero  de
1892,  estipuló  que  este  régimen  no  podía  ser  concedido ­
  á  una  industria  más  que  en  virtud  de  una  ley,
previo  informe  del  Comité  Consultivo  de  Artes  y  manufacturas. ­

Sin  embargo,  el  gobierno  puede  conceder  autorizaciones ­
  de  admisión  temporal  para  objetos  á  reparar,
para  ensayos  experimentales,  para  las  demandas  de
introducción  que  ofrecen  un  carácter  individual  y  excepcional ­
  no  susceptible  de  ser  generalizado,  y  para
la  introducción  de  sacos  que  han  de  ser  envasados.
El  artículo  13  de  la  ley  de  l.°  de  Enero  de  1892,
modificado,  contiene  la  lista  de  los  productos  á  que
beneficia  la  admisión  temporal.  Héla  aquí  como  estaba ­
  constituida  en  1907:
Azúcares  destinados  á  la  refinería  y  á  la  fabricación  de
bombones,  frutas,  confites,  etc.—metales  —  trigo  —  cereales
(véasela  ley  de  4  de  Febrero  1902)—bromo—cacao  y  azúcar
destinados  á  la  fabricación  del  chocolate—sombreros  de  paja
—clorato  de  potasa—crespones  de  China  lisos—cilindros  en
cobre  para  el  grabado—gasolina—hierro  laminado  y  trabajos
en  hierro  y  galvanizados  -hilos  llamados  de  carey  para  la
fabricaçión  de  cuerdas  y  bramantes—hilos  de  shappe  y  sedas
hiladas  —  raíz  de  rubia  -clavos  (puntas  y  garzas)  —  granos
oleaginosos  y  almendras  de  coco  y  copra—aceites  brutos  de
granos  gruesos—aceite  bruto  de  oliva—aceite  de  palma—iodo
        <pb n="349" />
        340

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

corcho  en  bruto—cebada—planchas  de  pino  y  abeto-plomo
en  masas  brutas  ó  en  galápagos—potasa  y  carbonato  de  potasa-arroz ­
  en  grano  ó  en  paja  —sebo  bruto—tártaro  bruto  ó
en  cristales  colorados—tejidos  de  borra  de  seda,  de  seda
mezclada,  seda  cruda,  de  lana,  de  lino  ó  de  cáñamo—zinc  en
bruto  ó  en  galápagos—cuerpos  de  relojes  para  montadores
de  cajas—máquinas  de  relojes  para  escapes  de  áncora—tejidos ­
  de  seda  pura  destinados  á  ser  teñidos,  imprimidos,  aprestados ­
  ó  estampados—peleterías  en  bruto  para  aprestar  y  lustrar-pieles ­
  de  guantes  para  teñir—hilos  de  pelo  de  cabra
para  la  fabricación  de  los  terciopelos  de  Utrecht  ó  para  la
tintura-ribetes  de  borra  de  seda  para  la  tintura—cajas  de
relojes  para  decorar,  grabar  ó  dorar—cobre  y  fieltro  para  el
duelaje  de  los  navios—piezas  de  máquinas  para  repararminerales
  de  cobalto  para  la  preparación  de  óxidos—glicerina
en  bruto  para  refinería—jugo  de  limón  para  fabricar  ácido
cítrico—fieltros  de  lana  para  teñir  é  imprimir-guantes  para
bordar—lentes  de  anteojo  para  montar—cascos  de  sombreros
de.  fieltro  para  teñir—escarola  seca—almendras  y  nueces  en
cáscaras  ó  mondadas—tés  ó  mixtificaciones  de  té  para  la  fabricación ­
  de  la  cafeína  (ley  de  8  de  Mayo  de  1906)—aceites
brutos  de  petróleo,  de  esquistos  y  otros  aceites  minerales
brutos  (ley  de  30  de  Junio  de  1893)—cebada  y  maíz  en  granos
para  la  producción  de  glucosas  maceradas  y  ambaradas  (ley
de  31  de  Marzo  de  1896)—melazas  para  la  destilación  (ley  de
14  de  Julio  de  1897)—hilos  retorcidos  de  lana,  núm.  32  inglés,
de  36  á  36.400  metros  en  kilo  (ley  de  2  de  Diciembre  de  1897).
La  admisión  de  los  azúcares  destinados  á  la  refinería, ­
  está  subordinada  á  condiciones  distintas  de  las
que  conciernen  á  las  demás  mercancías.
Las  leyes  de  7  de  Mayo  de  1864  y  de  7  de  Abril  de
1897  han  concedido  la  facultad  de  admisión  temporal: ­

l.°  A  los  azúcares  no  refinados  de  las  colonias
francesas.
        <pb n="350" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS  341
2.  °  A  los  azúcares  extranjeros  no  refinados,  importados ­
  directamente  de  un  país  fuera  de  Europa;
3.  °  A  los  azúcares  brutos  de  remolacha  producidos ­
  en  Francia.
Se  cargan  en  cuenta  por  la  cantidad  de  azúcar  refinado ­
  que  se  calcula  pueden  suministrar.  El  plazo
para  el  término  de  las  admisiones  es  de  dos  meses.
En  tanto  que  los  objetos  importados  en  admisión
temporal  no  se  tienen  en  cuenta  en  el  comercio  especial ­
  de  importación  ni  de  exportación,  los  azúcares
sometidos  á  ese  régimen  son  registrados  en  el  comercio ­
  especial.
§  4.—En  1883,  una  veintena  de  diputados  se  percataron ­
  de  que  Francia  estaba  inundada  de  productos
extranjeros,  y  presentaron  una  proposición  de  ley,
precedida  de  una  exposición  de  los  motivos  y  fundamentos ­
  de  aquélla,  en  los  cuales  habían  adicionado
las  cifras  del  comercio  general  y  del  comercio  especial. ­
  Esta  confusión  se  debe  al  doble  empleo  de  las
cifras  repetidas  dos  veces.  Así,  para  1907,  tenemos:
Comercio  especial.  Comercio  general.
Importación....  7.874.600.000  frs.  6.223.000.000  frs.
Exportación....  7.256.100.000  »  5.596.100.000  »
Pouyer-Quertier  decía  de  estas  mercancías,  que  entraban ­
  en  depósito  y  salían  después:—Un  amigo  entra
e n  una  casa  y  sale,  ya  son  dos  amigos.
§  5.—En  Inglaterra  se  registran  todas  las  importaciones, ­
  y  de  las  exportaciones  se  hacen  dos  cuentas:
Una &amp;gt;  de  los  productos  británicos,  y  otra,  de  los  productos ­
  extranjeros.
        <pb n="351" />
        342

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

El  comercio  inglés  se  divide  en  tres  capítulos:
l.°  Imports  from  any  country  or  colony.  2.°  Exports
of  british  products.  Este  es  el  comercio  especial.
3.°  Exports  of  foreign  and  colonial  merchandises.  Este
es  el  comercio  general.
He  aquí  cómo  se  establece  el  comercio  inglés  en
1912:
Millones  de  libras.  Millones  de  francos.
Importaciones  745  18.600
Exportaciones  de  productos ­
  británicos  487  12.200
Exportaciones  de  productos ­
  extranjeros  y  coloniales ­
  112  2  800
Deduciendo  las  exportaciones  de  los  productos  extranjeros ­
  y  coloniales,  tenemos  633  millones  de  libras
(15.800  millones  de  francos)  de  importación  en  el  comercio ­
  especial.
Si  se  aplicase  este  sistema  al  comercio  francés  de
1911,  se  tendría:
Millones  de  francos.

Importaciones  9.810
Exportaciones  de  productos  franceses  ó
afrancesados  6.076

Reexportaciones  3.734

Hay,  sin  embargo,  una  diferencia  entre  la  manera
en  que  están  establecidas  las  cifras  del  comercio
inglés  y  como  he  establecido  yo  las  del  comercio
francés;  las  mercancías  que  en  el  Reino  Unido  entran ­
  en  depósito  para  el  transbordo,  no  se  tienen  en
cuenta.
        <pb n="352" />
        CAPÍTULO  IV

LAS  NOMENCLATURAS  ADUANERAS

Clasificación  por  la  importancia;  el  aceite  de  pescado.—Ensayos ­
  de  unificación.  Sir  Alfred  Bateman.—Modificaciones
desde  1900.—Austria  Hungría.—La  mercería  en  el  Cuadro
belga.  -  La  pastelería  y  las  drogas  en  Holanda.—Nomenclatura ­
  en  Francia.-En  Alemania.—En  Austria-Hungría.
—En  el  Reino  Unido.—En  Suiza.  —La  ley  de  1.°  de  Julio  de
1906,  en  los  Estados  Unidos.—Los  paquetes  postales.—
Dificultades.—Proposición  de  un  talón  de  conducción  estadístico.—Opiniones ­
  de  los  Congresos  de  las  Cámaras  de
Comercio.—Una  importuna  importación:  Positions.

La  comparación  del  comercio  de  los  diversos  países ­
  es  muy  difícil,  porque  las  mercancías  no  están
clasificadas  en  categorías  idénticas.  Las  mercancías
más  importantes  para  un  país  no  lo  son  para  otro.
En  la  sesión  de  1895  del  Instituto  internacional  Estadístico, ­
  una  Comisión  trataba  de  uniformar  las  diversas ­
  categorías  y  clasificarlas  según  su  importancia.
El  secretario  colocó  en  primer  lugar  el  aceite  de
pescado.
Sir  Alfredo  Bateman,  antiguo  y  eminente  inspector
del  Board  of  trade  for  the  commercial  department  ha
intentado  unificar  la  clasificación  de  las  mercancías
        <pb n="353" />
        344  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
para  los  principales  países  desde  1883  (1).  En  1905
dió  cuenta  en  la  sesión  del  Instituto  internacional  Estadístico, ­
  de  un  trabajo  tan  completo  como  es  posible, ­
  del  que  me  serviré  para  el  estudio  del  comercio
comparado.  En  el  Congreso  de  la  Reglamentación
aduanera  celebrado  en  París  en  1900,  M.  Moucheron,
jefe  de  la  oficina  de  la  Estadística  de  Aduanas  en
Francia,  había  hecho  un  cuadro  de  las  diversas  clasificaciones ­
  y  procedimientos  de  evaluación  de  los
diversos  países.  Después  se  han  modificado  estas  clasificaciones. ­

En  Francia,  hasta  1882,  el  Cuadro  general  contenía
un  artículo  mercería:  las  diversas  mercancías  comprendidas ­
  en  él,  han  sido  separadas  en  los  artículos
que  ahora  existen:  tornería,  juguetería,  cepilleria,  trabajos ­
  en  metales,  artículos  diversos  de  la  industria  parisién, ­
  que  en  parte  han  tomado  nuevas  designaciones,
gafas,  anteojos,  gemelos  de  teatro,  abanicos  y  bolsos
de  mano.
Austria-Hungría  ha  creado  el  grupo  de  máquinas
eléctricas,  pero  ha  suprimido  el  de  mercería.  La  tarifa
aduanera  belga  no  comprende  bajo  este  último  epígrafe ­
  más  que  las  cerillas;  pero  la  quincallería  comprende ­
  146  objetos  diversos.  Holanda  registra  como
pastelería  todas  las  conservas  en  cajas,  carne,  caza,
champignons,  etc.;  como  drogas,  el  caoutchouc  y  las
esponjas  de  tocador;  como  municiones,  los  arreos  y
colas  de  muebles.
(1)  Instituto  internacional  de  Estadística,  l.er  livraison
1899.—British  and  foreign  trade  and  industrial  Condition.  Board
of  trade,  1903.—Sesión  de  1905.
        <pb n="354" />
        LAS  ESTADISTICAS  ADUANERAS

345

En  Francia,  las  mercancías  están  agrupadas  en  los
resúmenes  generales  en  tres  grupos,  llevando  cada
uno  de  éstos  un  signo  distintivo:

Artículos  de  alimentación  *
Materias  necesarias  á  la  industria  +
Objetos  fabricados  o

Las  mercancías  registradas  tanto  en  la  tarifa  aduanera  como
en  el  cuadro  general  del  comercioyde  la  navegación,  siguiendo ­
  las  especificaciones  de  la  nomenclatura,  se  distribuyen  en
cuatro  grandes  secciones,  á  saber:
Materias  animales,  materias  vegetales,  materias  minerales  y
productos  fabricados.  Cada  una  de  estas  secciones  se  subdivide ­
  en  un  cierto  número  de  capítulos:
Materias  animales:  Animales  vivos;  productos  y  despojos  de
animales;  pescados;  substancias  propias  para  la  medicina  y
para  la  perfumería;  materias  duras  para  tallar.
Materias  vegetales:  Harinas  alimenticias:  frutos  y  granos;
géneros  coloniales  de  consumo:  aceites  y  jugos  vegetales;  especies ­
  medicinales;  maderas  ordinarias;  maderas  exóticas;
frutos,  tallos  y  filamentos  para  obrar;  tinturas  y  taño;  productos ­
  y  desperdicios  diversos;  bebidas.
Materias  minerales:  Piedras,  tierras  y  combustibles  minerales; ­
  metales.
Productos  fabricados:  Productos  químicos;  tinturas  preparadas; ­
  colores;  composiciones  diversas;  loza,  vidrios  y  cristales; ­
  hilados;  tejidos;  vestidos  y  lencería;  papel  y  sus  aplicaciones; ­
  pieles  y  peleterías  labradas;  joyería,  relojería  y  trabajos ­
  en  metales;  armas,  pólvoras  y  municiones;  muebles  y  trabajos ­
  en  madera;  instrumentos  de  música;  trabajos  de  esparto, ­
  de  cestería  y  cordelería;  trabajos  en  materias  diversas.
Por  último,  los  paquetes  postales.
El  Cuadro  de  la  estadística  aduanera  comprende  1.313  números ­
  á  la  importación  y  1.302  á  la  exportación,  incluidos  en
ellos  los  metales  preciosos.
        <pb n="355" />
        346

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Rusia  ha  adoptado  el  sistema  de  nomenclatura
francés.
Alemania  ha  establecido  tres  divisiones  casi  idénticas ­
  á  las  de  Francia:  productos  alimenticios  y  animales ­
  vivos;  materias  necesarias  á  la  industria,  productos ­
  manufacturados.  Como  en  la  tarifa  aduanera
estas  tres  secciones  se  subdividen  en  19  clases,  comprendiendo ­
  946  números  (ley  aduanera  de  25  de  Diciembre ­
  de  1902).
La  estadística  de  Austria-Hungría  comprende  tres
grupos:  l.°,materias  brutas:  a),productos  alimenticios,
b),  productos  de  la  agricultura  y  materias  primas  para
las  industrias  textiles,  de  madera  y  otras;  c),  productos
de  minas  y  de  las  industrias  metalúrgicas;  2.°,  productos ­
  parcialmente  manufacturados;  3.°,  productos  manufacturados. ­
  Estos  tres  grupos  se  subdividen  en  51
clases.
El  gobierno  británico  ha  dividido  las  importaciones
y  exportaciones  en  cuatro  grupos:
En  Inglaterra,  desde  el  Annual  Statement  de  1903,
se  ha  ensayado  clasificar  las  importaciones  y  exportaciones ­
  por  grupos  idénticos:  l.°,  artículos  de  alimentación, ­
  bebidas  y  tabaco;  2.°,  primeras  materias  y
materias  derivadas;  3.°,  objetos  fabricados;  4.°,  diversos. ­
  Este  último  comprende  los  paquetes  postales.
La  ley  federal  suiza  de  10  de  Octubre  de  1902,
divide  la  tarifa  general  de  aduanas,  que  comprende
1.165  números,  en  quince  categorías.
La  nueva  tarifa  aduanera  española  de  23  de  Junio
de  1906,  comprende  catorce  clases  de  productos.
El  l.°  de  Julio  de  1906,  las  clasificaciones  del  co-
        <pb n="356" />
        LAS  ESTADISTICAS  ADUANERAS

347

mercio  exterior  de  los  Estados  Unidos,  fueron  completamente ­
  modificadas.  La  clasificación  de  las  exportaciones ­
  había  sido  hecha  en  1870,  y  la  de  las  importaciones ­
  en  1886,  no  concordaban.
En  1906  se  han  unificado,  fijándose  así  la  clasificación ­
  actual:
l.°  Productos  alimenticios  al  estado  natural  y  animales
destinados  al  consumo.—2.°  Productos  alimenticios  parcial
ó  totalmente  preparados.—3.°  Primeras  materias  destinadas
á  ser  manufacturadas.—4.°  Productos  fabricados  destinados
á  nuevas  elaboraciones.  -  5.°  Productos  fabricados,  propios
para  el  consumo.—6.°  Diversos.
Las  dificultades  que  ya  existían  han  sido  complicadas ­
  por  los  paquetes  postales,  instituidos  en  virtud
del  convenio  de  la  Unión  Postal  Universal  celebrado
en  Washington  el  15  de  Junio  de  1897  y  puesto  en
vigor  desde  l.°  de  Junio  de  1899.
El  correo  debe  asegurar  el  envío  de  estos  paquetes
á  los  destinatarios.
En  Alemania,  la  estadística  aduanera  no  distingue  los  paquetes ­
  postales  de  los  envíos  ordinarios  de  mensajería;  en
Inglaterra,  el  número  de  paquetes  postales  y  su  valor  total  se
publican  en  las  estadísticas  aduaneras,  bajo  el  epígrafe:  Colis
postaux;  en  Austria-Hungría,  España,  Italia,  los  Países  Bajos
y  Suiza,  no  se  establece  estadística  especial  para  los  paquetes
postales.
En  Francia,  las  mercancías  expedidas  del  extranjero  bajo
el  régimen  de  los  paquetes  postales,  y  presentadas  para  el
consumo,  son  objeto  de  declaraciones  de  detalle  con  el  mismo
título  que  todos  los  demás  productos  importados  del  extranjero; ­
  pero  desde  1."  de  Julio  de  1899,  la  aduana  agrupa  en  sus
estadísticas  de  importación  por  pais  de  origen,  en  un  solo  articulo ­
  y  bajo  la  triple  indicación  del  peso,  número  y  valor  de-
        <pb n="357" />
        348

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

clarado,  todos  los  paquetes  postales  exentos,  y  los  que  se  consideran ­
  sin  carácter  de  operaciones  comerciales  no  pagan  un
derecho  superior  á  tres  francos.
En  cuanto  á  los  paquetes  postales  que  no  hacen  más  que
transitar,  las  declaraciones  de  que  son  acompañados  no  presentan ­
  generalmente  las  indicaciones  suficientes  para  permitir
una  clasificación,  según  la  naturaleza  y  la  especie  de  las  mercancías ­
  que  contienen.  Lo  mismo  ocurre  con  los  paquetes  de
procedencia  francesa,  destinados  al  extranjero.  En  estas  condiciones ­
  y  con  objeto  de  conciliar  á  la  vez  la  exactitud  de  las
declaraciones  comerciales  con  las  facilidades  que  exigen  estas
operaciones,  se  ha  reglamentado  que  los  paquetes  postales  de
tránsito  y  los  exportados  de  Francia  al  extranjero,  serán  reseñados ­
  en  peso  y  en  número,  bajo  el  epígrafe  especial  Colis  postaux, ­
  los  primeros  en  el  comercio  general  de  entrada  y  salida;
los  segundos  en  el  comercio  general  y  especial  de  salida,
siempre  que  el  servicio  no  pueda  determinar  exactamente  la
clasificación  de  las  mercancías  que  encierra.
Solo  se  exceptúan  los  paquetes  postales  que  contienen ­
  tejidos  de  seda  ó  de  borra  de  seda.  Desde  1904,
á  instancia  de  la  Cámara  de  Comercio  de  Lyon,  son
manifestados  bajo  un  epígrafe  distinto.
En  Bélgica,  todos  los  paquetes  postales  indistintamente, ­
  aún  los  que  contienen  muestras  sin  valor,  son
objeto  de  una  estadística  especial,  conforme  á  una
decisión  ministerial  de  15  de  Diciembre  de  1900.
La  estadística  de  paquetes  postales  comprende:
1.  °  Un  cuadro  en  que  se  consigna,  por  especie  de
mercancías,  el  número,  peso  netoy  valor  de  los  paquetes ­
  postales,  importados,  exportados  ó  de  tránsito.
2.  °  Uncuadroen  quese  consigna,  por  país  de  procedencia ­
  ó  por  país  de  destino,el  número,peso  netoy  valor ­
  de  los  paquetes  importados,  exportadosóde  tránsito.
        <pb n="358" />
        LAS  ESTADISTICAS  ADUANERAS

349

En  el  Congreso  de  Mons  (1905),  M.  R.  Campen,  director ­
  de  aduanas  de  Bélgica,  propuso  la  creación  de
un  «talón  de  conducción  estadístico»,  al  que  tuvo  la
torpeza  de  llamar  boletín  estadístico.  «Este  boletín,
decía  él,  destinado  á  acompañar  los  transportes,  serviría ­
  eficazmente  para  registrar,  tanto  en  los  países
expendedores  como  en  los  destinatarios  y  en  los  transitados, ­
  las  declaraciones  de  los  importadores  y  exportadores ­
  que  suministrasen  los  elementos  necesarios ­
  para  la  redacción  de  los  documentos  estadísticos.»
La  dificultad  estará  en  el  punto  de  partida;  ¿cómo
establecerlo?  Si  hay  divergencia  entre  el  aduanero  y
el  remitente,  sobre  la  designación  de  la  mercancía,
¿quién  solventará  la  diferencia?  ¿Por  qué  esta  diferencia ­
  que  no  tiene  un  interés  fiscal?,  y  el  remitente
¿va  á  sujetarse  á  nuevas  obligaciones?
Los  delegados  de  las  Cámaras  de  Comercio  y  de  las
Asociaciones  industriales  y  comerciales,  reunidos  en
Milán,  en  el  Congreso  internacional  de  1906,  emitieron ­
  una  opinión  en  favor  «de  una  entente  internacional ­
  para  la  clasificación  uniforme  de  los  productos»
en  las  estadísticas  aduaneras.
M.  E.  Allard,  presidente  de  la  Cámara  de  Comercio
belga,  en  París,  ha  presentado  una  Memoria  muy
completa  sobre  esta  cuestión  en  el  Congreso  de  Praga
de  1908.
Pide  una  estadística  uniforme  de  todos  los  países
y  una  clasificación  idéntica  de  los  productos  gravados. ­
  Pero  ¿por  qué  no  de  los  productos  exentos?
Bajo  el  título  pretencioso  de  «lengua  aduanera  universal», ­
  pide  «la  designación  de  una  manera  idéntica
        <pb n="359" />
        350  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
por  la  administración  de  aduanas  de  cada  país,  de  lo
que  realmente  es  un  artículo  idéntico».
M.  Charles  Legrand,  de  la  Cámara  de  Comercio  de
París,  ha  tratado  la  misma  cuestión  en  el  Congreso  de
Praga  M.  R.  Kobatsch,  aunque  profesor  en  la  Academia ­
  Consular  de  Viena,  ignora  que  VInstitut  international ­
  de  Statistique,  se  ocupa  desde  largo  tiempo  de
estas  cuestiones.  Se  ha  preconizado  la  redacción  de
un  vocabulario  de  denominaciones  uniformes  para
todas  las  mercancías  importadas  ó  exportadas.  L'Institut ­
  international  de  Statistique,  prepara  en  este  momento ­
  un  vocabulario  de  estadística,  en  que  se  comprenderán ­
  ciertamente  las  mercancías  contenidas  en
las  nomenclaturas  de  las  tarifas  y  de  las  tablas  de
aduana.
A  pesar  de  su  odio  á  toda  importación,  los  proteccionistas ­
  han  importado  una  expresión  que  no  es
francesa.  Dicen  que  hace  falta  crear  en  la  tarifa  general ­
  ciertas  positions  spéciales.
Estas  positions  se  aplicarían  á  especialidades  extranjeras; ­
  ellas  constituirían  un  artículo  ó  una  subdivisión ­
  de  un  artículo  y  no  serían  anotadas  en  la  tarifa
mínima.  ¿Es  que  estas  positions  spéciales  y  des  positions ­
  se  pueden  aplicar  como  cataplasmas?
La  palabra  «position»  tiene  un  sentido  preciso  en  el
vocabulario  francés,  y  no  puede  ser  retorcido  bajo
esta  influencia  germánica.  Un  número,  un  artículo,  no
son  des  positions,  son  términos  de  clasificación;  y
los  proteccionistas  deben  dar  el  ejemplo  de  no  importar ­
  gratuitamente  tan  absurdas  expresiones.
        <pb n="360" />
        CAPITULO  V

UN  EJEMPLO  DE  CONTRADICCIONES  EN  LAS  CIFRAS
DE  ADUANAS

Contradicción  entre  las  cifras  de  la  Aduana  belga  y  las  de  la
Aduana  francesa.
He  aquí  un  ejemplo  que  prueba  la  incertidumbre
de  las  cifras  de  las  aduanas.  Se  trata  de  cifras  suministradas ­
  por  Francia  y  por  Bélgica,  y  las  cifras  establecidas ­
  por  las  administraciones  de  estos  dos  países ­
  son  las  que  pueden  inspirar  más  confianza.
Sin  embargo,  he  aquí  las  contradicciones  que  encuentro ­
  entre  ellas,  en  el  año  1903:
COMERCIO  GENERAL

Importaciones  en
Francia
Exportaciones  de
Francia

Cifras  francesas,

Millares
de
toneladas.

7  410
2.730

Millares
de
francos.

938.000
647.000

Cifras  belgas.

Millares
de
toneladas.

Millares
de
francos.

7.445  ;  643.589

3  137  J  814.566
        <pb n="361" />
        352

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

COMERCIO  ESPECIAL

Importaciones  en
Francia
Exportaciones  de
Francia

Cifras  francesas.

Millares
de
toneladas.

Millares
de
francos.

299.180
566.166

Cifras  belgas.

Millares
de
toneladas.

6.773
2.496

Millares
de
francos.

393.074
412.302

La  comparación  de  estas  cifras  nos  muestra  que
mientras  Bélgica  evalúa  en  más  de  393  millones  las
mercancías  del  comercio  especial  enviadas  á  Francia,
la  aduana  francesa  no  reconoce  de  origen  belga  más
que  por  299  millones,  ó  sea  una  diferencia  de  94  millones ­
  ó  de  un  23  por  100  de  menos.  Para  las  exportaciones ­
  de  Francia  á  Bélgica,  encontramos  que  las
cifras  francesas  las  elevan  á  566  millones,  las  belgas
sólo  á  412  millones,  ó  sea  154  millones  ó  un  27  por
100  de  menos.
,  La  diferencia  se  produce  en  los  dos  casos  del  lado
del  país  exportador;  lo  que  prueba  que  ciertas  mercancías ­
  enviadas  de  Francia  á  Bélgica  ó  de  Bélgica
á  Francia,  á  título  de  comercio  especial  no  hacen  en
realidad  más  que  transitar.
Esta  explicación  está  confirmada  por  los  totales ­
  que  indican  las  exportaciones  de  Francia  á  Bélgica: ­
        <pb n="362" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

353

23

Comercio  general.
Comercio  especial

En  millones  de  francos.

647
566

1.213

Cifras  francesas.

Cifras  belgas.
814,5
412,3

1.266,8

El  total  es  casi  el  mismo;  solamente  la  aduana
francesa  ha  consignado  en  el  Comercio  especial  154
millones  que  la  aduana  belga  ha  incluido  en  el  comercio ­
  general.
Pero  si  hacemos  el  mismo  trabajo  para  las  exportaciones ­
  de  Bélgica  á  Francia,  encontramos:

Comercio  general.
Comercio  especial.

En  millones  de  francos.

Cifras  belgas.

643,5
393,0

1.036,5

Cifras  francesas

538.0
299.1
657.1

Aquí  tenemos  entre  las  dos  evaluaciones  una  diferencia ­
  de  379  millones,  ó  sea  un  36  por  100.  Estas
cifras  muestran  cuánta  inseguridad  hay  en  ellas,  aun
en  los  países  en  que  las  estadísticas  de  aduanas  son
mejor  llevadas,  y  cuán  prudentes  deben  andar  los
que  quieren  obtener  argumentos  de  ellas.
En  1911,  encontramos  solamente  para  el  comercio
especial:
        <pb n="363" />
        'S!

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Millones
de
francos

Cifras  belgas  de  exportaciones  ..
Cifras  francesas  de  importaciones

695,0
542,6

152,4
1.024,3
651,3

Diferencia
Cifras  francesas  de  exportaciones
Cifras  belgas  de  importaciones..
Diferencia..—

373,0
        <pb n="364" />
        CAPÍTULO  VI

LOS  DOCUMENTOS  Á  CONSULTAR  SOBRE
EL  COMERCIO  INTERNACIONAL
§  1.—Los  documentos  estadísticos  de  la  Administración  de
las  Aduanas.  —  Le  Tableau  général  du  commerce  et  de  la  navegation.—Críticas.—
  Confusion  de  pesos  brutos  y  netos.
—El  peso  bruto  y  el  peso  neto  de  los  vestidos.—El  peso
bruto  y  el  peso  neto  de  las  perlas  finas.—Los  utiles  en
hierro.—Necesidad  de  indicar  la  tara  fijada  por  la  Comisión
de  los  valores  de  aduanas.
§  2.—Documentos  del  Reino  Unido.-Documentos  americanos.- ­
  -Documentos  alemanes.  —  Tableau  général  du  commerce ­
  de  la  Belgique.
Los  documentos  á  que  se  puede  recurrir  para  darse ­
  cuenta  del  comercio  de  Francia,  son  cuatro:
l.°  Le  tableau  général  du  commerce  et  de  la  navegation:
  dos  grandes  volúmenes  en  folio.  Comienza
por  el  cuadro  de  los  miembros  de  la  Comisión  de  Valores ­
  de  Aduana.
El  primer  volumen  comprende:
1.  °  Resumen  analítico.
2.  °  Cuadro  analítico  de  las  tasas  medias  de  evaluación
Por  la  Comisión  permanente  para  el  año  á  que  se  refiere  y  el
precedente.
3.  °  Resumen  por  países  de  procedencia  y  de  destino,
        <pb n="365" />
        356  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
En  él  se  encuentran  separadas  la  Gran  Bretaña  é
Irlanda;  esta  última  está  colocada  delante  de  aquella. ­
  Francia  ha  exportado  á  Irlanda,  en  1907,  por  valor ­
  de  1.592.000  francos  y  á  la  Gran  Bretaña,  por
1.386.500.000.  ¿Es  que  esta  distinción  es  útil?  ¿Por
qué  no  poner  en  el  resumen:  Reino  Unido?  ¿Es  que
la  administración  de  aduanas  cree  que  Irlanda  goza
de  un  Home  rule  aduanero?
Antes  se  comprendía  en  el  comercio  de  la  Gran
Bretaña  el  de  las  posesiones  británicas  en  el  Mediterráneo. ­
  Ahora,  con  razón,  se  da  separado.
Bien;  ¿pero  por  qué  dejar  al  lector  la  obligación  de
hacer  el  total  del  comercio  de  Gran  Bretaña  é  Irlanda? ­

Yo  querría  saber  también  qué  método  se  ha  seguido ­
  para  la  ordenación  de  los  diversos  países.  ¿Por
qué  se  comienza  por  Rusia?
4.  °  Cuentas  de  cada  país.  La  separación  de  la  Gran  Bretaña
y  de  Irlanda  continúa.
5.  °  Cuentas  especiales  relativas  al  movimiento  de  las  mercancías ­
  para  cada  una  de  las  principales  aduanas  de  Francia.
6.  °  Estado  de  desarrollo  por  naturaleza  de  productos.  Importaciones ­
  y  exportaciones.
Materias  animales,  materias  vegetales,  materias  minerales,
fabricaciones.
7.  °  Estados  de  tejidos  de  algodón  exportados  con  beneficio ­
  de  reembolso  en  caso  de  adversidad.  Admisiones  temporales. ­

8.  °  Depósito,  reservas.
9.  °  Tránsito.
10.  °  Pesca  del  bacalao  y  del  arenque.
11.  °  Cuadro  del  comercio  déla  Córcega.  Sin  embargo,
        <pb n="366" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

357

está  comprendido,  como  el  de  las  demás  islas  del  litoral,  en
el  total  de  Francia.
12."  Cuadro  del  comercio  de  Argelia.  Repertorio  alfabético. ­

El  segundo  volumen  comprende:
1.  °  El  movimiento  de  la  navegación  internacional.
2.  °  El  movimiento  del  cabotaje  francés.
3  °  La  situación  del  efectivo  de  la  marina  francesa.
Contiene  además  resúmenes  analíticos  muy  interesantes
sobre  el  estado  técnico  y  la  situación  marítima,  comercial  é
industrial  de  los  principales  puertos  franceses  y  argelinos.
2.  °  El  Ministerio  del  Comercio  y  de  la  Industria
publica  en  los  Annales  du  commerce  extérieur  las  modificaciones ­
  de  tarifas,  los  convenios  y  tratados  de
comercio  de  las  diversas  naciones-  Publica,  además,
cada  año,  bajo  el  capítulo  de  hechos  comerciales,  una
Situation  commerciale  de  la  France;  exposé  comparatif ­
  pour  la  derniere  période  décennale.  El  fascículo  publicado ­
  en  1908  comprende  los  años  de  1897  á  1906
y  las  cifras  previsoras  referentes  al  año  1907.  Contiene ­
  las  tasas  de  evaluación  de  las  principales  mercancías ­
  importadas  y  exportadas  desde  1892  á  1906.
Da  las  cantidades  y  los  valores  de  las  principales
mercancías  importadas  y  exportadas  durante  los  diez
últimos  años,  por  naturaleza  de  productos  y  por  país
de  procedencia  y  de  destino.  Es  un  documento  muy
útil;  pero  yo  he  encontrado  en  él  á  veces  divergencias
con  el  Tableau  général  du  commerce.
3.  °  El  mismo  Ministerio  del  Comercio  publica  en
los  Annales  du  commerce  extérieur  un  fascículo  conteniendo ­
  las  Memorias  generales  de  la  Comisión  de  Va-
        <pb n="367" />
        358

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

lores  de  Aduanas,  cuyo  estudio  es  indispensable  para
completar  los  conocimientos  que  da  el  Tableau  général ­
  du  commerce.
4.°  En  los  Documents  statistiques,  reunis  par  /’administration ­
  des  douanes  sur  le  commerce  de  la  France
publicados  mensualmente,  se  encuentran  resúmenes
comparativos  en  peso  y  en  valor  de  las  mercancías
importadas  y  exportadas,  mes  por  mes,  durante  el
año  corriente  y  los  dos  precedentes;  pero  los  precios
son  para  los  tres  primeros  meses  los  del  penúltimo
año  y  para  los  nueve  meses  restantes  los  del  año  anterior. ­
  En  el  anverso  se  encuentran  los  valores  y  al  reverso ­
  las  cantidades.  En  el  resumen  del  Tableau  général ­
  du  commerce,  hay  que  buscar  los  cuadros  formados ­
  de  igual  manera  (en  1907,  pág.  165)  después  de
las  cuentas  especiales  por  países  de  procedencia  y  de
destino,  después  de  las  cuentas  especiales  de  cada
una  de  las  principales  aduanas,  pero  antes  del  estado ­
  de  desarrollo  de  las  importaciones  y  exportaciones. ­
  ¿Por  qué?
¿Por  qué  en  este  resumen  los  hilos  de  lana,  lino  y
algodón  están  colocados  bajo  la  misma  denominación? ­
  ¿Por  qué  ocurre  lo  mismo  con  los  tejidos?  ¿Por
qué  se  encuentra  la  expresión  harinas  alimenticias
en  vez  de  cereales,  granos  y  harinas,  que  se  encuentra ­
  en  el  resumen  por  especies  de  mercancías?  (páginas ­
  59  y  63).
¿Por  qué  en  estas  últimas  páginas  las  cantidades
quedan  en  blanco  y  se  dan  después  en  las  páginas
165  y  170?
En  su  estado  de  desarrollo,  el  Tableau  général  du
        <pb n="368" />
        LAS  ESTADISTICAS  ADUANERAS

359

commerce,  tan  pronto  establece  como  nó  los  totales
de  las  importaciones  y  de  las  exportaciones  de  los
artículos  que  forman  parte  de  la  misma  clase  de  mercancías. ­

Para  un  mismo  artículo,  da  la  distribución  de  las
cantidades  en  los  principales  países,  pero  no  da  más
que  el  total  de  los  valores  para  el  artículo.  Si  el  lector ­
  quiere  conocer  el  valor  de  una  mercancía  importada ­
  en  un  país  ó  exportada  de  tal  otro,  ha  de  tomar
la  cantidad  y  la  tasa  de  evaluación  y  multiplicar  una
por  otra,  haciendo  él  mismo  la  operación  que  debe
encontrar  hecha.
¿Por  qué  los  epígrafes  de  los  Documents  statistiques ­
  y  del  Tableau  général  du  commerce  no  son  idénticos? ­
  En  el  resumen  (pág.  67)  de  este  último  para
1911,  se  encuentra:

Toneladas.

Valor  en  millones ­
  de  francos.

Maderas  comunes  »  170,9
En  los  Documents  statistiques:
Maderas  para  construcción  1.413.500  139,7
¿Por  qué  estas  distinciones  entre  dos  documentos
cuyos  resúmenes  deben  corresponderse?
Una  nota  colocada  en  la  página  3  de  los  Documents  statistiques ­
  previene  que:
Las  mercancías  exentas  de  defecho  ó  tasadas  en  10  francos
hasta  100  kilogramos  son  consignadas  según  el  peso  bruto
resultante  de  las  comprobaciones  del  servicio  de  aduanas  ó
de  las  declaraciones  hechas  por  el  comercio.  Aquellas  que  es-
        <pb n="369" />
        360

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

tan  gravadas  por  la  tarifa  con  más  de  10  francos  los  100  kilos,
aparecen  con  el  peso  neto.  En  la  exportación  sólo  se  consigna
el  peso  bruto.
En  el  Tableau  annuel  están  indicados  el  peso  bruto  y  el  peso
neto  para  las  mercancías  exportadas,  asi  como  para  aquellas
que,  á  la  importación,  están  consignadas  con  el  peso  bruto  en
los  documentos  mensuales.  Respecto  á  estas  mercancías  se
hace  aplicación  de  las  taras  determinadas  por  la  Comisión
permanente  de  Valores  de  Aduanas.
Pero,  puesto  que  se  establecen  íos  valores  según
las  apreciaciones  del  año  precedente,  ¿no  se  podría
emplear  taras,  fijadas  también  por  el  año  precedente? ­

En  el  detalle,  de  los  Documents  statistiques  publicados ­
  por  la  Administración  de  aduanas,  bajo  el  epígrafe ­
  lencerías,  se  encuentra  á  la  exportación,  como
pesos:
Valor
Quintales.  en  millones  de
francos.

1910  16.976  28.324
1911  16.187  27.393
1912  26.320  60.803

En  el  Tableau  général  du  commerce  et  de  la  navegation
  se  encuentra  para  1911,  8.903  quintales;  pero
el  valor  se  ha  elevado  á  37.392.000  francos.
Esta  diferencia  proviene  de  que  los  Documents
statistiques  dan  el  peso  bruto  y  el  Tableau  général  du
commerce,  el  peso  neto.
Pero  para  los  vestidos  de  seda  confeccionados
para  señoras  no  hay  peso  bruto;  no  hay  más  que  el
peso  neto,  44.021  kilos,  en  1911.  Sin  embargo,  tienen
embalaje  como  los  demás  vestidos.  El  peso  bruto
        <pb n="370" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS  361
reaparece  para  los  vestidos  de  otros  tejidos,  confeccionados ­
  también  para  señoras,  siendo  de  1.608.870
y  el  peso  neto  de  1.126.209  kilos.  El  embalaje,  pues,
no  forma  parte  del  peso  de  los  vestidos  confeccionados ­
  en  paño  ó  en  algodón;  sólo  forma  parte  del  de
los  confeccionados  en  seda.
El  Tableau  général  du  commerce  de  Francia  (1911)
presenta  de  la  manera  siguiente  el  peso  bruto  y  el
peso  neto:
IMPORTACIONES
Comercio  general
Cantidades  importadas  en  hectogramos.
En  buques.  Por  tierra.  Total.
Franceses.  Extranjeros  —
Perlas  finas...  1883  3  1.359  3.245
Se  deduce  que  estos  3.245  hectogramos  representan ­
  el  peso  de  las  perlas,  que  se  reduce  á  1.623  hec
logramos  en  el  comercio  general.
En  1911  se  tiene  la  misma  cifra  para  el  comercio
especial.
Para  las  exportaciones  se  encuentra  el  mismo  procedimiento. ­

Pero,  ¿qué  es  lo  que  puede  ser  el  peso  bruto  de
una  perla?  ¿Es  el  peso  que  comprende  el  de  la  concha? ­
  ¿Es  el  que  comprende  el  del  saco?
El  valor  de  la  perla  se  calcula  en  60  francos  el
gramo  de  peso  neto.
He  aquí  las  plumas  artificiales;  no  hay  más  que
pesos  netos;  pero  para  las  plumas  de  adorno,  se  encuentran ­
  en  la  exportación  (1911):
        <pb n="371" />
        362  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
Peso  bruto.  (Kilogramo).  Peso  neto.
Plumas  brutas  616.626  493.301
Plumas  preparadas  641.806  443.264
De  ello  resulta,  pues,  que  los  Documents  statistiques, ­
  en  contra  de  la  nota,  dan  tan  pronto  el  peso
bruto  como  el  peso  neto,  y  como  no  se  previene  en
cada  artículo  si  se  trata  de  peso  neto  ó  de  peso  bruto, ­
  no  se  puede  hacer  uso  de  las  cantidades  que  dan
sin  un  previo  detenido  examen.
Valdría  mucho  más  indicar  la  tara  fijada  por  la
Comisión  de  los  Valores  de  Aduana,  como  se  indica
la  tasa  de  evaluación  y  no  dar  más  que  el  peso  neto.
El  lector  que  quisiera  conocer  el  pero  bruto,  agregaría ­
  la  tara  á  aquél.
Esta  tara  continúa  desconocida,  á  menos  que  no
se  reste  peso  neto  del  peso  bruto,  y  sería  sin  embargo, ­
  muy  útil  conocerla.
§  2.—En  Inglaterra,  la  Administración  de  Aduanas
publica  todos  los  meses  las  entradas  y  salidas.
Todos  los  años  publica  el  Annual  statement  of
Trade  United  Kingdom  with  foreign  Cuntries  and
British  possessions.  Mensualmente  aparecen  los  Acconts.

De  1904  á  1910,  añadió  un  tercer  volumen  que
tenía  por  objeto  dar  los  países  de  origen  y  de  destino ­
  reales,  cosa  que  hace  directamente  á  partir  de
1910.
Para  los  años  anteriores  á  1904  hay  que  consultar
el  Statistical  abstract.
Todas  las  semanas  aparece  el  Board  of  trade
journal.
        <pb n="372" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

363

En  ios  Estados  Unidos,  el  Bureau  of  statics  del
Departament  of  commerce  and  labour  publica  mensualmente ­
  el  Monthly  summaiy  of  commerce  and  finance. ­

Este  documento  está  notablemente  hecho.
El  fascículo  del  mes  de  Diciembre  contiene  el  cuadro ­
  del  comercio  para  el  año  solar,  y  el  del  mes  de
Junio  el  del  año  fiscal.  Cuando  se  habla  del  comeicio
de  los  Estados  Unidos,  es  preciso  tener  siempre  cuidado ­
  de  decir  á  cuál  de  estos  dos  años  se  refiere.
Para  el  comercio  de  Alemania  se  encuentran  informaciones ­
  mensuales  sobre  la  importación  y  la  exportación ­
  (cantidades,  origen,  destino,  valores  previstos), ­
  en  Monatliche  Nachweise  über  den  auswärtigen ­
  Handel  Deutschlands  nach  Mengen,  Hekunfts  und
Bestimmungs  liidern  nebst  vierteljährlichen  Wertberechnungen ­
  (vorlänfigen).
Cada  diez  días,  el  Messager  officiel  de  l'Empire,
publica  noticias  especiales  concernientes  á  las  importaciones ­
  y  exportaciones,  los  stocks  depósitos  de
aduanas  y  en  el  puerto  franco  de  Amburgo,  de  cereales ­
  de  América,  de  algodón,  cáñamo,  lino,  yute,
lana,  hulla,  lignito,  minerales  de  hierro,  petróleo,  salitre ­
  de  Chile,  fundición,  cobre,  azúcar,  etc.
Las  publicaciones  anuales  llevan  una  tabla  general ­
  detallada:
Importaciones  y  exportaciones  por  cantidades,  valores, ­
  tránsito,  depósito,  admisiones  temporales,  producto ­
  de  los  derechos  de  aduanas,  pesquerías  marítimas. ­

La  publicación  más  útil  es  el  Anuario  estadístico
        <pb n="373" />
        364

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

para  el  Imperio  alemán,  editado  por  ï  Office  imperial
de  Statistique:  comprende  388  páginas  para  Alemania ­
  y  79  para  las  estadísticas  internacionales,  con
gráficos.
El  comercio  exterior  forma  el  capítulo  Vil  y  el  de
1907  ocupa  las  páginas  de  123  á  la  229.
Le  Tableau  général  du  Commerce,  de  Bélgica,  es  un
modelo  que  me  placería  ver  imitar  en  las  demás  naciones. ­
  Suele  aparecer  hacia  el  15  de  Junio.  A  la  cabeza ­
  contiene  observaciones  preliminares  que  indican ­
  los  datos  sobre  los  cuales  están  hechos  los
cálculos  de  cantidades  y  de  valores,  las  taras,  las
condiciones  de  la  comprobación  de  los  movimientos
del  numerario,  la  clasificación  de  las  mercancías
que  aprovechan  la  admisión  temporal,  etc...  Publica
un  resumen,  presentando  el  conjunto  del  comercio
de  Bélgica  en  los  países  extranjeros  desde  1831;  un
cuadro  del  mecanismo  económico  de  Bélgica,  con
gráficos  y  cartas.  Abriendo  una  página,  en  fin,  se  encuentra ­
  á  la  vez  las  importaciones  y  las  exportaciones, ­
  el  comercio  especial  y  el  comercio  general,  el
tránsito,  las  cantidades  y  los  valores  con  la  tasa  de
evaluación.  Todos  cuantos  se  sirven  de  las  tablas  de
comercio  de  diversos  países,  desean  que  todas  las
administraciones  de  aduanas  sigan  el  ejemplo  que
da  la  de  Bélgica.
        <pb n="374" />
        CAPÍTULO  VII

LOS  DERECHOS  DE  ADUANAS,  SUS  TARIFAS
Y  SUS  PRODUCTOS

Tres  documentos.--1°  Tarifas  de  Aduanas.—2.°  Observaciones ­
  de  la  administración  de  aduanas.—El  más  feliz  de  los
aduaneros.—3.°  Tabla  general  del  comercio.—Insuficiencia ­
  de  datos.—Relación  entre  el  valor  de  los  objetos  importados ­
  y  los  derechos  de  aduanas  percibidos.—El  50  por
100  de  las  importaciones  están  libres  de  derechos.—Derechos ­
  del  16  por  100  sobre  la  otra  mitad  de  los  objetos  importados.—Necesidad ­
  de  penetrar  en  el  detalle:  derechos
de  44,8  por  100.—Numerosas  percepciones  ínfimas.

Para  conocer  los  derechos  de  aduana  en  Francia,
hay  que  recurrir  á  tres  documentos:
1.  °  Le  Tableau  des  droits  d'entrée  et  de  sortie  inscrits ­
  au  tarif  des  douanes.  Cada  aduanero  tiene  en  su
poder  un  ejemplar  oficial.
Le  Bottin  publica  todos  los  años  la  tarifa  de
aduanas.
2.  °  Les  Observations  préliminaires  du  tarif  forman
el  cuerpo  de  la  legislación  y  de  los  reglamentos  de
la  administración  de  las  aduanas.  Ellas  indican  al
aduanero  la  aplicación  que  ha  de  hacer  de  la  tarifa.
        <pb n="375" />
        366

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

El  infeliz  ha  de  verse  bastante  perplejo  en  gran  número ­
  de  casos.
Todo  aduanero  francés,  alemán,  de  cualquier  país
protegido,  ha  de  envidiar  á  su  colega  inglés.  Este  no
tiene  para  qué  embrollarse  entre  654  números  con
múltiples  distinciones;  no  está  obligado  á  tener  una
competencia  enciclopédica  para  todos  los  objetos
susceptibles  de  entrada;  no  está  colocado  entre  las
exigencias  de  los  proteccionistas  que  quisieran  que
el  aduanero  lo  obstruyese  todo,  y  las  reclamaciones
de  los  importadores.  Y  el  aduanero  francés  ha  de  agitarse ­
  é  inquirir  entre  las  mayores  molestias,  para  percibir ­
  á  la  postre  cantidades  miserablemente  ínfimas
por  la  tasa  de  pequeños  artículos,  en  tanto  que  su
colega  inglés  recauda  tranquilamente  34  millones  de
libras  (850  millones  de  francos)  sobre  una  docena  de
artículos.
Está  siempre  preocupado  por  el  temor  de  falsas
declaraciones,  del  contrabando,  de  cosas  insecuestrables
  como  los  encajes.
El  aduanero  inglés  puede  practicar  la  economía
del  esfuerzo;  percibir  grandes  cantidades  con  toda
comodidad.  Tal  es  el  sueño  del  aduanero  y  he  ahí,
por  qué  todos  los  aduaneros  son  librecambistas.  Desean ­
  una  tarifa  fiscal  que  se  cobre  fácilmente  en  vez
de  una  tarifa  protectora  que  le  fastidie  y  fastidie  al
importador  y  lógicamente  sin  provecho  alguno.
3.°  Le  Tableau  générale  du  commerce  proporciona
datos  muy  insuficientes.
He  aquí  la  única  nota  que  pone  bajo  el  título  Perceptions. ­
        <pb n="376" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS  367
Las  percepciones  de  toda  naturaleza,  hechas  por  el  servicio
de  aduanas,  se  elevan  á  francos:
En  1911  806.180.621
En  1910  615.699.137
Aumento  en  1911  190.481.484

Le  Tableau  générale  du  commerce  no  da  el  producto ­
  de  los  derechos  de  importación,  del  derecho  de
estadística,  de  los  derechos  de  navegación,  etc.
Se  limita  á  dar  la  diferencia  de  más  ó  de  menos
con  el  año  precedente.  ¿Por  qué?
En  1911  los  recargos  de  origen  y  de  depósito  han
producido  2.543.000  francos,  correspondientes  á  un
peso  de  65.000  toneladas.  Estas  cantidades  son  para
tomadas  en  cuenta,  pero  insignificantes  desde  el  punto ­
  de  vista  fiscal.
El  lector  ve  la  cifra  total  de  las  percepciones  en
1911,  806  millones  de  francos  y  tiene  el  derecho  de
establecer  la  relación  entre  ella  y  el  total  de  las  importaciones, ­
  que  son  en  dicho  año  8.066  millones.
Y  de  ello  deducirá  que  los  derechos  son  un  9,97
por  100,  en  cifras  redondas  un  10  por  100.
Pero  esta  relación  es  inexacta  porque  hay  que  deducir ­
  de  los  8.066  millones  de  la  importación,  las  primeras ­
  materias  y  las  mercancías  coloniales  que  entran ­
  libres  de  derechos:
        <pb n="377" />
        368

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Millones  de  francos.

Lanas  en  montón  628,2
Sedas  y  borra  de  seda  317,4
Algodón  en  masa  557,7
Pieles  y  peleterías  en  bruto  203,4
Caoutchouc  y  gutapercha  237,8
Minerales  de  todas  clases  113,4
Lino  85,9
Yute  39,6
Plumas  de  adorno  no  preparadas  51,9
Fosfatos  23,8
Desperdicios  de  lana  44,7
Estaño  en  bruto  39,6
Cáñamo  24,5
Platino  en  bruto  56,4
Zinc  26,8
Maderas  exóticas  22,3
Nácar  de  perla  34,3
Pasta  de  granos  oleaginosos  22,8
Objetos  de  colección  que  no  son  de  comercio ­
  28,8
Azufre..  27,5

2.580,0

Además,  Argelia  ha  enviado  á  Francia  en  1911,
vinos  por  valor  de  221  millones  de  francos,  28.600.000
de  cereales  y  35  millones  en  ganado,  que  no  pagan
derechos  de  aduana.  Cerca  de  3.000  millones  de  francos ­
  de  objetos  importados  están  exentos  de  aquellos
derechos,  ó  sea,  en  cifras  redondas  un  37  por  100  del
total  de  las  importaciones-  Por  consiguiente,  los  derechos ­
  de  aduanas  no  son  por  término  medio  el  10
por  100  de  aquéllas.  Hay  que  aumentarle  más  de  una
tercera  parte  para  el  conjunto  de  las  mercancías  gravadas, ­
  y  esta  operación  nos  da  un  derecho  medio  de
un  16  por  100  del  valor  de  los  objetos  tarifados;  pero
        <pb n="378" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

369

esta  tasa  no  es  uniforme.  Entrando  en  el  detalle,  encontramos, ­
  por  ejemplo:
Valor  en  francos.  Derechos  percibidos.  Tanto  por  100.
Números  207  y  207
bis  de  la  nomenclatura: ­
  Hierro  y
acero  laminado
ó  forjado  1.769.295  815.641  45
Número  208:  hierro ­
  ó  acero  en
máquinas  738.656  300.085  40
Continuando  este  estudio,  se  encontraría,  al  mismo
tiempo  que  un  cierto  número  de  derechos  de  una  tasa
verdaderamente  prohibitiva,  la  cantidad  de  sumas  ínfimas ­
  á  que  da  lugar  la  multiplicidad  de  los  números
de  la  tarifa  aduanera  y  la  dificultad  que  de  ello  resulta ­
  para  la  recaudación.
Los  mismos  procedimientos  permiten  darse  cuenta
de  las  tarifas  de  aduanas  en  los  países  extranjeros.
        <pb n="379" />
        CAPÍTULO  VIII

LAS  IMPORTACIONES  Y  LAS  EXPORTACIONES
SEGÚN  LOS  PRECIOS

Las  cifras  anuales  y  el  volumen  relativo.—Variaciones  de  los
precios.—En  Francia.—M.  Levasseur.  -  The  Economist.—
Resultados  para  el  comercio  británico.

Comparando  las  cifras  globales  de  las  importaciones ­
  y  de  las  exportaciones  de  distintos  años,  se  advierte ­
  que  los  valores  de  unas  y  otras  han  aumentado ­
  ó  disminuido,y,  sin  embargólas  cantidades  de  las
mercancías  importadas  ó  exportadas  ofrécense  en
sentido  contrario  al  que  indican  los  valores,  porque
los  precios  de  los  artículos  han  podido  aumentar  ó
disminuir.
M.  Levasseur  ha  llamado,  desde  hace  tiempo,  la
atención  del  público  francés  sobre  ese  punto,  y  ha
hecho  algunos  trabajos  de  comparación  con  el  auxilio ­
  de  las  cifras  suministradas  por  la  Comisión  de
valoraciones  de  aduanas.
Hasta  1896  no  se  percataron  M.  Méline  y  los  proteccionistas ­
  de  que  era  preciso  comparar  las  cantidades ­
  y  los  valores.
Anualmente  the  Economist  publica,  en  su  intere-
        <pb n="380" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

371

santé  Commercial  Review,  el  cuadro  del  comercio  inglés ­
  durante  el  año  precedente,  aplicando  á  los  dos
años  los  mismos  precios.
En  su  número  de  8  de  Junio  de  1913,  the  Economist
ha  publicado  el  siguiente  cuadro  del  que  sólo  he  reproducido ­
  las  cifras  de  cinco  en  cinco  años.  El  año
1880  está  tomado  como  tipo  de  comparación.

CAMBIOS  COMPARADOS
DE  LOS  VALORES  Y  DE  LAS  CANTIDADES  DEL  COMERCIO

IMPORTACIÓN

EXPORTACIÓN

Valores

Cantidades. ­


Cambios
en  los
precios
por  100.

Valores

Cantidades. ­


Cambios
en  los
precios
por  100.

1880
1883
1888
1893.  ...
1898
1903
1908
1912

100
100
94
99
125
132
145
181

100
110
119
132
168
184
191
226

-  3
+  3
-  2,25
4-  0,25
+  0,33
+  4,50
+  2,00

100
107
104
98
104
130
169
220

100
117
132
122
142
118
189
220

—  4
+  1
-  1,75
+  2,25

De  1880  á  1893  el  precio  desciende  por  bajo  del  de
1880  para  las  importaciones,  y  se  mantiene  igual  para
las  exportaciones.  La  baja  del  precio  de  las  importaciones ­
  reportó  un  beneficio  enorme  á  la  Gran  Bretaña.
Después  se  han  elevado  para  las  importaciones,  pero
también  se  han  elevado  mucho  más  aún  para  las  exportaciones, ­
  favoreciendo  á  aquel  país  esta  diferencia. ­
  El  librecambio  ha  realizado  para  Inglaterra  la
vieja  fórmula:  comprar  barato  y  vender  caro.  Los  pro-
        <pb n="381" />
        EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

leccionistas,  por  el  contrario,  obligarían  á  sus  compatriotas ­
  á  comprar  caro  y  como  sus  precios  de  reventa ­
  aumentarían  otro  tanto,  la  carestía  de  sus  ventas ­
  no  sería  beneficiosa.  Sería  una  carga  que  cerraría
las  salidas.
He  aquí  el  cuadro  del  comercio  británico,  de  1912,
con  los  precios  de  1911,  según  the  Economist.
i
Millones  de  libras  esterlinas.

1912

1911

Importaciones...
Reexportaciones.

Reservados  para  el  consumo
Exportaciones  de  productos  británicos ­

Diferencia  sobre  las  importaciones.
Total

744.9
111.9
633,0
487,4

145,6

731.9
110,8
621,1
477,2
143.9

1.344,1  1.320,0

Aumento  ó  disminución  de
los  valores  debido
ó  las  canti-  á  los  predades.
  dos.
Importaciones  +  51,8  4-  12,9
Reexportaciones  -j-  8,0  +  1,0
Reservados  para  consumo ­
  +43,8  +11,8
Exportaciones  de  productos ­
  británicos...  +  23,1  +  10,1
Diferencia  sobre  las
importaciones  +  20,7  +  1,7

Variaciones.

+  64,7
+  9,0

+  55,6
+  33,0
+  22,3

Total.

+  82,9

+  24,1

107,1
        <pb n="382" />
        LAS  ESTADÍSTICAS  ADUANERAS

373

Hay  aumentos  debidos  á  los  precios  y  á  las  cantidades. ­
  En  1912,  ha  habido  también  disminución  importante ­
  por  los  precios,  en  el  caoutchout  y  en  el
algodón,  pero  la  cantidad  de  algodón  importada  ha
aumentado  en  un  30  por  100.
        <pb n="383" />
        m

M
        <pb n="384" />
        LIBRO  VIII

El  comercio  exterior  de  Francia.

CAPÍTULO  PRIMERO
EL  COMERCIO  GENERAL  DE  FRANCIA

§  1  .—Comercio  general  y  comercio  especial  comparados  por
quinquenios.—Cantidades  y  valores,  para  los  años  1905  á
1907  —Falta  de  concordancia
§  2.  —El  movimiento  de  los  depósitos.—Cantidades  y  valores.
—Los  cinco  grandes  depósitos.—Los  siete  productos  que
rebasan  los  20  millones.
§  3.—Las  admisiones  temporales.—Término  medio  de  1902  á
1906.  —Los  productos  que  los  utilizan.—  Cantidades  y  valores ­
  de  poca  importancia.—El  2,7  por  100  del  comercio
general  de  Francia.

He  indicado  las  causas  de  error  de  las  tablas  del
comercio  exterior.  Sin  embargo,  ellas  dan  referencias
que  podemos  utilizar  examinándolas  con  prudencia.
Recordemos  que  el  comercio  general  comprende:
l.°  Todas  las  mercancías  entradas  en  Francia  para  el  consumo ­
  y  todas  las  mercancías  de  origen  nacional  ó  nacional!-
        <pb n="385" />
        376

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

zadas  por  su  entrada  en  Francia,  que  forman  el  comercio  especial. ­

2.  °  Todas  las  mercancias  entradas  ó  salidas  de  los  depósitos. ­

3.  °  Todas  las  mercancías  en  tránsito.
4.  °  Todos  los  productos  recibidos  en  admisión  temporal
y  reexportados.

La  diferencia  entre  el  comercio  especial  y  el  comercio ­
  general  estriba  en  las  mercancías  comprendidas
bajo  estos  tres  últimos  números.
He  aquí,  para  los  tres  últimos  quinquenios,  el
término  medio  anual  del  comercio  general  y  del
especial:
(En  millones  de  francos).

Comercio  general.  Comercio  especial.
Importaciones.

1897-1901  5.632,6  4.402,8
1902-1906  6.130,9  4.820,7
1907-1911  8.364,8  6.669,7  '
Exportaciones.
1897-1901  1.150,3  3.876,6
1902-1906  6.009,9  4.617,6
1907-1911  7.495,9  5.735,1
Tablas  de  importaciones  y  exportaciones.
1897-1901  10.782,2  8.279,4
1902-1906  12.140,0  9.438,5
1907-1911  15.860,7  12.404,8
Diferencias  de  más
en  el  comercio  general.
1897-1901  2.502,5
1902-1906  2.701,5
1907-1911  3.455,9

Pero  en  el  comercio  general  las  cifras  del  tránsito
        <pb n="386" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

377

y  de  movimiento  de  los  depósitos  son  ficticias,  pues
llevan  á  la  importación  y  á  la  exportación  los  mismos
productos.  (Véase  libro  VII,  cap.  III).
He  aquí  las  cifras  del  comercio  general  y  del  especial ­
  para  los  tres  últimos  años:

Comercio  general.  Comercia  especial.
Importación.  Exportación.  Importación.  Exportación.
1909..  ..  7.856,5  7.482,3  6.246,1  5.718,1
1910..  ..  9.102,6  8.104,9  7.173,3  6.233,8
1911..  ..  9.809,9  8.012,2  8.065,8  8.076,9
Total  de  las  importaciones  y  exportaciones.
1909  15.340,8  11.964,2
1910  17.204,9  13.407,1
1911  17.822,0  14.142,7
Diferencia  de  más
al  comercio  general.
1909  3.376,6
1910  3  801,8
1911  3.679,3

Si  tomamos  las  cantidades  y  valores  de  1911,  encontramos: ­

Comercio  general

Tanto  Valor  Tanto
Toneladas,  por  100.  Millones  de  francos,  por  100.
Importaciones..  43.375.400  68,2  9.810  55,0
Exportaciones..  20.204.800  31,7  8.012  45,0

Diferencia  de
más  á  la  importación ­
  ..  23.170.50  1.798

Comparando  las  importaciones  del  comercio  general ­
  y  del  comercio  especial,  tendremos:
        <pb n="387" />
        378

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Comercio  general  43.375.400
Comercio  especial  40.428.400

2.947.000
Según  esto,  la  diferencia  entre  las  importaciones
de  los  dos  comercios  que,  en  cuanto  al  peso  es  de
2.947.000  toneladas,  es  en  valor  de  1.744  millones  de
francos.
§  2.  El  movimiento  de  las  entradas  en  cada  uno
de  los  cinco  depósitos  en  que  representa  más  de  30
millones  de  francos,  da  las  siguientes  cifras:

1902-1906
Término  medio  anual.
Valor.  Cantidad.

El  Havre...
Marsella...
Burdeos...
Rúan
Nantes

Millones
de  francos.
208,2
183.9
50,1
31,4
31.9

1911

Valor

Cantidad

Millares
de  toneladas.
807
1.201
227
301

Millones  Millares
de  francos,  de  toneladas.

279,6
228,3
56.3
47,5
38.4

1.002,4
1.428,7
308,9
405,0
149,2

Para  un  movimiento  total  de  entradas  en  los  depósitos ­
  de  903  millones,  el  de  estos  cinco  depósitos  representa ­
  650  millones  de  francos,  ó  sea  un  54  por  100.
Se  ve  que  los  valores  y  las  cantidades  no  corresponden, ­
  lo  que  se  explica  fácilmente  por  el  carácter  de
'  los  productos  especiales  en  cada  depósito.
En  1911,  la  introducción  de  cinco  productos  ha  rebasado ­
  los  20  millones  de  francos,  y  la  distribución
del  comercio  se  reproduce  cada  año  con  una  notable
uniformidad:
»
\
        <pb n="388" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

379

Millones  de  francos.

1  Café,  cacao,  pimienta  258,9
2  Cereales  219,5
3  Aceites  y  esencias  de  petróleo  81,6
4  Maderas  para  construcción  44,5
5  Hulla  negra  49,3
6  Azúcares  38,1
7  Legumbres  secas  y  sus  harinas  20,2

Estos  siete  productos  dan  un  total  de  712  millones
de  francos  para  un  total  de  903  millones,  ó  sea,  un
78  por  100.
En  cantidad,  ocupa  la  hulla  el  primer  puesto,
2.189.000  toneladas.  En  1911,  los  cereales  han  representado ­
  1.026  millones  de  toneladas,  pero  ha  sido  un
año  excepcional.
§  3.—El  término  medio  anual  de  las  admisiones
temporales,  durante  el  quinquenio  de  1902  á  1906
fue  de  151  millones  de  francos  y  el  valor  de  su  reexportación ­
  de  199  millones  de  francos.  Los  principales
productos  introducidos  fueron:

Importaciones.  Exportaciones.
(En  millones  de  francos)

Trigo
Aceite  de  oliva..
Fundición
Hilos  de  seda  ..
Tejidos  de  seda
Plomo

97,4
7.7
7.8
16,3
5,7
5,0
139,9

77.5
8,3
19.5
19.3
7,2
7,0
138,8

Estos  productos  representan  el  93  por  100  del
total.
En  1911  encontramos:
        <pb n="389" />
        380

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Importaciones.  Exportaciones.

(En  millones  de  francos).

Trigo
Aceite  de  oliva
Tejidos  de  seda  pura  ó  mezclada..
Hilos  de  seda
Fundición
Fundición  de  artillería

84,9  72,3
12.0  12,9
11,4  13,8
10.1  13,1
8,3  22,7
8,3  22,1

135,0  156,9

La  cifra  de  importación  de  estos  productos  para  un
total  de  176  millones  de  francos,  representa  un  87
por  100.
El  Resumen  analítico  de  la  Tabla  general  del  Comercio, ­
  de  Francia,  en  que  se  comprueba  que  las  mercancías ­
  salidas  representan  un  valor  de  245  millones.
Los  productos  manufacturados  reexportados  en
descargo  de  las  cuentas,  se  evalúan  para  1911  en  245
millones,  de  los  cuales  69  millones  representan  el  aumento ­
  de  valor  adquirido  por  la  mano  de  obra  realizada ­
  en  Francia.
No  es  exacto  que  estos  69  millones  representen  la
mano  de  obra.
En  ninguna  industria,  la  mano  de  obra  deja  de  estar ­
  comprendida  en  el  valor  total  del  producto.  ¿Por
cuánto  entra  en  éste  la  manufactura?  Para  el  conjunto
las  industrias  que  se  benefician  de  la  admisión  temporal, ­
  admitamos  que  importa  un  70  por  100,  lo  que
hace  unos  48  millones  de  francos.
El  resumen  analítico  continúa:
Para  los  cereales,'  el  valor  de  los  productos  sometidos ­
  á  manipulación  es  de  85  millones  y  el  de  los
productos  reexportados  de  72  millones;  pero  á  esta
        <pb n="390" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  381
última  suma  conviene  aumentar  la  de  14  millones  que
representa  el  valor  de  los  salvados  procedentes  de  los
granos  admitidos  temporalmente  y  que  han  sido  invertidos ­
  en  el  consumo,  después  del  pago  de  los  derechos ­
  por  aplicación  del  artículo  3  del  decreto  de
2  de  Mayo  de  1892.
Las  cantidades  han  sido  de  384.900  toneladas  para
los  cereales  sometidos  á  manipulación  y  de  268.017
para  los  reexportados.
La  cuestión  de  la  admisión  temporal  de  los  cereales ­
  ha  dado  lugar  á  las  más  asombrosas  proposiciones ­
  y  á  las  más  enconadas  polémicas  (1).
De  aquellas  cifras  resulta  que  la  admisión  temporal ­
  no  tiene  más  que  un  límite  muy  estrecho,  desde  el
punto  de  vista  de  los  artículos  á  que  se  aplica  y  que
la  cifra  de  sus  operaciones  es  muy  débil,  puesto  que
para  un  comercio  general  de  17.800  millones,  solo  alcanza ­
  á  421  millones,  ó  sea,  un  23  por  100.
Los  que  la  presentan  como  una  panacea  para  conjurar ­
  los  efectos  del  proteccionismo,  prueban  su  ignorancia ­
  é  inobservancia  de  los  hechos.
Yo  sólo  añado  que  de  las  prácticas  de  la  admisión
temporal  se  puede  hacer  un  favor,  un  instrumento
político  y  un  instrumento  de  fraude.

(1)  Yves  Guyot,  Comedieproteccioniste,  pág.  72.
        <pb n="391" />
        CAPITULO  II

EL  COMERCIO  ESPECIAL  DE  FRANCIA
I.  —Término  medio  anual  de  1855-1911  .  —  Progreso  desde
1855-59  á  1880.—Recaída.—Progreso.
II.  —Cantidades  y  valores  de  nuestras  importaciones  y  exportaciones ­
  de  1903  á  1907.-Cantidades.—Valores.—Precio ­
  de  la  tonelada  importada  y  de  la  exportada.—Importaciones ­
  y  exportaciones  de  tres  grandes  categorías  de  mercancías.—Cantidades.—Valores.—Valor ­
  de  la  tonelada.—
El  precio  de  1907.-  Proporción  de  cantidades  y  de  valores. ­


I
Es  preciso  comparar  el  comercio  actual  con  el  de
los  períodos  que  le  han  precedido.  Nuestro  comercio
exterior  se  hace  con  otras  naciones:  es  preciso,  pues,
referirle  al  de  estas  otras  naciones  desde  el  punto  de
vista  de  la  naturaleza  de  los  productos  cambiados.
Estos  estudios  deben  ser  circunscritos.  Desde  el
punto  de  vista  cronológico,  observaremos  el  quinquenio ­
  que  ha  precedido  á  los  tratados  de  comercio
de  1860,  eliminando  el  de  la  guerra,  y  el  último  quinquenio ­
  del  régimen  de  dichos  tratados.
        <pb n="392" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

383

Llamo  después  la  atención  sobre  el  quinquenio
1887-1892  que  precedió  á  las  tarifas  de  1892  y  sobre
el  que  les  siguió:

El  comercio  especial.

Término  medio.

Importaciones.  Exportaciones.  Total.
(En  millones  de  francos).

1855-1859  1.732  1.894  3.646
1861-1865  2.447  2.564  5.010
1876-1880  4.292  3.375  7.667
1882-1886  4.453  3  319  7.772
1887-1891  4.414  3.504  7.918
1892-1896  3.882  3.310  7.192
1897-1901  4.402  3.876  8.278
1902-1906  4.820  4.617  9.438
1907-1911  6.669  5.735  12.404

Entre  el  quinquenio  que  precedió  á  los  tratados
de  comercio  de  1860  y  el  que  les  siguió,  el  aumento
del  término  medio  anual  de  las  importaciones  fué  de
715  millones  de  francos,  ó  sea  un  41  por  100;  el  de
las  exportaciones  de  670  millones,  ó  sea  de  un  35
por  100;  el  aumento  del  conjunto  de  comercio  fué  de
1.385  millones  de  francos,  un  38  por  100.
Después  del  período  1865-1876  de  que  hago  omisión, ­
  porque  el  comercio  fué  turbado  por  la  guerra,
Francia  había  perdido  la  AIsacia  y  la  Lorena,  y  había
sufrido  cargas  de  toda  suerte,  entre  otras,  la  de  la  indemnización ­
  de  los  500  millones.  Sin  embargo,  el  período ­
  1876-1880  indica  un  aumento  de  2.655  millones, ­
  ó  sea  un  52  por  100  respecto  al  período  1861-1865,
  y  un  113  por  100  respecto  al  quinquenio  1855-1859.
        <pb n="393" />
        384

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Si  esta  progresión  hubiese  continuado,  el  comercio
de  Francia  durante  el  período  de  1902-1906  hubiera
alcanzado  la  cifra  de  16.500  millones  de  francos.

Gráfico  4.—Variaciones  del  comercio  exterior  de  Francia,
tomado  por  100,  1855-59.
El  período  1876-1880  termina  el  régimen  de  la  libertad ­
  comercial  relativa,  instituida  por  los  tratados
de  comercio  de  I860.  La  reacción  se  produce  con  las
tarifas  de  1881,  que  aumentan  ciertos  derechos  y
cambian  las  tarifas  ad  valorem  en  tarifas  específicas.
Nuestro  comercio  padece  un  estancamiento,  y  las  exportaciones ­
  son  menores  que  las  del  período  precedente. ­

Sin  embargo,  tenemos  clientes  que  necesitan  productos ­
  nuestros,  y  nosotros  necesitamos  también  pro-O


Cü

&amp;lt;D

co

«•

co
en

200

co

«so

100

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Oí

co
o
O)

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s

04
O
Oí
        <pb n="394" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  385
duetos  extranjeros.  La  riqueza  aumenta  en  el  extranjero ­
  y  en  Francia.  El  movimiento  ascensional  de
nuestro  comercio  comienza  á  iniciarse.
Con  la  ruptura  de  los  tratados  de  comercio  sobrevienen ­
  las  tarifas  de  1892.  La  reacción  es  tal,  que  el
término  medio  de  nuestro  comercio  llega  á  ser  inferior ­
  al  6,21  por  100,  no  sólo  del  período  precedente,
sino  del  quinquenio  1876-1880.
Después  de  nuestro  comercio,  se  desenvuelve  y
llega  á  las  cifras  del  último  quinquenio,  pero  no  á
causa  de  las  tarifas,  sino  á  pesar  de  las  tarifas.
11
Cantidades  y  valores  de  nuestras  importaciones
y  exportaciones.
Las  evaluaciones  hechas  por  la  Comisión  de  los  Valores ­
  de  Aduanas,  operaciones  muy  difíciles  y  delicadas, ­
  indican  que,  agricultores,  industriales  y  negociantes ­
  han  vendido  ó  comprado  á  negociantes,  industriales ­
  y  agricultores  de  otros  países,  por  tantos
millores  de  francos.
Por  la  comparación  de  los  pesos  y  de  los  valores,
podemos  darnos  cuenta,  hasta  cierto  punto,  del  carácter ­
  del  movimiento  del  comercio  exterior.
Si  la  tonelada  exportada  tiene  un  valor  superior
al  de  la  importada,  es  claro  que  los  artículos  que
nosotros  vendemos  son  de  superior  calidad;  y  esto
sólo  basta  para  caracterizar  el  género  de  comercio
que  practicaremos.
        <pb n="395" />
        386  EL  COMERCIO
Las  cifras  siguientes

Y  LOS  COMERCIANTES
indican  las  cantidades:

1907
1908
1909
1910
1911

COMERCIO  ESPECIAL
Importaciones.  Exportaciones.
(En  millares  de  toneladas'.
....  3.366  1-285
....  3.410  1.281
.  ..  3.570  1551
..  4.042  1.690
....  3.976  2.032

El  año  1911  se  eleva  un  poco  el  término  medio ­
  á  causa  del  aumento  de  las  importaciones  de  cereales.
  Sin  embargo,  puede  decirse,  en  cifras  redondas,
  que  el  peso  de  nuestras  importaciones  es  más
del  doble  que  el  de  las  exportaciones.
Los  artículos  que  compramos  son  de  menos  valor
que  los  que  vendemos.
Las  tablas  del  comercio  francés  están  divididas  en
tres  grandes  categorías:  objetos  de  alimentación,  primeras ­
  materias,  y  objetos  fabricados.
He  aquí,  para  1911,  la  comparación  de  estas  tres
categorías  en  cantidades  y  valores  para  la  importación ­
  y  la  exportación:

Objetos  de  alimentación.
Materias  necesarias  á  la
industria
Objetos  fabricados

COMERCIO  ESPECIAL

Importaciones.

Cantidades.

(En  millares  de
toneladas).
6.670,0
32.683,0
1.274,8

Valores.
(En  millones  de
francos).
2.020
4.525
1.521

Totales

40-427,8

8.066
        <pb n="396" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

387

Objetos  de  alimentación..
Materias  necesarias  á  la
industria
Objetos  fabricados

Totales

Exportaciones.

Cantidades.
(En  millares  de
toneladas).
1.262,4
13.473,4
2.170,3
16.906,1

Valores.
(En  millones  de
francos).
737
1.830
3.510
6.077

He  aquí  el  valor  de  la  tonelada  de  estas  diversas
categorías  durante  los  años  1910  y  1911:

Importaciones.  Exportaciones.
Francos.  Francos.

Objetos  de  alimentación  312  583
Materias  necesarias  á  la  industria..  138  135
Objetos  fabricados  1.192  1.617

El  valor  medio  de  la  tonelada  para  las  tres  categorías ­
  es  de  199  francos  para  las  importaciones  y
de  359  para  las  exportaciones.
El  año  de  1911  ha  pasado  por  un  año  de  alza.  Sin
embargo,  los  valores  de  la  tonelada  importada  y  exportada ­
  en  1903,  fueron  de  175  y  453  francos,  respectivamente. ­

El  valor  de  la  tonelada  importada  ha  aumentado
en  un  14  por  100,  lo  que  se  debe  al  alza  de  los  precios ­
  de  los  cereales.  El  precio  de  la  tonelada  exportada ­
  ha  disminuido  en  94  francos  ó  sea  un  20  por  100.
Esto  proviene  en  parte  del  aumento  de  la  importación
de  los  minerales;  pero  el  valor  de  los  objetos  fabricados ­
  también  ha  disminuido  relativamente  en  ciertos
        <pb n="397" />
        388

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

años:  en  1904,  era  de  1.643  francos;  en  1906,  de  1.742;
en  1907,  de  1.648  francos.

30

60  L

SS

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Promut  ros
manufAitundos

Substancias

%

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Vo

O/O

Gráfico  5.—Cantidades  y  valores  de  las  importaciones  y
exportaciones  por  categorías  durante  los  años  1903-1907.
Para  los  objetos  de  alimentación  el  valor  de  la  to-
        <pb n="398" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

389

nclada  de  exportación  es  superior  al  de  la  importada,
diferencia  que  se  debe  principalmente  á  los  vinos
/franceses.
Ahora,  el  valor  de  la  tonelada  de  materias  necesarias ­
  para  la  industria  á  la  exportación  es  inferior  al
de  la  importación.  Tal  resultado  es  debido  á  nuestras
exportaciones  de  minerales.
La  diferencia  para  los  objetos  fabricados  es  de  425
francos.  La  tonelada  exportada  vale,  por  consiguiente, ­
  un  36  por  100  más  que  la  importada.
He  aquí  la  proporción  de  las  diversas  categorías
de  nuestras  importaciones  y  exportaciones:

Importaciones.

Exportaciones.

Objetosdealimentación

Materias  para  la
industria
Objetos  fabricados ­


%  de  las  cantidades ­
  totales. ­

16,01
80,84
3,05

°/„  de  los  valor ­
  es  totales. ­

25,05
56,10
18,85

n /°  de  las  cantidades ­
  totales-


79,69
12,84

%  de  los  valores ­
  totales. ­

12,13
20,11
57,76

Los  objetos  fabricados  no  importan  más  que  un
12,84  por  100  de  nuestras  exportaciones  en  cuanto
ni  peso,  y  un  57,76  por  100  en  cuanto  al  valor  de
ellas,  y  si  la  aduana  registrase  todas  las  exportaciones ­
  de  objetos  de  lujo,  joyería  y  perfumería  y  toilette f
Que  se  hacen  en  el  equipaje  del  viajero,  las  cifras  del
valor  serían  aumentadas  en  relación  al  peso  y  también ­
  de  una  manera  absoluta.
        <pb n="399" />
        I

CAPÍTULO  III

PARTIDAS  FICTICIAS  DEL  COMERCIO  ESPECIAL
§  1.—La  parte  de  las  colonias  y  de  los  países  protegidos.—
Importaciones  y  exportaciones.—La  Argelia.  —  Favores
aduaneros.—El  café.—  Pacto  colonial.—  Diferencias  con
las  colonias  y  protectorados  británicos.
§2.—  Provisiones  y  material  de  á  bordo.
§  1.—En  la  Tabla  general  del  comercio  se  cuida
de  colocar  sobre  cada  quinquenio  la  nota  siguiente:

colonias  en
el  conjunto  1897-1901  7,82  10,87  9,30  11,42
del  comercio  1902-1906  8,60  10,34  10,17  11,97
exterior  1907-1911  9,45  10,76  11,15  12,63
En  la  página  24  se  da  la  lista  de  los  países  de  procedencia, ­
  comprendidos  en  ellos  las  colonias  y  los
países  protegidos;  en  la  página  25  se  incluyen  las
colonias,  entre  ellas  Argelia,  en  los  países  de  destino,
y  después  se  publica  la  lista  aparte  en  la  página  siguiente. ­
  Para  encontrar  sus  importaciones  y  exportaciones, ­
  con  adiciones,  es  preciso  ir  á  la  página  7  del
volumen.  Sería  mucho  más  sencillo  que  el  resumen
analítico  las  repitiese:

Parte  de  las

Comercio  general.  Comercioespecial.
Importa-  Exporta-  I... rv .
ción.  ción.  ción.  ción.
        <pb n="400" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

391

COMERCIO  ESPECIAL  DE  FRANCIA  EN  1911

Importaciones.  Exportaciones.

Países  de  procedencia  y  destino.
Argelia
Túnez
Indochina
Congo
Senegal
Costa  occidental  de  Africa
Madagascar  y  dependencias
Martinica
Guyana  francesa
Guadalupe
Oceania  (Nueva  Caledonia,  etc.)...
Isla  de  la  Reunión
San  Pedro  y  Miguelón  y  Grande
Peche
Establecimientos  de  la  Costa  de
Somalia
India  francesa

(En  millones  de  francos).
425,6  489,9
79,3  90,1
109.0  65,8
6,2  1,9
45.0  35,7
37.5  18,6
25.0  36,0
25,2  11,9
4,0  9,5
22.5  12,4
18.0  7,7
27.1  8,5
39.6  4,3
6,2  3,8
24.2  1,3

899,9  797,8

Anteriormente  á  1896,  las  mercancías  procedentes
de  países  extranjeros  y  expedidas  á  Argelia,  pertenecían ­
  al  comercio  general.  Después  se  han  incluido
también  en  la  cuenta  de  los  países  de  origen.  Ahora
forman  parte  del  comercio  especial.  Las  cifras  del
comercio  de  las  colonias  y  de  los  protectorados  engrosan
  ficticiamente  las  del  comercio  especial.
La  Argelia  tiene  el  mismo  régimen  aduanero  que
Francia.  Importa  y  exporta  libremente  nuestros  productos; ­
  no  está,  desde  este  punto  de  vista,  más  separada ­
  de  Francia  que  el  departamento  del  Var.  Su  tarifa ­
  de  aduanas  defiende  á  nuestros  productos  de  la
concurrencia  del  extranjero.
De  hecho,  hemos  restablecido  el  régimen  del  pacto
        <pb n="401" />
        392

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

colonial;  por  consiguiente  nuestro  comercio  colonial
es  ficticio  (1).
Además,  nosotros  entretenemos  un  cuerpo  de  ejército ­
  de  65.000  hombres  en  Argelia  y  pagamos  las  garantías ­
  de  sus  caminos  de  hierro.  El  presupuesto  de
las  colonias  es  de  98  millones,  del  que  la  mayor  parte ­
  se  expide  á  ellas;  las  mercancías  siguen  los  créditos ­
  del  presupuesto  y  los  comerciantes  contribuyen
con  algo.
Ciertos  productos  coloniales  gozan  de  una  tarifa
de  favor.  La  tarifa  general  es  de  300  francos  el  quintal, ­
  para  el  café;  la  tarifa  misma,  de  136,  para  los  productos ­
  acompañados  de  un  certificado  de  origen.
El  café  importado  de  las  colonias  francesas  no
paga  más  que  58  francos.  Esto  es,  una  ventaja  tal  que
un  eminente  inglés  creía  que  todo  el  café  consumido
en  Francia  procedía  de  las  colonias.  Y  no  es  así:

1901.  Cantidades.
Café  en  grano  y  en  rama.  Quintales.
De  países  extranjeros  1.083.700
De  las  colonias  26.800
Total  1.110.5(0

Valores.
Francos.
140.884.000
3.489.000
144  373.000

El  café  importado  de  las  colonias  se  evalúa  en  165
francos  el  quintal,  en  tanto  que  el  procedente  del  extranjero ­
  está  evaluado  en  130  francos;  sin  embargo,
el  valor  de  las  cantidades  importadas  de  las  colonias
francesas  apenas  excede  el  2  por  100;  y  esta  importación, ­
  que  está  favorecida,  está  fuera  de  todo  comercio ­
  normal.

(1)  Véase:  Schelle,  4.
        <pb n="402" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  393
—Pero  en  Inglaterra,  se  dirá,  las  colonias  se  consideran ­
  tntre  los  países  extranjeros.
—  Cié  rto;  pero  las  colonias  no  gozan  de  ningún  privilegio ­
  en  el  Reino  Unido.
Unas,  como  el  Canadá,  Australia,  Nueva  Zelanda,
Africa  del  Sur,  son  autónomas  y  establecen  el  régimen ­
  fiscal  que  Ies  conviene;  otras  son  colonias  de  la
Corona  ó  protectorados,  pero  entre  ellas  y  el  Reino
Unido  no  hay  la  menor  traza  de  pacto  colonial,  á
pesar  de  los  esfuerzos  de  M.  Chamberlain,  el  de  las
Tariff  Reformers,  desde  1902,  para  introducir  un  régimen ­
  de  este  género.  El  Canadá,  la  Australia,  el  Africa
del  Sur,  tienen,  es  cierto,  algunas  tarifas  de  preferencia ­
  para  los  productos  británicos;  pero  sus  proteccionistas ­
  se  defienden  contra  ellas.
Una  parte  del  comercio  con  nuestras  colonias  es
ficticio.  Sería  interesante  determinarla,  y  debería  ser
deducida  de  nuestro  comercio  exterior-§
  2.—En  el  peso  total  de  las  mercancías  embarcadas ­
  en  buques  franceses,  las  provisiones  y  el  mater
 ial  de  á  bordo  (carbón,  víveres)  representan  1.217.000
toneladas,  ó  sea,  un  27,85  por  100  del  tonelaje  total
que  ha  sido  en  1911  de  4.370.000  toneladas.
Como  nuestra  navegación  es  el  resultado  de  primas
y  subvenciones,estos  consumos  son  ficticios  también.
Ul  total  general  del  resto  se  evalúa  en  2.416.000
francos.
Si  se  hiciese  una  reducción  proporcional  sería  de
rueños  de  700.000  francos.
        <pb n="403" />
        CAPÍTULO  IV

NUESTRAS  PRINCIPALES  COMPRAS

Durante  los  períodos  1887-1891,  1892-1896  y  del  año  1911.—
Las  principales  compras.—Artículos  de  alimentación  y  objetos ­
  fabricados.—Lanas.—Sedas  y  borras  de  seda.  —Algodón ­
  en  lana.-Cereales,  importaciones  y  exportaciones.
—Café.

Es  inútil  comparar  los  principales  objetos  de  nuestras ­
  compras  y  de  nuestras  ventas,  porque  ellos  indican ­
  el  carácter  de  nuestro  comercio.
He  aquí  las  importaciones  de  los  once  principales
objetos  que  hemos  comprado  durante  los  períodos,
en  millones  de  francos:
Término  medio  anual.

1897-91

1892-96

Año  1911.

Lanas  en  bala
Vinos  1
Sedas
Café
Hulla
Algodón  en  lana
Madera  común
Granos  y  frutos  oleaginosos*••••••••
  ••i
Cereales
Pieles  en  bruto
Máquinas

340.7
403.0
249,3
143.0
172,2
195.0
181.1
166,0
385,0
178.7

326.6
228,0
241,5
158.0
179.0
179.0
131.0
169.0
239,4
130.7

628,2
301,5
317.4
144.4
453.5
551.7
170,9
371.7
715,1
203,4
286.7
        <pb n="404" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  395
Once  objetos  han  rebasado  los  150  millones  de
francos  en  1911.  La  importación  de  ellos  representan
4.235  millones  ó  sea  un  53  por  100  de  los  8.065  millones ­
  á  que  asciende  el  total  de  las  importaciones
del  comercio  especial.
La  disminución  de  las  importaciones  durante  el  período ­
  siguiente  á  las  tarifas  de  1892  no  prueba  que
ellas  hayan  impulsado  la  industria.  La  misma  importación ­
  del  algodón  en  lana  ha  disminuido.
Uno  sólo  de  esos  once  objetos  es  de  los  fabricados; ­
  los  demás  son  primeras  materias  ó  artículos  de
alimentación.
Lanas—  Según  los  valores,  sin  compararlos  con
las  cantidades,  muchos  se  jactan  de  deducir:  —«Lo
importación  de  las  primeras  materias  aumenta,  luega
la  actividad  industrial  se  desarrolla.»  Esta  conclusión
no  puede  ser  más  inocente,  como  lo  prueba  la  comparación ­
  de  las  cantidades  y  del  precio  de  las  lanas
en  bala.

IMPORTACIÓN  DE  LAS  LANAS  EN  REMOJO  Ó  LAVADAS
Valores.

Término  medio  1887-1896...
1895..
1896..  .
1904..  .
1905.  .
1906..  .
1907..  .

Cantidades.  Valor
del
Toneladas.  kilo.

200.000
218.100
251  000
221.500
229  700
255.600
251.300

1,41
1,45
1,85
2,10
2,24
2,37

Millones
de
francos.
333.6
307,5
364.0
411.7
483.1
571.2
580,4

La  importación  ha  aumentado  en  cuanto  á  la  cantidad ­
  en  un  25  por  100  y  el  precio  un  67  por  100.  Si
        <pb n="405" />
        396

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

el  industrial  mantiene  sus  precios  está  obligado  á
disminuir  la  cifra  de  sus  beneficios.
Estas  251.300  toneladas  de  lanas  importadas  en
1907  se  reducen  á  196.576  toneladas  en  bala,  de  las
que  37.803  han  sido  exportadas.  Han  quedado,  pues,
en  Francia  158.772  toneladas.
En  1911  el  comercio  de  lañasen  bruto  ha  sido  el
siguiente:

Importaciones.  Exportaciones.

Cantidades.
Toneladas.
275.940

Valores.
Millones
de  francos.
675,7

Cantidades.
Toneladas.
86.028

Valores.
Millones
de  francos.
341,0

Han  quedado  en  Francia  258.467  toneladas  de
lañasen  remojo  ó  lavadas,  ó  sean  105.552  en  seco.
Sedas  y  borras  de  seda.  -  Las  primas  á  la  sericultura ­
  no  han  provocado  la  producción  de  seda  que  se
había  esperado.
El  comercio  francés  contribuye  anualmente  con  un
35  á  un  40  por  100  al  suministro  total  del  mundo  entero. ­

He  aquí  las  cantidades  de  seda  puestas  á  la  venta
en  Francia:

AÑOS  LEGALES

Kilos  de  importación

1903  6  932  000
1904  7.951.000
1905  6  842.000
1906  7.511.300
1907  7  879.000
1910  8.087.000
1911  7.324.000
        <pb n="406" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  I-RANCIA  397
Las  cantidades  de  seda  destinadas  á  las  fabricaciones ­
  francesas,  han  sido:

E'i  1904  4.812.000  kilos.
—  1910  4.262.000  »
—  1911  4.077.000  »

Las  cantidades  puestas  en  venta  no  han  aumentado
en  el  período  de  ocho  años  de  1904  á  1911.
Para  el  algodón  en  lana  ha  habido  aumento  en  la
cantidad  y  en  el  valor.
La  importación  media  anual  durante  la  década
•  1887-1896  ha  sido  de  163.589.000  kilos  con  un  valor
de  186.700.000  francos.  ,
La  cantidad  que  se  ha  destinado  al  consumo  ha
sido  en  1909  de  260.064  toneladas;  158.116  en  1910  y
252.436  en  1911.
El  valor  del  kilo  ha  sido:

En  1895  0,94  francos.
1896  1,63  »
1904  1,56  »
1905  1,38  ,
1906  1,47  »
1907  1,61  ,
1910  2,04  »
1911  1,82  »

En  Francia  no  se  ha  consumido  todo  el  algodón
importado.  En  1911  han  sido  reexportados  66  millones ­
  de  kilos  por  valor  de  120  millones  de  francos,
que  deben  ser  reducidos.
El  consumo  del  algodón  en  lana  no  es  una  prueba
del  desenvolvimiento  de  la  industria  del  algodón  (1).
Inglaterra,  que  hace  hilados  de  algodón  cada  vez
_  (0  Comisión  de  los  Valores  de  Aduanas  para  1907,  Memoria
ürandgeorge,  pág.  285.
        <pb n="407" />
        398

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

más  fino,  no  ha  consumido  en  1907  más  que  17  kilos
de  algodón  por  brocheta,  en  tanto  que  el  Continente
Europeo  ha  consumido  34,2,  los  Estados  Unidos
41,68  y  las  Indias  inglesas  83,90.
Artículos  de  alimentación.—La  importación  de  cereales ­
  es  casi  la  misma  que  la  del  período  1892-1896.
Había  decaído  en  1903  á  174  millones  de  francos,  á
110  en  1904  y  á  152  en  1905.
El  comercio  calcula  las  necesidades  normales  de
Francia  en  9.610.000  toneladas  de  trigo,  proporción
bastante  inferior  á  la  que  exigiría  una  alimentación
suficiente  (1).  El  déficit  hubiera  sido  de  1.354.000  toneladas ­
  en  1904  y  de  330.000  en  1905.  Si  había
stocks,  debieron  ser  agotados  en  1904.  Sin  embargo
las  importaciones  han  sido  débiles.
Es  probable  que  se  haya  atendido  al  déficit  con
sustituciones.  Cuando  las  gentes  no  tienen  pan,  no
comen  torta,  pero  comen  más  patatas,  centeno,  sarraceno ­
  y  castañas.
En  1906,  las  importaciones  ascienden  á  231  millones; ­
  y  en  1907,  año  cuya  cosecha  fué  calculada  en
10.170.000  toneladas,  la  mayor  que  se  ha  obtenido
desde  1874,  importaron  225  millones  de  francos.  En
1911  la  recolección  disminuyó  en  más  de  7.000  toneladas ­
  y  se  debieron  importar  2.149.924  toneladas
evaluadas  en  483  millones  de  francos.  La  exportación ­
  ha  sido  insignificante.
Las  cifras  del  comercio  exterior  prueban  que  la
agricultura  francesa  no  basta,  por  consiguiente,  á  las
necesidades  de  la  población.
(1)  Véase  Yves  Guyot,  5.
        <pb n="408" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  399
M.  Méline  pretende  nada  menos  que  nosotros  vendamos ­
  más  productos  agrícolas  que  compramos,  y
declara:  «He  ahí  la  baja  de  las  lanas,  ante  la  que  debieran ­
  humillarse  todos  los  ministros  de  Hacienda(l).
El  café.—En  1895  el  precio  del  café  era  2,45  francos ­
  el  kilo;  en  1896,  2,33;  en  los  años  siguientes  no
baja  de  los  2  francos  hasta  que  en  1898  es  de  1,94.  A
partir  de  1904,  la  Comisión  de  Valores  de  Aduanas
lo  fijó  en  1,02  francos  kilo;  á  pesar  de  la  baja  que
ha  sufrido  el  café  del  Brasil.  En  1910  se  ha  elevado
el  precio  á  1,13  y  en  1911  á  1,30.
Nosotros  recibimos  poco  más  de  un  millón  de  kilos ­
  en  1907  y  1.083.000  en  1911.  Un  millón  de  kilos
en  360  días  da  2.777  kilos  por  día.
Divididos  entre  29  millones  de  habitantes  mayores
de  14  años,  da  para  cada  uno  la  ínfima  porción  de
0,09  gramos.

(1)  Le  Retour  á  la  terre,  pág.  107.
        <pb n="409" />
        CAPÍTULO  V

PARTE  DE  LA  IMPORTACIÓN  TOTAL
QUE  CORRESPONDE  Á  LOS  OBJETOS  FABRICADOS

Inglaterra.  —Alemania.—Francia,  —Suiza.—  Italia.—Austria-Hungría.—Estados
  Unidos.

La  parte  en  que  los  objetos  fabricados  entran  en
las  importaciones  totales  de  las  naciones  más  avanzadas ­
  en  la  evolución  económica,  ha  sido,  durante  los
períodos  que  se  indican,  de:

1900-1904  Inglaterra
1900-1903  Alemania
1900-1903  Francia
1900-1903  Suiza
1900-1003  Italia
1899-1903  Australia
1899-1903  Estados  Unidos
Artículos  manufacturados
preparados  para  el  consumo ­

Artículos  de  lujo  (comprendidos ­
  los  espirituosos  y
los  vinos)

Importaciones  Objetos
totales  manufacturados
—  —  Tanto
Millones  Millones  por
de  francos.  de  francos.  ciento.

13.300
7.120
4.553
1.127
1.172
1.230
4.409

3.290
1.430
787
356
355
495

722

577

24.6
20
17,3
31
20
27.7

15,9
13,6

La  proporción  de  los  objetos  fabricados,  importa-
        <pb n="410" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  401

dos  por  Alemania  es  poco  menor  que  la  de  los  importados ­
  por  Inglaterra.
No  niego  que  los  derechos  de  aduana  influyen  en
aminorar  esa  proporción;  pero  sería  preciso  determinar ­
  también  la  medida  en  que  intervienen  los  hábitos
de  los  consumidores  y  un  menor  poder  de  compra.
En  1911  encontramos  las  cifras  siguientes:
Comercio  especial
Importaciones  Objetos
totales.  fabricados.  Tanto
—  —  por
.  (En  millones  de.francos).  ciento.

Inglaterra  14.430  3.430  23,8
Alemania  12.132  1.792  14,8
Francia  8.066  1.521  19,0

En  Bélgica,  país  de  librecambio  relativo,  los  objetos ­
  fabricados  constituyen  un  16  por  100  de  la  importación ­
  total.  En  Suiza,  que  se  ha  hecho  proteccionista,
u n  33  por  100,  y  en  España  un  32.
No  son  los  derechos  de  aduanas  lo  que  impide  la
entrada  de  los  objetos  fabricados.  Toda  la  política  de
M.  Meline  y  otros  proteccionistas  ha  tenido  por  objeto ­
  impedir  la  entrada  de  los  objetos  fabricados.  Sin
embargo,  entran  en  Francia  en  la  proporción  de  un
por  100.
Entran,  solo  en  una  pequeña  proporción,  en  países
aislados,  avanzados  en  evolución  económica,  porque
estos  mismos  países  los  fabrican;  y  sin  embargo,  son
Ios  países  ricos  nuestros  mejores  clientes,  por  tres
razones:  nosotros  podemos  suministrarles  cosas  de
pne  tienen  necesidad  y  que  ellos  no  pueden  fabricar;
tienen  ellos  un  poder  de  compra  suficiente  para  pro-
        <pb n="411" />
        402

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

curarse  aquéllas;  y  su  educación  del  gusto  se  desenvuelve ­
  al  mismo  tiempo  que  su  afición  á  la  comodidad. ­

Pero  muchos  productos  fabricados  son  materias
primas  para  otras  fabricaciones.
El  paño  es  una  primera  materia  para  el  sastre,  el
hierro  para  el  constructor,  etc.
        <pb n="412" />
        CAPÍTULO  VI
nuestros  quince  importantes  suministradores

En  1907  hemos  comprado  á  quince  países  por  más
de  cien  millones  de  francos  cada  uno.  He  aquí  las
cifras  de  las  compras  que  les  hemos  hecho  en

1903

1907

1911

1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15

(En  millones  de  francos).
Inglaterra  555,9  883,2  993,5
Estados  Unidos  539,7  670,9  826,8
Alemania  444,2  638,2  979,7
Bélgica  325,0  426,6  542,0
Indias  inglesas  244,6  360,0  360,2
República  Argentina  271,2  287,3  353,8
Rusia  301,7  270,0  443,1
China  187,7  212,2  229,8
Italia  152,1  194,4  190,3
Australia  72,8  179,0  339,0
España  166,5  168,7  230,5
Turquía  101,5  139,2  101,6
Países  Bajos  56,9  148,4  140,7
Suiza  106,9  147,2  140,2
Brasil  '  95,0  140,0  146,0

Nuestros  aprovisionamientos  provienen  de  un  gran
número  de  fuentes,  que  están  dispersas.  La  mayor
Parte  de  estos  países  nos  venden  y  no  nos  compran.
Nuestros  grandes  suministradores  son  las  naciones
r ¡cas  de  Europa  y  los  Estados  Unidos.
p ara  esta  última  nación,  su  gran  compradores
        <pb n="413" />
        404

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Europa  por  900  millones  de  dólares  para  un  total  de
1.818  millones  de  importación,  ó  sea,  la  mitad;  pero

6,223

2,975

g  V
Ö

Ü

Gráfico  6.—Parte  con  que  contribuyen  á  las  importaciones
de  1907  los  cinco  principales  suministradores.

su  mayor  suministro  lo  hace  también  Europa  por
1.467  millones  de  dólares  para  un  total  de  2.399.
        <pb n="414" />
        CAPÍTULO  VII

NUESTRAS  PRINCIPALES  VENTAS
Catorce  objetos  constituyen  la  mitad  de  nuestras  exportaciones.—
§  1.  Tejidos  de  seda.—§  2.  Tejidos  de  algodón.—Los  reembolsos ­
  para  los  hilos  son  de  un  38  céntimos  de  franco
por  100.  —  §  3.  Lanas  en  masa,  teñidas  y  peinadas.  —
§  4.  Tejidos  de  lana.  —  §  5.  Tornería,  juguetería.  —
§  6.  Modas  y  flores  artificiales.  —§  7.  Vestidos  y  lencerías.—§ ­
  8.  Bonetería  y  pasamanería.—§  9.  Automóviles.
~~§  10.  Vinos  y  aguardientes.

Voy  á  examinar  lo  que  vendemos  y  á  quien  vendemos. ­

He  aquí  la  tabla  de  las  14  mercancías  exportadas
Que  han  rebasado  la  cifra  de  100  millones  durante
los  años:

1903  1907  1911
(En  millones  de  francos).

1  Tejidos  de  seda  y  borra  de

„  seda  293,4  355,6
i  Tejidos  de  algodón  181,0  352,3
ó  Lanas  en  masa,  peinadas,
teñidas  y  dañadas  181,0  352,3
4  Tejidos  de  lana  224,7  266,2
ß  Vinos  218,3  245,0
0  i  ornería,  juguetería,  etc..  170,0  218,2

292,0
334,2
323.6
190,9
187.7
183,4
        <pb n="415" />
        406

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

1903  1907  1911
(En  millones  de  francos).
7  Sedas,  i  147,2  197,3  162,4
8  Modas  y  flores  artificiales.  123,1  158,8  87,2
9  Vestidos  y  lencerías  102,0  150‘4  197,7
10  Automóviles  50,8  144,4  162,4
11  Productos  químicos  95,7  132,5  169,6
12  Pielesypeleteríasen  bruto  119,0  122,3  151,2
13  Utiles  y  trabajos  en  metales ­
  89,2  118,8  106,7
14  Pieles  preparadas  117,0  106,3  132,6

o  2

2,787

5,596

Gráfico  7.—Parte  de  14  mercancías  en  las  exportaciones
totales  de  1907.

La  exportación  de  estas  14  mercancías  da,  en  1907,
un  total  de  2.786  millones,  ó  sea,  un  50  por  100  de  las
exportaciones  totales.  En  1911,  dan  2.701  millones  de
francos  para  un  total  de  6.076  millones,  ó  sea,  un  47
por  100.
Los  tejidos  de  seda  y  de  borra  de  seda  ocupan  el
        <pb n="416" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  407
primer  lugar  en  1907;  en  1911,  con  los  tejidos  de  algodón. ­

Las  lanas  en  masa,  peinadas  y  teñidas  se  consideran ­
  como  primera  materia;  pero  una  vez  peinadas  y
teñidas  han  sido  objeto  de  una  manipulación  importante. ­
  Su  exportación  ha  disminuido  considerablemente. ­

La  exportación  de  los  vinos  que  son  un  artículo  de
alimentación,  pero  de  lujo  para  los  países  extranjeros, ­
  ha  disminuido  también.
Igualmente  ha  bajado  de  1907  á  1911  la  exportación ­
  de  las  sedas.
La  tornería,  los  vestidos  y  lencería,  los  automóviles, ­
  industrias  que  solo  necesitan  expansión  han  alcanzado ­
  un  gran  desarrollo.  En  cambio,  ha  decaído
de  1907  á  1911  la  exportación  de  modas  y  flores  artificiales. ­

La  mayoría  de  estos  objetos  está  comprendida  en
los  objetos  manufacturados;  y  los  productos  químicos ­
  se  consideran  á  la  vez  como  primeras  materias  y
como  objetos  manufacturados.
§  1.  Tejidos  de  seda.—Hemos  oído  en  la  Cámara
de  los  diputados,  lamentarse  á  MM.  Morel  y  Augagneur,
  de  la  decadencia  de  la  sedería  y  pedir  derechos ­
  protectores  contra  las  sederías  extranjeras.
Sin  embargo,  las  cifras  que  suministra  la  Tabla
general  del  Comercio  prueban  que  esta  industria  necesita ­
  de  expansión,  pero  no  protección.
En  1911  hemos  importado  38-718.000  francos  en
artículos,  de  que  he  aquí  los  más  importantes:
        <pb n="417" />
        408

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Importaciones  asiáticas
1  Importaciones  europeas.

Tejidos  de  seda.
Sedas  crudas  y  crespones
Tejidos  para  tapicería
Terciopelosy  felpasl  pura
seda  ó  de  borra  de
de  seda  (  mezclada.
Muselinas

Cantidades.
Kilos.

210.500
105.900
74.500
60
930.500
254.100
87

Valores.
Francos.

141.300  7.348.400

11.551.700
3.916.700
4.541.600
3.000
930.000
10.418.300
7.600

Total  de  las  importaciones  ..  795.947  38.718.300

En  1911  las  exportaciones  de  tejidos  de  seda  han
sido  de  218  y  medio  millones  de  francos  para  una
producción  total  de  415  millones,  ó  sea,  un  52  por
100.
Nuestros  dos  grandes  clientes  son  la  Gran  Bretaña
y  los  Estados  Unidos.

Tejidos  de  seda.

Gran  Bretaña  ...
Estados  Unidos  4

Cantidades.
Kilos

Valores

Millones
de  francos

2.301.000
600.000

133,9
38,4

172,3

O  sea,  un  77  por  100  de  los  218  y  medio  millones
que  importan  las  exportaciones  totales.
Apreciemos  la  importancia  de  ciertos  clientes  y
cuánto  nos  importa  conservarlos.
§  2.  Tejidos  de  algodón—En  1911  hemos  importado ­
  58  millones  de  francos  en  tejidos  de  algodón,
        <pb n="418" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  409
cuya  nomenclatura  se  encuentra,  de  la  página  139  á
la  175,  en  la  Tarifa  oficial  de  Aduanas.
Los  hilos  de  algodón  son  materia  prima  para  los
tejidos  de  este  género.  Las  tarifas  de  1892  y  de  1910
están  recargadas  con  derechos  prohibitivos,  principalmente ­
  sobre  los  números  finos.
Yo  he  leído  en  la  Memoria  de  la  Comisión  de  Valores ­
  de  Aduanas,  de  1911:  «Nosotros  hemos  importado ­
  3.125.600  kilogramos  de  hilos  de  algodón  en
1911  y  3.658.700  en  1910  y  1909.  Este  retroceso  de
nuestras  importaciones  es  un  indicio  de  la  crisis  de
nuestras  fábricas  de  tules  y  tejidos  de  todo  género
que  emplean  en  mayor  cantidad  los  hilos  de  algodón.»
¿Gravando  los  hilos  de  algodón  tienen  la  pretensión ­
  los  proteccionistas  de  aumentar  las  salidas?
El  régimen  de  la  admisión  temporal  no  era  fácilmente ­
  practicable.  El  artículo  10  de  la  ley  de  1892  lo
suprimió.

Los  derechos  percibidos  temporalmente  á  la  entrada  de  los
hilos  de  algodón,  destinados  á  la  fabricación  de  tejidos  mezclados ­
  en  seda  y  algodón,  de  tejidos  de  algodón  teñidos  en
hilos,  de  trencillas,  cordones,  muselinas,  tules,  encajes  en
a| godón  puro  ó  mezclado  de  seda,  y  franjas,  serán  parcialmente ­
  reembolsados  en  el  momento  déla  exportación.  El  exportador ­
  declarará  el  peso  del  algodón  de  cada  número  de
hilo  sencillo  ó  retorcido  que  entra  en  el  tejido.  El  reembolso
Parcial  del  derecho  se  cargará  al  60  por  100  de  las  percepciones
  de  aduana  correspondientes  á  las  cantidades  de  algodón
exportadas.
El  total  de  las  cantidades  exportadas  en  1907  que
Aprovecharon  este  beneficio,  ascendió  á  2.733.000
        <pb n="419" />
        410  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
kilos,  y  en  1911  se  ha  elevado  à  2.886.000;  así,  pues,
esta  exportación  permanece  estacionaria.
La  Tabla  general  del  Comercio  nos  muestra  que  en
1907  se  ha  pagado  por  la  reexportación  de  tejidos  de
algodón  que  se  han  beneficiado  de  la  admisión  temporal ­
  de  los  hilos,  1.341.000  francos  y  en  1911,
1.044.000.  La  exportación  en  este  último  año,  de  los
tejidos  de  algodón,  ha  importado  323  millones  de
francos.  Luego  aquella  facilidad  concedida  al  tejido
de  algodón  ha  influido  para  su  exportación  en  un
0,33  por  100.  Pero  hay  que  añadir  los  tejidos  de  seda
mezclada,  las  cintas  mezcladas,  la  pasamanería  y  terciopelos, ­
  y  la  proporción  queda  aún  más  reducida
hasta  una  cifra  muy  inferior.
En  1911  hemos  exportado  35.600.000  kilos  de  tejidos ­
  de  algodón,  de  los  que  10.823.000  lo  han  sido
al  extranjero  y  24.337.000  á  nuestras  colonias  y  países ­
  de  protectorado.  En  diez  años,  el  aumento  de
nuestras  exportaciones  de  tejidos  de  algodón  á  las
colonias,  solo  ha  sido  de  4.300.000  kilos.
Los  Estados  Unidos,  productores  de  algodón  y  que
han  inventado  maravillosas  máquinas  para  hilarlo  y
tejerlo,  debieran  bastarse  á  sí  mismos.  Tal  es  la  idea
a  priori.  De  hecho,  en  1911,  nos  han  comprado  tejidos
de  algodón  por  valor  de  57  millones  de  francos,  ó  sea,
cerca  de  un  19  por  100  de  nuestra  exportación  total.
A  Inglaterra  hemos  exportado  en  el  mismo  año  por
valor  de  44  millones  de  francos.  ¿Es  que  fabricamos
tejidos  de  algodón  en  tales  condiciones  de  superioridad ­
  y  de  baratura  que  han  de  venir  los  ingleses  á
procurárselos  en  Francia?
        <pb n="420" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  411
Según  esto,  las  Memorias  de  la  Comisión  de  Valores ­
  de  Aduanas,  nos  imponen  sobre  el  carácter  de
estas  exportaciones.
El  secretario  de  la  Comisión  de  1904,  M.  H.  Picard,
decía:
El  año  1904  debe  ser  considerado  como  funesto  para  la  filatura
  del  algodón;  de  una  parte,  en  efecto,  esta  industria  ha
comprado  muy  cara  la  materia  prima,  y  por  otra,  sus  salidas
han  disminuido.
La  industria  textil  ha  sufrido  también  muy  duras  pruebas.
Por  la  falta  de  confianza  en  el  porvenir,  los  comerciantes  al
por  mayor  y  fabricantes  de  tejidos,  se  han  esforzado  desde
primeros  de  año,  sacrificando  los  precios,  por  deshacerse  de
las  existencias  acumuladas  á  fines  de  1903.  El  abandono  casi
absoluto  de  los  negocios  durante  largo  tiempo  ha  acarreado
la  incertidumbre  á  la  marcha  de  las  fábricas.
En  1905,  el  secretario  M.  Gustave  Roy,  decía:
El  año  1905  que  es  mirado  por  casi  todos  como  un  año  excepcionalmente ­
  favorable,  ha  sido  para  la  industria  francesa
un  año  francamente  malo.
En  Junio  de  1904,  M.  Méline,  en  un  Congreso  de
industrias  textiles,  decía:
Es  triste  reconocer  que  nuestra  exportación  de  telas  de  algodón ­
  tiende  á  disminuir,  en  tanto  que  aumenta  la  de  Inglaterra ­
  y  la  de  Alemania.
M.  Gustave  Roy,  secretario  de  la  Comisión  de  Valores ­
  de  Aduanas,  ha  explicado  bien  claramente  en
el  artículo  Tejidos  de  algodón  del  Dictionnaire  du
Commerce,  por  qué  «el  régimen  proteccionista  debe
ser  el  responsable  de  la  mayor  parte  de  la  diferencia
9 u e  existe  entre  el  precio  de  un  tejido  en  Francia  y  el
        <pb n="421" />
        412

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

del  semejante  en  Inglaterra».  En  su  Memoria,  dice:
Si  el  comercio  francés  ha  hecho  sacrificios  de  precios  para
dar  salida  en  los  mercados  extranjeros  á  las  existencias  de
tejidos,  parece  cierto,  según  las  cifras  que  después  se  indican, ­
  que  no  ha  obtenido  un  gran  éxito  en  su  empresa.
Las  exportaciones  de  tejidos  de  algodón  en  la  Gran
Bretaña,  proceden  de  las  liquidaciones.
§  3.  Lanas  en  masa,  teñidas  y  peinadas.—  M.  Teydoun
  ha  evidenciado  que  nosotros  podríamos  exportar ­
  lanas  peinadas  si  pudiéramos  procurarnos  capitales ­
  á  buen  precio  que  nos  resolvieran  el  problema
de  la  cara  adquisición  de  aquella  materia.
De  105  millones  de  kilos  de  lanas  lavadas  importadas, ­
  nosotros  hemos  reservado  72.495.000  kilos  y
hemos  exportado  33.056.000;  pero  además  hemos
reexportado  10.690.000  kilos  de  lana.
§  4.  Tejidos  de  lana.—  En  1911  hemos  exportado
15.220.000  kilos  de  estos  artículos  y  hemos  importado ­
  4.556.000,  de  los  que,  el  Reino  Unido  nos  ha  enviado ­
  por  valor  de  31  millones  de  francos.
Nosotros  hemos  exportado  á  dicha  nación  por  valor ­
  de  87  millones.
La  industria  de  la  lana  tiene  elementos  triples  de
los  necesarios  para  atender  al  consumo  interior.
§  5.  Tornería-juguetería.-La  exportación  inedia
durante  el  quinquenio  1902-1906  fué  de  171  millones.
La  de  1907,  que  fué  de  218  millones  excedió  á  aquella ­
  en  un  26  por  100.
Bien  es  verdad  que  la  importación  aumentó  también; ­
  ésta  era  de  16  millones  anuales  durante  el  cita-
        <pb n="422" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  413
do  quinquenio  y  en  1907  pasó  de  18  y  medio  millones. ­

§  6.  Modas  y  flores  artificiales.—La  exportación
de  estos  artículos  en  1907  fue  de  158  millones  de
francos.
La  importación  fue  por  valor  de  81.000  francos  en
modas  y  de  664.900  en  flores  artificiales.
La  exportación  de  las  modas  á  los  países  extranjeros ­
  ascendió  á  112.906.000  francos,  y  á  las  colonias, ­
  á  190.000;  en  total  113.096.000  francos.  A  la
Gran  Bretaña  exportamos  por  valor  de  104  millones
y  por  valor  de  cuatro  millones  á  Bélgica.  Estos  son,
según  la  Aduana  nuestros  principales  clientes.
En  cuanto  á  las  flores  artificiales,  la  exportación
ha  sido  de  45.683.000  francos,  de  los  que  32.780.000
corresponden  á  la  Gran  Bretaña  y  10.806.000  á  los
Estados  Unidos.
§.  7.  Vestidos  y  lencerías.—El  grupo  del  trabajo  en
telas,  lencería  y  vestidos,  es  el  más  importante  de  la
industria  en  Francia.
Según  los  Resultados  estadísticos  del  Censo  de
Población,  en  1896,  hallábanse  dedicadas  en  Francia ­
  á  esta  industria  1.303.000  personas;  y  en  1906,
1.551.000.
La  importación  de  los  vestidos  confeccionados
Para  hombres  ha  sido,  en  1911,  de  3.696.000  francos.
La  exportación:
        <pb n="423" />
        414

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Peso  neto.
Precio  del  kilo.  Kilos.

1877-1896.
1902  .
1903  .
1904  .
1905  .
1906  .
1907  .
1911  .

15,38

1.642.000
1.117.000
812.000
981.000
1.102.000
1.118.000
1.231.000

Valor.
Francos.
38.367.000
17.179.000
12.491.000
15.096.000
16.949.000
17.200.000
18  947.000
20.650.000

No  ha  podido,  pues,  remontar  á  la  exportación
media  de  1877-1896,  porque  la  materia  prima  es  muy
cara  y  porque  los  confeccionadores  franceses  luchan
con  una  competencia  que  puede  fabricar  á  más  bajo
precio.
Más  de  las  dos  terceras  partes  de  esta  exportación
van  á  Argelia  y  otras  colonias,  y  por  consecuencia
tienen  un  lado  de  ficción.
Para  los  vestidos  de  mujeres,  es  otra  cosa:

En  tejidos  de  seda.  En  otros  tejidos.
Francos.  Francos.

1887-1896  6.738.000  45.006.000
1901  32.922.000  50.603.000
1902  44.300.000  54.219.000
1903  16.034.000  53.319.000
1904  14.957.000  65.272.000
1905  38.326.000  60.237.000
1906  24.153.000  65.757.000
1907  21.135.000  68.465.000
1911  14.666.000  117.970.000

Aparte  de  estas  cifras  hay  que  tener  en  cuenta  toda
la  exportación  que  se  hace  en  los  equipajes  de  los
viajeros;  exportación  que  se  ha  contrastado  en  los
años  de  la  exposición  de  1889  y  1890;  en  este  último,
        <pb n="424" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

415

la  exportación  de  los  vestidos  confeccionados  para

señoras,  bajó,  según  las  cifras  de  la  aduana,  en  un
25  por  100,  aunque  en  los  talleres  hubo  excesivo
trabajo.
àegún  M.  Gastón  Worth,  las  cifras  de  1904  para  las
confecciones  en  tejidos  de  seda  eran  muy  bajas.  Pero
la  Memoria  demuestra  «que  en  1905  el  empleo  de  la
seda  ligera,  encajes,  guarniciones  ricas  y  variadas,
es  decir,  de  los  tejidos  de  precio  elevado,  ha  sido
mayor  que  nunca».
M.  G.  Worth  estimaba  que  en  1905  habían  venido
m ás  extranjeros  á  París  que  en  1900,  «y  que  hicieron
mayores  compras  de  lujo».

La  cifra  de  las  ventas  de  las  casas  de  costura  en

^arís,  á  su  clientela  extranjera,  excedió  en  1905  á  la
de  1900».

PIEZAS  DE  LENCERÍA  COSIDA

He  aquí  la  exportación:

Precio
de  los  100  kilos.

Francos.

Kilos.

Francos.

1.105.000  30.280.000
1.080.000  54.600.000
493.000  20.400.000
489.400  19.800.000
424.300  17.400.000
543.600  22.017.000
607.800  24.767.000
688.600  28.797.000
770.200  33.312.000
890.000  37.292.000

1901
1902
1903
1904
1905
1906
1907
1911

41.50
40,60
41,00
40.50
40,75
42.25
43.25

Hay  un  aumento  progresivo  en  los  últimos  años,
        <pb n="425" />
        416

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

\

pero  no  liemos  podido  alcanzar  á  la  cifra  de  la  exportación ­
  media  anual  del  período  1889-1891.  La  disminución ­
  de  nuestras  exportaciones  con  relación  á  los
períodos  1877-1886  y  1889-1891,  no  se  debe  sólo  á
las  tarifas  de  aduanas  extranjeras  que  rechazan  nuestras ­
  productos,  sino  también  á  nuestras  propias
tarifas.
M.  Julien  Hayem  dice  en  el  artículo  Lencería  del
Dictionnaire  du  Commerce:
«Los  derechos  que  gravan  los  tejidos  de  algodón
pueden  ser  mirados  casi  como  prohibitivos,  en  cuanto ­
  á  la  lencería  y  camisería.  Tejidos  que  en  Suiza  ó
Inglaterra  se  venden  á  50  ó  60  céntimos  de  franco,
algunas  veces  á  menos,  son  doblados  ó  triplicados
por  efecto  del  derecho*.
El  aduanero,  condenado  á  aplicar  una  tarifa  proteccionista, ­
  compuesta  de  infinidad  de  números,  se  ve
obligado  á  hacerse  enredador  y  arbitrario,  por  miedo
á  ser  acusado  de  flaqueza  librecambista.
«¿Qué  resulta  de  ello?—continúa  M.  Hayem.  Pues
que  la  fabricación  francesa  se  encuentra  en  la  imposibilidad ­
  de  introducir  tejidos  que  sean  verdaderas  novedades ­
  y  gocen  de  un  gran  favor,  en  los  mercados
extranjeros.  Si  los  importa  á  pesar  de  los  derechos
exorbitantes,  se  producen  dos  efectos  igualmente
perjudiciales;  en  el  interior,  obligar  al  consumidor
nacional  á  pagar  precios  mucho  más  elevados  que  los
que  rigen  fuera  para  los  mismos  productos;  y  en  el
exterior,  queda  la  fabricación  francesa  en  una  situación ­
  muy  inferior  ante  la  mirada  de  los  concurrentes
extranjeros;  reducida  á  la  impotencia,  ve  escapárse-
        <pb n="426" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  417
les  los  pedidos,  y  falta  de  primera  materia  utilizable,
lleva  al  paro  forzoso  á  sus  obreros».
Lo  mismo  sucede  para  los  tejidos  de  hilo.
Los  fabricantes  franceses  de  Lila  de  Armèntières,
de  Cholet,  confiesan  que  no  pueden  producir  la  tela
de  Irlanda.  Los  enormes  derechos  que  la  gravan  no
han  provocado  su  fabricación  en  Francia;  pero  afectan ­
  ó  lastiman  en  sus  fuerzas  vitales,  dice  M.  Julien
Hayem,  «á  la  lencería  para  la  cual  es  materia  prima
aquella  tela».
Estas  comprobaciones  muestran  los  motivos  por
los  cuales  la  Memoria  de  la  Comisión  de  Valores  de
Aduanas  para  1907,  decía:  «Lo  que  nos  hace  falta  es
una  importante  cifra  de  negocios  para  la  lencería  de
hombre»  (pág.  291).
§  8.  Bonetería  y  pasamanería.—La  Memoria  de
la  Comisión  de  Valores  de  Aduanas,  incluye  en
•os  vestidos,  la  bonetería  y  pasamanería;  pero'la
Tabla  general  del  Comercio  las  clasifica  en  los
tejidos.
Sin  embargo,  el  sistema  de  la  Comisión  tiene  la
ventaja  de  agruparlas;  pero  es  preciso  recordar  que
las  cifras  que  á  continuación  se  citan  están  ya  comprendidas ­
  en  los  tejidos  de  seda  y  algodón.  La  bonetería, ­
  la  pasamanería,  los  tules  y  encajes,  los  bordados, ­
  representaban  en  1905  una  exportación  de  151
millones  y  una  importación  de  52  millones  de  francos.
La  Memoria  dice  que  «la  bonetería  de  algodón  parece ­
  llena  de  vitalidad  en  Francia»;  la  situación  de
la  bonetería  de  seda  es  muy  próspera.
La  cifra  de  sus  exportaciones  está  falseada  por  de-27
        <pb n="427" />
        418

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

i

claraciones  erróneas  del  comercio  y  por  el  envío  en
paquetes  postales.
Desde  hace  varios  años  y  muy  particularmente
desde  1902,  la  fama  de  los  encajes  es  extremada.  El
encaje  negro  está  abandonado;  todos  los  encajes
blancos,  desde  el  Valenciennes  y  el  alençon  hasta  el
panto  de  Venecia  y  el  encaje  de  Irlanda,  son  objeto
de  una  sostenida  demanda.
Los  obreros  en  tules  empleados  en  Rottingham,  en
Calais,  en  Candry  y  en  Lión,  producen  encajes  de
randa  fina.  Los  trabajos  en  bordado,  principalmente
empleados  en  Planen,  Saint-Gall,  San  Quintín  y  Argenteuil,
  producen  los  encajes  de  randa  gruesa,  Venecia,
  Renacimiento  é  Irlanda.
La  exportación  de  los  encajes  de  algodón  hechos
por  procedimientos  mecánicos,  ha  sido  en  1907  de  70
millones  de  francos.
Es  imposible  á  la  aduana  conocer  el  movimiento
de  los  encajes  hechos  á  mano.  Ese  movimiento  se
realiza  no  sólo  en  los  equipajes  de  los  viajeros,  sino
en  certificados  por  correo.
§  9.  Automóviles.  —  Hasta  1905  los  automóviles
eran  comprendidos  en  las  mercancías  diversas,  aunque ­
  en  exportación  se  elevaba  á  la  cifra  de  100  millones ­
  de  francos.  Aún  no  están  indicados  aparte  en
el  resumen  comparativo  de  los  Documentos  estadísticos. ­

La  Comisión  de  los  Valores  de  Aduanas  les  ha
fijado  el  valor  de  10  francos  por  kilo.
Según  esta  tasa  las  exportaciones  de  automóviles
han  seguido  la  siguiente  progresión:
        <pb n="428" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

419

137,9
144.4
162.4

1902..  ..
1903..  ..
1904..  ..
1905..  .

30,2  millones  de  francos.  1906...
50,8  »  ,  1907...
71,0  »  ,  1911...
100,14  »

De  la  exportación  en  1911  al  Reino  Unido  ha  sido
Por  valor  de  59.900.000  francos;  á  Bélgica,  por
38.036.000;  á  Alemania,  por  14.400.000,  y  á  los  Estados ­
  Unidos,  que  en  1907,  se  elevó  á  10.870.000
trancos,  ha  decaído  hasta  3.387.000  en  1911.
§  10.  Vinos  y  aguardientes.—Los  vinos  constituyen
  d  único  artículo  de  alimentación  que  se  encuentra ­
  incluido  en  los  trece  principales  objetos  de  nuestra ­
  exportación.  No  obstante,  los  vinos  son  un  artículo ­
  de  lujo  para  la  mayor  parte  de  la  población
mundial.  Hay  dos  centenares  de  millones  de  habitantes ­
  de  nuestro  planeta,  que  no  han  bebido  jamás
Un  v aso  de  vino.
Basta  comparar  los  valores  y  las  cantidades  de  los
v &amp;gt;nos  importados  y  exportados  para  darnos  cuenta
d^l  carácter  de  nuestro  comercio.

Vinos

ordinarios.

p"  barriles...
En  botellas...
Vinos  de  licor.

Estos

IMPORTACIONES
1907
Cantidades.  Valores.
Mil  hectls.  Mil  1rs.

5.759,4
6,0

156,3
1,4

87.636,5
309,9

10.857,6
216,9

1911

Cantidades.  Valores.
Mil  hectls.  Mil  1rs.

8.023,6
7,5

198,0
2,2

278.522,5
374,0

19.608,0
390,0

yTún

vinos  se  evalúan:  los  ordinarios  de  Argelia

ez  en  barriles,  á  15  francos  el  hectolitro  en  1907
        <pb n="429" />
        420

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

y  à  30  en  1911;  los  de  otros  países,  á  35  francos  e|
hectolitro,  tanto  en  uno  como  en  otro  año;  los  vinos
de  licores  de  Argelia  y  Túnez  en  botellas,  á  40  francos ­
  el  hectolitro  en  1907  y  á  50  en  1911;  y  los  de
otros  países  á  75  francos  en  1907  y  á  100  en  1911.

EXPORTACIONES

1907

1911

Cantidades.

Vinos  ordinarios.  Mil  hectls.
Delà  \  En  barriles.  816,0
Gironda.  (  En  botellas.  56,8
De  otras  (  En  barriles.  1.398,3
regiones.  (  En  botellas.  45,5
Vinos  espumosos.
Champagne  y  otros.  205,1
Vinos  de  licor.
En  barriles  31,7
En  botellas  58,2

Valores.  Cantidades.  Valores
Mil  frs.  Mil  hectls.  Mil  frs.

53.057  552,3  39.447
8.810  40,5  7.082
62.918  619,9  37.196
6.827  44,3  5.510

80.804  205,5  79.597

3.960  32,8  4.098
11.637  73,5  14.597

Estos  vinos  están  evaluados

en  1907  en  1911

Vinos  ordinarios.

/En  barriles
Gironda

DestinadosáRusia....
á  1.  Mauricio, ­
  Asia,
Oceania  y
Reunión..
á  otros  países ­


De  otras  regional

En  botellas
En  barriles.
En  botellas.

95  pts.  hect.  —  100

45  -  -  60
65  -  —  75
115  —  -  175
40  —  —  60
150  —  —  125
        <pb n="430" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

421

Estos  vinos  están  evaluados  en  1907  en  1911
Vinos  espumosos.
Champagne  para  Rusia  475
—  Estados  Unidos.  450
—  —  Inglaterra  425
—  —  Alemania  400
—  —  otros  países  350
Vinos  de  licor.
En  bat  riles  125  —  —  125
En  botellas  200  —  —  200
Nosotros  importamos  vinos  baratos  y  exportamos
vinos  caros.
El  precio  de  los  vinos  varía  con  los  diversos  países. ­
  Todos  los  consumidores  no  piden  las  mismas
clases.

—  475
-  450
—  -  425
—  400
-  350

Se  fundan  grandes  ilusiones  sobre  el  poder  absorbente ­
  de  los  vinos  por  los  pueblos  extranjeros.  Es
útil  conocer  nuestros  principales  clientes  y  la  parte
que  toman  de  nuestros  vinos,  parte  pequeña  que  por
elerto  no  aumenta  la  de  nuestros  buenos  clientes

como  los  ingleses.

Vinos  de  la  Qironda.

tn  barriles.

Gran  Bretaña
Alemania
Bélgica
Países  Bajos
República  Argentina..
Totales.)  Países  extranjeros
(  Colonias

Í Gran  Bretaña
Bélgica
Países  Bajos
Estados  Unidos
Total«  /  Países  extranjeros
Colonias

1907  1911
Hectls.  Hectls.
124.200  64.300
151.000  125.400
99.600  65.900
78.500  49.600
90.5C0  74.900
728.500  497.000
87.500  55.100
14.268  8.730
3.989  2.000
2.047  1.300
5.808  5.808
52.100  38.100
4.700  2.300
        <pb n="431" />
        422

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

1907  1911
Vinos  de  otras  regiones.
—  Hectls.  Hcctls.

Eu  barriles.

Gran  Bretaña
Alemania..
Bélgica
Suiza
..  .  í  Países  extranjeros—
Tola,e  Colonias

En  botellas.,

Totales.

Gran  Bretaña
Bélgica
Países  extranjeros....
Colonias

33.700
332.800
153.900
562.600
1.398.000
174.600
5.959
3.046
37.800
7.000

35.800
106200
101.500
100.300
489.800
130.100
2.500
3.800
37.500
6.800

Vinos  de  Chamgagne  y  otros  espumosos.

Rusia
Gran  Bretaña
Alemania
Bélgica
Estados  Unidos  ..  .
República  Argentina
Total  Países  extranjeros..

6.732  10  400
57.800  63.100
12.900  11.200
70.700  59.300
13  900  10.600
5.100  8.900
200.234  201.100

Colonias.

Argelia
Indo-China
Total  Colonias...

1.206  1.280
1.510  1.059
4.900  4.400

Relativamente  á  la  población,  Bélgica  es  un  buen
cliente;  ocupa  el  segundo  lugar  de  Holanda  para  el
Burdeos.  Alemania  es  un  buen  cliente  en  cuanto  á  la
cantidad,  pero  no  por  la  calidad  de  los  vinos  que
nos  compra.  La  exportación  del  vino  de  Burdeos  al
Reino  Unido  ha  disminuido  mucho.  Los  Estados
Unidos,  con  sus  92  millones  de  habitantes,  sólo  nos
compran  10.000  hectolitros  de  champagne,  y  Rusia
apenas  rebasa  la  misma  cantidad.  En  París  nos  imaginamos ­
  á  los  norteamericanos  y  rusos  como  gran-
        <pb n="432" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  423
des  bebedores  de  champagne,  y  sólo  lo  son  algunos. ­

Nosotros  exportamos  en  1907  al  extranjero,  aguardientes ­
  en  cantidad  de  115.000  hectolitros  contados
en  alcohol  puro,  y  por  valor  de  29  millones  de  francos; ­
  y  á  las  Colonias  230  hectolitros,  por  valor  de
40.000  francos;  en  1911,  exportamos  88.600  hectolitros ­
  por  valor  de  21.105.000  francos.  Nuestro  gran
comprador  es  el  Reino  Unido;  42.200  hectolitros  en
1907  y  39.000  en  1911.  En  segundo  lugar  está  Bélgica: ­
  4.200  hectolitos  en  1907,  y  5.000  en  1911.
Los  Países  Bajos  nos  han  comprado  3.400  hectolitros ­
  en  1907,  reducidos  á  2.200  en  1911.
Estas  cifras  no  comprenden  más  que  el  alcohol
Puro;  por  consiguiente,  sería  necesario  doblarlas
Para  tener  la  cantidad  real  de  aguardientes  exportados; ­
  pero  ellas  muestran  cuán  restringida  es  nuestra ­
  clientela,  que  además  ha  disminuido  en  una  gran
Proporción  desde  1907  á  1911.
        <pb n="433" />
        CAPÍTULO  VIII

LOS  OBJETOS  FABRICADOS  EN  LAS  EXPORTACIONES
§  1  .—En  Francia,  en  el  Reino  Unido,  en  Italia,  en  Austria-Hungría,
  en  los  Estados  Unidos.
§  2.—La  hulla  y  los  objetos  fabricados  en  el  comercio  del
Reino  Unido.
§  3.—Exportación  de  los  objetos  fabricados  en  el  comercio
alemán,  Carteles  y  dumping.

§  1.  Proporción  de  los  objetos  fabricados  en  las
exportaciones.  Los  objetos  manufacturados  importaron ­
  en  1907  un  59,7  por  100  de)  total  de  nuestras
exportaciones.  Y  el  Presidente  de  /’Assotiation  pour
l'Industrie  et  l'Agriculture  française,  decía  el  17  de
Mayo  de  1913,  con  gran  entusiasmo:  «Tenemos  un
exceso  de  1.747  millones  de  francos  de  exportación
sobre  la  importación  de  objetos  fabricados.»  En  efecto, ­
  3.352  millones  de  exportación  contra  1.605  de  importación; ­
  pero  en  relación  al  total  de  nuestras  exportaciones, ­
  que  es  de  6.636  millones,  las  de  los
objetos  fabricados  representan  sólo  un  50  por  100.
Han  disminuido,  pues,  en  comparación  con  las  de
1907,  y,  por  otra  parte,  tal  proporción  es  inferior  á
la  de  la  Gran  Bretaña  y  á  la  de  Alemania.
        <pb n="434" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

425

¿Es  Francia  el  único  país  en  tales  condiciones?
Es  preciso  no  hacerse  ilusiones.  He  aquí  las  proporciones ­
  en  diversos  países,  por  los  cinco  años  que
se  mencionan:

La  de  ob-Exporta-
  jetos  marión ­
  total.  nufacturados.


Tanto
por  100.

1900-1904.  Reino  Unido...
1899-1903.  Alemania
1899-1903.  Francia
899-1903.  Italia
899-1903.  Austria  Hungría
1899-1903.  Estados  Unidos

En  millones  de  francos.
7.250  5.030  80
5.735  3.239  65
4.155  2.130  55,6
1.148  306  21,5
2.096  858  41,7
5.600  2.074  30

Para  el  año  1905  las  proporciones ­
  permanecen  casi
*as  mismas:

Peino  Unido...
Alemania
Estados  Unidos
Francia

8.250  6.750  82
7.301  4.775  65
8.515  2.823  33
4.866  2.348  56

En  1911  encontramos:

Francia
Peino  Unido
Alemania  ...

fcudoi  Unidos  \  Hbjetoi
(ani &amp;gt;  í¡«c»l  30  do  Junio  {  ,  '" d . US
1911)  Objeto:
I  come

6.076
11.353
10.325
10.417

3.509
9.055
6.976
1.636
2.511

58
80
68,9
15
30

En  1905  Inglaterra  ha  exportado  4.002  millones
francos  de  objetos  fabricados  más  que  Francia,  ó
Sea  un  145  por  100  de  más;  Alemania  ha  exportado
2.037  millones  más  que  Francia,  ó  sea  un  74  por  100;
,a  exportación  de  los  Estados  Unidos  excede  á  la
        <pb n="435" />
        426

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

nuestra  en  una  cantidad  insignificante,  pero  cuando
menor  es,  está  á  la  par.
En  1911  la  exportación  de  los  objetos  fabricados
100  i—

90
80
70
60
50
40
30
20
10
0

85

-  58

40

67,9

Gráfico  8.—Tanto  por  ciento  entre  la  exportación  de  objetos
fabricados  y  el  total  de  las  exportaciones
en  los  años  1899-1904.

del  Reino  Unido  excede  á  la  nuestra  en  5.546  millones ­
  ó  sea  en  un  159  por  100.  La  de  Alemania  rebasa
        <pb n="436" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  427
a  nuestra  exportación  total;  excede  á  la  nuestra  de
objetos  fabricados,  en  3.467  millones,  ó  sea  casi  en
un  100  por  100.  La  exportación  de  los  mismos  objetos ­
  de  los  Estados  Unidos  es  de  4.117  millones  de
francos,  y  excede  á  la  nuestra  en  608  millones.
Las  cifras  de  la  exportación  de  Bélgica  no  son
comparables,  porque  comprenden  en  las  materias
destinadas  á  la  industria,  un  cierto  número  de  objetos ­
  fabricados.
La  exportación  especial  de  Suiza  es  de  948  millones ­
  de  francos,  ó  sea  más  del  75  por  100  de  su  exportación ­
  total  que  es  de  1.255  millones.
España  incluye  la  fundición  en  las  materias  para
la  industria  y  no  en  los  productos  fabricados.
La  exportación  de  éstos  suma  234  millones  de  pesetas, ­
  ó  sea  un  24  por  100  de  la  exportación  total
Que  es  de  962  millones.
Las  grandes  naciones  europeas,  las  más  avanzadas
en  evolución  económica,  tienen  una  exportación  de
objetos  fabricados  que  relativamente  al  conjunto  de
sus  exportaciones,  aventaja  á  la  exportación  francesa
de  los  mismos  objetos.
§  2.  La  bulla  y  los  objetos  fabricados.—Esta  comparación ­
  tiene  por  objeto  destruir  un  cierto  número
de  ideas  y  prejuicios  que  están  en  circulación.  Cuando ­
  se  habla  de  la  enorme  exportación  de  Inglaterra,
es  bien  raro  que  no  diga  alguno:
¡Ah!  ¡Inglaterra  tiene  la  hulla!...
Indudablemente,  Inglaterra  tiene  su  hulla  de  Cardiff, ­
  de  las  que  se  sirven  todas  las  marinas,  incluso
I a  francesa  de  guerra.  La  exportación  de  la  hulla  in-
        <pb n="437" />
        428  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

glesa  lia  sido  en  1911  de  64.599.000  toneladas  por
valor  de  38.447.000  libras  (961  millones  de  francos),
para  una  exportación  total  de  productos  británicos
por  valor  de  454  millones  de  libras  esterlinas  (11.353
’millones  de  francos),  ó  sea  un  8,5  por  100;  y  relativamente ­
  á  la  exportación  de  objetos  fabricados,  un
10  por  100.  Estas  proporciones  permanecen  siempre
las  mismas.
§  3.  Exportación  de  los  objetos  fabricados  en  el
comercio  alemán.—La  comparación  de  las  cantidades
y  valores  de  las  exportaciones  del  imperio  alemán
en  1905,  da  los  siguientes  resultados:
Cantidades  Valores
—  —  Valor  de  la
Toneladas  Marcos  tonelada

Importaciones.  54.307.000  7.436.000.000  137,2
Exportaciones..  40  566.000  5.841.000.000  144
La  diferencia  entre  el  valor  de  la  tonelada  importada ­
  y  de  la  exportada  es  de  6  marcos  7  pfennings,
ó  sea  un  4,8  por  100.  Pero  cuando  se  trata  de  objetos ­
  fabricados,  esa  diferencia  es  otra.
He  aquí  cómo  se  dividía  el  comercio  alemán  en
1905:
Impoi
Cantidades ­

Mil  toneladas. ­

Primeras  materias....  42  251
Objetos  fabricados...  2.317
Artículos  de  alimentación ­
  9.737

taclón.

Exportación.

Valores
Millones
de
marcos.

Cantida-  Valores
des  Millones
Mil  tone-  de
ladas.  marcos.

3.457
1.328

34.296
3.702

1.400
3.822

2.343

2.566

507

El  valor  de  la  tonelada  importada  de  objetos  fabricados ­
  es  de  573  marcos  y  el  de  la  exportada  de
        <pb n="438" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  I-RANCIA  429
1032;  la  diferencia  es,  pues,  de  530  marcos,  ó  sea
de  un  92  por  100.
Llamo  la  atención  sobre  el  valor  de  la  tonelada  de
objetos  fabricados,  exportada  por  Alemania.
Se  repite  en  Francia  que  Alemania  sólo  vende  los
géneros  de  mala  calidad  y  baratos.  Sin  embargo,  el
valor  de  la  tonelada  de  objetos  fabricados,  exportada ­
  por  Alemania  en  1905  fue  de  1.291  francos,  y  el  valor ­
  de  la  exportada  por  Francia  de  1.529.  La  diferencia, ­
  pues,  es  sólo  de  238  francos,  ó  sea  un  18  por  100.
Cierto  que  esta  diferencia,  casi  de  una  sexta  parte,
es  digna  de  tenerse  en  cuenta,  pero  el  valor  de  la
tonelada  de  los  objetos  alemanes,  prueban  contra  la
leyenda,  que  Alemania  no  da  gratuitamente  sus  productos ­
  y  que  no  lo  sacrifica  todo  á  la  baratura.
Se  habla  mucho  de  los  cartels  y  del  dumping,  la
venta  al  extranjero  á  un  precio  inferior  del  que  rige
para  los  compatriotas.
Pero,  como  resulta  del  libro  de  M.  A.  Raffalovich,
Frusts  et  cartels,  y  de  los  trabajos  que  sobre  esta
cuestión  publica  anualmente  en  le  Marché  financier,
los  cartels  no  comprenden  todas  las  industrias.  En
la  lista  establecida  para  la  enquête,  por  M.  Posadowski,
  el  27  de  Noviembre  de  1902,  se  encuentran
CQ rtels  en  la  industria  minera  y  siderúrgica;  en  la  industria ­
  química,  el  de  las  salinas  y  el  de  la  sosa;  en
la  industria  papelera,  el  del  papel  para  imprimir;  en
la  industria  agrícola,  el  de  la  refinería  y  del  azúcar,
d  de  la  venta  de  alcohol;  en  la  cerámica,  los  sindicatos ­
  del  cimento;  de  las  cristalerías  del  Rhin  y  de
Wesfalia,  de  los  fabricantes  de  cristales.
        <pb n="439" />
        430  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
La  casi  totalidad  de  estos  cartels,  lejos  de  favorecer ­
  la  exportación  de  los  objetos  fabricados,  la  perjudican ­
  mucho,  puesto  que  ellos  tienden  á  vender
materias  primas  ó  productos  destinados  á  ulteriores
manipulaciones,  en  condiciones  onerosas  para  los
fabricantes  de  objetos  acabados.
La  exportación  de  vidrios  y  cristalerías  en  que  más
se  emplean  los  cartels,  sólo  entra  en  la  cifra  de  las
exportaciones  por  68  millones  de  francos.
Su  influencia  en  el  aumento  de  las  cifras  de  la  exportación ­
  de  los  productos  manufacturados,  sólo  se
ejerce  realmente  para  los  productos  siderúrgicos,
cuya  exportación  ha  alcanzado  las  más  elevadas  cifras ­
  en  1902  y  en  1903,  ó  sea  283  y  325  millones  de
francos,  respectivamente;  pero  Alemania  lanzaba  al
exterior  sus  stocks,  porque  el  interior  estaba  saturado. ­
  Era  una  liquidación,  y  el  dumping  habitual  es
una  liquidación  permanente  que  las  más  de  las  veces ­
  tiene  por  resultado  proporcionar  á  los  industriales ­
  y  á  los  obreros  extranjeros  materias  primas  bastante ­
  baratas:  esto  es,  lo  que  indica  la  exportación
alemana  de  productos  siderúrgicos  á  Inglaterra:
Toneladas.

1902  807.600
1903  836.000
1904  554.000
1905  723.000

El  aumento  de  la  exportación  en  1905  se  debe  á
la  demanda  de  los  astilleros  de  construcción  naval
en  Inglaterra  (1).
(I)  Raffalovich,  Le  Marché  financier,  pág.  348.
        <pb n="440" />
        CAPÍTULO  IX

NUESTROS  GRANDES  CLIENTES

0s  siete  países  que  nos  compran  por  más  de  cien  millones.—
Variaciones  de  nuestras  ventas  entre  ellos  —Parte  de
nuestras  exportaciones  en  sus  importaciones.—Nuestras
exportaciones  á  ocho  países  en  los  años  de  1903  á  1907.—
Concentración  de  nuestras  exportaciones.  -  Cinco  naciones
absorben  el  68  por  100  de  ellas.—Parte  de  las  exportaciones ­
  francesas  en  la  importación  total  de  los  ocho  grandes
clientes.—Algunos  de  nuestros  suministradores  no  nos
compran.  —Necesidad  del  estudio  de  las  compensaciones.

Los  grandes  clientes  que,  según  nuestras  cifras  de
Aduanas,  nos  compran  por  más  de  cien  millones,
j- r an  siete  hasta  1905;  en  1906,  la  República  Argen-Ina
  alcanzó  por  primera  vez  la  cifra  de  114  millones.

Término  medio  anual  en  millones  de  francos

B?¡ n ?  Unido
°flgica  ....
A'emania
Es S ; a a d fl 0 a SUnÍd0S -  -
e PúbÍica  Argentina..

1887  1891  1892  1896  1903  1905  1911

936.6  986,3
512.3  496,7
334.4  336,7
275,3  228,8
169,9  113,2
146,1  121,7
226.7  174,7
&amp;gt;  s

1.220,0  1.206,0
687.3  1.024,0
563,6  794,0
233,5  380,0
114.8  136,0
191.4  278,0
261.8  394,0
»  170,0
        <pb n="441" />
        Prt  ’ru4t
i  300  000

0

900000

800000

700000

600000

S00000

400000

300  000

200000

100000

t
ÇO»

GíMpico  9.—  Exportación  de  Francia  ásus  ocho  principales
clientes.
        <pb n="442" />
        28

SB

EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  433
Tomando  como  punto  de  partida  el  período  de
1887-1891,  encontramos  que  las  exportaciones  de
Francia,  en  proporción  á  100,  han  sido  á  estos  países.
1892-1896  1903-1905
104,0  129
97.0  134
100,6  168
74  0  96
67.0  74
83.0  146
83,0  115
Según  la  tarifa  de  aduanas  de  1892,  de  siete  países, ­
  nuestras  exportaciones  sólo  aumentaron  á  uno
sólo,  el  Reino  Unido,  en  un  4  por  100.  Mantuviéronse ­
  al  mismo  nivel  en  Alemania  y  disminuyeron  en
los  demás.
Entre  los  dos  períodos  extremos,  hay  un  espacio
de  doce  años.
El  aumento  de  nuestras  exportaciones  á  Inglaterra
h a  sido,  pues,  de  casi  un  2  V,  por  100  anual;  á  Bélßlea,
  de  poco  menos  de  un  3  por  100;  á  Italia,  de
casi  un  4  por  100,  y  á  Alemania  de  un  5,6  por  100;
Pero  es  preciso  comparar  el  progreso  de  nuestras  exportaciones ­
  á  los  diversos  países  con  el  de  las  impor-¡aciones
  de  éstos.  ¿Conservan  nuestras  exportaciones
la  misma  proporción?  ¿Han  aumentado  ó  han  disminuido? ­


1887-1891

100

Inglaterra
Bélgica
Alemania
Estados  Unidos.
España
Italia
Suiza....
        <pb n="443" />
        434

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

1887*1891

1892*1896

1903*1905

Impor-  Procetación
  dente  de
total.  Francia.

Importación ­

total.

Procedente ­
  de
Francia.

Impor-  Procetación
  dente  de
total.  Francia.

(En  millones  de  francos-Inglaterra....

  5.080
Bélgica  1.598
Alemania.  ...  4.417
Estados  Unidos ­
  3.161
España  870
Italia  1.323
Suiza  872

943.6
512.3
334.4
275,3
169,9
146,1
226.7

5  270
1.625
5.090
3.380
748
1.164
885

986,3
344,5
317.7
228.8
113,2
121.7
174.7

13.946
2  835
7.868
5.312
973
1.951
1  225

1.220
690
565
266
115
191
265

Representando  por  100  las  cifra  de  las  importaciones ­
  totales,  las  mercancías  francesas  importan  para:
1887-1891  1892  1896  1903  1905
Inglaterra  118,5  118,7  108,0
Bélgica  132.6  121,1  124,3
Alemania  107,5  106,2  107,1
Estados  Unidos  !...  108,6  106,7  105,0
España  119  6  116,4  111,8
Italia  110,2  110,4  K9,8
Suiza  125,9  119,7  121,6
He  aquí  el  detalle  para  los  años  siguientes:
1903  1904  1905  1906  1907

(En  millones  de  francos.)

Inglaterra  1.192,0
Bélgica  630,6
Alemania  512,8
Estados  Unidos.  254,5
Suiza  240,6

Italia
España
República  Argentina ­


171,6
122,1

1.214,0
677,7
555,3
250.1
233.1
190.1
110,9

1.256,2
763  7
628,8
294,9
302,2
712,5
111,4

1.294,2
803,6
640,3
402  1
308,8
247,1
131,0

1.368,8
860  9
649,7
395.5
351.6
264,0
125,5

56,6  73,3  87,7  114,0  110,8
        <pb n="444" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

435

Las  cifras  de  nuestras  exportaciones  á  las  demás
naciones  son  mucho  más  bajas.  En  1907,  hemos  enviado ­
  mercancías  al  Egipto  por  valor  de  65,1  millones ­
  de  francos;  al  Brasil,  63,8;  á  los  Países  Bajos,
58,5;  á  la  Turquía,  58,0;  á  Rusia,  57,5,  y  á  Méjico»
47,4.  Siempre  conviene  recordar  lo  que  se  ha  dicho
sobre  la  dificultad  de  conocer  el  país  de  destino  efectivo. ­


30
20
10

28.5

8,4

21,6

6,6

5.8

14,8

10.3

GRAfico  10.—Tanto  por  ciento  de  las  mercancías  francesas
en  el  total  de  las  importaciones  de  nuestros  principales
Chentes.

Nuestra  exportación  está  más  concentrada  que
nuestras  importaciones.  Tenemos  muchos  suministradores ­
  por  más  de  100  millones  y  sólo  ocho  compradores ­
  que  rebasen  esa  cifra.  De  estos  ocho  compradores, ­
  cinco  países,  Reino  Unido,  Bélgica,  Alemania
 »  los  Estados  Unidos  y  Suiza,  han  absorbido  en
1  ^06,  3.447  millones  de  5.265  que  importa  la  exportación ­
  total,  ó  sea  un  65,4  por  100;  y  en  1907,  3.626
        <pb n="445" />
        436

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

millones  ó  sea  el  64  por  100,  casi  los  dos  tercios  del
total:  5.596  millones.  La  cifra  de  nuestras  exportaciones ­
  á  los  Estados  Unidos  fue  de  252  millones  de
francos,  término  medio,  en  los  años  de  1903  y  1904;
en  1905  fue  de  294  millones;  llegó  á  elevarse  á  402
millones,  pero  después  ha  bajado  á  395.

5.596

2,626

§1

&amp;lt;L&amp;gt;
T3

Gráfico  11.-Los  clientes  cuyas  compras  exceden
de  300  millones.

No  necesito  insistir  en  el  interés  que  debe  haber
en  no  comprometer  mercados  tan  importantes  como
limitados.  Sin  embargo,  hemos  visto  á  hombres  de
Estado,  que  por  buscar  salidas  insignificantes  no  han
reparado  en  comprometer  las  naturales.
        <pb n="446" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  437
El  aumento  de  nuestras  exportaciones  en  los  años
1906  y  1907  no  ha  variado  las  proporciones  en  que
aquellas  estaban  respecto  á  las  importaciones  totales
de  los  diversos  países.
He  aquí  el  tanto  por  ciento  que  representan  las
mercancías  francesas  en  dichas  importaciones:
Inglaterra  108,4
Bélgica  120,3
Alemania  106,6
Estados  Unidos  105,8
Suiza...  120,0
Italia  110,2
España  114,8
Refiriendo  esta  proporción  al  período  1903-1905
v emos  que  tiene  más  bien  una  tendencia  á  disminuir
9ue  á  aumentar.
En  ningún  país  hemos  mantenido  la  proporción  de
nuestras  exportaciones  en  relación  con  las  importaciones ­
  totales.
Inglaterra,  Alemania,  Bélgica,  son,  al  mismo  tiempo ­
  que  nuestros  mejores  clientes,  nuestros  mayores
suministradores;  vienen  después  los  Estados  Unidos
que  nos  envían  muchas  más  mercancías  que  importan ­
  de  nosotros:  en  1907  las  Indias  inglesas  nos  enviaron ­
  productos  por  valor  de  360  millones  de  fran-Cos
  en  tanto  que  sólo  les  expedimos  por  valor  de  23
millones.  A  la  República  Argentina  exportamos  111
millones  é  importamos  de  ella  287.  Rusia  nos  vende
P° r  valor  de  270  millones  y  nos  compra  sólo  por  va-,0r
  de  57  millones  y  medio.  A  la  China  compramos
P° r  valor  de  212  millones  y  sólo  le  vendemos  por  20
millones,  etc.  ¿Es  que  las  Indias  y  la  China  nos  dan
        <pb n="447" />
        438

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

sus  mercancías  sin  recibir  nada  á  cambio?  Así  lo  pretenden ­
  los  proteccionistas,  pero  no  lo  demuestran.
Las  comparaciones  entre  las  importaciones  y  exportaciones ­
  de  los  diversos  países  deben  provocar  el  estudio ­
  de  la  manera  en  que  se  realizan  las  compensaciones. ­

Si  comparamos  las  cifras  de  las  exportaciones  de
algunos  países  con  la  de  la  exportación  de  Francia  en
los  años  1905  á  1907,  encontramos.
EXPORTACIÓN  DE  OBJETOS  NACIONALES
1905  1906  1907
(En  millones  de  francos.)

Francia
Reino  Unido
Alemania
Estados  Unidos

4.867  5.265  5.596
8.245  9  389  10.600
7.845  7.816  8.440
8.330  9.243  9.870

El  tanto  por  ciento  de  aumento  de  las  exportaciones ­
  en  estos  países,  ha  sido:
1905  á  1906.  1906  á  1907

Francia
Reino  Unido....
Alemania
Estados  Unidos

8
14
10
10

6.3
13.5
8,0
6,8

El  aumento  de  la  exportación  del  Reino  Unido  en
1906  á  1907  ha  sido  igual  á  la  suma  de  los  aumentos
de  las  exportaciones  de  Alemania  y  Estados  Unidos,
más  de  1.200  millones  de  francos.
        <pb n="448" />
        CAPÍTULO  X

COMPARACIÓN  DEL  COMERCIO  DE  FRANCIA
CON  EL  DE  SUS  GRANDES  CLIENTES
§  L  —  Importaciones.—  Exportaciones.-Valores  totales.—El
Comercio  en  relaciona  la  población.  —Necesidad  de  nuestra ­
  modestia.
§  2.—Conclusiones.
Si  comparamos  el  comercio  de  nuestros  siete  príngales ­
  clientes  (1)  con  el  nuestro,  en  los  años  de  1907
y  1911,  encontramos:
Comercio  especial.—Año  1907.
(En  millones  de  francos).
Importaciones.  Exportaciones.  Total.
6.223  5.596  11.819
13.896  10.650  24.496
10.802  8.460  19.263

(Ó  La  República  Argentina  no  alcanzó  los  100  millones
"asta  1907.
d  El  total  de  las  importaciones  del  Comercio  británico  es
e  26.930  millones  de  francos,  de  los  que  las  importaciones
re ales  son  16.287  millones.
j  S’  deducimos  los  2.320  millones  de  francos  de  las  reexportaciones, ­
  encontramos  13.967  de  importaciones  y  10.743  de
Exportaciones  de  productos  británicos.
st0  es  1°  que  constituye  su  comercio  especial.

Francia....
A ,  no  Unido  (2).
Alemania  ...
        <pb n="449" />
        440

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Comercio  especial.—Año  1907.
'En  millones  de  francos).
Importaciones.  Exportaciones.  Total.

Estados  Unidos  (año  solar)..  7.331
Bélgica  3.773
Italia...,  2.760
Suiza  i  614
España  (1906)  948

9.302
2.848
1.851
1.153
943

Año  1911

16.934
6.621
4.612
2.767
1.891

Francia  8.065  6.769  14.142
Reino  Unido  14.430  11.353  25.783
Alemania  12.133  10.325  22.265
Estados  Unidos  (año  solar)..  7.966  10  701  18.667
Bélgica  4  508  3.580  8.088
Italia  (1910)  i  3.246  2.079  5.295
Suiza  1.802  1.257  3.059
España  995  976  1.971
República  Argentina  1.834  1.730  3.564

Comercio  exterior  de  Francia.

1907  1911

Representando  el  comercio  francés  por...  100  100
El  comercio  inglés  es  220  183
—  alemán  163  158
de  los  Estados  Unidos  143  132
—  belga  56  57
italiano  38  37
—  suizo  23  15
—  español  23

Las  importaciones  de  cereales  en  1911  han  aumentado ­
  la  cifra  del  comercio  francés,  pero  otras  importaciones ­
  han  aumentado  también  la  del  comercio  alemán. ­
  Las  diferencias  más  bien  se  han  atenuado  que
acentuado.
Para  Bélgica  é  Italia,  las  cifras  han  permanecido
las  mismas.
        <pb n="450" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA

441

228

220  r—
210
200;
190
180
170
160
150
140-130
  —
120-110


100

100

171

141

If

GRApico  12.—Tanto  por  ciento  entre  el  Comercio  de  Francia
y  Gl  del  Reino  Unido,  Alemania  y  los  Estados  Unidos  (1906).
Si  comparamos  el  Comercio  con  la  población  de
Ca da  país,  encontramos:
        <pb n="451" />
        442

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

1907

1911

Habitantes.  Comercio  Habitantes.  Comercio
por  —  por
Millares,  habitante.  Millares,  habitante.

Países.
Francia
Reino  Unido
Alemania
Estados  Unidos...
Bélgica
Italia
Suiza

39.250  302
44.177  561
60.641  316
84.154  202
7.098  976
33.733  138
3.375  814

40.000  355
45.000  573
65.000  342
92.000  203
7.400  1.093
34.700  152
3.750  800

§  2.  Conclusiones.—De  este  estudio  del  comercio
exterior  de  Francia  podemos  deducir:
1.  °  Después  del  tratado  de  Comercio  de  1860,  el
Comercio  exterior  de  Francia  adquirió  un  gran  desarrollo ­
  que  se  prolongó  hasta  el  último  período  de  su
régimen  (1876-1880).
2.  °  Ha  retrocedido  después  de  las  modificaciones
de  tarifas  de  1881  y  de  1892.
3.  °  Francia  tiene  nueve  principales  clientes  á  los
que  vende  por  más  de  100  millones.
4.  °  Si  la  cifra  total  de  su  Comercio  es  superior  al
de  Bélgica  y  al  de  Suiza  en  cifras  absolutas,  es  muy
inferior  á  ellos  relativamente  á  la  población.
5.  °  Una  parte  de  nuestras  exportaciones  á  las  colonias ­
  no  es  más  que  un  reembolso  de  los  gastos  de
los  Presupuestos  que  se  han  invertido  ó  se  invierten
en  ellas,  y  estas  exportaciones  son  debidas  á  las  tarifas ­
  de  aduanas.

6.°  Francia  no  ha  mantenido  la  proporción  de  sus
exportaciones  en  relación  á  las  importaciones  totales
de  sus  principales  clientes,  y  salvo  en  las  de  Bélgica
y  Suiza,  esta  proporción  es  muy  débil.
        <pb n="452" />
        EL  COMERCIO  EXTERIOR  DE  FRANCIA  443
7.  °  La  política  económica  de  Francia  debe  tener
por  objeto  asegurar  el  desarrollo  de  sus  relaciones
con  los  grandes  clientes.
8.  Nuestros  clientes  son  los  pueblos  ricos  y  nosotros ­
  les  vendemos  objetos  caroS  y  de  lujo  que  no  les
son  indispensables.
9.  °  Nuestras  salidas  aumentan  con  la  riqueza  de
nuestra  clientela.
10.  °  Debemos  vender  objetos  de  primera  calidad
y  hacerlos  pagar  á  un  precio  remunerador,  observando ­
  para  con  los  clientes  la  más  escrupulosa  moral
profesional.
11.  °  Debemos  buscar  los  medios  de  asegurar  la
sinceridad  de  nuestros  productos.
        <pb n="453" />
        ü__

I'll  I
        <pb n="454" />
        LIBRO  IX
La  política  de  las  salidas.

CAPÍTULO  PRIMERO
LOS  SEIS  AGRAVIOS
Las  recriminaciones.—§  1.  Los  cónsules:  cambios  de  recriminaciones.—Lo ­
  que  exige  el  gobierno  francés  á  sus  cónsules.—Los ­
  consejeros  del  comercio  exterior.  -Los  agregados ­
  comerciales.—M.  Duckerts;  viajes  de  estudio  por  los
países  europeos.—Los  agregados  comerciales.—Estos  no
pueden  tener  una  mentalidad  comercial.
§2.  Ir  al  extranjero.—La  familia  estúpida.—Las  madres  sacrifican ­
  sus  hijos  al  amor  natural.
§  3.  Las  lenguas  extranjeras.—El  inglés  y  el  español.
§  4 -  Los  bancos.—Acusación  de  M.  Domergue.—M.  Cambón
y  los  bancos  ingleses.
§  5.  «Nuestra  industria  no  es  democrática».—M.  Picard.—
El  poder  de  adquisición  de  los  compradores  de  objetos  de
•ujo  no  ha  disminuido.—El  aumento  de  riqueza  de  los  otros
pueblos  nos  proporciona  una  clientela.—La  opinión  de  los
secretarios  de  la  Comisión  de  Valores  de  Aduanas.  —Necesidad ­
  de  la  moral  profesional.
§  6-  Los  caminos  de  hierro  y  la  marina  mercante.—Patriotismo ­
  mal  entendido.—  El  comerciante  sirve  á  su  patria  tanto
mejor  cuanto  mejores  negocios  hace.
Los  franceses  todos,  repiten  en  todos  los  tonos:
■~~No  vendemos  bastante  al  extranjero.  Y  atribuyen ­
  esta  falta  de  venta  á  seis  causas:
        <pb n="455" />
        446

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

1. a ,  nuestros  cónsules;  2. a ,  no  queremos  ir  al  extranjero; ­
  3. a ,  no  conocemos  las  lenguas  extranjeras;
4. a ,  la  falta  de  bancos;  5. a ,  nuestra  industria  no  es  democrática, ­
  y  6. a ,  la  falta  de  caminos  de  hierro  y  de
marina  mercante.
§  1.  Nuestros  cónsules.—Asistimos  en  todos  los
países  á  una  serie  de  recriminaciones  contra  los  cónsules, ­
  recriminaciones  en  que  no  falta  una  cierta  satisfacción; ­
  los  comerciantes  avivados  querían  que  los
cónsules  fuesen  sus  agentes  en  vez  de  funcionarios
del  Estado;  por  otra  parte,  la  mayoría  de  los  cónsules ­
  se  vengan  de  tal  pretensión,  recriminando  en  sus
memorias  la  apatía,  negligencia  y  falta  de  iniciativa
de  los  industriales  y  negociantes  franceses;  publicistas ­
  cándidos  hacen  extractos  de  estas  memorias  y
publicándolos  proporcionan  á  nuestros  rivales  excelentes ­
  reclamos.
Algunos  autores  de  memorias  presentadas  al  Congreso ­
  de  Mons  (1905),  sobre  la  misión  de  los  cónsules, ­
  desde  el  punto  de  vista  de  la  expansión  económica ­
  mundial,  quieren  acumular  á  estos  funcionarios
toda  clase  de  deberes.  En  vez  de  recargarles  valdría
más  aliviarles.
M.  Varocqué,  miembro  de  la  Cámara  de  los  Diputados ­
  de  Bélgica,  pide  desde  luego  que  se  Ies  desembarace ­
  de  ciertas  atribuciones,  que  como  en  Inglaterra, ­
  se  confíen  las  funciones  notariales  á  un  canciller. ­
  Los  cónsules  belgas  no  tienen  que  ocuparse  del
servicio  militar  de  sus  compatriotas.  Este  cuidado
constituye  una  de  las  mayores  ocupaciones  de  cien-
        <pb n="456" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS

447

tos  consulados  franceses  y  exige  centenares  y  aun
millares  de  cartas  por  año.  Desde  el  punto  de  vista
de  las  relaciones  comerciales,  he  aquí  lo  que  el  Gobierno ­
  francés  exige  de  sus  cónsules:
Relación  general  anual  del  movimiento  del  servicio  postal.
Memoria  anual  sobre  la  situación  de  la  navegación  y  del  comercio ­
  de  los  nacionales  con  indicación  de  los  medios  más
adecuados  para  procurar  al  comercio  y  á  la  navegación  la  extensión ­
  y  mejoras  de  que  son  susceptibles.  Estado  trimestral
del  comercio  de  entrada  y  de  salida,  así  como  de  los  buques
franceses  arribados  á  los  diversos  puertos  de  la  jurisdicción;
resúmenes  de  dichos  estados  en  dos  de  conjunto  al  cabo  del
año.  Diez  estados  anuales  distintos,  clasificados  bajo  los  títulos
  siguientes:  l.°,  importaciones;  2.°,  exportaciones;  3.°,  importaciones ­
  y  exportaciones  reunidas  de  las  principales  mercancías; ­
  4.°,  movimiento  general  de  la  navegación;  5.°,  navegación ­
  bajo  pabellón  francés;  6.°,  navegación  bajo  un  pabehón
  extraño;  7.°,  industrias  principales;  8.°,  curso  de  los  cambios; ­
  9.°,  precios  medios  corrientes  délos  principales  artículos ­
  de  comercio;  10.°,  cursos  de  fletes  marítimos  y  seguros,
boletín  bimensual  de  los  precios  corrientes  de  los  cereales.
En  Galatz  y  en  varios  centros  productores  de  los  Estados
Unidos  y  del  Canadá,  el  boletín  debe  ser  semanal  y  extensivo
á  la  carne.  Envío  al  Gobierno  de  muestras  de  los  productos
extranjeros  que  puedan  interesar  á  nuestros  comerciantes,
con  indicación  de  los  precios  y  de  las  cantidades  disponibles,
bstá  particularmente  recomendados  á  los  cónsules  estudiar
todos  los  artículos  de  esta  índole  así  como  los  artículos  que
se  pueden  importar,  señalando  el  gusto  de  los  consumidores
locales,  la  competencia  que  hay  necesidad  de  hacer,  los  medios ­
  de  acrecentar  nuestras  salidas,  etc.  En  los  dos  primeros
"’eses  de  cada  año  tienen  que  hacer  una  impresión  de  los  resultados ­
  obtenidos  en  el  año  precedente,  cuidando  principalmente ­
  la  parte  práctica  de  este  estudio.  Recepción  y  clasificación ­
  de  las  muestras,  prospectos  y  precios  corrientes  que
        <pb n="457" />
        448

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

los  industriales  ó  productores  franceses  juzgaran  conveniente
enviarles  de  manera  que  puedan  consultarles  los  comerciantes
de  sus  residencias.  Boletines,  periódicos  ó  quincenales  destinados ­
  á  dará  conocer  al  público  el  movimiento  detallado  del
comercio  general  de  importación  y  exportación,  los  precios
de  venta  al  por  mayor  y  al  detalle,  de  los  principales  ramos
de  la  industria  francesa.  Resumen  mensual,  por  quincena  ó
semanal,  según  los  casos,  de  todos  los  hechos  debidamente
comprobados  que  se  produjesen  en  la  vida  comercial,  industrial, ­
  artística,  agrícola,  financiera  del  pueblo  en  que  viven,
leyes  y  reglamentos  nuevos,  costumbres  locales  y  usos  particulares. ­


¿Cuántos  comerciantes  é  industriales  hay  que  duden ­
  de  que  los  cónsules  les  suministren  todos  estos
datos?  ¿Y  cuántos  se  aprovechan  de  ellos?  ¿Cuántos
son  los  únicos  que  están  suscriptos  al  Moniteur  officiel ­
  du  Commerce?  ¿Y  pueden  los  cónsules  suministrar ­
  todos  estos  datos  de  otra  manera  que  entregándose ­
  á  compilaciones  demasiado  frecuentes  para
tomadas  del  registro?
A  los  cónsules  se  han  agregado  á  los  consejeros
del  comercio  exterior.  Algunos  industriales  ó  comerciantes ­
  que  han  sido  agraciados  con  este  título,
me  han  referido  que  se  hallaban  en  muy  enojosa  situación. ­
  En  vez  de  la  confianza  de  que  gozaban  se
les  han  demostrado  prevenciones  diciéndoles:  «Lo
que  ustedes  nos  preguntan  es  para  informar  á  vuestros ­
  compatriotas,  á  fin  de  suscitarnos  competencias.
No  seremos  tan  cándidos  que  les  ilustremos.»  Los
consejeros  del  comercio  exterior,  creados  en  Francia
en  1898  como  los  agentes  consulares  gratuitos,  son
        <pb n="458" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS

449

una  falsa  concepción.  Si  ellos  encuentran  un  negocio
bueno  lo  harán  desde  luego  por  su  cuenta.  El  gobierno ­
  que  los  nombra  no  tiene  más  acción  sobre
ellos  que  el  privilegio  que  les  da  y  la  condecoración
que  ellos  esperan.  Bélgica,  que  no  tiene  cónsules  de
carrera  en  la  mayor  parte  de  los  países  y  que  se
contenta  con  agentes  consulares,  se  apercibe  de  ello.
La  ley  de  7  de  Diciembre  de  1908  ha  creado  en
Francia  seis  plazas  de  agregados  comerciales.  Hay
a Iguno  que  jamás  ha  ocupado  su  puesto  y  otros  que
no  han  concebido  otra  utilidad  de  su  misión  que  las
recompensas  y  consideraciones  que  han  logrado  en
su  carrera  administrativa.
El  agregado  comercial  tiene  un  defecto  inherente  á
su  función;  que  es  siempre  extraño  á  los  negocios
sobre  los  cuales  ha  de  aconsejar  en  los  que  no  ha  de
recoger  ganancia  alguna  ni  ha  de  sufrir  pérdida  en
caso  adverso.
La  mentalidad  del  hombre  que  aconseja  desinteres
 udamente,  no  es  comercial.
El  podrá  desarrollar  todo  el  celo  posible,  pero
P3ra  el  comerciante  no  será  más  que  un  aficionado.
Los  comerciantes  que  quisieran  transformar  los
cónsules  en  representantes  pagados  por  los  contribuyentes, ­
  creen  que  ganarían  mucho  con  ello,  olvidando ­
  que  los  cónsules  seguirían  siendo  funcionarios. ­

Se  ha  llegado  á  pedirles  datos  sobre  el  crédito  de
tes  personas  Este  género  de  datos  está  rigurosamente ­
  prohibido  á  los  cónsules  alemanes.  Esto  aparte ­
  á  los  cónsules  de  su  misión  y  es  enojoso  que  el
29
        <pb n="459" />
        450  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
comercio  exterior  pueda  decir  que  ellos  le  dan  este
género  de  información.
He  aquí  deberes  que  los  cónsules  tienen:
1.  °  Llenar  sus  funciones  administrativas.
2.  °  Dar  informaciones  generales  sobre  los  lugares  en  que
están  y  las  noticias  que  puedan  interesar  el  comercio  y  la  industria, ­
  las  adjudicaciones  posibles,  los  trabajos  proyectados, ­
  etc.
3.  °  Y  sobre  todo  hacer  respetar  los  derechos  de  sus  nacionales. ­

§  2.  Nosotros  no  queremos  ir  al  extranjero.—Yo
creo,  sin  esfuerzo,  que  este  es  el  sentimiento  de  la
mayoría  de  los  franceses.  Estos  se  encuentran  muy
bien  en  su  patria  que  es  el  país  del  mundo  en  que  la
vida  es  más  agradable.  Las  madres  en  Francia  tienen ­
  un  falso  concepto  de  sus  deberes  hacia  sus  hijos. ­
  Ellas  quieren  protegerlos  indefinidamente  y  los
sacrifican  á  su  afecto.  El  servicio  militar  es  una  dificultad ­
  más.
Nosotros  tenemos  en  Francia  las  costumbres  del
género  de  familia  que  Le  Play  llamaba  la  familia  estúpida: ­
  la  familia  permaneciendo  ligada  alrededor
del  hilo  umbilical  y  los  hijos  con  el  apoyo  de  la  familia ­
  formando  enjambres  á  través  del  mundo.  En
Francia  toda  la  familia  permanece  agrupada  y  esta
agrupación,  lejos  de  fortificarla,  la  debilita  y  debilita
á  sus  miembros.
§  3.  No  conocemos  las  lenguas  extranjeras—  Esta
es  una  consecuencia  de  aquel  concepto  de  la  familia.
Sólo  se  aprende  bien  un  idioma  viviendo  en  el  país
en  que  se  habla.
        <pb n="460" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS

451

Yo  creo,  sin  embargo,  que  en  este  sentido  progresamos ­
  algo.
El  inglés  es  la  lengua  comercial  del  mundo  enter
 °;  el  español  es  la  general  en  la  América  del  Sur.
Estas  dos  lenguas  mucho  más  importantes  que  la
alemana  desde  el  punto  de  vista  comercial,  son  las
que  deben  aprender  los  jóvenes  que  se  dedican  al
comercio.
§  4.  Los  bancos.—Achacar  las  responsabilidades
arbitrariamente  es  una  política  tan  inmoral  como
vieja.
«Los  negocios  van  mal  en  Francia»,  dice  M.  Dom
  ergue,  el  doctor  del  proteccionismo  en  Francia  (1).
Y  acusa  de  ello  á  los  bancos.
Los  grandes  bancos  absorbiendo  el  ahorro  en  Francia  lo  han
apartado  de  sus  aplicaciones  más  normales  y  fructíferas.
Aquellos  emplean  nuestros  capitales  en  comanditar,  ayudar  y
alimentar  el  comercio  y  la  industria  en  el  extranjero.
Bien  es  verdad  que  M.  Cambon,  embajador  en
Londres,  decía  en  un  estudio  titulado:  Anglaterre:  Articles ­
  elogieux  sur  la  Banque  de  France:
Los  bancos  ingleses  están  muy  lejos  de  prestar  á  la  actividad ­
  británica  todo  el  concurso  que  fuera  de  desear  y  que  es
necesario  (Moniteur  officiel  du  Commerce,  23  Abril,  1903.)
M-Jacques  Siegfried,  intentó  organizar  un  banco
destinado  á  satisfacer  los  requerimientos  de  M.  J.  Domergue. ­

§  5.  Nuestra  industria  no  es  democrática.—M.  Picar
 d,  presidente  de  la  Comisión  de  Valores  de  Adua-(0
  Libre  échangé  ou  protection,  1906.
        <pb n="461" />
        452

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

nas,  ha  prestado  su  autoridad  durante  varios  años  à
un  prejuicio.  Aunque  debió  contrastar  en  sus  Memorias ­
  anuales  que  nuestros  grandes  compradores  son
los  países  ricos,  decía  en  su  Memoria  de  1905:
Nadie  ignora  la  profunda  evolución  democrática  del  consumo. ­
  Uno  de  los  ejemplos  más  claros  es  el  de  la  industria  de
la  seda,  respecto  del  cual  los  secretarios  de  la  Comisión  no
dejan  de  insistir  en  cada  una  de  sus  Memorias  anuales.
En  otro  tiempo,  los  productos  de  esta  industria  eran  verdaderos ­
  objetos  de  arte  y  parecían  reservados  á  una  élite  social. ­
  La  nivelación  de  las  fortunas,  la  difusión  del  bienestar,
la  complejidad  de  las  necesidades  de  la  vida  contemporánea,
las  frecuentes  variaciones  de  la  moda,  han  dificultado  la  dispersión ­
  de  estos  artículos  de  elevado  precio  y  han  orientado
el  favor  público  hacia  artículos  más  baratos  y  fácilmente  renovables. ­
  Sin  embargo,  la  producción  de  lujo  constituye  la
superioridad  incontestable  de  Francia.
Sigue  un  elogio  de  nuestras  cualidades,  y  M.  Picard ­
  declara  que  «el  movimiento  inevitable  de  la  democracia ­
  no  nos  permitirá  sacar  de  ellas  todo  el  partido ­
  posible.»  Y  concluye:
Es  preciso  trabajar  las  capas  profundas  de  los  consumidores, ­
  ofreciéndoles  productos  poco  costosos.
Según  M.  Alfred  Picard,  parece  que  «la  difusión
del  bienestar»  ha  disminuido  el  poder  de  adquisición
de  los  pueblos  en  que  la  riqueza  se  ha  desenvuelto.
¿Hay  en  ellos,  por  consiguiente,  menos  personas  capaces ­
  de  comprar  brocados  de  seda  que  hace  veinticinco ­
  años?  Nosotros  sabemos  en  qué  proporción  se
ha  desenvuelto  la  riqueza  en  tres  de  nuestros  grandes ­
  clientes:  Inglaterra,  Alemania  y  los  Estados  Uni-
        <pb n="462" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS

453

dos;  y  gracias  al  desenvolvimiento  de  esta  riqueza,
ha  aumentado  el  número  de  nuestros  clientes.
El  acceso  de  una  multitud  de  personas  á  la  comodidad, ­
  no  ha  disminuido  la  fortuna  de  la  minoría.
Rockefeller  no  ha  disminuido  en  los  Estados  Unidos
el  número  de  ciudadanos  que  gozaban  de  comodidad. ­

Porque  el  número  de  los  sujetos  al  impuesto  de
•a  renta  en  Prusia,  2.437.000  en  1892,  haya  alcanzado ­
  la  cifra  de  5.391.000  en  1907,  poseyendo  una  renta
de  900  marcos  á  lo  menos;  porque  no  haya  cesado
de  aumentar  en  el  Reino  Unido  el  número  de  personas ­
  sometidas  al  income  tax,  á  pesar  de  las  sucesivas ­
  excepciones,  ¿hay  hoy  menos  millonarios  en  el
Reino  Unido,  en  Alemania  y  en  los  Estados  Unidos
que  hace  cincuenta  años?  Son  mucho  más  numerosos, ­
  por  el  contrario  (1).
Nuestros  clientes  ricos  no  han  desaparecido,  como
lo  prueban  los  negocios  de  las  costureras  y  modistas
de  la  rue  de  la  Paix.  Las  Memorias  de  la  Comisión
de  Valores  de  Aduanas  de  1905  no  llega  en  absoluto
á  la  conclusión  que  de  ella  sacaba  M.  Picard.  He
a quí  lo  que  decía  la  Memoria  sobre  la  lencería  (página ­
  21).
La  mayor  partida  de  nuestra  exportación  de  lencería  se
compone  de  objetos  de  lujo  para  señoras...  Las  actuales  tendencias ­
  son  francamente  favorables  á  la  lencería  francesa.
En  esa  Memoria  se  habla  del  lujo  de  las  ropas  interiores, ­
  faldas,  camisetas,  cubrecorsés.  He  aquí  lo
(1)  Yves  üuyot,  7.

Lsí
        <pb n="463" />
        454  FL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
que  decía  sobre  los  vestidos  confeccionados  (página ­
  293).
La  industria  francesa  ha  conservado  una  superioridad  innegable, ­
  no  por  el  traje  barato  sino  por  los  vestidos  de  lujo  y
por  los  modelos.  Nuestros  sastres  y  costureras  han  sabido
asegurar  la  grande  y  rica  clientela  internacional.
En  fin,  M.  Grandgeorge,  dice  en  sus  conclusiones:
No  olvidemos  que  por  nuestras  aptitudes  generales,  nuestro ­
  gusto,  la  fertilidad  de  nuestras  invenciones,  sobresalimos
en  la  producción  de  objetos  de  lujo  y  de  fantasía.
Según  M.  Mortier  (pág.  280),
la  situación  de  la  bonetería  de  seda  es  muy  próspera.  La  afición, ­
  cada  vez  más  extendida,  á  los  objetos  de  lujo  entre  las
clases  que  eran  antes  refractarias,  ha  favorecido  la  salida  de
estos  productos.  Los  compradores  de  calcetines  de  seda  á
120  francos  la  docena,  muy  raros  en  otro  tiempo,  son  ya  bastante ­
  numerosos;  de  esto  resulta  una  demanda  grande  y  continua, ­
  que  ha  sido  favorable  á  esta  industria  de  lujo
Nuestra  industria  de  automóviles,  que  ha  sabido
procurarse  una  tan  gran  clientela  en  el  extranjero,  es
hasta  el  presente  una  industria  de  lujo.  La  «difusión
del  bienestar»  no  ha  disminuido  el  poder  de  compra
de  los  pueblos  en  que  la  riqueza  se  ha  desenvuelto.
El  deseo  de  comprar  no  basta;  falta  el  poder  de  adquisición; ­
  y  nosotros  debemos  contar,  para  la  extensión ­
  de  nuestros  negocios,  con  el  aumento  de  la  riqueza ­
  en  las  naciones  que  nos  compran.  Repito  que
la  fortuna  de  un  comerciante  es  la  riqueza  de  su  clientela. ­

Este  adagio  se  aplica  muy  especialmente  á  nuestro ­
  comercio  exterior.  Bien  lejos  de  dolemos  la  pros-
        <pb n="464" />
        —-

LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS  455
peridad  y  riqueza  de  los  demás  pueblos,  debemos
contar  con  ella  para  aumentar  nuestras  salidas.
Debemos,  pues,  buscar  los  clientes,  refinados  ya
por  su  educación  y  gozando  de  una  comodidad  que
les  da  el  poder  de  compra  necesario.  Pero  ellos  son
inteligentes,  saben  contar.  Debemos,  por  consiguiente,
observar  ante  ellos  la  moral  profesional  más  estricta.
§  6.—Acusan,  en  fin,  los  celosos  de  la  exportación
á  los  caminos  de  hierro,  aunque  tienen  éstos  tarifas
de  exportación  que  constituyen,  por  otra  parte,  un
error  económico.  Reclaman  aquellos  canales  para  exportar, ­
  sin  duda  sederías,  modas  y  flores  artificiales.
No  están  más  satisfechos  de  la  marina  francesa,  á
pesar  de  las  primas  y  subvenciones  con  que  está  favorecida. ­

Recriminan  al  mismo  tiempo  á  los  comerciantes
que  expiden  sus  mercancías  por  Amberes  ó  por  los
puertos  ingleses,  é  intentan  desviar,  con  el  recargo ­
  de  depósito,  las  mercancías  de  otro  mar  que  hubiesen ­
  tocado  en  puerto  extranjero  en  vez  de  en
Puerto  francés.
La  mejor  manera  para  un  comerciante  de  probar
su  patriotismo,  es  hacer  buenos  negocios;  así,  enriqueciéndose, ­
  enriquece  á  su  país.  Que  la  marina  sea
nacional  ó  no,  poco  debe  importarle;  lo  que  le  importa ­
  es  la  tasa  de  flete,  la  regularidad  de  las  salidas
y  llegadas,  la  seguridad  que  represente  y  la  tasa  de
seguros.
Yo  aporto  el  siguiente  ejemplo  de  M.  G.  de  Leener:
Cuatro  líneas  de  vapores  se  habían  asegurado  el  monopolio
de  la  navegación  de  Amberes  á  Alejandría:  una  alemana,  dos
        <pb n="465" />
        456

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

inglesas  y  una  belga  perteneciente  á  la  Casa  Armadora  de
M.  A.  Dcppe,  de  Amberes.  Las  cuatro  lineas  habían  convenido ­
  una  tarifa  común,  de  suerte  que  la  línea  belga  no  tenia
ninguna  ventaja  de  sus  nacionales.  Una  nueva  línea  inglesa,
bajo  el  nombre  de  Sphinx  Une,  vino  á  bajar  los  fletes  en  un
40  ó  50  por  100  y  á  abrir  una  salida  á  los  productos  belgas-¿Debieron
  los  productos  belgas  continuar  en  la  línea  de
M.  A.  Deppe,  so  pretexto  de  patriotismo?  (pág.  16.)
La  marina  francesa,  costándonos  muy  cara,  aumenta ­
  nuestros  gastos  generales;  y  el  régimen  de  la
ley  de  1893  era  tal  que  los  veleros  podían  navegar
en  lastre  sin  otro  objeto  que  coger  primas.
        <pb n="466" />
        CAPÍTULO  II

esfuerzos  para  desarrollar  las  exportaciones
§  I.-Organizaciones  destinadas  á  desarrollar  el  Comercio
en  el  extranjero  .—Office  du  Commerce  extérieur.—El  Comité ­
  francés  de  las  exposiciones  en  el  extranjero.-  Instituciones ­
  análogas  al  Office  du  Commerce  extérieur,  en  los  Estados ­
  Unidos,  Holanda,  Reino  Unido,  Austria  y  Hungría.  -
Las  Cámaras  de  Comercio  nacionales  en  el  extranjero.—
En  Alemania  no  hay  agrupaciones  con  espíritu  desinteresado.—Las ­
  sociedades  de  exportación.  —Museos  flotantes.
—Proyectos  franceses  de  agrupaciones  comerciales.
§  2.—Publicaciones.  —Dos  categorías.  —  Publicaciones  americanas, ­
  inglesas,  belgas,  alemanas.
§  1.—Después  de  haber  enumerado  los  seis  agravios, ­
  buscamos  medios  para  desarrollar  nuestras  exportaciones ­
  al  extranjero.  Ya  he  expuesto  algunos  de
ios  que  se  piden  al  Estado;  la  creación  de  agregados
comerciales;  la  obligación  para  los  cónsules  de  cambiar ­
  la  naturaleza  de  sus  funciones;  la  construcción
de  canales  y  la  concesión  de  nuevas  primas  á  la  marina ­
  mercante.
La  ley  del  3  de  Marzo  de  1898  ha  establecido  en
París  el  Office  du  Commerce  extérieur,  del  que  el  gobierno ­
  ha  tenido  el  acierto  de  no  tomar  bajo  su  dirección,
  la  cual  ha  dejado  á  la  Cámara  de  Comercio.
El  Office  du  Commerce  extérieur,  muy  activamente
dirigido,  publica  el  Moniteur  officiel  du  Commerce  que
        <pb n="467" />
        458

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

contiene  toda  clase  de  documentos  y  las  Memorias
de  los  Cónsules.  Además  da  noticias  comerciales
sobre  ciertas  clases  de  comercio  y  archivos  comerciales. ­

Francia  ha  tenido  la  iniciativa  de  una  notable  institución: ­
  el  Comité  français  des  expositions,  en  el  extranjero, ­
  fundado  en  1890  por  iniciativa  de  M.  Gustave ­
  Sandoz,  por  un  cierto  número  de  miembros  de  los
comités  y  jurados  de  las  exposiciones  de  Barcelona
(1883)  y  París  (1889).  Ha  tomado  parte  en  las  exposiciones ­
  de  Amsterdam  (1890),  de  Imspruck  (1896),
San  Petersburgo  (1896-97-99  y  901),  Bruselas  (1897),
Bergen  (1898),  Glasgow  (1901),  Hanaï  (1902-03),  San
Luis  (1904),  Lieja  (1905),  Milán  y  Bucharest  (1906),
Dublin  (1907),Lucerna(1908),Bruselas  (1910)yGante
(1913).  Su  presidente  actual,  el  senador  M.  Emilio
Dupont,  indicaba  en  estos  términos,  á  propósito  de  la
Exposición  franco-británica  (1908)  el  carácter  de  su
acción:  «Separación  absoluta  de  los  poderes  del  empresario ­
  y  del  expository  exclusión  voluntariamente
sistemática  del  Comité  de  los  beneficios  de  la  empresa ­
  y  de  la  instalación».
En  las  exposiciones  que  organiza  y  en  las  cuales
toma  parte,  el  Comité  representa  y  defiende  los  intereses ­
  de  los  expositores  franceses;  su  intervención  no
debe  reportarle  ningún  beneficio  material.  Cuando
hay  beneficios  se  reparten  proporcionalmente  entre
las  clases  y  son  reembolsados  á  los  expositores.
La  mejor  manera  de  conseguir  que  nuestros  productos ­
  sean  apreciados  en  el  extranjero,  es  mostrarlos.
El  Department  of  Commerce  and  Labor  de  los  Esta-
        <pb n="468" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS  459
dos  Unidos  lia  creado  el  l.°dc  Julio  de  1905  una
oticina  para  favorecer  el  comercio  exterior.
En  Holanda,  toda  persona  puede  obtener  por  medio
florín  (1,05  francos)  en  el  Bureau  Voor  Handelsinlishten,
  informaciones  relativas  al  comercio  de  exportación. ­

Desde  1900,  en  el  Board  of  trade  se  encuentra  la
Commercial  Intelligence  Branch,  constituída  por  un
consejo  de  veintiún  miembros;  nueve  representan  á
los  diversos  departamentos  ministeriales  y  á  las  colonias ­
  autónomas,  y  doce,  de  los  cuales  nueve  son  elegidos ­
  de  una  lista  presentada  por  la  Asociación  de
las  Cámaras  de  Comercio  del  Reino  Unido,  representan ­
  los  intereses  privados.
A  ese  Consejo  se  ha  agregado  en  1903  el  Imperial
Institute  for  the  United  Kingdour,  the  colonies  and
India,  que  había  construído  un  soberbio  palacio  cerca
del  Konsington  Museum.  El  ha  reunido  muy  bellas
colecciones.
La  Sociedad  Austro-húngara  de  exportación  de
Viena;  la  Sociedad  de  exportación  de  Praga,  y  los
bureaux  creados  en  la  mayor  parte  de  las  Cámaras  de
Comercio  de  Austria  procuran  informar  á  los  exportadores. ­

En  Hungría,  la  Ungarische  Handels  Aktiengesellschaft ­
  sostiene  agencias  de  venta  en  Méjico,  Viena,
Berlín,  Túnez  y  Amsterdam  (1).
0)  En  España  tenemos  el  Centro  de  Expansión  Comercial
del  Ministerio  de  Fomento,  desde  1912,  y  el  Centro  de  Información ­
  Comercial  del  Ministerio  de  Estado,  muy  anterior  á
Muchos  de  los  citados  por  el  autor.—(N.  del  T.)
        <pb n="469" />
        460

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

El  Orientalische  Museum  fue  fundada  en  Vicna  en
1873y  ha  abierto  museos  en  el  Brasil.
El  museo  comercial  de  Bruselas  data  de  1880.
Hay  en  Estockolmo,  Haarlem,  Milán,  Turin,  Rúan,
Lilla,  Francfort-sur-Mein,  Lisboa,  Filadélfia,  Tokio,
en  las  Islas  Filipinas  y  en  Santiago.  Cristianía  tiene
un  Export-Bureau.
El  museo  comercial  de  Budapest  ha  abierto  exposiciones ­
  permanentes  en  una  treintena  de  villas:  Belgrado, ­
  Bucharest,  Constantinopla,  Salónica,  Smirna,
Alejandría,  el  Cairo,  etc.
El  gobierno  japonés  ha  organizado  museos  comerciales ­
  en  Bombay  y  en  varios  puertos  de
China.
Yo  he  visitado  estos  museos;  he  visto,  en  general,
colecciones  de  muestras  muy  antiguas;  no  pareciéndome
  mucho  más  al  corriente  que  el  museo  colonial
francés.  Hay  una  oficina  destinada  á  informar  sobre
las  adjudicaciones  al  extranjero.
Las  Cámaras  de  Comercio  nacionales  en  el  extranjero ­
  pueden  prestar  grandes  servicios  cuando  tienen
á  su  frente  hombres  inteligentes  que  no  consideran
que  los  residentes  agrupados  alrededor  de  la  Cámara, ­
  poseen  el  monopolio  del  Comercio  del  país  en  que
se  encuentran,  y  no  miran  con  desconfianza,  como  á
concurrentes  que  hay  que  evitar,  á  los  compatriotas
que  allí  van.
La  primera  Cámara  de  Comercio  en  el  extranjero
fué  fundada  en  1870,  en  Constantinopla,  por  los  residentes ­
  austríacos  y  húngaros,  y  fué  reconocida  por
el  gobierno  de  su  país  en  1874.
        <pb n="470" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS

461

En  1872,  los  ingleses  fundaron  en  París  la  Cámara
de  Comercio  británica.
Desde  1883  se  han  fundado  treinta  y  seis  Cámaras
francesas  de  Comercio  en  el  extranjero;  actualmente
funcionan  veintiséis.  Se  sostienen  con  las  cotizaciones ­
  de  sus  miembros  y  reciben  una  subvención  del
gobierno  de  80.000  francos.
Alemania  fundó  en  Londres  el  año  1904  una  institución ­
  de  este  género;  el  mismo  año  fundó  en  Marruecos ­
  el  Verband  zur  Foerderung  der  Deuschen  Interesten ­
  für  wirtschaftliche  Unternchmun  gen  in  Argentinien. ­
  Estos  títulos  indican  la  ambición  de  estos
grupos.
En  Alemania  es  donde  la  organización  oficial  del
comercio  exterior  está  menos  desarrollada  (1).  Esta
nación  no  crea  grupos  con  un  espíritu  desinteresado.
La  Exportverein  sajona,  fundada  en  Dresde  en  1885
y  el  Exportbureau  de  la  Asociación  Bávara  de  los  industriales, ­
  fundada  en  1905,  son  Asociaciones  comerciales. ­

En  Stuttgart  se  fundó  en  1882  por  una  Asociación
de  industriales  de  Wurtemberg,  un  Museo  de  muestras, ­
  Export  Musterlage,  que  solo  está  abierto  á  los
comerciantes.  Los  fabricantes  no  están  autorizados
para  examinar  las  muestras  expuestas  por  sus
rivales.
La  Dirección  del  Museo  se  encarga  de  transmitir
■os  pedidos  á  los  fabricantes,  mediante  una  comisión.
Todos  los  años  publica  una  Memoria  de  la  que  el
cónsul  de  Francia  transmite  un  resumen.
(!)  G.  de  Leener,  pág.  284.
        <pb n="471" />
        462  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
La  Deutsche  Export  Bank,  de  Berlín,  ha  creado  una
oficina  de  exportación.  Los  miembros  pagan  una  cotización ­
  anual  de  50  marcos  y  una  tasa  por  información ­
  que  pidan  y  obtengan.  Publica  una  colección
mensual  y  un  anuario  de  las  Casas  de  exportación,
distribuyendo  50.000  ejemplares.
El  Exportbureau  de  la  Deutsche  Export  Bank,  de
Berlín,  fletó,  en  1886,  de  acuerdo  con  la  Sociedad  de
geografía  comercial,  una  exposición  flotante  que  dió
la  vuelta  al  mundo.  Los  resultados  no  han  sido  lo
bastante  satisfactorios  para  animar  á  repartirla.
En  Francia,  proyectos  ingeniosamente  concebidos
han  preconizado  la  creación  de  grupos  comerciales
que,  siendo  los  gastos  por  cuenta  de  sus  miembros,
enviaran  viajantes  y  representantes  de  comercio  al
extranjero.  Estos  grupos  se  compondrían  de  industriales ­
  ó  de  comerciantes  que  vendiesen  productos
diferentes,  pero  de  una  misma  especialidad.  Esta  idea,
lejos  de  ser  absurda,  tiene  un  fundamento  comercial
é  interesado  que  pudiere  provocar  la  iniciativa  privada. ­
  M.  Demolins  (1)  y  M.  Germain  Paturel  (2),  la
han  defendido.  Sin  embargo  no  se  han  llevado  aún  á
la  práctica.  Acaso  el  obstáculo  que  encuentra  sea  el
sentimiento  mezquino  de  no  querer  coadyuvar  un  individuo ­
  á  una  obra  que  pueda  reportar  á  otro  una
parte  de  los  beneficios.

(1)  Pour  développer  notre  commerce  extérieur,  groupes  d'expansion ­
  commerciale.  (1904).
(2)  Mutuelles-Exportations.  Grigant.  Pour  l'expansion  française. ­
        <pb n="472" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS

463

§  2.—Las  publicaciones  relativas  al  comercio  exterior ­
  pueden  ser  divididas  en  dos  categorías:  l.°,  las
que  se  destinan  á  informar  los  extranjeros  sobre
aquello  que  pueden  encontrar  entre  los  nacionales  y
sobre  las  casas  á  que  pueden  dirigirse;  2.°,  las  que
son  destinadas  á  informar  á  los  nacionales  sobre  las
salidas  que  pueden  encontrar  en  el  extranjero.
En  la  primera  categoría  se  encuentran  los  diversos
directorios  ingleses  y  americanos;  el  Bottin  francés
pertenece  á  las  dos  categorías,  puesto  que  tiene  un
volumen  consagrado  al  extranjero.
En  la  segunda,  se  encuentran  en  Francia  las  publicaciones ­
  del  Office  du  Commerce  extérieur,  el  diario
Le  Commerce  extérieur  y  diversos  periódicos  especiales. ­

La  mayoría  de  las  Cámaras  nacionales  en  el  extranjero, ­
  publican  boletines  muy  interesantes.
El  Bulletin  consulaire  belga,  mensual,  compuesto
con  Memorias  anuales,  era  muy  útil  á  geógrafos  y
economistas;  pero  llegaba  muy  tarde  para  los  comerciantes. ­
  Ha  sido  reemplazado  por  el  Moniteur  officiel
du  Commerce  que  es  semanal.
El  Board  of  trade  Journal  fué  mensual  al  principio
y  se  ha  hecho  semanario;  cuesta  un  penny  el  número.
La  Manufacturers  Association  of  Great  Britain  decidió, ­
  en  1905,  una  publicación  análoga.
El  British  Journal  es  un  diario  de  exportación  in-£lesa,
  publicado  en  japonés  y  en  español.
El  Department  of  Commerce  and  Labor,  deWashingt°n,
  tiene  numerosas  publicaciones.
Los  Daily  consular  Reports  reproducen  las  infor-
        <pb n="473" />
        464

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

mariones  enviadas  por  los  cónsules  día  por  día.
Las  Special  consular  Reports  se  ocupan  de  los  géneros ­
  especiales  de  industria  ó  comercio.
La  National  Association  of  manufacturers,  de  los
Estados  Unidos  publica,  bajo  el  título  de  American
trade  Index,  un  repertorio  de  la  industria  americana,
en  inglés,  en  español,  en  alemán  y  en  francés,  conteniendo ­
  referencias  sobre  los  artículos  que  pueden  ser
exportados.  En  los  Estados  Unidos  no  circula.
El  Museo  comercial  de  Filadélfia  publica  el  Weekly
Bulletin  of  foreign  trade  opportunities.
El  Industrial  Orient  aparecía  mensualmente  en
Tokio  desde  1895.
El  Ministerio  del  Interior  alemán  publica  Memorias
consulares  anuales,  acompañadas  de  documentos,
tales  como  las  tarifas  de  aduanas.
En  Monatliche  Nackrichten  über  Hände  und  Industrie, ­
  aparecen  monografías  económicas.  Un  boletín
semanal  que  tiene  por  título  Nachrichten  für  Handel
und  Industrie  se  dirige  gratuita  y  confidencialmente  á
las  Cámaras  de  Comercio  y  á  las  Asociaciones  de  industriales ­
  y  de  comerciantes.
        <pb n="474" />
        30

CAPÍTULO  III

EL  ESFUERZO  DEL  INTERESADO

Los  huevos,—Eliminación  del  mercado  de  Londres,—Descuidos.—Embalaje ­
  defectuoso.

Hay  una  cosa  que  no  puede  ser  reemplazada  por
nada:  el  esfuerzo  directo  del  interesado.
¿Hacen  todo  lo  que  pueden  los  productores  y  los
comerciantes  franceses?  En  1905,  importábamos
21.500.000  kilos  de  huevos  y  exportábamos  8.130.000.
En  1907,  importamos  24  millones  de  kilos  y  exportamos ­
  5.580.000.  En  1911,  hemos  importado  28  917.000
kilos  y  hemos  exportado  5.356.000.
¿Es  que  se  han  hecho  maltusianas  nuestras  gallinas? ­

En  el  Reino  Unido  la  importación  de  los  huevos  ha
seguido  desde  1892  la  progresión  siguiente:  95  millones ­
  de  francos  en  1892,  157  millones  en  1902,  180
e n  1907;  pero  en  vez  de  mantenerse  en  esta  progresión ­
  la  de  los  huevos  franceses,  que  importaba  cerca
de  40  millones  de  francos  durante  la  década  1877-1886,
  ha  decaído  hasta  14  millones  en  1905  y  á  franc
 °s  13.300.000  en  1907.
¿Por  qué  no  bastan  los  cultivadores  á  surtir  el
        <pb n="475" />
        466

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

mercado  interior?  ¿Por  qué  se  dejan  eliminar  del
mercado  inglés?  No  sin  cierto  rubor  leo  en  la  Memoria ­
  del  año  1905  de  la  Comisión  de  Valores  de  Aduana, ­
  las  siguientes  líneas:  «El  poco  cuidado  que  se
pone  en  la  limpieza  y  en  la  clasificación  de  los  huevos, ­
  acarrea  sobre  este  producto  un  disfavor,  en  tanto ­
  que  los  de  primera  calidad,  bien  presentados,  son
los  que  tienen  mayor  aceptación  en  el  mercado  de
Londres»  (pág.  73).
Yo  confío  en  que  algún  día  desaparecerá  de  las
estaciones  de  ferrocarriles  del  Sudeste,  este  aviso
que  se  encuentra  por  todas  partes  desde  hace  unos
años:  «La  Administración  de  los  caminos  de  hierro
alemanes,  previene  que  declina  toda  responsabilidad
en  el  transporte  de  flores  procedente  de  Francia,  á
causa  de  su  mal  embalaje.»
En  fin,  en  vez  de  pretender  que  atiendan  otros  á
nuestra  necesidad,  cada  uno  debe  tener  el  máximum
de  agentes  que  tengan  el  máximum  de  interés  en  extender ­
  su  producto.
        <pb n="476" />
        CAPÍTULO  IV
LOS  TRATADOS  DE  COMERCIO

§  1.—Necesidad  de  Alemania  de  celebrar  Tratados  de  comercio.—Peligro ­
  de  la  doble  tarifa.—Efecto  de  los  Tratados ­
  de  comercio  sobre  la  tarifa  general.  —El  regateo.  —  Los
Tratados  de  comercio  son  transacciones.—M.  L.  Strauss:
ellos  impiden  las  elevaciones  de  las  tarifas  y  no  dificultan  las
reducciones.  —Los  convenios  por  doce  meses  —Tarifas  máximum ­
  y  mínimum.—Libertad  é  inestabilidad  de  las  tarifas.—El ­
  Reino  Unido  usa  de  la  libertad  de  las  tarifas.—
Cláusula  de  nación  más  favorecida.—Los  Tratados  de  comercio ­
  son  una  garantía  para  los  Gobiernos.
§  2.  —El  Gobierno  británico  y  las  tariff  reformers.—  Peligro
de  que  ellas  no  graven  los  objetos  fabricados.—Proposiciones ­
  que  puede  hacer  el  Gobierno  francés.—Oposición
de  la  Comisión  de  Aduanas.—Su  proyecto  de  elevación  de
los  derechos  de  la  tarifa  general.—Preparación  para  una
guerra  de  tarifas.—Vanidad  ridicula  de  esta  amenaza.—
Desdén  de  los  librecambistas  ingleses.—M.  Russell  Rea;  las
ventajas  del  monopolio  de  las  libres  importaciones.  Desprecio ­
  de  los  Tratados  de  comercio.  —M.  Balfour  amenaza
con  el  talionismo  aduanero.  —  Porvenir  alamante.

Todas  estas  combinaciones  tienen  por  objeto  abrir
salidas;  pero  cuando  una  puerta  está  cerrada,  si  ella
impide  entrar,  impide  también  salir.
        <pb n="477" />
        468  EL  COMÉRCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
M.  G.  Schmoller,  ei  decano  de  la  Universidad  de
Berlin,  que  no  considera  la  economia  política  más
que  desde  el  punto  de  vista  oportunista,  dice:
La  política  de  Bismarck  de  1879  á  1890  había  sido  una  modificación ­
  necesaria  y  saludable;  pero  desde  1885,  había  introducido ­
  por  demás  el  espíritu  de  lucha  del  antiguo  mercantilismo, ­
  y  cuando  él  abandonó  el  poder,  dejó  á  Alemania  en
una  situación  penosa  y  enojosa.  Quedaba  expuesta  á  encontrar ­
  el  l.°  de  Febrero  de  1892,  en  la  mayoría  de  los  Estados,
tarifas  generales  muy  elevadas  y  perder,  acaso,  en  gran  parte
su  exportación.
M.  G.  Schmoller,  añade:
Alemania  se  decidió  á  renunciar  á  su  autonomía  aduanera
y  á  concertar  Tratados  de  comercio;  y  como  el  Canciller
Caprivi  le  había  hecho  el  servicio  de  llevarlos  á  buen  término, ­
  fué  derribado  por  los  conservadores  y  los  proteccionistas. ­
  (Tomo  V,  pág.  413.)
En  el  período  de  elaboración  de  los  nuevos  tratados, ­
  «le  comité  économique»,  casi  exclusivamente
compuesto  de  proteccionistas,  creía  sustituir  la  autoridad ­
  del  Gobierno.
Si  el  Gobierno  se  hubiese  decidido  por  una  doble  tarifa,  la
preponderancia  hubiera  pasado  del  Gobierno  al  Parlamento.
Los  principales  errores  de  la  tarifa  fueron  corregidos  por  el
Canciller  del  Imperio  y  por  los  Estados  federados.
M.  Schmoller  concluye  diciendo:  «La  discusión  en
el  Reichstag  es  una  nueva  prueba  de  la  incapacidad
en  que  están  los  grandes  Parlamentos  de  establecer
buenas  tarifas  de  aduanas.»  (Tomo  V,  pág.  414.)
Así,  pues,  Alemania  ha  debido  adoptar  el  régimen
de  los  tratados  de  comercio  que,  inaugurado  por
        <pb n="478" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS

469

Francia  é  Inglaterra  en  1860,  ha  valido  á  Europa,  durante ­
  veinte  años,  una  política  de  libertad  comercial.
A  pesar  de  todos  los  esfuerzos  de  los  proteccionistas,
jamás  se  ha  osado  restablecer  las  prohibiciones  que
ellos  suprimieran,  pero  la  política  alemana  de  los
tratados  de  comercio  ha  tenido  una  consecuencia
que  M.  G.  de  Molinari  (1)  indicaba  en  los  términos
siguientes:
Como  no  se  puede  concertar  un  tratado  sin  hacer  concesiones ­
  mutuas,  es  decir,  sin  resignarse  á  importar  productos,
en  los  que  se  pierde  para  exportar  otros  en  que  se  gana,  he
aquí  el  artificio  ingenioso  al  que  han  recurrido  los  proteccionistas, ­
  rusos,  alemanes,  suizos,  etc.,  y  del  cual  sus  congéneres ­
  franceses  han  cometido  la  inexplicable  falta  de  no  percatarse ­
  á  tiempo,  á  pesar  de  las  advertencias  de  M.  Méline;
ellos  han  hecho  elevar  él  nivel  general  de  sus  tarifas  de  tal
manera  que  hace  ilusorias  las  reducciones  particulares  qüe
conceden.  Así  los  tratados  de  comercio  destinados  á  facilitar
los  cambios  internacionales  y  á  asegurar  la  estabilidad,  han
venido  á  ser  en  manos  de  los  proteccionistas  instrumentos
Que  sirven  para  entorpecerlos.
Esta  es  la  política  de  la  cuquería  clásica.  Pero  este
regateo  hace  muy  pintoresca  la  situación  de  los  comerciantes. ­
  Cada  uno  combate  en  interés  del  adversario, ­
  y  cuenta  como  éxito  todo  servicio  que,  á  no
dudar,  ha  hecho  á  éste.
Ninguno  de  los  dos  se  apercibe  de  ello,  y  ambos
°bran  de  buena  fe:  el  uno  rehusando  los  servicios
Que  quiere  hacerle  el  otro,  y  éste  entregándose  á  habilidades ­
  múltiples  para  obligar  á  que  acepte  la  parto ­
  contraria.
(1)  Journal  des  Economistes,  Nov.  1906.
        <pb n="479" />
        470

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Explicaré  en  pocas  palabras  cómo  se  producen
estas  chistosas  negociaciones  que  acaban  precisamente ­
  por  un  resultado  opuesto  al  que  persiguen  las
partes.
Cuando  compráis  alguna  cosa,  debéis  procurar
pagarla  lo  más  barata  posible;  y  si  no  lo  hacéis  así.
os  exponéis  al  consejo  de  familia  previsto  por  el  Código ­
  civil  para  los  incapacitados  para  contratar.
Pero  si  se  trata  de  un  convenio  comercial,  ¿á  qué
tienden  los  esfuerzos  del  representante  de  Francia?
Cuando  en  1906  negociaba  con  Suiza,  quería  hacer
pagar  á  sus  compatriotas,  275  francos  más  por  la
seda  negra  y  400  por  la  de  color,  que  debieran  hacerlo ­
  según  el  precio  del  mercado.
Y  ¿por  qué  se  esforzaba  el  representante  de  Suiza?
Por  disminuir  la  multa  con  que  el  negociante  francés
quería  imponer  á  los  franceses.
Sin  embargo,  el  negociador  francés,  á  instancias
del  suizo,  consintió  en  reducir  los  derechos  á  250
francos,  y  á  325,  respectivamente,  para  las  sedas  negras ­
  ó  de  colores.  Con  aire  de  generosidad  y  condescendencia ­
  el  representante  francés  dijo  al  suizo:—Os
hago  ese  obsequio.  Y  no  hacía  un  regalo  á  los  suizos
sino  á  los  franceses,  á  sus  compatriotas,  puesto  que
disminuía  en  25  y  75  francos  el  gravamen  que  el  Gobierno ­
  quería  imponer  á  las  sedas.
Por  su  parte,  Suiza  creía  también  recibir  un  regalo, ­
  y  se  frotaba  las  manos  y  se  felicitaba  de  su  habilidad, ­
  y  seguramente  decía  con  jactancia:  «¡He  arrancado ­
  25  y  75  francos  al  negociador  francés!»
En  realidad,  lo  ha  logrado  del  representante  fran-
        <pb n="480" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS

471

cés  en  interés  de  los  consumidores  franceses  que
tanto  menos  tendrán  que  pagar.
Siempre  que  un  negociador  consiente  en  una  reducción ­
  sobre  la  tarifa  que  defiende,  gana,  y,  por
el  contrario,  siempre  que  la  mantiene  ó  la  eleva,
pierde.
Es  el  juego  del  ganapierde.  Cada  uno  de  los  negociadores ­
  hace  precisamente  lo  contrario  de  lo  que
quiere  hacer.
Cuando  uno  de  ellos  obtiene  una  rebaja  de  la  tarifa ­
  del  adversario,  hace  un  servicio  á  los  compatriotas
del  adversario.  Y  cuando  mantiene  alta  la  tarifa  para
sus  compatriotas,  cree  haber  obtenido  un  triunfo  sin
embargo  de  haber  procurado  en  detrimento  de  aquéllos. ­

Y  se  confía  á  hombres  serios  el  cuidado  de  entregarse ­
  á  estos  ejercicios.  Estos  hombres  serios  lo
aceptan,  y  yo  añadiría  aún,  que  no  hacen  una  gestión ­
  inútil.  Como  ambos  negociadores  hacen  todos
sus  esfuerzos  para  obtener  una  rebaja  de  tarifas  del
contrario,  ambos  trabajan  en  conjunto  por  las  reducciones ­
  para  mayor  conveniencia  de  las  dos  partes.
Sólo  hay  de  anormal  que  cada  uno  combate  en  contra ­
  de  los  intereses  que  cree  servir  y  en  favor  de  los
de  la  parte  adversa.
Los  tratados  de  comercio  no  son  más  que  una  transacción ­
  con  los  proteccionistas;  pero  como  ha  dicho
muy  bien  M.  Louis  Strauss,  una  vez  concertados,  impiden ­
  la  elevación  de  las  tarifas  y  no  dificultan  la
reducción  (1).
(1)  Congreso  Internacional  del  Librecambio,  Agosto,  1908.
        <pb n="481" />
        472

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Francia  se  halla  actualmente  bajo  el  régimen  de  la
ley  de  29  de  Diciembre  de  1891,  que  aplica  la  tarifa
mínimum  á  los  productos  ó  mercancías  originarias
de  los  países  á  los  que  beneficiaba  entonces  la  tarifa
convencional  y  que  consintieran  por  su  parte  aplicar
á  las  mercancías  francesas  el  trato  de  nación  más
favorecida.
Pero  «este  convenio  no  puede  ser  concertado  sino
con  la  reserva  por  el  Gobierno  francés  de  dejarlo  sin
efecto,  notificando  esta  intención  con  doce  meses  de
anterioridad».
La  ley  de  11  de  Enero  de  1892  estableció  el  sistema ­
  de  la  tarifa  máximum  y  de  la  tarifa  mínimum  inflexibles. ­
  Esto  es  lo  que  llaman  los  proteccionista  «la
libertad  de  las  tarifas».
Desde  la  tarifa  de  1892,  según  una  Memoria  de
M.  Berhens,  presidente  de  la  Cámara  de  Comercio
británica  de  París,  había  tenido  hasta  el  mes  de  Marzo ­
  de  1908,  193  modificaciones  llevadas  á  la  tarifa  de
aduanas  por  la  vía  legislativa,  y  155  por  decisión  del
Comité  Consultivo  de  artes  y  manufacturas,  ó  sea  348
modificaciones  en  total.  A  lo  que  hay  que  añadir  algunas ­
  otras,  que  á  no  ser  por  ellas  el  derecho  de
aduanas  sobre  el  moniato,  no  hubiere  evitado  el  peligro ­
  que  parecía  amenazar  á  la  patata  francesa.
Los  tratados  de  comercio  son  camisas  de  fuerza
que  impiden  á  las  fantasías  proteccionistas  turbar  el
curso  de  la  industria  y  del  comercio.  Ellos  estabilizan, ­
  durante  un  cierto  número  de  años,  las  perturbaciones ­
  producidas  por  los  derechos  de  aduanas  en  el
curso  natural  de  los  cambios.  Aparte  de  los  acciden
        <pb n="482" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS  473
tes  económicos,  malas  ó  buenas  cosechas,  cambios
de  modas,  excesos  de  gastos,  atascamientos  de  mercancías, ­
  etc.,  los  industriales  y  los  comerciantes  saben ­
  al  menos  que  las  condiciones  de  sus  aprovisionamientos ­
  ó  de  sus  salidas,  no  corren  el  riesgo  de
ser  modificadas  en  veinticuatro  horas  por  cambios
de  las  tarifas  de  aduanas.
Inglaterra  ha  podido  establecer  el  19  de  Abril  de
1901  un  derecho  de  salida  de  un  chelín  por  tonelada
de  hulla.  El  art.  11  del  Tratado  de  1860  decía:  «Las
dos  grandes  potencias  contratantes  se  obligan  á  no
prohibir  la  exportación  de  la  hulla,  y  á  no  establecer
sobre  dicha  exportación  derecho  alguno.»  De  ello  resulta ­
  que  si  el  tratado  de  comercio  hubiese  estado
siempre  en  vigor,  Inglaterra  no  hubiese  podido  establecer ­
  aquella  tasa.
El  Gobierno  británico  no  hubiese  podido  aumentar ­
  más  el  recargo  sobre  los  vinos  de  14  de  Abril
de  1899.
Se  ha  atacado  «la  cláusula  de  nación  más  favorecida». ­
  Sin  embargo,  en  todos  los  tratados  de  comercio ­
  concertados  en  estos  últimos  años,  se  ha  mantenido ­
  dicha  cláusula.
Ella  es  garantía,  para  cada  una  de  las  partes  contratantes, ­
  de  que  al  siguiente  día  de  la  prima  de  un
tratado,  nuevas  condiciones  otorgadas  á  un  tercero,
no  vengan  á  anular  los  objetos  de  aquél.  M.  Fontana-Russo,
  en  su  Traité  de  politique  commerciale,  ha
expuesto  bien  claramente  la  cuestión.
Los  tratados  de  comercio  tienen  además  otra  ventaja: ­
  ellos  representan  la  tranquilidad  del  Gobierno
        <pb n="483" />
        474

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

contra  las  acometividades  proteccionistas,  durante  el
período  por  el  cual  se  han  concertado
Si  el  Gobierno  free-trader  británico,  concluye  actualmente ­
  un  tratado  de  comercio  con  Francia,  paralizaría ­
  las  empresas  de  las  taiiff  reformers,  durante
diez  años  por  lo  menos.  Pero  cree  que  no  tiene  necesidad ­
  de  tomar  esta  determinación.  Sin  embargo,
no  sigue  la  política  económica  que  ha  permitido  á
sus  predecesores  librecambistas  realizar  sus  reformas
económicas  y  fiscales.
Es  un  Gobierno  pródigo  con  la  legislación  social ­
  (1),  pero  será  tumbado  en  la  cuestión  fiscal  y
reemplazado  por  otro  en  el  cual  tendrán  preponderancia ­
  las  tariff  reformers.  Han  fracasado  por  establecer ­
  tasas  sobre  los  alimentos  y  materias  primas
con  (tarifas  de  favor  para  las  colonias,  según  el  programa ­
  de  M.  Chamberlain;  dirán  que  «para  ensanchar ­
  la  tarifa»  se  puede  establecer  tasas  sobre  los
objetos  fabricados  que  no  son  de  primera  necesidad,
consumidos  por  la  población  más  acomodada  y  rica,
y  que  pueden  también  ser  fabricados  en  Inglaterra.
Se  cargarán  con  un  derecho  los  tejidos  de  seda,  los
de  lana,  las  modas  y  las  flores  artificiales,  las  ropas
y  lencería,  las  pieles  preparadas,  los  trabajos  en  pieles ­
  y  cuero,  la  tornería  y  la  brochería,  las  automóviles, ­
  etc.  ¡Es  preciso  buscar  recursos  para  las  old  age
pensions!  ¿Dónde  encontrarlos?  Helos  indicado  ahí,
todos  los  cuales,  según  los  viejos  sofismas  protects ­

  El  Congreso  de  librecambistas.  Véase  Journal  des  Economistes, ­
  Agosto,  1908.
        <pb n="484" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS

475

cioniàtas,  serán  pagados  por  el  extranjero  y  protejerán ­
  el  trabajo  nacional;  argumento  de  doble  filo,  á
la  vez  proteccionista  y  demagógico:  ¡dar  trabajo  á  los
obreros,  recargando  el  lujo!
Por  otra  parte,  con  la  mayoría  proteccionista  de  la
Cámara,  el  Gobierno  francés  debe  demandar  el  apoyo ­
  de  los  1.700.000  viticultores;  y  él  sólo  puede  obtenerlo ­
  demandando  antes  del  Gobierno  británico  la
reducción  del  50  por  100  en  la  tasa  sobre  los  vinos,
elevada  el  14  de  Abril  de  1899.  A  cambio,  el  Gobierno ­
  francés  sólo  puede  ofrecer  al  británico  la  supresión ­
  del  recargo  de  depósito  que  grava  á  las  mercancías ­
  de  otro  mar  que  han  tocado  en  puerto  europeo
antes  de  llegar  á  Francia.
La  Comisión  de  Aduanas  defiende  aún  y  declara
que,  lejos  de  permitir  á  un  Gobierno  estabilizar  las
tarifas  por  un  tratado,  entiende  se  deben  elevar  las
tarifas  de  aduanas.  Ella  encuentra  aún  poco  gravosa
la  tarifa  general,  de  la  que  quiere  hacer  una  máquina
de  guerra  ¿Contra  quién?  No  lo  dice.  En  Europa,
sólo  Portugal  está  sometido  á  ella.  ¿Quién  aplica  la
tarifa  general  al  Reino  Unido?  ¿Cuál  es  la  mayor
importancia  en  Francia  de  aquel  país?  La  hulla.
¿Quiere  aplicarla  á  Alemania?  El  art.  11  del  Tratado
de  Francfort  concede  á  ambos  países  el  trato  de  nación ­
  más  favorecida.  ¿Se  ha  de  emplear  esa  máquina
de  guerra  contra  Repúblicas  de  la  América  del  Sur?
¿Pero  puede  afectar  la  tarifa  general  á  aquellos  productos ­
  que  son  materias  primas  ó  artículos-de  alimentación? ­

Esta  preparación  para  una  guerra  de  tarifas  es  una
        <pb n="485" />
        476

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

amenaza  para  todos;  y  nada  más  funesto  ni  más  ridículo ­
  que  una  amenaza  que  jamás  puede  ser  ejecutada. ­
  Ella  sólo  provoca  el  menosprecio  de  los  librecambistas ­
  ingleses.  En  el  Congreso  Internacional  de
librecambio,  organizado  en  1908  por  el  Cobden  Club,
M.  Russell  Rea,  gran  industrial,  expuso  de  la  siguiente ­
  manera  «la  política  de  las  importaciones  libres».
Robert  Peel  la  adoptó  en  virtud  de  razonamientos
abstractos;  pero  ella  ha  dado  pruebas  de  su  eficacia.
Las  tarifas  extranjeras,  hostiles  al  comercio  de  la
Gran  Bretaña,  no  han  disminuido  el  comercio  de  exportación ­
  de  este  país.  J.  M.  Russell  Rea  se  pregunta
si  no  favorece  al  Reino  Unido  el  tener  el  monopolio
del  librecambio.
Pero  la  distribución  del  capital  y  del  trabajo  en  el
extranjero,  como  también  en  el  Reino  Unido,  depende ­
  en  gran  parte  de  la  actitud  de  los  Gobiernos  proteccionistas ­
  extraños.  La  política  proteccionista  ha
impedido  á  la  Gran  Bretaña  limitar  su  actividad  á
media  docena  de  industrias  especiales  cuyos  productos ­
  hubieran  sido  absorbidos  por  otras  naciones  especialistas. ­

La  importación  libre  ha  permitido  al  Reino  Unido:
l.°,  entrar  en  lucha  aun  dentro  del  país,  con  los  industriales ­
  protegidos;  2.°,  mantener  su  supremacía
en  los  mercados  libres;  3.°,  proporcionar  condiciones
ventajosísimas  que  han  favorecido  el  establecimiento
de  nuevas  industrias  en  Inglaterra;  4.°,  ser  el  transportador, ­
  el  comisionista  y  el  banquero  del  comercio
internacional.
Los  librecambistas  ingleses  dicen:—Nosotros  no
        <pb n="486" />
        LA  POLITICA  DE  LAS  SALIDAS

477

tenemos  necesidad  de  tratados  de  comercio;  nos  basta ­
  el  monopolio  del  librecambio.
Los  tariff  refot  mers  del  matiz  de  M.  Balfour,  dicen:—Nosotros ­
  impondremos  tarifas  de  represalias
que  nos  reportarán  grandes  recursos  sobre  los  productos ­
  que  vendéis  entre  nosotros,  y  no  las  rebajaremos ­
  si  no  disminuís  vosotros  vuestros  derechos
sobre  los  hilados  finos  y  tejidos  de  algodón,  sobre
las  máquinas  y  artefactos,  y  tres  ó  cuatro  artículos
más.
Tal  es  el  alarmante  porvenir  que  se  nos  ofrece
en  nuestras  relaciones  comerciales  con  el  Reino  Unido. ­
  Esta  situación  ha  sido  acarreada  por  la  monomanía ­
  proteccionista  que  sufre  Francia  desde  1880.
        <pb n="487" />
        CONCLUSIONES  (I)

1.  a  Los  tratados  de  comercio  serán  elementos  de
estabilidad  y  seguridad  económicas,  en  tanto  que
los  prejuicios  proteccionistas  tengan  alguna  influencia. ­

2.  a  Dichos  tratados  deben  ser  concertados  por
una  duración  minima  de  diez  años,  y  contener  la
cláusula  de  la  nación  más  favorecida.
3.  a  Deben  contener  una  cláusula  prohibitiva  de
las  primas  de  exportación.
4.  a  Cuando  un  tratado  de  comercio  general  no  es
posible,  los  países  deben  celebrar  convenios  particulares, ­
  pero  comprendiendo  un  largo  período  que
pueden  ser  útiles  inmediatamente  y  que  pueden  más
tarde  conducir  á  un  tratado  de  comercio  general

(1)  Un  documento  presentado  á  la  Cámara  de  los  Comunes ­
  en  1908  (Comercial,  núm.  4,  1908),  contiene  la  lista  de
todos  los  tratados  de  comercio  en  vigor  en  l.°  de  Enero  de
aquel  año.  En  ella  se  indican  las  disposiciones  esenciales.
        <pb n="488" />
        LIBRO  X

Los  elementos  perturbadores  del  Comercio.

CAPÍTULO  PRIMERO
INTERVENCIONES  DIVERSAS

El  bimetalismo.  —Los  derechos  compensadores.  —Las  cargas
fiscales  del  comercio.—  La  legislación  social.  —Las  primas.
—El  azúcar.—Comisión  instituida  por  el  Instituto  Internacional ­
  de  Estadística.--  Monopolios  del  Estado.

Cuando  los  reyes  y  los  señores  alteraban  el  valor
de  la  moneda,  siempre  que  tenían  necesidad  de  recursos, ­
  trastornaban  todos  los  contratos,  cambiando
la  situación  de  deudores  y  acreedores.  En  el  presente,
los  bimetalistas  han  heredado  su  mentalidad.  Si  monsieur ­
  Mèline  y  los  demás  jefes  de  la  liga  bimetalista
hubieran  triunfado,  habrían  arrojado  á  Francia  en  un
cataclismo  que  hubiera  recordado  los  dichosos  días
de  los  asignados.
Cuando  el  Estado  da  algo,  es  menester  que  lo  haya
cogido  de  alguien.  El  no  crea  riquezas:  no  puede
        <pb n="489" />
        480  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
hacer  más  que  cambiarlas  de  lugar,  y  como  lo  hace
empleando  procedimientos  violentos,  no  sólo  priva,
á  quienes  quita  de  lo  que  quita,  sino  que  destruye
más  riquezas  que  las  que  da.
Por  los  países  proteccionistas  establece  impuestos
privados,  obtenidos  de  antemano  sobre  la  mayoría
de  los  consumidores  en  provecho  de  una  minoría  insignificante ­
  de  protegidos.
Los  proteccionistas  llamaban  á  veces  «precios  compensadores» ­
  á  los  derechos  protectores  que  proponen. ­
  ¿Compensadores  de  qué?  ¿De  los  impuestos
existentes?  Pues  esos  precios  compensadores  son
también  impuestos.  Y  los  impuestos  añadidos  á  los
existentes  no  los  desgravan  ni  los  compensan:  los
agravan.
Mr.  Alfredo  Neymarck  presentó  en  la  sesión  del
Instituto  Internacional  de  Estadística  de  1903  una
Memoria  sobre  la  Estadística  de  las  cargas  fiscales
que  pesan  en  los  diversos  países  sobre  los  comerciantes
y  los  industriales.
Agravan  los  gastos  generales;  y  una  desgravación
valdría  más  para  la  apertura  de  nuevos  mercados
que  todo  el  celo  que  se  pide  á  los  cónsules  y  á  los
agregados  comerciales.
Mr.  Menier,  decía,  con  razón,  que  todo  impuesto
sobre  la  circulación  ataca  á  la  producción,  en  razón,
geométrica.
No  solamente  hay  impuestos  fiscales  que  deben  engrosar ­
  las  arcas  del  Tesoro  y  de  los  municipios  para
contribuir  á  los  servicios  de  interés  común,  sino  que
los  Parlamentos,  so  pretexto  de  legislación  social,
        <pb n="490" />
        LOS  ELEMENTOS  PERTURBADORES  DEL  COMERCIO  481
quitan  á  los  unos  para  dar  á  los  otros.  Así  se  dan
primas.  En  Europa  hemos  visto  desarrollarse  y  prosperar, ­
  durante  el  curso  del  siglo  XIX,  la  industria  azucarera, ­
  menos  preocupada  del  producto  que  de  las
primas  á  coger.  Habiendo  olvidado  que  el  verdadero
objeto  de  la  industria  es  la  venta,  produjo  se  preocupase ­
  de  la  colocación.  Y  se  llegó  á  un  magnífico
resultado,  de  Europa  poseía  la  industria  y  los  ingleses ­
  el  azúcar.  Sin  la  convención  de  Bruselas  de  5  de
Marzo  de  1902,  la  industria  azucarera  habría  sucumbido ­
  en  un  desastre.
El  régimen  de  primas  constituye,  como  ha  dicho ­
  Mr.  Smet  de  Naeyer,  un  proteccionismo  agresivo. ­

En  Francia,  de  los  66  francos  de  derechos  y  de
primas  que  paga  el  consumidor  de  azúcar,  el  65  por
100  únicamente  llega  al  Tesoro,  el  resto  queda  entre
las  manos  de  dos  ó  trescientos  fabricantes  que,  de
1884  á  1902,  han  percibido  más  de  1.200  millones  de
francos  de  primas.
En  1894,  el  Canadá  estableció  un  sistema  de  primas ­
  para  los  hierros  y  los  aceros,  para  los  que  entretiene ­
  más  de  dos  millones  de  dollares.  Tenía,  sin  embargo, ­
  interés  en  comprar  lo  más  barato  posible  todo
el  hierro  necesario  para  su  material.
En  su  sesión  de  1907,  el  Instituto  Internacional  de
Estadística  nombró,  según  la  Memoria  de  M.  Raffalovich,
  una  comisión  encargada  de  reunir  todos  los
datos  referentes  á  las  primas  y  subvenciones  que
perciben  en  diversos  países  las  diferentes  ramas  de
la  actividad  productora  y  distribuidora,  especialmen-31
        <pb n="491" />
        482

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

te  en  la  agricultura,  la  industria,  el  comercio  y  la
marina.
El  cometido  de  la  comisión  se  limitó  à  las  primas  y
subvenciones  directas.
En  Francia,  el  monopolio  del  tabaco  por  una  percepción ­
  de  20  ó  30  millones,  inferior  á  lo  que  alcanzan ­
  los  derechos  sobre  el  tabaco  en  Inglaterra,  hace
perder  centenares  de  millones  á  la  agricultura,  á  la
industria  y  al  comercio.  El  Estado  lo  exporta  por  5  millones ­
  de  francos,  y,  hábiles  como  somos  para  aderezar ­
  las  cosas  sabrosas,  la  industria  del  tabaco,  entregada ­
  á  los  particulares,  exportaría  por  centenares
de  millones.
        <pb n="492" />
        CAPÍTULO  II

COMERCIO  PERSEGUIDO.—EL  COMERCIO
DE  GRANOS.-LA  PANADERÍA

El  comercio  de  bebidas.  -  El  privilegio  de  los  quemadores
de  orujo.  —Los  cabarets.
Los  viticultores  denuncian  el  comercio;  los  agrarios ­
  alemanes,  austríacos  y  franceses  denuncian  á  los
tratantes  de  trigo.  Quisieran  que  comprasen  siempre
y  que  no  vendieran  nunca.  En  cuanto  los  precios  bajan, ­
  ellos  tienen  la  culpa.  En  Alemania  se  han  prohibido ­
  las  compras  á  término  sobre  cereales  y  se  ha
completado  la  prohibición  con  los  derechos  de  aduana. ­
  En  Francia,  bajo  el  antiguo  régimen,el  desgraciado
que  compraba  trigo  cuando  era  abundante  para  revenderlo ­
  cuando  hubiera  menos,  era  condenado  como
acaparador.  Durante  la  Revolución  era  colgado  del
farol  más  próximo  con  frecuencia.  Hoy  no  es  denunciado ­
  el  acaparador,  sino  el  vendedor  de  trigo.  Ha
habido  más  de  media  docena  de  proposiciones  de
ley  al  Parlamento  para  obligar  á  cada  consumidor
de  pan  á  efectuar  su  provisión  de  trigo,  todas  las  macanas, ­
  del  campesino  de  Beatice  ó  de  la  Picordia.
El  comercio  de  la  panadería,  siendo  uno  de  los
        <pb n="493" />
        484

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

más  útiles,  ha  sido  uno  de  los  más  perseguidos  y  lo
sigue  siendo  siempre.
La  ley  de  2  de  Marzo  de  1791  había  establecido
la  libertad  de  comercio,  y  la  de  19-22  de  Julio  de  1791
prohibía  á  los  municipios  Laxar  las  mercancías;  pero
su  artículo  30  establecía  provisionalmente  una  excepción ­
  para  el  pan  y  la  carne.  La  excepción  dura.
Los  alcaldes  que  en  número  de  300  se  sientan  en
la  Cámara  de  los  Diputados,  no  quieren  perder  en
modo  de  influir.
El  art.  l.°  de  la  ley  de  1905  sobre  los  fraudes,  dice
que:  «cualquiera  que  haya  engañado  ó  tratado  de  engañar ­
  en  la  cantidad  de  los  artículos  vendidos,  será
encarcelado  tres  meses  por  lo  menos,  ó  un  año  á  lo
sumo,  y  á  una  multa  de  100  á  5.000  francos,  ó  á  una
sola  de  estas  penas».
Los  procuradores  de  la  República,  llenos  de  celo,
la  han  tomado  con  el  pan,  pretendiendo  que  la  forma ­
  del  pan  es  indicadora  del  peso  á  despecho  del
dictamen  de  una  Comisión  instituida  en  1839  por
Mr.  Delespat,  prefecto  de  policía,  y  de  que  minuciosos ­
  experimentos  han  demostrado  que  todos  los  panes ­
  no  conservan  el  mismo  peso  al  salir  del  horno.
La  fiscalización  es  un  elemento  perturbador  para
los  comercios  que  considera  como  productivos,  y  uno
que  es  objeto  preferente  de  su  atención,  es  el  comercio ­
  de  bebidas.  Para  la  fiscalización  no  existe  la  libertad ­
  del  trabajo  ni  del  comercio.  Sus  agentes  se
instalan  y  penetran  en  todas  partes  y  se  inician  en
todos  los  negocios  que  inspeccionan.
La  fiscalización  aplicada  á  unos  y  á  otros  no  da
        <pb n="494" />
        LOS  ELEMENTOS  PERTURBADORES  DEL  COMERCIO  485
un  formidable  contingente  al  fraude.  Yo,  consegui
un  éxito  parlamentario  cuando  el  11  de  Marzo
de  1888  hice  votar  á  una  mayoría  la  supresión  del
privilegio  de  los  quemadores  de  orujo;  pero  al  día
siguiente  la  mayoría  que  yo  había  arrastrado,  habiendo ­
  reflexionado  por  la  noche,  volvió  sobre  su
voto,  y  á  pesar  de  todas  las  tentativas  posteriores,  el
privilegio  de  los  quemadores  subsiste  todavía.  Son
defraudadores  privilegiados.
El  comercio  de  bebidas,  no  sólo  está  honrado  con
la  atención  del  fisco,  sino  con  la  solicitud  de  la  policía. ­

En  virtud  del  decreto  de  1851  que  no  fue  promulgado ­
  ni  por  higiene  ni  por  sobriedad,  sino  á  fin  de
poner  los  cafés  y  los  cabarets  al  alcance  de  la  policía ­
  imperial,  nadie  podía  abrir  ó  tener  uno  de  esos
establecimientos  sin  una  autorización  siempre  revocable. ­
  La  ley  de  1880  les  hizo  entrar  en  el  régimen
de  la  libertad  de  comercio;  pero  los  molestados  piden ­
  que  se  vuelva  al  decreto  de  1851.  Y  hemos  oído
así  grandes  diatribas  sobre  la  criminalidad,  la  locura ­
  y  el  alcoholismo,  desprovistos  de  toda  prueba.
Cuando  Caín  mató  á  Abel,  no  lo  hizo  en  un  cabaret. ­

Pero  es  preciso  molestar  á  las  gentes  para  tener
aires  de  actividad,  y  los  taberneros  existentes  á  los
cuales  se  les  promete  conservar  su  establecimiento,
no  rechazan  el  regalo  del  monopolio  con  que  se  les
obsequia.
De  1826  á  1830,  los  acusados  de  atentados  contra
las  personas  eran  al  año  por  término  medio  1.824;
        <pb n="495" />
        486

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

los  acusados  de  crímenes  contra  la  propiedad  5.300
y  los  condenados  4.350.
De  1876  á  1880,  antes  de  la  ley  de  1880  sobre  el
despacho  de  bebidas,  los  acusados  de  crímenes  contra ­
  las  personas  eran  1.851;  contra  la  propiedad  2.523
y  los  condenados  3.420.
La  criminalidad  había  disminuido,  pues,  y  la  disminución ­
  es  todavía  mayor  que  la  indicada  en  las  cifras, ­
  si  se  tiene  en  cuenta  que  la  población  era  de
32.500.000  en  el  primer  período  y  de  38.100.000  en
el  segundo.
Tomando  el  último  quinquenio  que  publica  el
Anuario  1900-1904  (1)  encontramos  1.273  acusados
de  crímenes  contra  las  personas;  1.768  contra  la  propiedad ­
  y  2.090  condenados,  siendo  la  población  39.
millones  de  habitantes.
Si  durante  el  período  1826-1830  había  100  acusados ­
  de-crímenes  contra  las  personas,  no  había  más
que  70  en  el  período  1900-1904  y  30  de  crímenes  contra ­
  la  propiedad  y  49  condenados  (2).
El  Licensing  bill,  en  Inglaterra,  medida  á  todas  luces ­
  deplorable,  propuesta  por  un  gobierno  que  se
dice  liberal,  muestra  hasta  qué  punto  las  nociones
más  sencillas  de  derecho  y  de  propiedad  son  obscuras ­
  todavía.

(1)  Yves  Guyot,  comunicación  á  la  Sociedad  de  Economía
política,  5  Diciembre  1908,  Journal  des  Economistes  del  15  Diciembre. ­

(2)  Annuaire  statistique  de  la  France,  publicado  en  1908.
        <pb n="496" />
        CAPÍTULO  III
EL  PRETEXTO  HIGIÉNICO

La  nueva  religión.—Ajenjo.—Albayalde.
La  mayoría  de  los  legisladores  ignoran  la  separación ­
  que  existe  entre  los  hechos  de  orden  jurídico  y
los  de  orden  moral;  y  cuanto  más  los  confunden,  más
se  aproximan  á  la  idea  del  gobierno  paternal  del  jefe
de  clan  ó  de  tribu  (1).
So  pretexto  de  moral,  tratan  de  mezclarse  en  todo,
y  la  higiene  es  la  religión  nueva  de  una  multitud  de
gentes  que  se  creen  librepensadoras.
Semejante  religión  tiene  sus  dogmas  y  sus  modas,
sus  manías  y  sus  anatemas,  que  no  son  pocos.  Sus
pontífices  y  sus  acólitos  tratan  de  despertar  los  terrores ­
  que  el  diablo  inspiraba  en  otro  tiempo.
Bélgica  ha  prohibido  el  ajenjo.  En  Francia  se  han
presentado  proposiciones  de  ley  para  prohibirlo
igualmente,  y  al  mismo  tiempo  la  Cámara  de  los

(1)  Yves  Guyot,  12,  pág.  108.
        <pb n="497" />
        488

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Diputados  ha  vedado  el  empleo  del  albayalde  en  el
interior  de  las  habitaciones  (1).
Después  de  un  siglo  de  la  Revolución  francesa
volvemos  á  «los  buenos  tiempos  pasados»  en  los
que  el  rey  consideraba  que  el  trabajo  era  un  privilegio ­
  que  podía  conceder,  vender  ó  quitará  su  antojo.

(1)  Idem,  14  y  15.
        <pb n="498" />
        CAPÍTULO  IV

LOS  FRAUDES

Las  calumnias  oficiales.—El  vino  de  fórmula.—La  pasión  del
«Midi»  contra  el  fraude.—La  Jungle.  —  Propiedad  de  las
marcas.—El  alcohol  industrial  y  el  alcohol  de  vino.—La
amnistía.
Ha  podido  leerse  en  la  hoja  de  Informaciones  del
Ministerio  de  Agricultura,  de  30  de  Septiembre  de
1905,  y  en  el  Journal  Officiel,  de  2  de  Octubre  del
mismo  año,  una  nota  muy  pesimista  á  propósito  de
la  cosecha  vinícola  en  la  Gironda,  que  terminaba ­
  así:
Se  han  hecho  importantes  adquisiciones  de  paquetitos  de
azúcar  desde  hace  dos  meses,  que  nos  prometen  de  1.200.000
hectolitros  á  1.500.000  de  vino  de  ribera,  que  impedirán  el
curso  de  los  vinos  de  uva.
Los  viticultores  de  la  Gironda  elevaron  sus  protestas. ­
  Pidieron  una  información  sobre  la  pintoresca
aserción  de  que  «la  Gironda  produciría  en  el  año
de  1.200.000  á  1.500.000  hectolitros  de  «vino  de
ribera*  y  sobre  «la  compra  de  los  paquetitos  de
azúcar».
La  Cámara  de  Comercio  de  Burdeos  transmitió  al
        <pb n="499" />
        490

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

Ministro  de  Agricultura  una  carta  en  la  que  decía:
«La  adquisición  de  paquetitos  de  azúcar  para  la  preparación ­
  de  1.200.000  á  1.500.000  hectolitros  de  vino
corresponden  en  peso  á  20.000  toneladas  de  azúcar.»
¿Dónde  estaban  esas  20.000  toneladas  de  azúcar?
Pertenecía  al  Ministro  de  Agricultura  comprobar  el
jigantesco  fraude  por  medio  de  los  paquetitos  de
azúcar.
De  otra  parte,  el  Sindicato  de  los  grandes  caldos
de  Médoc,  la  Asociación  de  cosecheros  de  la  Gironda,
  el  Sindicato  de  viticultores  de  Burdeos,  el  Sindicato ­
  de  Saint-Emilion,  el  Comicio  de  Cadillac,  el  Sindicato ­
  de  Cadillac  y  Podensac,  el  Comité  de  defensa
de  los  vinos  de  la  Gironda,  la  Unión  sindical  de  negociantes ­
  de  vinos  de  Burdeos,  el  Sindicato  del  comercio ­
  al  por  mayor  de  vinos  y  espíritus  de  la  Gironda ­
  y  el  Sindicato  de  corredores  de  vinos  de  Burdeos ­
  y  del  departamento  de  la  Gironda,  reunidos  el
14  de  Octubre  de  1905  en  el  local  del  Comité  de  defensa, ­
  Sala  de  la  Martinica,  9,  pidieron  una  rectificación.
El  Ministro  de  Agricultura  se  limitó  á  dirigir  la
siguiente  carta  al  diputado  de  Libourne,  Mr.  José
Brisson:
Me  apresuro  á  manifestaros  que  sólo  á  consecuencia  de  una
equivocación,  esa  indicación,  puramente  confidencial,  como
muchas  que  se  dirigen  á  esta  Administración  por  diversos
corresponsales,  ha  tenido  una  publicidad  á  la  que  no  estaba ­
  destinada  tratándose  de  una  sencilla  apreciación  sujeta  á
ser  comprobada.
En  estas  condiciones,  no  puedo,  por  menos,  de  significarle
mi  disgusto.
        <pb n="500" />
        LOS  ELEMENTOS  PERTURBADORES  DEL  COMERCIO  491
Los  propietarios  y  negociantes  de  la  Gironda  quedaron ­
  poco  complacidos  con  esta  carta.  La  acusación
había  tenido  la  publicidad  en  la  hoja  de  Informaciones ­
  del  Ministerio  de  Agricultura  y  en  el  Journal  Officiel. ­
  La  carta  del  Ministro  no  fue  insertada  en  ellos.
La  carta,  además,  censuraba  la  publicidad;  pero
no  desaprobaba  el  aserto.  Es  verdad  que  el  Ministro ­
  añadía  que  la  apreciación  «estaba  sujeta  á  ser
comprobada».  Cierto  que  lo  estaba,  pero  el  Ministro
debía  haberla  comprobado.
Es  extraordinario,  que  no  se  haya  dado  cuenta  al
Ministerio  de  Agricultura  de  las  repercusiones  que
tienen  sobre  nuestro  comercio  en  el  exterior  semejantes ­
  imputaciones.  Yo  puedo  hablar  con  la  autoridad ­
  que  me  dan  largas  y  reiteradas  experiencias  en
Inglaterra,  Bélgica  y  los  Estados  Unidos.  Las  nomenclaturas ­
  del  laboratorio  municipal,  las  recriminaciones ­
  al  Parlamento  contra  los  vinos  azucarados,  las
palabras  como  «vinos  de  ribera»,  han  provocado  la
desconfianza  entre  los  extranjeros.  ¿Qué  responder  á
quien  os  dice:  á  qué  viene  pagar  caro  el  vino,  cuando ­
  vuestros  laboratorios,  vuestros  diputados,  vuestro
mismo  Ministerio  de  Agricultura  y  los  mismos  viticultores, ­
  dicen  que  no  vendéis  más  que  fasificaciones?

El  laboratorio  municipal  de  París,  el  Estado  y  las
víctimas  «de  las  relaciones  directas  entre  el  productor ­
  y  el  consumidor»,  han  dicho  que  el  vino  no  era
sino  un  producto  artificial;  y  en  efecto,  el  laboratorio
municipal  de  París  había  dado  una  fórmula:  tanto  de
alcohol,  tanto  de  extracto  seco,  y  el  comerciante  de
        <pb n="501" />
        492

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

i

vinos  que  quería  ponerse  en  regla,  no  se  ocupaba
del  origen  ni  de  la  calidad  del  producto.  Los  sindicatos ­
  tomaron  químicos  que  les  permitían  obtener
productos  con  arreglo  á  fórmula  especial.
Á  visto  uno  espectáculos  curiosos.  En  1907  los  viticultores ­
  de  tres  departamentos  claman  contra  el
fraude,  lo  denuncian  y  piden  leyes  draconianas  que  se
aplicarán  ¿contra  quién?,  contra  ellos  mismos.
Pidieron  que  la  administración  se  entregara  á  una
especie  de  inquisición  entre  cada  uno  de  ellos,  y  que
determinara  también  cuántos  hectolitros  había  cosechado ­
  cada  uno.
Finalmente,  los  sindicatos  se  constituyeron  en  delatores ­
  oficiales.
El  «Midi»  (Sur  de  Francia)  reclama  hoy  nuevamente, ­
  afirmando  que  todas  estas  medidas  magníficas
no  han  ensanchado  el  mercado  de  vinos.  Hubiera
sido  sorprendente  lo  contrario.
El  fraudulento  no  es  interesante,  sino  provoca  leyes ­
  contra  el  fraude;  y  las  leyes  contra  el  fraude  son
siempre  leyes  de  policía  y  de  arbitrariedad.
La  Jungle  de  Upton  Sinclair  ha  llenado  de  terror  á
muchísimas  personas  que  tomaban  conservas  alimenticias. ­
  Naturalmente,  ha  seducido  á  los  políticos,
despiertos  siempre  á  todo  lo  que  no  saben.  Yo  he
visitado  el  establecimiento  de  Swift,  en  Chicago.  Me
pareció  excelente,  como  casi  todos  los  establecimientos, ­
  en  todos  los  países,  donde  se  preparan  los  productos ­
  alimenticios.  La  mejor  garantía  que  ofrecen,
es  que  su  interés  está  en  satisfacer  y  no  en  envenenar ­
  á  los  clientes.
        <pb n="502" />
        LOS  ELEMENTOS  PERTURBADORES  DEL  COMERCIO  493
En  1887  formé  parte  de  la  Comisión  extraparlamentaria ­
  de  alcoholes.  Mr.  Alglave  pedía  el  monopolio ­
  de  la  rectificación  del  alcohol  en  interés  de  la  higiene ­
  y  del  tesoro.
Hecha  la  comprobación,  se  vió  que  la  industria
privada  tenía  interés  en  rectificarlo,  y  que  lo  rectificaba. ­

El  respeto  de  la  propiedad  de  las  marcas,  no  es
un  hecho  aún.  Se  vende  coñac  alemán,  y  es  posible
que  los  negociantes.de  coñac  hayan  vendido  como
tal  los  aguardientes  en  los  que  había*alcohol  de  remolacha. ­

Pero  los  ministros  pretenden  que  puedan  reconocer ­
  el  alcohol  industrial  y  el  alcohol  procedente
del  vino;  sin  embargo,  el  alcohol  puro,  cualquiera  que
sea  su  procedencia,  es  un  cuerpo  homogéneo.  Si  el
químico  puede  hacer  esa  distinción,  hay  dos  clases  de
alcohol.  ¿Qué  fórmula  da  á  cada  una  de  ellas?  (1).
Se  dictan  leyes  terribles  contra  los  fraudes;  pero
el  falsificador  profesional  se  las  arregla  para  eludirlas, ­
  ó,  si  es  urgente,  para  ganar  tiempo,  hasta  que
una  amnistía,  como  la  del  12  de  Julio  de  1906,  le
desembarace  de  las  penas  en  que  ha  incurrido.

(1)  Véanse  ejemplos  de  los  errores  de  químicos  en  la
Constitution  des  Charentes,  2  Febrero  19)8.
        <pb n="503" />
        CAPÍTULO  V

EL  DESCANSO  DOMINICAL
Uní  coalición  de  los  clericales  de  todas  las  religiones, ­
  de  los  socialistas  revolucionarios  y  de  los
desocupados  profesionales,  ha  conseguido  la  ley  del
13  de  Julio  de  1906  sobre  el  descanso  semanal.
Semejante  hecho  prueba  una  vez  más  que  cuando
los  legisladores  olvidan  ciertos  principios  de  derecho
llegan  hasta  lo  absurdo.  Yo  les  recuerdo:
Todo  hombre,  siendo  propietario  personal  de  sus
fuerzas  y  facultades,  tiene  la  libertad  de  usar  de  ellas
según  su  voluntad.
Todo  hombre  es  mejor  juez  de  sus  actos  que  los
demás.
Todo  hombre  conoce  mejor  sus  intereses  que  los
demás  que  los  ignoran.
Todo  hombre  debe  tener  su  propio  fin  en  sí  mismo
y  no  debe  ser  un  medio  para  los  otros.
Todo  hombre  tiene  el  derecho  de  discutir  los  contratos ­
  de  compra,  venta,  alquiler  de  trabajo  ó  de  servicios ­
  que  le  son  propios;  la  ley  no  debe  intervenir
más  que  para  asegurar  la  ejecución,  si  una  de  las
partes  defrauda.
Tales  son  los  principios  de  la  justicia  conmutad-
        <pb n="504" />
        LOS  ELEMENTOS  PERTURBADORES  DEL  COMERCIO  495
va,  y  es  curioso  ver  que  en  un  país  con  sufragio  universal ­
  donde  cada  ciudadano  participa  en  la  dirección ­
  de  los  negocios  públicos  y  los  legisladores  son
elegidos  por  él,  se  suponga  que  no  es  capaz  de  conducirse ­
  y  estipular  por  sí  mismo.
Toda  la  legislación  socialista  está  inspirada  por  la
justicia  distributiva,  según  la  cual  siendo  todo  hombre ­
  un  niño  perpetuo,  incapaz  de  discernir  lo  que
puede  perjudicar  á  los  demás  y  á  sí  propio,  debe  estar ­
  sometido  á  la  dirección  de  un  poder  superior  que
se  encarga  de  pensar,  decidir  y  obrar  por  él.
¿Quién  dará  á  ese  poder  esa  suprema  sabiduría?
Dios,  según  la  teoría  lógica  del  derecho  divino.
Al  renunciar  á  los  principios  de  la  libertad  formulada ­
  por  la  Revolución  y  al  tratar  de  aplicar  el  programa ­
  del  socialismo  alemán,  la  democracia  francesa,
gobierno  laico  de  discusión,  efectúa  unas  funciones
que  no  convienen  más  que  á  una  autocracia.
La  mayoría  de  los  diputados  que  votaron  la  ley  del
13  del  Julio  de  1906,  acudieron  precipitadamente  á
los  ministros  para  pedir  que  no  se  aplicara  sino  las
derogaciones,  excepciones  y  tolerancias  que  la  han
hecho  un  instrumento  de  arbitraridad  y  la  evidencia
absurda.
        <pb n="505" />
        CAPÍTULO  VI

LA  RAPIÑA  Y  EL  CAMBIO
§  I.  La  civilización  de  rapiña  y  la  civilización  de  cambio.—Los
ladrones  privados  son  onerosísimos.  —Supervivencia  de
las  guerras  comerciales.  —J.  Novicow.—La  ruina  de  Pedro
y  la  de  Pablo.  —  La  concurrencia  económica  y  la  concurrencia ­
  política.
§  II.  El  criterio  económico:  ganancias  ó  perdidas.—No  existe
para  las  combinaciones  políticas.-El  estatuto  y  el  contrato.—Lucha ­
  entre  la  civilización  militar  y  la  comercial.—
Los  conflictos  en  Alemania.—«El  porvenir  de  Alemania
está  en  el  mar».  —El  régimen  previsor  de  la  antigüedad.—
Las  privaciones  y  la  miseria  no  son  sino  la  privación  del
poder  de  comprar.—Necesidad  de  multiplicar  las  utilidades.—El ­
  reparto.—El  reparto  por  la  rapiña.—El  reparto
económico.  —La  gran  fuerza  motriz  de  la  evolución  humana
es  la  concurrencia  y  el  indice  más  cierto  del  grado  de  la  evolución ­
  de  un  pueblo,  la  importancia  de  su  comercio.
§  1.—Todas  las  adquisiciones  por  violencia  son  el
reverso  de  los  actos  de  cambio.  Por  consiguiente,
trastornan  el  comercio.  El  salteador  que  desvalija  al
buhonero,  el  ladrón  que  fuerza  un  arca  de  caudales,
el  falsario  que  subscribe  tratos  falsos,  el  quebrado,
son  elementos  perturbadores  del  comercio.  Cuestan
carísimo  por  las  precauciones  que  requieren,  las  in-
        <pb n="506" />
        32

LOS  ELEMENTOS  PERTURBADORES  DEL  COMERCIO  497
quietudes  que  provocan  y  la  necesidad  de  guardias,
policía,  gendarmes,  tropa  y  todo  el  aparato  judicial
que  exigen.  El  coste  es  mucho  mayor  todavía  porque
impiden  tal  ó  cual  empresa,  tal  ó  cual  comercio.
Esas  gentes  creen  que  el  mejor  medio  de  adquirir
propiedad  es  tomarla  de  los  otros;  pero  tal  concepción ­
  existe  con  frecuencia  también  entre  los  que
les  persiguen,  juzgan  y  condenan.
En  su  gran  obra  Mr.  Schmoller  se  extiende  gustosamente ­
  sobre  las  pasadas  guerras  comerciales  y
comprueba  que  «la  balanza  de  comercio  no  es  más
que  un  subgénero  de  la  idea  de  que  lo  que  gana  uno,
otro  lo  pierde»  (Tomo  V.  pág.  336).
Mr.  J.  Novicow  refuta  esta  concepción  de  la  siguiente ­
  manera:
La  idea  de  que  la  prosperidad  de  Pedro  puede  fundarse  sobre ­
  la  ruina  de  Pablo,  es  falsa.  Si  la  prosperidad  de  Pedro
está  fundada  sobre  la  ruina  de  Pablo,  la  prosperidad  de  Pablo
debe  fundarse  también  sobre  la  ruina  de  Pedro.  La  prosperidad ­
  de  ambos  entonces  está  fundada  sobre  la  ruina  de  ellos.
Esto  es  absurdo.  Por  desgracia,  la  inmensa  mayoría  del  género ­
  humano  no  ha  comprendido  aún  esta  verdad  elemental.
Los  estadistas,  los  políticos  célebres,  afirman  todavía  que  los
progresos  industriales  del  pueblo  alemán,  por  ejemplo,  perjudican ­
  al  pueblo  inglés.  Se  sostiene  en  todas  partes  que  el
gran  desarrollo  del  comercio  germánico  constituye  un  serio
peligro  para  los  demás  países  europeos.  El  error  que  hace
considerar  la  ruina  del  vecino  como  un  bien,  regula  todavía
todas  nuestras  relaciones  internacionales.
¡Qué  admirables  son  los  profundos  políticos  que
creen  que  la  mejor  manera  de  abrir  mercados  á  la  industria ­
  de  su  país  es  arruinar  á  un  cliente!
        <pb n="507" />
        498  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
¡Y  que  tengan  la  confianza  de  la  mayoría  de  los
hombres!
El  proteccionismo  es  uno  de  los  elementos  perturbadores ­
  del  comercio,  al  subordinar  el  cambio  á  la
voluntad  de  los  gobernantes  en  detrimento  del  derecho ­
  de  propiedad  que  implica  el  derecho  de  cambiar.
Imbuidos  de  prejuicios  del  sistema  mercantil,  los
proteccionistas  transtornan  á  cada  paso  las  condiciones ­
  de  los  cambios  internacionales.  Favorecen  unas
industrias  con  detrimento  de  otras.  Transportan  de
los  mercados  á  los  Parlamentos  las  cuestiones  industriales ­
  y  mercantiles,  y  reemplazan  la  concurrencia
económica  por  la  concurrencia  política.
La  intervención  de  la  autoridad  pública  en  el  comercio ­
  tiene  por  resultado  modificar  las  relaciones
económicas.  Los  agentes  no  tienen  que  tener  en  cuenta ­
  únicamente  la  utilidad  económica  de  tal  ó  cual
medida;  están  dominados  por  consideraciones  para
mantener  el  poder,  tienen  intereses  especiales  que
servir,  prejuicios  que  satisfacer  y  concepciones  más
ó  menos  justas  del  grupo  humano  que  creen  dirigir,
mas  esas  concepciones  presentan  una  gran  debilidad
respecto  de  las  empresas  económicas.
§  2.—Estas  tienen  un  criterio  cierto,  la  ganancia  ó
la  pérdida,  mientras  que  las  concepciones  políticas
están  dominadas  comúnmente  por  ideas  subjetivas,
prejuicios,  simpatías  y  antipatías  personales  más  ó
menos  injustificadas.
En  la  vida  comercial,  la  convención  es  la  ley  de  las
partes.  La  autoridad  política  promulga  una  ley  superior
á  las  voluntades  individuales  y  ella  le  da  una  sanción.
        <pb n="508" />
        LOS  ELEMENTOS  PERTURBADORES  DEL  COMERCIO  499
La  autoridad  política  procede  siempre  del  estatuto
y  el  comercio  del  contrato,  y  como  lo  ha  demostrado
Sumner  Maine,  uno  de  los  caracteres  más  precisos
de  la  evolución  humana  es  el  paso  del  estatuto  al
contrato.
De  ahí  la  lucha  entre  la  civilización  militar  que
tiene  en  expresión  en  el  estatuto  y  la  lucha  entre  la
civilización  comercial.  La  primera,  expresa  la  adquisición ­
  por  la  violencia;  la  segunda,  por  el  cambio  y
la  historia  de  la  mayoría  de  las  luchas  humanas
dentro  y  fuera  de  las  naciones,  no  es  sino  el  cuadro ­
  del  conflicto  entre  esos  dos  modos  de  adquisición. ­

En  Alemania,  Bismarck  y  Guillermo  II  han  tratado ­
  de  dar  á  la  organización  industrial  el  tipo  de  la
civilización  guerrera;  de  ahí  el  aparato  de  fuerza  que
tiene  y  también  la  debilidad  que  resulta  para  ella  de
la  incompatibilidad  entre  ambas  organizaciones.
El  comprador  se  cree  conducir  sus  industriales  y
sus  comerciantes  al  asalto  del  mundo  como  si  condujera ­
  un  ejército.  Hasta  ahora,  no  ha  llegado  á  dar
á  Alemania  sino  algunas  colonias  que  cuentan  16.000
europeos,  funcionarios  y  soldados,  cuya  potencia  de
compra  la  alimenta  el  presupuesto  de  la  metrópoli.
Para  tan  soberbio  resultado,  de  cuando  en  cuando,
se  oyen  discursos  retumbantes  y  ruidos  de  espuelas
que  conmueven  el  mundo.  Se  repite  al  propio  tiempo ­
  que  «el  porvenir  de  Alemania  está  en  el  mar»,
pero  nadie  ha  dicho  aún  qué  hará  en  él.  El  mar  no
es  un  lugar  habitable  y  no  puede  servir  más  que  para
los  transportes.  Así,  nada  impide  que  los  navios
        <pb n="509" />
        500  EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES
alemanes  naveguen  entre  Hamburgo,  Brema  y  el  resto ­
  del  mundo.
Semejantes  concepciones  son  uno  de  los  elementos ­
  perturbadores  del  comercio,  y  no  son  sino  supervivencias ­
  del  período  de  evolución  en  que  el  jefe
de  la  tribu  tenía  el  monopolio  del  comercio.
Los  hombres  que  tienen  la  idea  de  que  los  poderes ­
  públicos  deben  dirigir  los  cambios,  se  han  quedado ­
  en  el  régimen  previsor  de  la  antigüedad,  retardados ­
  veinte  siglos  por  lo  menos.
Durante  el  siglo  XIX,  la  industria  ha  efectuado  progresos ­
  superiores  á  todas  las  previsiones,  y  si  hay
aún  tantas  privaciones  y  miserias  en  el  mundo,  es
porque  la  potencia  compradora  de  la  mayoría  es
muy  débil  y  precaria.
¿Qué  es  la  potencia  compradora?,  pues  es  la  posesión ­
  de  utilidades  que  pueden  cambiarse  por  otras  utilidades. ­

El  progreso  económico  consiste  así,  en  poner  á
disposición  de  los  seres  humanos  la  mayor  cantidad
de  utilidades.
Los  socialistas  exclaman:  ¿Y  el  reparto?  El  reparto ­
  de  cero,  es  cero  ¡Antes  de  soñar  en  repartir,  comenzad ­
  por  producir!  Vosotros  queréis  intervenir,
por  medida  de  violencia  armada  ó  legal,  para  despojar ­
  á  los  que  poseen.  Si  esa  política  rapaz  triunfase,
podría  arruinar  á  unos,  pero  no  enriquecería  á  los
otros,  porque  aniquilaría  más  riquezas  adquiridas
en  farmacias  ó  por  venir,  que  las  que  pudiera  distribuir. ­

Solo  hay  un  género  de  reparto  que  pueda  ser  útil
        <pb n="510" />
        LOS  ELEMENTOS  PERTURBADORES  DEL  COMERCIO  501
á  todos:  es  el  reparto  económico,  en  virtud  de  la  ley
de  la  oferta  y  de  la  demanda,  según  la  potencia  de
compra  de  cada  uno.  Fuera  de  esta  regla  precisa  y
fija,  todo  es  arbitrario  y  caprichoso.
El  hombre  hace  cada  día  grandes  esfuerzos  para
triunfar  del  espacio  y  del  tiempo.  ¡Insensatos  son  los
proteccionistas  que  quieren  aniquilarlos  en  todo  ó
en  parte!
El  principal  factor  de  la  evolución  humana  es  la
concurrencia,  y  el  índice  más  cierto  de  la  civilización  de
un  pueblo,  la  importancia  de  su  comercio.
Todo  acto  que  tiene  por  objeto  restringirle,  es  regresivo. ­
        <pb n="511" />
        T

P

lif  •
        <pb n="512" />
        INDICE  BIBLIOGRAFICO

Las  publicaciones  oficiales  están  citadas  en  el  cuerpo  de  la
obra  (V.  especialmente  lib.  II,  cap.  VI).  Se  han  citado  también
(lib.  IX,  cap.  II)  las  publicaciones  de  los  grupos  comerciales.
Van  indicados  las  traducidos  al  castellano.  —(N.  del  T.).
PUBLICACIONES  GENERALES
Business  Man’s  library,  10  vols,  en  8.°,  edited  by  System,  34
Norfolk  st.  Strand  London.
Business  professions  (the),  un  vol.  of  the  Annals  of  the  american
Academy  of  political  and  social  Science  (Julio  1906).
Dictionnaire  du  Commerce,  de  l’Industrie  et  de  la  Banque.  —Directeurs: ­
  MM.  YvesGuyot  et  Arthur  Raffalovich.  Dos  vols,
en  8.°,  raisin,de  3.030  págs.  Guillaumin,  ed.,  Alcán,  sucesor.
Dictionnaire  d’Economie  politique,  2. a  edición,  dos  vols,  y  un
suplemento  (1889-1900).  Guillaumin,  ed.,  Alcán,  suc.
Economistes  (La  grande  collection  des),  Guillaumin  (Alcán,
sucesor).  15  vols,  en  8."
Journal  des  Economistes  (desde  1844).  —G.  de  Molinari.  Alcán,
editor.
Journal  de  la  Société  de  Statistique  de  Paris  (desde  1859).
Journal  of  the  Royal  statistical  Society  of  London  ("desde  1834).
Bulletin  de  la  Chambre  de  commerce  de  Paris  (semanal).
Magazine  of  Commerce,  ed.  by  Fk.  f.  Bridgewater,  mensual
desde  1902.  Londón.
        <pb n="513" />
        504

INDICE  BIBLIOGRAFICO

Revue  internationale  du  Commerce,  de  l'Industrie  et  de  la  Banque. ­
  -Director,  M.  Julien  Hayem  (trimestral).
Revue  économique  de  Bordeaux.
Sociétés  commerciales  (Congrès  international).  Un  vol.,  en  8.°,
1930.  (A.  Rousseau,  ed.)
System.  —  The  magazine  of  business,  ed.by  A.  N.  Shaw.  Chicago
and  London.
AUTORES
Aristóteles.—  Política  (trad,  de  Patricio  Azcárate).  Obras  completas, ­
  10  vols,  en  4.°.  Madrid.
Aubry  (Pierre).—¿a  Colonisation  et  les  colonies.  E.  S.
Bucher  (Karl).  -  Etudes  d’Histoire  et  d’Economie  politique.  Traducción ­
  Hansaye,  1901.  (Alcan,  ed.)
Barriol  (Alfred).—Théorie  et  pratique  des  opérations  financières,
1908.  E.  S.
Bastable  (C.-F.).  —  La  teoría  del  comercio  internacional,  1887,
traducción  española  de  Luis  Umbert,  Barcelona  (Biblioteca
Sociológica  Internacional).
Benjamín  Constant.  —Cours  de  politique  constitutionnelle.  Pourquoi ­
  le  commerce  a  sucédé  à  la  guerre,  tomo  11,  pág.  140,
edic.  en  8.°,  1872.  (Guillemain,  ed.)
Bernhardt  (Gaston  de).—  Handbook  of  treaties,  relating  to  com--
  merce  and  navigation  between  Great  Britain  and  Foreign
powers.  Gr.  en  8.°,  London,  1908.
Bertillon  (Jacques).—  L’Alcoolisme.  (Victor  Lecoffre,  ed.  1904.)
Boiteau  (Paul).—Les  Traités  de  commerce.  Un  vol.,  en  8.°,  1863.
(Guillaumin,  ed.)
Boistel  (A.).—Manuel  de  Droit  commercial.  En  8.°,  3. a  ed.  1899.
(A.  Fontemoing,  ed.)
Bornier  (Philippe).  —  Conférence  des  ordonnances  des  Rois  de
France.  2  vols,  en  4.°.  Nueva  edición  (1755).  Contiene  la  Ordenanza ­
  de  1673,  con  comentarios.
Boulay-Paty.  -  Cours  de  Droit  commercial  maritime.  4  vols.,  en
8.°,  1821.  (Cousin  Danelle,  Rennes.)
Branfort  (Victor  V.)  —On  the  correlation  of  Economies  and  accountancy. ­
  En  8.°,  43  pág.,  1901.  (Gee  and  C°,  Londón.)
        <pb n="514" />
        INDICE  BIBLIOGRAFICO

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Butenval  (C*e  de).—Preas  historique  et  économique  du  traité  de
commerce  entre  la  France  et  la  Grande-Bretagne  de  1876.  En
8.°,  1869.  (Guillaumin.)
Carpentier  (Paul).—Législation  commerciale  de  l’Allemagne.
Code  de  Commerce  de  1900.  Ua  vol.,  en  8.°  (Chevalier  Maresq,
  ed.)
Chisholm  Ges.  G.—Handbook  of  commercial  geography,  7. a
edición,  1908.  (Longmans,  Green  and  C°.)  Londón.
Clément  (Pierre)  -  1.  Histoire  de  la  vie  et  de  l’administration  de
Colbert.  2  vols.,  en  8.°
—  2.  Histoire  du  système  protecteur.  Un  vol.  en
8.°,  1859.  (Guillaumin,  ed.)
Clive  Day  (A.).—Profor  History  of  commerce  (Longmans,  Green
and  C°,  New-York),  1907.  Un  vol.  en  8.°,  622  págs.
Colson.—Cours  d’Economie  politique.  6  lib.  gr.,  en  8.°,  1907.
(Alcán,  ed  )
Conant  (Charles).  -  The  functions  of  the  Banker  (Quarterly  Journal ­
  of  Economics,  Mayo,  1903).
Couleru  (Edmond).—Au  Pays  de  l'absinthe  (prefacio  por  Yves
Guyot).  Un  vol.,en  8.°,  1998  (Société  d’imprimerie  de  Montbéliard.) ­

Courthial  (Simón).  —  Nos  Consuls  et  le  commerce  extérieur  de  la
France.  En  8.°,  1905.  (Imprimarle  de  la  Bourse  de  Commerce.) ­

Demolins.  —  Pour  développer  notre  commerce  extérieur.  Broch,
gr.,  en  8.°,  1904.  (Firmin-Didot.)
Demóstenes.—Oraciones  escogidas,  trad,  de  A.  Roda.  Un  volumen, ­
  en  4  °  Madrid,  1872.
Desjardins  (Arthur).  —  Traité  de  Droit  commercial  maritime.
8  volúmenes.
Domergue  (Jules)  —Protecttion  ou  libre  échange.  Un  broch
gr.  en  8.°,  1907.  Paris.
Ferrero  .  —  Grandeza  y  decadencia  de  Roma,  trad,  de  M.  Ciges
Aparicio.  6  vols.  (Madrid,  Daniel  Jorro.)
Fontana  Russo.  —Lu  Politique  commerciale,  trad,  por  Poli.  Un
vol  ,  gr.  en  8.",  1908.  (Giard  y  Briére,  ed.)
Foville  (de).  —1.  Congrét  international  du  libre  échange  1908.
        <pb n="515" />
        506

INDICE  BIBLIOGRAFICO

Foville  (de).—2.  Les  éléments  de  la  Balance  économique.  (Bulletin ­
  de  VInstitut  international  de  Statistique.
Sesión  de  Londres,  1905.)
3.—La  Monnaie.  -  Un  vol.,  en  8  °,  1908.  (Lecoffre,
  ed.)
François  (G.).-Le  Commerce.  Un  vol.,  en  8.°  (La  vie  nationale.)
J.  Cliailley,  1894.
Fustel  de  Coulanges.—  Histoire  des  institutions  politiques  de
l’ancienne  France.  Tomo  I.,  pág.  259.
Goirand  (Léop.).  —  Traité  des  sociétés  commerciales.  3  vols.
Grigaut.—  Pour  l’expansion  française.  Un  broch.  en  18,  1907.
(Alcan,  ed.)
Guyot  (Yves).—1.  La  Seiende  économique.  1911,  4. a  edic.  Un
vol.,  en  12.",de  388  págs.  (Schleicher,  ed.)
2.  La  Propriété.  Origine  et  évolution,  1896.  (Delagrave,
  ed.)
3.  La  Prostitution.  Un  vol.  en  18,  6. a  ed.  (Fasquelle,
  ed.)
4.  Evolution  politique  et  sociale  de  l’Espagne.
(Fasquelle,  ed.)
5.  La  Comédie  protectionniste.  (Fasquelle,  ed.)
—  6.  Histoire  des  rapports  économiques  de  la  France ­
  et  de  /’Angleterre.  Introduction  au  catalogue ­
  de  la  section  française  à  l’Exposition ­
  franco-britanique,  1908.
—  7.  Sophismes  socialistes  et  faits  économiques.
Un  vol.  en  18.",  1907.  (Alcan,  ed.)
8.  La  Question  des  sucres  en  1901.  Un  vol.,  en
18.°.  (Guillaumin,  ed.)
9.  Les  Conflits  du  travail  et  leur  solution.  Un
vol.,  en  18.".  (Fasquelle,  ed.)
10.  Le  contrat  collectif  du  travail  (Revue  économique ­
  internationale).  Septiembre,  1907.
—  11.  La  crise  américaine.  (Revue  du  commerce,
Diciembre  1907.)
12.  La  Démocratie  individualiste.  Un  vol.,  en
18.°,  1907.  (Giard  et  Brière).
        <pb n="516" />
        INDICE  BIBLIOGRAFICO

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Guyot  (Yves).—13.  Discours  à  la  réunion  de  Lyon,  17  juin  1908,
publié  parla  Fédération  dss  débitants  du
Sud-Est.  1908.
—  14.  La  Céruse.  -  Broch  gr.  en  8.°,  1906.  (Alcan.)
15.  L'Absinthe  et  le  delire  persécuteur.  Broch.
en  8.",  1007.  (Le  Siècle,  ed  )
16.  Les  préjugés  économiques.  Pequeño  volumen, ­
  1909.  (Alean).
—  17.  La  gestion  par  l'Etat  et  les  Municipalités.
Un  vol.  en  18,  1913.  (Alcán.)
18.  L'A  B  C  du  Libre-échange.  Un  vol.,  1913.
(Alcán.)
Hamilton  Grieison.  —Silent  Trade,  1903,  Doubarg.
Harlow-Person.—Education  for  Business,  ap.  The  Business
professions.
Hatfield  (Henry  Rand).  —  Lectures  on  Commerce  by  several  authors. ­
  Un  vol.,  en  8.°,  1904  (the  University  of  Chicago  press).
Hayem  (Max).  —1.  Bourse  de  Commerce,  en  Dictionnaire  du
Commerce.
—  2.  Les  Marchés  à  terme.  Un  vol.,  en  8.°,  1900.
Helmolt.  —History  of  the  world.  8  vols.,  gr.,  en  8.°  (Henneman,
London.)  Historical  importance  of  the  Indian  Ocean,  by  Karl
Veule.  Tomo  H,  pág.  590).
Herodoto.  —Los  nueve  libros  de  la  historia.  Trad,  castellana.
(Bib.  Clásica.)
Juglar  (Clémen).—  Des  crises  commerciales  et  de  leur  retour  périodique. ­
  l. a  edic.,  1862;  2. a  edic.,  en  8.°,  1882.
Keane  (A.  H.).—The  Gold  of  Ophir.  En  8.°,  London,  1930.
Lambert  (A).  -  Manuel  de  la  propriété  industrielle  et  commerciale. ­
  Un  vol.,  en  18  ",  1913.  (Giard  et  Bricre,  ed.)
Laycock  (F.  U.).—  L'Economie  politique  dans  une  coque  de  noix-Trad,
  franc.,  1902.  (Alcán).
Lcautey  (Eugène).—1.  Comptabilité  apud  le  Dictionnaire  du
Commerce.
—  2.  Bénéfices.  Idem.
—  3.  Traité  des  inventaires  et  des  bilans.  Un
volumen,  gr.,  en  8.°
        <pb n="517" />
        508  INDICE  BIBLIOGRAFICO
Lecomte  (Maxime)—La  Vie  commerciale  dans  sens  rapports
avec  la  loi.  En  18.°,  1878.  (Renouard.)
Leener  (G.  de).—Ce  qui  manque  au  Commerce  belge  d'exportation. ­
  (Travaux  de  l’Institut  international  de  Sociologie).
(Misch  et  Thron.)  Bruxelles,  1906.
Lefèvre.—1.  Le  Commerce.  Un  vol.,  en  8.°,  1884.  (Librairie
illustrée.  )
—  2.  Le  Change  et  la  Banque.  En  8.°,  1885.  (Delagrave.)

Leroy-Beaulieu  (Paul).  —Traité  d'Economie  politique.  4  volúmenes, ­
  gr.  en  8.°  (Guillaumin,  ed.)
Letourneau.—  Evo  lution  du  Commerce.  En  8.°
Levasseur  (E.).—Histoire  des  classes  ouvrières  et  de  l'industrie
en  France  jusqu'en  1789.  2  gr.,  en  8.°,  2. a
edic.  1900.
—  Histoire  des  classes  ouvrières  et  de  l’Industrie
en  France  de  1789  à  1870.  2. a  edic.,  2  vols,
gr.  en  8.°,  1903.
—  Questions  ouvrières  et  industrielles  en  France.
La  troisième  République.  Un  vol.  gr.,  en
8."  G  907).
Liesse  (A.)—1.  Crédit,  en  Dictionnaire  du  Commerce.
—  2.  Traité  des  Opérations  de  Banque,  par  Courcelle-Seneuil
  mis  à  jour  par  A.  Liesse.  (Alcan,
editor.)
3.  Banque,  en  Dictionnaire  du  Commerce.
Locré.  —Esprit  du  Code  de  Commerce.  1829,  4  vols.,  en  8."
Lyon-Caen  y  Renault.—  Manuel  de  droit  commercial.  Un  volumen, ­
  en  8.°
—  Traité  de  droit  commercial.  10  vols.,  en
8.°  (Droit  maritime,  tomos  V  y  VI)
(Faltan  aún  los  dos  últimos  tomos.)
Mac  Culloch  —Early  English  tracts  of  Commerce  (1856).
Londón.
Malvezin  (Théop.).—Histoire  du  commerce  de  Bordeaux  jusqu'à
nos  jours,  1892.  4  vols.,  en  8."  (Burdeaux,  Bellier,  ed.)
Massé  (G.).—Le  droit  commercial  dans  ses  rapports  avec  le
        <pb n="518" />
        INDICE  BIBLIOGRAFICO  509
droit  des  gens  et  le  droit  civil.  4  vols.,  1860.  (Guillaumin,
editor.)
Meliot  (M.  y  A.).—La  Monnaie,  le  Change,  l'Arbitrage,  le  Crédit. ­
  E.  S.
Molinari  (G.  de).—Questions  de  politique  et  de  droit  public.
2  vols.,  en  8.°,  1860.  (Guillaumin,  ed.)
Mollien.—Mémoires  d’un  ministre  du  7rèsor.  Notice  par  Ch.
Gomel,  2. a  edic.,  1898,  3  vols.,  en  8.°  (Guillaumin,  ed.)
Mommsen.—Histoire  romaine.  Traduc.  C.  Alexandre.  8  volúmenes, ­
  en  8.°
Monsieur  (H.).—Etudes  économiques  des  bilans,  capitaux  fixes
et  capitaux  circulants.  En  8.°,  1907.  .(Protat  à  Mâcon.)
Neymarck  (A.).—Rapports  sur  les  valeurs  mobilières,  l'Institut
International  de  Statistique.
Noel  (Octave).—Histoire  du  Commerce  du  monde.  3  vois.,  en
4.°,  1891-1906.  (Plon,  ed.)
Nivicow  (T.).—Le  Problème  de  la  misère  et  les  phénomènes  économiques. ­
  Un  vol.  gr.,  en  8.°,  1908.  (Alcán.)
Pallain  (G.),  antiguo  director  general  de  Aduanas.—Traitédes
douanes.  4  vols.,  en  8.",  2. a  edic.  1913.
Pardessus  (J.-M.).  —  l.  Collection  des  lois  maritimes  antérieures ­
  au  XVIIP  siècle.  (1828-1845.)
2.  Tableau  du  commerce  antérieurement  à
la  découverte  de  l'Amérique,  1834.
Paturel  (Germain).  -Mutuelles-Exportation.  Un  vol.  gr.,  en  8.°,
1907.  (Dunod,  ed.)
Paulet  (Georges).  —  Bibliothèque  d’enseignement  commercial
(publiée  sous  la  direction  de  M.).  13
volúmenes,  en  8.°  cartoné,  1894-1900.
(Berger  Levrault,  ed.)
I.  Léautey  y  Guilbaut  —  Principes  généraux
de  comptabilité.
II.  Dany.—Manuel  practiques  des  opérations
commerciales.
III.  A.  Lejeune.—  Monnaies,  poids  et  mesures.
IV.  Deville  (V.).—Manuel  de  Géographie  commerciale. ­
  2  vols.
        <pb n="519" />
        510

INDICE  BIBLIOGRAFICO

V.  Champenois  (C.).—  Armements  maritimes.
2  vols.
VI.  Houyvet  (A.)—Les  Tribunaux  de  commerce.
VII.  Haumont  y  Levarey.—Les  Transports  maritimes. ­

VIII.  Paulet  (G.).  —  Code  annoté  du  commerce  et
de  l'industrie.
IX.  Cohendy  (E)  —  Code  de  commerce  et  lois
commerciales  usuelles.
X.  Manuel  de  préparation  aux  Ecoles  supérieures ­
  de  commerce.  2  vol.
XI.  Cons  Henri.—Précis  d’hisioire  du  commerce. ­
  2  vols.
XII.  Auburtin.—Les  Transports  par  chemins  de
fer.
XIII.  Marie  (Léon).  —  Manuel  des  opérations
financières  à  long  terme.
Peters  (Frederic).—Publications  de  Y  Office  de  statistique  universelle ­
  d’Anvers.
Pigeonneau  (H.).—Histoire  du  commerce  de  la  France.  2  volúmenes, ­
  en  8.°  (Leopold  Cerf.)
Platon.  —  Obras.  Trad,  de  P.  Azcárate.
Pietschmann  (Ricard).—Phoenician,  adud  (Historians  History).
V.  Williams  (Henry  Smith).
Pollock  (Sir  Frederick).—  Principles  of  contract.  En  8.°,  1889.
(Stevens  and  sons.)
Raffalovich  (A.).—1.  Le  Marché  financier.  Un  vol.  anual  gr.,  en
8.°,  de  7  á  800  págs.,  17  vols.,  1908.
(Alcán,  ed.)
—  2.  Crise  dans  le  Dictionnaire  du  Commerce.
—  3.  Trusts  et  Cartels.  Un  vol.,  en  18."
Resson  (Paul).—  Histoire  sommaire  du  commerce.  Un  vols.,  en
18.",  1902.  (E.  Belin,  ed.)
Ricard  (Samuel).  —  Traité  général  du  commerce.  3  vols.,  en  4.",
1798.  Paris.
Rousseau  (R.).—Manuel  pratique  des  sociétés  par  actions.  Un
vol.,  en  8.",  1896.  (A.  Rousseau,  ed.)
        <pb n="520" />
        INDICE  BIBLIOGRAFICO

511

Ruotte.—  Opérations  et  trabaux  de  Banque.
Schelle  (G.).—1.  Dupont  de  Nemours.  Un  vol.,  en  8.°  (Guillaumin, ­
  ed.)
2.  Gournay.  Un  vol.,  en  18.°  1899.  (Idem).
3.  Le  docteur  Quesnay.  Un  vol.  en  18.°,  1907.
(Alcán,  ed.)
—  4.  Le  bilan  du  proteettionisme  en  France.  Un  vol.,
en  16.  1913.  (Alcan.)
Schweinfurth.—Voyages  en  Afrique.  Trad,  fr.,  2  vols.,  en  8.°
(Hachette,  ed.)
Sébillot  (P.).—Le  Folk-Lore.  E  S.
Ségur  Dupeyron.  -Histoire  des  négociations  commerciales  de  la
France  au  XVIF  et  au  XVIIF  siècle,  3  vols.,  en  8  °  (1872-73).
Shaw.  —Histoire  de  la  monnaie.  Trad.  fr.  par  Raffalovich.  Collection ­
  des  Economistes  étrangers.  (Guillaumin,  ed.)
Smith  (Adam).—Investigaciones  sobre  la  naturaleza  de  las  riquezas. ­
  Edic.  castellana.
Stirling  (Patrick-James).  Philosophie  du  Commerce.  Trad,  fr.,
1861.  (Guillaumin,  ed.)
Sumner  Maint.—El  antiguo  derecho.  Trad,  castell.  (La  España ­
  Moderna,  Madrid.)
Stuart  Mill  (John).—  Principles  of  political  Economy.  Trad,  fr.,
2  vols.  ,
Taussig  (F.  W.).  —  The  Tariff  history  of  the  United  States.  En
8.°,  1903.  (G  P.  Putman’s  son,  New-York.)
Tessier  (Albert).  —  Traite  théorique  et  practique  des  Chambres,
de  compesation  (Clearing  Houses).  En  8.°,  1894.  (Larose,  ed.)
Thaller  (E.).  —  1.  La  place  du  Commerce  dans  l’histoire  générale. ­
  En  8.",  1892.  (A.  Rousseau  )
—  2.  Traité  èlèmcntolxe  de  droit  commercial.
Turgot.  —Œuvres.  Collection  des  Grands  Economistes.  (Librería ­
  Guillaumin).  2  vols.,  grand,  en  8.°
Turpin  (Henry).—  Traité  des  droits  et  obligations  du  commerce
des  liquides.  En  8.°  (Barinéoud,  ed.  Laval.)
Valin  (R.  J.).  Commentaire  sur  /’ordonnance  de  la  Marine
de  1681.  En  4.",  1714.  (Edit.  Becane,  1829,  en  4  ")
Vidal  (Emmanuel).—Les  Clearing  Houses.  En  8.°,  1906.  (Alcán).
        <pb n="521" />
        512  INDICE  BIBLIOGRAFICO
Vidal  Naque!  (Edmond).  -  Des  Marques  de  fabrique  et  du  nom
commercial  endroit  international.  Un  vol.,  en  8.°,  1898.  (Larose,
  ed.)
Viollet.  —L’histoire  du  droit  civil  en  France.  Un  vol.,  en  8.°  (Larose
  y  Force!,  ed.)
Williams  (Henry-Smitch).—The  Historians  History  of  the  world.
25  vols.,  gr.,  en  8.°,  1908  (the  Thimes).
Wuarin  (Louis).—Les  Ligues  d’acheteurs.  En  8.°,  1907.  (A.  Eggrimen
  et  O,  Genève.)
Yeats  (Dr  John).—Normals  of  Commerce.  4  vols.,  en  12  de  500
á  600  págs.  chacun.  (Georges  Philip  and
son,  London,  1887.)
I.  The  natural  history  of  the  Raw  materials  of
Commerce.
II.  The  technical  History  of  Commerce.
HI.  The  growth  and  vicissitude  of  Commerce.
IV.  Recent  and  existing  Commerce.
        <pb n="522" />
        33

INDICE  ALFABÉTICO

DE  AUTORES  Y  MATERIAS
(No  se  aplica  al  índice  bibliográfico.)

A
Acta  de  abrogación  de  1849,
65.
—  de  navegación  de  1660,
59.
—  Torrens,  107.
Admisión  temporal,  338.
—  productos  que  beneficia, ­
  339.
—  importaciones  temporales, ­
  378.
Aduanas  (derechos  de),  65.
—  en  Inglaterra,  362.
—  (cifras  de)  causas  de
error,  321.
—  valores  y  pesos,  324.
—  (incertidumbres  de
las  cifras  de),  324.
—  variaciones,  356.
—  el  precio,  370  .
—  percepción  del  pesoneto
  ybruto,  319
—  interiores  de  Francia, ­
  45.
Aduaneras  (nomenclaturas), ­
  343.
Aduanero  (el)  no  es  un  estadístico, ­
  321.
—  desprecia  las  exportaciones ­
  y  no
conoce  las  importaciones, ­
  322.

Aduanero  (indiferencia  del)
para  los  países
de  origen  y  de
destino,  331.
—  inglés  es  el  más  feliz, ­
  366.
Africa,  19,  25,  31,  132.
—  Central,  449.
—  de!  Sur,  183  y  184.
—  (Cosía  occidental  del),
391.
Agrarios  (contra  los  vendedores), ­
  159,160.
Agricultura  é  industria,  60.
—  sustraída  al  derecho ­
  comercial,
108.
Aguardiente  (exportación  de),
419.
Ahorro,  203.
Ajenjo,  487.
Alcohol,  133,  493.
Alemania,  45,  62,  76,  80,  82,
104,  244,  245,  419,  425,  452.
Alglave  (E),  493.
Algodón,  59.
Alimento  puro,  153  y  siguientes. ­

Allard  (Eug.)  349.
Almacenes  (losgrandes),  227.
A¡sacia,  67.
Amazonas,  21.
Amber  es,  253,  328,  455.
        <pb n="523" />
        514

INDICE  ALFABÉTICO

América,  43,  61,  63,  85,  268.
Amiens,  56.
Amigos  (Isla  de  los),  16.
Amsterdam,  175,  459.
Aníbal,  32.
Annona  (la)  en  Roma,  35.
Antonino(El  emperador),  100.
Apropiación  (modos  de;,  7.
Arabia,  31.
Arabes  (imperio  de  los),  37.
Arbitraje,  142.
Argelia,  329,  369,  391,  422.
Arkwright,  59.
Armenia,  29
Asia,  33,  420.
Asiria,  29.
Atenas,  33.
Australia,  61,  68,  77,  84,  182,
245.
Austria-Aungna,  63,  67.
Automóviles  (exportación
de),  405,  418.
Azúcares,  86,  341,  481.

B
Babilonia,  29.
Bacon  (Roger),  42.
Bagehot,  169,  170.
Baker,  26.
Balanza  de  comercio  y  balanza ­
  económica,  300.
—  segúnj.  Barclay,  303.
—  según  M.  Bastable,
306.
—  y  los  guerreros  comerciales, ­
  497.
Báltico,  38.
Balzac  (H.  de),  243.  •
Banca,  174  y  siguientes.
—  definición,  176.
—  es  el  comercio  del  oro
y  del  crédito,  174
—  y  comercio,  178.
Bancos  (operaciones  de  los)
174,  175.

Bancos  recriminaciones  contra ­
  los,  451.
Barcelona,  458.
Barclay  (R.),  300.
Bartlett,  231.
Bastable,  290,  306.
Bateman,  318.
Baudoux,  125.
Bebidas  (el  comercio  de),  485.
Bélgica,  67,73,  74,  317,  351,
419,  431.
Beneficio,  207  y  siguientes
Berhens,  472.
Besett,  277.
Birmingham,  197.
Bismarck,  76,  85.
Bloqueo  continental,  58.
Boetk,  33.
Boistel,  247.
Bolsa,  161  y  siguientes.
Bonetería,  417.
Bordeaux,  378.
«Bottin»  (El),  365,  463.
Bornier  (F),  102.
Boungaiville,  22.
Boulay.  Paty,  36.
Brasil,  244,  269,  403,  435.
Brema,  62.
Broe  (T  de),  50.
Brohes  (M.),  26.
Brujas,  40.
Brújula,  42.
Bruselas,  290,  458.
Bucher  (K.),  3,  10  y  siguientes. ­

Bulionista  (sistema),  42.
Burton,  21,  26.
Byron  (capitán),  15.
c
Café  importado  del  extranjero ­
  y  de  las  colonias, ­
  392.
—  Uno  de  los  principales
artículos  de  importación, ­
  394.
        <pb n="524" />
        INDICE  ALFABÉTICO

515

Café  (precios  del),  399.
—  su  consumo  en  Francia,
399.
Caillaux,  86.
Cairnes,  289.
Cajas  liquidadoras,  165.
California,  68.
Calumnias  oficiales  contra  los
vinos,  490.
Cámaras  de  Comercio,  429.
Cambaceres,  57.
Cambio  (comienzos  del),  1.
—  (lo  que  determina
el),  2.
—  (permanencia  de  ciertos ­
  modos  del),  11.
—  y  el  precio,  129,
—  (El)  y  la  rapiña,  496.
Cambon,  451.
Cameron,  26.
Campeu,  349.
Canadá,  50,  61,  77,  84  393
481.
Capacidad  más  importante
que  el  capital,  232.
Capital  (ventajas  del),  169.
y  crédito,  169.
—  (de  los  grandes  almacenes), ­
  227  y  siguientes. ­

Caprivi,  76.
Carbón,  224.
Car  lago,  20,  32,  47.
Cartwright,  59.
Casablanca,  284.
Caton,  36.
Caucho,  335.
Caudry,  414.
Cauris,  moneda  africana,  23,
131.
Cecil  (Lord  Hugh),  238.
Cereales  (insuficiencia  en  Europa), ­
  85.
—  importaciones,  394,
398.
Chamberlain,  474.
Champagne  (feria  de),  13.

Chevalier  (M.),  66.
China,  68,  84,  178,  403,  438,
449.
Chocolate,  274.
Cicerón,  36.
Civilización  guerrera  contra
la  industrial,
82.
—  (esfuerzo  del  emperador ­
  de
Alemania  de
oponer  la  civilizacióngue-

  á  la  comercial), ­
  499.
—  El  índice  más
cierto  de  un
pueblo  es  la
i  mportación
de  su  comercio, ­
  500.
Clasificación  decimal  (ejemplo ­
  de),  146.
Cliente  (exigencias  del),
269.
Clientes  (poder  de  compra  y
solvencia),  280.
—  (la  huelga  silenciosa
de),  284.
—  (los  ocho  grandes)  de
Francia),  431.
Clive  Day,  58.
Cobden,  66.
«CobdenClub»  (El).  476.
Cobre,  335.
Código  de  Comercio,  104,
109  y  siguientes.
Colbert,  48,  51,53.
Colon,  44.
Colonias  francesas,  392.
—  inglesas,  60.
—  alemanas,  81.
Comercial  (práctica),  255.
Comercio  (es  el  arte  y  la  práctica ­
  del  cambio,  8.
—  (es  el  arte  de  comprar), ­
  266.
        <pb n="525" />
        516

INDICE  ALFABÉTICO

Comercio  definición  de  Platón, ­
  282.
—  sus  operaciones,
140.
—  libre  (reglas  del),
285.
—  el  criterio  de  la  ganancia ­
  ó  la  pérdida, ­
  498.
—  (Servios  sobre  sus
fases),  11  y  siguientes. ­

—  (evolución  del),  11,
89.
—  períodos  de  su  historia, ­
  89.
—  de  1500  á  1789,  43.
—  (elementos  perturbadores ­
  del),  479.
—  internacional  sus
caracteres,  289.
—  no  sigue  á  la  bandera, ­
  sino  á  los
capitales,  81,  179.
—  general  (definición),
332.
—  especial  (definición)
332.
Comercios  perseguidos,  483.
Comisionistas,  247.
Compañía  inglesa  de  Indias,
47.
—  holandesa,  47.
—  francesa,  50.
Compradores  y  vendedores,
142  y  143.
Compra  (toda  venta  es  una),  2.
Compras  (condición  de  las),
232,  233.
Conant  (C.),  177.
Concurrencia,  55,  82,  287.
Consejeros  de  Comercio  exterior, ­
  449.
Constant  (Benjamín),  81.
Cónsules  (carácter  de  los),
446.
—  su  trabajo,  447.

Cónsules:  lo  que  se  les  pide,
448.
—  sus  funciones,  448.
Contabilidad  (necesidad  de
la),  207.
Contrabando,  58.
Contratos,  92,  93,  94,  95,  113.
Convenciones  comerciales  en
la  antigüedad, ­
  33,  86,
87.
—  de  Bruselas  sobre ­
  los  azúcares, ­
  86.
Cook  (Capitán),  16,  22.
Cooperativas  agrícolas,  218.
Cort,  59.
Crédito,  167.
—  definición,  168.
—  extensión  del  capital, ­
  169.
—  es  el  capital  del  porvenir, ­
  169.
—  'sus  ventajas,  169,
170.
Credit  man,  171,  234.
Crisis  económicas,  199.
—  —  definición,
206.
D
Dinamarca,  38,  40
Dayenant,  275.
Dayton,  267.
Delcous,  218.
Delespat,  484.
Demolins,  462
Democratización  de  los  negocios ­
  por  las  Sociedades  comerciales, ­
  49,  50.
Demóstenes,  34,  92.
Deppe  (A.),  455.
Derecho  civil  y  comercial,  93.
—  comercial  es  internacional, ­
  95.
—  marítimo,  99.
        <pb n="526" />
        INDICE  ALFABÉTICO

517

Derechos  compensadores,  79.
Descuento,  168.
Detallistas,  228.
División  del  trabajo.  Fundamento ­
  de  la  organización
de  los  grandes  almacenes,
235.
Documentosestadísticos,358.
Demerge  (J.),  214,  451.
Donalson,  180.
Dorr  Kimbal,  171.
«Drawback»,  334.
Dron,  165.
Duckers,  449.
Ducrocq,  195.
Dudley  Morth,  51.
Duke,  240.
E
Económica  (consecuencias  de
la  ignorancia),  76.
«Economist»  (The),  370.
Embalaje,  466.
Empleados  de  comercio,  236.
—  su  moral,  239.
—  (obediencia  de
los),  241.
—  (remuneración  de
los),  242.
Enseñanza  comercial,  254.
—  económica,  262.
Esclavos  (comercio  de),  24.
España,  44,  47  ,  63,  81,  105,
178,  318,  325,  403,  439.
Estado,  no  crea  la  riqueza,
479.
—  su  generosidad  consiste ­
  en  quitar  á
unos  para  dar  á
otros,  480.
Estados  Unidos,  68,  77,  105,
318,  334,  452,  464.
Exportaciones  (evaluación  de
las),  320.
—  pesos  y  valor,
324.

Exportaciones:  país  de  destino, ­
  325.
—  de  objetos  de
lujo,  453.
—  (Sociedades
de),  461  y  siguientes. ­

F
Fachoda,  79.
Ferias  en  la  Edad  Media,  38.
Ferrocarriles  americanos,
204.
tarifas  de  exportación, ­
  455.
Ferraris  (C.),  322.
«Filière»,  término  de  Bolsa,
164.
Firmas  inglesas  (sistema  de
las),  235.
Fitzmaurice  (Lord),  74.
Forsans,152.
Fontana-Ruso,  473.
Foville,  67.  306,  322.
Francia,  48,  56,  74,  85,  302,
325,  351,375,  431.
Fraudes  (leyendas  sobre  los),
492.
—  (ley  sobre  los),  484.
—  (inconvenientes  de
los),  492.
Frigoríficos  (efectos  de  los
procedimientos).  158.
Fugger  (Los).  En  España  decimos ­
  los  Fúcar,  45.
G
Gironda  (La),  421,  489.
Gladstone,  66.
Gournay,  52.
Graham  (Gordon),  263.
Grandgeorge  (G.),  318.
Grant,  26.
Granville,  74.
        <pb n="527" />
        i

518

INDICE  ALFABÉTICO

Granos  y  frutos  oleaginosos,
394.
—  importación,  395.
Gregorio  VII,  101.
Gregorius,  255.
Gruber  (I.),  306.
Guerras  comerciales,  49.
—  de  los  siglos  XVII  y
XVIII;  50.
Gutenberg,  42.
Gutapercha  (descubierta  en
1842),  63.
Hanseáticas  (ciudades),  13,  39,
67.
Hapgoods  (H.  J.),  231,261.
Hargreaves,  59.
Harlowgalde,  575.
Hastings,  47.
Hayem  (J.).  166.
Hicks  Beach  (Sir  M,),  86.
Hierro  (importancia  del),  69.
—  (producción  del),  69..
—  máquina  y  acero  (derechos ­
  de  aduana  del),
368.
Higiene  (los  pretextos  de),
487.
Holanda,  292,  318,  344,  403,
421.
Hulla,  su  importancia,  69.
—  su  importación,  394.
—  su  producción,  69.
—  la  tarifa  francesa  de  la),
476.
Hume  (David),  52.
Huskisson,  61.
Hyades  (Dr.),  16.
I
Inglaterra,  38,  46,  47,  48,  49,
50,  55,  56  y  siguientes.  60
y  siguientes;  73,  84,90,  105,

124,  177,  185,  197,  246,  419,
424
Imprenta  (La),  42.
Importaciones  (necesidad  de
las),  196.
—  (valuación  de
las),  320.
—  (peso  y  valor),
321.
—  (país  de  origen), ­
  325.
Index  numbers,  371.
Industrias  (caracteres  de
las),  7.
(influencia  de  la
agricultura  sobre ­
  la),  60.
Instituto  Internacional  de  Estadística: ­
  sus  trabajos,  343.
Interés  (su  razón),  164.
Intermediarios,  214.
Invenciones  (las  tres  grandes
de  la  Edad  Media),  42.
Italia,  33,  67,  244,  322,  347,
381,  425,  431.
J
Japón,  291.
Jones  (Sir  A.),  265.
Juglar  (C.),  205.
Judíos,  excluidos  del  gran  comercio, ­
  41.
Justicia,  494.
K
Kennedy,  74.
King,  275.
Klots,  303.
Kobatsch  (R.  ),  350.
Kodac  (el),  266.
Iv
Lanas  (de  Flandes  é  Inglaterra), ­
  38.
        <pb n="528" />
        Indice  alfabético

519

Lanas  (prohibición  de  exportar ­
  las),  48.
Laird,  19
Lambert  (H.),  125.
Las  Casas,  25.
Law,  47.
Leche  (definición  de  los  EE.
UU.)  155.
Leener(G.  de).  284,  455.
Legrand  (C.),  350.
Lencería  y  vestidos,  su  exportación, ­
  413.
Le  Play,  450.
Lestiboudois  (T  ),  303.
Leuclavius,  99.
Levasseur  (E.),  370.
Ley  (la)  soberana  del  mar,  100
—  limitación  de  su  acción,
494.
Libre  cambio,  64.
«Licensing  bilí»,  486.
Liga  del  Rhin  (la),  39.
List  (F.),  12.
•  Living  in  sytem»,  238.
Londres,  170,  179,  274,  290.
Lorillard,  240.
Lúculo,  24.
Lyon-Caen,  99,  103,  107,  248.

M
Mac-Culloch,  52.
Mac-Mahon,  73.
Macy  (de  New-York),  228.
Madera  común  (importación),
394.
Manteca  (fabricación  en  Dinamarca), ­
  154.
—  proporción  en  la  leche, ­
  154,
Margueritte  (V.),  239.
Marina  mercante,  455.
Marpon,  221.
Marquet  de  Vasselot,  318.
Marruecos,  23,  26,  270.
Marshall,  Fiel  and  C.°,  171.

Materias  (primeras)  necesarias ­
  á  la  industria
francesa,  367.
—  (primeras)  que  entran ­
  con  franquicia, ­
  387.
Maveaick  (S.),  60.
Meaux  (M.  de),  73.
Meline,  85,216,  303,  370,411,
479.
Meliot,  130.
Menier,  274.
Mercería,  344.
Metales  preciosos,  42,  44,  45.
Michel  (H.),  80.
Mili  (J.  S.),  290,  294.
Modas  y  flores  artificiales,
405.
Molinari  (GJ,  469.
Moneda  (papel  de  la),  131.
—  (definición),  132.
—  (definición  del  patrón ­
  monetario),
195.
—  (la  teoría  cuantitativa ­
  de  la),  134.
Monopolio,  42,  43.
Montgomery  (Dr.),  63.
Moral  (necesidad  de  la),  455.
—  del  comerciante,  282.
Mujer  (la)  comerciante,  221.
Museos  comerciales,  460.
Mortier,  454.
Moucheron,  344.
N
Nación,  289.
Napoleón,  57.
Narringeri,  18.
Navegación  de  Portugal  con
la  India,  44.
Negros  (la  esclavitud  de  los),
25.
Negociante  (tipo  del),  230.
Neymarck  (A.),  194,  480.
        <pb n="529" />
        520

INDICE  ALFABÉTICO

Noruega,  67,  225.
Novicow,  597.
O
Objetos  fabricados  en  Francia, ­
  387.
«Office  du  Commerce  Exterieur, ­
  457.
Oferta  y  demanda,  135.
Ollivier  (E),  124.
Oro  (minas  de)  de  California
y  Australia,  68.
—  producción,  181.
—  influencia,  68.
—  (comercio  del),  180.
—  (stock  del),  184.
—  por  países,  185.
—  (valor  de  la  onza  de),  196.
«Orders  in  councils»,  57.
P
Paccioli,  40.
Panadería  (la)  comercio  perseguido, ­
  483
Pallain  (G.),  322,  338.
Paris,  262,  268,  290,  387,  458.
Patentes  y  libertad  de  comercio, ­
  222.
Patrón  monetario  y  oro,  195.
Paturel  (G.),  462
Peel  (R.),  196,  476.
Perlas,  361.
Person  (H.  J.),  262.
Peruzzi  (los),  41.
Petróleo,  71.
Picard  (A.),317,  451.
Picard  (H,),  411.
Posadowski,  429.
Prejuicios  contra  el  comercio, ­
  283
Primas,  164.
Precio  y  cambio,  129.
—  su  importancia,  246.
Precios  protegidos,  225.
Proteccionismo,  59.

•  ;
Proveedores  (los  15  principales) ­
  de  Francia,  403.
Publicidad,  273.
Q
Quatrefages,  15.
Quiebra,  172.
R
Raffalovich  (A.),  166,191,  199,
307,  429.
Reparto,  500.
Representantes  de  comercio,
243.
Riqueza  de  un  comerciante,
362.
—  no  puede  fundarse
sobre  las  ruinas,
497.
Rockefeller,  453.
Rodbertus,  13.
Rouvier,  107.
Roy  (O.),  411.
Ruau,  151.
Ruoth,  177.
Russel  Red,  476.
s
Sal,  19.
Sandoz  (G.),  458.
Sa  veröl,  127.
Say  (J.  BA,  169.
Schelle  (G  ),  52.
Schmoller,  468,  497.
Schuster,  177.
Schweintfurth,  26.
Scott  (W.  C.).  273.
Seda  (bonetería  de),  417.
—  importaciones,  394.
—  exportaciones,  405.
Serpa  Pinto,  19.
Shaw,  41.
Siegfried  (J.),  230.
Simmonds  (M.  P.  L.),  59.
        <pb n="530" />
        INDICE  ALFABÉTICO

521

Simon  (J.),  73.
Sistema  previsor,  37.
—  bulionista  ó  metalista, ­
  37.
—  mercantil,  43.
Smet  de  Naeyer,  86,  481.
Smith  (Adam),  52,  134.
Socialismo,  76,  82.
Sociedades  en  comandita,  innovación ­
  italiana,  40.
Sociedades  comerciales,  120.
Sombreros  de  señora,  319.
Somerville  (Dr.),  180.
Speke,  26.
Stirling  (P.  J.),  133.
Strauss  (L.),  471.
Sully,  300.
T
Tabaco,  482.
Tara,  utilidad  de  indicarla,
362.
•  Tariff  reformers»,  84,  474.
Teisserenc  de  Bort,  73.
Templos,  primeras  casas  de
banca,  36.
Thaller,  94,  96,  98,  248.
Thevel,  21.
«The  Times»,  276.
Tonelada,  386.
Tooke,  61.
Tratados  de  Comercio,  64.
Tránsito,  334.
Transportes,  84,  181.
Trabajo,  22,  83.
Tribunales  de  Comercio,  126.

Trigo.  33,  34,  35,  48,  141,  142-Trusts
  y  cartels,  429.
U
Ulster,  51.
Utrecht,  51.
V
Valores  de  aduana,  315.
Valin,  102.
Vapor,  70.
Varocqué,  446.
Vendedor,  233.
Venecia,  13,  25,  39,  47.
Ventas,  405.
Vino  (su  definición),  151.
—  (importación),  394.
—  (exportación),  405.
Viajantes  de  comercio,  343.
Vuilde,  150.
w
Washington,  25,  184.  347,  463
Watt,  59.
Wilson,  74.
Worth  (G.),  415.
Y
Yeats  (J.),  14,60.
Z
Zola  R.),  239.
Zollverein,  63.
        <pb n="531" />
        ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Prefacio,

LIBRO  PRIMERO
Los  principios  y  el  carácter  del  cambio.
CAPÍTULO  PRIMERO
EL  CARACTER  DEL  CAMBIO
L  —Caracteres  inmutables.—La  ganancia  es  una  adquisición ­
  superior  al  precio  de  coste  fiel  objeto  vendido.
—Toda  venta  es  una  compra.—  El  vendedor  y  el  comprador ­
  hacen  una  adquisición  reciproca.—Error  de
Mr.  Karl  Bücher.—En  el  mercado  local,  el  mercader
profesional  es  un  comprador.—Cada  uno  atribuye  á
lo  que  adquiere  mayor  valor  que  á  lo  que  cede.—
La  conclusión  de  todo  mercado  es  un  acto  de  buena
voluntad  recíproca
IL—El  comerciante.—Concentra  y  reparte.—El  verdadero ­
  protector  de  la  producción  es  el  comerciante
que  facilita  la  salida.—El  único  estímulo  para  la
producción  es  la  venta
Ill  —La  remuneración  del  servicio  de  los  intermediarios.—Pregunta ­
  ociosa.—Producción  limitada  de
cada  uno  y  necesidades  ilimitadas.—El  comercio  concentra ­
  los  diversos  productos  y  los  reparte
        <pb n="532" />
        524

INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.

CAPÍTULO  II
DE  LOS  DIVERSOS  MODOS  DE  APROPIACIÓN
Medios  económicos.  —Definición  del  comercio.—Elementos ­
  perturbadores  7

LIBRO  II
La  evolución  del  comercio.
CAPÍTULO  PRIMERO
TEORÍAS  SOBRE  LAS  FASES  DEL  COMERCIO
Permanencia  de  ciertos  modos  de  cambio.-Estados
económicos.—Cinco  estados,  según  Federico  List.
—Tres  estados,  según  Bruno  Hildebrand.—Tres  estados, ­
  según  Karl  Bücher.—Cuatro  fases,  según  Joseph ­
  Yeates  11
CAPÍTULO  II
EL  PERIODO  PRECOMERCIAL
El  cambio  es  inherente  al  hombre.—Período  precomercial.—Falsas ­
  acusaciones  de  robo  contra  los  núcleos
primitivos.—Observaciones  sobre  los  fuéginos.—
Observaciones  de  Cook.—Condiciones  de  la  noción
del  cambio.—Este  no  puede  nacer  entre  la  horda...  15
CAPÍTULO  III
EL  COMERCIO  ENTRE  GRUPOS
El  comercio  entre  hordas.—Monopolio.—División  del
trabajo.—Fabricación  especial  de  Solutré.—Traba-
        <pb n="533" />
        INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

525
Págsjos

  de  la  mujer  .—El  comercio  por  depósito.—Los
cartagineses  y  los  indígenas  españoles.—Los  weddahs.—Europeos
  iniciadores  del  comercio  de  ciertos ­
  pueblos  primitivos.—Afición  al  comercio  18

CAPÍTULO  IV
LA  DIVISIÓN  DEL  TRABAJO,  LA  PROSTITUCIÓN
Y  LA  ESCLAVITUD
I.  -La  mujer,  esclava  dada  por  la  Naturaleza.—Explotación ­
  de  la  mujer  en  las  islas  de  la  Oceania.—La
prostitución  y  la  trata  de  blancas  22
II  —  Concepto  de  la  esclavitud.—Aristóteles  y  la  esclavitud.—Esclavas ­
  blancas  en  la  antigüedad.—El  prejuicio ­
  del  color.—Las  esclavas  de  la  Edad  Media.
—Venecia.—La  esclavitud  constituía  el  gran  comercio ­
  del  Africa.—Este  comercio  no  es  más  que  un  factor ­
  económico  23

CAPÍTULO  V
PRIMER  PERÍODO:  EL  COMERCIO  EN  LA  ANTIGÜEDAD.
EL  SISTEMA  PREVISOR
Ocho  períodos  de  la  historia  del  comercio.  —Primer  período: ­
  El  comercio  de  la  antigüedad  desde  los  tiempos
prehistóricos  hasta  el  año  476  después  de  J.  C.—Los
egipcios.—Mesopotamia.—Asirios.—El  imperio  persa.-Los ­
  fenicios.—Unico  pueblo  de  la  antigüedad
que  tenía  una  noción  clara  del  objeto  que  perseguía.
—Cartago.—Atenas.—Pequeñas  cantidades.—El  trigo. ­
  —  Elsistema  previsor.—  El  trigo  en  Roma.  —Las
importaciones  arruinan  la  agricultura  de  Italia.—
Los  especuladores  romanos.—Ocultos  y  declarados.  28
        <pb n="534" />
        526

INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.

CAPÍTULO  VI
SEGUNDO  PERÍODO:  DESDE  EL  AÑO  476  AL  SIGLO  XV.
EL  SISTEMA  BULLIONNISTA  Y  PROTECTOR
Período  desde  el  476  al  1500.—Las  ferias.—Comercio
de  lujo.—Los  Arabes.—El  camino  de  la  India.—
Bizancio.—Las  Cruzadas.—Búlgaros  y  húngaros.—
Venecia.—Génova.—La  Liga  del  Rhin.—La  Liga  Hanseática.—Unión
  del  comercio  y  la  política.—El  derecho ­
  marítimo.—La  contabilidad  por  partida  doble.—Sociedades ­
  en  comandita.—Circulación  de  los
géneros.—El  papel  de  comercio.-  Características
del  comercio  en  la  Edad  Media.—  Sistema  bullionnista
  y  protector.—Tres  inventos  transforman  al  mundo.  37

CAPÍTULO  VII
TERCER  PERÍODO.—EL  COMERCIO  DESDE  EL  AÑO  1500
AL  1789;  EL  SISTEMA  MERCANTIL  Y  EL  ESPÍRITU
DEL  MONOPOLIO
Comercio  desde  1500  á  1789.—Constitución  de  los  grandes ­
  Estados  europeos.-  Descubrimiento  de  América ­
  y  del  camino  á  las  Indias,  por  el  Cabo  de  Buena
Esperanza.-Importancia  del  café,  del  té  y  del  azúcar.—Baja ­
  de  precios.—Portugal,  Felipe  II  y  los
países  protestantes.—La  ruina  de  España.—Aduanas ­
  interiores  y  corporaciones.  —Comercio  en  grande.—Los ­
  banqueros  Fugger  de  Augsburgo.-  Bolsas
de  Amberes  y  Lyón.—Las  grandes  Compañías  de  Indias.—Valores ­
  mobiliarios.—Las  aberraciones  de
        <pb n="535" />
        INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

527

Págs.

Law  y  los  tulipanes.—Origen  común  de  las  grandes
naciones  comerciales.—El  colbertismo.—Sistema
mercantil  en  Inglaterra.—Las  guerras  comerciales.
—El  espíritu  del  monopolio.—El  Acta  de  navegación.—El ­
  pacto  colonial.—Ganancias  de  Inglaterra.
—La  Liga  de  los  neutros.—Las  tarifas  de  1664  y
1667.—La  revocación  del  Edicto  de  Nantes  exporta
nuestras  industrias.—Los  Economistas  —El  tratado
de  Comercio  entre  Francia  é  Inglaterra,  de  1786.—
Resumen  43

CAPÍTULO  VIII
CUARTO  PERÍODO:  DESDE  1789  Á  1792.  LA  LIBERTAD
DEL  TRABAJO  Y  DEL  COMERCIO
Supresión  de  las  Aduanas  interiores  —  Supresión  de  las
Corporaciones.—Tarifa  de  1791.—En  un  régimen  de
concurrencia  cada  uno  busca  la  ocupación  que  le
conviene.—La  concurrencia  es  el  poder  regulador
de  los  contratos  54

CAPÍTULO  IX
QUINTO  PERÍODO:  1793  Á  1815.  LA  GUERRA
ECONÓMICA
Dos  grandes  guerras  entre  Francia  é  Inglaterra.—Las
prohibiciones  de  1793  hasta  la  paz  de  Amiens.—
Proyecto  de  tratado  de  comercio.—Malta  y  el  comercio ­
  de  Levante.—Ruptura  de  la  paz  de  Amiens.
-  Les  orders  in  council  y  los  decretos  de  Napoleón  .
        <pb n="536" />
        528  INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS
Págs.
—El  bloqueo  continental.—Las  licencias.—Los  corsarios ­
  *...  .  56

CAPÍTULO  X
SEXTO  PERÍODO:  1815-1846.  —EL  PROTECCIONISMO
La  industria  en  la  Gran  Bretaña.—El  algodón.—La  flota
británica.—La  deuda.—Las  colonias  británicas.—
Política  económica  de  la  Restauración.—El  desquite
de  los  emigrados.—Exclusivismo  británico.—M.
Huskisson.—Proyecto  de  tratado  de  comercio(1822).
—Tratado  de  navegación  (1826).—Siempre  en  vigor.
—El  Zollverein  alemán  59
CAPÍTULO  XI
SÉPTIMO  PERÍODO:  1846-1880.—EL  LIBRECAMBIO
Y  LOS  TRATADOS  DE  COMERCIO
Travesía  del  Océano.—Viaje  á  las  Indias  en  1840.—Inglaterra ­
  armoniza  su  política  económica  con  los  progresos ­
  de  los  transportes  y  de  la  industria,  debidos  al  vapor ­
  y  la  electricidad.—Tarifa  para  la  renta  y  tarifa
para  la  producción.—La.  tarifa  británica.—Artículos. ­
  —El  monopolio  del  librecambio.  —El  tratado  de
comercio  de  I860.—La  cláusula  de  nación  más  favorecida.— ­
  Perturbaciones  políticas.—Las  transformaciones ­
  del  mundo.—Las  minas  de  oro.—La  producción ­
  de  los  metales  preciosos  es  una  industria  secundaria.—La ­
  hulla.—El  hierro.—Los  medios  de
transportes.—El  comercio  exterior  del  mundo  de
1850  á  1880.  —Crisis  económicas

64
        <pb n="537" />
        34

ÍNDICE  SISTEMATICO  DE  MATERIAS

529

Págs.

CAPITULO  XII
OCTAVO  PERÍODO:  DE  1880  A  1908.  —  REACCIÓN
PROTECCIONISTA  Y  SOCIALISTA

§  1.—Reacción  proteccionista  en  Francia.—Las  dos  tarifas ­
  de  M.  Teisserene  de  Bort  y  el  16  de  Mayo.—
Victoria  politica,  capitulación  económica.—Las  proposiciones ­
  de  Inglaterra  para  la  renovación  del  tratado ­
  de  comercio.—La  Convención  de  1882.—La  ley
de  29  de  Diciembre  de  1891.—Duración  de  los  convenios ­
  reducida  á  doce  meses.—La  tarifa  máxima
y  la  tarifa  mínima.—La  reacción  proteccionista  de
1879  en  Alemania.—  El  socialismo  burocrático.—La
Suiza.—Los  Estados  Unidos.—El  Canadá  y  la  Australia ­
  73
§  2.—Concordancia  del  proteccionismo  y  del  socialismo.—La ­
  sobreproducción,  resultado  del  proteccionismo.—El ­
  proteccionismo  cierra  las  salidas  —Los
derechos  compensadores.—La  rivalidad  comercial.
—La  anglofobia.—Inglaterra  y  España.—Inglaterra
y  las  minas  de  oro.—Inglaterra  y  Hamburgo.—Los
pronósticos  políticos  de  M.  Henry  Michel,  diputado.—La ­
  guerra  es  una  industria  que  no  paga  sus
gastos.—«El  pabellón  sigue  á  la  mercancía».—Benjamín ­
  Constant:  la  guerra  y  el  comercio.—El  progreso ­
  está  en  razón  inversa  de  la  acción  coercitiva  del
hombre  sobre  el  hombre  y  en  razón  directa  del  hombre
sobre  las  cosas.—  La  politica  proteccionista  no  puede ­
  suprimir  la  división  del  trabajo  entre  las  naciones.—Solidaridad ­
  de  los  intereses  económicos  del
mundo.—Contradicciones  de  los  proteccionistas.—
Los  precios  sobre  los  lugares  de  producción  y  de
consumo.—Grupos  librecambistas.—Las  tarifas  de
        <pb n="538" />
        530

ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.
Aduanas  entre  los  progresos  de  la  ciencia  y  de  la
industria.—La  tarifa  del  primer  cable  transatlántico.
—Derrota  constante  y  fatal  de  los  proteccionistas..  77
CAPÍTULO  XIII
Resumen  89

LIBRO  III
El  derecho  comercial.

CAPÍTULO  PRIMERO
EL  DERECHO  CIVIL  Y  EL  DERECHO  COMERCIAL
§  1  .—La  costumbre.  —Mantenimiento  de  las  situaciones ­
  creadas.'—Ceremonias  y  testigos  á  falta  de  contratos ­
  escritos.  —El  formalismo  civil.—Supervivencia.—Grupo ­
  cerrado.—Estatuto  y  diligencias  de
contratos  en  el  seno  del  grupo.—El  comercio  actos
repetidos  de  cambio.—El  convenio  es  la  ley  de  las
parles.—Carácter  variable  é  individualista  del  derecho ­
  comercial  .—El  derecho  civil  es  imperativo,  el
derecho  comercial  es  contractual.—En  Atenas,  respecto
de  los  convenios.—El  jus  naturale  ó  jus  gentium  proviene ­
  del  comercio.—El  derecho  comercial  es  internacional ­
  .—  Aduanas  y  contribuciones  indirectas.—
Contratos  que  necesitan  una  sanción  jurídica.  —En
lugar  del  juez  civil  impuesto,  el  juez  comercial  elegido.—El ­
  derecho  comercial  de  las  repúblicas  italianas.—El ­
  cónsul,  en  Florencia;  sus  sentencias  son
        <pb n="539" />
        ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

531
Pigs.

ejecutadas  solamente  por  el  Estado.—El  rey  de
Francia,  protector  de  los  comerciantes.—Igualdad
de  las  personas  ante  el  derecho  comercial.—Unificación ­
  del  derecho  comercial.—El  derecho,  civil  es
anterior  92
§  2.—El  derecho  marítimo  es  la  parte  primeramente
constituida  del  derecho  comercial.—Las  Leyes  rhodias.—El
  derecho  romano.—El  Código  de  Teodosio.
—El  Consulado  de  mar.-Los  Juicios  de  Oleron.—
La  ordenanza  de  Wisby.—El  respeto  al  contramaestre.-La ­
  Liga  Hanseática  y  el  derecho  marítimo.—
La  ordenanza  de  1681  y  el  código  de  comercio  99
§  3.—La  ordenanza  de  1673.—Las  ordenanzas  de  1673
y  1681,  han  inspirado  el  derecho  comercial  moderno.
—El  código  de  comercio  de  1807.—El  código  de
comercio  alemán.—En  Inglaterra  y  en  los  Estados
Unidos  no  hay  derecho  comercial;  todo  el  derecho
está  basado  sobre  el  contrato  103
CAPÍTULO  II
EL  DERECHO  COMERCIAL,  LA  PROPIEDAD  INMUEBLE
Y  LA  AGRICULTURA
Diferencia  entre  el  derecho  civil  y  el  derecho  comercial.—Influencia ­
  del  derecho  comercial  sobre  el  derecho ­
  civil,  art.  815.—Los  bienes  inmuebles.—Resistencia ­
  á  la  transmisión  de  los  bienes  inmuebles.
—El  agricultor  no  es  un  comerciante.—Consecuencias ­
  106

CAPÍTULO  III
EL  CÓDIGO  DE  COMERCIO
Usos  y  ley.—  El  Código  de  Comercio.—Los  títulos  del
        <pb n="540" />
        ®  g

lili

532

ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.

Código  de  Comercio.—Los  comerciantes.—Los  actos ­
  de  Comercio  109
CAPÍTULO  IV
PRINCIPIOS  COMUNES  AL  DERECHO  CIVIL
Y  AL  DERECHO  COMERCIAL
Obligaciones.  —Contratos.  —Fianzas.—Delito  civil.—
Responsabilidad.—Z.os  contratos  de  comercio  son
reales.—El  convenio  es  la  ley  de  las  partes.  —Condición ­
  de  validez.—Convenio  sin  causa  ó  sobre  causa
falsa.—Extinción  de  las  operaciones.—Gages  del
acreedor.—Arriendos  de  cosas,  de  obras  y  de  servicios.—Contrato ­
  de  venta.—Obligaciones  del  vendedor.—Del ­
  comprador.—Cesión  de  crédito.—Promesa ­
  de  venta.—El  artículo  1.602  del  Código  Civil.  112
CAPÍTULO  V
LAS  SOCIEDADES  COMERCIALES
La  sociedad  en  comandita.—La  primera  sociedad  anónima.—La ­
  corporación  y  la  sociedad  comercial.—
La  separación  de  las  personas  y  de  los  intereses.
—La  sociedad  anónima  es  la  más  alta  expresión  del
progreso  económico.—Libertad  de  las  personas,  solidaridad ­
  de  los  intereses.  —Gogo.  —La  proposición ­
  de  ley  de  Emilio  Ollivier,  en  1867.—Las  sociedades ­
  inglesas,  actas  de  1900  y  de  1907.—Concepto ­
  práctico  de  la  sociedad  inglesa.—El  porvenir
de  la  sociedad  comercial  120
CAPÍTULO  VI
LOS  TRIBUNALES  DE  COMERCIO
Composición,  electores,  elegibles,  competencia  126
        <pb n="541" />
        ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

533

Págs.

LIBRO  IV
La  práctica  del  comercio.

CAPÍTULO  PRIMERO
EL  CAMBIO  Y  LOS  PRECIOS
Un  término  fijo  y  cierto;  la  cantidad:  un  término  variable; ­
  el  precio.—Pesos  y  medidas.—Moneda.—Los
«cauries»  .—La  moneda  es  una  mercancía.—El  progreso ­
  monetario.  —Condiciones  del  valor.  -  El  trueque, ­
  base  de  todo  comercio.—La  venta.—Stirling:
exposición  de  la  teoría  cualitativa  —Utilidad  de  la
moneda.  —La  cantidad  de  moneda  en  circulación  no  es
un  índice  del  poder  de  compra.—  El  precio  regulado
por  tres  elementos;  el  precio  de  reventa;  el  poder
de  compra  y  la  necesidad.  La  ley  de  la  oferta  y  de
la  demanda  obedece  á  estos  tres  factores.—El  precio ­
  de  reventa  y  el  precio  de  mercado.—¿a  concurrencia ­
  los  aproxima  siempre  129

CAPÍTULO  II
LOS  EFECTOS  DE  LA  LEY  DE  LA  OFERTA
Y  DE  LA  DEMANDA
Alternativas  de  alta  y  baja.—Imposibilidad  de  suprimir
estas  oscilaciones.—La  abrogación  de  la  ley  de  la
oferta  y  de  la  demanda.

137
        <pb n="542" />
        534

INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.
CAPÍTULO  III
LAS  OPERACIONES  DE  COMERCIO
Consisten  en  establecer  diferencias  entre  dos  precios.—  El
artículo  de  compra.—Comprar  después  de  haber
vendido.—El  arte  de  vender.—Separación  del  hombre ­
  y  de  la  mercancía.—Traslado.—Arbitraje.—Especulación.—Los ­
  vendedores  agentes  de  alza.—
Los  factores  de  la  especulación;  la  cantidad  y  la  necesidad ­
  '  140

CAPÍTULO  IV
CARACTERES  DISTINTIVOS  DE  LAS  MERCANCÍAS
§  1.—La  palabra  mercancía  designa  un  objeto  homogéneo.— ­
  Las  partes  de  una  mercancía  no  pueden  tener
valores  diferentes  entre  sí.—  Regla  violada  en  la  apreciación ­
  de  los  metales  preciosos.—El  valor  de  la
onza  de  plata  144
§  2.—Cinco  caracteres  principales  de  las  mercancías:
l.°,  la  dirección.—2.°,  la  naturaleza.—  3.°,  la  aplicación ­
  ó  destino,  sistema  de  clasificación  de  las  aduanas.—4.°, ­
  relación  del  peso  al  valor.—5.°,  la  rareza.  146
CAPÍTULO  V
LA  DEFINICIÓN  DE  LAS  MERCANCÍAS
§  1.—Necesidad  de  la  designación  exacta  del  objeto ­
  cambiado.—Los  tipos  de  las  bolsas  de  comercio.
—El  Congreso  de  la  Cruz  Blanca  —«El  alimento  pu-
        <pb n="543" />
        Indice  sistemático  de  materias

ro»,  «productos  naturales»,  designaciones  falsas.—
Observaciones  de  M.  Rúan.  -Dificultad  de  la  definición ­
  del  vino
§  2.—La  definición  de  los  productos  comerciales.—M.
J.  Cavalier.—La  sidra.—Hierros  y  aceros.—¿Preparación ­
  ó  composición  química?—La  manteca  dinamarquesa.—La ­
  leche.—Definición  en  los  Estados
Unidos
§  3.—Necesidad  de  determinar  los  tipos  de  cambio.  ..
CAPÍTULO  VI
LOS  MERCADOS
Los  dos  sentidos  de  la  palabra  mercados.—Carácter
de  los  mercados,  determinados  por  el  de  las  mercancías.—Mercados ­
  de  consumo.—Al  contado.—
Agencia.—Detallistas.—  Mercados  de  aprovisionamiento ­
  y  de  especulación.—Vendedor,  favorable  á
la  vez,  al  productor  y  al  consumidor.—Los[agrarios.
—Los  acaparadores
CAPÍTULO  VII
LAS  BOLSAS  DE  COMERCIO
Mercados  de  aprovisionamiento.—La  Bolsa  de  Comercio ­
  de  Paris.—Mercados  á  plazo.—Tipos  de  mercancias.—Cantidad ­
  de  mercancias  para  la  unidad  de
contratos  —Primas.—La  filière  (orden  de  libramiento).-Reglamento ­
  de  la  filière.—La.  ley  de  28  de  Marzo ­
  de  1881,  sobre  los  mercados  á  plazo.-La  ley
alemana  del  22  de  Junio  de  1896,  contra  los  mercados ­
  á  plazo
        <pb n="544" />
        536

ÍNDICE  SISTEMATICO  DE  MATERIAS

Págs

CAPITULO  VIII

EL  CRÉDITO

§  1.—Expresa  la  idea  de  confianza.—El  interés  del  capital.—El ­
  adelanto  de  los  capitales  en  circulación.
—El  descuento.—Extensión  de  capital  .—Ventaja

El  comercio  del  oro  y  del  crédito.—Función  de  los  bancos.-Los ­
  banqueros  intermediarios.—El  prestamista ­
  y  el  librado.—No  están  interesados  en  el  alza
de  la  tasación  del  interés.—Definición  de  la  Banca.
—Transporte  de  valores.  Todas  las  transacciones  pueden ­
  necesitar  un  pago  en  especies.—Importancia  de
la  moneda.—  Los  bancos  economizan  el  oro.—  La  letra ­
  de  cambio  sobre  Londres  es  la  moneda  internacional.—\gua\dad ­
  de  la  moneda  en  los  diversos  centros.—M. ­
  Félix  Schuster.—No  es  la  bandera  lo  que
sigue  el  comercio,  sino  los  capitales  174

§  2  —El  credit  man  —  Comparación  de  dos  situaciones
comerciales

§  3.—El  crédito  ilimitado  de  un  comerciante  que  no  ha
sufrido  protesto  —Medidas  que  debilitan  el  crédito.—Influencia ­
  perniciosa  de  la  sensiblería

para  el  comerciante  de  negociar  con  capitales  prestados. ­
  —Tooke.—Bageot.—£/  crédito  acorta  el  tiempo ­
  y  el  espacio  como  los  demás  medios  de  transporte.

172

167

171

CAPÍTULO  IX

LA  BANCA
        <pb n="545" />
        INDICE  SISTEMATICO  DE  MATERIAS  537
P¿gs.
CAPÍTULO  X
EL  COMERCIO  DEL  ORO
§  1.—Dificultad  del  transporte  del  oro  en  1769.—Facilidad ­
  actual.—Producción  del  oro  en  el  mundo  desde ­
  1493.—Los  países  productores  de  oro.—Los  que
lo  acumulan  180
§  2.—Papel  del  oro  en  los  cambios  internacionales.—
Importaciones  y  exportaciones  de  los  Estados  Unidos.—Datos ­
  referentes  al  oro,  1897-1906,  1907-1908.  187
§  3.—Una  cuestión.—  Utilidad  del  oro.—Clearing  houses ­
  y  valores  mobiliarios.—Comercio  reducido  del
oro  como  metal.—Cada  día  aumenta  la  banca  el  efecto ­
  útil.—El  más  importante  de  los  comercios  como
moneda  —La  circulación  de  un  país  está  tanto  más
perfeccionada  cuanto  más  reducido  es  en  él  el  uso  de  la
moneda  en  relación  al  número  de  negocios  193
§  4.—El  oro  es  una  mercancía,  pero  su  papel  de  patrón
monetario  la  distingue  de  las  demás.—Salida  segura  á
precio  fijo.—Carácter  del  patrón  monetario.—Error
de  Ducrocq.—Común  denominador.—Patrón  monetario ­
  jurídico  y  no  material.  -Roberto  Peel,  «los  economistas ­
  de  Birmingham»  y  el  patrón  monetario.—
Las  libras  esterlinas  de  3.17.9  chelines,  de  la  Banca.—Precio ­
  prototipo  de  todos  los  valores.—Precio
mínimo  del  oro.—Precio  de  reventa  194
CAPÍTULO  XI
LAS  CRISIS  ECONÓMICAS
En  general  no  hay  sobreproducción.—Las  crisis  no  proceden ­
  de  un  exceso  de  producción,  sino  de  un  exceso  de
        <pb n="546" />
        538

ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Fágs.
consumo.—Absorción  de  los  capitales  en  circulación
por  los  capitales  fijos.—Por  ello  pierden  su  poder  de
adquisición.—¿En  qué  proporción?—Ejemplo  hipotético.—La ­
  causa  de  la  crisis  de  los  Estados  Unidos
en  1907.—M.C.  Juglar:  los  síntomas  de  las  crisis.  —
Datos  de  las  existencias  y  de  la  bolsa  del  Banco  de
Francia.—Los  precios  y  las  crisis.—La  causa  de  las
crisis  199
CAPÍTULO  XII
EL  BENEFICIO
Objeto  de  todas  las  operaciones  comerciales.—Necesidad ­
  de  la  contabilidad.—  El  beneficio  es  el  exceso  de
los  ingresos  sobre  los  gastos  al  final  de  una  operación
ó  de  un  ejercicio.—Gastos  generales  fijos  y  variables.—El ­
  valor  de  la  mercancía.—Beneficio  bruto  y
beneficio  neto.—Ganancia  ó  pérdida  207

LIBRO  V
Los  comerciantes.

CAPÍTULO  PRIMERO
NÚMERO  Y  DISTRIBUCIÓN  DE  LOS  COMERCIANTES
Número  de  personas  dedicadas  al  comercio.—Su  relación ­
  con  la  población  activa.  —Por  sexo.  —Principales ­
  comercios—Jefes  de  establecimientos,  dependientes ­
  y  empleados.—  Importancia  de  los  estable-
        <pb n="547" />
        INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

539

Págs.
cimientos.—Clasificación  según  el  número  de  empleados.—Número ­
  de  extranjeros  dedicados  al  comercio ­
  en  Francia  211

CAPÍTULO  II
LOS  INTERMEDIARIOS
Proteccionistas  y  socialistas  contra  los  intermediarios
«parásitos».—M.  Julio  Domergue.—¿Cuántos  son?
—Cantidad  despreciable.  -Supresión  del  comercio.
-«La  propiedad  contra  el  comercio.»  —«El  vino  de
cosechero.»—Decepciones  del  cosechero  y  del  cliente.—«Relación ­
  directa  del  productor  con  el  consumidor.»—Recriminaciones.—Privilegios ­
  paralas  sociedades ­
  cooperativas.  El  melón  y  la  cooperación.  214

CAPÍTULO  III
LOS  DETALLISTAS
El  detallista.—Este  término  se  aplica  solo  al  pequeño
comerciante.—Defecto  de  una  generalización  psi
cológica.—El  papel  de  la  mujer  en  el  comercio  al  detalle.—Los ­
  pequeños  comerciantes  contra  los  grandes ­
  almacenes.—Violación  de  la  libertad  del  comercio ­
  por  la  ley  sobre  las  patentes  de  1893.—Número
de  los  registros  de  estas  patentes.—El  descanso  semanal.—Los ­
  comerciantes  de  carbón  para  el  mantenimiento ­
  del  precio.—El  «precio  protegido»,—
Tentativas  en  la  Gran  Bretaña.  —El  Sadla.  —Concentración ­
  para  la  compra  y  distribución  para  las  ventas.  220
        <pb n="548" />
        540

ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.

CAPÍTULO  IV
LOS  GRANDES  ALMACENES
Fundados  sobre  tres  principios:  l.°  Precio  fijo.—Sin
rebaja;  igualdad  de  precio.—  2.°  Venta  al  contado.
—Sin  rebaja;  igualdad.—Pequeño  capital  necesario.
—3. Q  Devolución  de  los  objetos  que  no  gustan.—Libertad ­
  de  elegirlos  en  el  domicilio  227
CAPÍTULO  V
LOS  COMERCIANTES  AL  POR  MAYOR
El  gran  comerciante.—Una  casa  al  por  mayor  en  los
Estados  Unidos.—Cualidades  requeridas  á  un  comerciante ­
  al  por  mayor.—División  del  trabajo.—
Superioridad  de  la  capacidad  sobre  el  capital.—Peligro ­
  de  un  capital  demasiado  grande.—Las  compras
demercancías.—Epocasde  pedidos.—Solidaridad  del
vendedor  y  del  cliente.—Rapidez  en  el  servido  de
los  pedidos.  —El  crédito  del  cliente.  —Las  firmas  inglesas ­
  230
CAPÍTULO  VI
LOS  EMPLEADOS  DE  COMERCIO
El  antiguo  empleado  de  almacén.—Concepto  del  patrono.—Empleados ­
  mecánicos.  —La  discreción  de  un
calígrafo.—Cortesía.—Alojamiento  de  los  empleados.—Living ­
  in  system.—El  gran  almacén.—Inverosimilitud.—Exactitud.—Opinión ­
  de  un  americano
        <pb n="549" />
        ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS  541
Pigs.
sobre  el  origen  de  los  empleados.—Dificultad  de
encontrar  buenos  empleados.—Cuestión  de  remuneración.—Poner ­
  de  acuerdo  la  moral  profesional
del  empleado  y  su  interés.—Lo  importante  es  que
dé  el  máximum  de  efecto  útil.—La.  honradez  236
CAPÍTULO  VII

LOS  VIAJANTES  DE  COMERCIO
Y  LOS  REPRESENTANTES  EN  EL  EXTRANJERO

§  1  .—El  ilustre  Gaudissart.—El  viajante  de  comercio
alemán.—Cualidades  técnicas.—Demanda  de  viajantes ­

  de  comercio  en  el  extranjero  243
§  2.—Los  representantes  nacionales  244
§  3.  —No  hay  regla  absoluta.  —Cualidades  del  representante ­
  extranjero.—El  precio  de  reventa  245

CAPÍTULO  VIII
LOS  COMISIONISTAS  DE  MERCANCÍAS
§  1.—Los  comisionistas.—El  articulo  94  del  Código
de  Comercio.  —Categorías  de  comisionistas  247
§  2.  —Los  comisionistas  de  tal  artículo.—Los  comisionistas ­
  de  mercancías.  —Los  comerciantes  exportadores.—Situación ­
  legal  del  comisionista.  —Definición ­
  de  la  comisión.—Carácter  jurídico  de  susoperaciones.—Su ­
  responsabilidad.  —El  comisionista
«ducroire»  249
§  3.—Utilidad  del  comisionista  exportador.—Su  especialidad.—La ­
  exportación  directa  —Inculpaciones ­
  á  los  comisionistas.  —Contradicciones  252
        <pb n="550" />
        542

ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.

CAPÍTULO  IX
LA  ENSEÑANZA  COMERCIAL
§  1.—La  práctica  y  la  enseñanza  comercial.—Especialidades.—Estado ­
  de  la  cuestión.  —«El  comercio  no
se  aprende  más  que  en  una  casa  de  comercio.»  —
¿Pero  qué  hace  falta  saber  antes?—«Las  ciencias
comerciales.»—Las  matemáticas.—La  contabilidad
—El  concepto  de  la  enseñanza  por  los  profesores.  254
§  2.—Las  escuelas  de  perfeccionamiento  en  Alemania.-La ­
  enseñanza  corriente  en  Bélgica.—En  Suiza.—El ­
  Comercial  Club.—  Programa  americano  para
una  enseñanza  comercial.—La  enseñanza  comercial
debe  ser  un  método.—Los  principios  de  acción.—
Enseñanza  comercial  en  París.—La  enseñanza  económica ­
  en  las  escuelas  comerciales.—Las  Universidades ­
  y  el  comercio  258
§  3.—El  arte  de  dirigir  á  los  hombres.—Facultad  de
adaptación.—El  tacto.—Unico  objeto  del  comerciante.—Comprar ­
  y  vender  para  obtener  una  ganancia,—Esta ­
  aptitud  se  debe  adquirir  á  buena  edad.—
Los  largos  estudios  destruyen  las  iniciativas  264

CAPÍTULO  X
LAS  NECESIDADES  Y  EL  INDICIO  DE  LAS  NECESIDADES
LATENTES
El  comercio  es  el  arte  de  comprar.—Dos  condiciones  objetivas ­
  para  todo  objeto  á  vender,  son  responder  á
una  necesidad  y  ser  proporcionado  al  poder  de  adquisición ­
  délos  clientes  posibles.—El  misoneísmo.
        <pb n="551" />
        INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

543

—La  National  Cash  register  Company  .—Borceguíes
para  musulmanes.—Exportación  de  loza  á  la  América ­
  del  Sur
CAPÍTULO  XI
LAS  EXIGENCIAS  DEL  CLIENTE
El  comerciante  debe  aceptar  los  caprichos  de  la  clientela.—Obstinación ­
  inglesa.  —El  cliente  no  siempre
protesta  pero  se  va  —Errores  de  los  clientes.—Algunas ­
  veces  tienen  razón.—Inutilidad  de  intentar
una  educación  de  un  modo  directo.—El  precio  fob
y  el  precio  cif.  269
CAPITULO  XII
LA  PUBLICIDAD
La  facultad  de  la  atención.—Las  tres  leyes  psicológicas
de  la  publicidad.—Detalles  de  aplicación.—La  retórica ­
  del  anuncio.—Las  cinco  reglas  de  la  deontologia ­

  de  la  publicidad  273
CAPITULO  XIII
EL  CUESTIONARIO  DEL  COMERCIO  278

CAPITULO  XIV
EL  PODER  DE  COMPRA  Y  LA  SOLVENCIA  DEL
CLIENTE  280

Págs.
266
        <pb n="552" />
        544

INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.
CAPITULO  XV
LA  MORAL  PROFESIONAL  DEL  COMERCIANTE
§  1.—Platón.—Definición  del  comercio.—Contra  el  comercio.—El ­
  hostelero  de  Atenas.  —Fijación  del  provecho ­
  por  la  autoridad.  —«Preciso  es  que  haya  robado ­
  bien.»  282
§  2—«Bastante  bueno  para  el  cliente.»—Silencio,  pero
ausencia  del  cliente  descontento.  —El  cliente  extranjero.—Ejemplos ­

  belgas.—Exigencias  absurdas  de
los  consumidores.—El  precio  de  adjudicación  de  la
carne  para  el  ejército  284
§  3.—El  cliente  para  el  monopolio  y  no  el  producto  para
el  cliente.—Memorandum  deontológico.—La  moral
de  la  competencia.  —Responsabilidad  inmediata  é
implacable  285

LIBRO  VI
El  comercio  internacional.

CAPÍTULO  PRIMERO
CARACTERES  DEL  COMERCIO  INTERNACIONAL
Una  definición  de  la  nación.—Los  caracteres  del  comercio ­
  internacional  según  Cairnes.—M.  Bastable
y  Stuart  Mill:  la  distancia.—Otras  distinciones.—
Las  aduanas  caracterizan  el  comercio  internacional. ­
  -El  ejemplo  hipotético  de  Ricardo.-El  comercio ­
  internacional  es  más  complejo  que  el  local.—
        <pb n="553" />
        35

INDICE  SISTEMATICO  DE  MATERIAS

545

Págs.

Iguales  problemas.—Desde  el  punto  de  vista  económico, ­
  el  comercio  internacional  es  idéntico  al  comercio
nacional  289
CAPÍTULO  II
LA  TEORÍA  DEL  COMERCIO  INTERNACIONAL
Ricardo.—Stuart  Mill.—Bastable.—La  ecuación  de  los
valores  internacionales  de  Stuart  Mill.—Fracaso,  según ­
  Jevons.—Demostración  de  M.  Bastable.  —«Las
mercancías  tienden  á  cambiarse  según  su  precio  de
reventa.»—Los  diferentes  precios  de  las  mercancías.—No ­
  hay  más  que  una  clase  de  comercio.—Las
fronteras  no  cambian  el  carácter  del  comercio;  solo
lo  cambian  las  aduanas  294
CAPÍTULO  III
LA  BALANZA  DE  COMERCIO  Y  LA  BALANZA
ECONÓMICA

§  1.—«La  balanza  de  comercio.»—Los  supervivientes
del  sistema  mercantil.—«El  déficit.  »—Las  importaciones ­
  y  las  exportaciones  en  el  Reino  Unido.—
Las  naciones  en  déficit  y  las  naciones  con  beneficio.
—El  navio  de  Bastiat  300
§  2.—«El  inglés  vive  de  su  capital.»—Harpagón  importa ­
  siempre.—Los  pueblos  acreedores  304

§  3.—La  ecuación  de  las  deudas.—La  balanza  económica.—M. ­
  de  Foville.—M.  Ignacio  Gruber.—M.  Raffalovich:
  El  debe  y  haber  de  cada  pueblo.—El  balance ­
  económico  de  Austria-Hungría.—El  excedente  de
las  importaciones  de  mercancías  es  el  crédito  del  balance ­
  económico  306
        <pb n="554" />
        546

INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.

LIBRO  Vil
Las  estadísticas  aduaneras.

CAPÍTULO  PRIMERO
LOS  VALORES  DE  ADUANA
§  1  .—Cifras  de  aduanas  en  el  pasado.—En  Francia,
de  1827  á  1847,  «los  valores  oficiales»  .—Desde  1847,
«los  valores  actuales»—En  Inglaterra,  cifras  hasta
1854.—Valores  según  las  declaraciones.—  En  Francia, ­
  Comisión  de  Valoraciones  de  aduana.—Cifras
medias  —Procedimientos  usados  en  los  diversos
países.—Necesidad  de  la  publicidad  de  las  Memorias ­
  de  Comisiones  de  Valoraciones.—¿Qué  valores ­
  dan  las  Memorias  mensuales?—Los  elementos
de  los  valores  de  aduanas.  —España.  —Estados  Unidos.—Bélgica.—Peso ­
  neto  y  peso  bruto.—Las  cintas ­

  de  Saint-Etienne  315
§  2.—El  aduanero  no  es  un  estadístico.—Su  indiferencia ­
  respecto  á  los  exportadores  —Las  estadísticas
aduaneras  de  los  metales  preciosos.—Peso  y  valor.
—Precio  fob  y  precio  cif.—  Conclusión  320

CAPÍTULO  II
PAÍS  DE  ORIGEN  Y  PAÍS  DE  DESTINO
Dificultades  de  determinación.—País  de  procedencia  ó
        <pb n="555" />
        INDICE  SISTEMATICO  DE  MATERIAS  547
Págs.
país  de  origen.—Indiferencia  del  aduanero.—Declaración ­
  del  remitente  y  del  destinatario  325

CAPÍTULO  III
COMERCIO  GENERAL,  COMERCIO  ESPECIAL
Y  DE  TRÁNSITO

§  1.—Definición  del  comercio  general  y  del  comercio
especial.—  Productos  exóticos  exportados  como  productos ­
  franceses.—Tránsito.—El  tránsito  en  Bélgica ­
  332
§  2.—Depósitos  336
§  3.—Admisión  temporal  338
§  4.—Una  adición  de  diputados  franceses.—Doble  empleo ­
  de  las  entradas  y  salidas  341
§  5.—Sistema  inglés.—Ejemplo  de  aplicación  al  comercio ­
  francés  341

CAPÍTULO  IV
LAS  NOMENCLATURAS  ADUANERAS
Clasificación  por  la  importancia;  el  aceite  de  pescado.
—Ensayos  de  unificación.  Sir  Alfred  Bateman.—
Modificaciones  desde  1900.—Austria  Hungría.—La
mercería  en  el  Cuadro  belga.-La  pastelería  y  las
drogas  en  Holanda.—Nomenclatura  en  Francia.—
En  Alemania.—En  Austria-Hungría.  —En  el  Reino
Unido.—En  Suiza.—La  ley  de  1.°  de  Julio  de  1906,  en
los  Estados  Unidos.—Los  paquetes  postales.—Dificultades.—Proposición ­
  de  un  talón  de  conducción
estadístico.  —Opiniones  de  los  Congresos  de  las  Cámaras ­
  de  Comercio.—Una  importuna  importación:
Positions  343
        <pb n="556" />
        548

INDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.

CAPITULO  V
UN  EJEMPLO  DE  CONTRADICCIONES  EN  LAS  CIFRAS
DE  ADUANAS
Contradicción  entre  las  cifras  de  la  Aduana  belga  y  las
de  la  Aduana  francesa  351
CAPÍTULO  VI
LOS  DOCUMENTOS  Á  CONSULTAR  SOBRE
EL  COMERCIO  INTERNACIONAL
§  1.—Los  documentos  estadísticos  de  la  Administración ­
  de  las  Aduanas.—Le  Tableau  général  du  commerce ­
  et  de  la  navegation.—Críticas.—Confusion  de
pesos  brutos  y  netos.—El  peso  bruto  y  el  peso
neto  de  los  vestidos.—El  peso  bruto  y  el  peso  neto
de  las  perlas  finas.—Los  utiles  en  hierro.—Necesidad ­
  de  indicar  la  tara  fijada  por  la  Comisión  de  los
valores  de  aduanas  355
§2.—Documentos  del  Reino  Unido.—Documentos  americanos.--Documentos ­
  alemanes.  —  Tableau  général
du  commerce  de  la  Belgique  362
CAPITULO  VII
LOS  DERECHOS  DE  ADUANAS,  SUS  TARIFAS
Y  SUS  PRODUCTOS
Tres  documentos.--1. 0  Tarifas  de  Aduanas.—2.°  Observaciones ­
  de  la  administración  de  aduanas.—El
        <pb n="557" />
        ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

549

más  feliz  de  los  aduaneros.  —3.°  Tabla  general  del
comercio.—Insuficiencia  de  datos.—Relación  entre
el  valor  de  los  objetos  importados  y  los  derechos
de  aduanas  percibidos.—El  50  por  100  de  las  importaciones ­
  están  libres  de  derechos.—Derechos  del  16
por  100  sobre  la  otra  mitad  de  los  objetos  importados.—Necesidad ­
  de  penetrar  en  el  detalle:  derechos
de  44,8  por  100.—Numerosas  percepciones  ínfimas.  365
CAPÍTULO  VIII
LAS  IMPORTACIONES  Y  LAS  EXPORTACIONES
SEGÚN  LOS  PRECIOS
Las  cifras  anuales  y  el  volumen  relativo.—Variaciones
de  los  precios.  —En  Francia.  —M.  Levasseur.  —  The
Economist.  —Resultados  para  el  comercio  británico.  370
LIBRO  VIII
El  comercio  exterior  de  Francia.

CAPÍTULO  PRIMERO
EL  COMERCIO  GENERAL  DE  FRANCIA
§  1  .—Comercio  general  y  comercio  especial  comparados ­
  por  quinquenios.—Cantidades  y  valores,  para

los  años  1905  á  1907.  —Falta  de  concordancia  375
§  2  —El  movimiento  de  los  depósitos.—Cantidades  y
valores.—Los  cinco  grandes  depósitos.—Los  siete
productos  que  rebasan  los  20  millones  378
        <pb n="558" />
        550

Indice  sistemático  de  materias

Págs.
§  3.—Las  admisiones  temporales.—Término  medio  de
1902  á  1906.—Los  productos  que  los  utilizan.^-Cantidades ­
  y  valores  de  poca  importancia.—El  2,7  por
100  del  comercio  general  de  Francia  379
CAPITULO  II
EL  COMERCIO  ESPECIAL  DE  FRANCIA
I  —Término  medio  anual  de  1855-1911.  —Progreso  desde ­
  1855-59  á  1880.—Recaída.—Progreso  382
I.—Cantidades  y  valores  de  nuestras  importaciones  y
exportaciones  de  1903  á  1907.—Cantidades.—Valores.—Precio ­
  de  la  tonelada  importada  y  de  la  exportada.—Importaciones ­
  y  exportaciones  de  tres  grandes ­
  categorías  de  mercancías.—Cantidades.—Valores.—Valor ­
  de  la  tonelada.—El  precio  de  1907.—
Proporción  de  cantidades  y  de  valores  385
CAPÍTULO  III
PARTIDAS  FICTICIAS  DEL  COMERCIO  ESPECIAL
§  1.—La  parte  de  las  colonias  y  de  los  países  protegidos.—Importaciones ­
  y  exportaciones.—La  Argelia.—Favores ­
  aduaneros.—El  café.—Pacto  colonial.
—Diferencias  con  las  colonias  y  protectorados  británicos..., ­

  390
§  2.—Provisiones  y  material  de  á  bordo  393

CAPÍTULO  IV
NUESTRAS  PRINCIPALES  COMPRAS

Durante  los  períodos  1887-1891,  1892-1896  y  del  año
        <pb n="559" />
        ÍNDICE  SISTEMATICO  DE  MATERIAS

551

Págs.
1911.—Las  principales  compras.—Artículos  de  alimentación ­
  y  objetos  fabricados.—Lanas.—Sedas  y
borras  de  seda.—Algodón  en  lana.—Cereales,  importaciones ­
  y  exportaciones.  —Café  394
CAPÍTULO  V
PARTE  DE  LA  IMPORTACIÓN  TOTAL
QUE  CORRESPONDE  Á  LOS  OBJETOS  FABRICADOS
Inglaterra.  —  Alemania.—  Francia.—  Suiza.—  Italia.  —
Austria  Hungría.—Estados  Unidos  400
CAPÍTULO  VI
NUESTROS  QUINCE  IMPORTANTES  SUMINISTRADORES ­
  403
CAPÍTULO  VII
NUESTRAS  PRINCIPALES  VENTAS
Catorce  objetos  constituyen  la  mitad  de  nuestras  exportaciones. ­
  ..  ,  405
§  1.—Tejidos  de  seda  407
§  2.—Tejidos  de  algodón.-  Los  reembolsos  para  los
hilos  son  de  un  38  céntimos  de  franco  por  100  408
§  3.—Lanas  en  masa,  teñidas  y  peinadas  412
§  4.—Tejidos  de  lana  412
§  5.—Tornería,  juguetería  412
§  6.—Modas  y  flores  artificiales  413
§  7.—Vestidos  y  lencerías  413
§  8.—Bonetería  y  pasamanería  417
§  9.—Automóviles  418
§  10.—Vinos  y  aguardientes
        <pb n="560" />
        552

ÍNDICE  SISTEMÁTICO  DE  MATERIAS

Págs.

CAPÍTULO  VIII
LOS  OBJETOS  FABRICADOS  EN  LAS  EXPORTACIONES

§  1.—En  Francia,  en  el  Reino  Unido,  en  Italia,  en
Austria  Hungría,  en  los  Estados  Unidos  424
§  2.—La  hulla  y  los  objetos  fabricados  en  el  comercio ­
  del  Reino  Unido  427
§  3.—Exportación  de  los  objetos  fabricados  en  el  comercio ­
  alemán,  Carteles  y  dumping  428

CAPÍTULO  IX
NUESTROS  GRANDES  CLIENTES
Los  siete  países  que  nos  compran  por  más  de  cien  millones.—Variaciones ­
  de  nuestras  ventas  entre  ellos.
—Parte  de  nuestras  exportaciones  en  sus  importaciones.—Nuestras ­
  exportaciones  á  ocho  países  en
los  años  de  1903  á  1907.—Concentración  de  nuestras ­
  exportaciones.  —Cinco  naciones  absorben  el  68
por  100  de  ellas.—Parte  de  las  exportaciones  francesas ­
  en  la  importación  total  de  los  ocho  grandes
clientes.—Algunos  de  nuestros  suministradores  no
nos  compran.  —Necesidad  del  estudio  de  las  compensaciones ­
  431
CAPÍTULO  X
COMPARACIÓN  DEL  COMERCIO  DE  FRANCIA
CON  EL  DE  SUS  GRANDES  CLIENTES
§  1.—Importaciones.—Exportaciones.—Valores  tota-
        <pb n="561" />
        Indice  sistemático  de  materias  553
Pâgs.
les.—El  Comercio  en  relaciona  la  población.  —Necesidad ­
  de  nuestra  modestia  439
§  2.—Conclusiones  442

LIBRO  IX
La  política  de  las  salidas.
CAPÍTULO  PRIMERO
LOS  SEIS  AGRAVIOS
Las  recriminaciones.—§  1.  Los  cónsules:  cambios  de
recriminaciones.—Lo  que  exige  el  gobierno  francés
á  sus  cónsules.—Los  consejeros  del  comercio  exterior. ­
  -Los  agregados  comerciales.—M.  Duckerts;
viajes  de  estudio  por  los  países  europeos.—Los
agregados  comerciales.—Estos  no  pueden  tener  una

mentalidad  comercial  446
§2.—Irai  extranjero.—La  familia  estúpida.—Las  madres ­
  sacrifican  sus  hijos  al  amor  natural  450
§  3.—Las  lenguas  extranjeras.—El  inglés  y  el  español.  450
§  4.—Los  bancos.—Acusación  de  M.  Domergue.—M.
Cambón  y  los  bancos  ingleses  451

§  5.—«Nuestra  industria  no  es  democrática».—M.  Picard.—El ­
  poder  de  adquisición  de  los  compradores
de  objetos  de  lujo  no  ha  disminuido.—El  aumento
de  riqueza  de  los  otros  pueblos  nos  proporciona  una
clientela.—La  opinión  de  los  secretarios  de  la  Comisión ­
  de  Valores  de  Aduanas.-Necesidad  de  la
moral  profesional  451
§  6.—Los  caminos  de  hierro  y  la  marina  mercante.—
Patriotismo  mal  entendido.—  El  comerciante  sirve  á
su  patria  tanto  mejor  cuanto  mejores  negocios  hace...  455
        <pb n="562" />
        554

INDICE  SISTEMATICO  DE  MATERIAS

CAPÍTULO  II
COMERCIO  PERSEGUIDO.—EL  COMERCIO
DE  GRANOS.  —LA  PANADERÍA
El  comercio  de  bebidas.—El  privilegio  de  los  quemadores ­
  de  orujo.—Los  cabarets
CAPÍTULO  III
EL  PRETEXTO  HIGIÉNICO
La  nueva  religión.—Ajenjo.—Albayalde
CAPÍTULO  IV
LOS  FRAUDES
Las  calumnias  oficiales.—El  vino  de  fórmula.—La  pasión ­
  del  «Midi»  contra  el  fraude.—La  Jungle.—Propiedad ­
  de  las  marcas.—El  alcohol  industrial  y  el  alcohol ­
  de  vino.—La  amnistía
CAPÍTULO  V
EL  DESCANSO  DOMINICAL
CAPÍTULO  VI
LA  RAPIÑA  Y  EL  CAMBIO
§  I.  La  civilización  de  rapiña  y  la  civilización  de  cambio.
Los  ladrones  privados  son  onerosísimos.—Supervivencia ­
  de  las  guerras  comerciales.—J.  Novicow.
        <pb n="563" />
        555

ÍNDICE  SISTEMATICO  DE  MATERIAS

Págs^
de  las  tarifas  y  no  dificultan  las  reducciones.—  Los
convenios  por  doce  meses.—Tarifas  máximum  y  mínimum.—Libertad ­
  é  inestabilidad  de  las  tarifas.—
El  Reino  Unido  usa  de  la  libertad  de  las  tarifas.—
Cláusula  de  nación  más  favorecida.—Los  Tratados
de  comercio  son  una  garantía  para  los  Gobiernos..  .*  465
§  2.—El  Gobierno  británico  y  las  tariff  reformers.—
Peligro  de  que  ellas  no  graven  los  objetos  fabricados.—Proposiciones ­
  que  puede  hacer  el  Gobierno
francés.  —Oposición  de  la  Comisión  de  Aduanas.—
Su  proyecto  de  elevación  de  los  derechos  de  la  tarifa ­
  general.—Preparación  para  una  guerra  de  tarifas.—Vanidad ­
  ridicula  de  esta  amenaza.—Desdén
de  los  librecambistas  ingleses.—M.  Russell  Rea;  las
ventajas  del  monopolio  de  las  libres  importaciones.
—Desprecio  de  los  Tratados  de  comercio.  —M.  Balfour ­
  amenaza  con  el  talionismo  aduanero.—  Porvenir

alamante  465
CONCLUSIONES  478

LIBRO  X
Los  elementos  perturbadores  del  Comercio.

CAPÍTULO  PRIMERO
INTERVENCIONES  DIVERSAS
El  bimetalismo.—Los  derechos  compensadores.—Las
cargas  fiscales  del  comercio.—La  legislación  social.
—Las  primas.—El  azúcar.—Comisión  instituida  por
el  Instituto  Internacional  de  Estadística.—Monopolios ­
  del  Estado

479
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        556

INDICE  SISTEMATICO  DE  MATERIAS

Pâgs.

CAPÍTULO  II
ESFUERZOS  PARA  DESARROLLAR  LAS  EXPORTACIONES
§  1.—Organizaciones  destinadas  á  desarrollar  el  Comercio ­
  en  el  extranjero  .—  Office  du  Commerce  extérieur.— ­
  El  Comité  francés  de  las  exposiciones  en  el
extranjero.  —  Instituciones  análogas  al  Office  du  Commerce ­
  extérieur,  en  los  Estados  Unidos,  Holanda,
Reino  Unido,  Austria  y  Hungría.  -Las  Cámaras  de
Comercio  nacionales  en  el  extranjero.—En  Alemania ­
  no  hay  agrupaciones  con  espíritu  desinteresado.—Las ­
  sociedades  de  exportación.—Museos  flotantes.—Proyectos ­
  franceses  de  agrupaciones  comerciales ­

  457
§  2.—Publicaciones.—Dos  categorías.—Publicaciones
americanas,  inglesas,  belgas,  alemanas  463

CAPITULO  III
EL  ESFUERZO  DEL  INTERESADO
Los  huevos,—Eliminación  del  mercado  de  Londres.—
Descuidos.—Embalaje  defectuoso  465
CAPÍTULO  IV
LOS  TRATADOS  DE  COMERCIO
§  1.—Necesidad  de  Alemania  de  celebrar  Tratados  de
comercio.—Peligro  de  la  doble  tarifa.—Efecto  de
los  Tratados  de  comercio  sobre  la  tarifa  general.—
El  regateo.—Los  Tratados  de  comercio  son  transacciones.—M. ­
  L.  Strauss:  ellos  impiden  las  elevaciones
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        INDICE  SISTEMATICO  DE  MATERIAS

La  ruina  de  Pedro  y  la  de  Pablo.—  La  concurrencia
económica  y  la  concurrencia  política
§  II.  El  criterio  económico:  ganancias  ó  pérdidas.—No
existe  para  las  combinaciones  políticas.  —El  estatuto ­
  y  el  contrato.—Lucha  entre  la  civilización  militar
y  la  comercial.—Los  conflictos  en  Alemania.—«El
porvenir  de  Alemania  está  en  el  mar».—El  régimen
previsor  de  la  antigüedad.—Las  privaciones  y  la  miseria ­
  no  son  sino  la  privación  del  poder  de  comprar.—Necesidad ­
  de  multiplicar  las  utilidades.—El
reparto.—El  reparto  por  la  rapiña.—El  reparto  económico. ­
  —La  gran  fuerza  motriz  de  la  evolución  humana ­
  es  la  concurrencia  y  el  indice  más  cierto  del  grado ­
  de  la  evolución  de  un  pueblo,  la  importancia  de  su
comercio
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        INDICE  DE  LOS  GRAFICOS

Página.
Gráfico  1  .—Precio  de  transporte  de  tonelada  de  trigo
de  Chicago  á  Liverpool  84
Gráfico  2.  —Relación  entre  los  excedentes  de  las  exportaciones ­
  de  mercancías  y  los  excedentes  de  las
importaciones  de  oro  en  los  Estados  Unidos  durante
el  período  de  1897  á  1906  188
Gráfico  3.—Relación  de  las  operaciones  de  las  clearing ­
  houses  americanas  y  británicas  al  valor  del  oro
en  circulación  193
Gráfico  4.—Variaciones  del  comercio  exterior  de  Francia, ­
  tomado  por  100,  1855-59  384
Gráfico  5.—Cantidades  y  valores  de  las  importaciones
y  exportaciones  por  categorías  durante  los  años
1903-1907  ....  388
Gráfico  6.—Parte  con  que  contribuyen  á  las  importaciones ­
  de  1907  los  cinco  principales  suministradores.  404
Gráfico  7.—Parte  de  14  mercancías  en  las  exportaciones ­
  totales  de  1907  406
Gráfico  8.  —Tanto  por  ciento  entre  la  exportación  de
objetos  fabricados  y  el  total  de  las  exportaciones  en
los  años  1899-1904  426
Gráfico  9.—Exportación  de  Francia  á  sus  ocho  principales ­
  clientes..  432
Gráfico  10.—Tanto  por  ciento  de  las  mercancías  francesas ­
  en  el  total  de  las  importaciones  de  nuestros
principales  clientes  :  435
Gráfico  11.—Los  clientes  cuyas  compras  exceden  de
300  millones  436
Gráfico  12.—Tanto  por  100  entre  el  comercio  de  Francia ­
  y  el  del  Reino  Unido,  Alemania  y  los  Estados
Unidos  (1906)  441
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482

EL  COMERCIO  Y  LOS  COMERCIANTES

te  en  la  agricultura,  la  industria,  el  comercio  y  la
marina.
El  cometido  de  la  comisión  se  limitó  á  las  primas  y
subvenciones  directas.
En  Francia,  el  monopolio  del  tabaco  por  una  percepción ­
  de  20  ó  30  millones,  inferior  á  lo  que  alcanzan ­
  los  derechos  sobre  el  tabaco  en  Inglaterra,  hace
perder  centenares  de  millones  á  la  agricultura,  á  la
industria  y  al  comercio.  El  Estado  lo  exporta  por  5  millones ­
  de  francos,  y,  hábiles  como  somos  para  aderezar ­
  las  cosas  sabrosas,  la  industria  del  tabaco,  entregada ­
  á  los  particulares,  exportaría  por  centenares
de  millones.
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