DE LA CONFEDERACION ARGENTINA. 607
tenida en la producción de la industria mercantil, se sigue que
el medio natural de agrandar la renta de aduana, es agrandar
las rentas del comercio, es decir, disminuir el impuesto de
aduana.
Síguese de aquí que el medio mas lógico y seguro de aumen
tar el producto de la contribución de aduana, es rebajar el valor
de la contribución, disminuir el impuesto en cuanto sea posible.
En ninguno punto la teoría económica ha recibido una confir
mación mas victoriosa de la experiencia de todos los países, que
en la regla que prefiere muchos pocos á pocos muchos.
Si el impuesto bajo es tan fecundo en resultados con referen
cia alas aduanas, su total supresión por un término perentorio
podria servir de un estimulante tan enérgico, que en cortos
años colocase á la Confederación á la par de Montevideo y de
Buenos Aires, en el valor de su comercio directo con la Eu
ropa. La aduana es como el cabello en ciertas circunstancias :
es preciso cortarla enteramente para que venga mas abundante.
— Los grandes hoteles suelen ofrecer gratis un banquete de
inauguración al público, que mas tarde indemniza á las mil
maravillas el adelanto recibido bajo el color de una largueza.
En el banquete de la riqueza de las naciones jóvenes, los millo
nes por impuestos no percibidos, que aparecen arrojados á la
calle, son adelantos para la adquisición de rentas futuras.
Hay varios modos de hacer efectiva la exención absoluta de
derechos de aduana: ó bien sobre todo el movimiento de impor
tación y exportación en toda la extension del territorio; ó bien
sobre ciertos artículos de ese tráfico; ó bien sobre determinados
parajes ó aduanas del territorio.
A falta de recursos extraordinarios para llenar el déficit^ el
primero de los medios puede suplirse con una rebaja de dere
chos tan franca y audaz , que casi se acerque de la total extin
ción delas aduanas. Quién sabe si desde el momento mismo del
primer ensayo no viniera la renta á ser mayor que con la ciega
tarifa de exclusion y de retroceso. — Los otros dos expedientes
que nada tienen de inusitados son : el primero , para mejorar
la condición del pueblo abaratando los consumos de primera
necesidad, en tanto cuanto se disminuye el impuesto que forma
parle de su precio de venta ; el segundo, para estimular las po
blaciones y el progreso de los puertos nuevos abiertos en el inte
rior, ó que se abriesen en los rios inexplorados. Una ley debiera
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