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de sucgeder en la auctoridad del pringipa Doria, que el pretende, podria, te-
niendo como tiene las fuergas de la galeras en su poder, y siendo como es
manoso, hazer tiro con ellas y salirse a la mar, y de ally concertarse con
el Rey de Frangia, o estrechar a la ciudad de manera que pudiesse tornar
a entrar en ella, y mouer algun tumulto y ponerla en dissension, y desta
manera hazer su hecho; y que ya en esto el sabia el camino, porque quando
Cesare Triuulgio tenia aquella ciudad por los frangeses, siendo el mayor amigo
que tenia, fuè el primero que le engaîiò y se puso contra el, y trabajò que
fuesse echado de la ciudad.
A don Fernando peresgiò que lo que desta platica se comunicasse a An-
lonio Doria y al Cardenal, lo ternian secreto por la enemistad que tienen con
Andrea Doria y por su ynteresse particalar, y que del corone] Augustin Es-
pinola se podia tener toda seguridad que el lo callaria, ynsistiendo todauia en
que no podia traer ynconueniente, aunque por el pringipe Doria y Adam se
supiesse que se tractaua con otros; y que quando Adam Liziésse lo que el
Embaxador apunetaua, lo que el no cereya que haria , porque auenituraua a
perder los dineros que V. M. le deue, que siempre suele ser buena quantidad,
y los bienes que ha comprado en el Estado de Milan, era de tanto menos
ynconueniente perder las galeras y de tanio mayor beneficio poderse assegurar
de la ciudad por la uia que està dicha del castillo, que no auia comparagion
nello.
EI Embaxador dixo sobre esto que le paregia que seria bien hablar con estos
tres y con algunos otros ciudadanos, como pidiendoles paresger, diziendo que
ya veyan el estado en que se hallauan las cosas de aquella ciudad, y que
no estauan de manera que pudiessen durar assy , sefialadamente muriendo
Andrea Doria, que les paresgia de la orden que se podria dar para as-
segurarla que se pudiesse conseruar en su .libertad y en seruigio de Y. M.,
pues tanto beneficio les redondaua dello; y que donde hallase buena yncli-
nagion passaria adelante a estrechar la platica y uenir a lo del castillo , y
donde no, la cortaria y se cerraria con solas estas palabras generales; las
quales paresgiò a todos que eran de qualidad que se podian dezir sin Yncon-
ueniente ninguno.
El Duque d’ Alua persistiò todauia que en ninguna manera se deuia hablar
%on estos en general ni en particular en lo del castillo, sin consultarlo a V. M.
Discurriose particularmente en la persona de Antonio Doria, y en lo que
pretende que V. M. le dè aactoridad a el y a los otros eriados y seruientes
que V. M. en aquella ciudad tiene, y que no la tuuiesse loda Andrea Doria,
y 0otras cosas a este proposito, por donde paresciò que seria mejor que el