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de dexar la platica con el pringipe Doria y con Adan Centurion, sino con-
tinuarla con los vnos y con los otros; y que si los tres de que arriba se dice
guardassen el secreto de lo que sobre esto se lo dixesse estaua bien, y quando
no, que le paresgia que no podia sueceder mal de que el pringipe y Adan
entendiessen que quando ellos no viniessen bien en ello, auia otros que serian
parte para ella ; y que no se hablando sino en assegurar la giudad para des-
pues de los dias de Andrea Doria, no ternia con razon causa de quexarse,
y aunque podria ser que de celos y miedo que por medio de otros no se
acabasse, ellos uernian bien en lo que agora ponen tanta difficultad, yv estan
tan mal.
A esto apunctò el Duque d’Alua que, aunque se conosgia bien la negessidad
que auia de continuarse esta platica y dar orden en ella antes que fallesgiesse
Andrea Doria, por lo que despues podria sugeder, que le paresgia que te-
niendole V. M. tanto respecto, y mandando, como a el se lo auia scripto ,
que todo lo que en esto se buuiesse de hazer fuesse con toda templanga y
con voluntad del dicho Principe, y lleuandole su condigion, que el conosgia
qual era, se deuia temer que el Pringipe, entendido esto, porque no era pos
sible dexar de llegar a su noticia, segun el poco secreto que entre estos se
guarda, como muchas vezes suelen los hombres, y mas los de su edad, no
se guiaria en esto por la razon, quanto se dexaria de lleuar por la passion, y
se sentiria en gran manera dello; y aunque esto no huuiesse de ser causa
para hazerle mudar de partido, seria bastante con la auetoridad que Y. M.
tiene (la qual en ninguna manera se le auia de quitar) para estoruar y des-
baratar todo quanto por otras vias se tratasse y tramasse, y sentiria mucho
la desconfianga que en esto del se ternia, y la cosa uernia a caer en muy
grandes ynconuenientes y en estado que quiga no se pudiesse boluer a su
lugar, y que era menester mirar mucho si se deuia hablar a estos y como
para escusar los gelos y desconfianga que en esto se congibiria.
El embaxador Figueroa afiadiò a esto, que le paresgia que era ym possible,
sì a estos se les hablasse en esta materia, tener secreto, porque cada vno
dellos, sefialadamente Antonio Doria y el cardenal Doria, lenian personas con
quien còmunicauan y danan parte de todas sus cosas. EI primero a Heetor
de Fiesco, pariente del Conde de Fiesco y cufiado del dicho Antonio, y el
Cardenal a Juan Baptista Lercar, que ha sido muy apassionado por la parte
francesa, y que estos lo publicarian, aunque no fuessa por otra cosa, por
hazer ostentagion y demostragion, que se le daua parte de los negogios y se
hazia caudal dellos; y que de aqui se vernia a caer en muchos ynconue-
nientes, y entre ofros que Adan Centurion viendo que no le salia su designo