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S. M. y V. A. lo han considerado prudentissimamente, porque auiendose de
comunicar con el Duque y Gouernadores, que en todos son XXIl personas
que cadauno es de opinion contraria del otro, cadauno lo sentiria segun la in-
clinacion que tiene y lo echaria a buena o mala parle, y como son gentes
scandalosas se diuulgaria de diuersas maneras; de donde no tomarian la in-
lencion de S. M. sino lo que ellos entienden, y lo passado juzgarian que era
presente , y darseles ya maleria de pensar mal y proeurarlo ; y tanto mas,
como viessen que no venia por parte del principa Doria, jusgarian que el no
hauia sido de aquèlla opinion, y con el pueblo no se ganaria y con el Prin-
cipe se perderia mucho, paresciendò que S. M. quisiesse enderecar sus ne-
negocios por via de la Sefioria y que mostrasse desconfianga del. Sy el ne-
gocio huniesse de hazer mejor effecto para el seruicio de S. M. y de V. A. por esta
via, yo seria de opiniun qué se prouasse; mas tengo por cierto que seria
muy datioso; y por esta causa ha parescido que este acuerdo es bien guar-
dallo como V. A. manda que, como de mio, viniendo a proposito con alguna:
personas que sean muy confidentes dalles alguna razon, como yo lo hè hecho
alguna vez viniendo a coyunctura; y esto ha de ser con poeos, porque, auniue
sean seruidores de S. M. y de V. A., poros ay que como se toque esta tecla
lo sientan bien, haziendo mucho caso de su libertad, porque no se les puede
dar a entender que la iutencion de $. M. sea la que se les dice, sino al fin
que ellos lo entienden; y aunque este negocio sea ya diuulsado, y de muchas
partes se lo ayan escripto, todauia los que son bien inclinados al seruicio de
S. M. y de V. A. han tenido fee y speranga en la summa bondad de S. M.,
y viendo que el effecto no se ha seguido, se han assegurado mucho, y lo
tienen como cosa oluidada, y si agora tornasse a hablar en ello seria resu-
citar un muerto.
Quanto al tercero punto, que es moderar las precminencias y tener baxos
a los que no son bien inclinados, y que podrian ser contrarios para el bien
deste negocio, y tenerlos baxos y ayudar d los demas que son bien incli-
nados, specialmente a Augustin Spinola y Antonio Doria y al Cardenal, en lo
que a mi toca yo lo hago de manera que no pueda el principe Doria omar
dello sospecha, sino que parezca que todo depende del ; y fuera de micer Au-
gustin, yo no me alargaria con ninguno de los otros a traciar desta materia.
Aunque Antonio Doria ha hablado en ello al Duque de Alua, y dado parescer
de lo que se ha de hazer, no sè como sentiria lo del castillo, quando se
viniesse a-la determinacion dello. En lo demas yo trato con todos ellos, y
en las demonstraciones publicas no hago dilferencia del Fragoso al Adorno,
ay del Doria al Spinola. Verdad es que, quando se offresciesse el caso, que