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LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO 33
fuerzas mercenarias, soldados profesionales excelen
tes, conducidos por oficiales de los que Aníbal es el
tipo, pero menospreciados por aquéllos que odiaban
más á los que les pagaban que á los que debían
combatir. Además, tenía Cartago su flota en que los
remeros eran esclavos del Estado, bien entrenados,
y los marinos tan hábiles como audaces. Cuando
Cartago fué destruida por los romanos en el año 146
antes de J. C., éstos no reemplazaron ni la marina ni
el comercio de aquélla; el comercio desapareció del
Mediterráneo, que fué abandonado á los piratas.
Atenas era un puerto de depósito, alimentado por
las colonias jónicas extendidas por el Archipiélago,
el Asia Menor, Italia y Galia, á las que á su vez ex
pedía aquélla los productos de que necesitaban.
Tenía Atenas convenios comerciales con algunas
de estas colonias, pues poco antes de la guerra del
Peloponeso la vemos excluir de todos sus puertos á
los megarienses. Alcanzó el apogeo de su potencia
marítima y comercial entre la tregua de los Treinta
años (443 antes de J. C.) y el comienzo de la guerra
del Peloponeso (429).
Este comercio hacíase en pequeñas cantidades.
Demóstenes ensalza como un don magnífico el privi
legio dado á los atenienses por Leucon, gobernador
de la Crimea, para que exportaran todo el trigo que
quisieran; y esta exportación alcanzó á 13.000 me-
ctimnos, por año, ó sean 7.000 hectolitros.
Según Demóstenes, la importación anual debía ser
de 800.000 mediamos, 415.000 hectolitros; según
Back, un millón de medimnos ó sea 518.000 hectoli-