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EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
industria están regulados mecánicamente por los pre
cios. Un aumento de la demanda eleva los precios; y
este alza retrae la demanda y provoca la ofeita. Bien
pronto se produce el efecto contrario: un aumento de
la oferta baja el precio y provoca la demanda.
El deseo de consumir tiende á elevar los precios;
pero la elevación de los precios reprime aquel deseo,
agotando el poder de adquisición de los compradores.
Los proteccionistas procuran establecer un precio
ficticio por medio de las tarifas de aduanas; la oferta
aumenta; la demanda que ellos han provocado dis
minuye; y como resultado sobrevive la baja.
Procuran entonces demostrar (1) que los derechos
de aduanas no han provocado el encarecimiento. ¿Y
creían ellos, que reclamaron é impusieron aquellos
derechos, que provocarían la baratura? La baja que
en los productos han producido los derechos de
aduanas, la han demostrado el mal: la ley de la oferta
y de la demanda ha intervenido; la elevación de pre
cios ha provocado la oferta, y, como consecuencia, la
baja (2). El Garó de La Fontaine encuentra que los
efectos de la ley de la oferta y de la demanda no son
más que una serie de contradicciones. Cuando el au
mento de la demanda ha elevado los precios, la de
manda se retrae al mismo tiempo que la oferta au
menta; este aumento disminuye el precio y la baja
del precio restringe la oferta. Estas oscilaciones per
petuas provocan pequeñas crisis incesantes.
¿No podrían suprimirse por una ley que fijara para
(1; Véase M. Jules Domergue, La Reforme Economique.
(2) Véase infra Le Commerce extérieur de la France.