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en mi venida ally, que ha sido con toda demostracion de amor, y algunas
vezes darles razon de otras cosas, porque con esto, viendo que se tenia
cuenta con ellos, se ynclinarian mas al seruicio de V. M. Al Duque paresgiò
que no era bien hazer nouedad ni demostracion ninguna en esto mas de lo
acostumbrado hasta aqui, por no dar occasion que el pringipe Doria se
sintiesse dello.
Otro dia despues yo hize Ilamar al principe Doria, y le dixe que ya sabia
en lo que auiamos quedado, que se pensasse en lo que conuenia para el as-
siento de la cosas de aquella ciudad, que viesse quando queria que nos jun-
lassemos a platicar sobrello. ‘Dixome que quando me pluguiesse; y assi el dia
Siguiente nos juntamos, y lo que ally se platicò y resoluiò verà V. M. parti-
cularmente por lo que scrive el Duque d’ Alua, remitiendome a lo qual, no
ay para que repelirlo en esta.
En Genoua auiendo enftendido el Cardengl de Trento que el pringipe An-
drea Doria y el cardenal Doria no estauan bien ni se hablauan , tomò la
mano entrellos de manera que los concertò y hizo amigos, y se hablaron
antes de mi partida. Fuè cosa muy a proposito para la quietud de las cosas
de Genoua y seruigio de V. M., assi porque por esta via se poderia reduzir
el hijo del Cardenal, que ha andado en las platicas que V. M. aurà entendido
con frangeses , como tambien porque, estando en esta conformidad , los que
no eran amigos del pringipe Doria hallayan acogida en el Cardenal, y de
aqui suecedian desconfiangas e yua cresgiendo la enemistad de que pudiera
resultar algun ynconueniente. Serà bien, sy Y. M. fuere seruido, sceriuir al
embaxador Figueroa que les hable, y diga lo que V. M. ha holgado desta
amistad y lo que holgarà que se continue adelante.
A Genoua vinieron los embaxadores de Venegia, Sena, y Luca, y de los
duques de Saboya, Ferrara’, y Mantua, a los quales he oydo y respondido
gratamente; y, segun entiendo, han mostrado satisfaction.
El Arcobispo de Matera, nuncio de S$. 8., se despidiò de mi en Genoua ;
Y yo respondì a S. B. besandole los pies por la visita, y offresgiendome con
palabras generales que le seria siempre muy obediente hijo; y por hazer todo
cumplimiento en esto, he embiado a don Diego de Azeuedo mi mayordomo
a visitarle, y con el embiè a visitar a la Duquesa de Camarino mi hermana ;
tambien he mandado que vaya a visitar al Duque y Republica de YVenegia
don Juan de la Nuga genti] hombre de mi casa; y IÎleuaron para los emba-
xadores las cartas cuyas copias se embian con esta.
El Duque de Florengia no pudiendo, segun me ha sceripto, venir a verme,
por lo que le scriuiò don Diego de Mendoga que conuenia que no se par-