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£08, agora solamente le dixo que en caso que V. M. quisiesse vsar de la
fuerga, y paresgiesse que el era algun esioruo para ello, se yria de la ciudad
a viuir a otra parte, porque el tenia su hazienda en tierras de V. M. y auia
de viuir en ellas, sin offrescer otra ayuda ni assistengia para ello. Y auien-
dole replicado el Duque que como el priacipe Doria le auia a el offrecido
que haria que V. M. tuuiesse el gouierno de aguella ciudad y que lo pu-
siesse a su voluntad, y que para ello no seria menester que por V. M. se
hiziesse ninguna diligengia, sino que el solo lo propornia y acabaria, y que
era mucho mas facil a su vez el hazer el castillo que el poner el gouierno
a voluntad de V. M..como el Principe lo offrecia; respondiò Adan que el
Pringipe no seria para acabar lo vno ni lo otro, y que aunque a el le estaua
mal dezirlo, era assi que el Pringipe no entendia las cosas de Genoua, ni sa-
bia los humores della, y que auia altendido a las cosas de la guerra y a el le
auia dexado el cargo de entendellas y tratallas ; y que con esto no era ma-
rauilla que no las supiesse. Y apretandole el Duque sobre que el remedio
que el daua no era para permanesger, respondiò que no se podia hazer en
este mundo cosa ninguna de que se sperasse perpeiuidad ; que esto se pro-
uasse, que quando no saliesse entonges, el y todos los que desseauan el bien
de aquella ciudad y el seruigio de Y. M. le Ilamarian y se lo supplicarian ;
que viene a confermarse con lo que el Duque scriuiò a YV. M. desde Ge-
noua, quando passò en Espaîia, que auia entendido deste, que su fio era, muerto
el Pringipe , querer prouar su ventura, pensando que ha de sucgeder en la
misma auctoridad, y que no sucgediendo podria llamar a Y. M. y ser parte
para lo que agora se tracta.
Y como quedo acordado que se auia de pensar en este negogio, y eran ya
passados algunos dias, yo mandè al Duque d’ Alua, don Fernando de Gonzaga
y embaxador Figueroa que se juntassen, ‘para que comunicassen lo que auian
pensado y lo que se auia de proponer quando se juntassen en mi presengia,
y platicassen sobre todo. Ellos se juntaron en mi camara por dos vezes; y
segun despues me hizo relagion el Duque, traciaron sobre dos punctos. En el
primero, que fuè lo que se-deue preuenir y proueer para lo presente, pare-
sgiò que, visio en lo que el principe Andrea Doria estaua y lo que Adan
Centurion auia respondido tan determinadamente en lo del castillo, que no se
podia hazer, y que se veya que su fin era poner tiempo en medio, Yy procurar
de yr ganando cada dia auctoridad y sucgeder en lo que agora el principe
Doria tiene en aquella ciudad, que V. M., sia hazer nueua demostragion, deuia
procurar no solo de no acresgentarle en autoridad, pero antes yrle quitando
la que tiene, porque sucgediendo la muerte del principe Doria, que, segun