{86 )
aya hecho en esta nouedad 1odo lo que se podra dessear de su deuocion, lo
qual se vio muy legos entonces, por que asta que se vio muerto el Conde
2ingunos comparecieron ny siguieron la faction del Principe.
Que la Republica se muestra muy fria y remisa en la punicion y castigo
de los que se hallaron eulpados en la novedad.
La prouision que ha hecho aquella Repubblica de cc fantes de mas de
108 CCC que antes tenian de guarda, con lo qual el Principe, con el presu-
puesto que tiene del buen animo de los del pueblo, piensa que estarà lo de
alli con la seguridad que conuiene, que es en lo que dissienten muchos, por
la poca demostracion que hizieron en el tiempo de la nouedad ni en la exe-
sucion del castigo de los delinquentes.
Que misser Adam Centurion siente mucha parte desto assi, y se conforma
con el embassador, mayormente en parescerle que conuernia assentar mejor
las cosas de alli en seruicio de Y. M., sino que no se atiene a tractar de
cosa que sea diuersa de la mente o inclinacion del Principe.
Que el embaxador, y otros muchos que hablan en esto, yuzgan que aun-
que esta guarda de los p soldados sea bastante a tener la ciudad a recabdo,
no basta si la persona que los terna d cargo no hes qual conuiene, concur-
riendo que la del coronel Spinola es muy a proposito , aunque hallan la ne-
gociacion dificil, assi por respecto del Principe como por no meter al dicho
Spinola en diffidencia de la ciudad.
Que ay muchos que piensan que aun no bastaria solamente lo del Spi-
nola, para que lo de alli estubiese como conuernia, sino que seria necèsario
acrescentlar en alguna cierta manera la auctoridad de Y. M. mas de lo
{ue agora està, de manera que fuese temida, platicando en estas cosas de
lorma que quasi todos los nobles y principales han llegado a tractar de la
“eedificacion del castillo, y que se pusiese en manos de ministros de Y. M.
Pero que dexado esto a parte, lo qual yuzga don Fernando que lo aya
wcado por demasindo alfection que tenga a V. M., o por-temor, el embaxador
eschucha a cadauno, pareciendole que haura harta dificuliad en qualquiera
buena resolucion, assi por no poner la Republica en gelosia de susjection y
difidencia, como por el respecto que se deue tener al Principe, y no desa-
gradarlo no solo en el effecio, estando tan inclinado a la libertad como en la
manera de la negociacion, por que no entre en sospecho de que le tengan
or de menos auctoridad y prudencia que hasta aqui.
Que a misser Adam le paresce que se podria hazer otro partido, con
ue se assegurase' meyor la tierra, y V. M. tubiese mas autoridad en ella;
ue seria augmentar la guarda hasta el numero de Dec soldados, con que