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dexè de tornalle a replicar lo que me paresciò; mas como es tan resoluto,
no quiere estar en altercaciones, sino que al fin me dixo que en lo que hauia
subeedido del Conde que no se hauia de admiltir agora, en consequencia
que podria hauer otro que hiziesse lo mismo, porque ninguno tenia el aparejo
que el tenia, y que de aquel caso que succediò se podia tomar exemplo de
la demonsiracion que hizo esta ciudad, que ella sola sin ayuda de ninguno
se conseruò y estuuo firme en el seruicio de S. M. Yo le repliquè que lo
hauia hecho Dios, que hauia puesto el remedio principal, aunque no hauia
faliado la ayuda de los hombres ; que lo que la ciudad hauia hecho
hauia sido no demostrarse por la una ny por la otra parte. AI fin concluyò que
el era vassallo de S. M. y de V. A., y que, por la obligacion que tenia, era
obligado a dezir la verdad de lo que su juizio alcanzaua, que despues el
cbedesceria lo que $. M. le mandasse, sin mirar a interes de su casa y
posteridad, porque $S. M. le hauia hecho tantas mercedes, que si ellos eran
hombres de bien les bastaua, y que pues S. M. hauia de venir en Ytalia,
que, aunque supiesse hazerse Îleuar arrastrando, yria a le besar los imperiales
pyes y manos de S. M., y a dalle quenta de lo que passaua y de sy, y
despues hazer lo que le mandasse $. M. Yo templè con el, diciendole la con-
fianza que S. M. y V. A. tenian de su persona, y que durante su vida
ningun pensamiento tenian que huuiesse mudanga en las cosas desta ciudad,
mas que despues del, parescia que quedaua en manifiesto peligro, por no
quedar persona que iuniesse tanta aucioridad que se contentasse de tenelle
el respecio que a el ienian, porque si en su casa huuiera persona de
edad par a ello, que por la memoria suya y con el fauor de S. M. 3
de V. A. pudiera quedar en su lugar. Respondiome que esto no era
ynconueniente , porque faltando el, de necessidad. esta ciudad no podia
tomar otra buelta sino la de $. M., porque todo lo que tiene està en sus
reynos, y que tanto mejor lo harà faltando el, por tener persona que los
ayude y enderece para que con sus .espaldas se puede ayudar; y que aunque
el falte, no faltaran otras personas que tienen el mismo fin que el tiene,
para ayudar y enderecar al seruicio de S. M. y de V. A. esta ciudad;
y que algunos que piensan que seran parte, entonces podria ser que tu-
uiessen menos. Yo pienso que esto lo diga por Antonio Doria, aunque
sean de una casa, por la poca yntelligencia que ay entre ellos, o por
miger Augustin, el qual es muy bien visto en esta ciudad, aunque el se
gouierna tan bien y con tanto respecto con el principe Doria, que no tiene
causa de poderse quexar del, y en lo que yo veo el muestra tenelle buena
voluntad.