J)96 SISTEMA ECONÓMICO Y RENTÍSTICO
de deuda pública conocido en Buenos Aires con el nombre de
fondos públicos, cuya invención pertenece á las finanzas inglesas.
El Estado abre un libro en que se reconoce deudor de un fondo
de cinco, diez ó mas millones de pesos, por el cual promete el
pago de una renta periódica perpétua, sin obligarse á reembol
sar el capital. La renta de esa deuda es á favor de todo el que
consiente en ser asentado en el libro de la deuda pública como
acreedor del Estado, por el valor de los billetes ó cédulas emi
tidas á la circulación, de que quiera constituirse tenedor pa
gando su precio al Estado ó al vendedor particular. La deuda
total de cinco ó diez millones, que el Estado reconoce en el
libro de su deuda, es distribuida y consignada en billetes ó vales,
por cincuenta, cien, doscientos ó mas ó ménos pesos , que se
libran á la circulación. Para que los títulos de esta deuda ten
gan y se reciban como valor efectivo, en el mismo libro en que
se asienta su capital, se declara que tanto él como sus intereses
son garantidos con la hipoteca de los bienes y rentas ordinarias
de la Nación. Y como la seguridad de esta hipoteca indetermi
nada y general no es suficiente para decidir á los compradores
de fondos públicos á dar su dinero por títulos de una renta que
puede no pagarse, todo asiento de crédito en favor del tenedor
de un billete, hecho en el libro de In deuda pública, contiene la
asignación que se hace por ley del producto de una entrada fiscal
determinada para pago de la renta ó interes del fondo público
adeudado. A esa garantía en favor del pago puntual del interes
se agrega otra parala amortización del capital, creando al efecto
una caja dotada por la ley misma de los fondos y adjudicaciones
necesarias para la compra y destrucción sucesiva de los títulos
de esa rama del crédito público, hasta su completa extinción.
No puede haber sistema mas ingenioso, mas practicable y eficaz
de emplear el crédito del Estado para obtener fondos adelantados
de los prestamistas. El éxito con que se ha practicado en Buenos
Aires no permite dudar de la facilidad que tendría el gobierno
general argentino de ponerle en juego con igual resultado.
Los billetes de esa deuda pueden hacer las veces de dinero
efectivo en manos del gobierno para las exigencias de su gasto
público.
Pero fuera de esa deuda con interes puede el Estado emplear
su crédito para reconocer otra sin interes alguno, con la sola
promesa de pagar el capital reconocido en un plazo dilatado, ó